La fiesta de la luna brillante, la noche más fría del año, exactamente en la mitad del invierno ¿Quién iba a pensar que los humanos también la celebraban? Aunque para ellos no tiene la misma importancia que para nosotros los zorua, de hecho, para nosotros la celebración no incluye sólo a la noche, sino también todo el día, desde que amanece y lo conocemos como el día de la emancipación.
Ese importante día es cuando debemos abandonar la casa de nuestros padres, es algo que debe ocurrir antes de que evolucionemos. Se supone que para cuando evolucionamos en zoroark, ya somos absolutamente autosuficientes, por algo se nos considera adultos y pasar la prueba que nos imponen ese día, es el primer paso para demostrarlo. La prueba es en realidad algo sencillo, consiste simplemente en cazar alguna presa, cualquier cosa está bien, la única condición es hacerlo absolutamente solo. Es casi un trámite porque a esas alturas ya todos han logrado cazar algo por su cuenta, hasta yo lo había hecho, no fue ninguna presa impresionante pero era capaz de cazar cosas sencillas.
Pero hay que decir que algunos no se conforman con presas fáciles, sobre todo los chicos, porque en esta ceremonia de iniciación, muchos buscan impresionar. Dependiendo del tipo de presa que caces puede ser tu estatus social a futuro, los grandes líderes zoroark a menudo son los que cazan la mejores presas, dicen que una vez un zorua logró cazar una cría de standler y que fue el líder más poderoso que alguna vez tuviera la manada.
Pero si no te interesa el poder, impresionar al sexo opuesto es una buena motivación para esforzarse en atrapar algo bueno, en general las chicas están atentas a quienes son los mejores cazadores, ya que son buenos proveedores en potencia y buenos padres para los futuros hijos que pudieran darles.
En mi caso, a mí me daba lo mismo lo que cazaran los demás, me bastaba con lograr atrapar algo decente yo misma y que me consideraran autosuficiente, aunque quería una presa un poquito más impresionante que un azurill. Fue un día agitado, yo rogaba para que todos encontraran sus presas rápido y termináramos con este asunto de una vez, ya que al anochecer era el baile al que me había invitado Iio y no quería llegar tarde, justo tenía que coincidir con este día, aunque habían razones lógicas para ello.
A menudo los zorua luego de la emancipación salen a celebrar y a hacer locuras, estupideces de jóvenes idiotas que se creen los reyes del mundo porque fueron capaces de cazar a un humilde dedenne y sobre todo, la locura favorita es ir al pueblo disfrazado de humano. En general en el pueblo siempre hay muchos zoroark disfrazados de humano y nadie se da cuenta, claro, ya son profesionales del disfraz, pero en esta noche, muchos zorua novatos se las dan de maestros y se cuelan al pueblo sin saber muy bien cómo hacerlo, se han dado muchos casos en los que son descubiertos y la gente los persigue para matarlos, por suerte en general nadie muere.
Luego de muchos años ocurriendo este tipo de accidentes, los humanos terminaron identificando la noche en la que ocurre esto, así al principio los hombres se dedicaron a montar guardia durante toda la noche para vigilar que no aparecieran zoruas, a menudo se juntaban a beber y charlar para mantenerse despiertos, con los años agregaron música y baile para mantener el ánimo y no dormir, hasta que la costumbre terminó en una especie de festival y ahora ya no se recuerda muy bien cómo empezó todo, pero celebran igual porque es divertido. Esta historia me la contó Ark, tal vez los humanos olviden, pero los pokémon no, nosotros nunca olvidamos, por eso sabemos identificar las cosas importantes.
Ese día logré cazar un enorme y viejo odissh, la verdad no estoy segura de si murió por mi causa o se murió solo, porque era muy viejo, yo lo ataqué y me roció con todos los polvos posibles y me quedé dormida, paralizada y envenenada. Al despertar me dolía todo y la pelota azul esa ya no se movía, la verdad... No creo que eso se pudiera considerar como una cacería justa, no era como que yo hubiera hecho el trabajo, pero luego me tranquilicé con la idea de que yo si lo cacé, utilicé mi suerte para hacerlo, el mundo me apoya.
