¿Por qué tengo tan mala suerte? ¿Por qué la famosa entrenadora que mamá encontró para mí tenía que ser Alexia? Igual creo que era algo lógico, las únicas personas del pueblo que no tenían problemas con los zorua eran Iio y Alexia. Pero la verdad no me hacía mucha gracia que ella me quisiera capturar, así que lo mejor era huir, pero antes de que pudiera hacerlo, Alexia sacó una pokebola y la arrojó liberando a un pokémon, para mí fue una sorpresa, no sabía que ella tenía compañeros... Y vaya compañero que tenía.

De la pokebola salió un pokémon que yo nunca había visto, era chiquito, peludo, de color gris, con ojos rosados y redondos y con una cara de "veo gente muerta". Lo digo en serio, la cara que tenía resultaba perturbadora. Lo que yo tenía en frente era un espurr, me quedé mirándolo fijo, perdida en sus ojos redondos, como que me sentía hipnotizada, hasta se me olvidó huir, pero Alexia me sacó de mi trance atacándome.

—Espurr, usa arañazo.

La pequeña bola de pelos se acercó a mí y antes de que pudiera hacer nada me arañó la cara, mi lindo rostro... Waaaaaaa. Me dolió bastante y me hizo enojar, ya le mostraría yo lo que era un arañazo. Corrí hacia espurr y lo ataqué con mis garras, al parecer le causé más daño del que me hizo a mí, parece que no llevaba tanto con Alexia y que su nivel no era muy alto.

—¡Ah! ¿Estás bien espurr? —La criatura lo miró con sus ojos de nada, en serio no sé cómo no la perturbaba—. Bien, entonces usa confusión.

Los ojos de la bola de pelos brillaron como si fueran joyas y entonces... Nada pasó, creo que sentí un cosquilleo detrás de la oreja y me rasqué. Yo nunca había peleado con un pokémon psíquico, así que no estaba consciente de mi ventaja, los movimientos de ese tipo no me hacían nada, salvo provocar algo de comezón, pero para efectos prácticos, como pokémon siniestro que era, no me hacían nada.

—¿Eh? ¿No le haces nada? —Dijo Alexia bastante sorprendida.

Entonces yo me decidí a atacar, quería acabar con esto rápido, esa mirada vacía me tenía los pelos de punta. Corrí hacia espurr para embestirlo, deseaba golpearlo en la cara para ver si conseguía que cambiara su expresión, pero antes de que llegara Alexia ordenó:

—Aaaah, espurr reflejo.

Antes de que llegara, una especie de barrera se puso enfrente de ese pokémon y yo choqué con ella. La barrera se curvó como si fuera una tela tensa que se empuja con el dedo, conseguí alcanzar a espurr a través de la barrera, pero la fuerza de mi ataque bajó mucho, creo que no le hice ni la mitad del daño que tenía planeado.

—Spurr usa voz cautivadora.

La bola de pelos entonces se puso a chillar, era un sonido extraño, dulce y empalagoso, pero a la vez doloroso, sentía que mi cabeza iba a estallar, esa horrorosa voz me estaba destrozando el cerebro. Claro, era un movimiento tipo hada, súper eficaz conmigo, pero yo no me iba a dejar vencer por espurr, esa criatura era apenas una cría, le faltaban algunos años para poder derrotarme y se lo iba a demostrar.

Me puse de pie tratando de aguantar el sonido y entonces usé alarido. Mi grito espeluznante comenzó a hacer efecto en espurr, quien se sujetaba la cabeza angustiado pero sin dejar de gritar ¿Acaso creía que me iba a ganar? Aumenté la fuerza de mi grito hasta el punto que los pidgey que volaban cerca huyeron aterrados y antes de lo que esperaba, espurr cayó al piso inconsciente, lo había debilitado.

Alexia recogió a su pokémon rápidamente y lo felicitó por la lucha que había dado, aunque en realidad no había sido la mejor pelea del mundo que digamos.

—Lo siento espurr —dijo Alexia dulcemente—. Era nuestra primera batalla juntas, pero la próxima vez cuando entrenemos más, ganaremos. Pero ahora no será igual, ahora sé que los poderes psíquicos no funcionan con él. —Entonces me miró retadoramente—. Ya no te subestimaré zorua, esta vez usaré a un pokémon con el que tengo mucha experiencia luchando.

Al haber escuchado esas palabras debería haber salido corriendo, hubiera sido lo más sensato si no quería que me capturaran, pero estaba demasiado motivada por mi victoria, aunque no era la gran victoria tampoco. Había derrotado a un pokémon frente al que tenía ventaja de tipo y que era más débil que yo, pero para alguien que siempre pierde, era suficiente para tener la motivación y la idea estúpida de que iba a ganar frente al oponente que fuera.

