Pasaron algunos días, yo seguía visitando a Iio regularmente, claro que esta vez bajo mi forma de zorua, ya no quería meter más la pata. Alexia seguía mimosa con Iio pero creo que él no parecía tan interesado en ella, andaba algo distraído y suspiraba mucho, yo no entendía muy bien qué le pasaba, parece que los tomates lo ponían sentimental. De todos modos siempre tenía una sonrisa para mí y por supuesto yo le correspondía meneando la cola, Iio era tan lindo.
En casa mientras tanto, a mamá le había dado con que yo tenía que entrenar más, porque estaba demasiado mal, reconocía que mis habilidades en batalla habían mejorado, sobre todo mi uso del ambiente (De los líos que pasé en el árbol oram igual salieron cosas buenas), pero mis ataque seguían siendo débiles, si seguía así no podría evolucionar a tiempo, así que me obligaba a pasar mucho tiempo entrenando. Pero eso era malo, porque no me dejaba tiempo ni ganas para ir a aprender a habar humano con Chanteau.
Ese pajarraco hablador siempre me estaba regañando por llegar tarde ¿Pero qué quería que hiciera? Debía entrenar con mamá, siempre nos peleábamos por esto, él me picoteaba la cabeza y luego yo le arañaba la panza, eran batallas terribles en las que terminábamos con hambre y al final no hacíamos nada, nos pasó varias veces. Luego de comer discutíamos de quien había sido la culpa y bueno... Nos peleábamos otra vez, pero creo que fue por todas estas peleas que terminamos siendo tan amigos.
Chanteau no solo me enseñó a hablar humano, también me instruyó sobre las costumbres y comportamiento de estos, fue muy divertido, aprendí tantas cosas. ¿Quien iba a pensar que los hombres no pueden usar vestido? o que no es bien visto dormir en el piso, o que para demostrar tu afecto no hace falta lamer a la gente, menos mal que me enteré de esto último o hubiera pasado una gran vergüenza. En fin, luego de un estricto entrenamiento, logré hablar humano bastante bien, tenía un acento algo raro pero podía darme a entender, por eso planeé mi segunda visita como humana a la granja de Iio. Esta vez Zorumi no quiso acompañarme, dijo que con lo que sabía ya no necesitaba vigilancia, además de que no quería pasar hambre otra vez, así que sin más demora, un día cualquiera fui a la granja.
Esta vez para presentarme ante Iio, hice una transformación que incluía ropa, no habría problema mientras no me hicieran quitármela, pero eso casi nunca ocurre, los humanos se quitan la ropa solo para dormir o bañarse.
Continuando con esto, aquel día que visité la granja de Iio estaba muy nublado, parecía que iba a llover, soplaba una brisa fría y el cielo se veía oscuro y un tanto tétrico ¡Era un día hermoso! Ejem, lógica de pokémon siniestro. Bueno, aunque el día estuviera así, eso no era motivo para que Iio no trabajara con normalidad, así que estaba afuera en cuatro patas retirando malezas. Se veía adorable con sus lentes casi colgando de su nariz y su ropa cubierta de tierra, así que brincando alegremente me acerqué a él. Me hubiera gustado tirarme encima, pero Chanteau me advirtió que los humanos no hacen esas cosas, así que adoptanto mi postura más digna y elegante, me paré frente a él y lo saludé.
—Ora.
—¿Ah? ¿Qué? —Dijo levantando la cabeza y arreglándose los lentes, entonces cuando me vio se le subieron los colores a la cara, se puso de pie rápidamente, parece que le dio algo de vergüenza que yo lo pillara en ese estado, sucio y desaliñado—. Hola, tú... Tú eres... ¿Cómo te llamabas? Ah si, Zora.
—Zi, zoy Zora, mucho guzto. Tú erez Iio.
—Sí, claro, vaya te acuerdas de mí y... —Me miró como con vergüenza, se veía bastante agitado—¿Y que te trae por aquí?
