Cap10: oscuridad (parte 1)

Buenas! Aqui estamos con el ultimo capitulo de oscuridad en ti! Tengo que admitirlo, me ha llevado mucho mas tiempo del esperado... no he querido cortar nada, he puesto cada detalle, no he omitido cosas como en otros capitulos. Y, al no preocuparme por el tamaño del capitulo, me ha quedado larguisimo... asi que teneis dos partes. Tranquilos, ya esta todo escrito, hago esto solo para facilitaros la lectura. Hoy teneis la primera parte, y el domingo tendreis la segunda. Espero que os guste, hoy teneis una parte que me llevais pidiendo desde el inicio del fic! un saludo!

Nothernlights91: Buenas frank! en cuanto publique este capitulo voy a por el tuyo que acabas de publicar, que casualidad xD Me alegra que te haya molado, y si, PUTOS PJ OP. Por culpa de kishimoto y su izanagi tenemos los autores que matar dos (o incluso mas) veces a sasuke, es jodido pensar en varias peleas diferentes!

Y si, esa primera parte de la pelea queria que fuese brutal, como todas en las que lucha kurama si te fijas. Es el contraste, naruto lucha de manera mas canonica, kurama no... kurama va a lo gore, parece salido de hellsing ultimate xD Tengo ganas de ver ese naruto berserker tuyo, si te soy sincero, puedo darle una vuelta de tuerca mas, me lo reservo para una obra que publicare pronto ;)

Gracias por el 10, espero que te guste lo de hoy, un saludo!

Kirito720: hola! yo tb te echaba de menos hombre!

Lo de que sasuke cobrara... vamos, es de cajon, la pregunta es... ¿en que estado quedara naruto? porque el uchiha va a por todas... Si, el izanagi es una tecbica infalible, y yo, cuando lo uso, lo uso asi. Lo de danzo en la serie fue ridiculo, ES IMPOSIBLE PERDER CON DIEZ PUTOS IZANAGI JODER! Si hasta uno lo perdio por fuego amigo, yo me reia viendo esa pelea... pobre danzo...

Y lo de minato fue para traer a la otra mitad de kurama y tener a los nueve biju a sus órdenes, hoy lo vas a ver y vas a decir "PELEA DE MONSTRUOOOOOS!" Un saludo y espero que te guste lo de hoy, un saludo!

Il nardo: saludos! Si, te confesare que yo tampoco soy muy fan de escribir peleas,pero ahora la historia lo ruega a gritos, toca pelea. Sin contar que aporta algo, concretamente como piensa naruto, en el de hoy aporta su plan. Pero hoy tienes esa conversacion con Sakura y esa frase final de ella a sasuke, espero que te mole! un saludo y disfruta!

Shoseiki chan: hola! Yo iba a denunciar tu desaparicion, no te lo negare xD no me puedes dejar amigos con derechos sin acabar, eso esta mal!

Sobre el capitulo, si, estuvo todo bastante trabajado, con el de hoy tb lo he procurado. La visita a las tumbas era obligada, un poco de calma antes de la tempestad, que maruto volviese a recordar a sakura antes de esta batalla mortal. La pelea... es dificil nivelar, son dos putos monstruos, y mas con el puto izanagi... odio esa tecnica, y tb la amo, es muy complicado todo. Hoy vas a ver como la cosa se desnivela, y como uno de ellos se adapta y lucha a brazo partido para vencer. Kurama y naruto juntos son unos animales, pero... y separados? Ahi te lo dejo.

Y el comienzo de hoy me huelo que te va a encantar, tu me dirás! ;) un saludo y disfruta!

PD: tus deseos son ordenes con lo de las nueve colas xD ni que me espiases, bien visto xD

Sebastiantutu: buenas! Mil gracias, me costo mucho nivelarla, me alegra que te haya gustado porque es dificil hacer atractiva una pelea en un fic. Veremos si mantengo el nivel con el capitulo final, van a caer golpes como montañas.

Y sakura es vital, hoy lo veras! Un saludo y disfruta!


-aaaaaaaaaaa- personaje hablando

-aaaaaaaaaaa- personaje pensando

-aaaaaaaaaaa- Ser sobrenatural, dios, invocación hablando

-aaaaaaaaaaa- Ser sobrenatural, dios, invocación pensando.

RENUNCIA DE DERECHOS: Desde luego, no soy masashi kishimoto camuflado. Lo siento. El mundo Naruto le pertenece y se lo vende a quien quiera, actualmente está con boruto buscando algo de originalidad mientras plagia el argumento del Naruto original. Yo solo pongo esta historia en circulación, sin ánimo de lucro.


"Si te embarcas en un viaje de venganza, cava dos tumbas"

-Sigues siendo un baka…- declaró una voz femenina que hizo a su corazón sacudirse, violento. Hasta sordo reconocería esa voz…

-Sa… ¿Sakura chan?- balbuceó el rubio, repuesto del haz de luz que le había envuelto. Era… era Sakura. Pelo rosado ligeramente corto. Esos jade que tanto le gustaban. Incluso el vestido que llevaba el día de su muerte. Era ella joder, sin ojos grises o piel hecha de papel como la última vez… pero era imposible. Estaba muerta, era su única certeza con respecto a Sakura. La tuvo entre sus brazos, lloró por ella, visitó su tumba. ¿Era otro truco del sádico de su mejor amigo? Si lo era, no tenía sentido. Sasuke ya había ganado, y sabía tan bien como el rubio que Sakura era ya una vía muerta si le quería hacer sufrir. Mil preguntas, mil ideas se cruzaban en su mente… y, por tanto, solo podía hacer una cosa…- ¿pe… pero… co…como…? ¿Estoy muerto? Soy un… ¿fa… fa… ntas… ma?- Si, tener un ataque de pánico. Sakura se rió mientras su baka favorito palidecía y comenzaba a resoplar. Sinceramente, se imaginaba esa reacción de Naruto, y podría haberse presentado de una manera menos… brusca. Pero sabía que Naruto reaccionaría así siempre en esta situación, así que mejor ahorrar tiempo. Porque el tiempo era vital además…

