—¡Cómo pudiste! —Me gritó Zoruru enfadado luego de que le conté toda la historia sobre mi transformación en humana y como terminé en esa situación— ¡Estás loca! ¡Cómo se te ocurre enamorarte de un humano!
—Pe... Pero... Pero uno no elige de quien se enamora y...
—¡Uno no elige de quien se enamora pero sí elige qué hacer con sus sentimientos! Y considerando que eres una zorua y que los humanos odian y asesinan zoruas, lo mejor habría sido que te los guardaras.
—Pero Iio no es así, él no odia a los zorua, él...
—Él es un humano, es nuestro enemigo y aunque tuvieras razón de que no tiene nada en contra de nosotros, es uno solo. O sea, tal vez él no es un peligro pero seguro que tiene amigos y familia a quienes definitivamente no les agradarás ¿Acaso no tomas en cuenta todo eso?
—Por eso me hago pasar por humana.
—Ah claro, planeas mantener el secreto durante toda tu vida ¡Esas cosas no se pueden esconder! Te apuesto a que en cuanto se ese tal Iio se entere de lo que eres, te botará como a una basura.
—¡Él no haría eso! ¡Yo le gusto!
—Le gustas, por eso anda con otra y te deja a merced de un loco ebrio.
—Pero después apareció y me salvó.
—¡Eso fue porque yo le advertí! Hoy cuando me rechazaste no me quise dar por vencido contigo, pregunté por ahí si alguien te había visto y dijeron que te transformaste en una chica de cabello negro con un mechón burdeos y saliste del bosque. Supuse que si te habías transformado en humana era para ir al pueblo y luego de mucho buscar te encontré. Debo reconocer que me sorprendiste, eras una humana perfecta, hablabas y actuabas como una, hasta parecía que tenías amigos humanos. Decidí no interferir y vigilar, te seguí durante todo ese tiempo temiendo que algo te pasara y al final tenía razón. De pronto veo que van hacia ese callejón y ese rubio empieza a hacer cosas raras, quería asesinarlo en ese momento, pero no me convenía interferir, no sé pelear como humano. Por eso fui a alertar a tu amiguito, así que, que estés a salvo me lo debes a MI, no a ese inútil que te dejó sola.
—Iio no me dejó sola a propósito, seguro que todo esto fue culpa de Alexia ella...
—¡No lo defiendas! ¡La realidad es que te dejó sola! ¡No le importas lo suficiente! ¡Entiéndelo!
—¡No fue a propósito! ¡Entiéndelo tú!
En ese momento ya me estaba enfadando mucho, no me gustaba que hablara mal de Iio, en eso Zoruru hizo una pausa dramática.
—Esto es su culpa, por culpa de ese humano haces estas locuras y me ignoras ¡Esto no pienso tolerarlo! Iré a encargarme de él inmediatamente —dijo dando media vuelta, pero yo corrí para interponerme frente a él.
—Espera ¿Qué vas a hacer?
—Pues voy a darle una paliza que no olvidará por el resto de su vida, con eso me aseguraré de que te deje en paz.
—¡Oye! No pienso dejar que hagas eso.
—¿A sí? ¿Cómo piensas hacerlo? ¡Tú no puedes detenerme y lo sabes bien! —Entonces me puse a temblar, tenía razón, pero no podía permitir que le hiciera daño a Iio.
—Por favor detente, no le hagas daño a Iio —supliqué.
—Dame una razón para no partirle la cara después de todo lo que te ha hecho pasar.
—Yo... ¡Haré lo que sea! ¡Pero por favor no le hagas daño a Iio!
—¿Lo que sea? —Entonces Zoruru sonrió—. Bien, entonces quiero que seas mía, en cuanto evolucionemos nos emparejaremos.
Creo que no hay palabras para decir lo que sentí en ese momento, fue como si me quitaran toda la ilusión del mundo, ya no podría estar con Iio, estaba obligada a quedarme con ese odioso de Zoruru aún cuando yo no lo quería, pero si era para salvar a mi amado, estaba dispuesta a hacer el sacrificio. En verdad yo no sabía cómo Zoruru podía estar conforme con eso, cómo podía estar feliz de tenerme a su lado obligada, pero no me iba a quejar, ya había aceptado las condiciones, no me quedaba más que resignarme.
Esa noche muy tarde llegué a casa, mamá y papá me felicitaron por mi captura en la ceremonia de emancipación, yo asentí fingiendo una sonrisa aún cuando estaba destrozada por dentro, me disculpé diciendo que estaba cansada y me fui a mi rincón, donde lloré en silencio durante mucho rato hasta quedarme dormida.
