La noche se había apoderado de la ciudad, la nieve caía y el frio era demasiado crudo. Las personas caminaban con gruesos abrigos en las calles mientras otros se encontraban en algunos clubes nocturnos para pasar aquella triste noche.
- ¿Y qué tal si Liam y todo el resto solo es el producto de la imaginación de Ash en coma? - era lo que se preguntaba un chico quien se encontraba en una mesa, solitario, quien traía una botella de licor caro.
Fue en ese momento que la puerta del club se abrió de golpe, todos voltearon y vieron a un chico de cabello negro y anteojos caminar directo a la mesa de aquel joven que se encontraba buscando el sentido de la vida.
- ¡AXL! ¡TENEMOS QUE CONTINUAR CON HOW I MEET YOUR STEPMOTHER! - exclamo Wholock.
- Nada de eso, estoy retirado, tengo otras cosas por las que vivir, otros sueños por los cuales luchar. -
Sin previo aviso el muchacho de anteojos puso en la mesa un maletín, este lo abrió y Axl quedó pasmado al ver lo que había en su interior.
- ¡NO TODO EN ESTA VIDA ES DINERO MALDITO CAPITALISTA! - grito un enfurecido Axl.
- ¡Pero Axl! ¡Debemos terminar el fic! ¡Desde que lo dejamos en hiatus la comunidad se fue al diablo y solo hay puros fanfiction genéricos de pésima calidad! -
Fue en ese entonces que Wholock saco su celular y le enseño la cruda realidad a Axl, lo que decía su viejo amigo era cierto.
Todos esos pésimos fanfiction hicieron recordar aquellas épocas doradas donde se publicaban historias de excelente narrativa que demostraban al mundo que pokémon era mucho más que un chico pierde ligas.
Axl suspiro, saco de su abrigo una pequeña bolsa transparente que contenía un extraño polvo de color blanco que esparció en formas de líneas en la mesa. Este se acercó a aspirarlas y con una energía que Wholock no había visto desde hace bastante tiempo exclamo con todas sus fuerzas.
- ¡TRAIGANME A HIKA! -
Nota de Axl: Bien luego de mi quinta resurrección solo queda decir, Pokémon no es propiedad nuestra y esto lo hacemos por mero aburrimiento y esperamos que el cap sea de su agrado.
Saludos.
How I Meet Your Stepmother
Acto V
Un radiante sol era lo que iluminaba la ciudad, sus brillantes rayos le daban vida a aquella urbe repleta de rascacielos. Los habitantes de la ciudad salían para hacer sus respectivas actividades y eso incluía a una hermosa pelinegra que se miraba al espejo que se arreglaba para un día, como cualquier otro, en la escuela.
Hikari se terminaba de abotonar su blusa de color blanco, su falda de color azul marino y un pequeño lazo en el cuello junto a la insignia de la institución bordada en el bolsillo ubicado en el pecho la hacían ver elegante y muy atractiva. Normalmente se usaba un chaleco de lana, color azul marino, pero por motivo de que era verano se obviaba eso. La pelinegra tomo su maleta y se dirigió hacia la cocina, en el trayecto observo una habitación repleta de dibujos hechos a mano sobre vestidos y también algún que otro maniquí que traían puestos elegantes vestidos.
Al llegar al vestíbulo observo una habitación abierta, ahí estaba un escritorio con una laptop y detrás de él un estante repleto de libros - ¡Hika! - la joven volteo a ver quién era la que la llamaba.
- ¡Maya! -
Hikari rápidamente se acercó a la cocina para saludar a su pequeña hermanita de dos años quien se encontraba sentada en una silla para bebés y recibiendo el desayuno, leche dentro de un biberón con adornos de un piplup y en un pequeño plato con diseños de un Pikachu había un huevo cocido con un trozo de pan.
- ¿Cómo amaneciste cariño? - pregunto una hermosa peli azul quien le dedicaba una sonrisa.
- ¡Bien mamá! - respondió Hikari quien tomaba asiento.
Maya era la hija menor del matrimonio Ketchum – Berlitz, una pequeña niña de cabello y ojos azules cuyos rasgos se asemejaban a los del padre - Hola hija - dijo un azabache quien llegaba al comedor.
- Hola papá - respondió alegremente la joven.
El chico vestía con camisa y corbata, ese día tenía una reunión con los directivos y tenía que verse lo más presentable posible - Hija, antes de irnos al instituto tendremos que recoger a tú tía Leaf, quiere que la lleve a la clínica para que le pongan sus vacunas a Blue - comento el azabache quien tomaba asiento y se ponía a jugar muy animosamente con su menor hija provocando risas a la pequeña Maya.
- ¡¿Iremos a ver a Blue?! - pregunto emocionada la pelinegra.
- Sí, las dejamos en la clínica y luego te llevo al instituto, apura para que nos alcance el tiempo. -
La joven se apresuró y empezó a devorar el desayuno provocando cierta gracia en Dawn pues sabía que a su hija le encantaba ir a ver a su prima, una pequeña bebé de la misma edad de Maya y que era la viva imagen de Leaf pero con la diferencia de que en vez de ojos verdes la niña traía ojos azules.
El desayuno ya había sido terminado, justo cuando la joven se levantaba para irse junto a su padre recordó que había dejado olvidado uno de sus libros en su habitación - Espera ya regreso - comento Hikari quien se apresuró en ir a su dormitorio.
Ahí estaba el libro de historia que se encontraba en su cama. La pelinegra se acercó a la cama y tomo el libro, pero empezó a escuchar el despertador de la mesita que empezaba a sonar - ¡¿Qué?! - Hikari se encontraba mirando el techo, aquel sonido la fastidiaba.
La pelinegra se encontraba cubiertas por las mantas de su cama, el ambiente estaba muy frio debido al invierno. Hikari intento sentarse y prendió una lámpara que estaba en una mesita al costado de su cama, desde su posición observo las cortinas cerradas y apreciar la oscuridad de su habitación.
- Un sueño… -
Aquella utopía, la vida perfecta, era algo inalcanzable e imposible de realizar. Desde hace cuatro años de manera frecuente la mente de Hikari era bombardeada por diferentes sueños que le mostraban una vida alternativa en caso su madre no hubiera fallecido.
A su cabeza volvían los recuerdos de aquella hermosa peli azul, ese trágico día de su cumpleaños en que la vio por última vez, todas las sesiones con los psicólogos y aquellas largas charlas con su familia.
A simple vista pareciese que Hikari había logrado superar la muerte de Dawn, a simple vista pues lo que nadie sabía es que ella estaba muerta por dentro. Eran cuatro años de engaños, la peli negra sabia aparentar muy bien ante todos, falsas sonrisas ocultaban la tristeza que ella tenía en su interior.
La joven intento aclarar su mente, fue cuando recordó una conversación que ese día tuvo con su abuela Delia. Hikari se levantó de su cama, se puso un abrigo, abrió un cajón de la cual saco un folleto colorido que traía las imágenes de unas playas.
Era aproximadamente las once de la noche y Ash se encontraba en su dormitorio recostado en la cama con su laptop junto una taza de café a su lado puesto sobre la mesita al costado de la cama, en dicha mesita había una foto enmarcada de su difunta esposa.
El chico tenía en la pantalla una gran cantidad de números y cuadros estadísticos. Ni en su época de estudiante en la facultad de economía en la universidad había hecho una serie de cálculos como los que estaba haciendo ahora, el azabache estaba muy concentrado y el estrés estaba a punto de hacer colapsar a su cuerpo.
- ¿Eh? -
Una video llamada llamo la atención del azabache, era de Serena, sin dudarlo el chico contesto y observo a su novia quien traía puesto un camisón rosado que usaba para dormir.
- ¿Cómo estas mi amor? - pregunto la alegre peli miel, feliz de ver a su novio al que no veía en todo el día.
- Estresado, tengo unos cuadros que se me hace difícil calcular... -
- Haber envíamelo. -
- De acuerdo - respondió el chico quien le enviaba los cuadros de cálculos a su novia por correo electrónico.
La joven recibió la notificación del correo - Esto me hace acordar cuando en la universidad nos ayudábamos- comento alegremente la peli miel quien empezaba a hacer los cálculos.
- Sí, nuestras clases eran casi las mismas y siempre estábamos en los mismos grupos. -
Pasaron pocos minutos y la mujer le enviaba al azabache los cuadros por correo - Listo, ahí están - comento con una sonrisa Serena.
- Gracias. -
- Ne t'inquiète pas - Respondió la joven en su idioma natal al mismo tiempo que le guiñaba los ojos.
- ¿Eh? - Pregunto Ash quien nunca logro aprender kalonense.
- Que no te preocupes. -
- Bueno si… no tenía cabeza para esto, desde que May se fue a Unova eh estado acumulado de bastante trabajo. -
- ¿Pero la capacitación no era en dos semanas? -
- Sí, pero pidió permiso para irse por más tiempo y vacacionar. -
- Vaya, cambiando de tema, le programaron una cesárea a mi hermana y justo dará para las vacaciones de quince días que le dan a Hika. -
- Eso… - respondió Ash con una cara de tristeza - Desde que se fue May eh tenido mucho trabajo y las reuniones con el directorio me obligaran a quedarme - continúo diciendo el azabache con melancolía.
- No podré ir y ya conoces a Hika ella tampoco querrá a menos que vaya yo. -
- Bueno… será para la siguiente - respondió Serena comprendiendo la situación - Me hubiera gustado que vayan, pero así están las cosas - continuo la peli miel cabizbaja. -
- ¡En vacaciones de verano te juro iremos a Kalos los tres! - exclamo Ash.
Una cara de asombro fue lo que invadió el rostro de Serena, sorpresa y entusiasmo, nunca pensó que su novio tendría esa iniciativa cosa que impactaba mucho en ella.
