Cap9: venganza
Buenas! es un placer iniciar hoy la gran batalla final de este fic. Ha sido un camino largo, pero solo queda el capitulo de hoy y el siguiente para terminar (y mi clasico epilogo de cada historia). Llevais mucho tiempo esperando lo de hoy, asi que mejor contesto review y os dejo disfrutar... un saludo!
Nothernlights91: Saludos! como te va frank? Si, esto se pone interesante, ya se desencadenan los hechos, lo he dejado ya todo bien atado y toca daros lo que queréis. Y te entiendo, yo tb me meto mucho en los pjs... es una de las razones por las que no puedo leer violencia sobre la mujer, por ejemplo, sobre todo si es sakura. Es mia. Pero te aconsejo aguantar hasta el final... ya sabes que me gustan los finales felices ;) Nos leemos, un saludo!
Max arti: hola! me alegra que te guste. Pense en esa opcion, pero creo que no aportaria nada. ¿que se van a decir que no sepan ya? prefiero cebtrarme en kurama, por ejemplo. Un saludo y disfruta de lo de hoy!
Kirito720: buenas! Gracias, lo cierto es que estoy muy orgulloso de esa parte con kushina, me esforze mucho en diferenciarla de minato. Ella simplemente es humana, tu mismo lo has dicho.
Y si, un trato con el diablo... veremos si es suficiente. Quieres la gran batalla? tus deseos son ordenes! y no te dire si hay plot twist... quiero que lo disfrutes al 100% xD Un saludo!
Thonycvs: hola! me alegra volver a verte por aqui! gracias por ponerte al dia, espero que te guste! lo mejor es que llegas justo a tiempo para lo mejor ;) un saludo!
Shoseiki chan: mi lectora favorita, COMO TE ECHABA DE MENOS! Donde te me has metido? xD
Te contesto todo por aqui, e intentare hacerlo bien (que aqui ya es tarde...). Para empezar, mito. Si, un poco de comicidad esta bien, por lo que recicle a mi mito de knk. Directa, ajena a las normas sociales xD y mito quiere pequeños uzumaki correteando por ahi, es como una abuela para esos dos xD El kuramito... mi pequeño golpe de originalidad. No ha tenido mucho exito, pero a mi me ha encantado, es darle un poquito de contenido emocional a ambos personajes. Y encima poner a ella como "mala" y a el como bueno, incluso presentar un mitoharem y hacer un multiparing femenino al fin (que parece que el unico que puede tener multiparing es naruto... o un hombre en su defecto). Y la muerte de Mito... el revulsivo que necesita kurama. Hoy vas a ver guiños.
Sobre el zorro... es un demonio, que esperabas? tortura a naruto, y usar la imagen de kushina o sakura es una idea perfecta. Descentra a naruto, y le permite acercarse... Si te sirve de consuelo, hoy vas a ver la otra cara de la moneda. Y sobre mi descripcion de batallas... gracias! no te imaginas lo complicado que es, tienes que corregir continuamente, inventar momentos que atraigan la atencion... es MUY jodido, me alegra que te fijes.
Sobre Naruto... el pobre hace lo que puede con esa herida. Sakura es su sakura (que te voy a contar...), es un milagro qye no se haya suicidado despues de perderla. No se si me lo dijiste tu, pero Sakura puede sobrevivir sin Naruto, pero naruto no tanto sin ella. De ahi su dolor, sin contar ese episodio final sin resolver... es su leitmotiv en esta obra, su gran pregunta. Y, si lo supera, podra encontrar una segunda oportunidad gracias a karin al menos, que ya ha demostrado que le quiere. Y el la quiere a ella. Todo se vera, depende de como sobrelleve naruto su perdida...
Y Sasuke... no te parece raro que por momentos sea un psicópata, y en otros sea un joven melancolico lleno de dolor? te dejo esa pregunta y me despido, esoero volver a leerte! un saludo!
-aaaaaaaaaaa- personaje hablando
-aaaaaaaaaaa- personaje pensando
-aaaaaaaaaaa- Ser sobrenatural, dios, invocación hablando
-aaaaaaaaaaa- Ser sobrenatural, dios, invocación pensando.
RENUNCIA DE DERECHOS: Desde luego, no soy masashi kishimoto camuflado. Lo siento. El mundo Naruto le pertenece y se lo vende a quien quiera, actualmente está con boruto buscando algo de originalidad mientras plagia el argumento del Naruto original. Yo solo pongo esta historia en circulación, sin ánimo de lucro.
"Preferiría desgastarme a oxidarme"
Konoha, la aldea oculta del país del fuego. La aldea oculta entre las hojas… como adoraban los Senju las metáforas. Podría pensarse que esas hojas eran las de los árboles que rodeaban la villa… pero no. Se trataba de sus shinobi, de sus soldados. Ellos eran las hojas, la parte visible de konoha; y la propia aldea era el tronco, con su torre hokage siguiendo el juego de las metáforas debido a su forma cilíndrica. Y, si konoha era el árbol y sus shinobi las hojas, faltaba un último elemento… las raíces. Konoha, como ese árbol que era, se extendía también bajo el subsuelo, tanto literal como metafóricamente. Cientos de túneles oscuros conducían a cada rincón de la ciudad, y la gran mayoría se conectaban con el tronco central… la torre hokage. Y, en la raíz más grande, Sasuke uchiha, rokudaime hokage de konoha, príncipe del rinnegan y supremo vengador, completaba sus preparativos para su plan de dominación mundial. Las aldeas estaban destrozadas, débiles. Sus fuerzas intactas, preparadas para destruir. Óbito uchiha fue un imbécil al declararlas la guerra conjuntamente… habría perdido por desgaste. En cambio, al hacerlas enfrentarse unas a otras, ellas eran las desgastadas ahora. No se puede destruir un imperio sin que éste se destruya a sí mismo primero, y el mundo shinobi era un imperio de una forma de vida, la forma de vida ninja.
Pero había más motivaciones en el actuar de Sasuke. No sirve de nada llegar a la cúspide del poder si no puedes mantenerte después. Si, podría conquistar cada nación ahora mismo, solo tenía que dar la orden… pero luego tendría que conservar lo conquistado. Y no tenía suficiente poder por sí solo para dominar cada aldea con su sharingan, ni usando a sus zetsu… nadie podría, ningún hombre. No, solo un Dios podría hacerlo. Un Dios oscuro, vengativo, uno que generase tal temor que no hiciese falta el sharingan para controlar cada mente. El poder del miedo. Una nueva religión para un nuevo imperio surgido de su revolución. Y ese Dios sería el mismo… con el poder de cada biju. Si, por sí solo no podía controlar el mundo… pero, con el poder de cada bestia con cola, si. Su rinnegan y su sharingan funcionarían al máximo rendimiento con el chakra de los nueve biju alimentándolos, y le otorgarían poderes nunca vistos: transmutación de la materia, control mental, de la gravedad, del aire, fuego, agua… Si, Sasuke uchiha no podía controlar lo conquistado… pero el Dios uchiha en quien se convertiría si.
De ahí su último movimiento. Una parte de él hubiese deseado estar plenamente atento a la isla del remolino, incluso presentarse allí para visitar a su mejor amigo. Pero no tenía tiempo… tras su invocación del difunto yondaime hokage, le quedaba una pieza por recolectar. La octava pieza. Curioso, ya lo intentó recolectar hace tiempo, sin esa nueva motivación eso sí. Y sin el poder suficiente… se salvó por sus escoltas y un golpe de suerte. Pero ahora todo era diferente. Tan diferente que incluso se permitió el lujo de atacar en solitario, y de frente. Valientes estúpidos los shinobi que intentaron enfrentarlo. A de Kumo había aprendido del último ataque de akatsuki, y había rodeado al jinchuriki del hachibi, su hermano, de miles de shinobi. Una medida que juzgó suficiente… pero que no fue nada para el rinnegan. El uchiha tuvo que admitir que fue un gran entrenamiento: primero de taijutsu. El sharingan era una auténtica garantía combatiendo contra masas… pero le fue mucho más útil su entrenamiento contra Naruto. Sasuke uchiha debía de ser el shinobi más preparado para enfrentarse a cientos de enemigos a la vez.
Luego vino el ninjutsu. Los shinobi de Kumo eran expertos en usar el rayo, algunos incluso el viento, y se coordinaban bien. Pero el rinnegan le daba un control de chakra perfecto, incluso le permitía absorber los ataques rivales. Su fuego fue abrasador, su rayo imparable. Los shinobi de Kumo murieron a centenares, nunca destrozó tanto con su kirin como cuando lo lanzó en medio de las líneas enemigas. Y, si algún rival se escabullía y conseguía superar su defensa, poseía genjutsu. Con una simple mirada vencía a los pocos desgraciados que llegaron a atacarle entre tanta devastación. No era un Dios… pero con esos ojos, estaba muy cerca. Llegó hasta el hachibi, acabando con la vida de sus escoltas sin miramientos. Una chica pelirroja particularmente beligerante, otra rubia con los pechos más grandes que había visto, un chico de pelo blanco con una paleta en la boca… hormigas. Killer bee fue su único rival digno esa tarde. El jinchuriki de ocho colas había aprendido también de su anterior duelo: no invocó la forma completa de su biju para no darle un ataque fácil al amateratsu de Sasuke, simplemente desarrolló su manto hasta las ocho colas y luchó. Fue una batalla difícil, intensa hasta el punto de obligarle a convocar su susanoo… pero Sasuke se impuso. Joder, podía hasta convocar meteoritos y lanzarlos sobre el enemigo, no había forma de ganar a eso…
De un inmenso cráter provocado por uno de sus meteoritos sacó el cuerpo más vivo que muerto del jinchuriki del hachibi. Luchó valientemente, pero visto el resultado, más le valdría haberse rendido… Contra su rinnegan, su mangekyo sharingan y su chakra potenciado, no había batalla posible… haría falta un poder infinito para vencerlo. Llegó a konoha (y para su satisfacción, justo a tiempo para cumplir con su cita diaria) arrastrando al maltrecho killer Bee, entre vítores de sus aldeanos esclavizados (acababa de destrozar un ejército de mil enemigos, ¡se merecía un buen recibimiento!), y de inmediato lo llevó a su raíz… la raíz que guardaba el gedo mazo. Otro ojo más se abrió, el numero ocho, y Sasuke sonrió con satisfacción.
