Cap2: pesadilla
Hola buenas! Si, lo sé, "Angron11, has tardado mucho!" En mi defensa, por medio he tenido un viaje y un mundial, el verano es muy puñetero XD pero aquí lo tenéis, más de "la oscuridad en ti" tras una semana de puro narusaku. Hoy tenéis NaruKarin como debe de ser, el primer paso, una conversación sobre la que hablaremos y... una nueva sorpresa. ¿Cuanto odiáis a este Sasuke? Porque yo me estoy reconciliando con ese personaje, es el villano definitivo :D pasó a los reviews, un placer leeros!
Nothernlights91: hola de nuevo! Mil gracias, viniendo de ti es un auténtico honor leer tu review! Realmente me conformo con que os entretenga y os inspire a todos los lectores, ese es su objetivo final. Y me has pillado: he roto con el canon en esta obra, quiero sorprender, plantear un final alternativo coherente, de momento estoy bastante contento, sobre todo sabiendo por donde ira la trama XD
Sobre lo de Naruto listo... a ver, Sasuke, Karin, Naruto... todos ofrecen un nuevo enfoque en esta obra. Yo no veo a Naruto como un estúpido, lo veo más como un ignorante e ingenuo huérfano. No es tonto, simplemente carece de una educación adecuada y tiene un corazón demasiado grande. Pero la muerte de Sakura es un catalizador brutal para el: todo lo que el quería de verdad, su visión del mundo, muerta a manos de su mejor amigo. Y después de acariciar con los dedos ese sueño de enamorar a Sakura... ni tan siquiera sabe si realmente ella le quería o si lo hizo por obligación, por así decirlo... de ahí esa ira acumulada, y esa forma de enfrentarse a todos. Ya no quiere quedar bien con todos, solo quiere una cosa: matar a Sasuke.
Disfruta del capítulo, hoy creo que te gustara, un saludo!
Gjr-sama: hola! Pues lo has clavado: Naruto ya no sigue la senda de Ashura. ashura no perdió al amor de su vida a manos de Indra. Naruto no quiere ni cruzadas, ni salvar el mundo, ni nada... sólo la sangre de Sasuke en sus manos. Es la única manera que tiene de no pensar más profundamente en todo lo referente a Sakura, una tregua consigo mismo. Hoy toca hirashin, y en un futuro... digamos que daremos un buen giro. Podría desarrollar esas cadenas, o el fuinjutsu, pero el capítulo que viene pasara algo que dirigirá su entrenamiento en otra dirección... no te digo más que casi te hago un pedazo de spoiler XD
y si, el Sasuke de este fic ME ENCANTA. Joder, es muy frustrante verle en esa tierra de nadie que le dejo kishimoto, en mi opinión sobra completamente ahí. Sasuke, o se redime nada más matar a itachi, o acaba como aquí, no veo un punto medio. Y el de aquí da muchísimo juego, hoy vas a ver que es un cabron MUY retorcido. Te confesaré que Sasuke está a muy poco de alcanzar ese tope que vimos en el canon, es Naruto el que va a tener que crecer muchísimo. Solamente le frena una cosa: teme lo impredecible de Naruto. Sabe que Naruto nunca es fácil, por eso no lo ha cazado todavía.
Y si, es clave esa experiencia previa de Naruto, así como cierto... acontecimiento futuro. No digo más. Un saludo y disfruta, gracias por leerme!
Adrit126: buenas de nuevo! Gracias, era mi intención reflejarlo así, lo intente visualizar (me ayudó muchísimo ese vídeo que nombre al inicio del fic, "Sakura die, Naruto cry") y me salió eso. Naruto no puede asimilar esa muerte, es lógico, sobre todo después de haber estado con ella como estuvo. Ahora está como quien dice en modo kamikaze: quiere encontrar a Sasuke, matarlo lentamente y luego... quién sabe. Es la única manera que tiene de dejar de lado el dolor, aunque sea parcialmente. Y aquí entra en juego algo que no se esperaba, el último regalo de Sakura por así decirlo... Karin.
Peligra tu amor por Sasuke? Yo lo estoy adorando, lo usaré así en más fics fijísimo. Me parece que el toque de villano definitivo le sienta perfecto, en serio, es un pj nacido para ese papel, el de malo definitivo. Ni kaguya, ni madara, Sasuke podía haber hecho mejor todos esos papeles a la vez.
Y si, va en modo vengador, aunque kurama... digamos que hoy vas a ver que no es precisamente un amigo. El kurama de esta obra es un demonio, no un aliado en si. Un saludo y disfruta!
Kamen Rider Predator: hola buenas! Si, ahora Naruto no ve a Sasuke como su mejor amigo, verás como incluso ya usa el pasado para referirse a los buenos momentos con él. Creo que te gustara la conversación que hoy tendrá kurama con Naruto, viendo tu review XD y si, no pude resistirme a poner ese momento. Quizás queda demasiado avispado para Naruto, pero qué demonios, todos queríamos verlo XD lo de matar... tú tranquilo, a cada cerdo le llega su San Martín en este fic ;)
Hoy tienes NaruKarin, comienzan a relacionarse. Y tienes más de Sasuke, su plan de revolución aquí sí que es creíble, no como esa ridiculez de la parte final de shippuden, donde lo hace TODO mal. Aquí de verdad quiere ganar y no es un recurso de kishimoto para poner una batalla final. Un saludo y disfruta!
Thonycvs: hola! Gracias, me alegra que te guste! Si, aquí Sasuke no es un medio bueno, medio malo, es un villano con todas las de la ley, y hará todo lo que este en su mano para vencer (y de paso os generará o amor o odio, depende XD) un saludo y disfruta!
LaylaMT: hola buenas! Aquí tienes NaruKarin para aburrir, tus deseos son ordenes xD un saludo y disfruta!
-aaaaaaaaaaa- personaje hablando
-aaaaaaaaaaa- personaje pensando
-aaaaaaaaaaa- Ser sobrenatural, dios, invocación hablando
-aaaaaaaaaaa- Ser sobrenatural, dios, invocación pensando.
RENUNCIA DE DERECHOS: Desde luego, no soy masashi kishimoto camuflado. Lo siento. El mundo Naruto le pertenece y se lo vende a quien quiera, actualmente está con boruto buscando algo de originalidad mientras plagia el argumento del Naruto original. Yo solo pongo esta historia en circulación, sin ánimo de lucro.
"¿Quién dice que los sueños y las pesadillas no sean tan reales como el aquí y el ahora?"
Lennon.
Entre los oscuros túneles, un individuo avanzaba sin temor, aunque eso no le privaba de cautela. Su aspecto era muy característico: su larga capa roja con capucha contrastaba con su piel extremadamente pálida, incluso con algunas escamas en su rostro y cuello. Su largo cabello también blanco asomaba por su frente y costados del rostro, acompañado de esos lentes brillantes y redondos. Kabuto, el discípulo de orochimaru y actual sennin de las serpientes, caminaba por el complejo de túneles que era su lugar de encuentro. La razón de su cautela era simple: ese entorno no era su base secreta, si no la de su futuro aliado. Y, como serpiente que era, sabía lo que le podía aportar ese aliado… y también lo que le podía arrebatar. Una serpiente nunca se fía de nadie, así que kabuto tenía preparados unos cuantos ases en la manga para cuando hablase con su objetivo… "uchiha madara". JA, ese nombre aparecía entrecomillado porque, primero su maestro, y después el yakushi, habían descubierto la verdad: ese individuo de la máscara naranja era un impostor, un fraude. Kabuto tenía al auténtico madara como una de sus marionetas del edo tensei, esperando el momento de usarla. Pero, aún con este engaño, le interesaba pactar con este individuo, era poderoso, y claramente un uchiha, y lo más importante… podía darle aquello que más anhelaba en el mundo. Llegó al citado punto de encuentro, un enorme claro despejado entre tanto túnel, y esperó. Comenzaba a impacientarse cuando una voz habló de entre los túneles a su espalda.
-Me sorprende que aún exista una serpiente blanca…- comentó una voz familiar. Kabuto se giró para ver a su interlocutor, reconociéndolo de inmediato.
-Sasuke kun… me sorprende verte aquí.- concedió el sennin sin borrar su suave sonrisa del rostro, aunque por dentro estuviese inquieto. Maldita sea, su objetivo era pactar con el enmascarado para llevarse a Sasuke, y ahora el pelinegro aparecía por allí… era un problema, aunque nunca lo mostraría, una serpiente tiene la sangre fría y el rostro congelado, nunca revelaría información de más. Y parecía que el uchiha pelinegro también había aprendido esa lección: Sasuke anduvo hasta sentarse sobre un esqueleto de una inmensa criatura que murió allí hace muchísimo, vestido con su tradicional yukata abierta de color gris con el símbolo uchiha a la espalda y ese lazo morado en la cintura junto con sus pantalones negros, con un pie colgando de las alturas, y su pelo tapándole su ojo derecho.- No es que no quiera rememorar viejos tiempos, pero había quedado para verme con otra persona…
-¿el falso uchiha madara, me equivoco?- le interrumpió Sasuke con hastío, mientras kabuto, ahora sí, abría los ojos con sorpresa. ¿Cómo sabía ese mocoso…? Aunque lo peor no era eso, era la sensación que transmitía el uchiha. Como sennin, kabuto podía percibir fácilmente el nivel de poder del enemigo… y Sasuke presentaba una fuerza inmensa. Muchísimo mayor que cuando mató a orochimaru. No sabía que le había pasado, pero le había pillado por sorpresa: ni tan siquiera sus serpientes espía, capaces de hallar este lugar e incluso averiguar cuando tenía pensado el líder de akatsuki pasarse por allí, le habían informado de estos cambios en el uchiha menor. Era un territorio nuevo, y una serpiente nunca estaba cómoda en esa situación.- ¿Cómo lo sabes?