—Yo, yo zoro quería azradecerte por ayudarme ra otra vez.
—Ah sí, claro, no fue nada pero... ¿Qué te pasó esa vez? Estabas allí en el pasto tirada, sola e incapaz de hablar además de desnuda.
—Ez que eze era mi primer día fuera de bozke, nunca había zarido antes y no habraba porke tenía probremaz en garganta y no llevaba ropa porke ze me olvidó ponerme —Em... Sí lo tengo claro, no llevar ropa porque se te olvidó ponértela era una excusa muy estúpida, pero yo en mi ingenuidad pensé que era una excusa estupenda.
Por suerte para mí Iio no me cuestionó demasiado, en los días anteriores él y Alexia conversaron bastante sobre mí y llegaron a la no tan equivocada conclusión de que yo era una niña salvaje del bosque, ya había confirmado que provenía de allí, además de que no sabía nada de comportamiento humano y con este extraño acento mío, al hablar ahora parecía confirmar las sospechas de Iio, por lo menos con esto él sería un poco más comprensivo conmigo y se alejaría más de la verdad sobre mi identidad.
Luego de la breve conversación que tuvimos siguió un incómodo silencio, parece que a Iio le intimidaba mi yo humano, no era tan suelto conmigo, aunque Chanteau también me habló de eso. Los humanos a menudo se comportan distinto frente a otro humano que frente a una pokémon, suponen que nosotros no nos formamos opiniones sobre ellos y actúan con más naturalidad, como si estuvieran solos. Pero frente a los de su especie guardan apariencias, fingen su comportamiento y hasta mienten y luego se quejan de hipocresía, pues de verdad que es rara esta especie. Pero yo no pertenecía a su especie, así que yo no iba a fingir (más de lo que ya estaba fingiendo) mi comportamiento, entonces, decidida a romper el hielo traté de iniciar una conversación.
—Ez un día hermozo ¿No creeeez?
—Pero si está nublado y las nubes son negras y tétricas, hace frío y parece que está a punto de llover.
—Por ezo es hermozo.
—¿Te gustan los días así?
—Zi, me guztan diaz oscuros, me guzta lluvia, lluvia da vida a parantaz, a hierba y la oscuridad protege, ayuda a esconderse.
—Nunca lo había visto desde ese punto de vista. Bueno, la verdad es que la lluvia es muy importante y la oscuridad ayuda a algunos pokémon a esconderse, aunque a los humanos no nos va muy bien con ella, pero aún así es curioso que una chica tenga esos gustos.
—Yo zoy chica especial, distinta de cualkera, por ezo tú debes elegir a mí, yo buena ... —Entonces me di cuenta de que estaba siendo demasiado directa, rayos, mira que declararme buena pareja así como así nada más, ug que vergüenza.
—¿Zora estás bien? —Dijo al verme bajar la mirada y darle la espalda.
—¡NO! ¡No estoy bien! Corazón rate muy rápido, mi cara roja y ez tu curpa, te quiero morder.
—¿¡Eh!?
En eso sentí una lamida en mi pierna, de un respingo reaccioné y vi que se trataba de Ark que me miraba con reproche.
—¡Pero que rayos haces Zora! —Me dijo el pokémon—. Estás haciendo el ridículo.
—Ah, no te asustes, no hace nada no te preocupes. —Dijo Iio creyendo que mi cara de espanto era por la presencia de Ark, claro él no podía imaginar que yo entendía lo que me decía.
—Todo bien, todo bien —dije con una sonrisa.
—Oye... —Iio comenzó a actuar algo inseguro sobre lo que iba a decir, tal vez temía ofenderme o algo—. Pues... Yo quería preguntar... Eso bueno... ¿Tú de dónde vienes? Y ese acento tan extraño que tienes...
