Nota de Axl: Hola a todos, gracias por seguir este proyecto en conjunto con Wholock87. Se supone que el hablaría hoy pero debido a que tuvo problemas mezclando psicotrópicos no pudo hacerlo, será a la siguiente.

En cualquier caso espero disfruten del segundo capítulo de este fic, Pokemon no es propiedad nuestra y esto solo lo hacemos por exceso de tiempo libre.

Un Saludo.


How I Meet Your Stepmother

Acto II

El día estaba nublado, hacía mucho frío y daba la impresión de que llovería, en el departamento de la familia Ketchum, un hombre pelinegro arreglaba el cabello de una niña pequeña.

- Tienes que verte linda para mamá - dijo Ash quien acomodaba los largos mechones de cabello a su hija de 9 años.

- ¿Mamá se sentirá mejor al verme? - preguntó con tristeza la niña.

- Claro que sí - Contestó el padre con una sonrisa al tiempo que terminaba de peinar a su pequeña hija y acomodar el vestido que luciría aquel dia.

Ash la tomó de la mano y salieron del edificio dirigiéndose al hospital. Dentro del auto Hikari se mantuvo callada mirando por la ventana, ella no sabía cómo sentirse, por un lado estaba triste y por el otro estaba feliz porque volvería a ver a su madre después de muchas semanas.

Aunque también ella había escuchado a escondidas muchas de las conversaciones a altas horas de la noche que tenía su padre con varios de sus de sus conocidos. Tia Leaf, Tia May, Abuela Delia, Abuela Johanna y algunos doctores que iban al edificio, esto sumado a los días en los que Ash no iba a dormir al departamento, días en los que alguna de sus abuelas o su tia Leaf venían para cuidarla.

Al poco tiempo llegaron al hospital, a pesar de haber estado allí varias ocasiones el lugar no se le hacia nada cómodo a la pequeña Hikari, aquel día era especial, era el noveno cumpleaños de la niña, Hikari no soltó la mano de su padre mientras avanzaban por los blancos pasillos del hospital.

Johanna salió de una puerta para dirigirse al pelinegro con un semblante triste -ella quiere verla-

-sí, de inmediato - respondió Ash.

Una vez dentro de la habitación la niña buscó ansiosamente a su madre, rápidamente la encontró sobre la cama, la mujer de cabellos azules se encontraba muy delgada, traia ojeras y se encontraba conectada a un suero. La joven madre estaba recostada, pero al escuchar los pasos de su hija, ella intentó levantarse un poco debido a la emoción.

-¡Hika!- Saludo Dawn quien mantenía esa sonrisa característica de ella, a pesar de estar en un estado lamentable.

Hikari no podía articular palabra alguna, Dawn le dedicó una sonrisa e hizo una pregunta característica en ella para con la niña - Hiciste los deberes, ¿verdad?- pregunto con algo de gracia.

- Sí - respondió Hikari, en un tono de tristeza y cabizbaja.

- Ven aquí mi niña - Dawn espero a que la pequeña estuviese a su lado para abrazarla fuertemente.

- Escúchame Hika, tienes que pórtate bien, hazle caso a tu papá en todo - una leve sonrisa había en la peli azul, era la emoción de volver a abrazar a su hija después de tiempo.

- Te extraño mamá, te extraño mucho - Hikari empezó a llorar, no quería separarse de la mujer.

- Yo también mi amor, yo también te extraño - respondió Dawn devolviendo el abrazo de su hija al mismo tiempo que intentaba consolarla.

La niña no podía detener su llanto, abrazaba fuertemente a su madre y no quería soltarla para nada.

- Hikari, ven hija - dijo Johanna separando a Hikari de Dawn - Tu madre tiene que descansar -

- No, ¡no quiero! - respondió la pequeña, quien no se soltaba de su madre al mismo tiempo que lloraba más fuerte.

Dawn separó a su hija, ella le secó las lágrimas - hija ve, hazle caso a tu abuela - dijo para luego darle un beso en la frente.


Ash se encontraba en su oficina, completamente solo, se le veía con un muy mal semblante, estaba sentado detrás de su escritorio, mientras su mirada vacía se posaba sobre la pantalla de la laptop en la que tan solo había varias ventanas abiertas.

