AQUELLO QUE SE HA ROTO
CAPÍTULO XII
Fue bastante extraño, siempre pensó que ni estando muerta su padre mostraría un ápice de cariño por ella, después del Raromagedón creyó que al vivir ciertas carencias, si es que se le puede llamar carencia a tener únicamente un poni, estarían más juntos como familia, pero no fue así. Preston Noroeste hizo uso de las influencias que aun tenia para "mover" su capital, en esos años Pacifica vio ir y venir a un sinfín de personajes de distintas nacionalidades, lo único que compartían es que cada vez que los veía sentía un extraño escalofrió recorrer su piel, en pocos meses el dinero regresó y en mayor medida. Cuando recuperaron la mansión fue porque le pagaron del doble de su preció a McGucket, no es que realmente al ex loco pueblerino le importara, sino que experimentaba cierta satisfacción ante el poder que tenía sobre Preston, al final la idea de dejarle a su hijo una fortuna que asegurara su vida y la de sus nietos le hizo devolverles la mansión, además de que extrañaba su sencillo estilo de vida.
Preston revisó el cuerpo de su hija tenía varias heridas ya cicatrizadas pero nada realmente importante, la continuó abrazando, fueron unos simples segundos pero para la rubia significaba el contacto afectivo que estuvo ausente por años. No pudo evitar sentir tristeza y un poco de rencor, por qué su padre no le demostró antes un poco de cariño, tal vez su vida no sería tan miserable, pero bueno resultaba tonto pensarlo.
-Pacifica… mi niña… estas bien –dijo su padre un tanto inseguro.
-Lo siento… -fue lo único que pudo responder mientras abrazaba a su padre.
Todos los demás únicamente observaban, entre ellos estaba el joven Pines, que la igual que Preston Noroeste no podía creer que Pacifica estuviera viva. Todo fue tan rápido, sin embargo la escena fue rota por el ruido de un motor y el derrapar de unas llantas, alguien más había llegado a esa "fiesta".
El señor Noroeste seguía abrazando a su hija, deseaba saber qué era lo que había pasado, dónde había estado pero por ahora se conformaba con sentirla entre sus brazos, pero un jalón y un puño estrellándose en su cara lo regresó a la realidad.
-¡NOROESTE! ¡HIJO DE PUTA! ¡TE LO DIJE! –Stanley estaba sobre Preston golpeándolo.
-¡TE VOY A MATAR! ¡TE DIJE QUE NO TE ACERCARAS A MIS SOBRINOS! –el viejo Pines no podía controlar su furia.
Dipper y Mabel corrían para ir al lado de su tío, por suerte vieron como Ford llegó primero y pudo quitarle de encima a Stanley, lo cual no era sencillo porque en el fondo el sentía las mismas ganas de romperle la cara a Preston.
-¡ES SUFICIENTE STANLEY! Nada ganaras con molerlo a golpes –decía Ford mientras sostenía a su hermano.
-¡MIERDA! ¡SUÉLTATEME STANFORD! ¡ESTE BASTARDO ME LAS PAGARA! –intentaba romper el agarre de su hermano.
-¡TÍO STAN! –Gritó Mabel con su voz rota por el llanto -¡NECESITO UN ABRAZO! ¡AHORA!
Los tres hombres Pines voltearon a ver a la castaña, en ese momento Ford soltó a su hermano, Stan fue hasta donde se encontraba su sobrina y la abrazó. Tanto Dipper como Ford suspiraron aliviados, ambos sabían que por Mabel el viejo Señor Misterio detendría el mundo.
Ford le ayudó al señor Noroeste a levantarse, este se sacudió el traje y con la manga limpiaba la sangre que escurría de su boca además de que su visión estaba nublada por la misma causa ya que una de sus cejas estaba abierta, se sintió bastante estúpido, cómo era posible que un decrepito anciano le hubiera dado una paliza sin ser capaz ni de meter las manos.
-¡Suéltame! –Decía Preston separándose de Ford -¡Esto no ha terminado! ¡Pagaran todo lo que han hecho!
-Tranquilícese Señor Noroeste –Ford volvió a sujetarlo del brazo y le susurró ligeramente –Hágalo o yo terminare lo que empezó mi hermano, y le aseguro que a mí no podrán detenerme.
-Por favor Papá detente –dijo la rubia –Dipper no tiene la culpa. Todo lo que pasó fue por mi causa, yo no quería que nada de esto pasara… lo siento.
-Tiene muchas explicaciones que dar señorita Noroeste, por su causa mi sobrino estuvo a punto de ir a la cárcel, así que le recomiendo que comience a hablar –decía Ford intentando ocultar su enojo.
Todos los presentes voltearon, esa era la incógnita que había revolucionado la vida de los habitantes de Gravity Falls. Pacifica sintió como la miradas se posaron en ella, un gigantesco nerviosismo hacia que sus piernas comenzaran a temblar, no sabía cómo empezar, después de todo lo que diría pondría fin a esta locura.
-Pídele a tus hombres que se vayan –le dijo a su padre. –Por favor Gideon tú has lo mismo.
Tanto el rubio como Preston Noroeste hicieron un gesto y los hombres desaparecieron, después de todo mientras menos testigos hubiera sería mucho mejor, eso era algo que todos comprendían.
Dipper quiso ir al lado de la rubia pero Ford lo detuvo, eso no resultaba ser una buena idea, no estando ahí su padre. Después hablarían todo lo necesario.
-No sé por dónde empezar, una disculpa parece bastante insignificante comparado con lo que han pasado, pero de todas maneras lo haré si es que eso le sirve de algo. Señores Pines, Mabel, Dipper en serio lamento mucho todo esto, nunca fue mi intención. Padre de nuevo lo digo, por favor perdóname por no decirles nada ni a ti ni a mamá, pero en realidad necesitaba tiempo, el tiempo que me permitiera pensar – Pacifica dio un enorme suspiro.
