Cap6: cicatrices.
Buenas! Aqui reportando un nuevo capitulo de "la pscuridad en ti". Pasamos el ecuador del fic, todo se va a empezar a mover para la batalla final, por lo que hoy esta totalmente centrado en Uzu. Kurama y naruto Kurama y mito, Naruto y Karin, es un buen resumen de lo de hoy. Tenemos mucho trasfondo, pero es que hay que dejarlo todo bien atado para el emcuentro con Sasuke. Espero qye os guste, yo paso a los review:
Kirito720: Saludos! si, te confesare que Sasuke ha sido mi sorpresa agradable al escribir este fic. En un principio iba a tener mucha menos participacion, pero es que el papel dé super villano le queda perfecto xD. Aunque hoy no le vas a ver, hoy tocan los buenos, asi que hoy hay narukarin.
Si, Sasuke aqui esta equilibrado. Es un villano? si. Tiene tambien sus enociones? tambien, si no seria tan inverosimil como el sasuke canónico. Y calla, que lo que tengo preparado para el capitulo 7 con el... tela :D. Y hoy desarrollo totalmente lo del kuraMito, es una pareja que me gusta mucho, es que ella no me encaja mucho con el shodaime, no me preguntes por qué. Bueno, espero que te guste, un saludo!
PD: Por qué elegir solo una de las dos opciones? ;)
CristobalMonroy1999: hola! Y a mi me encanta actualizarla, asi que dos veces bueno xD
Si, lo del clan uzumaki fue sangrante, DABA PARA SU PROPIA SERIE JODER. Pero no, shippuden era para los uchiha (un clan que solo esta ahi porque al mangaka le gusta dibujar pupilas con dibujos simetricos, nada mas) y boruto es para los hyuuga. El clan uzumaki no sirve para nada al parecer. Sobre mikoto, es un pj que me parece que es perfecto para humanizar a Sasuke, con el que queda bien ponerlo tierno y cercano. A ver si saco un especial de madres de naruto y la pongo a ella con Sasuke de adulto...
Exacto, Kurama es cruel, pero sabio. Dice la verdad, sobre todo si duele. Hoy le vas a volver a ver en accion... Y sobre el narukarin: si, yo tb les veo como primos, pero esta obra intenta variar eso. No te negare que prefiero otras parejas (Narusaku, naruShion, MenmaSaku por este orden), pero esta tampoco me desagrada, tiene puntos en comun. Y ese reencuentro... todavia falta, antes tienen que estar las cosas muuucho peor, hazme caso. Pero merecera la pena. Espero que te guste lo de hoy, un Saludo!
ThonyCvs: buenas! me alegra que te guste, espero mantener hoy el nivel! un saludo!
DeathAlex5978: hola y gracias! hoy tienes mas, y sobre todo de ese zorro ;) hazme caso, Naruto no necesita un doujutsu ocular, hoy vas a empezar a olerte el por que. Aunque fijate en la serie, ¿le hizo falta en el valle del fin mientras se enfrentaba a Sasuke a tope con los 9 biju secuestrados? Aqui se trata de enfrentar a un semidios (Sasuke) con un semidemonio (Naruto), y ver quien gana. Te gustara, nos leemos y espero que te guste.
PD: si me lo pides asi... :D
-aaaaaaaaaaa- personaje hablando
-aaaaaaaaaaa- personaje pensando
-aaaaaaaaaaa- Ser sobrenatural, dios, invocación hablando
-aaaaaaaaaaa- Ser sobrenatural, dios, invocación pensando.
RENUNCIA DE DERECHOS: Desde luego, no soy masashi kishimoto camuflado. Lo siento. El mundo Naruto le pertenece y se lo vende a quien quiera, actualmente está con boruto buscando algo de originalidad mientras plagia el argumento del Naruto original. Yo solo pongo esta historia en circulación, sin ánimo de lucro.
Quien inflige daño ignora que las cicatrices permanecen cuando el golpe deja de doler
-Cachorro… si estás callado todo el rato no creo que progreses en tu entrenamiento…- bromeó Kurama, adoptando la forma de Kushina, solo que con sus clásicos rubíes por ojos en lugar de esos orbes violeta oscuro. El kitsune adoraba adoptar una forma que hiciese sentirse incómodo a su interlocutor. Con mito usaba a hashirama, con Kushina a su admirado hermano mayor hasta que la volcánica mujer decidió encerrarlo y atravesarlo con sus cadenas (obviamente, a partir de ese momento no pudo adoptar ninguna forma… esa mujer fue sádica y eficaz, digna jinchuriki de Kurama), y con Naruto usaba esta. Lo cierto es que había una que le serviría MUCHÍSIMO mejor para este cometido, pero esa apariencia era mucho más útil en otros menesteres. Además, le hacía gracia que las primeras interacciones que su cachorro tuviese con su madre fuesen así… sobre todo cuando notaba cierta sección del paraje mental del rubio burbujear con rabia.
Naruto llevaba ya muchos días intentando controlar el chakra de Kurama. Normalmente, los ensayos consistían en ejercicios simples: enfadarse y moldear en cantidades seguras de lo que denominaba "chakra rojo anaranjado", la versión diluida del chakra del biju. En esas prácticas, el trabajo daba sus frutos: el chakra rojo anaranjado no dejaba de ser chakra, energía física (la suya) unida a energía espiritual (la del kiuby en este caso), de ahí su color, un rojo mezclado con un azul tenue, dando lugar a ese rojo claro. Era muchísimo más caótico y difícil de manejar que su versión azulada, pero disponía de él en cantidades brutales, por lo que compensaba su peor manejo con cantidades de sobra para malgastar hasta que tuviese un control aceptable. Ese chakra rojo diluido no era un problema… pero tampoco era la solución.
No podría vencer a Sasuke usando esa débil versión del chakra del biju que usó en su batalla contra el uchiha en El Valle del fin. Necesitaba usar algo mucho más potente… y eso era el chakra rojo puro de Kurama, el chakra hecho tanto con la energía espiritual como física del biju. Un chakra corrosivo, hecho de odio puro… y terriblemente potente. Una simple gota de ese chakra equivalía a litros de un chakra normal, y eso antes de que Kurama estuviese alimentado por el odio de Naruto. Ahora estaba mucho más concentrado, y eso se debía a que el biju usaba el odio para refinarlo. El odio era clave, y, mientras estuviese sellado, Kurama necesitaba el de su jinchuriki… el kiuby solo podía sentir emociones nuevas a través de su anfitrión, así se le controlaba y se evitaba que el nueve colas se limitase a acumular energía hasta hacer explotar al portador. Regulándole el alimento, se le controlaba a él.
El problema estaba en el control del poder de Kurama: ese chakra rojo solo podía usarse al liberar sin límites la energía del biju, dejándolo entrar en cada rincón del organismo. Ese chakra era Kurama en si, cada gota era la esencia y el salvajismo del poderoso kitsune, de ahí que personas como Sora, o los hermanos Ginkaku y Kinkaku, tuviesen versiones reducidas de él en sus cuerpos: al consumir parte de ese violento chakra, esa energía recreaba al propio nueve colas en su interior, permitiendo desarrollar su manto a cambio de dejarle manejar la consciencia de su portador, de volverlo un monstruo ansioso de sangre. Así que, para usar el chakra rojo, era necesario ser uno con el biju, dejarle tomar el control y convertirse en un animal sin más emoción que el odio. Cualquiera le negaría esa posibilidad al biju y manejaría directamente su poder, pero esa alternativa era terrible: sin una conciencia que lo domase, el chakra rojo destrozaría cada conducto de chakra de su portador… y órganos, huesos y piel, matándolo en medio de un terrible sufrimiento. Estaba hecho para ser libre, como el glorioso kitsune, no controlado. Así pues, debiendo de ceder control al biju, las reglas eran claras: A más espesor y poder del manto, más control debía de tener Kurama… y que Kurama tuviese el control no era algo bueno para la humanidad. Una bestia hecha de odio y sedienta de venganza no traería más que dolor al mundo.
Con fuerza de voluntad podías llegar a dirigirlo si no era especialmente fuerte… pero hasta una fuerza de voluntad tan grande como la del uzumaki tiene un limite. Mito se sorprendió muy gratamente cuando Naruto le reveló que era capaz de tener un cierto control de si mismo hasta la tercera cola, pero su objetivo no era que Naruto desarrollase solo tres colas… ese objetivo ya lo logró jiraiya el sannin. No, el objetivo era que Naruto dominase las nueve, que adquiriese el poder de un Dios del chakra a efectos prácticos, y para ello solo había dos maneras: o bien venciendo al biju y arrebatándole su poder (cosa imposible en ese momento, aún con ayuda externa… quizás antes, con Kurama a la mitad de poder y famélico de odio y Naruto con visión y sin ese dolor interno, pero ahora era un suicidio), o bien… pactando. Convenciendo al biju de colaborar, como habían conseguido en kumo con el nibi y el hachibi, Iwa con el yonbi o kiri con el sanbi, lograrías tener el poder ilimitado de un biju sin consecuencias negativas. El problema era que con quién tenía que negociar Naruto era el demonio del odio, el grandioso biju de poder infinito y el más salvaje de sus hermanos. El uzumaki se lo había hecho saber a Mito, y esta había sonreído irónicamente y había contestado "Nadie sabe mejor que yo lo terco que es". Así que, hasta que pudiese convencerle, Mito obligaba a Naruto a meditar dos veces al día para conversar con el biju en su paraje mental. Pero convencer al rebelde kitsune de colaborar era tarea imposible, era más fácil vencer a Sasuke sin ojos que colaborar con el kiuby.
-Podrías simplemente aceptar colaborar conmigo y ahorrarnos esto…- se quejó el rubio, cansado de estar en esa alcantarilla maloliente recibiendo las burlas del kitsune. Le había pedido un precio, expuesto la terrible situación de konoha… y el biju solo se había reído en su cara. Lo dicho: negociar con Kurama era imposible.