-Supe de tu intención porque quien te reveló todo esto realmente jugaba a dos bandas…- confesó Sasuke, rememorando la información obtenida del zetsu negro, que deliberadamente había estado filtrando información al yakushi para facilitar su plan del ojo de luna y la resurrección de su madre. Kabuto… otra pieza de ajedrez dentro del juego del ser artificial de color negro…- y supe que venías tú porque hueles demasiado a orochimaru… dime kabuto, ¿Qué querías pactar con un impostor como Óbito uchiha?-
-Sasuke kun…- contestó kabuto, sonriendo y adoptando su tono de voz suave mientras se acercaba poco a poco al pelinegro. Sasuke no sabía de la serpiente blanca que mantenía oculta en su espalda, tenía una oportunidad de llevarse todo el premio sin esfuerzo. Sólo debía de ser… sigiloso, y aprovecharse de la arrogancia de Sasuke.- sólo quería pactar una alianza… ofrecerle mis marionetas del edo tensei en su guerra a cambio de… algo importante…- kabuto continuó acercándose, mientras Sasuke ni se inmutaba. Ese imbécil no se había dado cuenta. Pronto estuvo lo suficientemente cerca.- ¡pero creo que lo tomaré sin más!- exclamó la traicionera serpiente, lanzándose a por Sasuke ahora que parecía desprevenido. El uchiha no hizo amago de moverse, para felicidad del yakushi. Pero, cuando estaba a milímetros de morderle con su sierpe blanca e inmovilizarlo, pudo oír una palabra que le heló la sangre.
-Patético…- murmuró el uchiha, desapareciendo como un borrón del alcance de kabuto y apareciendo en su lugar una roca cercana. Antes de que el yakushi pudiese reaccionar, Sasuke estaba tras él, impertérrito y con un gesto aburrido en el rostro, y pronunció otras dos palabras aún peores que la anterior.- Shinra tensei…- Kabuto abrió los ojos con pánico al poder ver de reojo un brillo morado en el ojo de Sasuke oculto tras su pelo. El rinnegan. Sasuke poseía el rinnegan. Y parecía controlarlo con soltura. No pudo analizar mucho más, puesto que pronto sintió como si una mano invisible le apretase el cuello con fuerza, asfixiándole. Intentó juntar las manos para invocar a sus marionetas, pero Sasuke lo levantó del suelo, impidiendo que completase el jutsu.- Ambos somos discípulos de orochimaru kabuto, ¿te crees que no sé que necesitas tocar el suelo para usar el edo tensei? Orochimaru siempre fue predecible, por eso murió en pijama y en su cama… y veo que tú eres igual.
-No… no lo entiendes Sasuke kun…- contestó con dificultad kabuto, apurando las opciones. Había subestimado enormemente a su enemigo, y ahora lo estaba pagando. No podía defenderse, estaba completamente inmovilizado, y aunque consiguiese escurrirse el uchiha sólo tendría que volver a usar el rinnegan y volvería a empezar el problema. Y tampoco podía mentir a Sasuke, estuvo más de tres años con él y orochimaru, sabía perfectamente detectar sus mentiras. Sólo le quedaba una opción.- Ne… necesito un cuerpo joven de uchiha… para alcanzar… mi… mi sueño…
-Si si, el sueño de esa serpiente… todos los kekkei genkai. Es ridículo entonces lo que haces, yo solo tengo dos actualmente.
-Po… por algo debo de empezar…
-¿Sabes? Puedo concedértelo… pero a mi manera.- ofreció Sasuke con su arrogancia habitual, mientras kabuto fruncía el ceño con confusión a pesar de la asfixia que comenzaba a vencerle. Sólo por su modo sennin aguantaba despierto. Cuando estaba en el límite, Sasuke le soltó sin más, cayendo el yakushi al suelo mientras tosía de rodillas.- Quieres un cuerpo con todos los kekkei genkai, incluido el sharingan. No te permitiré tomar un cuerpo uchiha, pero si puedo concederte dos sharingan a cambio de tus servicios…
-Co… argghh… ¿Cómo?- preguntó entre lamentos kabuto mientras se recuperaba. Era imposible que pudiese lograr dos sharingan sin tomar el cuerpo de Sasuke.
-Resulta que mi hermano no acabó con todo mi clan por sí mismo… ni tampoco fue idea suya. Óbito uchiha participó, y junto a Danzo shimura se apropió de la herencia de mi familia… tengo los sharingan de cada uchiha muerto depositados en una sala en mi base.- Kabuto abrió los ojos con ansiedad tras oír eso, ¿esos sharingan seguían disponibles? Sabía por medio de su maestro que Danzo se había apropiado de diez, junto con el ojo de shisui, pero no tenía noticias del resto…
-¿no los destruyó konoha tras enterrar a sus portadores?- preguntó con duda el yakushi.
-Konoha está llena de ineptos… se les escapó la invasión de orochimaru en los exámenes chunnin, no tenían equipos anbu de reserva preparados para traerme de vuelta cuando deserté, maltrataron al jinchuriki del kiuby durante años sin saber que en cualquier momento podía abrir el sello de la parca y matarlos a todos…- comenzó a enumerar el uchiha, mientras kabuto asentía dándole la razón… lo cierto es que konoha tenía un problema grave con la seguridad, el podría haberse infiltrado en la torre hokage durante esos exámenes chunnin si hubiese querido.- Es de esperar de ellos que no tuviesen la suficiente inteligencia como para ordenar destruir cada sharingan. Y ahora me pertenecen, así como la organización akatsuki, y los usaré para hacer justicia. Puedes participar en mi revolución… o podemos continuar donde lo dejamos hace unos segundos.- dijo amenazante el uchiha, mientras cientos de zetsu blancos aparecían por cada túnel, y miraban al sennin en silencio. Vale, estaba claro que Sasuke no iba de farol, y que tenía la mano ganadora… siete biju, el rinnegan, el mangekyo sharingan y el ejército de zetsu blancos… el yakushi estaría loco si no se subiese a ese tren.
-¿Qué ofreces?
-Tú me darás a tus marionetas, y yo te daré esos ojos que tanto deseas cuando finalices el trabajo, ojos que podrás traspasar a un nuevo cuerpo si quieres. Y, cuando acabe con mi deber, podrás tomar a un miembro de cada kekkei genkai. No me importa. Eso sí: destruirás de inmediato todo uchiha que puedas convocar. No usarás a ningún portador de los tres tomoes en tus fuerzas, yo les voy a dar… otro uso.- declaró Sasuke, y kabuto dibujó una suave sonrisa. Al fin los tenía a su alcance, al fin conseguiría el sharingan. Y no sólo eso, si Sasuke vencía en su "revolución", tendría acceso a aquello que orochimaru nunca tuvo: cada kekkei genkai. Era cierto que no confiaba del todo en Sasuke, no en vano había matado a orochimaru por hacerlo, sabía perfectamente que el uchiha no quería aliados, sólo siervos. Pero merecía la pena la apuesta. En el peor caso, tomaría los ojos de Sasuke cuando fuese vencido. Era una inversión rentable.
-Sasuke kun… me parece que tenemos un trato, ¿cuál es el plan?
-Por lo pronto, necesito a tus no muertos destrozando cada aldea elemental… salvo konoha. Óbito fue un imbécil al declarar la guerra a las aldeas conjuntamente, las dio la oportunidad de unirse, y eso no me interesa. Las necesito desunidas, como siempre. Así que usarás a cada marioneta de cada país para atacar al vecino: los ninjas muertos de Suna atacaran con sus bandanas bien visibles a Iwa, los de iwa a kumo, los de kumo a kiri, y los de kiri a Suna. Esos patéticos kage no saben del edo tensei de manera precisa, sólo saben que existe por la batalla entre orochimaru y el sandaime, konoha seguro se habrá guardado toda la información necesaria para evitar que las demás aldeas investiguen. Esos imbéciles creerán que la otra aldea ha desarrollado el edo tensei, y ocultarán la información al resto por temor a verse invadidos.- explicó Sasuke, mientras kabuto arqueaba ambas cejas con sorpresa. Joder, era brillante. Su plan original era atacar de frente con todo, aprovechándose de que sus guerreros eran eternos, pero eso hubiese provocado que las naciones cooperasen entre ellas y, con toda la información sobre su jutsu disponible, descubriesen la gran debilidad del edo tensei: el sellado. Pero, de esta manera, ninguna aldea se uniría al resto, cada una haría la guerra en su propio territorio, e incluso puede que invadiesen las cercanas en expediciones de venganza. Sólo tendría que evitar que se comunicasen entre ellos y no permitirles encontrarse con sus propios revividos en esas expediciones de venganza, cosa fácil si usaba su red de espías y ninjas sensor revividos. Sasuke era un maldito genio, ya había demostrado una mente afilada para la estrategia con orochimaru, unida a un corazón de hielo que le permitía prescindir de lo que hiciese falta para alcanzar la victoria. Era un plan brillante, aunque había un gran pero…
-Sabes que, cuando konoha se entere, revelará todo al resto de aldeas y tu plan se vendrá abajo, ¿no?