No era estúpido, se había informado lo suficiente sobre esa estatua antes de alimentarla con más biju gracias a sus zetsu… nueve biju, y el juubi despertaría, obligándole a estar más atento a controlarlo que a luchar. Y si tuviese dos rinnegan y lo sellase en su cuerpo… el final. La resurrección de una diosa, y no deseaba más dios en el mundo que él. Así que tenía apartado y atado al noveno a parte, subyugado con su rinnegan, esperando una orden. Si, para gobernar el mundo necesitaba ser un Dios, y para ser un Dios ahora tenía el poder. Eso le excitaba, le hacía sonreír incluso. Pero había algo que le gustaba aún más. Lo pudo sentir de golpe, esa sensación… su piel erizada, sus pupilas dilatadas… siempre estaba al tanto del chakra que estaba cerca de konoha, y había percibido su preferido. Si… hoy iba a ser un gran día…
-Uchiha sama…- intentó avisarle uno de sus zetsu, pero Sasuke le interrumpió antes de que pudiese seguir hablando.
-Ya lo sé… tenemos visita.- declaró, con una espeluznante sonrisa homicida en su rostro. Llevaba esperando sentirlo semanas… y, al fin, se cerraba el círculo.
En la puerta este de la aldea, un nuevo visitante llegaba a la aldea de la hoja. Con su rubia cabellera, y sus ropas harapientas tras su último combate, Naruto uzumaki atravesaba las calles con serenidad. No tendría ojos, pero esa ciudad había sido siempre su hogar, no los necesitaba para guiarse por ella. Como tampoco los necesitaba para darse cuenta de la recepción de sus "conciudadanos". Cada hombre, mujer y niño había dejado de hacer sus quehaceres diarios y se había parado a observarle, apartándose de su camino en un silencio sepulcral. Naruto tuvo que reprimir la risa… que gusto volver a su aldea de la infancia… Atravesó las calles ignorando las miradas, rumbo a la torre hokage, el lugar donde presumía que estaría Sasuke uchiha. Llevaba postergando ese momento demasiado, acumulando conocimiento, energías… valor. Y, cuando percibió el aroma a serpiente en un callejón cercano, supo que el momento había llegado. Sentía a la muerte abrazándole a sus espaldas, susurrándole al oido como cuando era niño y los aldeanos sedientos de venganza le cazaban como a un animal. El momento de vivir o morir, de luchar o caer. El momento de jugarse el destino del mundo a cara o cruz.
-Sasuke…- dijo sin girar su rostro, sorprendiendo al uchiha. No estaba mal, sin ojos y con su chakra camuflado había podido detectarlo… ya comenzaba a impacientarse por ver lo que le tenía preparado su mejor amigo.
-Naruto…- contestó con cinismo, saliendo de su escondite. Se fijó en su chandal naranja destrozado, en sus heridas recientes, y no pudo evitar sonreír de medio lado.- Te veo algo desaliñado amigo, ¿quieres cambiarte antes de que hablemos? Tengo la capa de tu padre a buen recaudo…- le dejó caer, buscando provocarle y de paso revelando que ya sabía de los orígenes del rubio, pero el uzumaki lo ignoró sin inmutarse. El uchiha captó el mensaje.- Ya sé por lo que has venido, y ya habrá tiempo… llevo esperándote semanas, creo que podemos tomarnos unos minutos para hacer una visita previa…- sugirió, frunciendo ligeramente el ceño Naruto. Notaba a Sasuke muy tranquilo, contenido, y eso le preocupaba. Un temor afloraba en su mente, y decidió quitárselo de encima cuanto antes.
-Primero libéralos a todos… aquí no tendrán posibilidades de sobrevivir cuando empecemos.- exigió Naruto, arqueando una ceja Sasuke con sorpresa.
-¿Estás en posición de negociar?- preguntó, burlesco, pero se frenó cuando Naruto sonrió de medio lado con ironía.
-Estoy en posición de desaparecer tan rápido como he aparecido y dejarte sin esta batalla… mi conciencia estará tranquila, si he venido aquí es por salvarlos, luchar contra ti rodeado de ellos es condenarlos a muerte.- enunció, dibujando un gesto de confusión Sasuke. Si luchaban, konoha sería una zona hostil a la vida, ergo Naruto sería directamente responsable de esas muertes. Ese análisis era… brillante. Y completamente contrario al Naruto que conocía, que seguramente pensaría que podía luchar y salvarlos a todos… Sasuke incluso contaba con ello, con que luchase con todos esos escudos humanos que usar por medio, así le desgastaría más fácilmente y ganaría sin perder demasiados ases en la manga. Pero Naruto había caído en ello, y le anunciaba que la lucha sería sin ese juego sucio. Sasuke no pudo evitar asentir, conforme… se veía que Naruto siempre tendría la capacidad de sorprenderle.
-Si lo hago, te quedarás hasta el final… es una promesa…- anunció, y Naruto asintió con formalidad, sonriendo Sasuke de vuelta.- Está bien pues… como si no pudiese recuperarlos tras hacerte morder el polvo…- anunció, para luego activar su mangekyo sharingan y chasquear sus dedos. De inmediato, cada hombre, mujer y niño de la aldea parpadeó, para luego mirar a su alrededor, confusos. ¿Dónde estaban? ¿Qué había ocurrido? Se sentían como si acabasen de despertarse de un largo sueño…- ¡Aldeanos de konoha! Yo, Sasuke uchiha, os libero de vuestra servidumbre… por el momento. Idos y buscad un agujero en el que esconderos, disfrutad de las horas de vida que os ha regalado vuestro héroe. Porque, en cuanto acabe con él, volveréis a servirme. Sois míos, ¡no lo olvidéis nunca!- gritó, obteniendo un gesto de sorpresa de los allí presentes. ¿Ese era Sasuke uchiha, el traidor? ¿Y que hacía su héroe con la ropa destrozada, lleno de heridas y con sus ojos atravesados de lado a lado por una cicatriz, sin visión? No entendían nada, y por eso no se movían, salvo algunos de los más inteligentes, y los shinobi, que identificaron el peligro de inmediato y comenzaron a evacuar.
-¡Ya le habéis oído!- gritó Naruto, percibiendo con su senjutsu las dudas y el miedo de los allí presentes.- ¡El que se quede aquí, se queda para morir! ¡LARGO!- rugió, usando el chakra del biju para que su voz se oyese amenazante en cada rincón de la aldea. Y, ahora si, todos lo entendieron de inmediato. Salieron corriendo rumbo a la salida más cercana, muchos sin mirar atrás, otros mirando con preocupación al rubio. Naruto no pudo evitar sonreír cuando sintió un olor muy característico acercarse.
-Je… jefe, yo me quedo…- anunció un cohibido konohamaru, que había logrado disciplinarse lo suficiente como para entender la situación. Había observado a su hermano mayor en todo menos en la sangre, con su ceguera, con sus heridas, y estaba decidido. Lo protegería. Era su nii chan, y estaba claro que lo necesitaba. Pero Naruto negó suavemente.
-No, te necesito fuera. Necesito que busques a Shikamaru, y que organicéis un perímetro alrededor de la aldea. Que nadie entre en la ciudad konohamaru… no voy a contenerme lo más mínimo, y él tampoco. Todo el que entre, morirá.- explicó el rubio, percibiendo como el castaño iba a contestar.
-Yo que tú le haría caso, sarutobi…- aportó Sasuke con dejadez, decidiendo Naruto optar por otra forma de convencer a su hermano pequeño putativo.
-Konohamaru, si alguien se cruza en nuestro camino, puede hacerme dudar, y si dudo moriré. Hazlo, por favor… yo estaré bien…- prometió falsamente, y, aunque su hermano lo percibió, decidió hacerle caso. Lo cierto es que ya había visto a Naruto desatado contra pain, y sabía que lo que decía el rubio era verídico. Si Sasuke mostraba el nivel monstruoso que su chakra hacía entrever, y Naruto volvía a dejar salir el kiuby, no quedaría nada con vida en la aldea. Debía de confiar en su ídolo a seguir. Pero antes de irse, Naruto depositó algo en su mano. Un extraño kunai de tres puntas, que Sasuke observó con detenimiento desde la distancia.- llévalo contigo, es importante…- el castaño asintió, sin preguntar nada más. Confiaba en Naruto. Pasaron unos minutos hasta que los dos amigos vieron al ultimo ciudadano salir, escoltado por los jounin de konoha, para luego quedarse en silencio, disfrutando de la ciudad desierta. Hasta que Sasuke decidió romper la tregua.
-¿Contento? Bien, ahora acompáñame. Hay algo que quiero hacer antes de que arreglemos lo nuestro…- anunció, comenzando a andar hacia el monte hokage, seguido a un lado por Naruto.
Porque Sasuke uchiha tenía algo que hacer antes. Si, llevaba toda su vida esperando este duelo, un duelo donde medirse sin contenciones, dándolo absolutamente todo. La medida de su poder. Pero, desde que había reconquistado konoha para el clan uchiha, había una cita que realizaba cada día. Naruto hubiese arqueado las cejas si hubiese visto al legendario vengador vestido para la batalla, con su katana a la espalda y su camiseta gris abierta con algunas manchas de sangre seca de los shinobi de Kumo, portando un ramo de flores blancas y azules. Con serenidad, sin cruzar una palabra, ambos llegaron al cementerio de konoha, separándose Sasuke para llevar las flores a la tumba de mikoto uchiha. Cada día, lloviese, nevase o tronase, la difunta matriarca uchiha tenía al legendario vengador limpiando su lápida y renovando las flores de la tumba. Y ese día, por muy especial que fuese, no iba a ser diferente.
