Las praderas se veían muy distintas de día que de noche, el pasto era más verde y más brillante, era mecido por el viento como si bailara, algunas bellosom parecían estar bailando con él, se veían muy felices, sobre todo por el radiante día que hacía, no había ni una nube en el cielo. La verdad yo no estaba tan contenta, a los pokémon planta les gusta el sol, pero a los tipo siniestro no mucho, la oscuridad va mejor con nosotros, por eso vivimos en el bosque, donde las sombras de los árboles nos cobijan y los lugares para ocultarse abundan.

Debo decirlo, me sentía muy vulnerable en las praderas, sin sombras ni árboles donde esconderme, por eso corrí lo más rápido que pude tratando de que nadie me viera entre medio de la hierba alta, sé que ningún bellosom ni vileplume tendría intenciones de atacarme, pero aún así me sentía asustada, creo que es algo instintivo.

Luego de una loca carrera, llegué al arco de madera que indicaba la entrada hacia la granja de Iio, entonces me detuve algo agitada, cuando estaba en el bosque visitar el lugar parecía una buena idea, pero ahora no tanto ¿Y si los growlithe me atacaban de nuevo? O peor aún ¿Y si me babeaban? ¡No que asco!

También estaba Ark, definitivamente a él yo no le agradaba y no confiaba en mí por el simple hecho de que yo era una zorua. Si me topaba con él sin que Iio estuviera cerca, capaz que me matara. Por eso estaba dudosa sobre si entrar o no y me quedé meditando en el lugar, eso no fue bueno, me descuidé y no me di cuenta de que alguien se acercaba, sólo me percaté cuando una voz a mis espaldas habló.

—¿Eh? Pero qué clase de pokémon es este.

Me giré para ver quien hablaba, definitivamente no era Iio, su voz sonaba más aguda y su aspecto era muy distinto, de hecho no podía ser más distinto, pues lo que estaba frente a mí era una hembra humana. Era como del porte Iio, delgada, como buena hembra tenía sus glándulas mamarias más desarrolladas (Glándulas mamarias ¿O no que suena profesional mi relato usando ese tipo de palabras?). Su cabello era rojizo, muy largo y lo llevaba atado en una coleta, tenía los ojos grandes y eran del mismo color que los míos, sus dientes delanteros eran grandes, me recordaba un poco a una pachirizu, tal vez también porque estaba usando una camiseta blanca y unos pantalones cortos azules, colores pachirizu y porque tenía la misma expresión juguetona de este pokémon.

La chica no parecía agresiva, pero aún así me asusté, o sea, uno nunca sabe, podría morderme o algo, hay que ser cuidadoso con los humanos salvajes y mostrarse fuerte, ellos pueden oler el miedo. Traté de calmarme, no podía dejar que los nervios me dominaran, entonces me paré frente a ella y levanté mucho mi cola para imponer respeto. Mi noble figura causó un gran impacto, porque de inmediato se agachó y se puso en cuclillas susurrando algunas palabras.

—Ven chiquito, ven ven, no tengas miedo chiquito, acércate.

Extendió su mano hacia mí invitándome a acercarme, lo dudé un poco pero luego pensé que no había problema, ella se había agachado en signo de respeto hacia mí, yo era la que estaba dominando la situación. Con la frente bien en alto caminé hacia ella y tuve la gentileza de permitirle acariciar la motita de pelo de mi cabeza, ella sonrió mostrando sus dientes de pachirizu al tiempo que decía:

—Me pregunto qué clase de pokémon eres, nunca había visto uno como tú por aquí, eres bastante dócil ¿Tienes dueño?

Mientras la chica pachirizu me acariciaba, Iio apareció detrás de ella, al parecer venía de vuelta de hacer las compras porque llevaba la misma canasta en la que viajé la vez pasada, me puse tan contenta al verlo que salí corriendo a saludarlo. Él se veía muy sorprendido de encontrarme allí y me parece que pude ver algo de miedo en su cara cuando notó a la chica, pero a mí no me importó, estaba demasiado feliz, me restregué contra sus piernas a modo de saludo y para dejar mis pelos encima suyo cosa que pudiera recordarme después.

—Iio —dijo la hembra humana— ¿Ese pokémon es tuyo? Es muy lindo ¿Qué es? Nunca había visto uno como ese.