-Si Naruto, soy yo… y no, no estás muerto.- el pobre Naruto quería balbucear algo más, confuso, pero Sakura simplemente tomó su rostro con sus manos de manera dulce, sonriéndole mientras fijaba su vista en él.- No es un truco baka… solo es mi segunda oportunidad…- le reveló, para luego acariciar ligeramente sus marcas de bigotes de las mejillas, esas marcas que siempre la habían llamado la atención, y que tantas cosquillas le hacían al rubio. Naruto no pudo evitar reírse ligeramente, mientras Sakura le sonreía de vuelta. Siempre preferiría una sonrisa de Naruto, eran inmensas, cálidas…- Soy yo, estoy aquí… contigo. Cuando Karin me liberó en la cripta uchiha, selló de nuevo mi alma para evitar que me volviesen a invocar… y lo hizo en esa pulsera que te regaló después…- Explicó la haruno, para dirigir su mirada al abalorio de plata de la muñeca derecha del rubio. El regalo de Karin, la pulsera que perteneció a su madre… y en la que había puesto a salvo algo muy importante para el uzumaki. La pelirroja lo había hecho a posta, sabía que la haruno estaba allí y que, si Naruto llevaba esa pulsera, podrían hablar. Quería ayudar al rubio a solucionar sus debates internos, y la mejor forma era logrando que hablase con su difunto amor. Se lo debía a ambos… al amor de su vida y a la mujer que salvó su vida...- Hubiésemos tenido esta conversación antes, pero no podía arriesgarme a salir si existía la posibilidad de que Kurama se liberase… habría absorbido mi alma mientras tú luchases contra él. Karin lo sabía, por eso te hizo prometer que no volverías a usar el poder del zorro sin pactar antes de darte la pulsera… y luego fuiste de inmediato a combatir contra Sasuke, no podía interrumpirte… pero, gracias a kami, al fin puedo hablar contigo sin riesgo, y en un lugar mejor que esa alcantarilla de tu paraje mental…

-Pe… pero… ¿dónde…?- preguntó el rubio, observando a su alrededor. Se encontraba con Sakura en un lugar familiar… el mar de color azul aguamarina, acariciando con su oleaje la fina arena de color crema suave… el sol, bañándole con calor, mientras la suave brisa marina recorría su piel con suavidad… ya había estado allí, incluso su mente acudía a ese lugar cuando quería un minuto de respiro. Cierto día, hace ya años… años que parecían eones… estuvo en esa playa. Estuvo en el descanso de una misión. Recordaba cómo Kakashi les dio el día libre después de escoltar a unos mercaderes al país del mar, para luego sentarse bajo un árbol a leer su libro, y el equipo 7 disfrutó, correteando por la playa, bañándose, jugando… siendo por primera vez niños en un mundo ninja, al menos Naruto. Compitió con Sasuke, habló con Sakura chan… en cierta manera, ese momento era su recuerdo más feliz. No había preocupaciones, no era huérfano, no tenía al kiuby… era… un ser humano, y no estaba solo. Por primera vez en su vida. Y por eso le sorprendía estar allí, ¿Cómo había vuelto?

-¿Te acuerdas de que Kurama te dijo que tras la muerte no hay nada?- Naruto asintió, mientras Sakura se dejaba acariciar por la brisa. El rubio vio sus mechones rosados mecerse al viento, y no pudo ni parpadear… siempre le había gustado ese color en combinación con esa piel de porcelana, surcada por algunas pecas en pómulos y nariz… realmente le gustaba todo de ella, pero esos pequeños detalles fueron lo que le llamaron la atención de la haruno. Nunca lo había visto en nadie más… Sakura le pilló mirándola así, y se sonrojó ligeramente… en su vida nadie la había mirado con la intensidad que la miraba ese hombre, la halagaba y la asustaba al mismo tiempo, la hacía sentirse única y no era capaz de entenderlo… tuvo que serenarse para seguir hablando.

"… Puede que tenga razón, yo no lo sé, pero… ¿y si se equivoca? ¿Y si hay algo? Imagínate el momento más feliz de tu vida, Naruto. Situación, compañía, clima… incluso pensamientos y preocupaciones. El momento que más cerca te dejó de la perfección… El mundo es imperfecto, lo sabemos tú y yo mejor que nadie, pero el otro lado no tiene porque ser así. Puede ser perfecto. Toma ese momento casi perfecto… una playa de arena blanca, con un sol radiante y aguas cristalinas, acompañada de tus dos mejores amigos… de ese pelinegro que cada vez está más cerca de sonreír, como tú siempre has querido… de ese baka que cada vez te hace sonreír más, como tú nunca te habías imaginado… toma ese momento, y piensa en lo que te alejó de la perfección. ¿Tuviste algo de frío por la brisa? Aquí ya no lo sentirás. ¿Te preocupaba algo? Eso ya es historia, aquí tienes todas las respuestas. ¿Por dentro comenzabas a tener dudas sobre por qué pensabas en cierto cabeza hueca y te sonrojabas desde que te salvó del una cola como si fuese uno de esos caballeros de los cuentos que te leía tu padre de niña? Ya las has superado, ya sabes perfectamente lo que sientes.

Creer en algo, no creer en nada… es filosofía Naruto, no ciencia. No hay respuestas, no hay elección correcta ni errónea, por lo que puedes crearla tú. Kurama cree en la nada, porque sabe que en la nada todos somos iguales y no hay dolor ni odio. Otros creen en un paraíso con vírgenes, otros en la reencarnación y la vuelta a empezar… yo nunca me lo planteé en serio cuando estaba viva. De niña pensaba más en maquillaje y dietas, de adulta en la medicina y en mi desastrosa vida sentimental. Pero, cuando morí, tuve tiempo para pensar. No pude ver el otro lado, kabuto se encargó de ello al reanimarme, y luego le pedí a Karin que me sellase en esa pulsera para evitar que me volviesen a usar para hacerte daño. Y, como tuve tiempo para pensar en lo que hay al otro lado, creé este lugar, mi propio "otro lado". Pensé en el momento más feliz de mi vida, uno donde estuvieses tú, y aquí te he esperado hasta que pudiésemos hablar. Se está bien aquí, es mi momento preferido… y, viendo tu cara, creo que ya tenemos algo más en común… para mí, el paraíso, la felicidad, son experiencias… un momento perfecto. No necesito mucho más..."

