AQUELLO QUE SE HA ROTO

CAPÍTULO X

Era como estar sumergido en líquido, era una extraña sensación de ingravidez, diferente a caer más bien parecido al flotar, así era como en ese momento se sentía Dipper Pines. No sabía a ciencia cierta donde se encontraba, pudo tener un poco más de consciencia de si mismo. ¿Dónde estoy?, eso fue lo primero que se preguntó, esa sensación de desorientación, de ignorar lo que ocurría, simplemente la odiaba, pero ese lugar donde se encontraba era bastante peculiar, en ocasiones pasadas, en sus estados de semi inconsciencia era como estar rodeado de oscuridad, de frío, de miedo, pero sobre todo de incertidumbre. Pero ahora era diferente, él buscaba que sus sentidos le alertaran algo, que le dijeran que ocurría, no estaba ni una sensación de peligro, de miedo, de tristeza, de furia, de amor, no existía nada, todo ese lugar estaba rodeado de nada, Dipper se hallaba en la nada.

Quiso recordar que fue lo que ocurrió pero al igual que su cuerpo en su cabeza no existía más que la nada, una pequeña sonrisa se dibujó en su rostro, quién hubiera imaginado que alguna vez extrañaría la densa negritud de sus pensamientos, al menos de esa manera sabia transitaba por sus infiernos, pero aquí no existía eso, estaba lleno de vacío, que irónico sonaba pero esa era la única forma en que lo podría nombrar. Se dejó llevar un rato por esa sensación, además por el momento no tenía idea de lo que podía hacer para salir de esta situación, respiró hondo, lo primero que tenía que recobrar era sus pensamientos, la ventaja de estar en la nada es que puedes iniciar de cualquier punto.

¿Qué fue lo último que hiciste Dipper? Se preguntó a si mismo, pero por más que buscó no encontró la respuesta, comenzaba a desesperarse, por qué no podía recordar como llego a esa situación, ya que al parecer su mente estaba en su contra, entonces tenia que recuperar su cuerpo, ahogado en esa nada no podía precisar a ciencia cierta donde estaba cada parte de su anatomía, se concentró en buscar sus manos, eran el vehículo de su cerebro a las letras, sintió que poco a poco las fue levantando, quería llevarlas hasta su rostro, necesitaba saber que su cuerpo no estaba desarticulado, que de alguna manera seguía teniendo control sobre sí. Lo intento varias veces, recordó una vez más las palabras de su tío, "Concéntrate en tu intelecto" se dijo una y otra vez, pero no hubo resultados, estaba ahí simplemente en la nada. Volvía a sonreír o al menos eso imaginaba, nunca pensó que ese sería su final, si no era tragándose todo un frasco de pastillas siempre creyó que un monstruo lo haría pedazos, incluso más de una vez tuvo mórbidas fantasías de que se sentía ver como todos sus intestinos terminaban regados por el suelo, como su sangre se desparramaría lentamente por los suelos, ¿dolería? Probablemente, y estaba aquí condenado a la nada, si una experiencia carente de todo sentido.

Permaneció meditando otro rato, no sabía qué hacer, comenzó a pensar que tal vez estaba muerto, sí, tal vez eso era lo que nos espera a todos después de morir, un asqueroso horizonte lleno de nada. Continuo en la nada hasta que un pequeño zumbido inicio en su mente, era como la estática, pero poco a poco pareciera que formara una palabra, se concentro, tenía que descubrir esa palabra que alcanza a colarse hasta lo más profundo de su cabeza, poco a poco esa distorsión comenzaba a tener sentido, se manifestaba en su interior hasta que por fin sus labios lo dijeron "Pino".

-¡Maldita sea Bill! ¡Muéstrate de una puta vez! –gritó Dipper aunque no estuvo seguro ya que no alcanzó a escuchar su propia voz.

-Pino, has escuchado mi voz. ¡Maravilloso!, aunque tomo más tiempo del que imaginaba –respondió Cipher.

-¡Maldita sea! ¡Qué es lo que quieres! ¡¿Dónde me encerraste?! –le preguntó Dipper.

-Te equivocas Pino yo no tengo nada que ver con esto, estas en un lugar que no puedo alcanzar, escuchas mi voz porque distorsiono el tiempo espacio, básicamente hablo a través de los recuerdos que tienes de mí, pero en ese lugar no existen cosas como esas, así que si no sales pronto de ese lugar te perderás para siempre –dijo el demonio triangular.

-¿En dónde estoy? –Preguntó el joven Pines – aquí no hay nada.

-Justamente en la NADA, si Pino estas en la asquerosa y sin sentido "NADA". Diría que me sorprende, pero la verdad es que no, sólo alguien tan idiota como tú acabaría encerrándose a si mismo en la nada. –Respondió Bill.

-¿Pero cómo llegue aquí? –decía Dipper sin confiar del todo el antiguo ser.

-Los demonios nos regocijamos en los miedos de los hombres, en aquello que los tortura, que los atormenta, pero sobre todo en eso que no pueden decir. Por eso mi reino es el "Mind Scape", porque ahí se manifiesta todo eso que no pueden controlar, aquello que los hace defecar sus pantalones, hiela su sangre, que les hace desear morir, y que al despertar pese a que sepan que fue únicamente un sueño les deja la asquerosa sensación de que algún día se hará realidad.

Continúo hablando Cipher. –Al menos eso aplica para la gran mayoría, pero luego están esos otros como tu mí querido Pino. Esos "otros" que conocen sus más tristes miserias, sus más repugnantes deseos y los nombran cuando creen que nadie escucha, para ellos el miedo, la desesperación, la locura ya no son suficientes. Unos seden a sus fantasías y llevan a cabo gloriosos baños de sangre u otras cosas inimaginables he de confesar que esos sus mis humanos favoritos, y luego están los "aguafiestas" que luchan en contra de todo por negar sus deseos, buscan anular todo, el dolor, la desesperación, la furia, la tristeza, la enajenación y eso que "ustedes" llaman "amor", quieren terminar con lo que sienten. Lo que nunca imaginan es que no únicamente desaparecerá aquello que los maldice, todo, todo en ellos desaparecerá, llegaran a la nada.

-Eso hice ¿verdad? –dijo Dipper.

-Eso tampoco te lo puedo decir Pino, pero digamos que como viejos "amigos" que somos decidí ayudarte. Sería un total desperdicio de tu alma se consumiera en la nada –contestó Bill en un tono sarcástico.

-¿Qué quieres a cambio? –preguntó un receloso Pino.

-Me conoces muy bien Pino, sabes que mis tratos siempre tienen un precio. Pero es algo relativamente sencillo únicamente quiero… ¡TÚ ALMA! –respondió entre carcajadas Cipher.

-¡Antes de darte mi alma prefiero perderme en este maldito lugar! –contestó el castaño.

El demonio seguía riendo locamente. –Es una broma Pino, ¿acaso no tienes sentido de humor? Siempre desee decirte eso, aunque estoy seguro que tu alma terminara perteneciéndome, pero no me adelantare a lo hechos. –dijo Bill.

-¿Entonces que es lo que quieres Cipher? –volvió a preguntar un exasperado Dipper.

-Un nombre, simplemente deseo un nombre –contestó el amarillo demonio, que continuaba siendo únicamente un sonido.

-¿Un nombre? –preguntó el joven Pines. -¿Cuál nombre?

-Has escuchado su verdadero nombre, pero por ahora no lo recuerdas, cuando regrese a tu mente yo vendré por ese nombre. –Decía Cipher sonando extremadamente serio.

-No sé a que te refieres Bill –dijo Dipper.- ¿Pero qué me asegura que no terminaras traicionándome?

