Cap1: Dolor
Hola buenas! Al fin tengo un hueco para actualizar esta obra. Antes de nada, tengo que decir que estoy impresionado: sólo un prólogo y ya 10 reviews (en serio, mi récord en un capítulo estaba en 7 de KnK y Fjaka, muchas gracias!) y ya más de una decena de follow y fav, espero estar a la altura de este recibimiento.
Hoy tenemos mucho de Naruto y Sasuke. El título del capítulo es un spoiler, como os podéis imaginar, así que no os adelanto más. Os confesaré que me quedo más largo de lo quería, por lo que traslade la escena NaruKarin al siguiente, no quería hacerla acelerada ni pasarme en palabras, digamos que hoy todo queda... enfocado. A partir del siguiente, les tenemos juntos. Sin decir más, pasó a comentar los reviews!
Kamen Raider Predator: Hola buenas! Si, tienes razón, sólo encontré en español un NaruKarin de UzumakiNA que no fuese un oneshot, me sorprende teniendo en cuenta que gran parte del fandom aprecia a esta pareja. Esta obra tendrá aproximadamente diez capítulos, salvo que la inspiracion me venga de golpe (que puede ser eh, normalmente me pasa).
Y si, muerte al resentido uchiha, ya le verás hoy de nuevo... los dos uzumaki tendrán protagonismo pleno y conjunto a partir del siguiente capítulo, hoy es turno de Naruto y su reacción a lo de Sakura... para que ocupe un capítulo entero, imagínate... Un saludo y espero que te guste!
MasterAlex1201: saludos! Si, mi temor era que el lector leyese y se dijese "que cabron, me ha engañado, esto es un narusaku", por eso puse el anuncio previo XD yo soy ultra de esa pareja, pero jamás engañaré con un pairing: aquí soy NaruKarin, así de simple. Y tranquilo, mi siguiente objetivo es Fjaka, que ya tengo ganas de escribir el especial de kurama XD un saludo!
Frankox14: bienvenido! A ver, con el pairing pasa como con el fútbol, tenemos nuestro equipo y el resto no nos interesan tanto. Yo soy narusaku, sólo tienes que ver mi tablón, es la pareja que mejor me encaja y me he aprovechado de ello aquí, pero te entiendo. Por ello tenemos a un Sasuke diferente, y a Naruto más... salvaje, para que no se base todo en el pairing. Yo, excepto SasuSaku, puedo con todo XD Y si, la muerte de Sakura fue difícil, y más aún lo que pasará hoy con Naruto... digamos que hay que destruir antes de construir!
Y digo lo mismo que en el otro review: en un par de semanas tenéis de nuevo Fjaka, con el especial de kurama encima XD Yo también espero que siga gustando, un placer leerte y gracias a ti por dedicar tiempo a ver mis fic, un saludo!
Nothernlights91: Frank! Un gran placer leer a uno de mis autores preferidos por aquí! Y más si es para felicitar XD Si, la muerte de Sakura es uno de los golpes de efecto que he metido por aquí, hoy tendrás otro incluso. Es un momento muy dramático, aunque me parece que queda precioso en el personaje de Sakura, la dignifica en lugar de que pasase lo de la serie original, pero lo es sobre todo para Naruto: ten en cuenta que el pobre no sabe lo que nosotros sabemos. El tenía al amor de su vida con el, y de pronto ella se va tras Sasuke, ¿que puede pensar? Encima alguien tan inexperto en esos temas como Naruto... y si, comienzas a olerte las motivaciones de Karin, aunque tendrá bastantes más. La pelirroja tiene un pasado, y una forma de ver el mundo, y Naruto romperá esos esquemas.
Espero que disfrutes del capítulo, me alegra que la recuperación vaya bien, lo primero es lo primero! Nos leemos por aquí o por tu tablón, un saludo!
Gjr-sama: hola buenas! Quería usar a Sasuke como villano de verdad desde hace muchísimo, digamos que creo que ahí está la clave de ese personaje: no es el secundario poderoso tipo vegeta que nos creo pierrot y kishimoto, en mi opinión es un antagonista de libro, un auténtico cabron por así decirlo.
Sobre la escalada de poderes... soy MUY respetuoso con las escalas dejadas por kishimoto. Tras la muerte de pain, Naruto está muy por encima de Sasuke gracias a su senjutsu. Aquí, con la muerte de Sakura Sasuke ha evolucionado hasta ponerse ligeramente por encima, y hoy verás algo más, pero también tienes hoy la clave de la escalada de poder de Naruto. Tú sólo piensa en esto... ¿de que se alimenta el kiuby?
Gracias por las felicitaciones, espero que te guste lo de hoy, un saludo!
Shoseiki chan: bienvenida por aquí! Ya te avise que querrías matarme tras leerlo xD Use un proyecto de oneshot narusaku incluso, creí que aquí quedaría mucho mejor. Ya sabes que soy narusaku 100%, y esta es una de las pocas maneras que tengo de salir de esa pareja, con la muerte de Sakura. Tienes razón cuando dices que Sakura sin Naruto puede reponerse, pero Naruto sin Sakura no tanto, y con eso juega esta obra: hoy vas a tener a Naruto mascando lo que acaba de pasar, y por supuesto preparándose para lo que va a hacer. Sasuke ha dado ese paso que según los SasuSaku era imposible (ejem ejem...) y ha matado a la pobre Sakura, dejando a Naruto con mucho odio... y muchas preguntas. Al fin y al cabo, sólo tiene una nota con un "perdóname" para entenderlo todo. Eso le llevará por un camino oscuro donde el kiuby se siente mucho más a gusto, pero... siempre hay una luz al final del túnel, aquí una de color rojo... aunque, hasta que esos dos se desarrollen como pareja, Naruto sólo tendrá los recuerdos de Sakura atormentandole y su venganza como motivación. Es lo bonito del fic, ver si Naruto hace un Sasuke y se pierde, o acepta la ayuda y se salva.
Y todavía puedes odiar más a Sasuke, hazme caso... lo entenderás en el siguiente capítulo... muahahaaa. Por el momento ha mejorado su genjutsu gracias a los ojos de Itachi, pero hoy hará más para mejorar... mucho más.
Orgulloso me siento :P tranquila, he publicado fin pasión y color y haré un par de narusaku la semana que viene para compensar XD un saludo y gracias! Disfruta de lo de hoy!
ThonyCvS: hola! Gracias, me alegra que haya gustado este prólogo! Espero que hoy mantenga el nivel, un saludo!
Adrit126: hola también por aquí! Pues si, a mí también me sorprendió XD se me ocurrió esta historia y en un principio intente hacerla naruino, pero pensé "queda mil veces mejor como un NaruKarin", así que hice el cambio y ya tengo el guión de todo lo que pasará. Así puedo desarrollarla a ella, es un personaje que me gusta, la suelo ver cómo prima de Naruto más que como novia, pero creo que la apuesta me gustara xD
Y si, es una tragedia total, al fin Naruto alcanza su sueño y Sakura deja de autoengañarse y culparse por estupideces... pero vino Sasuke a cortar por lo sano. La pelea me gustó mucho, sobre todo cuando explique porqué fallo ese puñetazo final. No todo es lo que parece. Y si, hoy verás al pobre Naruto sufriendo... que menos... aunque digamos que hoy comienza también a fortalecerse, la muerte de Sakura es un catalizador brutal para su poder...
un saludo y espero que te guste lo de hoy!
Kitsunaro64: hola de nuevo! Exacto, mucho drama, y hoy vas a tener más drama aún. Hoy verás además por donde van a ir sobre todo Naruto y Sasuke, y te harás una idea de cómo se juntaran los caminos de Naruto y Karin. Espero que te guste, tienes sorpresa final, y creo que intentaré mantener ese ritmo unos cuantos capítulos más xD un saludo!
AlphaPrimus: bienvenido! Si, empieza fuerte, hoy tiene drama, pero con el golpe final espero mantener la intensidad, espero que te guste, un saludo!
-aaaaaaaaaaa- personaje hablando
-aaaaaaaaaaa- personaje pensando
-aaaaaaaaaaa- Ser sobrenatural, dios, invocación hablando
-aaaaaaaaaaa- Ser sobrenatural, dios, invocación pensando.
RENUNCIA DE DERECHOS: Desde luego, no soy masashi kishimoto camuflado. Lo siento. El mundo Naruto le pertenece y se lo vende a quien quiera, actualmente está con boruto buscando algo de originalidad mientras plagia el argumento del Naruto original. Yo solo pongo esta historia en circulación, sin ánimo de lucro.
"Oh dolor, viniste a mi, con tu veneno y miseria"
Naruto saltó de rama en rama con potencia, rumbo a donde le había indicado su capitán, vestido con su característico chandal y su capa de viaje. Yamato no le había explicado nada, sólo le había ordenado que se preparase con rapidez y que marchase con él en dirección norte, y ahora le seguía a una distancia prudencial, sin perderlo de vista. A pesar de que la situación ofrecía mil dudas (¿A dónde iban? ¿Y Kakashi sensei? ¿Y por qué Yamato parecía tan… tenso?), su mente sólo le daba vueltas a una… ¿Y Sakura? ¿Dónde estaba? Se había despertado tras ese día mágico con ella y se había encontrado solo una nota pidiéndole perdón. ¿Perdón por qué? No lo sabía, pero una terrible sensación se había alojado en su pecho y se negaba a salir. Era su instinto, ese olfato para las desgracias que tanto usó de niño, y gritaba que se diese prisa. Movido por la ansiedad, Naruto puso todo su esfuerzo en avanzar con rapidez, tanta que a Yamato le costaba seguirle. El capitán había insistido en que fuese a su par, pero Naruto nunca había sido muy fanático de cumplir las órdenes. Y menos cuando su instinto le gritaba que acelerase.
Tras unos minutos, se toparon de lleno con un claro, en cuyo borde pudieron distinguir cuatro bultos. Se trataba de Sai, Kiba, Lee y Akamaru, que estaban inconscientes, recostados con cuidado en el césped. No presentaban heridas, ni había signos de lucha, incluso tenían sus mantas dispuestas bajo sus cabezas a modo de almohada. Cualquiera pensaría que estaban durmiendo, pero Naruto sabía que eso era ridículo. Claramente alguien les había incapacitado. El capitán les despertó como pudo, mientras Naruto ataba cabos como podía, sintiendo su corazón latir desbocado. Nada más ver al normalmente imperturbable Sai mirar confuso alrededor y luego clavar sus ojos en él con miedo, todo pareció caer por su propio peso. La respuesta a sus dudas, la razón de esa sensación que le perseguía… Eran el grupo de escolta de Sakura, pero ella… no estaba allí. Y, por un instante, un pensamiento pasó por su mente. Fue algo fugaz, tan rápido que apenas ocupó una fracción de segundo, pero fue más que suficiente para hacerle moverse. Yamato intentó detenerle, pero nadie hubiese podido hacerlo. Siguió en la dirección original hasta llegar a un río enterrado en el fondo de un desfiladero, atravesado por un puente semiderruido de piedra con un gigantesco árbol en medio. El uzumaki pudo ver los restos de una gran batalla, con marcados cráteres y rastros de sangre, y avanzó entre todo eso con cautela.