—Este... ¡No es mi pokémon! —Estaba muy nervioso mientras explicaba todo—. El otro día se metió en mi granja a buscar comida y mis growlithe lo dejaron un poco malherido, me dio pena y lo curé, luego lo dejé en libertad, eso fue todo, yo no tengo nada que ver con esta criatura ¡Lo juro!

—Está bien, te entiendo ¿Pero porqué tanto hincapié en que no es tu pokémon?

—Alexia ¿Tú no sabes que pokémon es este? —La humana negó con la cabeza—. Es un zorua.

—¡QUEEEEE! ¡UN ZORUA! Ay no, ay no, esto es malo, esa criatura maldita nos va a traer la ruina, habrán sequías y enfermedad... Bueno tal vez no, este año el clima ha sido estupendo y las plantas están creciendo como nunca, tal vez es muy chiquito para maldecir toda esta tierra ¡Pero seguro que si tiene suficiente poder como para arruinar tu granja! Iio ¿Cómo van las cosechas? ¿Tus pokémon se han enfermado?

—Pues, en realidad no, todo está bien, todos sanos, las plantas están bien verdes.

—Ummm ¿Y tú cómo estás? ¿No te has sentido mal? —La chica se acercó a Iio y le puso la mano en la mejilla haciendo que se sonrojara, no sé porqué pero eso me hizo enfadar un poco—. Esta criatura podría llevarte a la ruina y la muerte, se supone que los zorua y su evolución zoroark son seres malditos.

—¿Y si fuera sólo un mito? Te confieso que luego del día que pasé con zorua estuve muy preocupado, revisé a todos mis pokémon por si les pasaba algo malo, traté con más cuidado que nunca a las plantas, me encerraba temprano en mi casa e incluso visité al doctor, pero todo estaba bien, no hubo ninguna tragedia ni nada que estuviera mal, estuve paranoico toda esa semana por nada. Así que, a menos que las maldiciones de zorua sean de efecto retardado, dudo que sea un pokémon malvado.

—Ummm, puede que tengas razón, esta bolita de pelos no se ve para nada peligrosa, pero por si acaso... Te daré esto. —De un bolsillo de su pantalón sacó un saquito rojo—. Este es un amuleto para alejar a los malos espíritus, tiene romero, ajo y lavanda, es infalible, una exorcista pokémon me enseñó a hacerlo hace tiempo atrás y también me enseñó el cántico de purificación. —La chica se agachó nuevamente junto a mí y me puso el saquito rojo al frente mientras comenzaba a cantar una extraña y desafinada canción—. Que se alejen los malos espíritus de aquí, que la luz entre, fuera las malas vibras, que sólo paz y amor penetren en este hogar, que la calma reine aquí, que se alejen los malos espíritus de aquí...

Yo no entendía que estaba haciendo, sólo sabía que el saquito rojo olía muy bien y quería atraparlo, así que intenté arrebatárselo pero ella corrió la mano y no pude, pero lo intenté de nuevo y ella volvió a correrme la mano, ya me estaba fastidiando pero no me iba a rendir. Comencé a perseguir su mano, el saquito rojo sería mío. Atacaba por arriba pero ella corría la mano, probaba una atrapada de lado y ella me corría la mano, pero mis esfuerzos dieron frutos y logré morder el saquito. Entonces dejó la mano quieta, ahí me di cuenta que había sido muy divertido perseguir su mano y quería seguir jugando, le lancé una mirada tratando de comunicarle mi deseo al tiempo que movía mi cola para parecer más encantadora. Creo que me pasé un poco con eso, porque la chica me tomó en brazos y comenzó a apretarme.

—¡KYAAAAAAAAAAA! ¡ERES DEMASIADO LINDOOOOOO!

Comenzó a faltarme el aire por lo fuerte que me abrazaba, creo que Iio se dio cuenta de esto e intercedió por mí.

—Alexia cálmate, vas a ahogar al pobre zorua, mejor entremos, si alguien nos ve con este pokémon podríamos tener problemas, tal vez tú y yo tengamos la idea de que los zorua son inofensivos, pero convencer al resto del pueblo puede no ser tan sencillo.

—De acuerdo —dijo al tiempo que me soltaba, entonces se fijó en la canasta de Iio—. Oye, ya fuiste a hacer las compras, que mal, yo que quería acompañarte.

—Lo siento, tuve que salir más temprano, es que hoy tengo demasiado trabajo, me toca trasplantar los almácigos y esto toma tiempo, tengo que preparar la comida temprano y dejar la casa a punto para mañana y todo eso

—Tengo una idea ¿Qué tal si mientras tú plantas los almácigos yo cocino y te ayudo un poco?