Mientras el pelinegro cumplía con su madre, Naruto se detuvo ante otra lápida. No necesitaba ojos para encontrarla, se sabía de memoria dónde la habían enterrado. Y el que su bandana siguiese sobre la tierra fue la pista definitiva… antes de que llegase Sasuke, nadie se había atrevido a retirar esa bandana de la tumba de Sakura haruno, la bandana que el gran héroe de la hoja dejó a modo de ofrenda a su amada muerta. Después seguramente lo olvidaron. Ni tan siquiera mebuki haruno la había tocado, seguramente convencida por su esposo. Agradecía que siguiese ahí su ofrenda, no era una simple bandana… era su sueño, su motivación para ser ninja, sus metas en la vida. Su voluntad de ser el más poderoso, de ganarse el reconocimiento de todos, su sueño de ser hokage. Todo enterrado con Sakura. Todavía se preguntaba sobre qué había significado para ella lo que compartieron en el país del hierro, aunque por lo menos ya no giraba en torno a si Sakura lo había hecho todo obligada o no… en ese sentido sabía que nunca hallaría una respuesta. No, su debate giraba en torno al por qué le pidió perdón. Aunque era ridículo seguir preguntándose eso, sobre todo cuando Sasuke ya había terminado con su ofrenda y le esperaba a su espalda con paciencia. Y le necesitaba para algo más.
-Teme… ¿puedes ayudarme a buscar una lápida?- preguntó, arqueando una ceja Sasuke. Se esperaba que visitase la tumba de Sakura, y que pudiese encontrarla aún ciego… Naruto era en ese sentido como él, con una memoria de elefante para lo que le interesaba… pero no se le ocurría qué otra querría visitar.
-¿la de jiraiya el sannin? ¿Hiruzen?- preguntó con curiosidad, para luego arquear una ceja.- la de yondaime hokage sabes de sobra dónde está, es la más grande del lugar…- expuso, pinchando a su amigo con ese detalle que sabía que no le agradaba, el detalle de su origen familiar. Pero Naruto se mantuvo impasible, y solo dijo un nombre.
-Kushina uzumaki.- enunció, sorprendiendo al pelinegro. Nunca había oído hablar de esa mujer a su amigo, y ahora Naruto le salía con ella. Aunque, una vez oído su apellido, no tuvo que hilar mucho para descubrir su relación con el jinchuriki… sobre todo cuando ella fue la anterior portadora de Kurama, según había leído en los archivos secretos de la hoja. La cantidad de secretos que se ocultaban en las raíces de la hoja y que había descubierto esos días... Y, si era lo que él pensaba, por supuesto que le ayudaría a encontrarla. No tardó mucho en hallarla con su sharingan, enterrada en el perímetro del cementerio, junto a civiles y shinobi sin renombre, y llevar allí al rubio. Porque, obviamente, konoha reservaba sus honores para shinobi muertos en servicio, y Kushina oficialmente no murió junto a Minato esa noche sellando al kiuby… eso habría revelado su relación con el hokage, y habría manchado la imagen del yondaime. Así que se la enterró sin honores, alejada de su esposo, sin revelarle nada a su único hijo… otro detalle de amor de konoha por el clan del remolino. Naruto se mantuvo unos segundos frente a la lápida, pensando en todo ello mientras Sasuke guardaba una respetuosa distancia.
-Tu madre, ¿no?- preguntó el uchiha, asintiendo el uzumaki mientras acariciaba con sus dedos el relieve del nombre de la pelirroja en la lápida. Cuántas veces estuvo buscando a su madre de niño… y realmente estaba allí al lado.- Te entiendo… nada sustituye a una madre, sobre todo cuando tu padre es un monstruo… literal en mi caso, a su manera en el tuyo…- reconoció. Cualquiera pensaría que estaba mostrando empatía, pero Naruto sabía la realidad. El rubio apretó los dientes, y no pudo evitar responder.
-¿y te crees que tu madre está feliz viendo lo que has hecho?- recriminó, manteniéndose invariable el rostro del pelinegro en una suave sonrisa soberbia. Ya tardaba en salir el viejo Naruto… El vengador se tomó su tiempo para contestar, intentando contener su risa.
-Mi madre no está feliz, básicamente porque está muerta. Y si pudiese sentir tristeza, creo que sería más por ser degollada por su primogénito delante de su hijo menor por el fallido plan megalómano de su marido maltratador…- expuso con tranquilidad el vengador, frunciendo el ceño Naruto.- Y si además estuviese viva… soy un uchiha Naruto, y ella también lo era, una de la rama real para más detalles. Y los uchiha vivimos para esto, para alcanzar el poder. Lo tenemos en nuestros ojos, los ojos de dios... unos ojos que contienen el poder para hacernos más grandes, más fuertes. Mi clan vive por y para ellos, y yo no soy diferente en ese sentido. Pero, a diferencia de ellos, yo he usado ese poder para algo diferente. No busco simplemente destruir, como hizo madara… busco construir… solo que, para darle cabida a lo nuevo, hay que retirar lo antiguo…
"Es mi REVOLUCIÓN, Naruto. ¿No estás cansado de todo esto? Vivimos en un mundo donde el asesinato y la guerra están a la orden del día, donde no hay consecuencias para el que ordena a un hijo matar a su madre delante de su hermano, ni tampoco para el que golpea junto con algunos amigos a un niño de cinco años hasta dejarlo inconsciente por el simple hecho de portar a un demonio en su interior. Joder, ni tan siquiera las hay para el que maltrata a su esposa, siempre que sea líder de su clan… estoy seguro de que mi padre no era el único, solo había que ver a hiashi hyuuga con sus hijas, por ejemplo. Todo se basa en EL PODER. El poder nos guía, nos alimenta, se ha convertido en una meta. Pero, si el poder es la meta… ¿Por qué alimañas débiles como el consejo de konoha nos aplastan a nosotros, los clanes más grandes del continente junto al Senju? Itachi lo entendió fácil, yo tardé mucho más… el poder es solo una imagen, una sombra en la pared. Objetos inmensos como nosotros pueden no dar sombra, y objetos insignificantes como Danzo shimura oscurecer la pared entera. Tras matar a un clan, la sombra de itachi creció tanto que pudo defenderme del mundo entero. Hoy día, basta con proyectar sombra para ser poderoso… por eso el poder es una meta, porque no existe realmente.
Piénsalo. Se nombró a Sarutobi como el shinobi más fuerte, y vino orochimaru y lo mató sin ayuda. Y luego orochimaru murió por mi mano mientras dormía, a pesar de que era el criminal más peligroso del mundo. Y luego un Dios shinobi como pain hizo lo propio en las tuyas… dos gennin sin sombra contra dos colosos, y resultó que solo eran eso… una sombra. El mundo shinobi no es más que un cuento de niños, no existe realmente, y el mundo lo sabe. Por eso hay guerras, muerte, ejecuciones… porque se cansan de seguir con esa ficción, ansían cambiarla por otra que les convenga más. Y ¿Qué hay tras esas ficciones? Una verdad universal… la ley del más fuerte. Ojo por ojo, tomar lo que quieres a espada y sangre… ¿Que un clan se cansa de seguir esa ficción? Konoha lo destruye por la ley del más fuerte. ¿Que una aldea entera se cansa también? Conservaremos a un niño demonio para ser más fuertes si se da el caso. Y no lo defenderemos de los golpes para hacerlo fuerte, duro… porque, en el caos, los niños mueren, y los demonios son útiles.
Yo ya estoy cansado de eso… por eso voy a acabar con esa ficción. Voy a acabar con este mundo de sombras, y mostrarles a todos la realidad. Que solo hay caos, que no nos matamos únicamente por miedo a las represalias. Y, cuando instaure el caos, y gobierne la ley del más fuerte, yo seré el más fuerte. Por eso busco poder, para ser el más fuerte y crear un mundo real a través del caos. Convertir el poder de nuevo en un medio. Lo personificaré, lo haré tan palpable que nadie en el mundo volverá a confundirlo con una sombra. Un mundo sin guerras, un mundo donde todos convivan sin matarse… el mundo que tú y yo nos merecimos desde niños, dobe. No soy un puto ingenuo, soy consciente de que no puedo cambiar algunas cosas. Siempre hará falta que haya gente debajo y gente arriba, siempre habrá dominados y dominadores. Pero ahora habrá alguien que evite que se pasen de la raya, un vigilante que elimine a esas manzanas podridas antes de que echen a perder el cesto… quien rompa mi paz, morirá ante el más fuerte. Ante mi."
-Crearé una nueva sociedad, un nuevo orden, y garantizaré que sea justo. Porque el poder al fin garantizará la justicia. Porque el poder reside donde los hombres creen que reside. Es una ficción, una herramienta. Nada más. Y, después de matarte, cuando mis ojos conviertan tu dolor en más poder, yo seré el poder. Mi poder salvará el mundo Naruto...
-Estás… loco…- le interrumpió Naruto, claramente contrariado. Sobre todo porque, en parte, él soñaba con crear ese mundo, porque entendía en gran parte ese razonamiento. Si sangras y lloras sin luchar, te creen débil y te atacan, lo aprendió de sobra de niño. Por eso elegía luchar SIEMPRE. Pero el problema no era el fin… si no los medios.- ¿No ves que tu camino lleva al genocidio?… madara, Orochimaru, tú… no sois diferentes.