Y, en uno de los extremos del puente, una joven pelirroja yacía ensangrentada en el suelo, inconsciente. El uzumaki se aproximó a ella, ignorando el ambiente, y la examinó. Presentaba una herida en el pecho que había sido tratada, vista la rápida cicatrización. Naruto la comprobó el pulso, sintiéndolo firme y constante. Sus años de gennin le habían enseñado a diagnosticar deprisa si alguien necesitaba atención médica, y esa chica sólo estaba inconsciente y agotada. Aún así, debía de estar teniendo una pesadilla, vista su expresión tensa y de dolor. No lo entendía, ¿Qué le había pasado? Había conocido a varios akatsuki ya, y esta chica no encajaba en absoluto en ese grupo. La veía vulnerable, la veía… humana. Apartó un mechón de cabello que la molestaba la respiración, y acomodó su cabeza bajo la capa que el ojiazul llevaba consigo, consiguiendo que la joven relajase un poco el rostro, para luego tomar esas lentes de montura roja que estaban tiradas en el suelo para evitar que alguien los pisase al atenderla. Una parte de él se preguntó por qué lo hacía, esa mujer llevaba una capa de akatsuki, era su enemiga aunque pareciese inofensiva, pero pronto deshechó la idea de dejarla sin más. Parecía haber sufrido bastante ya, o al menos eso le decía su instinto. Incluso detectaba en ella algo extraño, algo… familiar.
Continuó su camino, sin alejar de su mente su objetivo. Y, tras examinar la base del puente, pudo discernir dos figuras. Estaban inmóviles en una orilla, no parecían enemigos. Saltó hasta el agua con rapidez, y cuando levantó la vista se quedó congelado. Conocía a esas dos personas. Por un lado estaba su sensei. A pesar de encontrarse consciente, y de que se revolvió asustado en cuanto vio al uzumaki aparecer, presentaba un estado lamentable, claramente resultado de una gran batalla. Pero fue lo que le acompañaba lo que acaparó toda su atención. Reconocería ese pelo rosado en cualquier parte. Pero algo iba mal… no se movía.
Por un momento, Naruto ignoró por completo una terrible idea que comenzaba a crecer en su interior, una idea que se centró en la sangre alrededor del cuerpo de la fémina y en su pose congelada en el suelo. Era todo mentira… una pesadilla. Durante su infancia tuvo cientos y aprendió a combatirlas, esta vez no tenía porque ser diferente. Se despertaría de inmediato, sólo tenía que esperar y no caer en la trampa de creerse que lo que vivía era real. Se quedó en silencio, mirando el cuerpo de la kunoichi, esperando a que se moviese. Pero no se movía.
Comenzó a temblar, primero su labio, después sus manos, luego su cuerpo. Algo no iba bien, no despertaba... Y si esto era una pesadilla, ¿Por qué le dolía el pecho con tal fuerza? ¿Por qué cada una de sus cicatrices de guerra se estaban abriendo inexorablemente? Dio un paso al frente y la llamó, esperando que sólo estuviese descansando, que se levantase y le regalase una sonrisa. Que le dijese que no pasaba nada, que sólo estaba durmiendo. La abrazaría y la besaría de nuevo, y todo quedaría en un susto. Pero no se movía.
Kakashi intentó decirle algo, pero hacía tiempo que se había evadido de todo lo que no fuese Sakura. Sus oídos sólo captarían esa voz llamándole, gritándole baka, lo que fuese. Se acercó renqueante hasta el cuerpo de la kunoichi, y tocó esa piel de porcelana que había acariciado en su totalidad hacía unas horas. Estaba fría como el hielo, tanto que le traspasó ese frío a él. Un frío que se extendió por su cuerpo como un veneno, congelando esa máquina irreductible que era su corazón. Y aún así, Naruto intentó moverla, deseando que cualquiera de los dos se despertase. Ella de su sueño. El de su pesadilla. Pero no se movía.
-Sa… Sakura chan…- ¿esa era su voz? Sonaba ajena, rota, débil… como una cerilla en medio de un vendaval, como una delgada rama en medio de una tormenta. Se agachó hasta estar de rodillas en el suelo, ignorando de nuevo a Kakashi. Sus manos nunca le habían temblado tanto, el dolor de su pecho era tan intenso que necesitó abrazarla sobre su cuerpo para no caerse de espaldas y separarse de ella. El rostro de la fémina estaba tranquilo, con los ojos cerrados y esos labios juntos, y su mano izquierda colgaba inerte en un costado. No lo entendía, ¿Por qué le dolía tanto? Sólo era un sueño, ¿no?- Sakura chan… despierta…- la llamó en voz baja, pero Sakura no se movía. Su mente comenzaba a gritarle lo que pasaba, pero lo bloqueó de inmediato. No, no era eso. No podía serlo. Apartó un mechón de cabello de su rostro, mientras veía una gota de agua caer sobre el rostro de la joven. ¿Estaba lloviendo? No… su rostro también estaba empapado, y estaba mirando al suelo… descubrió que eran sus lágrimas, que aguaban sus ojos con fuerza y sin el más mínimo permiso, tan abundantes que tuvo que fruncir el ceño para poder seguir mirando a la kunoichi.- Sakura chan… estoy… estoy aquí… llámame, por favor… di… di mi nombre…- desesperado, volvió a besar su frente, deseando como nunca que la mujer sonriese como había hecho hace horas y le revelase que todo era una cruel broma. La perdonaría por ello, por supuesto que lo haría… Pero su mente lo captó enseguida. Sakura no hizo el más mínimo gesto… no se movía.- Sakura chan… onegai… no… no me dejes solo… despierta…- le rogó, comenzando a asimilar lo peor.
Estaba muerta… estaba muerta. Se había… ido. Y un fragmento del alma del uzumaki se fue con ella, dejando tras de si un vacío insondable. Una densa oscuridad. Silencio. Silencio ante mil preguntas… ¿A quien le secaría las lágrimas cuando la sintiese llorar? ¿Qué grito le llamaría ahora para combatir contra el más fuerte de sus miedos? Y lo más importante… ¿Qué mano le sostendría ahora cuando necesitase el apoyo que sólo ella podía brindarle, cuando todo lo demás fallase? Notaba oscuridad, silencio… notaba un pedazo de su alma morirse con ella. Y sólo pudo gritar. Gritar primero al suelo y luego al cielo con rabia y dolor mientras abrazaba con fuerza ese cuerpo inerte, esperando que donde quiera que estuviese ella le oyese y volviese a su lado. Que, por una vez, él fuese quien llamase a su heroína y no al revés. Su grito se desgarró entre las lágrimas, forzando su voz como nunca. Dolor. Eso era lo que quedaba. Una sensación de dolor que, como una masa imparable de agua, fue rompiendo cada presa que el rubio intentó imponer para frenarlo. Sus recuerdos se agolpaban. Ella sonriendo. Ella llorando. Ella enfadada. Ella diciéndole que le quería. Y su olfato entonces captó un aroma extraño en ella. Extraño porque no debería de estar allí, no porque no lo reconociese. Era el otro aroma que llevaba grabado en su mente junto al del cerezo… el aroma a serpiente. Y sólo podía proceder de una persona…
En su interior, cierto ente despertó. Lo notó primero en la lejanía, como un murmullo lejano. Luego nítido, a su lado. Un grito. Había terminado agotado tras forzar ocho colas de poder contra pain y verse frustrado en el último momento por Minato namilkaze. Tras vencer Naruto su batalla, el zorro se vio en los huesos, raquítico en tamaño, sin fuerza, y de nuevo sellado por completo. Creía que tardaría meses en recuperar ese poder perdido, pero se equivocaba. De golpe sintió su fuego avivarse, como las brasas al viento. Sintió el calor de su fuerza regresando a él, y hacerlo con creces. Saboreó esa sensación y rió con fuerza. Era odio. Su esencia, la fuente que de verdad convertía su chakra en infinito. Desde la caída de uzu no había sentido esa sensación proveniente de uno de sus jinchuriki, su cautiverio le privaba de ese afrodisiaco que tan fuerte le volvía. Y su último carcelero parecía ser particularmente resistente a sentirlo. Ni tras recibir palizas y desprecios de niño llegó a odiar de verdad a nadie. Hasta ahora. Ahora sentía odio. Y un odio como ninguno, uno puro, uno tan fuerte como el amor que ese ingenuo rubio había sentido toda su vida. Se conectó a los sentidos de su contenedor buscando información, y lo entendió todo. El cuerpo de su amada pelo chicle en sus brazos, con esa herida en el pecho. Y captó el aroma de su asesino. Olía a uchiha. Rió con aún más fuerza al sentirse incluso crecer en tamaño. Su cuerpo se inundó con unas flamas naranjas tan potentes que sólo esa jaula del sello de Shinigami que lo contenía pudo resistirlo. Aunque no evitó que su chakra fluyese… y como nunca. Con un vigor propio de cuando poseía sus dos mitades unidas, el biju rugió al cielo, y el exterior pudo sentirlo.
-GROOOOAARRRRRR- rugió Naruto, solapándose el rugido con su grito desgarrador. Lo sentía, arañándole cada vena, quemando su cuerpo como el fuego del mismo infierno. Dolor. Sakura había muerto… y a manos de Sasuke. Sus océanos azules se tornaron rojos como la sangre, prescindiendo de pupila o esclerótida. Su piel comenzó a separarse de su cuerpo con un sonido grotesco, flotando en el aire para deshacerse en ceniza. Su sangre flotó a su alrededor, siendo testigo de la muerte de lo que más amaba. Su Sakura chan había muerto… porque él no cumplió su promesa. Si lo hubiese matado en el Valle del fin… si no hubiese dejado de lado esa persecución por viajar con su maestro… si luego se hubiese centrado en el pelinegro en lugar de vengar a Jiraiya… si hubiese velado el sueño de Sakura en lugar de cerrar los ojos y creerse que esa felicidad que sentía podía ser eterna… Este último pensamiento le hizo volver a rugir, mientras el chakra rojo sustituía a su cuerpo. Su mandíbula se distendió hasta alcanzar proporciones inmensas, mientras surgían unos terribles colmillos y su interior se iluminaba con una luz blanca antinatural. En su cuerpo se dibujaron de golpe cinco colas de espeso chakra a su espalda, acompañadas de un costillar, cráneo y extremidades de hueso. El kiuby comenzaba a liberarse.
-¡Naruto!- gritó desesperado Kakashi, sintiendo ese chakra tóxico emanar de su alumno sin control. Su temor se había confirmado, había intentado evitarlo, pero cuando pidió la ayuda de Yamato todavía no había entrado en combate contra Sasuke. Sólo había decidido seguir a Sakura hasta su destino, y envió a pakkun a informar tras constatar el punto de encuentro. Su plan original era aguantar hasta la llegada de refuerzos, pero ni él pudo imaginarse hasta donde estaba dispuesto a llegar el uchiha. Si lo hubiese sabido, habría enviado a sus discípulos al otro extremo del planeta. Pudo ver nítidamente como la muerte le rodeaba, adoptando rostros sufrientes entre ese chakra rojo, dibujando garras y colmillos que se aferraban al suelo de su alrededor, arañando y rugiendo. Incluso las rocas y el agua que rodeaban a Naruto comenzaron a flotar mientras la piel del ojiazul literalmente se le desprendía. El sello se estaba rompiendo… caía como un castillo de naipes, como la voluntad de su portador.- ¡YAMATO!- gritó el hatake, interviniendo de inmediato el capitán anbu. Realmente, era el único que podía hacer algo: los otros tres shinobi que le acompañaban de inmediato se quedaron paralizados al notar ese chakra a su alrededor. Incluso el imperturbable Sai tembló al sentir el auténtico odio impregnar el aire e introducirse en sus pulmones con cada respiración.
-¡Maldita sea, es demasiado fuerte!- contestó el usuario del mokuton tras invocar una decena de pilares de madera para rodear a la bestia y tocarlo con su mano derecha para drenar ese chakra. Pero Naruto ya no poseía el collar del primero, el principal apoyo que tenía Yamato para purgar el chakra del jinchuriki, fue destruido durante su combate contra pain. Todo dependía ahora de la voluntad del jinchuriki, y no parecía estar por la labor de colaborar.- Es… demasiado… demasiado odio…- exclamó el castaño con un gesto de esfuerzo, cuando incluso sus pilares de madera comenzaron a incendiarse y deshacerse en el aire. Kakashi contempló a su alumno con desesperación, y entonces reparó en un detalle: Naruto, aún en su forma biju, seguía abrazando a la pelirrosada. Es más, ese chakra rojo no la estaba dañando lo más mínimo, a diferencia del resto del entorno. Corrió hasta situarse frente al uzumaki, jugándoselo todo a una carta.