- ¡Si me encantaría! - exclamo la peli miel quien se le dibujaba una sonrisa en el rostro.
- Entonces quedamos, iremos toda una temporada a Kalos en vacaciones. -
- ¡Siiii! -
- Siempre quise conocer a tu familia, solo la conozco por video llamada. -
- Ellos tienen un muy buen concepto de ti, no les importa para nada el hecho que tengas a Hikari. -
Y justo en ese momento donde la peli miel hablaba sobre Hikari es que la niña de larga cabellera negra aparecía en la puerta del azabache – Papá - comento la pequeña.
- Hika, pensé que estabas durmiendo - respondió el chico.
- Hola Hikari - dijo alegremente la peli miel, moviendo su mano a modo de saludo.
- Ah, hola. -
- Bueno Ash, mejor te dejo, hablamos mañana - seguido de eso la mujer le enviaba un beso a lo lejos, desde atrás de la pantalla de la computadora.
- ¿Qué sucede hija? - pregunto el joven padre quien desviaba toda su atención a su pequeña.
Una hoja de papel apareció de la nada dejando a Ash algo confundido de la forma tan imprevista de cómo había aparecido - ¿qué es esto? - se preguntó el chico quien tomaba la hoja de papel de las manos de Hikari.
- Estuve hablando con la abuela Delia en la mañana, ella quiere llevarme a un viaje hacia Alola, será en la época de las vacaciones.
Ash miro el documento que su hija le había alcanzado, era una hoja de papel muy colorida donde se encontraba el mapa de aquella región tropical. Una explicación del tour para dos personas al que su madre le estaba proponiendo a Hikari.
- Se ve interesante y si me gustaría que vayas, pero… - en ese momento al azabache recordó que en esos días sus reuniones con el directorio le quitarían mucho tiempo, él no podía dejar sola a Hikari, aunque para en ese entonces Leaf estaría devuelta de su viaje, pero él ya consideraba abuso hacerla cuidar todos los días.
- Mañana hablo con tu abuela para que me diga cómo es esto, iras a ese viaje - la pequeña se lanzó a abrazar a su padre - ¡Gracias! ¡Gracias! ¡Gracias! - exclamaba la joven quien apretaba con fuerza al hombre.
- Anda acuéstate hija, mañana tienes clases, hablare con mi mamá sobre esto a medio día. -
- ¡Siiiiii! - Hikari estaba feliz pues iría a ese viaje que tanta ilusión le hacía.
- Anda a dormir, ya es tarde y mañana tienes examen.
- ¡Gracias! - la niña le dio un beso en la mejilla al chico y luego salió corriendo dirigiéndose a su dormitorio.
- Un viaje… - se dijo el azabache quien tomaba nuevamente el folleto, el chico miro la foto de Dawn durante unos segundos -ese año habíamos planeado ir a Alola- se volvió a decir al mismo tiempo que varios recuerdos inundaban la cabeza del chico.
Llego la mañana, como de costumbre Ash llevaba en su auto a su pequeña a la escuela. Hikari se sentaba en el asiento del copiloto, en su regazo traía su mochila y en su mano un vaso descartable donde había chocolate caliente y en su cuello una bufanda de color rojo que su abuela Johana le había tejido.
- En mi hora de almuerzo llamo a tu abuela para acordar como será para el viaje. -
- ¡Siiii! - exclamo la niña emocionada.
El viaje termino, el auto estaba ya en los estacionamientos de la escuela. Hikari fue la primera en bajar del auto y esperaba a que su padre bajara y pusiera el seguro al carro. Ambos entraron al edificio
- Anda a tu salón que yo iré a buscar a tu maestra en su oficina. -
- Si. -
- Más tarde vengo a recogerte, ten un buen día cariño - dijo el azabache despidiéndose de la niña.
- ¡Igual tú papá! - respondió la niña alegremente.
Hikari caminaba por los pasillos tarareando una canción que había escuchado por la radio.
- ¿Enserio que es padre soltero? - esa voz saco de onda a la niña - "Es la maestra Diantha" - la joven reconoció aquella voz de una de las profesoras de la escuela.
La voz provenía de la sala de profesores que estaba cerca de donde se encontraba la pequeña, ella se acercó y se puso detrás del muro a escuchar.
- El chico Ketchum es viudo, nunca lo eh visto con alguna pareja - dijo la maestra Cinthia.
- Ash es tan guapo, me gustaría tenerlo de novio - comento la profesora Flannery quien era la más joven del grupo.
- Me pregunto cómo le hará para cuidar a Hikari, la pobre debe estar sola sin tener madre - se preguntó Diantha.
- El Ketchum hace lo que puede, pero creo que necesita ayuda con ella - comento Cinthia.
- Tú estás algo mayor para él, ¡déjanos algo! - exclamo Flannery.
- Oh vamos acaso yo… - el sonido del celular de la rubia interrumpió la conversación - ¿diga? - respondió la mujer - Hablando de Ketchum, la secretaria me dijo que él me está esperando en la oficina así que… - la mujer se levantó en un tono victorioso mientras que sus amigas la miraban con algo de celos.
Al salir, lo primero que vio la rubia fue a una Hikari enojada con los cachetes inflados.
- ¿No tienes clases? - pregunto la rubia en un tono burlón debido a que sabía perfectamente lo celosa que era la pequeña con su padre.
- De aquí que terminen los exámenes ya no te veo por quince días y no le podrás coquetear a papá - decía Hikari por lo bajo mientras se iba a su salón de clases.
Los días pasaron, la rutina era la misma. Llego el fin de semana y con eso la finalización del periodo escolar. Los estudiantes salían de vacaciones durante quince días y luego retornarían a las aulas durante el resto del año. Algunos estudiantes estarían en sus casas jugando videojuegos, pero otros se irían de viaje, a este último grupo pertenecía Hikari quien ya tenía las maletas preparadas para su tan ansiado viaje con su abuela.
Era sábado, aproximadamente las cinco de la tarde, en el aeropuerto de la ciudad el tránsito de las personas era por el momento muy bajo, los aviones se encontraban estacionados en las pistas mientras que los pasajeros se despedían de sus amigos y familiares para iniciar con su viaje.
- Adiós Serena, salúdame a tus padres y a tu hermana. -
- Lo hare amor - dijo la peli miel mientras le daba un tierno beso en la boca a su pareja.
La mujer se inclinó para estar a la altura de Hikari - Nos vemos pronto Hikari - se despidió la chica dedicándole una sonrisa a la pequeña.
- Ajam - fue la respuesta de la niña, quien aún no lograba digerir a Serena.
La peli miel tomo su maleta "el vuelo con destino a Kalos está por salir" la voz que anunciaba el vuelo de Serena avisaba que ya era hora de la partida. Un último beso le dio la mujer a su novio, y otro le dio en la frente a la pequeña.
En sí, Serena en realidad es una kalonensa que llego al país a estudiar, con el tiempo y luego que empezó su relación con Ash esta se estableció en Kanto. El Ketchum se despedía a lo lejos, el joven padre miraba desde su ubicación a la mujer entrar al avión.
Ash entro al auto con Hikari, estos se acomodaron en sus respectivos asientos antes de partir.
- Enserio, tienes que portarte mejor con ella - dijo Ash en un tono de enojo.
- Sabes bien que Serena no me agrada para nada. -
El chico miro algo enojado a la niña -ahora no es el momento, ya hablaremos de esto luego- el azabache prendió el auto y este salió del aeropuerto -tenemos que ir con Leaf, ella me dijo para salir a comer porque quiere estar contigo- comento el azabache.
- ¡¿Enserio?! - pregunto la niña, emocionada por lo que su padre decía.
- Sí, iremos a su departamento y luego iremos a una pizzería. –
- Así que papá y tú eran muy unidos. -
- Desde que murió papá, mamá se mataba trabajando por nosotros - dijo Leaf quien recordaba aquellos días de su infancia - Ambos teníamos que cuidarnos, primero la abuela nos ayudaba, pero al final tuve que ser yo la que tuvo que tomar las riendas - continuaba la castaña.
- ¿Y cómo eran en el instituto? - pregunto Hikari - ósea, sé que la tía cuidaba mucho de papá, pero nunca me cuentan con detalles - comento la pequeña quien jalaba un pedazo de pizza.
- Pues… -
Las clases dentro del instituto habían terminado, muchos de los estudiantes se encontraban en las afueras y otros en los pasillos conversando. Toda conversación se detuvo al ver que por el pasillo caminaba una hermosa castaña de larga cabellera y ojos verdes, su cuerpo se moldeaba muy bien con el uniforme y su caminar dejaba embobado a todos los chicos que la observaban.
Ahí se encontraba Leaf, la chica más codiciada de todo el instituto, alguien que fue apodada como "indomable" debido no solo a que rechazaba a todos los chicos que le proponían salir, también por la enorme fuerza física que esta empleaba cada que alguien se intentaba aprovechar de su hermano menor.
- Ash, nos vamos - comento alegremente la castaña quien había saltado hacia su hermano, abrazándolo por la espalda y colgándose de él.
- ¡Si, pero bájate! ¡pesas! - exclamo el chico.
Al azabache a veces le incomodaba la actitud de su hermana, sentía que era avergonzado de cierta forma y su grupo de amigos se aguantaban las risas debido a que no querían ser golpeados por la castaña. Grupo de amigos en la que se encuentran un joven de mirada seria y cabello purpura y otro castaño que claramente se le notaba en su expresión lo enamorado que estaba de Leaf.
- Nos vemos el lunes, Paul, Gary. -
Todos los presentes observaban la escena, veían como la mujer más deseada de todo el instituto se comportaba completamente diferente al lado de su hermano, era una chica completamente diferente al lado de Ash. Leaf parecía una niña juguetona cada que estaba cerca del azabache.