-Por favor, ¿ahora que nos estamos conociendo? Llevo casi medio siglo sin una buena conversación…- comentó con un tono jocoso el biju, rondando al rubio. Le había prometido a mito no intentar devorarlo durante estas charlas, y lo cierto es que le salía rentable… tenía la seguridad de que nunca se dejaría manejar por su jinchuriki, que Naruto solo era un carcelero y un escollo a devorar, por lo que hasta que cayese en eso el rubio, kurama se dedicaría a tort… esto, a hablar con él. Y hoy tenía material...- Venga, llevas las últimas tres visitas mascando una pregunta y desviando el tema por miedo, te recuerdo que percibo lo que sientes… ¿algo de tus grandes éxitos quizás?- Naruto apretó los dientes dentro de su fingida indiferencia… qué demonios, lo cierto es que no estaba avanzando nada por miedo a lo que le dijese el biju, y odiaba tener miedo… debía de ser valiente. Y una parte de él, aunque lo negase, agradecía estas charlas… eran esclarecedoras. Dolorosas, eso desde luego, pero Naruto nunca volvía a pensar en esos temas… la muerte, la profesión shinobi… irónicamente, estaba ciego por fuera, pero espiritualmente estaba viendo el mundo sin filtros por primera vez. No significaba que le diese la razón al biju, pero sí que era cierto que le hacía ver que su visión del mundo no era exacta. Estaba madurando.
-Pensaba… en el motivo por el que todo está así…- Enunció Naruto, sonriendo Kurama con malignidad…
-¿Te refieres a por qué acabé sellado dentro de ti y tu propia aldea te maltrató durante años? Creí que ya habíamos superado esa fase… el donante de semen que acabó de hokage decidió que podías ser un saco de boxeo decente…- Kurama lo estaba disfrutando de veras, sobre todo por decir eso mientras tenía el aspecto de Kushina uzumaki. Pero la falta de enfado del rubio le hizo desechar esa hipótesis, y centrarse en su segunda opción…- ¿no es eso? Entonces creo que se trata del pelochiclecida y tu novia… o su novia, no lo sé bien…- bromeó con crueldad, interrumpiéndole Naruto.
-déjate de bromas…- ordenó Naruto, y el biju decidió darle cuerda… si mordía demasiado rápido, le espantaría y tendría que volver a empezar a la noche. Que tenía tiempo de sobra, pero… ¿Por qué no hablarlo ahora?- …pensaba en por qué lo hizo… por qué Sasuke mató a Sakura chan…
-¿y supongo que habrás alcanzado una gran explicación para todo no?- preguntó el biju, sonriendo con crueldad… a ver con qué le salía el pánfilo de su jinchuriki…
-Y si… ¿Y si Sasuke todavía se halla influenciado por el sello maldito, y realmente no es consciente de lo que hace? ¿Y si ese hombre de la máscara le ha engañado con el sharingan? ¿Y si…?- Naruto tuvo que cortar en mitad, puesto que Kurama comenzó a reírse como nunca, ofendiendo al uzumaki.- ¡Es perfectamente posible, cuando hacíamos equipo ese sello le influenciaba y le empujaba a hacer cosas malas!- el biju siguió riendo con crueldad unos segundos, lo cual era especialmente hiriente por su aspecto de la madre de Naruto, para luego serenarse. Hora de hacer madurar un poco más al hijo de Kushina…
-Cierto, es posible, puede que Sasuke no sea el malo… todo acontecimiento tiene un número infinito de posibilidades, como bien sabrás, pero… ¿Por qué quedarnos con una sola? Muchas explicarían la muerte de tu amorcito… por ejemplo…- El panorama del paraje mental cambio, mostrando de nuevo el puente donde se dio el fatídico desenlace a la vida de Sakura haruno. Naruto apretó los dientes cuando vio a ambos combatir a muerte, chocar el kunai de la pelirrosada contra la nodachi de Sasuke en un baile de chispas y fricción de acero. En uno de esos golpes, Sasuke lanzó un ataque al costado de la fémina, uno en absoluto mortal, más bien incapacitante con el objetivo de poder escapar, pero la haruno tropezó en ese momento, con tan mala suerte que la espada de Sasuke encontró su corazón. Mientras Sasuke retrocedía asustado y salía corriendo, tirando el arma incluso, el biju continuó hablando.- ¿Te parece una buena explicación? Explicaría el estado lamentable de Sakura, la herida, que el arma de Sasuke estuviese allí…
-S… si… quizás fue un accidente y…- Naruto se frenó al ver la sonrisa burlesca del kitsune.
-Quizás… o quizás pasó esto otro…- La imagen volvió al principio, solo que esta vez Sakura, sucia por los escombros del lugar tras ser derrotada, le rogaba de rodillas a Sasuke que la llevase con él, que su desliz con Naruto le había demostrado que en realidad seguía enamorada del uchiha. Naruto apretó los dientes con rabia, pero aún más cuando el pelinegro la dijo que era tras esa derrota veía que era una molestia que no se merecía recibir la simiente uchiha, y la atravesó el pecho sin más preámbulos con su arma, para luego irse indiferente dejando la nodachi allí. Naruto dirigió una mirada furibunda al biju, que sonrió travieso.- …son igual de posibles esta opción y la anterior, ambas explican todo…
-Eso es imposible…- gruñó Naruto, sintiendo el picotazo de los celos y del miedo a que Sakura hubiese estado con él solo por obligación. Jamás se lo perdonaría a sí mismo si fuese así… ni a ella…
-Improbable puede, imposible no… ya te intentó engañar con sus sentimientos antes, cuando se dedicó a mentirte una y otra vez bajo la nieve…- Naruto miró al suelo, frustrado.- Pero venga, te ofreceré más opciones…- esta vez, Sakura había vencido a Sasuke tras una gran batalla, el uchiha estaba derrotado en la base del puente, y, cuando la haruno se dispuso a llamar a Kakashi para ayudarla a atar al prisionero, tuvo un descuido y fue atravesada por el arma del pelinegro en un ataque traicionero. Mientras Kakashi sacaba la espada del cadáver de su alumna e intentaba reanimarla, Sasuke huía entre risas y Naruto apretaba los puños por la rabia hasta hacerse sangrar.- esta encaja mucho con la forma de actuar de tu mejor amigo… una especie de versión alternativa de cuando te partió el cuello a pesar de que tú no te ibas a defender… aunque esta encaja todavía más…- Sasuke atravesaba en esta imagen el pecho de una vencida y entregada Sakura, esta vez entre risas maníacas, anunciando que ahora Naruto no tendría más remedio que combatirle y ponerle fin a todo, dejando su espada como una especie de firma macabra de su asesinato. Naruto miró a otro lado con asco…-… hay tantas opciones que podría tenerte aquí horas, y todo esto sin contar… lo inexplicable…- En esta última, Kakashi y Sakura miraban despreocupadamente un mapa, sucios por lo accidentado de las últimas horas de travesía y decidiendo por dónde buscar a Sasuke, cuando el uchiha aparecía por su espalda, atravesaba el pecho de Sakura y se iba andando como si nada, sin emitir el más mínimo gesto. Naruto estalló de rabia ante esto último.
-Esto… ¡esto es ridículo!
-¿Ridículo? Ridículo es que, de las miles de opciones posibles, elijas esta…- en la imagen del paraje mental, Sakura se enfrentaba en una gran batalla a un Sasuke pálido, con sus ojos amarillentos por la posesión del sannin serpiente. El uchiha la gritaba entre lágrimas y con un gran esfuerzo que huyese, que no podía controlarlo, que no deseaba otra cosa en el mundo que volver con sus amigos y verles felices, que echaba de menos competir con el dobe y el ramen del ichiraku, pero que orochimaru no se lo permitiría nunca. Sakura, de mientras y entre llantos, le rogaba que volviese con ella para darle una sorpresa juntos a Naruto, su gran amor, y le tendía la mano para irse de allí. Por un momento parecía que Sasuke se había sobrepuesto a su posesiones, incluso la sonrió. Pero, cuando su amigo iba a tomarla, la haruno era atravesada por Orochimaru/Sasuke con una sonrisa maliciosa, todo entre llamas épicas, música de batalla y una luz celestial rodeando a la haruno.- ¿te gustan los efectos? Puestos a hacer ciencia ficción…- Kurama cambió su expresión a una seria cuando observó a Naruto contemplar el cuerpo inerte de Sakura y no hacerle caso. Esto era divertido al inicio, pero una parte de él detestaba ver a su jinchuriki mostrando esa melancolía, esa… debilidad. Kurama solo devoraba presas que luchasen, presas fuertes, no era un carroñero. Y su anfitrión tenía momentos en los que era carroña desde la muerte de esa chica, una masa informe de sentimientos que no explotaba el auténtico potencial de su odio. Lo había visto durante su batalla contra Sakura revivida: Naruto desatado, le hacía fuerte… muy fuerte. Pero, en lugar de soltarse, se contenía, enmascaraba el odio, en vez de dejarlo salir, y eso frustraba al biju… era como ver tu plato favorito siendo tirado a la basura…- Ves lo que quieres ver Naruto, te centras en lo superfluo en lugar de lo importante… te dedicas a pensar en el por qué Sasuke la mató en lugar de afrontar los hechos… que Sakura está muerta…- el cuerpo de Sakura llegó flotando desde la ultima ilusión hasta sus pies.
-Sakura… chan…- murmuró con tristeza Naruto, agachándose para tomarla en su regazo. Comenzó a llorar abrazado a ella, esperando sentir su calor, su aliento, su respiración… que volviese a gritarle aunque fuese… pero solo oyó las carcajadas estridentes del nueve colas.
-¿Se puede saber qué haces? ¿Te crees que eres jesucristo y que la vas a resucitar con el poder del amor o algo? Es solo un puto cadáver… carne en descomposición, asúmelo.- Naruto le contempló con pura ira, comenzando a agitarse las aguas a su alrededor, y a surgir el chakra rojo con violencia de cada rincón.
-MALDITO ANIMAL, ¿ES QUE NO TIENES NI UN PUTO SENTIMIENTO POSITIVO?- le preguntó con sus ojos tornándose rojos, como los del biju, comenzando a ceder de nuevo la presa de su dolor interno. Así que el kitsune no iba a dejarlo ahora, sobre todo porque sabía una cosa: le estaba diciendo la verdad. Y las verdades duelen mucho más que las mentiras.