-Lo que pasó esa noche… ahhh –seguía suspirando –Dipper y yo seguíamos investigando la cueva de las cascadas, pudimos abrirla e ingresar a esta, dentro todo era oscuro, a pesar de las linternas no se podía ver nada. Sin embargo todo resultaba interesante, apasionante por lo que decidimos continuar, el sitio era enorme, pero eso era únicamente una cueva no había más, únicamente una especie de altar. Fuimos hasta donde se encontraba, con ayuda de la linterna revisamos pero no había nada, nada, todo nuestro esfuerzo y no había nada. Dipper no estaba conforme y continuó investigando, intento subir a una especie de columna pero esta no resistió y se cayó, era muy vieja por lo que un par de rocas lo golpearon y fue cuando se fracturó lo dedos, fui hasta donde estaba para ayudarlo. Sé que nadie en este mundo es perfecto, pero no lo comprendo, no comprendo porque es capaz de poner su vida en peligro de esa manera.
-Dipper ¿Por qué haces esto? –le preguntó la rubia.
-Ya te lo había dicho tengo ganas de conocer, de aprender, de saber qué es eso que se esconde a los ojos de los hombres –respondió sonriendo.
-¿Por qué no ser un adolescente "normal"? No es tan malo como parece, puedes darte el chance de fallar, de hacer tonterías, de ser estúpido, de que no se espere nada de ti –le dijo Pacifica, después de todo eso era a lo que ella jugaba.
-Nunca, ese no soy Pacifica. Eso para mí no es suficiente, necesito más, no puedo y no quiero ser como los demás. Este soy yo –decía mientras intentaba encontrar algo para entablillar sus dedos en su mochila.
-¿No te basta estar conmigo? ¿No soy suficiente para hacerte feliz? –decía intentando contener su llanto.
-No –esa fue la respuesta de Dipper.
-¿POR QUÉ?... ¡¿POR QUÉ DIPPER?! ¡¿EH?! ¡MALDITA SEA SOY UNA NOROESTE! ¿ACASO SABES CUANTOS MÁS DESEARÍAN ESTAR CONMIGO? ¿CUÁNTOS DESEAN TENER LO TÚ TIENES? ¡ME TIENES A MÍ! ¡A PACIFICA NOROESTE! – realmente no lo podía comprender.
-Por favor Pacifica no exageres, no es que no aprecie lo que tenemos. Sé que cualquier idiota mataría por estar contigo, pero ese es el problema no soy cualquier idiota, así como tú eres una Noroeste yo soy un Pines. ¡Un jodido Pines! –dijo levantándose del piso.
-¡SI LO ERES! ¡ERES UN IDIOTA PINES! –respondió llorando.
-Desde que me conociste he sido así, un nerd y un maldito antisocial. Nunca me han interesado otro tipo de cosas, para mí todo tu patético servilismo de adolescente rica es una mierda, y carajo ni siquiera te he ocultado mi desagrado. ¿RESULTA QUE AHORA QUIERES QUE YO SEA UN "NOVIO" PERFECTO? ¿QUÉ BESE EL SUELO QUE PISAS? ¿QUÉ ME SIENTA EL HOMBRE MÁS AFORTUNADO ESTAR CONTIGO? ¿QUÉ PASEEMOS POR EL PUEBLO TOMADOS DE LA MANO? ¿QUÉ LE PIDA A TU PADRE PERMISO PARA QUE SALGAMOS? ¿EH? ¿ESO ES LO QUE QUIERAS? ¿QUIERES QUE TE AGRADEZCA POR SER MÍ NOVIA? ¡CARAJO PACIFICA! ¡ESE NO SOY YO! ¡JAMÁS INTENTE CAMBIARTE! ¡NO ME IMPORTA QUE SEAS UNA DESGRACIADA ENGREÍDA! ¡QUE TE FASCINE ACTUAR COMO UNA PERRA! ¡ESA ERES TÚ! –ahora era Dipper quien gritaba.
-¡SI TANTO TE DESAGRADA LO QUE SOY! ¡ENTONCES DÉJAME! – al hacer esto lo empujo.
No supo que tan fuerte lo hizo, vio como la lámpara de Dipper salió volando y después escuchó un fuerte golpe. Lo buscó con la luz de su lámpara, Dipper había caído unos dos metros hacia abajo, ninguno de los dos había notado ese desnivel gracias a la oscuridad que lo envolvía todo. La rubia comenzó a gritar de manera desesperada su nombre, pero el castaño no respondía, estaba desesperada no sabía qué hacer. Fue hasta la mochila de Dipper para buscar algo que la ayudara, afortunadamente el castaño traía una cuerda, buscó una saliente donde pudo amarrarla, descendió lentamente, era difícil por la inexistente luz y la de la lámpara no ayudaba demasiado. Llegó hasta donde estaba el joven Pines, Pacifica lo reviso, no tenía más que algunas contusiones y muchos raspones, pero lo que la inquietaba es que la cabeza de Dipper había golpeado directamente con una roca. Pero al parecer ser un idiota cabeza dura le ayudo ya que no tenía ninguna herida, sin embargo por más que intento hacerlo reaccionar no pudo. La rubia analizó todas sus opciones, podía salir de ese lugar e ir a pedir ayuda pero eso significaba responder a muchas preguntas, preguntas que tendrían incluso repercusiones legales. Mierda si sus padres se enteraban la mandarían sin pensar dos veces a estudiar al extranjero, si llegaba la policía y las ambulancias todos sabrían que ella estaba involucrada, descubrirían ese lugar que estaba atado a la parte más oscura de la historia de los Noroeste. Tenía que actuar y lo haría rápido, recordó algunas de las cosas de nerd que le enseño Dipper sobre los principios de las poleas, arrastro a Dipper hasta su pequeño mecanismo improvisado, agradeció que siempre usara ese estúpido chaleco, ya que evito que su cuerpo siguiera lastimándose. Un pudo dejar de pensar en que su Maestro de Física estaría sorprendido al ver lo que ella había sido capaz de hacer, de esa manera usando su propio cuerpo como contrapeso pudo subir a Dipper, no le fue difícil subir, después de todo ese cuerpo era gracias a los distintos deportes que le hacían practicar sus idiotas padres. Intentó una vez más hacer reaccionar al castaño pero fue inútil, busco entre los bolsillos de Dipper su navaja ya que por la presión ejercida sobre la cuerda está se había tensado de tal manera que le era imposible quitársela. Seguía estando nerviosa por lo que le temblaban las manos, en un movimiento estúpido dejo caer la linterna, por un momento se quedó totalmente a oscuras, buscaba a ciegas, dejo escapar un pequeño grito de dolor cuando la encontró ya que también estaba la navaja de Dipper. Sin quererlo se había hecho un corte bastante profundo en la mano, pero por ahora no tenía tiempo de ponerse a revisar su herida, le quito la cuerda a Dipper, recogió la mochila, ahora venía lo más difícil que era sacarlo de la cueva. Pasó el brazo de Pines sobre su hombro y literalmente comenzó a arrástralo, no fue fácil entre su propio movimiento, y el no querer dejar que él cayera la linterna se movía de un lado hacia otro dificultándole la visión. Chocó varias veces con algunas rocas e incluso con pequeñas rocas y salientes, lo cual le provoco varias heridas en las piernas y los brazos, después de varios minutos que le parecieron eternos llegaron al bote, ella lo sabía conducir. Una vez en el muelle intentó de nuevo hacerlo reaccionar pero le fue imposible, cada vez estaba más preocupada, tan vez tenía una contusión o una fractura en el cráneo. A la luz de muelle lo vio, carajo eso parecía una escena del crimen, entonces pudo ver su mano, realmente tenía un gran corte sobre su palma, y al haber arrastrado a Dipper toda su camisa estaba llena de sangre, al igual que su rostro, fue hasta el botiquín del pequeño bote de Soos, se hecho alcohol sobre la herida, ya no sangraba pero de igual manera se vendo. Llevaba las cosas necesarias para hacer reaccionar a Dipper cuando escucho unas voces, además de ver unas sirenas, Dipper no se veía nada bien así que decidió huir, no quedarse únicamente significa más problemas.
