Las puertas del cielo se han abierto. Los candados de mi corazón han ido cayendo, uno a uno, hasta dejarlo expuesto. Aqui estoy yo, delante de la puerta abierta completamente. El me está esperando, él.. me ha abierto su corazón. Y yo sigo aquí, de pie, quieta, sin poder traspasar el umbral de esta puerta, la puerta del amor.
Mi cabeza se había preparado a todo tipo de situaciones, se había preparado sobretodo al rechazo, pero no para esto. No para su confesión. Estoy dispuesta a expresarle lo que siento? Seré capaz? Hace tiempo que me negué la posibilidad de amar de nuevo, de hecho, yo no sé lo que es el amor..
-Kyoko! Kyoko! Estás bien? Que te pasa?- Kanae y Chiori acababan de entrar en el vestuario de Love Me. Kyoko estaba tirada en el suelo, pataleando, llorando, dando vueltas, como en una especie de lucha interna, entre el cielo y el infierno. Al escuchar las voces de sus amigas preocupadas, se incorporó, se frotó los ojos e intentó calmarse.
-Disculpadme chicas...no me encuentro muy bien
-No nos habíamos dado cuenta -respondieron de forma sarcástica - Se puede saber que te pasa?
-Kyoko chan, acaso.. él te lo ha dicho?- preguntó seriamente preocupada Kanae. Kanae había hablado con Ren recientemente de todo el asunto, quería respuestas para ayudar a su amiga, sobretodo después de ver el regalo del dia blanco que él le había ofrecido.
-Eh? Cómo lo sabes?
-Saber qué? - preguntó intrigada Chiori- Yo me quiero enterar!
-Tsuruga Ren, te ha confesado sus sentimientos, verdad?- siguió preguntando Kanae, con una voz suave.
Kyoko se puso roja de nuevo al rememorar las palabras que le había dicho su sempai.
-Lo sabía! Sabía que estaba enamorado de Kyoko! - exclamó Chiori
-Pero tú también lo sabías? Acaso todo el mundo lo sabía menos yo?
-Saberlo, no lo sabíamos, pero lo intuíamos. Todos los que os conocemos lo sospechábamos. La única cegata eres tú Kyoko. Cómo puede ser que no te dieras cuenta ni un poco? Eres terrible y me cabreas! - replicó Kanae - Y bien? podrías explicarnos cómo ha sido? y por qué estás así?
Kyoko intentó calmarse de nuevo y decidió explicarles lo acontecido a las dos. Total, ya estaban al corriente, y eran sus amigas. Les contó todo, desde el beso de Sho hasta la conversación en el coche, y de como ella había aprovechado la aparición de Maria chan para escabullirse, como una cobarde. Se había escondido en el vestuario de Love Me, para intentar calmarse, pero no lo conseguía, pasaba del sonrojo al llanto una y otra vez, creía que se estaba volviendo loca.
-Kyoko, puedo entender por lo que estás pasando, pero ese hombre se merece una respuesta, no crees? Estás enamorada de él?
-Yo.. sí que lo estoy.
-Bien. Entonces, que es lo que te frena?
-Qué es lo que me frena? tantas cosas.. nunca he tenido una vida feliz y normal. Soy fuerte y asumo la vida que me ha tocado, pero en todos estos años, no he podido experimentar el amor correspondido. He intentado sobrevivir con lo mínimo, y el único amor que sentí por alguien fue machacado a sangre fría. Tsuruga san tiene 21 años y experiencia con mujeres. Que voy a poder ofrecerle yo? Si ni siquiera puedo mirarle a los ojos sin ponerme nerviosa! No estoy preparada para tener una relación.
-Vas de fuerte y segura en tus papeles y en realidad eres una niñata. Tienes razón, alguien como tú no merece el amor, el amor es para los valientes- Kanae la miraba ahora con indiferencia y rechazo
-Mouko sannn, por qué eres tan mala conmigo! - lloraba Kyoko sin parar
-Deja de hacerte la víctima, me cansa. Aún cuando las cosas apuntan en tu dirección, siempre encuentras excusas. El hombre que te gusta te declara su amor y tú sigues enfangada. El sigue dominándote, sigue dominando tus pensamientos. Quizás Tsuruga Ren no esté tan equivocado, y en realidad sigues enamorada de Fuwa.