A la mañana siguiente, me tocaba abandonar mi casa, por suerte a diferencia de los humanos, los pokémon no juntamos demasiadas cosas, por lo tanto mudarse no era nada complicado. Mis únicas posesiones eran un hueso y una toalla sudada que le había robado a Iio para tener su olor conmigo, pero esta última decidí dejarla. Ahora que Iio estaba prohibido para mí, tener ese recuerdo lo único que hacía era causarme un gran dolor, de hecho al salir no pude evitar derramar lágrimas, mis papás pensaron que estaba conmovida por tener que dejar mi casa, yo cooperé para que pensaran eso porque no podían saber la causa de mi pena.
Mi nuevo hogar no estaba demasiado lejos, pero demoré mucho en llegar porque caminé muy lento, tenía la esperanza de que se me pasara la pena antes de llegar pero no fue así, de modo que cuando me encontré con Zorumi ella me dijo:
—Oye Zora ¿Qué te pasa? No te ves muy bien ¿Y qué es eso que anda anunciando Zoruru de que tu vas a ser su pareja? ¿No que a ti te gustaba ese humano?
Ahí simplemente no me aguanté más y estallé en llanto, es bueno saber que puedo contar con una amiga tan leal como Zorumi, ella me apoyó en ese momento y secó mis lágrimas, animándome para lo que me tocaba enfrentar.
Por lo menos durante el primer tiempo Zoruru no molestó mucho, estaba ocupado al igual que todos los zorua recién emancipados en arreglar su nido, algunos escondrijos eran más habitables que otros. En nuestro caso por ejemplo, debimos agrandar un poco el agujero del árbol y llevar algo de pasto seco para hacerlo más acogedor y luego llevar ramas para esconder la entrada, esto es necesario, a veces aparecen pokémon aprovechados y se apropian de las casas ajenas y con lo lindo que nos había quedado nuestro rincón, no íbamos a permitir que nos lo quitaran.
Pero esta relativa tranquilidad fue solo los primeros días, cuando quedó todo listo y por fin pudimos empezar a vivir nuestra vida de casi adultos, mi compromiso con Zoruru comenzó a hacerse valer. Él se encargó de anunciar a los cuatro vientos que en cuanto evolucionáramos nos emparejaríamos, la verdad, a la mayoría no le sorprendió mucho esto, parece todos menos yo sabían sobre los sentimientos de Zoruru. Ya comenzaba a entender porqué Zorumi decía que yo era todo un caso. La mayoría de los chicos felicitaron a Zoruru porque por fin había logrado lo que quería, en cuanto a las chicas, hicieron una junta solemne para llorar por la pérdida de Zoruru, montón de idiotas exageradas, ni que se hubiera muerto.
Yo con gusto les hubiera regalado a Zoruru, bastante molesto se me hacía, por no decir insoportable, trataba de pasar el mayor tiempo posible conmigo, según él porque ahora que íbamos a ser pareja, era buena idea conocernos mejor. Sí claro, éramos amigos de toda la vida y no nos íbamos a conocer, yo sabía que la realidad era que pasaba mucho tiempo conmigo para vigilarme, quería asegurarse de que yo no visitara la granja ni el pueblo otra vez, a pesar de que legalmente ya podía hacerlo, pero me lo dejó bien claro cuando nos declaramos comprometidos "No quiero que vayas a la granja ni al pueblo otra vez, no quiero arriesgarme a perderte, además no quiero que te acerques a ese humano".
Esa fue la época más triste de mi vida, a menudo Zorumi me pillaba llorando en casa, luego me daba un par de arañazos y me mandaba a lavarme la cara, era un poco brusca pero esa era su forma de animarme, también solía prometerme que encontraría la forma de que pudiera volver a ver a Iio, yo forzaba una sonrisa para contentarla pero no resultaba bien, mis ojos seguían húmedos.
La verdad es que a parte de la angustia de no ver a Iio nunca más, había otra cosa que me molestaba, en cierta manera las palabras que Zoruru me dijo de que a Iio yo no le importaba y que por eso me había dejado sola con Rony mientras él se iba con Alexia, sí me habían afectado ¿Y si era verdad?
