Capítulo 4: hogar.
Buenas! Aquí reportando un nuevo capítulo de la oscuridad en ti! Si, lo prometí hace un par de días, pero tengo una excusa muy válida. Para empezar, él manga 111 de SnK, que soy incapaz de perderme... es probable que escriba algo sobre eren, solo digo eso... Y, lo más importante, he descubierto mi nuevo amor en manga: GOBLIN SLAYER. Dejaros de anime, que por el momento empezó muy fuerte y luego se ha vuelto... tímido (un gran fallo, GS lo que tiene es su crudeza, sin ello es un shonen más...) y leer el manga, es una maravilla! Sobre todo porque es el primer harem que me gusta, en serio... Tengo que escribir sobre ese harem...
Bien, vuelvo a lo que nos interesa xD hoy tenemos mucho NaruKarin y más de nuestro villano preferido. Solo os diré con respecto a esto último que podría haber sido mucho más crudo al describirlo, pero tampoco quiero convertir esto en un goblin slayer 2.0 Sasuke edition, así que prefiero dejar entrever cosas y que vosotros imaginéis hasta dónde llega el pelinegro. Pasó a los comentarios y ya desarrollo esto más adelante.
Nothernlights91: saludos de nuevo en nuestro pequeño partido de "FicTenis" (yo publico, te lanzo la pelota, tu públicas y la devuelves xD)
Me alegra que te gustase, tuve que rehacer esa pelea tres veces porque no me transmitía lo que yo quería, pero mereció la pena. Naruto animalizado y peligroso, Sakura cruel (me inspiré en Sakura last y Sakura boruto, así que culpa de pierrot), el momento final... he empezado fuerte aquí xD si, se trataba de defenderse como medio para desarrollar también la influencia del nueve colas sobre Naruto, voy a tratar mucho la relación entre estos dos, para mi kurama es un protagonista más, al nivel de Sasuke o Karin.
Si, Sasuke tiene de todo, todo lo que le dio kishimoto al menos, más ese extra de poder de misteriosa procedencia, y Naruto hoy vas a verle... débil... pero tú tranquilo, el power up llegará, aunque no me complicare la vida. Hay una forma perfecta de hacerlo, y de paso darle otra vuelta de tuerca a otro protagonista. Hoy veras el primer paso de ese power up, justo al final (léelo todo y no te saltes nada xD)ñ te puedo asegurar que no se va a basar en el amor precisamente, si no en conocerse a sí mismo...
Lo calcaste, y piensa que la pobre está oyendo todo lo que hablan estos dos y no interviene... es algo a desarrollar...
bueno, ahora a recuperarse (que sigue siendo lo más importante, mi apoyo y mejores deseos desde aquí) y nos leeremos pronto. Un saludo!
PD: perdóname por cierta referencia de hoy a un pj, lo entenderás cuando la leas xD
Shoseiki chan: Shoseiki! Que tal todo por allí? Te adaptas al nuevo país? Un placer leerte y enfadarte, estoy haciendo muuuy bien mi trabajo. Has aguantado los momentos épicos y emocionalmente difíciles, así que hoy me visto de Shoseiki y traigo más emotividad de la bonita, espero que hoy te guste más incluso ;)
Sobre Sasuke... os prometí un villano a la altura de Naruto. Naruto inspira amor, admiración, ternura... así que Sasuke tiene un objetivo: generar puro y simple odio. Jeoffrey baratheon, Ramsay bolton, marle en SnK, los goblin de Goblin slayer... los mejores villanos no se cortan un pelo a la hora de ser creativos. Hoy le vas a odiar MÁS. Solo te diré que, con Sakura ya fuera de su alcance, le toca centrarse en otros objetivos...
si, en esa pelea Sakura fue... perturbadora. Se trataba de presentar la visión de una Sakura hecha por Sasuke, una Sakura irreconocible, una villana. Y, por supuesto, adoro demasiado a esa mujer como para dejarla así, solo tuviste que ver el final para saber que, quién le hizo todo eso a Naruto, fue Sasuke. Y Shoseiki, con respecto a esa conversación... te encantará cuando llegue, solo hay una persona que puede solventar todas esas dudas que atormentan a Naruto y permitirle avanzar.
Y si, las conversaciones entre kurama y Naruto son un elemento importante de este fic, me encanta ponerles a hablar. Es puro contraste, ya dije que en este fic opto por kurama versión demonio, y dejó su faceta pervertida fuera... al menos en su mayor parte...
un saludo Shoseiki chan, siempre es un placer tener noticias tuyas! Incluso me alegro verte en el tablón de arminius, que debe de estar asustado con nuestro... entusiasmo xD
Kirito720: hola! Te debo de tener hecho un lío, de las risas en Fjaka a este universo versión DC cada mes XD si, el clon ateo es el héroe que este mundo necesita, pero lamentablemente no el que tiene ahora, como mucho vería guay meter al clon imitador del teme para la batalla final XD no, en serio, no podré hacerlo, mataría toda la magia. Por cierto, me guardo lo del ejército de espermatozoides para otro fic, "Ero sannin y Ero gennin", donde óbito necesitaba un golpe cómico cómo dirigir a ese grupo. Considérate el padre de ese nuevo título, ya lo verás publicado en cuanto acabe Fjaka XD
Si, kurama aquí es un villano más si lo piensas, pero diferente a Sasuke. Luchan por el puesto al malo de este fic, aunque cada uno a su modo. Tú imagínate un duelo entre estos dos demonios, sería épico *.*. Y si, Sasuke es un pj MUY rico si no intentas cambiarlo a tu antojo, si le dejas seguir su motivación principal: vengarse y ganar poder. No es un héroe, no es bueno, es un villano. Lástima que a kishimoto le ponga tan tontorron que sea incapaz de dejarle brillar en su verdadero hábitat y le haya convertido en una copia animada de severus snape... Hoy va a cumplir un deseo del fandom, ya lo verás XD
un saludo, espero que lo de hoy te guste!
Thonycvs: saludos! Pues si, a mí también me harta oírla decir Sasuke kun... en general me cansa con todas, si te fijas prácticamente todas las mujeres de la serie se han visto poseídas por el libido de kishimoto y han dicho que se follarian a Sasuke. En serio, si le das a un pj todo hecho, ¿como quieres hacerlo atractivo? Aquí simplemente traje a la Sakura de la academia, de The last y de boruto, un pj que no puedo soportar. Es ver a un pj femenino muy bien desarrollado siendo destrozado por intereses comerciales... que tampoco pido un narusaku, simplemente pido alejarla de un maltratador como es el pelinegro. Sasuke anula a Sakura, por eso no pueden estar juntos, no se retroalimentan como las mejores parejas.
Y si, llegó Karin a marcar el territorio! Sobre lo de defender lo suyo... júzgalo leyendo lo de hoy y cuéntame ;) Un saludo y me alegra que te guste la obra!
-aaaaaaaaaaa- personaje hablando
-aaaaaaaaaaa- personaje pensando
-aaaaaaaaaaa- Ser sobrenatural, dios, invocación hablando
-aaaaaaaaaaa- Ser sobrenatural, dios, invocación pensando.
RENUNCIA DE DERECHOS: Desde luego, no soy masashi kishimoto camuflado. Lo siento. El mundo Naruto le pertenece y se lo vende a quien quiera, actualmente está con boruto buscando algo de originalidad mientras plagia el argumento del Naruto original. Yo solo pongo esta historia en circulación, sin ánimo de lucro.
Solo los peces muertos siguen la corriente.
- Pero eso no implica que no me divierta antes…- oyó decir Naruto, al borde del colapso. Su cuerpo retorcido, con cada extremidad destrozada por la brutal fuerza de su compañera de equipo, muchos de sus huesos sobresaliendo por sus heridas abiertas, el sabor ferroso de la sangre en su boca… definitivamente, no cumpliría su sueño de ser hokage… su viaje terminaba ahí. Podría intentar algo, pero en serio que le fallaba todo… cuerpo… alma… ¿para qué luchar? Iba a morir.
Ese brillo del kunai de la revivida haruno acercándose a sus ojos ocupó cada fragmento de su visión, cegándole completamente, dejándole solo el tacto y el sabor de la sangre como única forma de saber cuando llegaría ese momento final. De pronto sintió un potente corte en sus ojos, un intenso dolor, y la sensación cálida de la sangre cayendo como lágrimas por sus pómulos, y todo se volvió negro. Ya no había nada, no podía seguir luchando… y comenzaba a verlo todo. Se sintió caer por un inmenso vacío, una insondable negrura, el lugar que veía cada vez que se tumbaba a la noche mirando al firmamento. Caía a través del universo. Sentía las estrellas girar, encenderse, fulgurar y apagarse en inmensas explosiones. Los planetas de los que le hablaba Iruka sensei en la academia, cada lugar lleno de vida, girando, moviéndose sin parar en elipses continuas. Se sintió caer sobre el gran continente shinobi, mientras a su alrededor los días y las noches se sucedían en segundos. Vio la tierra nacer, crecer, marchitarse y volver a empezar, todo mientras se posaba suavemente sobre la fría piedra para finalizar su caída.