-Así que me fui, sabía que si me quedaba ahí tendría que explicar porque Dipper estaba inconsciente y cubierto de sangre –terminaba de hablar la rubia.
-¿Pero dónde estabas? ¿Por qué no regresaste a la mansión? –le preguntó su padre.
-Sencillo, lo vi a él poniendo su vida en peligro una vez más, poniendo la mía sin que le importara y no pude evitar preguntarme por qué siempre vuelvo con Dipper. Necesitaba saber que era lo que me une a él, que es lo que me hace dejar mi orgullo y mi sentido común a un lado sólo por recibir una de sus llamadas. Además no era la primera vez que me ausento de la casa por más de una semana, al parecer la diferencia está en que ahora si lo notaste –Preston se sintió terrible al escuchar lo que decía su hija.
-Fue Gideon quien me localizo, y me dijo lo que estaba ocurriendo. Al parecer hace mejor trabajo que el FBI, tal vez realmente si tenga algo de telépata –Pacifica intentaba dejar a un lado su nerviosismo.
-Pacifica –escuchó la voz de Dipper pero antes de decir algo una bofetada la hizo voltear en otra dirección.
-¡¿NO PUEDO CREER QUE SEAS TAN EGOÍSTA?! ¡TODO FUE POR UN ESTÚPIDO PLEITO DE NOVIOS! ¡¿QUÉ NO TE DAS CUENTA DE QUE DIPPER PUDO IR A LA CÁRCEL?! ¡TODO POR TU CAPRICHO DE NIÑA IDIOTA! ¡CREÍ QUE ERAS DIFERENTE! ¡PERO ME EQUIVOQUE! ¡SIEMPRE SERÁS UNA NOROESTE! –le gritaba Mabel.
-Lo siento Mabel… es sólo que no sabía que hacer –respondió Pacifica llorando.
Ahora quien detenía a su sobrina era Stan, sus dos tíos compartían el sentimiento, pero después de todo nada se arreglaría de esa manera.
-Ya lo escucho Señor Noroeste, no diré que mi sobrino no tuvo culpa en este asunto, pero ambos sabemos que quienes tiene más que perder son ustedes. Así que le recomiendo que retire los cargos en contra de Dipper, y dejemos esto en paz. Usted no procera legalmente ni nosotros, porque estoy seguro que entiende que podemos defendernos, sería su dinero contra mis influencias en el gobierno y déjeme asegurarle que de la misma manera en que usted puede hacer desaparecer a mi familia lo puedo hacer yo con los Noroeste, no quedaría ni la más mínima huellas del apellido que tanto se han esforzado en enaltecer -decía Ford mirando fijamente a Preston.
-Está bien ¡Pero no lo quiero ver cerca de la Mansión o de mi hija! –fue la repuesta del Señor Noroeste, después de todo él era inteligente, un estratega de los negocios, sabía que intentar hundir a los Pines no era una buena inversión. Preston sacó su móvil de su bolsillo, marcó unos cuantos números y en menos de un minuto una limusina negra se detuvo frente a la bodega.
-¡Vámonos Pacifica! –ordenó su padre.
La rubia lo siguió, pero antes de abordar su mirada se detuvo, y lo miró, lo miró profundamente y le sonrió, había lágrimas en sus ojos y sin embargo ella seguía sonriendo. Era una sonrisa para Dipper, que había permanecido en silencio todo ese tiempo, no había dicho una sola palabra porque no entendía, no alcanzaba a comprender las palabras de Pacifica. Su corazón se oprimió levemente, acaso lo hacía porque después de todo realmente lo amaba, quería entender la actitud de la rubia pero su cerebro era una torbellino, él a diferencia de los demás sabía que cada una de las palabras dichas, que todo lo que dijo Pacifica era una mentira, una mentira para protegerlo.
Su mirada seguía perdida, intentando comprender, él era un monstruo, esa noche estaba dispuesto a matar a Pacifica, estaba seguro de haber hecho algo horrendo y sin embargo ella seguía protegiéndolo, no le importó que todos pensaran que era una engreída, que únicamente pensaba en ella misma, no eso nunca le importo, ella haría todo por Dipper porque después de todo lo amaba.
-Dipper vamos a casa –un abrazó y la voz que más amaba lo hicieron salir de su trance.
-Si Mabel vámonos a casa –fue lo que respondió.
Stan miró a sus sobrinos, se sentía feliz de que toda esa situación hubiera terminado. Él había hecho muchas cosas extraordinarias en su vida, pero nunca creyó agregarle a la lista lo que estaba por hacer.
