Y ahí se ve a lo lejos al buen Axl quien miraba al horizonte y observaba a los grandes dúos en fanfiction trabajar eficazmente.
- Ah, demonios como quisiera tener a un compañero así - :'c
*se gira con el látigo* - haber cuy wholock trabaja :v
Nota de Axl:Pokémon no es propiedad mia ni de Wholock y esto solo lo hacemos por exceso de tiempo libre, esperamos que les guste el capitulo.
Saludos
How I Meet Your Stepmother
Acto IV
El movimiento dentro del aeropuerto era constante, las personas iban y venían por todos lados, en las pantallas figuraban los horarios de los diversos vuelos y también un listado de las ciudades a las cuales iban y venían del aeropuerto donde el azabache se encontraba, era medio día y el chico se había tomado un tiempo de su trabajo para ir al terminal aéreo.
- Supongo que tendré que hablar con ella – Suspiró por lo bajo el azabache al recordar una pequeña discusión con su secretaria quien también era su amante.
Un anuncio por los parlantes que comunicaba la llegada del avión era lo que Ash estaba esperando, miro por unos minutos la puerta de abordaje y observaba a los pasajeros que bajaban del avión. Muchas personas salían al encuentro de sus familiares y amigos, mientras que otros tan solo eran curiosos turistas.
- Qué raro, no la veo – Murmuró Ash al ver que Serena no aparecía por ningún lado.
- ¡¿Quién es?! - Una dulce voz y un par de manos sobre sus ojos lo sorprendieron.
- No sé - Respondió Ash siguiéndole el juego a su pareja, rápidamente la joven le quito las manos de encima de los ojos del muchacho para darle un profundo beso en los labios.
- Te extrañe mucho - Le dijo Serena al oído.
- Yo también. -
La peli miel abrazaba con fuerza al azabache y este la correspondía tomándola con una mando en la cintura y otra en la espalda, cualquiera que los veía quedaba mirándolos con ternura pues era algo raro ver una pareja de adultos hacer eso que es característico del comportamiento de los jóvenes
- Vámonos - Dijó el chico quien se separaba de la peli miel y levantaba las pesadas maletas que la mujer había traído - ¿Qué traes aquí?, ¿Piedras? –
Luego de abordar el automóvil del pelinegro la pareja se dirigió al hogar de la mujer.
- Te dejare en tu casa, en la noche cenamos juntos con Hika. – Propuso Ash alegre
- Me parece bien, le traje un pequeño obsequio - Respondió Serena con una sonrisa.
El chico empezó a imaginarse el regalo que su novia le había traído a su pequeña, aunque también recordó que Hikari podría no aceptar el regalo pues la niña aun no aceptaba del todo a la peli miel.
- Sabes, si viviéramos juntos no tendríamos que hacer todo este recorrido – Serena comentó casualmente
El chico sintió una especie de shock electrizante en todo su cuerpo, aquella idea de vivir juntos, el había pensado eso muchas veces en ello pero muchos eran los impedimentos que existían uno de ellos era la mala relación que existía de parte de su hija para con su pareja.
- Es verdad - Respondió de manera desinteresada para evitar el tema.
Una vez llegaron al departamento de Serena fueron a su departamento.
- ¿Dónde pongo esto? - Ash preguntó sosteniendo el equipaje de Serena.
El chico escucho como la puerta se cerró de golpe, Serena se le lanzo encima provocando que Ash soltara las maletas, sintió como la lengua de su novia se encontraba con la suya y comenzaba una suave caricia al interior de su boca.
- Sabes, te extrañe demasiado…en más de una forma – Soltó provocativamente la chica de cabellos miel en el oído de su pareja.
Sin dejarlo ir Serena lo dirigió hasta un sofá para caer encima del azabache para rápidamente comenzar a quitarse su blusa.
- ¿Te hice falta? – Preguntó en un tono bajo mientras su cálido aliento golpeaba el oído del azabache.
- Tu sabes que si – Ash paso las manos por la espalda de la joven suavemente hasta encontrar el broche de su sujetador para dejar al aire las suaves montañas de Serena.
Serena correspondió liberando los botones de la camisa del pelinegro, para luego abrazar la espalda desnuda de este bajo la camisa y acariciarla suavemente.
- ¿Qué es esto? - Preguntó Serena al sentir algo extraño en la espalda de su pareja.
- ¿Qué cosa? – Preguntó confundido.
- Quítate la camisa –
Ash sin entender bien que pasaba se despojó de su camisa, acto seguido serena lo abrazo y paso la cabeza sobre su cuello quedando con una vista plena de la espalda de su pareja.
- ¿Qué te paso en la espalda? – Preguntó entre enfadada y confundida.
La mente del pelinegro de inmediato comenzó a trabajar a alta velocidad al entender que Serena se refería a las marcas de rasguños en su espalda cortesía de May.
-¿Vas a responder? – Presionó la chica comenzando a enfadarse.
- No es nada, solo fue un pequeño accidente en la oficina. – Comentó el pelinegro queriendo dejar el tema atrás.
- ¿Qué accidente? -
- Los archivos de la estantería…cayeron sobre mi espalda. – Contestó el pelinegro la primera cosa que vino a su mente.
Serena se retiró se encima del azabache provocando un ambiente raro entre ellos.
- Sabes, estoy algo cansada - Comentó la peli miel quien estaba algo incomoda por lo que había sucedido. – Quiero descansar un rato, mejor me recoges para cenar, ¿está bien? -
- Claro – Ash decidió dejar las cosas así y retirarse del hogar de su pareja.
El reloj en la muñeca de Ash indicaba las 4 de la tarde al tiempo que las campanas de la escuela anunciaban el final de las clases, él se encontraba apoyado sobre su auto aguardando por su hija.
