Capítulo 5
Estaba lista, había planeado desde hacía tiempo esta negociación, llegado a la conclusión de que la mejor manera de resolver el conflicto seria arreglándoselas por sí misma.
No se basaba en su confianza para resolverlo a solas, simplemente no quería arrastrar a nadie a la muerte por la manera absurda en la que pretendía recuperar las provincias.
Sabía que podía lograrlo... pero lo usual era que su superior pensara de forma distinta.
Quedándose quieta durante unos segundos en el umbral de su habitación, observo desconcentrada el rostro cubierto de la joven frente a ella antes de juntar sus hombros incomoda.
"Me harás sentir culpable si muere, ¿verdad?" pensó al ver a la menor sentada en el suelo.
- Oh mmm… puedes levantarte -
La ninja salió de su estupor y se incorporó, apoyando por reflejo sus manos en sus armas al ver las cuchillas flotando a espaldas de la guerrera. Por un segundo se había olvidado, que la mujer frente a ella era una de las más mortíferas de toda Jonia.
- Relájate - espeto frunciendo el ceño irritada al ver su reacción – No te harán nada a no ser que intentes alguna estupidez -
Sorprendida ante el tono áspero de la capitana, Akali no tuvo más opción que tragar su respuesta y bajar las manos a sus costados. Prácticamente podía escuchar a su hermano diciendo que conserve la calma y guarde silencio.
Oh, pero moriría condenada antes de admitir que su hermano le había ganado en un juego sucio al hablar al consejo sobre su conducta. Sus formas de ver las cosas eran muy diferentes después de todo, él podía prestar su oído al objetivo para escuchar lo que decía en sus últimos respiros… mientras ella se encargaba de que ese suspiro fuera el ultimo.
Y ahora de algún modo eso parecía jugarle en contra.
- Bien… veo que sabes quién soy, será un placer trabajar contigo – hablo otra vez la capitana con un dejo de desgano después de haber visto el usual comportamiento que tenían todos frente a sus cuchillas – Así que seré breve, mi nombre es Irelia y soy la capitana de la guarda, estas aquí porque tal vez requiera asistencia en una reunión que tengo pendiente con unos amigos de Noxus… Estaremos de vuelta en una hora ¿De acuerdo? -
Tendiéndole la mano, la mujer la saludo raudamente y se acomodó la armadura suspirando agotada.
- De acuerdo - susurro Akali mirando con detenimiento su rostro cansado. No era para nada como se la hubiese imaginado.
En sus memorias, podía ver a una soldada despiadada, matando con un odio puro a la armada de Noxus, pero por el contrario la joven frente a ella apenas se mantenía en pie bajo una pesada armadura, pasándola de altura por tan solo unos centímetros.
¿Qué edad tenia? Su largo pelo oscuro la hacía ver como una persona mucho más adulta de lo que era, llevándola a cuestionarse qué edad tenía en el momento que la vio por primera vez.
Irelia volvió a posar sus ojos sobre ella al sentir que la observaba y molesta comenzó a caminar, haciendo que la fila de cuchillas que la seguía se abriera sutilmente mientras flotaban a su lado.
Girándose al final del pasillo, la joven frunció el ceño al ver que la ninja no se movía.
- Deberíamos estar en el Placidium a esta altura, llegaremos tarde... -
Avergonzada Akali apretó sus dientes unos instantes, concentrándose en borrar cualquier pensamiento ajeno a la misión y comenzó a seguirla sin poder evitar posar su atención en la misteriosa arma que había equilibrado la balanza en una guerra prácticamente perdida.
Nadie sabía qué tipo de magia las mantenía en el aire, pero dudaba que alguien que se haya enfrentado a ella siguiera con vida, no era ninguna sorpresa descubrir que se había convertido en capitana a tan temprana edad. Se preguntó si su maestro le pediría alguna vez de poseer aquella técnica…
"No importa cuán fuerte parezcan sus cuchillas aún sigue siendo humana… apuesto a que podría matarla antes de que siquiera pudiera dar el primer golpe"
Maldiciendo por lo bajo, recordó que estaba ahí por otras razones las cuales el Ojo del crepúsculo había optado por no mencionar en los por menores de la misión...
"Es una broma…"
Caminaron a solas hasta llegar a los enormes muros que protegían la entrada del pueblo. A pesar de lo hermoso del paisaje sumido entre montañas que rodeaban la ciudad, los muros cubrían gran parte de la vista para proteger a los ciudadanos de la guerra que había sucedido en el Placidium.
…Y para que estos no vivieran con los ojos puestos en la tierra muerta del otro lado que ahora era dominio de Noxus.
A decir verdad, Akali no había pisado este lugar en años, el suelo poseía una marca invisible que la hacía recordar el antiguo ser que no quería vivo... el único fantasma que podía ver de esa noche era la mujer caminando frente de ella, las espadas clavadas en el suelo y los cientos de nombres escritos en las pequeñas tumbas que habían sido creadas en apuros al costado del camino.
Las tumbas de los valientes guerreros que murieron por su ciudad… Nadie se había animado a admitir que solo fue una carnicería de inocentes durante todos estos años.
Tratando de respirar calmada, la ninja cerro sus ojos y poso la mano en su frente hundiendo los dedos en su pelo. Noxianos… rara vez tenía que lidiar con ellos en sus misiones.