-Gracias Gideon –dijo mirando al rubio –Gracias, si no hubieras llegado a tiempo… no quiero ni imaginarlo.
-De nada Stanley –seguía teniendo ese ligero tono de impertinencia en su voz – Por Mabel haría cualquier cosa.
Mabel dejó a su hermano un momento y fue al lado de su novio, le dio un ligero beso en los labios para decirle –Gracias Cariño.
Ford hizo lo mismo, incluso el mismo Dipper que tuvo que tragarse su propia hiel cuando vio lo que hizo su gemela para después también agradecerle. Pero esa sensación de que Gideon sabia más de lo que decía no lo abandonaba, después de todo el también conocía a la perfección a Alegría.
Los Pines se despidieron, después de tanto ajetreó necesitaban descansar. Gideon le dijo unas cuantas cosas al oído a Mabel, las cuales la hicieron sonrojarse y después se marchó.
Llegaron a la Cabaña, durante el viaje ninguno dijo nada, estuvieron callados mirando por la venta perdidos en sus propios pensamiento. Dipper miró el reloj de la sala, eran casi las ocho de la noche, después de todo lo ocurrido simplemente desea irse a dormir, ya no quería pensar, necesita descansar.
-¡Reunión familiar! ¡Reunión familiar! –escuchó la voz de Ford llamándolos desde la tienda de regalos.
Le resultaba tan pesado dar siquiera otro paso, pero tenía que ir, no era un opción además estaba seguro que todo lo que tuviera que decir su tío estaba relacionado a él. Es más Mabel y Stan únicamente serían espectadores, pero era mejor que poner fin de una vez a ese día de mierda, ya no quería seguir pensando en Pacifica.
Estando reunidos los cuatro Pines Ford comenzó a hablar. –Al parecer esto ya terminó, sin embargo eso no significa que todo esté solucionado. No, por el contrario me encuentro preocupado ya que tal vez más de un habitante de Gravity Falls puede ingresar a la cueva del QUE NO TIENE NOMBRE y tal vez sin querer invocarlo aunque sea una posibilidad muy remota. Así que tanto Stan como yo hemos llegado a la conclusión de que hemos tenido bastante de este pueblo, La Cabaña pasara a ser legalmente de Soos y nosotros únicamente vendremos a visitarle. Pero los Pines están legalmente estarán vaneados de aquí, así que disfruten este será su último verano en Gravity Falls.
-¿Lo dices en serio? –Preguntó Mabel –Pero aquí están Grenda, Candy y… Gideon
-Lo sabemos Calabaza, pero no podemos seguir poniendo a nuestra familia en peligro sobre todo cuando al parecer los Pines no saben cuándo detenerse –al decir esto Stan miró tanto a Dipper como a Ford.
-También hablamos con sus padres… y ellos están de acuerdo. No sólo en que ya no regresen a Gravity Falls si no en que –Ford no sabía cómo decirles eso a los gemelos –están de acuerdo que tengamos tu custodia legal Dipper. Eso significa que una vez que termine el verano iras a vivir conmigo a Alemania.
Sus tíos como Mabel voltearon a verlo, estaban esperando la peor reacción posible por parte del castaño pero no fue así.
-Está bien –fue lo único que dijo.
-¿Eso significa que te iras a vivir con nosotros a California? –le preguntó Mabel a Stanley.
-Mmmm, siento decepcionarte Calabaza pero ese no pienso que sea mi estilo de vida. Creo que recordaré viejos tiempos y me dedicare a recorrer el mundo –decía Stan, después de todo él estuvo atrapado en ese pueblo tantos años, era tiempo de continuar.
-¿Me devolverás el diario? –le preguntó Dipper a su tío.
-Dipper Pines ¿En serio me estas preguntando eso? –dijo Ford en tono de ironía.
-Sí y no es ninguna broma, después de todo esa es mi investigación y me pertenece –realmente deseaba tener esos registros.
-Por si lo olvidaste la mayor parte de lo escrito en ese diario es mío, no discuto que la otra es aportación tuya, pero al parecer no sabes qué hacer con lo que descubres y terminas poniéndote en riesgo. Por si lo no lo recuerdas ahora soy tu tutor legal y decido sobre esas situaciones, necesitas madurar para llevar tu genio por un buen camino, lo último que deseamos que es que pase algo realmente malo.
-¿Cómo quedar atrapado por treinta años dentro de un portal de mierda? –sí, lo había dicho.
Stan y Mabel abrieron los ojos al escuchar lo que había contestado el castaño, así como ellos tenían una relación especial sabían que pasaba lo mismo con Ford y Dipper, tal vez la diferencia es que esos dos eran unos necios.
-Exactamente Dipper lo último que deseo es que por tu idiota terquedad acabes perdiendo la mitad de tu vida, si no quiero que tengas que pasar ni siquiera una semana intentando no morir, que tengas que vivir aterrado incluso del aire que respiras porque si en efecto no sabes si eso puede matarte. Que tengas que pasar todo un maldito año sin tener contacto con otro ser vivo, no deseo que sientas lo que es incluso olvidar el sonido de tu voz. No quiero que por el resto de tu vida le temas a tus propios sueños, que no puedas vivir más que reprochándote tus errores. Que tengas que averiguar cuál es el sabor de la carne putrefacta, que de hace dar arcadas de nauseas pero que no dejas de seguir comiendo porque te mantendrá vivo, no quiero que sepas lo que es llevarte a la boca el arma que con tantas carestías diseñaste y decirte a ti mismo hazlo, hazlo de una vez y acaba con esta miseria –Ford hablo hasta que tuvo que tragar en seco.
-Ford…lo siento… no quise ser tan estúpido –Dipper seguía preguntándose cómo es que podía ser tan miserable con quienes le rodeaban.
Su tío avanzó hasta él, Dipper instintivamente cerró los ojos, tal vez si rompería el record de Stan, y de nuevo estaba confundido. Ford lo abrazaba mientras le decía.
-No quiero que jamás averigües una de esas cosa porque te amo pequeño idiota –al parecer ese era el apodo que habían elegido sus tíos para él. Sintió como al abrazó se unieron Stan y Mabel, los Pines permanecieron en silencio por unos minutos, fue extraño cuando a los cuatro al unísono dijeron. –Somos una familia…
Todos dejaron escapar una risa, Mabel y Ford fueron a comprar la cena que consistiría en tacos de "Hermanos/Bros" mientras que Stan y curaba las heridas de Dipper y las suyas, resultó que Preston Noroeste realmente era una cara dura.