Por ese tiempo me lo cuestionaba mucho. Aunque yo estaba convencida de que a Iio le gustaba, la verdad es que él nunca me había dicho nada. Por otro lado, en todo este tiempo nunca terminó con su novia ¿Por qué? ¿Por qué no podía dejarla? ¿Por qué tenía que estar con esa pesada? ¿Y si yo había malinterpretado todo y sólo era una amiga nada más? Podía ser, después de todo, una relación con una muchacha normal y educada era mucho mejor que con una niña del bosque criada por zoroarks, pero yo me había esforzado mucho por aprender las cosas de los humanos, incluso ya sabía sumar y restar cosas simples y estaba aprendiendo a leer y escribir ¿Acaso eso no era suficiente?
Me carcomía el corazón pensar en todas esas cosas, lo único que quería era ir a ver a Iio y preguntarle, quería oir la verdad de su boca para saber si tenía esperanzas o si debía resignarme, una respuesta era todo lo que necesitaba para decidir si me aguantaba al lado de Zoruru o si seguía dando pelea por mis sentimientos.
Fue entonces que a Zorumi como siempre se le ocurrió una idea genial.
—Zoraaaaa ¿Qué tal si me hago pasar por ti mientras tú vas a la granja de Iio a verlo?
—¿Eh? ¿Podrías hacer algo como eso?
—Claro, con la habilidad ilusión se puede.
Aquí debo hacer una aclaración, para los humanos los pokémon se ven todos iguales entre ellos, aunque según he oído, hay algunos entrenadores que tiene un vínculo tan especial con su pokémon que son capaces de distinguirlo entre una multitud de los de su misma especie, pero no es lo común, la mayoría se confunden. Pero entre nosotros los pokémon, si podemos distinguirnos y nosotros vemos diferencias que los humanos no notan, por lo tanto para Zoruru, yo lucía absolutamente distinta de Zorumi.
—Eso está bien, pero queda el problema del olor.
—Ya tengo un plan para eso, le pedirás una cita en la zona donde crecen esas flores blancas de olor dulzón, estará tan embriagado con su aroma que no notará el mío, estaré bien mientras no se me acerque demasiado, digamos que meta su nariz entre mi pelaje.
—¡Zorumi eres una genio!
Y así fue como pusimos en marcha el plan... ¡Un plan horriblemente vergonzoso! Es que... Zorumi se puso a practicar mi forma de ser, tratando de imitarme lo más posible e hizo muchas cosas que me hicieron sentir eañsgoengadlgaasslsge. Ustedes me entienden, claro que no dominó muy bien el arte de perseguirse la cola, ella se mareaba en cambio yo no, me burlaba de su torpeza, que mala soy, pero Zorumi ofendida contestaba.
—¡Y para qué rayos quieres perseguirte la cola si cuando evolucionas la pierdes!
Dios mío, hasta ese momento nunca me había fijado en ese detalle, los Zoroark no tiene cola, entonces la idea de evolucionar dejó de parecerme atractiva, imagínense ¡Vivir sin cola! Pero bueno, que ya me estoy desviando del tema.
Luego de muchos preparativos, por fin pusimos en marcha nuestro plan. Invité a Zoruru al territorio de las flores olorosas, Zorumi se transformó en mí y fue a encontrarse con él y yo me fui donde Iio. Estaba que no cabía en mí de alegría, por fin podría volver a ver a Iio, sabría la verdad y esa angustia que no me dejaba dormir se iría. A pesar de todas esas cosas buenas, no podía evitar sentirme nerviosa, la idea de que en realidad Iio no me amaba me aterraba, pero si era la verdad, debía saberla.
Por desgracia para mí era un día soleado ¡Y eso que era invierno! Los días soleados nunca me gustaron mucho, seguramente por mi tipo siniestro, pero no iba a dejarme amedrentar por unos rayitos de sol, así que tomé mi apariencia humana, suspiré, puse cara de ruda y fui donde Iio.
Pero creo que exageré con mi cara de ruda, cuando entré a la granja pisando fuerte para darme valor, espanté a todos los pokémon que estaban cerca. Iio en aquel momento se encontraba ordeñando a sus milktank, yo me aparecí silenciosamente detrás de él y como estaba muy concentrado en su tarea no notó mi presencia. Yo estaba demasiado nerviosa, por poco y salgo corriendo sin decir una palabra pero no, me quedé ahí, traté de hablar pero no me salió la voz, pero tenía que hablar, sin importar qué, así juntando todo el valor del que disponía grité:
—¡IIO!