-¿Te crees que esto va de esperanza y amor? SE LLAMA VIDA CACHORRO.- rugió el kiuby con fuerza, agitándose aún más el paraje mental.- La muerte está a la orden del día, acéptalo de una puta vez y deja de autocompadecerte. Percibo lo que sientes, y sientes un odio intenso en tu interior, una comida que quiero degustar y que tú retienes por miedo a sentirte a gusto, a sentirte bien y descubrir que llevas toda tu vida conteniéndote por nada… ¿no lo notas cuando piensas en ella? Ese dolor en el pecho, tus dientes apretados, tus puños cerrándose… eres tú mismo gritándote que reacciones, que muerdas.- explicó el biju con un gesto severo, mientras Naruto se aferraba al cadáver de Sakura y le miraba con odio, y el chakra rojo les rodeaba.- Y necesitarás morder cuando ese uchiha vuelva a por ti… y lo haga usando el cuerpo revivido de tu abuela oficiosa, o el de la puta de tu madre, a saber por dónde sale ese demente. Que a mí me da igual morir, tan solo reviviré de nuevo, pero en tu caso… NO HAY NADA MÁS.- sentenció el biju, mientras el chakra rojo comenzaba a envolverlos, dando a Naruto su poder, penetrando en su interior con fuerza.
Mientras, el rubio siguió en su paraje mental, abrazado a Sakura, completamente en silencio. Observó ese bello rostro… muchos opinaban que, si bien era guapa, no era tan hermosa como Ino con sus facciones armoniosas, o Hinata con sus curvas… Y todos ellos podían irse al demonio, Naruto no había contemplado nada tan bello en su vida. Sakura haruno, con sus mil colores, con su carácter volcánico… su Sakura chan. Apartó un mechón de cabello de su rostro inerte, mientras las lágrimas caían de sus ojos sin control sobre esa piel nívea decorada con algunas suaves pecas. La pedía en silencio que le salvase. Que apareciese allí para gritarle lo que fuese. Que le perdonase por ser débil… que le pidiese perdón por dejarle solo. Por romperle y hacerle sentir algo… nunca debió de haberle roto. En su interior, la presa de su dolor se quebraba, destrozada. Toda su infancia se dedicó a construirla, a cimentarla para que su odio no le costase la vida a inocentes, construyendo defensas a su alrededor para que no llegase allí ni la luz… y Sakura la había quebrado al hacerle amar y distraerse de su deber. Todo era culpa de la haruno, en esencia. Ella tenía la culpa de que ahora Naruto tuviese miedo de si mismo, al dejarle amarla, al enseñarle el cielo para luego sumergirle en ese infierno. Por privarle de una parte de él, la parte que se ató a ella con un lazo rojo para no separase jamás desde el primer día que la vio. Sálvame, la imploraba… porque nunca debió romperle… porque debería decirle algo que le frenase en este descenso a la oscuridad… porque ella era la única que podía devolverle algo de luz.
En el exterior, mientras Naruto meditaba vigilado por mito, un clon de la ojivioleta supervisaba el avance de Karin con el fuinjutsu. Era impresionante como en unos pocos días podías volver a un uzumaki con un conocimiento básico de sellado en un avezado experto en ese arte… era la sangre, el talento innato del clan, eso no se podía entrenar. Se tenía o no se tenía. Y, como uzumaki, la ojirroja lo tenía. Todavía cometía algunos fallos, sobre todo cuando estaba atenta… a otras cosas/persona... pero la legendaria matriarca estaba satisfecha. Había esperanza en sus alumnos. Sin embargo, tuvo que frenar su lección cuando comenzó a percibir algo con su ojo de Kagura. Karin también se detuvo en su labor, sintiendo un terrible escalofrío en su espalda. Era como si la temperatura hubiese bajado diez grados de golpe… y a la vez, como si algo irradiase calor ahí cerca. Como si absorbiese la vida y lo positivo de su alrededor. La pelirroja legendaria original se levantó de su pose de meditación, y, por primera vez en mucho tiempo, Karin pudo sentir en ella algo… miedo. Miró a su clon, que la devolvió un asentimiento y ordenó a Karin mantenerse lejos del lugar. Ambas ojivioleta invocaron sus cadenas de diamantina, sacando sus armas y disponiéndose en pose de combate mientras el agua rodeaba el filo de sus tantos, formando dos katanas. Frente a ellas, el aire giraba alrededor del cuerpo de Naruto, arañando troncos y la tierra como si fuesen garras de una persona sufriendo, aullando de dolor, todo mientras el terrible chakra rojo comenzaba a surgir de sus poros, envolviéndolo. Y, cuando el rubio abrió los ojos y estos eran rojos como la sangre, Karin supo que debía de poner tierra de por medio.
-Mito sama…- susurró con una voz gutural el rubio, todavía sentado en posición de loto, con una cola de chakra rojo ondeando a su espalda.- ¿sangra a menudo?- preguntó con una sonrisa cruel, recordando esa misma pregunta que le hizo mito antes de iniciar el entrenamiento de kenjutsu. Y hacerle sangrar, una y otra vez. Ella, una repugnante ningen, un fragmento de un fragmento de una extraordinaria y poderosa mujer, osando tan siquiera pensar en hacerle daño. No, tocaba hacérselo pagar. Con creces. La odiaba, y se lo haría pagar.
-Naruto… cálmate…- medió la ojivioleta con seriedad, intentando llamar la atención de un Naruto que comenzaba a dejarse llevar por la corriente. Era el riesgo que corrían con ese entrenamiento… que el zorro convenciese a Naruto y no al revés, que se produjese ese manto de chakra con el kitsune sin controlar. Y, como llegase a la cuarta cola, no podría frenarlo fácilmente… ni difícilmente sin la ayuda de su difunto marido, si la apuraban…
-¿Que me calme? ¿Tú me pides que me calme?- preguntó con ira, mientras sus facciones se deformaban y su voz adquiría un toque tan grave que parecía salida del infierno. Colmillos gruesos y afilados surgían de su boca, destrozando encías y tejido, sus manos desarrollaron temibles garras, y sus ojos se mostraron ansiosos, hambrientos… y se habían clavado en mito.- ¿QUIERES QUE ME CALME? ¡Pues arrodíllate y suplícame perdón! Suplica por tu vida y por la de cada patético aldeano de konoha, suplica de rodillas por el alma de cada hombre, mujer y niño humano del continente que devoraré en cuanto te mate como precio por la mierda de infancia que tuve, ¡HAZLO AQUÍ, EN EL SUELO DONDE DEJASTE MORIR A LOS NUESTROS!- rugió, expulsando incluso una espuma propia de un perro con rabia por la boca, mientras una segunda cola surgía a su espalda.
Naruto golpeó el suelo con sus dos puños como su fuese un animal, agrietándolo con cada golpe, destrozándolo. Y sin sufrir ninguna herida. Karin tragó hondo… ese era el poder de un jinchuriki… ¿y Naruto podía elevarlo exponencialmente? En ese momento, tranquilamente doblaba los niveles de chakra de orochimaru, el ninja más fuerte que había conocido Karin, salvando al Sasuke actual. Antes de que las cadenas de la Mito de la derecha reaccionasen, Naruto había desaparecido en un borrón, dejando en su lugar solo polvo. Mito abrió los ojos con sorpresa, su ojo de Kagura le advirtió de por dónde iría el golpe al percibir esa masa de odio… pero una cosa es saber su procedencia, y otra ser tan rápida como para evitarlo. En un costado, un zarpazo horizontal la hizo saltar hacia atrás, recibiendo un cuádruple tajo en el vientre, nada incapacitante, pero si doloroso… Pero ese movimiento de esquiva la dejó vulnerable, así que oyó de nuevo un rugido y recibió una potente patada, una que intentó amortiguar interponiendo a Saigo no ishi. Pero, aún teniendo su arma la dureza del mejor acero, no pudo evitar que su agua se destrozase por el impacto, recibiendo el golpe y saliendo volando a través de los árboles, obligando a Karin a agacharse entre los escombros y las ramas. La ojivioleta voló hasta impactar contra la muralla, creando un enorme cráter rodeado de piedras cayendo.
-¿vaya hostión no?- preguntó con crueldad el biju, observando la polvareda que levantó el impacto de la fuinmaster. Iba a ir tras ella para destrozarla cada hueso, arrancarla sus brazos y piernas y devorarla, hacerla pagar por ser una vil traidora, una desgraciada carente de sentimientos ni palabra… realmente no sabía por qué pensaba así, pero le daba igual. Quería hacerla sufrir, y sus ojos desencajados y su sonrisa psicótica indicaban que disfrutaría con ello… pero entonces, algo se enroscó en su cuello. Un látigo hecho de agua, surgido del arma de la otra mito, le había aprisionado. Las cadenas de la fuinmaster se aproximaron a él con intención de empalarlo, inmovilizándolo así el tiempo suficiente como para sellarlo, pero, cuando la más cercana estaba a punto de impactar, Naruto la sostuvo con su mano desnuda, retorciéndose el apéndice de diamantina como una serpiente mientras era apretado. Sonrió con más locura mientras una tercera cola surgía en su espalda, tanto que incluso mito tuvo que tragar hondo.- Veamos si sigues siendo la mujer más poderosa de la tierra… Mito chan.
Mientras mito dirigía más chakra a sus cadenas para hacerlas más fuertes, un intenso fuego comenzó a envolver al jinchuriki. Era un fuego naranja, antinatural, cargado completamente del chakra del biju… el fuego del grandioso Kurama. El fuego del infierno. El látigo de agua simplemente se evaporó, y su cadena atrapada comenzó a brillar para luego fundirse al agarre del uzumaki. Naruto sonrió siniestramente, ya libre de ataduras… comenzaba el juego. El resto de cadenas de mito se abalanzaron sobre él, intentando aprisionarlo, pero el jinchuriki se movió con rapidez. Inhaló aire en dirección a mito, y la ojivioleta solo pudo invocar un muro de agua a duras penas antes de que un intenso torrente de ese fuego naranja saliese de la boca del jinchuriki, como el aliento de un dragón. El rubio continuó exhalando sin descanso, destrozándose poco a poco la defensa de la ojivioleta, que, aprovechando el vapor generado, giró hacia un lado con elegancia y se ocultó en el entorno, esquivando el ataque. El control elemental del fuego de Naruto era perfecto en ese momento, debía de guardarse de sus técnicas. Observó a su espalda como la vegetación presentaba ahora un inmenso boquete, el lugar por el que había pasado el aliento de Kurama… no podría vencerlo en una lucha de tú a tú, necesitaba ser más lista. Y tenía una ventaja… conocía perfectamente a su rival.
