Haciendo un balance del día que había pasado en el pueblo con Iio, creo que fue más bueno que malo, aunque Zorumi no lo vio tanto así. Es que ella no había alcanzado a comer nada y ahora tenía hambre, pobrecilla, igual logramos callar a su tripas con algunas bayas que encontramos por ahí en un arbusto, pero ella siguió quejándose de que eso no era comida. Bueno, supongo que no puedes comparar unos pequeños frutitos con un buen trozo de carne, pero en fin, algo es algo.

El vestido que tan amablemente me compró Iio tuve que dejarlo, pensaba devolvérselo después así que decidí guardarlo. Bueno, lo guardé de la manera en que lo guardaría un pokémon, o sea enterrándolo ¿Cómo iba a saber yo que se estropearía con la tierra?... De acuerdo es sentido común, pero yo no soy común, por eso no tengo ese sentido.

Ya nos habíamos adentrado bastante en el bosque y faltaba poco para llegar a la zona habitada por zoruas y zoroark, cuando fuimos interceptadas por un pokémon. Escuchamos un gruñido espeluznante y cuando nos dimos vuelta para ver, nos encontramos con un mightyena que nos miraba con los colmillos reluciendo de forma muy amenazadora ¿Acaso quería comernos? Se me fue la sangre a las patas del terror, creo que si mi pelo no fuera negro me habría visto pálida, estaba paralizada del miedo, pero entonces Zorumi me devolvió a la realidad.

—¡Zora despierta! ¡Hay que pelear! Ahora escapar no es opción.

Zorumi tenía razón, mightyena es más rápido que zorua, además de que tiene un fino olfato y engañarlo no es muy fácil que digamos, así que perderlo en una carrera probablemente a nosotras nos resultaría imposible, por lo tanto sólo quedaba pelear, aunque en teoría éramos más débiles que él, éramos dos contra uno, se supone que eso nos daría una ventaja.

Mightyena fue quien empezó el combate corriendo hacia nosotras, bueno, en realidad corriendo hacia mí, como que detectó que yo era la más débil y prefirió fijarse en mí, entonces con el peso de todo su cuerpo me embistió tirándome lejos, un amable árbol me atajó para que no siguiera rodando, pero dolió mucho, su tronco era muy duro. Pero no había tiempo para quejarse, porque el enorme pokémon arremetió de nuevo contra mí, pero no pudo concretar sus intenciones porque Zorumi siempre atenta saltó sobre él y utilizó mordisco sobre una de sus patas haciéndolo gemir de dolor. Yo me levanté animada y comencé a echarle porras a Zorumi, pero parece que a mightyena esto no le gustó mucho porque me miró con una expresión de odio muy aterradora, había utilizado cara susto y con eso me había paralizado del miedo haciéndome lenta.

—¡Zogra greaggxiona! —Me gritó Zorumi sin soltar sus dientes de la pata de su adversario.

"Rayos, esto no es nada bueno" pensé. Tengo que ayudar a Zorumi, así que hice lo que mejor sabía hacer, utilicé excavar y me metí bajo tierra, mi amiga tendría que mantener a ese pokémon ocupado, entonces cuando menos se lo esperaran yo atacaría. Aunque a decir verdad Zorumi se manejó bastante bien con ese mightyena.

Una vez que yo me perdí de vista y mightyena vio que ya no me podía seguir, decidió ocuparse de Zorumi, se dio la vuelta y la cogió con sus fuertes mandíbulas utilizando el ataque triturar, o sea, la versión mejorada de mordisco. Ese pokémon era fuerte, tenía a mi amiga agarrada entre sus mandíbulas, pero ella no se iba a rendir tan fácil, aun aguantando el dolor de los colmillos que la tenían atrapada utilizó golpes furia sobre el hocico de migthtyena, esto lo obligó a soltarla y a retirarse. Zorumi entonces sin perder tiempo brincó sobre él y haciendo brillar una de sus patas delanteras lo golpeó, Mightyena recibió un buen ataque pero Zorumi no estuvo satisfecha, al parecer ella esperaba que ese movimiento causara más daño.