- ¡Papá! – Hikari saludó con un abrazo a su padre como de costumbre.
- ¿Cómo está mi princesa?- Preguntó cariñosamente Ash quien le revolvía el cabello a su hija.
- Te ves cansado. – Comentó la niña al ver el rostro de su padre.
- No es nada, he estado trabajando mucho – Ash decidió distraer a la niña. - ¿Quieres ir por un helado? -
- ¡Siiiii !- Respondió la niña alegremente de un salto.
El azabache conocía muy bien a su hija, cada que ella le hacia una pregunta algo incomoda el helado era la vieja y confiable que lograba que la niña se olvide de lo que estaban hablando.
Luego de un corto viaje en auto llegaron a una heladería que estaba a unas cuadras del antiguo instituto donde Ash había estudiado. El lugar le traía muchos recuerdos pues con Dawn había pasado lindos momentos en ese lugar y es ahí donde siempre llevaba a su hija a tomar helado cada que se le antojaba.
- Aquí venias con mamá, ¿verdad? -
- ¿Cómo lo sabes? -
- Tía Leaf me estuvo contando cuando ustedes eran jóvenes - Respondió la pequeña mientras se metía una cuchara llena de helado de chocolate a la boca.
- Bueno es cierto, en esta heladería pasaron muchas cosas - Respondió el chico quien le daba una sonrisa a la pequeña, quien recordaba muchos buenos momentos de su juventud.
Hikari se encontraba en un pequeño escritorio acondicionado en la oficina de Ash, la niña estaba haciendo su tarea como de costumbre mientras que Ash estaba en la laptop revisando algunas cuentas.
- Por cierto, hoy necesito que te pongas el vestido que te compre el otro día - Dijo el azabache haciendo que la pequeña se le quedara mirando con curiosidad.
- saldremos a cenar – Contestó al sentir la mirada de la pequeña.
- ¡¿En serio?! - Preguntó Hikari a quien le empezaban a brillar los ojos.
- Sí, Serena regreso y… -
- ¡No! – Interrumpió de un grito la pequeña de cabello negro.
- Hikari, por favor -
- No quiero -
May por su parte escuchaba con fastidio la reunión que su amante tendría con su pareja, ella sabía que estas cosas pasarían al iniciar su relación con el azabache, aunque también ella sabe a la perfección que tenía que ser muy paciente pues esa es era la única forma en que podrá tener a Ash para ella sola.
La pequeña discusión que Ash tenía con Hikari era algo que no pasaba desapercibido, la castaña escuchaba como la niña ponía excusas para no ir a la cena. Se le vino una idea pues podía sacarle provecho a la situación que se estaba dando, y era obvio que lo haría.
- Demonios, olvidé que Leaf salió de viaje- Dijo Ash al salir de la oficina mientras miraba el teléfono.
Al ver May como el chico recurrió a su hermana por teléfono la incomodo demasiado, era cólera lo que se estaba generando en su interior. Ash miro por un minuto a la castaña y vio el ligero enojo que esta traía, con eso al azabache se le ocurrió una idea.
- May, necesito que me hagas un favor -
- ¿Qué sucede Ashy? - Preguntó la castaña fingiendo una sonrisa pues ya sabía con exactitud lo que su amante le iba a proponer.
- ¿Podrías cuidar a Hika esta noche? -
Una pequeña sonrisa maliciosa se dibujó en el rostro de la castaña. May tomo a Ash por la corbata y se le acercó para darle un rápido y muy ligero beso.
- Esta bien pero luego me recompensaras-
Ash sabía que eso último que dijo fue en relación a que May sabía que el azabache saldría con Serena esa noche.
- Esta bien – Suspiró el azabache al entender a que se refería su amante.
En ese mismo momento la pequeña Hikari salió de la oficina de su padre.
- Buen Hika, tu tía May te cuidara esta noche.- Comento resignado el pelinegro.
- Veras que bien lo vamos a pasar – Complementó la castaña guiñándole un ojo a la pequeña al tiempo que acariciaba el cabello de esta.
- Bien – Contestó con una sonrisa la pequeña Hikari.
Ash vio la puerta del departamento de Serena abrirse, el chico vio a su novia con un elegante vestido de tonalidades negras con rojas y el cabello arreglado con una coleta hacia atrás dejando una especie de flequillo en la frente de la peli miel.
- Te ves hermosa- Dijo el azabache embelesado al ver a la mujer.
- Tú te ves guapo, por cierto ¿Hikari?- Preguntó la peli miel al no ver a la hija de su pareja.
- Ella no viene, se quedó con May en casa -
- Ya veo - Dijo algo triste la peli miel – Tendré que darle su regalo luego -.
En casa de la familia Ketchum una pequeña niña se encontraba sentada frente al televisor mientras una mujer de cabellos castaños se sentaba a su lado con un recipiente lleno de palomitas de maíz.
- ¿Qué quieres hacer Hika?, ¿quieres ver una película? –
- Quiero que papá vuelva – Contestó malhumorada la niña.
- Bueno eso no pasara en un rato, ¿Qué quieres hacer mientras? – Contestó divertida la mujer al ver la reacción de la pequeña.
- Bueno está bien veamos una peli – La pequeña respondió resignada.
- Esta bien, ¿cuál quieres ver? –
- El silencio de los Mareep…Papá no me dejó verla porque Serena le dijo que era muy violenta – Comentó malhumorada la niña.
May sonrió internamente al escucharla nombrar con enojo a la pareja de su padre.