-Esa es la cuestión Pino, sólo te queda arriesgarte. Puedes quedarte aquí hasta que seas consumido por la nada o aceptar mi trato, por ahora es todo lo que tienes –dijo el señor del Escape Mental.

Dipper no respondió inmediatamente, en efecto no quería ser consumido por la nada, pero qué era lo que haría Bill con ese nombre además no sabía bien a que se refería. Sabia perfectamente que las palabras de Cipher encerraban significados, casi destruyó su universo, nada le garantizaba que no lo volvería intentar. Sin embargo no deseaba desaparecer, si bien no recordaba mucho, por ahora únicamente tenia los recuerdos de Bill que le permitían hablar con él, sabia que algo lo estaba esperando, no estaba seguro de lo que era pero tenia que llegar hasta eso una vez más.

-Está bien Bill te daré ese nombre, ¡pero escúchame maldito! Si intentas algo, esta vez me encargare de borrarte de todas la realidades. –Le advirtió Pines.

-Engreído como siempre Pino, creyendo que una débil amenaza tendrá efecto en mí, pero has aceptado mi trato y eso es lo único que me importa –decía un tanto sarcástico Bill.

-¡Hazlo de una puta vez! ¡Sácame de aquí! –exigió el castaño.

-Ya te lo había dicho Pino, yo no tengo ningún poder sobre la nada, pero te daré un pequeño "tip" para que tú puedas salir –respondió Cipher.

-Gran ayuda resultaste ser –se quejó Dipper.

-Aunque no las veas tus manos están frente a tu rosto, necesitas concentrarte en ellas, busca lo que a pesar de todo sigue siendo diferente, recuerda tu ultima sensación, recuerda lo ultimo que sentiste y podrás salir de la nada –le decía a Dipper mientras su voz iba desapareciendo. –Es todo lo que puedo hacer por ti, el resto dependerá de ti, claro esta Pino que no será fácil, si no logras salir quiero que sepas que no fue un gusto conocerte.

-¿Bill? –preguntó Dipper, pero la voz de Cipher había desaparecido. Estaba sin ningún sonido, porque aunque fuera un ser al que despreciaba profundamente le había dado esperanza por un tiempo, ahora de nuevo estaba en la nada, tenia que hacer lo que le dijo Cipher y poder salir de ahí.

Supuestamente sus manos estaban frente a su rostro pese a que no las pudiera ver, fijó su mirada, lo hizo por un largo rato, también intentaba moverlas, no veía grandes avances, pero no era un opción desistir, comenzó a distinguir una línea, parecía borrosa, como algo dibujado desde hace siglos y desgastado por el tiempo. En esos trazos casi imperceptibles pudo por fin encontrar las siluetas de sus manos, parecían rayas inconexas, pero conforme seguía mirándolas se volvían más ostensibles, intentó mover sus dedos y en un reflejo casi imperceptible sintió como reaccionaban. Carajo si estaba funcionando, recordó la palabras de Bill, tenia que buscar eso que seguía siendo diferente, sus manos estaban ahí, moviendo ligeramente los dedos, al menos eso era lo que él percibía, volvió a mirar fijamente, dentro de ambas palmas se podía distinguir un pequeño punto, no más grande que la cabeza de un alfiler. Lo continuó mirando, si, ahí estaba era un pequeño punto, ahora sabia que era de un color oscuro, más no negro, era de un color que el conocía pero no podía recocer, conforme más miraba parecía que iba creciendo. Ahora era casi del tamaño de un chícharo, lo miró con más atención, porque ese color le era irreconocible, Dipper sabía que era pero la palabra no llegaba a su boca. Fue como un golpe en la frente, un choque que lo hizo cerrar lo ojos, aquel era el color de la sangre, no quería abrir lo ojos, tenia miedo, por qué sus manos estaban cubiertas de sangre, qué había pasado antes de llegar ahí. Lentamente despego sus parpados, ahora sus manos estaban totalmente visibles, cubiertas del negro rojizo de la sangre, el color avanzaba cubriendo su cuerpo, por fin dejo de estar en la nada, ahora estaba completamente cubierto de desesperación. Las cosas volvieron a existir, pero era una oscuridad profunda la que lo cubría, intento limpiar desesperadamente sus manos, pero no podía, a cada toque su cuerpo se cubría más y más, qué paso, por qué tanta sangre, de quién era.

Un dolor indescriptible se filtro en su cuerpo, ahora sus manos no únicamente estaba cubiertas de sangre, dolían, lastimaban, sus dedos se sintieron entumecidos, le pareció sentir como algunas de sus extremidades se rompían, quiso gritar pero la hacerlo de su boca un liquido negro, comenzaba a salir, no reconocía el sabor, su consistencia mórbida y oscura lo hizo dar arcadas de asco. Dejó salir todo aquello, al ver como escurría de se pecho, al intentarlo tocar con sus dedos fracturados, que por si fuera poco a penas y respondían, Dipper no pudo dejar de pensar que aquello que provenía de lo más profundo de su ser el pura, profunda y terrible oscuridad.

-¿Qué haces? –un grito desolador llego a sus oídos.

-Perdóname, pero es algo que debo de hacer –reconoció su propia voz.

-¡No Dipper! ¡No lo hagas! ¡Detente! –suplicaba la voz.

-Perdóname, pero lo hago por ella –dijo de nuevo su propia voz.

-Lo sé –la otra voz sonaba tan triste y después desapareció.

-Lo hago por Mabel… -el castaño volvió a abrir los ojos, ahora estaba ahogándose en oscuridad. En una fangosa profunda y negra oscuridad, sentía que el aire poco a poco se le terminaba. Ya no estaba en la nada, ahora estaba a punto de morir, y pese a saber eso lo único que llegaba a su cabeza, fuerte, claro, sin tabús, ni moralidad, rodeado de miseria, con un dolor infinito pero negándose a desaparecer fue un "Te Amo Mabel".

Estaba seguro que moriría, ya no tenia nada que hacer, quiso recordar el la voz de su hermana llamándole, diciéndole que lo quería, que siempre estarían juntos, eso era lo que el deseaba llevarse al otro mundo.

-Dip, por favor regresa conmigo –esa voz no estaba en su cabeza.

-Dip, por favor regresa conmigo –la suplica se repitió.

-Dip, perdóname, no me dejes, estoy aquí. ¡POR FAVOR DIPPER NO ME DEJES! –sollozaba la voz.

La conciencia de Dipper volvió a moverse, esa era la voz de su hermana, de su gemela, de la persona que más amaba, era su Mabel y lo llamaba.

-Dip, por favor abre los ojos, vuélveme a mirar –decía la voz de Mabel.

-No me dejes te necesito –era Mabel llamándolo, él tenia que regresar a su lado.

Abrió los ojos y en medio de esa oscuridad vio una pequeña luz, supo que era la voz de Mabel, tenia que llegar a ella, sus brazos casi no reaccionaban pero se estiró, y en un ínfimo roce alcanzo ese destello, y la luz lo encegueció. Una silueta se fue dibujando, lo primero que descubrió fue la cara que reconocería en cualquier universo, su visión seguía borrosa, pero pese al dolor que sentía, extendió su mano y acaricio ese rostro compartido.

-Ya no llores Dom Dom –le dijo Dipper a su hermana.

-¡TÍO STAN! –gritó con toda la fuerza de sus pulmones. -¡TÍO STAN! ¡DIP DESPERTO!

Por fin recobro un poco de conciencia, estaba en el Hospital de Gravity Falls, pudo ver claramente a Mabel junto a su cama, esta seguía llorando mientras le sujetaba la mano. Enseguida entro su tío, reconoció su visible cara de preocupación, el viejo Pines se acercó a la cama mientras unas lágrimas se deslizaban por sus ojos.

