Ark alguna vez me dijo que la vida en la granja lo aburría y que soñaba con viajar a lugares lejanos para vivir aventuras, pero pensar en aventuras es muy distinto a vivirlas, de eso se dio cuenta en cuanto estuvo a la entrada del bosque. Según me contó, por primera vez en su vida sintió miedo de verdad, hasta el punto de que se sentía avergonzado, él era el pokémon principal de la granja, el jefe a cargo de los growlith, de la protección y de la disciplina y ahora temblaba como una jalea. Pobre Ark, a él le hubiera gustado salir corriendo a refugiarse en la granja donde conocía y dominaba su territorio, pero necesitaba buscar ayuda y pensó que el mejor lugar para ello sería el bosque, aunque la verdad no tenía un plan, algo le decía que la respuesta estaba en el bosque.

Parecía casi coincidencia pero lo primero con lo que Ark se encontró fue con Zoruru. Zoruru después me dijo que no era nada tan raro, esperaba que Iio me rechazara, como siempre tenía más sentido común que yo. Supuso que volvería destrozada al bosque, así que se quedó en las afueras esperándome, pero pasó todo el día y yo no aparecí. Como se imaginarán, se enojó un poco con esto... Bueno, en realidad estaba furioso y dispuesto a desquitarse con el primero que se le pusiera en frente y adivinen que, Ark fue el primero que se le puso en frente.

—Apestas a humano —dijo con una voz lúgubre que le erizó el pelo a Ark. El pobre miraba hacia todos lados tratando de ver de donde venía aquella voz.

—¡Muéstrate! —Gritó el arcanine.

—Un estúpido arcanine que apesta a humano –—siguió susurrando cada vez más cerca de Ark—. La verdad no entiendo que tienen esas estúpidas criaturas como para despertar tanta fascinación en los pokémon. —En eso, Zoruru se apareció repentinamente frente a Ark quien casi grita del susto

Ark jamás vio en su vida algo más aterrador, Zoruru parecía un demonio aquella noche, sus ojos estaban inyectados de ira, sus colmillos estaban al descubierto amenazando al pokémon de fuego, su cabello estaba erizado y se erguía intimidando con su altura, a su alrededor se veía un aura de odio, los truenos retumbaban y cientos de zubats volaban tétricamente a su alrededor... De acuerdo, estoy exagerando, pero ya que yo no soy la protagonista de esto tengo que hacer que parezca interesante ¿O no?

—Hace poco, la chica que me gustaba y que quería como pareja me abandonó —dijo con una voz espeluznante—. Me dejó por un... ¡Un humano! ¿Puedes creerlo? La vida es injusta a veces. Si te soy sincero ya no quiero saber más de humanos, nada de ellos, nunca más, si viera a uno ahora lo destrozaría sin piedad... Pero aquí no hay humanos... Solo un arcanine... El cual apesta a humano... —Puso una sonrisa llena de ira y dolor—. Tienes muy mala suerte amigo.

—La chica que te gustaba... ¿Acaso se llama Zora? —Se apresuró a contestar Ark.

—¿La conoces?

—¡Si! ¡La conozco bien! De hecho es bastante famosa en el pueblo, todos hablan de la zorua que se enamoró de un humano y todos están expectantes por saber cómo termina su historia de amor. —Ark no se fijó que mientras hablaba el rostro de Zoruru se ponía cada vez más sombrío—. Nadie quiere un final triste pero las cosas no están bien, Zora fue capturada por una chica y esta se irá de viaje pronto, entonces Iio y Zora no podrán estar juntos, pero Iio quiere a Zora, no podemos dejar que ellos terminen así, ellos se aman y...

Ark no pudo continuar porque una repentina embestida de parte de Zoruru lo arrojó contra un árbol. El impacto fue fuerte, el aire se escapó de los pulmones del arcanine, quien se paró como pudo con las patas temblando. Pobrecillo, él siempre se creyó muy fuerte, tal vez porque se comparaba con los pokémon de la granja de Iio, ahí era el más fuerte, pero nunca había enfrentado más competencia e Iio tampoco entrenaba a sus pokémon para batallas, así que estaba en desventaja contra Zoruru, quien había enfrentado todo tipo de competencia en su vida y además se había propuesto convertirse en el líder de la manda y en el más fuerte.