-Y aquí te he traído… ¿Por qué sonríes así, baka?- preguntó, divertida.

-Nada… es que, cuando la luz me envolvió, me esperaba otra charla deprimente con Kurama, y agradezco que no sea así… últimamente se repiten más que mis dattebayo…- comentó riéndose, contestando con otra risa Sakura.

-Ya… desde aquí podía oírle… No te negaré que estoy de acuerdo con algunas cosas que te dijo ese… zorro…- declaró mascando un cierto rencor hacia el biju, fruto del contenido de esas conversaciones con el que no estaba de acuerdo… sobre todo en el relativo a ella…- ...en lo de que luches hasta el final y no te dejes matar sobre todo… pero él solo ve oscuridad, yo quería aportarte algo de… contraste. Y hablando de ese zorro…- dijo con tranquilidad, acercándose al rubio sin apartar sus jade de esos zafiros. Naruto se quedó hipnotizado viéndolos, como siempre que le miraban, ese color verde rodeado de motas amarillas que se iba aclarando a medida de que se acercaba a la pupila… Naruto conocía el cuerpo de Sakura detalle por detalle, lo había memorizado punto por punto… pero su instinto gritó peligro a toda voz. Se la había hinchado la vena de su frente, justo como ocurría antes de…

-AUUUUCHHH…- gritó de dolor Naruto al recibir un capón made in Sakura haruno en toda la frente, uno tan fuerte que lo dejó en el suelo con un enorme chichón en la cabeza y dos cómicas cataratas de lágrimas en los ojos. Primero su madre, ahora Sakura, después seguramente Karin… ¿Por qué las mujeres de su vida le golpeaban a la mínima?- Iteeee… (duele)

-¡Y más que te debería de doler!- le chilló la fémina, rechinando los dientes por la furia mientras le tomaba de la pechera de los restos de su ropa.- ¿Se puede saber dónde estabas cuando repartieron sensatez, baka? ¿En el baño? ¿En el ichiraku? Es como si hubiese una competición para ser el hokage de los bakas y tú hubieses comprado todas las entradas, ¿Cómo se te ocurre entregar tu alma a ese puñetero parásito naranja? ¿No eres consciente de lo que eso significa?- le preguntó con rabia, centelleando sus ojos con furia, para luego apretar los labios mientras miraba esos zafiros. Se dejó embargar por lo que realmente la acongojaba, tanto que incluso sus ojos se aguaron ligeramente.- Si alguien se merece descansar cuando muera eres tú, Naruto…

-Sa… Sakura chan…- tartamudeó Naruto, intentando inventar una excusa creíble que consolase a la pelirrosada. Si ya le costó convencer a su madre de que estaba haciendo lo correcto, ahora veía que había subido de nivel de dificultad…- No… no podía vencer a Sasuke sin él. Es demasiado fuerte, no podía vengarte si…

-Como se te ocurra decirme que has hecho esa estupidez por vengarme te entierro un kilómetro bajo tierra a golpes…- le amenazó Sakura, con la vena de su frente palpitando. Naruto tragó hondo antes de decir la verdad… nunca se le dio bien mentir…

-Ne… necesitaba ese poder para salvar a todos… a Ino, a hinata, a baa chan, a…- se cortó de golpe y miró a un lado con vergüenza, no deseando decir el nombre que faltaba, su principal motivación para apostarlo todo y enfrentarse a Sasuke. Karin uzumaki. ¿Cómo debía de sentirse en este momento? Estaba frente al amor de su vida, explicándole el por qué de sus actos, pero sin atreverse a nombrar a la chica que había ocupado una parte del hueco que le dejó Sakura. Una buena parte además. Una parte de él se sentía culpable, miserable, le parecía muy pronto para haberse enamorado de nuevo, era como un insulto a la memoria de Sakura. Incluso esa misma parte veía necesario suicidarse nada más matar a Sasuke para honrar a la haruno… sin ella, no hay mundo en el que merezca la pena vivir. Así de simple. Pero… no podía evitar querer también a Karin, no podía dejar de amarla por la culpa… su culpabilidad luchó contra el corazón, y perdió estrepitosamente. Suerte que Sakura decidió romper ese debate interno, acercándose a él y envolviendo su cuello con sus brazos mientras le abrazaba y sonreía. Como le advirtió Ero sannin, esa chica era como su maestra, toda una tsundere: lo mismo te pega que te abraza.

-¿Por Karin también, quizás?- completó, acariciando sus cabellos de la nuca con los dedos, suavemente, calmándolo como solo ella sabía.- No te sientas culpable baka… me alegra que hayas encontrado a alguien. Lo que más me angustiaba era dejarte solo…

-Pe… pero Sakura chan… yo… yo te amo… no debería de…- Sakura cortó esa disculpa con un rápido beso en los labios del uzumaki, lo justo para que se callase. Por supuesto que quería besarlo más, devorar esos labios como si no hubiese un mañana… pero ella era médico, lo primero era sanar a su baka personal. Y sabía que un beso lo elevaría a las nubes el tiempo suficiente como para explicarle todo.

-Naruto, deja de culparte.- le ordenó la haruno, mientras Naruto recobraba la compostura tras ese beso… como lo había echado de menos…- te lo repito: me parece bien. Estoy muerta Naruto, debes de pasar página. Ser feliz. Si estuviese viva no dudes de que no quedarían de ti ni los huesos si te besas con otra…- reconoció Sakura, entrecerrando los ojos con ira reprimida. Solo de imaginarse a Naruto, SU Naruto, en brazos de otra…- Pero estoy muerta Naruto. Deberías de haber huido de todo, haberte fugado lejos, con ella, haber tenido hijos, ser feliz con una familia en lugar de ir a luchar solo… no quiero que estés solo… no te mereces estar solo…- confesó, acariciando de nuevo esos cabellos del rubio mientras posaba su palma izquierda en su mejilla. Observó fugazmente sus labios, para luego clavar sus ojos algo aguados en los de su rubio. La estaba costando horrores no hacer lo que en ese momento la reclamaba cada molécula de su cuerpo. Se acercó a los labios del rubio, y depositó un nuevo beso, uno con el que intentar transmitirle totalmente todo eso que le estaba diciendo. Esta vez fue uno intenso, uno más pasional que el anterior, que el uzumaki respondió de inmediato… no buscaba que el rubio no dijese nada esta vez, todo lo contrario, buscaba que le transmitiese mil emociones, que la pusiese de nuevo cada pelo de su cabeza de punta, la piel de gallina… lo que descubrió en el país del hierro, y que podría haber descubierto mucho antes si no fuese tan… ella. Y, aunque Naruto contestaba con pasión y sentía que la quería, notaba en él todavía un resquicio de culpa, de duda. Y se olía por qué era… se separó, acariciando la mejilla del rubio para mostrarle que no lo hacía por no estar a gusto.- Sigues pensando en lo que te dije en el país del hierro ¿no?

