—En serio Zora ¿Cómo se te pudo ocurrir enamorarte de un humano? —Me decía Zorumi sentada sobre una roca junto al río—. Habiendo tantos chicos guapos te tenías que fijar en un humano, pero en verdad no sé para qué pregunto, a ti siempre te pasan estas cosas raras, eres tan… Zora. Sí, no hay otra forma de decirlo, eres demasiado Zora, de hecho creo que voy a empezar a usar tu nombre como un nuevo adjetivo ¿Sabes que el otro día Zoraya hizo algo muy Zora?
—Ya Zorumi, en serio, no me molestes más, no me siento de ánimos.
De verdad me sentía decaída, ya no quería jugar, ni comer, ni salir de casa, mamá ya se estaba preocupando y comenzaba a interrogarme, hice un esfuerzo por salir con Zorumi sólo para que dejara de molestarme. La razón de mi tristeza no se la podía decir, era algo demasiado complicado.
—Y bien Zora ¿Qué piensas hacer? Lo más recomendable sería que te olvidaras de ese humano, no puedes estar con él, de su relación no saldría nada, además de que los humanos detestan a los Zoruas, tú sabes, estamos "malditos". Aparte que a él nunca podrías interesarle, dudo que le gusten las chicas peludas
—¡Te equivocas! A Iio si le agrado, me doy cuenta por la forma en que me ve, siempre se ríe cuando está conmigo.
—Es imposible no reírse cuando tú estás cerca, te pasa cada cosa.
—Siempre me acaricia y me ve tiernamente.
—Pero es que eres tan pachoncita.
-—Y estoy segura de que piensa que mi rabo es sexi.
—No tengo argumentos contra eso.
-Pero él parece querer iniciar una relación con una humana, tal vez recibe presión social o algo, no puede estar enamorado de ella, es simpática y todo pero le falta pelo y tampoco se veía particularmente cómodo a su lado. Él me preferiría a mí, pero seguro que no puede por que todos rechazan a los zoruas. Sí, debe ser eso.
—Zora, creo que ya te metiste en otra de tus fantasías, un humano no se puede fijar en ti. Entiéndelo, los humanos se enamoran de humanos que tengan aspecto humano…
—No, a Iio le importa el interior de las personas, el aspecto…. ¡Un momento! ¡Eso es! ¡YA LO TENGO! ¡Es el aspecto!
—¿Eh?
—Claro, no puedo acercarme a Iio porque los demás humanos tratarían de matarme por ser una zorua. Pero si utilizo la habilidad ilusión, podré adquirir el aspecto de ellos, jamás sabrán que soy yo y podré estar junto a Iio, es perfecto.
—Em… Yo no creo que sea una buena idea, sobre todo porque tú eres pésima utilizando ilusión.
—Pero si practico mejoraré.
—Pero no es sólo tener el aspecto, debes comportarte también como un humano ¿Acaso sabes cómo actúan ellos?
—Sí sé, llevo bastante tiempo conviviendo con ellos, creo que me las puedo arreglar. Utilizaré ilusión, seré una hembra humana y podré estar junto a Iio. Aunque me pregunto si le gustaré, no voy a tener rabo, seguramente no me reconocerá pero… Bueno, cuando ya hayamos iniciado nuestra relación le contaré todo, como estará loco de amor por mí me lo perdonará. Al fin y al cabo es para que podamos estar juntos, lo conquistaré con mi belleza interior y podremos salir adelante aunque no pueda mostrar mi rabo en público.
—Zora, me superas —dijo Zorumi con las orejas gachas—. No creo que salga algo bueno de esto pero… Es bueno verte otra vez animada, recuperaste el brillo en tus ojos.
—¿Sí?
—Mira Zora, de verdad que no estoy de acuerdo con esto, pero te apoyaré de todas formas, si esto ayuda a que no estés tan deprimida, supongo que vale la pena, pero por favor, cuídate mucho, lo que planeas hacer es muy peligroso.
—No te preocupes, la fuerza del amor lo puede todo. —Dije haciendo una pose espectacular mientras unas olas reventaban detrás de mí dándole fuerza a mi afirmación… En realidad eran unos patéticos magikarp chapoteando atrás, pero tengo que hacerlo sonar espectacular ¿O no? Mientras tanto Zorumi se tapaba la cara con sus patas.
