Cap5: sabiduría.
Buenas, aqui un episodio mas de la oscuridad en ti. La trama avanza, hoy tenemos mucho desarrollo introspectivo y transfondo, quiero ampliar un poco a los pj de Sasuke y kurama, sin cintar que tenemos algo de la historia de Uzu y a Mito uzumaki. Poco a poco voy preparandolo todo para cierto momento culmen de la obra y ese duelo que todos estamos esperando. por lo pronto, VAMOS CON LOS REVIEWS :D
Nothernlights91: Saludos! que tal vas?
me alegra que te gustase, y el toque de tenten... a ver, en un principio iba a quedar incluida en esa enorme masa de chicas random destinadas a crear uchiha hibridos (en el plan de Sasuke, que no tiene por que cumplirse eh! xD), pero me dije "Que coño, vamos a arrancarle una sorpresa a Nothern xD". A ver, me restaria el merito, pero tengo que admitir que Sasuke de villano da para estas ideas. estamos ante un shinobi MUY poderoso, MUY inteligente y con una unica debilidad que es el prota de la serie, es el villano final que naruto se merecia en lugar de Obito-Madara-Kaguya. Cambias a esos 3 por Sasuke dirigiendo a los zetsu y revividos en su venganza final contra la hoja y, en mi opinion, la serie gana MUCHISIMO. Si te fijas, toda la guerra sobraba y ese duelo final podria haherse dado perfectamente sin ella: Sasuke dirige akatsuki, obtiene el rinnegan de pain, convoca el gedo mazo y reta a naruto. Pero claro, habría sido necesario matarlo y kishimoto no podia vivir sin su gran amor...
Y si, el narukarin va poco a poco. A ver, naruto no deja de haber perdido al amor de su vida hace poco, ese escollo impide que se abra a karin y frena un poco su relacion, pero mito sabra que hacer. Si lo piensas, su incorporacion era necesaria, es perfecta para entrenar a ambos uzumak. Sin contar que el tono dramatico de la obra impode ver a la karin pervertida completamente desatada, como en Asqueroso baka hentai. Pero dame tiempo... solo estamos por la mitad de la obra!
Espero que te guste lo de hoy y vayas bien, un saludo!
Kirito720: Hola! vamos por buen camino si te gusta ;) Si, sasuke en esta obra busca provocar eso, odio, rechazo, es el puto villano y antagonista! Debe de ser lo contrario a lo que se siente con Naruto. Aunque hoy lo vas a ver mas humano. Y lo de recuperar la vision... lee y entenderás :D
Y en ese otro fic el villano sera obito, y como es comedia y dirige un ejercito de zetsu, abdo a la caza de golpes comicos para ponerle. Ya lo veras, sera mi nuevo fjaka...
Un saludo y espero que lo de hoy te mole! El clon ateo es el heroe que este fic necesita, pero no el que tiene en estös momentos XD
Shoseiki chan: buenas! placer para ambos pues, y me alegra que te guste la relacion entre estos dos y la incorporacion de mito, la uzumaki legendaria es uno de mis pjs favoritos y queria explorar una idea aquí relacionada con su pasado.
Y Sasuke... es el villano Shoseiki, y lo esta haciendo muy bien si todos deseais su muerte xD de momento tiene su harem, su ejercito, su aidea... parece que lo tiene todo no? sigue leyendo y veras qué le falla. Un saludo y espero que lo disfrutes!
Gjr-sama: Saludos! coincidimos: he escrito sobre Sasuke redimido, sibre Sasuke comico, sobre Sasuke chica... y mi favorito sin dudas es este, SASUKE VILLANO. Lo junta todo, y le viene perfecto a su forma de ser y personalidad, una lastima que kishi lo convirtiese en una especie de version ninja del profesor snape...
La clave de naruto para enfrentarlo la llevais viendo desde el capitulo 1, solo dire eso ;) Aunque te lo adelantare: nada de rinnegan. solo hay dos en la serie (quitando el inventado por kishimotroll para que Sasuke hiciese algo util), y en este fic uno lo lleva Sasuke, el otro lo ha destruido. Asi que naruto tendra que afrontar su duelo sin doujutsu ocular... ya lo veras.
Hoy tienes mas pistas, un saludo y disfruta!
Thonycvs: hola! Gracias, lo cierto es que me gusta haber acertado con Sasuke, temia haberlo hecho denasiadi cruel, pero a mi juicio esta hasta quedando canonico. En la serie se veia que tenian miedo de volverlo irremediablemente malo y quedarse sin dibujar sharingan (si te fijas, cada vez que va a hacer algo terrible aoarece un deus ex machina y lo salva, es ridiculo), aqui no hay nada de eso: es el villano, va a por todas. Y punto. Y la inclusion de Mito... es perfecta para entrenar a naruto en su power up, ya lo veras!
Y si, Kurama es muy sabio... miles de años de existencia, mucho odio acumulado... le pongo como una esoecie de contrapunto filosofico de naruto, una forma de hacerle madurar. Hoy vas a tener mas, y encima con cierto desarrollo de su pasado. Un saludo y espero que te siga gustando!
DeathAlex5978: Saludos! querias mas? hoy hay mas xD y en cuanto acabe fjaka me pondre como un loco con esto, que tengo muchas historias en la nevera esperando para salir XD
Sobre el rinnegan... para despertarlo es cierto que necesitas chakra de esos dos, pero tambien necesitas un sharingan. Darselo a naruto seria contraproducente: para empezar, tu mismo has visto que naruto no tiene ni idea de manejar doujutsu oculares; y a eso hay que añadirle que le quitaria toda ls intriga a la batalla final. No, Sasuke controla los doujutsu, es el talento y la genética, y naruto... naruto tiene el odio, guiño guiño.
Espero que lo de hoy te guste tambien, un saludo!
-aaaaaaaaaaa- personaje hablando
-aaaaaaaaaaa- personaje pensando
-aaaaaaaaaaa- Ser sobrenatural, dios, invocación hablando
-aaaaaaaaaaa- Ser sobrenatural, dios, invocación pensando.
RENUNCIA DE DERECHOS: Desde luego, no soy masashi kishimoto camuflado. Lo siento. El mundo Naruto le pertenece y se lo vende a quien quiera, actualmente está con boruto buscando algo de originalidad mientras plagia el argumento del Naruto original. Yo solo pongo esta historia en circulación, sin ánimo de lucro.
Ad uno, disce omnes (de uno, aprender todos)
- Ya que al fin han vuelto al hogar los hijos del remolino, permíteme que me presente: mi nombre es Mito. Mito uzumaki.- expuso la fémina con su suave voz. Karin se quedó observándola con los ojos como platos: era ella. Joder, era Mito uzumaki, la legendaria fuinmaster. Su madre le había hablado mil veces de ella, incluso le había enseñado grabados con su imagen, y no le ofrecía dudas. Su aspecto era incluso más hermoso que en las pinturas: su cuerpo curvilíneo, que aún con ese kimono blanco tan elegante se podía entrever claramente (sobre todo en la parte superior, para envidia de la ojirroja), acompañaba a un rostro de tez clara, con unos labios carnosos y unos ojos de color violeta oscuro muy penetrantes junto a ese pelo rojo tan característico. Vale, viendo lo que se estaba fijando en ella podría pensarse que Karin jugaba a dos bandas, por así decirlo, pero tenía razones para ello. Es más, iba a gritarlo cuando el baka de su compañero de viaje decidió hablar.
-¿Mito? ¿De qué me suena…?- se preguntó mientras se tomaba el mentón el uzumaki ciego, para exasperación de la chica de lentes.
-¿En serio no lo sabes? ¿Qué clase de uzumaki eres? ¡Es la gran matriarca de nuestro clan, la uzumaki más poderosa de la historia!- Naruto arqueó las cejas, sorprendido. Joder, ¿alguien tan poderoso y no había oído hablar de ella? ¿Por qué se dormía siempre en las clases de historia shinobi?- Pe… pero, es impo… po…posible que esté aquí… Mito uzumaki lleva casi medio siglo mu… mu… muerta…- expuso entre tartamudeos la uzumaki pelirroja, adoptando un tono azul tanto Naruto como ella… ambos compartían un amor incondicional por el ramen y un temor irracional por los…
-¡Anda y no me jodas, un fantasma!- chilló Naruto con terror, retrocediendo un paso entre temblores junto a Karin mientras Mito observaba todo con una gran gota de sudor en la espalda y una ceja arqueada.
-Joder, vergüenza sobre nuestros ancestros…- murmuró para sí misma mientras suspiraba, para luego recobrar la compostura.- No soy un fantasma, pero la niña tiene razón, Mito uzumaki lleva medio siglo muerta.- Ambos uzumaki tragaron hondo, para seguir escuchando a la ojivioleta con algo de renuencia.- Solo soy una fracción de chakra de la princesa del remolino conocida como Mito uzumaki. Es obligación de cada princesa dejar una parte de su chakra aquí para guiar a su sucesor en sus momentos difíciles, y la destrucción de nuestro hogar está claro que está a la cabeza de esos momentos…- explicó la pelirroja mayor, mientras ambos uzumaki asentían ya más tranquilos. Aunque ambos pensaban lo mismo: ¿solo era una fracción del chakra de la original? Si estaba al nivel de un jounin alto…- Si, soy solo una fracción del chakra de Mito, pero una fracción del chakra de un uzumaki purasangre equivale a muchísimo… y eso que realmente no debería de estar aquí si os lo confieso… teóricamente, soy la anteúltima princesa del remolino, tendrían que haberme sustituido ya, pero mi sucesora no pudo enviarme su chakra, Kami sabe por qué… pero bueno, hagamos las presentaciones pertinentes bien…- Mito se quedó observando a los uzumaki, esperando sus nombres.
-Ka… Karin uzumaki… mito sama…- se presentó con una mezcla entre admiración y respeto la chica de lentes.
-Naruto uzumaki, Mito baa chan.- dijo Naruto, obteniendo un arqueo de cejas de mito. ¿Qué forma era esa de llamarla? Ni Tsunade chan la había llamado así.
-¿tú también eres uzumaki? Pero… si eres rubio… ¿te teñiste para camuflar tu origen de los enemigos?- preguntó con, por primera vez desde que se vieron, sorpresa la uzumaki legendaria. Era algo básico en el clan uzumaki: amor por el ramen, habilidad para escribir, reservas inmensas de chakra, un carácter de mil demonios si eres mujer, y pelo rojo como el fuego.
