En su prisión
Venganza.
Atrapado en su prisión su mente sólo podía pensar en ella. Todos los días al despetar y mirarse en el reflejo de las paredes y ver ese rostro, solo sentía ira y repulsión, asco de si mismo y sólo ella podría aliviar a su mente torturada.
Las cuatro paredes que le rodeaban no eran su verdadera prisión, no, ésa forma de carne y sangre roja lo era, y el culpable de ello no había sido otro sino él mismo, movido por la envidia.
Una que nunca admitiria. Por orgullo.
Ése mismo orgullo tan característico de su especie había sido su perdición. Un orgullo que en el pasado casi puso en enemistad a su mundo con otros más incluyemdo a los cerebro crustáceos.
La causa de su perdición y al mismo tiempo su combustible para seguir intentando ser quien alguna vez fue.
Contemplo una vez más su reflejo en el muro, sus ojos rojo sangre eran lo único que aún conservaba de su forma original, siempre que los veía podía casi sentir que se veía como antes. Eso le daba esperanza por un momento pero luego regresaba a la realidad que era su prisión.
Y ahí eataba de nuevo esa sensación de claustro, provocada por las cuateos paredes que le rodeaban y después por ese cuerpo, era como estar atrapado en un mundo vacío y pequeño con sólo una ventana para ver el exterior, un exterior al que no podía ir.
Tan cerca y tan lejos al mismo tiempo.
Atrapado en su prisión.
