Cap7: silencio.

Buenas! Aqui estamos de nuevo con "la oscuridad en ti", y encima con un capitulo cargadito. Ya lo dije en el anterior capitulo: pasamos del ecuador y entramos en la recta final. Teóricamente solo quedan 3/4 capitulos a parte de este, todo depende de si se hacen largos o no. Porque lo cierto es que este me quedo mas largo de lo que esperaba, pero es que el guion lo exigia... cuando lo leais lo entendereis. Disfrutar, yo paso a los review:

BLUEPENCIL29: hola! Pues te agradezco la ilusion (tu tranquilo, no dejare jamas una historia sin concluir, si pongo un capitulo, tendra un final), a ver, no me referia a que no me guste esta pareja, todo lo contrario (encajan MUY bien), pero yo les veo mas como una pareja familiar, una especie de relación de hermanos. A naruto le queda muy bien una hermanita responsable y pervertida a su lado. Si creo que no hay un solo fic en mi tablon en el que aparezca karin y no viva con el rubio xD Y Si, ese es el clasico esquema de un narukarin, y la razon por las que me he perdido tantos de ellos: no aguanto el Sasusaku. Solo he podido leer uno, familia uzumaki de uzumakiNA (excelente, por su no lo has leido), y es porque considero a esa pareja una apologia a la violencia de genero. Para demostrarlo, solo te hare una pregunta: que te encaja mas con Sasuke canonico y su forma de tratar a Sakura, ¿la de este fic o lo de boruto? incluso lo de boruto es calificable como maltrato joder XD

Y si, el clan uzumaki lo dejo kishimoto TOTALMENTE de lado. Si te fijas, solo ha desarrollado los de los doujutsu oculares, se nota quienes son sus favoritos. Para lo que hicoeron en el canon, que naruto fuese descendiente de un clan random (es decir, namikaze), pero bueno, ya es tarde. Ahora en boruto tenemos hyuuga a mansalva, un clan que no me gusta una mierda si te soy sincero...

Y mira que me jode, viendo todo lo que has escrito, contestarte con solo una frase a tu parte final, pero no tengo ni idea de que fic es ese. Hay muchas ibras de arte por ahi perdidas en internet, y otras tantas se borran y las perdemos... es una pena. Si lo encuentras avisame, que esos fic siempre me llaman la atencion. Te aportan otro punto de vista, y eso viene muy bien para escribir nuevas historias. En fin, siento no serte de ayuda, espero que el capitulo de hoy te compense un poco. Un saludo y disfruta.

CristobalMonroy1999: saludos! Pues si, la clave aqui es que kurama tiene su parte de razon, por lo que cada vez que habla con naruto, naruto ve temblar sus convicciones. ¿A ti te ha parecido que kurama ha mentido a naruto de momento? ironicamente, no. Ademas, algo que me chocó mucho en la serie es que tenemos 690 capitulos en los que se describe a kurama como el demonio del odio, el ser mas poderoso del continente... y al final resulta que todo el mundo puede vencerle. Madara, Obito, Pain, Kushina, Minato, Sasuke... Aqui pongo lo que creo que debio de haber sido el pj de kurama: un demonio con muy pocos rivales capaces de vencerlo, y un enemigo y a la vez aliado de naruto.

Si, el kuramito es una pareja que queria trabajar desde hace mucho. Mito es un pj que me encanta, por diseño, historia... es un placer meterla aqui fuera de un harem masivo. Hoy vas a tener un buen momento kuramito. Y sobre el narukarin... exacto, tienen muchas cosas en comun, podria haberlo hecho con las cicatrices, con su clan, con su infancia solitaria... pero me gusto el detalle de las cicatrices, asi que opte por ellas. Y si, hay un capitulo en KnK sobre el narusaku y las cicatrices, pero en ese caso no es que las tengan ambos, es que la que cura siempre esas cicatrices de Naruto es Sakura (innegable, por mucho que algunos quieran borrarlo...).

Y sobre sasuke... espera al final de hoy... xD Un saludo y disfruta!

Kirito720: Hola! ya te echaba de menos aqui y en eres mia, no me gusta actualizar sin tener un review tuyo! Si, el kuramito era algo que queria desarrollar hace mucho... si te acuerdas, le hice un guiño en Fjaka (ese ending con kurama viajando en el tiempo para joder a sasuke... y a Mito de una forma mucho mas cariñosa XD). Y hoy vas a tener un Kuramito intenso, ya veras!

Pues si, el sasuke de aqui es un cabron bueno. Y si tambien a lo de que puede beneficiar a naruto... pero realmente, es que a Sasuke le da igual. Ahora mismo, el uchiha lo tiene todo, se puede permitir perder gente... hoy vas a ver como ve el lo de enviar a esos seis a por naruto, digamos que puede repetirlo varias veces, y cada vez mas cruel. Hoy le vas a ver moverse, y el que viene... el que viene le veras divirtiendose muchisimo.

No esperes mas, aqui lo tienes, disfrutalo! Un saludo!

DeathAlex5978: buenas! Tu tranquilo hombre, lo importante es que te guste el capitulo! Si, ya tocaba ese beso, y la cosa se calentaria mas si no fuese por los... invitados... Y sasuke te parece un hijo de puta? si todavia le quedan muchos capitulos para que le odies mas :P

Aqui tienes, disfrutalo porque hoy viene cargado. Un saludo!


-aaaaaaaaaaa- personaje hablando

-aaaaaaaaaaa- personaje pensando

-aaaaaaaaaaa- Ser sobrenatural, dios, invocación hablando

-aaaaaaaaaaa- Ser sobrenatural, dios, invocación pensando.

RENUNCIA DE DERECHOS: Desde luego, no soy masashi kishimoto camuflado. Lo siento. El mundo Naruto le pertenece y se lo vende a quien quiera, actualmente está con boruto buscando algo de originalidad mientras plagia el argumento del Naruto original. Yo solo pongo esta historia en circulación, sin ánimo de lucro.


"El silencio es quizás el más fuerte de los ruidos"

-Esperaba que el sádico de Sasuke enviara a los mejores asesinos… pero no podía imaginarme que os enviaría a vosotros…- anunció, mientras Kurama en su interior rugía del gusto.

Karin miró al rubio con sorpresa, y luego a esas seis figuras, que procedieron a quitarse las capuchas al ver que habían sido descubiertos. La pelirroja frunció el ceño, conocía a cinco de ellos, a todos salvo a esa mujer adulta de cabello rubio con una marca de chakra familiar: eran los shinobi que la llevaron a konoha tras ese intento de asesinato de Sasuke. Ese peligris era el sensei de Naruto, y se mostró en todo momento preocupado por el inconsciente rubio en ese viaje a la hoja; así como el hombre de pelo castaño y protector facial, que parecía ser también un ex superior del ojiazul. Los otros le parecieron amigos de Naruto, a juzgar por los sentimientos que le transmitieron durante ese trayecto. Entonces… ¿Por qué ahora le transmitían esa ira? Contrastaba como el fuego y el hielo si lo comparabas con el dolor de Naruto. Y esa mujer rubia, que centraba toda la atención del jinchuriki, emitía aún más instinto asesino. ¿Qué les había pasado? No la costó mucho enlazar la frase de Naruto con el combate contra Sakura en el castillo uchiha… Sasuke era un hijo de la gran puta. Esclavos del sharingan. Y encima no detectaba en ellos los sellos del edo tensei, así que no podían atacarlos con todo… estaban vivos, eran los amigos de Naruto. Su muerte sería definitiva en caso de darse. Cuando apareció una veintena más de figuras, todos shinobi renegados que les miraban con una sonrisa maliciosa, entendió que estaban bien jodidos. Y encima no era capaz de ubicar a Mito ni con su ojo de Kagura, estaba literalmente desaparecida.

-Tú…- dijo destilando ira en cada letra esa mujer de cabello rubio, endureciendo el rostro Naruto.

-Baa chan…- contestó el rubio, sorprendiéndose aún más Karin. Esa mujer… ¿era Tsunade Senju? Eso explicaba su firma de chakra, compartían origen familiar al ser esa mujer nieta de su actual maestra. Y por las conversaciones con el ojiazul sabía que esa mujer significaba muchísimo para él… ¿En serio Sasuke había enviado a la última figura familiar del rubio a matarlo?

-Ni se te ocurra llamarme así…- le espetó con rabia la ojimiel, apretando los puños.- ¿Cómo pudiste engañarme tanto tiempo? Te quería de verdad, te quería como un puto nieto, tanto como a ella… ¡Y tú la mataste!- acusó al uzumaki, que abrió sus orbes rojos con dolor. El que la única figura materna que le quedaba en el mundo le acusase así era doloroso, aunque fuese una vil mentira. Iba a contestar que el culpable era Sasuke, pero la Senju continuó hablando.- ¡Ni se te ocurra negarlo! Ella salió a buscarte, ¡y tú la mataste! ¿Tanto te costaba aceptar que un jodido monstruo como tú no se merece a alguien que le ame? Y menos a alguien como ella… Jiraiya murió por nada, ¡maldigo el día en que salió a defenderte y nunca volvió!

-Baa chan, te han manipulado…- contestó un afligido Naruto, apretando los puños con rabia y conteniendo como podía la ira.

Notaba a su inquilino removerse, y no era para menos: Sasuke había enviado a sus amigos a matarlo… y sobre todo, a Tsunade baa chan… a lo más parecido que tenía a una madre, su última conexión con su amado padrino… su última conexión con Sakura, ¿Sería capaz de tan siquiera levantar su mano contra ella? Tsunade iba a seguir gritándole llena de rabia, pero de pronto el agua del suelo alrededor de los seis shinobi comenzó a agitarse. Todos creyeron que era agua de lluvia acumulada, el lugar era un entorno húmedo dado a esos charcos… craso error. Seis figuras hechas del líquido elemento aparecieron a la espalda de cada uno de ellos, cada una con el tanto dispuesto para atravesar puntos no vitales e incapacitar… Mito llevaba esperando su oportunidad desde que llegaron los asaltantes, pero no contaba con la habilidad de sus enemigos, o concretamente con la de uno de ellos. Ninguno hizo acto de moverse mientras seis largas ramas de madera espinosa se extendieron desde el suelo, bloqueando el ataque de las figuras y disolviéndolas de un golpe. Una nueva figura de agua apareció tras Naruto y karin, solidificándose hasta adoptar la forma de la Mito original, que miraba con severidad a los asaltantes. El ataque sorpresa por la borda, y ella con poco chakra tras contener a Naruto con dos colas hace unos instantes… con lo tranquila que estaba ella allí sola.

-Contaba con que mi nieta fuese fuerte, pero no con que uno de ellos tuviese el elemento madera de hashirama kun…- expuso Mito, para comenzar a dibujar sellos en un trozo de pergamino con su sangre.- Uzumaki ninpo: chimamire no Kiri (estilo uzumaki: niebla sangrienta).- los sellos brillaron, y de pronto el lugar se vio envuelto en una densa niebla. La niebla de uzushiogakure, uno de sus mecanismos de defensa más efectivos: en esa espesa niebla, nadie podía ver nada… salvo si esa persona es sensor. Como los usuarios del ojo de Kagura, por ejemplo, que podían sentir las emociones de sus enemigos y atacarles sin ser vistos. O como un jinchuriki, que se guiaría por el instinto depredador de su biju. Las grandes naciones shinobi no perdieron a tantos guerreros durante la caída de uzu por nada…- Esta niebla nos protegerá, quedaros en sus bancos y atacar rápido, no tengáis piedad porque ellos no os la van a dar...