El mightyena ya recuperado no perdió el tiempo y corrió para embestir a la pequeña zorua, aunque ella no parecía estar preocupada por esto, yo no vi este combate porque estaba bajo tierra, a mi me lo contaron, pero si lo hubiera visto estoy segura de que me hubiera comido las garras de la angustia. Pero en fin, siguiendo, el pokémon embistió a mi amiga causándole bastante daño, pero ella no salió volando como yo porque al momento de ser golpeada se agarró firmemente de la cabeza del mightyena, este entonces desesperado comenzó a sacudirse tratando de quitársela de encima, pero Zorumi no cedía, entonces esta traviesa acercó su hocico a la oreja del mithtyena y comenzó a soplar y a lamerlo causándole cosquillas, el pokémon no pudo evitarlo y terminó revelando su identidad.

—¡Ya Zorumi! ¡Basta que no aguanto más! —Gritó el pokémon quien de inmediato cambió de forma para revelar su apariencia de zorua y no de un zorua cualquiera, era nada menos que Zoruru.

Los zoruas somos muy cosquillosos, es nuestra debilidad, hazle cosquillas a uno y de inmediato lo dejas indefenso, pero esto es un secreto, ustedes no se lo cuenten a nadie. Y bueno, Zorumi había deducido que ese mightyena era Zoruru así que utilizó esta técnica para obligarlo revelarse.

—¡Rayos me descubriste! ¿Cómo supiste que era yo?

—Pues, fue debido a mi último ataque. Utilicé juego sucio contigo, tu sabes, el daño que causa ese movimiento no depende de mí, sino del poder de ataque de mi oponente. Al atacarte no causé el efecto esperado, eso me pareció muy raro, contra un mightyena aún siendo un pokémon siniestro, el ataque debió ser más letal, o sea, ellos son fuertes, no son cualquier cosa. Viendo que el efecto fue mucho menor de lo esperado, deduje que era un mightyena muy débil, cosa imposible porque sino, no hubiera evolucionado. Entonces usando mi imaginación, deduje que no era un mightyena, tal vez un zorua disfrazado, aunque no esperaba exactamente que fueras tú, podría haber sido cualquier chico molesto con ganas de gastar una broma.

—Wow, interesante deducción, bien hecho, te felicito, pues sí, quería gastarles una broma, aunque en realidad era un castigo por haberme mentido —dijo molesto.

—¿Mentido?

—Dijeron que iban a ir de excursión al centro del bosque y no fue así. Luego de que cruelmente me dejaran atrás, salí a buscarlas, vagabundeé por todos lados y no las encontré, hasta pregunté a los pokémon del lugar y me dijeron que no habían visto a ninguna pareja de zorua paseando por allí, así que definitivamente ustedes no fueron allá, ahora dime ¿A dónde fueron en realidad?

—¡No te voy a decir! —Dijo Zorumi haciendo un puchero y mostrándose molesta—. Tu broma fue fea, tú eres feo, yo no hablo con gente fea, malo, nos asustaste, no te quiero, no me preguntes nada.

—Eh… ¡Oye! Tú fuiste más mala, no te hagas la difícil ahora… —Pero Zorumi hacía como que no lo escuchaba—. Grrrr, bueno, está bien, no me digas nada, le preguntaré yo después a Zora que a todo esto… ¿Dónde está?

Y justo en ese momento yo salí de debajo de la tierra atacándolos a ambos con mi excavar, hacía un rato que ya no sentía movimiento arriba así que pensé que algo malo le había pasado a Zorumi, por lo que ataqué donde percibía que había algo, aunque yo no podía ver qué era lo que estaba allí. Como resultado, los ataqué a ambos y los debilité (recuerden que ya estaban un poco débiles por la pelea que tuvieron). Al salir me sorprendí bastante de encontrar a Zoruru y a Zorumi tirados en el piso y no ver a mightyena por ningún lado.

—¿Eh? ¿Chicos? ¿Qué les pasó? ¿Y mightyena donde está?

—Yo te daré a tu mightyena —gritó Zorumi poniéndose de pie con una expresión de furia que me dio miedo.

Entonces comenzó a perseguirme para hacerme quizás qué cosa, yo corría, no estaba para pensar en nada, entonces Zoruru decidió unirse al juego y me cerró el paso logrando atraparme. Ahora presa de ambos temí lo peor y tenía razón, entre los dos comenzaron a hacerme cosquillas ¡Noooooooo! Se ensañaron conmigo, las cosquillas iban y venían, al final terminé cansadita de tanto reírme, esos chicos son malos. Al final se aburrieron de molestarme y me dejaron en paz. Lo peor de todo es que yo no entendía qué había pasado, luego me explicaron y entonces dije "aaaaaahh, ya veo…. Igual son malos ustedes"

—Nosotros no somos malos —dijo Zoruru—. Tu eres tonta. —Enfadada me tiré sobre él y le mordí la oreja—. Ya ya, suelta.

