Cap8: pacto.

Buenas! Despues del descanso, aqui tenemos un nuevo capitulo de La oscuridad en ti. Estoy orgulloso de este, es mas largo de lo habitual (y eso que he recortado una parte de sasuke), pero estoy orgulloso. Es narukarin 100%, y aparece un pj que sé que queriais ver, ademas de nuestro demonio favorito. Espero que os guste, paso a los review:

Kirito720: Buenas! Pues si, se trata de dejaros con ganas de mas :P algun dia hare una historia donde corte los capitulos sin pensar, y lo echaras de menos xD Pues si, el emo aqui es EL villano, pura y simple maldad. Ya viste que no se va a parar ante nada, y eso es vital hoy... No te adelanto mas, pero hoy tendras MUUUUCHAS respuestas. Un saludo y disfruta!

Guest: hola! me alegra que te guste y sorprenda, ese es el objetivo xD Exacto, ya me he llevado algun insulto por darle este papel a Sasuke, y no lo veo logico: sasuke ha nacido para este papel. Es una de las claves de este fic: darle a Sasuke el papel de villano. No te quiero adelantar nada, pero el duelo final se acerca, y ahi se vera mucho mas de el. Sin contar que trabajare bastante esa pelea, espero superarme. Y me alegra que te guste kurama, queria darle un papel aqui de demonio puro, pero con su historia detras, con su humanidad adquirida de sus jinchuriki.

Gracias por seguir atento a mi escritura, ya sabes que seguire escribiendo, esto me gusta mucho. Con suerte acabo esta pronto y entonces ves nuevas, que prefieres: NaruKaguya o naruharem masivo de comedia pura con kurama de pervertido? Nos leemos, un saludo!

Guest: Saludos! Gracias, espero que la espera no haya sido larga. Tu tranquilo... lo pasara MUUUY mal. Un saludo y disfruta!

Il Nardo: Hola buenas! me alegro de leerte tb por aqui, es un halago que leas mis historias mientras se desarrollan. Te repetire lo que te puse en otro comentario: las veras terminadas TODAS. Asi que disfrutalo.

Me alegro de que sea tu primer narukarin, tb es el primero que escribo, siempre los he planteado más como primos que como pareja, pero aqui estoy innovando. Siempre leía el mismo argumento: Sakura se va con Sasuke, naruto hundido acaba con karin. Quise romper eso y plantear algo original, me alegra que lo aprecies. Esa frase de Sakura es importante, si te fijas es la respuesta a esa gran pregunta de naruto: ¿sakura le amaba? he ahi la cuestion. Sobre recuperar los ojos... no te diré nada nuevo que te hago spoiler, mejor lee xD

Y sobre el Kuramito... a ver, yo es que no veo a kurama como un autentico zorro, le veo como una masa de chakra que adora presentarse como un zorro, y por tanto puede... humanizarse, por asi decirlo. Es un exoerimento, aqui tb queria romper con el clasico "Kurama odia a cada carcelero".

Bueno, no te entretengo mas, lee y disfruta, nos vemos!

Sekiryuuttei: Buenas! Vaya, te juro que me ha sorprendido mucho tu frase de sasuke, viendo que va dirigida a mi xD. No has leido ninguna otra de mis historias no? te puedo asegurar que Sasuke no entra ni entre mis cinco pjs favoritos de naruto. Es mas, ya le he hecho bashing en fjaka, te lo recomiendo si le odias xD. Lo que ocurre aqui es que he aglutinado el papel de cada villano en Sasuke, asi que es logico que tenga protagonismo. Es un villano a la altura de Naruto, el unico a mi parecer.

vaya, siento que te parezca asi. Es imposible mantener el nivel de sorpresas con el que avance, el plan era un inicio fuerte, un nudo más de desarrollo (sobre todo del narukarin y de kurama) y un desenlace fuerte. Ademas, como para que maruto no este mal: sin ojos, sin Sakura, sin aldea... nosotros en su lugar estariamos llorando en un rincón xD. Te diria que completes la historia y la juzges entera, pero bueno, cada uno tiene sus gustos. Gracias por tus buenos deseos, espero que te vaya bien, un saludo!

Uzumaki albert: hola de nuevo! Me alegra verte por aqui, y que me recuerdes a mi niña bonita, KnK. La suelo leer de nuevo a menudo, estoy muy orgulloso de ese fic. Coincido contigo: un Naruto puramente shonen, con su historia a la espalda, no es realista, y hace perder a la historia. No he sido capaz de presentar al naruto de kishimoto y boruto en mis historias por eso, ni tan siquiera en "la luz del poder".

Me alegra que te guste este fic, es una pareja poco comun y tenia ganas de desarrollarla. Y me alegra aun mas que leas el resto de fics de mi tablón xD sobre ese fic de harem... es que, como me gusta presentar protas lógicos, me cuesta mucho escribir sobre un harem fuera de la comedia. Pero no seria un mal fic, si alguna vez tengo una idea para eso, no dudes de que lo veras!

Gracias por los buenos deseos e igualmente, aqui tienes un nuevo capitulo. Un saludo!

Drake666: buenas! Gracias, hoy damos una vuelta de tuerca mas! Y sobre kurama y Sasuke... es una jugada oculta del uchiha, digamos que es una apuesta personal. Lo veras en un futuro, y diras "p... Sasuke, es un genio" xD. Espero que te guste lo de hoy, un saludo!

DeathAlex5978: saludos de nuevo! Sinceramente: MIL GRACUAS por tu comentario, en serio. A ver, no me considero asi de bueno, autores como nothernlights, asuka92 o Arminius el unico son buenísimos, pero me das mas ganas de escribir al hacerme ver que hay alguien que le gustan, asi que gracias de nuevo! me gusta ser polifacetico, soy bastante inquieto en ese aspecto, asi que suelo variar de genero y contenido. Hoy tienes comedia, drama y bastantes cosas mas, por ejemplo.

Y si, yo tambien tenia ganas de presentarlo, de mostrarlo crudo, violento, animal. Aunque ahora surge una nueva duda... como sera con nueve colas, si con cuatro es un puto monstruo? xD Y tranquilo, Sasuke es listo, pero todo principio tiene un final. Su jugada es buena, pero ya se vera si es suficiente... su rival es naruto, te recuerdo.

Espero que te guste, un saludo y nos leemos!


-aaaaaaaaaaa- personaje hablando

-aaaaaaaaaaa- personaje pensando

-aaaaaaaaaaa- Ser sobrenatural, dios, invocación hablando

-aaaaaaaaaaa- Ser sobrenatural, dios, invocación pensando.

RENUNCIA DE DERECHOS: Desde luego, no soy masashi kishimoto camuflado. Lo siento. El mundo Naruto le pertenece y se lo vende a quien quiera, actualmente está con boruto buscando algo de originalidad mientras plagia el argumento del Naruto original. Yo solo pongo esta historia en circulación, sin ánimo de lucro.


Si contemplas demasiado al abismo… el abismo te contempla

H. P. Lovecraft

Naruto se revolvió incómodo en medio de la oscuridad, a pesar de que ese era su medio natural desde hace ya tanto tiempo que apenas recordaba nada más. La oscuridad, poco a poco, se hacía con sus pensamientos. Era como si todos sus recuerdos, todo lo que pudo ver con sus ojos cuando estuvo sano, se difuminase, perdiese vida… aunque también podía enfocarlo de otra manera: era como si su cerebro eliminase lo superfluo, lo que no le aportaba felicidad. Solo quedaba lo que de verdad le importaba, lo esencial… particularmente, recordaba un día en la playa con sus amigos… el sol en su rostro, el azul brillante del mar, esa sensación de calor en su piel tostada… Sakura a su lado, con sus ojos verdes y su pelo rosado, mirándole alternando ese ceño fruncido por no haberse puesto crema con esa sonrisa dulce cuando Naruto la hizo caso de inmediato… Sakura era como una de esas heroínas del manga que tanto le gustaba leer, dulce y salada al mismo tiempo, Tsundere e irrepetible, su primer y gran amor… También recordaba a Sasuke retándole a una carrera por la playa disimuladamente, con ese gesto indiferente y esos ojos negros. Muchos sentían frío al verlos, pero Naruto no veía frío… no del todo al menos. En ellos habían emociones, y las emociones eran cálidas. Aunque fuesen negativas. Así que eran cálidos… a su manera. A veces el hielo está tan frío que quema.

Y, entre tanta imagen, se cruzó karin. Karin, que tan repentinamente había llegado en el peor momento de su vida… estaba tan centrado en su venganza, en su propio dolor, que apenas se centró en lo que significaba su aparición: familia, compañía… puede que algo más. En su vida, lo que es hablar de verdad con chicas, no era su especialidad. No por falta de ganas, si no porque debía de forzarlo, no le salía natural… Ino, hinata, Tenten… no solía abrirse, de verdad le ponía nervioso. La primera con la que lo hizo fue con Sakura, pero a partir de formar equipo… como para abrirse con la Sakura de la academia, esa niñata le habría comido y escupido en segundos… Y después vino Tsunade. Esa mujer tenía algo que le inspiraba confianza, quizás la sangre, quizás su carácter. Y después… vino Karin. ¿Era por ser familia? No… era por ser iguales. Era curioso, fue la última persona a la que vio… edo Sakura no era real, no como karin al menos… karin era cálida, vulnerable y fuerte a la vez… color rojo, un color que siempre le gustó… Tan repentinamente había llegado, y tan firmemente se había fijado a él. Como un salvavidas en medio del océano, ella le había servido de apoyo, salvado de la oscuridad. Ahora tenía medio cuerpo en el frío océano, medio en esa tabla de salvación. Karin uzumaki… recordó esa frase de Sasuke… "no sabes proteger a tus mujeres"… y esa incomodidad volvió a él. Sus mujeres… ahora solo le quedaban dos. Por un segundo apareció ante él una imagen, una de Kurama con la apariencia de hashirama abrazado al cuerpo sin vida de mito. Esos rubíes rojos lo miraron, con una mezcla de ira y dolor, y solo dijeron una frase.

-Si contemplas demasiado al abismo…- su cuerpo mutó, hasta convertirse otra vez en ese gigantesco zorro, desapareciendo mito y todo lo demás… pero con sus ojos de un intenso azul, los ojos de Naruto antes de perderlos.- …el abismo te contempla.

Naruto se despertó antes de poder contestar. Más oscuridad. Ya tenía la habilidad de distinguir la oscuridad de sus sueños o de su inconsciencia, de la oscuridad de su día a día. Esta última era fría, imperturbable… la otra era sabiduría, luz de color negro que siempre alumbraba algo nuevo. Un viaje a sí mismo. A pesar de su ceguera, pudo recordar todo lo que le había llevado allí… a su abuela asfixiándolo tras matar a mito… su piel de chakra rojo siendo arrancada por yamato… sus garras y colmillos, desgarrando, destrozando… su ira sobrepasándolo, despertando la cuarta cola de Kurama… esa mujer de su paraje mental, dispuesta a morir por protegerlo… a sus amigos, sensei y abuela, apareciendo para matarle como esclavos del sharingan… y esa última conversación con mito y karin… Ese beso… ¿Qué significaba ese latir acelerado de su corazón? Con Sakura le ocurría a cada palabra, cada gesto… nunca lo había sentido por otra mujer. Y ahora le ocurría con Karin. ¿Era malo sentirlo? ¿Era pronto, o tarde? No podía ser algo malo si le hacía latir su corazón. ¿Podía negarlo? Era imposible… entre tanta oscuridad, era una luz cegadora. De pronto, sintió una corriente de chakra en su sistema. Y no era el del zorro esta vez, no… ese chakra era ácido, hirviente, y este chakra era suave, muy refinado… como su origen… Sonrió, reconocería ese chakra incluso dormido, le había atendido ya tantas veces…

-Buenos días Baa chan…- dijo al aire, dejando que su abuela revisase sus heridas. No necesitaba ver para saber que su abuela oficiosa estaría revisando por decimoctava vez en el día su estado de salud. Esa mujer era obsesiva hasta el extremo de la psicopatía a la hora de velar por la salud del rubio. Aunque Naruto ahora necesitaba hablar más que chakra médico…- Los… los demás, ¿Cómo est…?