-Por eso no tocarás konoha… es mía. Tú sólo dispón a los muertos de la hoja en sus fronteras para evitar que reciba información de las otras aldeas o peticiones de ayuda, yo me encargaré de mi propio hogar.- anunció Sasuke, sonriendo con crueldad, una mucho más pura y fuerte que la que mostró con orochimaru. Kabuto sonrió para sus adentros: ya había visto durante su entrenamiento que Sasuke sólo necesitaba un empujón más y sería el más despiadado del continente, lo supo desde que le vio matar a sangre fría a cien prisioneros de orochimaru por simple entrenamiento, y ahora veía que estaba en lo cierto. No sabía qué le había guiado en esa dirección, pero no iba a preguntar. O bueno, si que iba a hacer una pregunta…
-¿Y Naruto kun?- cuestionó con una sonrisa burlona el yakushi. Conocía a Sasuke, sabía que ese ninja rubio era su debilidad. Y un as en la manga para el propio kabuto: quizás, si el uzumaki debilitase a Sasuke, podría hacerse con sus ojos más fácilmente.
-¿Qué sabes de él?- preguntó con un gesto serio Sasuke, perdiendo de inmediato su tono arrogante. Lo dicho: sapo gana a serpiente en ese juego.
-Salió de Konoha con una amiga nuestra en común… y te anda buscando.- reveló Kabuto, refiriéndose a la otra uzumaki del continente. No sabía mucho más, tenía que mantener sus serpientes lejos de su amada karin si quería evitar que le descubriese, por lo que no sabía ni hacía dónde habían ido, ni qué plan tenía el rubio. Pero Sasuke, tras unos segundos pensando, sonrió. Y lo hizo con saña, estallando en una carcajada histérica. Esa serpiente le acababa de dar toda la información que necesitaba… y una idea extremadamente cruel asomó por su mente.
-Bien, no les molestes, sé a dónde va…- su ojo dibujó el mangekyo sharingan mientras seguía manteniendo esa sonrisa sádica, una que incluso hizo a kabuto dar un paso atrás.- Y mi propio sharingan le estará esperando…- Si, era cierto, de todo el continente, Naruto era de los pocos que podía vencerle: sapo gana a serpiente. Desde la victoria de Naruto contra pain, Naruto había avanzado muchísimo. Seguramente Sasuke podría superarle ahora que poseía el doujutsu definitivo, pero en su nueva forma de actuar había una intención más oscura que el simple asesinato. Necesitaba a Naruto con vida y vencido... Además, siempre podía añadir un elemento más a esa ecuación…
La oscuridad del cuarto cada vez era más asfixiante, la atrapaba, la absorbía el alma. Karin se removía en su estrecho colchón, intentando no hacer el más mínimo ruido, y preguntándose una y otra vez si su vida iba a ser así por siempre. Toda su existencia había tenido que adaptarse a esa corriente descontrolada que era su vida: dejarse usar cuando su madre murió, desarrollar sus habilidades para sobrevivir cuando se cansó de ser usada como un tanque de chakra, y buscar una utilidad cuando no la tenía. Porque toda su vida le había enseñado una cosa: su existencia dependía de su utilidad. Sus raíces uzumaki y poderes eran una maldición, eso lo tenía claro, sin ellos su madre no habría muerto, y aún si lo hubiese hecho ella habría acabado en un orfanato y no siendo mordida una y otra vez. Su físico también era una maldición, para su desgracia: la vida ya era muy difícil para una mujer, más aún para una mujer sin nadie más en el mundo, y se hacía casi imposible si además se trataba de una mujer atractiva. En un principio los ninjas de Kusa la respetaron por ser sólo una cría de diez años, pero pronto la edad empezó a ser un impedimento cada vez más ligero. Sus piernas esbeltas de piel ligeramente bronceada, su cuerpo curvilíneo, sin mucho pecho pero si con el suficiente como para llamar la atención de un hombre, y sobre todo su rostro, con esos labios carnosos y sus ojos exóticos y llamativos, acompañados de ese pelo del color del fuego, fueron como un faro para las miradas perversas de shinobi necesitados de distracciones entre misión y misión, y aumentaron más cuando los conflictos escasearon y ya no era tan necesario morderla. La insinuación de usarla en misiones de seducción fue la gota que colmó el vaso de la uzumaki, que desertó de Kusa a la primera oportunidad.
Y esa oportunidad, para su desgracia, no mejoró mucho su situación. Cuando orochimaru, el sannin serpiente, la reclutó tras matar a sus escoltas, creyó en serio que las cosas podrían mejorar… pero no fue así. Orochimaru la hizo mil pruebas, la sacó sangre hasta casi matarla, y luego la encerró en una celda para experimentar más con ella. En ese oscuro lugar, entre lágrimas, entendió su situación: su supervivencia se basaba en su utilidad. Cuando dejaba de ser útil, su sufrimiento aumentaba. Si era completamente útil, su sufrimiento sería menor. Y, para ser útil, usaría cada recurso a su alcance… incluido su físico y su intelecto. Gracias a Kami había heredado la inteligencia de su madre, y con eso trazó un plan para, si bien no escapar, si disponer de una estancia mucho más fácil. Y para ello sedujo a la persona con mayor rango de la base por detrás de orochimaru: kabuto yakushi. El peliblanco ya se había quedado mirándola fijamente cuando llegó, y eso la incomodó muchísimo por aquel entonces. Esa mirada era lasciva, obsesiva, carente de afecto… ese hombre sólo veía en ella un objeto a poseer. Pero ese hombre también disponía de poder e influencia… lo que necesitaba para empezar a hacer su vida más manejable. Poco a poco, entre conversación y conversación durante las pruebas del yakushi, consiguió acercarse a él.
Y con el tiempo logró que llegase más lejos ese acercamiento. La dolió, odió ese instante con todas sus fuerzas, pero logró que kabuto la tomase como ese juguete que quería. Y, una vez le enseñó lo que podía ofrecer, comenzó a recuperar terreno. Primero logró salir de su celda. En sus pocas conversaciones de cama, Kabuto pudo ver en ella una mente afilada, ideal para el trabajo clínico, y además en el momento preciso, sabía que en cualquier momento orochimaru decidiría usarla para experimentar con el sello maldito, y una vez lo hiciese no habría nada más que hacer. Y no le apetecía perder a su nuevo juguete de diversión, las noches eran muy aburridas en ese lugar. Convenció a orochimaru de que podía ser una excelente asistente en el laboratorio, y luego la predisposición de la pelirroja por aprender hizo el resto. Incluso mostró una habilidad fuera de lo común para el sellado, siendo vital para el perfeccionamiento del edo tensei. Su estancia mejoró ligeramente, su habitación pasó a tener ventana y baño propio, sus muñecas se liberaron de los grilletes y la sombra de ser marcada con ese infernal sello que convertía a su portador en un monstruo se alejó lo suficiente como para permitirla respirar. Aunque el precio a pagar fuese duro. Todas las noches que kabuto pasaba con ella, que afortunadamente no eran muchas, la ojirroja desconectaba y se dejaba hacer, sabiendo que el yakushi sólo buscaba una cosa. Y ella se refugiaba en las palabras de su madre: algún día aparecerá alguien que te haga feliz. Algún día ocurriría, algún día alguien rompería esa oscuridad que la atormentaba. Aunque poco a poco perdía la fe, y la oscuridad en ella ganaba terreno. El temor a que el mundo la devorase… o a perder lo poco que podía quedarle.
-Karin…- oyó en medio de ninguna parte, mientras ella trataba de zafarse de esa oscuridad. Volvía a sentir los brazos de kabuto aprisionándola, a pesar de que hacía muchísimo que la había abandonado en una celda y tirado la llave.- Karin…- no, no podía ser kabuto… ¿y si era Sasuke de nuevo, dispuesto a destrozarla del todo?- Karin…- no, tampoco era Sasuke. Se centró más en esa sensación, era una mano. Una mano tocándola el hombro. Abrió los ojos con pesadez, y necesitó unos segundos para situarse. Pero, una vez vio a su lado una llamativa melena rubia, logró entenderlo todo. Estaba teniendo una pesadilla. Instintivamente se apartó de su acompañante, más por costumbre que por terror.- pe… perdón dattebayo… estabas removiéndote y lamentándote en sueños, creí que tenías una pesadilla…- se disculpó el uzumaki, mientras la fémina lo miraba con una mueca totalmente confusa. El ojo de kagura de Karin había detectado en esos ojos azules… ¿tristeza?... al verla apartarse así. No lo entendía, ¿Qué podía importarle a él cómo reaccionaba ella? Y su mente viajó de nuevo al día que lo conoció.