Los recuerdos del día en que perdió casi todo le seguían atormentando, sus brazos colgando de la silla, no se sentía con ganas de seguir trabajando, realmente en ese momento no sentía ganas de nada en particular, se levantó de su asiento y se dirigió a la salida de su oficina.

- ¿Ash? - preguntó May al ver salir a su jefe.

- Nos vemos el lunes - respondió sin darle mucha importancia a la castaña.

Aquella cara de Ash ya era conocida por May y por la mayoría de personas que trabajaban en aquel edificio, todos eran conscientes de que cuatro años no habían sido suficientes para que Ash pudiera superar la pérdida de Dawn

Normalmente los viernes Ash salia con su novia Serena pero por motivos de un viaje de ella este día se encontraba solo, esto solo alarmó más a May la cual rápidamente tomó el teléfono al tiempo que alistaba sus pertenencias para ir tras el pelinegro.

- Hola Leaf - Saludo cuando del otro lado de la línea por fin contestó la hermana de su jefe..

- May, qué tal, ¿qué sucede? - Saludo amablemente la mujer al otro lado de la línea

- Es Ash… -

- Oh, entiendo - Leaf también había sido testigo de lo que pasaba cuando Ash pensaba mucho en su difunta esposa.

- Exacto -

- ¡diablos!, Me enoja cada que se pone así cuatro años y aun sigue igual y Serena no está en la ciudad… - Contestó enfadada la mayor de los Ketchum.

- Iré con Ash, no quiero dejarlo solo, ¿Podrías cuidar de Hika? -

- Está bien - Leaf colgó la llamada se cortó pero casi inmediatamente su móvil volvió a sonar

- ¿Ash?- Dijo la castaña al ver el número.

- Hola Leaf - Saludo el pelinegro.

- Hola Ash, ¿estás bien? - Preguntó alarmada casi tropezando sus palabras.

- Respecto a eso, necesito que cuides de Hikari por un rato, no me siento bien que digamos.

- ¡Ash no!, Ve a casa, yo iré y estaremos juntos - Pidió Leaf algo desesperada.

- En realidad necesito estar solo - Ash respondió con simpleza para terminar la llamada.

- Idiota - dijo con enojo la castaña.

Ash había llegado a un bar muy tranquilo, ubicado en una de las mejores zonas de la ciudad, Varias veces iba ahí a pensar y si bien le gustaba ir y tomar para celebrar en esta ocasión era el único camino fácil que existía para poder librarse de sus tormentosos recuerdos.


May entro a aquel lugar, se sentía en el aire un ligero olor a tabaco, las mesas del lugar estaban ocupadas por grupos de amigos celebrando, el único que parecía estar fuera de lugar era su jefe, el azabache sentado en la barra irradiaba un aura de tristeza la cual percibía cualquier persona que lo viese allí sentado con su vaso lleno de whisky.

- ¿te importa si me siento aquí? - Preguntó la castaña sentándose al lado de Ash. - un brandy, por favor - Indico al bartender el cual no tardó con la bebida.

Estuvieron un tiempo en silencio, el pelinegro terminó su bebida y de inmediato pidió otra igual en aquel momento decidió romper el silencio.

- ¿Viniste a cuidarme? - Pregunto a la castaña en un tono de burla el cual no podía ocultar su estado de ánimo actual.

- Algo así - contestó con simpleza la castaña. - Algunas veces, también necesito algo asi, era mi mejor amiga, ¿sabes?.

Ash levantó el vaso y bebió el contenido de este en un solo, May levantó una ceja al ver la manera de beber de su jefe mientras este pedía otro vaso.

- ¿No crees que vas demasiado rápido? - Preguntó al terminar su bebida.

- Estoy bien - Ash se levantó de allí y se dirigió a una mesa que finalmente había quedado libre, May lo siguió de cerca y se sentó junto a él, no quería estar de frente al Ketchum.

- Dawn se enfadaría si te viese bebiendo de ese modo - Comentó nostálgica la mujer.

- Es verdad - Una sonrisa se formó en el rostro del Ketchum. - Aunque no se enfadaba solo conmigo por eso - Complemento Ash recordando que la castaña era reñida por Dawn por el mismo tema.

- Bueno, a Dawn nunca le gustó la bebida - Respondió en un tono ligeramente alegre para luego terminar su segundo vaso.

- Se quejaba por su sabor, decía que era muy amargo - Ash recordó con una sonrisa, que duró poco.