—Greetirra lo dixo —le dije amenazante.

—De acuerdo, de acuerdo, no eres tonta, eres brillante, hermosa, encantadora y talentosa. —Ahí lo solté.

—Gracias, me alegro que lo tengas claro —dije dándome aires de superioridad.

—Emmm… Zora… —Dijo Zorumi— ¿Tú no has captado la indirecta que hay en sus palabras?

—¿Eh? ¿Indirecta? ¿De qué hablas?

—Nada, olvídalo, ay Zora, eres todo un caso.

—No le hagas caso a Zorumi Zora —dijo Zoruru con tono meloso—. Ahora Zora, quiero saber porqué me dejaron fuera de su paseo al centro del bosque, eso no fue justo, quedamos en que iríamos los tres.

—Corrección, quedamos en que iríamos las dos —le aclaré a Zoruru—. Tú te invitaste solo.

—Me están segregando.

—No es segregación, era una tarde de chicas.

—Eran ustedes dos, si era una tarde de chicas debieron invitar a otras chicas ¿No creen?

—A quienes ¿A tu club de fans? No gracias, quiero seguir viva. —A decir verdad la única chica con la que me llevaba realmente bien era con Zorumi, las otras eran unas pesadas, tenía otros amigos, pero todos eran machos y a Zoruru no le gustaba que me juntara tanto con ellos, así que siempre se ponía pesado.

—Bueno bueno, dejemos eso de lado, ya que hoy saliste con Zorumi ¿Qué te parece si mañana sales conmigo? Solos tú y yo. Me la debes, ya que por tu culpa me pasé todo el día vagando por el bosque buscándote, eso no fue nada lindo.

—Pues… Yo…. De acuerdo, voy contigo.

—¡Perfecto! —Gritó Zoruru entusiasmado brincando de la emoción—. Te aseguro que no te arrepentirás, mañana será un día genial, te lo pasarás muy bien conmigo… ¿Y a ti que te pasa? —dijo dirigiéndose a Zorumi quien lo miraba muy molesta.

—Igual las cosas no saldrán como quieres, mejor deja de molestar a Zora.

—¿Qué pasa? ¿Celosa? —Contestó arrogantemente.

—Ya quisiera.s —Ahora Zorumi gruñía molesta.

Bueno, yo no sabía si Zorumi estaba molesta porque no le gustaba que Zoruru me fastidiara tanto sabiendo que a mí me gustaba Iio, o si de verdad estaba celosa. Pero de todos modos, si era el segundo caso y a ella de verdad le gustaba Zoruru, hay que destacar lo leal que era, ella no me molestaba como el resto de psicópatas del club de fans y más allá de sus sentimientos, seguía siendo mi mejor amiga a pesar de todo.

Al final, a pesar de las protestas de Zorumi y todo eso, quedó establecido que mañana Zoruru y yo saldríamos juntos, le pedimos permiso a mi mamá y todo quedó preparado para el paseo.

Creo que en términos humanos esa salida sería considerada como una cita. Esto de las citas nunca me quedó claro, si vas con una amiga, con tu mamá, con un hermano o lo que sea no es cita ¿O no? Si vas con tu pareja sí es cita ¿Quién inventa estas diferencias tan rebuscadas? Para nosotros los pokémon, sea con quien sea que salgas se llama paseo y punto.

Zoruru y yo íbamos de paseo, podría haber sido una experiencia agradable de no ser porque medio bosque se enteró y como podrán suponer el club de fans de Zoruru estaba indignado, sobre todo su líder Zoraya quien ya estaba junto a sus malévolas secuaces planeando algo para arruinar el paseo. Mientras tanto, yo no me enteraba de nada, aunque debí suponerlo, de una u otra forma las noticias vuelan por el bosque.

Ese día partimos temprano, Zoruru dijo que planeaba llevarme a un lugar especial pero que quedaba algo lejos, en realidad a mi no me importaba mucho a donde fuéramos, yo estaba feliz porque simplemente me gustaba salir, cosa que quedaba más que clara con solo ver mi cola que se agitaba sin parar.