Dipper tenía un labio abierto como consecuencia de los golpes que intercambio además de un enorme chichón en la nuca, Stan por su parte tenía ligeras heridas en los nudillos que comenzaban a amoratarse. Los dos se encontraban sentados en el baño, Dipper aguantaba el ligero ardor que le provocaba el desinfectante mientras Stan lo curaba.
-¿Estás seguro Dipper? ¿Estás seguro de querer dejar a Mabel e irte con Ford? –le preguntó Stan.
-Sí, estoy seguro –decía evitando la mirada, pero en la mirada del castaño había un extraño brillo de felicidad.
-¿Seguro? –volvió a preguntar Stan.
-Sip, estoy completamente seguro. Es más creo que nunca he estado tan seguro de algo en mi vida –ahora no podía dejar de sonreír.
-Chico cuando pienso que no puedes sorprenderme más lo vuelves a hacer –eso era verdad pero le alegraba verlo feliz.
Dipper seguía perdido en sus miles de pensamientos, de sus extraños y felices pensamientos, de tal manera que lo importo que si tío siguiera curando sus heridas.
-Listo Dip Dip, lo peor que te puede pasar es que te quede una cicatriz que te haga ver "cool" –sonrió y le mostró su hombro.
-Gracias tío Stan, realmente aprecio lo que has hecho por mí y Mabel todos estos años. Tú y Ford son para mí como la mezcla extraña de un "padre", al parecer hice algo bueno para haber tenido cuatro padres en una sola vida –dijo riendo.
-Gracias Dipper aunque no creo que el nerd y yo seamos la mejor influencia del mundo, al parecer la sensatez de los Pines se la quedo Sherman lo bueno es que le heredo un poco a Robert –decía riendo.
-Al parecer toda se quedó en papá –el castaño también río un poco.
-Es realmente una lástima que Shermie no pueda ver lo mucho que han crecido, aunque estoy seguro que él ya te hubiera castigado al estilo "Filbrick". La verdad es que Ford y yo somos muy permisivos, tal vez deba de ponerte a cazar todos los murciélagos de Gravity Falls, aunque tú buscando en cuevas misteriosas sería más un premio que un castigo –le dio un pequeña sonrisa a su sobrino.
-Realmente espero que no te equivoques en lo que decides, siempre te apoyare, puedes contar conmigo –seguía sonriendo.
-Lo sé y no sabes lo feliz que me hace escucharlo –él también sonreía –tengo que ir a poner la mesa sino Mabel enfurecerá.
Estaba por salir del baño cuando su tío dijo una cosa más.
-¿Por qué mintió Pacifica? ¿Qué fue lo que realmente pasó? –a un experto mentiroso la careta de una adolescente no lo engañaría fácilmente.
Dipper no se atrevió a voltear, no sabía que responderle, una vez más le faltaban las palabras. –No lo sé, no sé porque mintió pero te aseguro que lo averiguare –fue lo que dijo antes de marcharse.
La cena trascurrió con calma, los cuatro eran felices, tan felices de estar juntos, seguían en esos actos sencillos reparando a su familia. Ford buscaba de alguna manera recuperar todo el tiempo que permaneció vagando entre dimensiones, Stan al sentir que protegía a su familia sobre todo a sus sobrinos podía enmendar algo de sus pecados, Dipper intentaba encontrar nombre y lógica a sus sentimientos sobre todo necesitaba un lugar a donde permanecer y Mabel, Mabel los necesitaba a los tres para poder seguir existiendo.
Sus tíos les dijeron que podían volver a tener sus habitaciones separadas pero ambos se negaron, les dijeron que como ese sería su ultimó verano en Gravity Falls querían recordar los viejos tiempos. Cerca de la una de la madrugada todos se retiraron a sus respectivas habitaciones, Dipper le dijo a Mabel que necesitaba un baño, esa noche de nuevo podrían estar juntos lo último que esperaba era oler como cuando tenía doce años.
-¿Desde cuándo te gustan los baños Dippy? –le preguntó coquetamente.
-No es que me agraden, es porque según mi calendario semanal hoy tengo que bañarme eso evitara que lo haga por otros tres días –buscaba hacerla reír.
-Aghhh, eso es horrible pero no me sorprende, es más siempre me pregunte como es luces tan bien si tú y el agua no se llevan –volvía a coquetearle.
-¿Tal vez quieras tomar un baño conmigo? –dijo levantando una ceja.
-No es una mala idea pero tengo que escribirle una carta a Gid –fue sincera, no deseaba mentirle a su gemelo.
-Mmmm, Mabel porque tenías que arruinar el momento –decía Dipper quejándose.
-No lo arruino, pero el que ame a ti no significa que deje de querer a Gideon. Él es un buen amigo –eso para Mabel era verdad.
-Okey, no pienso discutir contigo –tomó su ropa y fue al baño.
Durante la ducha no podía dejar de sonreír, incluso a pesar de las palabras de Stanley, un pensamiento en su corazón y en su cabeza lo hacían sentir increíblemente feliz. Deseaba sentirse mal por lo ocurrido con Pacifica, no cabía duda que era un maldito egoísta, pero por ahora todo estaba bien y sobre todo podía estar con Mabel. Salió del baño y la encontró dibujando, adoraba como la luz del quinqué iluminaba su rostro, para lo ojos de Dipper ella era tan perfecta, no podía ni quería esperar, únicamente deseaba estar a su lado.
-¿Listo? –le regalaba una de sus sonrisas más maravillosas.
-Si –dijo sonrojándose un poco.
-Ahora es mi turno – de nuevo volvía a sonreírle – no me extrañes demasiado.
-No puedo prometerte eso, te extraño cada segundo que estamos lejos –ahora era el quien coqueteaba.
-Tonto-ahora era Mabel quien se sonrojaba.
Se dejó caer en la cama, dejando que esos pensamientos llenaran su pecho, seguía sonriendo, había muchas cosas en las que tenía que pensar, pero por ahora únicamente tenía la hermosa sonrisa de su gemela repitiéndose una y otra vez en su cabeza.