- Esta bien, pero no le digas nada a Ash –
Luego de un corto tiempo Hikari y May se encontraban viendo la película, May se divertía al ver las reacciones de la pequeña Hika ante los sustos que proporcionaba la cinta.
- Estas segura que quieres verla completa – Preguntó divertida la castaña.
- Si – Respondió de inmediato la pequeña a pesar de estar asustada.
- En verdad no te agrada – Comentó May repentinamente.
- ¿Eh? –
- Serena –
- ¡No!, preferiría que papá saliera con cualquier otra que con ella – Dijo enfadada la niña olvidando lo asustada que estaba por la película.
May al escucharla decidió aprovechar la oportunidad, para ella era claro que la relación de Ash y Serena no avanzaba por el rechazo de la pequeña Hikari hacia la mujer de cabellos color miel.
- ¿En serio?, ¿si yo quisiera salir con tu padre estarías de acuerdo? –
- Si, te quiero mucho Tía May – Contestó rápidamente la niña para luego abrazarla.
- Bueno, ¿te parece si terminamos la película antes que vuelva tu padre y te regañe por verla? –
- Esta bien – Contestó la pequeña sin soltar el abrazo sobre la mujer de cabellos castaños ante el terror provocado por la película.
El restaurante en el que Ash y Serena se encontraban era uno muy elegante, había una fuente en la entrada y las mesas estaban cubiertas de manteles blancos con bordes dorados. Había una botella de vino en donde el azabache y la peli miel se encontraban, copas a medio servir tenían la pareja en sus respectivos lados de la mesa.
- La parte positiva de que Hikari no haya venido es que podemos pedir una botella de vino - Comentó el chico quien se llevaba la copa a su boca.
- Aunque me hubiera gustado que venga - Respondió la peli miel para luego agregar – Sabes mi hermana Korrina está cerca de ser madre, dentro de poco seré tía –
- En serio, ¿algún día me la presentaras? –
- Claro, podemos viajar los tres con Hika a kalos y la conocerías – Respondió la mujer con una sonrisa al ver el interés de su pareja en conocer a su familia radicada en kalos.
El camarero llego con dos platos sobre una bandeja, el hombre les dio sus respectivos platos a cada uno para luego retirarse. En el medio de la mesa también había un pequeño plato con rodajas de un pan que se puso como entrada al plato de fondo.
- En unas semanas cumplimos otro año - Comentó la mujer.
- Sí, y ya tengo planeado algo – Respondió el azabache en tono misterioso.
- ¿En serio? - Preguntó sorprendida Serena.
- Es un secreto – Contestó divertido el pelinegro.
La peli miel le dedico una sonrisa al chico, luego se le acercó para darle un corto beso en los labios
- Creo que nunca te lo conté, pero Brock una vez intento conseguirme pareja - Comentó el chico quien se metía un trozo de carne a la boca. - Fue antes que estuviéramos juntos, y a decir verdad el intento no duro ni cinco minutos -
- ¿Porque? - Preguntó con curiosidad la chica.
- Bueno…-
Era de noche en la ciudad y en un consultorio Ash se encontraba en la sala donde un doctor de tez morena le estaba atendiendo, o eso era lo que parecía pero en realidad el doctor Brock le entregaba un trozo de papel al azabache.
- Ese certificado médico ayudara en el traslado de Hikari de escuela.-
- Gracias amigo, no sé qué haría sin ti- Respondió el chico quien guardaba en su maleta el certificado.
Ash se había decidido en algo, trasladar a Hikari de su actual escuela a otra pues debido a los acontecimientos ocurridos la niña había perdido el año escolar y en las próximas semanas el año escolar se volvía a reanudar luego pues las vacaciones de verano que las escuelas daban estaban por acabarse.
- Por cierto, te tengo algo. -
-¿Qué cosa? - Ash miró a su amigo algo curioso, mientras que el moreno empezaba a sacar unos documentos de sus archivadores, el azabache miraba desde su asiento como Brock sacaba un sobre de color amarillo, este saco varios papeles de ahí y se los entregó al azabache.
- Se llama Gardenia. -
- ¿No es ilegal enseñarme las historias clínicas de tus pacientes?- Le preguntó el chico al joven doctor.
- Solo si alguien se entera.-
Ash miro la foto de la mujer, sí que era hermosa
- ¿Qué es lo que se supone que me tienes?- Volvió a preguntar el chico.
- Bueno, esa es una paciente que viene seguido a mi consultorio. Es buena chica, te lleva 3 años y es divorciada. -
- Sigo sin entender -
Brock miró a su amigo algo fastidiado por la respuesta.
- ¿No entendiste? - Preguntó el moreno, recibiendo una respuesta negativa por el azabache.
- Mi amigo, quiero que te des una oportunidad -
- No lo sé Brock – Contestó desanimado.
- Escucha Ash, tú eres un buen chico y ella también. Ella se divorció hace unos cuatro años y los dos tienen muchas cosas en común -
- No Brock, no creo que sea posible -
- Pero Ash piensa en Hikari, ella necesita una madre. Gardenia te ayudaría mucho para cuidar a la niña - El chico se quedó callado por unos segundos, mirando la fotografía de la mujer. De repente el teléfono celular del azabache empezó a sonar.
- Oh, disculpa- Dijo Ash quien contesto el teléfono - Serena, hola que tal - Contesto el chico.
El moreno miro al azabache por unos minutos, observaba como es que conversaba con aquella peli miel al que él no conocía tanto pero que veía el acercamiento que su amigo tenía con ella. Quizás y después de todo no sería necesario buscarle una nueva pareja.
Serena se reía a carcajadas, era la primera vez que escuchaba esa historia y le causaba mucha gracia.