Dentro del súper las cosas no cambiaban, la castaña agarraba muy melosamente del brazo al azabache. Cualquiera que los viera, diría que esos dos serian una pareja de novios pues la forma en como Leaf abrazaba a Ash se prestaba a eso. Aunque para la castaña, quien había cuidado al chico desde muy niño, veía a Ash como si fuera aun un niño como aquel hermanito al que se las arreglaba para cuidar todos los días.
- Leaf, enserio me sentía hostigado- dijo el chico luego del relato de la castaña.
- Todo lo hice por ti, y saliste bien derecho… bueno casi. -
- La tía Leaf te cuidaba mucho papá. -
- Sí, pero a veces exageras –
El azabache manejaba, en los asientos traseros se encontraban su madre y su pequeña hija ambas con un rostro de entusiasmo debido al viaje que ellas estarían a punto de realizar. Ash miro por el retrovisor, hace mucho que no veía a Hikari con esa alegría tan característica en ella.
- "Solo cuando viajábamos con Dawn" - fue lo que pensó al recordar escenas de sus viajes familiares con su difunta esposa, Hikari mostraba el mismo entusiasmo de aquel entonces.
- Nos iremos a las playas, estaremos de compras por la ciudad. -
A su lado, en el asiento del copiloto, se encontraba su hermana Leaf quien estaba acompañando en esa travesía al aeropuerto para despedirse de su madre. Cada que la madre de los Ketchum viaja siempre se iban ambos hermanos a despedirla, era ya una especie de tradición familiar.
De hecho cuando Dawn aún vivía, la peli azul acompañaba a los hermanos a despedir a su suegra en el aeropuerto esto debido al gran cariño que se tenían ambas.
La señora Delia le explicaba a su nieta todo el recorrido que harían por las islas de Alola, aquel era el primer viaje que hacia la niña con su abuela y la emoción que recorría por su cuerpo era demasiada. Después de todo Hikari con su abuela Delia se llevaban fenomenal, el carisma de la señora alegraba hasta al día más oscuro y fue ella uno de los factores más importantes que ayudaron a la niña a "superar" la pérdida irreparable de su madre.
Aquella era una excelente relación, cada que Delia estaba con Hikari llegaba a su memoria aquellos días donde Leaf o Ash eran unos pequeños niños. Unas épocas difíciles debido a que ella tenía que estar trabajando noche y día, por eso cuando nació Hikari ella se había hecho la promesa de estar siempre presente cada que la pequeña la necesitase.
Aunque no se podía decir lo mismo de la relación entre Hikari y Johanna, si bien la peli azul quería mucho a su nieta la forma de expresarlo no era la misma que la de Delia. La señora Berlitz siempre se caracterizó por ser alguien reservada y estricta, las veces que Hikari se quedaba con la señora recibía estrictas enseñanzas sobre modales y educación, la hacía leer algunos libros de gran tamaño. Si bien la señora Johanna lo hacía todo por el bien de Hikari, esta no se sentía tan cómoda esto más que nada porque a la edad de ella un niño prefiere estar jugando y divirtiéndose que estar aprendiendo de forma estricta modales y literatura, la misma férrea enseñanza que Johanna había aplicado en Dawn para que esta fuese por buen camino y no cometiese errores en su vida, aunque claro que no le funciono debido a que la peli azul se terminó embarazando a una edad muy temprana.
En el aeropuerto el azabache jalaba las maletas mientras veía a su hija llena de alegría y emoción por ese viaje, desde hace cuatro años que Hikari no viajaba de esa forma y en su rostro se veía ese entusiasmo.
- Te voy a extrañar mucho papá - dijo la pequeña quien abrazaba al azabache.
- Yo también hija, recuerda obedecer a la abuela en todo lo que ella te diga. -
- ¡Si! -
La corta pero tierna despedida entre padre e hija había terminado, mientras que Leaf se despedía de su sobrina la señora Delia se acercaba a su hijo.
- No te preocupes Ash, ella va a estar bien - dijo Delia quien ponía una de sus manos en el hombro derecho de su hijo.
- si… - fue la respuesta del azabache, se notaba preocupación en sus palabras.
- Oye cambia esa cara, Hikari estará bien y la pasara fenomenal en estas vacaciones - dijo Delia intentando tranquilizar a su hijo.
Leaf noto aquella aura depresiva de su hermano, cosa que ni Hikari ni Delia lograron percibir. La familia se despidió, Ash observo a su pequeña hija entrar en el avión junto a su abuela.
- Estate tranquilo - dijo la castaña.
- Si pero… -
- Nada de peros, debes despejar tu mente. -
Ambos se fueron al auto del azabache, Ash se encontraba cabizbajo y un sentimiento de melancolía apoderaba de él. El auto se encontraba en marcha, Leaf vestía con una blusa y falda gris, largas medias que le cubrían las piernas del frio y un abrigo también de color gris. El azabache la llevaba a su trabajo, a la universidad en la que ella dictaba clases.
La castaña al no haber tenido nunca pareja se dedicó a dos cosas: estudios y al cuidado de Hikari cada que su hermano necesitase ayuda. Tanto se enfrasco en estudios que a sus treinta y cinco años ya tenía doctorado.
Era un viaje hacia la universidad un poco incómodo, algo silencioso que si no fuera por Leaf que sacaba temas de conversación aquel trayecto sería uno muerto.
Ash estaba con la mirada perdida observando la autopista, no le prestaba mucho interés a lo que su hermana decía en esos momentos. Pasaron los minutos, Ash podía observar los edificios del campus universitario, a su mente venían imágenes de aquellas épocas de estudiante y como se llegaba a perder dentro de aquella universidad que por su gran tamaño parecía una ciudad dentro de la ciudad en la que vive.
- ¿y qué te parece? –
- ¿Eh? -
Leaf había estado hablando, el azabache no le había prestado atención.
- ¿Qué decías? -
- Que vayamos a divertirnos como en los viejos tiempos - respondió la castaña, incomoda por el hecho de que su hermano no le estaba escuchando.
Ash suspiro, estaciono el auto afuera de la universidad - La verdad… quisiera estar solo - fue la respuesta del chico.
Leaf miro con seriedad y algo de enojo a su hermano - Tenemos que hablar - dijo la castaña quien ya estaba contra la hora pues tenía que ir a dictar clases, eso no le importaba pues sabía que su hermano necesitaba ayuda en esos momentos.
- ¿Qué quieres? - pregunto el azabache al notar el enojo de su hermana.
- Tan solo mírate, han pasado cuatro años desde que Dawn se fue - dijo la castaña quien observaba a su hermano en un estado deprimente - Cuatro años y aún no lo superas, cuatro años con ataques de depresión ¡Y NO ME VENGAS A DECIR QUE NO PORQUE TE CONOZCO MUY BIEN Y YA SÉ QUE ESTAS TENIENDO UNA RECAÍDA! ¡¿QUÉ CREES QUE DIRÍA DAWN AL VERTE?! - preguntaba muy enojada la joven.
- Esto no es de tu incumbencia. -
Fue en ese momento que la joven le tiro una fuerte cachetada al azabache, algunos chicos que pasaban por ahí escucharon el golpe y miraban de forma disimulada como la mujer miraba con ira al azabache.
- ¡¿QUÉ TE PASA?! - pregunto el azabache quien tenía la mejilla roja.
- ¡¿QUÉ ES LO QUE ME PASA?! ¡¿QUÉ ES LO QUE TE PASA?! -
- ¡Déjame en paz! ¡Tú que vas a saber si nunca estuviste con nadie! ¡Intenta saber que se siente perder a la única persona que amaste de verdad! -
- ¡YA ME TIENES ENFERMA! ¡YA NO SOPORTO QUE NO LOGRES REPONERTE DE ALGO QUE SE SUPONE DEBÍAS SUPERAR HACE AÑOS! -
- Yo nunca te pedí que me aguantes. -
Con eso ultimo la joven se quitó el cinturón de seguridad, tomo sus cosas y salió del carro.
- ¡YA SUPÉRALO DE UNA MALDITA VEZ! - le grito la mujer quien cerraba de golpe la puerta, los presentes observaban la escena perplejos más aun los estudiantes de la facultad de economía que nunca se imaginaban el carácter de la profesora Ketchum.
Era una tarde oscura, la lluvia hacia presencia cayendo con fuerza sobre las personas, todo este cuadro adornaba el estado de animo de una mujer de cabello castaño, la cual se encontraba en una cafetería calificando sin ganas los exámenes de sus alumnos.
- Maldita sea – Musito por lo bajo la castaña recordando la discusión que tuvo con su hermano.
Habían pasado dos días desde esa pelea, la castaña estaba preocupada por su hermano sin embargo seguía enojada con él por como la trato en el aeropuerto, miro la pila de exámenes por calificar y los que ya había calificado.
- Creo que me pase un poco – Dijo sonriendo para sí misma como recordando una pequeña travesura.
Luego de que tiro con fuerza la puerta del automóvil de Ash la castaña llego hecha una furia a su clase donde se desquito con sus pobres alumnos, un examen sorpresa, uno bastante complicado por lo cual en este momento se encontraba calificando reprobado a la mayoría.
- Bien este es el último – Dijo aliviada para luego estirar los brazos en señal de cansancio y suspirar – Sera mejor que vaya a verle –
Leaf se levantó de su lugar, pago la cuenta y salió del café, abrió su paraguas ya que la lluvia no cesaba. Camino un par de calles hasta llegar a un supermercado, se detuvo allí por unos instantes, suspiro y entro, tomo una cesta y se adentró en los pasillos.
- Ni la despensa ha de haber hecho – Pensó la castaña mientras atravesaba los pasillos del supermercado, de cierta manera era una actividad natural para ella. En su adolescencia ella hacia las compras en ausencia de una trabajadora Delia, a veces con Ash a veces sin él.