(Flashback inicia)
Ahí volvía a estar… volvía a iniciar su camino. Volvía a vivir en una celda sin ventanas, con barrotes y cemento como únicos compañeros. No iba a negar que al menos parecía en mejor estado de conservación que las que le asignó Kusa, u orochimaru en un principio. Tras el ataque de pain, muy pocos edificios y estructuras habían quedado en pie… y una de ellas era el complejo de prisiones en el interior del monte hokage. Los anbu de konoha habían adecentado el lugar, y tras el incidente con Danzo shimura no faltaban ocupantes, la práctica totalidad de raíz estaba allí encerrada. Pero, aún a falta de ratas y cucarachas, y con derecho a un retrete donde poder hacer sus necesidades y un jergón de paja medianamente cómodo, Karin sabía que su vida no iba a ir a mejor. No, sabía que había vuelto a su vida en Kusa… si konoha no resultaba ser peor. La hoja y la hierba tenían muchas similitudes. Seguro que ya habrían averiguado su clan de origen, quizás incluso sus habilidades. Y una vez lo hiciesen, estaría perdida: seguramente la volverían a usar para curar a los soldados; y, probablemente, la someterían al acta de restauración de clanes. Su madre le había hablado de esa barbarie, principal razón por la que huyeron de las grandes aldeas. Desde la destrucción de uzu, los genes uzumaki eran más valiosos que el oro. La aldea que recrease el clan del remolino bajo su estandarte ganaría un poderoso instrumento de guerra gracias a sus habilidades y genjutsu. Y, tras la muerte de su madre, la pelirroja era la última uzumaki purasangre, todos los demás que portaban el apellido no portaban esos genes, sólo disponían de ese apellido por tener alguno y como homenaje a la grandeza de uzushiogakure… el mundo estaba lleno de falsos uzumaki, y ella era la única auténtica… al menos que supiese.
Hubiese seguido cavilando, pero su ojo de Kagura se volvió completamente loco de golpe. Alguien se aproximaba a su celda, alguien… diferente. Vio la puerta del habitáculo abrirse, y una presencia tan cálida como el mismo sol entró. Su ojo de Kagura, entre sus diversas aplicaciones como detectar intrusos en las cercanías, sentía las emociones de quien se le cruzase, y, para repugnancia de la uzumaki, la mayoría eran negativas. La ira, lascivia, odio… para ella eran tan comunes como para cualquier otro el olor de la madera o de la comida recién cocinada. Veía tales emociones como colores, colores oscuros, variaciones del negro. El alma más negra que vio fue orochimaru, sin duda… hasta que vio a Sasuke. Sasuke presentaba un color único, un púrpura que podía o bien volverse brillante como el cristal, o bien oscurecerse como el lodo. Y, para horror de la uzumaki, había resultado ser esto último. Su sorpresa actual llegaba por el color que desprendía el nuevo vístante. Era un color amarillo, un amarillo con algunos tonos anaranjados. Un color cálido. Sólo su madre le había ofrecido anteriormente un color tan cálido, aunque se tratase en este caso de un amarillo algo apagado. Su experiencia le decía que ese amarillo era antes más brillante, algo le afligía. Y ahondando en ese color, descubrió algo que la hizo contener la respiración con miedo. Algo oscuro, algo terrible, el odio más puro que había sentido en su vida. Un color rojo oscuro como la sangre, encajado en su interior, alimentándose de él. No era posible, una persona no podía tener dos colores, y menos tan contrapuestos. Luz y oscuridad. Hubiese investigado más, sin sus gafas sólo veía un borrón y debía de basarse en su poder, pero ese chico comenzó a hablar.
-Esto… ¿eres Karin?- preguntó mientras se rascaba la nuca. Y Karin dibujó una mueca de aún más confusión. Joder, ¿era estúpido? ¿Quién iba a ser sino en esa celda? La experiencia personal de Karin la hizo desconfiar aún con esa seña de falta de peligro.
-Si, soy yo… si vienes a por información sobre akatsuki, ya dije todo lo que sé a los anbu…- confesó con pesadumbre la mujer, deseando que eso bastase para espantarlo. Si no tenía nada de interés para él, quizás la dejaría en paz. Pero no iba a ser el caso…
-No me interesa akatsuki.- comentó con un tono serio, temiéndose entonces Karin lo peor. Todavía tenía una utilidad para sus carceleros… su físico.
-Lo… lo que vayas a hacer, hazlo rápido…- dijo con severidad Karin, mientras se sentaba en su jergón de paja con la mirada gacha y comenzaba a apartarse la capa. Y ese chico rubio tardó unos segundos en entenderlo, pero cuando lo hizo su reacción fue tan sorprendente como ese aura que desprendía. Karin paró de desvestirse porque sintió… disgusto. No era asco hacia ella, era más bien hacía la propuesta. No se sentía ofendida por pensar que le resultaba repulsiva al ojiazul, realmente el ofendido era él, lo que la hizo abofetearse mentalmente por dar por sentado eso. Su reacción había sido similar a la de una persona que recibía un insulto.
-No vengo a eso… jamás le haría algo así a una mujer.- declaró con una mueca de disgusto, mientras Karin arqueaba una ceja. No estaba fingiendo, era una reacción natural. Y eso era lo que la sorprendía.- Venía realmente por dos cosas… lo primero es a devolverte esto.- cambió de tercio el joven, ignorando su propio enfado ante tal insinuación y tendiéndole algo que hizo a Karin lanzar un grito de sorpresa. Se trataban de sus lentes. A pesar de su visión borrosa, esas gafas le resultaban inconfundibles gracias a esa montura roja. Tras despertarse en esa celda, las había buscado sin éxito, y se había resignado a pasarse viendo borroso el resto de sus días. Pero ese visitante llegaba con un presente importante para ella, una muestra de amabilidad que la permitió abrirse un poco a ese individuo. Su ojo de Kagura no se había equivocado, al parecer… era cálido.
-Gra… gracias…- agradeció Karin, tomando los lentes y poniéndoselos. Ahora volvía a ver algo más que figuras borrosas, y lo que contempló la sorprendió de nuevo. Demonios, ese chico era… guapo. Era rubio, con una melena algo descuidada pero de un color que nunca había visto antes. Sus ojos eran azules, hipnóticos, como dos océanos inmensos. Y era alto y fuerte, con una piel bronceada que delataba que se dedicaba al servicio ninja activo. Ofrecía mucha información, así como una imagen… amigable, a pesar de sus ojeras marcadas. Sólo la intranquilizaba ese color oscuro de su interior, pero pudo llegar a la conclusión de que, si bien era algo malo, no lo controlaba. Lo contenía incluso, concretamente en su vientre. Más calmada, la uzumaki decidió arreglar su metedura de pata.- Lo… lo siento por lo que te dije antes…
-No te preocupes, dattebayo…- la disculpó el ojiazul, conteniendo como pudo Karin una sonrisa. Esa coletilla era rara.- ¿Alguien te ha hecho eso aquí?- preguntó con un tono serio, uno que incluso hizo erguirse nerviosa a Karin. Su ojo de Kagura revelaba en ese momento una fuerte ira… pero diferente a la que siempre había percibido. Era una ira desmedida, intensa… pero controlada. Y parecía estar dirigida a quien la hubiese violado si la respuesta fuese afirmativa. ¿Ese chico rubio haría eso por ella? ¿Por qué? No era fingido, de verdad le importaba la respuesta, por lo que la uzumaki contestó.
-N… no… tú tranquilo… me… me han tratado bien.- declaró Karin, notando como esa ira desaparecía al instante por una sensación de alivio. ¿Alivio por… ella?- ¿cuál era la segunda cosa?
-Si… tú… tú luchaste junto a … Sasuke…- no la hizo falta el ojo de Kagura para sentir el dolor del rubio al decir ese nombre.- ¿no?
-Si…- repuso Karin. ¿Para qué mentir? La encontraron con la capa de akatsuki junto a Sasuke, aunque las condiciones no fuesen amigables…- Pero ya no, si es lo que preguntas… no desde que me atravesó el pecho con su Raiton (elemento rayo)…- El ojiazul arqueó las cejas ante ese comentario, y Karin volvió a sentir esa ira de nuevo en su interior, esa ira pugnando por salir, pero también inofensiva para ella. Lo notó cerrar los puños inconscientemente, apretar los dientes… ¿era por su contestación… o por lo último que había dicho? No había percibido esa ira hasta mencionar su herida en el pecho. Lo que la hizo recordar algo.- La… la chica que me salvó la vida… esa kunoichi médico…
-Está muerta.- cortó con sequedad el ojiazul, y Karin pudo sentir como reprimía mil emociones. Sentía una inmensa tristeza, dolor… y odio. Y ese color rojo brillaba con más fuerza cuando lo sintió odiar, haciéndose más intenso. La ojirroja apretó los dientes y miró al suelo con rabia… esa chica había muerto… le había salvado la vida y luego Sasuke la había matado sin contemplaciones a pesar de su poder. No era justo. El carcelero volvió a hablar, despertándola de su amargura.- Está relacionado con él lo que te voy a pedir… sé que ya no luchas junto a él, pero sí que estuviste un tiempo acompañándolo… necesito encontrarlo. Necesito pararle. Pero no sé dónde puede estar. Necesito tu ayuda… si supieses de alguna base, de algún lugar…
-De… de saberlo… ¿Qué harás cuando lo… encuentres?- preguntó con duda la uzumaki. No era por amor, eso había muerto atravesado en su herida del pecho. Era temor. ¿Y si quería reclutarlo? Sólo de pensar en estar en el lugar que estaba ahora con el uchiha temblaba de miedo.