Invocó un dragón de agua mientras Naruto la buscaba para continuar atacando. El animal se lanzó contra el rubio, mordiéndolo en sus gigantescas fauces, para luego brillar y deshacerse cuando el chakra rojo comenzó a consumirlo. Tocar a Naruto en ese momento, salvo en casos excepcionales como el de las cadenas de diamantina, era un suicidio… pero ella debía de acercar el combate a su enemigo. Focalizarlo en un punto. Corrió hacia el jinchuriki intentando contraatacar, para lanzar un tajo de su arma al torso del ojiazul. Este lo esquivó sin problemas en un giro para luego atacar desde arriba con sus afiladas garras, rumbo a la cabeza de la fuinmaster… la descabezaría de un golpe, esa linda cabeza explotaría en mil pedazos… le agradaba la idea, y a la vez le asqueaba… ¿Qué le ocurría? Iba a completar su golpe, pero las cadenas de diamantina restantes bloquearon el zarpazo, tomando al jinchuriki de un pie y lanzándolo lejos para darle tiempo a su invocadora. Como si pudiesen librarla de su terrible destino... En el aire, Naruto volvió a rugir, lanzando una potente ola de viento contra la fémina, que no pudo hacer nada más que cubrirse con sus cadenas entre el polvo y el impacto. Era demasiado fuerte para ella sola, al menos si no invocaba el byakugou no in, pero todavía no era el momento. Antes de que pudiese reaccionar, Naruto ya estaba encima.
-HAHAHAHAAAAA.- se rió de forma maníaca el jinchuriki, atacando frontalmente con sus garras a Mito. Su mano literalmente atravesó el pecho de la fémina, destrozando su pulmón y agarrándose de los restos del costillar por detrás para evitar que se escapase. La uzumaki intentó respirar sin éxito, dañada de muerte, mientras ese infernal rostro con colmillos se aproximaba a ella. Con su cara a centímetros de la agonizante ojivioleta, el ojiazul la miró de arriba abajo con una mezcla de deseo y rencor.- Todas sois iguales… dais esperanzas, nos atraéis, lo damos todo por vosotras… y os dedicáis a rompernos pedazo a pedazo. Mito uzumaki… Sakura Haruno… ¡TODAS SOIS IGUALES!- rugió Naruto, dispuesto a morder ese rostro llevado por el odio. Odio a la fuente de su dolor, aunque no entendía porque ponía a mito al nivel de Sakura. Pero, antes de que pudiese rematar a la fémina, esta le sonrió.
-Cuando… argghhh… estás furioso… eres predecible, Kurama kun…- confesó, para empezar a disolverse en agua.
Naruto abrió sus orbes rojos con sorpresa, pero, cuando quiso reaccionar, ya era tarde. A su espalda, las cadenas de diamantina de la auténtica mito, reforzadas al máximo con el chakra de la ex jinchuriki, le envolvieron, apretándolo con toda la fuerza posible, tanta que ni el fuego y el chakra rojo pudieron derretirlas. Cuando lo elevaron en el aire y le dieron la vuelta, pudo ver a la ojivioleta acercarse entre la destrozada vegetación. Sangraba por el labio, y tenía el vestido desgarrado, pero su expresión seria mostraba que no estaba en absoluto vencida. Para mayor confusión de Naruto, en ese momento Mito le pareció la mujer más interesante del mundo, la única que merecía la pena entre la marea de úteros andantes sin talento que poblaban el continente, la kunoichi más poderosa de la historia… y solo estaba ante una ínfima parte de su poder… Sabia, lista… poderosa. Mito uzumaki, la primera jinchuriki de Kurama, matriarca del clan uzumaki, fuinmaster de nivel 15, usuaria del byakugou no in… y poseedora de una belleza arrebatadora. Y estaba preciosa cuando se enfadaba o mostraba sus habilidades… realmente, siempre lo había estado.
¿Qué era esa forma de pensar? No lo sabía, pero estaba orgulloso, la auténtica mito les habría despedazado si no desarrollaban más de seis colas… y furioso, furioso por perder ante esa ínfima parte de la fuinmaster. Naruto empezó a forcejear mientras su piel se agrietaba y desprendía, comenzando a revelar el manto rojo de las cuatro colas. Con eso bastaría para aplastarla, ya estaba sufriendo solo contra tres… pero realmente ya era tarde para el jinchuriki. La fémina llegó hasta él, y, usando su propia sangre, comenzó a dibujar un sello en un trozo de tela que se arrancó del kimono. Cuando hubo terminado, Naruto consiguió liberar un brazo destrozando las cadenas por un lado. Gran parte de su ser le ordenaba usar su brazo libre para descabezar a la intrusa, pero irónicamente no pudo hacerlo. Otra le pedía hacer algo muy diferente, y a esa le hizo caso... Simplemente acercó su mano con garras a su rostro y limpió la sangre que todavía tenía en el labio con el pulgar, aprovechando para acariciar esa piel tan suave que una vez fue suya. Esa piel que le recordaba tanto a la de Sakura.
-Bien jugado… Mito chan.- concedió con una sonrisa sincera, contrastando con su aspecto infernal.
Y mito no pudo evitar devolverle el gesto con otra sonrisa, sinceramente feliz por escucharle halagarla tras tanto tiempo, para luego ponerle el sello recién dibujado en su frente. Como por arte de magia, el manto de tres colas desapareció, dejando la ojivioleta caer al rubio con pesadez. El sello de supresión había funcionado. Naruto se revolvió en el suelo, dolorido porque algunas zonas de su piel habían sido arrancadas mientras intentaba desarrollar la cuarta cola, retornando sus ojos a esos vidrios rajados sin luz ni función, pero ya sin esos rasgos animales. Sin garras, sin colmillos… volvía a ser humano. Agradecía volver a ser él otra vez, no sentir ese veneno en su interior, esa voz en la cabeza pidiéndole sangre… que no era otra que su propia voz. Mito también se dejó caer al suelo, agotada tras usar su chakra en esas cadenas de kinton reforzadas y en ese sello para romper el enlace entre bestia y anfitrión, sin contar el dolor por los golpes recibidos. Ya era la tercera vez que Naruto perdía el control, pero en esta ocasión Naruto casi desarrolla la cuarta cola… casi alcanza el punto de no retorno. El ataque de Naruto con el manto había sido devastador, Kurama estaba casi a su nivel máximo… esperanzador y terrible al mismo tiempo… ese niño le estaba alimentando con muchísimo odio.
-Ya… estás… calmado ¿no?- preguntó, tomando algo de aire. A pesar de los escombros, las manchas, heridas y sus ropas hechas jirones, la ojivioleta conservaba una pose serena, carismática. Casi parecía que estaban en una reunión casual, y no que estaban descansando tras una lucha a muerte. Ella lo llamaba "usar el porte real de los reyes del remolino", y le solía decir que podría empezar a usarla él también, que al fin y al cabo era su actual heredero… Naruto parecía recién salido del infierno, con su ropa desgarrada y sucia y su rostro lleno de heridas.
-S… si… lo… lo siento.- se disculpó como pudo Naruto, respirando también como podía.- No sé lo que me pasa, yo no quería matarte, yo no quería decir… todo eso, dattebayo…
-Tranquilo, ya lo sé… ya te lo expliqué, realmente si querías decirlo… y a la vez, no querías.- Naruto observó a mito con confusión, y la pelirroja suspiró… el sensei de este chico era un héroe si Naruto era capaz de usar técnicas básicas y de hablar… y en el tenkai y konoha (a pesar de su hipnotismo) jiraiya, Iruka y Kakashi se sentían al fin valorados.- … ya te dije que, cuando desarrollas el manto, tu conciencia se fusiona con la del biju, como si se mezclasen, y cuanto más fuerte es el manto más cantidad de la esencia de Kurama se une a la mezcla. Si hubieseis llegado a un pacto ya, no habría problema: el biju tomaría el papel protagonista, lucharía con tu ayuda y luego devolvería el control. Sin embargo… Kurama es un zorro difícil. Y, cuando va tomando progresivamente el control, vas adquiriendo sus recuerdos, experiencias… y sentimientos.- Naruto comenzó a entenderlo, el por qué se comportaba así con respecto a Sakura o Mito… era porque no era él… y a la vez si lo era. Era la mezcla de su propia conciencia y la del biju, un ente nuevo, una degradación de ambas partes.
-Po… por eso siento ese… ¿odio?- Mito asintió, comprendiéndolo del todo Naruto.- Mi.. Mito sama, no… no debemos de seguir con este entrenamiento. Tú mejor que nadie debes de saber lo que llevo dentro… siento lo que desea hacer. Quiere destruir konoha, y cada nación shinobi. Nos considera ratas, monstruos que solo traen el mal… no… no puedo llegar a un pacto con él… quizás, si entrenásemos más con su chakra rojo tenue, podría…- Explicó un temeroso Naruto, asintiendo mito… pero interrumpiéndolo.
-Cierto… pactar con el demonio no trae nada bueno. Pero, si quieres salvar a tu gente, deberás de hacerlo, encontrar la manera… No sé si lo sabes, pero puedo percibir las emociones de las personas. Y tú no eres una mala persona… en absoluto. Me recuerdas a hashirama kun… mil razones para odiar, mil razones para caer… pero siempre seguís en pie.- comenzó a explicar una melancólica Mito, mirando fijamente al invidente rubio. Veía tanto de hashirama en él cuando entrenaba sin descanso, sin rendirse… y tanto de Kurama cuando rugía ante las adversidades y no se dejaba manejar… y tanto de su propio clan cuando intentaba ver el lado bueno de las cosas…- ¿Has leído algo sobre la maldición de Uzu?