-Están bien Naruto, necesitarán unos días para recuperarse, pero están bien…- contestó la voz de Tsunade, aunque por su tono el uzumaki sabía que estaba acongojada, afectada por lo ocurrido. No en vano había matado a un avatar de su propia abuela, e intentado asesinar a su nieto oficioso. Seguramente no habría descansado ni un segundo desde que el kotoamatsukami de sishui la hubo liberado.- Reserva energías para recuperarte…- le pidió. No la debía de faltar razón al aconsejarle eso… joder, se sentía hecho mierda, su piel estaba extremadamente sensible, tras ser recuperada por Tsunade y karin seguramente. Encima le curaban, después de casi…

-Baa chan… lo… lo siento, yo no quise…

-No te disculpes Naruto, hiciste bien….- el tono de la Senju por un momento se quebró, revelando el maremagnum de emociones que sentía la ojimiel en ese momento.- Ya… ya he perdido muchísimo, a demasiadas personas… Dan, Nawaki, Jiraiya… Sakura… no habría soportado perderte a ti también… No… no sabía lo que hacía, era todo como una pesadilla… Sa… Sasuke nos introdujo en un genjutsu, uno donde nos torturaba día tras día hasta que aceptábamos la nueva realidad… me… me hizo creer que tú habías hecho lo que él hizo… po… por eso yo….- Naruto la interrumpió acariciándola el rostro, sin necesidad de saber más.

-Baa chan… está bien, no te preocupes por eso… ambos estaremos bien…

-Naruto, no es tan sencillo… Sasuke… Sasuke es un monstruo, y se ha obsesionado contigo. Solo te quiere a ti, el resto solo somos peones. Se ha apoderado de akatsuki, y ha conquistado konoha… ha reclutado a cada shinobi renegado del continente, y le acompañan zetsu con el sharingan… tiene la nación del fuego, y el resto están a punto de matarse unas a otras y dejarle el camino libre… y tiene… tiene el rinnegan… Es invencible, Naruto, debemos de escond…

-¿Es cierto que tiene a Ino y hinata de esclavas, y a la población como títeres, incluida la familia de Sakura chan?- No es que a Naruto no le interesase ese… informe de actualidad… pero era Naruto. Un cabezahueca. Baka Naruto. Había una cosa que le importaba aún más… la mujer que le salvó la vida… la mejor amiga del amor de su vida… y la familia del amor de su vida. No hizo falta que Tsunade contestase para saber que el uchiha no había ido de farol al decírselo…- Pues no tenemos muchas opciones, más allá de confiar en un ciego con un grave problema de doble personalidad…- se quejó con un tono irónico el rubio, arrancándole una sonrisa de reproche a la Senju. Al menos se tomaba con humor que el mundo estuviese al borde de la destrucción y su estado de salud… La Senju no sabía cómo sacar el tema, cómo tratar el asunto de su transplante de ojos. Era su única opción, que Naruto volviese a tener visión, cuidar de él y recuperarle para que pudiese hacer frente a Sasuke uchiha. Porque tenía claro que esta pesadilla solo acabaría con Sasuke muerto, y el único capaz de lograrlo era Naruto. Era su modo de afrontar esas situaciones, siempre jugárselo todo a la carta de Naruto… y creía tanto en ello que estaba dispuesta a darle sus propias córneas. Lo que fuese necesario. Pero esa chiquilla pelirroja se lo había advertido cuando habló con ella de ese plan: Naruto no permitiría jamás dejar a alguien ciego para salvarle. Y menos a su propia abuela. Tenía que ser… sibilina. Conducirle poco a poco, seguro que así…

-Sobre eso de estar ciego, quizás podría…

-¿te puedo hacer una pregunta, baa chan?- la interrumpió Naruto, provocando un ceño fruncido en la hokage de konoha. Iba a ser más difícil de lo que creía, como siempre con su nieto oficioso…- Mi madre…- Tsunade tornó de golpe su enfado en un gesto de culpa. Ella incluso la había conocido, y nunca le había revelado nada a Naruto sobre sus progenitores… hizo caso a jiraiya, incluso hoy día seguía opinando que fue una buena idea, sobre todo cuando el mal de su infancia ya estaba hecho. Pero eso no la restaba sentir culpa por ocultarle eso a su nieto oficioso… todo era demasiado complicado.- ¿Cómo era?- esa pregunta descolocó a la Senju. Se esperaba preguntas sobre Minato, no en vano el niño se pasó desde que la conoció hablando de que sería más grande que su admirado cuarto hokage… demonios, en su opinión lo había superado ya, llevaba venciendo al zorro desde los cinco años, y salvando a la aldea de la destrucción dos veces… Pero no, se interesaba por su madre… no es que la desagradase, era solo que se sentía incómoda… quizás era porque sentía un cierto deje de celos. Hubiera dado lo que fuese por tener a Naruto como hijo biológico.

-Tu madre… era un remolino. En serio. La pude ver el tiempo que estuve en la aldea con Dan… Adoraba el ramen, siempre hablaba a voz en grito, y no aceptaba un no por respuesta… recuerdo que jiraiya me comentó que ella "mudó" a tu padre a su piso…- Naruto no pudo evitar reír, contestando con otra risa Tsunade. Creía que nunca más le oiría reír. Ese niño tenía una risa preciosa, heredada de su auténtica madre…

-¿Cómo que "lo mudó"?

-Literalmente, un día tu padre se encontró con su piso de soltero asignado a otra persona, y con todas sus cosas en el complejo uzumaki... Kushina se había presentado ante el viejo mono y le dijo que Minato se mudaba a su casa, e hiruzen no se atrevió a cuestionar nada…- Naruto volvió a reír al imaginarse a su jiji tembloroso ante esa mujer de cabello rojo que le mostró su padre el día que venció a pain.- No le culpo, cuando a Kushina se le metía algo en la cabeza, era literalmente imposible evitar que lo lograse… veo que es algo hereditario…- suspiró, sonriendo Naruto por el cumplido. Aunque toda esta conversación tenía como objetivo una pregunta final…

-Baa chan… crees… ¿crees que me quería?- preguntó con melancolía. Tsunade le sonrió con ternura… ahí estaba su Naruto. Fuerte, incombustible… y tierno. Un niño en el cuerpo de un hombre que necesitaba cariño y mano firme a partes iguales. Ahora tocaba cariño.

-Te quería muchísimo Naruto, nunca he visto a una madre que amase tanto a su hijo… te cantaba cada noche antes de dormir porque decía que tenías que acostumbrarte al sonido de su voz, aprendió a tejer solo para hacerte pijamas con el remolino uzumaki, y estuvo varios meses de embarazo cambiándote cada día de nombre porque estaba convencida de que darías una patada cuando oyeses el que te gustase… según tu padre, un día estaba leyendo el libro de jiraiya, salió el nombre de cierto ingrediente que le puso a su protagonista y golpeaste con ganas…- comentó la Senju, arrancándole otra carcajada a su nieto oficioso. Sakura estaba convencida en la academia de que Naruto fue en principio un sobrenombre por su adicción al ramen, y el rubio defendía que era un nombre muy guay… ya veía que su madre pensaba como él… Tanta risa, por supuesto, atrajo a otra persona, que miró disimuladamente desde fuera de la tienda de campaña y fue pillada por la Senju.- Me preguntaba cuánto tardarías en volver chiquilla…- Naruto sonrió… él también se lo preguntaba, había captado su aroma rondando el lugar desde que empezó a hablar.

-Lo… lo siento, Tsunade sama, solo quería…- se disculpó karin, claramente avergonzada, pero Tsunade siguió hablando y no la dejó despedirse.

-¿Sabes que no se ha separado de ti ni un segundo desde que caíste inconsciente? Me alegra ver que sigues estando bien vigilado…- comentó la ojimiel. Cualquiera podía pensar que era un reproche velado, pero nada más lejos de la realidad, y Naruto lo sabía. Tsunade solo delegó el cuidado de Naruto en dos personas… en shizune, que era como la hermana mayor de ese cabezahueca… y en esa chica que literalmente se pasaba horas pelando manzanas para dar de comer al rubio de la que vigilaba que se curase bien. Lo que hizo a Tsunade ver a Sakura como digna de su nieto oficioso no fue solo su talento para curarlo… fue también el celo de la haruno para cuidarlo después. Con todos era profesional, con Naruto era algo más. Y ahí veía amor, en su más pura esencia. Y, ahora que no estaba, karin literalmente no se había despegado del ojiazul más de lo estrictamente necesario para preparar la comida y turnarse en la vigilancia del resto de heridos. Y hablando de heridos…- bueno chiquilla, como estás aquí, supongo que nadie estará vigilando si nuestros heridos están bien, ¿me equivoco?- reprochó, ahora si, Tsunade Senju, mientras karin se ponía del color de su cabello.- Me temo que tendré que ir a vigilarlos un poco… chiquilla, ¿te las arreglarás para que esté bien?- la preguntó, y algo le hizo a Karin entender que no se refería solo a vigilar sus constantes. Karin ya sabía por lo que le había contado Naruto que esa mujer era algo más que la jefa de Naruto… era como su abuela adoptiva. Se querían con locura, y a ella solo le interesaba que Naruto fuese feliz. Antes de que pudiese indagar, la rubia salió del lugar, dejando a la pareja sola. Estaba agotada, y todavía tenía que reparar un brazo de kiba…

-Esto…- karin habló cuando sintió que Tsunade se había ido, para luego enrojecer ligeramente y entretenerse revisando los vendajes del uzumaki. Todavía no sabía cómo sacar temas importantes con él sin parecer ansiosa, o vulnerable… no quería parecer vulnerable, ahora mismo Naruto necesitaba a alguien fuerte a su lado… De la que lo revisaba se fijó en su rostro. Naruto era alguien muy guapo, con ese rostro de piel tostada con una mandíbula fuerte y todo ese dorado en su cabello, pero lo que más le gustaba a Karin de él era que no escondía nada. Si Naruto estaba feliz, dibujaba una sonrisa inmensa; si estaba enfadado, fruncía marcadamente el ceño; y si estaba triste, se mostraba como estaba ahora. Un libro abierto, y lo agradecía.- ¿Quieres… hablar?- Naruto suspiró… tocaba algo difícil.

-Tengo que aprender a disimular…- se quejó el rubio, riendo ligeramente Karin… como si pudiese hacerlo, o como si ella le fuese a dejar.- Quería… quería pedirte perdón… no me controlé lo más mínimo, ataqué sin control, podría haberte…- se calló en cuanto Karin besó su mano con cariño, tranquilizándole.