-Chiquillo imbécil creímos que esta vez si te perderíamos -dijo Stan limpiándose el rostro.

-Yo también te quiero –dijo Dipper con un tono de dolorosa alegría, su cuerpo estaba sumamente adolorido.

-¿Qué mierdas estabas pensando Dipper? –le dijo Stan ahora enojado.

-No lo sé, la verdad es que recuerdo muy poco –contestó con voz cansada el castaño.

Stan estaba por hacerle más preguntas cuando llegó el doctor, y les pidió que salieran. Dipper se entristeció deseaba aunque sólo fuera un poco seguir viendo a Mabel, después de revisarlo el medico hablaba con Stan, era muy extraño pero Dipper ahora parecía estar perfecto, únicamente los dos dedos fracturados que tenia, pero después de eso no tenia otra cosa, le sorprendía ya que hasta unas horas atrás no daba ningún signo de mejoría. Pasaría esa noche en el hospital y a la mañana siguiente si todo seguía igual podría irse a casa, por ahora lo debían de dejar descansar.

Mabel entro a la habitación, sus ojos estaban rojos e hinchados, era obvio que estuvo llorando, el castaño se afligió, odiaba ver a su hermana de esa manera, pero lo que más le molestaba es que él era la causa. La chica Pines se acerco, y lo abrazó.

-Perdóname Mabel –dijo Dipper mientras le correspondía el abrazo.

-Dipper, por favor no digas nada. Sólo déjame abrazarte, ya abra tiempo para hablar – le respondió Mabel.

Esa respuesta le pareció tan fría, él esperaba, un "te quiero" de sus labios o por lo menos un "te perdono", pero esa fue lo que contestó de su hermana, lo dejó desconcertado, esa voz tan cálida que lo había sacado de la nada en realidad le pertenecía a Mabel.

-Esta bien, yo también quiero que me sigas abrazando –decía apretándola un poco más fuerte.

En ese instante entro Stan, ya estaba más tranquilo aunque permanecía cierto enojo en sus ojos.

-Mabel es hora de irnos, mañana el idiota de tu hermano será dado de alta –decía el viejo Pines cruzando los brazos –tenemos que arreglar la cabaña para que descanse otros días.

-Si tío Stan –respondió la chica. Rompió el abrazó, le dio un pequeño beso en la mejilla y se despidió.

Antes de salir miró a su sobrino. –Tu y yo tenemos un charla pendiente, utiliza esta noche para pensar porque esta vez si me has hecho enoja Dipper.

El joven bajó la mirada, es simple hecho de escuchar a su tío con tal seriedad le hizo darse cuenta que en efecto estaba en problemas.

Su hermana le dijo adiós con la mano, el chico Pines vio como dos de las personas que más quería se alejaban de él, sintió como su corazón se oprimía, pero Stan tenia razón él tenia mucho en que pensar. Entro la enfermera en turno, lo revisó, se sorprendió de que el joven se encontrara en casi perfectas condiciones, todavía se sentía confundido, de nuevo estaba en realidad, pero seguía sin saber que era lo que había pasado, esperaba que con el pasar de los días lo pudiera recordar.

La enfermera salió, para ese momento incluso le habían quitado el suero, ahora únicamente debía de descansar, miro sus manos ya que eran la única evidencia que tenia de que algo le había pasado, tenia fracturados los dedos anular y meñique de su brazo izquierdo. Se fijo con sumo detenimiento además de esas lesiones, parecía que sus brazos estaban llenos de pequeñas heridas, cuando las observo bien se dio cuanta que eran marcas de rasguños, las marcas eran claras, eso fue hecho por las manos de alguien más, se maldijo por no poder recordar que fue lo que paso. Posó su mirada en le techo, siempre tenia tantas preguntas, por qué continuamente le escaseaban las respuestas, su ultima dosis de tranquilizante comenzaba a hacer efecto, sin darse cuenta se quedo dormido. A la mañana siguiente un poco antes de medio día se encontraba rumbo a la Cabaña del Misterio, tenia otra cita para verificar que seguía bien, recomendaciones de los doctores, y la pregunta que tantos le hacían pero que no podía responder ¿qué era lo que había pasado?

Llegó por su propio pie, únicamente la leve molestia de tener dos dedos inmovilizados, pese a que ya no se sentía mal o cansado su tío le dijo que se fuera a recostar.

-Pero Stan, te lo aseguro ya me siento bien no es necesario –le dijo Dipper.

-No es una sugerencia, es una orden Dipper –decía Stan poniéndose serio –además te quedaras en el ático con Mabel porque al parecer necesitas que alguien te cuide todo el tiempo para que te no te metas en problemas.

El castaño se avergonzó ante la idea pero sabia que por el momento seria inútil discutir con Stan, subió los escalones, la abrir la vieja puerta que era un pasadizo a su niñez vio de nuevo ahí su cama, en el lugar de siempre, incluso sobre el viejo baúl que servía como mesa de noche estaban varias de sus novelas y libros favoritos, sonrió porque se dio cuenta que eso fue obra de su hermana. Se quitó los tenis y se dejo caer en la cama, tomó uno de sus libros, si volvería a leer ese de las alcaparras perdidas, como siempre que se interesaba en una lectura perdió la noción del tiempo. La puerta se abrió y entró su hermana, traía una charola con comida.

-¡Es hora de la comida! –dijo Mabel sonriente.

-Gracias, la verdad es que tenia hambre –contestó Dipper.

La castaña dejó la comida sobre el baúl, y estaba por irse cuando él la sujetó del brazo.

-Mabel yo… -decía con voz temblorosa.

Ella lo miro. –Suéltame por favor –fue lo que le dijo.

Dipper lo hizo, ella se fue. Lo recordaba, sí, lo recordaba muy bien él le había confesado sus sentimientos a Mabel, por eso fue a la cascada con Pacífica, pero todo lo demás seguía borroso, necesitaba saber que fue lo que pasó esa noche, intento varías veces hablar con la rubia pero esta no contestó el teléfono, quería saber si ella estaba bien. En un par de días iría a la mansión Noroeste para hablar con ella, pero por ahora sabía que Stan no le permitiría salir solo, esperaba que esta tuviera las piezas que faltaban en el rompecabezas de su mente.

Terminó de comer, y siguió leyendo, buscó por todos lados su viejo diario pero no lo encontró, tendría que preguntarle a su hermana y tío si alguno de ellos lo tenía, o en cuanto contactara a Pacifica si ella lo tenia, le preocupaba el hecho de haberlo perdido, eso hubiera mandado su investigación a la mierda y tendría que darle varias explicaciones a Stanford.

Intentaba hilar ideas con el afán de organizar un poco su cabeza, recordó las palabras de Cipher "Has escuchado su verdadero nombre", lo desesperaba no recordar, era obvio que tenia que ver con su investigación pero si había descubierto la identidad de "EL QUE NO TIENE NOMBRE", lo recordaría ya que seria vital, volvió a marcarle a Pacifica pero esta no contestaba. Miró el reloj, era casi las nueve de la noche, tendría que esperar un rato más para escabullirse e ir a buscar a la rubia, Stan no era problema a la que debía convencer era a Mabel, meditaba cuales serian sus palabras cuando su tío y hermana entraron. Le traían la cena.

-Cena muchacho –le ordenó Stan, él obedeció aunque por su falta de activada no tenía apetito.