—¿Qué? Lo siento, no puedo aceptarlo, sería demasiado pedir, además tú tienes tu propio trabajo en el telar, no puedo disponer de tu valioso tiempo.

—No te preocupes por eso, hoy es mi día libre y mi tiempo lo ocupo como yo quiero, además, ya que yo cocinaré supongo que me puedo quedar a comer contigo ¿No? —Dijo guiñándole un ojo —. Y ya encontrarás la forma de agradecérmelo después.

Luego de todo eso, la chica tomó la canasta de Iio y entró a su casa para preparar comida. Mientras tanto yo decidí quedarme con Iio, él parecía algo preocupado de verme y trató de espantarme, pero yo no quería irme, bueno, casi me dieron ganas de irme cuando sus growlithe se me tiraron encima y me babearon entera, que asquito. Todos los pokémon de la granja parecieron alegrarse con mi presencia y me saludaron amigablemente, él único que para variar no parecía muy contento era Ark, estúpido arcanine gruñón ¿Alguna vez me dejará en paz?

Ese día aprendí lo que era un almácigo, este consistía en tener una porción de tierra pequeñita en la cual tirabas un puñado de semillas, en este caso eran semillas de tomate, luego de un tiempo las semillas crecen, bueno, algunas crecen, otras no, pero la mayoría deberían hacerlo, luego, cuando tienes una plantita del porte de un dedo la cambias de hogar, sacas las plantitas y las colocas en la huerta de forma ordenada para que tengan espacio donde crecer.

Plantar todos esos tomates parecía un trabajo muy duro para una sola persona, por suerte Iio contaba con la ayuda de sus amigos pokémon planta y por supuesto con mi divina presencia, yo también decidí ayudarlo, le moví la cola y le agaché las orejas tratando de llamar su atención pero me ignoró, o mejor dicho no me entendió, porque Iio nunca me ignoraría, así que me puse a ayudar a mi manera haciendo pequeños hoyitos. Ahí si pareció tomarme en cuenta y con una sonrisa comenzó a plantar los pequeños tomates en los hoyitos que yo hacía. Debo destacar que este ejercicio fue algo muy bueno para mí, pues luego de pasar tanto tiempo haciendo agujeros terminé aprendiendo el movimiento excavar ¡Me sentía tan genial! Sabía un movimiento que ninguno de mis compañeros sabía y además uno tan útil, ahora cuando me metiera en algún lío podría desaparecer bajo tierra ¡Literalmente la tierra me tragaría!

Esa tarde fue muy divertida, Iio, Alexia y yo jugamos mucho, los growliteh también, esa fue una buena ocasión para practicar mi agilidad esquivando babas, ir a la granja de Iio era un gran entrenamiento. Todo fue muy agradable salvo por una cosa, Alexia siempre estaba muy apegada a Iio y eso me molestaba, cada tanto lo abrazaba, con tanto roce iba a terminar quitándole los pelos que con tanto cariño dejé sobre él ¿Qué relación tenían ellos para mostrarse tan cercanos? Sus olores eran muy distintos así que parientes no eran y tampoco vivían juntos ¿Qué rayos estaba pasando?

Yo por supuesto no dudé en manifestar mi indignación y me dirigí hacia ella con la cola bien erguida y paso firme, planeaba intimidarla para que se alejara de él, pero no resultó muy bien, al verme en vez de mostrarse asustada y respetuosa pues... Me abrazó, en realidad me abrazaba tanto o más que a Iio, parece que era una mala costumbre de ella, le hacía falta entrenamiento. Ese era el problema de tratar con humanos salvajes, tal vez si me pasaba más seguido por aquí podría domesticarla un poco.

El otro que recibía bastantes mimos de parte de Alexia era Ark, al parecer a ella le agradaba mucho ese pokémon y él también parecía bastante cómodo con ella, por primera vez vi a ese viejo perro sonreír, claro que la sonrisa se le borraba de la cara en cuanto me veía, eso no era nada lindo.

Pasó la tarde y llegó la hora de regresar a casa, me despedí de Iio rozándome contra sus piernas para dejar algunos pelos extra, con Alexia no lo hice, no me iba a mostrar tan mimosa con ella, tenía que disciplinarla y enseñarle que no era correcto abrazar a todos los seres vivos que se cruzaban por su camino.