El pobrecito casi se cae del susto al escuchar mi grito, entonces se dio la vuelta rápidamente para ver qué pasaba y se encontró conmigo, mirándolo con rudeza. Se puso pálido, creo que malinterpretó mi expresión, esa actitud era para darme ánimos, no para intimidar, pero Iio pensó que yo había regresado buscando venganza luego de lo de la fiesta. Se puso de rodillas frente mío implorando perdón.
—Zora por favor perdóname, te juro que yo no quería que pasara eso, fue Alexia quien invitó a su primo y yo no tenía idea que se ponía así cuando tomaba, si lo hubiera sabido jamás te habría dejado sola con él ¡En serio!
—¿Eh? Ah, claro, te perdono —dije con sencillez, la verdad no tenía mucho más que decir, yo no quería hablar de eso.
—¿Qué? ¿Así de fácil?
—¿Quieres que me ponga difícil?
—¡No no no! Está bien así fácil, me gusta fácil. —Luego de eso se puso de pie.
Iio se quedó un instante en silencio y me miró de arriba abajo, era como que le costaba creer que yo estaba ahí y me lo confirmó con palabras.
—No creí que te volvería a ver Zora
—¿Eh? ¿Por qué?
—Luego de lo que pasó en la fiesta pensé que estarías aterrada de la vida en el pueblo y que te irías a los bosques para siempre, ya casi estaba pensando en ir a buscarte,
—¿En serio? Que tierno, aunque no me habrías podido encontrar, soy buena escondiéndome.
—¿Te esconderías de mí?
—La verdad no —dije con una sonrisa traviesa.
Era verdad, si viera a Iio lo primero que haría sería correr hacia él y lamerlo.
—Es bueno tenerte otra vez por aquí, se te echaba de menos.
—¿Si? ¿Tú me echabas de menos? ¿O sea que me extrañabas?
—Claro que sí, te extrañaba mucho, con todo el tiempo que hemos pasado juntos, la verdad es que has terminado siendo una parte importante de mi vida.
—Entonces... —Había llegado el momento de hacer la pregunta— ¿Por qué en la fiesta me dejaste sola con Rony?
—Lo sabía, todavía te molesta eso —puso una expresión de dolor—. De verdad lo siento Zora, yo...
—No quiero más disculpas, sólo quiero saber por qué me dejaste sola.
—Pues... Es que Alexia dijo que debíamos dejarte con él, que era necesario que aprendieras a socializar con otros humanos, no podías vivir apegada a nosotros y todo eso. Yo le creí pero no debí hacerle caso, me molestaba verte con ese tipo y me molesté mucho más cuando vi lo que te hizo, hasta peleé con Alexia por eso.
—¿De verdad?
—Sí, ya no somos novios, terminé con ella. —Esto lo dijo algo cabizbajo, entonces comencé a preguntarme si ella le importaba mucho, al menos más que yo.
—¿La extrañas?
—Pues... La verdad no tanto como esperaría, hasta a mí me sorprende que no me haya afectado mucho. Tal vez, en realidad no la amaba como creía, aunque ella se dio cuenta de eso mucho antes, siempre me estaba recriminando que no era tan cariñoso con ella, que no le prestaba atención y que me la pasaba hablando de ti. —luego de decir esto último se turbó un poco—. Olvida eso último, de todas formas ya no estamos juntos, lamentablemente parece que ella no se lo tomó muy bien. Ay, en serio que es una pena, nos conocemos desde hace tanto y que hayamos terminado así...
—Lo siento.
—No te preocupes, yo creo que fue lo mejor, algo bueno saldrá de todo esto —dijo al tiempo que se acercaba para acariciarme la cabeza—. Esto significa que debo seguir esperando, un día llegará la chica correcta para mí, estoy seguro.
—Y ¿Y si la chica estuviera más cerca de lo que crees?
—Eso sería genial —dijo con una sonrisa amable—. Pero no tengo ninguna candidata de momento.
—¿De verdad? ¿Ninguna? —Dije en tono triste.
—Bueno, hay alguien que me gusta, pero es tan esquiva y tan... Difusa que es difícil saber lo que piensa, siento que la quiero pero sería muy triste si ella no sintiera lo mismo por mí y la verdad es que compartimos una amistad tan bonita que no la quiero arruinar, no quiero que pase lo mismo que con Alexia, ella no me da ninguna señal y no quiero arriesgarme...