-…- como un niño pequeño que sentía vergüenza por una travesura, Naruto miró al suelo antes de responder. Sakura no pudo evitar sonreír… su Naruto, un niño en el cuerpo de un hombre para muchas cosas.- Es que… Sakura chan… no quiero… que lo hagas todo obligada. Quiero… quiero que seas feliz, que no te obligues a hacer nada por mi… y… y todavía no sé por qué fuiste tras él, si no te traté bien, si no querías…- Sakura volvió a callarle con un beso rápido. Podía hacerlo con un capón, o con un beso, ahora tocaba beso. Ya luego le daría un capón por ser un tontorrón y no pensar las cosas detenidamente…

-Naruto, no lo hice obligada… lo hice porque quise.- pudo ver que, aún con esta confesión, Naruto no abandonaba sus dudas. En cierta manera le entendía, tras esa desastrosa confesión falsa en el país del hierro, como para fiarse… y por otra parte, no lo asimilaba, ya que la razón de sus dudas era un síndrome de inferioridad ¡de él hacia ella! Naruto se sentía inferior a ella, como si fuese él quien no mereciese a la haruno y no al revés, ¿Cómo podía pensar así? Ella solo era una niñata sin belleza apenas, Naruto era el héroe de la aldea, de familia real, bondadoso, amable, de cabello rubio y ojos azules… estaba claro que, si alguien debía de hacer un esfuerzo por merecer al otro, esa era ella…- Mira, te lo explicaré de otra manera mejor… ¿Qué le dijiste a Karin antes de ir a konoha?- la pregunta pilló a pie cambiado al jinchuriki, ¿Qué tenía que ver una cosa con la otra?

-La… la dije que la quiero… y que me perdonase por dejarla sola para salvarla de Sasuke…- reconoció Naruto, para luego reírse Sakura ligeramente al ver que todavía no había caído en la cuenta.

-¿y qué ponía en mi nota?- Naruto iba a responder "perdóname", cuando frunció el ceño en un gesto de confusión muy infantil al caer en la cuenta de la similitud, sonriendo Sakura con diversión antes de besarlo de nuevo para quitarle algo del enfado.- ¿Ves como eres un baka? No fui porque no te quisiese, o porque le amase a él… ni porque hiciese algo contra mi voluntad, te puedo asegurar que lo que hicimos fue perfecto y me trataste como nunca nadie me ha tratado en mi vida… lo hice porque te quiero. Porque te amo Naruto. Porque te fuiste ganando cada molécula de mi memoria hasta que solo pude pensar en ti, y aún después de morir no puedo dejar de hacerlo… Soy… soy una mujer difícil Naruto… tienes muy mal gusto para enamorarte. Soy tosca, tengo mal humor, soy insegura, no provengo de un gran clan ni soy la más inteligente, ni desde luego la más guapa… y encima soy una baka. Una baka obstinada casi a tu altura… quizás por eso te fijaste en mi, porque somos tal para cual en ese aspecto… Me repetí como un mantra que Sasuke era el amor de mi vida, y me lo dije tantas veces que, cuando empecé a ver que eras tú el que me hacía sonrojar, intenté ignorarlo. Pero no pude, cuanto más lo callaba, más fuerte me lo gritaba mi mente. Eres tú Naruto, siempre has sido tú… siempre serás tú…- reconoció, dejándose envolver por los brazos de Naruto, sonriendo feliz. Ahora sí que ese momento era perfecto… esa playa, y Naruto envolviéndola con una sonrisa feliz. No pedía más a la eternidad.

-Pe… pero… ¿Por qué fuiste sola? Podría haberte ayudado dattebayo, podría…

-Fui sola porque quería ir sola Naruto… - reconoció con vergüenza.- Siempre… siempre me salvas tú Naruto. Contra shukaku, contra Arashi fuuma, contra Sora, incluso apareciste cuando pain atacó la aldea y yo grité tu nombre… me haces sentir bien cuando lo haces, segura por tener mi propio caballero de cuento, pero… quería… quería salvarte yo por una vez…- Naruto iba a interrumpirla, ¿Qué estupidez era esa? Sakura chan le había salvado mil veces, nadie había cerrado tantas heridas de Naruto como ella…- Lo sé, soy una baka… solo… solo quería que estuvieses a salvo… si hubieses venido, Sasuke podría haberte hecho daño, y yo no… no quería eso… Tengo… tengo que pedirte disculpas por esto Naruto, te has estado torturando con lo que pasó… y lo que ocurrió allí fue diferente a lo que te han querido hacer creer…- explicó, preparando un genjutsu para mostrarlo mejor.

(Flashback inicia)

Como si fuese ella, el rubio pudo verlo todo. Incluso oía los pensamientos de la ojijade. Sakura se levantó con algo de pesadez tras dar ese potente golpe. Los nudillos la dolían, incluso se había roto un dedo en el impacto; y su piel ardía, fruto del sobreesfuerzo y del exceso por usar el chakra de su sello. La daba rabia haber tenido que usarlo todavía inmaduro, seguramente había perdido meses, o incluso años, en su avance para desbloquear el byakugou no in y alcanzar a su maestra, pero la ocasión lo ameritaba. Había vencido a Sasuke uchiha. Si, ella, el estorbo del equipo 7, había vencido al legendario vengador. Era cierto que Sasuke estaba cansado de su anterior combate contra danzo y Kakashi, pero, aún cansado, el pelinegro era de los guerreros más poderosos del mundo. El raikage y gaara podían dar buena cuenta de que, aún sangrando por un ojo, ese hombre era peligroso. Un mal paso y ese fuego negro la habría devorado… una mirada mal dirigida y habría acabado en un tsukuyomi… un tropiezo y ese espectro púrpura la habría aplastado.