-Lo soy dattebayo… es el pelo de mi padre, Minato namikaze, pero creo que mi madre era uzumaki…
-¿Minato kun? ¿Ese niño tan habilidoso? Bueno, creo que eres uzumaki entonces… al menos eso percibo por tus reservas de chakra… y ya existen casos de uzumaki sin pelo rojo…- pensó en voz alta Mito, recordando cierta obsesión pelirroja de ese niño tan bueno para el fuinjutsu y comenzando a sospechar… además de pensando en su propia nieta, que salió rubia a pesar de los rezos de su abuela.- Bien, yo soy Mito Uzumaki, y estoy aquí para ser vuestra guía…
-¿Nuestra guía…?- preguntó Naruto, rascándose la cabeza.- ¿Guía para ver qué, dattebayo?
-La historia de nuestro clan… seguidme, Karin y Naruto, herederos del remolino, dejadme mostraros Uzushiogakure…- declaró la princesa del remolino de forma solemne, comenzando a andar
Los tres uzumaki entraron en el recinto donde antiguamente descansaba la legendaria ciudad del remolino. Por el tono grandilocuente de la princesa del remolino, cualquiera se esperaría la gran aldea de los uzumaki en su plenitud… pero nada más lejos de la realidad. Lo que antes era uzushiogakure, la envidia del mundo ninja, ahora era un cúmulo de ruinas destrozadas, horadadas por el pasar del tiempo. Podían vislumbrarse los esqueletos de edificios inmensos, tan altos como los de konoha, así como el asfalto de las calles lleno de polvo y de restos de alquitrán y suciedad. Era extraño… ni la vegetación crecía dentro de la ciudad. Casi tan extraño como el ambiente que se respiraba. Diversas estatuas de antiguos señores uzumaki, a las que el tiempo trataba más o menos bien, mostraban manchas de hollín en dirección sur, hacia el volcán que coronaba la isla, y de sus ojos caían manchas rojas en forma de lágrimas… como si hubiesen llorado sangre. Pero, a medida de que se adentraban en la antigua ciudad, todos esos detalles pasaron a ser nimios. Al principio, creyeron que lo que se encontraba diseminado entre las calles eran rocas… quizás más estatuas. Pero, cuando Karin se acercó a una de ellas, no pudo reprimir un gesto de espanto. Era una figura humana… una figura humana hecha de ceniza. Su gesto era el de una persona gritando de terror, con las manos en su cara y su cuerpo retorcido, gritando en dirección al volcán del centro de la isla. Y junto a él había decenas más, cientos… no podía contarlas…
-No gastes ni una lágrima por ellos, chiquilla…- dijo Mito con indiferencia, obteniendo un gesto sorprendido de la ojirroja.- todos ellos eran invasores, nuestros ancestros recibieron un entierro digno…
-Mito baa chan… po… ¿Por qué hace tanto frío?- preguntó Naruto, extrañado por el cambio repentino de ambiente. No veía nada, se estaba literalmente dejando guiar por su prima oficiosa, pero si que podía sentir. Y se sentía mal, casi enfermo. Sentía la temperatura varios grados por debajo de lo normal, y ese frío aferrándose a sus huesos con ansia. Incluso podía decir que su mente se veía asaltada por pensamientos oscuros, casi antinaturalmente. No era normal…
-Para contestarte a eso debería de hablarte antes de Uzu…- repuso la pelirroja, atrayendo la atención de los dos jóvenes.- Uzushiogakure fue el hogar de nuestro clan por cientos de años, desde que el primer uzumaki, el gran Arashi Uzumaki, guió a nuestro pueblo a un lugar sin guerras donde prosperar. Nuestro fundador encontró esta isla por visiones otorgadas por nuestro patrón, la deidad de la muerte, el gran Shinigami sama. Era un lugar digno de ser llamado hogar: una gran isla en el este, fértil gracias a su terreno volcánico, lo suficientemente lejos del continente como para evitar conflictos, pero no tanto como para aislarnos. Aquí, nuestro clan prosperó sin miedo, dedicándose a cultivar la tierra y nuestras artes. Entrenamos el kenjutsu hasta convertirnos en los amos de la espada, el fuinjutsu para crear técnicas imposibles, nuestra caza para convertirnos en auténticos depredadores. De nuestro fuinjutsu surgió incluso la energía que alimentaba nuestra ciudad, el ryumyaku, la fuerza del volcán canalizada por nuestros sellos, una energía que alimentó de luz nuestras calles y de fuerza a nuestras máquinas. Mientras muchos todavía vivían en cuevas, nosotros teníamos edificios de decenas de plantas; mientras otros solo conocían el fuego, nosotros ya teníamos linternas. Tal fue nuestra prosperidad que el territorio del remolino se extendió más allá de esta isla: abarcamos la isla de nami y la costa suroriental del actual país del fuego, nuestro territorio… nuestro hogar. Forjamos alianzas, nos abrimos al mundo, y finalmente asistimos al nacimiento de las naciones ninja… nuestra perdición…- reconoció la uzumaki mayor, obteniendo el asentimiento de Karin, que ya conocía lo que venía… la peor pesadilla de su difunta madre. Pero Naruto no conocía esa parte de la historia, solo sabía que su nación ancestral había desaparecido. Jiji sarutobi nunca le explicó los detalles, y se le veía realmente incómodo cuando Naruto le preguntaba por el significado del remolino que llevaba siempre en su ropa.
-Co… ¿Cómo va a ser nuestra perdición el nacimiento de konoha, dattebayo?
-Veo que no sabes mucho de lo que ocurrió en el pasado… cada nación ninja tiene un lado amable Naruto, pero también uno oscuro… y nuestra hoja no se libra de ello…- expuso una dolida Mito, mientras Naruto comenzaba a reflexionar sobre eso. Qué le iban a contar a él sobre el lado oscuro de konoha…- Si hubiésemos sabido el futuro, os puedo asegurar que no habríamos permitido el nacimiento de las grandes naciones ninja. Trajeron la paz a sus territorios, no lo negaré, pero a costa de llevar la guerra al resto. Nuestros líderes intentaron asegurar nuestro porvenir aliándose con la más fuerte, la aldea de la hoja. Incluso me entregaron a mi en matrimonio al gran Shodai hokage…- Naruto arqueó las cejas con sorpresa… ¿una uzumaki fue la esposa del gran hashirama senju? Iba a preguntar sobre ello, pero pudo notar cómo Karin le ponía la mano en el hombro. Puede que el uzumaki no lo pudiese notar por su ceguera, pero el rictus de mito se había contraído, reteniendo un gesto de culpa. No era conveniente interrumpir…- Hashirama kun era un buen hombre, en ese sentido tuve mucha suerte… aunque él se merecía una esposa mejor. El caso es que nos creíamos a salvo… nuestro ejército era fuerte, nuestro fuinjutsu nos hacía maestros de las cinco artes elementales, nuestros kekkei genkai eran poderosos, y contábamos con la escolta de la invencible konoha… y de nuestra confianza, llegó nuestro fin. ¿Qué sabéis de la caída de Uzu?
-Mi… mi madre me contó lo que recordaba Mito sama… un día cualquiera, Kumo, Kiri y Iwa atacaron nuestro hogar y lo destruyeron, aunque a costa de tantas bajas que tuvieron que rendirse a konoha al mes siguiente…- expuso Karin de forma académica, obteniendo un asentimiento de la ojivioleta.
-¿las demás naciones provocaron esto?- preguntó Naruto con un tono dolido.
-Si. Nos temían y envidiaban, veían en nosotros un enemigo terrible con demasiado poder, así que dejaron todos sus conflictos de lado y se unieron en un inmenso ejército para saquear nuestro hogar ancestral. Era un doble golpe: destruyendo uzu, ganarían nuestro fuinjutsu y nuestros genes gracias a las prisioneras capturadas…- Naruto endureció el rostro mientras Mito continuaba hablando.- … y además debilitarían a su principal enemigo, la aldea de la hoja. Llegaron por sorpresa desde el mar, sitiando nuestra isla, y se desencadenó la gran batalla por Uzu. Puede que fuésemos pacíficos, pero eso no quiere decir que fuésemos débiles. Un uzumaki combatiendo en su tierra vale por cien enemigos, y no es un simple dicho, es ciencia cierta. Nuestro fuinjutsu causó bajas a centenares entre nuestros invasores, nuestras defensas impulsadas por el ryumyaku destrozaron a los shinobi enemigos… pero eran demasiados. Poco a poco, hombre a hombre, consiguieron avanzar, y nuestra ayuda no llegaba… konoha no nos ayudó y se quedó mirando…
-¡ESO ES MENTIRA!- exclamó Naruto con furia.- Nuestra aldea tendrá sus defectos, pero no abandona a sus aliados, y menos con hashirama senju al frente- declaró con vehemencia. Puede que no tuviese ni idea de lo que sabía el resto… matemáticas, ciencias, literatura… eran cosas de personas más inteligentes. Pero Naruto si que sabía de una cosa: historia de los anteriores hokage. Había leído las hazañas de cada uno de ellos, y, tras el cuarto (que, irónicamente, era su padre sin saberlo), el primero era el hokage de los dirigentes difuntos que más le gustaba. Y hashirama destacaba por lo que había leído por su gran poder y enorme corazón. Iba a decirlo, cuando sintió un intenso instinto asesino en el lugar, uno que le hizo incluso callar. No necesitaba ojos para entender el paso atrás de Karin, solo con oír la voz de Mito bastó.
-Fui la esposa de hashirama en ese momento, y te puedo asegurar una cosa mocoso impertinente…- declaró la uzumaki legendaria con un tono de voz que heló aún más la sangre de Naruto.- Si esos desgraciados del consejo de clanes de konoha se hubiesen tomado esa situación en serio y no hubiesen velado únicamente por sus intereses, habrían llegado a tiempo. Pero no, en su fuero interno vieron que sacaban más rédito dejando a Uzu destruirse junto a ese ejército que entrando en conflicto, condenando a mi clan a la extinción. Nuestro último uzukage, Kiku Uzumaki, padre de la última princesa del remolino conocida, decidió no esperar más a konoha y llevarse por delante a sus enemigos. Su cántico funerario se oyó por encima del fragor de la batalla, y por toda la isla, antes de que sobrecargase la red del ryumyaku e hiciese a nuestro volcán entrar en erupción. No se sabe exactamente qué ocurrió después, pero solo volvió un shinobi por cada nación atacante, un pobre desgraciado medio muerto que solo pudo advertir de lo que le ocurría a los enemigos del remolino…
-Mi… mi madre me contó algo más, Mito sama…- intervino Karin, sinceramente interesada.- Me habló de cómo el espíritu del ryumyaku, una entidad hecha de fuego naranja con un poder infinito, fue cazando uno por uno a cada invasor que sobrevivió a la erupción del volcán… decía que ese espíritu protege a los uzumaki, que a ella la rescató y la llevó a un lugar seguro…- Mito contempló imperturbable a Karin, que acabó callándose al ver que estaba empezando a mezclar folclore con la realidad… lo que decía sonaba fantasioso, imposible, pero es que su madre la juró hasta el mismo momento de su muerte que fue verdad… de pequeña adoraba dibujar a ese ser, era su héroe favorito.
