Cap3: poder.
Buenas! Si, lo primero: PERDÓN por haber tardado tanto. Veréis: tuve un examen de oposición el 7 de este mes, y es tan exigente que literalmente tuve que dejar TODO lo que estaba haciendo para centrarme en el. Y eso incluía esta página. Pero ya he vuelto, espero que podáis recuperar el hilo y disculpas de nuevo! Hoy el capítulo viene cargado, os reconoceré que va sido muy difícil, confluyen de manera protagonista tres personajes MUY importantes de esta obra, y eso sin contar otras apariciones estelares... en fin, no os adelanto más, disfrutad.
AVISO: cierto contenido violento en este capítulo.
Nothernlights91: hola de nuevo! Gracias por el review y perdón a ti especialmente por la espera! Hoy creo que vas a redoblar la apuesta: si te parecí enfermizamente brillante con el final del anterior, el desarrollo de este te gustará... digamos que el tiempo sin escribir me ha dado ideas para la relación kiuby nNaruto :D te puedo adelantar que acertaste con que Naruto no está listo, pero va más encaminado a otra cosa más allá de Sakura... concretamente a cómo manejar su odio.
Me alegra que te guste el toque oscuro de esta historia, quiero alejarme un poco de mis comedias y probar cosas nuevas. Espero que te guste lo de hoy, un saludo!
Gjrsama: hola! Pues si adoras a Sasuke, hoy vas a tener un poco más de el. Aunque tuve que recortar un poco porque me quedaba un capítulo larguísimo, en el siguiente le vas a ver siento un hijo puta bueno. La relación Kurama Naruto... digamos que la voy a enfocar mucho en conversaciones entre a,nos, en como se influyen mutuamente. Si te fijas, tienen una forma de ver el mundo radicalmente contrapuestas.
Un saludo y disfrútalo!
Thonycvs: saludos! Si, Sasuke es el villano que se merece Naruto, o no te parece que ese fue el gran punto débil de la serie? Un villano de verdad, sin paliativos. Con madara, pain y orochimaru casi lo logran, pero creo que lo que deberían de haber presentado es al Sasuke de esta obra.
Y sobre Naruto y karin... espera a ver cómo sale hoy Naruto... no te adelanto más, un saludo!
Kirito720: hola! Acertaste, soy puro DC en esta historia XD Con decirte que mis pjs favoritos de cómic son Batman, el joker y venom (el villano de marvel más DC...)
no has visto NADA de Kurama. Tú piensa que en esta obra es un demonio, con todas sus letras. Carece de amor, piedad o apego a nada que no sea el odio y la venganza, por eso Naruto debería de andarse con cuidado con el... Y me alegra provocarte sorpresa, hoy tienes un poco más XD un saludo y disfruta!
Dana2: saludos! Pues si, pura malead del uchiha, y lo que te queda por leer... un saludo y disfruta!
Adrit126: hola buenas! Pues si, quería mostrar un Kurama diferente, no ese zorro pervertido que adoro tanto, sino a un demonio corruptor que hace de villano. Me gusta mucho este enfoque, casi tanto como el Kurama de Asqueroso baka hentai o Fjaka XD
Y si, karin acaba de encontrar a su ultimo pariente. La pregunta es, ¿le durará mucho? Porque Naruto está en serios aprietos... hoy saldrás de dudas, un saludo!
Shoseiki chan: hola de nuevo! Si, sigo vivo xD
pues si, está obra es un drama, así que tendrá mucho de los personajes sufriendo y evolucionando. Como ves, Naruto ahora está MUY INESTABLE, y eso es muy peligroso con Kurama dentro. Ese zorro está acumulando poder, y como lo libere... será peligroso. Y solo te diré que, por primera vez en su existencia, el kiuby está contento con su contenedor...
y en cuanto a Sasuke... el villamo a la altura de Naruto ;) y creo que hoy darás un paso más en tu odio. Hoy vas a leer bastante sobre lo retorcido que puede ser Sasuke, lo bien que juega sus cartas y usa las debilidades de su rival en su beneficio... no quiero adelantarte mucho, pero ya te harás una idea viendo cómo acabamos en el anterior... te puedo asegurar que Naruto quiere matarlo, no lo dudes...
En fin. Disfruta y perdón por la espera! un saludo!
Jbadillodavila: hola y gracias! Un saludo y disfruta de lo de hoy!
-aaaaaaaaaaa- personaje hablando
-aaaaaaaaaaa- personaje pensando
-aaaaaaaaaaa- Ser sobrenatural, dios, invocación hablando
-aaaaaaaaaaa- Ser sobrenatural, dios, invocación pensando.
RENUNCIA DE DERECHOS: Desde luego, no soy masashi kishimoto camuflado. Lo siento. El mundo Naruto le pertenece y se lo vende a quien quiera, actualmente está con boruto buscando algo de originalidad mientras plagia el argumento del Naruto original. Yo solo pongo esta historia en circulación, sin ánimo de lucro.
El auténtico poder no se regala ni traspasa…
… se arrebata
-Ya le ha encontrado…- declaró Kabuto con una sonrisa perversa, sentado en posición de loto frente a un tablero de sogi con varias piezas blancas reunidas en diversos grupos, y una pieza particularmente separada del resto. El tablero que le permitía manejar a sus reanimados, la única manera de controlar al ejército que reviviría sentado con tranquilidad en un carruaje. Si, Tobirama senjutsu había ideado el edo tensei, y orochimaru lo había utilizado por primera vez al morir el nidaime antes de poder cumplir ese logro, Kabuto lo había perfeccionado. Y ahora podía coordinar a la vez un ataque en cada nación elemental y esa cruel trampa de su nuevo aliado. Particularmente cruel si le permitían decirlo.- Sasuke kun, tengo que admitirlo… ni yo podría ser tan retorcido como tú.- comentó con malicia, regalándole un insulto velado al vengador.- Estás a la altura de orochimaru…
-Hace muchísimo que sobrepase a ese pedófilo… si hubiese querido, podría haberme hecho unas botas con su piel blanca.- contestó con soberbia el uchiha, devolviendo el halago envenenado a Kabuto. Al fin y al cabo, el yakushi admiraba a orochimaru como nadie. El peliblanco apretó los dientes y recobró la compostura.
-Como sea… lo que no entiendo es, ¿por qué no enviar a alguien más fuerte? Podría haber conseguido a Jiraiya sama, o quizás incluso a su madre tras averiguar su identidad…
-Hmpf… déjame eso a mí y tú ocúpate de nuestro ataque…- cortó Sasuke, para comenzar a afilar más su katana.
El uchiha solo hablaba cuando tenía algo que decir, y ahora no tenía nada que comentar. No por falta de argumentos, sino por falta de interés en revelarle a una traicionera serpiente una posible debilidad. Porque en el equipo 7 ocurría algo muy particular, concretamente lo contrario que en la versión oriental del "piedra, papel y tijera": en este caso, el sapo PODÍA llegar a vencer a la serpiente, lo cual enfurecía y enorgullecía a Sasuke a partes iguales. En el valle del fin, Naruto le demostró al pelinegro que siempre era capaz de igualarse a lo alto con su rival, que contenía en su interior un inmenso poder, uno que incluso le permitió volver a andar tras partirle el cuello el uchiha. Uno que, inexplicablemente, no liberaba salvo si no tenía otro remedio... Enfrentarse ahora a él era arriesgado, sobre todo tras saber que había vencido a Pain en solitario. No, no merecía la pena jugársela, sobre todo con lo que estaba a punto de hacer. Pero también tenía claro que, a diferencia de la versión tradicional, la serpiente vencía a la babosa. Vamos, portaba en sus manos la prueba palpable de que así era, todavía recordaba el sonido de la carne y los huesos del pecho de Sakura al ser atravesados por su espada, un sonido que le acompañaba cada vez que se acostaba y levantaba, y a veces lo hacía tan insistentemente que le impedía dormir. Era también confuso, normalmente le generaba ganas de reír el recordar cómo había terminado con su compañera de equipo, pero, a la noche, en la oscuridad, esas risas eran sustituidas por algo diferente… sudores fríos, músculos agarrotados… tampoco era capaz de entenderlo. Y, lo que más claro tenía después de sus años como equipo gennin, era que el sapo tenía una grandísima debilidad… la babosa. Su compañera de equipo podría haberle ordenado lo que hubiese deseado, y el sapo habría movido cielo y tierra por ella. Y eso era una debilidad fatal. Cerró los ojos y se concentró en transmitir las órdenes a su nueva herramienta. Matar era muy fácil, hacer sufrir, sin embargo, requería tiempo… fue la principal enseñanza que le dio itachi con sus tsukuyomi…
-¿Sa… Sakura chan?- preguntó Naruto con los ojos como platos, sobrepasado por lo que estaba viendo. Frente a él no se hallaba su mejor amigo… estaba el difunto amor de su vida… ¿Cómo era posible?- Es… es imposible…- balbuceó el Uzumaki. No podía ser posible, la tuvo en sus brazos hace días, inerte, fría al tacto… o fue hace años, lo cierto es que en esta pesadilla todo iba insufriblemente lento … no, maldita sea, no podía ser posible… tendría que ser un genjutsu o algo así. Intentó desesperadamente liberarlo, deseando incluso que fuese una treta de Sasuke y encontrarse al uchiha cargando contra él, chidori en mano… lo preferiría a esto, pero no tuvo éxito. No, lo que estaba viendo era real. Era Sakura. ¿Qué le había pasado? Estaba pálida… con extrañas cicatrices en su blanca piel, como la cubierta de un libro desgastado… y sus ojos… estaban apagados, fríos, con la esclerótida gris incluso…
-Para Sasuke kun no hay imposibles Naruto, deberías de saberlo…- comentó con un tono burlesco la kunoichi, todavía apoyada en el trono de piedra gris.