Durante los días que siguieron, entrené como nunca había entrenado. Debía dominar ilusión si quería estar cerca de Iio, para eso ningún sacrificio era demasiado grande, reduje mi tiempo de juegos para dedicarme a entrenar, incluso me digné a aceptar la ayuda de Zoruru quien parecía muy motivado con mi cambio de actitud.
Al final que la clave de todo era la concentración, hay que tener bien clara la imagen mental de aquello en lo que uno se va a transformar y con un poco de práctica, el asunto se hace rutinario. Pronto ya podía convertirme en lo que sea, correteaba por los árboles como una pachirizu y nadie se daba cuenta, brincaba por la hierba como un pidgey (No podía volar porque los zorua no vuelan), hasta me había convertido en un magikarp y nadaba salpicando a todos. Mis padres, el maestro Zoreik y sobre todo Zoruru estaban muy felices por mí, en particular el último, quien no dejaba de alabarme por mi habilidad. Ese idiota, debió quedarse callado, una vez más fui el blanco de su estúpido club de fans. Por suerte ahora tenía más herramientas para defenderme, podía ocultarme bajo tierra con excavar, o simplemente usar mi ilusión y convertirme en algún otro pokémon y pasar desapercibida.
Mi ilusión se volvió perfecta en lo que respectaba a transformarse en un pokémon, pero con los humanos era un tanto complicado, es que son muy distintos entre ellos, además de que no tenía modelos para practicar, lo único con lo que contaba era con Iio y con Alexia. Necesitaba más humanos de referencia, pero el destino parecía sonreírme, pues un día Zorumi llegó contándome que un grupo de hembras humanas se estaban bañando en la fuente de los poliwag.
No era muy común que los humanos visitaran el bosque, bueno, había un camino que lo atravesaba pero de ahí a internarse entre el follaje, eso no lo hacían, así que encontrar a un grupo de chicas bañándose en la fuente de los poliwag era algo muy raro, pero la oportunidad ideal para coger algunos modelos para mi transformación. Me escondí entre algunos arbustos que crecían cerca y comencé a estudiarlas. Eran tres muchachas, todas muy distintas, una era bajita y gordita, otra era alta y muy flaca, sus glándulas mamarias casi no se veían, la otra tenía el trasero demasiado grande en mi opinión, bueno, eran especímenes perfectos para mí. Las miré con detalle, observé el color del cabello, la forma de sus curvas, sus rostros y sus miradas.
Allí mismo, escondida en ese arbusto decidí probar mi ilusión para transformarme en humana, así que cerré mis bellos y magníficos ojos tratando de concentrarme, pensando en las chicas humanas, en su forma, en su piel, en su cabello, en sus rostros, traté de proyectar una imagen correcta y detallada. Pero como a menudo me pasa, terminé pensando en Iio. Por Arceus, esto de estar enamorada a veces puede ser muy inoportuno.
La imagen mental de Iio se quedó pegada en mi cabeza y terminé transformándome en él, eso no fue nada bueno, las chicas estaban desnudas bañándose y de pronto ven a un supuesto hombre mirándolas, gritaron mucho y corrieron a buscar sus ropas, yo por mi parte me asusté y me fui corriendo de ahí.
La verdad yo no me enteré del impacto de este incidente hasta que algunos días después, fui a visitar a Iio y lo vi con un ojo morado, le contaba a Alexia que un día se encontró en la calle del pueblo con un grupo de chicas que ni conocía y que estas al verlo lo acusaron de estarlas espiando mientras se bañaban (En ese tieimpo yo no sabía que tenía eso de malo), y que por eso terminó con un ojo morado. Iio no tenía idea de qué había pasado, por supuesto yo sabía que eso era mi culpa y me sentí mal al principio, pero luego me calmé pensando que era culpa de Iio por ser tan lindo, por eso no me lo podía sacar de la cabeza. Claro, es algo muy lógico.
No sé porqué menciono ese incidente, pero en fin. Resumiendo, un día, luego de bastante práctica, logré convertirme en una humana. Yo misma no lo podía creer cuando vi mi reflejo en un estanque, frente a mí había una muchacha de piel blanca y rostro ovalado, de cabello negro color zorua con un mechón de pelo burdeos en la parte de arriba de la cabeza, de ojos redondos color azul cielo y una pequeña nariz. No me gustaba mucho mi aspecto humano pero era aceptable.