-Tu madre vio lo que quiso ver… y lamentablemente, nunca sabremos la verdad sobre eso. Y, dicho esto, ahora contestaré a tu pregunta inicial Naruto… ¿Por qué hace tanto frío? Porque murió tal cantidad de uzumaki en este suelo que quedó contaminado para siempre. Nuestra energía vital es tan fuerte que todavía resuena nuestro dolor a través de los años, convirtiendo el recinto de la ciudad en un páramo muerto… ni la luz quiere venir aquí…- comentó Mito, fijándose Karin en que el cielo estaba encapotado por una densa niebla. Naruto asintió en silencio, mascando toda la información recibida… ¿en serio la historia de su clan era así? ¿Eso le había ocurrido a su madre? Mito decidió relajar un poco el ambiente, visto que sus dos visitantes estaban apesadumbrados.- pero bueno, creo que ya basta de malas noticias, toca centrarse en lo importante. Es hora de daros las claves para acceder a nuestra biblioteca de fuinjutsu, así os podréis dedicar a aprender nuestros sellos y a procrear pequeños uzumaki para rehacer el clan.- Ambos jóvenes exclamaron por la sorpresa mientras mito se mantenía tranquila, incluso con una pequeña sonrisa en su rostro antes de dirigirse a Naruto.- Y los quiero con el pelo de Karin, Naruto…- Ambos uzumaki menores enrojecieron furiosamente ante tal sugerencia, y sobre todo por hacerlo con esa naturalidad, aunque mito se fijó en que Karin apretó los muslos con fuerza tras mirar a Naruto al oír esa sugerencia. Era alentador, aunque ese chico parecía un poco parado… aunque no podía culparlo, no dejaba de estar ciego…
-Mito ba…- Intentó intervenir Naruto, pero la pelirroja tosió para recordarle que ese no era el tratamiento que debía de usar.- Mito sama… no… no hemos venido a eso… ¡si somos primos dattebayo!
-Nimiedades, mis padres se bañaban juntos de niños en la misma casa y yo salí perfectamente.- contestó la ojivioleta, tosiendo Karin ante tanta… sinceridad… y eso de que había salido normal… era debatible.
-Mi… mito sama… hemos venido por otra cosa…- continuó Naruto, intentando obviar ese comentario de la mujer.- Nuestro hogar ha sido tomado por el enemigo… Sasuke uchiha ha conquistado konoha, y necesitamos su ayuda para liberarla…- expuso Naruto, olvidándose incluso de tratar el problema de su vista. Para Naruto, su ceguera estaba detrás de salvar la hoja, para desesperación de Karin, que quería intervenir para recordar ese detalle, pero Naruto continuó hablando.- Con usted de nuestro lado, podremos vencerle…- dejó caer el rubio, deseoso de oír un si. Con la legendaria fuinmaster de su lado, tendrían una oportunidad. Lástima que mito no sonase entusiasmada…
-¿Así que finalmente Madara ha conseguido su objetivo, aunque a través de un descendiente? Ya se lo advertí a Hashirama kun cuando se negó a acabar con ese clan… quod somos, ho queritis… lo que somos, lo seréis vosotros. Chico, no se me ha perdido nada en konoha…- Naruto iba a quejarse, pero mito continuó hablando.- Y aunque quisiese salvarla, no puedo salir de aquí. Mi chakra está ligado al recinto de uzushiogakure, si pusiese un pie fuera, desaparecería para siempre.- Naruto apretó los dientes con rabia, ¿Por qué tenía que ser todo tan difícil?- Además, tú no estás para la venganza con esos ojos chiquillo… dedícate a vivir lo que te queda de vida en paz, quizás con alguien más, ten niños… no luches contra la corriente…- expuso la ojivioleta, deseando que el chico captase la indirecta. Pero ese chico era un varón uzumaki pura cepa… tonto, cabezota y falto de sentido común…
-Si no va a ayudar, nos iremos ahora mismo, pero no me voy a rendir… solo los peces muertos siguen la corriente…- repuso con un tono tan fiero en su voz que sorprendió a la princesa del remolino. Aunque también contribuyó esa frase… ya iban tres señales claras en cierta dirección, tenía que preguntar…
-Curiosa frase, ya me la había dicho antes un viejo amigo…- dijo con un tono intrigante Mito, para luego acercarse más al rubio, casi quedándose a un palmo de su cara… como si quisiese captar cada detalle de ese rostro.- Dime chiquillo… ¿quién es tu madre?
-Kushina uzumaki. Pero murió el día de mi nacimiento, así que no la conocí. Para el caso, es como si no tuviese madre.- Mito endureció el rostro, e inconscientemente dirigió su mirada al vientre del chico, gesto que no entendió Karin. Pero, fuese lo que fuese lo que significase esa reacción, lo cierto es que Mito dio su brazo a torcer.
-Bien… tú ganas. Nada de procrear, solo entrenar. No puedo ayudaros a recuperar konoha, pero puedo haceros más fuertes para que sobreviváis un día más al menos… chiquilla…- comentó, mirando a Karin.- Tus niveles de chakra son bajos para ser una uzumaki, sin contar que apuesto a que no tienes ni idea de fuinjutsu más allá de lo básico…- La ojirroja miró al suelo con vergüenza, reconociendo que sus conocimientos del arte de sellado se limitaban a crear sellos sencillos y modificar los ya existentes. De pronto, una nube de humo apareció a su lado, surgiendo de ella un clon de mito. Karin no pudo evitar dar un bote, la uzumaki mayor no había empleado ningún sello...- Ella te guiará hasta nuestra biblioteca. Te dedicarás día y noche a estudiar los sellos, si te conviertes en una fuinmaster, tendréis opciones… y tú, rubio cabezota "sin madre"…- continuó, dirigiéndose a un serio ojiazul, que parecía tenerla perfectamente situada a pesar de estar ciego. Curioso también, aunque la ojivioleta comenzaba a imaginar el motivo.- Poco vas a poder escribir sin ojos… no, tú entrenaras otro arte… tú vendrás conmigo a entrenar kenjutsu.- anunció, arqueando ambas cejas Karin con un gesto de preocupación.
-Mi… mito sama, Naruto kun está ciego…- mito arqueó una ceja ante la obviedad, esperando más datos que convirtiesen el oxígeno que había gastado la uzumaki en hablar en una inversión rentable, aunque por dentro estuviese satisfecha por ese sufijo. Definitivamente, el problema no era ella en lo referente a rehacer el clan…- No… no puede manejar una espada… y no podrá usar sus clones de sombra para aprender más rápido, estaríamos en las mismas con respecto a no poder ver… tardará años en alcanzar el nivel necesario para luchar.
-Ahora me entero que para manejar una katana hacen falta ojos, y no manos… si, es cierto, es poco más que un inútil por estar ciego, pero es lo único que puedo entrenar con él… su naturaleza es viento, no sé de ella, y su control de chakra es pésimo…-expuso la matriarca uzumaki, obteniendo otro gesto sorprendido de Karin… ¿Cómo sabía eso sin examinarlo detenidamente?- dime chiquillo impertinente… ¿sangras a menudo?- preguntó con un tono de crueldad la ojivioleta, buscando amedrentar al rubio.
-Cada día de mi vida…- desafió el ojiazul, arrancándole una sonrisa a Mito. Al menos tenía agallas, eso la gustaba… y mucho. Era la voluntad de hierro de la casa real uzumaki saliendo a la Luz.
-Bien, pues no habrá problema… como dice un dicho de nuestro clan… Ad uno, disce omnes… De uno, aprender todos…
Bajo el sol de una mañana de primavera, un niño de unos cinco años correteaba contento por las colinas cercanas a la aldea de la hoja. Era un gran día: hacia sol, había visto un águila (su animal preferido) volar alto hace unas horas, y lo más importante, estaba con su familia. Puede que su padre le diese algo de miedo, sobre todo cuando se enfadaba, pero era un precio muy bajo a pagar por estar con sus dos seres más queridos: su nii chan por un lado, y su kaa chan por otro. Una mañana en familia, hacía tiempo que no se lo pasaba tan bien. Su hermano mayor había estado jugando con él a los ninja, enseñándole algunos sellos de manos y a manejar el arco, pero ahora le había dejado solo para ir a entrenar con su padre, para su disgusto. Aunque le dieron la oportunidad de hacer algo que quería hacer desde hace semanas. El pequeño niño se movía con cuidado entre la florida campiña, con un montón de flores en una mano, buscando una en concreto que fuese la guinda de su sorpresa. Agradecía que su padre no estuviese presente, si así fuese, no podría preparar ese detalle, seguramente le ordenaría hacer cosas de hombres… y se enfadaría. En serio quería agradarlo, pero en este caso la recompensa hacía merecer la pena el riesgo. Exclamó de felicidad al ver al fin la flor que buscaba, una de color azul apagado que le pareció preciosa, y, con su ramo ya completo, se dirigió con una gran sonrisa hacia su objetivo.
-¡Kaa chan!- exclamó el niño con una inmensa sonrisa mientras escondía el ramo, mientras en frente suyo una mujer dejaba su lectura para mirarle con una cálida sonrisa. Se trataba de una mujer de pelo largo, negro y liso, de piel blanca y fina y constitución delgada, que atraía toda la atención del joven infante. Esos ojos marrones tan oscuros que parecían negros, esa sonrisa elegante que remarcaba los hoyuelos de sus mejillas… A ese niño no había nada en el mundo que le pareciese ni la mitad de hermoso que su madre.
-Sasuke kun.- respondió la mujer con su suave voz.