La pareja siguió allí recordando eventos sobre la fallecida esposa de Ash Ketchum, las bebidas iban y venían durante su conversación cuando el teléfono de Ash sonó, el pelinegro tomó el aparato para ver que era un mensaje de su hermana.

- ¿Algo importante? - Preguntó May interesada

- Solo es Leaf, dice que Hika ya se durmió y que se va a su casa - Contestó al tiempo que dejaba caer el teléfono sobre la mesa y daba un trago a su bebida.

- ¿Que pasa? -

- Es solo que, ¿tu crees que he sido un buen padre?, todos los días me pregunto lo mismo - Ash terminó su bebida de un sorbo. - Se que es imposible que pueda reemplazar a Dawn pero hago lo mejor que puedo y aun asi a veces creo que Hika no es feliz conmigo -.

Al verlo en ese estado May lo abrazo y trato de calmarlo.

- Te aseguro que Hika es feliz contigo - Dijo la castaña en un tono pausado y suave. - Además si alguna vez necesitas algo parecido a una madre puedes contar conmigo - Término para soltar su abrazo y dedicarle una sonrisa.

- Lo sé, Dawn y yo siempre hemos contado contigo -

May asintió suavemente al tiempo que terminaba su bebida, Ash al ver los dos vasos vacios decidió pedir más.

- Creo que la cuenta va ser algo larga hoy - Comentó Ash divertido mientras indicaba a una mesera que trajera dos bebidas más que no tardaron en llegar.

- Tranquilo dividiremos la cuenta - Comentó una muy sonrosada May en la cual ya se notaba el efecto del alcohol.

- No hace falta, yo pago - Respondió de inmediato el pelinegro.

- oh, olvidaba que el galante Ash siempre paga la cuenta - La castaña le recordó entre risas.

- ¿A qué te refieres? -

- Bueno siempre que salíamos los tres, dawn, tu y yo, siempre te ofrecías a pagar - Hizo una pequeña pausa para darle un sorbo a su bebida. - Dime, ¿acaso querias impresionarla? - Pregunto May divertida.

- Quizás, ¿recuerdas cómo éramos cuando saliamos juntos? - Pregunto Ash en tono melancólico.

- Tal vez como ellos - Indico May a un grupo de amigos donde dos jóvenes totalmente ebrias se abrazaban cariñosamente a su amigo.

Ash levantó la mirada hacia ellos mientras le daba un sorbo a su bebida para disimular.

- No creo, Dawn nunca se embriago, solo bebía cuando brindaba y lo hacía de mala gana. - Recordó el pelinegro para luego dirigir la mirada de nuevo a los jóvenes, los cuales ya estaban adoptando actitudes algo más cariñosas de lo que se considera prudente mostrar en público.

- Además, Dawn nunca hubiese permitido algo así -

May dirigió la mirada hacia los jóvenes donde las muchachas se alternaban para besar al chico que las acompañaba, los tres daban la impresión de haber bebido más alcohol de lo recomendado, May sonrió y comentó con poca delicadeza.

- Pero te hubiese gustado -

- ¿Tu, Dawn y yo? - Pregunto Ash evitando mirarla a los ojos.

- Aham -

- Bueno… - Ash no se sentía cómodo respondiendo a algo así.

- ¿Bueno? - May repitió en forma de pregunta mientras se inclinaba peligrosamente sobre el pelinegro, la vista de Ash se posó en los labios de la castaña, cada vez los veía más cerca, repentinamente May retrocedió un poco pero esto fue solo un engaño, de inmediato sus brazos rodearon el cuello de Ash y lo beso apasionadamente.

El pelinegro no se esperaba esto, pero no hizo el menor esfuerzo en rechazarla, realmente fue todo lo contrario sus manos se posaron sobre la cintura de esta mientras profundiza el beso.

Ash y May se besaban apasionadamente, sus lenguas combatían fieramente por conquistar la boca del otro, cualquiera que los mirara pensaría que son una pareja de amantes que llevaban tiempo sin verse.

May respiraba entrecortadamente en ese momento, jadeaba y sentía que la ropa le estorbaba. La castaña no aguanto más se acercó al oído del azabache y le susurro.

- Vamos a mi casa -

Ash la beso nuevamente sin soltar su agarre en la cintura de la castaña.

- La mia esta mas cerca - sugirió Ash.