- Bueno a decir verdad si tuve un pequeño descanso – Recordó recién Ash y Dawn se casaron ella no tenía que hacer las compras bueno solo las de ella, suspiro ese recuerdo le traía a la mente otras sensaciones que creía olvidadas. Sacudió la cabeza tratando de no pensar en ello, una punzada de culpa la toco.
- Llevare esto – La castaña tenia automatizado el pedido, lo tenía memorizado que clase de hermana obsesiva seria si no supiese los gustos de su hermano, incluido su platillo favorito, sus gustos musicales, sus programas favoritos, sus preferencias en… - Mujeres -.
Leaf tomo un paquete de carne y lo puso en su cesta. – Bien, ahora por los vegetales – Murmuro mientras volvía a su pensamiento anterior, por la vida de Ash habían pasado al menos unas cuatro mujeres y sin embargo a decir verdad en ninguna llego a confiar totalmente, aunque en la que más confió fue en Dawn.
Suspiro nuevamente, ella confió en Dawn sin embargo siempre estuvo pensando que algún día la chica pediría el divorcio para quedarse con parte de la fortuna que tenía la familia Ketchum, el origen humilde de la chica nunca dejo de inquietarla. Leaf se detuvo frente a un estante y puso unos tomates en la cesta, siguió pensando en las mujeres en la vida de su hermano y una castaña de coletas vino a su mente.
- Zorra – Musito por lo bajo, si bien con el tiempo llego a confiar en Dawn, May nunca le había agradado, disimulaba por educación, pero le parecía una mujer fácil cuya influencia hacia más peligrosa a su difunta cuñada, aquella mujer había conseguido su trabajo gracias a Ash y ahora parecía haber algo más que amistad entre ellos, aunque el azabache le asegurase lo contrario ella no era estúpida.
La castaña se dirigió a las cajas registradoras, mientras su mente llego a la tercera mujer en la vida de Ash, Serena, su amiga, si bien confiaba en la mujer de cabellos color miel, no creía que ella tuviese el suficiente carácter para manejar a su hermano. Serena es una mujer dulce, cariñosa y atenta aun así parecía no ser suficiente.
La castaña salió del almacén para esperar un taxi mientras pensaba en la última mujer de Ash, una que le generaba mal humor a pesar del tiempo que había pasado. – Esa maldita – Murmuro por lo bajo recordando a White, el primer amor de su hermano, la primera decepción.
- Que le habrá visto ese idiota – Pensó al recordar el aspecto peligroso de la mujer al tiempo que llegaba un taxi y lo abordaba, dándole indicaciones para partir hacia el departamento de Ash.
Ninguna de las mujeres en la vida del azabache le pareció la indicada, quizás solo era muy sobreprotectora y se negaba a pensar que alguien podría cuidar de su hermano además de ella, quizás solo estaba algo cansada, suspiro pensando en que le diría al verlo.
Leaf miro su reloj, el ascensor se estaba demorando en subir al piso donde su hermano vivía. Pasaron algunos minutos y este se abrió, la castaña de ojos verdes empezó a caminar por los pasillos en su rostro se notaba la preocupación de no saber absolutamente nada de su hermano desde hace varios días.
Por su cabeza venían pequeños fragmentos de su conversación por chat con su madre, la señora Delia le había dicho que no sabía nada de Ash y aunque la mujer sabía que la señal entre Alola y Kanto es complicada Leaf tenía presentimientos de que la incomunicación entre su hermano con su madre e hija se debía a otra cosa.
La castaña llego a la puerta del departamento donde Ash vivía, este toco el timbre. Pasaron los segundos y no había respuesta, nuevamente ella toco el timbre, pero sucedida lo mismo, pasaron algunos minutos y Leaf empezaba a desesperarse.
- ¡Oye abre la puerta! - empezó a gritar Leaf quien empezaba a golpear la puerta del departamento.
Harta de no recibir respuesta alguna la mujer saco de su abrigo una llave, esa llave era de la puerta principal pues el azabache hace algún tiempo le dio una copia de la llave para que la use en caso de emergencias cada que tenga que cuidar a la pequeña Hikari. Un fuerte olor era lo que recibió la castaña al entrar al lugar.
- ¡Demonios este lugar apesta! -
Leaf ingreso a la residencia, el ambiente estaba turbio y lo que vio la dejo impactada, ahí se encontraba Ash recostado en el sofá abrazando una fotografía enmarcada de Dawn que siempre estaba en una mesita al costado de la cama del chico.
Se le notaba muy demacrado, al costado suyo había botellas de whisky vacías y un olor muy nauseabundo era lo que el chico desprendía.
- ¡¿QUÉ SE SUPONE ESTAS HACIENDO MALDITO IDIOTA?! -
El grito de ira de la castaña despertó a un Ash quien a duras penas podía levantarse.
- ¿Leaf? ¿Qué haces aquí? - pregunto un desorientado y confundido el azabache.
- ¡ERES UN JODIDO DESASTRE! - La chica levanto bruscamente a su hermano de la ropa y arrastrando se lo llevo al baño. La castaña empujo el chico dentro de la habitación, específicamente a la ducha y le hecho un balde con agua helada.
- ¡¿POR QUÉ HICISTE ESO?! - grito enojado el azabache quien recuperaba un poco la compostura.
- ¡APESTAS! ¡Y NO SALES DE AQUÍ HASTA QUE SE TE QUITE TODO LO IDIOTA! -
Dicho eso Leaf le tiro la ropa que usa Ash para dormir para luego cerrar de forma violenta la puerta, la castaña se regresó al vestíbulo para luego darse un pequeño paseo por toda la casa.
El único lugar que apestaba a muerto era ese, Leaf tenía que ponerse a trabajar y arreglar todo el desastre que su "hermanito" había hecho.
La castaña se puso manos a la obra y se puso unos guantes de hule, tomo un balde con agua y una escoba para poder limpiar toda la inmundicia que Ash había hecho.
- Estúpido Ash, estúpido hermano que tengo - se decía mientras empezaba a trapear el piso y a tirar a la basura las botellas de licor.
Leaf siempre tenía que cuidarlo, siempre fue así desde que eran niños. Durante todo el instituto cuidándolo para que nadie se aproveche de él. Fue así hasta que conoció a Dawn, a quien la castaña le echaba mucho el ojo para asegurarse de que la peli azul enserio quería al azabache y no este con él por puro intereses, algo que termino cuando Leaf enserio noto que los sentimientos de Dawn eran sinceros.
- Siempre fue así… ahora que lo recuerdo… Ash siempre fue un desastre… -
- ¡Ash! Ya te volviste a ensuciar - grito la pequeña Leaf.
Era sábado por la mañana, Delia se encontraba trabajando y en el departamento tan solo los dos hermanos Ketchum se encontraban, Leaf había llegado al vestíbulo para comer una manzana y luego continuar con sus tareas, grande fue su sorpresa al encontrar la cocina embarrada de kétchup y a su hermanito en el suelo cubierto de ese condimento. Ash sostenía la botella de kétchup en sus manos, al igual que la cocina él se encontraba embarrado de pies a cabeza de aquella pasta rojiza.
- Es que me gusta mucho - el niño sostenía la botella como si fuera un trofeo, el azabache era adicto al kétchup.
La niña se quedó mirando a su hermano menor, si bien ambos eran niños, la pequeña había madurado rápidamente debido a los últimos acontecimientos que habían estado ocurriendo.
- Ven, vamos al baño - Leaf tomo al chico de la mano.
- No quiero ir - el chico empezó a quejarse mientras la niña le arrastraba por la casa.
Leaf abrió la ducha, el baño era grande - Y no sales hasta que estés limpio - dicho eso ella cerró la puerta y tomo un balde para comenzar a limpiar la cocina, su hermano era un verdadero desastre.
Aquella situación era similar a la vivida hace años. Toda la vida había estado pendiente de Ash, desde muy niño ella le ayudo con todos sus problemas y también dándole consejos de todo tipo.
Ella amaba a su hermano, Leaf estuvo con él en las buenas y en las malas y en ese momento la castaña no lo dejaría solo, Leaf haría lo posible para sacar a Ash de esa depresión que le tiene atormentando desde aquel dia que Dawn cayó enferma, los miedos del azabache que viene arrastrando por llegar a perder a Hikari de la misma forma en como perdió a la peli azul eran cada dia más constantes, por eso cada que la niña se enfermaba el muchacho entraba en una crisis en la que solo podía estar tranquilo cuando veía a la pequeña con ese semblante tan característico de ella
- Encontraremos ayuda enserio, si Hikari logro superarlo estoy segura que lograremos hacer que tú también lo superes - se dijo la castaña quien seguía limpiando el desorden.
Ash estaba sentado en una banca que estaba dentro del baño, estaba con una ropa holgada, más específico su ropa de dormir, a pesar de que al azabache se le quito la borrachera este se sentía muy cansado, el cuerpo le pesaba y sentía que en cualquier momento iba a caer dormido.
El chico se levantó, se puso la toalla en su cabeza y coloco las pantuflas para salir de la habitación.
Al salir sintió un olor muy diferente, un olor a frutas muy agradable. El chico camino por el pasillo hasta llegar al vestíbulo, Ash quedo impactado al ver que el lugar estaba completamente limpio.
- ¿estuve tanto tiempo bañándome? - Se preguntó Ash quien había perdido la noción del tiempo, no sabía si había estado horas o minutos bañándose, pero sus pensamientos cambiaron cuando empezó a oír una canción que hacía años que no la escuchaba.
Vio a su hermana, ella estaba de espaldas preparando la comida, Leaf tarareaba una canción mientras cortaba la carne.