—¡Zora, lo lograste! —Decía Zorumi a mi lado moviendo la cola—. Estoy tan orgullosa de ti —saltó a mi regazo y comenzó a lamerme mi nuevo rostro—. Eres toda una humana, seguro que con ese aspecto podrás llamar la atención de Iio.
—¿Tú crees? —Dije con mis ojillos emocionados.
—Sí, por supuesto, estoy segura.
—Sí ¡Sí! —Dije brincando de alegría y tirando a Zorumi al piso—. Iio se fijará en mí y…
—¡Zora! —Gritó mi amiga algo molesta.
—Ah, lo siento, perdón por botarte, me emocioné mucho.
—No es eso, mira tu trasero. —Me di vuelta y para mi desgracia una cola peluda y negra se agitaba detrás de mí—. Y en tu cabeza también hay un par de orejas. —Me toqué comprobando que tenía razón.
—Rayos ¿Que pasó? Cuando vi mi reflejo en el estanque esto no estaba.
—Te desconcentraste, te emocionaste mucho y tu ilusión se malogró. Vas a tener que hacer algo con eso, al parecer cada vez que te emocionas tus orejas y tu cola salen, eso no es bueno, tal vez deberías esperar un tiempo antes de ir por Iio.
—¡No! Ya me demoré mucho dominando la ilusión, quien sabe que tan avanzada esté su relación con Alexia ahora, si no me apuro lo voy a perder.
—¡Un momento! ¿El humano que te gusta ya tiene una pareja?
—No es su pareja, es un intento de pareja, un intento que no va muy bien. Ella se muestra cariñosa con él y él parece tratar de corresponder, pero no lo veo muy convencido, como que trata de encariñarse con ella porque…. Porque tiene que emparejarse, no por convicción propia.
—¿Segura que no es sólo una impresión tuya?
—Claro que estoy segura ¿Alguna vez me he equivocado?
—Mejor pregunta si alguna vez no te has equivocado.
—¡Zorumi!
—Lo digo en serio, Zora. Si tu humano tiene pareja, tratar de gustarle va a ser más difícil y más peligroso, además de no ser algo muy correcto. Estoy preocupada por ti, tengo miedo de que algo pueda pasarte.
—Todo estará bien, ten fe en mí. Mañana iré a ver a Iio con mi forma humana y todo estará bien.
—¿Tan pronto? ¡Ya mismo probarás ir! Mmm, pero yo iré contigo, no pienso dejarte sola en esto.
—¿En serio? —Dije al tiempo que volvía a mi forma de zorua—. Pero tendrás que tener cuidado, los pokémon de allá ya me conocen y me aceptan, pero no sé si será lo mismo con una zorua desconocida.
—No iré como zorua, iré como dedenne —dijo al tiempo que adquiría el aspecto de este pokémon—. Me parece que este pokémon será apropiado por su pequeño tamaño y porque no le cuesta nada esconderse por allí.
—Genial, entonces serás Zorumi, mi compañera dedenne.
Al día siguiente bien temprano, Zorumi y yo salimos a las praderas, les dijimos a nuestros padres que haríamos a una excursión hacia el centro del bosque y que regresaríamos al atardecer, esa era nuestra mejor excusa y resultó bien, salvo porque Zoruru quiso colarse al viaje. Nos costó un mundo perderlo antes de salir, fue por eso que nos atrasamos, eso no fue nada bueno, la idea era ir a la granja antes de que Iio saliera a comprar sus cosas, pero lamentablemente no se pudo.
Al caminar por las praderas, Zorumi se mostró bastante molesta, la misma sensación de desprotección que yo sentí la primera vez al estar a campo abierto bajo un sol radiante, parece que sí es una característica de los pokémon siniestro, pero en mi caso ya me había acostumbrado y no me sentía mal.
Estábamos ya bastante cerca de la granja de Iio cuando de pronto lo divisamos, avanzando por el camino hacia su casa. Estaba tan lindo como siempre, con su cabello negro y sus lentes de media luna, aunque se veía algo acalorado, bueno, con el sol que hacía como no. Llevaba su canasta de las compras caminaba muy rápido, parece que tenía prisa por llegar rápido a casa y refrescarse.