- ¿Qué es ese sonido? -

Hikari se había levantado a mitad de la noche, ruidos extraños no la dejaban dormir - Ese sonido… me recuerda…- jadeos y gemidos era lo que la joven escuchaba, su memoria recordó y le vino a la mente la madrugada del día después de su cumpleaños.

Ella salió de su cama, se puso sus pantuflas y un abrigo, Camino encontraba por el pasillo, los ruidos provenían del dormitorio de su padre, la puerta estaba medio abierta y la luz prendida.

- ¿Qué estará pasando? -

Hikari empezó a caminar muy despacio, por cada paso los gemidos se hacían más fuertes, la joven llegó a la puerta y se asomó para ver lo que estaba sucediendo, los ojos de la niña se abrieron como platos al ver lo que pasaba.

- ¡Sigue! - exigía una castaña de coletas quien tenía los ojos entrecerrados, las mejillas sonrosadas y se veía cubierta de una ligera capa de sudor.

- Tía May - Murmuró la niña, quien empezaba a retroceder al no comprender nada de lo que estaba observando.

May se encontraba completamente desnuda, con las piernas entrelazadas atrapando a Ash el cual estaba encima de ella, moviéndose con fuerza.

Hikari se tapó la boca, ella quería irse pero también sentía curiosidad. May no se percataba de la presencia de la menor, estaba perdida en el placer que sentía, tampoco se percató Ash, él estaba perdido besando el delicado cuello de la castaña bajo él, mientras una de sus manos masajeaba uno de los pechos de esta.

La joven empezó a sentirse extraña, la parte baja de su cuerpo parecía calentarse y su respiración se acelero un poco, Hikari continuó observando la escena y su cuerpo parecía encenderse, en ese momento recobró el sentido y salió corriendo a su dormitorio, se encerró y se tapó con sus mantas al mismo tiempo que se escuchaban los fuertes ruidos provenientes del cuarto de su padre.


Eran las 5 de la mañana, el sol aún no salía. May se encontraba vistiendo dentro del dormitorio de Ash, la mujer se arreglaba la blusa.

-¿quieres que te llame un taxi?- preguntó el joven padre.

-no, no será necesario -

Había un ambiente tenso en aquella habitación, Ash se encontraba sentado en su cama mientras que May terminaba de vestirse

-oye...- el azabache intentaba decir algo pero el ambiente algo complicado en el que estaba no le permitía articular muy bien las palabras.

-no sé si iré hoy, nos vemos- y con esas palabras May salió del lugar, pasándose a retirar posteriormente del edificio.

La castaña se arreglaba el cabello mientras caminaba, se detuvo unos segundos en el paradero y un taxi no tardó en aparecer, la mujer le indico la dirección de su casa y este empezó a tomar la ruta más corta hacia la residencia de la joven castaña.

May miraba a través de las ventanas, observaba los postes que aún alumbraban las calles oscurecidas de la ciudad

- Ni en mis sueños más extraños pensé que esto pasaría, lo siento Dawn- pensó la castaña, quien recordaba la noche de pasión que tuvo y también empezaba a hacer memoria desde las épocas en donde a ella le empezó a gustar el azabache.


-Dawn te tengo un pequeño regalo- dijo May algo emocionada.

-¿enserio? ¿qué es?- pregunto la peli azul con curiosidad.

May le entregó un sobre a su mejor amiga, la castaña de coletas veía con gracia a la peli azul, como si esperara alguna reacción de la joven.

-¡qué demonios!- Dawn dio el grito al cielo, su rostro estaba completamente rojo y le salía sangre de la nariz, la joven estaba shockeada y la cabeza se le calentó de un momento a otro.

La peli azul tenía sus ojos puestos en la fotografía que su amiga le había entregado. May estaba amando ese momento, ella sacó su celular y tomo una foto de la cara que estaba poniendo Dawn. La castaña necesitaba inmortalizar el momento.

-¡¿cómo demonios tienes esto?!- la joven empezó a recriminarle la fotografía a su amiga.

-es una larga historia.-

Dawn volteo la fotografía, ella no se atrevía a mirarla pues era una de Ash. Pero, ¿si es una foto de Ash porque Dawn no la acepta? después de todo, ¿aquel chico no es el amor secreto de Dawn? La respuesta se encontraba en cómo se encontraba el chico: en la dichosa foto Ash se encontraba en ropa interior.