Se vio a si mismo de niño, corriendo por el bosque de la muerte, saltando de rama y rama entre risas. El día que descubrió el chakra, y sus posibles usos. Luego pudo verse con doce años, atado a un tronco. Cualquiera podría pensar que era un mal momento, pero no lo fue… fue el día en que Sasuke y Sakura le ofrecieron su comida durante la prueba de kakashi. Un día muy feliz, sin duda, el primer día en el que se sintió de verdad parte de algo. Y le sucedieron otros bellos momentos… cuando ayudó a salvar nami… cuando venció a neji, y después a gaara, el día de los exámenes chunnin… el momento en el que Sasuke le reconoció como un igual en El Valle del fin… cuando volvió a ver a su Sakura chan tras tres años entrenando… joder, estaba preciosa ese día, y no se lo dijo cuando se lo preguntó, ¿Por qué era tan lento para captar las indirectas?... Cuando venció a pain, y el abrazo posterior de la haruno. Una vida intensa, al final no había estado tan mal… quizás era el momento de descansar, de dejar las cosas fluir, de dejarse llevar por la corriente. Cerró los ojos, y sintió como la naturaleza crecía sobre él, le rodeaba, le aceptaba… y comprendió que ese era el fin. Ir y volver, pasar de una vida a la siguiente… la muerte a fin de cuentas. Se entregó a esa sensación, dejándose llevar. Al fin se ganaba su descanso, seguro que otro construiría los puentes que el dejaba a medio hacer y el podría al fin ser feliz…
-Impresionante, cachorro…- una voz cavernosa interrumpió el espectáculo de golpe, obligando a Naruto a abrir los ojos. El uzumaki entornó los párpados, intentando habituarse al nuevo lugar en que se hallaba. Naruto se encontraba de nuevo flotando en el agua de su paraje mental, y frente a él, se encontraba su biju, el poderoso kiuby. Aunque todavía estaba inmovilizado por esas gigantescas puertas de madera que el rubio usó para bloquear su poder, el kitsune no parecía furioso. No, incluso mostraba una mueca burlesca, divertida… Aunque otra cosa le llamó más la atención… estaba intacto… estaba…
-¿Estoy…- comenzó a preguntar el rubio, mientras se miraba su mano derecha con estupefacción. Hace unos segundos, esa mano estaba completamente reventada, colgando como una masa sanguinolenta de su cuerpo… ahora estaba perfecta.- …estoy muerto?
-No chiquillo… ¿o no te suena dónde estás?- repuso con burla el zorro, refiriéndose a ese paraje mental que era su hogar desde hace casi dieciocho años.- Pero déjame decirte algo antes de que pidas explicaciones: tienes una gran imaginación Naruto. En serio, esa visión tan romántica de la muerte, con el universo, los planetas, tus momentos más felices, toda esa vegetación absorbiéndote… de lo mejor que he visto desde esos sueños húmedos con la chiquilla del pelo rosa…
-Qué cojones sabrás tú…- contestó de forma despectiva el rubio al desprecio velado del zorro, que volvió a enseñarle esos inmensos colmillos con esos rubíes rojos brillando divertidos.
-Cierto, qué sabré yo sobre la vida, solo soy un ser milenario que vio nacer el chakra… pero, si me permites aportar algo, ¿Por qué siempre cometes el mismo error? Me encantó ver esos bellos momentos, pero tienes algunos mucho más interesantes… ¿y si alguien estuviese viendo esto y se preguntase qué hacemos en una puta alcantarilla? Tu paraje mental podría ser perfectamente un lugar feliz, tipo el ichiraku, o una inmensa campiña verde bañada por el sol donde pudiese correr un poco… pero no lo es. Podrías haber incluido el primer cumpleaños que viviste fuera del orfanato… como huiste con solo cinco años de ese grupo de bestias humanoides que llamas compatriotas de konoha, y solo pudiste refugiarte en una alcantarilla hedionda porque nadie te ayudó…- Naruto apretó los puños al recordar eso… era muy triste que el primer lugar donde se sintió de verdad a salvo fuera una alcantarilla tan maloliente que hizo desistir a ese grupo de aldeanos de matarle. Solo se llevó algunos golpes y una ingrata sensación: que por mucho que gritase pidiendo ayuda, nadie vendría a dársela. Quizás por eso nunca se rendía, porque si él lo hacía… ¿Quién podría salvarle?- O esa vez que la chiquilla de ojos verdes te dijo que te odiaba y que ojalá no existieses mientras tú estabas disfrazado de Sasuke… Será por momentos de mierda…
-si voy a morir, solo me llevaré lo bueno al otro lado…
-¿Ah, que los ningen podéis elegir qué recordar? No sé cómo será ese invento vuestro llamado "el más allá", pero creo que te llevarías lo que hayas vivido, sea bueno o malo…- corrigió el kitsune, para luego fijar sus rubíes en el dubitativo rubio.- Pero déjame decirte que, por mucho que lo adornes, la muerte es mucho más… simple.- frente a Naruto, se formó una imagen del rubio en el frío suelo de la cripta boca abajo, con sus extremidades destrozadas, inerte en medio de un charco de sangre. El uzumaki no pudo evitar abrir los ojos con miedo, ¿en serio había acabado así? Si no estaba muerto, era un milagro… ni oba chan podría curar esas heridas- Luego se vuelve más… interesante.- La imagen se difuminó para luego volver a enseñar el cuerpo de Naruto en la misma pose, solo que esta vez con su piel en un tono verduzco, pútrido, con algunas partes siendo devoradas por ratas y otras alimañas.- Y, pasado un año, ahora si, se vuelve romántica.- La imagen volvió a cambiar, mostrando esta vez algunos huesos dispersos por el suelo, con algunas plantas creciendo incluso en el lugar donde antes descansaba el ojiazul.- Es curioso, justo cuando desaparecéis definitivamente…
-Lo simplificas demasiado…- le interrumpió un furioso Naruto. A pesar de que no quería cruzar palabra con el biju más que para lo necesario, no podía dejar sin contestar ese desafío de su huésped. Muchas veces se lo había preguntado, sobre todo tras la muerte de jiji sarutobi, y había llegado a una conclusión ineludible.- los seres humanos somos algo más que carne y huesos… Te olvidas del alma…
-¿Alma? ¿En serio crees que hay algo más a parte del valle de lagrimas que habéis fabricado vosotros?- rugió el biju con una sonora carcajada.- ¿que todo este mundo lleno de detalles, sus millones de seres vivos únicos, sus relaciones complejas, el dolor, la alegría… que todo es solo un entretenimiento de la que llegáis a lo importante? Si hay un creador, no creo que gastase tanta energía en un paso intermedio… No hay nada más Naruto. Nada. Solo oscuridad, la nada… la ausencia. Ni tan siquiera te lo imagines como un abismo negro por el que caes, eso es algo y tú existes, y te repito que después no hay nada. Naces, creces, te alimentas, te reproduces, cambias este mundo a peor como el resto de tus congéneres, te mueres y desapareces. Así de simple es la vida humana.- expuso el kiuby con frialdad, aunque Naruto tenía un contraataque perfecto para esto.
-¿y cómo explicas que mi padre, que lleva décadas muerto, apareciese para evitar que cediese el sello cuando nos enfrentamos a pain? Tú siempre tienes el mismo fallo… te gusta tanto lo malo del mundo, que descartas todo lo demás…
-¿A quién quieres convencer, Cachorro? Eso que viste no fue nada más que un clon, un seguro de chakra del Yondaime hokage para asegurarse de que yo no me cobrase mi justa venganza. Te lo repetiré otra vez: tú no tienes padre, eres un huérfano. Yo tuve un padre, uno que me quería y se preocupaba por mí. Uno que habría destruido el mundo entero si hubiese podido ver cómo trataríais a sus hijos en el futuro. Tú en su lugar tuviste un hokage que dejó una porción de su chakra en tu cuerpo únicamente con un fin: salvar a su auténtico amor, la aldea de la hoja.- el biju se recreó con crueldad en la expresión de rabia contenida del ojiazul. Todavía tenía un coletilla mejor para este argumento.- Podría haber dejado esa porción de su chakra para protegerte en esas noches de truenos donde no podías dormir… o para hacerte compañía en esta alcantarilla en ese quinto cumpleaños tan… ningen. Qué menos, después de condenarte, que oler está puta mierda de lugar con nosotros… No tienes padre, y no tienes una segunda oportunidad porque no hay nada más allá cachorro. Así que yo que tú me lo pensaría dos veces antes de seguir viéndolo todo de forma tan… romántica. Esto no es un shonen de mierda donde todos acabaremos siendo amigos de forma milagrosa, dejando todo lo malo atrás mientras cantamos algo de la mano a la luz de una hoguera, es tu vida y la mía. No vuelvas a dejarte llevar si crees que vas a morir, pensando que en la próxima vida serás feliz: lucha, muerde, defiéndete… solo los peces muertos siguen la corriente.- El kiuby acercó todo lo que pudo el rostro al rubio, mostrándole una sonrisa inmensa y amenazante con esos colmillos afilados y esos rubíes fulgurantes. Sabía que su jinchuriki entendería esa frase… Naruto nunca había destacado por seguir la corriente, más bien todo lo contrario, así que su consejo no iba a caer en saco roto. Puede que pareciese lo contrario, pero el kitsune era quien movía la influencia en esa relación, al fin y al cabo el uzumaki no era más que un niño jugando a ser mayor. El rubio le iba a rebatir, cuando el zorro levantó su hocico y dibujó una expresión de fastidio.- me parece que esta conversación termina aquí, estás a punto de despertarte ahí fuera. Para cuando te recuperes de… la sorpresa… recuerda esto chiquillo… no tienes padre, ni más allá, ni amor, ni luz ahora tampoco… a fin de cuentas, solo me tienes a mí.- sentenció con crueldad el biju, mientras todo alrededor de Naruto se iba oscureciendo. Lo último que pudo ver fueron esos dos rubíes mirándole fijamente… los ojos de un depredador apex milenario… los ojos del kiuby.