-Mi… mito sama… yo… yo no puedo atacarles, ¡son mis amigos, y ella es como mi madre!- expuso un tenso Naruto, asintiendo la ex jinchuriki con severidad.

-Ya lo sé, también es mi nieta… son los seis que han hablado ¿no?- Naruto asintió.- Detecto su chakra alterado, seguramente con alguna clase de genjutsu, y solo conozco uno tan efectivo… vuestro enemigo es muy fuerte si ha podido subyugar a una descendiente de hashirama y mía con su sharingan… seguramente habrá alterado sus recuerdos para que crean que tú mataste a esa chiquilla…- expuso la ojivioleta, rememorando la legendaria resistencia al sharingan del clan de su difunto esposo, una resistencia trabajada a base de siglos de luchas contra esos tres tomoes… como el sistema inmunológico ante una enfermedad, el clan Senju había desarrollado inmunidad a ese ojo salvo si se trataba de un sharingan extremadamente poderoso, como el de madara o su hermano Izuna, por ejemplo…- karin, encárgate de preparar sellos para liberarles del genjutsu. Con un sello fuerte inhibidor de chakra creo que bastará… si suprimes todo el chakra de un cuerpo, eliminas cualquier genjutsu, puesto que también suprimes el del creador de la ilusión… ¿podrás defenderte de los que aparezcan mientras lo haces?

-Hai, mito sama.- respondió karin, preparando pergamino y pincel y desatando los kunai de su cinturón para facilitar el desenvainado. La pelirroja miró a Naruto con preocupación.- Naruto, te prometo que curaré a todos los que pueda…

-Hazlo, pero no te arriesgues demasiado, tu vida es más valiosa… y, Naruto… yo solo soy una ínfima parte de la Mito original y no estoy plena de chakra, a duras penas podría darle combate a mi nieta, y el del pelo gris y el del elemento madera parecen fuertes… le necesitaremos a ÉL…- ordenó, tragando hondo el rubio.

-Mito sama, no es una buena idea… no… no estoy estable…

-Chiquillo, ni se te ocurra contenerte… y necesitaremos muchas colas, mínimo cuatro…- dijo la ojivioleta, abriendo Naruto con miedo sus orbes. ¿Había dicho cuatro?- Sé que perderás el control, pero no tenemos más remedio. Si no lo damos todo, nos matarán. Yo distraeré al usuario del mokuton, que es el que más daño te puede hacer, e intentaré atraer también a mi nieta… karin intentará liberarlos y estabilizarlos una vez les despaches… seguramente matarás a alguno, pero no tenemos otra, luego yo intentaré traerte de vuelta razonando con Kurama kun…

-¡No, tiene que haber otra manera! Quizás pueda hablar con…- intentó razonar Naruto, sabedor de que, como sacase su lado más… salvaje… seguramente mataría a todos salvo a Tsunade… pero, antes de que pudiese completar la sugerencia, el suelo se agrietó y destrozó, dispersando la onda del impacto la niebla de algunas zonas y exponiendo a los uzumaki. Pudieron ver a Tsunade con su pierna apoyada en el suelo tras dar una de sus potentes patadas, mientras los otros cinco y los ninja renegados se lanzaban a la carga.

-¡DÉJATE DE ESTUPIDECES NIÑO, PIENSA EN KARIN!- ordenó la jinchuriki original, para luego convertir su tanto en una katana de agua y correr directamente a por yamato y Tsunade, iniciando una intensa lucha cuerpo a cuerpo apoyándose con sus cadenas.

Naruto tragó hondo, pensando en lo que le había ordenado mito. Invocar cuatro colas, convertirse de facto en un monstruo, fusionar su conciencia con Kurama hasta el extremo de comenzar a convertirse en él. Había una enorme diferencia entre el manto de una a tres colas, un manto que, si bien le dañaba, era en cierta manera sobrellevable gracias a su habilidad regenerativa; y el de cuatro o más colas, que le hacía sentir como si se bañase en ácido. La piel se le caía, su cuerpo se deformaba… se convertía literalmente en un monstruo sediento de sangre. No, no iba a convocarlo, y menos aún con Kurama tan fuerte como estaba desde la muerte de Sakura. Naruto tenía una inmensa piscina de odio en su interior, como el zorro la alcanzase, no podría evitar que surgiese la novena cola y se liberase del todo. Invocó el chakra rojo tenue, e intentó combatir desde cerca para incapacitar a sus amigos rápido con su taijutsu. No dejaban de estar hipnotizados, sus movimientos no serían naturales… quizás fuesen más débiles. Kiba apareció frente a él con sus garras, intentando cortarle, pero Naruto las tenía más grandes. Desvió el zarpazo y rasgó el pecho del inuzuka con las suyas, preparándose para patearlo lejos. Pero, a su derecha, un borrón verde le golpeó con fuerza en el costado, obligándole a fijarse con chakra en el suelo para no caer. Invocó un rasengan y destrozó una figura cercana de tinta, clavando sus ojos en los de un frío sai.

-Todos los que te rodean mueren…- le dijo, apretando Naruto los colmillos con rabia. Rabia porque tenía razón.- ¿Por qué no te mueres tú también y haces algo bueno por el mundo?- le preguntó. Naruto iba a gritarle, pero una voz grave resonó en su cabeza.

-Eso Naruto… ¿Por qué sigues remando si te importa tanto que tus amigos mueran?- preguntó Kurama, y Naruto apareció en su paisaje mental con una expresión de miedo. Sentía miedo, y no por su rival, o por poder morir. No… en su interior, en la oscuridad de su jaula de madera, Kurama le sonreía mientras arañaba los barrotes de forma lenta con sus afiladas garras… y con una apariencia diferente. La llevaba reservando desde hace mucho… el biju adoraba torturar a su jinchuriki adoptando la forma de su ser más querido, y solo por la promesa con mito se había contenido durante las charlas con el rubio… pero ahora no estaban en esas charlas. Con Mito, adoptaba la de hashirama, una especie de recordatorio de con quien se había casado… con Kushina, primero la de su querido hermano mayor Arashi y después la de su adorado Minato… y con Naruto, la que quería mostrar era la figura de Sakura. Una idéntica a la haruno… en su mayor parte. Sonreía de forma sádica, deformándose su bello rostro con unos ojos de iris rojo y pupila rasgada excesivamente grandes inyectados en sangre unidos a una mandíbula llena de afilados colmillos que supuraba saliva. Una imagen terrorífica que tenía a Naruto fuera de la jaula sin intención alguna de interactuar con el ser…

-¿Qué cojones haces con esa forma?- inquirió con un tono de ira Naruto, revolviéndose el agua a su alrededor, y comenzando a enfriarse el ambiente en el exterior. El chakra rojo quería salir, empujado por el odio de Naruto. No solo el zorro usaba la imagen de Sakura… la animalizaba, creaba un aspecto deforme de ella. Y el biju, viendo que su sonrisa se ensanchó más hasta el extremo de prácticamente privar de mejillas al rostro de la difunta kunoichi, lo sabía.

-¿Sigues queriendo mi ayuda cachorro? Quizás con la forma de tu Sakura chan seas más proclive a colaborar…- dejó caer el kitsune, volviendo a tragar hondo el rubio. Debía de controlarse, el biju quería desestabilizarlo ahora que no podría defenderse correctamente… había olido la sangre tras ver cómo en el exterior Naruto recibía esos insultos hirientes, y ahora quería morder y tomar el mando.

-Si digo que si… ¿les matarás?- cuestionó, intentando dialogar con el zorro. Si accedía a no matarlos, podría barajar hacerlo… confiaba en mito, ella podría evitar la liberación de Kurama… pero el kitsune no borró su sonrisa macabra.

-Por supuesto… devoraré su carne, cráneos y órganos, empezando por el corazón de la última Senju.- Sonrió con demencia Sakura/Kurama, relamiéndose sus afilados colmillos con un gesto lascivo.- Y después iré a por konoha… mataré a cada hombre, mujer y niño, y apilaré cada cadáver contra las murallas hasta que el peso de los muertos las derribe. Y luego irán el resto de aldeas ninja, Naruto uzumaki…- le susurró con esa voz de ultratumba mientras su cabello rosado tapaba todo su rostro salvo esos ojos y esa inmensa boca, sintiendo el rubio como su pelo se erizaba al oírlo. Percibía el odio del kitsune, el poder que emanaba… lo de derribar los muros de konoha por el peso de los muertos lo decía de forma literal…

Tanto estaba centrado en su paraje mental, que abrió un hueco perfecto para el ataque del shinobi que faltaba. Kakashi era un luchador experimentado, un auténtico ninja, y como tal, sabía que debía de ser precavido al atacar. Adquirir información del enemigo, y golpear cuando estuviese débil. Como ahora. Apareció en su distracción frente a él con su raikiri dispuesto, apuntando al corazón del indefenso rubio, pero una cadena de diamantina apareció tras Naruto y desvío el golpe, mandando a volar al hatake con un revés. Tras él, y adentrándose en la niebla, pudo ver a karin asintiendo en su dirección, para luego correr lejos de tres enemigos, que la perseguían con sus katanas. Y, al otro lado del claro, un gigantesco dragón de agua de mito era despedazado con el mokuton de yamato mientras la pelirroja esquivaba a duras penas un puñetazo de su nieta. Estaban perdiendo, él debía de romper las tornas… y, cuando vio como Sai asentía a sus compañeros y se deshacía en tinta tras mirar el banco de niebla donde estaba la pelirroja de lentes, Naruto lo decidió… recurriría al zorro. No con cuatro colas, eso jamás… no, lo haría con dos. Con dos podría vencer, sabía que incluso Kakashi lo pasaba mal contra dos colas suyas.

Kiba se lanzó con su gatsuga como una bestia salvaje, intentando golpearlo… pero ya era tarde. Naruto lo detuvo agarrándole con sus dos manos de las muñecas mientras a su alrededor se revolvía y elevaba la tierra y el agua y se formaba el manto de dos colas. Comenzó a hormiguear bajo su piel una sensación sofocante y placentera, inflando sus bobinas de chakra, llenándolo de poder, mientras Kurama cerraba los ojos en su paraje mental y sonreía… por las ventanas entreabiertas es por donde entra el frío… y los monstruos… Dio una patada al inuzuka que lo mandó a volar varios metros, y detuvo con su antebrazo un kunai de Kakashi sin sufrir ninguna herida. Lee apareció a su espalda dispuesto a hacerle el loto primario, pero una de las colas de Naruto le apartó como si fuese una mosca. Tres renegados atacaron de frente con sus katanas, sonriendo Naruto con demencia… insectos patéticos, como si el acero pudiese dañarle. Empujó a Kakashi contra uno de los renegados, y desvío con su otra cola las armas enemigas. De un zarpazo decapitó a uno de sus enemigos, mientras un puñetazo con su otra mano destrozaba la caja torácica del otro. Sintió la sangre salpicar su rostro, y rió al aire con sadismo… como echaba de menos esa sensación. Kakashi y el tercer renegado intentaron atacarlo, y Naruto los envío a volar con todos sus huesos rompiéndose de un simple rugido de viento. Pero el hatake se reservaba una sorpresa… su cuerpo se iluminó y el uzumaki sufrió una descarga eléctrica que le arrancó un rugido de dolor, haciéndole hincar una rodilla… su sensei lo había cargado bien…

-MUERE MONSTRUO.- gritó a la carga kiba, intentando aprovecharse del momento. Monstruo… otro que le llamaba monstruo… otro ningen que osaba mirarle desde arriba. A él, Naruto uzumaki, el destructor de pain, el jinchuriki del biju más poderoso. Lo odiaba… lo aborrecía. Otro insecto que se creía que podría vencer al mismo dios… Naruto lo frenó con sus colas, envolviéndolo como si fuesen serpientes. El inuzuka gritó de dolor al sentir sus huesos crujir y su piel abrasarse por ese chakra tóxico, aunque se calló de inmediato en cuanto Naruto acercó a su rostro esos inmensos colmillos y esos orbes rojos de pupila rasgada. Primera lección de un inuzuka: NUNCA retes a un depredador más grande.

