Nota de Wholock: Por motivos de presión y que me amenazo con quitarme la alfalfa, yo Wholock, se supone que tengo que decir algo pero meh solo dire que este cap a ambos creo se nos paso la mano con la cocai... digo... con la inspiracion XD

Nota de Axl: Solo para aclarar ningún Wholock fue lastimado durante la producción de este capítulo, Pokémon no nos pertenece y esto es solo obra de nuestro aburrimiento y los problemas de Wholock con los psicotropicos, esperamos que les guste.

Un Saludo


How I Meet Your Stepmother

Acto III

En el departamento donde residía la familia Ketchum se encontraba una mujer de cabello marrón y una niña pequeña de cabellos azabache, la mujer sostenía un pequeño termómetro en sus manos y lo observaba atentamente.

- Tu fiebre ha bajado, parece que dentro de poco volverás a la escuela – Leaf comento alegre

La niña al escuchar que no podría seguir descansando en casa hizo una mueca que a su tía le pareció adorable por lo cual le acaricio el cabello suavemente.

- Bien, entonces que te parece esto, tú dejas de hacer esa cara y comemos el helado que traje – Leaf le propuso con una sonrisa a su sobrina.

La pequeña niña le respondió con una sonrisa y al poco tiempo se encontraban tomando helado, Hika observo a su tía calmadamente, la mujer tenía una de sus mejillas ligeramente colorada.

- Tia, ¿te pico un bicho en la mejilla? – Pregunto inocentemente la pequeña, ante lo cual la mujer adulta se llevó la mano a la mejilla.

- Si, uno muy grande – Respondió con fastidio.

- ¿Estas enfadada?, ¿es por lo que dije ayer? – Pregunto la niña algo triste.

- No, ya te dije que olvides eso –

Hika noto que su tía se estaba enfadando, normalmente la mujer era de un carácter calmado y cariñoso con ella, pocas veces la había visto enfadada pero las pocas que la presencio de mal humor su tía daba miedo, para su suerte siempre que la había visto enfadada era con su padre, Hika salió de sus pensamientos cuando fue llamada por su tía.

- Sabes, Serena dijo que cuando vuelva de su viaje te traerá un presente – Menciono la mujer de cabello marrón alegremente.

- ¡No lo quiero! – Menciono la niña malhumorada haciendo un puchero para dirigir su mirada en sentido opuesto a Leaf le pareció muy graciosa la reacción de la pequeña y procedió a molestarla un poco.

- Por cierto, no te parece que ella y Ash hacen una pareja encantadora – Comento la mayor sabiendo que haría rabiar a la pequeña.

- ¡No!, se ve mejor contigo o con la Tia May – Respondió la niña malhumorada.

Leaf tuvo una sensación agridulce ante las palabras de la niña pues le gustaba que le mencionara, pero odiaba que mencionara que Ash se veía bien junto a May.

- Oh vamos, no me vas a decir que te gustaría que May fuera tu nueva mamá – Comento Leaf desinteresadamente.

- Cualquier mujer me gustaría más que Serena – Comento aun malhumorada la niña – La profesora Cynthia, la chica del auto servicio, la de la estación de servicio cualquiera de ellas, total Papá es un mujeriego y es muy amable con todas – La niña se puso de peor humor al recordar como las mujeres se solían aproximar a su padre.

- Espera…que dijiste – Leaf pregunto confundida.

- Papá es un mujeriego – Volvió a decir esta vez más calmada la pequeña Hika.

- ¡Hika! – Grito Leaf alarmada – ¿Dónde demonios aprendiste esa palabra?

- La escuche en tv, en ese programa muchas mujeres se acercaban a hablarle al protagonista y su novia lo llamo así – Comento calmada la niña – Como a papá también se le acercan muchas mujeres es un mujeriego, ¿no? –

Leaf respiro con calma al comprender lo que quería decir la niña.

- Esa palabra no significa eso, cuando crezcas un poco te explicare que significa. – Luego se levantó de su lugar y tomo las tazas vacías donde habían comido helado para llevárselas a la cocina y volver rápidamente – Aunque no puedo negarte lo de que muchas mujeres se acercan a tu padre, siempre ha sido así – Terminó para volver a tomar asiento la mujer de cabellos marrón.

- ¿Siempre? – Pregunto con curiosidad la pequeña ante lo cual obtuvo una sonrisa de su tía.

- ¿Quieres que te cuente? – Pregunto Leaf para obtener como respuesta a la pequeña hika asintiendo con la cabeza.


Era mediodía y como era costumbre para el joven Ketchum a esa hora del día su escritorio era rodeado por varias de las chicas de la clase con intenciones de almorzar junto a él, sin embargo ninguna de las chicas que lo acosaban era de su interés, la chica que le interesaba era una chica de cabellos castaño oscuro, justo en ese momento otra chica de cabello castaño entro al salón donde Ash atendía clases.

- Leaf – Saludo Ash al darse cuenta de la presencia de su hermana mayor, acto seguido las chicas al lado de Ash desaparecieron de manera casi instantánea, para todos en la escuela era bien conocido el mal carácter de la chica y lo sobreprotectora que era con su hermano.

- Acompáñame – Pidió la chica al tiempo que lo halaba del brazo fuera del salón.