No supo en que instante se quedó dormido, pero sabía que Mabel solía tomar baños largos por lo que decidió cerrar un rato sus ojos, hasta que una fría sensación lo despertó además de una traviesa castaña sentándose sobre él.
-Acosó soy tan aburrida que no puedes esperarme despierto –decía haciendo un ligero gesto de molestia.
-No, en este mundo no existe alguien más interesante que tú. Además que puede ser mejor que abrir los ojos y encontrar tu rostro mirándome –acaricio ligeramente la mejilla de Mabel.
-Hey Dipper, mmmm no sé cómo preguntarte esto. ¿Realmente estás de acuerdo con irte a Alemania con el tío Ford? –no quería sonar egoísta pero realmente le dolía la idea de separarse.
-Sip, no tengo ninguna duda Lady Mabs –él seguía sonriendo.
-¿Pero por qué? Si hoy mismo me dijiste que no querías que nos separáramos –no entendía la actitud de su gemelo.
-Yo no quiero separarme de ti, es más prefería mil veces morir antes que dejarte. Pero hoy mientras Noroeste te tenía a su merced me di cuenta de algo, de algo fundamental… no puedo protegerte siempre. Por más que yo quiera abra cosas que nunca podré controlar y eso me hace sentir peor que una mierda, simplemente no sabría cómo seguir sin ti –Dipper miraba fijamente el techo.
-Dipity Tok estas exagerando, si esa es la razón sigo sin entenderte –volvió reiterar Mabel.
-Lo comprendí, llego a mi cabeza, sé que será difícil únicamente verte en vacaciones o por internet pero marcharme con Ford me permite seguir adelante. Ya no tendré que cursar la preparatoria como todos lo demás ni siquiera la universidad, eso me dará independencia antes de los veintiún años, ya no será una preocupación de qué viviremos o dónde podemos ir. Eso nos permitirá estar juntos, además nadie sospechara lo nuestro también al puro y viejo estilo de Stan conseguiremos una nueva identidad, ya nada nos podrá separar –la miraba y se preguntaba cómo era capaz de amarla tanto.
-¿Lo dices en serio? Sabes que si huimos ya no podremos ver a papá y a mamá tampoco a los tíos, es un gran sacrificio. ¿Realmente vale la pena? –le preguntó Mabel.
-Por ti arriesgaría todo. ¡Carajo Mabel! No tienes idea de cuánto te amo –sujetó el rostro de su gemela y comenzó a besarla.
Mabel le correspondió los besos, eran dulces, suaves, cálidos, lo hacían sentirse realmente feliz. Poco a poco fueron volviéndose más apasionados, sus lenguas se entrelazaban húmedas y hambrientas, necesitaban seguir llenándose del sabor tan inconfundible. Seguían besándose hasta que era necesario respirar, para volver a repetir esos besos tan deseados, sus vidas no eran largas pero para Dipper cada segundo sin ella parecía una eternidad. La agarró de las caderas, acariciaba cada lentamente su forma, deleitándose a cada centímetro, bajó lentamente hasta encontrarse son sus nalgas, firmes redondas, las apretó eso provoco que un ligero gemido se escapara de la boca de Mabel, y en un rápido movimiento ella ahora estaba abajo.
Su cara ligeramente sonrojada y el aliento cada vez más denso, sus ojos ligeramente entrecerrados pero que lo seguían mirando, y esa boca que no se hartaba de probar, todo ella era algo que nunca creyó alcanzar.
-Dipper te amo –decía para volverlo a besar.
Desde hacía tanto tiempo él ansiaba escuchar esas palabras, el sentimiento se había intensificado después del Raromagedón, y ahora ahí estaban llegando a sus oídos, deseaba escucharlo una y mil veces, que se quedara para siempre gravado en su mente.
Hundió su cara en el cuello, ahí estaba ese ahora fresco y delicioso, moras con caramelos a eso olía Mabel, su largo cabello seguía un poco húmedo, Dipper deslizó sus dedos entre este para después comenzar a besar detrás de su oreja. El destino había sido cruel con ellos al hacerlos hermanos, pero tal vez eso era lo que le permitía amarla de esa manera.
Continuó con lo besos deslizándose hasta su cuello, largo y delicado, él quería tomarse su tiempo, explorarla por completo, conocer cada centímetro de su ser. Regresó a sus labios, los mordió ligeramente, y después intensificó el beso, saboreando la boca de Mabel, ahogándose en la sensación que era seguir probando su lengua. Lentamente sus cuerpos fueron amoldándose, Dipper estaba sobre Mabel, ella enrollaba con sus la cadera de su gemelo, así de esa manera se sentía tan bien, ellos encajaban perfectamente, ellos había nacido para estar juntos.
La respiración de Mabel comenzaba a hacer más agitada, las manos de Dipper la acariciaban sutilmente sobre su blusa, seguía siendo verano, únicamente traía una blusa de tirantes y un short, acariciaba el abdomen de su gemela, para después avanzar por sus costados, lo cual la hizo reír ligeramente. Continuaba devorando los labios de Mabel cuando por fin llego a sus pechos, eran redondos y suaves, los tocaba con lentitud, con paciencia queriendo grabarse a través de sus manos esa excitante sensación, aun sobre la ropa comenzó a acariciar sus pezones, los rozaba delicadamente con su dedos para después apretarlos un poco, le divertía escuchar como sus gemela intentaba contener sus gemidos. Dejó la boca de Mabel y descendió besando sus hombros, dando ligeras mordidas, quería dejar su marca, ella le pertenecía deseaba dejar evidencia de ello, siguió besando sus clavículas, apretó un poco más fuerte los pezones de la castaña hasta escuchar sus dulces gemidos. Decidió mordisquear ligeramente los senos de Mabel sobre la blusa, dejando ligeras huellas de su saliva, sus pezones sobre salían de la delicada blusa, huella inequívoca de le excitación provocada, los rosaba con sus para después ligeramente lamerlos, darles ligeras mordidas, disfruta de sentir como a la par ella jugaba con su despeinado cabello y mordía sus labios para no hacer ruido. Aunque no quería dejó aquellas delicias y siguió descendiendo, llego al estómago de castaña, volvió a respirar su aroma, sopló dentro del ombligo del ombligo de su herma, vio erizarse su piel y temblar ligeramente, mientras apretaba un poco las piernas. Sujetó el pequeño short rosa, lo deslizó lentamente por sus largas piernas, permitiéndole ver una sencilla pero hermosa pantaleta blanca con unos cuanto corazoncitos azules, rió después de todo continuaba siendo Mabel.