-Naruto… no te preocupes por ello. Es cierto que fue… peligroso…- la ojirroja no pudo evitar estremecerse… peligroso sonaba mucho mejor que terrorífico. Los gritos, la sangre, Naruto con ese manto rugiendo al aire… Tendría pesadillas con ello, estaba segura, pero era consciente de que no era la gran víctima allí. La gran víctima era Naruto, que literalmente fue obligado a convertirse en un monstruo para defenderles a todos. Era un milagro que no hubiese muerto nadie, y ese milagro era Naruto. Cualquier otro habría mandado todo a la mierda ya. Naruto no. Era cierto que, por momentos, se convirtió en una bestia, como cuando intentó arrancarle la cabeza a ese chico pelinegro que intentó matarla… pero mito ya la explicó que, en esos momentos, no era Naruto por completo… solo lo era en parte. Y, como lo era en parte, también podía mostrar motivos para no temer…- Pero, por momentos, fuiste tú. Ese chico de piel pálida, casi… casi me mata. Pero, cuando iba a hacerlo, tú… tú me salvaste. Apareciste y agarraste su arma antes de que me decapitase. No fue el kiuby, fuiste tú. Es cierto que podríamos haber muerto… pero es seguro que lo habríamos hecho si no hubieses usado su poder. No te martirices por ello…

-Karin, mi último ataque fue en racimo, no lo controlaba; y luego mito murió por defenderme… yo… no…- Karin besó su frente con suavidad. Había visto a Tsunade hacérselo cuando el rubio se revolvió por el dolor mientras recuperaba su piel, un gesto que le calmó de inmediato, y desde entonces había decidido adoptarlo. Un gesto de tranquilidad. De calma. Notó como su corazón se tranquilizaba, mientras que el de ella se aceleraba… le costaba estar tan cerca de él sin...

-Naruto, me salvaste la vida. Y ya van varias. Me quedo con eso, y tú deberías de hacer lo mismo…- Naruto iba a contestar algo más, pero karin le interrumpió con un nuevo beso. Uno en los labios, lo que la pedía el cuerpo. En parte para calmarlo a él… y en parte para calmarse ella. Lo necesitaba, y el que Naruto contestase la llenó de alegría. Estuvieron besándose unos segundos, hasta que Naruto se separó. Pero puso su mano con suavidad en la mejilla de ella, mostrándola que la quería cerca, que no se apartaba por arrepentimiento.

-Te prometo una cosa Karin… que nunca volveré a perder el control. No me volverás a ver así… no soportaría hacerte daño. Nunca.- Karin sonrió, feliz por esa promesa.

Ella tampoco soportaría volver a ver a Naruto animalizado, a punto de ser absorbido por su biju… y sabía que una promesa de Naruto valía su peso en oro. Sin contar esa última afirmación. Por eso lo amaba, porque Naruto jamás la haría daño. La quería de verdad, no como el resto de personas que había conocido a lo largo de su vida. Kabuto, orochimaru, Sasuke… todos ellos la trataron como un objeto. La hicieron daño. Naruto no, sabía que moriría antes que hacerle daño. Por eso le amaba. Iba a decírselo, aún con sus ojos aguándose, pero Naruto no la dejó hablar. La dio otro beso. El primero que le daba él sin buscarlo ella. Por un momento se sorprendió, pero pronto se entregó a la sensación. Su ojo de kagura la transmitía amor, entrega, pasión… ni una duda, ni un pero. Naruto había aprendido algo desde la muerte de Sakura… o quizás recordado de su infancia, ahora que lo pensaba. Hay dos clases de dolor: el que te hace fuerte, y el inútil. Perder al amor de su vida sin saber si la hizo daño alguna vez y aprender a vivir con ello era del primer tipo. Quedarse ciego y aprender a vivir con ello también era un dolor que le hacía fuerte. Y también hablar con Kurama y ver que su punto de vista del mundo no está tan alejado de la verdad como él creía. O descubrir el triste pasado de su clan y que la konoha de su infancia llevaba más de un siglo existiendo. Miles de momentos de dolor que le habían hecho más fuerte. Pero había uno que no le fortalecía… negar lo que sentía por Karin. Hay dos clases de dolor… y contener más sus ganas de abrazarla y protegerla era un dolor inútil. A desterrar.

(Lemmon inicia)

Karin se reclinó sobre el saco de dormir donde reposaba Naruto, llevada por la pasión del rubio, dejándose desvestir mientras se deshacía de los pantalones del jinchuriki. Su parte responsable la decía que Naruto estaba convaleciente todavía, que tuviese cuidado… pero nunca hacía caso a esa parte de si misma. No, Karin no deseaba reprimirse lo más mínimo. Sintió los musculosos brazos de Naruto envolviéndola, transmitiéndola calor, fuego. Pasión. ¡Qué diferencia con esas manos frías y ásperas que la habían recorrido antes! Las manos de Naruto eran cálidas, amables. Acariciaban su piel, ahora libre de cicatrices, cicatrices que él mismo le había quitado. Su dermis se puso de gallina al tacto de Naruto, feliz, ansiosa por más contacto. No supo como, pero Naruto ya estaba sobre ella, besándola, haciéndola gemir. Arañó los hombros del rubio después de acariciar sus trabajados abdominales, dejando a sus lenguas batallar en el ósculo. Incluso se sentía algo sobrepasada por su forma de actuar: siempre había visto el sexo como algo frío, carente de emociones, pero ahí estaba, gimiendo el nombre de Naruto al aire. Sintió la mano del uzumaki sobre su sexo, tocándola, acariciándola con delicadeza en movimientos circulares, pero sin dejar de estimularla, de humedecerla. No sabía si ese hombre hacía todo tan bien por instinto, o por haberse ilustrado antes, pero la daba igual. Quería más.

-Auch…- se quejó el pobre Naruto en medio del beso. Karin se fijó en su piel: estaba algo roja, irritada en las zonas donde las quemaduras fueron más graves. Por algo su lado prudente solía tener la razón… acababan de recuperarle de la muerte hace unas horas, no estaba para follar por el amor de…- lo siento, es que…- Karin le interrumpió con un nuevo beso, uno más relajado, para luego sonreír pícara.

-Tranquilo… tengo una idea…

Antes de que Naruto pudiese reaccionar, Karin le había tumbado boca arriba, y le tenía atrapado con sus tonificados muslos de piel morena. Naruto necesitaba hacerlo, pero a la vez tenía que reposar y moverse lo mínimo posible para no abrirse las heridas de batalla. Reto aceptado, hora de que el lado pervertido de Karin tomase la iniciativa. Comenzó a moverse encima de él, bajando lentamente con sus besos en su pecho, pezones y vientre, mientras Naruto gemía y se preguntaba por lo que haría ella. Y un sonoro gemido salió de su garganta cuando lo descubrió. Sintió la boca de Karin sobre su miembro, primero deleitándose en su glande, saboreándolo. El pobre Naruto, con el ligero dolor que sintió al forzarse, había perdido algo de… empuje. Nada que no pudiese arreglar Karin, que por primera vez iba a agradecer sus experiencias previas. Pasó su lengua sobre la punta del pene, recreándose y clavando sus ojos rojos en Naruto. La expresión de placer del rubio la encendía como nada, y no pudo resistirse a meterse más del miembro de Naruto en la boca. Sus labios notaron como el pene de Naruto se endurecía, marcando incluso sus venas en la piel de la que iba subiendo y bajando con cada vez más ritmo. Continuó subiendo y bajando, y los gemidos de Naruto cada vez fueron más continuos. Incluso notó como la acariciaba el cabello, desesperado por más. Y cuando le sintió al borde de explotar… se lo sacó de la boca con un sonoro PLOFF, cortando de golpe el orgasmo del rubio.

-Karin chan, estaba…- se iba a quejar Naruto, pero pronto tuvo que callarse cuando sintió a la ojirroja besarle con pasión, con hambre.

-No quería que acabases sin llegar a la mejor parte…- le susurró con lujuria, mordiéndose el labio.

El oírle gemir, el notarle cada vez más duro dentro de su boca, el sentir su mano sobre su pelo… la habían encendido como nada. Estaba húmeda, ansiosa por sentirlo dentro, por primera vez el sexo no era una obligación sino algo completamente deseable. Sentía fuego, no deseos de acabar ya, por eso no terminó lo que había empezado con la boca, temía perderse la mejor parte si su Naruto se corría… ya habría tiempo para eso luego. Naruto, sin poder ver, sintió como la húmeda intimidad de Karin comenzó a pasearse por su pene erecto, arriba y abajo, volviendo a reactivarlo. Su cuerpo era fuego, necesitaba seguir adelante, pero estaba literalmente aprisionado. Los muslos de Karin, de piel suave y ligeramente bronceada, escoltaban sus caderas, impidiendo que pudiese moverse, y las manos femeninas apoyadas en su pecho le impedían erguirse. Joder, lo pequeña que era y la fuerza que tenía. La notaba suspirar y gemir en su cuello, el olor de su pelo inundaba sus fosas nasales. Ella tenía el control. Pero Naruto no podía aguantar mucho más. Tomó su pelo y tiró con suavidad hacía atrás, dejando su cuello vulnerable.

-AHHH…- gimió en voz alta en cuanto notó la boca de Naruto en su cuello, con esa ligera barba pinchando su piel, y ese aliento masculino calentándola aún más. Lo sintió tomar sus caderas, frenando su movimiento sobre el pene, y sujetándola con tal firmeza que la impedía moverse.- Haa… hazlo Naruto kun… onegai…- le rogó, agradeciendo a kami que Naruto tomase la iniciativa. Una cosa es que necesitase reposar, y otra muy diferente es que quisiese que se quedase quieto. La gustaba jugar… y que Naruto la diese algo de caña, como iba a pasar ahora por ser una chica mala. El lado pervertido de Karin era así. El uzumaki gimió y enfiló la intimidad de Karin con su pene, acercándolo a la entrada. Comenzó suave, introduciendo solo la punta, y karin gimió más alto, para luego disgustarse cuando Naruto se salió rápido. Lo miró con el ceño fruncido, y arqueó una ceja cuando lo vio sonreír travieso… así que ella no era la única traviesa ahí, y eso era una venganza por dejarle a medias hace unos instantes... Antes de que pudiese decir nada, lo sintió entrar de nuevo. Poco a poco, palmo a palmo, Karin abrió la boca en un gemido mudo. Joder, era enorme, el más grande que había sentido en su interior, ¿le cabría entero? Y, cuando Naruto estaba ya con tres cuartos dentro, introdujo el resto con rapidez en un único golpe.- AAAAAAHHHHHH- gimió con fuerza Karin, extasiada, sintiendo su cuerpo vibrar sin control, para luego gemir una y otra vez a medida que esas descargas eléctricas de placer se sucedían.

Su primer orgasmo. Joder, ¿existían? Creía que eran una jodida leyenda urbana tras sus decepciones previas con otros hombres… pero veía que no. Eran reales. Naruto, con solo metérsela una vez, la había llevado al extasis. Se mordió el labio, y comenzó a mover sus caderas, acompañando los ataques del uzumaki. Lo sentía entrar y salir, recorrerla por dentro. Sentía su intimidad apretar el miembro de Naruto, abrazarlo y adaptarse a él. Naruto, tumbado boca arriba, lamentó de verdad no tener visión. Joder, acariciaba esa piel tan suave, oía esos gemidos con esa voz celestial, notaba ese calor envolver su miembro… la vista debía de ser lo más maravilloso del mundo… Joder, la pelirroja tenía razón al evitar que Naruto se moviese, le dolía la piel, pero qué coño… nunca se había preocupado por su integridad física, no iba a empezar ahora. Karin gemía una y otra vez, moviendo las caderas, y gimió con más fuerza cuando Naruto irguió el tronco. Le hubiese regañado, por su ojo de kagura notaba que le estaba doliendo, pero joder… su ángulo para entrar era ahora perfecto. Se afianzó a sus hombros, y profundizó sus golpes de cadera, mientras sentía los enormes brazos de Naruto seguir envolviéndola. El rubio besó sus pechos, lamiendo sus pezones erectos y arrancándola más gemidos. Joder, se notaba a punto de explotar, y sentía que Naruto también lo estaba, solo le distraía un poco ese pequeño dolor físico. Ah no, eso no iba a joderla el mejor polvo de su vida.