-N… no, dattebayo. Bueno, recuerdo que Karin y tú hablasteis de que cada atacante a la isla murió de forma terrible… que el espíritu del ryumyaku cazó uno por uno a esos malnacidos…- Mito sonrió con ironía ante ese último comentario.
-El ryumyaku es solo una fuente de energía Naruto, no un espíritu vengador… No, Uzu no tenía más defensor que sus uzumaki, y todos murieron… o algo peor.- el rostro de la uzumaki se ensombreció, recordando.- Me acuerdo de cómo me sentí cuando recibí la noticia… Uzu había caído, con honor, pero había caído. Konoha no la ayudó, solo se quedó mirando… puso en la balanza por un lado su palabra, y por otro desgastar a sus enemigos, los sellos de mi dote que ya no tendrian que pagar y ser la única aldea con una uzumaki purasangre, y ya sabes qué lado ganó… y yo les dejé hacerlo. Obedecí las órdenes de un grupo de desgraciados, las órdenes de dejar morir a mi familia, me preparé para no escuchar a nada ni nadie y obedecer… pero, cuando supe que los supervivientes también iban a ser abandonados a su suerte… que todas esas mujeres, esos niños uzumaki que no participaron en la batalla o no tuvieron la suerte de morir bajo el volcán, serían vendidos como esclavos, o violadas para parir nuevos uzumaki leales a nuestros verdugos… no… no pude permitirlo… ¡NO PUDE!- gritó la uzumaki con rabia, todavía se oía en su alma el eco de ese odio… de esa furia…- Y, como no podía contar con nadie en mi nuevo hogar, recurrí al único que siempre estuvo a mi lado, al único que me entendía… a Kurama.
-Ku… ¿Kurama? ¿Recurriste al chakra rojo de Kurama? Si me dices cómo pactaste con él, quizás yo podría darle lo mismo y…- sugirió Naruto, pero mito se rió con diversión. Era la primera vez que oía a su maestra reír, era una sonrisa preciosa si le permitían decirlo, elegante pero sincera… y pudo sentir como su biju abría un ojo de su siesta en su interior, escuchando. El biju también quería oír a la pelirroja reír.
-No pacté con él… me lo dio sin reservas.- confesó la ojivioleta, mirando al suelo con una sincera sonrisa, para mayor confusión de Naruto. Kurama, el demonio del odio… ¿colaborando sin recibir nada a cambio?- Cuando llegué a konoha, me encontré sola… mi padre me había prometido con un hombre que no conocía de nada, un shinobi legendario, una buena persona, pero que estaba más ocupado en salvar al mundo que en conocerme. Se iba largo tiempo, tenía reuniones eternas, apenas estábamos juntos, y nuestro carácter tampoco ayudaba… él era demasiado… servicial, yo quería a veces que gritase, que fuese más egoísta. Las mujeres uzumaki solemos ser así… pasionales. Cumplí con mis deberes conyugales como una buena kunoichi, incluso le di varios hijos… pero nunca llegué a amarle. Al menos no tanto como él a mi. Y me dolía porque él no era una mala persona… me amaba, pero había consagrado su vida a pacificar el mundo. Solo tenía un pequeño espacio en su corazón, no todo. Y yo estaba sola… sola con mi huésped. Al principio, cuando me hablaron del ser al que sellaría en mi propio cuerpo, me lo describieron como el demonio más cruel de la tierra… un diablo del mundo antiguo con milenios de existencia y toneladas de sangre en sus garras… un monstruo sin más raciocinio que el odio. Tú has hablado con él… ¿te parece un monstruo carente de inteligencia más allá de la maldad?- Naruto recordó cada conversación con el biju, y tuvo que admitir una vida: podía estar equivocado o no, pero ese biju era sabio. Sabía de lo que hablaba.
-No… Kurama no es una bestia… nunca lo he creído al menos…
-Exacto. Cuan fue mi sorpresa cuando, en lugar de encontrarme eso, me encontré un ser totalmente diferente. Vi su aspecto, un gran zorro de fuego de decenas de metros de altura, con esos dos rubíes en su mirada, y no sentí miedo… sentí curiosidad.- declaró sin borrar su sonrisa la fémina. Esos fueron buenos tiempos… quizás los más felices de su vida.- Recuerdo hablar con él de mil cosas… yo había devorado cada libro de la biblioteca de uzu, había visto en ilustraciones un mundo lleno de aventuras, de descubrimientos, de lugares increíbles… y, en mi paraje mental, él me llevó a cada uno de ellos. Debatíamos durante horas de lo que fuese… de filosofía, ciencia, literatura… él me ofrecía nuevos conocimientos, yo le hablaba de mi vida, discutíamos a veces, nos enfadábamos, nos reconciliábamos. Me excusaba del mundo diciendo que iba a meditar, pero realmente iba a estar con él. Y, con el tiempo, esa relación se convirtió en algo más… especial. Pensaba en él en cada segundo, tenía a mi esposo y mis hijos… pero solo existía él. Y todo a pesar de que hashirama kun no me trataba mal… que me amaba y se esforzaba por hacerme feliz el tiempo que su cargo de hokage le dejaba dedicarme… pero yo solo pensaba en una persona, porque para mí era una persona… No sé si sabrás lo que es que tu mente te aconseje querer a alguien que te ama y se desvive por ti, que objetivamente solo te hará bien; pero que, por mucho que lo intentes, tu corazón solo lata por otra que objetivamente solo te complicará la vida…
-Créeme… lo sé…- confesó está vez Naruto, recordando a cierta ojiperla y a su Sakura chan. Una intentando acercarse a él y ganarse un hueco en su corazón… y la otra con cada rincón dedicado a pesar de los golpes y los gritos de baka. Tuvo un terrible ataque de empatía… al menos no era el único…
-Entonces entenderás por qué no necesité pactar… ni tan siquiera tuve que pedírselo, él me lo ofreció sin reservas, sin trabas… porque me amaba… tanto como yo a él.- reveló la ojivioleta, arqueando Naruto ambas cejas. Y, mientras, el kitsune en el interior de Naruto se removía, inquieto… odiaba que le recordasen sus grandes fracasos…
-¿E… eras la novia de kur…?
-Su mujer, estábamos unidos hasta la muerte al fin y al cabo… y le amé con todo mi corazón hasta el día en que se me paró. Aún ahora le sigo amando… pero dudo que él lo siga haciendo después de todo…- dijo con tristeza.- yo usé el poder de Kurama en pleno, cada una de sus colas… me envolví en el manto rojo y puse rumbo a konoha. Llegué en unas horas, tal fue mi velocidad, y encontré a esos desgraciados embarcando a sus presas. Iwa, kiri y kumo, sus barcos recibían una cola interminable de mujeres y niños pelirrojos con argollas, todos ellos vigilados por miles de shinobi de corazón negro… podía sentir sus malas intenciones, lo que planeaban hacer con las mujeres, lo que ya les habían hecho… y les ataqué con todo. Cómo enfrentar a un hombre con un grupo de hormigas… les aplasté sin miramientos, uno por uno… hasta que solo quedó un representante de cada aldea. A ellos les perdoné… pero les quite los ojos, orejas y nariz. Eran míos, el precio por tocar a los hijos del remolino.- Mito sonrió con sadismo, recordando lo que sintió… fusionada con Kurama, luchando como uno solo… haciéndoselo pagar. Como disfrutó de sus gritos de agonía, de su sufrimiento, el odio inundándola… la oscuridad en ella.- Los tres contaron la misma historia en sus hogares cuando llegaron arrastrándose: un demonio vestido con el rojo del magma del volcán salió del mismo makai a devorar sus almas por tocar Uzu. El espíritu del ryumyaku…
-Usted fue quien salvó a la madre de Karin…- descubrió Naruto, y la fuinmaster miró a la joven ojirroja, que les observaba en la distancia mientras leía pergaminos de fuinjutsu, dejando un poco de intimidad al alumno y la maestra.
-Curioso, ¿eh? Conocí a tu madre, y a la suya… Y, como me convenía que el resto de las naciones no supiesen que podía manejar las nueve colas del kiuby, y con ello destruir cualquiera de ellas sin miramientos, dejé que siguiesen pensando que era el espíritu del ryumyaku. Me aseguré de que llegaba cada mujer y niño a nami, y seguí mi camino…
-¿Volvió a konoha, no?
-No es tan fácil… mi intención no era esa al principio. Konoha era un monstruo sin sentimientos ni honor, y mi marido ya tenía hijos para prolongar su estirpe y se merecía alguien más devoto. Mi intención era… fugarme con Kurama... Ser marido y mujer de verdad, vivir lejos de todo y todos. Liberarle, y con ello liberarme a mi. Pero… no pude. Kurama, tras vencer a nuestros enemigos, me ofreció la mitad de su esencia… su mitad yang. Fusionar mi alma con él, y estar juntos por siempre como dos mitades de un todo. El poder de un Dios del chakra… el amor de una persona única…- enunció mito, como ida, mientras Kurama resoplaba furioso en el interior de Naruto… conocía esa parte de la historia, y le enfurecía como nada en el mundo. Puede que madara fuese su persona más odiada oficialmente… representaba todo lo que era el ser humano para el biju. Cruel, mezquino, mentiroso. Pero Mito era la que realmente aunaba ese odio... porque lo contrario al amor no es el odio, es la indiferencia, y mito JAMÁS le resultaría indiferente a Kurama.- Cu… cuando estás fusionado con él, cuando estas envuelto en su manto, tus recuerdos son suyos… y los suyos son tuyos. Puedes saber sin hablar lo que piensa o siente el biju, a efectos prácticos sois uno solo. Y, cuando yo estuve unida a él, pude ver en su interior. Vi la sabiduría que me enamoró, vi su vida, su nacimiento… y su forma de ver el mundo. Kurama no nació como una masa de odio… lo convirtieron en eso. Siglos de intentar cazarlo como un animal, siglos viendo cómo nos matamos, violamos… siglos viendo lo peor de la especie humana. Kurama nunca podría vivir en paz, alejado del mundo, siempre intentarían cazarlo… y provocarían que dijese basta. En la antigüedad, la humanidad se había librado de su ira porque él se creía invulnerable, ¿Qué tiene que temer un Dios de unos insectos? Pero hashirama kun y madara le demostraron que eso no era así. Le demostraron que el ser humano no era solo peligroso para si mismo… lo era también para él y sus hermanos.