-Deja de hablar como si fueses un shinobi de konoha dobe, no lo somos, ninguno de los dos…- repuso Sasuke, con una sonrisa psicótica. Su provocación estaba funcionando, y curiosamente solo estaba necesitando decir la verdad….- Cada uno de nosotros somos un shinobi entre un billón, ¡y hemos coincidido en la misma época! ¿Sabes lo que significa eso? Tengo claro una cosa: he llegado hasta aquí gracias a ti. En serio dobe, no habría alcanzado ni la mitad de mi potencial si no hubiese sido por ti…- Sasuke sonrió con sinceridad, mirando al rubio.- Cada vez que me relajaba, que creía a todos esos lameculos con sus mil alabanzas, te veía a ti, esforzándote, superándome incluso, y volvía a la carga. Sin ti, habría vencido hace mucho a todos y ahora sería débil, me habría oxidado por rodearme de mediocres e inútiles. Contigo me desgasto en lugar de oxidarme, y eso me hace más fuerte. Prefiero desgastarme a oxidarme. Y tú puedes decir lo mismo, me retaste una y otra vez en la academia, y cada vez que lo hacías me resultaba más difícil ganarte…
-Y ahora te mataré para acabar con ello…- le volvió a interrumpir el jinchuriki, furioso. Veía una triste realidad: que mientras él veía a Sasuke como un rival y un amigo, Sasuke a él como un medio hacia el poder. Nada más. El pelinegro volvió a reírse… como le gustaba cabrear a su mejor amigo…
-¿matarme? ¿En serio? Suponiendo que fueses capaz… ¿para qué? ¿Quieres dejar de mejorar? Nos necesitamos mutuamente Naruto, somos el contrapunto del otro, la forma de templar nuestro acero hasta hacerlo irrompible.- dijo Sasuke, para luego mirar de reojo la primera tumba que visitó Naruto… quizás ahí tenía la clave.- ¿es por Sakura? No te merecía, uzuratoncachi. Tendrías que haberla visto ese día…- comenzó a rondar a Naruto, que permanecía serio, impasible. Todavía no era el momento de atacar, había captado una trampa del pelinegro.- …se enfrentó a mi, y perdió, por supuesto. Y entonces me suplicó perdón. Se puso de rodillas, y llorando me confesó lo tuyo. Me dijo que lo hizo por obligación, que realmente me amaba a mi, y que lo dejaría todo y me seguiría. Que te mataría si lo quería así. Sus últimas palabras fueron "haré lo que quieras por ti, Sasuke kun". No te voy a negar que la chica era… atractiva…- se burló, buscando provocar al uzumaki. Sasuke no era imbécil, sabía que no debía de subestimar al rubio. Naruto guardaba ases en la manga, y estaba convencido de que, si lo pinchaba lo suficiente, lograría revelarlos. Llevaban luchando realmente desde que se encontraron, solo que estaban… en la fase previa.- Pero no me interesan las mujeres así. Mujeres débiles. Realmente, te hice un fav…- Sasuke tuvo que dar un paso atrás cuando Naruto le gruñó, dejando salir un poco de su ira acumulada. El uchiha tenía que admitir que este nuevo Naruto era más listo, no había caído en la provocación y mostrado algún arma secreta.
-Sakura chan nunca fue débil…- espetó Naruto, con sus ojos sin vida finos en donde estaba Sasuke, guiándose por el sonido de su voz.- Y según me contó Karin, mordiste el polvo.
-Culpable…- contestó Sasuke con un tono jocoso.- Pero es en lo único que he mentido dobe… te utilizó Naruto… siempre lo ha hecho…- Naruto dejó salir una risa irónica, mirando de reojo al kitsune de nueve colas en su paraje mental, confundiendo al vengador.
-Curioso… ya he tenido esta conversación antes, con alguien mucho más perspicaz que tú…- reveló, arqueando una ceja Sasuke con duda.- te diré lo que aprendí de esa conversación: Sakura chan está muerta. Tú la mataste. Y el resto da igual. Así que debes de pagar por ello…- finalizó, triscando su cuello y preparando sus músculos. Era el final de los preliminares, y Sasuke volvió a sentir ese hormigueo en la piel de nuevo… al fin llegaba lo bueno…
-Veo que tienes prisa por morir dobe…- se burló, ansioso por empezar, pero antes Naruto decidió poner las cartas sobre la mesa.
-Primero cumple tu parte… todavía quedan dos mujeres en konoha…- comentó, sorprendiendo a Sasuke. ¿Cómo lo había..?- No las has liberado, seguramente para usarlas como escudos humanos durante nuestra pelea y lograr ventaja… ahorremos muertes innecesarias, liberarlas ahora.- acusó con el ceño fruncido, chasqueando la lengua Sasuke con un gesto divertido para luego ordenarlas aparecer. A su lado, en un borrón, aparecieron Ino uchiha y Hinata uchiha, con los tres tomoes en sus ojos, sumisas y silenciosas, como le gustaban al vengador.
-Le quitas toda la gracia Naruto… dime, ¿Por qué me iba a separar de mis amadas esposas?- Olfateó el pelo de Hinata con un gesto burlesco, sin apartar la mirada de Naruto.- No te imaginas la compañía que me hacen…
-Eres incapaz de amar…- despreció Naruto, para luego sonreír con un gesto cruel.- Tú mismo has dicho que necesitas matarme para cumplir tus planes, para ser "el poder personificado"…- se burló, dejando escapar una ligera carcajada que enfadó al uchiha.- si no las liberas, desapareceré. Y solo apareceré cuando te sientas seguro y te hayas vuelto débil. Como has dicho, sin mí te acomodarías. Y en ese momento, apareceré y te mataré, y le demostraré al mundo que no eres nada. Dime Sasuke… ¿quieres eso?- preguntó, sonriendo Sasuke de vuelta con ironía. Al parecer, el que había acabado hablando de más era él… nada que no pudiese arreglar con un poco de diplomacia agresiva.
-Cierto Naruto… todas tuyas…- concedió con serenidad, desapareciendo los tomoes de los ojos de ambas mujeres, que miraron con confusión a su alrededor. Pero Naruto tensó el gesto y preparó sus kunai de tres puntas, su senjutsu lo había detectado…- …si eres capaz de salvarlas, ¡chidori!- exclamó, creando con rapidez la técnica de relámpago en su mano y dirigiéndola al cuello de una indefensa Hinata. Pero, cuando iba a impactar, solo había aire. Y un kunai de tres puntas clavado en el suelo donde estaba la hyuuga. Y, al darse la vuelta, lo mismo en lugar de Ino. Y en un nuevo parpadeo, Naruto de nuevo frente a él, con el kunai que previamente le había dado a konohamaru. El rubio se había olido las intenciones del uchiha, matar a Ino y Hinata para enfurecerlo y tener ventaja. De ahí ese kunai que le dio a konohamaru, un seguro para sacarlas a salvo de allí.- Brillante, el jutsu del yondaime es tan rápido como dicen las leyendas…
-¿Sigo sin saber defender a mis mujeres?- preguntó el uzumaki con inquina, riendo Sasuke por el golpe.
-A la noche, cuando vuelvan a mi cama, se lo preguntaré…- el uchiha tomó uno de esos kunai del suelo, examinándolo con calma.- Lástima que me hayas revelado con este movimiento una cosa… necesitas sellos para usar tu técnica. Así que, sin kunai…- el pelinegro aplicó su rinnegan sobre el arma, destrozándola por la fuerza de la gravedad, así como con el otro kunai cercano.- …no eres peligroso. Por defender a los otros, has revelado tu mejor arma…- el uchiha corrió hacia el invidente rubio, con su chidori todavía activo, dispuesto a matarlo de un golpe ahora que no podía defenderse. Estaba ciego, no tenía posibilidad de esquivarle a tiempo usando su oído, ni con senjutsu…- ¡MUERE!- gritó, con su técnica centelleando a escasos centímetros del pecho del ojiazul. Pero, cuando estaba a punto de golpear, el jinchuriki agarró su mano por la muñeca sin contemplaciones, clavando sus ojos en los del pelinegro. Porque ahora ya no tenía dos ojos inservibles… tenía dos iris carmesí, con pupila negra y rasgada. Y le miraba con ira.
-Tengo más trucos…- anunció con esa voz gutural del biju, para luego apuñalar a un sorprendido Sasuke en el estómago con su kunai de tres puntas. El uchiha se pudo reponer a tiempo y sustituirse con su amenotejikara por una lápida cercana en cuanto notó dolor, pero, a una decena de metros a la espalda del rubio, se fijó en su vientre. La herida era mínima gracias a sus reflejos, pero la sangre que manchaba su camiseta tras cerrarla con su rinnegan le dejó algo claro…- Dime Sasuke… ¿Sabes la diferencia entre matar y asesinar?- preguntó con un tono cruel el rubio, mostrando que la hoja de su kunai estaba manchada ligeramente en rojo. Y, en su interior, Kurama disimuló una carcajada. El zorro nunca era cruel sin motivo… y a veces lo era para enseñar algo a alguien. El uchiha lo captó sin ninguna duda… esa herida habría sido mortal sin su rinnegan. Naruto iba en serio. AL FIN.
Con un grito, ambos volvieron a correr el uno hacia el otro, preparados para descargar su mejor taijutsu. Chocaron sus antebrazos en el aire, para luego dar el uchiha una patada lateral que Naruto bloqueó con el codo. El rubio lanzó un zarpazo al frente, obligando a Sasuke a girar y empujarlo con el hombro para evitar un nuevo ataque a su espalda. Sasuke sentía los golpes del rubio fuertes, más aún que de costumbre. Nunca lo reconocería, pero Naruto le aventajaba en fuerza física, y por tanto en taijutsu. En la academia lo compensaba con una mayor preparación de la técnica de combate, el rubio era un puñetero caos luchando que dejaba mil huecos que atacar; y, cuando Naruto refinó su arte, lo comenzó a compensar con el sharingan. Básicamente, los golpes de Naruto iban a la mitad del movimiento normal para él. Todavía seguían yendo más lentos gracias a su sharingan… pero una cosa es ver el peligro y otra es esquivarlo a tiempo. Solo podía bloquear y devolver de forma conservadora….