—Ah claro, ezperaba esa pregunta. —En verdad la esperaba, al punto que con Chanteau habíamos ideado toda una historia para mí, acerca de mi pasado y todo eso, debo decir que ese chatot es un genio. Me creó un pasado bastante creíble que explicaba de forma muy eficiente cualquier anomalía en mi comportamiento—. Yo me crié en bozke, mamá y papá son zoroarks.
—¿Te criaste con zoroarks? ¿Y te criaste bien? Quiero decir... ¿Nunca te pasó nada malo? Porque tú sabes... Esos pokémon están malditos, traen mala suerte y...
—Ezo ez mentira, ellos no mala suerte, ellos buenos, crian bien a mí y me dejan ir cuando ez el momento, yo zoy grande y debo zalir a mundo, aprrrrender a zer zorumana, por ezo yo aquí.
—Rayos, es como la historia de Tarzan ¿Entonces esas cosas si pasan en la vida real? Bueno, en todo caso eso explicaría un poco que se te olvide usar ropa... Supongo, pero eso significa que ¿Andabas desnuda en el bosque? —En eso la cara de Iio se puso tan roja como sus tomates, creo que le afectó un poco la idea de imaginarme desnuda, yo todavía no comprendía bien esas reacciones así que me preocupé un poco.
—¿Eztáz bien Iio?
—¡SÍ! Estoy bien... Esto... ¿Quieres pasar a tomar te?
—Ziiiiiiiii. —Dije alegremente brincando y levantando las manos, si hubiera tenido la cola afuera seguro que la hubiera movido mucho.
Entré a casa con él y lo dejé prepara el té, me ofreció algo de comer pero lo rechacé amablemente. Puag, a esto de tomar té no le encuentro mucha gracia, huele muy bien pero no tiene sabor, ponerle algo de azúcar ayuda eso sí, pero no lograba gustarme mucho, por eso mientras no veía tiré el té a alguna planta por ahí, seguro que a las plantas les gusta el agua de plantas, aunque luego de pensarlo un rato me sentí algo culpable, creo que eso se podría considerar en cierta forma una especie de canibalismo, snif, y pensar que forcé a esa pobre planta a tomar agua de su propia especie.
Bueno, dejando de lado los dramas existenciales, luego del té, Iio y yo nos quedamos conversando bastante rato, era agradable charlar con él, le hablé del bosque, de los pokémon, de lo que era cazar, salir de noche, revolcarse en el pasto, hacer agujeros y esconder cosas ahí.
—Jajaja, vaya, hablas como si fueras un pokémon —me dijo Iio divertido aunque el comentario me puso un poco nerviosa.
—¿Tú creez?
—Sí, aunque creo que es entendible si te criaste de esa manera.
Bueno, por suerte la ingenuidad de Iio me salvó de ese desliz, aunque no sería el primero y no siempre sería tan fácil solucionar los problemas. Conversamos mucho tiempo, creo que más de el prudente, pero yo no quería irme y en cierta forma parece que Iio tampoco quería que yo me fuera, así que buscando algo más que hacer a Iio se le ocurrió que viéramos aquello que él llamaba "televisión", o caja mágica que creo yo es más fácil.
Nos sentamos juntos en el sillón grande que teníamos y empezamos a ver un documental, esa fue la primera vez que vi aquel aparato, imágenes que pasan y te cuentan historias o te explican cosas, fue interesante... Si no fuera porque tengo déficit atencional (sigo siendo genial, uso nombres técnicos de enfermedades), bueno, estuve atenta a la cosa esa durante los primeros minutos, pero luego me empecé a aburrir, también comenzó a darme sueño, poco a poco mis párpados comenzaron a cerrarse hasta que me quedé dormida.
En este punto debo dar gracias a Arceus por mi extraordinaria suerte, la increíble suerte de que Iio también se durmiera, parece que no era solo yo, el programa también le pareció aburrido y se durmió, pero él se durmió algunos segundos antes que yo ¿Y por qué digo que fue tanta suerte? Pues porque los zoruas no podemos mantener las ilusiones mientras dormimos, es nuestra limitante, se imaginan si Iio ve que de pronto la linda chica que tiene sentada al lado se convierte en una encantadora bola de pelos, seguro se hubiera asustado. Pero como dije, él se durmió primero, así que no vio mi transformación, pero también él fue el que despertó primero.