-Co… ¿Cómo?- preguntó entre lágrimas el Uzumaki, reticente a aceptarlo. Era Sakura, eso lo tenía claro, ahora que se había quitado la capucha detectaba su olor a cerezo, contaminado, pero era su olor, y eso no se podía falsificar… Sakura estaba allí. Pero su senjutsu le transmitía mil señales que recomendaban prudencia: chakra de Sasuke en sus ojos, un extraño sello en la nuca… y lo más inquietante, algo perverso en sus intenciones… cruel incluso. Pero… era Sakura… ella no podría sentir eso… tenía que ser un error.
-Sasuke kun me trajo de vuelta Naruto… no sé ni tan siquiera cuánto llevo aquí, pero me siento… fuerte… viva.- reconoció con una sonrisa mientras se miraba las manos. Naruto se extrañó ante eso, ¿Qué significaba ese gesto? Pero su corazón le jugó una mala pasada y no le permitió desconfiar. La tenía frente a él, con vida, le daba igual cómo… no iba a desaprovechar la oportunidad.
-Sa… Sakura chan… como sea… ven conmigo… tus padres… oba chan… todos creen que estás muerta.- Naruto le tendió la mano a la haruno de la que se acercaba.- Te llevaré a konoha para que te ayuden…- ofreció, y, por un segundo, la expresión de Sakura cambió a una de confusión. Miró a su alrededor, intentando saber qué estaba ocurriendo. Con lentitud, se aproximó al rubio, mirándole a los ojos mientras le temblaba el labio y sus ojos se aguaban.
-Si… ne… necesito ayuda… pu… ¿puedes ayudarme… Naruto? ¿Puedes salvarme de nuevo?- reconoció la pelirrosada, extendiendo su mano hacia el Uzumaki. Pronto, sus manos contactaron, acariciando el pulgar de Sakura el dorso de la mano del rubio mientras miraba al suelo, llorando. Naruto la sonrió, superado por el momento. La tenía allí, con él, todo había sido un mal sueño. No sabía qué había ocurrido, pero no la iba a dejar escapar, la llevaría de vuelta a konoha, con su familia. Con él. Pero entonces su senjutsu se activó como nunca antes, revelando una inmensa crueldad e ira en la fémina. Naruto sintió su mano triscar cuando la haruno la apretó con fuerza, tanta que le arrancó un grito de dolor al rubio. Y, cuando levantó la vista, Sakura le miraba con una sonrisa sádica en el rostro… y dos sharingan activados en sus anteriormente ojos jade.-… me pondrás a salvo… igual que la última vez, ¿no?- preguntó, para luego lanzar un potente puñetazo al rostro del rubio, uno que hizo al ojiazul salir volando varios metros por la cámara funeraria hasta aterrizar contra un grupo de lápidas de piedra cercanas, enterrado en escombros y polvo.
-Arggghh…- se lamentó en el suelo el sennin. Ese golpe había sido brutal, y no sólo por haberle pillado desprevenido. En todo el continente no había nadie que hubiese recibido más golpes de Sakura que Naruto, los conocía al detalle, y siempre tuvo clara una cosa: la ojijade nunca le había golpeado con su máxima fuerza. No, la haruno tenía un excelente control de chakra, uno tan bueno que le permitía moderar el golpe para herir sin matar, aún cuando golpeaba inconscientemente. Cualquiera que se fijase un poco le daría la razón: si era capaz de reventar el suelo del campo de entrenamiento de un puñetazo, no sería problema para ella reventar un cráneo, aunque fuese uno tan duro como el del Uzumaki. Pero este golpe… este golpe sí que había ido con intención de matar. Solo su chakra natural acumulado le había salvado de la muerte, y aún así, los tres dientes que escupió al suelo entre un charco de sangre revelaron que no aguantaría muchos más.
-Eres patético… siempre lo has sido, ya te lo decía en la academia…- continuó hablando la haruno, mientras se aproximaba al Uzumaki con tranquilidad. Naruto levantó la vista, y pudo ver cómo la kunoichi se ataba dos grilletes metálicos a las muñecas con una extensa cadena uniéndolos. Un arma que la hacía mucho más mortífera, puesto que, combinada con su gran fuerza, suplía la gran debilidad del taijutsu de Sakura: el combate a media distancia. Naruto, alentado por el miedo que le transmitía el ruido de esa cadena acercándose, intentó levantarse, pero el golpe había sido brutal, le costaba aislarse del dolor, todo le daba vueltas.- ¿Te crees que voy a ir contigo después de morir por tu culpa? Te llamé Naruto… cuando Sasuke kun me tomó del cuello para matarme por ser una idiota, te supliqué que aparecieses… y no lo hiciste…- Naruto abrió los ojos ante esa revelación, temblando del dolor.- La única vez en mi vida en la que te necesitaba de verdad, y tú no estabas… no fue en el combate contra gaara… la única razón por la que estuve en peligro fue porque el sabía que te importaba… ni contra pain, podría haber huido y no habría reparado en mi… en ambos podría haber sobrevivido sin ti. No, era en ese momento cuando te necesitaba… y tú me abandonaste… ya conseguiste lo que querías de mi, y me dejaste sola.- anunció con ira, mientras los ojos del ojiazul se aguaban por el llanto.
-Sa… Sakura chan, eso no es verd…
-¿que no es verdad? ¿Y dónde estabas entonces? Si tanto me amabas, ¿por qué no me acompañaste de vuelta a la aldea para asegurarte de que estuviese a salvo?- preguntó con una mueca cruel, mientras el Uzumaki apretaba los dientes por la frustración.- Aunque no te culpo… supongo que no fingí tan bien como debía… nunca se me dieron bien las clases de seducción kunoichi, supongo que porque en mi cabeza solo hay un dueño y mis objetivos nunca serían Sasuke uchiha…- Naruto volvió a abrir los ojos con sorpresa, y miró a la haruno desde el suelo con una mueca de dolor. ¿Estaba insinuando…?- Si Naruto, no hice lo que hice por amor… lo hice por deber. La aldea te necesitaba de vuelta, y yo sabía que me deseabas… solo me aproveché de ello. No te imaginas lo que me costó, el asco que sentía al notar tus manos sobre mi cuerpo, tocándome con torpeza, tu aliento… empleé toda mi fuerza de voluntad en imaginarme que eras Sasuke kun para no matarte por aprovecharte de mi.
-MIENTES…- gritó el rubio desde el suelo, entre lágrimas. No, no podía ser cierto… Recordaba ese momento… ella… ella parecía feliz. Él fue cuidadoso, y estuvo pendiente cada segundo de que estuviese a gusto. Jamás se hubiese aprovechado de ella, jamás… se habría quitado la vida antes de hacerlo.
-¿Ves como eres patético? Te estoy diciendo yo lo que ocurrió y tú te empeñas en autoengañarte…- repuso con sadismo Sakura, ya a un par de pasos del jinchuriki.- Nunca te he amado ni te amaré, Naruto. Solo quiero a un hombre, y él me ha devuelto a la vida. Cuando acabe contigo, seré Sakura uchiha. Criaré a los herederos del mejor shinobi del continente, y al fin podré abandonar esta farsa. Mis estudios médicos, mi vida de kunoichi… mi amistad contigo… todo es mentira. Mi sueño es ser la señora de Sasuke uchiha, cuidar su hogar lejos de la vida shinobi, darle los hijos que me pida para rehacer su clan… el resto solo fueron distracciones hasta que él viniese a concederme mi deseo de ser suya…- reconoció Sakura, pero se frenó cuando Naruto levantó la mirada desde el suelo. A pesar de que todavía lloraba, en su rostro no veía solo dolor… también veía ira. Esa ardiente furia que sólo mostraba en sus combates más acérrimos.
-No… uurgghhh…- comenzó a hablar de la que se erguía. Todavía le dolía el golpe, pero la furia que sentía en ese momento le permitía ignorarlo todo para poder hablar. Esas palabras no eran de su pelirrosada… no… eran de Sasuke. Misóginas, despectivas… Estaban hechas a su medida.- No sé qué te ha pasado… pero tú no eres así… eres Sakura haruno… no Sakura uchiha- Naruto clavó sus ojos en los sharingan de Sakura, que volvió a sonreír con crueldad. Iba a necesitar profundizar un poco más…
-Piensa lo que quieras…- anunció, preparándose para golpearlo de nuevo.- Y MUERE.- exclamó, descargando un golpe vertical con sus cadenas. Pero, antes de que pudiese impactar, Naruto desapareció en una luz amarilla, sorprendiendo a Sakura, que no se lo esperaba.- Esto es nuevo, veo que has estado mejorando, baka…- Sakura revisó la pared de la cripta a su izquierda, para luego sonreír maliciosa.- pero recuerdo tu olor y chakra como nada en mi vida…- murmuró para si, corriendo hacia un punto concreto del muro.