- Eso… hace muchos años que no lo escuchaba. -
Leaf volteo a ver a su hermano, observo como el chico se sentaba en el sofá, ella sabía que había logrado un efecto en el azabache por lo que dejo todo lo que estaba haciendo para acercarse y sentarse junto a él.
- La última vez que tararee eso… lo hacía cuando Hikari aún era una bebé… esa era la forma en como la hacía dormir - dijo Ash quien traía una melancólica sonrisa, recordando aquellos viejos tiempos que nunca volverán.
- Yo siempre lo tarareo, a veces cuando estoy revisando exámenes con mi lapicero doy pequeños golpecitos en la mesa emulando la canción.
- La abuela… hay cosas que nunca pude decirle… siempre la extraño. -
La castaña puso su mano en el hombro del chico, esta le dedico una sonrisa provocando paz en el interior del azabache. Aquel ambiente turbio había desaparecido, ahora era tranquilidad lo que inundaba la habitación, una tranquilidad que provoco que ambos hermanos empiecen a recordar aquellas épocas lejanas.
En aquella vivienda se vivía cada día con un sentimiento de tristeza, el estilo de vida de la familia Ketchum había cambiado radicalmente desde hace unos dos meses.
Delia no pasaba mucho tiempo en casa, solo los sábados a partir de las siete de la noche y los domingos, aunque algunos domingos tuviera que salir y esto debido a todo el trabajo que tenía que realizar para mantener a sus dos pequeños hijos.
Una mujer de avanzada edad estaba en el sofá del vestíbulo, a su lado una castaña de ojos verdes estaba sentada.
- Leaf, hija, todo esto es difícil y no sé cuánto tiempo poder seguir con ustedes - comento la anciana, la madre de Delia, abuela de Ash y Leaf.
- ¿Por qué dices eso? - pregunto la niña.
- Eres la mayor, a pesar del dolor que sentimos por la pérdida de tu padre tú lograste tomar las fuerzas necesarias para no caer… cosa que tu hermano no logra hacer… -.
- Sí, él está aún muy afectado por la muerte de papá - dijo una Leaf cabizbaja, ella echaba de menos a su padre.
La mujer suspiro - Estoy muy anciana en cualquier momento dejare este mundo y es por eso que mis últimos días los quiero pasar con ustedes, cuidarlos y ver sus sonrisas, disfrutar de verlos crecer cada día… la canción que les enseñe, el día que me vaya cada que la tarareen estaré con ustedes - a Leaf se le dibujo una sonrisa, se sentía tranquila porque si bien las cosas no estaban bien sabía que podía contar con la ayuda de su abuela a quien ama desde que tiene memoria.
- Prométeme algo hija. -
- ¿Si?. -
- Si yo me voy, prométeme que cuidaras a Ash, así como yo los cuido. -
- ¡Si! -
- Por cierto, ¿Dónde está tu hermano? - pregunto la anciana.
- Debe estar en su cuarto, iré a verlo. -
Leaf bajo del sofá y fue directo a la habitación de su hermano - ¿Ash? - pregunto la castaña al escuchar los sollozos del niño.
Al entrar al dormitorio observo que el azabache no se encontraba por ninguna parte, aunque se escuchaban los sollozos él no era visible por ningún lado, la niña abrió el armario, ahí encontró a su pequeño hermano quien estaba abrazando sus piernas y con lágrimas en los ojos.
- Oye, tranquilo - dijo la niña quien se arrodillaba para estar a la altura de su hermano.
- Pero... pero… papá se fue… mamá nunca para en casa… -
- Ash, vivimos momentos muy complicados, tienes que ser fuerte - comento la castaña quien traía la preocupación en el rostro.
- ¡Pero papá no volverá nunca! ¡¿Si mamá se va para siempre como él?! ¡¿Y si luego te vas tú?! -
La castaña quedo impactada con eso último, ella vio como los lloros del muchacho empezaron a intensificarse.
- Oye, yo no me iré a ningún lado - fue la respuesta de la joven quien abrazaba con todas sus fuerzas al chico
- Nunca me separare de ti, estaré a tu lado para siempre y contaras conmigo para todo lo que necesites - aquellas palabras empezaban a tranquilizar a Ash quien ya no se encontraba tembloroso, se empezaba a sentir aliviado
- Me pregunto que hubiera dicho la abuela sobre Dawn… que hubiera dicho papá sobre Dawn…-
- Hubieran dicho que escogiste a la mujer perfecta, no de la misma clase social que nosotros, pero si una muy buena mujer que demostró que de verdad te amaba y estaba dispuesta a darlo todo por ti. -
- Quizás… al final nunca lo sabremos… -
- Lo más probable es que papá hubiera alquilado todo el segundo piso de un restaurante solo para estar nosotros con Dawn y la señora Johanna, para la boda hubiera invitado a todos nuestros familiares incluidos los del extranjero - dijo Leaf entre risas.
Nuevamente el silencio se apodero del lugar - Oye, no voy a dejarte solo, no hasta que Hika regrese de viaje - dijo Leaf quien colocaba su mano en el hombro del chico.
- ¡¿Qué?! -
- Lo que escuchaste, no te dejare solo. -
- ¿Y tu trabajo? -
- Les dejare que lean libros. -
- ¿y tu ropa? -
- Usare la ropa que tienes guardada de Dawn. -
- ¿Pero…? -
En ese momento Leaf tomo ambas manos de su hermano.
– Oye, estas pasando por uno de los peores momentos, no voy a dejarte solo así tenga que faltar al trabajo yo me quedare cuidando de ti como en los viejos tiempos - dijo la castaña quien le dedicaba una tierna sonrisa al azabache.
El joven Azabache se encontraba mirando melancólicamente el horizonte desde el balcón de su departamento, ya habían pasado dos días desde que su hermana se había mudado temporalmente con él. – Es algo nostálgico – Pensó ya que esta situación le recordaba su adolescencia y parte de la infancia, los tiempos en los que delia no estaba presente debido a su trabajo y Leaf cuidaba de él.
Como si la llamase con la mente la mencionada castaña llego al balcón, su cabello aun mojado por la ducha que acababa de tomar vestida únicamente con sus bragas y una de las camisas del azabache, traía en sus manos una botella de vino y un par de copas.
- ¿No crees que deberías ponerte algo más de ropa? – Pregunto Ash desviando la mirada.
- No es la primera vez que me ves de esta manera – Comento calmadamente Leaf.
Ash se permitió divagar un poco en sus memorias para darle la razón, al estar la mayor parte del tiempo solos ella no tenía problemas en mostrarse en paños menores frente a él, Leaf solía dormir en pijamas normales en su infancia, pero al llegar la adolescencia su hermana cambio de estilo, desde entonces solía dormir en shorts y camisetas o en ropa interior, realmente dormía en cualquier prenda pequeña que le resultase cómoda.
- Ten, creo que debemos relajarnos un poco – Comento la mujer al tiempo que le daba una de las copas que llevaba consigo. – Hace mucho que no hacíamos esto – Comento la castaña mientras abría la botella y llenaba la copa de su hermano.
- ¿Qué cosa? –
- Beber, solo nosotros dos – Repuso la castaña, - No me digas que no recuerdas que tuvimos juntos nuestra primera borrachera – Comento divertida la castaña.
Ash abandono temporalmente su depresión para reír un poco. – Es verdad, Mamá te regaño al día siguiente por embriagarme – Comento divertido recordando el escándalo que monto Delia al encontrarlos durmiendo abrazados al lado de una botella de vino vacía.
- No fue justo que solo me regañase a mí, tu tampoco te opusiste –
- Bueno, tú eras la mayor y quien debía estar a cargo – Contesto el Azabache al tiempo que se bebía de un trago el contenido de la copa.
- No deberías beber así, sin embargo… - No termino la castaña al repetir la acción de su hermano y beberse todo el contenido de golpe.
- Decías – Comento Ash referente al regaño que Leaf le dio.
- Si no hago esto, terminaras bebiéndote toda la botella solo – Contesto para luego volver a llenar las copas.
- ¿Segura no quieres ir a tu casa por ropa? –
- No, no quiero dejarte solo, estaré bien con la ropa que aun tienes de Dawn – Desde su llegada Leaf había usado la ropa de Dawn, aunque debido a la diferencia de estatura entre las dos le quedaba algo corta haciendo que sus tobillos o su vientre quedaran expuestos además de resultar estrecho en zonas como el pecho o el trasero. – Aunque también podría usar tu ropa, total me queda mejor que la de Dawn –
- Serena también hace eso – Comento desinteresadamente.
- Ella jamás usaría la ropa de Dawn, no se sentiría cómoda – Dijo la castaña para beber su segunda copa de un trago.
- Es cierto – Contesto el pelinegro para imitar la acción de su hermana – Por cierto, pensé que beber así era mi cosa –
- No te creas tanto, total yo fui quien te enseño a beber – recordó la castaña al tiempo que llenaba nuevamente las copas esta vez acabando la botella.
- Por cierto, ¿Cuánto tiempo planeas guardar la ropa de Dawn? – Pregunto tratando de ser cautelosa la castaña, su hermano era muy sensible respecto al tema.
- Eso es mi problema – Contesto evitando el contacto visual y volviendo a dirigir su mirada al horizonte.
Leaf ignoro el modo en el que este le había contestado y decidió dirigir su mirada al horizonte al igual que el castaño.
- La vista desde aquí es genial – Comento Leaf tratando de romper el hielo
- Es verdad, supongo que por eso Papá lo compro en esa época – Contesto Ash recordando que su departamento fue heredado anticipadamente mientras agotaba su tercera copa.
- Eso no es justo, te lo dieron sin pensar que a mí también me gustaba - Protesto la castaña al tiempo que acababa su trago.
- Díselo a Mamá, cuando se enteró que Dawn estaba embarazada y necesitábamos donde vivir no pensó en otro lugar – Comento desinteresadamente el azabache, para luego dejar su lugar sobre la baranda del balcón, tomar la botella y las dos copas para dirigirse al interior del departamento.