—¿Zorua? ¿Qué haces aquí? —Preguntó Iio al tiempo que me despertaba remeciéndome un poco— ¿Y a donde se fue Zora? No me digas que... —En ese momento me puse tensa, me pareció que estaba a punto de descubrir mi secreto—. No me digas que tú eres algo así como su hermana y viniste a buscarla. —Bueno, ahí me tiré al piso impresionada por la... Ingenuidad de Iio.
Entonces Iio me tomó y comenzó a acariciarme tiernamente, no sé que tienen las manos de Iio pero son tan relajantes, al punto que yo estaba con la lengua afuera. Entonces comenzó a hablar con total franqueza, estos humanos que creen que los pokémon no los entendemos, quizás no siempre el significado de las palabras sea tan claro, pero a menudo sabemos más de lo que creen por cosas que ellos pasan por alto, como al mirada, las actitudes, el tono de la voz.
—¿Sabes Zorua? Tu hermana es muy linda y bastante divertida —comencé a moverle la cola—. Ya, pero quédate quieta jajaja, creo que si tú fueras humana serías tan linda como ella. —Ese comentario me hizo avergonzar un poco, escondí la cara entre las patas—. Es un poco difícil creer que un humano pueda criarse con pokémon, me pregunto como aprendió a hablar humano.
Eso quería contestárselo, pero no podía hablar, podía delatarme si lo hacía, así que traté de darme a entender con señas, me paré en dos patas puse cara de elegante y eché las orejas hacia atrás tratando de imitar a un chatot, pero Iio no me entendió.
—¿Te duele la panza o algo así? —Me tiré al piso frustrada, entonces algo molesta lo mordí suavemente, tampoco quería hacerle daño—. Ya ya, suelta, zorua traviesa jajajaja, oye ¿No es un poco tarde para que estés aquí? Creo que ya deberías irte a casa.
Consideré su idea y decidí que tenía razón, era hora de ir a casa, otro día le contaría como Chanteau me había enseñado a hablar, así que me encaramé en él y le lamí la mejilla a modo de despedida, el pobre quedó tan perplejo con esto, me dio mucha risa, pero tenía que hacerlo, era irresistible. Una vez hecho eso Iio me abrió la puerta, le ladré un adiós y me fui.
Había sido un día maravilloso, mi transformación había resultado, había podido conversar con Iio, hasta habíamos dormido juntos. Fue tan lindo, me sentía feliz, muy muy muy feliz. Podría haber sido el día perfecto pero bueno, siempre pasa algo, esta vez no es que pasara algo tan grave, pero fue algo que me dejó pensando.
Yo iba casi flotando de la alegría cuando un ladrido me hizo caer al piso.
—Oye Zora ¿Puedo hablar un momento contigo? —Dijo Ark, bueno ya que, estaba de buen humor así que contestaría, no tenía problemas en dar entrevistas privadas, total una estrella se debe a su público.
—Sí ¿Qué pasa?
—Pues, por lo que veo parece que vas muy en serio con lo de Iio.
—Pues síi, voy en serio.
—Creo que deberías tener cuidado, el rumor de una zorua enamorada de un humano ya se está extendiendo por la ciudad, tal vez en poco tiempo esa historia llegue a los bosques, esto podría traerte problemas.
—¿En serio me estoy haciendo tan famosa? Arceus...
—Sí, lo sé, es preocupante, que pasaría si...
—Soy toda una estrella —dije haciendo una pose genial... Bueno, no era muy madura en ese tiempo.
—Creo que no ves la magnitud del problema.