Claramente tenía un nivel superior a Ark, quien por supuesto se dio cuenta al primer golpe. En cuanto se puso de pie y vio a su contrincante con una expresión asesina en el rostro, supo que si quería seguir viviendo tenía que escapar, lamentablemente el golpe recibido fue demasiado fuerte para lo que estaba acostumbrado a soportar y estaba algo aturdido, cosa que Zoruru aprovechó para brincar sobre él y atacarlo con el deseo de calmar su enojo... Me pregunto a veces porqué los hombres hacen estas idioteces sin sentido, en serio que no los entiendo. Zoruru no iba a ganar nada lastimando a Ark, pero bueno, eso fue lo que pasó, estaba enojado y cuando uno están enojados, se desquitan con quien tienen al frente, vaya idiotas.

Zoruru podría haber matado a Ark, iba a enterrarle las garras encima, cosa que hubiera logrado de no ser porque cierta pokémon se le puso en medio salvando al arcanine. Zorumi apareció de la nada y bloqueó las garras de Zoruru con las suyas.

—¡Que haces aquí Zorumi! ¡Apártate!

—No lo haré, si lo haces matarás a este arcanine.

—A ti que te importa este pokémon, déjalo, es su culpa por ser un debilucho y meterse en el bosque, ese inútil tiene el olor del humano que me arrebató a Zora.

—¿Le quieres hacer daño solo por eso? ¿Qué vas a ganar?

—Seguro ese bastardo no se sentiré muy feliz si le rebano el cuello a su pokémon.

—¡Estás loco! El enojo no te deja pensar con claridad. No pienso permitir que hagas esta locura, si quieres lastimar a arcanine primero tendrás que pasar por sobre mí.

—Lamentarás lo que has dicho —dijo Zoruru con una sonrisa sádica.

—En realidad lo lamentarás tú —contestó Zorumi tranquilamente.

Pobre Zoruru, no sabía a lo que se enfrentaba, de verdad no tenía idea del error que había cometido. Zoruru siempre se creyó el zorua más fuerte de la generación, vivía compitiendo en batallas con los demás y siempre ganaba, se esforzaba por mostrar sus habilidades superiores, pero en realidad, el zorua más fuerte de la generación era Zorumi, solo que nadie lo sabía pues ella prefería mantener el bajo perfil, la verdad ella era un monstruo y esta vez lo digo en serio, no estoy exagerando.

Cuando recién nos conocimos, tuvimos una batalla de práctica, pero en aquel tiempo ella todavía no sabía controlar bien su poder y... Bueno, en resumen casi me mata. Me dejó inconsciente por tres días y quedé con un oído un poco malito luego de eso. En realidad esa es la verdadera razón por la que soy torpe, uno de mis oídos escucha mal y tengo problemas de equilibrio, con esfuerzo logré sobreponerme a estos problemas y ser capaz de manejarme bien en mi vida diaria, pero jamás sería una pokémon talentosa y fuerte.

Zorumi se sintió culpable por esto y creo que ese sentimiento la persiguió por siempre, pero fue esto lo que la convirtió en mi mejor amiga, la que siempre estuvo a mi lado y me apoyó en todas las locuras que se me ocurrían. Zorumi nunca más intentó demostrar lo fuerte que era y desde entonces aparentó ser una pokémon torpe y débil como yo, me pidió que mantuviera en secreto lo de su fuerza, porque no quería que la vieran como un monstruo o algo así. Así que ese era el gran secreto de Zorumi, ella era monstruosamente fuerte, algo que Zoruru estaba a punto de descubrir.

La pelea entre esos dos fue larga, aunque en realidad Zorumi lo estaba evaluando y divirtiéndose un rato. Era la primera vez en mucho tiempo que tendría una batalla en serio contra otro pokemon de su especie. Zoruru la golpeó varias veces y la acorraló con sus habilidades, o eso creyó, mi querida amiga a veces podía ser muy cruel, lo dejó creer que tenía ventaja y que prácticamente estaba ganando, pero cuando menos se lo esperaba, lo atacó con todo su poder. No puedo describir la batalla en detalle porque yo no estuve allí, pero según lo que me dijo Ark, fue como una película de terror, durante los siguientes días tuvo pesadillas soñando que Zorumi lo quería matar. Pobrecillo, debió ser muy traumante, yo todavía tiemblo cuando recuerdo la pelea que tuve en su tiempo con ella. Pero bueno, una vez que la batalla... O más bien la masacre terminó, todos se pusieron a conversar tranquilamente.