-No te burles, son mis favoritas –dijo avergonzada.
-No me estoy burlando, sonrió porque me encantan –volvió a besar sus labios.
Ese besó estuvo lleno de pasión y de caricias que lentamente subían la temperatura de sus cuerpos, Mabel acariciaba la espalda de Dipper por debajo de su camisa, le recorría con sus dedos, ahora era tan amplia, sus manos se humedecían ligeramente con el sudor de su hermano, ella sentía que le estorbaba así que se la quitó. No era el chico más musculoso, pero lucia perfecto, Mabel comenzó a acariciar el dorso de Dipper, ahora era ella quien reía al ver el pelo en su pecho.
-Me pregunto qué guardare de esta noche para mi álbum de recuerdos –decía sin dejar de mirarlo.
-No lo sé, pero de lo único que estoy seguro es que nunca podré olvidarlo –aunque él todavía pensaba que eso podía ser un sueño.
-Yo tampoco – Se entregaron de nueva cuenta a los besos y las caricias, Dipper le quito la blusa, aun con esa tenue luz lucia maravillosa, su piel tersa, su hermoso rostro ligeramente rojo, cada una de sus curvas. Estrella fugaz, ahora entendía porque eso la representaba, era una estrella compuesta de una energía incontenible, de una belleza inexplicable, que parecía lejana, inalcanzable además de ser un misterio que él nunca terminaría de comprender.
Ahora los dos estaban únicamente en ropa interior, abrazándose, besándose, perdiéndose entre las miles de sensaciones que despertaban sus caricias. Recorría sus piernas, haciendo figuras imaginarias en esa delicada piel, subiendo y bajando hasta llegar a sus nalgas apretándolas, haciendo fricción con sus cuerpos, compartiendo sus alientos entre cortados.
-Dipper… ya no me hagas esperar –le susurró al oído.
El joven Pines odiaba a veces su lógica, pero no la podía hacer a un lado, después de todo el deseaba que la primera vez juntos fuera inolvidable.
-Lo siento Mabel, pero no creo que debamos hacerlo esta noche –le dijo también al oído.
-Por qué Dipper, entonces qué ha sido todo esto –ella estaba demasiado excitada como para desear parar.
-Los tíos Mabel, Stan y Ford podrían escucharnos –decía mientras la besaba.
-Podemos ser silenciosos –dijo Mabel mordiéndose los labios.
-Lo sé, pero aun así explicar esa situación resultaría bastante difícil. Además quiero que la primera vez que estemos juntos no tengamos que contenernos. Que nos dejemos llevar sin que otra cosa importe… yo quiero hacerte gritar mi nombre –se sintió un poco tonto al decir eso.
-Bobo –dijo Mabel al escuchar a su hermano –pero tienes razón. Además espero que sea una promesa eso de hacerme gritar. Pero Dipper yo estoy… como decirlo… muy emocionada, quiero terminar.
-Me siento igual, pero existen otras formas más sutiles –al decir esto acaricio delicadamente sobre su ropa interior la intimidad de Mabel haciéndola dar un leve gemido.
-¿Cómo cuáles? – le pregunto insinuante.
-Tal vez esta –Dipper hundió ligeramente sus dedos sobre la ropa interior de Mabel.
Lo miró traviesa, sabía que era lo que esperaba de ella, esa era una manera de saciar la necesidad de estar juntos al menos hasta que pudieran por fin el momento que tanto ansiaban. -Lo que propones es que nos masturbemos –decía con una leve risilla.
-¡Oh Mabs! ¡No lo digas así! Le quitas el romanticismo –se quejó Dipper.
-¿Desde cuándo eres romántico Pines? –ni esa situación dejaba de gustarle molestarlo. –Pero me agrada tu idea, pero tendrás que ayudarme ser silenciosa –lo atrajo hacia ella, necesita seguir probando esos labios.
Dipper deslizo su mano dentro de las bragas de Mabel, se acercó lentamente, su cuerpo temblaba de excitación, él también ansiaba la satisfacción, comenzó a acariciarla, todo era húmedo y caliente, jugaba con su dedo medio rozando la entrada de Mabel, podía sentir como a cada roce ella se estremecía y su lubricación aumentaba mojando sus demás dedos. La castaña no se quedó atrás su manos recorrieron la cintura de su gemelo hasta alcanzar el tan anhelado premio, le gustaba sentir como la total excitación de Dipper rozaba con sus piernas, se sentían caliente, vibrando, pidiendo un poco de atención, la cual con gusto ella le daría. Al sentir como las manos Mabel llegaron hasta su prolongada erección un ligero gruñido se escapó de su boca, de nueva cuanta disfruto de los senos de su hermana, tener la boca ocupada minimizaba sus propios gemidos. Sus dedos entraron lentamente, llenándose de la intensa calidez y humedad, explorando, buscando su propia satisfacción, la satisfacción de saberla suya, cada movimiento, cada gemido, cada pausa en su respiración le parecía perfecto. El sabor de su piel en sus labios, las manos de su gemela acariciándolo, deseándolo tanto como lo hacia él, no importa que tan amigo de la lo lógica y la razón fuera, ese sentimiento, eso que ella le provocaba desde siempre no podía estar mal.
Termino de desnudarla, Dipper también lo hizo, por más mínima que fuera la prenda parecía seguir siendo una barrera, se miraron por unos segundos, no era la primera vez que se veían desnudos, lo hicieron tantas veces de pequeños y varias por error en la adolescencia, y sin embargo ahora se sentía tan natural, la necesario, ambos sonrieron, la conexión que compartían jamás se rompería, ellos habían nacido para amarse únicamente estaban cumpliendo con su destino.