-Matarlo.- contestó el ojiazul, con tal convicción que la pelirroja no necesitó el ojo de Kagura para saber qué decía la verdad. ¿En serio creía que podía matarlo? Sasuke era intensamente poderoso, más ahora con ese chakra más denso y oscuro. ¿Quién era ese individuo? ¿Sería… él?
-Antes de darte una respuesta… co… ¿Cómo te llamas?
-Naruto.- dijo el rubio, abriendo los ojos con sorpresa Karin. Era… él. El gran rival de Sasuke. Sasuke normalmente era como un témpano de hielo, y sus emociones también. Karin detectaba muy pocas variaciones en ese color púrpura… salvo cuando salía a la palestra el nombre de Naruto. Ese chico tenía una reacción en Sasuke similar a la del fuego con el hielo, rompía esa barrera del uchiha. Le enfurecía, le frustraba… y le enorgullecía también. El único shinobi al que Sasuke… respetaba, si se podía decir con esa expresión. Si, Naruto, "el dobe". Quizás el pudiese…
-Bien… puedo ayudarte… ¿pero qué obtendría a cambio?- puede que su interlocutor no la desagradase, pero eso no implicaba plena confianza. No iba a perder toda su utilidad gratuitamente…
-Tu libertad. Te sacaré de aquí y, una vez me lleves a dónde puedo encontrarle, podrás ir donde quieras. Y, mientras el actual hokage en funciones, o ba cha… perdón, Tsunade Senju, este al mando de konoha, no tendrás nada que temer de nuestra nación… Tienes mi palabra.
(fin del flashback)
-el desayuno ya está preparado, te… tendrás hambre…- anunció Naruto, interrumpiendo los recuerdos de la pelirroja.
Karin asintió, todavía recuperando la compostura, mientras ese chico, vestido con ese aún más extraño chandal naranja, salía de la tienda rumbo al centro del campamento. Había aceptado su propuesta, ¡joder que si lo había hecho! La ofrecía la libertad… y una cierta seguridad mientras tanto. No era estúpida, sabía que su vida no había pasado a ser un cuento de hadas cuando asintió, todavía habría gente que la persiguiese, pero con Naruto a su lado estaba segura… y cuando se separasen podría cuidarse. El país del fuego era enorme, podría desaparecer. Con la idea de guiar a Naruto hasta el lugar donde creía que Sasuke estaría y ser al fin libre, se vistió y salió de la tienda de campaña para afrontar el nuevo día. Al salir, pudo contemplar el campamento improvisado del extraño equipo de viajeros: un saco de dormir a la intemperie, una hoguera con el desayuno haciéndose, y una única tienda de campaña. Cuando la pelirroja vio que Naruto sólo disponía de una tienda, supuso que tendría que dormir con él. Sabía que no la haría nada, pero no quería que la contemplase desnuda, o pudiese ver… sus cicatrices. Nunca las mostraba, eran suyas… y de nadie más. La historia de su vida, cada marca que jamás podría borrar… su alma. Y Naruto pareció captarlo, puesto que declaró que dormiría fuera. Podría perfectamente haberla obligado a dormir con él, o incluso haberse quedado en la tienda y dejado a Karin a la intemperie. La tienda era suya, podría haberlo hecho. Pero no lo hizo.
Contempló a ese shinobi que tanto la sorprendía mientras removía el ramen del desayuno. Ramen. Para desayunar. Definitivamente, jamás iba a comprender a su nuevo aliado. Se sentó frente al ojiazul, y lo contempló disimuladamente. Presentaba un aspecto descuidado, aunque al menos se aseaba diariamente entre entrenamiento y entrenamiento. Era como si su vida fuese el entrenamiento, y hubiese desechado todo lo que no contribuyese a hacerle más fuerte. Incluso presentaba una incipiente barba rubia. No es que Karin fuese a decirle algo, Naruto tendría sus propias historias para estar así. Estaba claramente deprimido. Seguía sintiendo en él ese dolor, ese odio, una herida abierta en el alma del ojiazul, pero por experiencia propia sabía que no obtendría nada preguntando. Le interesaba, no iba a negarlo, todo en ese chico rubio le resultaba novedoso. Y en el caso de esa barba… ocultaba esas marcas tan curiosas parecidas a bigotes… Lo contempló remover la olla donde se hacía el desayuno y servirla un plato. Primero a ella, luego a él. Y en silencio comenzaron a desayunar. Llevaban ya dos días de marcha, y seguramente restaba otro más como mínimo, y durante este tiempo había aprendido a leer sus reacciones. Si la uzumaki había sobrevivido tanto tiempo, era por su capacidad de observación. Y le veía frustrado. Y, en este caso, sí que podía escarbar un poco.
-¿Te… preocupa algo? A parte de lo que te espera allí me refiero…- preguntó con amabilidad la uzumaki. Naruto no era un mal conversador, sobre todo si estás acostumbrada a intentar trabar conversación sin éxito con "el rey del silencio". Durante esos días de viaje, habían ido progresivamente trabando conversaciones. Nada profundo, él no parecía muy dispuesto a abrirse del todo, ni ella quería forzarle, sobre todo si iban a separarse en unos días, pero sí que ya habían trabado una especie de confianza incipiente entre ambos. La suficiente como para que la pelirroja le preguntase.
-Es… mi hirashin… todavía no lo controlo… y ya no sé qué hacer…- se quejó Naruto, mientras Karin observaba la zona donde el rubio había estado entrenando. El ojiazul acostumbraba a levantarse temprano para practicar sus jutsus, y el citado hirashin se le atravesaba. Karin no sabía prácticamente nada de esa técnica, sólo que envolvía Naruto en una luz amarilla y le permitía moverse a una velocidad imposible. El problema no estaba en usarla en sí… si no en frenar o aterrizar. El campo de entrenamiento estaba lleno de cráteres, los lugares donde el ojiazul se estrellaba. Si no controlaba ese movimiento final de la técnica, Sasuke le mataría de un ataque, y Karin tenía una idea para ayudarle.
-Creo… creo que puedo ayudarte…- se ofreció la ojirroja, mirándola Naruto con curiosidad.- ¿me dejas ver el sello de tus kunai?- Naruto dudó unos segundos, para luego tenderle uno de los kunai a la ojirroja. Ella lo interpretó como un shinobi dudando sobre dar a conocer una de sus técnicas, pero no lo analizó demasiado, tenía trabajo que hacer. Karin uzumaki adoraba el fuinjutsu, el gran nexo con su clan y su auténtico talento, y, mientras veía a Naruto entrenar, se fijó en que ese "hirashin" usaba fuinjutsu. Estaba deseosa de analizar ese sello. Y se sorprendió muchísimo al encontrarse un sello magnífico. Había visto muchos sellos caseros, sellos de mala calidad, llenos de fallos de caligrafía. Pero este no lo era. Es más, viendo los excelentes trazos, no tuvo duda de que era un sello uzumaki. Ansiosa por saber más, dio rienda suelta a su curiosidad.- Una duda… ¿tú hiciste el sello? Es perfecto…
-No… es de mi padre, Minato namikaze.- reveló Naruto, parándose Karin a analizar ese nombre. Lo había oído antes, le quería sonar. Y pronto lo supo, lo recordó de oírlo en la boca del mismo orochimaru, cargado de resentimiento.
-Tu… ¿tu padre era el yondaime hokage de konoha? ¿El relámpago amarillo?- preguntó Karin con los ojos como platos, asintiendo Naruto. Claro, ahora comprendía esa reacción dubitativa al dejarle el sello: se trataba de la técnica definitiva de teleportación, un secreto muy valioso. Orochimaru habría asesinado a quien fuese por obtenerlo. Sintió sus mejillas arder al entender la totalidad del gesto: Naruto confiaba en ella lo suficiente como para dejarle verlo. Para reprimirlo, decidió seguir satisfaciendo su curiosidad.- Pero, este sello… tiene trazos uzumaki… ¿tu padre lo heredó o algo?