Mientras tanto, Naruto atravesaba los pasillos, desesperado por escapar. Quería salvar a Sakura, lo tenía claro, pero tenía más claro que en esos momentos no iba a poder hacerlo, no mientras ese sharingan de Sasuke siguiese en ella. Por eso percibía chakra del uchiha en la haruno, aquellos debían de ser sus ojos, y la estaban controlando desde otro lugar. O al menos eso quería creer, porque la otra gran razón de su huida era que en serio estaba sufriendo… cada palabra, cada gesto de Sakura exudaba crueldad, buscaba hacerle daño. Y sabía perfectamente lo peor de todo: no se veía capaz de luchar contra ella, y menos a ese nivel mortal que ella le exigiría. Ya la había perdido una vez, perderla otra y por sus manos sería devastador… No, debía de huir, retirarse a un lugar seguro y preparar alguna forma de romper ese control del pelinegro antes de volver a por ella. Por suerte, no era tan estúpido como todo el mundo creía, y había dejado un sello de hirashin en un pasillo adyacente por si las moscas… esperaba usarlo si Sasuke inundaba la habitación con esas extrañas llamas negras que usó contra gaara en la cumbre kage, como había leído del informe que le facilitó kakashi antes de partir, pero al final lo había usado para algo bien diferente… ahora corría desesperado, buscando la salida.
-Mocoso, deja de huir y combate…- gruñó dentro de su jaula el kiuby, que observaba todo desde su paraje mental y parecía particularmente inquieto. Al ver que Naruto le ignoraba, decidió rugir más alto.- QUE LUCHES, MALDITO COBARDE.- ordenó, alterándose el agua de la alcantarilla mientras las inmensas flamas rojas del biju chocaban con violencia contra las paredes. Naruto sintió su chakra interior removerse al combatir el del biju, que intentaba salir, e incómodo decidió atender este nuevo problema.
-Maldita sea, zorro apestoso, tengo problemas importantes, no puedo hablar contigo…- dijo el rubio, escondiéndose tras una gran lápida cercana.
-Me da igual lo que creas, esa chiquilla te va a matar como no te defiendas.- aseveró el kitsune, clavando sus inmensos rubíes en Naruto, que reaccionó con una sonrisa irónica.
-Como si te importase matarme, contra pain me lo dejaste bien claro…
-Realmente me da igual, pero sería una vergüenza que mi jinchuriki cayese ante un puto esclavo del edo tensei…- comentó de forma despreocupada el zorro, mientras Naruto arqueaba una ceja. Tras tantos años juntos, el Uzumaki comenzaba a ver a través de algunos engaños del zorro. Como este. El zorro estaba ocultando la auténtica razón de su preocupación, aunque a Naruto le interesaba otra cosa…
-¿edo tensei?
-¿No sabes de esa técnica? Si fue la que usó ese pedófilo que se llevó a tu amigo para matar al tercer hokage… es la resurrección impura, permite traer a alguien de entre los muertos y… CUIDADO.- exclamó un visiblemente temeroso biju, abriendo los ojos de golpe Naruto en el exterior. Una cadena había aparecido desde detrás de la lápida, rodeándole, y por puros reflejos pudo interponer uno de sus kunai antes de que le atrapase el cuello. Pero, aún así, la enorme fuerza de la portadora le hizo aplastarse contra la roca y gritar de dolor mientras sentía los eslabones metálicos clavarse hasta hacerle sangre en sus brazos. La lápida de piedra acabó cediendo, volando Naruto por el aire hasta golpearse contra otra pared con violencia. Otra vez sus reflejos le permitieron esquivar un puñetazo directo a su rostro que destrozó las rocas a su espalda, y por puro instinto devolvió una patada al origen del ataque, golpeando de lleno a su agresora. Con aprehensión, vio a Sakura volar hacia la pared opuesta, cayendo de rodillas al suelo mientras se tomaba el estómago. Iba a ir donde ella, pero entonces vio algo extraño.- ¿Ves? Es solo una marioneta hecha de papel…- anunció el kiuby, mientras Naruto observaba cómo un montón de pequeños trozos de papel se reunían alrededor de la herida provocada por el ataque a ciegas de Naruto. El biju tenía razón: Sakura no sangraba, no tenía un cuerpo… era todo una técnica macabra.- El edo tensei permite revivir a una persona y usarla como un esclavo para combatir… es muy peligrosa, revive al susodicho con reservas ilimitadas de facto y lo hace inmortal salvo que lo selles o reduzcas su cuerpo a nada…- explicó el biju, recordando los tiempos en los que Tobirama ideó esa infame técnica valiéndose de las nociones de fuinjutsu enseñadas por su primera jinchuriki. Recordaba con particular satisfacción como le advirtió a la pelirroja que había cosas que era mejor mantener en secreto, como que el fuinjutsu realmente no tenía más límites que los de la imaginación del usuario, y la Uzumaki lo aprendió por las malas tras ver cómo el nidaime pervertía ese arte hasta permitir convocar un muerto y esclavizarlo… solo la temprana muerte de Tobirama en batalla impidió que profundizase más en ese experimento, y luego, ironías de la vida, acabó siendo esclavizado por su propia técnica… Quod somos, ho quaeritis… (lo que somos, lo seréis vosotros)
-¿Qué sugieres para liberarla?- preguntó con un gesto de determinación el rubio, dispuesto a cortar esta situación de raíz. No iba a permitir que usasen más a su Sakura chan así. No, la salvaría… no la iba a fallar ahora.
-Puesto que no tienes ni idea de sellado, solo nos queda la última opción… convoca mi chakra.- sugirió el kitsune, obteniendo una mirada severa del jinchuriki.- No es una trampa, te estás enfrentando a una usuaria del byakugou no in con chakra ilimitado e inmune al dolor, necesitas acabar esto pronto antes de que muestre todo su poder… convoca solo dos colas si tienes dudas.
Mientras Naruto tenía ese debate interno, Sakura se había recuperado de esa potente patada, y cargado de frente contra el Uzumaki de nuevo. Ese golpe había sido potente, pero no la había incapacitado en absoluto, e iba a aprovechar esa distracción del Uzumaki. Corrió con rapidez hacia el ojiazul impulsándose con su chakra, y lanzó un puñetazo a su pecho con un potente grito de "Shannaro", pero su puño se detuvo antes de llegar a su objetivo. Con una expresión de sorpresa, contempló como Naruto lo había detenido agarrándola de la muñeca con su mano desnuda, como si se tratase del golpe de un niño de la academia. Sakura había conseguido llevarle al punto de no retorno. La pelirrosada lo tenía claro: Naruto albergaba en su interior una fuerza casi infinita. Aparentaba ser débil, pero no lo era en absoluto. Cuando alguien le insultaba, o le menospreciaba, ella no hervía de rabia porque viese indefenso a su rubio. No, lo hacía porque ese baka era tan bueno que prefería no golpear a hacerlo una sola vez y acabar con todos. Naruto tenía desde su nacimiento el poder para acabar con una aldea entera… y nunca lo usaría. Y eso la enfurecía… y la enamoraba a la vez. Ahora iba a sufrir una minúscula parte de ese inmenso poder en sus carnes. Cuando el rubio levantó la vista, sus ojos ya no eran azules, eran rojos como la sangre, tan brillantes que incluso destacaban en la oscuridad de la cripta, y con su pupila rasgada. Los ojos de un depredador. De sus poros comenzó a rezumar una cubierta roja, un chakra burbujeante propiedad del biju de nueve colas, una protección que envolvió su cuerpo con presteza.
Naruto, a pesar de su expresión furiosa, se encontraba sorprendido. Siempre que convocaba el manto de chakra sentía toda esa fuerza recorrer su sistema, hinchándole, llenándole de energía… pero esta vez la sensación era más intensa. Mucho más intensa. Sentía ese manto brillar con una inusitada potencia, sus reservas de chakra rellenarse de golpe mientras sus dientes arrancados por el anterior golpe de Sakura se volvían a formar junto a sus inmensos colmillos de zorro. Incluso pudo ver cómo su chakra estaba lentamente quemando la piel del brazo de la ojijade, demostrando una virulencia inusitada… si corroía así con solo dos colas, no quería ni pensar lo que le pasaría a su cuerpo si convocaba cuatro. No sabía cómo, pero sentía que esas dos colas de Kurama equivalían a más del doble de las que solía convocar… y con ese auge de potencia, también llegaba una sensación muy familiar, la adicción a ese poder. Naruto odiaba convocar su poder por una simple razón: porque cuando perdía el control, cuando sentía sus venas hincharse por el chakra, su cuerpo volverse capaz de lo imposible… le gustaba. Volvían a él esas ansias reprimidas de imponerse, de castigar cada injusticia que sufrió cuando era niño. Era consciente de que eso estaba mal, y por eso se reprimía, pero ahora, con esa potenciación del poder de su biju, esa sensación era incluso más potente. Temía que le superase, que saliese a la luz esa faceta oscura de su ser, pero no era el momento de pensar en ello.