Pero había vencido. A su alrededor, como copos de nieve, caían los trozos de cristal que en su día compusieron el susanoo del pelinegro, reventados bajo el puñetazo más fuerte que había dado en su vida. Intentó normalizar su respiración mientras enfilaba su objetivo… Sasuke se levantaba a duras penas, tosiendo sangre, con su ojo izquierdo inundado en rojo. Derrotado a falta de un golpe. Y la haruno corrió hacia él dispuesta a dárselo. Un último golpe, y todo se habría acabado. Naruto estaría a salvo. Su Naruto estaría a salvo. Pensó en él de la que se preparaba a la carrera… ¿la perdonaría? ¿La perdonaría por dejarlo atrás y acabar con su mejor amigo, haciéndole incumplir esa estúpida promesa? Sabía que no sería capaz de asimilarlo, quizás incluso el muy baka se sentiría culpable, quizás la odiase… ¿Entendería que era necesario para asegurar que estuviese a salvo? Porque, mientras Sasuke viviese, Naruto lo perseguiría… al igual que el uchiha lo enfrentaría. Era inevitable, como la gravedad, dos cuerpos celestes continuamente en órbita. Y todo eso acabaría con una muerte… o incluso la de ambos. No, no podría soportarlo. No podría soportar perder a ese cabeza hueca. Tenía que poner fin a todo esto… por ella… por él. Por todos.

Dispuso su puño a punto de finalizar la carrera, comenzando a acumular sus últimas porciones de chakra. Un último golpe y ese puñetazo reventaría su cráneo como un melón, su torso como simple cristal. Lo destrozaría. Contempló a su antiguo amigo mirarla, apretando los dientes al intentar mover su agotado cuerpo… no iba a lograrlo, estaba sin aliento, casi entregado. Iba a ser el fin de la vida de Sasuke uchiha. Cegar una vida… nunca lo había hecho. La habían entrenado para hacerlo, conocía la mecánica… y ella aún así nunca se había sentido a gusto con ello. Ella quería salvar vidas, no terminarlas. Era médico, no un verdugo… no era una asesina. Podía matar si la obligaban a ello, ya lo vio con sasori de la arena, pero asesinar a alguien vencido era algo diferente. Ella era una buena persona, y esto era una ejecución. Lanzó su puñetazo intentando centrarse, pero todas sus dudas y miedos afloraron. Sus recuerdos con sus dos mejores amigos, el dolor que sentiría Naruto cuando Sasuke muriese, la posibilidad de que la odiase, sus manos manchadas de sangre humana… todo apareció en su mente y provocó un segundo de dudas. Un segundo que la hizo fallar, puesto que alguien como Sasuke solo necesitaba eso para reponerse.

Sintió como ese puñetazo que, teóricamente, debería de haber reventado al pelinegro, solo encontró aire, y acto seguido una mano aprisionó su cuello. Una mano masculina, fuerte, fría y áspera… la mano de Sasuke, igual de gélida y agresiva que su dueño. Intentó liberarse, pero no tenía apenas chakra, y aquí no podía usarlo para aumentar su fuerza. Podía usarlo para maximizar un golpe liberando su energía de una vez, pero no para aumentar su fuerza en sí… su fuerza era la de una mujer normal, sus golpes eran lo demoledor, así funcionaba el estilo de puño divino de Tsunade Senju. Y, para colmo, Sasuke se estaba recuperando a pasos agigantados, absorbiendo un chakra tan oscuro que la erizaba la piel entre escalofríos al sentirlo… un chakra que la recordó al de Naruto cuando desarrolló el manto de cuatro colas. Un chakra hecho de odio, de dolor. Contempló con esfuerzo como el pelinegro la miraba con esa sonrisa arrogante, desesperada por liberarse, frustrada por ser tan estúpida de haber dudado en el último instante… maldiciendo no ser una asesina despiadada.

-No está mal Sakura… casi lo logras…- reconoció el uchiha sin borrar esa expresión soberbia, para luego mirarla de arriba abajo con interés. Sakura sintió asco aún con la mano del pelinegro asfixiándola…- Puede que si que valgas para esposa uchiha…- sugirió, convencido de su triunfo.

Sakura no pudo reprimir su mueca de asco, aún cuando tenía la mano del vengador alrededor de su cuello apretando inmisericordemente. Ahora la prestaba atención.. era irónico, la Sakura de doce años habría incluso sonreído a pesar de las circunstancias… su declarado amor eterno al fin cediendo a sus encantos... La actual solo deseaba partirle la cara a ese engreído. Podía ver su futuro como esposa uchiha… un útero andante. Sasuke no permitiría que su esposa estuviese a algo más que a vigilar a la progenie, la tendría encerrada en casa, cocinando, limpiando para él y para los futuros hombres uchiha. Sakura lo descubrió con amargura en una de sus muchas noches pensando en Sasuke tras abandonarla: Sasuke solo respetaba el poder. Y, al mismo tiempo, no toleraría que su mujer fuese más fuerte que él, sería un insulto a su orgullo. Sasuke quería vasallos, no aliados, así que seguramente la obligaría a abandonar su carrera médica. Y dudaba que fuese alguien hogareño, probablemente la dejaría sola la mayor parte del tiempo. Y todo esto sin contar lo más importante… había descubierto que amaba a otro hombre.

Y ese último pensamiento la recordó lo terrible de su situación. Había perdido, y ahora era rehén de su enemigo, rehén de Sasuke. No temía por su seguridad personal… era una kunoichi al fin y al cabo, incluso habían sido entrenadas para soportar una violación sin sufrir traumas. Sin contar que Sasuke no era de esos, dudaba que al uchiha le interesase mujer alguna… y por eso era mucho peor. Sabía lo que haría: la induciría a un genjutsu para hacerla manejable. No podría defenderse, no tenía apenas chakra. Y, una vez sumisa y obediente, sería el cebo perfecto para el plato principal… Naruto. Madara quería a Naruto, y Naruto tenía una debilidad conocida por cualquiera con un poco de perspicacia: ella. El uzumaki se pondría en riesgo mil veces por ella, abandonaría la seguridad de su escolta e iría allá donde estuviese Sakura. Y, allí, le tenderían una trampa, y lo podrían vencer. Quién sabe, incluso podrían obligarla a matarlo usando ese infernal sharingan… La haruno había pensado en ello de la que trazaba su plan, y tenía claro lo que debía de hacer… evitarlo a cualquier precio.