Mikoto uchiha, matriarca del gran clan de los tres tomoes, dejó de lado su lectura para atender a su ojito derecho, a su hijo menor. Mikoto no había tenido mucha suerte en lo referente al amor: su ascendencia regia y el poder latente en sus ojos le habían llevado a un matrimonio de conveniencia con el uchiha más fuerte del clan, un hombre despiadado obsesionado con el poder, Fugaku uchiha. Un matrimonio sin amor que no impidió a la pelinegra centrarse en lo único bueno que había sacado de ese hombre: sus dos hijos. Era una madre orgullosa, muy feliz: por un lado, su Itachi kun era un niño bueno, con muchísimo talento, pero además cariñoso y atento. Para su disgusto, fugaku y la guerra lo habían endurecido, y ahora se mostraba más callado, sobre todo últimamente, pero Mikoto lo tenía claro: su hijo era y seguiría siendo una buena persona, no había salido a su padre. Y por otro lado, estaba su hijo menor, Sasuke kun. Mikoto en serio que agradecía a Kami por su hijo menor cada noche: cuando su pobre itachi kun tuvo que alejarse de ella para cumplir su deber como shinobi, se la bendijo con otro infante en una de las pocas noches que fugaku pisaba el dormitorio conyugal. Su pequeño Sasuke kun, si fuese por ella le hubiese tenido abrazado hasta la vejez. Era un niño extraordinariamente empático y sensible, muy atento con su madre, y muy muy muy guapo, para gran regocijo de la matriarca uchiha. Lo había visto de reojo preparando su sorpresa, y tuvo que reprimir un sonrojo cuando lo entendió todo. Como siguiese siendo así de mayor, se olía que pronto tendría nietos…
-Cierra los ojos…- pidió tímidamente Sasuke, cerrando los ojos la matriarca con una sonrisa tierna.- Y ahora ábrelos…- Mikoto abrió los ojos sin borrar su sonrisa, encontrándose a su pequeño niño pelinegro con un hermoso ramo de flores silvestres blancas y azules en las manos. Aquí ya no pudo reprimir más el sonrojo, como para poder hacerlo… su hijo se había pasado toda la mañana buscando flores de sus colores favoritos. Detallista hasta el extremo, un buen uchiha.- ¡Feliz cumpleaños kaa chan!- exclamó Sasuke con una sonrisa. Si, ese día era el cumpleaños de mikoto, aunque solo lo estuviese celebrando con su hijo pequeño en ese momento. A su itachi kun se le había ocurrido ir en familia al campo a celebrarlo, y habían podido estar juntos un par de horas antes de que fugaku apareciese para llevarse al hijo mayor… aún así, a Mikoto le había encantado el plan. Y este regalo de su atento y tierno Sasuke lo endulzaba aún más. Aunque el niño de pronto dibujó una expresión de terror cuando vio por su brazo subir una araña. Puede que para muchos fuese algo trivial, pero Sasuke nunca había visto una… para él, era un extraño monstruo de ocho patas. Del susto gritó y tiró las flores a un lado, entrando su madre al rescate.
-Tranquilo Sasuke kun…- dijo su madre con ternura, apartándole la araña con su mano y abrazándolo mientras el pelinegro intentaba contener las lágrimas. Aún sonriendo, mikoto consoló a su hijo pequeño, acariciándole el pelo con suavidad.- Ya pasó…
-Ka… kaa chan… ¿Qué… qué era eso?- preguntó un cohibido Sasuke, que comenzaba a tranquilizarse gracias al abrazo de su madre. De pequeño, cuando tenía pesadillas, mikoto se abrazaba a él así, haciéndole sentirse protegido, a gusto… a salvo. Miró a la matriarca, que, sin borrar esa preciosa sonrisa, comenzó a explicar.
-Era una araña Sasuke kun. Pueden parecerte feas, a mí también me lo parecen…- le confesó, obteniendo una sonrisa del niño, que en serio se sentía algo estúpido por asustarse por algo que a su valiente madre le parecía tan nimio.- …pero son inofensivas, se alimentan de otros bichos solamente. Incluso hay un clan en konoha que controla a unos bichos parecidos, y dicen que son muy importantes para la naturaleza. Así que no las tengas miedo, que no hacen nada.- le tranquilizó, obteniendo un asentimiento de su pequeño. Aunque todavía le notaba abrazado a ella, con una mueca de disgusto en su rostro, casi al borde del llanto.- ¿estás bien Sasuke kun?- preguntó Mikoto, sinceramente preocupada por su bebé.
-N… no es nada…- mikoto arqueó una ceja. Sasuke no tenía secretos para ella.- Es que… he tirado tus flores…- dijo apenado, viendo el ramo que tanto le había costado conseguir reunir desperdigado a los cuatro vientos, con muchas flores destrozadas. La uchiha sonrió con ternura de nuevo.
-Ah, ¿estás triste por eso?- el pequeño pelinegro asintió con un gesto adorable.- ¿Qué te parece si reunimos tú y yo uno nuevo?- Sasuke asintió con una gran sonrisa, y Mikoto procedió a guardar su libro en su bolsa de viaje y a levantarse para acompañar a su hijo. Dejó que el viento meciese su pelo, cerrando los ojos para disfrutar de la sensación… si, no había tenido mucha suerte en el amor, pero sus dos hijos compensaban todo plenamente. Escogería este camino todas las veces. Sasuke se quedó mirándola, embobado… su kaa chan le parecía preciosa. Y quería decírselo.
-Kaa chan…
-¿Si, Sasuke kun?
-Te quiero…- dijo el pequeño, obteniendo una sonrisa de su madre. Aunque Sasuke en ese momento frunció el ceño, incapaz de comprender lo que estaba sucediendo.
-Y yo a ti, Sasuke kun.- contestó la fémina. Pero ya no se trataba de mikoto uchiha… su cabello era ahora rosado, corto, y sus ojos eran verdes esmeralda, y vestía un vestido color vino en lugar de el fino vestido azul y negro de la matriarca de los tres tomoes. Sasuke iba a apartarse, cuando dos imágenes se le cruzaron de pronto. La primera, su madre en el suelo de la vivienda uchiha, de noche, con medio cuello cortado y la mirada perdida en el horizonte. Muerta. Y la siguiente, una de Sakura haruno siendo levantada del cuello, escupiendo sangre por su boca de forma abundante, con una katana atravesándole el pecho. Y ambas hablaron al mismo tiempo.- ¿Por qué me haces esto, Sasuke kun?- Sasuke retrocedió, aterrado, para acto seguido gritar con todas sus fuerzas.
-AHHHHHH.- gritó a todo pulmón el uchiha, despertándose en su cama con un sobresalto. Tardó unos segundos en habituarse al lugar: se trataba de una habitación amplia y lujosa, en penumbra por ser altas horas de la noche. Presentaba un escritorio junto a su cama espaciosa, y un gran ventana con vistas a la aldea. Se trataba de su nueva habitación, la habitación reservada en la torre hokage para el dirigente de konoha. Aferró las sabanas con fuerza, intentando serenarse mientras los marcados y trabajados músculos de su espalda se inflaban por la tensión, resaltando aún más sus cicatrices por el entrenamiento con orochimaru, heridas de guerra de un ninja veterano de solo diecisiete años. Mientras se disciplinaba, una voz habló a su espalda.
-¿estás bien, Sasuke kun?- preguntó Hinata, completamente desnuda a su lado, con sus ojos vidriosos por el dominio del sharingan.
-¿Nos necesitas, Sasuke kun?- preguntó Ino, en el mismo estado que su compañera. Desde la conquista de konoha, Sasuke acostumbraba a dormir con dos de sus esposas velando por su sueño, en cierta manera lo necesitaba para poder descansar algo… no entendía el porqué, pero la idea de quedarse solo en la oscuridad le hacía sudar frío. Sasuke seguía tenso, en silencio, con su mirada perdida en el suelo. Necesitaba tranquilizarse, pero esa pesadilla le había tocado en su gran punto débil… su madre. Aunque este último pensamiento le hizo tener una idea.
-Abrazadme… ambas.- ordenó con su clásico hermetismo, aunque el mensaje fuese tan poco propio de él. Sin embargo, ambas féminas estaban subyugadas por el sharingan, carecían de emociones más allá de las que quisiese Sasuke que tuviesen, por lo que no repararon en ello y obedecieron sin rechistar. Sasuke sintió como ambas le envolvían, en silencio, dandole ese calor corporal que creía necesitar. Ese era el gesto que tenía su madre con él las noches de pesadilla, un gesto que le llenaba de paz, le tranquilizaba. Pero, en ese momento, no funcionaba. Las sentía abrazándole, supuestamente debía de funcionar, pero no se acercaba ni por asomo a lo que sentía cuando le abrazaba su madre. No sentía ni paz, ni consuelo… era un gesto tan frío como las mentes de sus dos esclavas. Tan diferente del de mikoto uchiha como lo era el sol de una bombilla. Se deshizo del abrazo y se levantó, haciendo amago sus esposas de seguirle.- Quedaos ahí, luego quizás os necesite para dormir.- ordenó de nuevo, obteniendo un silencioso si en respuesta de la hyuuga y la yamanaka.
Sasuke se dirigió al baño de la habitación mientras movía el cuello para liberar algo de tensión. Ya le ocurría demasiado a menudo, sobre todo el último mes… dormía, pero no descansaba apenas, era como si su cuerpo estuviese sometido a un estrés constante. Y no podía permitirse tener la mente embotada en esos momentos, no con su plan de dominación mundial tan cerca de cumplirse. Cualquier otro hubiese sucumbido a la locura ante la falta de sueño, pero Sasuke se las conseguía arreglar para ignorar esa situación y cumplir con sus objetivos… salvo en estos casos. Su gran punto débil, el recuerdo de su madre. Para el, mikoto uchiha era la representación de la mujer perfecta, todo lo bueno que otra persona le podía ofrecer. ¿La razón de su desinterés por Sakura, Ino y las demás fangirls de la academia? Que ninguna llegaba a la suela del zapato de mikoto uchiha, descendiente del gran uchiha madara y madre del gran Sasuke uchiha. Todas con sus gritos, intentando agradar con detalles tan ridículos… era como ver una burda imitación expuesta en el lugar de una gran obra de arte. Mikoto uchiha era elegante, sabia, discreta y poderosa, los requisitos que Sasuke buscaba en una mujer. Sin contar su belleza, la princesa de los tres tomoes fue la mujer más bella de su generación. Por eso, cada vez que una de esas chicas le declaraba su amor, enfurecía. No solo lo consideraba una muestra de ignorancia por sus gustos… le recordaba el enorme vacío que el cuadro de mikoto uchiha había dejado en su pared al morir.