Sakura, reponiéndose de la sorpresa, intentó ahorcarlo con su cadena, pero Naruto reaccionó agarrando el arma con su mano libre, y rompiéndola con un simple apretón de su puño como si fuese de madera. La kunoichi revivida intentó separarse saltando hacia atrás, pero Naruto agarró uno de los extremos de la cadena y lo usó para atraer a la haruno contra él. Al recibirla, la golpeó con una potente patada al pecho, una que la hizo volar hacia atrás, atravesando una pared y quedando reclinada hacia atrás sobre una lápida de la habitación contigua. Naruto sintió en su interior algo romperse al darle ese golpe a una representación de la difunta haruno, pero la furia que sentía fue más fuerte. Sentía sus venas palpitar por el poder que las recorría, el suelo quebrarse bajo sus piernas… era como respirar aire puro tras mucho tiempo encerrado. Con un rugido de rabia, golpeó el suelo con sus puños, y lo hizo una y otra vez. Adoraba el sonido de la piedra, del granito, cediendo ante sus golpes. El sonido del poder, de la fuerza para alcanzar cualquier meta. Ser hokage. Lograr la paz en el mundo. Gobernarlo… lo que desease. Comenzó a reír al aire con demencia, mientras su chakra rojo burbujeaba con virulencia. Ni tan siquiera recordaba qué le había llevado allí… pero un potente puñetazo en el rostro le devolvió a la tierra. Uno tan potente que le mandó a volar a pesar de sus dos colas.
Dio un par de vueltas en el suelo hasta lograr equilibrarse, y al levantar la mirada vio a su agresora. Sakura le observaba con su puño extendido y un gesto de determinación en el rostro. Su piel de un tono gris apagado presentaba unos extraños sellos, como raíces que la recorrían desde la marca de su frente. Esa debía de ser la razón por la que ese puñetazo había conseguido impactarle con tanta fuerza: Sakura debía de estar usando la técnica de ba chan. El byakugou. El rubio apretó los puños con fuerza, ¿Cómo se atrevía Sasuke a no sólo usar al amor de su vida como marioneta, sino a golpearle con la técnica de su abuela oficiosa? Y sobre todo… ¿Cómo se atrevía esa ningen a golpearlo a él, a Naruto Uzumaki? Apretó los dientes con furia en un gruñido gutural, tanta que no pudo contener que se le cayese al suelo algo de la sangre salida de sus heridas en la boca que sus propios colmillos le habían provocado, y que mezclada con su saliva caía sobre el frío suelo dando una imagen del jinchuriki aterradora, gutural… nunca el kiuby y Naruto se habían parecido tanto.
-¿Lo estás viendo cachorro? ¡Se atreve a desafiarnos!- rugió el kiuby en el interior del Uzumaki, extasiado. Sentía cada brizna del odio de Naruto alimentarle, y le gustaba tanto que hasta le erizaba el pelaje. Nunca en sus siglos de cautiverio había estado tan a gusto en su prisión. Ese odio era puro, era delicioso, el odio de alguien que le había dado al mundo la oportunidad de ser justo con él y que había visto como su ofrecimiento solo le había traído dolor… el odio del desengaño justificado.- Los shinobi son unos estúpidos soberbios, ¿se creen que con esas técnicas pueden vencernos? Byakugou, chidori, rasengan… PUEDEN ARROJARNOS SUS FLECHAS Y LANZAS DESDE SUS TORRES DE BABEL, QUE JAMÁS NOS ALCANZARÁN.- Exclamó mientras aullaba con su boca llena de inmensos colmillos, comenzando a bombear más chakra hacia su recipiente. Lo tenía claro: en estas condiciones SI que quería colaborar y ceder su chakra. Su recipiente ahora mismo era digno de él.- ¿No estás cansado de que se te subestime cachorro? ¿De que todos te consideren inferior? Tu mejor amigo ha enviado al cadáver del amor de tu vida a matarte, ¿vas a volver a dejarlo pasar? ¿No estás cansado de ser el único humano de verdad en este mundo, el único que de verdad cumple las reglas y no busca el mal ajeno?- preguntó el biju con una sonrisa maliciosa, mientras sentía a Naruto dejarse llevar por su ira. Frente a él, en el paraje mental del Uzumaki, las aguas se revolvían como en una tormenta, mientras en el exterior la presión del ambiente se hacía tan insoportable que incluso Sakura tuvo que afianzarse en el suelo para no caer. ¿Así que ese era el auténtico potencial de Naruto?- DEMUÉSTRALE A ESE DESGRACIADO UCHIHA LO QUE ES EL AUTÉNTICO PODER, REDUCE A CENIZAS TODA ESTA CRIPTA.- ordenó el biju, conduciendo aún más chakra para su contenedor.
En el exterior, los gruñidos de Naruto cada vez se volvieron más intensos, más ansiosos. Incluso reanimada, Sakura sintió algo cercano al miedo cuando comenzó a ver flotar las rocas y piedras alrededor del Uzumaki. Su manto rojo comenzó a removerse, inquieto, hasta que una tercera cola comenzó a surgir. Contempló los ojos del rubio abrirse hasta casi salirse de sus cuencas, desorbitados, acompañando una sonrisa maniaca que superó con creces a la que les regaló gaara en los exámenes chunin. Y era lógico: gaara solo sentía una cola de poder, Naruto estaba sintiendo el triple… y potenciadas al máximo. Solo vio un borrón cuando el ojirrojo se movió, dándola un zarpazo en el vientre tan potente que la había destripado si hubiese tenido entrañas que perder. Ya no tenía dudas: Naruto no se estaba conteniendo. Intentó responder con un puñetazo, pero el jinchuriki lo esquivó sin problemas, y la arrancó el brazo de un violento tirón mientras tanto. Mientras los papeles se reunían a su alrededor para reparar el daño, el aire a su alrededor comenzó a prenderse, quemando la piel de la revivida, que no pudo ni tan siquiera gritar antes de que el jinchuriki la enviase de nuevo a volar contra una pared, dejándola aturdida contra la fría piedra. El rubio cargó, dispuesto a poner fin a la pelea, disfrutando de la sensación de poder, pero se frenó a escasos centímetros de ella cuando vio a Sakura reírse con una carcajada cruel, totalmente contraria a su risa natural…
-¿Y en serio te crees moralmente superior a Sasuke kun?- preguntó con un gesto de ironía, haciendo a Naruto arquear una ceja. Por supuesto que era mejor persona que el uchiha…
-Yo no te maté, Sakura chan… nunca te habría hecho lo que te ha hecho él…- repuso con desprecio, esperando que esa información llegase de alguna manera al pelinegro. Vencería ahora a Sakura, la liberaría, y luego iría con este poder a por su mejor amigo. Lo sentía corriendo por sus venas, como una droga, poder puro, gasolina de alto octanaje alimentando su motor y haciéndole invencible. Si, ese poder le daría la victoria… solo tenía que dejarlo fluir y todo esto se acabaría tarde o temprano… Se acabó ser una buena persona, ahora se impondría y ganaría a todos en su terreno.
-Pero lo intentaste, Naruto…- reveló Sakura con una sonrisa cruel, mientras Naruto dibujaba una mueca de confusión en su rostro de la que se formaba una tercera cola en su espalda alimentada por el kiuby. ¿De qué estaba hablando? ¿Cómo podía insinuar que él había intentado matarla? Se arrancaría el brazo antes de levantarlo contra su Sakura chan…- ¿No te acuerdas? Deja que te refresque la memoria…- ofreció la kunoichi, para luego fijar su sharingan en los ojos de Naruto.
De pronto, todo se distorsionó hasta ofrecer otro entorno totalmente diferente, viajando de una cripta a un bosque. Se pudo ver a si mismo tras su batalla contra orochimaru, envuelto en el manto de cuatro colas. Ero sennin se había negado siempre a describirle su aspecto con cuatro colas, y ahora entendía el motivo. Con una mueca de asco se vio a si mismo envuelto en una cubierta de chakra rojo tan espeso que no permitía ver su auténtico aspecto, con dos ojos enormes de luz blanca antinatural junto con una inmensa mandíbula de dientes deformes. Kami santo, era un puto monstruo… Y su expresión de desagrado se tornó en una de espanto cuando comenzó a rugir al cielo… y Sakura corrió hacia él entre lágrimas. ¿Qué estaba haciendo? En ese estado no podía razonar, ¡debía de alejarse de él maldita sea! Intentó detenerla interponiéndose, pero la visión de la haruno le atravesó como si fuese un fantasma, gritándole a ese ser que ya era suficiente, que parase de una vez. Y Naruto gritó de horror cuando ese ente giró su rostro hacia la pelirrosada. En esos ojos no había comprensión, ni raciocinio… no había alma, solo puro odio. No era tan siquiera calificable como ser vivo en ese estado. Golpeó a Sakura en el hombro con su cola, tirándola al suelo con violencia. La ojijade se retorció en el suelo con su mano sobre el lugar del contacto, sufriendo por la intensa quemadura provocada por el golpe. Y el Uzumaki apretó los dientes cuando su yo con cuatro colas intentó rematarla en el suelo entre rugidos, y solo la intervención de yamato y Kabuto impidieron una desgracia. Sakura cortó la visión sin borrar esa risa cruel.
-No… no es posible, yo no…- empezó a balbucear el rubio, aún con su cubierta de chakra. Era cierto que yamato le había advertido de que intentó atacar a sus compañeros en esa forma, pero no se lo imagino tan grave ni por asomo. No, debía de ser otro truco, el jamás podría… pero entonces, desde su paraje mental, pudo ver esos ojos rojos… esa expresión cruel… y supo la realidad. Si lo había hecho. Había intentado matar al amor de su vida, y Sakura y yamato se lo habían ocultado por su bien, porque sabían que el rubio sería incapaz de perdonárselo a sí mismo.