-Dime kiba… ¿me sigues prefiriendo a mí para el duelo de los exámenes chunnin?- preguntó con una sonrisa sádica, tragando grueso el castaño al entender la referencia… Con doce años se jactó de haberle tocado en la previa a ese debilucho de Naruto… su derrota posterior parecía suficiente castigo, pero ahora veía que el rubio se la guardaba todavía. Naruto le soltó con sus colas, y antes de que pudiese reaccionar, lo agarró del pecho con su mano izquierda y le dio un potente puñetazo con su mano derecha. El golpe le habría hecho volar unos cuantos metros, pero la mano izquierda del uzumaki lo mantuvo estático, listo para recibir otro golpe. Un derechazo de Naruto al estómago, y kiba solo pudo escupir sangre… otro al rostro, y varios dientes salieron volando. Algunos compañeros del inuzuka intentaron ayudarle, y cayeron destrozados En un mar de sangre por las colas del jinchuriki, que solo tenía ojos para su presa. Paso a paso, golpe a golpe, llegaron el destrozado y sangrante inuzuka y el frenético Naruto hasta el tronco de un árbol cercano. El uzumaki tomó el rostro de su enemigo y lo estrelló con violencia contra la madera, reventándole la nariz y empapando de sangre la corteza del árbol, para luego arrastrarlo por esa superficie astillada de madera hasta el suelo con sadismo. Y, no contento con ello, cuando el inuzuka solo era una masa temblorosa y sanguinolenta en la base del árbol, pateó su cabeza tan fuerte que agrietó el suelo. El silencio que reinó en el lugar tras ese virulento espectáculo le sentó al rubio como el mayor de los aplausos.- ¿QUIÉN VA AHORA?- rugió entre risas al aire.

-Retirada…- ordenó el hatake, desapareciendo entre la niebla y los árboles los asaltantes. Naruto olfateó el entorno, y entendió la jugada…

-Así que las ratas están esperando eh…- pensó el ojiazul al percibir a esos shinobi ocultando su olor y esperando una oportunidad, para luego sonreír. Kakashi era inteligente, y seguramente esos renegados le habrían obedecido… pero sabía de alguien que no obedecería si se enfurecía…- ¡LEE!- gritó al aire, apretando los dientes el ninja del spandex desde su rama.- Siempre llamabas a mi Sakura chan "tu linda flor"… ¿a que no adivinas quien la desfloró?- se carcajeó con crueldad, regalando al bosque un gesto obsceno con su lengua. Una parte de él había sufrido de lo lindo al decir eso… pero otra recordaba que ese desgraciado quería follarse a SU hembra, se merecía que le recordasen quién mandaba ahí. Y, vista esa extraña luz verde que asomó de golpe entre los árboles, había acertado. Ahora ya sabía dónde estaba exactamente…

-¡Maldito desgraciado! Esto va por Sakura san, ¡Cuarta puerta abier…!- no pudo completar la técnica, puesto que una garra de chakra rojo atravesó los árboles con fuerza, tomándole del pecho. Salió volando hacia el rubio sin todavía entender lo que pasaba… ¿ese monstruo podía alargar sus garras de chakra? Si no tenía arena, como Gaara… El jinchuriki lo recibió de un potente derechazo, reventándole la mandíbula, y cuando estuvo en el suelo lo golpeó en la rodilla derecha con su garra de chakra, destrozándole la articulación sin remedio e impidiéndole usar sus puertas. Lee gritó de dolor mientras Naruto volvía a rugir al viento.

-Mírate insecto… sin alas, sin chakra… y sin piel ni ojos dentro de nada…- comentó con crueldad el uzumaki, relamiéndose mientras acercaba sus colmillos al sufriente ninja, que se intentaba arrastrar lejos de él. Naruto se rió con fuerza al verle intentar alejarse.- Vamos, no me jodas, ¿no ibas a ser el mejor shinobi de todos los tiempos? No vales ni para carnada…- espetó con crueldad el uzumaki, clavando su garra en la espalda del shinobi del spandex, que gritó de dolor con tanta fuerza que todos los demás asaltantes se quedaron congelados.- ¿LO OÍS GRITAR? ¡Es vuestro puto futuro! Da igual que huyáis, os perseguiré y os aniquilaré… ¡QUE OS SIRVA DE EJEMPLO, SOLO QUIERO DE VOSOTROS VUESTRO DOLOR Y MIEDO!- Gritó con soberbia el ojiazul, preparando su garra izquierda para degollar a su presa. Ya ansiaba sentir la sangre de lee escurriéndose por sus dedos, oírle emitir sus últimos gritos, extinguir la vida de un ser tan patético… y luego irían el resto… y luego…

-Luego konoha…- susurró Sakura/Kurama desde su jaula, abriendo los ojos con miedo Naruto en su paraje mental. Sintió unos dedos rozándole el rostro, y tembló por el cálido tacto… cayendo en la cuenta de lo grave de la situación al ver lo que estaba haciendo. Tenía… tenía su garra sobre el cuello de lee, estaba… estaba dispuesto a matarlo. Incluso a beberse su sangre… y una parte de él lo deseaba hacer todavía. Ese desgraciado le ignoró en los exámenes chunnin cuando buscaba un rival digno, solo fijándose en Sasuke… era otro asqueroso ciudadano de konoha que no le respetaba y que parecía vivir para adular al hijo de mil putas de su mejor amigo…

-No… ¡no!- gritó el uzumaki, retrocediendo dos pasos a su espalda. Esa mano era la de Kurama en su forma de Sakura… desde dentro de la jaula… por un paso no se había introducido en ella, sellando el destino del mundo. Él no quería eso, él no quería matar y destruir… no quería pactar con el diablo…

-¡VAMOS CACHORRO! ¿A qué tienes miedo?- preguntó entre carcajadas Kurama.- Llevas toda tu vida deseando hacer esto, aplicar la ley del talión con cada uno de los que te hizo daño, ¡OJO POR OJO, DIENTE POR DIENTE, SANGRE Y FUEGO PARA EL NIÑO ZORRO DEL ODIO!- Naruto retrocedió con terror, mientras a su alrededor flamas naranjas comenzaban a avivarse, el entorno a temblar, y Kurama volvía a su forma real, un zorro de decenas de metros de altura hecho de fuego naranja.- ¡SIENTE EL ODIO RECORRIENDO TUS VENAS! Alimentando cada músculo, dándote el poder del mismísimo Kurama no kitsune, SIENTE MI REGALO DE FUEGO BAJO TUS PIES.- rugió, mientras una inmensa flama naranja le arañaba la mejilla, comenzando a verse una intensa luz azul asomar por la herida del jinchuriki… su alma. Kurama le absorbería el alma si le atrapaba. La mandíbula del uzumaki temblaba, presa del terror… Kurama estaba más fuerte que nunca, tanto que podía ejercer su poder fuera de esa jaula.- DAME DOLOR NARUTO, DAME ODIO Y HAZME MÁS FUERTE. Por tus venas no corre sangre normal, corre mi chakra, corre el odio mas fuerte de todos, ¡VUÉLVETE UNO CONMIGO Y DESTRUYAMOS CADA ALDEA! Libera en el mundo el mayor mal, inúndalo de locura y caos, ¡CONVIÉRTELOS EN SANGRE, HUESO Y CENIZAS COMO DICE EL LEMA DE TU EXTINTO CLAN!- rugió, rompiendo uno de los barrotes de la jaula de madera y aproximando su garra al indefenso Naruto, que se intentó alejar de él con un grito de terror.

-¡NO TE ACERQUES!- chilló, pero esa zarpa se aproximaba como un destino inamovible, y no tenía escapatoria… todo era fuego en su paraje mental en ese momento. Fuese a donde fuese, ardería. No, él no quería arder…

-¡SI QUIERES!- gritó el kitsune mientras se acercaba, pero, cuando estaba a punto de tocarlo, una gota de agua cayó sobre el rostro del rubio. Y luego otra… y otra. Una intensa lluvia inundó el lugar, una que no había invocado el jinchuriki y que comenzó a apagar el fuego del zorro. Kurama miró al techo, primero confuso, para luego cerrar los ojos sintiendo cierto olor y temblar de ira.- MALDITA PUTA, ¡ESTA VEZ NO ME FRENARÁS!- rugió con furia, aumentando en intensidad sus llamas. Inmensas columnas de fuego se enfrentaban a intensos aguaceros en una gran batalla mientras Naruto miraba todo temblando en el suelo de su paraje mental. Las llamas de su alrededor fueron extintas por una fuerte ola de agua cristalina, una que tomó forma humanoide de cintura para arriba y se interpuso entre él y el kitsune. Kurama la miró con ira justo antes de ser atravesado por decenas de cadenas de diamantina que surgieron desde el suelo.- ¡QUOD SOMOS HO QUERITIS, AKASHIO (marea roja)!- gritó, mientras su fuego se volvía tan intenso que comenzaba a derretir el metal. Una de esas cadenas le rodeó el cuello y tiró de su cabeza hacia atrás, dándole tiempo a esa figura hecha de agua para darse la vuelta hacia Naruto.

-Usa el sello… sochi- le dijo con una voz femenina, tranquila, dulce. El uzumaki no entendía nada, solo podía ver sus ojos, unos intensos orbes de color violeta, y percibir sus emociones. Percibía una gran preocupación por él, culpa, dolor al verle así… y un inmenso amor. Para ese ente, Naruto lo era todo. No sabía quién o qué era, pero la haría caso, era claramente amistosa. Dispuso sus dedos iluminados en azul sobre el tatuaje de su vientre, y aplicó chakra mientras giraba la llave. Decenas de pilares de madera roja descendieron desde el techo sobre el enorme kitsune, que acumulaba tal cantidad de poder que empleó su fuego para combatirlos. Naruto vio como muchos de esos bloques se reducían a cenizas, abrazados por inmensas lenguas de fuego, pero también como otros tanto impactaban sobre el biju. Cinco colas y un brazo fueron aprisionados, así como el torso, y se aproximaban más pilares… Kurama estaba en las últimas. Pero entonces, el agua frente a Naruto se agitó, mirándolo con terror esa mujer.- CUIDADO- gritó, y Naruto abrió sus orbes en el exterior.