-¡Naruto!- le intentó llamar, pero la bestia no apartó su vista de la kunoichi. Kakashi intentó acercarse, pero entonces una de las colas de Naruto le sostuvo del cuello. Sentía su piel abrasarse, su chakra descontrolarse al contactar con esa superficie roja. Pero lo más aterrador eran esos ojos. La bestia había pasado a observarle con esos ojos hechos de pura luz, abriendo su boca deforme llena de colmillos de afilada energía roja. La misma muerte le estaba contemplando. Pero el hatake sabía que su alumno seguía allí, bajo ese veneno rojo y esos huesos. Como pudo, pronunció su única carta para salvarles a todos.- Si… si dejas ganar al kiuby… no podrás… hacer justicia… con ella…- pronunció, al borde del desmayo. Y nada más oírlo, la bestia se detuvo por un momento. Contempló el cuerpo de Sakura unos segundos, y procedió a aflojar el agarre, mientras la técnica de Yamato al fin surtía efecto y retiraba ese chakra venenoso. El cuerpo requemado y sangrante de Naruto emergió de la bestia, aún abrazando el cuerpo de la kunoichi, hasta caer inconsciente sosteniéndola.
Mientras tanto, en una fría cueva, akatsuki seguía moviendo sus hilos. En una sala de paredes blancas, con numeroso material quirúrgico, un joven de pelo negro descansaba en una camilla con los ojos vendados con una tira blanca. Una decena de individuos humanoides de piel blanca, colmillos y ojos amarillos andaban a su alrededor, recogiendo el material con precisión bajo la vigilancia de un hombre de pelo negro corto y revuelto y con una máscara naranja y una capa de nubes rojas, y de un humano planta con la mitad del rostro negro. La operación practicada por los zetsu había sido un éxito, y ahora Sasuke uchiha portaba el mangekyo sharingan eterno, ya no sufriría esa ceguera que casi le cuesta la derrota hacía unas horas. Sasuke uchiha entraba en el selecto grupo de usuarios perfectos del don de los tres tomoes, y los planes de akatsuki daban un nuevo paso al frente. El enmascarado no podía estar más contento: Sasuke había resultado ser una apuesta perfecta, e incluso no había esperado ni un segundo para recibir los ojos de itachi tras regresar a la base. Estaba ansioso por volver a luchar, y sus antiguos ojos ya flotaban en un tarro de cristal lleno de líquido, dirigiéndose en manos de un diligente zetsu hacia el almacén donde guardaba el resto de sharingan del casi extinto clan uchiha. Como fuese, era hora de dar otro paso al frente y recuperar otro doujutsu legendario que recientemente había escapado de sus garras.
-La operación ha sido un éxito, mi señor…- anunció el zetsu negro, con ese característico tono servicial. Tobi sonrió dentro de su máscara: el zetsu negro, una creación de su maestro de lo más útil. El siervo perfecto, nunca desobedecía una orden.- Uchiha sama estará en cama unos días hasta recuperar totalmente la vista, pero ha adquirido el poder del sharingan plenamente.
-Perfecto, entonces es hora de que recupere el rinnegan de manos de konan…- declaró el enmascarado con serenidad, aunque por dentro estuviese ansioso por hacerle pagar a esa traidora de pelo azul haber desertado y haberse llevado el rinnegan de nagato con ella.
-Mi señor, ¿es seguro? No le conviene estar débil con Naruto uzumaki pleno de energías, y la lucha contra konan puede ser exigente…
-No te preocupes por eso… no sé si lo habrás sentido, pero Naruto uzumaki se ha encontrado con el regalo de Sasuke hace unos minutos. Le he visto desarrollar el manto de cinco colas y caer inconsciente al perderlo a manos de Yamato. No será un problema por unos cuantos días…- confesó Tobi con sadismo, recordando al uzumaki rugiendo al aire presa del dolor. Entendía perfectamente cómo se sentía Naruto, por eso precisamente sabía que estaba fuera de peligro: Naruto ahora solo tendría ojos para el espectro de Sakura y Sasuke, como él sólo los tenía para sus dos ex compañeros de equipo. Podría pasear por konoha tranquilamente hasta cruzársele, que Naruto le ignoraría. Su plan para minar al discípulo de Jiraiya, el principal peligro para sus planes, había resultado a la perfección.- Es más, podría ir a por él junto a kisame ahora que está débil y capturarlo, pero recuperar el rinnegan es más importante. Cuanto más tiempo pase, más posibilidades hay de que esa mujer entre en razón y haga lo más inteligente… destruirlo. Y eso retrasaría nuestros planes excesivamente. Tardaré unos días en rastrearla por Amegakure y encontrar el rinnegan, así que te dejo al mando del postoperatorio. Encárgate de la recuperación de Sasuke, le quiero preparado para la acción cuanto antes…- ordenó el enmascarado, para luego desaparecer en su vórtice tras obtener el asentimiento del zetsu negro.
Mientras tanto, en la camilla, Sasuke lo había oído todo. Puede que estuviese sedado, pero lo primero que aprendió con orochimaru fue a dormir sin desconectar su fino oído. Por eso era imposible sorprenderle mientras dormía, porque nunca lo hacía completamente. Era irónico que su maestro hubiese muerto en la cama por no aplicar esa máxima de experiencia, "a menudo lo que ni ves ni oyes es lo que te mata"… El uchiha, sin embargo, todavía tardaría unos días en volver a ver, pero ya comenzaba a sentirlo: sentía el chakra de su hermano fluyendo desde sus ojos, haciéndole más fuerte y eliminando ese doloroso picor que le afligía con sus ojos originales… y sentía algo más. Algo en su propio chakra, algo que empezó a crecer en cuanto oyó esa mención a Naruto. Ya lo había sentido en una pequeña porción cuando hirió a Sakura durante su lucha, y de forma mucho más fuerte cuando atravesó su corazón con su katana. Y, dejándose llevar por una corazonada, había dejado el cuerpo de la kunoichi allí para que su mejor amigo lo encontrase. Ahora, cuando escuchó que Naruto ya había encontrado el cuerpo sin vida de Sakura, sus sospechas se confirmaron. Lo había sentido de nuevo, y esta vez de una forma brutal, intensa, tanta que incluso podría permitirse el lujo de emplear ese denso chakra oscuro para acelerar la recuperación. Puede que sus labios no se pudiesen mover, pero Sasuke reía. Reía como un maníaco en su interior, experimentando el poder. Confirmando lo que sospechaba. Un nuevo camino se abría frente a él, y nada ni nadie podría pararle.
-Naruto…- gimió Sakura, mientras el rubio acariciaba su piel y besaba su cuello. Se encontraban el uno frente al otro, desnudos, con el uzumaki sentado en el suelo y ella sobre él, moviendo sus caderas, profundizando el contacto.
-Sakura chan…- declaró Naruto de vuelta. El jinchuriki no era capaz todavía de asimilarlo, tenía ente sus brazos todo lo que quería, a la mujer de sus sueños rogando por más. Tuvo en serio que concentrarse para evitar acabar ahí mismo cuando la haruno profundizó al máximo un movimiento de cadera mientras se mordía el labio inferior con lujuria. Joder, ¿habría muerto y estaba en el cielo? Daba igual, sólo quería disfrutar el momento.- Te quiero.- dijo entre sus propios gemidos, mientras ella clavaba sus ojos jades en los suyos.
-Yo también… te amo, Naruto.- contestó con una sonrisa sincera la joven, lanzándose a besarlo mientras volvían a alcanzar el climax juntos. La abrazó con fuerza en su extasis, mientras ella volvía a gemir su nombre al cielo. Por Kami, adoraba esa canción…
-Todavía no me lo creo…- confesó con una boba sonrisa tras unos segundos, esperando que su amada le respondiese. Pero no lo hizo, sólo estaba inmóvil.- ¿Sakura chan?- preguntó, sin todavía obtener respuesta. Notó su cuerpo inerte, y la puso frente a él. Sakura estaba con los ojos cerrados, y una gigantesca herida de katana la atravesaba el pecho.- ¡SAKURA CHAN!- Naruto gritó de terror mientras la movía, intentando despertarla. Y de pronto, ese rostro sin vida se dirigió hacia él, sólo que esta vez sus ojos presentaban tres tomoes negros en un fondo rojo.
-Por tu culpa.- respondió la joven con una voz cavernosa, volviendo a gritar el rubio.
Naruto gritó con fuerza ya despierto, aferrándose a los restos destrozados de sus sabanas con las garras que había desarrollado por culpa del chakra rojo. Tardó unos segundos en aclimatarse al lugar donde estaba. Esas lonas blancas, esos aparatos eléctricos… estaba en el hospital de campaña de konoha, y lo que acababa de ver era un sueño. Sentía su piel arder todavía, recuperándose de las quemaduras de su modo biju con rapidez gracias a su habilidad regenerativa uzumaki. Y ese dolor le permitió constatar la terrible realidad que estaba viviendo. Sakura haruno había muerto… su Sakura chan había muerto. Las lágrimas se volvieron a agolpar en sus ojos, mientras a su alrededor varías figuras se levantaban de sus asientos. Pudo distinguir a Shizune, que se encontraba a su lado, compungida por el dolor, posando su mano con gentileza en el hombro. También a Yamato, que seguramente había sido destinado ahí por Kakashi por si su sello volvía a fallar. Y Sai, que no quería separarse de su único amigo. Kakashi no se encontraba allí, tenía deberes con la aldea, pero Naruto lo agradecía… no estaba preparado para verle a la cara sin querer asesinarlo. Al fin y al cabo, él la podía haber protegido… o por lo menos haberle avisado cuando salió en persecución de la fémina. Realmente, tenía algo que recriminar a cada uno: a Yamato por no avisarle y a Sai por no decirle nada de las intenciones de Sakura… así que dirigió su mirada a Shizune, la única que consideraba libre de culpa en esa habitación.
-¿Cuánto tiempo llevo durmiendo?- la preguntó con un tono serio, conteniendo las lágrimas mientras reprimía el chakra rojo.
-Me… medio día, Naruto kun…- contestó con algo de temor la pelimorena. Naruto llevaba convaleciente un día entero entre periodo y periodo de inconsciencia, lo cual era algo brutal teniendo en cuenta su historial de regeneración, y en ese momento estaba extremadamente inestable, incluso había orden de que Yamato y diez anbu más fuesen su sombra, por si volvía a descontrolarse. La aldea estaba en ruinas, pero su gente seguía intacta gracias al uzumaki y a godaime hokage, no se iba a permitir que el kiuby lo cambiase.
-¿Ya la han enterrado?- preguntó de nuevo a Shizune de forma seca. No hizo falta que especificase a quien se refería, todos en esa sala lo sabían.
-Na… Naruto…- intervino Yamato.- la entierran hoy, pero…- el castaño no pudo completar la frase. Los tres guardianes de Naruto estaban ante un dilema grave: Había orden de retenerle en el hospital de campaña, lejos del resto de la población, y de asegurar un entorno tranquilo para el jinchuriki. Y ver el entierro de Sakura podría ser devastador para el ojiazul.
-Pienso ir aunque tenga que pasar por encima de ti y de los diez anbu de este ala del hospital.- anunció el jinchuriki con esa voz gutural y esos rubíes rojos de pupila rasgada que hicieron estremecerse de terror a Shizune. Yamato tragó grueso, presa del miedo: Naruto, y por lo tanto su biju, habían captado las presencias de su equipo anbu oculto, por lo que ya no podrían contar con el factor sorpresa. Era una situación difícil, pero Sai decidió intervenir.