-Ahhh… Muérdeme…- le rogó al uzumaki, mientras aumentaba el número de golpes de cadera. Naruto dudó un segundo, y el carácter de las féminas uzumaki salió a flote.- ¡MUÉRDEME JODER!- le exclamó, arañándole la espalda, totalmente entregada a esa sensación. Y Naruto obedeció, joder, como para no hacerlo. Mordió el hombro lo justo, y sintió como su dolor desaparecía. Incluso sus heridas comenzaron a curarse más rápido. Y karin, fuera de un mínimo instante de dolor, sintió ese primer orgasmo volver a ella con violencia, mil veces más fuerte. Cuando la mordía alguien que de verdad la atraía, sentía placer, no dolor con la herida. Miró al techo de la tienda, y gimió con todas sus fuerzas mientras su cuerpo se entregaba al segundo orgasmo de la tarde. Y, cuando creía que ya había acabado, esa sensación se prolongó aún más al sentir la simiente del rubio en su vientre, derramándose con su calidez, llenándola. Ahogó sus gemidos en el cuello de Naruto, mientras lo notaba abrazarla con fuerza, respirando agitado, entregado a esa sensación. Estuvieron así un tiempo, ninguno estaba para fijarse en la hora… hasta que Karin volvió a mover sus caderas, y el pene del rubio volvió a activarse. Ambos eran uzumaki, inagotables, y ambos estaban realmente hambrientos del otro… esto solo comenzaba.

(Lemmon fin)

Joder, cuánto echaba de menos tener un respiro… Naruto se encontraba tumbado de nuevo en su saco de dormir… solo que esta vez acompañado. Una exhausta Karin dormía abrazada a él, con una sonrisa de oreja a oreja, agotada tras la mejor sesión de sexo de su vida. Estuvieron muchísimo, joder, era un puto milagro que su abuela no hubiese aparecido en mitad de la faena. Y, con sus últimas fuerzas, la ojirroja había caído sobre él habiendo perdido la cuenta de los orgasmos. Aunque le resultó extraña una cosa que hizo antes de dormirse… se empeñó en que se pusiese una pulsera suya ahora que la había prometido no perder nunca más el control. No iba a negarse a ese regalo, parecía que era algo importante para ella, así que lo aceptó sin rechistar. Ya la preguntaría luego el por qué de todo… Olfateó su cabello, y solo pudo sonreír. Qué bien olía… incluso después de una batalla, de velar su sueño y curarle, y después acostarse con él. Compararla con Sakura chan era injusto, ambas eran diferentes, pero ambas tenían eso en común… le encantaba su olor. Sakura chan… Karin chan. Las amaba con toda su alma. Recordó las últimas palabras que tuvo con Sasuke, y suspiró. Defender a sus mujeres… era una meta mucho mejor que ser reconocido. Incluso que ser hokage. Suspiró y cerró los ojos, concentrándose… hora de tener otra charla en la oscuridad…

Abrió los ojos en esa alcantarilla que tenía por paraje mental. Volvía a ver… porque en esa oscuridad tenía ojos, era un viaje a sí mismo al fin y al cabo. El agua tibia a sus pies, ese olor a cerrado, la humedad, el frío envolviéndole… aquí no le hubiese importado estar ciego, ya tenía suficiente información con lo que sentía y olía como para saber que este lugar no era muy de su agrado… y lo que más le jodía era que se trataba del lugar donde se sentía más seguro. Su refugio, por así decirlo. Y el de más gente, vistas sus últimas experiencias… Avanzó por los pasillos, rumbo a la cámara central, decidido a tener una conversación con su huésped. La definitiva. Pero, cuando ya estaba en el lugar, el agua a sus pies se agitó, turbulenta, comenzando a tomar una forma humana. Se trataba de una mujer hermosa, MUY hermosa. Demonios, pelo rojo largo, ojos violeta, piel nívea y suave… era todo color. Vestía un vestido largo verde de mangas cortas blancas, y le miraba con una mezcla de vergüenza, dolor… y esperanza. Habría pensado en otras circunstancias que se trataba de un truco del demonio en su interior, quizás la auténtica forma de Kurama no kitsune. Pero no, esa figura le transmitía un sentimiento por encima de todo lo demás. Amor, no lo dudaba, esa figura le transmitía amor. Y, tras su conversación con Tsunade, ya tenía una idea de quién podía ser…

-Kaa chan…- dijo, y la mujer sintió sus ojos aguarse por unos segundos. La había reconocido.

-So… sochi…- contestó la mujer, revelando su identidad: Kushina uzumaki. Akashio, la marea roja de uzu, la mejor usuaria de kenjutsu y fuinjutsu de su tiempo (con permiso de su marido en esto último), madre de Naruto, fallecida el mismo día de nacimiento. Y era este último aspecto el que la hacía sufrir… Las circunstancias en las que dejó a su hijo en el momento de su muerte la atormentaban, la impedían incluso respirar a menudo… y ahora la impedían hablar de forma coherente. Tenía tantas cosas que decirle a su hijo, tantas cosas que expresarle… abrazarlo, llorar, pedirle perdón, darle un beso tras otro hasta sacarle de esa vida difícil en la que existía… pero ahora estaba bloqueada. Suerte que su hijo parecía más capaz de dialogar.

-Veo que papá tenía razón, la mujer más guapa de la tierra… me alegro de verte al fin… bueno, al menos ya sabiendo quién eres, dattebayo…- explico Naruto mientras se rascaba la nuca, nervioso. Kushina pudo sonreír, entre halagada por el primer comentario y contenta por ver que su hijo no se mostraba hostil con ella. Era su principal temor, su pesadilla: que Naruto la odiase, que todo lo dicho por Kurama sobre ella hubiese hecho mella. Kushina se arrepintió de muy pocas cosas en su vida, siempre fue una mujer que vivió el momento, una auténtica tempestad. Comía su comida favorita siempre que podía, se enamoró una sola vez y lo hizo del hombre de sus sueños y futuro esposo, se convirtió en una kunoichi respetada… y fue madre cuando se sintió preparada. Una vida bien vivida… hasta su última decisión. ¿Cómo expresar todo lo que ocurrió en ese momento? Las mil y una circunstancias que influyeron en la decisión más terrible de su vida: acceder al plan de Minato y sellar al demonio del odio en su sochi, condenándolo a una vida infernal en el proceso. Las lágrimas comenzaron a aflorar en sus ojos violeta, lágrimas de angustia e impotencia… llevaba casi dos décadas temiendo este momento. Por suerte para ella, estaba en la mente de su hijo. Naruto percibía cada sentimiento, cada emoción de su paraje mental, y sabía todo eso que estaba sintiendo su madre. Sabía qué tenía que decir para hacerla sentir más cómoda. Sonriéndola, la tomó de las manos, y clavó sus zafiros en sus ojos.- Kaa chan… en serio, me alegro de verte.

-Sochi…- Kushina hizo un esfuerzo por reunir cada ápice de valor. Esos ojos de su hijo, esas palabras, la dieron fuerza para seguir adelante. Y, como temía volver a romper a llorar en cualquier momento, atacó directamente. Kushina aplicaba siempre una máxima de experiencia: en caso de duda, ataca.- sobre lo que ocurrió el día de tu nacimiento, en serio, déjame…- Naruto la interrumpió con una suave sonrisa. Quería saber todo de ella, sus vivencias, sus gustos, sus miedos… pero no tenían tiempo. Debían de ir a lo importante, a la esencia del problema.

-¿Por qué lo sellaste en mí, kaa chan?- preguntó, tomando sus manos con más firmeza. Los ojos de Kushina se aguaron de nuevo al oír la gran pregunta, aquello que tenía tanto miedo de explicar. Pero no podía huir, su hijo merecía respuestas.- En el caso de papá, lo entiendo. Tuvo que elegir entre ser hokage o ser mi padre, y escogió ser hokage… no lo comparto, pero lo entiendo… pero, ¿Por qué lo hiciste tú?- preguntó con algo de rencor, para luego volver a mirarla a ella con fiereza, con los ojos de un hijo buscando respuestas de su madre. La hora de la verdad. Kushina acarició el rostro de Naruto, intentando sonreírle, y tomó aire.

-Sochi… yo… entiendo cómo te sientes…- reconoció. Joder que si lo entendía, ya se lo advirtió mito: si quieres tener una infancia en esta aldea, oculta tu condición. Si saben que llevas dentro el poder de destruir el continente, te temerán… y nunca serás feliz. La hizo caso, lo ocultó a todos… ni sus mejores amigas lo supieron. Solo el hokage y los consejeros de konoha, y su marido cuando accedió al cargo. Y si hubiese sido por ella, habría muerto sin que lo supiese este último, vistas las consecuencias…- Y cuando… ese hombre… me arrebató al kiuby, por un instante, contigo en brazos, fui feliz. Sin cargas, solos tú y yo… nunca fui tan feliz como contigo en esa cama, acariciándose… eras tan pequeño, tan perfecto con tus mofletes sonrojados y tu pelo rubio…- rememoró, sonriendo. Minato siempre había sido su sol particular, con ese cabello rubio… hasta que ese niño apareció en su vida. Nada iguala al amor de una madre. Ella incluso sentía envidia de Tsunade y de su papel materno con Naruto… hubiese hecho lo que fuese para tener con él esos momentos de la Senju…

"Pero, cuando tu padre me reveló que el kiuby estaba libre, supe que debía de actuar. Te juro sochi, que no quería sellarlo en ti… ni tan siquiera se me pasó por la cabeza. Lo sellaría en mí y moriría con él, alejándolo de tu vida. Vivirías con tu padre, y yo sería feliz donde quiera que estuviese viéndote crecer. Pero tu padre se dispuso a sellarlo en ti para no privar a la aldea de su mayor arma. Me horrorizaba esa idea, y las razones que me dio no me convencieron lo más mínimo… al diablo konoha y el mundo entero, tú eras más importante… Creo que fue la única vez donde vi algo de Minato que no me gustó: eligió ser hokage, en lugar de usar el sello de la parca para encerrarlo en él y morir conteniéndolo para siempre. Yo no podía hacer ese sello… no era tan hábil como mito sama, o como tu padre. Lo iba a ignorar y seguir con mi plan, pero entonces lo pensé… Sochi, eres el último uzumaki de la rama real del remolino, el único ser humano de la tierra capaz de contener al kiuby.