Leaf llevo a su hermano hasta la azotea del instituto, siempre que podía lo llevaba allí para alejarlo de sus compañeras de clase y almorzar a solas con él, esa era una de las motivaciones de la chica al levantarse temprano para preparar el almuerzo de ambos.

- Ash di ahhh – Pidió la chica mientras acercaba un cubierto con comida a la boca del pelinegro.

El pelinegro avergonzado abrió la boca, aunque llevaba toda su vida recibiendo este tipo de atenciones de su hermana aun lo hacía avergonzarse cuando las recibía en público. Ash pensó que ese momento a solas con su hermana era justo lo que necesitaba para hablar con ella sobre su nueva novia.

- Oye, tengo algo que decirte – Ash comento en tono serio haciendo que la castaña le diera un poco de espacio y le mirara fijamente, Ash al sentir la presión de la mirada de su hermana dijo de manera tímida.

- Veras es que…hay una chica que me gusta y quería que me ayudaras -

Algo en la cabeza de la castaña se activó y rápidamente tomo a su hermano por el cuello mientras lo sacudía violentamente y le gritaba a la cara.

- ¡¿Por qué no me habías dicho nada?!, ¡¿Quién demonios es ella?! -

- Cálmate – Pidió Ash mareado por la manera en la que lo sacudía la castaña.

- Esta bien – Leaf lo soltó y se sentó nuevamente dándole espacio al pelinegro.

- Pues veras, su nombre es White esta en mi salón y es una chica muy dulce, creo que serían buenas amigas – Comento Ash, mientras Leaf se levantaba y lo dejaba solo.

- ¿Dónde vas? – Pregunto el pelinegro confundido por las acciones de su hermana.

- Nada, recordé que tengo algo que hacer – Respondió de manera simple la castaña mientras lo dejaba solo en la azotea del instituto.


- oh, vaya – Comento la pequeña pelinegra al escuchar el relato de su tía. – Papá ha sido popular desde entonces -.

- Bueno si, aunque él es demasiado distraído para darse cuenta – Respondió fastidiada la castaña.

- Esa tal White, ¿fue novia de papa? – Hika pregunto interesada.

- No, eso no termino bien para Ash...aunque para White tampoco – Término con una sonrisa malvada la casta.


- ¡Ya amiga!, ¡Por favor ya déjalo! -

- Es que es difícil - Respondió la peli azul en un tono melancólico.

Ambas amigas se encontraban en su heladería favorita, las clases ya habían terminado y ambas acordaron en reunirse. Como siempre las dos se encontraban detrás de una columna muy al fondo en un lugar donde tenían visión de todo el lugar pero que al mismo tiempo estaba algo escondido de la vista de todos los lugares del local.

-Dawn, tú vales mucho y Ash no está interesado en ti. Tú mereces a un chico que te quiera, te respete y sobre todo siempre te tenga tiempo -.

La peli azul tenía en su lado de la mesa una copa con helado de café, el mismo color de ojos de su amor no correspondido. Ella miro hacia la columna que estaba a su lado pues ahí se encontraba escrito por ella "Ash y Dawn" enmarcado con un corazón, una especie de tontería que hizo al saber que estaba enamorada del chico. La joven se dejó resbalar en su silla como si quisiera esconderse de May y del mundo entero. La castaña miro a su amiga algo preocupada, ella sabía bien que Dawn quería mucho a Ash, para ella el chico era como el príncipe de los cuentos que habían leído de niñas.

La mesera del restaurante se acercó a la mesa de las dos jóvenes, ella quería preguntarles si querían algo más pero al ver la escena de drama que Dawn había hecho opto por retirarse.

-Amiga, tranquila, no te mates por un hombre -.

-¡Es qué diablos no sé qué le vio Ash a White!- Gritó Dawn.

-bueno, por lo que me cuentas y también eh visto. White ha demostrado ser muy adorable. -

-¡Yo soy adorable!- Gritó una enojada Dawn.

-Muchos en tu salón le tienen curiosidad por ser extranjera.-

-¡Mi abuela fue inmigrante de Kalos! -

-Y a decir verdad, si yo fuera hombre me fijaría en ese gran trasero que ella tiene.-

-¡oh cállate!- Le exigió Dawn a su amiga.

-Pero es la verdad, lo tiene muy grande y se le nota mucho a pesar de andar con falda. -

-¡Que te calles! -

- Es que mira, ahí está ella con Ash. – Señalo con calma la castaña.

-¡¿Qué?! -

La joven se escondió rápidamente y miro asomándose por la columna que la protegía, ahí vio como el chico de sus sueños estaba con esa a la que consideraba harpía. La pareja se encontraba delante del mostrador observando la gran variedad de helados que había.

-White se aprovecha del hecho que Ash es muy noble, ella solo quiere exprimirlo. – Comentó con rabia la chica de cabello azul.

-Amiga, lo que me dices es una acusación muy seria, ¿quizás tienes celos? -

-¡Te lo digo porque yo lo vi! , ¡vi como White le saca regalos costosos a Ash! -

-¿Los stalkeas? – Pregunto May con ganas de reírse.