—¡Estás mal! —Grité yo—. En la vida hay que arriesgarse para conseguir cosas, eso es lo que me ha enseñado el bosque. Quien no se atreve no obtiene nada, si un pokémon se quedara dudando antes de atacar una presa, pensando en que puede salir lastimado al final no lograría nada. Vivir de por sí es un riesgo, podrías ir caminando tropezarte con una piedra caerte golpearte la cabeza y morir, pero no por eso uno no va a salir de su cueva ¿Verdad? Así que atrévete, dile lo que sientes, yo... —Mentí triste al decir esto último—. Yo te apoyo...
Podría haberle dicho algo distinto y disuadirlo de que conquistara a una chica desconocida, pero la verdad es que tenía un presentimiento.
—¿Entonces puedo contar contigo? —Dijo con una sonrisa y yo asentí—. Pues, entonces Zora por favor dame tus manos. —Le pasé mis manos, las tomó cuidadosamente y entonces con una sonrisa algo nerviosa me dijo—. Zora, la persona que me gusta eres tú, de verdad ya no puedo ocultarlo más, te amo.
Debo decirlo, me esperaba eso en cualquier momento, pero aún así no pude evitar emocionarme, se me salió la cola debajo del vestido, así que tuve que empezar a calmarme para ocultarla, respiré hondo y cerré los ojos tranquilizándome, por desgracia estaba con Iio al frente y el malinterpretó mis gestos.
—Lo sabía, lo siento, no debí molestarte con esto, por favor olvida todo lo que dije, no te preocupes por mí y... Espero que podamos seguir siendo amigos.
Rayos, eso era un malentendido, pero no lo iba a dejar así, con lo que me costó llegar a Iio, así que sin pensarlo antes de que se me escapara de las patas (manos en aquel momento), brinqué sobre él, por poco y lo tiro al suelo, pero por suerte la milktank que estaba ordeñando antes de que yo apareciera se colocó en el lugar justo para amortiguar la caída, lo malo es que eso hizo que se cayera el tarro de leche, pero eso no era lo importante del momento, tenía que confesarme.
—Iio ¡Yo también te amo! —Le grité al tiempo que le lamía las mejillas—. –Te amo, TE AMO, que te quede claro, te amo.
—¿Eh? ¿De veras?
—Siiiiiiiii y mucho, y te amo y te amo, cuando estoy contigo soy muy feliz, más que con nadie.
—Zora...
Iio se veía tan feliz, entonces me abrazó fuerte y me estrechó contra su cuerpo, podía sentir su calor y su olor me embriagaba, ya en ese momento ni me preocupaba mi cola, de todos modos estaba oculta bajo mi vestido, lo abracé también y nos quedamos así un momento, hasta que de pronto me soltó y miró a su alrededor algo confundido.
—¿Por qué están todos los pokémon pendientes de nosotros?
Entonces yo también me fijé, estaban los pokémon planta de la huerta, los growlithe, Ark, las milktank y algunos pidgey mirándonos con cara de ternura, casi podía escuchar sus "que lindo awwww". Lo había olvidado, yo era la estrella del momento, estaban prácticamente todos los pokémon del pueblo pendientes de la telenovela de mi vida. La verdad es que mi hicieron sentir bastante avergonzada con todas esas miradas encima de mí, así que me puse de pie rápidamente y tironeé a Iio para que nos fuéramos a un lugar más privado, creo que me entendió, se levantó, me dio la mano y me condujo hasta su casa.
Cuando entramos yo todavía tenía la cara roja e Iio solo reía, le gruñí y él me miró confundido.
—A veces me haces pensar en una cría de pokémon —me dijo divertido—. Tienes un comportamiento de lo más curioso —Me puse nerviosa con ese comentario, pero por suerte para mí Iio siempre fue muy despistado—. Seguramente se debe a que fuiste criada por zoroarks en el bosque.
—Sí, claro.
—Hay tantas cosas que debes ignorar, tantas cosas... Es difícil integrarse al mundo cuando se ha vivido de la manera en que tú lo has hecho —con su mano comenzó a acariciarme el rostro—. Pero aún así te las has arreglado, en cierta forma eso me hace admirarte y quererte aún más, Zora ¿Abandonarás el bosque algún día? ¿Vendrás a vivir conmigo una vida de humana normal como te corresponde? —Esas palabras me hicieron estremecer pero...
—Sí, algún día, pero no todavía, aún no me siento lista. —Era la pura verdad.
—Está bien —me dijo con cara de resignación—. Te esperaré, pero no me hagas esperar hasta los 40 años por favor.