Pudo ver a lee inconsciente en el suelo, aunque todavía vivo… a Kakashi a lo lejos junto a algunos renegados… y, frente a él, a una mujer rubia cargando. Tsunade Senju se había escapado del combate contra mito para salvar a su subordinado, y preparaba un golpe con toda su fuerza. Y Naruto no podía esquivarlo, era tarde, solo poner sus brazos en medio. Con cualquier otro eso habría bastado… el manto de chakra era más duro que el mejor acero. Pero el asaltante no era una cualquiera, era Tsunade Senju y su fuerza sobrehumana. Su brazo izquierdo se partió como si fuese de papel, estallando en sangre en una fractura abierta, mientras el derecho se doblaba antinaturalmente al destrozarse el hueso. Su pecho recibió el resto del golpe, partiéndose cuatro costillas y colapsándose un pulmón antes de salir volando hacia atrás. El primer golpe contra el suelo le rompió dos vértebras, y los cinco siguientes hasta frenarse un tobillo, la cadera, varias costillas más… y el cuello, que se giró en un ángulo imposible al aterrizar. Karin gritó del horror, mientras mito volvía a por Tsunade con sus cadenas, intentando evitar que rematase al chiquillo y recibiendo otro potente golpe de vuelta de la senju que la hizo volar hacia los árboles. En su paraje mental, cada pilar se hizo astillas al recibir tal daño su convocante, el agua se agitó con furia, y la luz comenzó a escasear. Naruto cayó al suelo escupiendo sangre, sintiendo un inmenso dolor. Su cuerpo temblaba, víctima de espasmos previos a la muerte… ni karin podría reparar esas heridas. Pero, cuando iba a asumir su destino, sintió como algo le aprisionaba. Una gran garra de fuego le aproximó a la jaula, acercándole al inmenso rostro del kitsune legendario.

-Mir ist kalt Naruto?- preguntó en el idioma de la antigua uzu el zorro mientras se levantaba, un idioma que Kurama sabía desde su estancia en mito, no en vano sus conversaciones con ella fueron en esa lengua; y que Naruto había empezado a aprender esos días como parte de su aprendizaje. Sabía el significado… ¿Tienes frío Naruto? Por supuesto que lo tenía, estaba tiritando incluso a pesar del fuego del zorro. Sentía su cuerpo apagarse, dejar de emitir calor… morirse. Kurama sonrió con sadismo, comenzando a brillar con fuerza entre sus flamas naranjas.- Recuerda que al otro lado no hay nada, así que el que yo te mate y me apodere de tu cuerpo no es tu mejor opción… mejor vamos a hacerte entrar en calor…

En el exterior, y tras deshacerse de mito, Tsunade Senju corrió hacia el uzumaki con rapidez, siguiéndola a unos metros Kakashi y algunos renegados. Aún en el suelo, todavía tenía el manto, ese repugnante monstruo todavía estaba vivo… debía de rematarlo, aplastarlo. Por konoha, por el mundo… por Sakura. Su alumna lo hubiese deseado, estaba convencida, la hubiese pedido que destruyese a su asesino de poder hablar con ella. Recordaba nítidamente, con todo lujo de detalles, a ese desgraciado reírse de los ruegos de Sakura, y violarla y torturarla durante horas antes de atravesarla el pecho… la Senju no pudo hacer nada en ese momento, pero ahora sí. Preparó su puño, y se dispuso a volver a golpear a ese cuerpo sanguinolento… pero se frenó de golpe con horror a pocos pasos. El cuerpo del jinchuriki comenzó a levantarse impulsado por sus colas, más muerto que vivo… pero emanando un gran poder. Su cuello cayó hacia un lado de forma grotesca, mientras sus articulaciones se movían como si se tratase de un títere, con la extremidad izquierda colgando de un trozo de carne con el hueso totalmente destrozado… sus brazos volvieron a su lugar, sus heridas abiertas se cerraron, la sangre dejó de manar… y su cabeza volvió a colocarse en su sitio con un crujido que puso los pelos de punta a la Senju. ¿Qué clase de animal era ese niño? No iba a averiguarlo… lanzó su golpe, pero esta vez el rubio se lo paró con su mano desnuda, sin esfuerzo, para luego clavar sus dos globos oculares completamente rojos y desorbitados en ella. Ahora sí que comenzaba a parecerse a un demonio.

-AAAAHHHRGGGGHHHH.- gritó Naruto, sintiendo su cuerpo hervir literalmente mientras sus dos colas se dividían en cuatro, experimentando cómo ese chakra rojo le atravesaba cada vena y le destrozaba por dentro. Con tres colas sentía su cuerpo caliente, fruto de la energía acumulada… ahora lo sentía aún más fuerte, casi a punto de explotar.- MI PIEL ARDE…- exclamó, comenzando a caerse su dermis de su cuerpo y a deshacerse en ceniza antes de tocar el suelo. Tsunade apretó los dientes cuando intentó liberar su puño y no fue capaz… su instinto la gritaba que se alejase, pero estaba atrapada.- MIS OJOS ARDEN…- continuó Naruto, sintiendo como sus córneas se derretían en sus cuencas por el calor… pero aún así veía, y más claro que antes incluso. Podía incluso ver el riego sanguíneo de su víctima, acelerado por el latir temeroso del corazón. Pudo contemplar la mueca de asco de Tsunade, seguida de una de dolor cuando el jinchuriki apretó su mano y la destrozó cada hueso sin contemplaciones.- Mein herz brennt (mi corazón arde)…- finalizó en el idioma de uzu tras acostumbrarse a ese fuego, ya sin esa molesta piel cubriendo su verdadero ser, con una mueca espeluznante, una sonrisa dibujada por una boca llena de afilados e irregulares colmillos tan grande que literalmente abarcaba de oreja a oreja. Tsunade contempló al uzumaki con horror: ya no tenía piel, era solo una masa roja donde la sangre, músculos, tendones y el chakra de su biju se mezclaban; y su cara ahora eran dos ojos enormes con un brillo blanco intenso y dos inmensas orejas de zorro acompañadas de una mandíbula cruel. Un monstruo, literalmente.- Y tú arderás con él… baa chan…- declaró con una voz de ultratumba.

La Senju solo pudo dirigir chakra a su frente antes de que el jinchuriki exhalase un intenso aliento flamígero, una inmensa corriente de llamas naranjas que la envolvieron, destrozando su piel y cuerpo mientras ella chillaba del dolor. El chiquillo se mantuvo así unos segundos, quemándola en vida, hasta que tuvo que disolver un ataque a distancia del raiton de Kakashi desde su izquierda con un simple golpe de sus colas. El hatake y el resto reanudaron la ofensiva, intentando salvar a la hokage… inoportuno, ya iba a comerse a esa desgraciada. La última Senju, su último golpe a hashirama… salivaba solo de pensarlo, mejor que el ramen de ichiraku si le apurabas. Pero luego seguiría con su presa, ahora llegaba más comida. Lanzó ese cuerpo humeante y sangrante de Tsunade despectivamente a un lado como si fuese un trozo de ropa mojada, para luego clavar sus ojos de luz blanca en sus nuevos enemigos, que se frenaron de golpe al sentir como les observaba la mismísima encarnación de la muerte. Antes de que pudiese reaccionar ninguno, Naruto ya estaba tomando del cuello al más cercano con sus antinaturales garras y brazos, elevándolo como si no pesase nada. El jinchuriki había pasado a medir en ese momento más de dos metros tranquilamente, y poseía la fuerza de una auténtica bestia.

Tomó al pobre desgraciado del pecho sin emitir ruido alguno, ignorando sus gritos de dolor mientras clavaba sus garras de chakra rojo en su blanda piel, derritiendo incluso el hueso de las costillas como si fuese un soplete con mantequilla. Cuando pudo tomar un buen trozo, simplemente tiró, arrancando una gigantesca tira de piel del pobre afortunado en un espectáculo tan sangriento que hizo mearse encima a los enemigos más cercanos. Le había literalmente despellejado el torso de un tirón, exponiendo músculos y órganos entre regueros de sangre. Y, para más terror de los espectadores, el biju tomó la piel arrancada con su mano y se la introdujo en la boca, comenzando a masticar mientras el pobre infeliz de su mano temblaba y se moría por el shock. Y, con la piel de su víctima aún deshaciéndose en su boca, miró al resto… no le gustaba comerse presas muertas, prefería que se retorciesen mientras las devoraba, que gritasen y suplicasen, por lo que ese ningen ya no le servía… pero el resto si. Hoy tendría mucha comida…

-Joder, me había olvidado de lo terrorífico que es un jinchuriki en ese estado…- pensó mito, parando un bloque de madera con sus cadenas y lanzando una decena de balas de agua contra yamato, que se protegió con un muro de tierra. La ex jinchuriki se tomó su tiempo para analizar el chakra de Naruto: como se esperaba, Kurama había forzado la cuarta cola, Naruto no había llegado a un acuerdo con el kitsune. Ahora ese cuerpo era manejado por una amalgama de ambas personalidades, un cúmulo de emociones negativas y de instinto animal. Aunque, como se esperaba también, Kurama se había frenado en la cuarta cola, sin forzar más a pesar de que ahora Naruto era literalmente incapaz de oponer resistencia. Fuese cual fuese la causa, ahora debía de ocuparse de ese usuario del mokuton, el único que podía poner en riesgo al jinchuriki junto a Tsunade. Estaba débil, no solo era una porción de mito, ya venía de combatir ella misma al biju hacía unos minutos… debía de centrarse. Además, con respecto a su nieta, estaba tranquila… seguía viva, ya había visto brillar ese sello.

Mientras mito mantenía a raya al capitán anbu, karin se ocupaba de su labor. Ya había despachado por la espalda a dos enemigos con sus kunai aprovechando la niebla, y estabilizado a ese chico del spandex verde y al chico perro con sellos médicos. Su labor era simple: escribir sellos, curar y defenderse, y sus cadenas de diamantina eran perfectas para ese último objetivo. Aunque había algo que la distraía… su ojo de Kagura estaba centrado en Naruto. Podía sentirlo rugir, ahogarse en odio, gritar de dolor y furia sin emitir sonido alguno… sufría, sufría muchísimo, y ella con él. Sabía que lo hacía por salvarla a ella, que él no era así realmente, pero no podía evitar temblar al sentir la brutalidad de sus ataques. Agradecía muchísimo que la niebla la impidiese verlo todo al detalle. Pero tendría que haber pensado más en su batalla y menos en el rubio, como le repetía a menudo la fuinmaster legendaria… Frente a ella, un león de tinta saltó a morderla, actuando sus cadenas por instinto en su defensa. Lo aplastaron de un golpe vertical, pero entonces otros dos la atacaron por los flancos. La ojirroja sacó un papel con un sello y lo activó antes de lanzarlo a su derecha, mientras clavaba su kunai con fuerza en el león de la izquierda. El sello brilló con intensidad e invocó un fuerte dragón de agua que destrozó al león de tinta, demostrando la gran virtud del fuinjutsu: karin era afín al fuego, y apenas sabía ninjutsu, pero el arte de los sellos la hacía capaz de invocar una técnica de rango A de otro elemento con un gasto ínfimo de chakra… un fuinmaster pasaba a ser afín a todos los elementos con unas reservas de chakra inagotables.