- Cállate. -

Ahí se quedaron viendo por unos minutos como White escogía el helado más costoso de todos, aunque para los ojos de May era Ash quien le decía que tomase ese, las diferentes perspectivas que las dos chicas tenían de la escena era algo confusa la verdad.

Una gran copa con helado de chocolate y vainilla de gran volumen era lo que White tenía en sus manos, la castaña degustaba gustosa el postre que el chico le acababa de comprar. La pareja salio del local, Dawn se puso a contar mentalmente por unos segundos -vamos a seguirlos- la joven se levantó rápidamente tomo su maleta y sacando unos billetes se acercó a la cajera para pagarle por su helado.

- ¡Oye espera! – Exclamó May quien hacía lo mismo que su amiga.

Dawn y May seguían a la pareja con una cuadra de separación, en la ciudad las cuadras eran demasiado grandes ideal para las jóvenes quienes vigilaban al azabache con la castaña - Me voy, sigue tú sola con tu locura que yo tengo tarea para mañana- Dijo la joven quien no le gustaba en lo absoluto la idea de stalkear a las personas.

- Traidora- Comentó por lo bajo la peli azul quien veía como su mejor amiga se alejaba.

La joven siguió sola su camino, le hervía ver como Ash cariñosamente le compraba caros regalos a la castaña y como el chico cargaba todo. En si Dawn no era la única que observaba como Ash era tomado como idiota pues cierta castaña también observaba aquel espectáculo lamentable que daba su hermano.

Leaf desde lo lejos observaba como su hermano compraba cosas de forma impulsiva y sin pensar, ella quería ir a darle una cachetada para que dejase de hacer tonterías, hacerle pisar tierra de una vez por todas.

- Oh…diablos. -

-¿Qué sucede White? -

- Olvide mi identificación en el instituto. -

- Entonces vamos.-

Ash y White cambiaron de rumbo y se dirigieron al instituto, de la misma forma que Dawn y Leaf por sus respectivos caminos siguieron a la pareja. La torre del reloj del instituto marcaba la ultima hora del día, el atardecer estaba por morir y dentro del complejo educativo ya habían pocos estudiantes que salían por el motivo de cursos extra curriculares, estudios en la biblioteca, castigos, o simplemente por pasar el rato en la institución.

Dawn y Leaf llegaron por caminos opuestos al instituto, ambas estaban ya dentro del complejo sin si quiera haberse topado pues la entrada que ambas tomaron era a través de las tantas puertas que tenía el lugar. Por su parte Ash y White habían entrado por la puerta principal.

La peli azul entro al salón donde hasta hace unas horas tenía sus clases -nada- el lugar estaba vacío, no había nadie y tampoco alguna mochila. La joven miro por la ventana y observo como su amor no correspondido recién salía del instituto. Por otro lado Leaf se encontraba en los jardines del complejo, metida entre frondosos árboles y vigilando que nada raro ocurriese.

Ash se encontraba nervioso, le temblaba las piernas y sudaba frio. Desde hace unos días que el azabache había decidido declarársele a la castaña, tenía todo preparado pero no encontraba el valor de cómo hacerlo pues tenía miedo que no le aceptase. Aunque luego de ver que durante el día White le respondía de una forma muy cariñosa a todo lo que él hacía, puede que habría la chance de que sea aceptado.

- Ehm, White. -

- ¿Si? -

- Necesito hablar contigo de algo importante. -

- Si, dime.-

- Este… -

El chico no sabía cómo decirlo, estaba aterrado y sentía que las piernas le temblaban. White miraba a su compañero de forma rara pues este intentaba de alguna forma articular palabras -mira, en todo este tiempo en el que hemos estado saliendo- al azabache le costaba hablar pues era la primera vez que hacía algo como eso.

- Tenía que decirte esto hasta llegado un buen momento y creo que ya es la hora… me gustas y siempre intente demostrarlo, hacerme más amigo tuyo y más cercano, yo… -

-Ash…- Interrumpió White quien en ese momento el chico pensó que era porque ella le respondiera de forma satisfactoria - Mira la verdad es que creo que te estas confundiendo - Fue la respuesta inmediata de la castaña.

-¿Ah?- Aquel tono de Ash ya notaba un desanimo, ya se estaba imaginando la respuesta que tendría por parte de la castaña.

- Mira, me agrada que me hayas regalado cosas y todo pero no me interesas de esa forma.-

- Pero… -

- La verdad es que no eres mi tipo. -

La reacción del chico fue la de decepción, en su rostro se notaba la tristeza y un mal semblante - Eso es lo que no me gusta de ti - Dijo White algo fastidiada.

-¿Qué?- Preguntó el chico quien ya se le notaba lo deprimido.

-¡Ya te pusiste mal porque te dije que no!, ¡eres muy emocional con todo! -

- Pero yo… -

- En todo lo que te vengo conociendo… ¡no te pongas a llorar ahora quieres! - Exclamó White quien no quería ver al chico de una forma tan decepcionante

- Sin contar que a veces te comportas como un niño y tienes ciertas actitudes infantiles- Las palabras que usaba la chica le dolía en gran parte al chico – Varias veces que salíamos, intente decírtelo ¡pero no! Nunca entendías indirectas y terminabas avergonzándome- el chico quedo impactado por lo que la joven decía en esos momentos

-¿Así quieres que te acepte?, lo siento pero no- El joven quedo hecho piedra, no podía pensar claramente en esos momentos.