-Y la mejor medicina es la preventiva…- completó el rubio, asintiendo Mito. Naruto recordaba que Sakura chan y Tsunade ba chan le dieron esa charla… intentaban convencerlo de tener más cuidado en batalla… sin éxito, por supuesto. Pero había captado el mensaje.
-Exacto… Kurama me ofreció todo lo que deseaba, pero a un precio terrible. Pude verlo cuando estuvimos unidos: Kurama iba a destruir cada nación shinobi aprovechando que estaban debilitadas por la guerra. Hombres, mujeres, niños… konoha, Suna, Iwa, kiri, kumo… no iba a dejar piedra sobre piedra. Borraría a su enemigo aprovechando su debilidad, y así podríamos vivir juntos sin miedo. Y yo no… no podía permitirlo, no podía cargar con eso en mi conciencia. Cargar con un genocidio. Así que, cuando me ofreció la mitad de su alma y estar juntos por siempre… le rechacé. Y le pedí que volviese a mi interior, le dije que si liberaba su poder solo generaría odio. Realmente solo se lo pedí, no tenía en ese momento el poder para obligarlo… había abierto mi sello y agotado mi chakra en la batalla, Kurama era libre en mi interior, solo tenía que absorber mi alma y matarme y saldría al exterior… mi ansia de vengarme podría haber condenado a la humanidad entera.- expuso con pesar la ojivioleta.- Pero… Kurama no lo hizo. Me miró con esos rubíes rojos encendidos por la ira y el odio, apretó sus dientes… y volvió a mi interior sin emitir ningún sonido. Todavía no sé por qué no me mató, pero nunca… nunca más volvió a hablarme. Hizo exactamente lo que le pedí: estar tranquilo dentro de mi. Ni tan siquiera intentó matarme cuando se lo traspasé a Kushina uzumaki, tu madre. Nunca… nunca me dolió tanto el silencio como esos días. Me centré en mi familia, hashirama kun me perdonó por lo que hice en uzu e hicimos borrón y cuenta nueva. Pero, con todo, nunca dejé de intentar hablarle desde el otro lado de su jaula. Y él nunca volvió a dirigirme la palabra…- concluyó con una inmensa tristeza la fuinmaster, posando Naruto su mano sobre su hombro.
-Lo… lo siento…
-Es tiempo pasado Naruto… pero, lo que nos importa es que no podemos dejar de lado nuestro entrenamiento. Debes de seguir intentándolo Naruto kun, convencerle de que te ayude. Yo experimenté su poder pleno durante las pocas horas que estuve en Uzu, y puedo asegurarte una cosa… es infinito. No se acaba jamás, fluye por todo tu ser. Te protege del daño, te regenera, potencia tu fuerza… durante nuestra pelea, has tenido un control de chakra perfecto, y manejado el fuego y el viento sin sellos. Se debe a que Kurama es puro chakra, para él no es un misterio manipularlo, por lo que no solo te aumenta tu chakra, te hace dejar de malgastarlo. Tu modo ermitaño es fuerte… pero Kurama lo es más. Me basé en lo que sentí con ese chakra para crear el byakugou no in, una técnica que prácticamente te hace inmortal mientras no se agote el chakra del sello. No sé cómo de fuerte será ese chico uchiha, pero, si ha tomado konoha, es muy fuerte. No podrás vencerlo con el chakra de kurama degradado… lo necesitarás a pleno rendimiento, con sus nueve colas. Si logras encontrar la manera de pactar con él, de controlar ese odio, serás invencible.
-Pero… Mito ba chan… no… no creo que pueda convencerlo… es más, temo que el lo consiga antes… estoy lleno de odio, y yo solo deseo caer.- confesó Naruto con pesar, pero fue esta vez mito la que puso su mano en su hombro.
-Por la muerte de esa chica de pelo rosa ¿no? Ese chiquillo uchiha… la mató… y tú la amabas.- afirmó, asintiendo de vuelta Naruto.
-Sakura chan lo era todo para mí… y él la mató sin más miramientos. Me pregunto el por qué, si hay alguna explicación para todo esto… pero Kurama me lo ha dejado claro: no la hay. Solo sé que está muerta…
-Y tú has decidido llevar eso a cuestas, aunque realmente no tengas la más mínima culpa…- concluyó la ojivioleta, para luego mirar a Karin, que a lo lejos seguía estudiando… pero, cada cierto tiempo, miraba a Naruto con ansiedad. Seguramente había notado su tristeza con su ojo de Kagura, estaba enfocándolo en él todo el tiempo, incluso ya se había ganado un par de reprimendas de Mito al fallar en sus trazos de fuinjutsu por estar demasiado distraída. Se notaba que esa chica quería estar a su lado, ayudándolo… y que Naruto seguía ciego a todo. Suspiró… qué fácil sería todo en una situación normal, y que complicado era…- Mira Naruto kun, no puedo ayudarte a salir de esto. Tienes que hacerlo tú, y yo no tengo las herramientas para aligerarte esa carga. Pero, si me permites un consejo, el tiempo todo lo cura. Eres joven, y eres una buena persona, no te cierres al mundo. Deja que quién quiere cuidarte y aligerarte esa carga, lo haga… memento mori (recuerda que morirás)… carpe diem (aprovecha el día).
Naruto asintió ante ese último consejo, pero antes de que pudiese decir nada, su maestra se levantó y se fue, excusándose con que necesitaba meditar para recuperar energía tras su pelea. Debía de estar realmente cansada, porque era la primera vez que se saltaba la rutina de entrenamiento de sus jóvenes alumnos. Así que Naruto se quedó pensando en lo que le había dicho Mito… ¿y si se estaba hundiendo en ese océano de odio por cargar con una mochila llena de culpa? Desde la muerte de Sakura, se odiaba a sí mismo. Con intensidad, tanto o más que a Sasuke. La prometió que nadie la haría daño. Que la protegería. Y falló en su promesa… la primera vez en su vida que fallaba. No había segundas oportunidades, no había peros. Había fallado. Y mito tenía razón en una cosa: si quería frenar a Sasuke, debía de llegar a un equilibrio. Estaba ciego, roto mentalmente y sin recursos, no podía permitirse el lujo de llorar en ese momento. Debía de hacer lo que hacía siempre: rehacer sus trincheras, cavar más hondo y defenderse. Sobrevivir, ese era su talento. Abrir un camino aunque fuese cavando con sus propias manos, enfrentarse con solo 5 años a una aldea entera y ganar. No tener miedo. Aunque era difícil… ¿Cómo no tenerlo? ¿Cómo luchar contra esa sensación de asfixia si estaba solo? No te cierres al mundo… ¿a qué se refería mito?
-E… ¿estás bien, Naruto kun?- preguntó Karin, a su espalda, interrumpiendo sus pensamientos. Naruto no se giró, solo sonrió en señal de que la había oído. No dejaba de estar ciego, pero, inexplicablemente, captaba el aroma de Karin como ninguno. Era dulce, le recordaba a la naturaleza… era agradable.
-Si… solo estaba pensando…- confesó, mientras la pelirroja se sentaba a su lado y empezaba a atenderle algunos rasguños de su pelea, los que todavía no había regenerado el chakra del kiuby. Lo hacía sin avisar, simplemente se acercaba a él y le curaba. Quizás sabía que, si preguntaba, el uzumaki pensaría en el bienestar de ella y la diría que estaba bien… quizás lo hacía porque no admitiría un no por respuesta y quería ahorrarse darle un capón… quizás por ambas. Naruto lo agradecía en cualquier caso, y no podía evitar pensar que le recordaba a alguien cuando le cuidaba así… toda la infancia se la pasó deseando que alguien le curase las heridas en lugar de tener que hacerlo solo.- ¿Sabes que no tienes que curarme si estás cansada de tus clases de sellado, no?- preguntó, deseoso de asegurarse de que su pariente no se excediese.
-¿Sabes que como vuelvas a hacer preguntas estúpidas duermes a la intemperie en lugar de en la tienda, no?- contestó en bromas la uzumaki mientras curaba un trozo de piel arrancada del pómulo del rubio, aunque a lo mejor no bromeaba tanto… esa tienda de campaña ya era de ambos, dormían ahí cada noche. La uzumaki agradecía el calor que desprendía el rubio, el rubio agradecía la compañía y que le ayudase con su visión en esos momentos del día. Y, en caso de que el tontorrón se pasase de listo (en el mal sentido, en el bueno…podían negociar…), esa tienda sería solo de Karin, lo llevaba claro Naruto.- ¿te ha reñido mucho Mito sama por… eso?- cuestionó con interés, intentando averiguar la causa de la tristeza del ojiazul. Cada vez que lo sentía triste, preguntaba. Le interesaba saber. Aunque tuvo un pequeño momento de duda al nombrar el momento en que Naruto desarrolló el manto. La asustaba esa faceta de su Naruto, era salvaje. Animal. Era él, y a la vez no lo era. No la gustaba verle así.
-Ah, no, tú tranquila… es solo… que no estoy acostumbrado a tener charlas tan profundas con ella… hablar del amor, de sentimientos…- expuso despreocupadamente el ojiazul, frunciendo el ceño de inmediato Karin.
-No se te habrá… insinuado ¿no?- inquirió con un tono celoso la pelirroja. Porque la uzumaki, cuando se notaba amenazada en esos terrenos, perdía por completo su lado analítico. Era una fiera, simplemente, capaz de golpear a quien fuese (La actual mizukage podía atestiguarlo). Incluida a la pervertida roba hombr… perdón, pervertida abusadora de invidentes que tenía por maestra. Pero la reacción de sorpresa de Naruto la indicó que su madre tenía razón… "genio vivo, mente lenta"
-¿mito? No fastidies, esa mujer me da miedo… incluso mi biju se lo tiene…- confesó entre risas Naruto, riendo Karin con él mientras Kurama gruñía en su interior. Por un momento, Karin se quedó observando su sonrisa… era atractiva, con ese mentón fuerte, esos dientes blancos… y tanto se quedó observándolo, que estuvo en silencio unos segundos. Y Naruto puede que no pudiese ver, pero podía pensar. Y en ese momento pensaba en que su risa sonaba preciosa. Dirigió sus ojos sin vida hacía dónde intuía que provenía ese gesto de la uzumaki, intentando imaginar ese aspecto. Pero luego se avergonzó, pensando que Karin debía de estar incómoda con él mirándola en silencio…- Bu… bueno, ya que tenemos algunas horas libres, podríamos descansar…- intentó excusarse, dandole la escapatoria perfecta a la fémina para que no estuviese incómoda. O esa era su intención.