Y, por ello, su única amenaza real junto a los uchiha. Vi a dónde llevaba mi decisión de morir con él: tendrías a lo sumo una década… solo diez años antes de que reviviese, libre. Y, cuando lo hiciese… iría a por ti en primer lugar. Como su jinchuriki, supe lo que quería hacer con el mundo desde que lo sellaron en mí. Destruir cada aldea, borrar el mundo ninja de la faz de la tierra, esclavizar a la humanidad… por eso lo atravesé con cada cadena de mi kinton y dediqué cada gota de mi chakra a sellarlo tan profundo que jamás pudiese salir. Sin miramientos. Sin oportunidad de enmendarse. Es un puto demonio sediento de sangre… Así que, una vez libre, cumpliría con su plan, y konoha tenía en ese momento lo único que podía hacerlo peligrar. Mi plan te condenaba a muerte. Así que accedí a la propuesta de tu padre, no por la aldea… si no por ti. Con él sellado en ti, vivirías. Y, para asegurarme de que jamás te devorase, sellé mi chakra en tu paraje mental. Si ese monstruo se hubiese atrevido a tocarte, le enterraría para siempre… te susurraría como contenerle, y si se hacía demasiado fuerte, le sellaría de nuevo por ti. No le iba a permitir tocarte… a mí sochi no…"

-Pero… pero no conté con que los monstruos estaban fuera realmente. Vi cada día de tu vida, vi cómo te golpeaban, cómo te menospreciaban, cómo te negaban el cariño que te merecías…- Kushina tembló como una hoja… había vivido un infierno junto a su sochi… no hay mayor pesadilla para una madre que no poder ayudar a su hijo cuando lo necesita. Cada noche de tormenta que Naruto lloraba en soledad, muerto de miedo, ella lo hacía con él, dispuesta a dar cada gota de su sangre por poder abrazarlo un instante y consolarlo… cuando algún desgraciado le decía que sus padres le habían abandonado en un vertedero porque era un monstruo, haciéndole ese daño a Naruto, clamaba de furia, golpeaba las paredes de ese paraje mental, se desesperaba… Pero había sellado su chakra con un fin: alejar al zorro feroz de su pequeño. No podía gastar su chakra en hablar con él, porque, si lo hacía, en el momento en el que el sello se debilitase y tuviese que hacer frente a la bestia, ella no podría ayudarlo. Ya había gastado la inmensa mayoría en sus dos intervenciones anteriores… Rompió a llorar por impotencia, por culpa, derrumbándose… ese zorro tenía razón sobre ella, no se merecía ser su madre.- Lo… lo siento sochi… soy… soy la peor madre del mundo, no me merezco que me perdones, no me merezco…- iba a seguir hablando, pero su hijo la abrazó con fuerza, cortándola. Y, con cariño, la besó la frente, un gesto que Tsunade hizo con él para calmarle hace ya tantos años, y que él reservaba para las personas que realmente apreciaba. Kushina se aferró a ese abrazo, rompiendo a llorar libre, dejándolo salir todo, mientras su hijo la envolvía con cariño.

-Kaa chan… gracias.- declaró Naruto, abriendo los ojos con sorpresa Kushina. ¿Le había dado las…?- Con tou chan, pude ver la realidad… lo hizo todo por proteger la aldea, no pensó en mí. Tú, en cambio, si… tú me querías de verdad. Y me has salvado la vida tres veces para demostrarlo. Me… me basta con eso… así que no llores más vale, no tenemos todo el tiempo del mundo por desgracia. Has vivido mi infierno conmigo, y me has protegido cuando de verdad hizo falta. Sé que me quieres, y si necesitas mi perdón lo tienes. Pero no es necesario kaa chan… eres mi madre, te quiero.- sentenció, y Kushina sintió su corazón palpitar con tal fuerza en su pecho que temió que se le acabase el chakra ahí mismo. Su hijo la quería, LA QUERÍA. Cada segundo había merecido la pena, era lo que más deseaba oír de él. Se secó las lágrimas, y miró a su hijo con orgullo.

-Todavía no sé cómo lo hice para tener un hijo tan perfecto, si ni tan siquiera fui capaz de dejar el ramen durante el embarazo como me recomendó el médico…- Naruto rompió a reír con su madre por la ocurrencia.

-Quizás venga de ahí mi adicción al ramen…- dejó caer Naruto, riendo de nuevo Kushina.

-Ah no, te puedo asegurar que es hereditario.- sentenció Kushina, acariciando la mejilla de su hijo con cariño. Era tan… alto, fuerte, guapo, amable…- en serio sochi… he vivido cada momento de tu vida contigo, y estoy orgullosa de ti… no lo dudes nunca…- confesó, y Naruto la sonrió con felicidad un momento, para luego reparar en algo y enrojecer mil tonos.

-Etto… todo… ¿todo?- preguntó con vergüenza, y Kushina se puso como el color de su cabello cuando entendió la referencia, para luego darle un fuerte capón a su hijo, muerta de la vergüenza.

-NO, TODO NO, CUANDO HAS ESTADO CON CHICAS DESCONECTABA DATTEBANE…- exclamó con fuerza, mientras Naruto se frotaba un cómico chichón en la frente.

-ITTEEEEE (duele)… me… me refería a cuando iba al baño dattebayo….- se quejó el rubio, cuya mente inocente no le hizo caer en la cuenta de esos otros momentos que no debería ver una madre de su hijo.

-¡En esos también cabezahueca!- gritó, cayendo en la cuenta de otro aspecto uzumaki heredado… la habilidad para cargarse momentos emotivos con tonterías… Aunque esto la iba a servir al menos, como bien había dicho su Naruto, tenían poco tiempo, no podían desperdiciarlo…- Y… sochi… sobre esa chica de pelo rosa… Sakura… ¿quieres hablar de ello?- ofreció Kushina, ansiosa por ayudar a su hijo. Al menos podría ayudarle a esclarecer su mayor tormento…

-¿Qué hay que hablar kaa chan?- preguntó con un tono amargo el uzumaki.- Sakura chan… seguro que lo hizo todo solo por intentar salvarme… no me amaba, pero me quería lo suficiente para intentar alejarme del peligro, y por mi culpa murió…- Ese era el punto medio al que había llegado Naruto en sus conversaciones con Kurama… ni todo por puro amor como él creía ingenuamente, ni todo tan negro como lo pintaba el kiuby. Y le rompía el alma que todo hubiese sido un sacrificio de una buena amiga... Sin embargo, Kushina le cortó de inmediato, tomándole ambas mejillas y fijando sus ojos en los suyos.

-Sochi… yo solo puedo hablar por lo que vi desde tu perspectiva… era una chica preciosa, con carácter, por cierto… me gustaba mucho para ti. Y yo creo que te quería. En serio, se preocupaba por ti, te protegía, estaba dispuesta a hacer cualquier cosa por ponerte a salvo… eso es amor, lo sé perfectamente. Yo creo que…

-Yo creo que solo quería al uchiha porque era una puta masoquista.- interrumpió una voz desde el fondo del lugar. Madre e hijo dibujaron la misma expresión de furia al oírla, sabiendo su procedencia de inmediato. Desde su jaula, dos inmensos rubíes les observaban con un brillo divertido, los ojos del depredador primigenio… del kiuby, que había estado observando el reencuentro desde el principio.

-Kiuby…- gruñó Kushina con pura rabia. Cuántas veces había deseado mandarlo todo a la mierda y torturar a ese zorro cada vez que era tan cruel con su pequeño… el kiuby odiaba al mundo, y ella odiaba al kiuby. Suspiró y se preparó para la batalla.- Sochi, no me queda mucho chakra, pero te podré ayudar. Quizás si le aprisiono con las cadenas rápido tú puedas robarle poder suficiente para…

-No creo que sea necesario, Kushina… ni podríais conmigo ahora con vuestro ínfimo poder, ni el cachorro viene a eso… viene a por otra charla…- la pelirroja se giró hacia su hijo, y este asintió con serenidad. ¿Venía a dialogar con él? ¿En serio? Esa bestia jamás accedería a nada…- Normalmente te mandaría a la mierda y me dedicaría a jugar contigo hasta aburrirme o hacerte quebrarte, y así apoderarme de tu alma, pero… le prometí a alguien cinco minutos para ti… así que voy a ponerme cómodo…- declaró el biju con un tono resignado, para reducir su tamaño drásticamente mientras adoptaba forma humana y salía de la jaula… el sello de la parca estaba tan debilitado ya que el zorro podía incluso salir de su recinto habitual. Eso preocupó a Kushina, que apretó los dientes cuando se fijó en su nuevo aspecto.

-Quítate ahora mismo la forma de Minato kun…- ordenó Kushina con furia, dejando asomar sus cadenas a su espalda. Frente a ella apareció la figura del yondaime hokage de konoha, Minato namikaze, solo que con los ojos rojos del biju, y con una sonrisa cruel en el rostro. Como añoraba hacer enfurecer a la marea roja…

-¿y qué harás si no lo hago, mojarme de nuevo?- se burló el biju, rondándola, incluso permitiéndose el gusto de acariciar una de esas cadenas de la uzumaki con una de sus garras.

-Todavía puedo ponerte un bozal con mis cadenas…

-Y yo violarte delante de tu hijo sin que él pueda hacer nada, ahora sé quién eres y donde te escondes akashio, y el sello está tan débil tras mis últimas apariciones que ya puedo pasear por donde quiera de este paraje mental… si quisiese, estaríais muertos ya…- Repuso el kitsune, incomodando a la ojivioleta por oír esa frase en boca de la apariencia de su marido. Y lo peor de todo era que seguramente lo haría… la violaría y mataría sin miramientos, Kurama no amenaza en balde… Kushina iba a responder golpeándolo, ante la duda siempre atacaba, pero su hijo la detuvo con suavidad. No debía de caer en su juego, era lo que él quería. Kurama sonrió y siguió hablando.- Me pareció que esta historia necesitaba una reunión familiar, de ahí mi aspecto… la bella, el ingenuo y la bestia… No me mires así Kushina, sabes que he sido más padre de Naruto que tu querido Minato kun.- declaró con burla. Era cierto, e irónico: el calificado por el mundo como un monstruo adoptaba la forma del auténtico monstruo de esta historia. Un auténtico gustazo joder, el zorro de nueve colas adoraba las ironías.- Bueno cachorro, dime, ¿Qué oferta traes?- preguntó con diversión mirando a Naruto. Por dentro se reía a carcajada limpia… como si hubiese alguna esperanza para el rubio, solo le frenaba su promesa a mito. Cinco minutos… y cuando pasasen, los devoraría a ambos. Naruto respiró profundamente, buscando calmarse, y luego procedió a ir al meollo de la cuestión.

-Te necesito para vencer a Sasuke.

-¿ah si? Naruto uzumaki, el Salvador de konoha, el único hombre vivo que ha vencido al rinnegan, ¿me necesita para vencer a un simple ladrón de ojos con complejo de Napoleón?- se burló el kitsune, para luego continuar.- Fuera de bromas… me necesitas, no lo negaré… rinnegan, mangekyo sharingan, un ejército de zetsu, tus seres queridos como rehenes… es una lástima que yo no te vaya a ayudar cachorro. Mira, voy a demostrarte que soy mejor padre que el esposo de Kushina… déjalo estar y desaparece del mundo.- la ojivioleta se revolvió con un enfado notorio, pero no abrió la boca cuando oyó el consejo del biju. Sabía que su sochi quería luchar, y se sentía orgullosa por ello, pero quería sobre todo lo demás que su sochi estuviese a salvo. Y ese consejo del kiuby… lo mantendría a salvo. Ese uchiha era peligroso, su hijo tenía pocas posibilidades de vencerlo y sobrevivir… si huía, viviría. Y Kushina sería feliz viendo a su sochi sobrevivir, e incluso fundar una familia con esa uzumaki. Naruto arqueó una ceja, enfadado.- En serio, es un consejo sin trucos. Has encontrado una hembra, y posees los secretos del clan uzumaki que hay en este estercolero, no te será difícil desaparecer y que ni el rinnegan pueda encontrarte. Así que hazlo, funda una familia, vive tranquilo… yo seré libre si o si el día de tu muerte, y habré cumplido con mito por salvar a su clan...- ofreció el kitsune. Y para cualquiera hubiese sido una buena sugerencia, pero Naruto no era una persona cualquiera. Era un idealista, un niño con complejo de héroe. Y Kurama lo sabía… la oferta era para otra cosa, concretamente…

-Iré contigo o sin ti, me da igual.- afirmó el ojiazul, apretando los labios Kushina con rabia. Porque sí, la oferta era para desesperar a ese fragmento de Kushina. Como echaba de menos torturarla un poco…- Si no venzo, el mundo entero caerá. Debemos de salvarlos a todos, si no Sasuke los esclavizará y…

-Leí un pasaje de un libro con Mito chan hace muuuuuchos años, cachorro… algunos os tomáis ese libro como algo literal, pero yo prefiero ver en él metáforas… es un brillante libro de metáforas de vida. Decía algo así, "maldita será la tierra por vuestra culpa, y cardos y espinas producirá para vosotros. Pues de la tierra fuisteis tomados, porque polvo sois… y en polvo os convertiréis". En resumen: ¿te parece que me importa lo más mínimo vuestro mundo corrupto y lleno de dolor y miseria? Sasuke os conquistará, os gobernará a todos con miedo y horror, y pasados los años nadie se acordará de otra cosa y todo dará igual, os adaptareis y seguiréis adelante en ese mundo aún más gris. Solo sois polvo… o sombras y ceniza como decían en vuestro clan.- explicó Kurama, contraatacando Naruto de inmediato.