Era aproximadamente las 11 de la noche, Ash había llegado ya a su vivienda
- Gracias por cuidar de Hika- Dijo el azabache a la castaña.
- No te preocupes por eso - Respondió May quien le daba un ligero beso en los labios al chico para luego darse cuenta que el azabache traía una caja - ¿Y eso? –
- Es un regalo de Serena -
- Tendrá que ser mañana, ella está dormida – Contestó la castaña con una sonrisa.
- Iré a verla -
El chico abrió la puerta de la niña, asomo su cabeza y vio a la pequeña muy arropada al mismo tiempo que abrazaba el peluche de pichu que su tía Leaf le había regalado hace un tiempo. El azabache cerró las puertas, este se dirigió a su dormitorio para dejar el regalo que había traído Serena para luego irse a la cocina por un vaso de agua.
- ¡¿May?!-
- Te dije que me recompensarías - Dijo May en un tono seductor, quien se encontraba en ropa interior y tan solo cubierta por un delantal de cocina - Hikari tiene el sueño pesado así que relájate - Comento la castaña al tiempo que acorralaba al chico en una de las esquinas de la habitación.
Como de costumbre Hikari arreglaba su cabello mientras se observaba en el espejo, la niña ya traía puesto su uniforme y estaba lista para irse a la escuela, la joven de cabellos negros tomo su maleta de color café y salio de su dormitorio hacia la cocina.
- ¿Tía May?- Preguntó la joven al ver a la castaña desayunando.
- Hola Hika, ¿cómo amaneciste?- Contestó alegremente la mujer.
- Bien, ¿qué haces aquí? – Preguntó interesada la pequeña
- May se quedó toda la noche ayudándome con unos documentos- Comentó el azabache apareciendo en la cocina.
- Si, es verdad, fue un trabajo muy agotador aunque satisfactorio – Contestó May de manera divertida ante un sonrojado Ash y una confundida Hikari.
Hikari miraba el regalo que Serena le había traído, una lámpara réplica de la torre prisma en Lumiose. La réplica estaba sobre una base circular en la que también se asemejaba a los jardines que rodeaban la torre, los cristales brillaban y el material metálico del que estaba hecha la lámpara le daba una belleza muy singular que destacaba cada que la lámpara era prendida.
- No puedo negarlo, Serena tiene buen gusto para estas cosas – Dijo para si misma la niña quien no paraba de mirar la torre.
Cada día que pasaba, el aniversario de Ash y Serena se acercaba. La peli miel estaba emocionada pues pronto se cumplirían tres años de noviazgo con el chico.
A la joven no le importaba que él sea padre, o el hecho que exista una posibilidad que ella no llegue a tener hijos con el azabache, ella estaba locamente enamorada de aquel hombre y siempre hacia lo posible para enamorarlo más y también buscaba todas las formas para que su relación con Hikari vaya mejorando pues su objetivo era hacer que la niña la viera como una figura materna, aunque faltaba mucho por hacer, ella sabía que las cosas mejorarían con el tiempo.
Serena se encontraba en una tienda de ropa ubicada en el interior del centro comercial más grande de la ciudad, la joven se encontraba en el probador mirándose al espejo.
- ¿Cuál debería probarme?- Se preguntaba la peli miel quien veía los vestidos que sostenía en ambas manos.
La mujer colocó encima suyo uno de los vestidos, se veía la felicidad en su rostro al verse tan atractiva y que de seguro a Ash le encantaría verla así, aunque de un momento a otro su expresión cambio pues la imagen de aquellas marcas en la espalda de su novio le vino a la cabeza.
- ¡No!, no pienses en eso - Se decía Serena que quería creer en la historia que le conto su novio.
- Pronto cumpliremos tres años en una relación sólida, no imagines tonterías – Pensó la peli miel.
A los pocos minutos la mujer salía del probador, ella traía en su mano el vestido que iba a comprar, Serena se acercó al mostrador y pago por el traje, guardaron el vestido en una bolsa y esta salió de la tienda.
El inmenso centro comercial era una especie de mini ciudad, las personas caminaban con sus abrigos debido al frio que hacía y Serena no era la excepción pues andaba vistiendo un largo abrigo color café, traía la bolsa con el vestido guardado en una mano y en la otra una taza descartable llena de café caliente.
- ¿Debiera comprar la despensa?- Se preguntó al llegar a las puertas del supermercado, la mujer estaba por entrar, pero se detuvo al ver a una persona.
- Ella es…- En ese momento Serena observaba como una peli azul con uniforme de enfermera salía del lugar, está trayendo algunas bolsas llena con los productos del supermercado.
Johana acababa de terminar de hacer sus compras, cada fin de semana cuando salía de su trabajo en el hospital iba al súper a adquirir los productos necesarios para su casa.
Era una costumbre que la peli azul tenia, nunca pasaba algo fuera de lo común, pero siempre hay una primera pues se acababa de topar con cierta peli miel.
Había tensión en el ambiente, ambas mujeres se miraron por unos segundos, la relación entre las dos nunca había funcionado pues Johana al ser una mujer muy conservadora le fastidiaba el hecho que el esposo de su difunta hija tuviese una nueva pareja, mientras que Serena siempre ha tenido que aguantar todos los comentarios que la peli azul le hacía en especial porque era ella también una de las responsables de sabotear su relación con Hikari.
- Hola- Saludo la peli azul fríamente para seguir su camino.
Simplemente Johana no digería a Serena, para aquella mujer, Ash debería guardarle luto a Dawn en especial porque el chico tuvo a una niña junto a su hija.
La peli azul sentía que era una falta de respeto hacia su hija que Ash este con pareja, es más, si no fuera por Hikari a la que ponía sus esfuerzos para darle una buena orientación, ella ya hubiese cortado lazos con Ash hace mucho.