-No, lo creó él… pero supongo que le ayudaría mi madre, que era del clan… Kushina uzumaki…- comentó con una pose pensativa el rubio, acordándose de esa mujer pelirroja que le mostró Minato en su paraje mental. Era una mujer preciosa… hubiese sido muy feliz si la hubiese conocido, pero era otro aspecto injusto de su vida… madre perfecta muerta antes de tiempo. Lo cierto es que ninguna mujer de su vida salía bien parada, y eso le hacía pensar. Tan absorto estaba en sus pensamientos que no notó el impacto que esa revelación había provocado en Karin. Naruto era un uzumaki. Uno purasangre, no había obtenido el apellido por tener uno como tantos huérfanos. Ese chico era de su clan… no estaba sola. Desde la muerte de su madre, creía que estaba sola en el mundo, y resultaba que no… había otro hijo del remolino con vida. Las lágrimas amenazaban con atorarse en sus ojos, y la ojirroja odiaba mostrar debilidad. Mostrarla era síntoma de vulnerabilidad, y atraía las desgracias. Ahondaría más sobre esto luego, en la soledad de la tienda, ahora debía de centrarse, y lo haría en el sello. Pronto identificó el problema.
-Creo… creo que sé lo que ocurre. Este sello está preparado para alguien más alto y pesado… supongo que tu padre era más grande que tú…- comentó Karin, no pudiendo evitar mostrar un tono respetuoso al recordar que estaba hablando con un miembro de la realeza de konoha… y le tenía durmiendo a la intemperie… aunque él había insistido en ello… ese chico era muy… extravagante.- Puedo arreglarlo si me das unos minutos, es un cambio mínimo.- ofreció la fémina, accediendo Naruto sin dudar.
Karin tomó papel y pluma y comenzó a elaborar los sellos. En este caso era sencillo, lo complicado del fuinjutsu era crear un sello de cero, y en este caso sólo debía de copiar lo que ya estaba compuesto y cambiar las ultimas letras para adaptarlas al peso y estatura de Naruto. Y cualquier duda que tuviese era resuelta por el pergamino que Minato dejó a su hijo para explicar la técnica, ese hombre fue alguien muy metódico. Pronto, el ojiazul tenía disponibles sus kunai, y las pruebas fueron satisfactorias. Le quedaba todavía algo de entrenamiento por hacer, pero con el nuevo sello aterrizaba perfectamente. Lástima que sólo tuviese cuatro kunai con ese sello, Karin podría hacerle más pero para ello necesitaría armas con un mango más amplio, armas de las que no disponían. Naruto, por primera vez en días, pareció más contento, incluso la dirigió un sincero agradecimiento antes de volver a su trabajo, sonrojándose Karin por el gesto. Nunca le habían agradecido su labor… nunca. Se apoyó en un árbol y contempló a Naruto entrenar. Era todo lo opuesto a Sasuke, y a la vez lo más parecido que había visto. Y esa similitud se veía en su entrenamiento: ambos eran obsesivos con sus prácticas. Lloviese, tronase, nevase… no paraban nunca de intentar mejorar. Era admirable, sobre todo sabiendo que ambos ya disponían de respeto por su herencia. Un namikaze-uzumaki y un uchiha… la realeza de konoha.
Naruto se detuvo en una zona de árboles y lanzó sus cuatro kunai a los cuatro vientos. Inspiró con fuerza, recordando lo que describía su padre en su pergamino. El hirashin tenía dos formas de uso: movilidad a la velocidad de la luz creando una zona rodeada de sellos, una forma más sencilla de usar el hirashin a la par que enormemente mortífera, pero limitada a un área concreta; y la de teleportación propiamente dicha, que permitía aparecer en el lugar de otro de los sellos, donde quiera que estuviese. Su padre había descubierto este sello leyendo una serie de historias antiguas sobre una extraña deidad femenina de pelo blanco capaz de viajar entre dimensiones abriendo portales. Mitología claramente, pero todo mito tiene una base de verdad. Y así Minato descubrió la existencia de varias dimensiones entre las que podía llegar a moverse si disponía de sellos que le permitiesen no perderse en ellas, dimensiones donde no existían los conceptos de espacio y tiempo, y que le permitían por ende atravesar el continente de extremo a extremo con un solo paso empleando chakra para abrir una puerta de entrada y otra de salida entre dimensiones. No estaba dentro de riesgos, si abría la puerta de salida en un objeto sólido moriría de forma horrible, por ejemplo, de ahí la importancia de los sellos. Tarde o temprano lograría controlar ese aspecto, por lo pronto podía moverse a una increíble velocidad en el primer modo de uso del hirashin, que le permitía aprovecharse de esas dimensiones para aumentar su rapidez y fuerza de impacto, y con eso debía de bastar. En este entrenamiento no podía recurrir a sus clones, sólo tenía cuatro sellos.
Tras expulsar el aire, desapareció en un haz de luz amarilla. De pronto, un gran tronco a su derecha recibió una potente patada de Naruto, astillándose hasta un tercio por la fuerza del golpe. Y eso sin usar su modo sennin, ahora entendía como su padre había frenado sólo a un ejército. Volvió a moverse en una fracción de segundo y destrozó una roca cercana con un puñetazo descendente, para luego desaparecer en un nuevo haz de luz amarilla. Invocando un rasengan, destrozó un gran tronco a su espalda, girándose para continuar su práctica. Poco a poco, la zona de bosque donde luchaba se fue convirtiendo en un gran solar, sufriendo cada golpe del uzumaki. Naruto descargaba sus técnicas con furia, pero pronto se descentró al oír una carcajada, una risa cruel. No tuvo que pensar mucho para captar su origen, sólo un ser en todo el universo poseía esa voz. Cerró los ojos, y cuando los abrió se encontraba en esas hediondas alcantarillas que formaban su paraje mental. Frente a él, una enorme jaula contenía al biju más poderoso, al ser de nueve colas, el gran kiuby no kitsune. Naruto mantuvo la frialdad, aunque se hallaba sorprendido… el zorro era grande, MUCHO más grande que la última vez que lo vio. Antes ocupaba el tamaño de un edificio de unos seis pisos, ahora era mucho más alto que una montaña, con unas intensas flamas naranjas en su espalda que hacían casi imposible el respirar en ese lugar. Un ejemplo de poder primitivo, un ser que si fuese libre podría borrar una nación del planeta de un golpe.
- Tus risas me impiden entrenar…- declaró con desprecio Naruto, obteniendo la atención del kitsune.
-¿te molestan? Lo lamento, pero no puedo evitarlo…- se siguió burlando el zorro tras los barrotes, mostrando una amplia sonrisa con esos inmensos colmillos blancos.- quizás me calle si me contestas a esta pregunta… ¿te imaginas esas piedras y troncos con pelo negro… o con pelo rosado?- Naruto apretó los puños con rabia ante esa ultima insinuación, manteniendo la mirada a esos dos rubíes rojos. Si el kitsune quería provocarle, no iba a darle el gusto.
-Ten cuidado zorro pulgoso… podría hacer que el agua del lugar subiese hasta tus rodillas, y no podrías volver a dormir…- amenazó Naruto, frenándose las carcajadas del biju de golpe. Ese ningún se atrevía a… ¿retarle? ¿A él, el gran kurama no kitsune? Y lo hacía desde niño… ¿ese insecto no tenía miedo?
-Tienes suerte de que existan estos barrotes, si no no quedarían de ti ni los huesos, cachorro…- respondió el kiuby al reto, para luego seguir con su… nuevo entretenimiento.- Dime gaki… ¿has madurado ya o sigues creyendo en que todo saldrá bien siempre?
-No sé a qué te refieres, zorro…
-Digo que si sigues viendo el mundo en color… de rosa. Es irónico que ese dicho sea tan apropiado ahora…- comentó despreocupadamente el biju, mientras Naruto apretaba los dientes.
-Vuelve a reírte de ella y te dejo en una celda más pequeña que tu nuevo cuerpo…- advirtió de forma severa Naruto, para luego espetarle al biju.- ¿Te crees que soy imbécil? Sé lo que estás haciendo, mi padre me lo explicó… tienes hambre.- contraatacó el uzumaki, haciendo referencia a la clave para contener al kiuby: privarlo del odio. El biju se alimentaba del odio, lo fortalecía, privarlo de él permitía mantenerlo controlado. Odiar, en cambio, lo engrandecía, y hacía más difícil su cautiverio. Pero el biju lo interrumpió cuando iba a callarlo.
-Puede ser, o simplemente me apetecía reírme un rato… pero te corregiré: Tú no tienes padres, cachorro, eres un huérfano, ¿o no recuerdas tus años de infancia?- preguntó el cruel zorro.
-Tengo padres. Minato namikaze y Kushina uzu…
-No. No tienes padres. Tienes a dos ninja que tuvieron un hijo, pero no fueron tus padres. Prefirieron a la aldea por encima de ti, nunca estuvieron para abrazarte ni decirte que te querían, y mucho menos para protegerte ¿se merecen ser nombrados como padres si nunca ejercieron como tal? Yo he hecho mucho mejor ese papel, sin mí no habrías llegado a los cinco años de edad…
-Me querían, lo hicieron por mi bien y el de la aldea.- contestó Naruto con una fría determinación. No caería en el juego del kitsune.