El taijutsu era contraproducente para su pelea. Pero entonces… ¿Por qué plantear la batalla así? Pues precisamente, por su fuerte sobre Naruto. Sasuke había visto al uzumaki como alguien débil por una razón, más allá de sus derrotas: su nula defensa ante el genjutsu. En serio, ni tan siquiera supo lo que era hasta los exámenes chunnin. Era tan brutal esa diferencia que el uchiha había considerado indigno ganarle con una simple mirada… sin contar que eso le quitaría todo lo divertido a sus duelos contra Naruto. Le gustaba exigirse, adaptarse a un combate de choque, tan diferente al tradicional estilo uchiha que usaba su hermano. Pero, tras ver esos rubíes, tenía una teoría y quería comprobarla. Porque antes no podía usar genjutsu con Naruto… estaba ciego, no podía verle. Pero ya no lo estaba. Se pudo acercar en un hueco de la defensa del rubio, y clavó sus sharingan en los rubíes de Naruto. El plan inicial era simple: volver a entrar en el paraje mental de Naruto y anular al biju, como ya hizo hace años.
Se descubrió en esa hedionda alcantarilla de nuevo, y buscó con desidia la jaula del biju. Qué fácil era para un uchiha vencer a un jinchuriki si sabías dónde buscar… con el hachibi fue más difícil porque no sabía dónde buscar a la bestia, pero a Naruto lo conocía. Su sello estaba en el vientre, y esa hedionda alcantarilla acumulaba tanto chakra que era imposible no encontrarla para el legendario vengador. Es más, esa fue la principal razón para enlazarlo con Naruto en equipo, como descubrió el uchiha de los archivos de konoha: controlar a Naruto. Patético, tanto para el rubio como para él… ni su amistad era genuina. Se acercó a los barrotes de madera, preparado para usar su sharingan, pero no vio por ninguna parte a ese zorro tan alto como un edificio. ¿Joder, donde podría esconderse un zorro gigante? Pero, en lugar de encontrárselo, se encontró otra cosa. Era una figura… femenina. Sasuke arqueó una ceja, básicamente porque la empezaba a reconocer. Su pelo negro, su figura, su vestido… joder, hasta su puto olor. Reconocería a esa mujer hasta sin ojos…
-¿Kaa chan?- preguntó confuso, mientras la mujer se acercaba a él. Era ella, Mikoto uchiha. ¿Qué hacía allí? Era idéntica a su madre. Solo fallaba una cosa… esa expresión. La vio con esa extraña mueca, una mueca divertida y a la vez… cruel, acercándose a él.
-Sasuke kun…- le rodeó con sus brazos, buscando abrazarlo, y el uchiha, por el impacto, no contestó. Joder, no era un puto genjutsu, era imposible que lo fuese gracias a su rinnegan… pero, cuando la vio sonreírle, asomando una hilera de colmillos afilados que ensancharon tanto su boca que se quedó sin mejillas, su confusión tornó en pavor.- Has sido un niño muy malo…- se burló, para luego atacar. Directo a la cara. De un mordisco.
-IAAAARGGHHHHH- gritó el vengador, sintiendo como ese mordisco le desgarraba la carne, para de inmediato romper su conexión con el espacio mental de Naruto. Tenía suerte de que el daño sufrido en un genjutsu no fuese real, aunque lo que vio ya libre no le gustó un pelo… agarrado por su brazo derecho por el jinchuriki, la zarpa de Naruto iba directa a su corazón. Uso su amenotejikara para teleportarse lejos, a un lugar seguro. Pero, nada más intercambiarse, volvió a ver a Naruto a su lado tras un parpadeo, recibiendo un potente zarpazo en el pecho, y luego una patada que le hizo volar hasta un edificio cercano. Consiguió frenar la mayoría del impacto con su rinnegan, pero volvía a tener a Naruto encima, esta vez con un rasen shuriken preparado. Un golpe y adiós, vencido en segundos, esa técnica concentraba chakra de forma casi tan masiva como una bijudama, no dejaría de él ni los huesos. No, esto no se había acabado…- SHINRA TENSEI.- gritó el vengador, mandando a Naruto a volar a través de unas cuantas paredes y logrando el espacio que necesitaba para pensar.
Ese hijo de puta había pactado con su biju. No sabía cómo, el kiuby era una puñetera masa de odio, pero habían pactado. Por eso estaba tan confiado: el hirashin no era nada comparado con lo que le aportaba el biju. No solo un poder inmenso, que comenzaba a detectar a través de Naruto ahora que el kitsune sabía que no tenía que ocultarse… también el conocimiento. Mikoto fue durante toda su vida amiga de Kushina uzumaki, hicieron equipo gennin juntas… y el zorro lo sabía. Había observado a la matriarca uchiha, captado su olor, sus gestos… y la debilidad de Sasuke por ella tras la visita a su tumba de hace unos minutos. Y lo había usado para distraerlo mientras Naruto atacaba en el exterior. Porque en su brazo derecho estaba la razón por la que el rubio le atacaba tan rápido: grabado con tinta, el sello del hirashin. Al parecer podía sellar con el simple tacto, y era lo primero que había hecho nada más entretenerlo su biju. Lo que había estado haciendo cuando el uchiha estaba en su mente era sellarle con su técnica paterna para atacarle sin tregua, y al tenerlo fijo en la piel no podía quitárselo… al menos no fácilmente. Tenía poco tiempo, tocaba adoptar medidas desesperadas. Invocó una cuchilla de relámpago, y sin más miramientos se cortó el brazo derecho. Justo a tiempo para alejarse y ver aparecer a Naruto sobre su extremidad amputada con un rugido.
-¿Ha dolido, teme?- preguntó con burla el uzumaki, sonriendo con sus afilados colmillos. Pero no pudo dejar de arquear una ceja con sorpresa cuando el muñón sangrante que antes era el brazo del uchiha se revolvió, saliendo un nuevo brazo en perfectas condiciones.
-Ni un poco…- mintió el vengador, para luego adoptar de nuevo una pose de combate. Naruto entendió el mensaje, invocando su manto de una cola mientras sus ojos se agrandaban grotescamente y sus colmillos se volvían más pronunciados y crueles. Sasuke lo sentía, el chakra de Naruto aumentando de forma exponencial, con todo ese odio, todo ese instinto asesino. Debía de empezar a mostrar sus propios ases en la manga.- BASHO TENIN.- Gritó, atrayendo con la fuerza de la gravedad al rubio mientras su mano izquierda invocaba un nuevo relámpago. Porque en esta batalla contaba con el ojo de dios, y sus técnicas eran inevitables… salvo si las conocías de antemano.
-GROAAAARRR- rugió el rubio con una sonrisa psicótica, estirando su zarpa de chakra rojo hacia el uchiha, que en absoluto esperaba eso.
Para su desgracia, se enfrentaba al shinobi con más experiencia en combatir el rinnegan de la historia. Y en este caso, sabía una cosa… atraerle a él al combate no era buena idea. El zarpazo alcanzó a Sasuke en el pecho, que se tuvo que apartar para evitar que el golpe le abriese la caja torácica. El rubio aprovechó el impulso para continuar atacando, lanzando un aguijonazo con su cola que el pelinegro esquivó de milagro. Contraatacó con su katana en un tajo lateral directo al vientre del jinchuriki, dispuesto a destriparlo. Pero su katana directamente se frenó tras penetrar unos centímetros en el manto, como si hubiese golpeado acero. El chakra rojo salpicó la hoja del arma como si fuese sangre, y, para su sorpresa, se convirtió en afiladas púas que se estiraron hacia su cara, obligándole a soltar el arma y teleportarse unos metros tras el rubio con su amenotejikara. El jinchuriki se giró y lanzó una patada lateral, estirándose su chakra hasta alcanzar al uchiha, que paró con su antebrazo la patada, lanzando un grito de dolor cuando ese chakra venenoso quemó su piel. El rubio lo estaba sometiendo a un ritmo infernal, sorprendiendo con una agresividad e intensidad tales que le estaba obligando a usar cada truco de su ojo divino. Necesitaba espacio, necesitaba tiempo…
-¡Amateratsu!- gritó el vengador, enfocando su sharingan en su rival, envolviéndolo con sus llamas negras imposibles de extinguir. Creyó por un momento que había funcionado cuando vio la figura del rubio retorcerse ligeramente, totalmente envuelta en llamas negras… hasta que su sharingan volvió a salvarle la vida. Pudo ver a cámara lenta como el rubio expulsaba su manto con un rugido, saliendo las llamas negras despedidas en todas direcciones… incluyendo la suya. Pudo apagarlas a tiempo, y absorber con su rinnegan el chakra rojo del rubio, pero lo que oyó le puso los pelos de punta.
-hahaha… HAHAHAHAAAAA.- se empezó a reír de forma maniática Naruto, con partes del cuerpo, incluyendo media cara, quemada. Una risa totalmente demente, una risa que nunca le había oído. Su piel, iluminada por el incendio que comenzaba a extenderse en los alrededores, comenzó a regenerarse sola, mientras el manto rojo volvía, más brillante y fuerte.- ¿fuego? ¡VINE AL MUNDO EN ÉL!- exclamó, recordando su nacimiento, como lo primero que vio fue la sangre y el fuego de una batalla, para luego burbujear con más intensidad su manto rojo mientras su única cola se dividía en tres. Sus ojos comenzaron a brillar por la esclerótida con una luz blanca, contrastando de forma siniestra con sus iris carmesí, totalmente desencajados por la locura y las ansias homicidas. Pronto, su vientre también comenzó a iluminarse, ascendiendo esa luz hacia su boca, que emitió un potente fulgor blanco entre vapores.- DÉJAME DARTE UNA MUESTRA…- declaró con una sonrisa siniestra, y entonces se apoyó en el suelo con sus manos y descargó su ataque.