Naruto iba a replicar al zorro aún así, intentando que oyese un insulto aunque fuese, pero de pronto sintió su cuerpo como nunca antes… para su pesar. Empezó sintiendo cada extremidad agarrotada, como si hubiese dormido en una postura terrible y ahora estuviese corrigiéndose. No tenía ni punto de comparación con lo que había sentido la última vez que estuvo consciente, joder, lo último que sintió cuando Sakura terminó de atacarle fue el dolor más intenso de toda su vida en la cara. Ahora, sin embargo, podía mover los brazos y piernas, y respirar sin esputar sangre. Sin embargo, algo no cuadraba… no veía absolutamente nada. Debía de tener vendada la cara, normal teniendo en cuenta la paliza… ya le había pasado otras veces en konoha, despertarse tras caer inconsciente y verse convertido en una momia. Intentó hablar, pero su garganta estaba tan seca que solo pudo emitir un ligero lamento y luego ponerse a toser de forma descontrolada. Se sentía como si hubiese estado haciendo el esfuerzo más brutal de su vida la noche anterior y ahora su cuerpo estuviese quejándose, pero tenía algo claro. Seguía vivo. Y, cuando sintió como alguien le tendía un cuenco con agua sobre sus labios, supo también que no estaba solo. Quizás fuese un golpe de suerte, tenía mil preguntas que hacer, empezando por la obvia.
-¿Qui… quién anda ahí?- preguntó con algo de temor el rubio tras beber el agua suficiente para reprimir su ataque de tos.
-Tranquilo Naruto… soy yo… Karin…- contestó la pelirroja, a su lado derecho por lo que podía percibir con su oído. La notaba cansada, apagada, como si hubiese hecho un titánico esfuerzo recientemente. El uzumaki intentó erguirse, pero sintió la mano de la joven sobre su pecho desnudo, impidiéndoselo.- No te levantes, todavía necesitas descansar.
-Ka… Karin…- repuso el ojiazul, ignorando ese consejo hasta levantar su tronco.- Tenemos que prepararnos, Sakura chan…
-¿Sakura chan?- cuestionó esta vez la pelirroja, con un tono extraño que el rubio no pudo identificar. Fuese lo que fuese, el uzumaki no podía pararse a pensar, estaban el peligro.
-La chica de pelo rosa con la que estaba…
-Ah… ese era su nombre... tranquilo, no volverá a hacerte daño.- Naruto apretó los labios, aceptando la respuesta y reprimiendo las mil preguntas que le atormentaban. ¿Cómo? ¿Qué paso? ¿Ella estaba bien? Y la pelirroja pareció intuirlo, puesto que continuó hablando.- Tranquilo Naruto, ahora ella también está a salvo, la he sellado y no podrán volver a convocarla con el edo tensei. Ahora está en paz.- aclaró Karin, haciendo un esfuerzo para no sonar apagada o dubitativa. Quería preguntar mil cosas sobre esa chica que la salvó la vida, solo sabía su nombre y las circunstancias de su muerte, la intrigaban otros aspectos como su relación con el rubio y el uchiha, pero antes tenía que hablar con Naruto sobre su situación. No sabía cómo sacar el tema, quería hacerlo de forma delicada, pero entonces el rubio decidió adelantarse.
-Gracias… muchas gracias Karin…- agradeció el uzumaki con una sonrisa de alivio.- ¿puedo quitarme la venda ya? Se me hace raro hablar contigo sin verte…- solicitó el ojiazul, que estaba cansado de verlo todo negro. Quería agradecerle bien a Karin el salvar a su ex compañera de equipo, y no lo podía hacer bien si ni tan siquiera sabía dónde estaba ella.
-Na… Naruto… no… no tienes venda…- contestó la uzumaki con un tono dolido, uno que hizo a Naruto temerse lo peor. Confuso, se llevó las manos al rostro, buscando quitarse lo que fuese que bloqueaba su visión. Pero halló su rostro desnudo, sin nada que lo tapase. Se palpó con las manos temblorosas sus ojos, y los encontró abiertos, con una profunda cicatriz surcando la piel de alrededor de sus párpados de forma horizontal. Sintió un profundo dolor al tocarla con sus dedos, tanto que tuvo que apartarlos con rapidez.- Sa… Sakura te dejó destrozado tras vuestra pelea… no… no era culpa suya, quien la controlaba lo hizo, y te quería hacer sufrir… tenías las cuatro extremidades con fracturas abiertas, tu mano derecha aplastada, cuatro costillas rotas, daños críticos en el hígado, conmoción cerebral, el dique nasal destrozado, los pulmones encharcados… solo un usuario de chakra médico muy experimentado podría haberte estabilizado… por suerte pude usar mi sangre para regenerarte… es… es un poder que tengo, un experimento de orochimaru sobre mis genes… puedo curar transfundiendo sangre. He conseguido estabilizarte lo suficiente, no he parado hasta quedarme anémica, pero… pero no puedo regenerar órganos perd…- continuó dubitativa la pelirroja, esperando el arranque de pánico del ojiazul. Había visto en los experimentos en los que asistía a Kabuto, demasiadas veces para su desgracia, las reacciones de alguien que perdía algún órgano de forma traumática. La serpiente y su pérfido aprendiz disfrutaban aplicando cirugía en sus experimentos… arrebatar brazos para sustituirlos por armas, unir pacientes como siameses, sustituir órganos por máquinas… eran experimentos carentes de la más mínima moral, monstruosidades que la hacían temblar de terror en la soledad de su cuarto, sobre todo por la reacción de los pobres infortunados. Como había visto anteriormente, esperaba que el rubio gritase, lo negase todo, incluso que reaccionase con violencia. Pero el uzumaki no era alguien común.
-No pasa nada Karin… gra… gracias por salvarme la vida.- declaró el rubio, mientras se levantaba como podía. Se sentía mareado, débil, y profundamente asustado por la perspectiva de haber perdido la visión, pero eso era mucho mejor que estar muerto… y tenía mucho que hacer. Podría rendirse, pero en su cabeza solo repetía una frase. Solo los peces muertos siguen la corriente. Seguía vivo, y por lo tanto seguía luchando. Si no había reaccionado con lloros y gritos era porque ahora entendía esa referencia de kurama sobre una sorpresa al despertarse y podía oír su risa cruel en su interior… por eso y porque era un luchador. Naruto nunca veía el lado malo de las cosas, estaba ciego pero confiaba en salir adelante. Encontraría una solución, ya tenía incluso una vaga idea. Ignorante de esta faceta del ojiazul, Karin le miró con los ojos como platos, temiéndose que el uzumaki no lo hubiese entendido bien. ¿Cómo podía estar tan tranquilo después de saber que se había quedado ciego? El rubio palpó a su alrededor hasta alcanzar su camiseta, pero la pelirroja le detuvo.
-¿Qué haces?
-Vestirme…
-Pe… pero, ¿estás loco? Naruto, estás ciego y recién recuperado… no puedes salir…
-Karin, en serio, te agradezco lo que has hecho, pero no tienes que hacer más, puedes irte… ya has cumplido de sobra y…
-… y puedo dejarte en paz, ¿no? Ya has logrado todo lo que necesitabas y ahora prefieres andar solo sin ver una puta mierda para no aguantarme más, ¿no?- le interrumpió Karin con furia, tanta que Naruto incluso se quedó congelado. Joder, no la podía ver, pero sonaba realmente enfadada… y peligrosa. Y tanto carácter por supuesto le obligó a recular.
-Karin, no… no es eso… tengo una deuda contigo que jamás podré pagarte… has salvado a Sakura chan, y yo ahora puedo andar y respirar… no… no quiero apartarte porque me estorbes o algo así… es por lo contrario, ahora yo soy una carga… no puedo protegerte en este estado, ni luchar contra Sasuke desde luego... si viene, no quiero que estés cerca, no me podría perdonar que te pasase algo, dattebayo… todos los que están a mi alrededor mueren...- explicó el rubio con pesar, imaginándose el peor escenario posible: que Sasuke apareciese en ese mismo instante y matase a Karin delante suyo sin piedad… no, no iba a permitirlo. Iba a proteger a esa chica, era una buena persona. Ahora mismo, estar cerca de Naruto era una condena a muerte, y quería librar de esa pena a la pelirroja. Pero esta no iba a dar un paso atrás, para su desgracia.
