Aquí os dejo el segundo capítulo de esta historia, creo que será algo corta, cómo os dije antes, depende de si les gusta.


Llego a casa de Clint, él es quien sale a mi encuentro cuando estoy por pisar el primer peldaño de su pórtico.

—¿Qué te ocurre? —me pregunta Laura mientras sirve café en nuestras tazas —. Si no te conociera bien, diría que estás nervioso.

—Lo estoy —suspiro antes de darle un sorbo a mi bebida, siento la mirada escrutadora de Clint sobre mí.

—¿Es por Natasha? —la voz de Laura me hace mirarle —¡Oh, sí! Lo es —asiento y mi mirada va de uno a otro, él tiene los brazos cruzados sobre su pecho, sigue analizándome, ella tiene una mirada divertida y lo demuestra con una sonrisa.

—Clint, sé que imaginas porqué estoy aquí —digo algo nervioso.

Él entrecierra los ojos, pero no dice nada, me está dando la oportunidad de que sea yo quien diga todo.

—Tú mejor que nadie entiende lo que es perder lo que más amas —mi mirada está sobre él, su postura se relaja un poco.

La mano de su esposa se apoya ligeramente sobre su hombro, puedo ver que ella le sonríe.

—Es por ello que…

Les explico todo, cada punto a cumplir en este plan que he diseñado mientras Natasha dormía entre mis brazos. Están de acuerdo, así que ahora viene la mejor parte.


Vuelvo a la casa de Tony, Morgan y Nat están jugando en el jardín, cuando ella se da cuenta de mi presencia se acerca rápidamente a mí.

—¿Dónde estabas? —me interroga con esa mirada tan imponente, capaz de hacerte sentir culpa aunque no la tengas.

—Salí a caminar —miento.

—Eres pésimo mintiendo —dice analizándome, al parecer hoy todos hacen eso.

—¿Ah, sí? —pregunto y le abrazo sonriendo.

—¡Déjame! —su rostro denota molestia, no le gusta que le mientan y me da un puntapié con tanta fuerza que me hace romper el abrazo.

Morgan, que ha estado observando la escena en silencio, no puede evitar reír a posta de mi dolor.

—¿Me enseñas a hacer eso? —le pregunta a Nathasa cuando está cerca de ella.

—Claro, ¿quién mejor que yo para eso? —dice con una amplia sonrisa, aún estoy reponiéndome del golpe cuando ella se gira y me mira, en sus ojos hay enfado.

Suspiro, no puedo evitar pensar que esta ha sido nuestra primera discusión y yo no he podido darle una razón para contrarrestar su lógica, supongo que ya habrá tiempo para ello.

—¡Morgan! —llama Pepper desde la entrada de la casa —¡Morgan! —vuelve a llamar, la niña corre aprisa seguida por Natasha —. Señorita, a la ducha que tenemos una cena en casa de la tía Laura.

—¿Cena? —pregunta la niña mientras salta los peldaños hasta llegar al lado de su madre.

—Natasha, deberías hacer lo mismo. Tú y Steve también están invitados —dice la rubia con una maternal sonrisa mientras observa a su hija alejarse rumbo a su habitación.

—No compartiré el mismo automóvil que tú —suelta mirándome.

—Tranquila, no pienso asistir —suspiro mirando hacia el lago, evitando la mirada de Natasha.

—Eres un hijo de… —Pepper se aclara la voz detrás del ventanal —… lo siento —dice avergonzada, guardando silencio.

No añade algo más, simplemente se pierde en el interior de la casa.

Me dejan solo, no puedo evitar sonreír, a veces Natasha puede ser demasiado infantil cuando no consigue lo que quiere.

—Está molesta, definitivamente —dice la voz de Tony a mi espalda.

—Lo sé, a pesar de estar fuera servicio su mente no deja de trabajar —sonrío.

—Así es ella, no puedes cambiar lo que es —sonríe mientras me extiende una cerveza —. Olvidé que tú y el alcohol no van juntos.

—Creo que hoy lo necesito —digo cogiendo la lata, él me mira enarcando una ceja.

—Morgan ha dicho que no nos acompañas a la cena, ¿Estás seguro?

Le miro y asiento.

—No tengo ánimos, es una especie de cansancio mental —me encojo de hombros antes de beber de la cerveza.

—Estás enamorado, Rogers —se burla antes de terminar su bebida —. Eso realmente es agotador, lo sé —me guiña el ojo antes de desaparecer de mi vista, volviendo a dejarme solo.

Sonrío por lo que ha dicho.

Y la verdad es que si, años atrás, alguien me hubiese dicho que Tony se enamoraría y formaría una familia no me lo habría creído. El billonario, filántropo y playboy dueño de Industrias Stark no parecía estar hecho para los compromisos, y sin embargo lo llevaba tan bien, como si hubiese nacido para esto.

—¿Estás seguro que no quieres venir? —la voz maternal de Pepper me hacen desviar la mirada del televisor.

—Sí, estoy bien, diviértanse y denle mis saludos a la familia —sonrío, Natasha sigue molesta, lo sé porque sale de la casa sin siquiera mirarme.

—No sé qué le hiciste, pero… —la mano de Tony le impide seguir hablando, le veo negar.

—¡Vamos, Morgan! —grita mi amigo, la pequeña baja corriendo las escaleras, a punto de caer antes de llegar al último peldaño —Sabes que no debes —dice seriamente antes de tomarla en brazos —¿Por qué llevas esto? —le pregunta al ver la caja de madera que sostiene.

—Quiero mostrárselo a la tía Nat, creo que le gustará —sonríe al dar su respuesta, él lo deja pasar, sabe que su hija tiene una fijación por las cajas puzzle y tiene una colección extensa de ellas, así que también le devuelve la sonrisa.

Ella se despide de mí con un saludo militar, le sonrío y devuelvo el saludo. Pepper nos observa con algo de desconfianza, antes de coger su bolso y seguir a Tony, que está ya en el automóvil, asegurando a su hija.

Salgo a la puerta para despedirlos, Nat no se vuelve cuando el automóvil se enciende, simplemente se gira hacia Morgan, aunque la niña no le haya llamado. Los veo desaparecer por el camino.

Segundos después vuelvo dentro de la casa, apago el televisor y subo las escaleras, entro en la habitación que comparto con Natasha y con sorpresa descubro que ha guardado sus cosas en una maleta. Está pensando en marcharse, suspiro.

Me apresuro a tomar una ducha, también yo tengo que llegar puntual a un sitio. Deseando que todo salga bien. Cuando termino me ciño la toalla a la cintura, me he olvidado la ropa detrás del árbol en la entrada principal, dejarla allí fue la única forma de evitar que ella me interrogara.

Cojo todo y vuelvo dentro, me visto aprisa, el tiempo se me agota. Entro en el garaje de Tony y sonrío al ver aquí mi motocicleta, agradezco mentalmente a Sam por haberla traído. Subo en ella y la enciendo, extrañaba el sonido del motor. Sigo sonriendo antes de salir, conduzco aprisa, no quiero llegar tarde.


Hasta aquí el capítulo, ¿A dónde llega tarde el Cap.? ¿A su baile con Peggy?