—Pues yo no veo ningún problema ¿Acaso alguien se va a oponer a mi? Aparte de esa pesada de Alexia no creo que alguien más tenga problemas con eso o... ¿Acaso los demás pokémon me verán como algo malo? ¿Se opondrán a mi sueño de estar con Iio? ¿Estarán en mi contra?
—En tu contra no creo, la verdad por los chismes que han traído los tailow, te ven como una rareza, o como una esperanza.
—¿Esperanza?
—Sí, es que... Digamos que en el fondo la mayoría de los pokémon (muchos humanos también la verdad), sueñan con su media naranja, con un amor verdadero que es capaz de superar todas las barreras y triunfar por sobre todo. La idea de un humano junto a un pokémon... ¿Pues que cosa más imposible hay que eso? Pero si tú lograras estar con Iio, sería la esperanza de que el amor puede con todo, tal vez muchos comenzarían a tratar de luchar por sus propios amores, quien sabe. —Esas palabras me recordaron a Nidotaro ¿Habrían sido los pokémon del callejón los que expandieron la historia? Seguramente, Chanteau se enteró de mi situación por el gligar.
—Oye Ark ¿Y tú qué piensas de mí?
—¿Yo? Pues para mí tú eres alguien que me divierte.
—¿Te divierto? Ni que fuera tu payaso.
—No lo digo en ese sentido, aunque si debo admitir que más de una vez me has hecho reír mucho. Pero lo de diversión lo digo porque tu pequeña historia de amor es lo más interesante que ha pasado en esta granja en bastantes años. Tengo que confesar que a menudo la granja resulta aburrida.
—¿No te gusta?
—No es tanto como que no me guste, pero de verdad siento que una granja no es el lugar para mí. A mí me gustan las emociones, adoraría poder viajar, ya fuera para competir en un gimnasio o ser el pokémon de una coordinadora o qué se yo, algo interesante que me permitiera recorrer muchos lugares. Creo que no nací para la vida de granja, todos los días son iguales, te levantas con el sol, comes de tu plato, cuidas de las milktank, correteas por aquí y por allá, regañas a tus pequeños, miras el atardecer y a dormir. No es mucho más, algunos pokémon adoran esta vida que llevo yo, pero a mí no me gusta, nunca pasa algo emocionante que rompa la rutina. Pero entonces apareces tú con tus ocurrencias raras y esas manías de meterte en tus pensamientos, de tirarte al piso y rodar, de enamorarte de un imposible, cada día parece más emocionante cuando estás cerca, siempre me pregunto con que cosa rara saldrás ahora y me muero de nervios cuando te conviertes en humana, por eso me diviertes y en cierta forma te estoy agradecido.
—Podrías simplemente irte.
—No es tan fácil Zora, tú que no tienes pokebola no lo entiendes, pero si te capturaran lo comprenderías. Es un asunto de lealtad, la esfera es un lazo muy importante, si te vencen en justa batalla significa que no has sido lo suficientemente bueno, si te capturan significa que a pesar de haber perdido valoran tu poder y que pretenden ayudarte a elevarlo. Frente a semejante acto, uno simplemente no puede escapar así como así, hay que tener razones verdaderamente importantes para abandonar a un entrenador.
—No creo entenderlo del todo, solo sé que no quisiera que me encerraran en una pokebola, seguro que se está muy apretado allí.
—No es tan terrible como parece, bueno, creo que al final nos desviamos del tema. Solo quería decirte Zora que tuvieras cuidado, estás jugando un juego muy peligroso, si esto resulta mal para mi entrenador, será una pena de amor, pero para ti puede significar la muerte. Tú ya lo sabes. Rezo para que no pase nada malo, me gustan las emociones, pero también me gustan los finales felices, aunque no me imagino como puede terminar esto...
Esas palabras que me dijo Ark me dejaron pensando mucho, al menos hasta que me dio hambre y luego me olvidé del asunto, en realidad ¿Para qué darle tantas vueltas? Si ya has decidido algo no queda más que hacer las cosas sin pensárselo mucho o eso creo yo, de todos modos en el futuro esta conversación me haría mucho sentido con respecto a ciertas cosas que pasaron.