Leaf lo miro algo decepcionada pensando que huía del lugar para no tener que aguantarle, nuevamente miro al horizonte mientras un recuerdo venía a su mente uno que la hacía tener sensaciones mezcladas.
En la sala de un departamento se encontraban tres jóvenes, el muchacho de cabello azabache y la mujer de cabellos azules sentados lado a lado enfrentados a una joven de cabello castaño la cual tenía una expresión de fastidio en el rostro.
- Pueden decirme que carajos querían decirme – Empezó la castaña perdiendo la paciencia. – Llevamos veinte minutos aquí y ninguno dice nada –
- Bueno veras – Comenzó tímidamente Dawn para luego quedarse callada, la figura de la hermana de su novio era aún intimidante y lo que tenía que revelar no era fácil.
- ¿Qué quieres decir? – Pregunto Leaf cansada de tanto rodeo haciendo que se pusiera de pie, Ash se levantó de su asiento para enfrentar a su hermana.
- Leaf, la verdad es que en este momento quiero que me prometas que me apoyaras sin importar lo que te voy a decir – Pidió Ash, el pelinegro espero hasta que su hermana asintió con la cabeza dándole a entender que cumpliría lo que el pidió, el pelinegro tomo aire buscando calmarse para finalmente decir.
- Vas a ser tía, Dawn está embarazada –
- ¿Qué? – Leaf pregunto, aunque había escuchado perfectamente lo que había dicho Ash quería creer que había escuchado mal.
- Dawn está embarazada, quiero que me ayudes y estés ahí cuando se lo revele a Mamá – Pidió el pelinegro.
Al obtener la confirmación Leaf camino hacia atrás un par de paso hasta sentir su asiento para dejarse caer sobre este con la mirada algo perdida, su pequeño Ash, su querido hermanito iba a ser padre, pero como pudo haber pasado esto, definitivamente era culpa de esa chiquilla.
Leaf levanto la cabeza y dirigió una fugaz mirada de odio hacia Dawn de la cual solo se percataron las dos mujeres antes de que Ash la llamase nuevamente.
- Estas bien – Pregunto el Azabache poniéndose en cuclillas para poder verla a la cara fácilmente.
- Sí, estoy bien – Dijo en un tono bajo, su hermano ya no sería solo suyo ahora debía compartirlo con esa mujer, la peor parte es que ahora sería más de Dawn que de ella, la castaña se tapó la cara con las manos mientras pensaba en lo que sucedía.
-Esa maldita chiquilla- pensó Leaf, creía que en algún momento Ash se aburriría de ella o ella lo dejaría al no poder obtener lo que quería, como fue que llegaron a ese punto, a ese punto donde estaba cerca de ser tía de una horrible chiquilla, quizás debió vigilar más a Ash para que ninguna mujer se le acercase y causara tal caos.
- Leaf, me ayudaras con mamá – Suplico el pelinegro.
Como siempre pasaba Leaf no podía resistir las suplicas del joven,
- Esta bien – Leaf se levantó no sin antes dirigir una mirada de desprecio a Dawn y salir de allí con rumbo al baño de la segunda planta a lavarse la cara Dawn decidió seguirla, la encontró con la puerta del baño abierta mientras se lavaba la cara, al verla Leaf le indico que siguiera y cerrara la puerta.
- Maldita sea, no pudiste planificar o algo – Empezó la castaña hecha una furia, Dawn no respondió simplemente la dejo seguir.
- Esto es un jodido problema sabes, Ash tenía muchos planes por delante – Soltó la castaña, pero la realidad era que ella tenía muchos planes con Ash cuando ambos se graduasen, para esa época pensó que el pelinegro ya se habría cansado de su novia actual, pero esto cambiaba todo, todo lo que ella había planeado para los dos. – Espero que en un par de años no salgas con que quieres dejar a mi hermano, un niño no te ayudara a tener la fortuna de nuestra familia, que te quede claro – Señalo la Ketchum aun furiosa.
Lo último puso de mal humor a Dawn la cual solo le devolvió la mirada para luego decir – No tienes que preocuparte por eso, no dejare a Ash, aunque a ti te gustaría que lo hiciera, ¿no? – Respondió la peliazul dándole a entender que ella conocía sus intenciones ocultas.
- ¿Qué quieres decir? – Reclamo Leaf, las ganas de tocar con sus nudillos el rostro de la peliazul estaban aumentando poco a poco.
- Quizás lo que te molesta no es que Ash vaya a ser padre tan joven, lo que te molesta es que tú no puedes ser la madre de su hijo – Bien la peliazul termino de decir su frase y sintió el impacto de la mano de la castaña en su rostro el golpe inmediatamente dejo su mejilla roja.
- Dilo de nuevo y no respondo – Amenazo la castaña hecha una furia.
- Es la verdad – Respondió hecha una furia Dawn. – Dijiste que arruine los planes de Ash, pero en realidad arruine los tuyos, ¿no? – Un puñetazo paso cerca de ella dándole a la puerta, Dawn se alejó un poco dentro de lo que era posible en aquel baño.
- Cállate, maldita – Le grito Leaf – Yo soy la única mujer que lo quiere de verdad, la única que ha estado, está y estará a su lado sin importar que -
Dawn quedo un poco pasmada por fin conocía el famoso lado de la Ketchum a la cual todos temían, si bien era extraño el afecto que la castaña profesaba por su hermano era digno de admirar, decidió terminar con esta situación.
- Todo lo que tengo me lo he ganado a pulso, así que te aseguro que no me interesa la fortuna de la familia Ketchum, yo amo a Ash y solo me interesa formar una familia con él y te guste o no va a ser de esa forma – Dijo para luego salir de allí.
Dawn salió de allí dejando a Leaf sumida en sus pensamientos.
El ruido que hizo el pelinegro al volver al balcón con ella hizo que saliera de sus recuerdos para verlo con una botella de whisky y dos vasos llenos de la bebida acompañada de hielo.
- Si no te conociera diría que traes mujeres aquí para embriagarlas y aprovecharte de ellas – Dijo divertida la castaña para tomar el vaso que le ofrecía su hermano.
- Claro que no, normalmente las mujeres se aprovechan de mi – Respondió fingiendo dolor el joven, bebiendo su bebida de un sorbo, su cara comenzaba a adquirir un color rojo.
- Qué harías sin tu adorable hermana para protegerte de ellas – Comento Leaf al tiempo que desajustaba un botón de su camisa y bebía el trago de golpe, se sentía un poco caliente, el alcohol empezaba a hacer efecto.
- Es verdad, si no hubieses estado luego de lo de Dawn, no sé qué habría hecho – Comento el pelinegro con tristeza mientras se recargaba con la baranda.
- Yo siempre estaré a tu lado no lo olvides – Dijo la castaña acercándose y pasando su brazo sobre el cuello del azabache.
- A veces pienso que sería mejor saltar desde aquí, eso lo arreglaría todo, ¿no? – Revelo el pelinegro mientras observaba los autos pasar en la vía bajo su departamento sin medir sus palabras.
Hubo un pequeño silencio y lo siguiente que Ash noto fue la sensación de ser estampado con violencia contra un muro.
- ¡¿Qué demonios te pasa?! – Grito indignado el azabache al sentir el golpe, sin embargo, la imagen delante suyo le hizo callar de inmediato.
Su hermana estaba frente a él, las manos de esta apretando el cuello de su camisa con fuerza, solo un par de botones evitaban la vista del pecho desnuda de esta sin embargo su respiración agitada se notaba por encima, el frio que hacía o quizás la furia que hacia hervir a la castaña hacia visible su aliento al respirar, el pelinegro hizo contacto visual y encontró la mirada de esta hecha una furia al borde del llanto, era difícil saber si le daría una golpiza o si pondría a llorar en ese momento.
- ¡Cállate de una maldita vez, me tienes harta! – Grito la castaña sin soltar su agarre del cuello de su hermano. – ¡Vuelve a decir esa estupidez y juro que te parto las malditas piernas! – Ash trato de defenderse, pero no pudo decir nada, ni oponerse al agarre de la castaña.
- ¡Cuatro años, cuatro malditos años! – Prosiguió la castaña – ¡Sigue delante de una maldita vez!, tienes a Serena, a Hika, a Mamá y aunque no me guste a la zorra de May; pero lo más importante me tienes a mí – la castaña soltó el agarre de la camisa del pelinegro para abrazarlo por el cuello y pegar su cuerpo a él.
A través de su camisa Ash sentía la agitada respiración de Leaf mediante el movimiento de su pecho, Leaf oculto su cara en el espacio entre la cabeza del pelinegro y su hombro.
- Maldita sea, estoy harta, no sé qué más hacer – Musito por lo bajo la mujer. – A veces pienso que sería mejor si hubiese espantado a esa mujer antes de que estuvieran juntos, de esa manera no habrías sufrido tanto – Ash siguió allí escuchándola.
- No puedo viajar en el tiempo para hacer eso, pero me enferma verte en ese maldito estado – Leaf se separó un poco de su hermano en el movimiento la camisa que llevaba puesta se terminó de soltar dejando sus pechos a la vista del pelinegro que no pudo evitar llevar la vista a ellos.
Leaf se dio cuenta de la reacción del pelinegro ante su torso desnudo, de inmediato llegaron imágenes de Serena y May desnudas, porque no lo había pensado antes, ellas dos no pudieron, pero ella era diferente, compartían la misma sangre así que lo lograría, si logro curarlo de lo de White lo curaría de lo de Dawn también.
- Eso es – Musito por lo bajo la castaña.
Al carajo la moral de la sociedad, si con ello lograba sacar a su hermano de ese miserable estado lo haría sin importar que sucediera después.