-Naruto, estás ciego y débil, si me voy no saldrás ni de este bosque. No voy a dejarte solo, y menos en estas condiciones… eres lo único que me queda de mi familia.- expuso con seriedad la pelirroja, intentando controlarse. Se sentía furiosa, quería darle un buen capón a ese estúpido imprudente, pero debía de controlarse. No dejaba de ser un ciego convaleciente, debía de tratarle con cuidado. Pero, en cuanto ese estúpido la dio la espalda y se puso su camiseta, ignorándola, la poca paciencia que la quedaba se fue al traste. Con un fuerte golpe, Naruto volvió al suelo entre quejas, mientras a Karin se le hinchaba la vena de su frente como nunca.- Te he dicho que no te vas a ningún sitio sin mi, pedazo de imbécil. Y no te preocupes por mí, que sé cuidarme solita, lo llevo haciendo desde que mi madre murió. Puede que no sea el príncipe de konoha, como eres tú, pero no soy débil… a diferencia de ti yo he tenido que luchar por todo lo que tengo, no me lo han dado todo en una bandeja de plata por ser el hijo de un héroe, así que en la situación actual soy bastante más útil que tú…- Karin se estaba dejando llevar desde ese golpe, dando salida toda su rabia acumulada. Creía que Naruto la veía débil, como una carga, y eso la cabreaba. No lo veía justo, ella era una superviviente, que alguien con las comodidades que seguro que había tenido el uzumaki la juzgase así la hacía hervir la sangre. Pero su discurso fue bajando de tono hasta casi apagarse al ver el gesto de rabia contenida del rubio… joder, vale que le había llamado imbécil, pero tampoco era para que se pusiese así…
-No sé de dónde te habrás sacado que yo soy "el príncipe de konoha"…- comenzó a decir, burlándose del apodo con un tono irónico. El príncipe de los parias era un título mejor.- …pero te agradecería que no hablases sin saber… ni me han regalado nada, ni he parado de luchar en toda mi vida… es más, hasta hace unas semanas no me dejaban entrar en muchos locales de konoha por considerarme la reencarnación del kiuby…- contestó Naruto, apretando los puños y los dientes mientras decía estas últimas palabras. Karin frunció el ceño con duda, ¿Naruto Uzumaki namikaze, un marginado en konoha? ¿En serio? Eso era imposible.
-No es verdad, es imposible que te hayan tratado así. Vale que eres un jinchuriki, y que tu biju destrozó tu aldea hace años, pero eres descendiente de un grandioso clan y el hijo del yondaime hokage, hasta orochimaru le respetaba… Pude ver en la aldea mientras nos marchábamos como todos estaban ansiosos por agradarte, incluso te hacían obsequios para el camino…
-Eso es ahora. Después de salvarles del ataque de pain, cuando han visto que no soy un monstruo y que puedo protegerlos. Antes era todo lo contrario. ¿Sabes que es peor que ser un jinchuriki? Serlo, y que todos lo sepan salvo tú. Toda mi infancia me odiaron, despreciaron e incluso golpearon, y no supe el motivo hasta que me lo contaron con doce años… y a eso añádele el creer que estás loco por oír una puta voz demoníaca en tu cabeza reclamando sangre… al menos en este aspecto no acabé muy mal…- reconoció Naruto, acordándose de gaara antes de los exámenes chunnin. Si, su sello, al ser de mejor calidad, le había permitido dormir y conservar la cordura… no quería pensar en lo que hubiese sucedido sin ese sello...- Siempre he sido un marginado, y lo seguiré siendo por muchos regalos que me hagan ahora, no lo dudes…
-Pe… pero… si eres el hijo de…- se obcecó la pelirroja. Joder, era el hijo de una leyenda viva de la aldea, ¡hasta orochimaru le hubiese tratado como un rey si hubiese acabado en su poder!
-Nadie lo sabía… ni yo lo supe hasta hace unas semanas, hasta entonces he sido un huérfano. Al principio no podía revelarse la identidad de mi padre por razones de seguridad… si Iwa o Kumo hubiesen sabido que Minato namikaze tenía descendencia, no habría llegado a los diez años en konoha, me habrían secuestrado… o asesinado… y después, cuando ya podía defenderme… digamos que era mucho menos problemático no decir nada que revelarlo todo y que mis compatriotas viesen el error que habían cometido… y sobre todo, evitar que yo me enfadase y les acabase de mandar a la mierda…- confesó el rubio con algo de rencor en su tono. Un rencor más relacionado con tratar así a un niño pequeño que con tratarle así a él. No le gustaba pensar en la maldad inherente del ser humano, sobre todo porque sería darle la razón a ese asqueroso zorro, pero en esos momentos le costaba muchísimo…- Pero que te quede claro: si tú llevas arreglándotelas solita desde la muerte de tu madre, yo lo llevo haciendo desde mi nacimiento.- sentenció el uzumaki. Karin se quedó mirando esos ojos destrozados por el corte y, aún cuando teóricamente no deberían de transmitir ninguna sensación más allá de la lástima, sintió que cada palabra del rubio había sido auténtica. E incluso que podría arreglárselas. Sonaba fuerte, seguro… irreductible.
-Na… Naruto… lo… lo siento…- se disculpó una compungida Karin, cayendo en la cuenta de la realidad. Naruto no la había juzgado a ella, había sido al revés… y lo había hecho muy mal. ¿Pero como se podría haber imaginado eso? Konoha acababa de perder muchísimo del poco aprecio que la tenía después de oír esta historia…
-No te disculpes, consideranos en paz por sugerir seguir este viaje solo… no pensé que tú querrías… cargar… conmigo…- concluyó el uzumaki con una sonrisa suave, olvidando incluso su situación, al menos de forma parcial, para luego rehacer su plan para adaptarlo a su nueva compañera de viaje.- Bien, si no puedo convencerte de separarte de mi, debemos de prepararnos. Conozco a alguien que perdió un ojo y pudo sustituirlo por otro, y en konoha están los mejores médicos del mundo, solo tenemos que regresar y…
-¡NO!- exclamó Karin aterrada, cortando al rubio, que se quedó en silencio esperando una explicación.- Naruto, la curación no es mi única habilidad. Mi principal habilidad la heredé de mi madre, la llamo el ojo de kagura… me permite percibir presencias a mi alrededor, rastrear marcas de chakra… El caso es que, tras curarte y mientras dormías, lo usé para rastrear posibles lugares donde atenderte mejor…- Karin suspiró con pesadez, preparándose para dar otra noticia difícil.- Naruto… he encontrado a Sasuke. Es… es difícil no hacerlo, se ha vuelto demasiado poderoso… y ahora está en konoha…
-¿CÓMO?- exclamó el uzumaki, visiblemente alterado.- Karin, debemos de ir de inmediato, ¡Hay que avisarles!
-Naruto… es tarde. He… he percibido que no está solo, está acompañado de miles de seres extraños, con un chakra que cambia continuamente de color e imita el de alrededor… y ya la ha conquistado. No detecto peleas allí, ni conflictos, ni emociones tan siquiera, y el chakra de Sasuke está por todas partes… es… extraño. No es buena idea ir allí… debemos de evitarlo como sea, sobre todo viendo cómo estás…
-Bien… su… supongo que podremos ir a Suna, allí Gaara…
-Tampoco podemos… Tras ver que konoha no era una solución, busqué en otros lugares con hospitales avanzados… kiri, kumo, Iwa, Suna… No podemos ir allí tampoco. Detecto miles de marcas de chakra enfrentadas, luchando, algunas del edo tensei, otras naturales… no sé qué está pasando, pero el mundo entero está en guerra, y no tenemos ninguna posibilidad si nos cruzamos en su camino…
-Pu… pues… pues tendremos que arriesgarnos dattebayo…- se obcecó el ojiazul, viéndose sin opciones.- No vamos a quedarnos aquí…
-Lo sé… no hay apenas luchas en el país del fuego, pero detectó escuadrones del edo tensei moviéndose continuamente, patrullando… necesitamos un lugar apartado, uno donde pueda pensar cómo arreglar lo de tus ojos… debo de investigar más sobre mi habilidad, quizás con algo de entrenamiento, o con chakra natural… juugo literalmente podía rehacer partes de su cuerpo cuando se transformaba…- Naruto arqueó una ceja, no conocía a ese individuo.- Un amigo de taka, Naruto, era un usuario de Senjutsu bastante avanzado… el caso es que solo se me ocurre un lugar donde pueda hacerlo y estemos seguros…- finalizó la ojirroja, exponiendo lo que había podido pensar en ese tiempo de comparecencia del rubio. Un viaje hacia un lugar hace tiempo olvidado…
-La vida es irónica… muy irónica.- murmuró para si el pelinegro con una sonrisa, mientras observaba la ciudad bajo sus pies. Irónico, nunca una palabra había descrito tan bien una situación como la que vivía en ese momento Sasuke uchiha.