-Urgghhh… me… temo… que Naruto… urgghh… te ha ganado en eso… también…- declaró Sakura con esfuerzo por tomar aire, apretando los dientes Sasuke con rabia. Sasuke tenía pocas debilidades, y su hermetismo no ayudaba a descubrirlas. Pero Naruto había descubierto una, seguramente sin saberlo el muy baka: si herías el orgullo de Sasuke, su genio se volvía vivo… y su mente lenta. Sakura lo había hecho a propósito, sabía que debía provocarle para que no cayese en la cuenta de que, si la usaba de cebo, tendría a Naruto. Un simple genjutsu, no necesitaba más. Y sabía que había algo que encendía al témpano de hielo uchiha… perder ante Naruto. Era como la gravedad: rivalidad EN TODO. Y no iba a negar que quería de paso darse el gusto de decírselo a la cara… quizás ese detalle la ayudó a dar el paso definitivo sin miedo- Debe de… urgghh… joder mucho… ser siempre el segundo en todo…

Y, en ese momento, pudo ver que había dado al uchiha un golpe más mortífero que mil puñetazos. El rictus del pelinegro se tensó, intentando asimilar esa última frase. Ser el segundo en todo. Estar siempre a la sombra de alguien mejor, primero de itachi uchiha, y luego de ese niño rubio que llegó a considerar poco más que una cucaracha en la academia. Perder… y esta vez, ante un perdedor declarado. Sakura era un resumen de su historia: Sasuke empezó en la cumbre, contando con la total sumisión de la haruno, para ahora ver como ese rubio que no era ni tan siquiera digno de respirar el mismo oxígeno que el pelinegro le adelantaba palmo a palmo, sin frenarse. El amor de Sakura, su propio nivel de poder, su papel en el futuro shinobi… la historia de la cigarra y la hormiga. Su primera derrota confirmada ante el dobe: un niño sin talento le acababa de robar a la primera mujer que había reconocido como digna de ser uchiha. Realmente, Naruto había logrado victorias por sí mismo… Sasuke apenas alguna. Itachi se dejó vencer… Naruto se dejó vencer. Por eso era el segundo siempre… y eso le llenó de rabia. Una rabia incontenible, gutural, cruda… homicida. Con sus ojos desencajados, enfiló su nodachi al pecho de esa advenediza, y Sakura cerró los ojos con una suave sonrisa. Jaque mate. La atravesó con un grito de furia, y, mientras su cuerpo comenzaba a fallarla, Sakura solo pudo pensar una cosa…

-Lo siento Naruto… no había otra forma… te… quiero…

(Flashback fin)

-Eso fue lo que ocurrió, baka…- intervino Sakura, ya fuera de la visión. Naruto miró al suelo, absorto, intentando asimilar lo ocurrido, la respuesta que llevaba buscando como un náufrago busca la tierra desde que perdió al amor de su vida, el significado de ese "perdóname"… Sakura chan le amaba. ¿Cómo pudo ser tan estúpido como para dudarlo? Si hasta él había hecho lo mismo por Karin…- Si me hubiesen capturado, me habrían usado de cebo para capturarte a ti… no podía permitirlo, y lo asumí cuando decidí enfrentarme a él… prefiero morir a provocar tu muerte. Así que deja de culparte. No podemos cambiar nuestros errores… yo no puedo volver a la vida y golpear mejor a Sasuke… tú no puedes deshacer tu pacto con Kurama… podrías incumplir tu palabra, pero te conozco demasiado bien… ¿me equivoco?

-No…- Naruto apretó los dientes, mirando a un lado ante ese tanteo de la pelirrosada. ¿Romper su palabra? Imposible. Su palabra era su única posesión valiosa.

- Me lo imaginaba… así que te tendré que esperar aquí hasta que termines de pagar tu trato con el diablo…- le comentó, arrimándose a él con una sonrisa amable, para luego acercarse a susurrar a su oído.- Y, con suerte, también me reuniré aquí con Karin y tu madre… así, cuando vengas, te podremos las tres explicar lo que opinamos de tu brillante idea de pactar con el demonio…- comentó con una serenidad tan aterradora que el rubio tragó grueso… joder, ESO SÍ QUE SERÍA EL INFIERNO. Sakura separó ligeramente su rostro, sinceramente divertida por esa reacción del uzumaki. Adoraba aterrarle de vez en cuando, realmente, después de lo que iba a pasar con el kiuby, no iba a castigarle… bueno, no demasiado tiempo… solo iban a darle una bienvenida fuerte y ya...- Pero antes… tienes que vencer a Sasuke…

-Sa… Sakura chan… es imposible…- explicó Naruto sobre esa última orden, sintiendo de nuevo miedo. Miedo al fracaso inevitable.- Tiene a los nueve biju, y ha podido revivir después de que le matásemos Kurama y yo… es… es demasiado fuerte. He llegado demasiado tarde a konoha…- Naruto recordó además otro detalle que lo hizo apretar los puños con frustración.- Sin contar que me ha dejado parapléjico… no puedo moverme, es el fin…- Sakura volvió a interrumpirle con un beso, sin borrar su cálida sonrisa.

-También lo de estar ciego era una barrera insalvable, y fíjate lo que le has hecho… Si esa katana te impide regenerar esas vértebras, manda a un clon que te la quite y listo.- sugirió, apretando los labios Naruto.

-Sin poder mover las manos no puedo hacer el sello del kage bunshin…

-Si hubieses prestado más atención en la academia, en lugar de pedirme los apuntes para intentar conseguir una cita conmigo, sabrías que el sello solo es un apoyo, un conducto de lo verdaderamente importante. No es realmente necesario si recuerdas a la perfección lo que hace tu cuerpo al invocar la técnica… y, después de quince años, creo que ya te harás una idea de cómo funciona tu kage bunshin…

-Me… me matará antes de que pueda…- intentó excusarse, pero Sakura le interrumpió.