Dipper la contempló, cuándo se había vuelto tan hermosa, aunque para él siempre lo fue, por qué tenía la sonrisa más sincera, y esos ojos llenos de esperanza, por qué era tan jodidamente maravillosa, por qué maldita sea tenía que ser su gemela.
Acarició su rostro, bajo por su cuello, llego a sus senos y apretó un poco sus pezones, continuó por su vientre rozando ligeramente el monte de Venus, después se deslizó por su cadera para sujetar y estrujar por uno mementos sus deliciosas nalgas. Siguió por sus piernas largas y torneadas, carajo como la adoraba, subió lentamente por el interior de sus muslos, sonrió para sí mismo al sentir como la piel de Mabel se erizaba y un leve suspiró se escaba de su garganta. Su gemela cubrió su boca con sus manos cuando comenzó a penetrarla con los dedos, sentir como se retorcía ligeramente, la sensación cálida y resbaladiza del interior de Mabel, darse cuenta que con cada movimiento la lubricación comenzaba a escurriese entre sus dedos. La espalda de la castaña se arqueo involuntariamente cuando Dipper encontró el punto exacto, además de un gemido que por un momento creyeron que lo delataría, no dejaba de estimularla, era el jodido paraíso ver esos ojos ligeramente llorosos y sus mejillas completamente rojas, mientras que el sudor se agolpaba en su frente, Dios ni si quiera le importaba que su pene palpitara como loco desde hace varios minutos, deseaba sólo verla, llegar a la cumbre a través de simplemente verla.
Mabel sujetó la mano de Dipper por un momento y lo detuvo.
-No… es justo… que sólo yo disfrute Sir Diplomacia… -decía intentado recobrar su respiración.
Le gustaba que ella tomara la iniciativa, que le quitara el aliento con sus besos, que mordiera su cuello y sus hombros, que lo acariciara hasta que no pudiera contener sus gemidos, él deseaba que Mabel también lo hiciera suyo.
Recostó a Dipper, ahora estaba sobre las caderas de castaño, tomo entre sus manos la erección de su gemelo, las manos de Mabel se sentían tan bien era tierna, delicada, acariciando cada centímetro de sus piel. Comenzó a aumentar el ritmo, bajando y subiendo, rozando con delicadeza la punta del pene del castaño, ahora era él quien se esforzaba por no hacer ningún sonido que los delatara. Las manos de Mabel se encontraban cubiertas del líquido pre seminal de su gemelo, también acariciaba sus testículos, maldita sea para Dipper eso era estar en la gloria.
-Mabs… si…ahh… sigues así… pronto –intentaba articular sus palabras.
-Tranquilo Dip, esto se pondrá mejor –dijo ella lamiendo sus dedos.
Lentamente subió por la cadera de Dipper hasta que sus sexos hicieran contacto, se movía pausadamente, acoplando con cada movimiento el placer se sus cuerpos, era tan excitante. La miraba sobre de él, como sus senos rebotaban rítmicamente, era tan deliciosamente erótico verla así, la sujetó de las nalgas, de sus perfectas nalgas para aumentar el ritmo. La fricción y el roce era más fuerte, su excitación se mezclaba, podía sentir la abrumadora calidez de Mabel apoderándose de él, ambos mordían sus labios, para ese momento ninguno duraría mucho. Su gemela acariciaba su pecho, el jugueteaba con sus senos, cada vez era más intensa la sensación, todo era ligeramente confuso, seguían aumentado el ritmo. Dipper volvió a besarla cuando supo que terminaría, Mabel correspondió su beso entrelazando sus lenguas cuando el orgasmo llego a ellos, la castaña jadeaba excitada, recogió un poco del semen de su gemelo el cual estaba sobre el estómago de este y lo probo, Dipper no pudo más que sonreír satisfecho cuando la vio hacerlo.
Se dejó caer a un lado de su gemelo, inmediatamente Dipper la abrazó, no quería soltarla por un solo momento. Le dijo tiernamente la oído –Te Amo Mabs.
-Yo te Amo más Dip –respondió Mabel acurrucándose en el pecho de Dipper.
Solo unos cuantos minutos después ambos dormían abrazados, en un abrazo que se sentía perfecto, como si los brazos de su respectivo gemelo siempre hubiera sido el lugar donde debían estar.
Antes de caer profundamente dormido Dipper recordó por un instante lo que había pasado esa misma tarde, volvió a ver los ojos de Pacifica y sus palabras, pero en lo que más pensó era en el enorme Hijo de Puta que era. Al ver a la rubia, más allá de alegrarse porque estuviera viva, por saber que esa chica que de manera incondicional le había ayudado tantas veces estuviera bien, que aun en ese momento siguiera actuando para defenderlo, ni una mierda le importaba eso. Al verla lo supo, todo fue claro y su corazón comenzó a latir lleno de felicidad, de una maldita alegría que lo hubiera hecho reír a carcajadas, sentía una dicha para la cual no existían palabras suficiente para explicar.
Al verla ahí con esa cara cubierta de melancolía, se dio cuenta de que el ritual no se había llevado a cabo, que no invocaron a EL QUE NO TIENE NOMBRE, si bien lo que había pasado en esa cueva no estaba del todo claro por ahora no era relevante. El amor de Mabel era verdadero, nunca la obligó a amarlo, cada una de las palabras dichas por su gemela eran ciertas, cada uno de sus besos fue auténtico… ella lo amaba. Por fin tenía lo que por tanto tiempo había deseado, Dipper tenía el amor de Mabel y por esa noche era lo único que importaba, todo lo demás podía esperar.
FIN DEL CAPÍTULO
Notas de la Autora:
Gracias por seguir leyendo esto, sé que no actualizó tan rápido como quisieran pero más allá de justificarme en mi trabajo diré que me gusta tomarme mi tiempo para escribir, para llevar la historia a donde quiero.
Tal vez esperaban que se revelara que fue lo que pasó realmente en la cueva, cuando llegue el momento así será, pero era necesario un avance en la relación de los gemelos. Sé que tampoco fue el lemon que esperaban pero la intención del siguiente capítulo es que ya con el amor reivindicado puedan disfrutar del por fin estar juntos, sobre todo porque nos acercamos a un punto que quiebre.
Una vez más…
GRACIAS POR LEER Y ESPERO SUS COMENTARIOS.