Mientras él comía, Stan y Mabel hablaban de temas sin importancia, esta le tomaba medida para tejerle un nuevo suéter, lo hacia reír mientras le apretaba la barriga diciéndole que estaba más "lleno de amor". Stan le hacia cosquillas, su gemela reía prometiéndole no volver a decirle gordo aunque fuera verdad, eran como una autentica familia, Dipper volvió a sentirse ajeno, sabia que Stanley también lo amaba, pero incluso con sus padres en California nunca sintió pertenecer, él no tenia alguno "defecto físico" como Ford sólo su marca de nacimiento pero al igual que su tío no encajaba, tal vez por eso se llevaba mejor en este. Terminó de cenar, agradeció la comida y se disponía a seguir leyendo, en realidad a seguir pensando cómo se escaparía cuando Stan habló.

-Mabel recoge los platos por favor y déjanos solos –le decía el viejo Pines a su sobrina poniéndose serio.

-Bien – tomó la charola y salió, Dipper sintió como su hermana lo miró con preocupación. Sabía que no tenia escapatoria, Stan no lo dejaría hasta que obtuviera al menos un poco de información sobre lo que paso esa noche.

Su tío jaló una silla y la sentó frente al castaño, se quedó callado por unos instantes, Dipper escuchaba la reparación agitada de Stan, él no era capaz de mirarlo a los ojos, sus tíos tenían la característica de generar en sus sobrinos el mismo nivel de amor que de cautela, sabia que rebasó el nivel de tolerancia de Stanley y por mucho.

-Tres malditos días, tres malditos días Dipper – decía Stan –por tres días pensé que te perderíamos.

-Lo siento Stan, ya supe que estuve inconsciente por tres días –contestó el castaño apretando los puños.

-Cállate y escucha, porque no lo pienso repetir –le ordenó Stan. –Te encontraron inconsciente y cubierto de sangre en el muelle, cuando nos dijeron eso en el hospital casi me da un infarto Dipper. Es una suerte que los policías del pueblo no sean los más listos y honestos, por ahora fue suficiente con un soborno, pero estoy seguro que volverán para hacer preguntas –dijo Stan tocándose las sienes.

-Agradece a tu hermana que en este instante no estés rumbo a California. Dipper sabes muy bien que estas cosas separaron a la familia, que mantener secretos, ocultar lo que sentimos nos condenó a Stanford y a mí a treinta años de maldita soledad. –Decía Stan juntando sus manos y mirando al piso –y ahora parece que tú no aprendiste nada de todo eso, ¡maldita sea casi destruimos el universo! Sin embargo ni siquiera por saber eso te has detenido a meditar tus acciones. ¿Qué carajos estabas haciendo esa noche en el lago?

-No lo recuerdo bien, estaba recabando información sobre lo investigación que llevo –respondió Dipper, aunque claro sabía que esto no satisfaría a Stan en lo más mínimo.

-"EL QUE NO TIENE NOMBRE" ¿verdad? –le preguntó Stan.

-Si –respondió quedamente Dipper. Su tío había leído sus notas, ahora sabía que él tenía su diario. – ¿Tío podrías devolverme el diario? –preguntó el castaño aunque de ante mano ya conocía la respuesta.

-¿Bromeas? –El anciano dio un fuerte suspiro y continuó –Dipper hable con Ford y si crees que yo estoy enojado no te imaginas en qué grado esta él. Llegará en unos cinco días, me pidió que no te devolviera el diario por ningún motivo en cuanto le leí algunos de tus apuntes comenzó a vociferar un montón de cosas. Dime que es lo qué pretendías al investigar eso, no sé mucho al respecto porqué el nerd al igual que tu guardan demasiada información.

-Nada en particular, únicamente deseaba descubrir algo de lo que el tío Ford no pudo –Dipper le volvía a mentir descaradamente a su tío, no recordaba bien lo que era pero sin duda tenía que ver son la confesión de sus sentimientos.

-¿No pensaste qué por algo Stanford la había abandonado? –le preguntó Stan.

-Sí, pero creí que yo sería capaz de manejarlo –le respondió apretando un poco los puños. En efecto el pensaba que podía manejar la situación, pero no estuvo ni remotamente cerca, en ese instante se odiada tanto a si mismo. Era tan patético que tuvo casi que morir para descubrir que seguía siendo un niño, él no podía enfrentar lo que sentía y como los cobardes prefería huir, deseaba bajo cualquier costo que eso le oprimía el pecho desapareciera.

-Dipper… -decía su tío levantándose de la silla. Caminó alrededor de la habitación, el viejo Pines guardo silencio, por un momento se preguntó así mismo por qué su familia tenía que enfrentar toda esta clases de mierdas. Sabía después de todo que no eran como cualquier otro ser humano, pero eso no quería de decir que el ver a su sobrino en ese estando no le doliera, porque al ser un mentiroso profesional sabia que Dipper le mentía. Al ver que Stan se quedo perdido por momentos en su mente el castaño fue hasta donde se encontraba, mirando, el Pines mayor miraba por la ventana tal vez suplicándole al infinito una segunda oportunidad para su estirpe.

-¿Stan? –decía Dipper mientras le tocaba el hombro a su tío.

Este volteo súbitamente, Dipper cerró lo ojos esperando un golpe de Stanley porque sabia que se lo había ganado y sin embargo se encontró rodeado por lo brazos de su tío. Este lo apretó fuerte, muy fuerte que por un instante le dolió al castaño, comenzó a escuchar los sollozos de Stan sobre su hombro, por primera vez se daba cuenta que ahora tenían la misma estatura.

-Se que mientes –le dijo Stanley. –Sin embargo no puedo obligarte a que me digas la verdad, no sé que es lo que ocultas, ni por qué te aferras a no decírmelo, no puedo siquiera imaginar que es eso que escondes que te llevo a arriesgar tu propia vida.

No Stanley Pines no podía obligar, ni juzgar a su sobrino ya que sus pecados pesaban y bastante, incluso ahora seguían atormentándolo, si esos viejos y sucios pecados los cuales fingía que nunca habían pasado aunque las marcas de su alma y cuerpo decían lo contrario.

Stan tomó el rostro de su sobrino y juntos sus frentes, el viejo seguía llorando pero continuo hablando. –Dipper si para que tu dolor se detenga tengo que dar mi vida lo hare con mucho gusto –sin darse cuenta las lágrimas rodaban por las mejillas del castaño, este siguió escuchando a su tío. –Te amo como a un hijo, es más creo que mucho más chiquillo idiota y ni por saberlo eres capaz de hablar conmigo, pero lo vuelvo a repetir no te obligare a decirme nada. Desearía poder llevarme tu dolor y volverte a ver feliz, pero no soy más que un viejo inútil que únicamente te ofrece su consuelo.

Dipper vio las lágrimas en los ojos de Stan, sujetó las solapas de su traje, hundió la cabeza en el pecho de su tío y comenzó a gritar, era un grito de dolor mezclado con llanto, únicamente podía murmurar entre sollozos perdón. Stanley cubrió con sus brazos a su sobrino, sabía muy bien que no le diría lo que le pasaba pero al menos entre ese llanto aceptaba que estaba sufriendo.

-Perdón tío Stan –dijo el castaño intentado controlar su llanto. Se sentía insignificante y pequeño, además de un desgraciado, era tan egoísta que hasta ese momento no le había importado el que pudiera dañar a otros con tal de conseguir su objetivo.

-No tengo que perdonarte nada, sólo quiero que tengas cuidado, ni siquiera es mi intención que dejes de investigar, el tener a Ford como hermano me ha hecho entenderte mejor, pero si les llegara a pasar algo a ti o Mabel estando bajo mi cuidado no sé que haría. Ustedes son mi familia, y los amo, te quiero tanto idiota –decía Stan sonriéndole a su sobrino.

Dipper sonrío, le hacia feliz saberse querido. –Gracias Stan yo también te quiero, pero no puedo, simplemente no puedo decirte –dijo Dipper, pero la última frase se quedo únicamente en su cabeza. –No puedo decirte que estoy enamorado de Mabel.