Por lo general eran casos aislados de asesinos con complejo de dios que creían ser capaces de dominar el mundo a su antojo. Esa definición no estaba tan lejos del resto que digamos…
- Parece que tu mente se encuentra ocupada - hablo al fin la capitana, volteando levemente la cabeza para verla.
Atrapada en el acto, la ninja recompuso la postura preguntándose como lo había percibido.
- Podemos tomar otro camino si así lo prefieres - murmuro la guerrera volviendo la vista al frente, alejando las cuchillas sobre su cabeza a sabiendas que su cercanía posiblemente la incomodaba.
- No, está bien...-
Una vez que el silencio cayó sobre las dos, la ninja volvió a observarla cuestionándose aún más porque se suponía que debía protegerla...
Una regla elemental de la orden es no cuestionar al objetivo… pero en este caso ese factor la volvía torpe e insegura.
¿Quiénes estarían ahí?, ¿Dónde seria?
Quería hacerle todas esas preguntas, pero desconfía si contestaría alguna de ellas. Solo debía esperar que tuviera una coartada con lo que sea que enfrentaran.
Al menos se demostraba confiada de que todo saldría bien…
- Llegamos –
La guerrera se detuvo a unos metros de lo que parecía ser un refugio abandonado en tiempos de guerra.
Era una estructura de dos pisos de piedra que lucía completamente inestable. La puerta principal parecía un retazo de madera y las ventanas estaban cerradas por completo por cortinas oscuras y raídas.
Pero no estaba vacío, en la entrada un grupo de hombres se mantenían de pie, armas torpemente escondidas con vestimentas que gritaban Noxus a kilómetros.
Parecían agitados, fastidiados de estar en ese lugar... y ver a "La voluntad" de esta caminar hacia ellos con paso firme no les trajo sonrisas a sus rostros.
Alarmada, Akali se dio cuenta que la reunión seria a puertas cerradas. Pero el Placidium era un lugar sagrado ahora y debía de ser de mucha importancia si habían decidido que se reunirían en él, lejos de los ojos curiosos.
- Espero estés lista Kinkou - murmuro la guerrera en voz baja forzándose a sonreír con la vista al frente.
Akali sintió un vuelco en su estómago al notar que las cuchillas se habían movido una vez más y ahora flotaba detrás de ellas.
"¿Está cuidando mi espalda? ¡No tiene un plan!"
Maldiciendo, cayó en la cuenta de que tendría que jugar con sus reglas. No podría atacarlos por sorpresa si las cosas salían mal y menos esconderse en algún lado. Las chances de que las cosas saldrían perfectas caían en picada en un rápido análisis.
Se suponía que era buena en eso, mantenerse en silencio y moverse en las sombras dejando atrás las únicas pistas que quedaban en los labios que nunca hablarían. No protegía a la gente, y menos cuando estos se tiraban a la boca de lobo sin siquiera ver el riesgo.
Su maestro tenía razón, era un claro ejemplo de como la orden desperdiciaba sus talentos, jugando con su vida.
"No.…mi objetivo está frente a mi"
Recapacitando, exhalo bajo su máscara al verla pararse frente a uno de los hombres imponente.
- Nos estábamos cansados de esperar - advirtió el sujeto mirándola de arriba abajo con evidente desagrado, haciendo ademan para que el resto se mantuviera en silencio.
La capitana de la guarda lo miro sin inmutarse, comprendiendo que el que se animaba hablar era su líder. Parecía desarmado, confiando de que sus compañeros atacarían al instante si la persona a su lado decidía intervenir en la reunión.
Era evidente que nadie se esperaba la compañía extra y solo trajo desconfianza al rostro de los noxianos. Luego de cruzar unas palabras decidieron dejar a seis subordinados vigilando la entrada, mientras el resto subía al piso de arriba.
La reunión se hizo en una pequeña habitación frente a las escaleras, donde solo se encontraba una vieja mesa vacía y dos sillas enfrentadas. Decidiendo no tensionar aún más la cuerda, Irelia dejo a la joven Kinkou detrás de la puerta y lejos de la conversación.
"Me está haciendo las cosas fáciles" elogio Akali irritada recostada en el muro tratando de convencerse de que solo sería una reunión y nada más.
Sería más fácil de creer si fueran de Demacia…
Mordiendo sus labios, trato de especular la cantidad numérica en la que las superaban. Había cuatro afuera y otros dos más abajo… Y dentro conversando otros cuatro.
Nerviosa intento agudizar su oído para captar algunas palabras.
- Sabes que estoy siendo razonable... Debes entender la posición en la que se encuentra su nación... No se trata de una invasión territorial...beneficios de una unión...-
- Una guerra devastaría este pueblo no... es una amenaza -
Mientras el general noxiano vociferaba exacerbado, la capitana de la guardia hablaba en voz baja y calmada intentando que su conversación no fuera escuchada con gran éxito, volviéndose inútil intentar descifrar lo que decía.
- Si no quieres escucharme tendré que...-
Akali dejo de escuchar en el segundo que sus sentidos despertaron al advertir una daga sobre su cuello.
"No.…" Pensó al sentir la sangre brotar de él, demasiado tarde.
p.d: ¿Que les parece hasta ahora? :)
Segun el canon Irelia tenia 14 años cuando peleo en la guerra. Como mi historia transcurre dos años antes de la actualidad Akali tiene 17.