—Zorumi, ese es Iio —le susurré a mi amiga.
—La verdad no sé que le ves, hasta tú novio imaginario el luxio es más atractivo que él.
—No, Iio es más lindo.
—No, el luxio lo es más.
—Iio es más lindo.
—El luxio es más lindo.
—¡No, Iio es el más lindo! —Le grité mientras me tiraba al piso y pataleaba.
—Zora, parece que Iio nos escuchó porque viene hacia acá.
—Ay ay, qué hago, que hago.
—¡Transfórmate en humano! Yo tomaré forma de Dedenne y te apoyaré, si algo sale más yo distraeré al chico mientras tú escapas.
—De acuerdo.
Me concentré rápidamente y tomé mi forma humana, estaba muy emocionada preguntándome qué pensaría Iio de mí ¿Me encontraría bonita? ¿O tal vez sería horrible para él? Comencé a ponerme nerviosa, de pronto mi plan ya no parecía tan buena idea, estaba escondida entre la hierba alta y tenía posibilidades de escapar, pero como siempre me pasa, me quedé pensándolo demasiado tiempo, Iio se metió entre la vegetación y al abrirla me encontró.
Los ojos de Iio me miraban con sorpresa detrás de sus lentes, yo estaba muda de los nervios, tenía miedo de la reacción que tendría al verme y ahora lo tenía frente a frente. Tragué saliva esperando a que hiciera algo, pero él solo estaba quieto mirándome de arriba abajo, hasta que de pronto su rostro se puso muy rojo y su cara mostró una expresión muy extraña, en ese momento pensé que el calor le estaba afectando. Me acerqué a él para tomarle la temperatura pero él se alejó rápidamente como si yo fuera algún monstruo o algo, me toqué atrás y sobre la cabeza porque pensé que se me habían salido las orejas y la cola y por eso actuaba así, pero no había pasado nada, entonces ¿Qué le pasaba a Iio?
Ahora recuerdo ese suceso y se me cae la cara de vergüenza. Yo le dije a Zorumi que lo sabía todo sobre los humanos, pero en realidad yo no sabía nada, si lo hubiera sabido no me habría presentado frente a Iio desnuda, eso es muy mal visto entre ellos. Pobre Iio, yo pensaba que estaba afiebrado por el calor, pero en realidad estaba rojo por la vergüenza.
Pero Iio era un chico muy amable, no me hizo nada malo, se dio la vuelta y comenzó a sacarse su camisa para que yo me cubriera con ella ¿Cuántos humanos harían eso? Ahora de mayor que ya conozco bien a esta especie, sé que de toparme con otro tipo de humano las cosas podrían no haber sido muy buenas para mí. Yo me puse la camisa encantada, tenía el olor de Iio impregnado, era un aroma a tierra y nueces, lo miré con una sonrisa y le di las gracias, pero Iio no me entendió.
—¡Zorua! —Dije yo.
—¿Eh? ¿Zorua? ¿Estás buscando a un zorua?
Entonces me llevé las manos a la boca aterrada, no me había fijado en ese detalle, yo podía entender el idioma humano, ya estaba acostumbrada a él, pero no podía hablarlo, mi lengua no estaba entrenada para eso, por lo tanto todo lo que yo dijera, a oídos humanos sonaba como "zorua".
—¿Qué pasa? ¿Por qué te quedas callada? ¿Estás bien? —Siguió preguntando.
—Zzzziiiii. —Dije esforzándome por darme a entender, le mostré mis pulgares hacia arriba, yo sabía que eso significaba que todo estaba bien.
—¿Qué te pasó? ¿Por qué estabas tirada ahí en la hierba y desnuda? —Miré hacia ambos lados nerviosa, me di cuenta que estar desnuda no era algo normal para los humanos y ahora no sabía que excusa poner y lo peor , aunque se me ocurriera alguna excusa no podría explicarla—. Oye, tranquila, te ves muy nerviosa ¿Qué pasa? ¿Te asaltaron o te atacaron o algo así?
—¡Zi! —Grité yo, era la mejor explicación que podía dar.