Sin embargo, su rival también tenía sus ases en la manga. Un chico de pelo negro y piel pálida apareció frente a ella, surgiendo de la tinta de los leones destrozados con su tanto al frente. A duras penas karin pudo moverse, recibiendo un feo corte en su hombro. Intentó defenderse con una patada, pero el shinobi enemigo era más hábil que esos renegados que la habían atacado antes y simplemente bloqueó el ataque con su antebrazo para luego golpear en el estomago a la kunoichi. Karin cayó sin aire al suelo, mientras el enemigo preparaba su tanto para darla el golpe de gracia. La pelirroja de lentes vio a su enemigo descender con su golpe, y se olvidó incluso de cómo respirar. Ese golpe iba a su cráneo… iba a ser mortal. Sin embargo, su ojo de Kagura estalló entonces en miles de mensajes a su espalda… hambre, odio, ira… y temor. Un temor por ella. No entendía el origen de esa sensación, pero cuando una zarpa de chakra rojo atrapó el arma de su enemigo en el aire como si no estuviese afilada, abrió los ojos con sorpresa. Un extraño ser, uno hecho de puro chakra rojo, había parado el golpe. Era terrorífico, con esos ojos hechos de luz blanca, esas afiladas garras, unos brazos excesivamente largos y famélicos unidos a unas manos desproporcionadamente grandes, esos colmillos goteando sangre… y, a la vez, la fascinaba. Porque, entre todo el chakra dañino, entre todas esas emociones negativas, pudo percibirlo. El chakra brillante y cálido de Naruto, como un huevo de pascua, como una fortaleza irreductible luchando contra el mal en su interior. Ese ser era Naruto con el manto de cuatro colas.

-Maldito monstruo... - gritó un, por primera vez en su vida, aterrado Sai. No era para menos, solo había visto a ese ser una vez… de lejos, destrozando a orochimaru como si fuese un trozo de papel mojado concretamente. Su expresión fría lo ocultó muy bien, pero desde ese día tenía algo claro: no estar NUNCA cerca de ese ser. Y ahora lo tenía a unos centímetros, mirándole en silencio, con trozos de carne sangrante entre sus colmillos incluso. Y sonriéndole, o al menos eso le pareció. Su tanto brilló con fuerza hasta comenzar a derretirse por el calor que desprendía la criatura, y entonces ese ser lanzó el metal fundido al cuerpo de su enemigo. Sai gritó de dolor al sentir el metal fundido contactar con su pecho, alejándose unos pasos, para luego recibir un coletazo que lo envió a volar varios metros. Sai se levantó escupiendo sangre tras frenar su vuelo, y abrió los ojos con horror al ver a esa bestia acercarse lentamente a cuatro patas como un depredador, como un lobo acechando a una presa herida. Dibujó como pudo algo en su cuaderno.- NINPO: CHOJU GIGA.- gritó desesperado el pelinegro, invocando una gigantesca estaca de tinta que se lanzó a por el biju.

El arma impactó con fuerza en el hombro de la bestia… para romperse en mil pedazos. El manto de chakra de cuatro colas pudo soportar hasta un corte de la legendaria espada kusanagi, una estaca de tinta no era nada para él. Llegó hasta el anbu artista, y lo agarró con sus colas para que no escapase. Sai gritó de dolor antes de perder la consciencia al sentir su piel abrasándose, y Naruto se carcajeó con crueldad. Ese insecto le había humillado decenas de veces, sobre todo ante su hembra… pero si eso no era suficiente, siempre le miraba con ese rostro inexpresivo, con esa mirada fría… como le recordaba a Sasuke en esos momentos… como lo odiaba en esos momentos. Si, sería un aperitivo perfecto antes del uchiha… un mensaje claro al vengador. Agarró los hombros del inconsciente shinobi con sus garras, y comenzó a abrir la mandíbula, distendiéndola hasta proporciones grotescas mientras acercaba el cráneo del anbu artista. Si, tenía hambre… y arrancar la cabeza a esa mala copia del teme era una gran solución. Pero, cuando estaba a punto de morder, sintió un potente golpe, uno que le hizo salir volando unos metros y soltar a su presa. Y, cuando se levantó, vio una cadena de diamantina recogiendo a Sai, y a Karin mirándolo con miedo. Esa ningen… ¿se atrevía a arrebatarle un bocado? Solo su parecido con mito y su trato cercano la habían sacado de la cadena alimenticia del jinchuriki… que no tentase a la suerte…

Iba a ir a por ella a recuperar su comida, pero de pronto sintió un inmenso dolor en su hombro y brazo izquierdos. Miró al lugar, y vio como un extraño vórtice absorbía su extremidad sin miramientos, y si no se hubiese apartado a un costado le habría seguido la cabeza. Al fondo del claro, Kakashi se había destapado su mangekyo sharingan. Y, saltando sobre él, una recuperada Tsunade se lanzaba a golpearlo. La Senju había tardado en regenerar esas heridas del fuego de Kurama, era impresionante: su byakugou no in la volvía prácticamente inmortal mientras estuviese activo, pero esas heridas eran particularmente virulentas. Ese fuego había envenenado su chakra, y parecía seguir ardiendo en el interior de las heridas de la ojimiel a pesar del chakra curativo. Había tardado muchísimo en recuperarse, pero ya estaba dispuesta… y sobre ese demonio. Cayó sobre él con una patada descendente, y se sorprendió al ver que, a pesar de destrozarse el suelo bajo el kitsune, el jinchuriki no sufrió apenas daño, solo cayó al suelo boca abajo por la inercia del impacto. Pero a Tsunade le daba igual… lo iba a despedazar. Agarró dos colas y las arrancó sin miramientos usando su hiperfuerza, ignorando el dolor que le causaba ese chakra rojo al corroer su piel y envenenar su organismo. Golpeó con su puño la espalda del biju, buscando reventar sus vértebras, y ese chakra rojo la salpicó el torso, causándola más dolor sin apenas hacérselo a Naruto su ataque. Contactar con ese chakra era como hacerlo con ácido. Pero, cuando la cabeza del biju giró 180 grados sin problemas y la miró, sintió miedo además de dolor.

-¡Tsunade Sama!- gritó Kakashi antes de que el jinchuriki la destripase de un coletazo, abriese la boca y expulsase una potente onda de viento contra ella. La Senju salió volando en un mar de sangre en dirección hacia el hatake, que intentó atraparla al vuelo como pudo. Ambos rodaron por el suelo hasta frenarse a casi cien metros.

-Urghhh…- se quejó la ojimiel, mientras recolocaba sus intestinos en su sitio y su cara y quemaduras del ataque del biju se regeneraban al instante. Sin el byakugou no in habría muerto con el simple coletazo… ese monstruo era imparable. Y encima, ambos vieron con horror como el kiuby regeneraba su brazo perdido y sus colas, y se les quedaba mirando con una sonrisa. Acto seguido, la bestia rugió al cielo mientras su piel comenzaba a revolverse y burbujear, emitiendo decenas de esferas de color rojo y azul que se quedaron flotando en el ambiente.- ¿Qué demonios hace?

-Cuidado, Tsunade sama… hablé en su día con yamato sobre los poderes de Naruto con cuatro colas. Planea compactar todas esas esferas en una sola, tragársela y escupir una bijudama contra nosotros…- anunció el hatake, apretando los labios la kunoichi médico… una bijudama, el ataque más potente del mundo, un proyectil de chakra tan concentrado que literalmente volatilizaría todo lo que impactase. Ni tan siquiera shinobi supuestamente inmortales como ella u orochimaru podrían sobrevivir a eso, no tendrían cuerpo que regenerar.- Por suerte, es un ataque lento… lo absorberé con mi kamui para que usted pueda volver a atacarlo… quizás arrancándole la cabeza se muera de una vez…- expuso el peliplata, asintiendo la Senju al plan. Era una buena idea, esa bestia tenía que tener un punto débil además del jutsu de yamato… solo debían de encontrarlo.

-…- Pero, mientras ambos shinobi esperaban, el kiuby observaba. Se habían quedado estáticos, y ese desgraciado de Kakashi no era de los que se quedaban quietos. Lo odiaba… era estudiante de su supuesto padre, tenía el deber de cuidar del hijo de su maestro una vez este muriese, y en lugar de hacerlo lo había dejado a merced de los aldeanos de konoha para leerse novelas pornográficas... oh si, le haría sufrir. Estaba acumulando chakra en su ojo de nuevo, lo que significaba que planeaba hacer desaparecer su bijudama cuando disparase… valiente iluso. Desde el combate contra pain, Naruto había llegado a la conclusión de que ese ataque era contraproducente… no, tenía una idea mejor.- GROAAAARRRR- rugió, y, de golpe, todas las esferas salieron volando en todas direcciones, explotando a medida de que encontraban obstáculos en decenas de explosiones.

-¿Pero qué…?- gritó Kakashi, encontrándose él y la Senju de golpe con todos esos proyectiles.

Eran decenas de esferas de inestable chakra tóxico concentrado, un ataque en área de racimo, imposible de esquivar… ni tan siquiera distinguía entre amigos y enemigos. Todos los renegados que quedaban con vida y esperaban para atacar explotaron junto a la vegetación del lugar en un mar de sangre al recibir los proyectiles. Ni tan siquiera quedaron en pie los árboles de esa jungla. Kakashi consiguió disolver una esfera que iba a su cabeza con su kamui, pero la onda de impacto de la que dio a Tsunade en el torso le alcanzó, y lo hizo con tanta fuerza que el jounin terminó inconsciente en el sucio barro con media cara quemada y múltiples heridas. La Senju se partió en dos entre gritos de dolor, aterrizando cerca ambas partes en un espectáculo sangriento. Mito, que en ese momento contenía a yamato como podía, sintió la energía aproximarse gracias a su habilidad sensora, y se disolvió en agua y filtró entre la tierra justo antes de que llegasen las explosiones, rezando por que la chiquilla estuviese bien. Karin también percibió el ataque gracias a su ojo de Kagura, y empleó su último sello para invocar un muro de tierra y reforzarlo con sus cadenas. Pudo aguantar de milagro el ataque, aunque recibió diversas quemaduras y estaba casi seca de chakra tras tener que reforzar sus apéndices de diamantina para resistir. Y, en el centro de todo, rugiendo al viento, estaba Naruto con sus cuatro colas.

Patéticos insectos, ¿se creían que podían pararle? ¿A él? Podría borrar esa isla del mapa simplemente explotando en chakra y luego regenerándose… solamente se contenía por las dos pelirrojas presentes. Pero por los demás no lo haría… y seguía sintiendo hambre. Pudo ver a media Tsunade convocar a katsuyu con un pulso tembloroso y comenzar a unirse, y a Kakashi tirado boca abajo a unos metros de ella con su corazón aún latiendo, inconsciente. Presas vivas… sus presas. Se aproximó hacía ellos con calma, saboreando el momento: una era la nieta del hombre que osó sellarlo, el hombre que se casó con su mujer… el otro, el que lo abandonó toda su infancia y luego lo volvió a dejar de lado para entrenar a Sasuke en los exámenes chunnin… todo su ser clamaba por dolor, por venganza. Iba a convocar una bijudama que los borrase de la existencia, un último ataque antes de dirigirse a por más comida a konoha, pero de pronto sintió algo extraño. Una sensación de vacío, como si estuviese desangrándose por dentro sin enterarse. ¿Qué era eso? No lo entendía, pero era similar a… El kiuby giró su cabeza 180 grados, y pudo verlo… yamato. El usuario del mokuton había sobrevivido a la explosión gracias a su madera, y había aprovechado que su rival había tenido que ocultarse para sobrevivir a la explosión y que la bestia estaba distraída para dar su golpe. Vio su mano posada en su espalda, brillando con una intensa luz verde, y entonces lo sintió.