- ¿Algún día cambiara esa mujer? - Siempre se preguntaba la peli miel desde el primer día que confronto a Johanna.
A su mente venia los recuerdos del cumpleaños de Hikari, ni la una ni la otra se dirigieron palabra, ese día Johanna hacia lo posible por mantener su distancia con Serena, cosa opuesta sucedía con Delia con quien tenía una relación muy amigable, la castaña le tenía una estima a la peli miel debido a Leaf pues desde que se conocieron en la universidad se hicieron muy amigas.
Por su parte Johanna seguía su camino, para la peli azul Serena no era la persona más apropiada como nueva figura materna para Hikari, la mujer recordó cómo es que luego de la muerte de su hija le había propuesto a Ash para que sea ella quien tenga la custodia de la niña con el objetivo de llevarla por el camino que ella consideraba correcto para Hikari, pero aquellas intenciones se vieron frustradas al ver al ejercito de abogados que la familia Ketchum tenía a su disposición.
La mañana se hacía presente, los pocos rayos del sol se filtraban entre las nubes de la fría ciudad, Serena estaba cubierta de pies a cabeza por sus mantas, la peli miel estaba agotada pues el día anterior se había quedado hasta tarde haciendo cuentas en su computadora, la mujer se empezaba a levantar pues sentía algo raro en su cama.
- ¿Qué demonios? - Serena se encontraba sorprendía con lo que tenía en su delante, una pequeña mesita de madera estaba encima de su cama y encima de esta había una taza de café con varios panes.
-¿Pero qué…?- La peli miel estaba confundida, su estado de somnolencia no le permitía reaccionar rápidamente.
- ¿Te vas a quedar ahí mirando o vas a comer? -
- Ash…- Serena identifico la voz, la mujer se sorprendió al ver a su novio en la habitación sosteniendo un ramo de flores, rápidamente el azabache se acercó y le dio un tierno beso en los labios
- Feliz aniversario -
- ¡Feliz aniversario mi amor! - Respondió alegremente la peli miel entendiendo finalmente la situación.
- Esto solo es el comienzo – Comentó Ash al dejarle el ramo de flores – Esta noche te recogeré para lo que tengo planeado, ponte algo bonito – Complemento el pelinegro.
- Claro que si – Contestó la mujer con una sonrisa mientras su mente trataba de adivinar que tendría planeado su novio y desayunaba con algo de prisa para no llegar tarde a su trabajo en el banco.
Ash se encontraba terminando el día en su oficina, se encontraba de muy buen humor aquella tarde, mentalmente había repasado su plan para celebrar su aniversario con Serena pero aun debía tratar un asunto antes.
El pelinegro se levantó de su escritorio y se dirigió a la puerta de su oficina para abrirle y dirigirse a su secretaria.
- May, ¿puedes venir un momento?
La mujer asintió y rápidamente entro a la oficina cerrando la puerta.
- ¿Qué sucede Ash?, ¿necesitas que te ayude en algo? – Preguntó calmadamente la castaña.
- Algo así – Respondió vagamente
Ante esta respuesta May decidió divertirse un poco a costa del pelinegro, ella estaba al tanto de los planes de su jefe para ese día ya que en ocasiones anteriores Ash llego inclusive a pedirle ayuda para celebrar esa ocasión.
- Déjame adivinar… ¿Quieres que cuide a Hika mientras tú te vas a una cena romántica con tu noviecita? - Comentó fingiendo enfado la castaña para cruzarse de brazos y darle la espalda.
Ash estaba algo sorprendido por la actitud de la castaña pero recordó que desde que su relación inicio realmente no había tenido ningún gesto romántico con ella, su relación era algo más bien pasional, luego de pensarlo un momento Ash se acercó a la mujer y la abrazo por la espalda.
- Perdóname…sé que dije que necesitaba tiempo y tu haz sido muy paciente – El pelinegro hizo una pequeña pausa y aprovechó para besar suavemente el cuello de la castaña. – Te prometo que dentro de poco haremos algo tú y yo…solo, dame algo más de tiempo –
May estaba contenta, si bien al principio solo quería bromear con el pelinegro había obtenido algo mucho mejor, se dejó llevar por el momento y coloco sus manos sobre los brazos del pelinegro que aun la rodeaban.
- Esta bien, te esperare entonces – Respondió la castaña suavemente sin romper el abrazo. – Entonces, ¿quieres que cuide a Hika esta noche? -.
- Eh…no, a Hika la cuidara mamá esta noche, lo que tenía que hablar contigo es… – Respondió Ash liberando el abrazo y dándole espacio a la mujer.
- ¿Es? – May preguntó al verlo acercarse a su escritorio y buscar una carpeta.
- Esto – Respondió Ash dándole una carpeta. – La sede central en Unova decidió implementar un nuevo sistema para la gestión del archivo y por lo tanto deberás ir una semana allí para el entrenamiento en este. –
- Vaya… - Comentó algo aburrida la chica.
- No pareces muy contenta – Soltó el pelinegro viendo la reacción de la castaña para luego complementar. – No es tan malo, es un viaje todo pago, estarás en un hotel lujoso con piscina, además aumentaran tu sueldo luego del entrenamiento –
- Pero yo quería estar contigo – Respondió la castaña haciendo una pequeña mueca de decepción.
- Cuando regreses haremos lo que tú quieras, te lo prometo – Ash respondió al tiempo que la tomaba de la mano.
- Esta bien, pero tendrás que ir a buscarme al aeropuerto cuando vuelva – Pidió la castaña en una clara referencia al gesto de Ash con su pareja.