-cómo te dije, es una larga historia -


Los jóvenes disfrutaban de una divertida tarde en las piscinas de la ciudad, pero había una que era la excepción -¡maldito Max!- la castaña de coletas se encontraba en el vestidor de hombres, ella estaba nerviosa al mismo tiempo que buscaba algo entre los casilleros.

-juro que lo voy a matar.-

El hermano de la castaña, Max, le había jugado una broma. Le había escondido el celular a May y ahí la joven tenía unas "cosas" que a decir verdad no quería que nadie se enterase que tenía.

-¡bingo!- exclamó May al encontrar la mochila de su amigo.

-entonces a qué hora vamos- una voz masculina alertó a la castaña.

May se puso más nerviosa que nunca, si ya se encontraba así cuando estaba husmeando en un lugar donde no debía, el saber que la podían descubrir le hizo entrar en pánico. Rápidamente le vino una idea a la cabeza, se metió dentro del casillero.

A los pocos segundos unos chicos entraron a los vestidores -ese es Ash- la castaña reconoció al azabache, y a decir verdad se quedó muy roja al verlo.

-no sé, mira mejor te aviso mas tarde- comento un castaño.

-bueno…-

-¡diablos!-

-¿qué sucede?-

-me olvide una cosa en la piscina, ya vuelvo.-

El castaño se retiró dejando solo al chico -"ahora entiendo porque a Dawn le gusta Ash"- pensó la joven, al mismo tiempo que lo desnudaba con la mente. May estaba que miraba al chico con una cara lujuriosa, ella veía como el agua le escurría por todo el perfecto cuerpo que el joven manejaba.

May aprovechó el momento para tomar varias fotos al cuerpo tonificado del chico -"lo que te haría si fueras mi novio"- era lo que pasaba por la cabeza de la chica, quien ya se encontraba perdida en sus pensamientos.


-y eso fue lo que pasó- respondió una May ruborizada, quien había obviado muchas cosas en su historia y cambiado ciertas partes para no hacer enojar a su amiga.

-ok…- fue la respuesta de Dawn, quien sospechaba de algo.

-"y eso que no viste los videos"- pensó May, al recordar que todo el "mejor material" se lo quedó para ella sola -pero como veo que no quieres la foto- la castaña agarro la fotografía.

-¡espera!- de inmediatamente Dawn le quitó con fuerza la imagen.

-no que no la querías- May empezó a mirar pícaramente a su amiga.

-si… solo que… puede que la conserve- la peli azul abrazaba la foto, ella estaba bien roja y en esos momentos sentía que necesitaba un baño con agua helada.

May volvió a mirar pícaramente a su amiga, después de todo Dawn no era tan inocente como aparentaba, no desde que la había hecho ver una película hentai a su amiga.


Eran aproximadamente las siete de la mañana, como de costumbre Ash se encontraba listo para irse a trabajar.,

- Vaya dia me espera - luego de una noche desenfrenada donde sus impulsos salvajes le dominaron, no sabía cómo sentirse con exactitud pues tendrá que verle la cara a su secretaria y mejor amiga de su difunta esposa con la cual se había acostado hace pocas horas.

- Serena - dijo el azabache mientras suspiraba al recordar a su actual pareja - si ella se entera me asesina - pensó Ash con un nudo en la garganta, le fue infiel a su novia y en esos momentos Ash se sentía mal al respecto.

- Bueno, no hay nada que pueda hacer - Miro la hora en su teléfono, tomó su maletín y se dirigió al dormitorio de su pequeña hija.

- Hikari - dijo Ash, abriendo levemente la puerta del dormitorio de su hija - Ya levántate, se va a hacer tarde - todos los días el azabache llevaba a la niña a la escuela.

La joven se encontraba cubierta de pies a cabeza con su manta, algo lógico por la temporada de frío que había, pero también algo raro porque ella nunca era de abrigarse de esa manera.

-¿Hika? ¿te sucede algo? - Ash, algo preocupado, se acercó hacia la cama de su hija y de inmediatamente quitó las mantas para ver el cuerpo de la niña.

- ¡Estás pálida! - Exclamo el azabache asustado.

La niña se encontraba muy pálida, no tenía una muy buena cara y estaba temblando - No me siento muy bien - fue lo que dijo Hikari en ese momento.

- Ya me di cuenta - el chico había puesto su mano en la frente de su hija -tienes fiebre, espera traigo el termómetro -.