Tuve que asistir a la ceremonia de emancipación y exhibir mi presa como todo el mundo. Zoruru como siempre se lució trayendo un pidgey, eso sí que es algo difícil de cazar porque vuelan, pero para nuestra sorpresa quien trajo la presa más impresionante de todas fue Zorumi. No sé como lo logró pero atrapó un pidgeotto, todos estaban con la boca abierta y ella se limitó a bostezar aburrida y a brincar sobre el maestro Zoreik cuando lo vió, haciendo que se pusiera rojo, pobrecillo, siempre pasando vergüenzas por culpa de mi amiga, en fin. Expusimos nuestros trofeos, nos dieron una larga charla sobre lo que significa ser un zorua, algunos consejos para la vida y otras cosas que no me acuerdo porque me dormí. Al final de la ceremonia, Zorumi me despertó de una mordida en la cola.
—¡AAAy! ¡Zorumi! ¿Por qué me mordiste?
—Para despertarte, obvio.
—Pero podrías haberme despertado de una forma más sutil.
—Claro que no, eso no funciona, cuando trato de despertarte remeciéndote me gruñes 5 minutos más, te das unas vueltas luego me abrazas, te haces bolita, quedo atrapada y me duermo contigo y así nadie se despierta y luego me reclamas que no te desperté.
—Eeeehhh... ¿Es tan así?
—Sip, es muy así. Oye Zora ¿No que hoy era tu baile con el ojotes?
—¡Si! ¡El festival de la luna brillante! ¡Tengo que irme rápido! —Yo ya estaba partiendo cuando la voz de cierto Zorua fastidioso me detuvo.
—¡Zora! Oye a dónde vas tan apurada —dijo Zoruru.
—Tengo cosas que hacer —dije manteniendo la distancia, desde que me había enterado que yo le gustaba a Zoruru lo evitaba, pero esto hacía que se pusiera aún más insistente conmigo.
—¿Qué cosas puedes tener que hacer ahora?
—Bueno, pues... Tengo que mudarme, ya sabes, hay que abandonar la casa de nuestros padres, Zorumi y yo ya decidimos que viviremos juntas y encontramos un cómodo agujero debajo de un árbol donde nos instalaremos.
—Pues haz eso mañana, todos se cambian de casa a la mañana siguiente. Esta noche es para celebrar y quería invitarte al pueblo, ya sé transformarme en humano e incluso hablar su idioma. Ya vi que tu ilusión es muy buena, así que pensé que podríamos ir los dos juntos a pasear, hay muchas cosas interesantes que ver allí, además hoy se celebra una fiesta, si logras imitar a una humana podríamos bailar juntos y todo ¿Qué dices?
—Pues... ¡No! —No pensaba darle más explicaciones y antes de que pudiera replicar cualquier cosa, me fui corriendo confiada de que no me alcanzaría, yo siempre fui la más rápida.
Una vez perdida la pista de Zoruru, tomé el camino que salía del bosque, esta vez no me iba ocultando como de costumbre, muchos zoruas tomaban ese camino, yo sería solo otra zorua más que se quería ir a divertir al pueblo. Cuando llegué al límite del bosque, tomé apariencia humana y me imaginé con un lindo vestido blanco con detalles dorados, este era más bien cubierto, me llegaba hasta la rodilla y tenía mangas. Me pareció que una mujer usaría algo más cubierto para un baile que se celebra en la noche más fría del año.
Las estrellas ya se veían en el cielo negro y eso me indicaba que estaba muy atrasada, así que me dispuse a correr hasta el pueblo con toda la velocidad que me daban las patas. Así avanzaba entre la hierba húmeda de la noche, tenía la vista fija en las luces del pueblo, ni me fijaba por donde iba, bueno, la verdad es que me metí en otra de mis fantasías. Esta vez yo era una campeona de carreras y estaba en una muy importante, me estaba enfrentando contra ponyta, mi archienemiga. Era el encuentro del siglo, ambas íbamos iguales, el público gritaba y el ambiente era tenso, la meta estaba cerca, faltaban apenas unos metros para llegar, ponyta tomó la delantera, pero yo hice un último esfuerzo y la adelanté, saqué ventaja, estaba a punto de llegar, tres metros, dos metros, un metro...
Y choqué con alguien.
Me levanté un poco aturdida, dispuesta a disculparme con la persona con la que había chocado, la cual estaba debajo mío, al incorporarme me di cuenta de que era el mismísimo Iio.