Para empezar, el cómo había llegado a esa situación. Una deserción más que previsible y un entrenamiento efectivo con una serpiente carente de la más mínima moral eran las partes más "flojas" de la leyenda del príncipe del sharingan. Su atentado en la cumbre kage, una mera anécdota. La muerte de Danzo, el ladrón del sharingan, un simple paso al frente. La muerte de su ex compañera, el catalizador, el inicio de algo mucho más grande. Pero su último movimiento, su nueva conquista, era digna de un libro. Cómo el sharingan había conquistado una nación en una hora. Y era irónico por una simple razón: ese plan no era suyo, en esencia. Era el plan del anterior señor del clan uchiha… el plan de su padre, Fugaku Uchiha. El pelinegro tenía que admitir que su padre no había perdido el tiempo al concebir el golpe de estado uchiha. El resumen era simple: un uchiha no necesita armas para controlar el mundo… solo mirar a los ojos de su oponente. Dicen que el rinnegan es el ojo de dios, pero el sharingan no se quedaba muy atrás. Como ideó fugaku, cada sharingan inició el ataque infiltrándose en la infraestructura crítica de konoha y tomando los puntos clave. Todo en silencio, sin oposición… imparable. Y después… después todo cayó por su propio peso, como piezas de dominó. Cada ninja, cada aldeano… todos esclavos de los tres tomoes ahora. Y a la aldea de la hoja la siguió la nación del fuego… sus hombres de fuera, o bien obedecían órdenes ciegamente como buenos shinobi, o pasaban a pedir informe por la torre hokage al ver cosas extrañas… y se unían al resto de aldeanos al contemplar el sharingan. Una gran nación, la más poderosa… a sus pies. Y con solo diecisiete años.
Sasuke uchiha solo encontró un fallo en el plan de fugaku… su propio padre. Si, Fugaku ideó un gran plan, pero fue un auténtico imbécil. Imbécil por confiar sus planes a demasiada gente… por no saber de quién rodearse. El plan de fugaku falló en su componente humano, que reveló a su enemigo los movimientos del clan uchiha y saboteó todo desde dentro. Por eso Sasuke no confió a nadie su plan… y se sirvió de seres inhumanos. Óbito uchiha era otro estúpido… obsesionado con su venganza ridícula no cayó en la cuenta de que podía rehacer el clan uchiha a su antojo en una tarde, y todo gracias a los Zetsu. Los Zetsu, una criatura extraña, inhumana… y totalmente adaptable. Los Zetsu podían ser lo que Sasuke quisiera, solo debían de tocar el chakra de su objetivo. Podría haber repoblado el mundo de Senju, de Uzumaki… incluso de endebles haruno. Pero Sasuke quería uchiha, y disponía de otro elemento vital facilitado por Óbito y madara… los sharingan de cada uchiha muerto en la masacre de su clan. Todos con chakra remanente, esperando a su príncipe, a Sasuke uchiha. Cada Zetsu se implantó dos sharingan, y se convirtió en una pequeña parte del uchiha que antes portó esos ojos. Y lo mejor de todo… cada Zetsu podría reproducirse con las kunoichi de la aldea, y dar lugar a auténticos híbridos uchiha. Sasuke había logrado ya sus dos objetivos de la infancia… matar a itachi, y revivir su clan. Ya estaba todo preparado, las mejores mujeres seleccionadas, mujeres con un buen historial genético y una hoja de servicios shinobi intachable… yugao, tenten, Anko mitarashi… solo tenía que esperar, y en unos años su hogar, el complejo uchiha, volvería a estar rebosante de actividad. Aunque no pudo revivir a los mejores para su desgracia… itachi porque vivía en sus ojos ahora… y shisui y Fugaku porque fueron usados por Danzo para su repugnante brazo… al igual que su madre, la única mujer que de verdad Sasuke quería recuperar. Si, no todo era perfecto, Sasuke nunca recuperaría a la única mujer que vivía en su corazón…
Pero no se podía quejar. Joder, si alguien le hubiese dicho hace tres años que llegaría a esa situación, no le habría regalado ni tan siquiera un segundo de su tiempo. Y, sin embargo, ahí estaba. No tenía ni dieciocho años. Y ya era el señor de konoha. Bajo sus pies, los miles de aldeanos de la hoja le observaban con sus ojos nublados, inmersos en el genjutsu del sharingan de sus Zetsu. Pobres ilusos, cada uno no veía al gran uchiha acompañado de sus flamantes mujeres. No, unos veían a sus hijos con ese sombrero ridículo, otros a su hokage más amado… le era indiferente, todos veían lo que querían ver. Y obedecían, que era lo único que le importaba. Sasuke dispuso una sonrisa arrogante, y extendió su mano hacía la derecha con la palma hacia abajo para ir moviéndola sobre la lejana multitud desde el alto balcón donde se encontraba. Y, para su propia satisfacción, los aldeanos se fueron arrodillando a medida de que su mano pasaba en su dirección. Poder. Eso era poder. Podría ordenarles suicidarse, y lo harían. O que le aplaudiesen con júbilo y llorasen de alegría, como la familia haruno en ese momento, y lo harían. Era divertido, era gratificante… y solo era la tercera mejor cosa que iba a hacer ese día. Con todos sus súbditos arrodillados, se dirigió al interior de la Torre hokage, al patio del tejado, seguido de sus flamantes esposas… los úteros de la casa real uchiha, que se remontaba hasta el gran uchiha madara, y que había alcanzado su culmen con Sasuke.
Si, el uchiha se había buscado esposas. Puede que nunca hubiese mostrado el más mínimo interés por las mujeres, pero eso no significaba que no entrasen en sus planes. Sasuke tenía claro que necesitaba descendencia propia para cumplir sus metas, no híbridos uchiha, y no una descendencia cualquiera. No le valía una burda civil que contaminase sus genes, ni tan siquiera una kunoichi de origen civil indigna de criar a sus hijos. No, el príncipe del sharingan se merecía un harem… un harem real controlado directamente con su rinnegan. A su espalda, en el silencio que exigía el decoro de toda mujer uchiha, le seguían sus nuevas esposas. Una de cada gran clan de konoha, por supuesto, un tributo de kekkei genkai a su ya de por sí poderoso clan… aunque dentro de su plan había favoritas. Si, tenía una nara, una inuzuka, una aburame… pero había dos que le gustaban sobre manera. A su diestra, una mujer rubia de nublados ojos azules le seguía, obediente, silenciosa. Tan diferente a la cargante compañera de academia que fue. Ino yamanaka, ahora Ino uchiha, amaba al pelinegro con todo su corazón. El rinnegan solo tuvo que alterar sus recuerdos, y su inicialmente tenaz resistencia se vino abajo. No iba a negar que le sorprendió la fiereza de la rubia, que le insultó una y mil veces tras recordar a su difunta mejor amiga, pero ya daba igual. Para Ino, Sasuke nunca había abandonado la aldea, y había aceptado sus sentimientos al fin sobre todas las demás. Le aportaría un físico perfecto para su disfrute, y unas habilidades ideales para su clan. Con su transferencia mental, sus hijos no necesitarían que su enemigo tuviese los ojos abiertos… le implantarían los tres tomoes directamente en su mente.
Y, a su diestra, estaba su otra adquisición. En un principio, su idea era que cada una de sus fangirls de la academia, solo las dignas de sus genes entiéndase, integrasen su harem. Una especie de pago por su persistencia, un irónico "cuidado con lo que deseas". Pero, tras la "liberación" de su compañera de equipo sin lograr su objetivo con respecto a Naruto, había decidido… vengarse del rubio. Y, de paso, matar dos pájaros de un tiro… el rinnesharingan era una herencia irresistible para el clan uchiha, y para eso se necesitaba tener el sharingan y el byakugan. Hinata hyuuga, ahora hinata uchiha, perseguía a su señor con la educación que brindaba una educación regia. Tenía que admitir que con la pelinegra tuvo que ser imaginativo… inexplicablemente, nunca había mostrado el más mínimo interés por él, solo tenía ojos para una persona. Y, por ese frente, vio el uchiha su oportunidad. Hinata ahora veía a Sasuke con el pelo rubio, ojos azules… y vivía su gran sueño. Y Sasuke disfrutaba de ese cuerpo escandaloso y de una perfecta ama de casa… la mujer de un uchiha debía de tener una mentalidad servil, y en ese sentido hinata era perfecta. Y el orgullo de Sasuke se salvaría haciéndole saber a menudo su realidad para luego volver a hipnotizarla. Un recordatorio de quién era su auténtico señor, y una forma de castigar la tenaz resistencia a morirse de su mejor amigo y gran rival. Sasuke sabía mejor que nadie el punto débil de Naruto… salvar inocentes.