-¿Sigues siendo tan ingenuo? No lo hicieron por tu bien, el de la aldea sí, pero el tuyo no. Si de verdad hubiesen sido tus padres se habrían quedado con su hijo, y no te habrían privado de tu infancia. Pero decidieron que tú felicidad era… sacrificable. Y todo lo hicieron por lo que os mueve a todos vosotros, patéticos ningen, el hambre de poder, no por tu aldea realmente… si te hubiesen querido de verdad, me habrían dejado marchar tras liberarme de madara.- aseveró el biju con furia, clavando sus orbes rojos en los fríos azules de Naruto.- Tienes demasiado que aprender todavía, sigues viendo la bondad en todo… cuando nada lo tiene.
-Prefiero ver la bondad en cada acto que sólo ver lo malo como haces tú…
-¿Y, sin burlarme, qué hay de bondadoso en la muerte de tu Sakura chan?- inquirió el kitsune, atacando al que sabía que era el punto débil de Naruto. Y, cuando sus flamas naranjas ardieron con más potencia, supo que había dado en el clavo.
-No te atrevas a nombrarla…- contestó Naruto, comenzando a agitarse el agua de la alcantarilla con violencia. Si el zorro podía provocar un incendio, Naruto un tsunami. Que no intentase ponerle a prueba.
-Analicemos los hechos: ella, después de intentar engañarte con esa patética declaración de amor, actuó sospechosamente parecido a como actúan las kunoichi en misiones de seducción… y, una vez logró que cayeras, volvió con el declarado amor de su vida. ¿En serio te crees que me engañas cuando dices que no has pensado en ello?- cuestionó el kiuby con una sonrisa cruel.- y tu mejor amigo, ese chico en el que creías ciegamente a pesar de intentar matarte, hizo lo que mejor sabe hacer: atravesar el pecho de una persona que le quiere, a ti con su chidori, a ella con su espada. Y que dé gracias la chiquilla, a ti te partió el cuello y te provocó un dolor inmenso, no hace falta que te lo recuerde. Dime cachorro, sabiendo todo esto… ¿volverías a actuar igual que en El Valle del fin? ¿Volverías a limitar mis colas para no aplastarlo como el insecto que es? ¿Sigues creyendo en la bondad del uchiha?
Naruto aflojó los puños y desapareció de su paraje mental sin contestar, dejando al kitsune sonriendo en medio de la oscuridad. Oh sí, había sido cruel, aunque no había faltado a la verdad en ningún comentario. Su recipiente era un iluso, y ahora estaba pagando las consecuencias, debía de aprender la realidad, que todo, absolutamente todo, era gris oscuro tirando al negro. Que conceptos como bondad, amor, honor… eran meras construcciones del ser humano para intentar frenar su maldad inherente e impedir que acabasen matándose los unos a los otros en una orgía de sangre y dolor. El kiuby maldecía cada segundo la decisión de su padre de confiar en unas criaturas tan viles. Y sabía que, por mucho que dijese lo contrario, su cachorro lo sabía. Que era igual que el resto, un hipócrita. En el exterior, Naruto tembló mientras barajaba esas últimas palabras del kitsune. ¿Y si era cierto? ¿Hubiese sido capaz de matar a Sasuke en El Valle del fin si hubiese sabido lo que iba a ocurrir? Tenía clara la respuesta, para su consternación… El aire a su alrededor comenzó a calentarse, mientras sus rasgos comenzaban a cambiar. Sus garras crecieron, sus colmillos se afilaron, sus ojos abandonaron el azul por un rojo oscuro como la sangre recién derramada. Y, entre los árboles, no sabía si por influencia del kiuby o de su propio subconsciente, creyó verla. Reconocería ese pelo rosado en cualquier parte. Su fantasma le rondaba, en silencio, demasiado lejos para alcanzarla. Esos ojos verdes le contemplaban de nuevo en una muda vigilia, y Naruto no sabía qué expresaban… ¿odio? ¿Amor? ¿Lástima? Y eso le llenaban de rabia…
De su cuerpo comenzaron a surgir pequeñas flamas de denso chakra rojo, flamas que comenzaron a aumentar de intensidad a cada segundo. Todo lo que tocaban se deshacía totalmente incinerado, ya fuese el propio suelo o la vegetación. Un chakra tóxico… tan tóxico como lo que sentía Naruto. Necesitaba dar salida a ese dolor, o el kiuby tomaría el control cuando la presa de su dolor se desbordase, y una vez saliese no podría frenarlo. ¿Cómo hacerlo, cuando deseaba dejarlo salir cada segundo y acabar con todo? Clavó sus garras en sus propias palmas, haciéndose sangrar como forma de autocontrol, centrarse en el dolor físico le abstraería del emocional y le permitiría entrenar. La sangre comenzó a mezclarse con el chakra rojo, creando una cubierta alrededor de su cuerpo mientras tres colas surgían a su espalda. Parpadeó con sus ojos rojos, y a su alrededor cincuenta clones aparecieron, todos armados con kunai y preparados para luchar. En este estado, su nulo control de chakra pasaba a ser perfecto… no era un ser humano, era chakra puro. En sus dedos, el chakra se endureció por encima de lo normal, formando diez afiladas garras capaces de cortar el acero como mantequilla, mientras su cubierta de color rojo se endureció con tal fuerza que ni una espada podría atravesarla. Naruto produjo un rugido antinatural que retumbó en todo el bosque y se lanzó a la carga. Realmente, el zorro había fallado completamente en una pregunta… no se imaginaba esos árboles y rocas con una peluca negra… ni una de cabello rosado. No. Se los imaginaba a todos con melena rubia. Porque el uzumaki tenía clarísimo quien era el principal culpable de TODO.
Desde una distancia segura, Karin pudo ver la transformación de Naruto. Verlo, y sentirlo gracias a su ojo de Kagura. Era terrorífico. Estaba entrenando como siempre y de pronto, tras pararse a pensar unos segundos y mirar a los árboles a su derecha entre lágrimas, ese color rojo oscuro de su interior había comenzado a crecer con fuerza, a rodearlo y abrazarlo con ansia, a arañarlo y arrancarle la piel de la que se extendía por su cuerpo. Notaba ira, odio, y un gran dolor… y también un aumento espectacular de poder. Orochimaru tenía en su biblioteca libros sobre este fenómeno, era un obseso del conocimiento, y la uzumaki había podido leer sobre ello en sus ratos libres. Ahora entendía todo: Naruto no poseía dos colores, sólo poseía uno y el ser que habitaba en su interior poseía el otro. Era un jinchuriki, el del zorro de nueve colas sabiendo su aldea de procedencia. El portador del odio supremo e infinito, de un demonio. Y acababa de ver cómo invocaba el poder de su bestia con cola. Su amarillo seguía allí, sólo que cada vez más tenue, cada vez más oscuro y frío, influido por ese elemento tóxico que en él habitaba… Creía que era la única con una pesada carga, pero por lo que sabía, los jinchuriki llevaban una vida incluso peor que la suya. Puede que Naruto hubiese podido evitar el rechazo social debido a su ascendencia, pudo ver cómo la aldea entera le saludaba con respeto cuando salió de la aldea con él. Konoha nunca maltrataría al hijo de Minato namikaze. Pero eso no le libraba del dolor, Naruto portaba dentro el mismo mal… y le había vuelto a demostrar que no estaba sola… La pregunta ahora era… ¿Qué le había pasado para llegar a ese estado en el que podía manejar ese odio? Porque tenía claro algo… Naruto repudiaba ese chakra… y también lo adoraba.
Los dos uzumaki llegaron a su destino al anochecer del día siguiente. No hablaron apenas durante el camino, Naruto parecía atormentado y se había refugiado aún más en el entrenamiento, preparándose para la batalla que se avecinaba; y Karin se encontraba absorta en su propio debate interno sobre su acompañante. ¿Era un monstruo? ¿Una buena persona? ¿Ambos? Fuese cual fuese la respuesta, ya no importaba, puesto que habían llegado a su destino. Sasuke y su equipo taka tenían decenas de escondites dispersos por el continente a pesar de su poco tiempo de vida. Ventajas de haber servido con orochimaru, suponía la ojirroja, sabías mil escondites abandonados esperando un habitante. Muchos de ellos habrían sido una opción más lógica que la escogida, pero la pelirroja había decidido tener en cuenta un factor determinante: la emotividad. Sasuke había dado el paso definitivo en su transformación tras matar a su hermano itachi, por lo que había un único lugar en el mundo que él podía considerar especial, uno donde lamerse las heridas causadas por esa poderosa kunoichi médico y prepararse para lo que fuese que planeaba ese enmascarado de akatsuki… la fortaleza uchiha donde combatió contra su hermano mayor. El edificio, de hormigón armado de decenas de metros de altura, se alzaba frente a ellos. La vegetación de alrededor comenzaba a recuperarse de un potente incendio, y la edificación presentaba boquetes y zonas quemadas, pero Karin tenía claro que sí Sasuke estaba en algún lugar, sería allí.