-Yo te llevaré hasta ahí.- anunció el pelinegro, obteniendo una mirada de reprobación de Yamato y Shizune. Sai ni se inmutó, y mantuvo su vista fija en Naruto.- pero debes de controlarte. Si liberas al kiuby allí, morirán muchos inocentes, incluida la familia de Sakura y sus amigos.- declaró, mientras Naruto apretaba los dientes, destacando esos inmensos colmillos, y no apartaba la vista de su amigo artista. Tras unos segundos de pura tensión, Naruto parpadeó con fuerza y ese par de rubíes rojos desaparecieron de sus ojos de nuevo. Yamato suspiró, entendiendo la táctica del joven: había que ser flexibles y no acorralar a Naruto, o lo podrían lamentar. Era un volcán a punto de explotar, no había que sumar más leña al fuego.
El rubio se levantó de la camilla y se quitó con brusquedad todos los viales que llevaba, a pesar del intento de Shizune de que lo hiciese con calma. Para sorpresa de la morena, todas las heridas abiertas al arrancarse los viales se cerraron al instante, algo impresionante incluso para los estándares del ojiazul, y Naruto simplemente se dirigió al armario, donde se puso un pantalón de chandal negro con rebordes naranjas y una remera negra junto a unas botas de combate. Acompañado de Sai, Yamato y los anbu, el rubio puso dirección al cementerio de konoha, mientras todos los ciudadanos que se le cruzaban se apartaban con respeto y una mueca de desolación en el rostro. Habían visto a esa chica pelirrosada abrazar a Naruto cuando regresó de vencer a pain, y todos daban por hecho que, como mínimo, eran amigos muy íntimos… aunque la mayoría entendían que eran pareja. Naruto era el héroe de la hoja, el destructor de pain, todos los allí presentes le debían la vida y le adoraban. La pérdida del rubio les dolía a cada uno de ellos. Naruto apretó los dientes con rabia, y sólo la advertencia de Sai evitó que dejase salir ese chakra rojo… ahora le respetaban. Ahora le querían. Cuando era un pobre niño indefenso no… había obviado ese hecho dentro de su política vital de "borrón y cuenta nueva", pero ya hacía mucho de eso. Cuando tomó esa decisión, creía de verdad en la bondad del mundo. Ahora Naruto sólo tenía una meta en la vida, y no era conservar el respeto de esos hipócritas.
Llegaron al cementerio de konoha justo al comienzo del sepelio. Se podía distinguir cerca de una treintena de personas, muchos de ellos con el característico pelo haruno, y otros conocidos del rubio, como iruka sensei o los novatos de konoha. Eran muchos, y eso que faltaban otros tantos, como Tsunade Senju, que seguía en coma tras su esfuerzo durante el ataque de pain; Shizune, que se encontraba cuidándola; o Kakashi, que tenía que coordinar a las fuerzas de la aldea. A pesar de que una fina capa de lluvia caía, Naruto se mantuvo a distancia, lejos de paraguas y compañía. Incluso rechazó el intentó de ayuda de su amigo Sai y su paraguas de tinta. La lluvia le calmaba en cierta manera… supuestamente, la misma agua que empapaba la tumba del amor de su vida también le empapaba a él. Le unía a ella, aunque fuese sólo en ese momento. Era como volver a estar junto a ella, como en esa posada del país del hierro, con esas manos tan suaves acariciando su piel. Tras la ceremonia, cuando todos se hubieron alejado de la tumba, el uzumaki se aproximó a la lápida de la haruno. Moría de rabia por dentro, ¿Cómo la habían enterrado en un lugar tan… frío? Sakura podía parecer una chica ruda, pero en su interior era muy sensible… Ella debería de estar en una colina del color de sus ojos, a la sombra de un cerezo, con el sol bañándola día tras día, no rodeada de tierra negra, entre rocas… Aunque ya no importaba…
Se quitó su bandana ninja, aquella que le regaló iruka y que le había acompañado toda su carrera, y la dispuso sobre la tierra aún mojada mientras rememoraba los momentos con ella en silencio. La recordaba sonriéndole mientras paseaban juntos por konoha, u ofreciéndose para darle de comer en el ichiraku cuando estuvo herido… sintió de nuevo esa ira crecer en su interior, no podía seguir pensando en ello si no quería incumplir la promesa que le hizo a Sai. Cerró los ojos con fuerza, derramando sus últimas lágrimas, y se dispuso a seguir con su plan. Pero, cuando levantó la vista, una mujer se movió en su dirección entre el gentío. La mayoría no entendió esa reacción tan enérgica de ella, pero Naruto lo descubrió de inmediato. Ahora sabía de quién había heredado Sakura su forma de andar cuando estaba enfadada… enfadada de verdad. Mebuki haruno llegó hasta el uzumaki y, haciendo acopio de toda la fuerza que pudo, le dio un tortazo en la cara al ojiazul, uno tan sonoro que dejó a todos los asistentes en silencio. Ino miró entre lágrimas a Naruto, tapándose la boca por la impresión, mientras Sai iba a intervenir junto a Yamato. Pero un gesto de la mano de Naruto les hizo quedarse quietos.
-tú…- comenzó a exponer con desprecio Mebuki, con sus ojos llenos de lágrimas, unos jades idénticos a los de Sakura que dejaron inmóvil a Naruto. Era como volver a ver los de Sakura centelleando con esa furia que le había enamorado.- ¿Cómo te atreves a venir aquí? ¡Todo esto es por tu culpa!- le acusó entre sollozos la mujer, aguantando Naruto en silencio cada comentario, incluso una nueva torta que le hizo girar el rostro. Sai apretó los puños con rabia, pero una simple mirada del jinchuriki le hizo abandonar cualquier idea de rebatir eso. Naruto iba a aguantar cada grito en silencio, y lo iba a hacer porque, en el fondo, esa mujer tenía razón. El uzumaki había culpabilizado a Sai por prestarse a colaborar en ese plan suicida, a Kakashi por no advertirle de lo que hacía Sakura y por no ser capaz de defenderla después, a Yamato por colaborar con él… pero en realidad los mayores culpables de la muerte de Sakura eran Sasuke y él. Uno por ser un monstruo incapaz de sentir la más mínima empatía… el otro por ser un imbécil que falló al cumplir una promesa. Sakura le había necesitado más que nunca bajo ese puente… y él se había dedicado a dormir. No era un héroe… era un fiasco. Una basura que había permitido a su compañera ir a la guerra sola. Aceptaría cada acusación de Mebuki, porque se las merecía.- ¡Has engañado a todos con tu batalla contra pain, pero a mí no! ¡Siempre has atraído la desgracia, tus padres, el sandaime, tu padrino… si fueses ese héroe del que todos hablan, si la quisieses tanto como declarabas en la academia, te habrías alejado de mi niña desde el primer día que la vistes! O al menos hubieses llegado a tiempo para salvarla… mi niña… mi pequeña… ¡ella salió a buscarte y ahora está muerta! ¿Por qué tú sigues vivo y ella está muerta?- Kizashi haruno intentó apartar a su mujer mientras miraba al uzumaki con dolor y lástima, pero Sakura había heredado su terquedad y fuerza de su madre. La haruno continuó golpeando a Naruto, primero en la cara, luego en el pecho, hasta que se quedó sin fuerzas. Y Naruto aguantó cada golpe mirando al suelo, sin llorar, sin hablar. Simplemente permaneciendo inmóvil.- ¡No te vuelvas a acercar a mi familia! Si tuvieses la más mínima decencia no habrías venido aquí…
Kizashi consiguió finalmente apartarla, mientras la mujer se rompía en el llanto en sus brazos. El matrimonio haruno se dirigió a sus más allegados, mientras Naruto se mantuvo inmóvil bajo la lluvia, asimilando cada grito que había recibido. Y no pudiendo rebatir nada. Apretó los dientes y los puños, soportando a duras penas las ganas de gritar al oscuro cielo de konoha. No quería montar un espectáculo, ni arriesgarse a que el kiuby encontrase una nueva brecha por donde atacar aprovechándose de ese dolor. Sentía al zorro removerse inquieto en su interior, y cada vez más fuerte, debía de mantenerse en un estado totalmente aséptico para no liberarlo. Sai, Ino y Yamato intentaron consolarle mientras el resto le miraban con lástima, pero el rubio rechazó cualquier acercamiento. Simplemente, se dio la vuelta y se dirigió al siguiente lugar a donde debía de ir. Sai y Yamato, junto con los anbu, lo siguieron en silencio, sin saber qué debían de hacer. Querían ayudarle, pero estaba claro que Naruto no quería nada de nadie. Solamente agradecían que no dejase salir su furia hasta el extremo de obligarles a intervenir, pero no sabían si eso era lo mejor para Naruto. Estaba soportando demasiado. Era cuestión de tiempo que explotase, incluso a pesar de la lluvia podían sentirle emanando calor por acumulación de chakra del kiuby, la pregunta era… ¿Cuánto tardaría en ceder?
Naruto se dirigió al consejo de la aldea. Con la destrucción causada por pain, el consejo de la aldea debía de reunirse en una carpa situada en un lugar apartado, pero no dejaba de ser un lugar válido para reunirse, sobre todo teniendo en cuenta lo grave de la situación. Konoha volvía a estar sin líder provisional, y ahora además tenía que tratar los nuevos crímenes de Sasuke uchiha. Era imperioso reaccionar, así que no faltaron los consejeros. Incluso Kizashi haruno acudió en representación de su clan civil. Naruto se había enterado de esa reunión durante su convalecencia en el hospital, y había decidido que no faltaría. Entró en el lugar sin pararse tan siquiera a mirar el entorno, sabiendo que nadie se atrevería a echarle de ahí, y se apoyó en una de las vigas de madera que sustentaban la cubierta impermeable. Kakashi miró a Yamato mientras apretaba la mandíbula: gracias a Dios, los consejeros civiles no habían caído en ello, pero los ninjas lo habían hecho casi al instante. Naruto había entrado calado al lugar, completamente empapado por la lluvia, y tras un minuto sin mojarse, ya estaba totalmente seco. Y eso sólo implicaba una cosa… su chakra corporal estaba disparado. El chakra rojo corría por sus venas, aunque el uzumaki lo estaba reprimiendo con una férrea determinación. En ese momento, el ojiazul era una bomba de relojería, pero no podían suspender la reunión sin provocar el pánico. Mientras los anbu se disponían cerca de Naruto, estuvieron debatiendo diversos asuntos con el uzumaki observando en silencio desde el fondo de la carpa, entre ellos el "ascenso" de Kakashi.
-Bien, entonces queda aprobado el nombramiento de Kakashi hatake como dirigente interino hasta la recuperación de Godaime hokage.- declararon homura y koharu, mientras todos los demás asistentes asentían. Había sido aprobado por unanimidad, sobre todo tras salir a la luz los crímenes de Danzo. Cualquier jounin se sentiría honrado, pero no Kakashi, Kakashi cumplía porque era su deber, pero en ese momento sólo quería encerrarse en un lugar alejado y aislarse del mundo. Sobre todo cuando vio un gesto de puro odio de Naruto al cruzarse su mirada con la suya.- Y ahora… debemos de tratar un tema… difícil. La muerte de Sakura haruno.
-Asesinato…- corrigió Inoichi yamanaka con un gesto tenso. El yamanaka se encontraba muy afectado por la muerte de Sakura, no sólo porque era la mejor amiga de su única hija y había estado muchísimas veces en su casa jugando con ella. También porque, viendo el rostro desolado de Kizashi haruno, se veía a sí mismo si en lugar de haber ido la ojijade tras el traidor, hubiese ido su hija. Ino también estaba enamorada de Sasuke, incluso se había enfadado con Sakura por ello. Ese chico nunca le gustó para su hija, y ahora veía que su instinto había vuelto a acertar. Agradecía al cielo que su hija no hubiese acabado destinada en el equipo 7, como ella hubiese querido hace unos años, porque si hubiese sido así ahora estaría bajo tierra.