Tras llegar a la azotea de la Torre, Sasuke trasmitió a cada una de sus mujeres una orden sencilla: encadenarse las muñecas al suelo con unos grilletes que convenientemente habían instalado sus Zetsu allí. Y todas obedecieron en silencio, por supuesto. Y frente a ellos, custodiados por Zetsu, llegaron los actores de su segundo mejor plan del día. Con la mirada perdida, el líder de cada gran clan de konoha llegó para obedecer las órdenes de su nuevo hokage. Sasuke dibujó contra todo pronóstico una sonrisa ansiosa, de la que se sentaba en un trono de piedra, imitación del que descansaba en la gran cripta uchiha, el lugar donde le esperó itachi para su gran duelo. Simbólico, tanto como el sombrero de hokage que se puso antes de transmitir su nueva orden, una que llevaba toda su vida queriendo transmitir. Este último símbolo tenía también un toque algo más benévolo… su mejor amigo de seguro que también habría deseado ordenar lo que el iba a hacer tras una infancia de maltratos. Y, puesto que ahora era rokudaime hokage, Sasuke veía bien que Naruto participase un poco. Los Zetsu dejaron un grupo de armas romas en el centro de la azotea, y se apartaron, dejando a sus presos espacio. Y, sin previo aviso, cada uno de ellos gritó de rabia mirando al resto, y con furia comenzaron a atacarse. Y, por supuesto, Sasuke decidió aderezar el espectáculo con un pequeño… experimento.
-Despertad…- ordenó con desidia. Y, de pronto, cada una de sus esposas parpadeó confusa mientras su vista se enfocaba de nuevo. Se sentían entumecidas, perdidas, como si llevasen durmiendo semanas... pero no tardaron en gritar de terror cuando se fijaron en lo que ocurría frente a ellas… Sus padres y madres, matándose inmisericordemente, con saña, con furia. Y ellas sin poder evitarlo.
-¡Tou chan para!- gritó una horrorizada Ino, mientras contemplaba como Inoichi yamanaka estrangulaba sin miramientos a Shikaku nara con un gesto desencajado. Ese no podía ser su padre, parecía fuera de sí…
-No puede oírte Ino…- le aclaró Sasuke desde su asiento, recostado para disfrutar mejor de su entretenimiento. Y, como música para sus oídos, la rubia respondió a su provocación.
-¿Qué cojones les has hecho maldito monstruo?- preguntó Ino al vengador con los ojos bañados en lágrimas y su rostro enrojecido por el odio. Intentó dirigir sus manos hacia su padre para dormirlo con su jutsu de control mental y evitar que matase a su mejor amigo, pero observó que su chakra no fluía, que estaba bloqueado.
-Una esposa uchiha solo usa su chakra cuando su señor se lo ordena Ino…- aclaró el pelinegro, fijándose Ino en los numerosos sellos de drenado de chakra que poseía cada una de las allí presentes. Así las controlaba ese cobarde…- y, respondiendo a tu pregunta, yo no hago nada, solo mirar. Son ellos los que se están matando…- declaró Sasuke con una media sonrisa, mientras Shibi Aburame moría decapitado a manos de un furibunda Tsume Inuzuka.- Quizás haya influido que les haya metido en la cabeza con un genjutsu que su ser más querido ha muerto torturado, violado y asesinado lentamente por los allí presentes…- acabó reconociendo, para luego reírse cuando Tsume le recriminó al cuerpo sin vida de Shibi por las razones de la violación de su hija Hana y el asesinato de su querido Kiba. Era… cómico, para la forma de pensar del pelinegro, sobre todo cuando Hana inuzuka observaba todo entre lágrimas y gritos como parte de su harem.
-To… Tou san…- gimió Hinata, mientras su padre apuñalaba en el vientre a la matriarca inuzuka entre lágrimas.- Sa… Sasuke, onegai… para esto…- suplicó la hyuuga, obteniendo un gesto serio del nuevo hokage de la hoja.
-No… y te voy a explicar por qué.- declaró, inclinando incluso su torso hacia sus esposas para que le escuchasen mejor.- No lo voy a parar porque ya es hora de que paguen por sus pecados. Todos los allí presentes, como cabezas de clan, podrían haber evitado la masacre del mío… podrían haber evitado su aislamiento, atendido sus justas demandas… pero claro, eso no es rentable ni te permite ascender…- dijo Sasuke con todo el desprecio que pudo. Sasuke nunca hacia nada sin motivo, era una persona pragmática y fanática de aprovechar al máximo cada movimiento, y lo de hoy tenía dos motivos más allá de la crueldad. Y uno de ellos era hacerles pagar a esos indeseables una deuda antigua. Era cruel hacerles creer que sus seres queridos habían muerto así… y aún más hacerles matarse sin chakra, con sus propias manos… aunque así se más mancharían de una puta vez… si, era cruel, pero no tanto como obligar a su hermano mayor a matar a mujeres y niños recién nacidos… y después a su propia madre ante los ojos de su hermano pequeño… Mikoto uchiha era inocente, y la muerte que más lamentaba el príncipe de los tres tomoes… y se lo haría pagar a cada uno con ensañamiento.- No, vuestros padres y madres simplemente se callaron, y fueron poco a poco quitándole su herencia a mi padre. El clan uchiha se rebeló porque no le disteis otra salida, y hoy la hoja lo va a pagar. Uchiha madara solía decir algo, una frase que oyó a uno de sus más grandes adversarios… quod somos, ho queritis… lo que somos, lo seréis vosotros. Y yo, en lugar de matar niños y mujeres indefensas, lo cobraré solo contra los auténticos culpables. Es una pena que ese viejo mono muriese antes de tiempo… habría hecho que se le comiesen vivo antes de esto…- comentó con una mirada psicópata el uchiha, mientras Hiashi e Inoichi, los dos últimos hombres en pie, se encaraban.
-Hijo de la gran puta, ¡mi niña era inocente!- reclamó con furia Inoichi con un kunai lleno de sangre en la mano, mientras Ino le suplicaba que parase arrodillada en el suelo.
-Hinata… Hanabi… erais lo único que me quedaba…- se lamentó entre lágrimas Hiashi, para luego lanzarse con un grito de ira a por su rival rubio mientras Hinata lloraba desconsolada. Ambos hombres se golpearon con fuerza para caer al suelo acto seguido con una herida mortal en el corazón, finalizando el macabro espectáculo y dejando como único testigo los sollozos de sus parientes, que acababan de ver cómo sus seres queridos se mataban entre si sin poder hacer nada.
-Hmpf… decepcionante… esperaba felicitar al ganador, pero creo que ha quedado en empate…
-Po… ¿Por qué nos obligas a verlo?- preguntó Ino mirando al suelo con frustración. ¿Cómo podía haberse dejado llevar tanto tiempo por esa cara bonita? Era un puto monstruo, ya se lo había demostrado con lo que le hizo a su mejor amiga, y ahora lo sentía en sus propias carnes. Sasuke demostraba la realidad: los demonios existen, y tienen apariencia humana. Daría lo que fuese por poder matarle, pero esos grilletes lo hacían imposible. Solo podía mirar y llorar…
-Un… experimento… y ahora, ya que hemos terminado…
-Na… Naruto kun…- pronunció una desconsolada hinata, mirando al suelo mientras apretaba los puños. Sasuke se acercó con un gesto burlesco, sabiendo lo que le iban a decir. "Naruto kun nos salvará"… como si pudiese, Sasuke estaba deseando que apareciese para divertirse de verdad…
-¿Quieres que le traiga también? Todavía tienes una hermana pequeña, sería divertido poner a tu gran amor a hacerle… algo…- se burló el uchiha, temblando el labio inferior de la hyuuga mayor al imaginarse esa posibilidad. Sasuke tenía que admitir que se le ocurrían ideas terribles últimamente, como hacerle ver a la hyuuga a Naruto acostándose con su hermana menor… un auténtico golpe de gracia sería… aunque todo era un farol. Para su mejor amigo tenía un plan mejor, uno alejado de todos los demás… sobre todo tras enterarse de cierto detalle de su ascendencia…
-Naruto te hará trizas…- completó Ino, mirando con tal odio al uchiha que podría haberle matado si eso fuese mínimamente posible… sin un sharingan al menos. Todas las allí presentes tenían un héroe, algunas desde la batalla contra pain, otras desde muchísimo antes incluso… un shinobi de pelo rubio y ojos azules que no se rendía nunca. Pero Sasuke cortó a la yamanaka con una sonora carcajada, una cruel, llena de locura, para luego agarrarla del pelo y ponerla frente a sus ojos sin que la rubia pudiese hacer nada más que apretar los dientes por el dolor.