Un inmenso torrente de llamas naranjas salió de su boca, rumbo al vengador, que dispuso sus brazos al frente para absorber ese chakra. Pero, gracias a su sharingan, pudo ver cómo el suelo se agrietaba, obligándole a dar un paso atrás para evitar ser empalado con una de las zarpas del demonio, que se había abierto paso hacia él a través del suelo como una serpiente. Y, ahora que se había movido, no podía absorber el chakra, ese poder del rinnegan solo funcionaba si estaba estático. Y Naruto lo sabía, de ahí su ataque. Desesperado, convocó un susanoo parcial, centrando su chakra en reforzarlo. Un brazo espectral morado a medio muscular se interpuso entre el torrente de llamas y el vengador, soportando el golpe como pudo. Con cualquier otro ataque habría bastado, pero Naruto concentraba tal cantidad de chakra en esas llamas que el suelo a su alrededor comenzaba a ponerse al rojo vivo. Incluso su susanoo comenzaba a resquebrajarse, mientras su sharingan comenzaba a pagar el sobreesfuerzo, como le indicaba el hilo de sangre deslizándose por su pómulo. Y el rubio no parecía querer frenarse, todo lo contrario, aumentaba incluso la intensidad destinando más de ese chakra inagotable.
Tenía que ganar distancia. Estaba claro que el rubio había mejorado muchísimo, y tras ese pacto con el kiuby era invencible a corta distancia. Pero, si ganaba distancia, en un combate a ninjutsu podía con Naruto. Tenía el rinnegan, y una preparación perfecta en dos elementos, y el rubio solo podría estirar esas zarpas rojas para atacarle… nada que no pudiese evitar. Solo necesitaba espacio. Apretando los dientes por el esfuerzo, el uchiha tomó un kunai y lo lanzó con toda la fuerza de su brazo izquierdo al aire. Y, cuando alcanzó el zenit de su trayectoria, se sustituyó con él, quedando suspendido en el aire con su rinnegan. Desde esa distancia segura se tomó unos segundos para recuperar fuerzas, limpiándose la sangre de su mejilla. Contempló el mundo a sus pies, a tal distancia que incluso los edificios parecían pequeños… y pudo ver a Naruto observarle desde el suelo, con una sonrisa homicida en su rostro y su katana en la mano, envuelto en ese manto rojo. Maldita sea, le sonreía… seguía sonriéndole. Iba a borrarle esa puta sonrisa de la cara.
Invocó el poder de su rinnegan y desató el poder de la gravedad sobre el lugar donde estaba el rubio. Pero solo encontró aire, Naruto ya había desaparecido usando su hirashin. Seguramente estaría escondido en alguna de las casas a medio quemar de alrededor… el muy cabrón ocultaba perfectamente su chakra… bien, si era un demonio, iba a llevarle el infierno. Invocó su Katon desde los cielos, y descargó una lluvia de fuego sobre esa región de viviendas. Madera, árboles, incluso el suelo, todo se envolvió en color rojo. Naruto había descrito perfectamente esa situación a konohamaru: konoha era un área de exterminio, todo lo que viviese allí estaba condenado a muerte. ¿Quería esconderse? Viendo la intensidad de las llamas, ni su manto rojo podría mantenerle libre de daño. El uchiha sonrió cuando, de entre uno de los edificios a medio derruirse por las llamas, un kunai voló directo a su rostro. Sasuke simplemente lo desvió con su rinnegan, volando el kunai hacia el cielo por encima de él. Un kunai… ese pobre desgraciado solo podía contestarle con eso. Era ridículo, lo que necesitaba era acercarse, un simple kunai no… Sasuke abrió con sorpresa sus ojos al caer en algo… ese puto kunai tenía la empuñadura más larga de lo normal...
-¿Pero qué coj…?- preguntó, nada más mirar al cielo y ver a Naruto descender sobre él con un grito bestial, apuntando la katana robada al vengador hacia su corazón.
-¡SAKURA /MITO!- gritaron con furia Naruto y el kitsune al unísono, impactando con tal potencia contra el uchiha que este a duras penas pudo moverse a un lado para que el ataque no le atravesase el corazón. Cayeron a peso desde las alturas, con Naruto rugiendo y Sasuke intentando frenar el impacto con su rinnegan mientras su propia katana le atravesaba el hombro.
-Shinra ten… ARGGHHHH…- gritó de dolor el uchiha, mientras el rubio retorcía la katana, haciéndole sufrir e impidiéndole usar técnica alguna. El rinnegan era poderoso, pero requería pensar con claridad lo que se quería hacer, y ahora Sasuke no podía. Y se aproximaban como una exhalación al pavimento en llamas de konoha.- Maldita sea, ¿es que quieres morir?
-HAHAHAAA, y explotar contra el suelo en mil pedazos, mezclándose cada trozo de nosotros y nuestra sangre hasta que no puedan distinguirnos… es hasta poético…- se rió de forma demente el uzumaki. Sasuke apretó los dientes, ¿Es que le daba igual morir con él? Sasuke se dejó llevar por esa necesidad de salvar su vida y usó su sharingan en lugar del rinnegan a pesar del dolor, consiguiendo de milagro activar su susanoo en su espalda antes de impactar contra el suelo, temblando la calle entera por el impacto. Sasuke apretó los dientes en un grito mudo de sufrimiento cuando sintió su katana penetrar más en su hombro, mientras las rodillas y espinillas del uzumaki reventaron en un mar de sangre y huesos rotos con el impacto a pesar del manto rojo de chakra. Pero, si a Naruto le dolió, no dio la más mínima señal… incluso se permitió el lujo de tomar al vengador del cuello con su mano libre mientras sus piernas se regeneraban.- ¿Qué mejor forma de morir teme, que sobre las cenizas de tus padres y las ruinas de tu hogar?- le preguntó con sadismo, preparándose para descargar un nuevo zarpazo. Pero, antes de que pudiese conectarlo, todo brilló en una luz violeta.
Mientras, a las afueras de la villa, un destello amarillo sorprendió a los jounin de konoha que estaban organizando un perímetro alrededor de la aldea. Shikamaru Nara, konohamaru sarutobi, Iruka umino, Ino yamanaka, hinata hyuuga… todos miraron con expectación. Se esperaban de nuevo a Naruto, que ya había aparecido para traer de vuelta a hinata hyuuga e Ino yamanaka, pero en su lugar aparecieron siete figuras. Acompañando a una joven pelirroja de lentes de identidad desconocida, que guardaba sus pergaminos en una bolsa de cuero tras copiar el sello de hirashin del rubio de memoria (no en vano le había ayudado a adaptarlo para sí mismo, solo tuvo que modificar la estatura y peso fijados por Naruto, y su talento natural para el sellado hizo el resto), aparecieron Kakashi hatake, Yamato, Sai, Rock lee, kiba inuzuka y… Tsunade Senju, godaime hokage de konoha. De inmediato los jounin del lugar se inclinaron ante su líder, mientras la Senju se dirigía a Shikamaru, que era quien estaba al mando.
-Informe.- ordenó la ojimiel, suspirando Shikamaru.
-Naruto logró que Sasuke permitiese la evacuación de la población…- comenzó a exponer el Nara, atrayendo la atención de Karin por nombrar al rubio.- Ahora están luchando…- La Senju y la uzumaki iban a partir a ayudar al ojiazul, pero Shikamaru se interpuso.- Hokage sama, no puede ir. Nadie puede. Solo hay explosiones y destrucción dentro de la aldea, y nuestros sensores hablan de masas de chakra inagotable chocando continuamente… todo lo que entre allí es para morir…
Karin iba a rebatir, cuando una gran explosión cerca de la Torre hokage atrajo la atención de los allí presentes. No había fuego, solo escombros saliendo despedidos por doquier. Uno en concreto voló en su dirección, envuelto en un extraño envoltorio de chakra de color rojo. No tardaron en constatar que no era un escombro… era Naruto uzumaki, que atravesó al vuelo la muralla de la aldea y se estrelló con violencia contra el suelo. Rebotó varias veces sobre la tierra, manchando de abundante sangre cada lugar de impacto mientras Ino gritaba de horror y los allí presentes daban un paso atrás, atemorizados. Todos contemplaron pálidos el cuerpo del jinchuriki estrellarse contra una gran roca, quedándose en el suelo inerte. Inmóvil. Necesariamente muerto, nadie podía sobrevivir a un impacto así. Pero, cuando los jounin médicos presentes se iban a acercar, Tsunade les detuvo. Tanto ella como Karin ya habían visto antes algo parecido… y que el manto de chakra siguiese activo significaba que lo más prudente era no acercarse.