-Si, yamanaka san, asesinato.- concedió Homura, para luego continuar con serenidad.- Este consejo tiene que decidir qué hacer con Sasuke uchiha. Por la indulgencia de godaime hokage, la hoja no destinó sus recursos para perseguir a Sasuke uchiha de manera plena cuando era débil, y eso ahora eso se vuelve en nuestra contra. Sasuke uchiha no sólo ha asesinado a una de nuestras kunoichi médicos más prometedoras… ha matado a nuestro hokage en funciones y atentado contra el consejo gokage.- anunció el anciano, surgiendo una oleada de murmullos nerviosos entre los consejeros. Muchos no sabían eso último, y ahora el problema uchiha alcanzaba dimensiones globales.
-Recordemos que al final resultó que Danzo era un criminal de guerra, implicado en la masacre uchiha y con unas modificaciones corporales muy sospechosas en cuanto a su autoría…- comentó Tsume inuzuka, negándose a permitir que esos ancianos pasasen la muerte del cíclope como una tragedia. Era lo único bueno que habían sacado de los últimos actos de Sasuke: librarse de un monstruo de la peor calaña.
-Cierto, pero el resto de cargos no dejan lugar a dudas. No sólo intentó secuestrar al hermano del raikage, sino que atacó la cumbre de kages y le costó la pérdida de un brazo a A… y todos sabemos que, con lo orgulloso que es, no dejará pasar tal afrenta… la posibilidad diplomática ha muerto. Y ahora hay que añadir la muerte de una de nuestras kunoichi… Está claro que la condena de Sasuke debe de ser a muerte.- anunció Koharu, obteniendo el asentimiento de los allí presentes. Kakashi miró a Naruto mientras se dejaba constancia en el acta: el uzumaki no puso ningún gesto de disgusto, ni de alegría, nada. Sólo mantuvo su mirada en el hatake, esos ojos azules que parecían estar atravesándolo. La anciana continuó hablando.- Kumo ya ha movilizado a sus anbu, al igual que Iwa, con el objetivo de cazar al uchiha. Debemos de movernos rápido.
-Declaremos que no tenemos nada que ver con él y dejemos que cacen a Sasuke uchiha, nos ahorraremos un problema y podremos retomar la vía diplomática…- sugirió uno de los consejeros civiles, obteniendo la negativa del sector ninja, cuya experiencia les reveló lo que realmente estaba ocurriendo.
-No es tan fácil…- explicó Shibi aburame, un shinobi muy reflexivo cuya voz siempre era escuchada con interés.- Kumo e Iwa no buscan matarlo… no de primeras al menos…
-Exacto.- continuó homura.- nuestros enemigos lo que quieren es el sharingan y el material genético de Sasuke uchiha para inseminar a sus kunoichi… capturarán a Sasuke y le arrancarán los ojos y suficiente esperma como para asegurarse que el clan uchiha resurja bajo su mando.- muchos consejeros de la rama civil todavía no lo habían entendido, así que el anciano decidió dejar las cosas claras.- déjenme explicarles la situación global: konoha está en una situación crítica. Nuestra aldea está en ruinas, nuestra hokage está en coma y Kami sabe si despertará, sólo Suna resulta un aliado fiable entre los que tenemos. Tras el desastre del nombramiento de Danzo, el resto de naciones creen que queríamos controlar a sus líderes con el kotoamatsukami. Y ahora estamos a punto de prescindir de uno de nuestros clanes, y no de uno cualquiera, del clan uchiha, el clan de combate de choque y de uso del genjutsu ocular por excelencia. Salvo milagro, ya hemos perdido el clan senju, el clan sarutobi actualmente está dirigido por un niño y un bebé nonato, y el uzumaki sólo tiene un miembro conocido con una ascendencia dudosa… esta aldea no puede permitirse perder también al clan uchiha.
-¿No estará insinuando perdonar a ese desgraciado no?- preguntó Inoichi con furia, mientras Kizashi era sujetado por sus consejeros cercanos ante la posibilidad de que estallase.
-Nada más lejos de la realidad. Sasuke debería de llevar años muerto, en mi opinión. Propongo hacer lo mismo que kumo e Iwa, movilizar a nuestros anbu y traer a Sasuke uchiha aquí CON VIDA para asegurar que konoha no pierda al clan uchiha. Una vez tengamos suficiente material y un par de kunoichi voluntarias embarazadas, ajusticiaremos al traidor. Así que propongo votación para…
-Tengo algo que decir…- decidió finalmente interrumpir Naruto. Todos los consejeros se callaron de inmediato, hasta los propios ancianos. La victoria del uzumaki sobre pain todavía estaba reciente, había numerosos registros de como ese shinobi había literalmente destrozado a un dios… seis veces. Nadie en esa sala le iba a negar la palabra.- No merece la pena votar eso, porque Sasuke uchiha ya está muerto.- declaró Naruto con un tono cruel. Muchos consejeros se miraron con confusión.- está muerto desde que atravesó el corazón de Sakura con su katana.
-Uzumaki sama…- dijo Koharu, riéndose con ironía Naruto por dentro… ahora le trataba con respeto esa momia.- entendemos que usted tenía una relación… cercana… con haruno san. Pero la orden de este consejo es ley, y usted nos debe lealtad. Si votamos no matar todavía a Sasuke uchiha, usted debe de…
-¿Obedecer?- preguntó Naruto con un tono de voz gutural, mientras su boca mostraba unos crueles colmillos y sus ojos se tornaban rojos como la sangre. El uzumaki se aproximó a la mesa central, apartándose con terror los consejeros civiles que allí se encontraban nada más ver cómo posaba unas terribles garras en la madera, arañándola de forma rítmica, y con ello atrayendo la total atención de los allí presentes, si no la tenía ya. Yamato y sus anbu iban a intervenir, pero Kakashi negó con la cabeza. Como a la situación actual le sumasen un intento de reducirlo, Naruto podría provocar una desgracia.- dejadme contaros una historia sobre obediencia a la hoja. Imaginaros tener otra vez cinco años, y estar solos… ni padres, ni amigos… solos. Unidle palizas diarias, intentos de asesinato… Imaginaros con esa edad y esa… vida a vuestras espaldas… en un apartamento minúsculo una noche de tormenta, oyendo como un grupo de borrachos intenta forzar la puerta de entrada de tu hogar mientras comentan como te van a hacer sufrir por lo que hizo no sé qué zorro hace años… y oír una voz todavía más aterradora que la que tengo ahora en vuestra cabeza diciendo sólo una cosa… "Yo puedo salvarte. Déjame salir y matarlos a todos".
-…- esta revelación hizo literalmente temblar a la mayoría de los asistentes. Naruto lo había descrito tan gráfico, tan real, que todos lo entendieron. Estaban vivos de puro milagro, porque noventa y nueve de cada cien veces, un niño de cinco años en esas circunstancias habría accedido a esa petición. Puede que el sello del cuarto lo retuviese pero, con la colaboración de su jinchuriki, el zorro podría haberse liberado muy fácilmente. Y haberse cobrado en sangre cada segundo de cautiverio desde mito… Habían sobrevivido porque un niño de cinco años tuvo más bondad que nadie. Iban a intervenir, pero Naruto siguió con su historia.
-…pero resultó que este niño fue… obediente… y leal a su aldea. No hizo caso a esa voz, ni cuando vio al zorro por primera vez… una inmensa mole de fuego naranja con los colmillos del tamaño de un hombre adulto… ESO es terror… así que no me exijas obedecer, ya lo he hecho de sobra. Sasuke uchiha es mío, y su clan está condenado a extinguirse.- sentenció el rubio, y nadie se atrevió a contradecirle, como para hacerlo visto su salvaje aspecto actual, parecía que en cualquier momento fuese a saltar a la yugular más cercana… todos se callaron, algunos por miedo, otros porque estaban totalmente de acuerdo con él, salvo ese par de ancianos, que hicieron acopio de sus fuerzas para contestar. Estaba en juego el poderío de su hogar, toda una vida de esfuerzo, no iban a fallarle a su patria en ese momento.
-Este consejo representa al pueblo de konoha, si se opone a una decisión del mismo, se opone a la propia aldea. Será declarado renegado y detenido. El pueblo está con su consejo.
-¿Sabe el pueblo que están amenazando con el exilio al destructor de pain, que es además el hijo del yondaime hokage de konoha?- preguntó con una mueca sádica a los consejeros el rubio, mientras todos los allí presentes abrían sus ojos con asombro.- No se sorprendan, el parecido es evidente si me quitan mis marcas de las mejillas, el sorprendido soy yo porque nadie haya caído en la cuenta… y me sorprendo por no pensar mal sobre ese despiste y enfadarme aún más… nuestro propio hokage en funciones puede confirmarlo, era aprendiz de mi padre durante el embarazo de mi madre…- declaró el jinchuriki, girándose toda la mesa hacía Kakashi, que se quedó mirando a Naruto con una mueca de dolor. ¿Cómo lo había descubierto? No lo sabía, pero no iba a rebatirlo. Sólo miró al suelo con vergüenza, entendiendo el mensaje todo el mundo. Ni los consejeros hablaron, sabiendo que como ese dato se hiciese público, Naruto literalmente gobernaría esa aldea con solo chasquear los dedos. La gratitud, el arrepentimiento y la indignación de sus congéneres con ese gobierno que ocultó ese detalle vital sería imparable… les tenía en sus manos, y Naruto lo sabía, incluso reprimió de nuevo el chakra del zorro para volver a su aspecto normal.- Yo cazaré a Sasuke, y lo haré en solitario. Cualquiera que se me cruce, sea quien sea...- el rubio dirigió una mirada asesina a Yamato y Sai, que captaron el mensaje.- …recibirá una porción de lo que le espera a Sasuke.- y con esta amenaza, el uzumaki abandonó la carpa, dejando al consejo en silencio. Un niño acababa de vencer a todo un consejo con una simple amenaza.
El paso ya estaba dado. Naruto ya había cruzado el puente y no había marcha atrás. Había literalmente planteado un pulso a la aldea entera en la consecución del plan que tenía en mente desde que tuvo en sus manos el cuerpo de Sakura. La vengaría. Buscaría al uchiha y lo mataría. Naruto no era estúpido, sabía que eso no le devolvería la vida a Sakura, pero al menos el uchiha no podría matar a más inocentes. Sasuke era su error, el precio que estaba pagando por ser ligero a la hora de tener piedad. Pudo haberlo matado mucho antes: en El Valle del fin, cuando retuvo el chakra del zorro para no desarrollar más de una cola por miedo a descontrolarse y matarlo… o cuando se reencontraron con él en la guarida de orochimaru, sólo tendría que haber vuelto a liberar su manto de cuatro colas y Sasuke habría dejado de existir. Sakura le habría considerado un monstruo, y le habría odiado para siempre… pero al menos seguiría con vida. Naruto aceptaría cualquier desprecio que la pelirrosada pudiese brindarle con tal de volver a verla con vida. Ahora sólo le quedaba el dolor, y un ansia de venganza que le quemaba las entrañas. El odio al que había resistido toda su vida había comenzado a aflorar, con la muerte de Ero sannin habría surgido si no llega a ser por sus amigos, con la de Sakura se había instalado en su pecho y ya no sería posible sacarlo de ahí. Se iba a embarcar en un viaje de venganza… pero antes tenía que despedirse de alguien, de ahí que volviese al hospital.