Alexia liberó a su segundo pokémon, el cual tampoco era uno que conocía muy bien, pero al menos era un tanto más normal, se notaba a simple vista que era un insecto, uno muy bonito la verdad, pero no le ganaba a mis caterpie ¡Nadie se mete con mis caterpie! ¡Ellos son los más lindos! Ni siquiera un ledian les va a hacer frente.

Pues sí, el pokémon con el que me tocaba pelear era un ledian. Este me saludó con una sonrisa, casi como si se quisiera disculpar por lo que iba a hacer, parecía bastante simpático. Yo respondí a su saludo ladeando la cabeza y moviendo la cola, pero terminadas las cortesías me dispuse a atacar de inmediato con una embestida, el maestro Zoreik siempre decía que los pokémon siniestros debemos realizar ataques imprevistos y traicioneros. Pero creo que yo soy muy predecible, porque Alexia le ordenó a ledian que esquivara. El bicho rojo voló evitando mi ataque, claro, tiene ventaja, tiene muchas más direcciones hacia las cuales escapar, esta batalla estaba demasiado complicada.

—Ledian usa rapidez.

Ese ataque tiene bien puesto el nombre, es tan rápido que no se puede esquivar, el insecto arrojó una lluvia de estrellitas que me golpearon sin que yo pudiera hacer nada. Por suerte ese ataque no causa demasiado daño, así que rápidamente me puse de pie, pero Alexia ordenó una embestida y el bicho se arrojó contra mí, pero yo ya no era la zorua debilucha que caía ante cualquier ataque o trampa, ya casi era una adulta que podía cazar por su cuenta, evité el ataque usando excavar y quedé a salvo bajo tierra.

Ahora el problema es que ledian volaba, por lo que no podía detectar su ubicación mediante el sonido que hacía al caminar, además, aunque lograra aparecer justo bajo él, no podría alcanzarlo, por lo tanto era un ataque inútil, pero al menos me servía para protegerme. Hubiera sido genial excavar hasta un lugar lejano, pero las fuerzas no me daban para tanto, después de todo no soy un pokémon de tierra.

Suspiré pensando qué podría hacer a continuación, hasta que se me ocurrió un plan, excavé y salí de la superficie, esquivé una embestida de ledian y me volví a enterrar, repetí esto varias veces, hasta que terminé creando una red de túneles con varios agujeros que salían al exterior, me asomé con cuidado por uno y pude ver que ledian estaba muy confundido mirando hacia todos lados sin saber de qué agujero saldría yo ¡Ja! Soy una genio.

En un momento en el que ledian le dio la espalda al agujero en el que yo estaba, arrojé una potente bola sombra que lo golpeó directamente. El ataque hizo que el pokémon perdiera altura quedando a mi alcance, entonces aproveché para correr hacia él y morderlo. Tenía al bichito atrapado entre mis colmillos y yo ya daba la batalla por ganada, pero las cosas no eran como yo esperaba

—¡Ledian usa Golpe Roca!

Ledian tenía cuatro poderosos puños para atacar y no dudó en hacerlo, me dio un golpe tremendamente fuerte. Salí disparada lejos y quedé débil y aturdida, claro, era un movimiento tipo lucha, súper efectivo, súper doloroso, entonces escuché el grito de Alexia.

—Pokebola ve.

Entonces me arrojó una esfera que me dio un suave golpe en la cabeza, luego sentí que mi cuerpo era succionado y que la tierra bajo mis pies se desvanecía mientras mi visión se tornaba roja... Fue muy raro, la primera vez que entras en una pokebola es bastante impresionante y si no entras por voluntad propia, puede ser bastante aterrador.

Cuando me di cuenta, ya había un terreno donde pisar, estaba en algo así como una habitación redonda, aunque pareciera raro podía ver y oir todo lo que pasaba afuera. No me dejé impresionar por la situación y comencé a golpear las paredes de mi prisión desesperada, no quería ser capturada, con cada embestida la pokebola se movía y crujía ligeramente, hasta que empecé a sentir que de alguna manera se estaba abriendo, el crujido se hizo más intenso, ya casi podía verme en libertad, pero mis fuerzas comenzaron a agotarse, yo estaba demasiado débil, cada golpe era más débil que el anterior hasta que ya no pude más y me desplomé, con eso la pokebola dejó de moverse y yo fui capturada.

Me hubiera gustado hacer un relato dramático, algo así como la pobre Zora que sufre en manos de la perversa bruja Alexa, que cada día lucha por subsistir mientras es sometida a terribles torturas y llora por su amado Iio. Seguro que una historia así habría sido genial y hasta la hubieran llevado al cine, pero debo contar la verdad, Alexia era un amor conmigo. Como humana nunca recibí un gesto amable de parte suya, claro, hay que entenderla, estaba celosa, fue aplastada por mi carisma y encanto, se veía venir que Iio se quedaría conmigo. Pero con mi forma de pokémon ella era adorable.