-Si lo es Naruto… el primero en intentar matarme fuiste tú.- respondió la pelirrosada, divertida ante el bloqueo del jinchuriki, que se había quedado congelado, aún con su capa de chakra rojo cubriéndole.- Fui una estúpida, lo reconozco, intenté razonar contigo… como si fueses un ser humano. Pero te has visto, ¿no? No eres una persona… eres un monstruo.- le acusó, dando un paso atrás el Uzumaki con dolor. Mil veces le habían llamado así, pero ninguna le había dolido tanto como ahora. En ninguna le habían dado pruebas de que era cierto.- No te imaginas las pesadillas que tuve, soñando que volvías a adquirir esa forma y matabas a cada uno de mis seres queridos… ¿Cómo quieres que me enamore de algo así? Y no soy la única que te sufrió en ese estado… la pobre desgraciada de hinata vivió con el pecho abierto tu transformación en seis colas, fue un jodido milagro que no muriese aplastada por ti… un ser humano normal habría intentado salvarla, pero tú no lo hiciste, llenaste el lugar de escombros, llamas y agua… solo se salvó porque mi escuadrón y yo bajamos a sacarla de ahí, si no se habría muerto desangrada mientras tú… cazabas a otro monstruo…- expuso Sakura con crueldad, apretando Naruto los puños con tanta rabia que se hizo sangre con sus garras afiladas.- ¿Qué vas a hacer? ¿Matarme con tu verdadera forma? Vamos, libera más colas… destrózame, acaba lo que empezaste ese día. Eres un monstruo, Naruto, a mí no me engañarás jamás.- sentenció la haruno, mientras Naruto regresaba a su espacio mental para encarar a su biju. No iba a negar su propia culpa, pero tampoco iba a dejar pasar lo que acababa de ver. Con las cuatro colas desatadas, el control de sus actos era compartido: en parte el kiuby, en parte el propio Naruto. Y eso significaba que ese maldito ser se había aprovechado de el y había intentado matar a Sakura. Los orbes azules del rubio se clavaron en los rubíes del biju, que le devolvió con fiereza la mirada.
-¿intentaste matar a Sakura?- preguntó, mientras el kiuby gruñía con desdén.
-Intentamos, cachorro… no te restes mérito.- desafió el ente, con sus nueve colas ondeando al viento. Ante la evidencia, Naruto se dejó caer sobre sus rodillas en su frío paraje mental, continuando el kiuby tras obtener un gesto furioso del rubio.- ¿Qué te esperabas que pasase? Se cruzó en el camino de nuestras cuatro colas, era lo lógico a ocurrir.
-No te atrevas a presentarlo como algo normal, casi matamos a Sakura… jamás… jamás me lo habría perdonado…
-¿Por qué? ¿Acaso está mal que actúes conforme a la lógica? Estabas en medio de una lucha contra orochimaru, habías liberado tu odio, intentar frenarte en ese momento es buscar tu propia muerte…- se burló el biju, obteniendo un gesto airado del Uzumaki.- el mismo puto gesto de tu madre cuando habló conmigo por primera vez, piensas que soy el mal por no importarme lo más mínimo aplastar a esos insectos que tú llamas humanos… Déjame preguntarte algo cachorro… ¿quién eres tú para distinguir entre el bien y el mal? ¿Acaso te crees tan superior que puedes afirmar sin ninguna duda qué debe de hacer todo el mundo, como si fueses Dios?
-tengo claro que no te hubiese perdonado matar a Sakura… tengo claro que no me hubiese perdonado matar a alguien inocente.
-¿Inocente? ¿Un ningen, inocente? No son inocentes, están todos contaminados… ira, odio, envidia… soberbia… Siempre me han llamado monstruo… como hacen las hormigas con el ser humano. Tú mejor que nadie debes de entenderlo, ¿Cuántas veces te han llamado monstruo sin merecerlo? ¿Cuántas veces te han menospreciado, golpeado… humillado? Sabes que tengo razón, porque eres el único ningen que lo ve todo desde mi punto de vista. Los ningen temen aquello que no entienden… temen el poder absoluto porque nunca lo han tenido, no pueden contenerlo, ni interponerse, solo arrodillarse y rendirse…- declaró el kiuby, traspasando más chakra a su jinchuriki. El destino de todo el que se interpusiese en el camino de un biju era ser aplastado, era un Dios entre los hombres. Y, empleando el odio de su jinchuriki, lo demostraría al mundo. Esa chiquilla fue una estúpida, como todos aquellos que intentaron controlarle en el pasado… el kiuby era incontrolable, como el mar. Un movimiento, y exterminaría toda la vida. Iba a forzar la cuarta cola para que su jinchuriki aplastase a esa advenediza, cuando sintió como el chakra azul del rubio le comenzaba a bloquear la conexión.- ¿Eh? ¿QUÉ COJONES HACES IMBÉCIL? ¡Necesitas mi chakra para vencer aquí!
-No…- le interrumpió el rubio.- ¿Sabes? Tienes razón… al menos en parte. Lo he visto desde tu perspectiva. He visto como me despreciaban, como me odiaban… como me temían. Lo he visto todo desde tus ojos, y puedo decirte algo sin miedo a equivocarme… tú solo ves lo malo del mundo, y no puedes decidir con solo una mirada parcial…
-¡Maldita sea! ¿Crees que tú estás mejor? Tú solo lo ves lo bueno. Solo ves amor, esperanza, alegría… ¿Dónde estaba todo eso en tu infancia? O en la de cualquier otro huérfano que se arrastra con el estómago vacío por las calles de tu querida konoha… ¡Puede que yo solo vea lo malo, pero tú solo ves lo bueno! Y así no podrás sobrevivir, ¡me necesitas!
-Puede ser… puede ser que vaya a morir por hacer esto…- reconoció el Uzumaki, mientras su chakra comenzaba a luchar contra el del kiuby en una batalla abierta, agitando las aguas y agrietando las paredes del paraje mental del ojiazul. Una parte de él luchaba, otra lo aceptaba una verdad innegable… no tenía la fuerza para oponerse a un ser de chakra infinito. Y menos después de lo debilitado que quedó su sello tras la batalla contra pain.- Pero ten claro esto... no voy a ser un monstruo… no pienso volver a hacer daño a nadie por tu culpa… te afrontaré y te venceré, aunque me cueste mi vida.- repuso Naruto, tumbado frente al biju mientras flotaba en el agua de su alcantarilla con una expresión triste, rememorando ese momento en el que casi mata a Sakura… ¿Qué habría pasado si yamato hubiese llegado tarde? La respuesta le aterraba, tanto como que el hubiese permitido al kiuby tomar el control hasta ese punto con Sakura cerca… No era diferente a Sasuke en realidad, la única diferencia es que a él le pudieron frenar a tiempo… y que él combatiría a su propia oscuridad desde ese mismo instante.
-¿¡Por mi culpa!? Admítelo de una vez cachorro, ¡esta es tu naturaleza!- exclamó con furia el biju, iluminando con sus flamas rojas y naranjas el oscuro paraje mental, mostrando su poder con virulencia en un espectáculo siniestramente hermoso que hizo a Naruto girarse a mirarlo.- tú y yo somos uno, un cuerpo, una mente, lo he sentido desde que empezaste a odiar. ¡DEJA DE NEGARLO Y LIBÉRAME!- ordenó el nueve colas, comenzando la imagen de Naruto a disolverse en un humo azul que comenzó a envolver el sello. La bestia estaba intentando asumirlo por la fuerza, someterlo con su poder adquirido, y Naruto cada vez estaba más débil… No solo eran tres colas desatadas con un poder aún más intenso del normal… el amuleto del primero, su defensa contra la influencia del demonio estaba destruido… era un duelo de voluntades, y desde la muerte de Sakura, Naruto había perdido su fuerza característica. Estaba perdiendo.
-¡DÉJAME EN PAZ!- gritó, tanto en su fuero interno como en el exterior, mientras su piel comenzaba a levantarse y disolverse dando paso al manto de chakra rojo del cuatro colas. Sus ojos brillaban en un rojo amenazador, sus colmillos comenzaban a crecer de forma grotesca mientras el rubio rugía al suelo con dolor. Sakura se rió con crueldad, sin moverse, esperando que su treta funcionase.