-¿y te seguirá sin importar cuando Sasuke te esclavice como hizo madara? Porque dudo mucho que te deje en libertad tras mi muerte…- el uzumaki atacó sin miedo al que sabía que era el gran punto débil de Kurama: el orgullo. Recordaba una frase de Mito: cuando te enfadas, te vuelves menos inteligente, Kurama. Pero el biju, en lugar de enfadarse, reaccionó con una sonrisa irónica.

-Tengo más de mil años cachorro, he visto millones de Sasuke uchiha en mi existencia, millones de megalómanos obsesionados con destruir y dominar. Y a todos se les aplica una máxima de experiencia: quien a hierro mata, a hierro muere. ¿Sabes que la esperanza de vida de un uchiha no supera los cincuenta años? Entre el daño que hacen a su cuerpo usando el sharingan y su estilo de vida basado en dolor y poder, sin parar de guerrear, ninguno llega a ver a sus nietos… ni tan siquiera madara llegó a superar los cincuenta años, murió a manos de hashirama en el valle del fin.- explicó con desdén el nueve colas.- Seguramente Sasuke le legará su rinnegan y sharingan a su descendiente más fuerte, que ni por asomo lo será tanto como su padre. Y luego, suponiendo que no se mate con sus demás hermanos y se reproduzcan entre ellos para conservar el sharingan puro, el rinnegan pasará a algún nieto, cada vez menos poderoso… y, en ese momento, cuando sean decadentes, me liberaré y los mataré a todos y cada uno de ellos. Llevo esperando eones… puedo esperar un siglo más y ver cómo…- el zorro paró de hablar, puesto que Naruto había comenzado a reír. Si, a reír, y a carcajada limpia. Kurama arqueó una ceja dentro de su apariencia de Minato namikaze, con un enfado notorio… ¿de qué se reía ese desgraciado?- ¿Puedo saber el chiste?

-Odio a la gente que se engaña a sí misma…- murmuró Naruto, para luego contemplar al biju con una mueca divertida.- Eres la primera persona a la que he conocido en mi vida, he estado contigo cada día desde mi nacimiento, y te puedo asegurar una cosa: no soportarías eso. De cualquier otro biju, salvo del de Gaara quizás, podría creer ese plan, pero de ti no. Tienes más orgullo que odio en tu interior, y acabar de mascota no te haría mucho bien…- espetó, apretando los dientes Kurama mientras Kushina sonreía con satisfacción. Punto para su hijo, como ex jinchuriki del kiuby ella sabía lo cierto de esas palabras.

-A lo mejor resulta que vuestras disputas me dan igual y he decidido ser más inteligente. Por mi podéis mataros… yo solo sé que, hagáis lo que hagáis, yo acabaré libre…

-Cierto, pero, si solo te interesa ser libre y destruir el mundo ninja… ¿por qué no forzaste más colas durante mi batalla contra baa chan?- inquirió el ojiazul, y Kurama apretó los dientes, dispuesto a contestar.- Y antes de que digas nada, no vas a engañarme esta vez. Podrías haber forzado perfectamente las nueve y devorado mi alma: yo ya estaba a tu merced y kaa chan no podía ayudarme más tras recibir mi cuerpo ese ataque de Tsunade. Kushina asintió, ella también se lo preguntó en ese momento, completamente superada e incapaz de evitar que el biju atrapase a su hijo. Para ella, fue un milagro que se frenase en esas cuatro colas…- Solo tenías que forzar esa novena cola, matar a todos salvo a mito y huir con ella… o incluso matarla también, qué demonios, aunque creo que optarías por la primera opción… pero, en lugar de eso, te frenaste en la cuarta, lo justo para vencer la pelea y no llamar demasiado la atención. Te diré lo que creo: creo que sí que te importa acabar de esclavo de Sasuke. Creo que sabes que, en cuanto yo muera, su siguiente objetivo para aumentar su poder seréis los biju, y que ya tiene a siete dattebayo. Y creo que sabes que, si viene a por ti y estás solo, no tienes ni una posibilidad. Le bastará con mirarte para que le recibas en su casa moviendo las colas, como un perr…- antes de que lograse completar su discurso, Naruto sintió como la mano con garras del biju le aprisionaba el cuello, impidiéndole respirar y levantándole en el aire. Kushina intentó defenderlo con sus cadenas, pero una cola de chakra rojo salida de la espalda de Minato la aprisionó con tanta fuerza que la costaba respirar, evitando su defensa. La kunoichi estaba débil, tenía lo justo para ayudar a Naruto en un combate contra el biju llevando ellos la iniciativa, pero ni por asomo tanto como para defenderse de un ataque sorpresivo de la bestia, aún con esa forma humana y fuera de su jaula. Simplemente, el kiuby se había vuelto demasiado fuerte alimentándose de odio. Naruto vio como la boca de su supuesto padre se abría de forma antinatural hasta las orejas, enseñando unos afilados colmillos y una lengua larga en una mueca sádica y terrorífica.

-Nunca has sabido cuándo cerrar la boca cachorro…- le rugió con furia a la cara, dispuesto a estrangularlo ahí mismo por insolente. No podría matarlo, estaba todavía retenido por su sello, pero si podía cumplir esa amenaza de violar a Kushina delante suyo para hacerle pagar su osadía. Ataría a Naruto y luego se cebaría con la uzumaki: la arrancaría ese vestido, la sometería y la penetraría una y otra vez entre risas, mordiéndola para alimentarse cada vez que tuviese hambre. Horas y horas de diversión, con los gritos de Naruto, los gemidos y sollozos de akashio y sus rugidos, sonaba perfecto... Pero entonces recordó la promesa a mito… el biju, a diferencia del resto de mortales, tenía palabra, y no se habían cumplido los cinco minutos que le había prometido a su primera jinchuriki. Aflojó el agarre de su mano, y acercó su enorme boca al rostro del chico.- ¿sabes? Te quedan unos segundos de esos cinco minutos de vida que te he concedido, y todavía no he oído ni una oferta…- sugirió con crueldad… como si ese ningen fuese a ofrecerle algo interesante… Pero Naruto le mantuvo la mirada a pesar del dolor, sin dejarse amedrentar. Le gustaba ese aspecto de su cachorro, tenía que admitirlo: era irreductible.

-Sabes mis límites… dentro de ellos, lo que digas…- repuso, y el biju solo tuvo que pensar unos instantes para dibujar la mueca más cruel de su vida en su rostro. Con su apariencia de Minato, contempló a Naruto, y se le ocurrió una oferta inaceptable. Le encantaba que su jinchuriki fuese irreductible… pero mucho más hacerle sufrir.

-¿Lo que digas? Cachorro… si contemplas demasiado al abismo, el abismo te contempla…- enunció, y Naruto sintió un escalofrío… era una amenaza, claramente, y sonaba terrible.- Veamos… mi libertad no es algo que te deba pedir, ya será mía en cuanto te mueras, lo cual será más pronto que tarde vistas tus circunstancias… ¿Qué tienes que ofrecerme, tú, el príncipe de los parias? Sin dinero, sin poder, sin el vacío moral necesario para ofrecerme sangre y carne de inocentes como sacrificio…- enunció, sabiendo Naruto que el zorro solo estaba jugando con él cuando se hacia el olvidadizo como ahora… estaba rondando a su presa, Kurama era un depredador, incluso en sus conversaciones.- Si… como no me vas a ofrecer diezmar a cada aldea shinobi en una orgía de sangre y muerte, se me ocurre otra cosa, lo único que has tenido siempre y nadie te ha podido arrebatar… quiero tu alma.- declaró, obteniendo un grito de horror de Kushina, que intentó desesperadamente deshacerse de su agarre, sin éxito. Entendía su reacción: el precio era terrible. Kurama lo sabía, joder que si lo sabía… lo único que tenía Naruto, su alma, condenada a sufrir a manos del biju. Era inaceptable, el biju lo sabía, por eso lo había pedido. Naruto la rechazaría, y él se sentiría en paz con mito, así de simple.- Te daré el poder para vencer a Sasuke, y para hacerlo las veces que necesites, para salvar el mundo, para lo que te dé la gana… a cambio de tu alma. No seré injusto, no será para toda la eternidad… solo siglo y med...

-¡No le escuches sochi!- exclamó interrumpiéndolo una aterrada Kushina, intentando de nuevo liberarse. El kitsune se rió, mirándola con un gesto obsceno… adoraba torturarla, y su parecido con mito le sumaba ganas de follársela… ganas de hacer sufrir, y ganas de follar, peligrosa combinación. Pero Naruto se mantuvo impasible toda la oferta de Kurama, y solo contestó con una palabra.

-Acepto…- dijo Naruto, y tanto Kushina como Kurama lo miraron en silencio. Una pálida, completamente aterrada y enmudecida. El otro con una sonrisa burlesca dentro de su apariencia de Minato.

-¿Aceptas? ¿En serio? Eres consciente de lo que te propongo, ¿no? Te haré sufrir como no te imaginas… el devorarte, rehacerte y volverte a devorar una y otra vez será tu descanso, el resto del tiempo seré mucho más…

-¡Kiuby, maldito hijo de puta, si quieres vengarte hazlo conmigo, no con él!- gritó una desesperada Kushina, atrayendo la atención el biju.

-¿Un simple fragmento de tu alma? No me daría ni para empezar… ¡QUOD SOMOS, HO QUERITIS KUSHINA! ¿Te creías que no tendría consecuencias lo que tú y tu clan de mierda me hicisteis? Si no hubieseis accedido a sellarme, hashirama no podría haberme contenido en ningún lado y yo sería libre, ¡solo vosotros poseéis la fuerza de voluntad para contenerme! Pero accedisteis a su plan, y además instruisteis al resto de aldeas para sellar a mis hermanos, ¡cargáis tanta culpa de lo que ha ocurrido desde entonces como el propio hashirama, y ahora va a pagar el último uzumaki de la casa real de uzushiogakure!- gritó con rabia el kitsune de nueve colas.- Aunque te corregiré algo… si me hubieses dejado terminar mi oferta, te habría demostrado que esto es justicia, no venganza: "solo" será siglo y medio. Pasé cien años sellado en mito, treinta en ti, y casi veinte en tu hijo… hacen 147, pero considera el redondeo como mis intereses. Siglo y medio de tortura incesante Naruto, ¿sigues queriendo aceptar?- volvió a repetir dirigiéndose al rubio con una sonrisa burlesca. Era imposible que…

-Si, pero con dos condiciones…- declaró, arqueando una ceja Kurama.- La primera es que no serás libre hasta que Sasuke muera. Colaborarás conmigo, no intentarás absorberme el alma…- el biju interrumpió en ese momento.