De este punto en adelante fueron muchas las tardes que pasé con mi adorado Iio, aunque no todas fueron tan gratas, claro, Alexia no iba a dejar que me quedara con Iio tan fácilmente y cuando se enteró de que yo lo visitaba ella comenzó a aparecerse más seguido, niña dientona pesada, no me dejaba en paz, la pesada no entendía que Iio era mío y además se burlaba de mi forma de hablar ¡Zoru! Si supiera lo que cuesta pronunciar su idioma, tuve que esforzarme tanto para lograrlo, pero al menos me desquitaba llamándola Arezia, al principio era la mejor imitación que podía hacer de su nombre, pero luego cuando mi pronunciación mejoró la llamaba así por molestarla.
En este punto podría mencionar tantas anécdotas divertidas, como la vez que por un accidente me manché con lodo, entonces Iio hizo que me bañara en su casa, como la "ropa" que estaba usando en realidad era una ilusión yo no tenía nada que sacarme, cuando me metí en la ducha simplemente "desvanecí" mis ropas y me bañé, el pobre Iio estuvo buscando mi ropa desaparecida para lavármela durante mucho rato, lo peor fue que luego al salir de la ducha se me olvidó imaginarme con ropa, a mi pobre Iio casi le da un infarto cuando me ve salir de la casa desnuda.
Recuerdo otra ocasión cuando Alexia le hizo unos dulces a Iio, le quedaron tan lindos, me quedé mirándolos con la lengua afuera y con ojitos de cachorro, ella me puso mala cara pero al final también me regaló algunos, estaban ricos, casi tanto como las bayas aranja.
Una vez cuando ya era invierno Alexia se quejó de que hacía mucho frío e Iio andaba con un abrigo grueso, siendo su supuesta novia le pidió que la abrigara y él amablemente lo hizo abrazándola y cubriéndola un poco con su ropa, yo no tenía frío pero me dio penita por alexia que tiritaba, así que la abracé por el otro lado. Pero exageré con mi preocupación, ese día me la pasé abrazada a Alexia asegurándome de que no tuviera frío y por razones que nunca entendí Iio tenía la cara roja ¿Qué sería?
Uno de mis recuerdos favoritos fue una vez que Iio ayudó a una florista en el pueblo, la chica se cayó y su canasta con flores quedó desparramada en el piso y él le ayudó a recogerla, la chica quedó tan agradecida que le regaló una rosa, con un guiño le indicó que se la regalara a la chica que le gustaba. Pobre Iio, no sabía qué hacer con la dichosa rosa, su novia era Alexia pero quien le gustaba era yo, sólo que aún no se decidía por mí, no era muy seguro, la verdad aunque yo me mostraba cariñosa con él no tenía ninguna actitud que dejara en claro que quería algo más que una simple amistad, si hubiera sido más directa tal vez Iio se hubiera decidido antes.
Resulta que con la primera que se encontró fue conmigo y tenía en la mano la rosa para regalar, entonces me la tendió con la cara roja diciendo que era un regalo para mí, al igual que con las bayas oram yo no identificaba las flores como un símbolo romántico, tal vez para los pokémon que comían plantas pero para mí no, entonces me quedé mirándolo con cara de duda, Iio algo nervioso entonces quiso ser algo más atrevido y tratar de hacer un acercamiento directo conmigo, así que rozó la rosa contra mis labios, creo que vio en una película que era algo romántico y sensual, pero a mí me dio comezón en la boca y comencé a rascarme. De verdad que no había caso conmigo.
Pero de todas estas cosas que viví como humana, hubo una que fue la que dio inicio a mi tragedia y esa fue mi primera vez asistiendo a un baile, un baile muy importante que se realizaba cada año en el pueblo, la fiesta de la luna brillante.