Las lágrimas se le secaron de golpe, y el semblante pasó de la tristeza a la sorpresa absoluta. Es cierto, todavía ocupa una parte de mi mente. Cada vez que Tsuruga san era amable conmigo, el dolor causado por Sho resurgía.. Al protegerme del amor por su culpa y bloquear cualquier tipo de sentimiento hacia otro hombre, he dejado que él siga ocupando un lugar importante en mí, aunque sea en forma de odio..En realidad siempre le he estado dando motivos a Tsuruga san para que pensara que no había lugar para él en mi corazón, porque mi corazón estaba lleno de odio hacia Sho. Realmente he sido estúpida..
TOC TOC (llaman a la puerta del vestuario)
-Si? preguntó Kanae san
-Buenas, se que Mogami san está aquí, puedo pasar? necesito hablar con ella.
Kanae san, abrió la puerta, ignorando lo que sucedía a su alrdedor, una Kyoko completamente nerviosa con mil demonios saliendo de ella, era evidente que la lucha interna seguía en curso. Al abrirla, un halo deslumbrante de luz la cegó por completo. Era Tsuruga san, con una sonrisa esplendorosa, de esas que engañaban a todo el mundo pero que escondían el enfado más intenso jamás visto.
-Disculpenme, podrian dejarme a solas con Mogami san? Estábamos en medio de una conversación, y de repente, ha desaparecido- explicó a las chicas, con su sonrisa deslumbrante e ignorando que Kyoko estaba ahí por el suelo, como una mancha amorfa. Las chicas, sin decir nada, salieron rápidamente y los dejaron solos.
-Tsuruga san, lo siento! de verdad, me entró el pánico y..- exclamó rápidamente al cerrarse la puerta. Se sentía como un ratón en una ratonera.
-Es la primera vez que le abro el corazón así a alguien, y que se va! -Realmente me pones a prueba sabes? -Sabes que eso es de mala educación? y pensabas que te dejaría tranquila, un tiempo, para no agobiarte, verdad? huyendo, como un ratón..-
Ren iba hablando mientras se acercaba poco a poco a ella, todavía con la sonrisa esplendorosa, mientras que Mogami, completamente espantada por esa sonrisa, lo miraba con terror y retrocedió hasta chocar con la pared mientras él se acercaba. Cuando llegó a diez centímetros de ella, se acercó a su cara y cuando estuvo lo suficientemente cerca, cambió la expresión sonriente a una expresión completamente seria y cargada de ira.
-Dime, Mogami san, mis cartas están al descubierto. Sigo jugando la partida o desisto y asumo la derrota?
-Lo siento mucho Tsuruga san..- dijo suavemente la pelirroja, mientras apoyaba ligeramente la cabeza en su pecho. Ren se debatía entre la tristeza y el desconcierto al escuchar esas palabras.
-Debí decirte esto antes, pero.. la partida hace tiempo que la ganaste tú, Tsuruga san. -se atrevió a decir Kyoko, aunque seguía con la cabeza apoyada en su pecho y sin mirarle directamente a los ojos, la verguenza que sentía era demasaido fuerte para ella. -No quería reconocerlo, reconocer estos sentimientos, porque sentía miedo y pensaba que sería rechazada por alguien tan importante como tú. Y me hice daño y te he hecho daño, de verdad que lo siento.
-Mogami san.. como me alegra escuchar esto- respondió, mientras se atrevía a acariciarle la cabeza ya que estaba apoyada en su pecho. Tenía miedo de tocarla, de moverla, sabía que cualquier paso en falso haría que lo rechazara a causa del miedo.
-Pero yo.. Tsuruga san, es la primera vez que juego a las cartas...
-Creo que debo confesar que también es la primera vez que juego a este tipo de cartas.
-Pero has jugado a otros antes... y yo a ninguno..
-Hmmm.
-Tsuruga san..- se atrevió finalmente a levantar la cabeza y mirarle a los ojos. Tenía una expresión, sonrojada, sensual, deliciosa, que ya había visto en otras ocasiones.-podrás enseñarme a jugar?
-Tsuruga san enmudeció, y la abrazó fuertemente para ocultar su nerviosismo. Que acababa de decir? no era consciente de su poder seductor? En ese momento Ren se dió cuenta que quizá lo más dificil para él estaba por llegar. Controlar sus impulsos de tocarla, de estar con ella, ese deseo de poseer.
-Esto es todo un reto.. murmuró Ren mientras la seguía abrazando.