-¿No te gusta oír la verdad? Tendrías que verte ahora…- comentó Sakura con una ceja arqueada, golpeando Naruto con su puño al lado de su cabeza llevado por la rabia, abriendo un gigantesco boquete en la piedra desnuda que impresionó incluso a la haruno. Era pura fuerza, puro odio… puro poder. El Uzumaki volvió a apretar los dientes y a luchar contra esa sensación, ofreciendo resistencia hasta el extremo de lanzar un rugido al aire, un rugido mitad animal, mitad humano. No era un maldito monstruo…
-¡MATARÉ Y DESTRUIRÉ TODO, ARRASARÉ EL MUNDO ENTERO!- rugió el biju en su interior, forzando aún más su chakra. Una inmensa ola de chakra rojo surgió del biju y comenzó a acercarse a Naruto, que continuaba flotando en su paraje mental, cada vez más deshecho en ese humo azul, cada vez más débil.- Y DESTRUIRÉ A ESE UCHIHA POR TI, SOLO DÉJAME TOMAR EL MANDO. LO ENCONTRARÉ, Y LE ARRANCARÉ ESOS ASQUEROSOS OJOS QUE UNA VEZ ME ESCLAVIZARON. Tú me haces inmune a su genjutsu más potente, no me será difícil hacerlo, y luego le arrancaré también los brazos y las piernas para después devorarlo. Y, cuando acabe, si quieres morir, será cosa tuya.- ofreció el kitsune, embriagado por la victoria. Todo ese poder ganado con el odio de Naruto le había hecho fuerte, muy fuerte, tanto como en los tiempos en los que no tenía su chakra dividido en dos mitades. Tomaría ese cuerpo por conquista, apabullaría el sistema del Uzumaki con su propio poder, y al fin sería libre. Pero todavía notaba al rubio resistirse
-No…- pronunció Naruto, dirigiendo su mano con lentitud a su propio vientre, movido más por el instinto que por el conocimiento. Siempre había observado ese extraño tatuaje que contenía a su biju desde el total desconocimiento, no tenía ni idea de cómo funcionaba o de que significaba. Pero, en ese momento, con el chakra del biju a punto de arrasarlo, sentía como si ese sello no tuviese secretos para él, como si fuese una sencilla línea de palabras que sólo tenía que leer. Como si lo conociese a la perfección, como si una voz femenina que jamás había oído le susurrase cómo cerrar el sello. Puso sus cinco dedos iluminados con chakra sobre el tatuaje, mirando al kitsune, que le devolvió la mirada con auténtico pánico. ¿Cómo sabía hacer eso? Solo un Uzumaki con nociones de fuinjutsu lo sabría…- No soy un monstruo…- sentenció, girando su sello hacia la derecha, como si fuese la cerradura de una casa y quisiese atrancarla. Una decena de inmensos pilares de madera surgieron del oscuro techo de la instancia, cayendo sobre el kitsune con violencia. Nueve le atraparon sus colas, cuatro cada extremidad, uno más el tronco y otro el cuello, apagándose de golpe las flamas del lugar y deshaciéndose en el agua el mar de chakra rojo que amenazaba a Naruto. El biju se revolvió, desesperado, ¿Cómo sabía ese asqueroso inútil cerrar su sello?
-¡MALDITO SEAS NINGEN! Si no usas mi poder, esa chiquilla te matará, ¡eres débil, no responderás a sus golpes! ¡Y YO NO PIENSO MORIR AQUÍ CONTIGO!- rugió el biju, revelando su mayor temor: si Naruto moría con él dentro, su alma podría ir a parar con su otra mitad al interior de minato, que estaba sellado en el estomago del Shinigami, condenándolo a una eternidad de encierro y privándolo definitivamente de su libertad. Intentó forzar con cada molécula de su poder esas ataduras para volver a la carga, pero le fue inútil: contra cualquier otro sello habría vencido, pero no contra el de la parca… no mientras estuviese sellado en esa jaula… El biju comenzó a cerrar los ojos, sintiendo su poder siendo suprimido, y con su último aliento amenazó al rubio, a ese niño que había subestimado.- pagarás por esto… Naruto…
En el exterior, el chakra rojo desapareció de golpe, dispersado tras sellarse su fuente, permitiendo a Naruto retomar completamente el control de sus actos. Joder, había estado cerca, por unos segundos no había acabado cayendo bajo la influencia del biju. Ya lo sospechaba desde la muerte de Sakura: su odio había fortalecido como nunca al kiuby, y ahora era mucho más vulnerable a su influencia si le abría la puerta, sobre todo sin contar con el amuleto del primero o yamato cerca. Confiar en ese biju era como confiar en que un tigre hambriento no te devorase: el demonio tomaría lo que quisiese de él si le daba la oportunidad. Pero había logrado frenarlo, al menos por ahora. Se hubiese sentido orgulloso, pero había desatendido algo muy importante… a Sakura. La pelirrosada había esperado este momento desde que vio esos rubíes rojos: sabía que, contra Naruto usando el poder de la bestia con cola, no tendría oportunidad. El jinchuriki la partiría por la mitad de un golpe. Por eso debía de lograr que ese pobre infeliz hiciese lo que siempre hacía: optar por el camino difícil. Nadie conocía a Naruto como ella, y sabía que, si su plan funcionaba, el Uzumaki se quedaría sin su principal arma. Indefenso. Tomó la pechera del rubio y le dio un fuerte cabezazo en la nariz, rompiéndosela al instante y obligando al ojiazul a dar unos pasos tras, tambaleándose. Aprovechando el espacio, lanzó una potente patada a la rodilla derecha de Naruto, rompiéndosela hacia dentro mientras el Uzumaki gritaba de dolor.
-Que gusto no tener que contenerme para no gastar mi mierda de chakra…- reconoció la haruno, levantándose ya definitivamente. Naruto, sosteniéndose sobre su otra pierna, intentó apartarla de un puñetazo, impulsándose por el dolor más que por el animo de golpearla, pero fue un golpe torpe, muy fácil de esquivar para la ojijade, que sólo se movió hacia un lado. Y de paso, tomó la muñeca del Uzumaki con su mano derecha y golpeó el codo con su palma izquierda, doblándolo hacia dentro e inutilizándolo; para luego golpear de nuevo con su puño izquierdo el costillar desprotegido del jinchuriki, quebrando varias costillas. Naruto volvió a gritar de dolor, cayendo al suelo mientras escupía sangre. Su protector de konoha salió despedido hacia delante, obteniendo la atención de la haruno al ver cómo el Uzumaki intentaba recuperarla con su brazo sano.- Mi bandana… qué romántico… pero esto no acaba Naruto…- declaró con sadismo Sakura, para luego moverse hacia el otro flanco del ojiazul. Antes de que Naruto pudiese reaccionar, la kunoichi ya le había capturado el otro brazo, y con su increíble fuerza partió el antebrazo por la mitad como si fuese una rama de un árbol. Salpicada en el rostro por la sangre, y con una sonrisa maníaca que Naruto reconoció de inmediato como propia de su mejor amigo, Sakura contempló al rubio retorcerse en el suelo, con los huesos de su brazo izquierdo asomando por la fractura abierta. Ya estaba inutilizado, pero por si acaso la haruno decidió partirle también la tibia de una potente patada descendente.- Cuatro extremidades inutilizadas, Tsunade me enseñó que esta es la única manera de asegurarme de que un enemigo no vuelva a levantarse… nunca había tenido que llegar tan lejos, pero los dos sabemos que hasta con una pierna eres peligroso…- halagó la ojijade, mientras Naruto se retorcía en agonía boca abajo, en el suelo.
-Po… ¿por qué no me matas de una vez?- preguntó mientras esputaba sangre de nuevo. Ese puñetazo en las costillas le había también dañado el pulmón, y no tenía el chakra del kiuby para regenerarse. Estaba en las últimas, ni pain le había dado semejante paliza.
-Porque me gusta verte así, Naruto… siempre te admiré, y ahora veo que lo hice sin fundamento... ni siquiera has podido vencer a la más débil del equipo siete…- declaró con veneno Sakura, mientras Naruto apretaba los dientes y se intentaba erguir medianamente usando el codo de su brazo izquierdo
-tú… nunca… has sido débil…- desafío el rubio, mirando con fiereza esos ojos verdes. Si quedaba algo de Sakura en esa marioneta, quería que ella lo supiese. Que supiese que nunca la había subestimado. Solo le quedaba ese consuelo. Sakura reaccionó arqueando una ceja, para después sonreír con crueldad. Puso al uzumaki boca arriba con su pierna, y, mientras este se lamentaba del dolor, se sentó a horcajadas sobre su pelvis. Tomándole del pelo con su mano izquierda para levantarle el rostro, la kunoichi acercó sus labios al oído del rubio.
-¿recuerdas la última vez que estuvimos así? Es curioso… yo sufría, tú disfrutabas, y ahora es al revés… ¿sabes por qué no te mato, Naruto? Porque Sasuke kun me ha ordenado llevarte con vida ante él. Quiere hacerte sufrir, quiere divertirse contigo, y yo por mi Sasuke kun haré lo que haga falta…- confesó la ojijade, para luego meter su mano derecha en su bolsa de kunai.- Pero eso no implica que no me divierta antes…- y, con un movimiento rápido, la haruno dispuso su filo sobre esos ojos azules que tanto la cautivaban en vida, esos ojos que ahora la contemplaban incrédulos. Y, con un corte horizontal limpio, se encargó de que no volviesen a ver nunca más. Naruto gritó de dolor cuando todo se volvió oscuro, sintiendo la sangre caer a borbotones sobre sus pómulos y nariz. Sobrepasado por el dolor, el rubio no tardó en entregarse por completo a esa oscuridad, cayendo inconsciente mientras Sakura reía con sadismo y dejaba caer al suelo su cabeza inerte.- Has aguantado mucho más de lo que esperaba baka… ahora a curarte un poco para que no te mueras y llevarte… ARGGHHH.- gritó la pelirrosada cuando sintió como algo la atravesaba el pecho desde la espalda. Palpó con sus manos ese arma, y se sorprendió al ver lo que era: una inmensa y brillante cadena, que la había atravesado limpiamente desde la columna hasta el exterior, pasando por su pulmón derecho.- Tú…- exclamó Sakura con su sharingan activado, refiriéndose a la única persona que conocía con esa habilidad.
-No le volverás a tocar…- pronunció a su espalda Karin Uzumaki, que acababa de llegar tras atravesarse los oscuros pasillos de la laberíntica fortaleza uchiha.