-Lo sé, sólo espero que no pasen treinta años –dijo haciendo una pequeña broma.

-No, espero que no –respondió Dipper antes de que todo empeorara el mismo que quitaría la vida.

-Tal vez puedas hablar con el Sixer, ya se que le tienes más confianza, al fin y al cabo son un par de nerds es lógico que se entiendan –decía Stan estrujando un poco a su sobrino.

-Lo intentare –ahí estaba mintiendo de nuevo. –Pero no creo que este muy feliz al verme.

-Ford los ama tanto como yo, sin duda esta enojado pero no se negara a escucharte –le dijo el viejo Pines.

-Bueno necesito un poco de aire fresco después de esto, creo que iré por un trago –decía Stan estirándose un poco.

-Estas a cargo de la Cabaña Mabel –sentencio Stanley que sabia perfectamente que su sobrina escuchaba detrás de la puerta.

-OK, la enfermera Mabel se encargara de Dippy –gritó la castaña desde el otro lado de la puerta, luego se escucho como bajó corriendo las escaleras.

–Dipper confío en que no harás ninguna tontería y descansaras al menos hasta que llegue Ford, después él decidirá que pasara contigo –le dijo Stan a su sobrino nieto.

-Lo prometo –le respondió el joven Pines, rectificando para si mismo que era una vil escoria porque esa misma noche rompería esa promesa.

Stan volvió a abrazarlo, Dipper se quedo parado sonriendo viendo como su tío se alejaba, por unos instante pareció que fuera más viejo de lo que nunca se imagino. El castaño se sentó al borde de su cama, mirando como en otras ocasiones a un punto inexistente en la pared, hubiera deseado confesarle su agonía a Stan, pero por alguna razón su corazón le decía que si eso pasaba sólo lo podía esperar la desolación. Recordó la vez en que le dijo a Mabel que sabia que crecer no sería fácil, por el contrario podía ser una completa mierda pero que estarían bien porque lo harían juntos, sí, crecerían juntos ya que eran hermanos, eran amigos, pero todo eso se había esfumado ya que ahora ni siquiera podía mirarlo a los ojos, no sin recordar ese abominable sentimiento, ese sentimiento que Dipper llamaba amor.

Ahora también tenia en su cabeza el hecho de que Stanford sabía que era lo que él estaba investigando, y si como lo había dicho Stan no estaría nada contento, su tío le había confiado muchas cosas, varias de sus investigaciones, conocía a la perfección el archivo de Bill Cipher y el de otras criaturas poderosas. Sin embargo sabia que tenia un apartado secreto, tan ridículamente encriptado que por más que lo intento no pudo burlar la seguridad de Ford. Su tío al conocer tan bien a su sobrino descubrió lo que este hacia.

-Dipper hay cosas que no se deben conocer, es por tu seguridad que nunca debes siquiera intentar abrir el contenido de este archivo. –Dijo Ford mientras estaban en el laboratorio.

-Pero Ford yo quiero saber, no es justo que solo tengas ese conocimiento –contestó el chico Pines con un tono de molestia.

Stanford dejó por un momento sus anotaciones, fue hasta donde se encontraba su sobrino, se quito su bata de laboratorio, Dipper se quedó expectante no sabia lo que tramaba su tío, sin que lo esperara lo sujeto de la muñeca mientras se subía la manga de su característico suéter. No era la primera vez que veía esas cicatrices, conocía el origen de algunas ellas, y de igual manera sabía lo mucho que Ford odiaba cada una de esas marcas.

-Mira bien estas cicatrices Dipper, cada una significo caer un poco más en la miseria, cada una esta ligada a un horror y dolor indescriptibles, son algo que si pudiera olvidaría, así que lo que te digo no es un juego ni para tomarse a la ligera. Se lo que sientes, esa infinita necesidad de hallar las respuestas pero hay cosas que jamás, escúchalo bien jamás deben de ser descubiertas – el científico soltó a su sobrino.

-El fin mismo de la ciencia es ayudar a los demás y te aseguro que las cosas que se hayan en ese archivo tiene como objetivo todo lo contrario, a si que mi joven aprendiz sigamos trabajando y cambiemos al mundo juntos–decía sonriendo si tío.

El motor del Diablo lo trajo de nuevo a la realidad, su tío emprendió la marcha, conocía muy bien cual era la dinámica, siempre que Stan necesitaba un tiempo para pensar iba a ese viejo bar de motociclistas, a veces en busca de alcohol otras de más de pelea, lo que en ese instante le permitiera ordenar sus ideas. Dipper sintió remordimiento, culpa, lo cual no era nada inusual, pensó en sus tíos, en su padre, en su madre, en efecto no tuvo nunca la vida más normal y sin embargo tampoco era mala. A su papá lo quería siempre estuvo para él, pero al mismo tiempo nunca lo comprendió, a veces el hombre miraba expectante a su hijo, sin duda era un chico listo, pero al mismo tiempo le resultaba tan difícil convivir con lo demás, en ocasiones simplemente hablar, su padre intento tanto acercarse a él, pero al parecer fallo. Dipper no lo culpaba, ni tampoco dejaba de quererlo pero comprendía que después de todo no era sencillo tener un hijo como él, su madre siempre fue cariñosa, siempre tuvo tiempo para un abrazo, un beso, una caricia, para cocinar su cena favorita. Pero compartía ese sentimiento de frustración de su esposo, por más que lo intentara no podía acercarse del todo a su hijo, por muchos años molestaron a Dipper, sus padres lo sabían pero por más que quisieron que su hijo les dijera que pasaba nunca habló. Después de ese verano hijo fue un poco más extrovertido, claro bajo sus propios límites, la Sra. Pines se sorprendió cuando recibió una llamada telefónica de la escuela, Dipper estaba siendo suspendido por haberle roto la nariz de un puñetazo a un compañero. En casa recibió un castigo equivalente a los días que fue suspendido, su madre también le dijo que le llamaría al tío Stan y le reprendería por haberle enseñado esas cosas a Dipper, el castaño se escabulló para escuchar esa conversación, después de todo el simplemente hizo lo que su tío le enseño, se defendió, incluso disfrutó un poco al ver la cara del sorpresa del idiota que lo molestaba cuando cayó al suelo y comenzó a sangrar.

Escuchó como su madre le contaba a Stan lo que pasó en la escuela a grandes rasgos y que por ahora estaba castigado, pero lo que más sorprendió fue la frase final de su madre.

-Gracias Stan, gracias por enseñarle a defenderse nosotros nunca pudimos –la frase de su madre sonaba melancólicamente feliz.

Dipper después de ese día se levantó temprano, y entrenaba con el saco de box que le había regalado su tío después de enterarse que había puesto en su lugar a ese bravucón. Sus padres no lo desalentaron, simplemente le pidieron que no metiera en problemas innecesarios, en ocasiones lo seguían molestando, sobre todo los alumnos nuevos que inmediatamente tachaban a Dipper de un nerd, los demás compañeros sabía que no debían de meterse con él, no sobre todo después de los "trucos" que le enseño Stanley para no tener problemas, de ser posible no pelees dentro de la escuela, si no hay alternativa golpea en el hígado o en la boca del estomago eso los dejara inmóviles, si son más de uno somete a su líder eso desalentara a lo demás ya que siempre son una bola de cobardes. Todo eso sin duda le había ayudado, y como recurso final su tío le había obsequiado también una par de nudilleras, estas le dijo úsalas solo en una situación extrema y de ser posible usa mejor el arma paralizadora que te dio Ford ya que con esto puedes causar un traumatismo. Dipper nunca tuvo que recurrir a medidas extremas, lo cual extrañamente le causaba un poco de desilusión, ya que recordar a su tío dándole una paliza a lo zombis y a los esbirros de Bill lo hacían sentir extrañamente feliz.