-Oba chan…- declaró Naruto con tristeza ante una cama del hospital de campaña. En la misma, tapada por unas sábanas blancas hasta el cuello, descansaba una mujer anciana conectada a una serie de aparatos de asistencia vital. Sólo su pelo rubio permitía saber que se trataba de Tsunade senju: tras emplear toda la energía de su sello y su propio chakra en salvar a cada aldeano de la hoja del shinra tensei de pain, la hokage había caído en un brutal coma. Tal fue su esfuerzo que perdió el genjutsu que le daba una apariencia más joven, y ahora su piel se mostraba descolorida y arrugada, marcando la auténtica edad de la senju. Si Tsunade estuviese despierta habría removido cielo y tierra para que nadie la viese así, era su mayor temor, pero ahora Naruto opinaba que era infundado. Le pareció preciosa cuando la conoció, le parecía preciosa ahora que la conocía aún más. Naruto tomó su mano y la acarició con dulzura. Según shizune, aún en coma, la senju podía sentir y oír, y él tenía algo importante que decirle.-… no sé si puedes oírme… pero tengo que hablar contigo. Han pasado muchas cosas desde que luché contra pain, cosas que prefiero contarte yo…
…Sakura chan ha muerto. To… todo es culpa mía oba chan… ella me dijo que me quería, y yo… yo bajé la guardia. Siempre la he querido, que ella también lo hiciese era mi gran sueño junto con sucederte como hokage. Me dijo cada palabra que quería oír y yo… - Naruto no pudo evitar que nuevas lágrimas cayesen de su rostro, empapando la mano de la hokage.-… yo me lo creí. Debí… debí de haberme apartado, de haber visto lo que iba a pasar. Debí de haber vuelto con ella a la aldea y asegurarme de que se quedase allí… Sakura chan era muy terca, pero podría haberlo logrado… podría haber evitado que fuese tras Sasuke de nuevo. Sasuke la mató… ella fue a pedirle que volviese con ella a la aldea, y la mató… y no… no sé qué pensar abuela… ¿Por qué fue sola a por Sasuke? Me prometió que iríamos juntos… pero fue sola, ¿Por qué? ¿me quería a mi? ¿Le quería a él?... no… no estuve allí para salvarla… si no me hubiese confiado, si la hubiese vigilado, podría haberla salvado. La hubiese tomado en brazos y alejado de Sasuke, aunque ese tajo de su arma lo hubiese sufrido yo… pero… pero…- Naruto tuvo que cortar de golpe, o no sería capaz de rehacerse. Su dolor le abrumaba, le impedía respirar, y era su deber enterrarlo. Ya habría tiempo para el duelo, ahora debía de hacer algo más importante. Debía de vengar al amor de su vida. Apretó los ojos con fuerza, eliminando toda lágrima saliente, y fijó sus ojos en el suelo.
-Es… es por eso que no podré cumplir la promesa que te hice. No seré hokage… no puedo serlo sin ella. Saldré de la aldea y buscaré a Sasuke… y cuando lo encuentre, lo mataré. El resto… el resto me da igual… sólo… sólo te pido que me perdones por irme… eres lo más parecido a una madre que he tenido en mi vida… espero que, cuando te despiertes, lo entiendas… te… te quiero, oba chan…- Naruto iba a separarse, cuando sintió la mano de la senju aferrarse a la suya con fuerza. El uzumaki sonrió con ironía mirando a la rubia, que aparentemente parecía seguir dormida: muchos temían que Tsunade no volviese a despertar, pero Naruto sabía que seguía ahí. Por eso había ido a hablar con ella, sino hubiese sido todo una pérdida de tiempo según su forma de pensar. Besó su mano con dulzura y se separó de ella con suavidad. Le dolía dejarla así, pero Naruto sabía que Tsunade era una mujer fuerte, se recuperaría. Y el ojiazul debía de estar lejos de ella cuando eso ocurriese, o no le permitiría cumplir con su objetivo. Lo abrazaría y protegería, y no necesitaba eso. Necesitaba vengarse. Salió de la sala y se apoyó en una viga exterior, suspirando con pesadez. El anteúltimo paso estaba hecho, sólo quedaba el más difícil. Sin embargo, una voz le sorprendió.
-Sabía que estarías aquí…- declaró un hombre de pelo morado con un extravagante peinado y perilla. Naruto lo reconoció de inmediato como Kizashi haruno, el padre de Sakura, y se tensó, a pesar de que le llamaba la atención la familiaridad con la que le hablaba el hombre. Ya le había costado horrores apartarse mentalmente de lo que le había dicho Mebuki, no se veía capaz de soportarlo de nuevo sin derrumbarse.- no quise interrumpirte en tu conversación con godaime sama…
-Si… si ha venido a gritarme, le agradecería que me dejase salir de la aldea y ya nunca más tendrá que verm…- Naruto no pudo continuar, puesto que Kizashi continuó hablando.
-No he venido a eso Naruto… quería… quería pedirte disculpas en nombre de mi mujer por lo que te dijo en el funeral… Mebuki… Mebuki tiene mucho carácter, le viene de familia…- Naruto sonrió, coincidía plenamente, tenía tanto carácter como Sakura. Kizashi pareció leerle el pensamiento, porque le devolvió la sonrisa. Parecía un hombre agradable, incluso Sakura le había comentado alguna vez que era muy bromista.- Mebuki está destrozada por la muerte de nuestra hija… y lo pagó contigo. Y lo hizo porque se siente culpable…- Naruto abrió los ojos con sorpresa, ¿Por qué tendría que sentirse culpable? Había perdido a su hija, era una víctima, no una culpable-… siempre insistió a Sakura sobre que Sasuke sería su novio ideal… creía en serio que ese chico guapo y callado le daría a su hija el cariño y el estatus que se merecía. A mí… a mí nunca me agradó, mi niña se merecía a alguien con más vida, alguien que al menos fuese capaz de sonreírle cada día… el caso es que, cuando mi mujer supo que el que la mató fue aquel chico que tanto deseaba como padre de sus nietos, se derrumbó… y por el camino te encontró a ti…
-Haruno sama, ella… ella tenía razón, yo soy culpable de lo que…- Naruto volvió a ser interrumpido por Kizashi, que esta vez puso su brazo en el hombro de Naruto para reforzar lo que iba a decir.
-llámame Kizashi solamente… Naruto, no eres el culpable, al igual que tampoco lo es mi mujer. El único culpable es Sasuke uchiha. ¿Sabes? Cuando desertó de la aldea, mi hija lo pasó realmente mal…- explicó el haruno, mientras Naruto miraba al suelo con tristeza. Lo recordaba perfectamente, también fue una época muy difícil para él… sobre todo por verla así, tan triste.- Lloraba, miraba al horizonte por su ventana… no soportaba verla así. Pero me fijé en que había momentos en los que sonreía. O gritaba furiosa. O negaba divertida con ese gesto suyo… y en todos aparecías tú. Mi mujer te tenía por un delincuente juvenil y quería alejarte de ella, pero yo se lo impedí. Me fijé en que, contigo, mi hija no sufría… era feliz. Sasuke sólo la provocaba dolor, tú solo alegría… o enfado, entre las mujeres haruno es casi lo mismo, son algo "tsundere"…- confesó Kizashi, riendo Naruto por el comentario.- te comencé a respetar por eso, porque hacías feliz a mi hija. Un padre nunca lo sabe todo de su hija, pero sé que guardaba cada carta tuya de cuando estuviste entrenando en su mesilla de noche… eso debe de significar algo. Sé… sé que te vas a embarcar en un viaje de venganza, y que dice el dicho que esos viajes siempre acaban con dos tumbas… y por eso quiero que tengas esto…- Kizashi le tendió algo envuelto en un trozo de tela blanco. Naruto lo recogió con confusión y lo abrió, sorprendiéndose con lo que vio: se trataba de una bandana metálica de konoha, con una cinta de color rojo suave para atarla. Naruto sólo tuvo que respirar para captar ese olor a cerezo que siempre desprendía Sakura. Miró a Kizashi con los ojos húmedos, y el hombre asintió con la cabeza, confirmándole a quien pertenecía.- tómala… que te recuerde que mi hija no habría querido que te perdieses en tu camino.- Kizashi abrazó a Naruto, que tan impresionado estaba que no pudo ni responder, para luego comenzar a alejarse tras decir unas últimas palabras.- cuídate… yerno.
Naruto sostuvo la bandana mientras ese hombre se iba, dejándole a solas con sus pensamientos. El uzumaki se encontraba congelado, con esa bandana en su mano, intentando asimilar todo lo que había dicho el padre de Sakura. Pensó en lo que le había dicho sobre la felicidad de su hija, sobre que con el ojiazul sonreía más. Naruto estaba confuso porque en su momento apenas se había dado cuenta. No fue porque no le importase, todo lo contrario, se esforzaba cada segundo en hacerla sonreír. Bromeaba, la hablaba, la daba ánimos… incluso la pinchaba un poco para que se enfadase y liberase su tensión cuando veía que la ojijade tenía un día difícil. En realidad no iba a negar que también lo hacía por sí mismo… adoraba esa sonrisa. Lo que le confundía era cómo había estado tan ciego y no se había dado cuenta del efecto que tenía en ella esa ayuda. Él no lo hacía esperando una recompensa, en serio, lo hacía durante la academia incluso, cuando Sakura sólo le pagaba con insultos. Lo hacía porque quería verla feliz. Y quizás por ello no se había fijado en lo que le había ayudado a la haruno… los árboles no le habían dejado ver el bosque. Se contempló reflejado en esa bandana, recordando que el único culpable era Sasuke, y sintió sus dudas disiparse. Puede que siguiese sintiéndose muerto por dentro, y que no supiese por qué Sakura fue sola a por Sasuke, pero Kizashi le había centrado. Le había dado el empujón que necesitaba. Salió del hospital y sonrió con ironía mientras olfateaba el ambiente.
-Kakashi sensei…- comentó al aire el uzumaki. Desde la muerte de Sakura, su olfato, vista, oído… se habían potenciado. No lo entendía, pero no iba a quejarse, sobre todo cuando impedía que le pillasen por sorpresa.- Si has venido a detenerme, ha sido arriesgado venir sólo…
-Naruto…- contestó el hokage en funciones, ocultando su asombro. No sólo le había detectado con sólo olfatear, también había descubierto que no llevaba su escolta anbu. El hatake decidió seguir con su plan original, no quería saber la razón de esa habilidad sensorial del rubio recién desarrollada… básicamente porque se imaginaba su procedencia jinchuriki…- no he venido a detenerte, sólo quiero hablar.
-Bien, tengo unos minutos… supongo que vienes por lo de la reunión del consejo… ¿se me ha condenado a muerte o sólo destierro?- preguntó con una media sonrisa el ojiazul.
-No bromees con eso Naruto. Para empezar, querría hablar contigo sobre tus padres…- comenzó a exponer Kakashi, sintiendo la culpabilidad aferrarse a él. El peligris realmente creyó que el hijo de su sensei había muerto a manos del kitsune, y que Naruto sólo era un huérfano con una terrible carga y un apellido asignado al azar. Pasaba a menudo esto último con los huérfanos. No sabía tan siquiera que Kushina era la jinchuriki de la aldea, si lo hubiese sabido habría hilado rápido y cuidado de ese niño. El hecho de que ese niño tuviese una coletilla tan parecida a la Kushina le llamó la atención cuando le asignaron a su equipo gennin, pero estaba demasiado centrado en el uchiha como para preocuparse. Cuando comenzó a entrenar con Jiraiya empezó a sospechar, pero fue a partir del momento en que le vio usar el rasengan cuando estuvo seguro de quien era el padre del rubio. Sólo una charla con Tsunade y Jiraiya le impidió revelárselo al ojiazul. Le convenció el argumento del gama sannin, que le explicó que Naruto quería lograr el respeto de la gente por sus propios méritos, y revelar ese hecho sólo restaría en ese sueño. Naruto había volado toda su vida sólo, ese detalle debería de descubrirse cuando hubiese alcanzado su propia cima. No sabía cómo lo había averiguado, pero necesitaba explicárselo, necesitaba pedirle perdón, pero el rubio le cortó de golpe.