Realmente no sabía ni porque lo hacía en un principio, pero no pudo soportar él desazón interno que la provocó el ver al rubio internarse en ese lugar solo. ¿Por qué lo hacía solo? Temía que algo le ocurriese, que le matase el uchiha incluso. Se mantuvo durante varios minutos fuera, dudando, hasta que pudo sentirlo, pudo sentir el chakra de esa bestia llena de odio intentar apoderarse del uzumaki, y temió lo peor. Y, aunque al final no tuvo que enfrentarse al biju de nueve colas, sí que tuvo que hacerlo contra algo más perturbador: frente a ella se encontraba la kunoichi que la salvó la vida en el puente… solo que revivida y esclavizada por el edo tensei. Era algo deleznable, ¿en serio había estado tan ciega todo ese tiempo con respecto al uchiha? Porque, en cuanto vio ese sharingan en su cara, lo supo: el pelinegro había revivido a la pelirrosada (no se explicaba cómo, que ella supiese Sasuke no había mostrado interés en esa técnica jamás) y, para evitar que luchase contra su control, había pasado a manejarla con su sharingan. Para su ojo de kagura, era como ver a un titiritero moviendo los hilos de su marioneta. Tuvo que salir de su indignación al ver al rubio agonizante a sus pies, y corrió con rapidez hacia ella para deshacer esa infame técnica. La empaló con sus cadenas de diamantina y, antes de que pudiese inducirla a un genjutsu con el sharingan, arrancó el sello de control de su espalda, el auténtico punto débil de los revividos. Al fin y al cabo, ella había ayudado a Kabuto y orochimaru a desarrollar esa técnica. Sakura brilló con una intensa luz blanca mientras el papel que la envolvía comenzó a caer al suelo, liberándola. La haruno recuperó su mirada normal, girando el rostro con confusión.
-Do… ¿Dónde estoy?- preguntó con temor la ojijade, para luego gritar de terror y abrir los ojos cuando reparó en Naruto, destrozado a sus pies entre un charco de sangre.- ¡NARUTO! Pe… pero, ¿Qué te ha pasado?- intentó agacharse y atenderle, pero ella no dejaba de ser un ente incorpóreo, no podía hacer nada. Nunca había visto tan grave a Naruto, ni cuando perdió toda su piel tras liberar el manto de cuatro colas, y a su mente llegaban mil y una imágenes confusas, golpes, chasquidos… y los gritos de dolor del ojiazul. Con los ojos inundados en lágrimas, dirigió su mirada a quien podía darle respuestas…- qui… ¿quién ha sido?
-Fuiste tú…- reveló Karin con seriedad de la que recuperaba sus cadenas. Su tono no era un reproche a la ojijade, en absoluto, era más bien indignación y preocupación. Esa técnica era infame, capaz de obligar a un padre a matar a su hijo… Kabuto incluso se jactaba de que podría enviar a su madre a matarla cuando Karin se mostraba rebelde a sus requerimientos… y Sasuke había recurrido a ella para hacer sufrir a Naruto…
-Y… ¿yo?- preguntó en respuesta Sakura, mientras su labio temblaba y sus ojos despedían mil lagrimas. Comenzaba a distinguirlo, esa chica pelirroja tenía razón… ella lo había hecho.- Por kami… Na… Naruto, perdóname…- rogó al cuerpo del uzumaki, sufriendo aún más por no poder tocarle. Demonios, hasta le había cortado los ojos… Dejó el orgullo a un lado y se dirigió de nuevo a esa chica.- Por favor, ayúdale… no… no quiero que sufra más… onegai…
-Lo haré… lo estabilizare y lo llevaré a konoh…
-¡NO!- exclamó Sakura con terror.- No vayas a Konoha con él. No… no sé qué me hicieron, ni cuánto llevo así… era como si estuviese soñando, y no pudiese controlar mi cuerpo, como si todo fuese una pesadilla… pero oí a Sasuke hablar con Kabuto sobre que iban a invadir la aldea…- Karin abrió los ojos. Claro, se habían aliado esos dos, por eso disponía Sasuke del edo tensei…- si… si vais, matará a Naruto… por favor, sé que no soy quién para pedírtelo, pero… no dejes que muera… - lo contempló de nuevo, respirando entrecortadamente, con decenas de heridas abiertas, las extremidades rotas… ¿Cómo podía Sasuke haberla usado para hacer eso? Y ese baka no se había defendido… Maldita sea…- Sella mi alma… si… si no lo haces volverán a convocarme y le acabaré matando… no, no tengo nada para darte a camb…
-Está bien…- contestó Karin, cortándola. Por supuesto que iba a ayudar, el era el único familiar con vida que la quedaba, y ella le había salvado la vida… debía y quería ayudar.- no te preocupes, me encargaré de él…- anunció, mientras sacaba un pergamino de su bolsa de viaje y una de sus pulseras, una plateada que le regaló su madre cuando era niña, y comenzaba a preparar los sellos para atrapar allí el alma de la haruno y con ello privarle a la serpiente de la posibilidad de usarla. Tras terminar los sellos, estos brillaron en una potente luz roja, atrayendo a esa figura luminosa a su interior. Antes de que desapareciese por completo, Sakura pudo decir unas palabras.
-Gra… gracias… cuida de Naruto… onegai…- susurró a la ojirroja, para acto seguido pasar a la pulsera a través del pergamino. Karin suspiró, venciendo su agotamiento, no en vano el fuinjutsu reclamaba muchísimo chakra, y de inmediato se acercó al cuerpo del uzumaki. Estaba grave, al borde de la muerte, ni el ninjutsu médico podría ayudarle… gracias a kami que su curación era muy diferente…
-Tsu… Tsunade sama… debería de guardar reposo…- comentó Shizune, desde el marco de la puerta de la habitación del hospital de campaña. Frente a ella, de espaldas y mirando por una ventana, se encontraba la actual godaime hokage de konoha, la legendaria Tsunade Senju, que observaba con preocupación por la ventana. Sin tan siquiera darse la vuelta, decidió responder con la misma pregunta que siempre hacía.
-¿Hay alguna noticia de Naruto?
Shizune tuvo que mirar al suelo para evitar responder. Tsunade había caído en un coma profundo tras salvar a la aldea entera durante el ataque de pain, un coma que la había tenido en cama hasta hacía un día. La rubia se despertó de golpe después de días inmóvil, y lo primero que hizo fue preguntar por alguien. Preguntar por su nieto oficioso. En el sueño que había vivido en su coma, había experimentado una terrible sensación, una de desasosiego. Incluso había oído en su reposo a Naruto contándola una terrible historia. Una sobre que su alumna, una persona a la que quería con todo su corazón, había muerto a manos de Sasuke uchiha, y sobre que Naruto iba a partir a vengarse del pelinegro en una misión con muy escasas probabilidades de éxito. Tenía que ser una pesadilla, no podía ser posible. Pero, en cuanto abrió los ojos y no vio a ninguno de los dos junto a ella, lo supo. No fue una pesadilla… al menos no una al uso. Desgraciadamente para ella, no era la primera vez que experimentaba la pérdida de un ser querido, que se sentía romper por dentro. Al igual que con su novio, y con su hermano pequeño, la ojimiel se tragó su dolor hasta lo más profundo de su ser, y se centró en lo importante. Recuperar a su otro nieto antes de que fuese tarde, recuperar lo único que le quedaba. Porque si dejaba ese objetivo de lado, volvería a estar sola. Y con la carga de haber perdido a una chiquilla que quería con locura por no haber ordenado la muerte de su asesino en su día.
-No, Tsunade sama…- se excusó la morena con un tono apagado. Se sentía culpable, al fin y al cabo no había evitado que Naruto partiese. Le había explicado todo a su maestra, las circunstancias que la empujaron a no evitar la marcha de Naruto. Incluso le había narrado el episodio del entierro de la haruno, el cómo mebuki se había cebado con el pobre ojiazul, en un intento de que la Senju tuviese toda la información necesaria y se le ocurriese donde podía estar Naruto. O para intentar limpiar algo su conciencia, quién sabe… Pero no había servido de nada, ni tan siquiera sus mejores anbu habían logrado localizarlo. Jiraiya le había enseñado durante el tiempo que estuvieron juntos muchas cosas, la inmensa mayoría relacionadas con espiar mujeres y artes amatorias de dudosa efectividad. Pero también sobre borrar su propio rastro y desaparecer. Y Jiraiya había demostrado una espectacular maestría como educador en ese aspecto: a Naruto Uzumaki, el ninja más ruidoso y llamativo del mundo, se le había tragado la tierra.
-Seguid intentándolo… disponer más escuadrones, tiene que aparecer…
-Tsunade sama, con todo el respeto, no creo que podamos…- intentó razonar Shizune. La situación era crítica: el mundo había entrado en un estado de caos inexplicable. Cada nación había reportado ataques del resto, y cortado comunicaciones de inmediato. Nadie confiaba en nadie, y menos cuando ninjas revividos de esas mismas naciones tradicionalmente enemistadas habían atacado a sus indefensas tropas. Tsunade sabía que el uso del edo tensei estaba relacionado con ese repugnante pedófilo que tuvo por compañero, quizás había transmitido su técnica a algún aprendiz y todo lo que estaba ocurriendo era parte de un plan de dominación mundial… quién sabe. Lo que tenía claro era que esos ataques no eran cosa de una nación shinobi… no, nadie sacaba beneficio del caos actual salvo un tercer jugador que actuaba oculto. Y tenía un sospechoso en mente… Akatsuki. Aún así, todo avance diplomático que hubiesen podido lograr la administración de konoha se había ido al traste, y era imposible aunar de nuevo a las naciones contra ese enemigo. Solo podían reunir a sus tropas y esperar… y ahí entraba Naruto. Con Naruto a salvo, recuperarían la iniciativa, podrían planificar un conflicto a gran escala y privar a la organización de más nubes rojas de su principal objetivo.