—Tú... Tú... Zorumi... ¿Cuándo te volviste tan fuerte? —Dijo Zoruru adolorido y sobre todo sorprendido.

—Nunca me volví fuerte, siempre lo fui, solo que yo no andaba fanfarroneando ni exhibiendo mi poder. Como dice ese refrán "el tonto habla y el sabio escucha", el más fuerte no es el que lo demuestra, —le sonrió de forma burlona—. Y como se ve te he ganado, así que ahora harás lo que yo diga, por lo tanto, no lastimarás a este arcanine. Aunque ahora que lo pienso, es muy raro que un pokemon de la granja ande en el bosque, señor arcanine ¿Qué lo trae por aquí?

—¿Eh? ¡Ah! Sí... Eso... Bueno... —Ark estaba pálido, quedó impresionado con la fuerza de Zorumi y ahora la miraba con miedo a pesar de la forma amable en que ella le hablaba, pero a pesar de los nervios explicó sus asuntos en el bosque—. Es... Es que... Zora... La zorua que se enamoró de mi humano... Ella... Fue capturada.

—¿QUEEEE? ¿CÓMO PASÓ?

—Cuando Zora le confesó a Iio que no era una humana, la verdad no se lo tomó muy bien, le gritó, la echó y ella se fue llorando.

—Maldito... Cómo ser atrevió a hacerla llorar. —Gruñó Zoruru.

—¡Cállate! —Le dijo Zorumi con una sombría mirada—. Continúa por favor.

—Y... Y... No sé qué pasó después pero fue capturada por Alexia. Mientras tanto Iio luego de recuperarse del impacto y de pensar las cosas con calma, se arrepintió de lo que hizo, entendió que todo lo que hizo Zora fue por amor. Él también la quiere mucho y ahora está dispuesto a perdonarla, pero se siente demasiado mal por cómo la trató, piensa que Zora no lo perdonará y está tan deprimido que es incapaz de hacer nada.

No conseguí que saliera a buscarla, así que fui yo, me costó seguir su rastro pero lo logré y entonces descubrí que estaba en la casa de Alexia, la ex novia de Iio, ahora era su pokémon. Lo peor de todo es que Alexia se va de viaje mañana en la mañana y se llevará a Zora con ella, entonces ya no podrán estar juntos. Yo no quiero que mi humano esté llorando por ella, no soporto verlo triste y seguro que esa zorua también lo pasará mal, ellos se quieren y aunque es raro, no le hacen daño a nadie con su relación, así que a nadie debería importarle que estén juntos. No consigo lograr que Iio se levante para ir a buscarla, no puedo hacer que Zora abandone a Alexia para regresar, no sé qué hacer, por eso vine aquí a buscar ayuda... Por favor... Por la felicidad de mi humano y de su amiga, se los pido, ayúdenme.

—Así que eso es lo que pasó —dijo Zorumi pensativa—. La situación es bastante complicada por lo que ve.o —En eso cerró los ojos un momento para pensar, entonces miró a Zoruru de reojo y sonrió—. Bien, creo que ya sé que hacer, Zoruru, tú hablarás con Iio.

—¿¡Que!? ¿Cómo se te ocurre que voy a hacer eso? ¡YO ODIO A ESE HUMANO! Me alejó de Zora y no lo perdono por eso ¿De veras crees que voy a cooperar para que estén juntos? Estás loca, además si viera a ese maldito, en lo único que pensaría es en romperle la cara.

—Ah, por eso no te preocupes, me aseguraré de dejarte tan cansado y apaleado que serás incapaz de atacarlo, de modo que podrás hablar tranquilamente con él —dijo Zorumi con una sonrisa siniestra—. Zoruru, tú eres el único que puede convencer a Iio de que vaya a buscar a Zora, tú la amaste mucho y eres la persona indicada para hablar con él, estoy segura de que encontrarás las palabras para animarlo a ir.

—Pero yo no quiero...

—Pero quieres a Zora y quieres que ella sea feliz ¿Verdad?

—-Grrr... ¡Está bien lo haré! Pero lo hago por Zora, no por ese idiota, aunque de todos modos no sé si lleguemos a tiempo, está amaneciendo. —En efecto, las estrellas estaban desapareciendo y el cielo comenzaba a pasar de negro a azul oscuro.