Decidida arrebato la botella de Whisky de la mano de Ash para dar un trago bastante grande, inmediatamente lleno su boca con el líquido en un rápido movimiento sus labios se apoderaron de los del azabache.
Era un beso amargo el que compartían, Leaf aprovecho para hacerlo beber de su boca whisky, Ash el cual estaba acostumbrado a beber no debió hacerle mucho efecto sin embargo la sensación en conjunto y las emociones que trasmitía la castaña lo llevaron a ceder ante el ataque de está quedando totalmente a merced de lo que Leaf quisiera hacer con él.
Trastabillando dos cuerpos llegaron a la habitación del pelinegro para caer sin ninguna violencia en la cama de este, el hombre estaba debajo de su hermana mientras esta se negaba a liberar la boca de este, la ausencia de whisky en la boca de ambos dio paso a un dulce sabor uno que los embriagaba aún más.
Leaf se separó un poco y sin ningún tipo de delicadeza destrozo la camisa de Ash para dejar el pecho expuesto de este, sin dudar un segundo descendió atrapo los pezones del pelinegro para morderlos causando un gruñido de placer por parte del hombre.
- Con que te gusta, ¿eh? – Dijo en un tono juguetón la castaña, abandonando el pecho del joven para llevar su boca hasta el cuello del mismo donde comenzó a succionar suavemente con sus labios mientras su mano desabrochaba el pantalón del joven.
- Esta noche…- Se detuvo la castaña para atrapar la boca del pelinegro y dominar su lengua sin ningún tipo de remordimiento. – No quiero que te contengas, descarga todo lo que sientes conmigo – Pidió en un tono meloso al tiempo que quedaba sentada sobre su hermano.
Ash no pudo resistir más aquello y sus manos se apoderaron de los pechos de la castaña, los tomo con fuerza y sin ningún tipo de delicadeza, provocando un quejido por parte de la mujer la cual en un acto reflejo se dejó caer colocando su pecho sobre la cara del azabache.
Si el sabor de la boca de su hermana lo había embriagado, el aroma de su pecho termino de desatarlo, Ash con fuerza cambio la posición rápidamente para quedar encima de la mujer, su mano derecha se apodero de un pecho mientras el otro fue atrapado por su boca.
Ash comenzó a degustar aquella cima de carne mientras masajeaba de manera cuidadosa la otra, de fondo se oía la respiración agitada de la castaña junto a pequeños gemidos, mientras las manos de la mujer acariciaban la cabellera azabache.
Ash sintió una parte dura coronando las cimas de la castaña y sin dudar un segundo la acaricio con sus dientes provocando un gemido por parte de su hermana.
- ¡ASH! – Se quejó Leaf.
- Venganza por lo de antes – Respondió con una sonrisa el pelinegro, dio un poco de espacio a su hermana mientras se quitaba la ropa que aún le quedaba.
La castaña se quedó embelesada viéndolo al tiempo que se quitaba la poca ropa que le quedaba, si bien accidentalmente había visto desnudo al adolescente Ash y le había gustado, el Ash adulto le resultaba aún más atractivo, empezó a sentir calor en la parte baja de su abdomen, ella sabía que seguía, había estado esperando por ello quizás desde que Ash nació y por fin había llegado el momento.
Ash termino de desvestirse, no estaba seguro que fuera correcto, pero en ese momento ya no había marcha atrás, su mirada volvió con su hermana y no pudo evitar comérsela con la mirada, desde su cabello, pasando por su hermoso rostro, sus bien formados pechos, su abdomen, sus piernas, era un monumento, internamente se preguntó porque no lo había notado antes.
Con la mirada la castaña lo invito a tomar posición, una vez allí Ash la beso y la miro a los ojos.
- ¿Segura quieres seguir?, todo cambiara si esto pasa –
La castaña acaricio la mejilla de su hermano suavemente y con unas pequeñas lágrimas en los ojos le respondió. – Esto es lo que siempre quise, ya no me importa nada, solo hazlo. -
Con la aprobación de su hermana Ash entro en ella con algo de dificultad, se sentía apretado, muy apretado, cálido y húmedo, en ese momento sintió a su hermana gimotear.
- ¿Estas bien? – Pregunto preocupado.
- Si, no te contengas solo sigue – Contesto la castaña fingiendo fortaleza.
El menor de los Ketchum hizo caso y siguió la faena, hasta que no hubo espacio entre él y Leaf. estaba totalmente sumergido en la chica, levanto la cabeza para ver pequeñas lagrimas escurriendo por las mejillas de la castaña.
- ¡Leaf! – Exclamo preocupado e inmediatamente tratar de salir de ella, solo para ser detenido por el agarre de las piernas de ella.
- Estoy bien no te preocupes, es solo que es la primera vez… - Comento la mujer en un tono apenado.
- Entonces era verdad que tú nunca… - Respondió en tono bajo asombrado el azabache.
Leaf atrajo el rostro de Ash con sus manos y le dio un suave beso. – Claro que no, idiota – Sonrió dulcemente. – Tu siempre has sido el único, estoy feliz, finalmente estamos juntos –
Leaf volvió a besarlo y le susurró al oído que estaba lista para seguir.
El pelinegro comenzó lentamente a moverse dentro de la chica, gradualmente sentía más facilidad para moverse, seguía siendo algo bastante estrecho pero cada vez era más húmedo y cálido, cada movimiento requería menos esfuerzo y cada movimiento que pasaba la castaña dejaba salir más y más dulces quejidos.
Ash aumento el ritmo y se dejó caer sobre la castaña y esta abrazo el cuello del hombre acercándolo más y dejando su boca junto al oído de este.
- ¡Ash!, ¡Ash! – Gimoteaba la chica.
- Leaf – Gruño el azabache mientras entraba en un ritmo frenético. – No puedo más, déjame salir -
- No quiero – La castaña aumento el agarre de sus piernas sobre el azabache.
El frenético ritmo que llevaban causaba que la cama se moviera, sin querer una foto colocada en una mesa junto a la cama caía de manera que nadie se daba cuenta y su vidrio protector se quebraba en pedazos, en aquella foto se encontraba el joven Ketchum, su esposa Dawn y la pequeña Hikari recién nacida.
- Leaf, en serio déjame salir – Rogo el joven.
- Ash, no me importa, dámelo todo, lo quiero todo – Dijo para luego morder suavemente el lóbulo del pelinegro causando que este explotase al interior de ella y la llevara al éxtasis con él.
- ¡ASH! – Gimoteo la chica al sentir el calor invadiéndola.
El pelinegro exhausto se dejó caer encima de su hermana, la cual acariciaba su cabello al tiempo que trataba de calmar su respiración.
- Eso fue asombroso – Comento la chica
- Es verdad –
- ¿Quieres repetir? – Susurro la chica en tono coqueto.
- Realmente te pasaste – Se quejó la castaña fingiendo enojo. – Aun me tiemblan las piernas –
- Bueno tu querías que fuese rudo – Comento el azabache detrás de ella.
- Eso te dije la primera vez, pero en la segunda y la tercera te lo tomaste muy enserio –
- Lo siento – Comento divertido el Azabache.
Los hermanos se encontraban en la bañera, el reciente ejercicio los había agotado y dejado sudorosos.
- Que bien se siente esto – Declaro la castaña. – Hacia una eternidad que no nos bañábamos juntos. –
- Bueno Mamá te prohibió hacerlo cuando cumpliste doce años – Recordó divertido el pelinegro.
- Ella sospechaba algo –
- Desde esa época querías… - Pregunto Ash sorprendido.
- No, idiota – Contesto un poco avergonzada – Pero siempre te amé más que como a mi hermano – Complemento dulcemente para inclinar la cabeza hacia atrás y besar al pelinegro que gustoso correspondió.
Durante el beso las manos del pelinegro atraparon los pechos de la castaña los cuales masajeo suavemente mientras sus bocas duraron juntas, al momento que se separaron.
- Si, sigues así, probablemente tengamos la cuarta y la quinta antes del amanecer –
- No sería tan malo, ¿cierto? –
Leaf empezaba a despertarse, la joven se le veía cansada, pero con una expresión de felicidad, aquellos eran los mejores días de su vida.
- ¿Ash? - la castaña observo que el azabache no se encontraba a su lado, eso llamo la atención de la chica quien cada que despertaba lo encontraba a él a su lado.
- Pero si él dijo que no iría a trabajar, esto es raro - se dijo mientras se levantaba.
La castaña comenzó a caminar descalza por los pasillos, estaba en ropa interior, Leaf empezó a reconocer el olor a la carne cocinándose con huevos, la mujer se apresuró y se fue a la cocina donde encontró a su hermano que le daba la espalda preparando el desayuno.
- Ash…-
El azabache se dio la vuelta - Leaf, no era que te levantes ¡arruinaste la sorpresa! - dijo el chico quien fingía enojo.
La castaña miro de pies a cabeza al muchacho, este estaba con una bata que le cubría del frio y traía aquel viejo semblante que le caracterizaba.
Ash se acercó a Leaf, la joven aun no creía lo que sus ojos veían, el azabache se veía normal y aquel ataque depresivo se había esfumado.
- Te ves muy hermosa - dijo el chico para luego darle un tierno beso en la boca a su hermana.
Aquel beso duro varios minutos, la castaña cerro sus ojos y abrazo al chico mientras se besaban, Leaf sentía el calor del azabache, quería que ese momento durase para siempre.
- Enserio, te ves demasiado hermosa - volvió a decir el chico quien miraba directo a esos hermosos ojos verdes.
- Debes decirle lo mismo a Serena y a May - respondió Leaf algo incomoda.
- Tu cuerpo, tu rostro, todo de ti tiene una belleza muy diferente que no se compara al de nadie. -
Dicho eso nuevamente se volvieron a besar y mientras eso ocurría el chico aprovecho para recostarla sobre el sofá, Ash se puso encima suyo mientras que Leaf le devolvía los besos, ella abrazaba con fuerza al chico pues no quería separarse de él.