Leaf casi se echa para atrás, ardía en cólera por las palabras que la castaña le acababa de decir a su hermano, mientras que Dawn sentía mucha pena por el azabache pues aquellas cosas que White acababa de decir eran muy graves para alguien como Ash, quizás otro podría aguantar pero conociendo al azabache, dudaba que lo superase por un largo tiempo.

White miro al chico, esta veía como el no reaccionaba ante nada -bien, me voy- y con eso ultimo la castaña se retiró dejando solo al chico.


- ¡Esa maldita! – Dijo con rabia la pequeña niña.

- Hika, vocabulario – Leaf le reprendió con calma.

- Pero… ¿Papá estuvo muy triste luego de eso? – Hika preguntó muy interesada.

- Bueno si, duro un par de semanas muy decaído – Recordó la castaña. – Aunque entre tu mamá y yo logramos animarlo, por separado porque aún no la conocía bien en esa época – Leaf comento mientras recordaba la manera en la que consoló a su pequeño hermano y decidió que una niña pequeña no debería escuchar sobre ello.


La joven castaña se encontraba en la puerta de la habitación de su hermano, iba vestida con su pijama violeta claro la cual era un short que dejaba apreciar sus largas y torneadas piernas y una camiseta de tirantes del mismo color.

La joven estaba indecisa sobre si entrar o no, su querido hermano había llegado con un semblante triste y casi no hablo con ella antes de encerrarse en su habitación, luego de pensarlo un poco abrió con mucho cuidado la puerta de la habitación para no hacer ruido.

Al abrir vio a su hermano arropado y dándole la espalda, no necesitaba verle el rostro para saber lo triste que estaba, decidida se acercó sin hacer mucho ruido, al estar junto a él en un rápido movimiento levanto las mantas y se acostó junto a el abrazándolo por la espalda sin darle tiempo de reacción al pelinegro.

- Le...Le, Leaf, ¿Qué haces aquí? – Pregunto avergonzado el pelinegro al sentir el abrazo de su hermana, en especial una parte suave de la anatomía de la chica pegada a su espalda lo hacía sentir algo incómodo en ese momento.

- Shhh, tranquilo – Arrullo suavemente la castaña al tiempo que sus manos masajeaban suavemente el pecho de Ash.

Ash se quedó estático sintiendo el suave cuerpo, el dulce aroma y el calor que proporcionaba el cuerpo de su hermana, aquel día había sido uno de los peores de su vida, lo habían rechazado de una manera bastante cruel, aunque en la tarde una compañera de clases lo trato de animar aún seguía pensando en ello y se sentía mal.

- Ash, ella no te merecía – Susurro Leaf en el oído del pelinegro.

- Así que ya lo sabes -

- Si – Contesto Leaf con calma al tiempo que aumentaba su agarre sobre el pelinegro y continuaba su caricia sobre el pecho de este.

- Pero pensé que ella aceptaría – Murmuro por lo bajo Ash – y si…y si ninguna chica me acepta – Soltó Ash de manera dramática.

Una de las manos de Leaf dejo el pecho del pelinegro y bajo acariciando su brazo hasta llegar a su mano y entrelazarse con esta, la castaña de nuevo se acercó al oído del pelinegro y le susurro dulcemente.

- Eso no importa, siempre me tendrás a mí -

El rostro de Ash se tornó rojo por las palabras y tono con el que hablaba su hermana, decidió darse la vuelta para quedar mirando a su hermana al rostro.

- Pero tú no puedes ser mi… - Trato de decir el pelinegro para ser interrumpido por la boca de su hermana sobre la suya, Leaf actuó impulsivamente para no escuchar lo que Ash diría, ella sabía perfectamente lo que diría y también sabía que no quería escucharlo nunca.

Aunque actuó por instinto Leaf decidió aprovechar la situación y su lengua se apodero de la del joven Ash, La lengua de Leaf guiaba y dominaba a la de Ash mientras se apoderaba del interior de la boca del pelinegro, Ash trataba de responder aunque lo hacía torpemente y volvía a ser dominado por su hermana, cuando el oxígeno hizo falta se separaron jadeando fuertemente en busca de oxígeno.

- ¡Leaf!, ¿eso porque fue? – Pregunto Ash alarmado y sonrojado.

Leaf no pudo evitar esbozar una sonrisa al ver la tierna reacción del pelinegro, pero aun así fue rápida para inventar una excusa.

- Eso fue para animarte – Comenzó la castaña – Además es algo muy normal entre hermanos en otros países. – Termino la castaña sabiendo que su hermano era algo torpe y crédulo en estos temas.

Ash solo se quedó callado mientras recuperaba el aliento, Leaf solo sonreía ya que le había gustado demasiado la experiencia, dado el buen humor que tenía decidió molestar un poco a su hermano.

- Y dime, ¿te ha gustado? – Pregunto con un tono provocativo la castaña.

- Pues…si – Contesto en tono bajo aun avergonzado el pelinegro.