—¡Iio! —Grité emocionada recostándome otra vez sobre él y abrazándolo en el suelo
—Eh... Zora... Yo también me alegro de verte pero... —En eso no me aguanté y le lamí la mejilla dejándolo mudo.
—Ejem —dijo una molesta voz—. Disculpa Zora, pero te recuerdo que Iio es MI novio y me parece que me estás faltando el respeto al estar con él así.
Era Alexia, como siempre, con su cara de pachirizu malhumorado. Consideré sus palabras y tenía razón, Iio todavía era su novio y no era correcto que lo lamiera en público, así que me puse de pie, me sacudí el polvo y la saludé amablemente, aunque ella me contestó con un gruñido.
Alexia iba muy bien vestida, llevaba un vestido rosa con detalles blancos, al igual que el mío era brigado, de manga larga y hasta la rodilla, definitivamente el clima no estaba como para andar con escote, pero de todos modos se veía muy bien, mucho más que de costumbre. Entonces me acordé de lo que me había dicho Chanteau, los bailes a menudo son usados para conquistar, las mujeres se visten mejor que de costumbre y se pintan para ponerse bonitas, a veces en los bailes incluso se forman parejas, por lo tanto era la oportunidad ideal para ponerme seria con Iio, en mi opinión ya nos conocíamos bien y era hora de demostrarle cuándo me importaba. Por desgracia para mí, parece que Alexia tenía previsto un posible acercamiento entre Iio y yo, por lo que venía con un plan de emergencia.
—Oye Zora, te quería presentar alguien. —Me dijo al tiempo que me ponía a un chico al frente, era rubio y algo más gordo que Iio, más bien diría que macizo, mi pobre Iio es un palito. El muchacho tenía un rostro simpático y una sonrisa grande, además de unos interesantes ojos azule—. Este es mi primo Rony.
—Hola Rony.
—Y él será tu pareja hoy.
—¿Eh?
—Iio te invitó al baile, pero él no podrá bailar contigo porque tiene que estar conmigo —dijo eso con una sonrisa maliciosa, estoy segura—. Y como soy tan considerada, decidí conseguirte una pareja, no sería justo que te quedaras mirando mientras Iio y yo nos divertimos, así que le pedí a mi primo que fuera tu pareja hoy ¿No estás feliz?
Miré a Iio como pidiendo ayuda, en realidad él no podía hacer nada, simplemente mostraba una expresión de molestia, mientras que yo hacía esfuerzos tremendos por mantener la calma, me ponía algo nerviosa tratar con un desconocido, pero debía ser valiente, sino mi cola y mis orejas se saldrían.
La verdad no fue tan terrible, al menos al principio. Rony resultó ser una persona muy divertida y curiosa, me hizo mil preguntas sobre mi vida en el bosque, las cuáles contesté lo mejor posible, me contó algunos chistes y anécdotas divertidas y me enseñó a bailar, a veces yo miraba de reojo a Iio y notaba que estaba muy molesto ¿Acaso serían celos? Se me revolvía la panza pensar en eso, a la vez que sentía algo de culpa, no podía evitar alegrarme de que Iio sintiera eso, soy muy mala yo y tristemente para él, por momentos terminé olvidá que estaba un poco deslumbrada con el ambiente de la fiesta, habían decorado las calles con linternas de papel de distintos colores, había gente bailando por todos lados y bandas de música, yo nunca había visto una banda más que en la caja mágica, pero estar en vivo es distinto, se puede sentir el retumbar del tambor en el pecho.
Lo otro que abundaba era la cerveza y el vino, había mucha gente bebiendo, me dieron a probar un poco de trago y terminé escupiéndolo ¡Pero qué cosa más asquerosa! De verdad no entiendo cómo pueden beber esa cosa, es amarga y al tragarla te deja ardiendo la garganta, no es un ardor como cuando uno se resfría, es un ardor extraño. De todos modos no me gustó, pero Rony en cambio parece que si disfrutaba mucho de ese líquido molesto, porque tragaba y tragaba, si yo hubiera sabido las consecuencias que traía el trago, me habría alejado, pero yo no sabía nada del alcohol, de hecho me sentí muy confundida cuando empezó a hablarme arrastrado y a reírse por todo, pensé que estaba jugando a algo y trataba de seguirle hablando de la misma forma extraña que él lo hacía.
—Zorgrgra, mirrra, laazzz eztrrreechas bailan —decía apuntando al cielo.