Una vez en el baño, Sasuke acumuló agua en sus manos y se mojó la cara, buscando despejarse. Si, las pesadillas con respecto a su madre le hacían debilitarse, aunque no entendía esa última referencia… ¿Qué tenía que ver ese estorbo de pelo rosado con su madre? No había dos mujeres tan distintas en el mundo, Sakura haruno jamás habría podido cumplir con el papel de mujer de Sasuke uchiha. No iba a negar que tenía su atractivo tras haber comenzado a tomarse en serio la vida de una kunoichi, podría haber cumplido con el papel de una esposa uchiha, portado a la próxima estirpe de guerreros del sharingan en su vientre. Pero ¿ocupar el lugar de mikoto en la mente de Sasuke? Ni en un millón de años. Por eso la mató, no le era útil, no le servía. Sin contar su ofensa en el enfrentamiento final, esa frase que recordaba nítidamente en su oído. Tanta furia despertó en su mente ese recuerdo que agrietó los rebordes del mueble de porcelana con sus manos apoyadas. Debía de centrarse, serenarse, y sabía cómo hacerlo. Miró el espejo con detenimiento, acercándose de la que se apartaba el mechón de pelo que le cubría el ojo izquierdo, y pudo contemplarlo. Con su color púrpura y su anillos concéntricos surcados por nueve tomoes, pudo ver su rinnegan… el ojo de un Dios. El ojo de Sasuke uchiha.
El pelinegro creía firmemente en el destino. Si, no iba a negar que la influencia de cierto rubio le había hecho variar su forma de ver el futuro de una línea recta a varias bifurcaciones a escoger, que ya para él había miles de formas de alcanzar sus objetivos tras ver cómo ese bueno para nada lo conseguía todo. Pero no perdía la perspectiva: lo importante era el fin. Su destino manifiesto. En un principio, era adquirir poder, y lo logró empleando a kakashi y a orochimaru. Luego fue matar a su hermano, y en sus ojos ahora descansaba la prueba de que lo había conseguido. Se lo había imaginado de una manera diferente, pero lo dicho: Naruto le enseñó que lo importante era el fin, no los medios. Y ahora su objetivo era uno más ambicioso… destruir el mundo tal y como llevaba existiendo durante siglos. Acabar con ese mundo que mató a su madre y convirtió a su hermano en su asesino. Con ese mundo que le dejó solo frente a todos. Sasuke tenía un objetivo claro en mente: destruir las aldeas shinobi, pedazo a pedazo, y sustituirlas por un nuevo orden, un orden que garantizaría la paz en el mundo. Y lo haría mediante el poder… y el miedo. Y el destino le había otorgado las herramientas para ello: el sharingan, los Zetsu, la destrucción de akatsuki… y su rinnegan.
Observó el ojo del gran hagoromo en su cuenca, sabiendo que ese ojo le otorgaría la tranquilidad necesaria. Observó su fondo púrpura, del mismo color que su susanoo… otra prueba más de que portar ese ojo era su destino manifiesto… pero se centró en lo que más le había llamado la atención desde que lo comenzó a entrenar. Esos anillos concéntricos surcados por tomoes le recordaban a cierta lección que recibió en la academia. El mundo no era plano, ni el centro del universo… no, la tierra, junto a otros astros, giraban en torno al sol, la fuente de calor y de la vida. Giran sin descanso en una adoración eterna al astro rey. Iruka les habló del poder del sol, de sus millones de grados, de su energía. Ese día no lo entendió en su plenitud… pero ahora sí que lo hacía. Al igual que en el universo, sus tomoes eran los planetas, los anillos concéntricos su recorrido… y en el centro estaba su pupila. Su visión. En el centro de sus ojos, estaba el poder de un Dios, el origen de su fuerza. Estaba él, Sasuke uchiha. El sol y su fuerza eran uno, iluminando al resto, observando. Esos ojos le habían otorgado una visión más profunda, una visión ampliada que le permitía ver los fallos del mundo… y corregirlos. Al igual que ante el sol, el mundo giraría en torno a él, lo obedecería. O sería destruido, el sol solo tenía que enfadarse para borrar cualquier rastro de vida del sistema solar. El continente shinobi lo obedecería, porque Sasuke era el poder personificado. Porque había nacido para gobernar, porque sus ojos ven el presente con luz. Porque era Sasuke uchiha, y ese era su nindo. Se secó la cara y sonrió de forma ansiosa a su reflejo en el espejo. Si, ya se sentía muchísimo mejor…
-Auchhh…- se quejó Naruto, apartando su espalda desnuda de Karin a pesar de estar sentado en el suelo. Llevaban ya un par de días entrenando en la espesura de la jungla que rodeaba Uzu, puesto que en la ciudad era imposible vivir, aunque vista la severidad de la legendaria fuinmaster, allí fuera tampoco. Solo ella, que al fin y al cabo ya estaba muerta, aguantaba dentro de las murallas de uzushiogakure por más de una hora sin arrancarse la piel a tiras. Habían tenido algunos avances, pero tampoco excesivos en el caso del rubio. Solo Karin estaba progresando bien, fruto de su talento natural para el fuinjutsu, el caso del uzumaki era tediosamente improductivo. Y encima, ese pequeño descanso del entrenamiento le estaba doliendo casi tanto como su propio entrenamiento…
-Estate quieto…- le contestó Karin con dejadez, concentrada en desinfectar las heridas del jinchuriki. Con su paño empapado en alcohol, la pelirroja recorrió un corte horizontal provocado por el tanto de Mito que cruzaba la espalda del uzumaki de lado a lado. Y antes de esa ya había curado otras trece, dispersas en cada extremidad, torso, espalda e incluso cuello…- Esa mujer es una sádica…- se quejó la ojirroja mascando su rabia, y no era para menos. A pesar de que su ojo clínico le decía que la legendaria fuinmaster se había contenido al herirle, de ahí que no fuese ninguna una herida profunda, la enorme cantidad de ellas le hacía hervir la sangre. Esa idea de entrenar en kenjutsu a un ciego ya le había parecido mal desde el principio, sobre todo cuando ese ciego era su Naruto kun, pero la enorme cantidad de heridas que Mito le había regalado a su aprendiz la tenía al borde de la rebelión. Vale que la ojivioleta fuese una persona muy estricta, ella lo había comprobado durante sus primeras nociones de fuinjustu, pero no podía tolerar que le hiciese eso a Naruto. El pobre ya había sufrido bastante, ella podía aguantar esa severidad, pero él se merecía un buen descanso…
-Si muchas son culpa mía dattebayo…- repuso con cómicos lagrimones en los ojos el ojiazul, arrancándole una ligera sonrisa a Karin. Si, eso era cierto… en muchas fases del duelo, Mito se había dedicado a rondar a Naruto sin atacar, provocando que el uzumaki acabase poniéndose nervioso e hiriéndose a si mismo. Naruto no estaba acostumbrado a manejar un arma tan grande ofensivamente, se le notaba incómodo, e incluso algo temeroso. Un cómico chichón en su frente delataba el momento en que incluso cargó a ciegas y se acabó chocando con una rama baja de la selva que rodeaba uzushiogakure… Karin negó al aire con una vena pulsando en su frente al recordar como acto seguido el ojiazul había tenido que rodar fuera del alcance de la estocada de mito, que no se apiadó de él ni un segundo y le atacó aprovechando que estaba en el suelo.
-Me da igual, se está pasando mucho… voy a decirla que tenga más cuidado…- la chica de lentes iba a levantarse, cuando Naruto la sostuvo de la mano con suavidad. Karin se sonrojó ligeramente al sentir como esa gran mano envolvía la suya con dulzura… todavía no se acostumbraba a ese aspecto tan tierno del rubio, que incluso cuando actuaba impulsivamente no la hacía daño…
-Karin, no hace falta, en serio. Lo hago porque quiero, necesito acostumbrarme a estos ojos ahora que sabemos que ni el fuinjutsu ni el senjutsu nos pueden ayudar…- expuso el ojiazul, mirando al suelo con frustración la uzumaki. Frustración y rabia. Mito se lo había dejado bien claro: ni el senjutsu, ni el fuinjutsu, aún siendo a su juicio las habilidades ninja más poderosas del mundo, podían rehacer esos ojos destrozados. El tajo era profundo, incapacitante, definitivo. La única esperanza para Naruto era un trasplante de ojos por parte de algún cirujano experto, pero aquí llegaba un nuevo problema… ¿Naruto arrebatándole los ojos a alguien, condenándolo a la misma oscuridad que ahora sufría? Imposible. Tanto como arrebatárselo a un cadáver reciente, el rubio aborrecía esas prácticas. Y por mucho que Karin, ya acostumbrada a lo peor en sus años como asistente de orochimaru, había intentado convencerlo de que no estaba tan mal hacerlo, que era por una buena causa, el ojiazul había sido tajante: esa era su realidad, y aprendería a seguir adelante con ella. Karin iba a reanudar el asalto, pero Naruto pareció adelantarse, interrumpiéndola antes de que dijese nada.- Creo que me toca seguir entrenando… qué remedio…- comentó con un tono despreocupado mientras se preparaba para levantarse, aunque Karin pudo sentir con su ojo de kagura que sentía miedo, que no quería volver a empuñar esa katana. No era para menos, cada corte debía de dolerle, como para añadir otra decena más…
-Naruto kun… muérdeme al menos…- la pelirroja le frenó antes de que se pusiese en pie, ofreciéndole su brazo. Un mordisco le repararía cada herida y le haría sentir mejor, pero Naruto, como siempre, negó con la cabeza y una suave sonrisa. La ojirroja ya sabia la respuesta por repetición: son cuatro cortes de nada. Aunque sabía la realidad gracias a su habilidad sensora… Naruto no quería chuparla la sangre como un puto Vampiro. No la veía como una fuente de chakra, tal y como hacían el resto, la veía como lo que era, un ser humano… y una buena persona además. La enternecía que al fin alguien, a pesar de saber su secreto, la cuidase así, pero en este caso la dejó mirando al suelo con preocupación.- Esta bien, pero… ten… ten cuidado… por favor…- le rogó, abrazándolo inconscientemente por la espalda. Normalmente eso le dolería, pero Naruto se dejó abrazar… le hacía sentirse a gusto. Sentía el calor de su proclamada prima, su ternura, su afecto… necesitaba mucho de eso últimamente, y solo en esos momentos con Karin lo sentía. Pero también se sentía mal por ello… a su mente acudían las palabras de la madre de Sakura, la triste realidad que vivía… todas las personas cercanas a él sufrían… atraía la desgracia. Acarició el brazo izquierdo de la fémina, pugnando en su interior contra sus ganas de abrazarla de vuelta para buscar más de ese calor, y de apartarla para evitarla dolor. Suerte que alguien que había estado viéndolo todo de fondo con sus habilidades sensoras, decidiese actuar.