Si, sus dos locos incluso ligeramente desquiciados tíos le habían enseñado en pocos veranos tantas cosas de la vida, a veces lecciones tan duras como lo que paso entre ellos, pero también que pese a todo existía una posibilidad de redención, al menos la hubo para los gemelos mayores, pero tal vez no habría para él y su hermana. Dipper renuncio a la idea de ser el aprendiz de Stanford de tiempo completo, al menos hasta que fuera tiempo de entrar a la universidad, le dolía admitirlo, pero en ocasiones se arrepentía, porque en muchos momentos se sentía atrapado en esa mediocridad, asfixiado. Como se lo dijo Stan en efecto, el tenia una afinidad con Ford, muchas noches le llamo, lo bueno de tener un tío genio es que los limites de lo improbable son bastante escasos, cada noche hablan por horas, Dipper no dejaba de hacerle preguntas sobre sus nuevas investigaciones, cuando estaba dando conferencias cerca de California él era sin duda su ayudante.

-Dipper, sabes que mi propuesta sigue en pie ¿verdad? –le decía Ford mientras revisaba por ultima vez su conferencias sobre los multiuniverso y las variaciones cuánticas.

-Hice una promesa –le respondió Dipper.

Ford sonrió, su sobrino tenia una voluntad de acero, eso le permitió escapar de Bill pero al mismo tiempo le hacia permanecer en un lugar que no le gustaba. Tal vez si él hubiera sido más como el joven castaño no habría tenido que conocer el mismo infierno para poder decir una vez más que extrañaba y seguía queriendo a su hermano.

-Lo sé, pero también quiero que sepas que jamás debes de avergonzarte por tu conocimiento, por ser distinto a los demás. Sin duda las miradas acosadoras, las palabras que hieren y surgen de la ignorancia siempre llegaran a tus oídos, y que se diga de las agresiones, pero tu tienes una posibilidad que lo demás jamás tendrán, la de mirar en mundo con ojos distintos y la de poder cambiarlo. Recuerda esto siempre Dipper tu eres un Pines –le decía Ford mientras le entregaba su nuevo gafete al joven. Una enorme sonrisa se dibujo en su rostro, ahora su nueva identificación decía "Investigador Adjunto".

Dipper miro el reloj, el tiempo se había diluido entre sus recuerdos y pensamientos era casi la una de la madrugada, reorganizo de nuevo su plan, en un primer momento sería esperar a que Mabel se quedara dormida, no podría utilizar la camioneta de Soos porque el sonido del motor obviamente despertaría a su hermana, en esas ocasiones resultaba ser un beneficio que Gravity Falls fuera un pueblo relativamente pequeño ya que le tomaría alrededor de media hora llegar a la mansión Noroeste caminando, como Pacífica no le contestaba el teléfono tendría que escabullirse hasta su habitación cosa que tampoco resultaba complicada. Empacó lo necesario, espero una hora más, salió de su habitación y dijo el nombre de su hermana, no hubo respuesta, sabia que Mabel cuando estaba enojada con él solía dormir en la habitación de Stan. Tendría que actuar rápido, necesitaba ir y volver en menos de tres horas, de esa manera no despertaría Mabel y no habría regresado Stan, saldría por la ventana, se deslizaría por el quicio, le costaría un poco de trabajo por su mano inmovilizada pero todo era cuestión de soportar un poco dolor, entre tanto que más daba.

Estaba por salir cuando la voz de su hermana lo hizo voltear. -¿Dipper qué haces?

Se detuvo en seco, se quedó viéndola sin articular palabra era más que obvio lo que intentaba hacer, el volvió a entrar a la habitación, tendría que buscar una explicación convincente para que Mabel no se lo dijera a Stan.

-Mabel yo…-dijo caminando hasta ella.

Sintió como una punzada de dolor comenzaba formarse en su mejilla, su hermana lo había abofeteado.

-Se lo prometiste –decía entre sollozos. –Se lo prometiste al Tío Stan.

-No lo comprendes, tengo que ir necesito encontrar las respuestas, necesito recordar que paso esa noche. –le dijo temblando ligeramente.

-No, el que no comprende lo mucho que lastima a la familia eres tú. El tío Stan estuvo tan preocupado por ti estos días, lo tuve que convencer para que no llamara a nuestros padres y les contara lo que te había ocurrido, si no en este instante ya estaríamos en California y tal vez nunca nos dejarían regresar a Gravity Falls. Incluso ahora el tío Ford canceló todas sus conferencias y trabajo para venir a verte, ¡¿POR QUÉ ERES TAN EGOÍSTA?! – reclamó entre llanto su hermana.

-¡¿QUÉ YO SOY EGOÍSTA MABEL?! -decía Dipper ahora enojado. –Si, ¡lo soy y que! Pero tú también lo eres, porque tantas veces me hiciste renunciar a las cosas que quería para ayudarte, porque para ti tus sentimientos siempre estuvieron primero, porque sabes que yo daría todo por ti, porque juegas conmigo y me dejas hundido en la miseria, yo lo soporto todo porque te… -no pudo terminar la frase.

Mabel no respondió sabia que su hermano tenía razón, ella solía pedirle tantas cosas, y él las dejaba por ella.

La castaña se abalanzó sobre su hermano, lo abrazó y le dijo. –Lo sé, pero es que yo también tuve miedo de perderte, no sin antes de decirte… -tampoco pudo terminar su frase.

-¿Decirme qué? –preguntó Dipper.

Mabel soltó a su hermano, lo miro fijamente y empezó a decir. –Dipper necesito que me escuches, por eso te pido que te quedes sólo un rato más, si después de lo que te diga quieres marcharte no te detendré, únicamente te suplico que no me interrumpas porque si lo haces no sé si sea capaz de continuar.

-Bien –dijo el castaño un poco molesto porque una vez más cedía ante lo que le pedía su hermana, después se volvió a sentar en la cama.

-¿Es una promesa? –decía Mabel estirando su dedo meñique.

-Es una promesa –contestó Dipper estirando el dedo y quedando entrelazados.

La castaña fue hasta la puerta del ático y la cerró con seguro, luego le dio la llave a su hermano. –Me conozco y se que puedo ser una cobarde, así que si veo la posibilidad de escapar lo hare, por eso guarda la llave –le dijo con una sonrisa triste.

En este punto Dipper estaba sumamente confundido, era algo que todos los gemelos Pines compartían el hecho de que su hermano los podía dejar completamente perplejos.

-Dipper… -dijo con voz temblorosa.

-Dipper por favor perdóname –decía con voz entrecortada. –Tienes toda la razón no soy más que una maldita egoísta, porque siempre pensé en mis sentimientos, pero… quiero que sepas que muchas de las cosas que hice, de las veces que te mentí lo hacia pensando en que te protegería, que de esa manera tú no sufrirías, pero veo que me equivoque.

-Siempre creí que dominaba el terreno de los sentimientos, recuerdas cuando te dije deja de escuchar tu cabeza y escucha tu corazón, es irónico hace varios años que yo únicamente escucho a mi cabeza. Escucho las voces que me dicen estas mal, eres un asco, porque te permitiste sentir esto, eres un monstruo, no deberías de existir, y en esos días donde las voces eran más fuertes y creía que no lo podría soportar iba hacia ti, porque bueno DP tu eres lo más importante para mi –decía la castaña.

-Mabel… -dijo quedamente, el castaño comenzaba a darse cuenta de que su gemela también estaba sufriendo.