- ¿Ha sido tu primer beso? – Pregunto a modo de broma Leaf, pero al ver que Ash asentía suavemente con la cabeza confirmando que ella obtuvo su primer beso su buen humor aumento exponencialmente, lo cual la llevo a acostarse de nuevo junto a su hermano y abrazar la cabeza de este contra su pecho.

- Dime, ¿quieres que me quede contigo esta noche? – Pregunto en un tono juguetón la castaña.

Ash al estar apretado contra el pecho de Leaf, no pudo resistirse al calor y dulce aroma de la castaña por lo cual asintió suavemente para alegría de esta.

Al momento que el pelinegro acepto Leaf enredo sus piernas con las de él y lo acerco más a su cuerpo al tiempo que con una mano acariciaba su cabello y con la otra la espalda, de esta manera el pelinegro fue curado de su mal de amor hasta caer dormido en los brazos de su hermana, la cual acaricio el cabello de este durante un tiempo hasta seguirlo y quedar dormida.


Leaf se encontraba sumida en su dulce recuerdo cuando fue interrumpida por la voz de Hikari.

- ¿Me decías? – Pregunto la castaña ya que no había puesto atención a lo que la niña le había preguntado.

- Nada, solo te decía que me daba rabia que esa chica lastimo a papá sin consecuencia alguna – Respondió la niña con una mueca de fastidio en la cara.

- Bueno…yo no diría que sin consecuencia alguna – Menciono Leaf en una voz baja aunque la pequeña Hikari logro escuchar.

- ¿La golpeaste?, ¿la golpeaste?, dime que la golpeaste – Preguntaba la niña emocionada siendo conocedora de la reputación que tenía su tía de joven.

- Pues… -


Las campanas que anunciaban un nuevo día en la vida escolar de los jóvenes estaban sonando desde aquella torre del reloj que se erigía en un instituto. Ese día Ash había llegado deprimido al centro educativo, a pesar de que Dawn y Leaf le habían ayudado este no tenía cabeza como para pensar bien las cosas.

Todos hablaban del rechazo de White hacia Ash que el día anterior de haberse dado se empezaron a propagar tan solo a los pocos minutos de realizarse el acto. Los murmullos del salón hablaban sobre el azabache, algunos tenían lastima por él pues en si era buen chico, otros más bien eran comentarios de sátira y otros eran simples burlas.

Al azabache le daba igual lo que digan y Dawn, quien escuchaba lo que decían sus compañeros, quería levantarse para callarle la boca a cada uno.

Fue en ese momento donde una castaña entro al salón, todos quedaron absolutamente sorprendidos al verla, todos menos Ash quien tenía la mirada vacía.

White entro con una mirada seria, no se inmutaba ante nada, ella se sentó en su escritorio al lado de Ash sin siquiera dirigirle la palabra. White se encontraba con la mejilla roja.

- De seguro esto es obra de la hermana del Ketchum.-

- Esa chica me da miedo. -

- Creo que ella no sabía que Leaf es capaz de golpear a todo el que moleste a Ash.-

- Es una salvaje como para hacer eso. -

En ese momento los rumores de que Leaf fue de caza a por White empezaron a correr, igual, nadie se atrevería a ir y preguntarle a la Ketchum pues sería como ponerse la soga al cuello. La peli azul miraba de reojo a la castaña, aunque sabía que estaba mal sentía cierto alivio el saber que ella había recibido su merecido por haber utilizado a Ash aunque también con ese corroboro que los rumores de los ataques de ira de Leaf eran ciertos.


- ¡Qué bien! – Exclamo la niña alegre al escuchar que Leaf había castigado a White.

- ¡No Hika!, no está bien golpear a la gente, aunque ella lo mereciera – Corrigió la castaña a su sobrina.

- Pero sabes tengo una duda – Comento la pequeña.

- ¿Sobre qué? –

- ¿Cómo sabias que mamá también siguió a papá en su cita con White? –

- Ah, eso – Leaf sonrío recordando la primera vez que hablo con su difunta cuñada. – Veras eso lo supe el día que supe que Dawn era la novia de Ash –


En la sala de un pequeño apartamento se encontraban sentadas tres chicas una de cabellos azules, una de cabello largo color castaño y otra cuyo cabello se encontraba arreglado en coletas, el ambiente allí era tenso.

- Bien, vas a explicármelo de una vez – Dijo Leaf irritada.

Luego de que Dawn la encontró forcejeando con la otra chica en la entrada de su casa y se enteró del motivo de la pelea, les pidió que entrara para poder explicar bien las cosas, aprovechando que se encontraban solo las tres ya que su madre aun no volvía del trabajo.

- Pues veras, ella es mi amiga May, ella asiste a otro instituto y hoy vino a traerme los deberes porque estaba enferma y no pude asistir – Explicó la peliazul.

- Entonces... ¿tú no eres la novia de mi Ash?- Preguntó Leaf algo apenada por el error que había cometido.

- Ya te lo había dicho, yo no soy la novia de Ash, la novia de Ash es… - Comenzó la castaña para ser interrumpida por su amiga de cabello azul.

- Yo…yo soy la novia de Ash – Dijo finalmente la peliazul.

Al momento de pronunciar esas palabras la mirada de Leaf pasó a ser una mirada llena de recelo y furia reprimida, Dawn se sintió intimidada ante ello pero no se detuvo y siguió hablando.