- Oye, no hueles algo raro - pregunto Leaf quien se separaba del chico.
- Ahora que lo dices… ¡LA CARNE! -
Ash se levantó del sofá dejando a la castaña recostada, el chico apago la cocina mientras veía como la carne y los huevos estaban negros.
- mejor vayamos a desayunar afuera - comento Leaf quien se reía de la situación.
La castaña se sentía alegre ese día, era soleado sin ser asfixiante, el cielo estaba despejado, las personas paseaban alegremente y los más importante ella iba de la mano de su querido hermano, quizás estaría más cómoda usando su propia ropa sin embargo aquel conjunto que tomo prestado no le sentaba mal.
Llevaba puesto un vestido de su difunta cuñada, aunque a la dueña original del atuendo le quedaba un par de centímetros sobre la rodilla a ella dada la diferencia de altura entre las dos le quedaba casi a la mitad del muslo por lo cual daba una buena vista de sus piernas.
- Tranquila, te vez muy bien – Comento Ash como leyéndole la mente. – Segura quieres acompañarme a hacer la despensa –
- Claro, recuerdas que antes hacíamos esto todo el tiempo – Comento la castaña recordando su infancia juntos, la castaña estaba demasiado alegre ese día por lo cual abandono el agarre de la mano de Ash y lo cambio por colgarse del brazo de este.
Para todo extraño que viera la escena ellos eran una pareja enamorada común y corriente, algunas mujeres mayores que pasaban mencionaban lo bien que se veían juntos, esto solo provoco que la alegría de la castaña aumentara, sin poder contenerse jalo del brazo al azabache para robarle un beso el cual fue devuelto con alegría.
- ¿Y eso fue por? – Pregunto algo apenado el pelinegro.
- Solo quería hacerlo – Respondió contenta la castaña para volver a tomar su lugar en el brazo del azabache. – Hey, cómprame un helado – Pidió la castaña tal niña mimada al ver un camión de helados.
Se encontraba distraída mirando el techo de la habitación, su respiración ya se encontraba calmada.
- ¿Qué pasa – Pregunto el pelinegro al verla distraída?
- Nada, es solo que mañana…vuelve Serena, no sé con qué cara la veré – Confeso la castaña mientras giraba para abrazar el torso desnudo de su en ese momento amante.
- Tranquila todo saldrá bien – Ash acaricio el cabello de su hermana.
- No quiero que esto acabe – Susurro la castaña esperando que el azabache no la escuchara.
- No lo hará, te lo prometo – Ash beso tiernamente la frente de la chica. – Sin importar que, nunca dejare que estés sola de nuevo – Prometió al tiempo que la abrazaba acercándola más a él.
- Yo te prometo lo mismo – Dijo la chica para besarlo nuevamente.
Ash y Leaf se encontraban sentados en la cafetería del aeropuerto, ambos se miraban y sonreían mutuamente, aunque más lo hacia la castaña ya que estaba viviendo un sueño que le parecía imposible.
En la mesita donde se encontraban había dos cafés y dos sándwiches, también las manos de ambos hermanos cuyos dedos se entrelazaban, Ash y Leaf se dieron un tierno beso que cualquiera que pasara por ahí le causaría ternura.
- El vuelo proveniente de la ciudad de Lumiose, Kalos, está a punto de aterrizar -
Aquella voz saco de tono a la castaña, ese era el aviso que aquel sueño se terminaba, todo lo vivido aquellos días llegaba a su fin. Eso fue algo que el azabache noto a lo que tomo el mentón de su hermana y le dio un tierno beso en los labios.
– Tranquila - le dijo Ash quien le dedicaba una sonrisa a Leaf.
Las personas que llegaban desde aquel lejano país ingresaban ya al edificio, ambos hermanos observaban a todos lados para ver si ubicaban a la peli miel.
- ¡HOOOOLAAAAA! - Serena había llegado, en su rostro se podía ver la felicidad que emanaba al ver a su novio y a su mejor amiga.
- ¡Mi amor! - exclamo la mujer quien se lanzaba al azabache para plantarle un profundo beso en los labios.
En su interior Leaf se sentía muy fastidiada, en esos momentos quería mandar al diablo su amistad de años con la peli miel para dejarle en claro que ahora ella era la mujer en la vida de Ash, tenía que aguantarse, por el momento, simplemente no podía hacer eso.
- ¡Amiga! - volvió a exclamar Serena quien abrazaba con mucha estima a la castaña provocando incomodidad por parte de la mujer.
Empezó una charla en la que la peli miel empezó a hablar y a hablar, enseñando las fotos de su sobrina recién nacida y las de su hermana Korrina. Serena se le veía muy contenta por haber visto a tan pequeña criatura, y más aún haberla tenido en sus brazos y jugar con aquella bebé de nombre Corelia.
- Te imaginas cuando tengamos hijos Ash. -
Leaf empezó a toser al escuchar el comentario, la castaña casi se atora al mismo tiempo que Ash tuvo que frenar de golpe debido a aquel comentario tan inesperado.
- Creo… que es muy pronto para pensar en eso - dijo Ash con mucho nerviosismo.
- Bueno… si tú lo dices… - respondió una Serena quien se encontraba triste por lo que había dicho su novio.
- Oye Ash, yo me bajo en la siguiente esquina - dijo Leaf en un tono muy serio.
- ¿Pero? -
- En la siguiente esquina, recordé que tengo que hacer unas cosas por aquí. -
Ash entendía la situación, nada podía hacer solo obedecer ante el pedido de su hermana. El auto se detuvo y la castaña tomo su abrigo para salir del auto, Leaf miro triste como su hermano se iba junto a Serena a la casa de la peli miel a pasar la noche. La mujer se encontraba mal, miro hacia la autopista e hizo parar al primer taxi que vio para que la llevase a su departamento.
En su departamento, entre las mantas que la cubrían del frio, en el interior de su cama, Leaf era un mar de confusiones.
- ¡¿POR QUÉ ME TIENE QUE PASAR ESTO?!
La castaña empezaba a gritar, a maldecir, golpeaba el muro con fuerza por la impotencia que sentía, había traicionado a su mejor amiga, por su cabeza recordaba las veces que había ayudado a Serena para que ella sea quien saque de la depresión a su hermano para que así terminen luego como una pareja.
Ahora era ella quien la traicionaba acostándose con el chico a quien le ayudo a conquistar, su propia sangre, todo el placer que había sentido días atrás, la lujuria que se había apoderado de ella y de su hermano, todo aquel deseo se había esfumado para dar paso a un mar de incansables preguntas que se empezaba a hacer.
- De cierta forma tuviste razón… te odio por eso - se dijo al mismo tiempo que un sentimiento de tristeza la invadía.
Leaf recordaba su relación con Dawn todos esos años de conflictos donde cada cosa, hasta el más mínimo detalle malo de aquel matrimonio, ella salía a criticar lanzando indirectas.
Nunca se llevaron bien, a pesar de que Ash ahora tenía una familia ella seguía con aquel comportamiento meloso cosa que fastidiaba a la peli azul quien solo para provocarla en las reuniones familiares mostraba todo el amor que le tenía al azabache.
Aquellas escenas provocaban ternura por parte de la familia del chico, sus primos veían como la joven de cabellos azules en verdad amaba al azabache y más aún esa pequeña niña que los unía causaba en ellos una sensación de satisfacción por Ash quien se esforzaba día a día para darle lo mejor a su esposa e hija, en Leaf, esas escenas le provocaban cierto asco.
- Siempre me odiaste, no te culpo. -
Leaf se abrigo y miro hacia la pared, se sentía fatal, se sentía sola, lo único que ella quería era estar con Ash. Sentir los abrazos y besos de ese azabache al que tanto ama, sentir sus caricias por todo su cuerpo y que él la haga suya. Pero no, Leaf sabía que ese no era su momento, la castaña se imaginaba las cosas que en ese momento su hermano y su mejor amiga deben estar haciendo, eso le dolía, le dolía en el alma porque lo suyo era una relación demasiado complicada y desde el momento en que ambos se besaron se mataba pensando en cómo hacer que lo suyo perdure.
Fue así como llego la mañana, era medio día y Leaf seguía durmiendo, las dudas de la joven, la mantuvieron despierta hasta la cinco de la mañana y recién a esas horas logro conciliar el sueño.
La castaña empezó a levantarse de a pocos, tenía ojeras en el rostro, era domingo así que no se tenía que preocupar. La mujer tomo el celular y noto algo raro.
- Tantas llamadas de Ash - se dijo al ver que el azabache la estuvo llamando toda la mañana.
Leaf marco el celular de su hermano - hoy no estaré con Serena, quiero verte - fue lo que le dijo el azabache a lo que sin dudarlo ella se bañó y alisto para irse al departamento de Ash.
Aquella fue una tarde mágica para la castaña, atrás quedaron todos los sentimientos de culpa que había sentido horas atrás, en ese momento aprovecharía al máximo sus momentos con el azabache.
Ash se encontraba manejando en el auto, de copiloto se encontraba Leaf quien vestía con su abrigo que la protegía del frio, ella tenía que ir a dictar clases.
- nos vemos más tarde- dijo la castaña quien le daba un beso en los labios al azabache. - cuídate mucho, te amo- dijo Ash quien le dedicaba una sonrisa a su hermana quien tomaba sus pertenencias para salir del auto.
La castaña observo el auto del chico alejarse, Ash se iba a su trabajo.
Leaf empezó a caminar por el campus, ella meditaba, pensaba en la forma en cómo hacer que lo suyo dure pues ella no estaba dispuesta a perderlo tan fácilmente.
Continuara…