-No hay nada de qué hablar, Kakashi sensei…- el hatake se quedó observando con tristeza al uzumaki, que continuó hablando.- No te preocupes, no voy a cumplir mi amenaza… jiji sarutobi tomó la decisión que tomó y no quiero contradecirlo. No me aportaría nada remover el pasado. Fue mi padre el que me contó la verdad.- Kakashi abrió los ojos con sorpresa, mientras Naruto le sonreía con diversión.- si te he sorprendido así, no sé si decirte que me lo contó después de que su chakra repusiese el sello tras liberarse la octava cola del kiuby en el combate contra pain…- Kakashi casi se desmaya al oír esto último. Al verle sin palabras, el rubio decidió centrarse en lo que de verdad le importaba.- No pienses más en ello, yo no lo voy a hacer. Necesito toda mi atención para lo que se avecina, así que… ¿cuánto tiempo tengo antes de que me persigan los anbu?
-¿no puedo convencerte de que te quedes no?- preguntó el hokage en funciones con pesadez, obteniendo una negativa inmediata de Naruto.
-Kakashi sensei, la única razón por la que no he dejado al kiuby salir por completo para matar a Sasuke es porque no quiero que lo mate él… quiero hacerlo yo.- contestó Naruto con una fría furia, centelleando de nuevo sus ojos con ese color rojo tan peligroso que hizo al hokage apretar los dientes. Su rostro dibujó una sonrisa cruel, mientras esos colmillos capaces de degollar a un ser humano sobresalían en esa mandíbula cada vez más afilada.- …quiero encontrarle, partirle cada hueso de su cuerpo, arrancarle esos ojos que sólo nos han traído dolor y luego sacarle el corazón del pecho, como él ha hecho con el mío… y todo el que se interponga lo pagará caro.- anunció con puro odio el rubio, mientras su kitsune interno reía con fuerza. Eso sí que era una declaración de intenciones, el biju de nueve colas se lo estaba pasando bien por primera vez en décadas. Naruto lo sintió disfrutando y negó con la cabeza, para luego cerrar los ojos con fuerza y lograr controlarse a duras penas. Kakashi se calmó un poco cuando vio esos zafiros azules de nuevo.- Además, soy una puta bomba de relojería ahora mismo… prefiero estar lejos del mundo civilizado…- el hokage asintió internamente, debiendo darle la razón al rubio. Con decisión, comenzó a hablar.
-Naruto… sé que no he sido el mejor maestro. Después de perder a mis compañeros de equipo, me aislé del mundo… no tengo familia y mis amigos se cuentan con los dedos de una mano… pero, tras asignarme el tercero mi primer equipo gennin, comencé a verlo todo diferente… Sé que me culpas por lo que ocurrió con Sakura… yo también lo hago…- reconoció el jounin, mientras Naruto apretaba los puños al entender perfectamente cómo se sentía su sensei.- En ese puente perdí a dos de mis tres hijos… no pienso perder a un tercero. Naruto, en mi primer acto como hokage en funciones de la aldea, y como recompensa por tu desempeño en la batalla contra pain, te asciendo con efecto inmediato a rango jounin.- anunció el hatake, mientras Naruto abría los ojos por la sorpresa. Vale, eso no se lo esperaba… de un destierro a un ascenso…- Y, como primera misión en solitario, te encomiendo la misión de cazar y eliminar al traidor de la hoja conocido como Sasuke uchiha. La hoja te prestará el apoyo que requieras, y como parte de ese apoyo, te entrego esto.- declaró Kakashi, mientras le tendía una mochila con diversos pergaminos y cuatro kunai con tres puntas.- es tu herencia, o al menos lo más importante. El complejo uzumaki es tuyo, así como los pergaminos de fuinjutsu del clan del remolino y las técnicas de tu padre, yondaime hokage de konoha. Dejó instrucciones precisas para ti sobre cómo usar su hirashin, espero que hayas mejorado en lo que a estudiar se refiere…- finalizó, entregando la mochila al rubio, que en serio no sabía cómo reaccionar ante esta situación.
-…- Naruto contempló la mochila con duda, mientras Kakashi sonreía bajo su máscara. Naruto había madurado, pero todavía no entendía estos movimientos. Kakashi no sólo estaba haciendo justicia, estaba también asegurando la lealtad del jinchuriki. Sabía que Naruto tenía planeado desertar, lo supo desde que vio a Sakura muerta. Naruto no lo aceptaría, no dejaría que otros hiciesen el trabajo. Querría hacerlo él, pero el consejo jamás se lo permitiría. Con este movimiento, evitaba una deserción y un destierro. Su primera jugada de hokage había sido un movimiento de sogi digno de shikamaru.- ¿No tendrás problemas con el consejo por esto?
-Déjame el consejo a mi y céntrate en tu objetivo. Querría enviarte a Sai y Yamato como refuerzos junto a unos cuantos anbu…
-No…- contestó de inmediato Naruto, suspirando el hokage. Ya sabía que recibiría una negativa, pero no perdía basa por intentarlo.- pero sí que necesitaré a alguien más… necesitaré un indulto de prisión para alguien…- dejó caer el uzumaki, mientras el hatake arqueaba una ceja con resignación. Sólo había una persona en prisión que pudiese aportarle algo al rubio en esta situación.
-Eso si que será complicado…
-Es la única que puede saber dónde se refugia Sasuke. Si te preocupa que no me lo diga, déjamelo a mí. Creo que puedo convencerla…- expuso Naruto, mientras el hokage negaba.
-No es eso, realmente ya nos ha dado bastante información, a cambio de un salvoconducto te ayudará seguro… el problema está en los planes que seguro tendrán los consejeros con ella… no sé si sabrás que esa chica pertenece al clan uzumaki y ahora quieren hacer resurgir los grandes clanes…- dejó caer el hokage, obteniendo de inmediato un gesto de asco del rubio. Hasta un ingenuo como Naruto había visto un inmenso letrero con "acta de reconstrucción de clan" en esa insinuación… Y si ya le daba asco esa posibilidad, el que encima fuese de su clan le hizo apretar los dientes.
-¿Se siguen haciendo esas burradas todavía?- Kakashi asintió con vergüenza.- Bien, como cabeza de mi clan entonces la voy a sacar de aquí aunque no colabore. ¿Estás conmigo o tengo que sacarla de la cárcel por la fuerza?
En la oscuridad de la base de akatsuki, un individuo comenzó a formarse a partir de un vórtice. A pesar de estar entero y en pie, presentaba un aspecto lamentable: su capa negra de nubes rojas estaba raída, hecha harapos, dejando ver numerosas heridas en su cuerpo, algunas sangrando, otras rodeadas de un extraño líquido blanquecino. Ya no portaba su clásica máscara, la había destrozado durante el combate, así como había perdido un ojo, que ahora presentaba un aspecto muerto en su cuenca. Óbito maldijo a konan por lo bajo: esa maldita zorra le había preparado una trampa a conciencia. La había subestimado, la creía débil y esa desgraciada le había llevado al límite, obligándole incluso a emplear la técnica definitiva de su clan, el temible Izanagi. Le había costado morir una vez, un ojo, y la inmensa mayoría de su chakra, pero había logrado vencer. La había rastreado durante días, y ahora la peliazul descansaba con el pecho abierto en medio de Amegakure. Y, lo más importante, tras inducirla en un genjutsu, había localizado su botín. Se miró las manos mientras sonreía de forma perversa y se podían entrever en ellas dos ojos arrancados de sus cuencas. Lo había recuperado, el rinnegan, el ojo de un dios. Era una pieza vital en su plan para provocar el tsukuyomi infinito, y ahora lo volvía a poseer. Atravesó los oscuros pasillos hasta hallar a su objetivo entre las sombras de la guarida.
-Zetsu…- anunció con un tono serio el uchiha nada más ver la silueta del hombre planta entre las sombras.- encontré el rinnegan. Me costó mi propio ojo, pero lo he recuperado. Nuestro plan sigue en pie, tendrás que implantármelo cuanto antes, y reservaremos el otro para…- siguió explicando Óbito, pero se detuvo para fijarse en el zetsu. Con la oscuridad no podía distinguir bien que estaba haciendo, pero algo raro pasaba. Estaba inmóvil, congelado. Óbito se acercó hacía el frunciendo el ceño.- ¿Zetsu? ¿Se puede saber qué haces?- se acercó aún más, y pudo ver cómo el hombre planta se encontraba estático, en pie y con la mirada perdida en el horizonte. Óbito volvió a preguntarle totalmente confuso.- ¿Zetsu?- El uchiha iba a empujar al hombre planta, pero entonces fue atrapado por sorpresa. No estaba preparado. Era imposible estar preparado para algo tan rápido. Sólo sintió dos dedos penetrar en la cuenca de su ojo sano a través de la oscuridad, y luego un intenso dolor seguido de una ceguera total. Óbito gritó del dolor mientras un torrente de sangre salía de la cuenca vacía, girándose de golpe para lanzar un ataque, pero sólo encontró el aire. Incluso se le cayeron los rinnegan al suelo, mientras el uchiha se arrodillaba entre gritos de furia y dolor gritando a su agresor. Pero este sólo se mantuvo en silencio, observándole con una fría calma. Mientras el uchiha gritaba el nombre de los zetsu a gritos, su asaltante tomó los rinnegan del suelo con tranquilidad, para luego hablar.
-Un uchiha con un solo ojo es un uchiha vulnerable… por eso no es recomendable usar el Izanagi...- dejó caer el atacante, reconociendo de inmediato óbito esa voz.
-Sa… ¿Sasuke?- preguntó óbito de rodillas en el suelo, palpando como pudo alrededor en busca de su interlocutor. Todavía no era capaz de entender lo que estaba pasando, ¿Sasuke? Todavía debería de estar en cama tras la operación, ¿Cómo podía estar allí tan tranquilo? Lo único que tenía claro era que estaba en un grave peligro en ese momento.- ¡ZETSU!- gritó, llamando a los zetsu blanco de la base para que atacasen al uchiha y le ayudasen. Todavía había una posibilidad, podía recuperar esos rinnegan e implantárselos, luego castigaría a ese traidor como se merecía. Pero Sasuke respondió con una risa arrogante al llamado del uchiha mayor.
-No vendrán… están todos como tu planta favorita, sumergidos en el tsukuyomi.- óbito pudo sentir como Sasuke se aproximaba a él, e intentó golpearlo, cayendo de bruces al fallar. El sonido de algo viscoso siendo aplastado le reveló algo terrible: Sasuke había aplastado su sharingan sin contemplaciones.- tú y madara sois unos auténticos imbéciles que no merecen estos ojos, óbito uchiha… si, sé quién eres, tras un par de horas en el tsukuyomi, el zetsu negro me lo ha contado absolutamente todo: tu plan, que eres un mero peón de madara, incluso tu terrible pasado… y algo más. Dime Óbito… ¿tú y tu señor sabíais que erais unos títeres de alguien mayor?- preguntó con crueldad el uchiha menor, mientras óbito fruncía el ceño.
-¿A que… cojones… te refieres?
-Me refiero a que esa planta negra de ahí os ha estado manejando como ha querido… no hay tsukuyomi infinito, no al menos como os lo ha presentado. El juubi no os servirá a vosotros, sólo convocará a una deidad antigua, una que os esclavizará a todos. Kaguya ototsuki… la madre de ese trozo de alquitrán parlante…- reveló con tranquilidad Sasuke, mientras rondaba al indefenso Óbito como un depredador. Mientras, el uchiha negaba vehementemente, no, todo eso era mentira, el tsukuyomi infinito les traería un mundo de paz y libertad, estaba escrito.