-AARRRGGHHHH…- se lamentó el biju, al sentir como el usuario del mokuton le arrebataba su poder. Joder, había cometido un fallo… no había pensado en yamato a la hora de plantear su ataque en área, y ahora sufría las consecuencias. Sentía como si le despellejasen vivo a medida de que su manto era arrancado de su cuerpo por el shinobi de la hoja, comenzando a vislumbrarse a un Naruto en un estado lamentable. Toda su piel había desaparecido, solo era sangre y quemaduras graves, los efectos de ese veneno en su organismo. Sufría, gritaba, y no podía moverse… su cuerpo estaba paralizado, perdiendo cada ápice de chakra. Normalmente, el shinobi de la hoja era más cuidadoso al hacer su técnica, colaboraba con el jinchuriki… pero ahora no, ahora lo hacía de forma brusca, haciéndole sufrir. Y, al no contar con la ayuda del colgante del primero, lo hacía con todavía menos contemplaciones: literalmente, le arrancaba la piel sin preocuparse de nada más, ni tan siquiera de su propio chakra. Con que le quedase lo suficiente para poder rematarlo le bastaba. Pronto, Naruto cayó al suelo boca abajo, retorciéndose de dolor, mientras yamato preparaba su kunai para apuñalarlo. Luego atendería a Tsunade y a Kakashi, pero ahora la prioridad era clara: terminar con ese monstruo. Iba a clavar su arma en el cráneo del agonizante rubio, cuando oyó algo a su espalda y se dio la vuelta.

-Uzumaki ninpo: ririsusutanpu (arte uzumaki: sello de liberación).- gritó mito a su espalda, clavando un trozo de tela con elaborados sellos escritos en sangre en la frente de su descuidado enemigo. La fuinmaster, nada más volver a la superficie tras la explosión, vio al shinobi castaño correr hacia un desprevenido Kurama, y supo que tenía que ser rápida. Sin tan siquiera mirar lo que hacía, y a la carrera, la pelirroja dibujó un intrincado sello de liberación, uno que dejaba a la víctima libre de todo genjutsu. Un sello avanzado que a otro fuinmaster le habría requerido unos minutos escribiendo en un lugar estable y sin distracciones… y que la legendaria uzumaki había logrado hacer sobre un trozo de tela arrugado, con su sangre y corriendo. Por algo era la mayor experta en sellos de la historia. Tras caer al suelo un desconcertado yamato, que no entendía dónde estaba (estaba en konoha luchando contra Sasuke y ahora estaba agotado y en un lugar desconocido, no entendía nada), mito le dejó inconsciente de una patada por si acaso era un enemigo aún sin genjutsu, y se tomó su tiempo para buscar a Karin. Soltó un suspiro de alivio al verla pegando un sello inhibidor de chakra en ese ninja peliplateado que se encontraba inconsciente, algo escasa de chakra y con algunas heridas, pero sana.- Bien, la chiquilla se está encargando del último… atenderé a Naruto kun en cuanto me encargue de… un momento, ¿Dónde está mi…? AAAARGGHHHH- exclamó con dolor la ojivioleta, tras ver como un brazo literalmente la atravesaba el torso por la espalda hasta el pecho en medio de un río de sangre. Pulmón, corazón, costillar… todo destrozado de un puñetazo, una herida crítica, irrecuperable. Escupió más líquido rojo por la boca mientras tomaba ese brazo con sus manos temblorosas y vio de reojo como su nieta la arrojaba a un lado como si fuese basura, centrándose en su auténtico objetivo. Cayó al sucio barro sintiendo como sus fuerzas se iban… había fracasado. Y Naruto y Kurama kun estaban indefensos.

-Maldito demonio…- insulto la Senju, mientras su byakugou no in todavía trabajaba en corregir las heridas que le había provocado la explosión. Naruto literalmente la había partido en dos, y solo su rápida invocación de katsuyu y su milagroso sello la habían salvado de morir. Y casi pierde a cinco buenos subordinados además. Pero lo habían logrado, y esas explosiones no habían alcanzado ni a kiba, ni a Sai ni a rock lee gracias a esa chiquilla pelirroja. Naruto iba a morir sin sufrir konoha pérdidas irreparables. Se acercó al rubio, que luchaba por no caer inconsciente, y lo levantó del cuello sin miramientos apretando cada vez más fuerte. Lo estrangularía, era lo mínimo que se merecía ese monstruo, pero antes tenía órdenes que cumplir. Sus ojos cambiaron, convirtiéndose en un sharingan de tres tomoes y fijándose en los iris azules surcados por un gran corte del semiinconsciente Naruto.- Dobe… te ves fatal…

-Sa… suke…- balbuceó con rabia el uzumaki, riéndose el uchiha a través del cuerpo de la Senju.

-¿A que es alucinante el poder de estos ojos? Unos días de tortura en el tsukuyomi convierten a una hokage amorosa en una vengadora implacable…- miró alrededor con asombro, viendo la devastación dejada a su paso por la batalla.- Waw… no sé qué habrás hecho aquí, pero debió de ser alucinante… y veo solo quedamos tú, yo… y karin…

-No… no la toques…

-¿no? Como si pudieses hacer algo…- Tsunade sonrió con crueldad, con el mismo gesto que el uchiha.- Deberías ver mi harem uzuratoncachi… tengo una yamanaka y una hyuuga que te sonarán muchísimo rogando cada noche por más de mí…- Naruto se intentó revolver, furioso… tenía a Hinata e Ino esclavizadas con su sharingan…- pero creo que una uzumaki no me vendrá mal tampoco…

-Te lo advierto… no la…

-¿Me adviertes? ¿Tú te has visto? Ciego, despellejado… vas a morir Naruto… y es una lástima que lo hagas sin corregir tu gran fallo…- se acercó a su oído.- …intentas evitar lo inevitable. Si hubieses vencido aquí, te habría enviado a Ino, Hinata, ayame y Tenten para matarte… y si también las hubieses matado, a konohamaru y sus amigos… y si no hubieses caído todavía, a los padres de Sakura armados con sellos explosivos… o a niños de cinco años, para el caso es lo mismo… y tú no habrías podido vencer en todas. Tienes corazón, y eso te hace débil. Débil porque no sabes proteger a tus amigos… en especial si son mujeres.- sentenció con crueldad. Si, no había podido salvar a Sakura, ni a ninguna mujer de konoha… y ahora tampoco a Karin. Tsunade la llevaría ante él y tendría una nueva esclava… solo tenía que rematar al rubio. Se dispuso a apretar hasta partir el cuello del uzumaki, pero entonces el jinchuriki comenzó a tener arcadas. Sasuke/Tsunade arqueó una ceja al ver cómo algo ascendía por la garganta del rubio, ¿sería un truco? No lo parecía a simple vista, no detectaba ni chakra de Naruto ni de la bestia en ese movimiento. Primero asomó un pico negro por su boca, y después el resto del cuerpo de un cuervo, uno con un mangekyo sharingan implantado en su cuenca derecha. El animal le miró, y Sasuke oyó una voz muy familiar en el aire.

-Protege konoha.- ordenó el cuervo con la voz de itachi, activándose el kotoamatsukami del ojo de sishui, la técnica que el uchiha mayor había implantado en Naruto con el objetivo de redimir a su hermano. O ese era el plan inicial, lo cierto es que tuvo que variarlo en ese momento. Como no lo usase sobre la títere Senju, Naruto moriría, y ya no serviría para nada esa técnica. Sasuke sintió cómo era expulsado de golpe de la conciencia de Tsunade por la técnica sorpresiva de su hermano, cayendo de rodillas la ojimiel al suelo sin entender lo que estaba pasando. Do… ¿Dónde estaba? ¿Qué había…? Solo pudo ahogar un grito de espanto al ver a Naruto agonizando y sin piel en el suelo, arrastrándose con los rubíes rojos de Kurama en sus cuencas en dirección a una mujer tirada en el barro con el pecho abierto… su abuela. ¿Pero que…?

-MITO…- rugió Kurama a través del cuerpo inconsciente de Naruto, hasta poder contactar con su mano y llevarla a su paraje mental. Todo se difuminó hasta aparecer de nuevo el zorro con el aspecto de hashirama pelirrojo en esa alcantarilla de Naruto sentado en el húmedo suelo con la uzumaki moribunda en brazos.- Mito chan… toma mi mano, no tenemos tiempo…- rogó el biju, comenzando a dibujarla un sello en su vientre con su propia sangre mientras apretaba sus dientes. Pero la uzumaki tomó su mano con suavidad, clavando sus entreabiertos ojos en él.

-¿Qué… haces… Kurama kun?- preguntó con una ligera sonrisa, sabiendo perfectamente lo que quería hacer el biju.

-Me transferiré a ti… te sanaré y viviremos juntos para siempre.- declaró el desesperado kitsune. No quería perderla, no ahora que la acababa de recuperar… no, sacrificaría a su jinchuriki actual y la salvaría a ella, ahora Naruto estaba moribundo, no podría impedírselo. Le daba igual que solo fuese una porción de la uzumaki, un trozo de mito valía por un millón de narutos para él. Solo necesitaba que la fuinmaster colaborase… pero esta, en lugar de ayudarle, dirigió el rostro del kitsune hacia el suyo.

-Ku… Kurama kun… ¿Por qué… argghhh… por qué no me mataste en uzu?- le preguntó, tosiendo algo de sangre entre medias. Era la pregunta que la había atormentado toda su vida desde que traicionó al biju, la gran pregunta de su vida… ¿Por qué Kurama le había perdonado la vida? Solo tenía que forzar su chakra y la habría matado tras acabar con los invasores de esa isla… mito esperaba eso al pedirle volver a su jaula incluso… pero, en su lugar, Kurama la obedeció… Y luego, con su silencio, la había privado de una explicación. Ella murió sufriendo por no saber el significado de ese gesto, y quería atar ese cabo antes de volver a morir.

-Mito chan…- Kurama iba a decirla que la contestaría después de ayudarla, pero, en cuanto vio a esos ojos esforzándose por no irse sin esa respuesta, tan ávidos de esa contestación, solo pudo mirar a un lado para conservar algo de orgullo antes de dársela…- …matarte a ti habría sido como matarme a mí mismo…- confesó con dolor, abriendo los ojos la ojivioleta entre lágrimas. Por eso no la mató. Porque la quería aún después de ser traicionado… porque no había amor más puro del que sentía ese demonio por su "carcelera". Mito acarició sus marcas de bigotes con dulzura, arrancándole una sonrisa al biju… solo sonreía así para ella.- Y ahora, déjame salv…

-No… Kurama kun…- le interrumpió mito con una sonrisa cálida en medio de su agonía. El biju abrió los ojos con temor hacia ella.- Es… es mi fin… y lo acepto…

-¡no digas estupideces mito!- rugió el biju, desesperado. Necesitaba que esa mujer colaborase para salvarla la vida, y ahora le venía con eso.- ya te lo dije hace tiempo, ¡después no hay nada, no hay un paraíso esperando, solo ausencia!- intentó convencerla, pero Mito rió ligeramente aún en su sufrimiento, cortándole de nuevo.