- Claro lo que tú quieras. – Respondió Ash nerviosamente con una sonrisa.
En su departamento Serena se encontraba frente al espejo dando los toques finales a su atuendo para esa noche, vestía su más reciente adquisición un vestido negro largo con un solo hombro el cual se ajustaba perfectamente a su cintura, su cabello suelto por su espalda y usando unos zapatos de tacón del mismo color de su vestido.
- Todo está perfecto – Comentó la mujer alegremente al verse en el espejo, en ese momento su teléfono móvil sonó, al tomarlo una sonrisa se formó en su rostro al ver que se trataba de un mensaje de Ash diciéndole que estaba esperándola en la entrada de su edificio.
Serena quedo con la boca abierta en el momento que llego a la entrada de su edificio y es que allí se encontraba su pareja vestido de traje esperándola junto a una limusina negra.
Ash al ver a la mujer se acercó y le dio un corto beso en los labios para luego tomarla suavemente de la mano y llevarla hacia la limusina.
- Vamos, tenemos varios lugares que visitar – Comentó el pelinegro al tiempo que abría la puerta del vehículo y la invitaba a pasar.
Serena tomo asiento dentro del vehículo y Ash junto a ella, inmediatamente estuvieron dentro el vehículo comenzó su marcha, el interior del vehículo consistía en dos asientos largos en L y en frente de uno de ellos un mini bar con copas y todo lo necesario.
- Estas hermosa esta noche – Comentó Ash a su pareja. – Sin embargo hace falta algo –
- ¿Qué cosa hace falta? – Preguntó curiosa la mujer de cabellos miel.
- Cierra los ojos –
Serena obedeció la petición de Ash cerrando los ojos, durante los siguientes instantes solo sintió el movimiento de Ash y una pequeña sensación fría sobre su pecho
- Ya puedes abrir los ojos –
Al abrir los ojos Serena observo a lo que se refería el azabache, en su pecho ahora se encontraba una pequeña cadena dorada que colgaba desde su cuello y terminaba adornada en un corazón del mismo color, la mujer no pudo contener su emoción y rápidamente sus brazos pasaron tras el cuello de su pareja para atraparlo en un beso profundo.
- Gracias Ash, lo adoro – Serena agradeció al momento de romper el beso.
- Sabia que te gustaría, pero es solo el inicio – Comentó el pelinegro al tiempo que tomaba una botella y dos copas del mini bar frente a él y le daba una a la chica. Ash lleno las dos copas con champagne y dejo la botella a un lado.
- Por tres maravillosos años – Propuso Ash antes de brindar chocando la copa de su pareja suavemente.
- Por tres maravillosos años – Secundó Serena para que ambos vaciaran sus copas rápidamente y Ash las llenara nuevamente.
- Debo admitir que me está gustando lo que haz planeado, aunque debe haberte costado bastante – Comentó la mujer divertida.
- Es una ocasión especial no repare en gastos – Respondió orgulloso el azabache.
- Es usted muy generoso Señor Ketchum – Bromeó la chica disfrutando del buen ambiente.
- Lo sé, siempre me lo dicen – Respondió divertido Ash. – Por cierto podrías colocarte esto sobre los ojos, quiero que sea una sorpresa – Pidió Ash.
- Esta bien – Serena accedió con una sonrisa pensando que sería lo siguiente que tenía planeado el pelinegro.
- Bien, hemos llegado – Anunció el pelinegro.
Serena no veía nada al tener los ojos vendados, escucho el momento en que Ash abrió la puerta de la limusina y luego sintió la mano de este guiándola al exterior, una vez fuera dio unos cuantos pasos antes de sentir a Ash en su espalda quitándole la venda.
- Bien esta es nuestra primera parada – Comentó Ash con una sonrisa.
- Este es… - Comentó asombrada la mujer.
- Exacto, este es el lugar donde almorzamos juntos la primera vez, ha cambiado bastante, ¿no te parece? – Respondió Ash calmadamente.
La mujer no podía estar más de acuerdo, la primera vez que almorzó con Ash este lugar solo era un simple restaurante frecuentado por estudiantes universitarios, sin embargo ahora frente a ella se encontraba lo que parecía un restaurante bastante elegante.
- Bien, vamos, tengo reservada una mesa – Comento el pelinegro mientras la tomaba de la mano e ingresaban al restaurante.
En el interior del restaurante Serena no podía evitar notar el drástico cambio respecto al sitio que ella y Ash conocieron en su época de estudiantes, el lugar ahora era adornado por lámparas bastantes costosas, a diferencia de su versión anterior no habían jóvenes vestidos casualmente como clientes solo parejas vestidas elegantemente y además todo era adornado por suave música clásica tocada en vivo.
Ash había reservado una mesa junto a la ventana desde donde se lograba ver la Universidad a la que ambos habían asistido.
- En este mismo lugar, en la mesa que estaba ubicada aquí fue donde almorzamos juntos la primera vez. – Comentó Ash mientras tomaba las manos de la mujer.
- Es verdad, aunque en esa ocasión no creí que algún día terminaríamos así – Comentó Serena algo melancólica. – Por cierto están tardando bastante en tomar nuestra orden, ¿no crees? -.
- No lo harán – Respondió divertido el pelinegro.
- ¿Disculpa? –
- Les dije que queríamos cenar antes de venir –
- Vaya y ¿cómo sabes que quería de cenar? – Preguntó interesada la mujer.
- Vamos, llevamos tres años juntos, dame algo de crédito – Respondió fingiendo enojo el pelinegro.
La pareja siguió recordando los días que compartieron en la universidad hasta el momento que llego el mesero con los platos que Ash había ordenado y los dejo sobre la mesa.