-¿Te crees que no cumpliría mi parte? Yo no soy polvo como vosotros, mi palabra es mi mayor garantía… tiene valor de ley.

-Mejor aún… entonces pasemos a la segunda: no atacarás a los humanos una vez te liberes.- dijo Naruto, riéndose Kurama con burla. Inaceptable, por supuesto, si no se defendía tendría que huir de los humanos ansiosos de poder… no iba a convertirse en presa de esas cucarachas, ni por matar a madara cien veces. Parece que no iba a haber trato...- Sé lo que piensas, y no te estoy pidiendo que no hagas nada… te pido solamente que no empieces tú. He sacado mucho de nuestras charlas, y me has convencido de algo: el mundo no es tan… bueno… como yo me he esforzado en creer, pero sigo creyendo que tú no tienes razón tampoco dattebayo. No debo de dedicarme a ver solo el lado bueno del mundo… pero tú tampoco puedes limitarte a ver el malo. Te pido que hagas borrón y cuenta nueva, que vivas tu vida al margen de ellos. Y, si vuelven a cometer el mismo error… yo lo habré intentado y tú serás libre para hacérselo pagar como creas conveniente…- expuso el rubio, arrancándole una sonrisa irónica a Kurama. Ese chiquillo seguía siendo estúpido.

-Darle una segunda oportunidad al mundo, ¿eh? Eres consciente de que la desaprovecharán ¿no? No me darán tiempo ni para comerte una vez antes de que aparezca algún imbécil buscando poder…

-Eso no es asunto mío… tú te empeñas en ver el lado malo del mundo, yo el bueno, y creo que pueden salvarse… si me equivoco, mi conciencia estará tranquila. Si no… te habré ganado por una vez. ¿Aceptas mis condiciones?- el biju gruñó con enfado, aún en su forma de Minato, dudando… tenía que haber truco.- Venga Kurama, si tú eres el que tiene razón sobre el mundo, esta segunda condición es poco más que papel mojado…- el kitsune entrecerró sus rubíes mientras Naruto sonreía de lado con confianza.

-Me empieza a cansar tu forma de ver el mundo cachorro…- confesó el zorro, incapaz de ver a través de la jugada del rubio. A pesar de que lo conocía bien, y de que en muchos ámbitos de su vida tenía una imagen clara de quién era Naruto uzumaki, en este aspecto le era imposible de leer. Era… impredecible… cuando se trataba de tomar decisiones a vida o muerte, cuando debía de lanzar una moneda a cara o cruz. Y eso le cabreaba… muchísimo.- has accedido tan fácilmente… tiene que haber truco…- se quejó, mientras Naruto mantenía su mirada determinada, sin mostrar temor. Minato-Kurama chasqueó su lengua con frustración.- Como si importase… a la hora de la verdad, todos sois iguales, y valdrá la pena demostrártelo. Acepto tus condiciones, cachorro, será divertido demostrarle al mundo el auténtico poder… venganza y paz a cambio de tu alma…- declaró el biju, tendiéndole la mano al uzumaki.

-Sochi… onegai…- rogó una todavía atrapada Kushina, desesperada por evitarlo, y Naruto la dirigió una mirada serena, incluso sonriéndola ligeramente.

-Es la única manera de mantener a salvo a baa chan y karin chan… debo de hacerlo.- sentenció el rubio, mientras estrechaba la mano del kitsune y este sonreía con crueldad. Lo cierto es que no importaba nada: ni las condiciones, ni su pacto, ni Sasuke… sabía exactamente lo que ocurriría cuando ese uchiha descansase descuartizado a los pies de Naruto: que ese ningen no cumpliría su parte. Todos son iguales, todos temen a la muerte tanto que hacen lo que sea por evitarla. Naruto no cumpliría su parte, y entonces mito, donde quiera que estuviese, vería la verdad. Y, al fin y al cabo, él exterminaría al clan de madara, era un consuelo. Todos los humanos son polvo… todos ellos mienten.

Mientras, fuera del paraje mental de Naruto, Karin abrió los ojos, y por primera vez en mucho tiempo, lo hizo con una sonrisa. Se sentía cálida, protegida, querida… y todo se debía a la persona que abrazaba en ese momento. A Naruto, que en ese momento descansaba boca arriba, con una expresión calmada, envolviéndola con su brazo derecho. Estaría durmiendo seguramente. La gustaba verlo dormir, al menos cuando lo hacía plácidamente como ahora. Su rostro estaba tranquilo, sereno, remarcando su mandíbula, rodeado por esos cabellos dorados. Acarició esas marcas de bigotes, sonriendo… le gustaba jugar con ellas, le parecían adorables. Además, si tenía suerte, Naruto se despertaría y podrían… repetir lo de hace un momento. Kami santo, ya lo había hecho antes con otros hombres, pero para ella su primera vez de verdad había sido esta, con Naruto. En ese momento, aún a pesar de todo, del exilio, de lo que había pasado, era… feliz. A pesar de todo… Su ojo de kagura se activó de pronto, mostrando emociones a unos cientos de metros, demasiado lejos para una cansada Karin. Justo donde estaba Tsunade atendiendo a los heridos, ahora que se fijaba. Sentía ira, sentía miedo… ¿se habrían despertado los heridos y estarían resentidos con Naruto? Si era así, convenía que fuese a explicar lo ocurrido, que ayudase a la Senju… tendría que salir de su paraíso particular, pero mejor eso a encontrárseles allí y que viesen… la actualidad. Se vistió con su ropa habitual, su camisa morada y sus shorts negros, y se atusó un poco el pelo antes de salir de la tienda.

Anduvo tranquila, disfrutando de la luz del día, hasta que estuvo lo suficientemente cerca como para que su ojo de kagura fuese más preciso. Y lo primero que la llamó la atención fue el número de marcas de chakra… eran siete, y deberían de ser seis. Distinguía a Tsunade, angustiada y debilitada, con su chakra al mínimo; junto a unos todavía inconscientes Kakashi, yamato, lee, kiba y Sai… ¿Quién era la séptima? Apresuró el paso para percibir mejor la situación. Y, cuando ahondó un poco más en ese nuevo visitante, una mueca de profundo asco se dibujó en su rostro. Color negro, negro viscoso, mugriento, como alquitrán… y olor a muerte y sadismo… a serpiente. Corrió hasta el lugar, y sus sospechas se confirmaron… kabuto. Ese monstruo se encontraba allí, vestido con una túnica roja oscura, con su pelo blanco y pajizo y esa expresión cruel en el rostro tras esos lentes. Kabuto, el sennin serpiente, el nigromante, el maestro del edo tensei… Serpientes blancas envolvían a los inconscientes, asegurándose de que no diesen ninguna sorpresa a su convocador; y una gigantesca serpiente blanca que salía de debajo de su túnica constreñía a una inconsciente Tsunade en el aire, apretándola con fuerza. En otras circunstancias, la Senju habría combatido contra el yakushi y ganado con solvencia a pesar de lo poderoso de su enemigo. Era una sannin al fin y al cabo. Pero venía de ser subyugada por el sharingan tras semanas de tortura, de batallar contra el kiuby, curar a su escuadrón, regenerar la piel de su nieto oficioso, y todo sin apenas dormir, no estaba en condiciones, y la pelea fue muy corta. A kabuto le hizo mucha gracia comparar a esa Tsunade con la que literalmente atravesó la cabeza de manda con el tanto de gamabunta hacía ya años…

-Al fin llegas, kukuku…- susurró la serpiente, observando a Karin de arriba abajo de forma lasciva. La ojirroja se colocó mejor los lentes, sin quitar su expresión tensa pero aparentando tranquilidad… aunque por dentro estaba muerta de miedo.- Te veo particularmente… atractiva, Karin… como si tu piel brillase…

-Kabuto… tenía que haberme imaginado que acabarías apareciendo…- se quejó la uzumaki dentro de su fingido dominio del entorno, analizando sus opciones. Que eran muy pocas, teniendo en cuenta su nivel de chakra y su falta de sellos. Kabuto jugaba en otra liga, una batalla era insostenible, y su único refuerzo disponible estaba todavía recuperándose de sus heridas, y además no estaba segura de que pudiese ganarle sin perder el control de nuevo. No quería meter a Naruto en esto… porque se olía cuál era la razón de la visita del yakushi, y solo había una opción para escapar de allí sin muertes. La vida de los amigos y la abuela de Naruto, e incluso la del rubio mismo, dependía de que negociase, y karin en esos momentos era analítica.- Suéltala, ya me tienes a mí, y supongo que tu nuevo amo te estará esperando…- ofreció con ese ultimo desprecio velado.

Porque la razón de la visita de kabuto debía de ser ella… siempre era ella. Cuando ofreció su cuerpo al asistente de orochimaru para escapar de algo peor que la muerte, lo supo. Sabía que su situación no iba a variar mucho, que cambiaba su tragedia actual por un monstruo… pero la alternativa, ser marcada con el sello maldito y convertirse en un monstruo ella, una esclava de las serpientes incapaz de desobedecerlas, era aún peor. Y, cuando kabuto la abandonó para que se muriese de hambre en esa celda, una parte de ella sintió alivio. No había sido marcada, y ya no tendría que acostarse más con él. Si se quedaba ahí quieta, quizás todo se acabase ya. Y su nefasta suerte le trajo un nuevo monstruo: Sasuke uchiha, que la despreció cada día y trato de matarla, como con cada mujer que se acercaba a él. Y ahora, tras librarse de ambos y creerse a salvo, volvía a ver la realidad: no tenía suerte. Seguramente, el enfermo de Sasuke habría enviado a kabuto a rematar el trabajo de su escuadrón de esclavos, y a usarla para atraer a Naruto a su muerte. Tenía que ser inteligente, ganar tiempo y poner a salvo a los amigos de Naruto. Quizás pudiesen reorganizarse y rescatarla antes de llegar a konoha, o quizás pudiese escaparse engañándolo. Pero esa realidad nefasta se mostró aún más claramente cuando vio la sonrisa burlesca de kabuto.

-Ya lo veo cariño. Pero no eres la única razón de mi visita…- anunció con sadismo, temblando Karin ante esa forma de mirar. Era la misma que ponía cuando tenía un nuevo sujeto de pruebas.- Soy una serpiente, y las serpientes somos depredadoras oportunistas. ¿Para qué luchar cuando otros pueden hacerlo por mí? Contestando a tu… comentario…- Karin pudo notar el orgullo herido del yakushi en esa palabra… solo la quedaba ese consuelo.- …Sasuke kun no me ha enviado aquí. Al menos no para lo que voy a hacer… Sasuke kun solo quiere a Naruto kun, pero yo quiero mucho más, y solo para mí… no voy a ser su aliado eternamente, y por ello debo de acumular recursos para vencerle cuando baje la guardia. Y jamás tendré tan fácil hacerme contigo, y además con una Senju, un usuario del mokuton, un sharingan y tres nuevos "voluntarios" para mis experimentos… sin contar el premio gordo…- esta última referencia aterró a Karin. Se había equivocado de uzumaki al imaginar el motivo de la visita de la serpiente.- Naruto kun ahora estará debilitado, como para no estarlo después de vencer a estos seis… fue una gran batalla por cierto. Pero ahora está convaleciente… vulnerable…

-Como te atrevas a tocarle…- repuso una furiosa Karin, dejando salir sus cadenas y disponiéndose para el combate. No contaba con armas, ni sellos, pero estaba dispuesta a dar incluso su vida por evitar que ese desgraciado se llevase a su Naruto. Y esa ferocidad llamó la atención de kabuto, que arqueó una ceja por unos momentos hasta entenderlo.