-Eso… es una creencia más Kurama kun… te… urggghh… ¿te acuerdas de nuestras conversaciones… a la sombra de los árboles de mi paraje mental?- preguntó con añoranza mito, sonriendo de nuevo Kurama. Por supuesto que lo recordaba… fue uno de los pocos momentos de su larga existencia donde se sintió pleno… abrazando a esa ningen pelirroja tan especial a la sombra de los cerezos en un día veraniego, olfateando su aroma mientras charlaban sobre cualquier cosa.- Soy… soy una adicta al conocimiento… ¿te crees que… urgghh… podría vivir sin saber si tienes razón?- cuestionó, frunciendo el ceño Kurama.- me… me ofreces una vida contigo… una vida eterna… y me privas de saber qué hay al otro lado… huir de esa respuesta sería cobarde, Kurama kun… y yo no soy una cobarde, aunque me ofrezcas un sueño…- sentenció la ojivioleta con esa sonrisa cálida. Esa sonrisa que impedía a Kurama enfurecerse, o tomarse esa respuesta como un insulto. La fuinmaster acercó el rostro de Kurama al suyo con sus débiles manos.- Así… así te veo mejor… Kurama kun… me encantan tus ojos…

-No… no quiero perderte otra vez…- rogó a su manera el biju a mito que le permitiese salvarla. Y mito lo entendió perfectamente, puesto que volvió a acariciarle las marcas de sus bigotes.

-También creíste… argghh… que me perdiste aquella vez… y aquí estamos… ¿y si ninguno tenemos razón? ¿Y si no hay ni paraíso ni la inexistencia al morir? ¿Y si… volvemos a empezar?- preguntó la ojivioleta, apretando los dientes el biju. Podía ser… pero era muy arriesgado. ¿Y si él tenía razón y, al dejarla ir, la perdía para toda la eternidad? Mito percibía sus dudas, y para calmarlo besó sus labios. Y el biju correspondió con gusto, feliz por volver a sentirla amándole. Fue un beso corto, pero lleno de significado. Un te quiero. Un perdóname. Un confía en mí.- Ten… ten fe… Kurama kun… y po… por favor… dale… dale solo cinco minutos a Naruto… déjale hablarte cinco minutos sin atacarle… confío en él… él también ha visto que… detrás de esos colmillos… hay un gran corazón…- confesó la fuinmaster, con su respiración cada vez más pausada, más irregular, mientras Kurama se aferraba a ella. No quería dejarla ir, no quería perderla… Mito sonrió, y volvió a acariciarle con sus últimas fuerzas.- No… no tengas miedo… si vuelvo a empezar… te… te prometo que no pararé… hasta encontrarte… Kura… ma… kun…- prometió, y ya no pudo aguantar más.

El biju observó como la uzumaki exhaló su último suspiro, inmóvil, incapaz de asimilarlo. La sostenía en sus brazos, todavía se aferraba a su mano con fuerza… pero mito ya no estaba ahí. Se quedó observándola, en silencio, sin hacer ningún ruido. Como si tuviese miedo de despertarla. Se había ido. Su mito chan se había ido… quizás para siempre. Contempló ese rostro de piel nívea de nuevo, intentando descubrir lo que había ocurrido, y solo captó una cosa. Mito se había ido… y se había llevado todo con ella. Ya no veía en ese rostro trazos de dolor, de ira, de alegría… era como si se hubiese llevado con ella todo ese maquillaje que generan las emociones en el ser humano, todo lo que reviste un rostro y lo dota de un alma. Y, aún con todo, captaba en ella serenidad… nobleza. Su esencia quizás, o quizás imaginaciones suyas. Quizás solo era un cuerpo vacío y no merecía atención… Pero, si era así, ¿por qué le hacía llorar? No lo había hecho desde la muerte de su padre… era una masa de odio, no sentía tristeza jamás… salvo en ese instante. Sus lágrimas cayeron sobre ese cuerpo, incontenibles, mientras el biju luchaba contra su propio demonio. Mito se había ido… y solo le había dejado una promesa. Una promesa que una parte de él no podía aceptar como válida. Una promesa sin garantías, sin nada más para aferrarse a ella que la fe. Contempló ese rostro sereno una vez más… no había odio, ni amor… solo silencio. El silencio que dejó la jinchuriki al descansar definitivamente en paz. Un silencio seguido del rugir furioso del biju de nueve colas.

Mientras tanto, en konoha, en la habitación principal de la torre hokage, Sasuke se llevaba una mano a la cabeza para contener el dolor, apoyándose en una pared cercana. Siempre era doloroso que te anulasen un genjutsu del sharingan justo cuando lo estabas activando, era como si te golpeasen con fuerza en la frente, y eso sin contar el esfuerzo de tus ojos en balde… pero, aún con todo eso, Sasuke sonreía. Puede que hubiese perdido a sus esclavos del sharingan, pero había ganado bastante. Para empezar, siempre le alegraba oír a su nii san. Itachi uchiha ocupaba el más alto puesto entre los shinobi admirados por el pelinegro (junto a cierto rubio, aunque nunca lo reconocería), y para él era un orgullo ver que, aún muerto, todavía tenía formas de luchar. Su hermano mayor era un genio: introducir el kotoamatsukami con la un orden de proteger konoha en el único shinobi de la tierra que no pararía hasta encontrarse con él… ¿lo tendría todo planeado su hermano, o improvisaba sobre la marcha? O era un estratega brillante, o un auténtico genio de la improvisación, o quizás ambas… el caso es que, si esa jugada le hubiese atrapado directamente y sin su rinnegan, ahora sería un esclavo del ojo de sishui… nunca habría podido ganar en un duelo directo a Naruto en esa época en la que se creía tan superior sin motivo. Suerte que su rinnegan le hiciese inmune a los genjutsu oculares, si no tendría que temer que Naruto descubriese como reactivarlo y usarlo contra él.

Lo dicho, su hermano era un genio… y le venía de familia. Sasuke era consciente de que, en la guerra, los peones siempre van delante, y de que con Naruto y su habilidad para sorprender era una necesidad más que una recomendación esa frase. Sasuke enviaba a peones sacrificables y veía con su sharingan lo que le interesaba de las peleas. Primero envió a Edo Sakura, y le sorprendió tanto con el uso del hirashin, como con la aparición de karin. Punto para Naruto, aunque realmente quedó en empate… Sakura le había dejado ciego. Sasuke siempre despreció esa faceta servil y necesitada de la atención del uchiha de la haruno, pero tuvo que admitir que esa vez le resultó útil. Y, cuando kabuto lo localizó de nuevo en uzu, decidió subir el listón. Una hokage, dos jounin de élite y tres chunnin especializados junto a una veintena de renegados para estorbar… a cualquiera le habría costado vencerlos, y más aún ciego. Pero, no sabía cómo (Sasuke estaba demasiado ocupado para ver el viaje de su equipo de caza por completo, y estaba convencido de que Naruto montaría un buen espectáculo, así que vio solo desde que sintió a Tsunade "morir" por primera vez), Naruto había aprendido a usar el manto demoniaco del zorro de nueve colas y había literalmente montado una carnicería. Solo un error de cálculo le había impedido masacrar a todo el equipo… era impresionante. Una sonrisa psicótica se ensanchó en su rostro… Naruto era impresionante, un digno rival. No podía esperar a tenerlo frente a frente y medir hasta donde había llegado… porque lo sabía bien: la mención de Ino y Hinata sería como carnada para un tiburón…

-Uchiha sama… ya está todo listo.- intervino la voz de uno de sus Zetsu desde el pasillo. Sasuke se quedó en silencio, mirando a la pared, y sonrió todavía más. Si, ese desgraciado de su mejor amigo vendría… y Sasuke le estaría esperando.

Asintió en dirección al Zetsu y lo acompañó en dirección al sótano de la Torre, el lugar donde habían preparado el ritual. Atravesaron los oscuros pasillos, llenos de actividad de sus hipnotizados oficiales de konoha, que dirigían los ejércitos de manera eficiente. Todo iba como la seda, y pronto el uchiha se uniría al combate. Pero antes tenía una última cuenta que saldar y un seguro de vida que cobrarse. Llegó con su Zetsu a la sala en cuestión, una de fría piedra gris con un pequeño altar de madera al fondo. Normalmente era usada para reuniones secretas del hokage y sus anbu, pero serviría para el propósito del pelinegro. Dentro de la sala, cerca del altar, dos Zetsu custodiaban a dos figuras arrodilladas. Koharu utatane y homura mikotado, los ancianos consejeros del hokage, miraban a su alrededor en tensión, incapaces de saber por dónde saldría el psicótico uchiha. Eran conscientes de que sabía de su implicación en el incidente uchiha, por lo que, cuando capturó a los líderes de cada clan, esperaron en sus frías celdas su horrible final. Pero este no llegó. No, incluso recibieron un trato cordial. Y eso les tenía aterrados… ¿y si Sasuke uchiha les reservaba un castigo aún peor del que dio a los líderes de clan? El uchiha se dio cuenta de ese temor de los consejeros y tuvo que reprimir una sonrisa… no hay tortura peor que esperar una tortura que se hace de rogar.

-U… uchiha sama, e… en serio, no es necesario esto…- tartamudeó homura.- Somos… somos leales a usted…

-Exacto, po… podemos ser de utilidad, tenemos contactos y…- expuso koharu, intentando convencer al uchiha, pero Sasuke les interrumpió con un gesto de mano, dejándolos en un total silencio. El sharingan era una gran herramienta de control de masas… pero ni se aproximaba al miedo. Esos dos estaban tan aterrados que obedecerían cualquier orden con tal de sobrevivir.

-Estoy seguro… sois leales a la hoja, y ahora la hoja soy yo, ¿no?- ambos intentaron asentir y hablar, pero Sasuke siguió con su discurso, ignorándolos.- Por algo os he conservado con vida… siempre vienen bien personas como vosotros. Personas que no tienen ningún reparo en sacrificar mil niños para salvar una aldea… y de paso sus propios traseros…- los consejeros entendieron de inmediato la referencia, palideciendo.

-U… uchiha sama, todo fue culpa de Danzo…- se disculpó homura entre sudores fríos.

-Ya… y por eso recibió su castigo.- sonrió el uchiha con crueldad, recordando como despedazó literalmente al shimura.- Pero no deberíais de avergonzaros de vuestra participación, el tiempo me ha permitido ver las cosas con más perspectiva. Entiendo que matar a mi padre era necesario… joder, yo lo habría hecho hoy día… incluso también a los ninja profesionales, no dejaban de ser posibles rebeldes… pero lo de las mujeres y los niños… ¿un poco excesivo no?- preguntó el pelinegro, clavando sus ojos en los consejeros. En esos buitres que enviaron a itachi a asesinar niños recién nacidos, ancianos inválidos… y a una persona más concretamente. Koharu iba a intervenir, pero Sasuke tomó su mentón con su mano derecha para que no lo hiciese.- Mi madre no se merecía morir… no participó en el golpe, como si el hijo de puta maltratador que era mi padre la hubiese dejado quitarle algo de la gloria que estaba reservada para él… mi madre solo cumplió con el papel que le exigió este sumidero: ser una esposa obediente y dar hijos con el sharingan a la aldea. Y, como pago por ser leal, murió degollada por su primogénito delante de su hijo menor… un poco feo ¿no?- Sasuke estaba haciendo un tremendo esfuerzo para no matarlos ahí mismo… el recuerdo de su madre muriéndose en el salón de su casa despertaba en el su mayor instinto homicida. Pero les necesitaba con vida… todavía.- Peeeeero no soy rencoroso. No, soy vuestro nuevo líder, y un líder debe de ser piadoso. Así que estáis perdonados… si me juráis una total y absoluta lealtad.- ambos ancianos abrieron los ojos con sorpresa, para luego asentir con una inmensa sensación de alivio.