En otra parte de la ciudad, en piso de un alto edificio, un teléfono no dejaba de sonar.

- ¿Quién es? - Leaf saco su mano de la calidez de sus mantas que la cubrían de pies a cabeza, su teléfono se encontraba justo al costado de donde ella dormía.

- ¡Leaf! necesito tu ayuda, ¡ahora! - Ash casi grito en el otro lado de la línea.

- ¿Qué pasa Ash?, ¿Estas bien? - Pregunto la castaña desde el otro lado del teléfono.

- Es Hikari, está con fiebre, no se ve para nada bien -

- ¡¿qué es lo que tiene?! - Leaf salto de su cama al instante al escuchar eso.

- No sé, amaneció así, por favor, sé que es tu día libre pero podrías venir a cuidarla - Rogó el pelinegro.

- Si, en unos minutos estoy allá -

La llamada se cortó, Leaf salió disparada hacia la ducha mientras que Ash miraba el termómetro.

- En unos minutos Leaf estará aquí, iré a prepararte el desayuno mientras - dijo el azabache al mismo tiempo que recostaba a su hija y le ponía un paño húmedo en la frente.

Ash estaba por retirarse de la habitación, él veía como su hija estaba agitada e intentaba respirar con dificultad, una escena que le dolía debido a algunas experiencias pasadas.


- ¡¿Dónde está Hikari?! - Leaf abrió desesperadamente la puerta del departamento de Ash.

- En su dormitorio - respondió el azabache, mientras tomaba su maleta para irse al trabajo.

- Deje comida en el horno y dinero por si necesitas, intentaré venir lo más temprano posible - Se despidió el pelinegro.

Ash salió del departamento al mismo tiempo que Leaf entraba al dormitorio de Hikari, la niña a la que ella quería como si fuera su propia hija.

Ahí estaba la pequeña Ketchum, recostada en su cama, cubierta por una ligera manta, con un paño húmedo en la frente y con las ventanas abiertas para que entre ventilación al dormitorio.

-Hika…- Murmuró Leaf

La castaña entró lentamente al dormitorio, le daba pena ver a su sobrina en ese estado

- ¿Tía Leaf? - la pequeña empezaba a despertar y reconoció a la mujer.

- ¿Dónde está papá? - preguntó algo triste al ver nuevamente a la mujer en lugar de su padre.

- Se fue a trabajar, vendrá temprano, yo voy a cuidarte mientras él vuelve - Respondió Leaf con una sonrisa.

La niña sonrió y luego se relajó para intentar volver a dormir un poco, Hikari tuvo una mala noche y no pudo descansar en lo absoluto.


- Hika, te veo mucho mejor - dijo Leaf, quien entraba al dormitorio sosteniendo una bandeja con el almuerzo de Hikari.

-Si, creo que sí - respondió Hikari quien se encontraba con la mirada perdida.

-a mí no me puedes mentir - Comentó la mujer en tono de reproche.

-¿ah?

-te sucede algo, ¿verdad?- preguntó la castaña, dejando a un lado la bandeja y sentándose en la cama -dime, ¿qué es lo que te pasa?- dijo Leaf, mientras le acomodaba uno de los mechones a la niña.

-bueno… es que vi algo…

-¿qué viste? - Preguntó interesada la castaña

- Bueno, papá y la tía May - Hikari tomo una pausa mientras pensaba lo que diría - Bueno ellos estaban desnudos y papá estaba encima de la tía May -

- Lo debiste haber imaginado, mejor descansa un poco - Respondió rápida y nerviosamente Leaf para de inmediato salir de la habitación.

- Maldita sea Ash, ahora que hiciste - Murmuró por lo bajo para no ser escuchada por Hikari


Ash miraba ansiosamente el reloj de su oficina, quería irse de allí cuanto antes para volver con su hija, a pesar de que la dejó bajo el cuidado de su hermana desde la muerte de su esposa, cada que Hikari enfermaba no podía dejar de pensar que un descuido la llevaría por el mismo camino que su madre.

Cuando por fin el reloj marcó la hora de salida Ash estiró los brazos y suspiro, aquel dia May no se presentó a trabajar como ella misma le advirtió esa mañana, por un lado le molesto tener que hacerse cargo del todo el trabajo pero por otra parte se alegró ya que no sabía como actuar con May luego de lo que paso.