-Por favor déjame continuar –le suplicó. –Con el tiempo decidí que alejarme de ti seria lo mejor, que te dejaría vivir tu vida, incluso le pedí al tío Ford que volviera a hacerte la propuesta de ser su aprendiz, intente herirte de tantas maneras para que me odiaras, para que te fueras de mi lado y así yo pudiera terminar de consumirme, y sin embargo siempre estuviste para mi, y yo deseaba que jamás me dejaras sola, sabes me odio tanto por eso.

La castaña se levantó de su cama, quedó frente a su hermano, sujeto la banda de su pelo y la desabrocho, se quito sus aretes y los dejó en la mesa de noche, el siguiente movimiento de su gemela lo dejo congelado, Mabel sujetó el borde de su camisón, lo levanto para quitárselo y ahí en medio de la noche, en la habitación que los había visto crecer quedo completamente desnuda.

-¿Qué haces? Por favor detente –dijo Dipper temiendo no poderse contener.

-Por favor prometiste que no me interrumpirías – le recordó Mabel, y contra toda su naturaleza permaneció callado.

-Es necesario que te lo diga de esta manera, como ambos llegamos a este mundo, frágiles, desnudos, sin ninguna atadura, sin saber que era lo bueno o lo malo, sin conocer eso que llaman moral –al decir esto tomó entre sus mano el rostro de su hermano.

-Dipper, perdóname por favor. Perdóname por haberte herido, perdóname por alejarme de ti, perdóname por callar mis sentimientos. Recuerdas que me preguntaste por qué te bese en el túnel, lo hice por que… te amo –al decir esto le dio un pequeño beso en los labios.

Pino estaba en shock, su mente no alcanzaba a procesar lo que acaba de ocurrir, en serio sus oídos no lo engañaban, acaso esta era una de la ilusiones de Bill, o tal vez no había podido escapar de la nada y estaba muerto, pero al sentir esa calidez única, el que poco a poco el aroma inconfundible de Mabel impregnara todos sus sentidos le decía que eso no era un sueño.

Aquella era la confesión, las palabras que había esperado por tanto tiempo y sin embargo más allá de sentirse feliz, estaba enojado, triste, herido, su corazón latía tan fuerte que sentía que el sonido inundaba la habitación y la empujó.

-¡MIERDA! ¡MIERDA! ¡MIERDA! Por qué carajos me lo dices justo ahora, por qué ahora que yo estaba dispuesto a olvidarte –le reclamó casi gritando.

-Porque, porque… porque ¡NO PUEDO DEJAR DE AMARTE!- le respondió Mabel. –Por más que intente borrar esto que sentía, por más que intente amar a otros, por más veces que te herí, por que pese a volver una PUTA y acostarme con todo aquel que me lo pidiera. Nunca, te deje que amar –dijo llorando –siempre estabas en mi corazón Dipper, y yo me odiaba por eso. Cómo era posible que yo te quisiera de esa forma, que al verte mi corazón se llenara de felicidad, que en mi estomago revolotear mariposas únicamente con verte. ¿Eso en que me convertía? Me convertía en un monstruo, y luego te veía a ti, tú mi amado Dipper que tienes todo un futuro brillante por delante, si yo te confesa mis sentimientos te arrastraría conmigo. No podía permitirme eso, tu vas a ser alguien importante yo jamás te quitaría eso.

Entonces Dipper vio a su hermana, que estaba frente a él, desnuda y temblando, y se dio cuanta de que el nunca pudo ver el dolor de Mabel. Siempre se concentro en el suyo, en lo mucho que le dolía amarla y eso mismo no le permitió ver lo que sufría, recordó las veces que escucho rumores de que su hermana era una cualquiera, él nunca los tomó en serio ya que creyó que eran producto de la envía. En estos años pensó que ella se alejaba de él porque era normal, era parte de crecer, cómo podía ser tan estúpido, el también todo ese tiempo creyó que evitaba que su hermana no sufriera, al parecer Dipper también había fracasado miserablemente.

-Después me di cuanta de que tu también sentías lo mismo, y eso me aterró ya que pensé que era mi culpa, porque nunca te alejaste de mi. Siempre decidiste estar a mi lado, ese era mi pecado, y yo te vi sufrir, te vi como te dolía el que yo saliera con esos chicos, y sin embargo lo continúe haciendo, porque si me odiabas para mi sería más fácil, no importaba que yo muriera por dentro solo deseaba que fueras feliz.

La atrajo hacia el, la abrazó fuertemente, como lo había dicho su gemela, ahí estando desnuda, frágil, sin la posibilidad de huir, no le quedaba duda ella le decía la verdad. Ahora toda su furia se había ido, solo quedó dentro de su pecho el amor que sentía por su hermana.

-Mabel, Mabel, mi Mabel, por qué no me lo dijiste antes –dijo Dipper llenándole de pequeños besos el rostro.

-Tenia miedo, tanto miedo. Porque no importaba lo que yo sintiera seguimos siendo hermanos, entonces el miedo me atrapó, el miedo de que me odiaras, de que te alejaras de mi, pero sobre todo que miedo de tu no sintieras lo mismo –le contestó entre ligeros sollozos.

-Aunque yo no sintiera lo mismo jamás te odiaría, pero yo te he amado desde hace tantos años, que pareciera que ha sido toda la vida, te amo con todo mi ser, como nunca podre querer a alguien más –le dijo un apenado castaño.

-Es tan tonto yo siento lo mismo, creo que te he amado desde siempre, somos un par de idiotas –decía Mabel dejando escapar una risita.

-Si muy tontos –le dijo Dipper y le dio un pequeño beso en los labios. –Pero ahora tenemos todo el tiempo del mundo –la volvió a besar pero con más intensidad.

-Dipper… -interrumpió Mabel el beso -¿ahora que haremos?

-No lo sé, bueno yo si sé que quiero hacer –decía mirando fijamente a su hermana.

-Tonto –le dijo apenada. -¿En serio que haremos?

-Lo que sea necesario para estar juntos, yo no estoy dispuesto a dejar ir, te amo tanto que no creo poder seguir existiendo sin ti –dijo Dipper volviéndola a abrazar.

-Yo tampoco, después de que creí que te perdería, me di cuenta de que te lastimaba aculatándote mis sentimientos, que al final no te pude proteger, que ambos nos sumergíamos más y más en el abismo, y si amarte me arrastra hasta lo más hondo del pecado, con gusto deseo ahogarme en el –decía una sonriente Mabel.

-Mabel no me importa si esto es bueno o malo, que más da, al final siempre abra alguien que nos juzgara, pero no puedo creer que algo que llena mi pecho de tanto amor, de una calidez y un brillo inconfundible pueda ser tan horrible, y si eso significa como dijiste hundirnos hasta ahogarnos en el pecado que así sea –dijo con determinación.

En efecto Dipper no estaba dispuesto a perder a su hermana, menos ahora que sabía que también lo amaba, su inteligencia lo llevo siempre a cuestionarse las cosas, a preguntar porque se seguía lo establecido, pero incluso para él, para su familia, para sus tíos a los cuales las moralidad les resultaba algo relativo, existían cosas que no estaban permitidas, que no se podían hacer, y los gemelos estaban seguros que entre esas cosas se hallaba su amor.

-Dippy… -decía Mabel haciendo que su hermano quedara recostado sobre la cama. -¿Qué es eso que estabas seguro que querías hacer?

-Creo que lo olvide –decía con voz tranquila –tal vez tengas que ayudarme a recordarlo.

-Eres un bobo engreído, pero te ayudare –contestó Mabel llegando a los labios de su hermano.

En esa noche lentamente se fueron perdiendo entre ligeros gemidos los nombres de los hermanos Pines, ahora ya no existía la vuelta atrás, sólo les quedaba seguir avanzando en medio de la oscuridad.