—Ay no, que vamos a hacer —dijo Ark—. El bus que sale del pueblo pasa temprano, no las alcanzaremos.

—Si el bus se retrasara tal vez podrían alcanzarlas —dijo una voz en las alturas.

Todos miraron hacia las copas de los árboles y lograron vislumbrar a un chatot y un gligar.

—¡Chantú! —Gritó Zoruru sorprendido.

—¡Que mi nombre es Chanteau! ¿Hasta cuando te lo vas a aprender? Bueno, que yo y mi compañero Glicencio pasábamos por aquí cuando nos encontramos con esta interesante conversación, que no es que seamos fisgones pero si se trata de mi querida alumna Zora tengo que intervenir, que fue mucho esfuerzo enseñarle a hablar humano para que se desperdicie sin que pueda estar con su chico.

—¡Un momento! ¿Le enseñaste a hablar humano a Zora y a mí no? Pajarraco maldito.

—Je, que ella pronunciaba bien mi nombre, que se lo merecía, además es una buena chica. Que quiero que sea feliz y si podemos ayudar en algo, pues lo haremos. Ustedes vayan a buscar al chico, que yo me encargaré del resto.

—De acuerdo, gracias —dijo Zorumi con una sonrisa.

Zoruru, Zorumi y Ark salieron corriendo en dirección a la granja de Iio, Chanteau voló hacia el bosque y Glicencio fue hacia el pueblo.

Chanteau voló y se internó entre los árboles buscando un lugar en particular y ese era el árbol gigante de bayas Oram donde yo había vivido algunas aventuras hacía tiempo atrás. A veces visitaba el lugar para jugar con los caterpie, claro que no duró mucho, los pequeños pronto evolucionaron en metapod y ya no fue tan divertido jugar con ellos, pero ahora esos gusanitos habían evolucionado en butterfree y fue con ellos que Chanteau fue a hablar.

Les contó mi historia y mi problema y los muchachos estuvieron dispuestos a ir a ayudar, algunos pineco que escucharon la historia también se ofrecieron a ir en mi auxilio. Así fue como aquella madrugada, decenas de butterfree emprendieron el vuelo llevando un pineco consigo y alejándose del bosque hacia las praderas por donde pasaba el bus. Pero Chanteau no se conformó con enviar un ejército de pokémon insecto en mi ayuda, comenzó a buscar en el bosque más pokémon que me conocieran y el secreto de mi romance con Iio quedó al descubierto... Tal vez en el pueblo la historia era conocida, pero en el bosque nadie sabía nada, aunque a estas alturas ya no importaba.

Glicencio hizo lo mismo que Chanteau y pidió ayuda a los pokémon del callejón quienes estuvieron dispuestos a ayudar, curiosamente el más entusiasmado era Nidotaro, quien ya había comenzado a creer en el milagro del amor al saber que mi Iio estaba dispuesto a estar conmigo aún si era una zorua. Se unieron también otros pokémon del pueblo que conocían la historia, todos querían ver como un milagro se hacía realidad, pero por supuesto, que ese milagro ocurriera dependía de que Zoruru lograra convencer a Iio de que fuera por mí.

Ya estaba claro cuando los dos zoroark y Ark llegaron a la granja, pero Iio todavía no salía de casa, cosa que preocupó bastante al arcanine porque él siempre era muy madrugador, tenía que alimentar a los pokémon, sacar a las milktank del corral, regar las plantas y todas esas cosas, sin duda estaba mal. Ark corrió hacia la puerta y empezó a arañarla tratando de hacer que Iio saliera, mi pobre Iio, estaba tan triste que no quería ni levantarse de la cama, pero Ark no se rendía, aulló y arañó la puerta tenazmente, seguiría aún si tenía que hacerlo durante todo el día. Pero Zoruru no tenía tanta paciencia así que apartó a Ark de allí y con una bola sombra destruyó la entrada de la casa.

—Que sutil —dijo Ark algo incómodo.

—A mí me dicen el sutil.

—Mentira, le dicen Zoruru —dijo Zorumi.