- Supongo que de cualquier manera mañana tendremos que hablarlo - el pelinegro hablo para si mismo mientras tomaba su maletín y salia de la oficina.


- ¡ASH! - grito Leaf furiosa mientras acorralando a Ash contra la puerta principal del departamento en el momento que este volvió del trabajo.

- ¡¿qué te pasa?! ¡¿te has vuelto loca?! - Replicó enfadado el pelinegro.

- ¡¿qué me pasa?! ¡se muy bien lo que has hecho! -

- ¡¿qué hice?! -

- ¡A mí no me trates como una idiota! ¡se muy bien que te acostaste con May! - Grito furiosa la castaña.

- ¿Qué? - Ash se calmó al sentirse descubierto.

- ¡¿cómo se te ocurre hacer eso?!, ¡¿en qué demonios pensabas?! -

- Yo…- Ash no sabía que decir, no recordaba mucho sobre aquel día, solo que despertó desnudo con May en la cama, aunque tanto para May como para él fue evidente lo que pasó esa noche, el chico no sabía cómo defenderse en ese instante, mientras se preguntaba de qué manera se había enterado su hermana.

-mira, ese no es problema tuyo - Respondió el pelinegro queriendo zafarse del tema.

- ¡¿qué no es problema mío?!, ¡¿acaso perdiste la cabeza?! - La castaña estaba echando humo, ella quería matar a su hermano en ese momento.

- ¡oh cállate!, ¡lo que suceda en mi cama es solo mi problema!, además, ¿qué sabrá una virgen solterona de 40 como tú? - Ash lamento decir esto y es que conociendo a su hermana como lo hacía supo de inmediato el resultado de esto.

Una fuerte cachetada fue lo que se ganó el azabache en ese momento, una tan fuerte que lo tiró al suelo.

- Agradece que Serena no sabe esto, es más, no le diré nada, ¡aunque debería! - Leaf soltó con enojo.

Ash intentó levantarse, pero resbaló en el intento, la cachetada le dejó fuera de sí.

- mira, que esto no se vuelva a repetir, tienes una hija y tienes a Serena que ella te quiere muchísimo - hubo una pequeña pausa, un pequeño silencio que duró unos segundos.

- tienes la oportunidad de darle a Hika nuevamente una madre, por favor no cometas mas errores - dijo Leaf, mientras ayudaba a Ash a levantarse.

El chico respiró hondo - Está bien, no volverá a pasar- respondió el azabache.

.-¿te vas? - Pregunto el pelinegro al ver que su hermana salia de allí.

- No tengo ganas de verte ahora - Dijo la castaña saliendo del departamento.


-¡piensas que no sé qué babeas por mi hermano desde hace años!- Fue el grito con el que fue recibida May al llegar a la oficina con la que trabajaba con Ash y encontrarse a la hermana de este.

- ¿De que estas hablando? - Pregunto May enojada.

- No trates de engañarme, sé lo que tu y Ash hicieron -

- Ah, eso - May no quería hablar sobre el tema que la llevó a ausentarse del trabajo el dia anterior y en ese momento se lo estaban lanzando a la cara.

- Eso es todo lo que tienes que decir - Leaf enfurecida se acercó más a la castaña. - ¡Siempre vas tras hombres con pareja! -

- ¡Maldita sea!, ¡eso no es cierto!, es solo que Ash - May se percató de lo que dijo, dejó escapar un poco de algo que suponía nadie debía escuchar.

Leaf se enfado aun mas al escucharla balbucear tratando de justificar lo que había hecho.

- ¡estuviste todo el tiempo esperando a que Dawn se fuera para que te pudieras revolcar con mi hermano!- Grito Leaf sin medir sus palabras y tal como había hecho ella con Ash, May la abofeteó fuertemente, no lo suficiente para tirarla al suelo pero sí para dejar su mejilla roja.

- ¡¿cómo te atreves a decir eso?! - Grito May a Leaf, con algunas lágrimas en los ojos - ¡¿acaso piensas que no sufrí cuando Dawn murió?! -

- ¡además Serena no ha cuidado de Hikari de la misma forma en como yo lo hice! - May sabia que la pequeña Hikari no soportaba a la actual novia de su padre y por lo tanto muchas veces era ella quien la cuidaba cuando Ash salia con Serena.