-Naruto, entrenamiento… ahora.- ordenó Mito, apareciendo de entre unos árboles cercanos. Naruto asintió, separándose de Karin con suavidad. La ojirroja iba a hablar, pero un clon de mito apareció junto a ella para proseguir entrenando fuinjutsu, por lo que se quedó con la palabra en la boca. Mientras Naruto tomaba su arma con algo de torpeza, la aparentemente gélida Mito rumiaba su ira y frustración. Ira por lo parado de sus dos alumnos en el tema amoroso… joder, ¿qué cojones le pasaba al rubio? Su ojo de kagura lo dejaba bien claro: se encontraba a gusto con esa chica, deseaba estar con ella incluso. Pero siempre que se abría surgía una sensación tremenda de dolor y culpa y se alejaba, frustrando los intentos de la joven por volver su relación más cercana. Vale que principalmente motivaba a la ojivioleta la egoísta razón de rehacer su clan, pero también la influía un cierto sentido maternal, atendiendo a su experiencia con las madres de ambos. Y a eso había que añadir su frustración: el entrenamiento de kenjutsu no avanzaba. Era inútil: aunque el chico ponía esfuerzo, no se quejaba de los cortes y parecía incluso intuir por donde le atacaría la ojivioleta, cualquier rival mínimamente diestro con un arma podría matarle. No solo por ser ciego… ese chico no tenía instinto asesino, no atacaba para matar, lo hacía solo para herir, y eso le ponía en desventaja siempre. No, la fuinmaster tenía que poner toda la carne en el asador, apostar por lo que se olía que escondía el rubio… y para ello, debería de ser drástica. Si acertaba con su apuesta, tendría una posibilidad; si no, le daría tal paliza a ese chico que se dedicaría a alejarse del peligro con esa joven en lugar de buscarlo.- Hoy la lección será diferente, Naruto. Hoy vamos a ir con todo al combate, a ver si en peligro de muerte mejoras algo…
-Hai…- contestó el uzumaki, asiendo su espada con fuerza en un intento de imitar la pose de guardia que le había enseñado la ojivioleta. Sin embargo, Karin también había oído esa orden…
-Mito sama, no creo que…
-No intervengas Karin…- ordenó mito a través de su clon, para luego empuñar frente a ella su arma, un tanto de bellos detalles marinos, la legendaria arma uzumaki Saigo no ishi (última voluntad).- Hajime.- anunció la ojivioleta.
Mito desapareció de golpe de la vista de Karin, que solo pudo reaccionar con un gesto de sorpresa. Era MUY rápida, solo su ojo de kagura la permitía seguirla. Naruto, mientras tanto, se preparó para el golpe con valor, fiándose de la única ventaja que tenía: su olfato. No sabía por qué, pero sus fosas nasales parecían ser particularmente receptivas al aroma de Mito, creando en él incluso una sensación familiar. No lo entendía, pero no se iba a quejar: gracias a eso pudo bloquear un tajo horizontal de Mito por su flanco. Intentó responder con una kata al cuello, pero solo se encontró aire, moviendo su rostro justo a tiempo para evitar ser atravesado desde su otro flanco. Intentó apartar a la uzumaki con una patada, pero volvió a encontrarse la nada en lugar de su enemiga. Antes de que pudiese clavar su pie en el suelo, sintió un tajado en su muslo, arrancándole un gesto de dolor. Había sido más profundo de lo habitual. Su olfato le advirtió de que le iban a atacar por la retaguardia, aunque no sabía cómo lo haría mito, por lo que recibió un feo corte en la mano por no disponer su arma correctamente. Retrocedió con un gesto de dolor, recibiendo un potente golpe con el mango de Saigo no ishi en su desprotegido costillar del costado derecho. Un CRACK le reveló que probablemente necesitaría chakra médico si salía de esta.
-Patético… todos tus golpes son defensivos, no buscas hacer daño...- oyó de nuevo a su espalda, lanzando un desesperado ataque el rubio que, como no, volvió a encontrar solo aire… y otro corte en su pecho desde abajo que le obligó a retroceder.- ¿Sabes Naruto? No creo que seas capaz de salvar konoha…- La ojivioleta movió sutilmente la cabeza a un lado para esquivar el ataque de Naruto, dandole un potente puñetazo en la mandíbula que le hizo trastabillar. Karin iba a intervenir, horrorizada ante la brutalidad de su maestra, pero la frenó el clon de mito, pidiéndola que esperase mientras observaba.- Ni tan siquiera creo que serías capaz de defender a Karin si ese descendiente de madara apareciese aquí y ahora…- expuso con crueldad mito, induciendo en un suave genjutsu auditivo a su presa. A los oídos de Naruto llegó el sonido de ropa desgarrándose, junto a los gritos de auxilio de Karin y la risa maniaca de Sasuke. El zorro en su interior comenzó a despertarse de su siesta… otra vez recibía comida. Odio puro, gasolina de alto octanaje para el biju de nueve colas… se estaba volviendo adicto. Gruñendo por el odio y la rabia, el uzumaki lanzó dos tajos al frente, recibiendo una potente patada en el estómago a cambio.- Lo que has oído no es que pueda ser realidad, es que SERÁ realidad si sigues arrastrándote así. Ese muchacho llegará y tomará a Karin como trofeo, y todo porque eres débil. Porque no puedes defenderla.
-¡Cierra la puta boca!- espetó Naruto con furia, lanzó un tajo a un lado con más fuerza y rapidez de lo habitual, llegando a cortar un poco de la manga del kimono de mito. La ojivioleta sonrió, por un segundo creía haberlo percibido, un chakra… diferente… así que continuó su asalto, haciéndole un feo corte en la mejilla.
-Valiente, pero inútil, como tus ojos…- repuso con crueldad la sádica maestra.- ¿Sabes? Solo puedes ganar por tres vías: siendo fuerte, teniendo suerte, o echándole pelotas.- declaró Mito con un tono mucho menos refinado que de costumbre, buscando calar hondo en el uzumaki. Lanzó un nuevo tajo descendente, y lo hizo con tanta fuerza que Naruto tuvo que soltar su katana al bloquearlo.- No eres fuerte… ni por asomo. Solo soy una minúscula fracción del poder de mito uzumaki y podría haberte matado diez veces ya…- confesó, dandole otro corte en el antebrazo a Naruto, que intentó golpearla con un puñetazo lateral, sin éxito.- Y está claro que no tienes suerte… fíjate en ti, sin ojos, sin talento, sin familia... "sin madre"…- enunció Mito, esquivando una patada del rubio con facilidad y golpeándolo en la boca del estómago para hacerlo arrodillarse. Lo notaba furioso, ardiente… estaba cerca ya.- ¿Sabes qué es lo único que te podrá salvar? ¿Lo único que podrá evitar que ese uchiha venga aquí y viole a Karin delante de ti? ¡Contesta!- gritó con rabia mito, lanzando una estocada frontal directamente al torso de Naruto, que miraba al suelo con un gesto de ira contenida. Hora de jugarse el todo por el todo. El tanto se acercó al uzumaki de forma inexorable, el cual no se movió ni un ápice a pesar de las súplicas y gritos de Karin. Por un segundo, mito temió que su apuesta fuese errónea y que el chico fuese a morir allí… pero entonces, lo impensable ocurrió.
-Mis pelotas…- sentenció el rubio con una voz grave, casi de ultratumba, parando el tajo de mito con su mano desnuda como si fuese un arma sin filo. La ojivioleta pudo ver cómo el rostro de Naruto se había animalizado, con esas marcas de bigotes haciéndose más profundas, y esos colmillos pronunciándose de forma drástica. Esas garras, ese poder demoniaco que desprendía… si, mito había acertado en su apuesta. Y, además, había obtenido un premio extra: frente a ella, los ojos de Naruto habían cambiado de dos inservibles cuencas con un tajazo horizontal, a dos inmensos y brillantes rubíes rojos de pupila negra rasgada, que la contemplaban con puro odio. Tuvo que saltar hacia atrás para evitar que la destripase de un zarpazo, apartándose lo justo para recibir solo cinco feos cortes en su vientre. Las heridas abiertas del rubio comenzaron a cicatrizar al instante acompañadas de finas nubes de humo, mientras Naruto se disponía sobre sus cuatro extremidades y apretaba los dientes con rabia. Pero, antes de que cargase, la fémina le detuvo.
-Suficiente… jinchuriki de konoha.- anunció mito, abandonando de inmediato su pose de combate. Ya había descubierto lo que sospechaba desde que ese chico se presentó como hijo de Kushina, incluso resolviendo el puzzle de por qué la última princesa del remolino no había acudido a ella para darla chakra. Lo necesitó todo para sellar al biju en su propio hijo antes de morir. Normalmente, Naruto habría ignorado esa orden… al fin y al cabo, tenía unas ganas inmensas de hacer sangrar a esa desgraciada que llevaba cortándole día tras día. Pero se detuvo al ver cómo lo miraba: estaba acostumbrado a que todo aquel que viese esos ojos rojos retrocediese asustado. Hasta Sakura chan o karin reaccionaban con congoja al ver los ojos del mismo demonio observarlas. Pero mito no. Mito le miraba directamente a los ojos, y lo hacía con un extraño brillo en su mirada. Sin contar que, por primera vez en su vida, el kiuby no pulsaba en su interior por tomar el control y destrozar a su presa… no, estaba tranquilo. Era… extraño. De pronto, el paraje cambio, sustituyéndose la jungla de uzu por esa hedionda alcantarilla que Naruto veía cada vez más acogedora. Le sorprendió encontrar allí también a mito, que, por primera vez desde que la conoció, mostraba una pose incrédula. Incluso juraría que acongojada mientras miraba el techo y las paredes y luego el húmedo suelo. A un lado de la ojivioleta, una zona de la alcantarilla empezó a burbujear con violencia, como si fuese a salir algo de ella, pero de inmediato se detuvo en cuanto Mito la miró y negó con la cabeza.- Todavía no es el momento chiquilla…- mientras esa zona de agua se calmaba y la obedecía, la pelirroja se dirigió al uzumaki con un cierto tono de aprehensión.- ¿Este es tu paraje mental?- preguntó al rubio, que asintió sin entender el gesto de Mito. Vale que no era un lugar acogedor, pero tampoco era para mostrarse tan… angustiada. Por primera vez desde que explicó la caída de uzu, veía a la pelirroja vulnerable, triste… humana.- Le… ¿le tienes aquí?- cuestionó, extrañándose Naruto mientras asentía de nuevo. Antes de que pudiese explicar nada, Mito se dio la vuelta y se dirigió con rapidez a los barrotes de madera roja que encerraban al kiuby.