El plato de la mujer era un filete de pescado a la plancha cubierto de aceite de oliva y perejil, el cual era acompañado por una ensalada y emitía un aroma que abría el apetito.
- Esto es…-
- Tu plato favorito, en nuestra primera cita oficial lo pediste… - El pelinegro hizo una pausa para comer un bocado del filete de carne que había ordenado para él y luego de tragarlo continuo.
– Recuerdo que me reñiste por ordenar algo parecido a esto y luego dijiste que tu plato además de delicioso ayudaba a cuidar la figura. – El pelinegro terminó la anécdota con una pequeña risa.
- Mira lo que me gano por ayudarte a cuidar la figura – Respondió fingiendo estar ofendida la mujer de cabellos color miel.
Luego de un buen tiempo la pareja termino su cena y salió del restaurante para entrar nuevamente a la limusina, inmediatamente los dos estuvieron dentro el vehículo empezó su marcha hacia la siguiente parada.
- Debo admitir te estas superando bastante cariño – Comentó Serena recargando su cabeza sobre el hombro del azabache.
- Aun tengo preparadas algunas cosas – Respondió al tiempo que pasaba su brazo sobre los hombros de la mujer y la acercaba más a él.
- Sabes…voy a comenzar a sentirme culpable de no haberte preparado algo tan elaborado. – Serena dijo algo triste.
- Tu tranquila, para mí ya es más que suficiente lo paciente que has sido en esta relación, lo paciente que has sido con Hika y conmigo… - Respondió rápidamente el pelinegro para robarle un corto beso.
- No tienes que agradecerme por eso, lo hago porque quiero y porque te amo - Serena terminó para repetir el gesto de su pareja y robar también un corto beso.
Ash se separó por un momento y volvió a tomar la venda de uno de sus bolsillos.
- Bien, es hora de la siguiente sorpresa – Comentó el pelinegro mientras su pareja se colocaba la venda sobre los ojos.
Serena sintió al bajarse de la limusina el viento frio de la noche golpeando su rostro, el pelinegro la despojo de la venda y vio la entrada a un club que Ash y ella visitaron la primera noche que salieron juntos.
- Aquí es donde te enseñe a bailar correctamente – Exclamó Serena emocionada.
- Hey, hey, que yo ya sabía bailar…solo estaba fuera de forma – Contesto apenado el pelinegro. – Bueno entremos para que te demuestre que el alumno supero a la maestra. –
La pareja entro en el club y nuevamente Serena se asombró al ver que el club seguía siendo prácticamente el mismo a pesar de haberlo visitado hace cuatro años, pero tuvo poco tiempo para detallar esto al ser llevada a la pista de baile por Ash.
La primera vez que serena había llevado a Ash a aquel club lo había escogido por su reputación puesto que ese club se especializaba en música lenta y suave y esta permanecía a pesar del tiempo, pues ella se encontraba inmersa en el suave bolero que sonaba de fondo.
- Esta noche está siendo encantadora – Comentó la mujer colocando la cabeza sobre el pecho del pelinegro.
- A diferencia de la última vez que vinimos hoy no tienes que corregirme por pisar tus pies al bailar – Recordó gracioso Ash.
- Tuve que enseñarte a bailar desde el principio, eras muy torpe aunque lo simpático que eres te ayudaba. – Comentó la peli miel sin abandonar su lugar. – Aunque haz mejorado bastante
La pareja siguió allí inmersa durante un tiempo bailando como si nada alrededor de ellos dos importase.
Una vez la limusina estuvo en movimiento con ellos dentro, Serena se sentó sobre Ash mientras las piernas de este pasaban entre las de ella.
- Más vale que la próxima parada sea la última, si no terminare dándote tu regalo aquí mismo – Ronroneó la mujer al oído de su pareja.
- Eso sería algo desconsiderado con el pobre conductor, ¿no crees? –
- No me importa – Respondió la mujer volviendo a devorar la boca del pelinegro.
- Por tentador que eso suene…tendrás que esperar un poco – Comentó el pelinegro colocando las manos sobre la espalda de su pareja.
- Esta bien, seré buena – Serena abandonó su posición encima del pelinegro para llenar nuevamente las copas de champagne. – ¿No me vas a pedir que me coloque la venda esta vez? – Preguntó al tiempo que le pasaba una copa llena de champagne al pelinegro.
- No, para esta ya no es necesario – Comentó recibiendo la copa.
La limusina se detuvo frente a un edificio bastante alto, un hotel, uno que Serena conocía bastante bien, pues fue el hotel en el que se hospedo los primeros días de su llegada de Kalos.
- Me dijiste que este lugar te gustaba mucho, ¿no? – Comentó Ash con una sonrisa mientras salía de la limusina y le invitaba a seguirlo.
Una vez entraron en el hotel Ash fue a la recepción y rápidamente le entregaron las llaves de una habitación, luego de esto la pareja entro en un ascensor hacia su piso de destino, Serena se fijó bien en el piso que selecciono el pelinegro.
- ¿Hay más sorpresas en el cuarto? – Preguntó divertida la mujer.
- Bueno a este punto quizás sea predecible lo que sigue – Comentó tranquilamente.
- Vamos a la habitación que tenía los primeros días que llegue de Kalos, ¿cierto? –
- Exactamente, dijiste que adorabas la vista desde allí – Complementó el Pelinegro, el cual al poco tiempo fue acorralado por su pareja contra una de las paredes del ascensor mientras la boca de ella se apoderaba de la suya y el cuerpo de esta lo mantenía preso contra la pared.
Serena se separó del azabache al llegar al piso de destino para míralo con una sonrisa y decirle.