- ¡en primera, yo ayude a cuidar de Hika desde que nació y en segunda Serena hace lo posible para que ella se adapte! ¡la niña aún no digiere la idea con tener a alguien que reemplace a Dawn! -

- ¡Conmigo lo haría! - Grito May enfurecida sin pensarlo, en ese momento la puerta de la oficina se abrió para dar entrada al joven pelinegro.

- ¿Leaf?, ¿qué está pasando aquí? - Pregunto Ash confundido al ver a su hermana en la oficina.

- Nada, solo conversábamos - Contestó May rápidamente con una sonrisa.

Leaf solo se apresuró en irse, no quería seguir con esa discusión estando Ash presente.

-Leaf, ¿Qué te pasó? - Pregunto Ash al ver roja la mejilla de su hermana.

-no me pasó nada - Respondió Leaf de mala gana al tiempo que salía de aquella oficina.

May sonrió al verla salir, no era la primera vez que la hermana mayor de su jefe la enfrentaba de esa manera, aunque habían pasado muchos años de aquello jamás lo iba a olvidar.


En aquella tarde los jóvenes salían del instituto como en cualquier otro dia, muchos de ellos iban con sus amigos a comer algo, jugar videojuegos o ir al karaoke, otros salían con sus parejas, otros bueno simplemente se dedicaban a seguir a sus hermanos menores, este era el caso de Leaf Ketchum.

La joven de cabello castaño se encontraba escondida tras un poste, mientras observaba a su hermano salir de la escuela para dirigirse a algún lugar, normalmente la castaña era sobreprotectora con su hermano pero en este momento tenia una razon en especial y es que su hermano le había contado sobre la novia que había conseguido.

- ¿Quién será la desgraciada? - Murmuró de mal humor la Ketchum mientras perseguía sigilosamente a su hermano pelinegro.

Leaf continuó siguiendo a su hermano y aunque se convencía que era para protegerlo de otra arpía como White, la verdad es que se sentía curiosa y celosa de la nueva novia del joven Ash justo cuando pensaba en ello vio que una hermosa chica de cabello castaño un poco más oscuro que el suyo se acercó a Ash y lo saludó cariñosamente con un beso en la mejilla.

- Aja, asi que esa es la nueva noviecita de Ash - Murmuró enfadada mientras se escondía para verlos.

Leaf vía a los jóvenes conversar animadamente mientras detallaba a la joven de cabello castaño, el uniforme que está usaba no era el mismo del instituto al que ella y Ash asistían, dejando eso de lado Leaf se sintió un poco mejor al considerar que ella seguía siendo más bonita que la susodicha novia de Ash, aunque cuando comparo el tamaño de sus bustos prefirió no entrar en comentarios.

"Dónde la habrá conocido" Se preguntó la castaña al tiempo que Ash le pasaba una bolsa a la joven y se despedía de ella, una vez tomaron caminos distintos Leaf decidió seguir a la que pensaba era la novia de su hermano.

Al seguirla Leaf entró en una parte de la ciudad en la que nunca había estado, la siguió a un edificio algo viejo y justo cuando la vio esperando en la entrada de un departamento decidió enfrentarla.

- Oye tu - Leaf llamó la atención de la chica.

- Mmm, ¿te conozco? - Pregunto May algo recelosa.

- No me gusta perder el tiempo así que iré directo al grano - Leaf se acero aun mas, su tono de voz sonaba amenazadora. - ¿Cuales son tus intenciones con mi hermanito? -.

- ¿Perdón? - May respondió totalmente confundida.

- ¡No te hagas la tonta, los vi a los dos juntos hace rato!, ¡Tu debes ser la novia de la que ha estado hablando! - Grito Leaf enfadaba.

- Escucha, estas equivocada, yo no tengo ningún novio - May respondió nerviosa.

Escucharla negar su relación con Ash enfado aun mas a Leaf, esto provocó que la tomara por el cuello del uniforme.

- Escúchame bien, no dejaré que otra arpía se aproveche de mi hermano de nuevo, ¿entendiste? - Pregunto Leaf sosteniendo a May por el cuello.

- Te digo que tienes a la persona equivocada - Respondió May tratando de zafarse.

En ese momento la puerta del departamento se abrió dejando ver a una joven de cabello azul bastante confundida por lo que ocurría al frente de su casa.

- ¿May?, ¿Leaf?, ¿Que esta pasando aqui? -

Continuara...