Con un espeluznante crujido, el cuerpo de Naruto se revolvió en un extraño espasmo. Su manto de colas fue levantándolo lentamente, mientras cada extremidad se recolocaba en su sitio con sonidos grotescos. Hinata hyuuga incluso se desmayó de la impresión. Nada más ponerse en pie, el rubio clavó sus desencajados iris carmesí en el último lugar donde había estado luchando contra Sasuke. Joder, lo tenía a punto… solo tendría que haberlo degollado en la caída, o nada más impactar en el suelo. Pero se había dejado llevar por el odio de kurama. El zorro aborrecía al clan uchiha, y disfrutaba haciendo sufrir a sus integrantes, y había querido recrearse en los gestos de dolor del pelinegro. Y, como respuesta, Sasuke había logrado defenderse. Entre los escombros asomó una inmensa figura de color morado, un poderoso guerrero con la forma del gran avatar del dios de la guerra y de las tormentas. Dos inmensas alas, una gran armadura de samurai, una máscara de nariz alargada… el aspecto de un guerrero. Y, con su gran fuerza, había tomado a Naruto y lo había mandado a volar como un pelele. Y ahora le esperaba, listo para el combate, inmenso, invencible, con su herida del hombro cerrándose gracias al rinnegan. Y haciendo a Naruto sentir algo familiar…
Odio… lo odiaba. Lo sentía en cada vena, en cada célula de su cuerpo. Quizás esa era la causa de la sensación de poder que recorría cada una de sus venas, que le abrasaba. El odio, quizás por eso el kitsune de su interior estaba tan fuerte. Lo notaba potenciando su concentración, aunando cada ápice de su energía, tensando cada músculo. Odio… lo odiaba. Esos ojos le habían esclavizado toda su existencia, y le habían relegado después al ostracismo en la academia. Incluso ante los ojos de su amada. Unos putos ojos de mierda… ¿Qué había hecho Sasuke para conseguirlos? Solo nacer. Mientras, él había tenido que enfrentarse a una aldea entera con solo cinco años, mendigar, pasar hambre… Kami santo, Naruto había sentido el auténtico hambre, y aún así, nunca había recibido nada. Bueno, perdón, patadas y puñaladas, de eso había recibido a paladas. Y ese puñetero desgraciado lo había recibido TODO, sin más, por esos ojos. No negaba su esfuerzo, pero si gran parte del mérito. Y, aún teniéndolo todo, lo había desaprovechado. Había destrozado la aldea que le habría coronado hokage sin dudar. Había escupido al rostro de sus amigos. Había matado a Sakura… ese maldito imbécil la había matado…
Su piel le molestaba… demonios, era como tener un montón de cuerdas aprisionando su verdadero ser. Y le acaloraban. Joder, estaba hirviendo, y eso que de su ropa solo quedaban unos harapos por pantalones. Rugió al aire con rabia, dejando que ese odio le inundase mientras las tres colas de su manto se dividieron en cuatro. Sus músculos se tensaron, sus abdominales se marcaron tanto como los tendones de su cuello. Se clavó las garras en su propio rostro, y tiró con fuerza para arrancarse esa innecesaria piel. Su auténtica forma comenzó a asomar mientras aumentaba su altura. Garras, colmillos, piel de chakra rojo denso mezclado con sangre… y una presa concreta. Ese inmenso ser púrpura que gritaba "dispárame". Acumuló chakra de su propia piel en una gran esfera, y con un potente rugido expulsó un disparo de bijudama contra el susanoo de Sasuke.
El uchiha lo esquivó agachándose, iluminándose la zona de la aldea donde impactó el disparo en un inmenso hongo de luz blanca, para luego recibir una nueva de frente. La desvió con su rinnegan, impactando el proyectil en otra región de la aldea con el mismo resultado. Sasuke arqueó una ceja, pero antes de poder pensar, otro proyectil salió disparado desde Naruto… impactando directamente contra la torre de hokage. Sasuke contempló como el edificio, símbolo del poder de konoha, y el favorito de su mejor amigo, caía destrozado… por el propio Naruto. El uzumaki no mostraba el más mínimo aprecio por la aldea, por sus símbolos… le importaban aún menos que a Sasuke. Tan sorprendido estaba el uchiha con esa forma de actuar, que no pudo esquivar el último proyectil. La bijudama impactó en el costado derecho de su armadura espectral, obligándole a hincar la rodilla. Joder, lo había soportado, eso ya era un gran logro… nadie había sobrevivido a una bijudama hasta entonces… pero le había dolido bastante. Incluso su armadura COMPLETA presentaba grietas en la zona del impacto.
Mientras, Naruto lanzó un rugido de satisfacción, oliendo la sangre. A cuatro patas, corrió como un animal hacia su presa, ese inmenso guerrero púrpura. Nada lo detenía: ni árboles, ni edificios, ni piedra. Atravesaba paredes de casa en la carrera como si no estuviesen allí, corría por las empedradas calles de konoha, las paredes de sus edificios, sus tejados. En escasos segundos ya tenía al alcance al uchiha, que todavía se estaba levantando. Rugió mientras su zarpa derecha se agrandó, tomando al espectro púrpura por su rostro. Tiró con fuerza de él hacia el suelo, estrellándolo con violencia contra el pavimento. Aunque no le provocó ningún daño, el uchiha no era capaz de ver por donde vendría el siguiente golpe. Otro rugido, y un zarpazo al pecho le hizo retroceder, tambaleándose. Se topó contra algo duro que frenó su retroceso… ¿Qué demonios había en esa aldea en ruinas tan fuerte como para sostener a su susanoo en pie? Miro a su espalda, y se topó de bruces con los rostros de los hokage, mirando al horizonte…
Dos inmensas zarpas de chakra rojo aparecieron, agarrando con fuerza el rostro de yondaime hokage, Minato namikaze. Lo arrancaron sin miramientos, y… lo usaron como arma. Naruto lo usó para golpear al susanoo, una y otra vez. Sasuke apretó los dientes mientras dirigía chakra a la zona del impacto. Volvía a tenerlo encima, asfixiante, entregado a matarlo. Intentó lanzar un espadazo de su susanoo a la zona donde estaba el jinchuriki, pero solo golpeó el suelo. Era demasiado pequeño, demasiado rápido. Un nuevo zarpazo a su armadura desde el costado, para luego verlo subiendo por su mano como una ardilla por un árbol… solo que esta ardilla era un maldito demonio. Llegó a la frente del espectro, donde se encontraba Sasuke, y comenzó a golpear el cristal, buscando sacarlo de ahí y despedazarlo. El uchiha vio como su armadura volvía a agrietarse, y usó su shinra tensei para apartar al monstruo de un golpe. Naruto salió volando, para impactar con fuerza contra el monte hokage y caer a sus pies. Se levantó, rugiendo… no le había dolido nada. Pero contempló la sonrisa de Sasuke, que con un gesto le señaló algo encima suyo. Sobre él, la cabeza del primer hokage, hashirama senju, caía sin control. Un inmenso trozo de piedra que lo aplastó en una inmensa nube de polvo y escombros.
Bajo las piedras, Naruto apretó los dientes, cabreado. MUY cabreado. Lo había golpeado… y lo había hecho con el rostro de hashirama Senju. Con el rostro de ese cabrón malnacido. No solo le había esclavizado junto a sus hermanos usando los sellos del amor de su existencia, al menos para una parte de él… no solo le había vencido en El Valle del fin con su infernal elemento madera. No, encima de había estado follando a SU mujer. Porque era suya. Y ahora le golpeaban con su puto rostro, como una especie de mala broma. Y lo había hecho el desgraciado que había matado al amor de su vida, al menos para la otra parte de él. Cuando se inventó cómo la pelirrosada se había arrastrado suplicando, a pesar de su respuesta tranquila, por dentro había hervido de furia. Solo el plan inicial lo había frenado, el plan acordado con su otra mitad. Contenerse, estudiar, sorprender. Con tres colas o menos, era más Naruto que Kurama. Cuando pasaba a entre cuatro y seis, el control era totalmente compartido. Con más de seis… Kurama por encima del rubio. Ese era el trato, la forma de administrar su monstruoso chakra sin que el cachorro reventase como un puto globo. Y ahora tocaba subir un escalón más…
Sasuke se quedó estático cuando los restos de la piedra del primer hokage estallaron en pedazos, saliendo de entre ellos un inmenso zorro de fuego y chakra rojo. Era tan grande como él, y presentaba un aspecto salvaje, con siete colas a su espalda. Su cuerpo estaba rodeado de huesos, huesos recios y espesos, con uñas afiladas garras y unos inmensos colmillos. Y, detrás de esos ojos brillantes de luz blanca, veía un chakra que excedía por muchísimo al suyo. Demonios, nunca había visto tanto chakra junto. Atacó con un espadazo lateral de su espectro, un espadazo que habría partido la toca como si fuese mantequilla. Pero, cuando el kitsune interpuso el brazo, la hoja se frenó contra el hueso, apenas dañándolo. Y el kitsune sonrió, perverso. Cerró su puño izquierdo, y golpeó con fuerza el rostro de esa armadura púrpura. Sasuke salió despedido hacia atrás unos metros, notando la fuerza del impacto. Como si le hubiese lanzado la puta luna. Su armadura se agrietó con gran fuerza, y Sasuke comenzó a notar de nuevo ese hilo de sangre cayendo por su ojo derecho. Se le acababan las opciones.
Sintió los dientes sobre el hombro de su susanoo, y gritó de dolor cuando el brazo derecho de su defensor fue arrancado de cuajo por esa bestia rabiosa. Sasuke estaba acostumbrado a luchar contra shinobi, no contra eso, un enemigo que no sufría ni se cansaba. Usó su shinra tensei de nuevo para alejar a su enemigo mientras recuperaba la iniciativa, pero, para su sorpresa, el kiuby no retrocedió apenas. Era más fuerte, mucho más fuerte que antes. Así pues, saltó hacia atrás mientras invocaba una de sus mejores técnicas, rezando para que bastase para ganar tiempo. Nubarrones negros, potenciados por el calor que producía la ciudad en llamas, comenzaron a alumbrarse por luces azules. Cientos, quizás miles de relámpagos comenzaron a aglutinarse, tomando la forma de un dragón. Un inmenso dragón de rayos que comenzó a serpentear por el cielo, fijando a su presa a la orden de Sasuke. El dragón cayó con fuerza sobre Naruto, confiado en destruir. Siempre destruía, siempre vencía. Pero toda regla tiene su excepción. El kirin era un depredador, pero el kiuby también. Sin miramientos, tomó al dragón de rayo por sus mandíbulas, y tiró con fuerza hasta que lo partió en dos, deshaciéndolo con un inmenso rugido.