En cuanto llegamos a su casa me atendió muy bien, me curó las heridas, me dio de comer, me bañó, me peinó y me colocó un enorme lazo rosa hiper femenino y cursi alrededor del cuello. Eso era un atentado contra mi naturaleza de pokémon siniestro, si al menos hubiera sido un lazo negro, o azul oscuro hubiera estado bien, pero no rosa chillón con puntitas blancas. Si se le ocurría ponerme perfume de fresa o un gorrito a juego la iba a morder, por suerte no lo hizo.

—¡Te ves preciosa! ¿Qué dicen chicos? ¿Ledian? ¿Espurr?

Ledían contestó con una sonrisa y una voltereta en el aire, espurr dijo que me veía bonita y me miró con sus ojos penetrantes, yo ya me preguntaba si yo no estaría muerta que me miraba de esa forma, con sus ojos vacíos y sin expresión. Pero parece que Alexia comprendía a esa espurr porque le dio la razón.

—Jeje, claro que te ves linda, todos están de acuerdo. —En eso me tomó en brazos—. Seguro que serás un éxito en los concursos pokémon. —Yo la miré confundida ¿Qué serían los concursos?—. Seremos estrellas, tú, espurr y ledian serán los más hermosos y elegantes de todos, ganaremos los listones, entraremos al gran festival donde obtendremos la gran copa y seremos admirados por todos.

Ella se veía tan feliz mientras que yo estaba cada vez más confundida ¿Para qué quería ganar una copa? Aunque fuera una copa grande, salía mejor comprar un juego de 6 copas pequeñas en una cristalería, mucho más prácticas para beber además.

—Ya lo imagino, los pokémon más bellos de toda la región, por supuesto entrenados por la coordinadora más talentosa y hermosa de todas. Seré famosa y admirada, todos querrán estar conmigo y entonces cuando esté en la cima, Iio se lamentará de lo que se perdió.

Así que de eso se trataba, Alexia quería ganar una copa para atraer hombres. Yo no sabía que las copas hacían a las chicas más atractivas, nunca vi a una mujer con una copa en la cartera, tal vez era una copa especial que servía para eso. En realidad yo no tenía idea de nada, pero aún así seguí escuchando su discurso porque ya me había interesado y estaba curiosa de saber más sobre la copa atrapa hombres.

—¡Ah! Otra vez pensando en él ¡Tonta tonta! Ese idiota que me dejó por esa aparecida... ¡Pero debo olvidarlo! Para eso me voy a hacer coordinadora, para superarlo, para que todo quede atrás, por eso partiré de viaje a ganar concursos ¡Si señor! Nos iremos todos de viaje a ganar concursos ¿Cierto?

Ledian y espurr contestaron animados (tan animado como puede ser un espurr) pero yo me quedé callada.

—¡Si! Nos iremos de viaje mañana, ya tengo los tres pokémon que necesitaba, así que es hora de partir y tú zorua —dijo apuntándome—. Serás mi arma secreta, todos quedarán admirados cuando te vean. Por lo que sé, los zoruas son raros, así que ya tendrás puntos extra en los concursos, pero te mantendré en secreto, nadie debe saber que te capturé, primero porque eres mi arma secreta y segundo... Porque todos se escandalizarían si te vieran, supuestamente eres un pokémon "maldito". Pero yo ya sé que eso no es verdad y se los demostraré a todos, pero necesito tu cooperación para eso, así que te quedarás en mi cuarto hasta mañana, cuando nos vayamos ¿De acuerdo? —dijo con su sonrisa de pachirizu.

Luego de eso Alexia se fue dejándome con el corazón apretado, ella quería irse de viaje a buscar una estúpida copa y como ahora yo era su pokémon, tendría que seguirla, entonces eso me alejaría de Iio quitándome toda posibilidad de arreglar las cosas con él o de reconciliarme. Sí, aún tenía esperanza de que de alguna forma las cosas salieran bien, pero con esto esa idea se desvanecía ¡Pero yo no quería aceptarlo! Me encaramé en la cama para brincar hacia la ventana y escapar, pero antes de que pudiera hacer nada, la voz de ledian me detuvo.

—¿Qué haces? ¿Acaso quieres fugarte? Eso sería muy poco honorable, ella te capturó justamente y además te trató muy bien, no tienes ninguna razón para escapar.

Razones para escapar, pues que el amor de tu vida vive en ese pueblo y si te vas de viaje no lo podrás ver parece una buena razón para escapar. Le iba a contestar eso cuando un dolor punzante atacó mi pecho, recordé que ahora Iio me odiaba, un futuro a su lado era imposible, aún con mis patéticas esperanzas.