-Naruto, podría haberte matado una decena de veces en ese combate, pero no la ha hecho… tú y yo le conocemos, ¿no lo ves?- le preguntó, mientras Naruto apretaba los labios. Algo en su interior llevaba gritando que no encajaba la forma de actuar de Sasuke, que excedía de la simple locura… pero, aún teniendo razón Sakura, no era tan fácil… La haruno pudo volver a ver ese miedo al fracaso en el rostro de su rubio, y decidió darle un último empujón.- Naruto, deja de tener miedo. Si has perdido ha sido por no confiar en ti mismo: has acabado creyendo a ese zorro en lugar de ver la verdad. No eres fuerte gracias al kiuby… lo eres a pesar de él. Cualquier otro habría sucumbido al odio, cualquier otro se habría vuelto una bestia esclava del demonio del fuego… pero tú no. Tú lo has frenado, y lo has hecho desde el mismo día de tu nacimiento. Eres el más fuerte del equipo 7… eres el más fuerte del continente… mi baka favorito.- declaró, besando de nuevo esos labios mientras el uzumaki la regalaba una sonrisa feliz. Tenía razón… el amor de su vida tenía razón. Tenía que luchar como Naruto uzumaki, no como el jinchuriki del kiuby… el jinchuriki del kiuby podía perder contra Sasuke… Naruto uzumaki, en cambio, no podía perder. Siguieron besándose, durante tanto tiempo que ambos se olvidaron completamente del mundo… pero no podían estar eternamente allí. Había un continente que salvar, y la fémina debería de ser responsable por los dos. Se separó ligeramente, saboreando ese momento, feliz tras esperarlo tanto tiempo… el paraíso es un momento… uno como este. Fijó sus jade en él, dejándose inundar por esos océanos que eran los ojos de su rubio. Ahora sí que estaba listo… ahora sí que era invencible.

-Cumpliré mi promesa, Sakura chan. Le traeré de vuelta a konoha… por ti.- declaró Naruto, sintiendo por sus venas una fuerza aún más potente que el chakra rojo… la fuerza que da la motivación. Aquello que mueve el ingenio humano. Sakura sonrió aún más, para luego abrazarlo, dejando que esa fragancia a roble del uzumaki la embriagase. Necesitaría cada detalle, la espera sería larga y le echaría de menos cada segundo, pero compensaría… Naruto nunca la fallaba. Ojalá pudiese ella hacer un trato con el demonio para cambiarse con el rubio y salvarle de esa batalla, pero no podía… era la batalla de Naruto. Su última batalla.

-Lo harás… y, si te ves en apuros, recuerda… nunca estás solo, por eso eres más fuerte que Sasuke. Yo te espero aquí, en nuestro momento…- finalizó, sonriendo mientras todo volvía a brillar. Lo último que vio Naruto antes de cegarse fueron esos jades, junto a una promesa.- … te esperaré el tiempo que sea necesario… baka.

El rubio abrió sus ojos privados de visión, volviendo al mundo exterior. Volvía a konoha, a los restos de la misma al menos. Desde el suelo pudo sentir los edificios ardiendo, las calles estaban seguramente destruidas… incluso podía imaginarse los restos destrozados de los rostros del primero y del cuarto, usados como proyectiles en su batalla contra Sasuke. Y podía sentir el chakra del vengador cercano, mientras le oía reír. Contemplaba todo y reía, viéndose vencedor. Había sido una batalla espectacular, digna del gran vengador, incluso le había costado su vida y un izanagi con el ojo de su difunto hermano, un sharingan de la rama real. Naruto era espectacular, un digno enemigo que merecía esos sacrificios, pero al final había caído. Y el premio era el mundo. Lo podía sentir, podía sentir su chakra en aumento, volviéndose más denso y oscuro… mucho más fuerte. El dolor de Naruto al ser atravesado de lado a lado por su katana le había dado una enorme cantidad de fuerza. Si, había merecido la pena. Ahora era más fuerte, y lo sería aún más cuando lo volviese a hacer sufrir, una vez… y otra… y otra. Una nueva era comenzaba… un nuevo dios había nacido.

No podía permitirlo… Naruto no podía permitirlo. Su derrota era la derrota del mundo libre, su derrota significaba el fin de konoha y del mundo ninja. Tenía que seguir luchando, todo volvía a depender de él. Intentó comunicarse con Kurama, pero le fue imposible. Seguramente por culpa de su herida, que bloqueaba su sistema nervioso y le impedía al biju enviar algún mensaje al cerebro del uzumaki. Ya lo percibió en el valle del fin cuando Sasuke le partió el cuello: segundos de absoluto silencio hasta que el zorro regeneró la herida y volvió a hablarle. Ahora, esa herida le impedía continuar, herida que el zorro no podía regenerarle porque una gigantesca hoja de acero seguía atravesando sus vértebras. Tenía que recuperarse, tenía que sacar esa hoja de su cuerpo… pero sus brazos no respondían. No podía mover más que su rostro, poca contribución teniendo en cuenta que no tenía visión. Pero necesitaba ayuda, que alguien le quitase esa katana… necesitaba a sus clones. Con uno bastaría, pero no podía hacer sellos. Entonces recordó el último consejo de Sakura. El chakra era lo importante, no el sello… el sello no era más que la forma normal de canalizar el chakra, como un vaso que contiene agua… podías cambiar de recipiente. Y si el sello no era lo importante… podía convocar clones.

Se centró en la sensación, en lo que ocurría cuando usaba su técnica fetiche. Siempre sentía lo mismo: el chakra surgía de su interior y comenzaba a acumularse en su piel, como si fuese electricidad estática. Se revolvía, adquiría consistencia hasta el extremo de evaporar su propio sudor y generar humo y, de pronto, ese chakra era expulsado de su cuerpo y aparecía un clon a su lado. Se centró en esa sensación, la recreó en su interior, ordenó a su chakra hacerlo de nuevo… surgir de su interior, envolverlo, recorrer su piel… Lo podía percibir en su rostro, como se calentaba por el chakra acumulado… estaba funcionando. Pero todavía necesitaba un último empujón para ser expulsado y generar ese clon, una última orden, algo parecido a un sello… y sonrió cuando se le ocurrió una manera de hacerlo. Nunca un ciego había aprovechado tanto sus ojos… Con lentitud, parpadeó marcadamente. Solo necesitaba una señal… y no era necesario que fuese con las manos. Mientras, un zetsu se acercaba a Sasuke de entre los escombros, con solo un sharingan en sus cuencas.

