Capitulo 10
Se mantuvo en silencio escuchando el chasquido metálico que producían las hojas al chocar mientras seguían el movimiento de su cuerpo sin producir sonido alguno al entrar y salir del agua como si fuera un juego.
La capitana había dejado abandonada durante la noche su usual armadura en su habitación y en su lugar vestía un vestido de colores suaves como el jardín que parecía imitar el ir y venir de las cuchillas mientras se lavaban en el agua.
Viéndola así no parecía ser la guerrera que acabo con tantos noxianos a sangre fría, lucia frágil y joven como si apenas tuviera fuerza para alzar una espada.
Era un espectáculo que podría robarle el aliento a cualquiera y la ninja dudo nerviosa de si anunciar su presencia en un momento así era lo correcto.
Estaba en completa calma, casi como si fuera una tarea sencilla alcanzar el balance perfecto en cada movimiento que hacía.
Y en tan solo un segundo de distracción, una de las cuchillas se acerco demasiado a su rostro, provocando un ligero roce en su mejilla antes de volverse a juntar con el resto de sus compañeras en el aire como si nada hubiera pasado.
Lo que parecía ser un error imperceptible pronto comenzó a hacerse más notorio a medida que su expresión dejaba de estar tranquila. Las hojas comenzaron a moverse de forma erráticas y sus brazos dejaron de moverse con tanto ímpetu y con sus ojos cerrados emitió un gruñido disconforme.
Akali se preguntó si esa era su oportunidad para interrumpirla, no quería sorprenderla después de casi haber perdido su mano la noche anterior pero sentía que debía hacer algo. Parecía frágil, confundida, como si quisiera lograr algo imposible…
Y tal vez la mejor opción era irse y que jamás se entere que la había visto en una situación tan vulnerable.
Pero antes de si quiera poder moverse, Irelia se giró con sus ojos abiertos y una expresión de pocos amigos tan intensa que la congelo en su lugar.
Atrapada en el acto, Akali bajo la mirada dispuesta a disculparse pero la capitana salió de su estupor y se disculpo primero.
- Lo siento no te eh escuchado… intentaba concentrarme – murmuro decepcionada, como si el solo hecho de intentarlo resultara ser en vano.
- Te ves bien, supongo que no puedo retenerte un día más ¿Verdad? – sonriendo al volver a ver a la joven otra vez de pie, le hizo un gesto para que se acercara – Ven te mostrare la salida, hay algo de lo que me gustaría hablar –
La joven demoro en contestar antes de reprocharse a sí misma y asentir con la cabeza. Se sentía fuera de su territorio al acercarse y atravesar la barrera invisible que generaban las cuchillas. Aun después de las palabras seguras de su dueña parecían atentas a la ligera oportunidad de atacar a cualquier peligro exterior que se presentase.
- No te preocupes…- murmuro la capitana seria, tendiéndole la mano al tenerla lo suficientemente cerca.
Confundida, Akali observo su mano como si se tratara de una criatura del vacío.
¿Quería un saludo o que tomara su mano?
Con sus mejillas ardiendo ante lo ridículo que era, tomo su mano avergonzada sin saber cómo actuar. ¿Acaso era un gesto de confianza?
- Oh yo…- balbuceo Irelia confundida viendo sus manos unidas – Solo quería ver tu herida –
Mortificada la ninja intento zafarse pero la guerrera mantuvo el agarre, girando su muñeca con suavidad para inspeccionar la herida mejor.
- Sanaste rápido, es impresionante –
Parecía imposible lo veloz que había sanado de la noche a la mañana pero aun le faltaban unos días para que sus heridas pudieran cerrarse por completo. Sabía que Soraka era la única capaz de acelerar el proceso de curación de esa forma y que además siempre estaba a su disposición ante una emergencia.
Satisfecha con el trabajo que la hija de las estrellas había realizado, Irelia acaricio su mano ausente, preocupada por la cicatriz que probablemente iba a dejar sin percibir lo avergonzada que hacía sentir a su dueña pese a lo inocente del gesto.
Sintiendo su rostro arder bajo su máscara, Akali se esforzó por mantener la calma sin que sus manos temblaran ante el contacto.
- Siento mucho haberte provocado esto – repitió la capitana dejando al fin su mano ir con remordimiento.
- Apenas fue un rasguño – le aseguro, restándole importancia al asunto. Podía recordar todas las oportunidades en las que sus manos y piernas habían acabado en peores condiciones bajo el duro entrenamiento de su clan.
- Estamos preparados para resistir el dolor físico en una misión, es parte de nuestro entrenamiento básico – recito como lo había hecho tantas veces dentro de la orden. Una y otra vez como un mantra, hasta que quedara grabado en su mente la posibilidad de no regresar en una pieza a la orden.
Irelia bufo molesta al escucharla.
- ¿Resistirlo? Al parecer no son tan distintas a la milicia… "Ignorar nuestro estado como individuos al favor del bien común…" –
¿Lo comparaba? Tal vez solo debía aceptar la simpatía a su causa pero las palabras de la guerrera llegaron muy cerca de casa como para ser ignoradas y lograron molestarla.