-No… no es posible… la tabla uchiha legada por hagoromo…
-La tabla lo dice, si, es cierto… tanto como que ese parásito negro la modificó para engañaros hace siglos. Y vosotros, par de inútiles, dejasteis que jugase con vosotros… por eso sois indignos de ser llamados uchiha… un uchiha gobierna, un uchiha aplasta a todo aquel que se le interpone como el insecto que es… aunque tranquilo, Zetsu pagará por lo que le ha hecho a nuestro clan… también.- declaró con crueldad el uchiha, para luego exclamar amateratsu. Óbito se cubrió, creyendo que el ataque iba dirigido a él, pero los gritos desgarrados de dolor del zetsu negro le hicieron relajar su defensa. El uchiha de pelo corto siguió dándole vueltas a lo que había oído mientras Sasuke le observaba en silencio. Todo era… ¿mentira? No… ¿no existía esa realidad sin guerras? ¿No podría recuperar a Rin? ¿Era sólo un puto peón, una herramienta? Sasuke pareció notar ese dolor de óbito, puesto que continuó hablando.- No te fustigues por ello, realmente yo lo descubrí todo por casualidad. La suerte del diablo la llamaba el tercer hokage. Sumergí al zetsu negro en mi tsukuyomi nada más despertarme para averiguar que tramaba el gran madara, a dónde habías ido, vuestras defensas… y, tras semanas de tortura incesante en mi realidad, me lo reveló todo. Y ese todo era mucho más de lo que me esperaba: tú no eras madara, vuestro plan era una mentira, incluso me reveló sus orígenes con la esperanza de que me uniese a él…- Sasuke tornó su tono de voz a uno de puro asco.- Como si fuese a colaborar con el causante último del casi exterminio de mi clan…
-Sa… Sasuke… maldito traidor…- exclamó con rabia el uchiha mayor. Esa Maldita serpiente de había vuelto contra él, ese asqueroso desgraciado...
-Si, no te lo voy a negar. Aprendí de orochimaru a no escoger bando nunca, y aquí no iba a actuar diferente.- reveló con desidia el uchiha menor, mientras óbito notaba el sonido de una silla moverse y como Sasuke se sentaba en ella.- Déjame contarte algo que tiene que ver con la tabla de nuestro clan, pero que vosotros no habéis investigado como debíais. Nuestra piedra primigenia lo dice bien claro, "el dolor sirve para alcanzar la plenitud del sharingan". Al principio lo interpreté como vosotros… el perder a tu ser más querido era la llave al mangekyo sharingan. Yo perdí a Itachi, tú a esa chica, madara a su hermano pequeño…- comentó Sasuke, mientras óbito le gruñía como un animal al oír la mención de Rin. Sasuke simplemente lo ignoró y siguió hablando.- Sin embargo, cuando luché contra Sakura en ese puente, pude sentirlo… no entendimos esa frase en plenitud. La causé dolor, y con ello me hice más fuerte. Creí que era casualidad, pero cuando vi sus ojos apagarse para siempre tras atravesarla con mi katana, volví a sentirlo… y cuando supe que Naruto la había encontrado muerta… todavía más fuerte…- el tono del uchiha se tornó en uno ansioso, hambriento, con un claro tinte de locura.- Poder. Poder a través del dolor… y ese dolor puede ser también ajeno. Todavía no lo he entendido plenamente, hay veces que recibo ese poder tras causar dolor, como contigo; otras no siento nada, como con el zetsu negro; pero tú puedes constatarlo… me hace cada vez más fuerte. Estos ojos son una fuente ilimitada de poder óbito, son la llave para mi venganza, para mi victoria… son la llave de mi nueva meta en la vida.- declaró con fuerza Sasuke. Y, aunque no pudiese verlo, óbito podía imaginarse la expresión del pelinegro menor. Podía imaginarse cómo si lo pudiese ver esa sonrisa maniaca, esos ojos abiertos, ese rostro declarado por cientos de mujeres como hermoso deformado en una mueca de pura locura. Sasuke uchiha estaba completamente corrupto.
-Sasuke.. sea cual sea tu plan… puedo… puedo ayudarte… podemos crear un mundo nuevo y cumplir el objetivo de akatsuki…- intentó negociar óbito, buscando una oportunidad para recobrarse de su debilidad actual y devolverle el golpe a Sasuke. Tenía claro que lo que había dicho el uchiha menor era una total locura, era imposible que Zetsu negro les hubiese engañado a él y a madara, era un simple peón, ellos eran los reyes en ese tablero de ajedrez; pero aún así era cierto que percibía un enorme poder en el uchiha, uno que excedía al que tendría sólo con ese transplante de ojos. Puede que Sasuke hubiese descubierto algo nuevo, algo en lo que ni madara había reparado, y se aprovecharía de ello en cuanto consiguiese salir del embrollo en el que estaba. Pero Sasuke volvió a reír de forma maniaca, cortándole.
-Ya lo se, óbito… puedo crear un mundo nuevo…- reconoció divertido Sasuke.- ¿sabes? Recuerdo nuestra primera conversación… cuando me revelaste que mi hermano había matado a todo mi clan… a mi propia madre… por orden de su propia aldea.- Óbito incluso pudo oír los puños del uchiha menor apretarse con fuerza cuando nombró a mikoto uchiha. De todos los uchiha muertos esa noche, la matriarca del clan era la que más le dolía a Sasuke.- Al principio no lo entendí, y, tras darle mil vueltas, sigo sin entenderlo. Y tú me revelaste la causa: no he vivido el horror de la guerra. Tienes razón, la guerra genera monstruos, no sé cómo lo hace, pero el resultado es evidente. Y tengo clara una cosa: nunca terminará. Tú mismo, que aborreces tanto la guerra, ibas a llevar al mundo a su cuarta guerra shinobi, y en tu estupidez se lo ibas a entregar a una diosa cruel… Este mundo… vuestro mundo, es un error. Así que lo cambiaré, óbito uchiha.- declaró Sasuke, tomando al uchiha del cabello para levantarlo. Óbito intentó atacarle, pero Sasuke simplemente detuvo su torpe puñetazo y le rompió el brazo con un simple movimiento. Mientras óbito gritaba de dolor, Sasuke siguió hablando.
... crearé un nuevo mundo, uno sin guerras, uno donde el ser humano se una por una causa común… el miedo. El miedo a estos ojos, óbito, los ojos de un vengador.-Sasuke se dispuso sobre el brazo sano de óbito, agarrándolo con fuerza.- Akatsuki pasará a pertenecerme a mí…- con un golpe seco, el antebrazo de óbito se partió como una rama, arrancándole otro grito de dolor.- El rinnegan me servirá a mí y sólo a mí, y lo hará junto al mangekyo sharingan…- continuó el uchiha, para luego oír óbito como ese sonido de algo viscoso explotando volvía a surgir en la habitación. Sasuke había destruido uno de los dos rinnegan.- Los biju que habéis capturado también me servirán, son fuentes de más poder al fin y al cabo, y cuando acabe los destruiré.- enunció, para acto seguido partirle la pierna derecha a óbito, que volvió a retorcerse en un gemido lastimero.- los cinco kage, y todo aquel que prefiera el mundo antiguo de guerras y conflictos, pagarán con su sangre el enfrentarse a mí. Son manzanas podridas, contaminarían el cesto si los dejase vivir…- continuó, para partir la última extremidad de óbito, que ya no tenía fuerzas ni para quejarse.- crearé un nuevo mundo, óbito uchiha, un mundo sin guerras… y lo haré creando mi propia REVOLUCIÓN.- finalizó con un tono de voz firme, mientras Óbito se revolvía como podía en el suelo, agonizante.
-Sa… Sasuke… por… ¿Por qué no me matas ya?...- preguntó un rendido óbito, mientras Sasuke se reía y se disponía en cuclillas junto a él.
-Tranquilo, morirás. Eres otra persona envenenada por el mundo shinobi… sin contar que contribuiste a la muerte de mi clan… de mi madre… podría matarte rápido, pero ¿Sabes qué? Eres el único nexo con mi clan que me queda, el único que me dijo una verdad entre las mil mentiras que me han envenenado toda mi vida… y hacerte sufrir me está haciendo más fuerte.- Sasuke sonrió con crueldad, y óbito se dejó caer al suelo completamente, agotado.- pero veo que no das para mucho más… esa batalla para recuperar el rinnegan te dejó bastante seco… no creo que sirvas para mucho. Óbito uchiha, te concedo tu mayor deseo… volver a reunirte con Rin… tranquilo, pronto te seguirán muchos más…- concedió Sasuke, para luego exclamar de nuevo amateratsu e inundar el cuerpo de óbito con flamas negras. El uchiha no pudo ni gritar, sólo quería acabar ya con todo. Toda su vida había sido un engaño, y algo así solo podía acabar mal. Lo último que vio antes de desconectarse fue una luz blanca, de la cual salía el sonido de una risa muy familiar… una risa que le arrancó otra a él. Ella le había estado esperando… Mientras, Sasuke contempló los restos ennegrecidos del uchiha mayor con un gesto serio. Ahora sí que estaba solo. Ahora sí que era el último uchiha. Contempló el rinnegan de su mano, mientras los zetsu blancos del lugar se arrodillaban ante él, obedientes. Una nueva era iba a empezar, una era de venganza, una era de poder. Una era de REVOLUCIÓN.
Bueno, cortamos aquí por ahora. Si, lo se, muchísimo drama en este episodio, a ver, es directamente proporcional a lo que Naruto quería a Sakura, es normal que se encuentre así. Quería reflejar a Naruto berserker, al borde de estallar, luchando contra el odio como puede. Es un momento muy difícil para el, y ya le explica a Kakashi la única razón por la que contiene al zorro... quiere matar EL a Sasuke. El objetivo de hoy era sobre todo ver la evolución de Naruto desde el odio y culpa desmedidos hasta que logra centrarse y llegar a una tregua consigo mismo, de ahí los momentos con Tsunade (espero que esa conversación haya quedado emotiva, a mí me ha encantado, es un resumen del sentir de Naruto) y Kizashi.
No me seáis muy duros con Mebuki, ¿como os sentiríais vosotros en su lugar? Lo que Naruto descubre en este episodio es que mucha gente se siente como el, y cada uno lo lleva como puede... Mebuki, Kizashi, Kakashi... la muerte de Sakura ha sido un duro golpe para todos. Si podéis ser duros con el consejo de la hoja, aunque lo cierto es que tienen razón... perder al clan uchiha es algo inadmisible, lo más lógico es arrancarle material a Sasuke para rehacerlo antes de matarle... el problema es que Naruto no va a permitir que haya decenas de minisasuke corriendo por la aldea.
Pero comentemos mi parte favorita... EL FINAL. Lo dije antes, lo repito ahora y las veces que haga falta: SASUKE VA A SER UN VILLANO A LA ALTURA DE NARUTO. Es su polo opuesto, su antagonista, y aquí no voy a tenerlo entre sus tierras como en la serie. No, aquí ha optado por la senda del poder, y no tiene más lealtades que a si mismo. Os lo esperabais? En mi opinión, el momento perfecto era con óbito débil y sin un ojo tras luchar con konan. De una tacada, sin apenas esfuerzo, tenemos al Sasuke del final de la serie. Y con esa idea para mejorar su poder además... tiene base canónica, en serio, se explica al final de todo. Al igual que el aumento de poder de Naruto tb la tiene, está todo relacionado con la misma idea.
Espero que os haya gustado, en cuanto pueda subo otro, ya sabéis que mínimo uno al mes, el siguiente será... pesadilla.