Esa fue la segunda vez que estuve en la granja de Iio, fue un día agradable, tanto que decidí que volvería de nuevo en algún momento, pero no demasiado pronto, si visitaba la granja demasiado seguido alguien podría descubrirme y me metería en problemas.

Cuando regresé al bosque, la pelea del club de fans ya había terminado, al final que Zoruru y el luxio habían logrado separarlas y lo más gracioso de todo es que terminaron siendo amigos. Las chicas también parecieron olvidarse de mí, pudieron pasar toda la tarde jugando con Zoruru sin que estuviera yo presente y además tuvieron la oportunidad de demostrar sus cualidades para llamar su atención, pero parece que no lo hicieron bien porque Zoruru se mostraba bastante fastidiado, sólo sonrió cuando me vio regresar, se acercó hasta mí muy feliz de verme pero yo me alejé de inmediato, él pareció un poco ofendido con esta actitud mía. No quería ser cortante con él pero yo estaba llena de aroma a humano, si se acercaba descubriría de inmediato donde estuve toda la tarde, así que para evitar problemas emprendí una heroica huida, repito, fue heroica, porque escapé con actitud heroica.

Luego de aquella segunda visita a la granja de Iio, ir allá comenzó a volverse cada vez más común, me encantaba visitarlo, siempre había algo interesante que hacer, sus pokémon eran muy agradables (menos Ark) y allí todos eran buenos conmigo, nadie me molestaba ni me humillaba, era como un pequeño descanso dentro de mi aproblemada vida. Pero lo principal y aquello de lo que no me estaba percatando, era que comenzaba a sentir cada vez más cariño por aquel humano, hasta un punto que podría considerarse no muy saludable, pero alguien si se dio cuenta y no tuvo reparos en hacérmelo notar.

Esa fue una de las conversaciones más triste que alguna vez tuve. Ocurrió un día cerca del atardecer cuando me disponía a regresar a casa, ese día antes de que cruzara el arco que marcaba el fin de la granja, una voz a mis espaldas me detuvo, para mi sorpresa se trataba de Ark, me puse muy nerviosa al escucharlo ¿Qué quería? Él nunca me hablaba ¿Sería acaso un plan para asesinarme y quedarse con mi fortuna? Yo no lo iba a permitir, jamás se quedaría con mi bote de leche, así que me puse en guardia por si acaso.

—En serio Zora ¿De verdad crees que me espantas? Hasta un caterpie es más aterrador que tú

—Ja, eres muy bueno fingiendo calma cuando en realidad sé que está llorando de miedo por dentro, todos se intimidan cuando me pongo seria, soy el terror del bosque.

—Claro claro, lo que digas, sólo verte hace que me tiemble la cola, oh espera, creo que en realidad me tiembla porque me pica —dijo al tiempo que se rascaba. Que rabia, se estaba burlando de mí—. Pero bueno, baja las orejas y relájate, vengo en paz.

—¿Tú vienes en paz? ¿Por qué? Cómo esperas que te crea eso si siempre me miras de forma agresiva aún cuando yo no hago nada.

—Pues, digamos que he cambiado de opinión con respecto a ti, a mí se me educó para desconfiar de los zorua y zoroark, desde que era un growlithe que los persigo. Yo solía pertenecer al padre de Iio, él me enseñó todo lo que sé sobre ustedes y me dio todas las referencias que tengo, pero tras conocerte creo puedo decir que él se equivocó, los zoruas no traen mala suerte ni maldicen la tierra que pisan, tampoco parecen ser tan dañinos, no son mucho peores que los poochyena, así que te doy mis disculpas por mi comportamiento.

—¿Entonces ya no me molestarás más? —Comencé a emocionarme y a mover la cola— ¡Entonces ahora podremos ser amigos! —Dije mientras corría hacia él para abrazarlo, pero el muy pesado me aplastó con una pata.

—Tampoco te tomes tantas confianzas chiquita, ya no creo que los zorua sean malignos, pero eso no significa que me agrades del todo, ahora no es porque seas una zorua, sino porque me desespera tu forma de ser.

—¿Te desespero? —Dije saliendo de debajo de su pata.

—Sí, me desesperas porque te estás encaminando hacia tu perdición y ni siquiera te das cuenta. No todos los humanos son tan amables y flexibles como Iio o Alexia, cualquier otro te mataría sin siquiera preguntar nada y tú te aventuras a venir a esta granja cada vez más seguido ¿Por qué lo haces?