-Vaya, no me digas que el monstruo tiene nueva novia…- se burló el sennin, rondando a la uzumaki, que permanecía en guardia con sus cadenas. No iba a precipitarse al atacar, iba a esperar su momento, quizás si atacase cuando bajase la guardia podría matarlo rápido. Una kunoichi compensa su desventaja física con intelecto.- Karin chan, creo que te conviene más estar conmigo… la última novia de Naruto kun no acabó muy bien que digamos… puedo protegerte, como en el último trato que hicimos y que tanto disfrutaste…- intentó acariciarla el rostro, y entonces la ojirroja, movida por la ira y el asco y creyendo que su enemigo estaba con la guardia baja, atacó con sus cadenas. Pero, ni ella estaba especializada en taijutsu, ni kabuto era un criminal de rango S por nada… la serpiente esquivó las cadenas sin dificultad y atacó de frente, dándola un puñetazo en el estómago que la dejó sin aire y la mandó al suelo unos pasos atrás, perdiendo sus gafas en el proceso. Con Karin en el suelo, el yakushi la rondó de nuevo, degustando su bocado.- ¿Así me pagas mi generosa oferta, intentando matarme? Te estás volviendo muy desobediente… En fin Karin chan, veo que tendré que ser menos amable contigo… hora de marcarte, y ahorrarme tus tonterías para siempre, ya sabes el dicho: "si contemplas demasiado al abismo…", o mejor, "tanto va el cántaro a la fuente…". En fin, disfruta del regalo… kukuku…- anunció con una sonrisa sádica, haciendo estremecer a la uzumaki.

El sello maldito. La iba a marcar con el sello maldito. Y, una vez lo hiciese, no habría vuelta atrás, no había manera de quitarlo… sería un puto monstruo a su servicio. El sello era juinjutsu prohibido, una técnica repugnante de control que ella misma había ayudado a perfeccionar, muy a su pesar. ¿Te resistes? Te absorberá el chakra hasta convertirte en un animal, y en ese estado obedecerás. Su amigo juugo era el único que pudo resistirlo, y a costa de desdoblar su personalidad. Lo dicho… era un destino peor que la muerte, la horrorizaba. Intentó buscar sus gafas por el suelo, a tientas, pero no pudo encontrarlas, y su visión borrosa solo pudo discernir un espectáculo dantesco que agradeció que apareciese difuminado. La mandíbula de kabuto se distendió, asomando decenas de asquerosos colmillos, y el cuello del yakushi se alargó hasta ser similar al de una serpiente. Y, con las mismas, se lanzó a morder a su víctima. Karin se levantó para intentar huir, pero se quedó paralizada cuando vio esa boca a centímetros de su cuello… era tarde, estaba perdida. Era su presa.

Pero, cuando mordió, el sennin sintió un dolor indescriptible. Para empezar, diversos colmillos de su dentadura directamente se partieron en pedazos, como si hubiese mordido acero puro en lugar de la blanda carne del cuello de la fémina. Y luego, el resto, así como su lengua, encías y paladar, se abrasaron al contacto de una sustancia ácida, una sustancia tan corrosiva que incluso su chakra se vio infectado, descontrolándose. Kabuto se retiró con un grito de dolor, y sintió como algo cortaba su serpiente como su fuese mantequilla, liberando a Tsunade. Se deshizo de esa muda corporal ya inservible, y salió por los restos de la boca de su anterior cuerpo, necesitando unos segundos para reubicarse. Y, cuando lo hizo, tembló. Karin estaba unos metros más allá de donde estaba antes, aterrada, incapaz de moverse y viéndolo todo difuminado. Y, donde antes estaba la ojirroja, estaba el mismísimo demonio. Media más de dos metros, dos metros de chakra rojo en una forma de zorro humanoide. Su piel de un tono rojo oscuro se transparentaba: podía ver sus intestinos, su corazón, pulmones… Sus extremidades eran antinaturalmente largas y estrechas, con unas manos desproporcionadamente grandes con afiladas garras, y su rostro mostraba dos ojos de luz blanca junto a sus tradicionales orejas. Colmillos crueles en una especie de mueca burlesca, mostrando que ese ser había disfrutado viendo a kabuto perder media cara al intentar morderle… intentar morderle a él era ridículo. Y, lo peor de todo…

-Nu… nueve…- solo pudo balbucear la serpiente. Si, frente a él estaba el jinchuriki del kiuby… con las nueve colas desarrolladas. ¿Qué cojones…? Ante él no estaba un debilitado Naruto… estaba el kiuby. Un poder infinito… un poder capaz de matarlo. Antes de que pudiese huir de ahí, el kitsune levantó su mano derecha y su garra se expandió y estiró, atrapando a kabuto como una serpiente atrapa a un ratón. Kabuto chilló de horror, pero el agarre cada vez era más fuerte, consumiéndolo en ese chakra rojo poco a poco. Tenía que encontrar una salida.- Ki… kiuby, no… argggghhh… no tienes porqué… argghh… onegai, puedo ayudarte, puedo…- no pudo completar la frase, puesto que el biju sonrió con tan gesto cruel que se quedó mudo.

-Si contemplas demasiado al abismo…- dijo con su voz antinatural, helando la sangre del yakushi… Lo había oído todo, TODO. Y estaba claramente enfadado.

La garra simplemente comenzó a brillar, abrasándolo, y kabuto comenzó a gritar cada vez más fuerte. Intentó escupirse a sí mismo de nuevo, pero ese fuego le abrasaba tanto por fuera como por dentro. Simplemente, su copia también se abrasaba antes de salir. Un desgarrador lamento marcó el momento en que el cuerpo de la serpiente colapsó, derritiéndose sin más miramientos. Fue un iluso al intentar pactar con ese demonio… ese depredador primigenio no se movía por intereses mundanos. Era poder… y el poder es voluble y autosuficiente. Kabuto yakushi, el sennin serpiente, había muerto… para siempre. Y en todo el mundo, los esclavos del edo tensei fueron al fin liberados, cambiando las tornas de muchas batallas, dando un respiro al mundo de los vivos. El mundo pasaba a ser un lugar mejor tras la muerte del aprendiz del orochimaru. Pero eso le daba igual a Kurama, el zorro de nueve colas… Lo había hecho todo por el placer de cazar y matar. El kitsune soltó los restos del difunto nigromante con tranquilidad, dándose la vuelta para dirigirse a la otra espectadora mientras estos se deshacían en el aire como ceniza..

Una aterrada Karin había contemplado todo, paralizada a unos metros de la sangrienta escena, incapaz de asimilar todo lo que había ocurrido hace unos segundos. Estaba a punto de recibir ese mordisco ponzoñoso, a punto de perderlo todo, y de pronto se vio envuelta en una luz amarilla y apareció a unos metros a su espalda. Sus ojos, sin sus lentes, solo captaban figuras borrosas, pero pudo distinguir lo que ocurrió por los ruidos y gritos. Y, cuando oyó esa voz de ultratumba, su corazón se frenó. Kiuby… se había liberado. Veía nueve colas flotando en el aire, estaba libre… y eso significaba algo terrible. No sabía cómo había ocurrido… quizás Naruto percibió que estaba en peligro y en un momento de desesperación cedió… quizás el kiuby aprovechó el sueño del rubio para devorarlo. Realmente la daba igual… si el kiuby estaba libre, Naruto estaba muerto. Lo pudo ver acercándose sobre sus cuatro extremidades, en silencio, pero ella no se movió. Naruto estaba muerto, y ella con él. Comenzó a llorar, mientras miraba al suelo. Seguramente se había librado de nuevo de un monstruo para sustituirlo por otro, y este era el definitivo. Joder, por un momento creyó que sería feliz… ahora solo deseaba que esta puta pesadilla acabase ya… Cerró los ojos, esperando su fin cuando lo notó a centímetros de su rostro…

Pero el golpe no llegó. No, en su lugar, notó como sus gafas volvían a su rostro. Abrió los ojos, confusa, y pudo verlo cerca de ella, erguido. Seguía siendo terrorífico, como cuando lo vio con cuatro colas. Pero no era idéntico a esa vez. No, en esos dos pozos de luz blanca que tenía por ojos veía algo más… Su ojo de kagura, por primera vez desde que conoció al jinchuriki del kiuby, mostraba un único color, en lugar de dos enfrentados… un color naranja. Y emociones con él. Ese ser… tenía alma. Y esa alma le era tan familiar que no pudo evitar sollozar. Era Naruto. El uzumaki, en su cubierta de nueve colas, la limpió con su pulgar una de sus lágrimas, sin hacerla el más mínimo daño ese chakra rojo que había acabado con kabuto. Incluso pudo ver la pulsera que le había regalado en su muñeca, asomando de vez en cuando entre esa marea de chakra. Era Naruto, su Naruto. No sabía cómo, pero controlaba las nueve colas, no había perdido el control. Cumplía su promesa, y además la salvaba de su demonio particular. Se quedaron mirándose unos segundos, hasta que el ojo de kagura le reveló que Naruto sentía miedo… miedo y vergüenza. ¿Qué le ocurría? Pero, antes de poder preguntarle nada, volvió a hablar.

-Te quiero… perdóname.- la pidió, y antes de que Karin pudiese reaccionar, Naruto desapareció en un relámpago amarillo, dejándola con la palabra en la boca. Y, por unos segundos, el corazón de Karin supo que algo iba mal.


Y fin! La gracia es que he tenido que poner parte en el siguiente capitulo, para que veais la cantidad de contenido. Hoy hemos tenido kurama, narukarin, kushina... os quejareis XD

Sobre el narukarin: YA ERA HORA, lo se. Han tardado mucho, pero, teniendo en cuenta las circunstancias y que naruto no destaca por ser muy avispado en esto, creo que he manejado bien el timing. Naruto se merecía un respiro, karin tb, y este momento es determinante para la toma de decisiones de naruto. Casi tanto como esa frase final de Sasuke a naruto en el capitulo anterior... no sabes cuidar de tus mujeres...

Espero que os gustase el momento madre e hijo, tanto con tsunade como con kushina. Asi veo yo lo de sellar a kurama en naruto: uno lo hizo por la aldea, kushina por su hijo. No se si os ha parecido creible, espero que si. Y sobre la concersacion con kurama... habemus pacto, pero con un precio... terrible. Pero naruto debe de hacerlo, y ahora ya tiene el poder necesario para hacer frente a sasuke con un minimo de posibilidades. ¿que os parecio el razonamiento de Kurama? justo? vengativo? Como veis, mito y su promesa ha sido VITAL.

Y el final... ya nos hacemos una idea de naruto en modo nueve colas. Kabuto, criminal de rango S, no le ha durado ni un minuto. No os he mostrado mucho porque... se reservan los efectos especiales para alguien mas. Guiño guiño. Ahora naruto se ha ido... ¿a donde? y lo mas importante... ¿no os suena esa ultima palabra del capitulo 1? MUAHAHAAAA, me encanta empezar a cerrar los círculos en esta historia.

Queda un capitulo tan largo que lo he dividido en dos. Ya estamos oficialmenteben el desenlace, espero que os guste. Un saludo y nos leemos en... venganza.