Capítulo 4

Había pasado más de una hora desde que los tres se habían encontrado, una hora entera en completo silencio con el cejo fruncido y los brazos cruzados.

Esperaban la señal, llegaría en cualquier momento un mensajero con su siguiente misión, pero el sol ya había llegado a su cenit y aun nadie había atravesado la puerta.

El Yordle fue el primero en impacientarse, moviéndose incomodo en su asiento, rasgando la madera de la mesa con un pequeño shuriken, intentando hacer un torpe dibujo.

- Uggghh -

Era inusual que se hubiera mantenido tan quieto hasta entonces y sus compañeros valoraban sus esfuerzos.

- Está viajando en cámara lenta... apuesto a que tiene una pierna rota y una roca enorme en su espalda - fue la única explicación que encontró, mientras colmaba su impaciencia balanceando su cuerpo de atrás hacia adelante en la silla - Y seguro su otra pierna es coja…-

- Je, talvez deberían contratar mensajeros como tú - sonrió su compañera a su lado aburrida ante la espera, con su cabeza apoyada en una de sus manos mientras con la otra molestaba a su hermano.

- Calmados, él ya está aquí - ordeno el último de ellos levantándose a saludar al hombre que se presentaba desde la puerta.

Agachándose en el suelo, el hombre dejo el rollo en sus manos y desapareció en un instante.

- Oh miren si resulta que es rápido para irse…el nunca habla demasiado, ¿Verdad? - se expresó el Yordle subiéndose a la mesa para estar a la altura del Ojo del crepúsculo.

- Deberías seguir su ejemplo - respondió Shen tomado el pergamino y desenrollándolo en sus manos.

El ninja eligió ignorar el peso de las miradas ansiosas de sus compañeros y se tomó su tiempo leyendo con cuidado cada palabra.

- ¿Y bien?, ¿Cuál es la misión? -

Shen dejo el rollo en la mesa negando con la cabeza, sabía que esto les molestaría a los dos.

- Lo siento... tal parece que tus servicios no son requeridos para esta tarea -

Kennen lo observo atónito durante unos momentos antes de volverse un manojo de nervios sobre la mesa.

- ¿Como que ustedes si y yo no?, ¿Es porque soy un Yordle? ¡Les demostré que eso jamás importo y aun así no es suficiente!… es injusto somos un equi…-

- Tampoco participare esta vez… - le corto Shen apoyando su mano firme en su hombro, haciendo detener su verborragia innecesaria.

Akali se incorporó extrañada mirándolo expectante, él se estaba demorando adrede y sospechaba las razones.

- Explícate hermano -

- Es una misión en solitario, Akali -

Era conveniente, los ninjas trabajan mejor en solitario y debería aceptarlo con gusto, cerró los ojos y volvió a abrirlos decidida... no había problema o ¿sí?

- De acuerdo, ¿Dónde comienza mi búsqueda? -

- No debes buscar a nadie esta vez, es diferente a lo que acostumbras...-

La ninja alzo una ceja aún más inquieta que su compañero Yordle.

- No lo extiendas más... ¿Qué debo hacer? -

- Es una misión especial, debes proteger al Capitán del ejército... los dos contamos contigo – se apresuró agregar para calmar los ánimos de la joven.

El Ojo del crespúsculo era perfecto para esto, pocos se animaban a decir eso sin expresión alguna en su rostro, en especial a sabiendas de lo que le sigue.

- ¿Pro-proteger?, ¡¿Es una broma?! Shen tuviste algo que ver en esto ¿Verdad? - lo acuso molesta la joven apoyando su mano sobre sus kamas.

- No es tan malo...- murmuro el joven Yordle alejándose lentamente del rango de la ninja antes de que Shen respondiera sincero a su reclamo.

- Eh hablado con el consejo sobre tu comportamiento, sugerí que expandir tu rango de habilidades sería beneficioso para el equipo… sin embargo no tuve nada que ver con esto -

- ¡Oh lo sabía! No puedes perdonarme cuando no hago lo que quieres ¡Maldición! - mascullo molesta la joven empujando a su compañero para hacerlo a un lado dispuesta a irse antes de que él volviera a hablar.

- No sé qué espera la orden que aprenda en esta misión, pero no pienso hacerla -

Shen la tomo del brazo bruscamente y la giro en sí, acercando su rostro al suyo. A su lado era aún más notoria la cabeza y media que el hombre le sacaba pero no pareció intimidarla.

- Esto no es cualquier misión Akali, la milicia jamás mezcla sus asuntos con los de la Orden, préstales tus respetos máximos a su líder, le debemos mucho más que eso - le ordeno Shen tendiéndole el rollo y soltándola antes de perder la mano.

Boquiabierta, le arrebato el mensaje y partió enfurecida de la Orden dejando a sus dos hermanos atrás.

"Proteger a un capitán… ¡Es ridículo! ¿Acaso no son capaces de cuidarse su propia espalda?"

Ofuscada, se adentró en territorio Jonio, descubriendo que el cuartel del ejército estaba más cerca de lo esperado, a las afueras de la ciudad. Akali miro con desagrado a las instalaciones enormes en las que se notaban a donde había ido a parar el oro recaudado de la ciudad.

"¿Por cuánto tiempo tendré que proteger a este sujeto?''

Sus pensamientos se vieron interrumpidos al llegar a la entrada de la armada, donde un guardia la recibió con sospecha.

Ella solo le tendió el permiso del pergamino pretendiendo entrar sin más presentaciones, pero el guardia le impidió el paso.

- Dejo sus tareas hace una hora atrás, probablemente se encuentre allí -

Siguiendo con la vista lo que le señalaba, diviso una mansión no muy lejos del lugar donde se encontraba.

"Al parecer es rico… puede tratarse de un inútil o tal vez sea muy viejo para cuidarse a sí mismo, en ese caso sería un problema protegerlo si algo peligroso llegara a pasar"

Analizo cuales serían las opciones que enfrentaría y si realmente se encontraría con algo peligroso. No sería extraño que al final todo se tratase de un plan moral del consejo.

Mirando de reojo los dos dragones dorados que decoraba el marco de la puerta, Akali pensó extrañada por que los guardias en la entrada no se habían movido de su puesto al verla entrar.

Golpeo la puerta e intento acallar sus pensamientos hasta que una sirvienta la recibió con una sonrisa amable. Sin hacer preguntas la invito a pasar guiándola por un pasillo lleno de adornos antiguos.

"Ahora veo por qué necesita a alguien que cuide su espalda... cualquier asesino podría entrar por la puerta y saludar a los guardias al irse..."

La mujer le indico que la persona que buscaba estaba detrás de una de las esteras y se retiró.

Antes de llamar, pensó en las palabras de Shen y decidió arrodillarse en el suelo con la cabeza inclinada, anunciando su presencia.

- Mi nombre es Akali, pertenezco a la Orden Kinkou... eh venido a escoltarte -

Escucho por unos segundos unos ruidos toscos detrás del tatami antes de que este se abriera de súbito.

- Oh lo siento, estaba arreglando mi armadura y…-

Akali levanto su rostro rápido, notando frente a ella a una mujer joven muy lejos de ser el viejo capitán que había esperado.

Vestía una armadura intimidante de color rojo y su pelo castaño a pesar de estar desordenado, caía suavemente iluminando su rostro pálido.

"Ella es…" pensó mientras miles de pensamientos aparecían en su mente confundiéndola aún más.

Era ella, la joven de aquella vez hacia siete años que se animó a enfrentar a un ejército al borde de la muerte.

La voluntad de las cuchillas, la esperanza de Jonia.

"¿Tengo que…?, ¿Protegerla?"