Pese a las órdenes de Shen de mantener la calma, a sus ojos la mujer frente a ella era digna del mismo desprecio que la orden merecía. Ella también comandaba a cientos de hombres a su muerte sin reparo alguno.
Era despreciable…
"No somos peones de ninguna causa"
- Te equivocas…- musito la joven en voz baja, conteniendo sus emociones – Somos diferentes a tu ejercito, para empezar ir derecho hacia tus enemigos es una estrategia considerablemente estúpida –
Tal vez había cruzado la raya con lo que había dicho…
La capitana demoro un segundo en registrar su ofensa antes de abrir sus ojos sorprendida.
- …Siento que no sea mi estilo ocultar mi rostro y atacar por la espalda como un cobarde – respondió molesta ante su actitud.
Así es como veían a los de su clase los habitantes de Jonia, ¿Verdad?
Akali apretó sus puños observándola con desdén, estaba lista a acabar con la farsa del respeto al símbolo perfecto de Jonia era por su culpa que había acabado en ese estado en primer lugar.
Pero en cuanto estaba por abrir su boca para responderle, sintió una mano calidad en su hombro y encontró a la otra joven con una expresión arrepentida en su rostro.
- E-espera… yo no quise que saliera así – se apresuró a decir tomándola de los hombros para que entendiera que era sincera – Creo que merecía escucharte decir eso, no debí faltarte el respeto luego de todo lo que pasamos… fue una idea estúpida desde el comienzo –
Tomada por sorpresa ante su reacción, la ninja dejo bajar sus defensas sintiendo el fuego que se había formado en su pecho apagarse ante su mirada sincera.
- Lo fue…- dijo al final sacándole una sonrisa a la capitana.
Era una pequeña victoria en su registro lograr que alguien del ejército admitiera su error y con eso bastaba.
Riendo más relajada, Irelia inclino su cabeza acortando la distancia que las separaba para hablarle al oído.
Era poco plausible que fueran escuchadas en sus jardines, pero lo que debía decir no se atrevía a decirlo en voz alta.
Su corazón aun estaba repleto de dudas al respecto pero aun así hablo.
- Akali…-
La capitana se animo a pronunciar su nombre por primera vez para captar la atención de la muchacha, ignorando la sensación que sentía al atravesar la línea que separaba a dos perfectas extrañas.
- Casi mueres en mis brazos ayer, los espíritus se hubieran enfadado conmigo si así hubiera sucedido, estoy en deuda contigo – le susurro tratando de que los recuerdos aun vivos en su mente no nublaran su juicio – Mereces saber el porqué fui tan arriesgada –
La ninja escucho paciente su deseo ferviente de recuperar las provincias que habían sido ocupadas por el ejército noxiano. En la guerra no solo había perdido a los suyos a costa de la victoria si no a tres de las zonas más adineradas de toda Jonia.
Las provincias de Galin, Sho-Xan y casi la totalidad de Navori al sur habían quedado bajo el control de Noxus por más de siete años.
La orden Kinkou se había negado a participar de la violencia innecesaria producto de la guerra que arrasaba con todo a su paso pero con la terrible perdida que había sufrido su nación no tuvo más alternativas que acabar formando parte del conflicto cuando ya era demasiado tarde.
¿Era esa la razón por la que habían aceptado la extraña petición de la capitana de la guarda sin cuestionar?
Aun así… con la ayuda de la orden de su lado, la idea de recuperar esa parte robada de la isla parecía muy distante, como la fantasía de un niño huérfano de recuperar a sus padres.
- No eh podido comunicarme con sus líderes ni tampoco proteger a mi gente… estoy a ciegas buscando una solución que no acabe del mismo modo que ayer…-
Lo anterior había sido uno de varios intentos por recuperar la esperanza, pero el tiempo pasaba y Noxus se volvía aún más impiadoso con sus métodos. Hasta había estado dispuesta a dejar su orgullo de lado y entregar sus fuerzas armadas en una alianza y no se sentía orgullosa de eso.
- Solo necesito tener acceso a cualquiera de las provincias, juntar las pruebas suficientes para mostrarle a toda Runaterra el dolor de mi pueblo y que signifique algo…-
Sus planes esta vez parecían ser mucho más osados que sentarse a negociar. Pasar desapercibida en un lugar donde cada hombre con vida quería su cabeza en una estaca y regresar, era una tarea difícil incluso para un ninja entrenado.
Era una mujer admirable… pero sus poderes serian inútil para lograr algo tan complejo.
- El tiempo se acaba y no tengo más opción, cuando vi tus habilidades en el Placiudium quede realmente asombrada, ninguno de mis hombres hubiera sido capaz de llevar algo así acabo –
Akali comprendió sus palabras y negó con la cabeza.
- …Es por eso que debo pedirte otra vez ayuda en esta locura –
- ¿Por qué?-
De todas las respuestas, Irelia no esperaba ser cuestionada. Parecía que la ninja había adoptado una postura defensiva con sus brazos cruzados y una expresión de desconfianza.