Zoruru me guió hacia una zona del bosque que yo no recordaba haber visitado antes, esta quedaba del otro lado del Gran río que separaba el territorio de los zoroark del de los mightyena, aunque no era una separación tan estricta, esta se refería a los lugares para cazar. O sea, nosotros podíamos pasar libremente a su lado siempre y cuando no cazáramos, o si lo hacíamos, si aparecía algún poochyena o mightyena y nos reclamaba la presa, debíamos entregarla. De todos modos Zoruru me dijo que cazaríamos el almuerzo de nuestro lado del río para evitar problemas.

—Bien Zora ¿Qué te gustaría almorzar? Creo que cazar un azurill sería una buena idea, hay muchos, casi sobrepoblación, aprovechamos de regular el sistema, además de que son fáciles de atrapar ¿Qué dices?

—¿Los azurill son fáciles? ¿De veras?

—Son fáciles ¿Qué nunca has atrapado uno?

—Es que nunca lo he intentado, ellos viven en el agua y…. Me da miedo ahogarme.

—Bien, pues entonces hoy cazarás un azurill, yo te ayudaré, verás que es fácil

—Zururu… ¿Está bien? O sea es que… Me da un poco de vergüenza no poder lograrlo, sobre todo porque la mayoría a mi edad ya han hecho esto y…

—Tranquila —dijo agitando sus orejas—. Lo lograrás, estoy seguro y no te preocupes que no es nada vergonzoso, todo está bien, todos tienen su ritmo y si vas un poco más lento no importa —Con esas palabras debo admitir que Zoruru ya me estaba cayendo simpático, nunca se había comportado tan amable conmigo, pero entonces…

—Cada quien tiene su tiempo, si vas lento no importa, pues que eso no era lo que parloteabas ayer —dijo una voz sobre nosotros.

Levantamos la cabeza y mirándonos burlonamente desde la rama de un árbol, había un pokémon pájaro de plumaje muy colorido, un collarín blanco y una cabeza negra con un curioso penacho encima.

—¡Chantú deja de molestar y vete! ¡Hoy no quiero hablar contigo!

—¡Que te digo que mi nombre no es Chantú, es Chanteau! ¡Soy Chanteau el chatot! Que no se te olvide!

—Sí sí, lo que digas, ahora esfúmate.

—Ah claro, que cuando tú quieres hablar yo tengo que estar disponible, que cuando yo quiero, tengo que esfumarme. Que así son los zorua, unos desleales, engañosos y mentirosos, que hasta con los de su misma especie son así. Que ahora le dices esas cosas lindas a esa chica pero el otro día….

—¡Cállate! —Gritó Zoruru muy enfadado con la cola erguida y las orejas hacia él.

—Que no me callo, el otro día me decías que era tan tonta, que era tan lenta, que daba vergüenza, que no sabías como podía gustarte tanto si es tan torpe, que…

—¡YAUCH!

Zoruru se quejó de dolor porque yo le había mordido la cola indignada por las palabras que decía ese chatot.

—¡Zoruru eres un idiota! —Le grité furiosa.

—Pe… Pero Zora, no le puedes creer a ese parlanchin si yo…

—Parlanchin… —Replicó el ave—. Pues que sepas que yo hablo mucho pero que todo lo que digo es verdad, que en todo caso a cualquier pokémon se le puede creer más que a un zorua, que por eso no me gusta hacer tratos con ellos, que no son de fiar.

—Bueno ¿Viniste aquí a molestar y a recalcar que no quieres hacer el trato conmigo o tienes algo más interesante que decir?

—Pueeees, que vine a lo primero, pero también a lo segundo. Estuve pensando un poco sobre tu petición y que aunque nunca hago tratos con zoruas, que creo que puedo hacer una excepción contigo, por un módico precio claro.

—Que quieres.

—Bayas Oram, que me interesan, si me consigues de esas te daré las clases.

—De acuerdo, trato hecho, ahora lárgate que estoy ocupado.

—¡Chaaaaaaat! —Gritó tan fuerte que me dolieron mis delicadas orejitas—. Qué maleducado. Que si no fuera porque necesito esas bayas ni te hablaría, pero bueno que ni siquiera es seguro que las consigas, espero que dejes de fastidiarme con esto, que ahora me voy para que sigas engañando a esa bicha tuya, aunque qué importa, si es otra falsa igual que tú.

—¡OYE CON ZORA NO TE METAS! —Le gritó Zoruru muy enojado.