—Oh no, seguro que fue algo terrible —yo esperaba que se acercara a consolarme, pero mantuvo la distancia, seguramente no estaba muy seguro de cómo actuar frente a una chica que vestía únicamente una camisa entreabierta—. Te ayudaré, ven conmigo.
Seguí a Iio hasta su casa, Zorumi bajo su forma de dedenne caminaba detrás de nosotros sin delatar su presencia. Al cruzar el arco de madera me puse muy nerviosa, todos los pokémon del lugar fijaron su vista en mí, me dio miedo, me dio la impresión de que podían ver a través de mí, que mi condición de zorua era demasiado obvia, pero sobre todo tenía miedo de los growlithe y de arcanine. Estos tienen un olfato muy fino que podría delatarme, aunque según el maestro Zoreik el aroma de nuestra especie es demasiado tenue y por eso a los pokémon perro les cuesta identificarnos, eso siempre y cuando mantengamos una distancia prudente.
Cuando finalmente entramos a la casa me sentí aliviada, ya estaba acostumbrada al sol pero eso no significaba que me gustara. Iio cerró la puerta detrás de él, Zorumi alcanzó a escabullirse dentro en el momento justo.
Iio se dio la vuelta y me observó atentamente, sus mejillas seguían sonrojadas pero creo que capté un brillo especial en sus ojos, era algo difícil de explicar, era distinto de la mirada dulce que siempre me dedicaba pero en cierta forma resultaba atractivo. Abrió la boca como para decir algo pero luego se arrepintió y se dio la vuelta, el pobrecito se veía tan nervioso y yo la estúpida no me daba cuenta de que era por mi culpa y me acercaba más a él tratando de calmarlo, cosa que obviamente lo ponía peor. Caminé hasta él con intenciones de abrazarlo, así como lo hacía Alexia, pero el interpuso su mano en mi camino y dijo.
—¡Aléjate!
Me gritó, él nunca me había gritado, ni mucho menos me había pedido que me alejara. Antes él siempre me recibía con una sonrisa y estaba dispuesto a tomarme en brazos, pero ahora con mi forma humana no era así, al parecer mi aspecto no le gustaba y eso me hizo poner muy triste. Tanto que me esforcé por llegar a este punto y él no me quería, mis ojos comenzaron a llenarse de lágrimas y me puse a llorar, esto al parecer hizo que él se sintiera culpable por lo que dejó su postura defensiva y trató de consolarme.
—Lo siento, no llores por favor, no quise ser rudo contigo, es que… Es una situación complicada, bueno, para ti debe ser mucho más complicada, te acaban de asaltar, debes estar algo sensible y… Lo siento, por favor perdóname.
Para mí esas palabras bastaron, le sonreí y me lancé sobre él para abrazarlo de forma tan repentina, que no le di tiempo de prepararse por lo que no apoyó bien los pies, perdió el equilibrio y se cayó al piso conmigo encima. Yo por mi parte no le veía nada de malo al asunto, para nosotros los zorua algo como eso no significa nada, a menudo entre nuestros juegos terminamos algunos encima de otros, a veces otros pesados se suben encima y terminamos formando una montaña de pokémon ¡Wu! Y al final que no es nada más que un juego, pero para los humanos esto no es un juego e Iio se veía más nervioso que nunca, supongo que la mayoría de los humanos machos se pondrían nerviosos en esa situación, no sé, tal vez haga una encuesta al respecto… O tal vez no.
En fin, siguiendo con el asunto, estaba yo encima de Iio mirándolo a los ojos con una sonrisa sin darme cuenta del problema en el que lo estaba metiendo, cuando de pronto se abrió la puerta de su casa. Iio nunca le ponía llave a su casa, a la despensa sí, pero a su casa no, así que cualquiera podía entrar, quien entró en esta ocasión era Alexia, yo le puse una sonrisa amable a modo de saludo, pero no me respondió, abrió los ojos bien grandes y dejó la boca abierta, no era para menos, su intento de pareja estaba tirado en el piso con una chica vestida únicamente con una camisa encima, entonces la chica gritó
—IIIIIIIIIIOOOOOOOOOOOOOO ¡PERO QUÉ SIGNIFICA ESTOOOOOO!