-Pu… puede contar con nuestra experiencia y apoyo uchiha sama…- declararon al unísono, sonriendo Sasuke de forma tétrica.

-Bien… os tendré que tomar la palabra… resulta que konoha necesita de vuestros servicios…- Sasuke realizó un gesto a uno de sus Zetsu, y este le trajo una extraña máscara. Representaba a un ser de piel blanca, con cuernos negros y afilados colmillos en una cruel sonrisa. El uchiha la miró con detenimiento antes de continuar.- Resulta que necesito invocar a alguien… alguien muerto. Y ya sabéis que eso requiere un sacrificio…- ambos consejeros abrieron los ojos con terror, recordando la técnica del edo tensei… y sus requisitos. No había más personas allí a parte de ellos, Sasuke no sacrificaría a sus Zetsu con el sharingan. Uno de ellos iba a morir.- Ya lo sé, implicaría matar a uno de vosotros… pero es que esta persona es muy especial y requiere algo más. Esta en un lugar diferente, una especie de prisión, y por eso requiero de dos sacrificios… uno para reencarnarlo, sufriendo una muerte rápida… y otro para cambiarse con mi invocación, sufriendo una tortura incesante para toda la eternidad…- explicó conteniendo una sonrisa, para luego mirar a ambos consejeros desde arriba con desdén.- la pregunta es… ¿algún voluntario para este último papel?- ambos consejeros se quedaron temblando, en silencio.- ¿no? ¿No decíais que ibais a ser leales? Veo que tendré que decidirlo a suertes…- miró a ambos unos segundos, y una tétrica idea cruzó su mente. De inmediato observó a koharu.- Las damas primero…

-No… NO POR FAVOR…- imploro la anciana, mientras era arrastrada por los Zetsu y homura suspiraba de alivio. Justo lo que esperaba Sasuke.

-Venga, si me lo pides así, mejor será tu amigo…- dijo Sasuke, abriendo los ojos con terror homura, que recibió esa decisión como un mazazo. De creerse salvado a ser elegido… intentó hablar mientras los Zetsu volvían a arrodillar a koharu y la pegaban diversos sellos preparados por kabuto y le ponían a él de pie- Si hubieses intentado impedirlo te habrías ganado mi respeto y una muerte rápida, pero creo que era pedirte mucho… no dejas de ser un cobarde que envía a un hijo a matar a su madre… pero ahora serás valiente…

Sasuke dibujó en sus ojos el mangekyo sharingan, hipnotizando de inmediato al hombre. Cuando homura mantuvo su mirada fija en el horizonte, completamente vencido, el uchiha le tendió uno de sus kunais y la máscara. El hombre se puso de inmediato el ornamento, mientras koharu era sostenida por los Zetsu ante sus intentos de escapar. La sala comenzó a oscurecerse de la que homura empezaba a bailar, con la máscara puesta, oyéndose misteriosos lamentos por doquier. De pronto, una imagen espectral de un ser de piel morada y afilados colmillo, vestido con una túnica blanca y con un tanto en una mano, surgió tras el anciano, que acto seguido se rajó el vientre de derecha a izquierda con sadismo. La utatane observó con horror como el espectro vomitaba una esfera de luz, para luego tomar el alma del mikotado sin miramientos y comérsela mientras el anciano gritaba en agonía. Un alma por otra alma, el Dios de la muerte era muy claro en sus reglas. La esfera de luz viajó por la habitación, rumbo a esos sellos que la llamaban, introduciéndose por la boca de la aterrada anciana. El cuerpo de koharu comenzó a temblar, presa de un terrible dolor, mientras decenas de papeles de color ceniciento la envolvían. A los pocos segundos, la envolvieron por completo y comenzaron a formar una nueva figura. Los Zetsu aún la sostenían cuando su aspecto se transformó en la de un hombre rubio de unos treinta años, con los ojos oscuros del edo tensei y una capa blanca de llamas rojas con la palabra "yondaime" escrita a la espalda.

-Urggghh…- se lamentó Edo Minato, sin entender dónde estaba. Hace un instante estaba sufriendo su tortura eterna en el estómago de shinigami, y ahora estaba en esa sala. Se sentía débil, no podía ni levantarse, pero ya no sufría a su carcelero… lo agradecía, pero no entendía como había salido de allí… ¿su hijo habría podido sacarle de su prisión? Pero, cuando miró a su alrededor, solo vio el cadáver de un anciano destripado al fondo de esa fría sala, a tres extraños seres humanoides de color blanco y a un chico de pelo negro que lo observaba con una sonrisa burlesca. Su expresión de confusión debió de ser palpable, puesto que ese mismo chico decidió hablar.

-Minato namikaze, Yondaime hokage de konoha, el relámpago amarillo de la hoja… es un placer conocerle…- proclamó con solemnidad el uchiha, para luego desenvainar su nodachi antes de que el rubio le diese réplica.- Si no os importa, no os mováis… quiero comprobar si es cierto un rumor…- ordenó el vengador, procediendo a hacer tres pequeños cortes en la mejilla derecha del invocado, tres cortes paralelos similares a los bigotes de un gato. Y, tras ver la apariencia de Minato con esa marca, no pudo evitar arquear las cejas con sorpresa y reír al aire.- HAHAHA, así que el rumor era cierto… eres su padre… hasta en esto el dobe es capaz de sorprenderme…

-Hablas… ¿hablas de mi hijo?- preguntó un repuesto Minato, asintiendo con una mueca divertida el uchiha.- ¿Dónde está?- continuó interrogando, para luego mirar de nuevo el cadáver de ese anciano con la máscara de shinigami y apretar los dientes. Ya esa expresión burlesca del joven le daba mala espina, pero ese cuerpo era revelador… ese pelinegro no tenía escrúpulos, ni corazón. Era peligroso.- Como le hayas hecho algo…- amenazó, y el pelinegro volvió a reír.

-¿ahora te preocupa la seguridad de tu hijo? No me hagas reír…- espetó con un claro tono despectivo, para acercar su rostro al del namikaze.- Mi padre solía golpear a mi madre… cada día… ignoraba sus llantos y súplicas, le daba igual que estuviese yo delante, la golpeaba hasta dejarla inconsciente y luego la "reparaba" con los médicos ninja de mi clan para guardar las apariencias frente a la aldea… y si osaba intentar impedirlo, nos golpeaba a ella y a mí. Era un puto monstruo… pero parece que hasta en eso competimos Naruto y yo… Puede que mi padre fuese un animal, pero al menos no hubiese permitido nunca que una marabunta de aldeanos sedientos de sangre me golpeasen hasta enviarme al hospital… cientos de veces…- ante esta revelación, el rictus del rubio cambio de fruncir el ceño a abrir los ojos con dolor.

-Co… ¿Cómo? ¿Le ocurrió eso?- preguntó con un tono dolido, asintiendo con seriedad Sasuke.- No… no es posible… yo no quería… ¡mi hijo contiene al mismísimo biju de nueve colas para salvar a la aldea, es un héroe!

-Completamente deacuerdo, lástima que un aldeano cuya vida se reduce a cultivar no entienda eso… la aldea no vio en Naruto a un heroico niño conteniendo a la bestia que destruyó sus hogares… vio a esa bestia poseyendo el cuerpo de un niño…y vulnerable a una venganza…- expuso, y el hokage apretó los dientes con fuerza. Maldita sea, ¿Qué hizo konoha? Él dio su vida por ellos, los puso por encima de su propia mujer e hijo… ¿y así se lo pagaron? ¿Intentando matar a su hijo?- Si te sirve de consuelo, tu hijo sobrevivió… incluso salvó la aldea luchando solo contra el biju de una cola con solo doce años, y otra vez contra el portador del rinnegan con diecisiete… Se ha ganado el título de héroe por méritos propios, sin usar el chakra del biju…- concedió el uchiha y, entre tanto dolor, Minato sintió una chispa de orgullo… de esperanza. Una chispa que el pelinegro no iba a dejar brillar mucho tiempo.- Lástima que ahora se interponga en mi camino y deba de matarle…- Minato lo miró con furia ante esa revelación.

-Mi hijo te vencerá… luchará por la hoja…- Sasuke rió de nuevo… ese hombre era todavía más optimista que el uzuratoncachi, no sabía que la estupidez era hereditaria…

-¿en serio? Creo que, después de matar al amor de su vida, dejarle ciego y conquistar su aldea en una hora, no tiene las de ganar… Y, por si acaso, por algo te he convocado aquí… para ayudarme a rematarlo si se empeña en no morir…- declaró Sasuke, frunciendo el ceño como nunca Minato.

-No voy a luchar contra mi hijo…- contestó con furia.- Además, me has convocado casi sin chakra… soy apenas más fuerte que un civil…

-Exacto… ten en cuenta que lo he hecho así porque te respeto… leí mucho sobre ti en la academia, "Minato namikaze, el viento de muerte, más de 500 anbu de Iwa muertos en media hora"… no tengo ganas de tenerte suelto con chakra infinito…- confesó el uchiha, rondando como un depredador al arrodillado Minato.- Y eso sin contar que no me apetece que tenga que enfrentarse a ti… es mi mejor amigo, nos entendemos, y a ninguno nos gustaría tener que afrontar a nuestros monstruosos padres, sería un trago difícil de pasar…- de pronto, Sasuke puso su mano sobre el vientre del hokage no muerto, y canalizó chakra a su rinnegan.- No… tú no te enfrentarás a él… pero tienes sellado algo dentro que si que me puede ser útil…- sentenció, comenzando a drenarse un espeso chakra rojo del cuerpo de Minato hacia la mano de Sasuke… la segunda mitad del grandioso kiuby.


Y fin! Como echaba de menos daros un final con Sasuke sacandose el miembro y dando una vuekta de tuerca a sus planes. Entender al uchiha: el poder es su meta, y tiene muuuucha imaginacion. Ya lo he ducho en la contestacion de un review: sasuke tiene ahora todas las opciones, esta en la mejor posicion. Y le aoetece jugar con naruto, porque seamos sinceros: le basta con enviar a todos los niños de konoha con kunai y sellos explosivos por el cuerpo y naruto MUERE. No, parece tener una idea con naruto... ¿cual sera?

Sobre la pelea... me quedo larga eh? joder, yo creia que ocuparia menos, pero no me voy a lamentar, he metido todo lo que queria meter. Visceralidad (culpa de berserkr, que me lo estoy leyendo y me tiene LOCO), golpes en ambos lados... Y NARUTO CUATRO COLAS. Todos tenianos ganas de ver a naruto en este estado, espero que os haya gustado (en la serie me pareció muy... contenido, muy shonen, aqui lo he dejado correr libre). Como veis, naruto cuatro colas puede sobradamente con esos seis, solo yamato evita que literalmente se coma a los invasores. Mención especial a la aparicion de kushina, fuego contra agua, vital para el futuro.

Y por ultimo... muerte de mito. Corto pero intenso este pj, ha muerto con honor en batallal y despidiendise de kurama. Me apetecía que vieseis tb a kurama vulnerable, y ahi lo teneis. Y la ojivioleta le ha pedido algo antes de morir... ¿podra naruto convencer a kurama en esos cinco minutos? La respuesta en el siguiente capitulo... hasta entonces!