-S… si…- Karin se sonrojó cuando Naruto la sacó de sus pensamientos, y luego dibujó una expresión decepcionada en su rostro mientras se levantaba a toda prisa. Naruto estaba incómodo, seguro que se había dado cuenta de que ella se le había quedado mirando y había intentado salir de ahí con esa última frase… se había prometido ponerle un tope a su febril imaginación, pero le era muy difícil…- espera, te… te ayudo a levantarte.- ofreció la ojirroja, tendiéndole la mano desde arriba. Naruto la tomó con delicadeza con su mano derecha, notando Karin la calidez de su tacto, y se impulsó para ponerse en pie. Pero, mientras lo hacía, el rubio palpó sin querer con sus largos dedos el antebrazo de Karin, no dejaba de tener una mano mucho más grande que la de la pequeña mujer, y notó algo extraño. Karin intentó apartarse con disimulo, pero Naruto no la dejó, acercando su mano libre a la piel de la ojirroja.
-Que… ¿Qué es esto?- preguntó el uzumaki mientras surcaba un extraño relieve con forma de semicírculo irregular en la piel de la chica de lentes. Poco a poco entendió de qué se trataba.
-N… nada…- repuso con un hilo de voz la uzumaki, lamentando su descuido internamente. Siempre tapaba sus cicatrices, siempre las envolvía en vendas para que nadie las viese… pero, desde que estaba en Uzu, había descuidado esa costumbre. Convivía con una maestra que se mostraba total y absolutamente indiferente ante ellas, y el chico que le interesaba que no las viese era ciego, ergo creía que podía relajarse. Tomarse un respiro, lo cierto es que siempre le incomodaba estar con los brazos envueltos, se sentía como una puta momia. Pero no había contado con que Naruto llegase a tocarla en una de ellas y se diese cuenta… El rubio comenzó a palpar la cicatriz, haciéndolo con suavidad, pasando sus dedos con cuidado, como memorizando cada detalle, cada surco.
-Son… cicatrices de mordiscos…- expuso con un tono serio, frunciendo el ceño. Karin iba a apartarse, pero el agarre de Naruto hablaba bien claro: no te muevas. Además, su ojo de Kagura la indicaba algo extraño… se esperaba una reacción de asco de Naruto, de repulsa. Pero, en lugar de eso, lo notaba furioso. Y no con respecto a ella… con respecto al origen de esas cicatrices. Una furia que aumentaba a medida de que descubría otra… y otra… y otra… y solo había examinado el antebrazo. Tal era su furia, que sus ojos se volvieron rojos, permitiéndole verlas, y enfureciéndole mas.- ¿Kabuto?- preguntó, tragando grueso la ojirroja. Estaba enfureciéndose... ¿y si se descontrolada ahora, con mito lejos? Sintió algo de miedo… hasta que vio como la miraba. No la juzgaba, no la odiaba. La miraba con intensidad, como traspasándola, fijamente a sus orbes. Tenía su furia controlada, algo la decía que no estaba en peligro… que podía confiar en él.
-N… no…- comenzó a explicar, relajándose ante el tacto del uzumaki.- Fue en kusagakure… mi… mi sangre tiene un poder curativo muy elevado. Cuando alguien me muerde y bebe mi sangre se regenera con rapidez de sus heridas, recarga su chakra… es como un kekkei genkai. Así te curé después de luchar contra Sakura san.- explicó la ojirroja. Normalmente se habría frenado ahí, pero algo dentro de ella la impulsaba a confiar. A compartir la carga de su pasado con ese chico que parecía ver en ella como si fuese un libro abierto. Era como si… la entendiese.- Mi… mi madre también lo tenía… y la mordieron hasta la muerte. Y entonces pasaron a usarme a mi…- explicó, comenzando a aguársele los ojos. El recuerdo de su madre en ese estado, exsanguinada, pálida, tirada desnuda en el suelo como si fuese un fardo, la atormentaba. Y Naruto lo percibió, puesto que comenzó a abrazarla, sintiéndose más segura Karin dentro de su llanto. Se abrazó también a él, soltándolo todo.- Tengo cada brazo y pierna, y todo el torso, cubiertos de esas cicatrices… intenté ocultarlas con un henge, pero es mucha piel y esfuerzo, no puedo hacerlo todo el tiempo… y cada vez que las veo me acuerdo de cómo murió mi madre…- sollozó, afirmando el abrazo Naruto.
-¿Quieres dejar de tenerlas?- preguntó con un tono neutro, abriendo los ojos Karin con sorpresa.
-Na… Naruto… no puedo eliminarlas, ni mordiéndome a mí misma se me quitan…
-Tú confía en mí… ¿quieres dejar de tenerlas?- volvió a preguntar con una ligera sonrisa, y ella, guiada por ese gesto, se permitió ser sincera y asentir. Daría lo que fuese por dejar de tenerlas. Naruto dispuso su mano derecha sobre su pecho, y la miró fijamente con esos orbes rojos.- Te dolerá… pero confía en mí, será poco tiempo.- Karin asintió, preparándose para lo que fuese a hacer el rubio.
Afirmó su frente contra el pecho del rubio y asintió, lista para todo. La mano del jinchuriki comenzó a brillar, envolviéndose en el chakra rojo, y pasando a Karin. La uzumaki ahogó un grito, y cerró los ojos con fuerza al sentir ese chakra entrar en ella. Ardía, dolía, y no era nada de cantidad en comparación con lo que usaba Naruto… ¿Cómo podía soportar esta sensación? Escocía, deseaba que acabase cuanto antes. Esos segundos se le hicieron eternos, pero, igual de repentinamente que empezó, se terminó. Y la ojirroja no se sentía diferente. ¿Habría fallado lo que intentó el rubio? Iba a preguntarle, pero, al subir la vista, se fijó en su propio brazo, en su piel algo tostada completamente tersa, sin cicatrices. Limpia. Se miró con una expresión de sorpresa ese brazo, para luego hacerlo con el otro, y palparse piernas y torso. Ya no tenía cicatrices. Estuvo unos segundos parada, sin entenderlo. Que… ¿Qué le había hecho Naruto? Mil emociones se cruzaron en su mente, mientras asimilaba lo que acababa de suceder. Nunca había visto su cuerpo sin esas marcas, y ahora estaba libre. Al fin.
-Pero… ¿pero que…? ¿Cómo…?- miró al rubio, que volvía a tener sus zafiros heridos sin visión, y respiraba más relajado.
-Chakra rojo… El chakra de Kurama tiene muchas utilidades, y me alegra que una de ellas sea esta… capacidad regenerativa avanzada, puede hasta reponer piel y huesos dattebayo. No lo controlo del todo, más bien lo suele hacer Kurama cuando le apetece y por eso solo tengo ojos cuando uso su chakra con más fuerza, pero con el entrenamiento puedo hacer cosas sencillas como estas…- expuso el jinchuriki, mientras Karin intentaba ordenar su mente dentro de la euforia. Encima creía que era sencillo…
-¿Cómo lo has hecho? Ni mi kekkei genkai puede quitar esas heridas… deja las cicatrices, repara lo esencial… pero tu chakra lo repara hasta dejarlo perfecto…
-Sinceramente, no sé cómo funciona, solo sé lo que hace… sin esa habilidad no podría ni haber pisado la calle tras mi primera paliza…- confesó el rubio, cortándose de inmediato la euforia de karin. ¿Cómo que no podría haber pisado la calle? Se… ¿se refería a que él también…?
-Tú… ¿tú también tuviste…?- Naruto asintió con serenidad, dibujándose una mueca de dolor en el rostro de la ojirroja.- Enséñamelas…
-Ya no las tengo karin, las regeneré…
-Me da igual, muéstramelas con chakra.
-No es agradable karin…- intentó excusarla Naruto. Él se las había visto más de una vez, recreándolas externamente con chakra… recordaba que las primeras veces tembló del asco, pero aún así lo hacía, no dejaba de ser su auténtico aspecto. Después de cada paliza memorizaba las heridas antes de que el kiuby las reparase, reteniendo su imagen en la mente. Esas cicatrices eran un mapa de cada maltrato sufrido, de cada ataque de sus conciudadanos, y solo gracias al chakra rojo había podido eliminarlas. El chakra rojo le regeneraba cada corte, cada hueso roto, y lo llevaba haciendo desde que tenía memoria. Visiblemente no las tenía y ya no había rastro de ellas, ni tan siquiera ba chan y Sakura chan se hacían una idea de cuantas podía recrear, de cuantas había sufrido, pero Naruto se acordaba de cada una. Puesto que todo el mundo negaba lo que le habían hecho, y que desde su victoria frente a pain había una especie de ley no escrita del olvido, ese recuerdo de sus cicatrices era la única forma de constatar que lo que sufrió era real. Puede que les hubiese perdonado, pero no iba a olvidarlo jamás. Si lo hiciese, no podría evitar que otro niño sufriese como él.
-Naruto…- el que omitiese el kun hizo temer al pobre rubio. Karin solo omitía el kun cuando se enfadaba…- has visto las mías. Lo justo es que vea las tuyas.- expuso con un tono serio, y Naruto no pudo rebatir esa lógica. Quizás incluso fuese lo mejor… quizás ella vería esas heridas y se alejaría de él, poniéndose al fin a salvo.
-Está bien…- concedió el rubio, usando el chakra rojo para mostrar esas cicatrices.