- No pediría tu ayuda si supiera que volvería a poner tu vida en riesgo otra vez, pero no hay nadie en que pueda confiar si quiero ir en contra de la voluntad de mis superiores… pero tampoco soy tan ingenua de pensar que puedo hacerlo sola –
Una misión fuera del registro, Akali conocía a la perfección ese tipo y casi podía sentirse tentada a ayudarla. No debía ser fácil para alguien que tenía todos los ojos de una nación sobre ella decidir hacer eso después de todo.
Pero no podía aceptarlo, no tenía interés alguno en las islas y los planes de su maestro seguían en marcha mientras ella estaba ausente.
Ya había cumplido suficiente los deseos de la orden y era claro que la mujer frente a ella estaba dispuesta a ignorar la repercusión que podía tener sus acciones.
Irelia se impaciento al no recibir respuesta alguna de la joven y trato de hacerla entrar en razón.
- Se que podemos lograrlo, en tres noches yo…-
¿No había hecho suficiente ya? Apenas habían salido con vida y aun ni se habían cerrado sus heridas, incluso había ido tan lejos de prometerle a la duquesa que no volvería a tomar decisiones por su cuenta.
¿Eso no había significado nada? Sus ambiciones volvían a costarle la vida a gente inocente en otro de sus gestos egoístas.
¿Por qué acabaría de otra forma?
- Lo siento no puedo ayudarte – le respondió al fin la joven Kinkou pero la capitana ya esperaba ese tipo de respuesta.
Cerrando sus ojos para calmarse, Irelia giro la cabeza a un costado negándose a que la presión que sentía por el estado en el que se encontraba su nación controlara sus emociones.
- Lo entiendo, olvida lo que dije debería estar agradeciéndote por tus servicios… No estaría aquí sin tu ayuda –
Continuando su camino hasta la salida del bosque, la capitana se detuvo dándole un saludo seco.
- Informare al consejo de tus actos por la mañana, puedes descansar hasta entonces si así lo deseas… -
Dándole la espalda sin más miramientos, la guerrera voltio la mirada sobre su hombro dedicándole la misma mirada distante de la primera vez que la había visto.
- Espero que entiendas que no quise dañar la relación de la orden con la Guarda en lo más mínimo –
Akali rodo los ojos ante el prospecto de que la orden fuera tan lejos de tomar las acciones de su capitana como una ofensa… pero en cuanto la volvió a ver retomar su camino sintió un vuelco en su estomago.
Había sido extraño verla actuar así, luego de haberla escuchado el fervor con el que había hablado de la isla. Quería decirle algo antes de que se alejara pero no era su lugar hacerlo, sus palabras no traerían consuelo a nadie.
Suspirando siguió su camino hasta dejar el bosque atrás con una extraña sensación en su pecho al sentir que había dejado su misión incompleta.
Se preguntó que había hecho su maestro en su ausencia y acabo decidiendo que primero visitaría el templo antes de regresar a su clan. Unas horas más de descanso no cambiarían nada, aun si hacían preocuparse de más a sus hermanos.
- Han pasado dos días, comienzo a preocuparme por ella… ¿Crees que deberíamos buscarla? – pregunto el hombre sentado junto a la mesa, sus ojos entrecerrados levemente sobre las piezas de madera, observándolas con atención mientras su mente divago por un instante.
Con la actitud temeraria que mostraba últimamente la joven no sería extraño que hubiera abandonado la misión desde el comienzo o quien sabe, tal vez a esta altura había acabo ella misma con el objetivo a proteger...
Aun siendo ese el resultado, demorarían en descubrirlo ya que sería una traición a su confianza inspeccionar si había tenido éxito en su misión.
Que problemático…
- Oh jejeje se lo que intentas hacer hermano mío y esta vez no funcionara - se negó el yordle molesto, estirando el pelaje que cubría su rostro como si quisiera arrancarlo, era la segunda vez que el ninja interrumpía sus movimientos y le hacía olvidar su estrategia. Era cruel viniendo de un hombre adulto como él utilizar una técnica tan baja para asegurarse la victoria pero su rostro no delataba ninguna mala intensión.
- ¿Me estas acusando de hacer trampa otra vez?-
Shen no solía tomar la falta de respeto o desconfianza a la ligera pero el yordle permaneció en silencio manteniendo su mirada fija sin una pizca de miedo. Suficiente trabajo debía hacer tratando de que los sentimientos creados por la larga ausencia de su hermana no resurgieran a la superficie.
No a mitad de una partida de Weiqui.
- Tu plan no funcionara, no permitiré que tus preguntas vuelvan a hacerme desperdiciar mi turno –
Shen se debatió unos segundos el querer hacer entrar en razón al pequeño yordle pero acabo cruzándose de brazos y soltando un largo suspiro.
- Me haz descubierto, por favor continua –
- Jejeje en ocho movimientos más alcanzare mi segunda victoria –
- … ¿Al mejor de cinco? –
- Cuantas veces quieras hermano -