- Yo sé que tu estas así por lo que sufrió Ash con White – Dawn hizo una pequeña pausa y tomo aire antes de seguir – Pero yo no soy así, yo estaba enamorada desde antes que saliera con White –

- Yo puedo confirmar eso – Intervino May – Estaba tan enamorada que stalkeaba a Ash y White – Continuo la castaña con un tono burlón.

- Cállate – Pidió Dawn avergonzada.

- Estaba tan enamorada que luego de White se desvivió por animar a Ash – Siguió May aun usando un tono burlón.

- ¡Que te calles! – Gritó Dawn al saltarle encima y taparle la boca con las manos.

- Pero si es cierto – Continuó May liberándose un poco de su amiga.

- Cálmense de una maldita vez las dos – Pidió Leaf fastidiada para luego dirigir su intimidante mirada a Dawn – Solo lo preguntare una vez, ¿Cuáles son tus intenciones con mi hermano? –

- Yo no lo sé…he estado enamorada de Ash por un buen tiempo y por ahora solo quiero estar el mayor tiempo posible con él, solo eso… - Respondió Dawn con algo de timidez.

Leaf la miro fijamente durante unos segundos antes de levantarse y darle la espalda.

- Escucha, si llegas a lastimar a mi hermano, no tengas dudas de que me las pagaras – Dijo en un tono amenazante antes de dirigirse a la salida del apartamento y cerrar de un portazo que fue evidente por el sonido dejando allí a las dos amigas.

- Eso ha sido aterrador – Comentó May en un tono nervioso.

- Ella siempre ha sido sobreprotectora con Ash, todo el instituto lo sabe – Respondió Dawn en el mismo tono.


- ¿Pensabas golpear a Mamá? – Preguntó asombrada la niña.

- Bueno…si lo hubiese lastimado es probable que si – Respondió la castaña con calma.

- Y… ¿Por qué decidiste confiar en ella? - Pregunto la niña interesada en la relación de su Madre y su Tía durante la juventud.

- Bueno, Ash estaba muy feliz en esa época y Dawn no parecía mala, ella era una de las mejores del instituto y parecía una buena chica – Respondió Leaf calmadamente. – Tu madre siempre reñía a tu padre por ser descuidado y flojo en los estudios. –

- ¿En serio? –

- Si, de hecho tu padre se parecía bastante a ti en ese aspecto – Respondió Leaf riéndose un poco.

- Hey, no es culpa mía, la maestra Cynthia me tiene manía – Respondió enfadada la pequeña.

- Sabes, Ash solía decir lo mismo de la mayoría de profesores del instituto – Continuo Leaf burlándose.

- La maestra me tiene manía pero con papá es demasiado amable – Dijo fastidiada la niña.

- Bueno…en eso si tienes razón, ella ha coqueteado con Ash desde el primer día que te llevamos a esa escuela –

- ¿Ehm? –


El reloj de la sala daban las 7 de la mañana, Ash estaba en la cocina preparando café y poniendo a calentar en una olla leche con chocolate. Mientras que el desayuno calentaba el azabache empezaba a guardar una laptop en un maletín junto a varios documentos, luego se miró al espejo para acomodarse la corbata roja que este traía.

-¡Mi amor te ves preciosa!- Exclamó alegremente Leaf quien veía a una Hikari cabizbaja.

La pequeña niña traía una blusa blanca de mangas largas, esta estaba cubierta por un chaleco de color azul marino que traía el escudo de la escuela en la cual estaba inscrita, llevaba una larga falda del mismo color pero en tonalidades más oscuras y por ultimo unos zapatos negros que brillaban de lo nuevo que estaban. La larga cabellera negra de la joven había sido peinada con el mismo estilo que traía Dawn en vida, una pequeña maleta de color café acompañaba a la niña.

Pero, a pesar de aquella imagen de ternura que Hikari emanaba, la tristeza invadía el interior de la pequeña. Hikari se miró al espejo que había en su habitación, con ese peinado que traía se daba cuenta lo que muchos decían, que ella era el vivo reflejo de su madre pero con la única diferencia del cabello negro y ojos café, eso nada más hizo que la pequeña se deprimiese más.

Una mirada al suelo fue lo que hizo Hikari a continuación, Leaf observo eso y sabía que era lo que pasaba por la cabeza de la pequeña. La castaña le acaricio una de sus mejillas, levantándole uno de los mechones de cabello que le cubrían el rostro.

-Hika, entiendo bien por lo que estás pasando, pero ya no puedes seguir así.-

-No quiero ir- respondió la pequeña entre sollozos.

-Hika perdiste un año en la escuela, tu papá tuvo que cambiarte de escuela, no puedes perder más tiempo. Imagina como se sentiría tu mamá con esto. -

Hikari miro hacia otro lado, ella volvería a la escuela luego de haberla dejado por un largo tiempo debido a aquella depresión que le invadió producto de haber perdido a su madre. Leaf le limpio las lágrimas, ella le dolía ver a la hija de su hermano en esa situación, ella empezó a recordar como un psicólogo al ver la situación de Hikari les dijo que lo más recomendable para su salud mental tuviese que dejar el año escolar para dedicarse a actividades que le ayudasen a superar de forma gradual lo ocurrido.