Luego de eso colocó su frente contra la mía y me miró con sus dulces ojos sin dejar de sonreir, entonces comenzó a acercar su boca a la mía, pero eso me trajo aquel horrible recuerdo de cuando Rony me besó a la fuerza. Bueno, en ese tiempo yo no sabía lo que era un beso y tristemente mi primer beso fue así de traumático, por lo tanto los asociaba con algo malo y desagradable. Así que cuando Iio se acercó de esa forma tan parecida a la de Rony, lo aparté de un manotazo y me alejé aterrada. Iio me miró sorprendido y yo no sabía dónde meterme, él quería besarme pero a mí me aterraba.
—¿Qué pasa Zora?
—Que... ¿Qué me haces?
—Quería besarte ¿Qué tiene de malo? Es una muestra de afecto.
—Es que Rony...
—Ya veo ...
Iio dijo eso último con mirada sombría, la verdad me hizo sentir muy mal, que digo mal, me sentí la peor zorua del mundo. Él no tenía la culpa de mi trauma y yo quería hacerlo feliz, complacerlo, así que aún cuando se me hacía desagradable le ofrecí mis labios, pero seguía con cara de angustia, entonces me miró con compasión y me acarició la cabeza.
—No Zora, esto no funciona así, si a ti no te va a gustar entonces no tiene sentido hacerlo, ven aquí.
Entonces me atrajo hacia él y me abrazó sin dejar de acariciar mis cabellos, eso era relajante y no tardé en calmarme, creo que hasta me habría quedado dormida, pero esos no eran los planes de Iio. Él suavemente colocó sus labios sobre mi frente y fue dejando caer suaves besos, no tenía nada de extraordinario pero me hacían sentir feliz, muy querida y como estaba rodeada por sus brazos además me sentía segura. No me molestó cuando sus besos fueron bajando por mi cara hasta mis mejillas, aunque admito que me puse un poco nerviosa cuando se acercaron a mis labios, pero no fue la gran cosa, solo posó sus labios sobre los míos suavemente, al principio estaba tensa, pero no tardé en relajarme, se sentía bien.
Pero ese pillo tenía un plan, comenzó a lamerme la boca, de forma muy similar a como son los besos pokémon, con eso si estaba familiarizada, recuerdo cuando jugábamos a girar la rama, a quien apuntaba debías besarlo, jiji, juegos típicos de niños, mi primer beso fue con Zorenku, aunque ahora eso ya no tiene importancia. Las lamidas de Iio me encantaban y pronto quise corresponderle por lo que hice lo mismo y entre lamida y lamida, no me di cuenta como pasó, pero terminamos besándonos de forma humana y la verdad es que no me desagradó para nada.
—¿Verdad que no fue tan terrible Zora? —Dijo separándose de mí luego de un rato.
—Si es contigo está bien... Otro, otro —le dije mientras la rascaba el pecho.
—Jajaja, pareces un cachorro pidiendo comida con ese gesto. —Luego de eso me besó de nuevo.
Así pasó nuestra tarde entre besos y abrazos, ese es uno de los mejores recuerdos que guardo en mi memoria, jamás olvidaré ese día, el día en que aprendí a amar como humana.
Cuando llegó la hora de irme yo no quería hacerlo, me hubiera encantado quedarme a dormir con él, no irme jamás, pero debía regresar, no podía dejar a Zorumi sola con Zoruru, todavía no me sentía segura de vivir como humana para siempre y además, a la hora de tomar una decisión, lo mejor era por lo menos avisar a mi familia, cosa que no me dieran por desaparecida, eran muchas las cosas pendientes, todavía no era el momento de partir, necesitaba un tiempo.
Cuando regresé al bosque, decidí ir directamente a la zona de las flores apestosas para reemplazar a Zorumi, pero eso sí, ocultándome con cuidado, sería muy complicado si de pronto Zoruru veía a dos Zoras. Por desgracia pillarlos era un lío, esas flores dulzonas ocultaban los olores y no podía fiarme de mi olfato, pero de todos modos no tuve que esforzarme tanto para encontrarlos, apenas había llegado cuando un pokémon grande, negro, con una enorme mata de pelo burdeos saliendo de la cabeza y con unos penetrantes ojos azules me cortó el paso, era un zoroark, pero no era uno que yo conociera, nunca lo había visto, pero él sí que me conocía.
—Jeje, Hola Zora ¿Qué tal? ¿Sorprendida? —De inmediato reconocí esa voz.
—¿Zoruru?
—Exacto ¿Que te parece? Evolucioné, fui el primero de la generación, ahora sólo falta que tú hagas lo mismo para que podamos estar juntos.