—Nnno te entrendho muxo.
—Techtas brruszlando emi.
—¿Zze?
—Zrshramalexhucaza.
Ya sin saber qué hacer, decidí ir a buscar a Iio y a Alexia para que me dijeran qué le pasaba a Rony, pero cuando miré a mi alrededor me di cuenta que me habían abandonado. Seguro que Alexia había arrastrado a Iio a algún otro lugar para estar a solas, eso me dio mucha rabia, así que decidí ir a buscarlos. Pero claro, no podía dejar a Rony solo, así lo cogí de un brazo y lo llevé conmigo, a pesar de que se tambaleaba un poco me siguió el paso sin problemas.
Rony y yo avanzamos entre parejas bailando y hombres charlando alegremente, era mucha gente, encontrar a alguien se hacía difícil, pero mi lógica me dijo que ellos buscarían algún lugar solitario para tener más intimidad, así que me alejé un poco del corazón de la fiesta buscando ese tipo de lugares. Me asomaba en cada callejón a ver si los encontraba, incomodé a varias parejas que estaban ocupadas, pero ninguna era la que estaba buscando, yo suspiraba molesta mientras arrastraba a mi compañero, entonces giré por una calle y me asomé una vez más a otro callejón, este estaba vacío, al menos no molesté a nadie esta vez.
De pronto sentí que una mano me tomaba con fuerza y me arrastraba dentro del callejón, era Rony quien ahora se veía más despierto aunque todavía estaba ebrio, me miraba con una sonrisa muy desagradable que me ponía los pelos de punta, me agarró ambas manos y me acorraló contra una pared, su rostro quedó a escasos centímetros del mío, podía oler su desagradable aliento a alcohol.
—Jeje, eres toda una zorrita, tal como dijo Alexia.
—De... De qué hablas —dije nerviosa.
—Nos paseamos por todos los callejones buscando uno que estuviera vacío, se nota que tienes ganas y quién soy yo para negarte un favor.
—¿Favor? ¿De qué tengo ganas? —Cada vez estaba más asustada.
—De esto.
Rony entonces colocó su boca sobre la mía e introdujo su lengua, podría haberlo mordido pero en ese momento estaba demasiado aterrada, paralizada del miedo, yo no sabía qué estaba haciendo, Chanteau no me había hablado de estas cosas, lo único que sabía era que me desagradaba mucho, respiraba alcohol, sentía nauseas. Entonces Rony se acomodó mejor apretando su cuerpo contra el mío y colocó mis manos juntas sobre mi cabeza sujetándolas, esta vez sólo con una mano pero apretando mucho al punto que me dolía. En eso me liberó de aquel asqueroso beso pero comenzó a pasear su boca por mi cuello causándome repulsión, comencé a sacudirme tratando de liberarme pero era demasiado fuerte para mí y no estaba en una postura favorable, podría transformarme en una zorua y salir de aquel aprieto pero eso sería firmar mi sentencia de muerte.
—Tanto que te meneas nena, parece que te gusta hacerte la difícil, esto será divertido —me dijo con la voz arrastrada.
Si lo que me estaba haciendo ahora era desagradable, esto no se comparó con lo que siguió. Con la mano libre comenzó a manosearme, me tocó por todos lados, incluso me pellizcó el pecho, fue doloroso. Comencé a llorar y a gemir, pero él no se detenía, su mano se paseaba y tocaba todo, entonces comenzó a levantarme el vestido. En ese momento me di cuenta que por los nervios se me había salido al cola, grité aterrada, las manos de Rony comenzaban a subir por mi pierna, si llegaban a mi trasero me descubriría. Me sacudí, grité y lloré desesperada rogando porque alguien viniera a salvarme y al parecer Arcus me escuchó, porque cuando estaba a punto de tocarme una parte muy desagradable llegó alguien y lo tumbó de un golpe.
Rony cayó al piso como un saco de papas, entonces levanté la vista para saber quién era mi salvador y allí estaba Iio, sin aguantar corrí a sus brazos y lloré sobre su pecho, fue una experiencia horrible, sentía asco, sólo quería desaparecer, irme a un lugar lejano y llorar y llorar. Él me abrazó y me acarició el cabello mientras susurraba palabras dulces tratando de calmarme. En sus brazos me sentía tranquila y segura, sentía que con él podía dejar atrás todo lo malo, quería quedarme a su lado para siempre, pero no se pudo, de un momento a otro me empujó lejos porque se dio cuenta de que Rony se había puesto de pie y corría hacia nosotros con los puños en alto dispuesto a golpearnos. Yo quedé a salvo, pero Iio recibió el puñetazo el cual parece que venía cargado con rabia porque lo tiró al piso.