-Mi… Mito sama, ¡no entres ahí!- gritó Naruto con miedo, al ver a la uzumaki entrar como un rayo a la jaula del gran depredador, que la devoraría sin remisión como la atrapase. Pero la ojivioleta le ignoró completamente, para luego gritar a la inmensa oscuridad que se situaba frente a ella.
-¡Kurama!- gritó mito, apretando los labios con fuerza mientras esperaba una respuesta y Naruto la contemplaba con aún más confusión desde fuera de los barrotes… ¿Qué significaba "Kurama"? De pronto, frente a mito, comenzó a verse un cúmulo de flamas naranjas, flamas que comenzaron a dibujar una inmensa figura, una de más de cincuenta metros de altura, con nueve grandes colas ondeando y unas grandes orejas junto a dos rubíes de pupila negra rasgada. Naruto iba a saltar a intentar salvar a Mito, pero se frenó cuando vio que el biju no reaccionó con violencia ante ella. Todo lo contrario… ¿eso que dibujaba era una sonrisa?
-Mito…- contestó el zorro con un tono extrañamente amable, sin hacer el más mínimo ademán de atacar.- Te noto preocupada…
-No… no deberías de estar aquí, kurama… no así, en un espacio tan... cerrado y pequeño…- contestó una avergonzada Mito, obteniendo un arqueo de cejas de Naruto… ¿Por qué le llamaba kurama? ¿Ese era su… nombre? El rubio no podía estar más confuso en ese momento, no solo por ese nuevo dato o por ver al kiuby tan tranquilo, si no por las sensaciones que transmitía mito. En su paraje mental, Naruto podía percibir las emociones de sus visitantes, al fin y al cabo debían de conectar sus mentes a la suya para entrar, y en Mito notaba mil emociones. Notaba miedo… pero no era a morir según acababa de ver… notaba vergüenza, ira… y notaba… ¿felicidad? ¿Anhelo? Era extraño.
-Ya… a diferencia de mi anterior jinchuriki, el nuevo no recibió entrenamiento para moldear este lugar… es puro subconsciente, concretamente una representación del primer lugar en el que se sintió a salvo y fuera del alcance de los aldeanos de konoha, sedientos de sangre del niño demonio…- reveló kurama, dirigiendo Mito al rubio una mirada de… ¿arrepentimiento? El biju pareció reparar en ello, porque intentó… ¿consolarla?- No podías preverlo mito… Además, como puedes ver, no me alimentan mal últimamente.- la uzumaki apretó la mandíbula… era cierto, estaba casi tan grande como cuando ella lo tenía sellado… pero solo era la mitad Yang del gran zorro. Era terrorífico pensar en lo que surgiría si se juntaban las dos mitades de nuevo…
-Preferiría no tener que levantar la cabeza para mirarte a los ojos…- solicitó la ojivioleta, obteniendo una ligera risa del kitsune.
-Cierto… discúlpame, Mito…- contestó el zorro, obteniendo un gesto de sorpresa de Naruto al oír una disculpa del gran biju… sin contar que decía su nombre con un tono… ¿cariñoso? Kurama comenzó a envolverse en llamas naranjas y a reducirse de tamaño, hasta adoptar una nueva forma. De las flamas surgió la figura de un hombre, un hombre que le resultó a Naruto conocido… era una copia idéntica del Shodaime, hashirama senju, solo que con el pelo y los ojos rojos y garras, además de una mirada mucho más… inquietante. Kurama, con su nueva forma, comenzó a rondar a mito, que le observaba intentando mantener la calma, aunque Naruto percibía en ella ese mismo maremagnum de emociones que presentaba desde que llegó ahí.- Dime, Mito… ¿me has echado de menos?- preguntó, tomándola con suavidad del mentón con su fuerte mano derecha, y acariciando su piel con su pulgar. A pesar de su pose fría, el subconsciente traicionó a mito, que no pudo evitar mirar los labios de kurama y entreabrir los suyos. Vale, esto ya era demasiada información para Naruto…
-Etto… ¿ya os conocíais?- preguntó con duda el rubio, todavía desde detrás de los barrotes, obteniendo un gesto de fastidio de kurama mientras mito se apartaba de él con elegancia.
-Yo fui la primera jinchuriki de kurama no kitsune, el gran zorro de nueve colas…- reveló Mito, sorprendiendo a Naruto. Mito fue… como él… por eso percibía al kiuby, de ahí su entrenamiento. Todo ese entrenamiento de kenjutsu buscaba confirmar sus sospechas, enfadarlo a base de hacerle pequeñas heridas para que confesase su secreto de una vez y poder ir allí. Aunque Kurama decidió añadir algo más.
-¿Solo eso?- cuestionó con burla el biju, apretando los labios mito. El zorro demonio decidió darle un respiro a la uzumaki y dirigirse al rubio.- Puedes pasar dentro de la jaula chiquillo, no te voy a comer… con nuestra invitada delante y sus cadenas, no podría no tan siquiera rozarte antes de que volvieses a enterrarme en estas vigas de madera…- kurama volvió a la carga con mito… llevaba mucho queriendo hablar con ella.- …aunque solo seas una porción de la auténtica, conservas su olor, ya tenía ganas de que me visitases desde que te olí en el exterior a través del gaki…- reveló el biju, tomando con suavidad un mechón del cabello rojo de la legendaria fuinmaster y acercándoselo a la nariz para inhalar con fuerza. Mito se sintió estremecer, como pudo apreciar Naruto, que se preguntaba qué clase de relación tuvo el kiuby con su primera jinchuriki… era demasiado… cercana.- Pero bueno, supongo que querrás que nos centremos en lo que realmente te importa, y no en este demonio que no tiene derecho a existir ni ser libre…
-Kurama kun… sa… sabes que no podía…- dijo Mito con un tono dolido, como si ese último comentario la hubiese destrozado.
-Quod somos, ho queritis, mito chan…- sentenció el biju con un gesto serio, pétreo, incluso rencoroso, para luego dibujar una sonrisa cruel y mirar a Naruto.- Creo que sé lo que quieres hacer… una especie de versión de "la cascada de la verdad" casera, ¿me equivoco?- Naruto iba a preguntar sobre qué era eso, pero el kiuby no le dio pie a hablar.- No está preparado, Mito…
-Tengo fe en él, kurama…- anunció mito, reponiéndose de su momento de debilidad anterior.- el chico tiene coraje.
-No lo dudo, tiene tanto que incluso alcanza la locura… el primer día que me vio sin estar soñando, con solo doce años, me gritó que estaba aquí de parásito y que debía de pagarle un alquiler…- Mito arqueó una ceja mirando a Naruto, que se sonrojó ligeramente. Si, no había sido muy inteligente, sobre todo porque lo hizo dentro del alcance de las garras del depredador y sin saber usar su sello para frenarlo…- No lo maté porque fue la primera sorpresa que me daba alguien en siglos, sin contar que habría despertado al yondaime… pero con coraje no bastará, Mito… le hace falta equilibrio, y Naruto es un terremoto.
-¿equilibrio? ¿Para qué?- preguntó un extrañado Naruto.
-Te lo mostraré…- anunció el biju, cambiando su aspecto entre flamas naranjas del de hashirama al de una mujer pelirroja de ojos rojos con un vestido verde y blanco, muy parecida en sus rasgos a mito. Naruto frunció el ceño… era una imitación de su madre.- No sé por qué te enfadas, si esta mujer ha tenido menos relación contigo que cualquier otra… es más madre tuya la chica del puesto de ramen que Kushina uzumaki…
-Kurama…- le reprendió mito, furiosa ante esa mención a su sucesora. Consideraba a Kushina como su propia hija, la quería, y se imaginaba su trágica historia viendo la situación actual. No iba a tolerar que se manchase su imagen.
-Está bien, no usaré a su madre… será por opciones…- concedió el biju con una mueca divertida en su femenino rostro… eso sí, sin abandonar su nueva apariencia, le divertía ver la forma de actuar del rubio en su primera interacción con su "madre"… para luego volver a mirar al uzumaki.- dime Naruto… ¿Por qué te esfuerzas en aprender nuevas técnicas mortales ninja, como el kenjutsu?- preguntó con interés el biju, obteniendo un gesto confuso del ojiazul… ¿Qué clase de pregunta era esa? Pero mito le miró y asintió… ella también tenía esa pregunta desde que comenzó a examinarlo con su ojo de kagura mientras entrenaban. Desde que descubrió que el chiquillo no tenía instinto asesino.
-Esto… es mi deber, debo de ser el más fuerte para salvarlos a todos…
-¿es tu deber? ¿Y por qué estás tan incómodo al hacerlo si es así?- inquirió Kurama, rondando a un cohibido Naruto, inquieto por la apariencia del biju y el contenido de la pregunta.- Cualquiera diría que temes volver a matar…- dejó caer el kitsune, reaccionando Naruto con indignación.
-Yo nunca he matado a nadie…
-¿Ah no? Permíteme refrescarte la memoria…- anunció el nueve colas con esa atractiva apariencia, para acto seguido verse en el paraje mental a un Naruto un año más joven, empuñando su rasengan combinado con viento contra un ninja de akatsuki compuesto por partes de un cuerpo humano unidas por una infinidad de hilos. Kakuzu, el ninja inmortal de cinco corazones y el primer akatsuki que derrotó el rubio. Algo dentro de Naruto se removió, pero también recordó un detalle muy importante.