Solo tenía que recordarlas, y ese chakra haría el resto. Incluso Kurama colaboraría, al kitsune le encantaba recordarle su infancia, mostrarle al mundo lo que le habían hecho a su jinchuriki, una especie de broma macabra… "quod somos, ho queritis", o lo que somos, lo seréis vosotros. Traducido del idioma de Kurama, estas cicatrices las sufrirán vuestros hijos shinobi de konoha en cuanto me libere. Y ahora estaba más dispuesto aún a ayudar, seguramente esa chiquilla le vería herido y se alejaría del horror, aislando más a su anfitrión y dándole más poder al zorro. Sobre la piel del rubio comenzaron a aparecer cada una de las marcas que le habían provocado sus compatriotas a lo largo de su vida, así como las cicatrices de misiones. Pero estas últimas eran realmente anecdóticas. En su rostro, la cicatriz en sus ojos se unió a otras tantas en nariz, pómulos, frente, todas de diferente tamaño y edad. Karin pudo ver a través de los restos de su roída camiseta como su torso y brazos también se cubrían de esas marcas, algunas más profundas, otras solo ligeras, todas ellas dolorosas aún así. Incluso en su pecho estaba escrito con cortes el kanji "demonio".
Cicatrices provocadas durante los ensayos de las cacerías del clan inuzuka en las que le usaban como cebo, durante los ataques de los hyuuga para practicar con su byakugan, los aburame con los insectos, los nara, los akimichi… realmente, Naruto había contribuido muchísimo al entrenamiento de las nuevas generaciones ninja de la hoja, muy a su pesar. Había en su cuerpo más zonas de piel dañadas que limpias. Con todas sus cicatrices expuestas, el uzumaki se centró en la reacción de Karin. No podía verla, pero si oírla, sentir su respiración. Escuchó un lamento ahogado… seguramente se había tapado la boca del horror nada más verle así. Era… repulsivo, entendía esa reacción. Una muestra del lado oscuro del ser humano. Seguramente la ojirroja saldría corriendo y no volvería a verla. Huiría, y Naruto no la culparía jamás. Nadie soportaría su auténtico aspecto, Kurama se lo había advertido cada vez que se miraba así en el espejo. Y Naruto, muy a su pesar, le dio la razón en ese momento, y se esforzó en no sufrir dolor. Era lo mejor… aunque le doliese alejar a esa persona valiosa, de las pocas que tenía en ese momento. Sin embargo, sintió de pronto el contacto de las suaves manos de Karin, recorriendo esas viejas heridas. Lo hacía con delicadeza, como él hizo con las de ella, una por una. La sentía llorar, pero no se iba. Se quedaba.
-To… todas estas… te hicieron todas estas… por… por eso no te asustaban las mías…- balbuceó, centrada en memorizar cada una de esas heridas. Por eso le notaba cercano, por eso confiaba en él… porque eran iguales. Ambos del mismo clan, ambos con ese pasado terrible, ambos con cientos de cicatrices en su cuerpo. Y ambos solos… hasta ahora. Le acariciaba porque quería decírselo, y las palabras no salían de su garganta. Quería mandarle un mensaje: estaré contigo, porque somos iguales. Aunque fuese al mismísimo infierno, ella le seguiría. Y Naruto, por un instante, lo percibió y se permitió ser débil. Un momento para volver a sentirse humano… en paz. Lo necesitaba, lo anhelaba… cada vez que olía su perfume, cada vez que le curaba, cada vez que bromeaban… una parte de él deseaba ser débil.
-No me asustaron tus cicatrices, pero no por las mías… no me asustaron porque nada me asustará jamás de ti.- confesó, y ella abrió los ojos con sorpresa mientras él la rodeaba la cintura con sus brazos. No estaba acostumbrada a esas muestras de cariño, Naruto era para ella algo nuevo. Era calor, aún en esa isla fría, aún con todo lo vivido. Era… era compañía. Y algo más profundo… Se quedó observando ese rostro, envuelta en él, pensando en lo mucho que quería acercarse aún más. Quería ir despacio, quería no atosigar al rubio, que bastante tenía con lo que le ocurría… pero en ese momento no iba a ser capaz. Quería expresarle lo mucho que me importaba, y solo se le ocurría una forma. Se acercó a esos labios, y los besó. Su primer beso voluntario… hace meses creía que sería para Sasuke, y ahora se alegraba de que no fuese así. Se esperaba que Naruto se apartase, que se aislase como hacía siempre que ella intentaba acercarse… pero no lo hizo. Correspondió el beso, y Karin sintió su corazón vibrar como nunca. Sentía en él con su ojo de Kagura alivio, júbilo… felicidad. Al fin podía darle un respiro en esta cruzada auto impuesta. Pero, mientras sus labios contactaban con los de Naruto, mientras sentía esos brazos apretarla, también percibió otras emociones. Percibió ansiedad, miedo… y mucha culpa. Naruto necesitaba más tiempo. La pelirroja rompió el ósculo de inmediato, quedándose pegada al ojiazul, que dibujó una expresión apenada.
-Lo… lo siento…- se disculpó el rubio, que en ese momento se estaba reprochando mentalmente no estar centrado. Sentía dos sensaciones contrapuestas: ganas de golpearse por no seguir con ese ósculo, por no permitirse ese respiro… y ganas de golpearse por haberlo permitido, por tener ese momento de debilidad. Por dejar de lado un segundo su objetivo. Y sobre todo, por una cosa…- Yo… yo quiero estar contigo… me haces sentir bien. Pe… pero no te conviene estar conmigo, todo el que se acerca a mí sufre y muere…- recordó las palabras de mebuki haruno durante el funeral de la pelirrosada… lo dicho, no le reprochaba nada a esa mujer, todo lo contrario.- Ero sennin, mis padres, Sakura chan… todo el que…- no pudo seguir, puesto que Karin le interrumpió con un nuevo ósculo, uno ligero, lo justo para callarle.
-Shh… te repetiré lo que te dije en su momento… soy mayorcita, sé cuidarme sola. Así que no me moveré de aquí, yo cuidaré de ti. Quiero ayudarte, y sé que ahora tienes problemas y no estás preparado… sé que estás sufriendo.- envolvió el varonil cuello de Naruto con sus brazos, acercando su rostro al del rubio.- Pero quiero ayudarte, de verdad. Al igual que tú has compartido mis cicatrices, yo lo haré con las tuyas… y lo haré el tiempo que haga falta. Es una promesa, y yo siempre las cumplo.- Iba a seguir con su discurso, Naruto la iba a contestar, cuanto una voz surgió al otro lado del claro de entrenamiento. Seis encapuchados aparecieron de la nada, quedándose estáticos frente a la pareja.
-Hubo otra pobre chica que lo intentó hacer, que confió en él… - expuso una de las figuras, una mujer adulta a primera vista. No podía discernir mucho de ella, pero su ojo de Kagura le revelaba una marca de chakra familiar, muy parecida a una que había visto recientemente.- Y ese monstruo la mató.- acusó, destilando ira en cada sílaba.
-Era tu compañera de equipo… y la mataste.- expuso otra figura con la misma ira y dolor, de más altura que el resto.
-Eres un demonio…- expuso otra más, hablando las tres restantes a continuación, de un tono más joven.
-Ella se merecía vivir…
-… tú no…
-Y te lo haremos pagar…- Karin se dispuso en posición de combate, mientras Naruto los miraba con el ceño fruncido, estático.
-Na… Naruto kun… ¿Quiénes…?- iba a preguntar Karin, pero se frenó de inmediato. Naruto contemplaba con odio a las seis figuras, percibiendo Karin una inmensa ira y dolor en su interior. Sus ojos se tornaron rojos como la sangre mientras apretaba sus garras afiladas contra sus palmas, haciéndose sangrar. Con el simple olor y el sonido de su voz los había identificado, pero al verlos ya confirmó sus sospechas.
-Esperaba que el sádico de Sasuke enviara a los mejores asesinos… pero no podía imaginarme que os enviaría a vosotros…- anunció, mientras Kurama en su interior rugía del gusto. Ese uchiha era ruin, un auténtico monstruo… enviar a matar a Naruto a Tsunade Senju, Kakashi hatake, Yamato, Sai, Kiba inuzuka y Rock lee… Los últimos que vieron con vida a Sakura haruno, liderados por la abuela oficiosa de su jinchuriki. Oh si, esto se ponía… interesante.
Y fin, otro cliff hunger xD Pero el capitulo de hoy lo pedia a gritos, tuve que incluso trasladar la parte de Sasuke al siguiente para que no me quedase kilometrico. Hoy ha sido puro uzushiogakure, una preparacion para la acción.
Sobre la primera parte... Kurama en modo sabio mola, asi que le estoy dando rienda suelta. Cinico, cruel, y muy instructivo, ¿o me direis que no os chocaba que TODOS los malos de Naruto salvo kaguya fuesen en realidad buenos manipulados? era una forma de ver el mundo muy inocente, aqui no ocurre eso. Y luego, naruto con el manto de tres colas... oleis eso? es el power up acercandose! Naruto puede convertirse en un dios del chakra, tener el poder del demonio definitivo, pero para eso... debera de convebcerlo de ayudar. Lo lograra?
Tocando el Kuramito... queria desarrollarlo desde hace mucho. Ya teneis una explicacion cigerente de por que Uzu cayo pero no sobrevivió nadie practicamente. Siempre que leo una historia que trate la caida de Uzu me pregunto, ¿y mito, con el kiuby sellado, no tenia nada que decir? Aqui la teneis desatada. Y de paso, se explica toda su relacion, como podeis ver es un drama, y Kurama es la victima. De ahi que la odie... y que tenga esos gestos de cariño con ella. Que? si sasuke tiene su corazoncito, kurama tb xD
Y por ultimo... NARUKARIN. Si, ya ticaba darles un empujon, y decidi usar sus cicatrices como nexo. Sus historias son muy parecidas, no podia dejarlo sin tocar. Naruto la cura, ella le cura, es bonito. Aunque han llegado los asesinos de Sasuke a separarlos, ¿creiais que el uchiha no iba a moverse? y ya vereis cuando descubráis por que no ha ido el propio sasuke... sera el siguiente capitulo, hasta emtonces estaré en "eres mia". Un saludo y nos leemos!