Leaf abrazo con fuerza a la pequeña, quería darle tranquilidad e intentar calmarla pues los nervios estaban que destrozaban a la niña.

- Sé que nunca podre reemplazar a Dawn, pero quiero que sepas que cuentas conmigo para cualquier cosa- dijo la mujer quien se separaba de la niña - Si quieres conversar de algo y ese algo te avergüenza decirle a tu papá, me lo puedes decir a mí, te puedo ayudar en todo lo que necesites- una ligera sonrisa fue lo que la castaña recibió por parte de la pequeña.

- Ahora vamos, hoy empiezas nueva escuela- Dijó Leaf quien tomaba de la mano a la niña.

El desayuno preparado por Ash fue lo que el trio consumió. Ash estaba algo preocupado pues no sabía a ciencia cierta cómo le iría a Hikari en la nueva escuela, por su parte Leaf era la que también acompañaría a la pequeña en ese día pues a falta de una madre la figura más cercana que la niña tuvo como una "madre" fue Leaf debido a que aquella castaña adoraba a Hikari como si de una hija se tratase.

Eran las 9 de la mañana y la familia se encontraba al frente de la nueva escuela de Hikari que era muchísimo más grande en comparación de la anterior, había un gran jardín que daba la bienvenida a todas las personas que entraban al edificio. Ash se encontraba asombrado por el tamaño y lo mismo ocurría con Leaf, por su parte Hikari estaba con la mente en otro lado pues le daba curiosidad el ver a muchos niños jugar en todos lados, una cantidad mucho mayor que la que había en su anterior escuela.

Ash observo a una rubia de blusa celeste acercarse

- Ve Hika, anda conoce a tus nuevos compañeros- La niña miro a su padre y a su tía, al mismo tiempo que otra niña miraba con curiosidad a la pequeña.

-¡Hola tú debes ser la nueva!- exclamo sonriente la menor -ven, vamos con los otros- de esa forma fue como Hikari se empezó a adentrar con los que serían sus nuevas amistades.

-Señor y Señora Ketchum, soy la maestra Cynthia y estaré a cargo de Hikari.-

- Así que usted es con quien hable por teléfono – Comento Leaf.

- Así es señora Ketchum, su hija estará en buenas manos. -

- En realidad no soy la madre. -

- ¿Ah? - La rubia no entendía muy bien que era lo que acababa de decir Leaf.

- Ella es mi hermana, mi esposa murió hace un año. -

- Oh, ya veo - Comentó la mujer quien miraba de pies a cabeza al joven padre.

Fue en ese instante donde el chico se dio cuenta de algo al ver su maletín me olvide de darle el almuerzo a Hika, ya regreso iré a darle- el chico entro a la institución y miro a sus alrededores en un intento de buscar a su pequeña hija.

- Tienes un hermano muy apuesto - Comentó la maestra.

- ¡Eso no te incumbe! - Le gritó incomoda Leaf.

- ¿Por qué te molestas? -

- ¡No tienes por qué fijarte en mi hermano y tampoco intentes nada! -

- Uh… -

Un silencio incomodo se generó, Leaf miraba con enojo a la rubia mientras que Cynthia estaba algo confundida - Listo, ¿nos vamos?- dijó Ash quien regresaba.

- Sí, vámonos- Respondió la castaña quien junto con el azabache se retiraban de la institución.


- Pero ella sigue haciéndolo – Dijo fastidiada la pequeña luego de escuchar la historia.

- Bueno Hika, será mejor que descanses un poco – Leaf le arropo y salió de la habitación para que la pequeña descansara y terminara de recuperarse.


Una pequeña heladería en el centro de la ciudad, muy llamativa por la fachada que resaltaba de entre tanto edificio, era el lugar perfecto donde dos jóvenes se encontraban descansando y esperando pasar un buen rato.

- Sé que no es la gran cosa, estamos en exámenes pero al menos esto es algo relajante- Dijo una peli azul.

- Sí, la intención es lo que cuenta- Respondió una castaña de coletas muy alegremente.

Era el cumpleaños de May, ambas como siempre mejores amigas celebraban juntas los días especiales que tenían las dos. En la heladería favorita de ambas Dawn le sugirió ir para darse un tiempo entre tantos exámenes del instituto.

- Me hubiera gustado que Ash estuviese, sería interesante. -

- Le había comentado que vendría contigo, él no te conoce aún tanto, además tenia cosas que hacer. -

- Tienes suerte en tener a alguien como él. -

- ¡Lo sé!- Exclamó Dawn con una sonrisa - Bueno, cambiando de tema, no tengo mucho para darte hoy… así que… ¡dime que podría hacer como regalo!- era una costumbre entre ambas el que en el cumpleaños de una la otra haga algo, una especie de favor

- Haber…- May no sabía que pedirle a la peli azul, estuvo pensando unos minutos hasta que por su mente paso las imágenes de cuando vio a Ash en ropa de baño, recordó cuando lo vio desvestirse y cambiarse de ropa en esos vestidores de la piscina.

- ¡Un trio contigo y Ash!- Exclamó May con los ojos brillosos.