Chanteau salió volando mientras reía de forma irritante, mientras que Zoruru rechinaba los dientes de la rabia, si ese chatot quería molestarlo, lo había logrado. No me cayó del todo bien ese pajarraco extraño y me estaba preguntando porqué Zoruru tenía tratos con él y sobre todo ¿Por qué tiene que hacerme quedar mal frente a otros pokémon?

—¡Zoruru! ¡Por qué le dijiste esas cosas malas de mí a ese pokémon! ¡Y porqué lo conoces! ¿Quién es? ¿Qué trato hicieron?

—Ya ya, cálmate, que te contesto de a una las preguntas, solo tengo una lengua. Pues como viste ese tipo es un chatot y se llama Chantú.

—Es Chanteau.

—¿Puedes decir su nombre bien? Rayos, tienes las habilidades más raras e inútiles. Bueno, siguiendo con el asunto, ese pokémon tiene un talento muy especial, el talento de hablar humano y por supuesto, quiero que me enseñe a hacerlo. De forma natural mi habilidad para imitar vocablos mejorará al evolucionar, pero quiero adelantarme. Si me enseña a hablar humano podré ir a pasear al pueblo y pretender ser uno de ellos ¡Imagínate las posibilidades! Podría gastarle unas buenas bromas a la gente de allá.

—Ah, rayos…. Tú siempre te estás adelantando a estas cosas, la verdad no necesitas hacer eso ahora.

—Pero quiero hacerlo, así podré llevarte conmigo al pueblo para que veas a los humanos en los que te interesas tanto.

—¿Eh? ¿Yo me intereso en los humanos?

—No trates de fingir, parece que te agrada o intriga mucho esa especie, te he visto dibujando humanos (O algo parecido a eso) en la tierra, a veces les preguntas a los pokémon pájaro sobre ellos y a menudo te veo merodeando en los lindes del bosque.

—Vaya parece que has estado muy pendiente de mí —Dije algo nerviosa, esto era mala señal, si Zoruru me espiaba de tal forma podía descubrir mi secreto.

—Claro, me interesas y me preocupas, se ve que te gustan los humanos y que mejor que llevarte conmigo a verlos en su habitad natural, porque dejarte ir sola no sería buena idea, eres demasiado torpe para eso, no quiero que termines muerta.

—¡AAAAH! ¡Por qué siempre me tratas así! ¡Me estás subestimando! Fíjate tú que mi ilusión es tan buena como la tuya o como la de cualquier zorua, yo solita podría ir fácilmente al pueblo disfrazada de humana y pasear y hacer todo lo que yo quiera. —Yo me reía para mis adentros, ya había hecho eso y Zoruru no tenía idea, lo había superado.

—Sí claro, como no. Si tú fueras sola, sería todo un desastre, no basta verse como alguien, debes comportarte como ese alguien, te interesan los humanos pero apuesto a que no sabes nada de ellos. Estoy seguro de que si te hicieras pasar por humana tu primer error sería presentarte desnuda. —Rayos—. No sabrías nada sobre su comportamiento social. —Doble rayos—. Cometerías todo tipo de torpezas desde como caminar hasta como comer. —Triple rayos—. Y conociéndote, eres tan apresurada que seguro irías a tratar con los humanos sin siquiera saber su idioma. —Con eso me mató.

Me tiré al piso y me hice bolita, era el momento ideal para hacerlo, me sentía humillada, sobre todo porque tenía razón, cometí todos esos errores.

—Ya Zora, cálmate, que no es tan grave, aún no has cometido esos errores. —Qué no daba yo porque se callara—. Y con mi ayuda podrás ir a pasear al pueblo conmigo, una vez que aprenda a hablar, estaré listo para ir.

—¿Eh? ¿Listo? ¿Acaso ya te sabes convertir en humano? Es un poco más complicado que convertirse en un pokémon, sobre todo porque usan ropa.

—¿Quieres ver?

La típica neblina de la transformación cubrió a Zoruru mientras su aspecto cambiaba, para cuando esta se hubo disipado, tenía frente a mí a un muchacho moreno de cabello castaño un poco largo, ojos azules, cejas gruesas y un rostro travieso, usaba un sombrero de paja, una camisa amarilla, una jardinera y unas botas cafés. Se había transformado en un humano perfecto y además en uno con ropa ¡Me había superado otra vez!