Se despertó sobre saltado, su corazón se sintió oprimido, por un momento temió que lo que había ocurrido la noche anterior únicamente hubiera sido un sueño. Pero un ligero dolor en su brazo inmovilizado le dijo que todo había sido verdad, Mabel estaba abrazada a su pecho utilizando su brazo izquierdo como almohada, rió al descubrir su propia desnudez, al sentirse tan feliz, era un sentimiento indescriptible el que llenaba su pecho. Volvió a reír mientras la miraba dormir tranquilamente, fue extraño el hubiera deseado hacerla suya toda la noche y sin embargo eso no paso, si hubo besos y caricias, pero Dipper se fue quedando dormido entre los brazos de Mabel sin darse cuenta. Esa noche durmió, soñó como en años no lo hacia, por fin después de tanto tiempo él había podido descansar, acaricio el rostro de Mabel con sumo cuidado no quería despertarla, pero sabia que tenían al menos que vestirse antes de que llagara Stan.

Besó los labios de Mabel y le dijo –Dormilona abre los ojos, ya es de día.

-Cinco minutos más –respondió Mabel colocando el su cabeza en el pecho de Dipper.

-Despierta o nos quedaremos sin tiempo –decía Dipper acariciando su cara.

-¿Sin tiempo para qué? –preguntó Mabel.

-Para esto –respondió Dipper. Volvió a besar esos labios los cuales siempre sólo fueron un sueño, imagino tantas veces su sabor, su textura, y ahora estaban ahí para el. Mabel era tan exquisita, su olor, la tersura de su piel, la forma de su cuerpo, los sonidos de su boca, para Dipper ella simplemente era perfecta. Odiaba que su estúpido brazo inmovilizado le impidiera tocarla como él lo deseaba, la sujetó por la cintura con su mano izquierda no importo tener que portar un pequeño grado de dolor, eso le permitía empezar a acariciar con más libertad el cuerpo de Mabel, esta tampoco perdía el tiempo y acariciaba en pequeños y cadenciosos círculos la espalda de Dipper. Sus besos se fueron haciendo más profundos, más intoxicantes, sus lenguas jugaban, el castaño quería grabar en su cabeza hasta la última sensación de esa experiencia, para ese momento su excitación era más que evidente.

Mabel gimió al sentir como esa parte especifica de la anatomía de Dipper rozaba con su bajo vientre, Dipper se sintió temeroso pero la mano de su gemela lo guió hasta sus senos, eran tan suaves, tan tersos, los acaricio son delicadeza, rozando la punta ligeramente con sus dedos, después aprisiono uno con su boca, enrolló su lengua y se dispuso a disfrutar de su sabor, de su textura y sobre todo de lo que eso le provocaba a Mabel. Sus gemidos que había comenzado casi imperceptibles ahora se escapaban con rapidez de sus labios, las piernas de la castaña cedieron poco a poco y sus sexos comenzaron a rozarse, Dipper se sentía que se desbordaría, ya no estaba dispuesto a esperar un minuto más, tenía que hacerla suya.

-Mabel ¿puedo? –preguntó con voz entre cortada.

-Si –dijo ahogando un gemido.

Mabel cerró lo ojos esperando sentir eso que por tanto tiempo había anhelado, pero su celular comenzó a sonar, era el tono de llamada de Stan, por lo que detuvo a Dipper y contestó.

-Ahh, si aquí todo bien. Sip, lo cuide toda lo noche. Nop, no se escabulló. Sip, waffles me parece perfecto. Ok, nos vemos en unos rato –Dipper escucho la conversación de su hermana.

Estrella Fugaz miró a Pino y le dijo –Lo siento, tendremos que esperar. –Se acercó y besó sus labios.

-Esta bien Mabs, si he esperado toda mi vida que más da unos días más –contesto Dipper besando de nuevo a Mabel.

Los gemelos salieron de la cama, tomaron un baño y se cambiaron, estaban esperando en la cocina a su tío, Dipper se sentía tan feliz, que no podía dejar de mirarla, como separarse de ella si era lo que él más amaba, ahora al menos por ahora castaño se sentía feliz. Escucharon que un auto se detuvo, Dipper se levantó a abrir la puerta pues suponía que era Stan, sin siquiera notarlo estaba sometido en el piso.

-No te muevas muchacho –Dipper reconoció esa voz.

-¿Agente Trigger? –preguntó, mientras su hermana veía horrorizada lo que pasaba.

-Quedas bajo arrestado por la desaparición de la señorita Pacífica Noroeste –decía el agente mientras lo levantaba.

-¿Qué Pacífica desapareció? –preguntó Dipper.

-No te hagas el tonto, fue a ti con quien se le vio por última vez hace cinco días – le dijo el oficial.

Una punzada atacó la frente de Dipper, y varias imágenes sin sentido regresaron a él, por Pacífica estaba cubierta de sangre, qué es lo que había hecho. Era verdad desde hace cinco días que no sabia de ella, los tres días inconsciente, más el que se quedo en observación y ayer, eran cinco días y en ese todo tiempo no pudo contactar a la rubia.

-¿A dónde lo llevan? –gritó Mabel.

-Por ahora a la comisaria –le contestó Trigger.

-Mabs no te preocupes, todo va a estar bien llama a Stan y al Tío Ford –le dijo Dipper.

Mabel asintió asustada y entro corriendo a la cabaña, Dipper vio como se alejó de él. Una vez más se preguntó que era lo que había pasado, y por que su ultimo recuerdo era el de mirar a Pacifica mientras su navaja de bolsillo se enterraba en su cuerpo.

Dipper permaneció callado todo el camino a la comisaria, preguntándose que era lo que había pasado, y sintiendo como un hueco negro comenzaba a crecer en su pecho, dándose cuenta como la incertidumbre y desesperación de apoderaban de él, de nuevo estuvo cubierto de tinieblas.

FIN

NOTAS DE LA AUTORA:

Antes que nada una disculpa por no poder actualizar tan rápido como quisiera, el principal motivo es el trabajo. He tenido mucho trabajo, y a veces por más que me diga a mi misma que escribiré mínimo una hora diaria, no se puede y el cansancio me gana, lo malo de ser adulta y vivir sola.

Pero si se los puedo asegurar, no dejare ninguno de fics inconclusos, no eso no es posible al menos para mi, únicamente les pido paciencia y pues aquellos que son one shots serán los últimos en ser actualizados.

Sobre el capitulo, jojana le debo el lemmon pero no se preocupen habrá y mucho en el siguiente capítulo, se que hubieran deseado que la confesión del amor de Mabel hubiera sido más espectacular, pero mi intención a lo largo del fic es que si bien hablamos de incesto quiero dar las situaciones de la manera más autentica posible.

Ahora la pregunta es ¿qué le paso a Pacífica? Para esa y otras respuesta tendrán que seguir leyendo este fic, y algo también que le puedo asegurar es que no importa que GF termine tengo que sacar todas las historias relacionadas que habitan en mi cabeza, así que todavía hay Elice para rato!

En otras cosas, estamos a 15 días del GRAN FINALE de GF, ha habido muchas especulaciones sobre Ford como el Jefe Final. En lo personal creo que eso no pasara, puede y en un momento dude sobre ayudar o no a Bill, pero se arrepentirá y bla, bla, bla, porque si de algo estoy segura es que nos dará redención e incluso un abrazó, sip Hirsch nos lo debe a los fans. Sobre la muerte, creo que será más bien algo figurativo, es decir en el corto que salio estos días podemos ver la destrucción de la Cabaña, eso simbolizaría la muerte de la historia de los Stan´s y el renacimiento de su relación como hermanos, creo que más bien por ahí anda la onda, pero bueno esas son mis suposiciones.

Les pregunto: ¿Cuáles son sus teorías para el final?

GRACIAS POR LEER Y ESPERO SUS COMENTARIOS