—Pues, porque es divertido, todos ustedes son muy agradables, el lugar es lindo e Iio me trata con mucha ternura. —Creo que me sonrojé un poco al decir esto último.

—Iio te trata con ternura, creo que esa es tu principal razón, te agrada que te acaricie, que te mime, que te cargue en sus brazos, que te diga palabras dulces que... ¿Qué te pasa?

—Ya por favor no sigas. —Yo estaban en el piso con la cara roja y trataba de cubrírmela con mis patitas mientras movía mi cola nerviosa—. Es que me da penita recordar todo eso.

—Te da penita... ¡Ese es el punto! ¡Tus emociones! Estás comenzando a sentir cosas por Iio, cosas que un pokémon no debería sentir y lo peor es que no te das cuenta ¡Despierta Zora! Si no sales de tu mundo de fantasías extrañas terminarás lastimada, te estás enamorando de Iio y eso es algo que no puede ser.

—¡¿Qué?! ¿Yo enamorada de Iio? Yo creo que estás mal de la cabeza, como me voy a enamorar de él, es cierto que es lindo, que su amabilidad es capaz de derretir hasta el más frío corazón, que sus negros cabellos que relucen al sol son hermosos junto a su adorable figura menuda y aquellos magníficos ojos que rebosan de ternura... —De pronto me percaté de lo que estaba hablando y me puse roja— ¡Olvida lo que dije! A mí no me gusta Iio y punto.

—¿Quieres que te pruebe que sí lo amas? —Me dijo con seriedad—. Ven sígueme.

Seguí a Ark y me condujo por la huerta de los tomates, estos ya estaban más altos y tenían cada vez más ramas, ya comenzaban a apestar a tomate, no era un olor que me gustara del todo, pero lo aguantaba, ya le tenía cariño a estas plantas, después de todo yo ayudé a que crecieran, eran como mis hijos. Ark me llamó la atención para que me fijara en algo que estaba del otro lado de la huerta, eran Iio y Alexia que conversaban animadamente, pero Iio se veía algo nervioso y Alexia como siempre muy melosa, me enfadaba siempre que se ponía así ¡Déjalo en paz! Estaba a punto de gritarle, pero Ark me detuvo y me indicó que siguiera observando.

De pronto Iio a pesar de sus nervios comenzó a corresponder a las muestras de afecto de Alexia, se acercó a ella y la abrazó, la sujetó firmemente por la cintura y se quedó mirándola a los ojos, yo estaba cada vez más molesta pero a la vez sentía que un dolor comenzaba a crecer en mi pecho, un dolor que no podía comprender del todo, fue entonces que ocurrió aquello que terminó de destrozarme. Las bocas de Iio y Alexia se juntaron, yo no comprendía del todo que significaba eso, pero podía sentir que era una especie de contacto muy intimo, pues aunque ese acercamiento fue corto, al separarse ambos tenían las caras tan coloradas como los tomates que saldrían de la huerta.

Eso me dolió, me dolió tanto, jamás en mi vida sentí un dolor como ese, era como si mi corazón estuviera siendo pisoteado, era como si doliera existir, como que el simple hecho de mirar esa escena me dejaba deshecha, entonces las lágrimas comenzaron a caer de mis ojos.

—Lo siento Zora —dijo Ark—. Sé que esto debe ser doloroso para ti, pero era inevitable, Iio está en edad de emparejarse y esa chica es la candidata perfecta. Con esto quiero dejarte en claro que lo mejor es que te alejes, estar cerca de él no hará más que lastimarte, tu amor no es más que un error, él jamás se enamoraría de ti y tú sólo sufrirás, por eso Zora, mejor vete y no regreses, vuelve a los bosques y búscate un zorua que pueda hacerte feliz.

Yo no pude aguantar más aquello y me fui corriendo mientras las lágrimas caían por mis mejillas sin parar. Regresé directamente al bosque y en ningún momento dejé de llorar, la verdad me sentía tan mal que nada me importaba, me daba lo mismo que me vieran así o que se burlaran de mí, me sentía mal y eso era todo. Creo que ese día tuve suerte, pues la primera zorua con la que me encontré fue con Zorumi quien al verme corrió hacia mi lado y me abrazó tratando de calmarme.

—Zora, que pasó ¿Por qué lloras así? ¿Alguien te hizo algo?

—Sí... Un humano... Un humano me hizo algo terrible.

—¿Que cosa?

—Me robó el corazón. —Y entonces lloré sobre su hombro.