-dudo que pueda hacer mucho después de que enviase a Sakura revivida a arrancarle los ojos…- reveló Sasuke, abriendo los ojos las allí presentes con terror. Ino lo entendió de inmediato: Sasuke había dado con la gran debilidad de Naruto… el uzumaki jamás levantaría una mano contra ella, y menos con lo culpable que se sentía por su muerte… Antes de que Ino pudiese incluso llorar más, el pelinegro ya la había vuelto a reducir con un genjutsu. Ino yamanaka volvía a ser Ino uchiha. Y a ella la siguieron el resto de mujeres uchiha. El harem perfecto… obediente… servicial. El futuro de la casa real uchiha, casi podía verlo…
-Sé que esta raro que yo lo diga…- le interrumpió la voz de Kabuto a su espalda mientras el pelinegro desataba a casa una de ellas de sus grilletes personalmente. Eran sus esposas, su propiedad, otros hombres solo las tocarían cuando fuese estrictamente necesario.- …pero hasta a mí me ha parecido cruel… Podrías haberles matado en privado y luego decírselo y te habrías vengado igual…- más que un reproche, Sasuke sabía que era una hipócrita broma. Había visto a ese peliblanco durante su entrenamiento con orochimaru cometer auténticas barbaridades, como usar como juguete a Karin con saña o exsanguinar a mujeres menores de edad más por diversión que por motivos médicos… en cierta manera, kabuto y orochimaru eran una de sus fuentes de mayor inspiración a la hora de actuar.
-Hmpf…- repuso Sasuke con dejadez. Por supuesto que no quería decirle el auténtico motivo de todo, cuanto menos supiese esa serpiente mejor… eso sin contar que hubiese herido su orgullo si reconociese la verdad. Porque todo este espectáculo de la azotea de la Torre hokage tenía un doble motivo: la venganza y poner a prueba su nueva fuente de poder. Desde que mató a Sakura, Sasuke tenía claro que el dolor ajeno le fortalecía. Sentía su chakra volverse denso y frío, y por lo tanto mucho más aprovechable, y gracias a su rinnegan lo controlaba de forma perfecta. Nunca había acumulado tanto poder como en el último mes. Pero también había caído en la cuenta de algo, algo que todavía no podía explicarse… su aumento de poder variaba dependiendo de a quién causase dolor. Con las lagrimas de sus esposas había sentido algo, sobre todo con Ino, pero ni punto de comparación al aumento de poder que experimentó cuando su espada atravesó el pecho de Sakura. Y, desde luego, fue muchísimo menor del que sintió cuando Naruto se enteró de la muerte del amor de su vida. No, con el rubio el aumento de poder había sido exponencial… por lo que necesitaba al rubio cerca. No le bastaba con su harem, con Naruto sufriendo cerca de él, sería un Dios shinobi. Tendría una fuente ilimitada de chakra. De ahí la pregunta que se dispuso a hacer.- ¿le has encontrado?
-No…- contestó con seriedad el yakushi. Por supuesto que sabía a quién se refería… Naruto uzumaki. La vida de ese pelinegro giraba en torno al rubio, ya durante su entrenamiento se esforzaba el triple cuando oía hablar de su gran rival, y ahora esa obsesión se había vuelto enfermiza. Sasuke podría disfrutar de verdad de su victoria, ser feliz… técnicamente había conquistado el mundo, y estaba en su hogar… pero, en lugar de eso, le sentía ansioso, enfermo… obsesionado con Naruto. Irónico, cuanto menos… ni alcanzando todos sus objetivos podía ser de verdad feliz. Oficialmente, el sennin les había perdido la pista en la cripta: Karin había sellado a su esclava del edo tensei, y acto seguido había desaparecido con Naruto. Y decía oficialmente, porque desde luego que la serpiente sabía dónde estaban… por supuesto que nunca perdería de vista a su juguete favorito, esa pelirroja era de su propiedad… pero prefería guardarse la información. En cuanto parasen a asentarse y dejasen de moverse continuamente, Kabuto iría y los atraparía. Mataría al rubio y lo añadiría a sus huestes no muertas tras apoderarse del kiuby, y entonces podría hacer frente al uchiha y conseguir el sharingan y el rinnegan. Una serpiente no tiene aliados, solo presas a morder.
-En cuanto lo encuentres recuerda: lo quiero vivo. Usa a mis seis siervos más fuertes…
-¿los seis? Yo creo que con el más débil basta, no es más que un ciego, y ella no es rival…- jugueteó el sennin. Por supuesto que quería obedecer esa orden y tener a esos seis a su alcance, serían unas adquisiciones perfectas para sus huestes tras cumplir su misión, pero, cuanto más hablase el uchiha, más descubriría el yakushi. Aunque Sasuke no iba a caer en esa trampa visto lo visto, puesto que arqueó una ceja.
-Si quieres subestimarlo, te recomiendo invitarlo a tu base y recibirlo en pijama, así morirías como tu maestro y completarás el ciclo…- siseó Sasuke, obteniendo un ligero tic de enfado de la serpiente. ¿Acaso se creía kabuto que era el único capaz de insultar veladamente en esa conversación?- Vete, tengo otras cosas que hacer…- ordenó, obteniendo un asentimiento de kabuto, que desapareció en un sunshin mientras el uchiha les hacía una señal a Ino y Hinata para que lo acompañasen a su cuarto. Como había reconocido hace un rato, ese día iba a hacer tres cosas muy placenteras: dominar a una aldea corrupta, ver morir a sus enemigos acérrimos… y estrenar su nuevo harem con las dos mejores. Y quién sabe… quizás las dejaría ser conscientes de lo que había hecho nada más terminar… su dolor no le daba mucho poder… pero algo es mejor que nada.
-¡Que no, cabezota!- exclamó Karin mientras se exasperaba como nunca.- ¡Que no puedes entrenar todavía!
Kami santo, era como viajar con un niño pequeño. Los uzumaki ya llevaban varios días de marcha desde la cripta uchiha, días de marcha a través de territorio hostil que no habían impedido a Karin aprender más sobre su acompañante, sobre todo ahora que había decidido no juzgarlo y aprender todo desde cero. Y había visto algo bastante curioso: Naruto siempre se movía al revés del mundo. Cualquier otro, después de literalmente perder los ojos y casi las cuatro extremidades, se habría pasado meses en cama. Años incluso. Pero ese rubio no. La ojirroja no iba a negar que esa regeneración uzumaki, unida al efecto del chakra del nueve colas, ayudaba sobremanera, pero no era lo único. Naruto tenía una voluntad de hierro. Ya se le había encontrado meditando el mismo día siguiente de partir rumbo a su destino para acumular chakra natural, queriendo facilitarle el trabajo a su amiga. La pelirroja no había dicho nada, sobre todo porque esa habilidad del rubio había sido una grata sorpresa, un golpe de suerte entre tanta desgracia. Tenía la firme intención de curarlo, y parte de sus planes pasaban por usar chakra natural, un chakra con grandes aplicaciones regenerativas, pero no sabía cómo conseguirlo… hasta que esa caja de sorpresas con esos inmensos ojos azules había solventado el problema sin saberlo. Naruto era el único usuario de senjutsu con vida en el continente shinobi, descartando a juugo y kabuto. Pero ya, cuando le vio ensayando katas de los sapos y el hirashin, tuvo que frenarlo y vigilarlo día y noche para que no volviese a las andadas. Sobre todo porque siempre se acababa golpeando contra algo en la cabeza, o cayendo en algún río o en una zanja… Estaba claro que Naruto no se iba a acostumbrar a estar ciego y necesitaba un entorno controlado, suerte que ya estaban llegando…
-Jooo, si solo serían unos rasen shuriken, dattebayo…- se quejó el rubio con un mohín, entrecerrando Karin los ojos con sospecha.
-¿Lo estás haciendo a posta verdad?- preguntó, entre indignada y divertida, la ojirroja. Ah, Naruto también era como un niño pequeño en ese sentido… le encantaba bromear. Lo cual agradecía muchísimo la uzumaki, una recuperación era mucho más sencilla si el paciente estaba animado, y el rubio parecía mucho más abierto desde que salieron de esa cripta. No sabía si era por saber que esa chica estaba a salvo, si por haber más confianza… si por estar a gusto con ella… Karin en serio que fuese eso último… pero se le veía mucho más cercano que al principio del viaje. Todavía tenía episodios de tristeza, donde Karin podía sentir con su ojo de kagura un inmenso dolor en él, seguramente cuando se paraba a pensar en que su ceguera podría ser permanente, pero también tenía momentos de alegría, como el que estaban viviendo en ese momento. Se esforzaba por avanzar, y eso era un comienzo prometedor.- ¿A que te quedas sin ramen?- amenazó la chica con una media sonrisa, mientras Naruto arqueaba las cejas con temor.
-Oye… que está mal quitarle la comida a un ciego…- repuso el ojiazul, arrancándole una ligera risa a Karin mientras el rubio reía también. La uzumaki tenía que reconocerlo: ese chico tenía una sonrisa preciosa.- Lo que todavía no entiendo es… ¿Por qué tengo que comer sin camiseta dattebayo? Aquí hace un poco de frío…- Karin enrojeció ligeramente, intentando buscar una buena excusa mientras el uzumaki zampaba más fideos al ofrecimiento de su pariente.