-Yo no le maté…- se excusó con el remordimiento amenazándole. Lo había ocultado muy bien, pero estuvo días sin dormir tras esa misión… recordaba el grito desgarrado de ese hombre, el sonido de su rasengan destrozando su carne, la sangre salpicándole… cerraba los ojos y lo volvía a ver, recibiendo esa potente luz, explotando… Solo pudo volver a conciliar el sueño cuando hablo con kakashi pasados unos días.- Ka… kakashi sensei me dijo que sobrevivió al ataque y lo mató él…
-Por favor, vivo dentro de ti, y te recuerdo que odias a la gente que se engaña a sí misma…- se burló el biju, para luego seguir hablando mientras Naruto apretaba la mandíbula.- Le impactaste de lleno con una técnica tan brutal que te tuvo una semana con el brazo escayolado a pesar de mi chakra. Tsunade misma te lo dejó caer, pero tú estabas muy ocupado callando la voz de tu conciencia como para reparar en ello… esa técnica hace daño a nivel celular, nada sobrevive a su impacto… Kakuzu estaba agonizante cuanto Kakashi lo encontró, realmente le hizo un favor y le ahorró sufrir durante horas…- le recordó la ahora mujer kitsune, temblando la mandíbula inferior de Naruto. El nueve colas había golpeado en un punto sensible del pasado del rubio. Por un lado, su lado racional le decía que no había hecho mal, que kakuzu se lo merecía por matar a Asuma sensei; pero su lado más sensible, aquel que le obligaba a empuñar armas solo de forma defensiva, a no envenenar sus hojas como el resto de sus compañeros, se removía inquieto…- No entiendo tu reacción chiquillo, hiciste lo correcto. Ese ninja era un puto monstruo, un asesino en serie a la altura de su compañero de la guadaña. Pero no deja de llamarme la atención lo irónico de tu vida: aborreces matar, te genera nauseas, te impide dormir y te mata por dentro… pero te ganas la vida como asesino…
-No… no es cierto, soy… soy shinobi, hacemos el bien y ayudamos a…- intentó defenderse el uzumaki, pero kurama le cortó con una sonrisa burlesca.
-Eres ninja de konoha, no miembro del cuerpo de salvación Naruto… Vuestra profesión es matar si es necesario, y hacerlo sin ser vistos. Todo tu entrenamiento está enfocado a eso, ¡tu mejor técnica literalmente no deja un cuerpo que llorar!- se carcajeó kurama, recordando el efecto del rasen shuriken en los cuerpos de pain… convertirlos en polvo. Una puta maravilla digna del jinchuriki del gran kurama.- Deberías de tomar ejemplo de aquel a quien quieres llamar padre aunque no lo sea realmente… Minato namikaze se ganó el puesto de hokage cuando mató a cerca quinientos anbu de Iwa en media hora durante la tercera guerra shinobi… en razón de muertes por minuto, se acerca a mis cifras…- Naruto apretó los puños, deseando salir de ahí de una puta vez… ese kitsune volvía a ponerle contra las cuerdas hablando, mostrándole la verdad sin edulcorar…- No sé por qué quieres ser hokage si eso implica necesariamente matar y a ti te deja en este estado tan solo recordarlo, como dirigente de la hoja tendrás que ordenar ejecuciones si o si…
-No… no tiene por qué… puedo convencerles como con Nagato…
-¿Convencerles de que se mueran solos? Lo dudo… no conseguiste convencer a esa chiquilla de ojos verdes de que eras su hombre ideal, dudo que puedas convencer al resto del mundo de dejar de hacerlo… sois seres humanos, mezquinos, crueles, disfrutáis causando dolor, está en vuestro ADN hacer sufrir al débil…
-Pero puedo cambiarlo, puedo… puedo mostrarles otro camino…
-¿y que haras con los que no quieran càmbiar ni que tu cambies nada? asesinos, violadores, pederastas...
-tú mismo has reconocido que ya he matado, así que ya he demostrado que puedo hacerlo si es necesario…- Kurama se rió con una fuerte carcajada a pesar de su voz femenina copiada de Kushina, cortando su amago de discurso.
-¡Por supuesto que puedes matar! A orochimaru lo mataste tres veces, a Kakuzu otra, a Pain seis… pero creo que eso no te hace un buen ninja, que estás confundiendo conceptos… permíteme ilustrártelo…- se ofreció "Kushina", para burbujear de golpe y disolverse en el agua de la prisión. Parte del líquido elemento ascendió posteriormente, formando dos figuras que pronto adquirieron una apariencia que hizo a Naruto dar un paso atrás mientras abría sus ojos con aprehensión.
-Na… Naruto…- le suplicó Sakura, arrodillada en el suelo. Estaba sucia, sangraba por diversos cortes y se contenía como podía una hemorragia en el vientre. Lloraba desconsolada mientras le miraba, y extendía su mano en un gesto de auxilio.- Sa… sálvame, onegai…- le rogó, reaccionando Naruto, que olvidó donde se encontraba y corrió presto a protegerla. Pero antes de que llegase, lo hizo la otra figura… Sasuke…
-NOOOOOOOOOOOOO.- gritó con furia Naruto cuando el pelinegro la decapitó sin miramientos, para luego burlarse de él con una sonrisa homicida. Mito observó con una ceja arqueada como el rubio estallaba en rabia, y se lanzaba a por esa especie de copia del hermano menor de Madara con sus manos por delante, sin reparar en su defensa ni integridad. Cayó sobre el pelinegro, apuñalándolo con un kunai sin miramientos de forma repetida, llorando y apretando los dientes mientras gritaba… ahora Mito comenzaba a entender un poco más lo que ocurría en el exterior. Al parecer el uzumaki traía a sus espaldas una historia más trágica que la de haber perdido la vista…
-¿Ves? Puedes matar…- dijo Sasuke desde el suelo, con los ojos de kurama y su torso completamente descuartizado.- Pero…- el cuerpo del uchiha se deshizo en agua, formándose de nuevo a unos metros de Naruto mientras el ojiazul empuñaba un kunai con furia y se preparaba para volver a atacar.- ¿puedes asesinar?- preguntó de nuevo el zorro, ahora con la apariencia de Sasuke con cinco años. Naruto se frenó en seco, abriendo los ojos con sorpresa. Deseaba matarlo, joder que si quería, pero… pero… joder, era un puto niño… no… no podía…- ¿Ves? No eres un asesino. Puedes matar en un arranque de ira, sobre todo si no piensas en lo que haces… pero no puedes hacerlo fríamente. Tienes conciencia…- le confirmó el triunfal kitsune, volviendo a su forma de Kushina. Naruto se dejó caer de rodillas al suelo húmedo de la celda, llorando, recordando la muerte de Sakura como si hubiese ocurrido de verdad hace un instante. Una cicatriz que se volvía a abrir al mínimo movimiento.- No deberías de llorar, eso te hace diferente… te hace rescatable entre la inmundicia de tu raza… Como ves, Mito…- Kurama decidió dar por finalizada la lección mientras Mito miraba con pena al joven rubio.- No está preparado… y no me apetece hablar con vosotros más. Si quieres volver, recuerda el precio… un tributo de odio. Hasta más ver… Mito chan…- le susurró el biju a la fémina, rozando su mano con la suya de forma suave mientras la pelirroja le miraba fijamente a los ojos y se disolvía, expulsada del paraje mental junto a Naruto. En el exterior, ambos uzumaki habían estado mirándose escasamente unos segundos, pero sufrieron el desgaste como si hubiesen sido horas. Naruto cayó al suelo entre lágrimas, siendo asistido de inmediato por una acongojada Karin, mientras Mito miraba al suelo con un profundo pesar. Demasiados recuerdos… demasiadas cuentas que rendir… se acercó a los uzumaki menores en silencio, para luego sentenciar los días venideros del ojiazul.
-Como ves, no haremos nada con el kenjutsu, así que lo dejaremos de lado… entrenaremos tu control del chakra de kurama.- Naruto, a pesar de no poder ver, levantó su cara hacia la ojivioleta, mostrando un rostro contraído por el dolor.- Sé que no quieres, pero si quieres vencer a ese uchiha tan poderoso, debes de controlar al zorro… o el mundo estará condenado.
Y fin. El de hoy me quedo largo, pero es que esa conversacion final entre Naruto, mito y kurama tenia MUCHA miga. Pero antes, comentemos un poco el resto.
Para empezar, la historia de Uzu. Todo lo que aqui he puesto esta relacionado con el trasfondo que desarrolle en Kitsune no Kibo, solo que le cambiare una cosa concreta para sorprender. Pero, en esencia, es lo mismo: muerte, maldiciones y todos los contendientes muertos. Naruto se reencuentra cln su clan y su historia, un momento dramatico que esoero haber representado bien. Y, tras revelarle a Mito el nombre de su madre, casualmente la pelirroja acepta ayudar a naruto. Mito es perfecta para enseñarles a ambos, a una fuinjutsu para que el arte uzumaki no se pierda, al otro control de biju. solo necesita comprobar que kurama sigue ahi...
En cuanto a Sasuke... es un villano, pero tambien tiene su trasfondo, su lado humano a pesar de ser un jodido monstruo. Hago hincapie en un pj que, en mi opinion, debio de marcarle en la serie: su madre, mikoto uchiha. Me encanta esa femina, tanto en diseño como en potencial, y quiero presentarla como el gran anhelo de Sasuke (tb lo he he ho en kitsune no kibo). Me oarecia una buena exolicacion de por que Sasuke trata asi a las mujeres: simplemente, le parece que ninguna esta a la altura de la unica mujer que ha amado incondicionalmente. Su propia madre. Sin cintar que me encanta presentar un contraste de personalidad tan marcado entre el Sasuke actual y el que le recoge flores a su mama por su cumple...
Y por ultimo... el KuraMito. Si señores, se me ocurrio la idea, ¿y si kurama no odiase a cada jinchuriki que tuvo? ¿y si hay algo detras de su desprecio continuo a todo? se explicara mejor en el siguiente capitulo, pero ahi lo teneis como adelanto. Su relacion con Mito es... especial. Y sobre su influencia en naruto... puede que el uzumaki este ciego, pero el zorro no. Naruto puede recuperar la vision en combate si invoca el chakra rojo, aunque al precio que veis... kurama es muy cabron con naruto. Aunque, si lo pensais, si argumento es logico: ¿que hace alguien tan bondadoso como naruto, incaoaz de hacer daño incluso para defenderse, en una profesion de asesinos? de niño vale porque era muy ingenuo, pero... ¿y ahora? Por el momento, el marcador va Naruto 1 - Kurama 2, veremos como acaba.
Por el momento, hasta mas ver, promto actualizare Fjaka, y en cuanto la acabe volveré con vosotros aquí (solo son dos episodios, por eso voy a centrarme en esa historia!). Un saludo y disfrutar, y si no actualizo antes de navidad, Felices fiestas y prospero año nuevo!