—¡Pero que rayos pasa allí! —Gritó Iio saliendo de su habitación enfadado, pero en cuanto vio la puerta destruída y a Zoruru parado allí entró en pánico— ¡AAAAAAAAAAAAHHH! —Iio se iba a encerrar en su habitación, pero Zoruru rápidamente saltó sobre él y lo cogió por el brazo inmovilizándolo.

—Lo siento chico, pero no puedo dejar que escapes. —Dijo en idioma humano.

—A... A... Hablas...

—Hmpf, claro que hablo, has estado hablando todos estos meses con una zorua y te sorprende hablar con un zoroark.

—Zorua... Zoroark... ¿Eres amigo de Zora? ¿Has venido a vengarte por herirla? —Dijo Iio entre asustado y triste—. Perdóname, yo no... Yo lo siento, fui un idiota, le hice daño y ella se fue llorando, no la merezco, ni siquiera merezco tu perdón. La perdí para siempre ya no quiero nada, no me importa nada, haz lo que quieras conmigo, no aguanto este dolor...

En eso Zoruru le dio un fuerte golpe a la pared de la habitación de Iio destrozándola y dejando un agujero.

—¡ME ENFERMAS! ¡EN SERIO! ¡NO SÉ COMO ZORA SE PUDO ENAMORAR DE UN IDIOTA COMO TÚ! ¡Eres patético! De veras que me dan ganas de partirte el cuello, pero si te pongo un dedo encima Zorumi me hará puré. Ahora pon atención niño, Zora te ama, no tienes idea cuanto, esa idiota lo dejó todo por ti, se negó a evolucionar, abandonó el bosque, desechó su futuro y... Me rechazó a mí... Y todo por seguir a un idiota como tú ¡Ella te ama demasiado estúpido! ¿Puedes entenderlo? ¡Te ama! Y alguien que te quiere de esa forma va a ser capaz de perdonarte ¿Acaso crees que ella tiene un corazón mezquino? ¡NO! Yo la conozco bien, la conozco desde que éramos críos y ella perdona fácil, mucho más fácil a ti que eres su persona especial, así que sácate toda la mierda que tienes en la cabeza, mueve tu culo y anda a buscarla.

—Ah... Ah...

—¿No fue un poco rudo? —Le susurró Ark a Zorumi.

—No, está bien, necesitaba unas palabras que lo remecieran y Zoruru era el indicado para decirlas.

—Yo... Yo... Voy por ella ¿Dónde está? —Todos se miraron.

—Ese es el problema —continuó Zoruru—, ella fue capturada.

—¿Qué? ¿Quién la tiene?

—Una tal Alexia, ahora Zora es su pokémon y dentro de un rato partirán de viaje a algún lugar lejano, debes ir por ella ahora o la perderás para siempre.

—Zora... ¿¡Alexia tiene a Zora!? ¡Desde cuando le gustan tanto los Zoruas! Ahora que voy a hacer —Iio comenzó a pasearse nervioso por la habitación—. Alexia tiene a Zora, ella es su pokémon, no puedo ir a hablar con ella y exigirle que me la entregue, eso no corresponde ¿Acaso todo está perdido?

—¡Te vas a rendir así de fácil! —Gritó entonces Zorumi. Todos la miraron sorprendidos, nadie sabía que ella ya hablaba humano—. Tú no te puedes rendir, Zora nunca se rindió, tuvo que enfrentar muchos desafíos para poder estar contigo, pero siempre salió adelante, ella se levantó por ti y ahora es momento de que tú hagas lo mismo por ella, tienes la ventaja de que tu vida no está en juego ¡Que te cuesta intentarlo! Zora merece ser feliz, no puedes dejarla.

Dicen que Zorumi estaba al borde del llanto en ese momento y que fueron sus lágrimas las que terminaron por convencer a Iio, aunque ella lo niega rotundamente, siempre fue un tanto orgullosa en ese sentido y afirma que fueron sus palabras las que tocaron su corazón. Fuera lo que fuera, el asunto es que terminaron por convencer a Iio, quien se decidió a partir en mi busca, él estaba un poco inseguro sobre como alcanzarían el bus de Alexia, pero sin que él tuviera derecho a opinar, lo montaron a la fuerza encima de Ark y partieron todos corriendo. Algunos pokémon de la granja vieron la escena y curiosos de saber lo que pasaba los siguieron, se quedaron rápidamente atrás pero no detuvieron el paso, continuaron siguiendo su rastro hasta saber a dónde iban.