Sasuke entonces intentó usar sus alas espectrales para volver a elevarse en el cielo, lejos del peligro. Pero el kitsune no iba a dejarle huir… era suyo. Saltó sobre la armadura púrpura, que intentaba elevarse, y la obligó a caer de nuevo al suelo, destrozando las viviendas del lugar. Ese pájaro quería huir… tendría que hacer algo con eso. Tomó con sus zarpas ambas alas, y con un espeluznante rugido tiró con fuerza. Y lo hizo hasta que comenzó a oírse un extraño ruido, uno similar al de cristales resquebrajándose. Con un potente CLASH, ambas alas cedieron, siendo arrancadas de cuajo. Sasuke intentó usar su rinnegan para teleportarse, pero el zorro tomó el rostro del espectro púrpura por la espalda, y lo estrelló con violencia contra el suelo. Luego lo sostuvo contra el pavimento, y abrió de nuevo sus fauces, descendiendo sobre la nuca del gran avatar del señor de la guerra. Clavó sus colmillos en esa superficie, y apretó con fuerza. Y cada vez más. Y más. No tardó en decapitar a la armadura con el mismo sonido que emitieron las alas de susanoo al ser arrancadas. El resto comenzó a deshacerse al aire, mientras el kitsune comenzaba a decrecer de tamaño tras tirar la cabeza de susanoo de forma despectiva a un lado.
Sasuke salió arrastrándose de los restos de su susanoo, con su ojo derecho sangrando como nunca, al limite. Apenas pudo levantarse cuando ya tenía de nuevo a Naruto encima. Ahora medía "solo" unos dos metros, pero despedía la misma sensación de poder primigenio. Salvaje. Incontenible. El vengador intentó golpear al ente, pero el zorro simplemente detuvo su puñetazo con desdén con su zarpa derecha. Esta escoria no era nada sin sus ojos… solo carne, hueso… y sangre. Cerró su garra y devolvió el puñetazo al rostro de Sasuke, saltándole varios dientes por el ataque. El vengador iba a salir despedido, pero la zarpa de Kurama le sostuvo… no había terminado. Quería ver más sangre. Golpeó una vez… y otra… y otra… y otra. Sasuke solo escupía sangre, y miraba al jinchuriki medio ido. Quería más sangre. Sasuke intentó débilmente pronunciar una técnica, pero el jinchuriki no se lo iba a permitir.
Introdujo con violencia su zarpa en su boca, clavando sus garras en su mandíbula inferior. Sasuke emitió un grito de dolor amortiguado cuando sintió su lengua, paladar, músculos e incluso huesos quemarse ante el contacto de ese chakra corrosivo. Y, sin más preámbulos, el zorro tiró con fuerza, arrancándosela de raíz. Dejó caer al ensangrentado vengador al suelo, rugiendo al cielo con la mandíbula de Sasuke aún en sus manos. Por Sakura. Por mito. Estaba haciendo justicia. Pero a una parte de él no le bastaba… una parte de él quería destrozarlo, hacerlo sufrir, torturarlo. Como a cada uchiha. Eran sangre maldita, insectos a devorar. Un mensaje al mundo. Elevó sus zarpas, y las hizo descender sobre el moribundo Sasuke. Un zarpazo. Y otro… y otro… Mientras el brazo derecho de Sasuke salía volando y sus vísceras abandonaban su cuerpo, el jinchuriki reía y rugía. Dolor. Solo quería causarle dolor. Porque lo odiaba. Contempló al moribundo uchiha, el último de su estirpe. Y disfrutó como nunca viéndolo intentar pronunciar algo con lo que le quedaba de mandíbula. Aunque pudo distinguir una palabra…
-Izanagi…- pudo balbucear el uchiha, para dar su respuesta al rubio. El jinchuriki contempló confuso como el cuerpo del uchiha desaparecía, evaporándose. ¿Qué clase de técnica era esa? Ni tan siquiera Kurama había visto jamás algo así. No podía ser genjutsu, un jinchuriki era inmune cuando colaboraban ambas entidades. Miró a su alrededor, buscando a su enemigo, alguna clave de lo que había pasado. Pero no vio nada… a tiempo.
-AAAAARGGHHHH…- rugió de dolor, tras ver una katana imbuida de raiton atravesar su pecho desde atrás. Intentó girarse, pero su cuerpo no respondía. Solo pudo mirar de reojo, y ahí lo vio. Pudo ver a Sasuke. Sudaba, parecía agotado, pero estaba por lo demás ileso. Con su mandíbula, sus brazos, sus vísceras… todo salvo su sharingan derecho. Ahora, en lugar de un brillante iris rojo con tres tomoes, había una pupila blanquecina, inservible. Pero, por lo demás, estaba bien. Y había atacado con dureza por la espalda, en un suspiro. Esa cubierta de chakra le hacía resistente… pero con su rinnegan había absorbido una parte. La suficiente para descubrir su piel humana, y atravesarle con su espalda. Un ataque limpio, incapacitante… pero no mortal al parecer.
-Impresionante dobe…- reconoció con una sonrisa burlesca al oído del rubio, cuyo manto comenzaba a decaer.- literalmente, me has matado con dolor… se ve que el estorbo de gustaba de verdad. Lástima que, frente a estos ojos, todo sea inútil…- Naruto intentó revolverse, pero su cuerpo no respondía. Quien si lo hizo fue Sasuke, que se rió con burla.- ¿intentas moverte? Dudo que puedas nunca más… te he atravesado las vértebras, es la única forma que tengo de asegurarme de que te estés quieto. Tranquilo, tu corazón y pulmones están a salvo… te quiero vivo, para que veas la magnitud de tu fracaso…- la tierra comenzó a temblar, mientras que de los restos de la torre hokage surgía un inmenso ser humanoide, uno de piel gris y cuarteada, con ocho ojos abiertos. El gedo mazo, y con ocho biju ya sellados, manejado por el rinnegan del uchiha. Y, junto a él, un zorro de nueve colas de pelaje oscuro, con sus ojos hechos de rinnegan. La otra mitad de Kurama, dominada, subyugada.
-T…tú…- intentó balbucear Naruto, abriendo los ojos con horror, mientras Sasuke volvía a sonreír con soberbia.
-Si Naruto… toda la batalla con este as bajo la manga…- explicó el vengador.- Sabía que me ibas a sorprender, es tu especialidad, así que decidí contar con ello. Mis ojos son perfectos Naruto, tienen mil usos… y uno de ellos es regresarme de la muerte. Cierto es que me cuesta un ojo…- reconoció, mientras su iris blanquecino permanecía muerto.- Pero es una pérdida aceptable a cambio de lo que ganaré… puedo reponerlo con los de mis zetsu… o con los de mis hijos si la cosa se tuerce…- Sasuke contempló con una sonrisa demente al inmenso gedo mazo, mientras Naruto caía de rodillas al suelo, grotescamente.- No te haces una idea del poder que me estás dando ahora Naruto… tu dolor… tu dolor es especial. Con la muerte de Sakura, de ese farsante que se hacía pasar por madara, o con las lágrimas de Ino y hinata, sentí como mis ojos me volvieron más fuerte… pero contigo lo siento multiplicado por mil. Tu dolor me hace más fuerte Naruto… y te conservaré con vida para causarte más y conseguir más poder… y así me ayudarás… amigo…- anunció, mientras Naruto apretaba los dientes y comenzaba a ver todo en negro. Otra vez su oscuridad, otra vez cerraba los ojos… pero esta vez parecía la definitiva.
Había fracasado. Maldita sean había fracasado. No sentía su cuerpo, no sentía nada por debajo de la barbilla, ni tan siquiera oía a Kurama. Había perdido. Se había dejado llevar por el odio de Kurama, por su propio odio incluso. Y, por dejarse llevar, había perdido. Y su derrota traía desgracia y sufrimiento a todos los seres queridos que le quedaban. Sasuke traería de vuelta a cada aldeano de konoha… a sus amigos, a sus mujeres… Ino, hinata, baa chan… y Karin chan. Ella sufriría como la que más. Maldita sea, la dejaba sola, sola con ese puto monstruo… Y ahora era inapelable. Tenía su rinnegan, los nueve biju, estaba fuerte… y él no tenía nada. Ni fuerzas, ni poder… nada. De pronto, una luz blanca le cegó, despertándole de tanta oscuridad. Luz… mucha luz. ¿Qué ocurría? ¿Una nueva visión? ¿habría muerto y estaba en esa nada de la que le hablaba Kurama? No tenía ni idea, pero tenía clara una cosa… se sentía cálido, tranquilo… bien. Aunque una voz le despertó de toda su ensoñación, una que en absoluto se parecía a la de su biju.
-Sigues siendo un baka…- declaró una voz femenina que hizo a su corazón sacudirse, violento. Hasta sordo reconocería esa voz…
-Sa… ¿Sakura chan?
Y fin por hoy! os gusto la pelea? una pelea diferente, una llena de pequeños detalles. Naruto inteligente, agresivo, sanguinario... de ahi que sasuke haya estado continuamente a la defensiva. Joder, es que el uchiha apenas a modificado su estilo, pero naruto en cambio ha dado un cambio brutal. Y he ahi el prpblema... se ha dejado llevar por sus sentimientos, en lugar de ser frio. Tanto el como kurama eh. Y ahora pagan las consecuencias.
Si, el izanagi esta completamente overpower. Culpa de kushimoto, que ama tanto a Sasuke que le ha dado PODER SOBRE SU PROPIA MUERTE. Joder, es muy bestia eso! Para ganar la batalla final del canon le habria bastado con usar el izanagi al final, y rematar a naruto sin brazo. KISHIMOTO, SACATE LA POLLA DE SASUKE DE LA BOCA Y NIVELA BIEN A LOS PJS!
Y esa conver previa... un detalle emocional de ambos, una buena forma de presentar la forma de ver el mundo de sasuke. Os parece una locura? realmente, a mi no...
Os dejo con muchas dudas, lo se... sobre todo por esa frase final... quereis respuesta? leed el proximo capitulo entonces XD Un saludo y nos leemos!