-Es aquí…- le anunció a Naruto, para luego activar su ojo de Kagura. Buscaba ese color púrpura único, el color de Sasuke, y pronto lo detectó. Era algo leve, seguramente por algún sello inhibidor, pero ahí estaba. Era raro, ¿para que querría Sasuke ocultar su chakra? Y también detectaba otra marca, aunque esta era extraña… familiar, pero a la vez artificial, no sabría definirla.- Creo que está dentro con más gente, no sé quiénes pueden ser…- reconoció la uzumaki, descartando a juugo y suigetsu de inmediato. Aunque no hubiesen muerto en tetsu no kuni, cosa improbable, les habría reconocido al instante. Tenía clara sólo una cosa… era una trampa.
-Si, lo está, puedo olerlo.- añadió Naruto, activando el olfato heredado del kiuby. Podía reconocer ese olor hasta dormido, y también detectaba otro olor nuevo, uno rancio… era extraño.- No sé quién le acompañará, pero si se interpone lo venceré también…- declaró, dispuesto a adentrarse en el interior de la fortaleza. Pero la mano de Karin se posó en su hombro, impidiéndole avanzar. Naruto se sorprendió por el gesto, nunca antes habían tenido contacto físico entre ellos, más allá del habitual entre dos compañeros de viaje. Por lo que a él concernía, la pelirroja estaba allí por obligación. Se dio la vuelta para contemplar a la ojirroja, que le miraba cohibida, abandonando esa careta de desinterés que adoptaba por momentos desde que la conoció. Cuando se mostraba abierta, como cuando le preguntó por sus orígenes, esa chica captaba su atención, y ahora lo hacía plenamente. La veía… ¿preocupada? ¿Por qué?
-Na… Naruto… es muy arriesgado…- intentó convencerle Karin. Le había costado prácticamente un mundo hablarle en ese momento, una parte de ella, la que desconfiaba, la aconsejaba cerrar la boca, dejarle ir a luchar y desaparecer en el bosque para iniciar una nueva vida. Ya había cumplido su parte. Pero otra parte de ella la rogaba que advirtiese a ese chico rubio tan hábil en sorprenderla del peligro que corría, con la esperanza de que abandonase su objetivo y salvase su vida. No sabía qué la impulsaba a hacerlo, quizás no querer perder a su último pariente, quizás algo más, pero estaba claro que esa parte había ganado. Sin embargo, Naruto la interrumpió antes de que continuase.
-Lo sé… pero debo de hacerlo. Ya eres totalmente libre, has cumplido tu parte del trato… - en un principio, Naruto tomó con su mano la de la fémina para apartarla con suavidad, pero inconscientemente la tuvo con la suya unos segundos mientras la miraba a los ojos. Veía auténtica preocupación en esa chica, y eso le enternecía. Aunque su deber se impuso, logrando separarse de ella.- Gra… gracias por traerme aquí…- continuó, vacilando un poco incluso cuando esa chica dejó caer una lágrima.- Y te deseo lo mejor… en serio. Siempre quise conocer a alguien más de mi clan, al fin sé que no estoy solo...- finalizó, regalándola una sonrisa sincera. Puede que no fuese su sonrisa más plena, pero le salía del alma.
Y, sin pararse a ver la reacción de la pelirroja, entró en la fortaleza. Empuñando una antorcha, y tras comprobar que llevaba todo su equipo preparado, avanzó por los oscuros pasillos de piedra. Aquello era un puto laberinto, un complejo de túneles en ruinas que exigió lo mejor de su olfato y oído para no perderse. No sabía cuánto tiempo estuvo vagando, quizás media hora, pero pronto los túneles se hicieron más amplios, dando lugar a una gran sala. Era una sala funeraria, con varias cámaras contiguas llenas de sarcófagos, una reliquia de la época de la guerra de los clanes donde los uchiha enterraron a sus hermanos caídos en la guerra contra los senju. Se rumoreaba que incluso Izuna Uchiha, hermano del legendario madara, estaba allí enterrado. Pero Naruto no había venido a hacer arqueología. Venía a matar a su mejor amigo, y lo comenzó a vislumbrar sobre un altar, sentado en un sillón de piedra. Estaba encapuchado, y con una túnica negra holgada, pero el olfato no le engañaba. Era su olor. Lo que le extrañaba es que no detectase a nadie más, todos los olores provenían de esa figura, incluso ese olor rancio, como a viejo. Nada más poner un pie Naruto en esa cámara funeraria principal, el rubio se preparó para un ataque sorpresivo del pelinegro. Pero este no llegaba, Sasuke sólo le contemplaba desde el trono, sin moverse. ¿Era una trampa? Naruto activó sus sentidos, esperando alcanzar una respuesta.
-Sasuke…- le llamó Naruto, conteniendo la rabia como podía. Quería matarlo, descuartizarlo ahí mismo oyéndole sufrir, y lo deseaba tanto que hasta temblaba. Ni contra nagato sintió tanta ira. Pero necesitaba respuestas, necesitaba entender el acto de su mejor amigo. No podía matarlo sin antes entender qué salió mal con el uchiha. Pero la figura sentada en el trono no se movió, sólo siguió mirando desde las sombras.- ¡SASUKE! ¡Maldita sea! ¿Te vas a quedar ahí mirando? ¿Ni siquiera vas a tener el valor de hablar? Eras mi mejor amigo Sasuke…- confesó el rubio con las lágrimas pugnando por salir.-… creía en ti, incluso cuando me intentaste matar en El Valle del fin… creí que vencerías a itachi y verías la realidad joder, que verías que la venganza no llenaría jamás el vacío que sientes, que después de matar a tu hermano sólo te quedarían tus amigos… y tú…- Naruto tuvo que tragar hondo, sentía el dolor y el odio atorarse en su garganta, impidiéndole respirar. Tenía mil cosas que recriminarle, mil preguntas que tirarle a la cara… pero una se sobreponía sobre el resto, la única importante, el auténtico punto de no retorno. Se dispuso unos pasos en frente del trono, y acumuló todas sus fuerzas para gritar.- ¡Maldita sea Sasuke! ¿Por qué lo hiciste? ¿POR QUÉ MATASTE A SAKURA?- le espetó con fuerza, pero Sasuke no pronunció palabra. Cansado de gritar, activó su modo sennin con la finalidad de analizar pormenorizadamente cada aspecto de su rival, como posibles puntos débiles, reservas de chakra... Si no quería darle las respuestas por las buenas, sería por las malas. Y nada más hacerlo, se quedó congelado. Como le había dicho Karin, y revelado su olfato, había chakra y olor de Sasuke en esa persona. Concretamente, chakra en sus ojos, y el olor en su capa, que debía de pertenecer al uchiha. Pero el resto de su chakra pertenecía a otra persona… estaba alterado, viejo y artificial, pero lo reconocería en cualquier situación…
-Porque fui un estorbo para él… como lo eres tú, Naruto.- declaró la figura, levantándose del trono con parsimonia y quitándose la capucha. Su piel clara… su ropa… su pelo… Frente a él estaba la dueña de los sueños de Naruto… y desde hace unos días, de sus pesadillas…
-¿Sa… Sakura chan?
Si, os ahorraré escribirlo, "Angron11, eres un puto desgraciado, ¿como dejas esto así? Os seré sincero: tenía la duda sobre si continuar hasta un momento... cumbre. Pero he preferido ponerlo en el siguiente, si no hubiese quedado muy atropellado aquí. Me tomaré mis párrafos tranquilamente y os daré un buen capítulo ;)
Sasuke se mueve, y joder que si lo hace. Su alianza con kabuto era obvia, sobre todo disponiendo de una sala con decenas de sharingan. Diréis "Sasuke nunca cedería un sharingan", yo os contesto que... en serio vais a hacer como óbito y fiaros de su palabra? Sasuke es un león que se ha dado cuenta de que el cuidador y el público son comida, no es de fiar nunca XD espero que os gustase su plan para provocar el caos en el continente. Veía la serie y me decía "Madara es subnormal, si usase a cada revivido y a los zetsus blancos para camuflarse como un ejército de cada nación y atacar con el a otra, haria el triple". La alianza no existiría, así de simple. Os parece un buen plan? Que tendrá pensado para konoha?
Comienza el NaruKarin. En un principio, ese flashback iba a salir en el anterior capítulo, pero no me cabía, aquí encaja bien. Me he esforzado en representar la vida de Karin (si alguno cree que no fue así de jodida, es muy ingenuo) y su forma de ver al resto del mundo. Para ella es por eso un auténtico contraste Naruto: es todo lo contrario a lo que ha visto toda su vida. Y es clave lo que la transmite el ojo de Kagura, la confianza que parece tener Naruto en ella aún sin conocerla, y su amabilidad. Contrastadlo con el Sasuke canon... Sobre sus momentos con kabuto... es un recurso mío que tendrá más utilidad en el futuro, quería darle más contenido al sennin de la serpiente, y ahora lo tiene.
Y esa conversación Naruto kurama... se me ocurrió sobre la marcha, y se ha convertido en mi arte favorita. Todo crueldad. Y luego Karin descubre un nuevo secreto de Naruto al verle reaccionar a esa conversación, y la surge la duda sobre qué hacer y pensar de Naruto. Es difícil, no os parece?
Y en cuanto al final... qué creéis que ha pasado? Sasuke es tan hijo de puta? XD nos vemos en el siguiente capítulo, hasta la próxima!