-Eh… sabes que la piel te la puedes limpiar solito, pero la camiseta la tendría que lavar yo cuando la manches, como llevo haciendo estos días, ¿no?- contestó la uzumaki con rapidez, enorgulleciéndose por su gran respuesta, aunque la razón fuese mucho más… egoísta. Con la mano libre, la ojirroja se ajustó los lentes y contuvo el aliento mientras miraba el torso perfectamente musculado del ojiazul. Kami santo, desde que Sasuke acudió con ella a esas aguas termales no veía un cuerpo tan… perfecto. Los abdominales surgidos del entrenamiento intensivo, marcados gracias a la postura del rubio; esos pectorales con alguna pequeña cicatriz que no desentonaba en absoluto y que le daba un toque peligroso; ese pelo rubio largo y suelto... Y lo de pasarle con la excusa de la suciedad un paño húmedo por el torso para limpiarlo después de comer la permitía apreciar también ese relieve… ¿entre primos muy, pero que muy muy muy, lejanos esto contaba como incesto? Lo cierto es que cada vez le importaba menos dormir en la misma tienda que él… aunque lo hacía para asegurarse de atenderle si le pasaba algo y vigilarle, no había razones para pensar en compartir también saco de dormir... Tuvo que dedicar su mano libre a controlar su hemorragia nasal por ahondar un poco en esto último.- Venga, démonos prisa, que quiero encontrar las ruinas antes de comer.
El ojiazul asintió y terminó sus fideos mientras Karin comenzaba a recoger el campamento. Porque la pareja uzumaki, después de varios días, había llegado a su destino: la isla de uzu. El ancestral hogar uzumaki cubría todas las necesidades de los viajeros: alejado de la civilización, sin habitantes, con abundante caza y pesca, oculto gracias a las nieblas y corrientes, desconocido para sus perseguidores, y, lo más importante, con una inmensa biblioteca abandonada llena de grabados sobre fuinjutsu o los kekkei genkai uzumaki… como el que poseía Karin. Si, si había alguna forma de curar a Naruto, la encontraría allí, estaba segura. Su madre se lo había dicho mil veces: cuando dudes de a dónde ir, dirígete al hogar. Y uzu actualmente era lo más parecido a un hogar que tenían, toda vez que konoha estaba ocupada por Sasuke uchiha. Habían dormido en casa de un viejo amigo del rubio, un viejo constructor de puentes de nami no kuni, y antes del amanecer habían cruzado a la carrera el mar rumbo a la isla del remolino. Cualquiera se hubiese perdido, pero Karin no dejaba de ser un ninja sensor. Sin contar que Naruto percibía a su zorro muy… colaborador desde que la pelirroja anunció su destino… y sobre todo tras detectar algo en ese lugar, y por ello gozaba ahora de un olfato y oído mucho más preciso que me permitía incluso algo de autonomía. Normalmente desconfiaría del biju, pero, tras el episodio con Sakura, Naruto tenía claro que el kitsune nunca atentaría contra su vida… al menos desde el exterior.
Llegaron a la isla sin problemas, evitando las trampas gracias a las habilidades de la ojirroja, pararon a desayunar, y ahora iban a continuar hacia los restos de la gran aldea de Uzushiogakure (aldea oculta entre remolinos y mareas). Atravesaron la espesa arboleda del lugar, rico en vegetación por estar n las orillas de un volcán, mientras la ojirroja contenía la respiración. Su madre le había contado tantas cosas sobre ese lugar, parecía tener siempre una parte de su mente ahí a pesar de que no lo veía desde que era una niña. Le habló de sus altos edificios, alimentados por una extraña energía conocida como el ryumyaku (colmillo de dragón), una energía surgida del volcán y canalizada a través de un avanzado fuinjutsu por las calles. Le habló de sus murallas altas y blancas, de sus calles abiertas y luminosas, de sus gentes amables de cabello rojo… uzu parecía un paraíso en los cuentos de su madre. La ojirroja no era estúpida, sabía que, tras el ataque de las aldeas durante la primera guerra, de uzu solo quedaban ruinas y muerte, un erial lejos de la civilización. Que los cuentos de su madre eran edo, cuentos. Pero no la importaba, quería ver con sus propios ojos el único lugar al que un uzumaki podía llamar de verdad hogar pasase lo que pasase. A,vos lo habían hablado, sentían una conexión especial con esa isla, como si les llamase… y querían obedecer. Aunque algo la hizo detenerse de golpe, parándose también su acompañante con un gesto serio.
-Hay alguien a la entrada de la ciudad…- anunció Karin mientras adoptaba una pose de guardia.- Y mi ojo de kagura es incapaz de identificarlo…- reconoció, preocupada. ¿Y si era un enemigo? Aunque no era Sasuke ni kabuto, ni percibía ninguna emoción hostil, solo tranquilidad… era extraño.
-Lo sé… diría que es una mujer por su olor, aunque huele extraño…
-¿Edo tensei?
-No… no huele a rancio como le ocurrió a Sakura chan… huele a vida incluso, pero es como si se confundiese con su entorno… es raro, debemos ir con cuidado.
-Quizás deberíamos…- interrumpió Karin con preocupación, temiéndose una nueva emboscada. Pero el ojiazul ya había continuado rumbo a su objetivo, ignorando sus dudas. Karin se palmeó la frente, ¿eso era ir con cuidado para el rubio? Fuese quién fuese, no les iba a impedir entrar, eso lo tenía claro, así que saltó de inmediato para ponerse a la par de Naruto. Atravesaron la maleza con velocidad, y cayeron pronto sobre una zona de hierba baja, frente a las puertas de la aldea y de su posible adversario. Se trataba de una mujer alta, esbelta e impresionantemente atractiva. Su kimono blanco e impoluto de rebordes dorados marcaba una figura envidiable y armoniosa, y combinaba a la perfección con su piel suave y blanca, y contrastaba con su pelo rojo de un tono más apagado que el de la uzumaki. Sus ojos violeta muy oscuros miraron con curiosidad a los visitantes, mientras Karin contenía el aliento. Había visto ese rostro antes, en la biblioteca de orochimaru… pero era… era…
-¿quién eres dattebayo?- preguntó Naruto, cuya ceguera le impedía ver a la fémina. La mujer sonrió antes de contestarle, divertida por la pregunta, mientras a Karin se le atoraban las palabras. Era imposible…
-¿dattebayo eh? Hacía muchísimo que no oía una coletilla así…- contestó con una voz tranquila, pausada, melodiosa incluso, para luego continuar hablando.- Ya que al fin han vuelto al hogar los hijos del remolino, permíteme que me presente: mi nombre es Mito. Mito uzumaki.
Bien, ponemos fin hoy, vuelvo a dejaros con las ganas de más (espero xD) con la introducción de este nuevo personaje. Es difícil mantener el ritmo de los anteriores capítulos, hoy tocaba más desarrollo y menos pelea, no os parece?
Empecemos con kurama. Si, una visión de la vida negra, difícil, oscura... kurama no deja de ser el demonio del odio. Tened en cuenta que un biju no puede morir, por lo que es lógico que no crea en la vida más allá de la muerte... si a eso le añades su visión desengañada de la vida... tenemos esa conversación. Como veis, todo tiene un por qué, y en este caso el biju quiere dejarle claro a su jinchuriki que no debe rendirse... solo que a su manera. Kurama teme acabar con su otra mitad en el estomago del shinigami, y por eso actúa en consecuencia.
Sobre Naruto y Karin... Naruto está ciego. Si, era imposible salir de la paliza que le pegó Sakura sin secuelas graves, y la secuela es quedarse ciego. Y estaría inválido si no llega a ser por Karin y su habilidad de curación. Ahora se plantea un nuevo problema: ¿podrá un Naruto confundido, solo y ciego vencer a un Sasuke con el rinnegan, el sharingan y konoha? Ya se verá. De momento, esa ceguera sirve para acercar a los dos uzumaki más rápido, ya podéis empezar a ver a la pelirroja siendo más... ella, al final del capítulo xD.
Y sobre Sasuke... en el sotano de la maldad del uchiha SIEMPRE habrá una planta más. Os lo dije al empezar, Sasuke será un villano a la altura de Naruto, disfrutadlo sin remordimientos, es el malo, y como tal actúa. Podéis ver que tiene TODO ahora... incluida una venganza cruel (todos los clanes de konoha se han quedado sin líder, imposibilitando una rebelión) y un harem. Si, tiene un harem, un pequeño guiño a Fjaka puesto que aquí lo ha logrado siendo... Sasuke uchiha. Podría haberme recreado, pero se trata de progresar en su pj, y los capítulos que vienen nos aportarán más sobre él. Vosotros qué opináis, ¿justa venganza? ¿O crueldad gratuita?
Y por último, mito. Adoro a ese pj. Es un guiño a KnK, concretamente al tercer Arco de esa obra (donde se desarrolla su pj, aunque tranquilos, en el siguiente capítulo explicaré todo) y al especial "la sombra sobre Uzu", donde explico la historia uzumaki para todos mis fics (todos la comparten, es mi pequeño canon particular). Pasaros a verla si tenéis curiosidad, básicamente explico su nacimiento, desarrollo y caída en unas 10000 palabras.
Y finalizo ya, espero que os haya gustado. En el siguiente capítulo tendremos más de todos, un saludo!