- ¡Nunca!- Fue la respuesta de una enojada Dawn.

En ese momento May reacciono y empezó a reírse - Oye fue una broma- comentaba entre risas al mismo tiempo que intentaba aliviar la tensión del ambiente pues aquella propuesta iba enserio.


La castaña estaba perdida en sus recuerdos, aquella mañana había discutido con la hermana de su jefe y el resto del día ambos hicieron el mayor esfuerzo en evitarse el uno al otro, May observo la hora y faltaba poco para la hora de salida.

- Me pregunto qué pensaría Dawn de mí ahora – Comento la castaña en voz baja para sí misma, luego su mirada se posó por un momento en la puerta de la oficina de su jefe. – Ash… - Dijo por lo bajo la mujer antes de volver a perderse en sus recuerdos.

Dentro de la oficina Ash se encontraba redactando informes en la Laptop, el pelinegro aún se preguntaba el motivo por el cual su hermana se encontraba esa mañana en la oficina antes que él y de que estaría hablando con May.

- Bueno creo que es evidente – Dijo para sí mismo el Ketchum, dados los recientes acontecimientos el único tema que ellas dos podrían tratar es la noche que May y el pasaron juntos.

El pelinegro reclino su silla para quedar mirando el techo, pensó en lo sucedido y aunque no quería llego a la conclusión de que debía hablar con May, se levantó de su silla y salió de su oficina, el escritorio de May estaba justo a la salida de esta.

Ash se acercó sin hacer mucho ruido y le toco un hombro, ante lo cual la castaña sorprendida casi salta de la silla, Ash no pudo evitar reírse por lo bajo al tiempo que la chica se reponía.

- ¿Ash…necesitas algo? – Preguntó la chica recuperándose.

- ¿Tienes un momento?, necesito hablar contigo en mi oficina – Pidió Ash volviendo a su oficina sin darle tiempo a contestar.

La castaña lo siguió con la mirada antes de levantarse de su asiento y seguirlo sin mucho entusiasmo, ella sabía el tema que tratarían y no era algo cómodo para ninguno de los dos, una vez los dos estaban en la oficina Ash estaba nervioso.

- May…tú sabes, acerca de lo que ocurrió la otra noche… - Ash tomo aire mientras pensaba lo que diría. – La verdad no recuerdo mucho, pero creo que de alguna manera te obligue a ello así que…por favor perdóname – Pidió el pelinegro en voz algo más baja.

May a diferencia del pelinegro tenía más recuerdos de lo que paso aquella noche y aunque no estaba muy orgullosa de admitirlo de los dos ella fue quien más provoco la situación, pero al ver a Ash disculpándose le hizo desbordar sentimientos que ella creyó tenía bajo control hace mucho tiempo.

A la castaña le vinieron a la cabeza las palabras que uso contra Leaf esa misma mañana, si Hikari no soportaba a Serena ella era mejor candidata para ser la nueva madre de la pequeña y por lo visto de cómo se comportaba su jefe su oportunidad no era nula, convencida de ello May decidió que era un buen momento para atacar su presa.

- Tranquilo Ash, tu no me obligaste a nada – May se acercó bastante al pelinegro, lo tomo de las manos y lo observo desde abajo dándole una ligera vista de su escote. – La verdad es que…yo deseaba lo que ocurrió aquella noche, desde hace mucho tiempo –

- Pero May yo…- Ash trato de responder solo para ser detenido por el índice izquierdo de la castaña sobre sus labios.

- Aun no digas nada – Pidió suavemente la castaña para luego abrazarlo por la cintura. – Ash, desde hace tiempo que estoy enamorada de ti, desde hace años la verdad y creí que había dejado ir todo ello pero eso solo fue mentirme a mí misma –

May apoyo la cabeza sobre el pecho de Ash sin dejar de abrazarlo y se le formo una pequeña sonrisa en el rostro al sentir al pelinegro correspondiéndole el abrazo, así la castaña siguió con su confesión.

- La verdad durante un tiempo luego de la muerte de Dawn pensé en tratar de estar contigo, pero cuando me decidí tú ya estabas con Serena – Comento la castaña evitando el contacto visual con el azabache.

- May tu sabes que amo a Serena – Contesto el azabache al tiempo que la abrazaba de la cabeza y cintura, a la castaña no le hizo gracia su confesión pero ya lo veía venir. – Aun así también te quiero demasiado a ti pero esto…nosotros no podemos en este momento – Termino Ash al tiempo que May levantaba la cabeza para verlo a los ojos.

- Ash no te pido nada en este momento…solo déjame estar a tu lado – Pidió la castaña aferrándose a la camisa del pelinegro.

- May yo… - Ash trato de responder pero fue detenido por los labios de la castaña sobre los suyos ante lo cual solo se dejó llevar y corresponder el cariño de la chica.

May abrazo el cuello del Ketchum mientras devoraba con avidez la boca de este, Ash no se quedó atrás y aumento el agarre sobre la chica para levantarla y colocarla sobre el escritorio, Ash se dejó llevar y decidió degustar el dulce cuello de la chica mientras las manos de ella jugaban con su rebelde cabello y así en esa oficina dio comienzo a lo que sería una turbulenta relación.

Continuara…