En el bosque ya había rechazado a Zoruru y le había dicho a mi madre que quería estar junto a un humano, si me presentaba allí todos me mirarían raro, seguro que surgirían muchos rumores feos sobre mí. Abandonar a Alexia sería perder lo único que tenía, mi único futuro posible.

Pensé en esa chica, no me agradaba del todo pero me había derrotado en batalla y en vez de abandonarme, decidió que yo era un buen pokémon y me hizo parte de su equipo. Ese era un gran honor, rechazar algo como eso era casi como una traición y si además te trataban bien, era ser mal agradecida. Entonces comencé a comprender lo que Ark me había explicado hacía tiempo atrás sobre el vínculo que hay entre un humano y su entrenador y sobre lo que representaba la pokebola... Yo simplemente no podía huir.

Pasé todo el día en el cuarto de Alexia, ledian me hizo la tarde más agradable, jugué mucho con él. Me comentó que su nombre era Leder, pero su entrenadora lo llamaba ledian, en cuanto a espurr, ella se llamaba Mina (A los pokémon psíquicos les gusta tomar nombres de humano=, ella era bastante retraída y a menudo pasaba tardes enteras mirando por la ventana ¿Qué era lo que tanto miraba? Sólo ella lo sabía.

Llegó la noche. Como siempre me siento más cómoda cuando la oscuridad llega, aunque en mi situación nada podía hacer que me sintiera cómoda, por lo que no podía dormir, me daba vueltas por la habitación tratando de no despertar a nadie, mientras el tiempo pasaba lentamente. De pronto un ruido en la ventana me sacó de mis pensamientos, miré y vi algo peludo que estaba afuera, al acercarme me di cuenta de que era Ark. No sé porqué pero me alegré mucho de verlo, me subí suavemente a la cama de Alexia tratando de no despertarla y de ahí brinqué hasta la ventana, la abrí un poco para conversar con mi visitante.

—¡Ark que gusto verte por aquí!

—Zora ¿Qué rayos haces en la casa de Alexia? Creí que mi olfato me estaba fallando cuando me trajo hasta aquí. De por si es difícil seguirle el rastro a un zorua, por poco y no te encuentro.

—Es que... Me capturaron.

—¿QUEEEEEE?

—¡Shhh! Cállate, todos están durmiendo.

—Es que... No lo puedo creer, tú... ¿Cómo pasó?

—Pues yo estaba caminando... Y peleé con Alexia... Y me capturó...

—Es el mejor relato que he oído en mi vida... Bueno ya. Fuera de bromas, la razón por la que te buscaba era para hablarte de Iio.

—¿Le pasó algo malo?

—Sí... Está muy triste, en todos los años que llevo con él jamás lo vi así. Estoy preocupado, tal vez exagero pero es mi entrenador y es mi deber velar porque esté bien. Hoy no almorzó ni cenó, se quedó encerrado en su casa, ni siquiera salió a encerrar a las milktank en el corral, creo que hasta lo he escuchado llorar y lamentarse. —Sentí que se me partí el corazón al saber de eso—. Gimoteaba muchas cosas, pero es difícil escuchar del otro lado de la puerta, lo que sí estoy seguro que oí fue "Zora lo siento". Regresa con él por favor, estoy seguro de que te perdonará, él te quiere, solo que fue una noticia muy chocante para él y le tomó tiempo aceptarla, pero está muy triste, por favor Zora.

—Yo... Yo... No puedo. —No me aguanté, me puse a llorar—. No puedo Ark... Ahora tengo entrenadora... No puedo dejarla...

—Pero podrías mantenerte visitándolo...

—Nos vamos mañana...

—¿Qué?

—Alexia decidió que quiere ser coordinadora, lo que sea que es eso. Se va a ir de viaje para ganar una copa atrapa hombres y como somos sus pokémon, nos llevará con ella.

—¿Qué? No puede ser... Zora como... ¿Cómo dejaste que te atrapara?

—¿Crees que yo elegí esto? ¡Soy débil! ¡Siempre lo he sido! ¡La más débil del grupo! ¡La burla de los demás! Y ahora me pasa la cuenta... Yo no pude hacer nada... Porque soy débil...

—No Zora, tú eres muy fuerte... Sólo que tienes un tipo de fuerza que no es muy común... Por otro lado, hasta los más fuertes necesitan ayuda de vez en cuando...

Dicho eso, Ark se alejó de la ventana y se perdió en la oscuridad de la noche, como tengo una buena visión nocturna lo vi claramente hasta que se perdió en la lejanía. Pero me extrañó el hecho de que no tomó el camino a la granja de Iio. Yo no lo sabía, pero el lugar al que Ark se dirigía era al bosque... Y a partir de este punto empezaré a relatar las cosas según me las contaron, pues yo no estuve ahí para verlas. De todos modos me contaron todo con mucho detalle, por lo tanto, creo que no son muchas las cosas que se perdieron en esta historia.