El rubio se tiró sobre él para seguir golpeándolo, como si fuera un salvaje, pero Iio no se dejó amedrentar y de un rodillazo lo alejó, eso le dio tiempo de ponerse de pie y atacar. Entonces se tranzaron en una feroz batalla de puños, era como ver a dos hitmonchan peleando, pero estos eran humanos, no sabía que podían pelear con tanta fiereza, estaba impresionada y la vez preocupada. Entonces un fuerte golpe a la boca tumbó a mi pobre Iio y hasta le sacó sangre, entonces no aguanté más, aún a costa de mi vida no permitiría que siguieran lastimando a Iio, me convertí en zorua y le arrojé una bola sombra a ese rubio desgraciado tirándolo al piso, lo dejé tan débil que ya no podría seguir peleando. Quedé perpleja, yo no sabía ese ataque, al parecer lo aprendí en el momento.
—¿Zorua? ¿Qué haces aquí? ¿Y Zora? —Dijo Iio desconcertado, no me vio transformarme, para él yo solo era zorua que apareció de la nada para ayudarlo.
—Un zorua... —dijo de pronto Rony que se había incorporado tambaleante y me había visto— ¡Un zorua! ¡UN ZORUA! ¡HAY UN ZORUA EN EL PUEBLO! ¡AYUDA UN ZORUA!
Aquel grito fue suficiente para desatar un infierno. Salí corriendo, yo sabía lo que me esperaba. Rápidamente las calles que antes estaban vacías se llenaron de gente que comenzó a sacar a sus pokémon y a atacarme, un grupo de beedrill me lanzó sus picotazos venenosos por orden de su entrenador, pude evitarlos ocultándome detrás de una caja, pero luego un machoke golpeó mi escondite destrozándolo y de paso lastimándome a mí. Corrí buscando una salida, pero todo era una pesadilla, más adelante me esperaban un montón de growlithe para cortarme el camino y detrás de mí venía un montón de gente con algunos pidgeotto y vileplum, estaba rodeada.
Entonces cuando todo parecía perdido, un trueno atacó a los growlithe dejando una abertura para que pudiera pasar.
—¡Rapido Zora corre! —Me dijo Piripiri, la plusle del callejón que salió de quien sabe donde para ayudar.
Le lancé una mirada de agradecimiento y seguí corriendo por mi vida, aun había una enorme mole de gente y pokémon persiguiéndome, pero para mi sorpresa fueron a apareciendo por el camino diversos pokémon para defenderme, varios nidoran retuvieron a la turba con picotazos venenosos y algunos gligar apoyaron desde el aire. Yo no lo podía creer, los pokémon de la ciudad estaban de mi lado, eran todos aquellos que se habían enterado de mi historia y que no querían verme muerta, me sentí conmovida.
La multitud de gente y pokémon estaba quedándose atrás y comencé a sentirme aliviada, pero no por eso dejé de correr, pero si giré la cabeza atrás para ver cuánta ventaja les había sacado. Y justo en ese momento de distracción, algo me atrapó. Todo se puso oscuro, me habían encerrado en un saco, yo me agitaba tratando de liberarme pero era inútil, entonces empecé a entrar en pánico, un humano me tenía en un saco, quizás que me haría. Sentí nos movíamos bastante rápido, me estaba llevando a algún lugar, entonces me quedé quieta esperando, en cuanto abriera el saco le saltaría encima, lo atacaría y escaparía.
Pero lo que me esperaba jamás lo habría imaginado. De pronto sentí que me depositaba en algún lugar y vi algo de luz colándose por la abertura del saco, un par de manos lo abrieron y entonces vi el rostro de un humano que me había capturado, pero a pesar de que yo no conocía mucha gente esa cara se me hizo familiar, aquella piel morena, ese cabello castaño, los ojos azules, la expresión traviesa ¡Era Zoruru en versión humana!
—Muy bien Zora, creo que me merezco una explicación.