-Me da igual lo que cueste, Shizune.- interrumpió la hokage.- Debemos de actuar YA, convoca a kakashi de nuevo y…- la Senju no pudo completar la frase, puesto que una gran explosión sacudió la aldea desde el norte.
De inmediato, el escuadrón anbu "Tobirama", liderado por la incombustible Yugao, formó alrededor de su hokage, recibiendo los informes con rapidez. Un enemigo desconocido les estaba atacando desde la puerta norte. Los informes eran confusos, no habían recibido muchas noticias, y ninguno de los shinobi enviados en esa dirección habían enviado ningún dato. Era extraño, porque, salvo esa explosión, no había muchos más rastros de violencia… ni gritos, ni ruido de técnicas… ni tan siquiera entrechocar de espadas. Era extraño, y exigía una respuesta inmediata. Tsunade, escoltada por sus anbu, salió del hospital y decidió tomar la información de primera mano. Era cierto que estaba débil, apenas mantenía en su sello chakra suficiente para mostrar su apariencia tradicional, pero si veía al enemigo podría elaborar un plan de respuesta adecuado. Demonios, ni tan siquiera el equipo Ino-Shika-Cho había reportado, qué bien le vendría ese nara ahora… Avanzó por las calles junto a sus escoltas, inquieta ante el silencio que mostraba todo el lugar… si no fuese por el humo de la explosión y la falta de reportes de sus ninjas, pensaría que la ciudad estaba vacía. Y, tras unos minutos corriendo por el asfalto, pudo verlo.
Al principio solo oía unas pocas técnicas, y algún golpe de espada, muy pocos para una batalla a gran escala. Y, tras llegar a una gran plaza, halló su origen. Cerca de una estatua medió destrozada del shodaime, un shinobi de pelo plateado y otro con un mono verde luchaban contra un shinobi de pelo negro rápidamente identificado por Tsunade. Sasuke uchiha había vuelto a konoha, y lo había hecho a pie y llamando a la puerta. Sería un ataque suicida si no fuese por lo que le acompañaba. Un enjambre de extraños seres humanoides de color blanco observaban la batalla sin moverse, en silencio… y todos ellos con el ojo rojo de tres aspas en su mirada. Tsunade había leído sobre ellos… los denominaban Zetsu. Aunque el sharingan era un claro añadido del pelinegro. Y entre esa maraña de seres, también vio a los ninjas enviados por konoha, que se encontraban estáticos, mirando al infinito, como hipnotizados. Pudo ver a Shikamaru, a Ino, a Chouji… a todos los ninjas enviados a luchar, caídos bajo el influjo del sharingan. Solo kakashi, gracias a su propio sharingan, y Maito gai, que luchaba con los ojos cerrados, aguantaban… pero estaban en clara desventaja. Kakashi estaba todavía recuperándose de su batalla contra el uchiha el día de la muerte de Sakura, y Maito gai no era tan eficaz sin poder ver. En cuanto abriese sus ojos, caería en un genjutsu. Y Sasuke mientras se encontraba fresco, combatiendo sin mucho esfuerzo con su nodachi y esquivando todo ataque gracias a sus ojos.
En un ataque combinado, ambos shinobi de konoha intentaron ganar ventaja, pero Sasuke lo esperaba. Con facilidad volvió a esquivar, para luego dar una patada al pecho de maito Gai que lo mandó contra una pared cercana. Kakashi intentó evitar lo inevitable, pero con rapidez el ninja experto en taijutsu fue apresado por unas serpientes blancas, y rodeado por los Zetsu, dejando de hacer ruido de golpe. Había caído bajo el influjo del sharingan. El ninja copia intentó contraatacar con su raikiri, pero pronto fue apresado por un brazo espectral púrpura de un tamaño inmenso, y puesto al alcance del sharingan del vengador. Y ahí se acabó su juego: un sharingan contra otro más desarrollado… y un rinnegan. Era un combate perdido. Tsunade se repuso de la impresión y cargó con todo contra el uchiha renegado. La situación estaba muy complicada, esos Zetsu con el sharingan debían de estar ahora penetrando hasta el corazón de la aldea… por eso no había ruido. Cada ciudadano estaba siendo controlado con el sharingan, toda la aldea estaba a punto de caer. Pero todavía podía poner fin a la situación actual. Si le cortaba la cabeza a la serpiente, el cuerpo moriría. Y además podría cobrarse la venganza y poner a salvo a su nieto. Una apuesta que no podía rechazar.
Sus escoltas la abrieron paso a través de los Zetsu que se interpusieron, incluso a costa de caer bajo el influjo de las tres aspas. Yugao decapitó a uno de esos hombres blancos, y luego se arrodilló para que Tsunade la usase para propulsarse en un salto hacia el uchiha. La senju voló en dirección al pelinegro, que estaba todavía distraído con kakashi, que ya había dejado de forcejear. La quedaba poco chakra, pero era más que suficiente para dar al renegado un puñetazo tan potente que reventase esa armadura espectral morada.. y sus costillas, pecho, órganos y sangre ya puestos. Un golpe, solo necesitaba eso. Esa era la fortaleza de su estilo de combate, el puño divino. Tenía al uchiha a centímetros, ya no podría escapar. Era suyo. Pero el uchiha la miró de reojo con desdén, y la senju lo supo. Había fallado. En un parpadeo, el pelinegro había desaparecido, y ahora frente a ella se encontraba una desconcertada Shizune. Pero, ¿Cómo…? No tuvo tiempo de preguntarse nada realmente, solo para desviar su puñetazo para evitar destrozar a su alumna. Golpeó el suelo en lugar de a su objetivo, y levantó tal escombrera que ambas mujeres y diversos de esos subalternos blancos del uchiha salieron volando. La rubia aterrizó de mamá manera en el suelo, pero antes de poder moverse ya tenía encima a su enemigo, que la agarró del cuello y la levantó sin miramientos.
-Tsunade Senju… Es curioso, me estás recordando muchísimo a Sakura ahora mismo… lo patético debe de pegarse…- la rubia se revolvió con rabia al oír al uchiha nombrar a su alumna difunta con esa sonrisa burlesca, pero el agarre del uchiha era demasiado fuerte… ni su fuerza podía romperlo.- No lo intentes, por muy fuerte que seas nunca podrás vencer a los ojos del sabio de los seis caminos… este ojo púrpura es impresionante, el único ojo a la altura del sharingan… te permite cambiarte con un enemigo en batalla para evitar un golpe… reforzar este agarre con la fuerza de la gravedad… absorber el chakra con el contacto…
-Maldito… desgraciado…- rugió la Senju, que aún con su cuerpo debilitándose lentamente no se daba por vencida.- Tendría que haberte matado… cuando pude…
-Exacto.- se burló Sasuke, con la mujer todavía colgando de su brazo por el cuello.- Fuiste débil… veo que el dobe te acabó pegando lo ingenuo…
-Co… como le hayas hecho algo a…
-¿Al uzuratoncachi? Yo nada…- Confesó Sasuke con una risa cruel.- Pero Sakura revivida en cambio… digamos que Naruto fue incapaz de defenderse…- Tsunade se volvió a revolver tras emitir un grito ahogado de rabia, llevada por un ansía homicida que nunca había sentido.- Sigue revolviéndote, eso me facilitará el trabajo… como Senju, contigo será más difícil lograr lo que quiero, pero… ya es cuestión de tiempo…
Y aquí os dejo, ya sabéis que me gusta cortar en lo más emocionante.
Buff, no os imagináis lo difícil que ha sido hacer xk fluir en el mismo capítulo a Sakura normal, a Sakura Sasukizada, a Naruto normal, a Naruto kuramizado y hacerlo respetando los tiempos de cada uno. Una Sakura sadica, cruel, un Naruto desatado y animal... difícil y muy gratificante. Este episodio está muy influenciado por el arco de Chikara en la serie original, un Arco BRILLANTE a mi parecer. Esa sensación de que Naruto tb puede acabar corrompiendise y que no es tan invulnerable al kiuby como nos presentan en la serie, esa lucha interna... ya le tenía ganas. OS dejo una pregunta... ¿como sabía Naruto como cerrar su sello? A quien lo acierte le responderé una pregunta ya que quiera XD
¿os ha gustado la forma de representar a Naruto con su manto con colas? Ese aspecto psicopata, tan gaara... opino que así debería de ser en la serie, pero ya sabéis, kishimoto sueña si hace cosas menos shonen...
Karin decide aparecer a tiempo, menos mal eh? Lo de Sakura lo ha arreglado, aunque lo de las heridas de Naruto... hay una particularmente grave... logrará sacarlo adelante?
Y por último Sasuke vs Tsunade. En el siguiente capítulo se explicará más como lo ha hecho, todo tiene su por qué, pero ya veis que TIENE KONOHA ahora. Tsunade estaba todavía convaleciente. Al igual que kakashi. Y ellos día eran los únicos que podrían haberle plantado cara... en fin, todo se empezará a desvelar en el siguiente capítulo. Hasta entonces, nos leemos, un saludo!