- Vamos a mi habitación –
Ash salió del ascensor y la siguió por un pasillo hasta llegar a la puerta de la habitación.
- Esta vez no te pondré la venda…pero quiero que cierres los ojos hasta que te diga –
- Te está gustando bastante esto…quizás más tarde usemos la venda para otra cosa – Comentó provocativamente mientras cerraba los ojos a petición de su novio.
Serena sintió cuando Ash la guio al interior de la habitación y la hizo sentarse sobre algo suave probablemente una cama, luego solo escucho ruidos del pelinegro preparando algo.
- Ya puedes abrirlos –
Serena abrió los ojos para encontrarse con una habitación decorada con pétalos de rosa sobre la cama, iluminada por velas y en una pequeña mesa se encontraba un pequeño pastel junto a una botella de champagne y dos copas.
Serena no aguantó más y se abalanzó sobre su novio para luego caer sobre el en la cama, en un segundo se deshizo de la corbata del chico lanzándola a otro extremo de la habitación para seguir con su chaqueta y desabotonar la camisa dejando el pecho del azabache expuesto.
La mujer comenzó a lamer desde el cuello del pelinegro para bajar hasta su pecho y juguetear con los pezones de este obteniendo un gruñido por parte del Ketchum.
- Dices que no te gusta pero parece lo contrario – Comento divertida la mujer. – Es hora de que yo te de tu regalo. –
Serena se levantó y en un elegante movimiento se despojó de su vestido quedando únicamente en su ropa interior de encaje color negra y sus tacones, Ash la veía embelesado al tiempo que se quitaba lo que quedaba de su ropa y quedaba en ropa interior también.
Al estar ambos en solo su ropa íntima Serena nuevamente se lanzó sobre el pelinegro atrapando su boca, Ash poso sus manos en la espalda de la joven para rápidamente deshacerse del sujetador el cual se perdió en algún rincón de la habitación.
Ash dio la vuelta para quedar sobre la mujer obteniendo una vista de sus suaves pechos desnudos, sus pezones rosados rígidos, su sonrojado rostro y su respiración agitada, provocado por la visión sumergió sus labios en el delicado cuello de la peli miel.
- Ahh – Gimió la mujer al sentir la caricia de los dientes del azabache sobre su cuello.
El pelinegro se sintió feliz con los gemidos de su pareja y deslizo sus manos para deshacerse de las bragas de su pareja, e iniciar el descenso desde el cuello pasando por los pechos de la mujer.
Serena gimió suavemente al sentir el aliento del pelinegro sobre sus rosados pezones y mordió su labio inferior al sentir los labios y lengua del pelinegro acariciarlos.
Ash abandonó la posición para descender aún más y apoderarse momentáneamente del punto medio de la mujer.
- Eso me da cosquillas, déjalo – Pidió Serena al sentir la lengua del pelinegro juguetear con su ombligo.
- Si tú lo dices – Respondió el pelinegro con una sonrisa.
Serena acaricio el cabello del pelinegro suavemente mientras esta descendía aún más.
- ¡OH DIOS! – Gimió Serena al arquear la espalda en respuesta a la sensación de la lengua del pelinegro invadiendo su húmeda y estrecha cueva.
– Sigue, sigue – Demandó la mujer al tiempo que su mano apretaba con fuerza el cabello del pelinegro y nuevamente sus dientes se encontraban con su labio inferior.
Ash abandonó su labor, su respiración al igual que la de su pareja estaba agitada, se deshizo de la última prenda que le quedaba la cual solo estorbaba en aquel momento y se colocó sobre la mujer.
- Serena…no puedo más…necesito – Pidió a medias el azabache.
Serena coloco una mano en la mejilla del pelinegro y lo miro a los ojos para darle la confirmación que necesitaba.
Ash levanto ligeramente la cadera de su pareja apoyándola sobre su brazo e invadió su intimidad fieramente causando un estremecimiento en la mujer que tenía en brazos.
- ¡Ash! – Gimió la chica al tiempo que atrapaba el cuello del pelinegro entre sus brazos y su cálido aliento golpeaba el oído de este.
Sin soltarse en ningún momento la pareja seguía consumando su amor mientras la cama de la habitación sonaba con sus movimientos y las velas se consumían, Serena a punto de alcanzar el clímax enterró los dientes en el hombro del pelinegro con la suficiente fuerza para dejar una marca aun sin ser consciente de ello.
El dolor en el hombro solo alentó al pelinegro el cual se aferró fuertemente a su pareja al alcanzar su límite y estallar dentro de ella.
Ash se separó y se acostó al lado de la mujer, tomo la mano de esta mientras ambos luchaban por recuperar el aliento.
- Esta delicioso – Comentó Serena al recibir el pequeño trozo de pastel que Ash le ofrecía con un tenedor.
Serena se encontraba con la cabeza recostada sobre el pecho del azabache mientras este le daba de comer el pastel que había comprado para su aniversario.
- Sabes creo que hoy podría ser un día peligroso – Comento divertida la chica.
El comentario dejo helado al pelinegro por un momento, Serena al ver la reacción de su pareja tuvo un pequeño ataque de risa.
- Tranquilo era broma, sabes…la pase muy bien esta noche, ha sido el mejor aniversario que hemos tenido -.
- Te debía algo así, en especial luego de la decepcionante primera vez que tuvimos – Comento melancólico el azabache mientras le daba de comer otro bocado de pastel.
- A mí me gusto –
- Esta bien, no tienes que fingir yo se lo mal que estuve –
- Bueno…no fue solo culpa tuya, olvídalo sigue dándome de comer – Ordeno la chica divertida.
- De acuerdo –
Continuara…