-Gran victoria, uchiha sama…- halagó con servilismo, mientras se arrodillaba y le ofrecía el otro de sus sharingan, que venía portando en sus manos. Una vez se lo pusiese, volvería al inicio de su pelea y dispondría de otro izanagi, pero esta vez con Naruto incapacitado. La gran jugada de Sasuke, morir y matar sin perder nada realmente. Victoria a coste cero.

-Si… ahora dame ese sharingan y volveré a llamar a mis escl…- iba a decir, cuando tuvo que dar un paso atrás por instinto. Una katana, su propia katana para ser preciso, atravesó volando el aire hasta empalar por el pecho al infortunado zetsu. El cuerpo inerte del ser cayó al suelo, sin vida, arrojando el sharingan a unos metros. Sasuke miró sorprendido el ojo con el sharingan rodar unos segundos, hasta ser también atravesado por un kunai, justo en la pupila entre los tomoes. Ese disparo provenía de su espalda… Se dio la vuelta con una ceja arqueada, viendo que, donde antes estaba Naruto inerte, ahora había dos Naruto. Uno de ellos era claramente un clon, el autor de los disparos, que inmediatamente se dispuso en posición de loto y desapareció en un haz de luz amarilla. El otro era el propio Naruto, que se levantaba lentamente, mientras su pecho descubierto mostraba una herida recién regenerada. Pero, por lo demás, preparado para una nueva batalla, con su chakra recargado y ese biju dispuesto para otro asalto. El uchiha volvió a sonreír con sadismo a esos ojos rojos con pupila rasgada.- Te dejo ciego y consigues volver a ver… te dejo parapléjico y consigues levantarte… ¿Nunca te vas a dar por vencido?

-Nunca… La próxima vez córtame la cabeza y quema el resto…- sugirió con dejadez el uzumaki, triscando su cuello tras erguirse. Sasuke se rió con desdén descartando esa opción, gesto que captó Naruto.

-¿Y acabar con esta lucha tan divertida? No… mejor subimos de intensidad… reservaba esta sorpresa para rematar al resto de naciones ninja, pero creo que te has ganado verla antes… disfruta de lo ganado, dobe.- declaró, temblando de nuevo la tierra.

El gedo mazo comenzó a revolverse, mientras sus ocho ojos casi se salían de sus órbitas y lanzaba un grito al aire. Pronto abrió grotescamente la boca, para vomitar en el suelo una extraña sustancia lodosa de color gris, una sustancia que comenzó a revolverse en el suelo hasta formar ocho figuras del tamaño de decenas y decenas de metros. Frente a Naruto y a espaldas de Sasuke, los nueve biju formaban, preparados para el combate, dominados por el rinnegan como mostraban sus ojos púrpuras anillados. Shukaku con su gran cola de arena, el sanbi con su gigantesco caparazón, el Gobi con sus largas patas de caballo, el hachibi y sus inmensos tentáculos... No había ejército ni nación en el continente capaz de enfrentarse a los nueve biju juntos, los perros de caza del futuro shinobi no kami, una fuerza capaz de borrar una aldea del planeta en un día, preparado para atacar a esa hormiga de pelo rubio que les hacía frente, como les había ordenado su señor. Una visión terrorífica, que incluso hizo hablar al tercero en discordia en esta batalla.

-Si se lo dices a alguien lo negaré todo, pero… ese chiquillo uchiha es bastante impresionante… Nos ha preparado una buena trampa, hasta tiene a mi otra mitad… y creía que madara era insuperable…- murmuró con un gesto serio el gran zorro de nueve colas, respondiendo Naruto con ironía y una risa burlesca.

-¿tanto miedo te dan nueve biju?- el kitsune se rió por el comentario, entre ofendido y divertido por el sentido del humor de su jinchuriki.

-¿Yo miedo?- preguntó con su voz gutural, comenzando a iluminarse su lomo con virulentas llamas naranjas mientras Naruto contemplaba el espectáculo desde el suelo. Era como ver moverse a una montaña en llamas, desde niño Naruto tenía claro que el kiuby era tan aterrador como alucinante.- ¡Mis garras son muerte, mis colmillos montañas, mi fuego derrite acero, roca y carne! Mis hermanos no son nada en comparación con mi poder, y menos con argollas al cuello… si estuviesen libres podrían darme guerra unos minutos, pero así son solo carne… es un insulto ver a mi otra mitad convertida de nuevo en un perro doméstico por culpa de un uchiha.- declaró con desprecio el biju, observando a su otra mitad… tan sumiso, tan pequeño… tan débil.. el kiuby necesitaba odio, y en ese estado no podía sentirlo, solo obedecer, ergo no era más que una bestia famélica.- El problema cachorro es que a mis hermanitos hay que unirles a tu amigo psicópata con su ojo de dios… Los diez juntos son un grano en el culo...- explicó el biju, dando cuenta de lo obvio. Si combatían a los biju, el rinnegan les destrozaría. Si enfrentaban al uchiha, los biju los despedazarían. Estaban en una clara desventaja, pero Naruto no parecía verlo así. Solo sonreía en su paraje mental mientras miraba al zorro… era extraño verlo nervioso, y sabía que la mitad del discurso había sido fanfarronería. ¿Podría con sus nueve hermanos a la vez? No sabía qué decir, Naruto fue consciente del poder de shukaku hace años y sabía que era monstruoso a pesar de ser solo una cola, pero Kurama estaba más fuerte que nunca… quizás pudiese, pero estaba claro que no le resultaría fácil. En definitiva, tocaba arriesgarse…

-Tienes razón Kurama… tú te encargarás de tus hermanos, y yo mientras distraeré a Sasuke.- sugirió, abriendo los ojos con sorpresa el biju, para luego mirarlo con suspicacia.

-Al otro lado no hay nada, te recuerdo, así que no entiendo por qué tienes prisa en morir…- le dejó caer el nueve colas, pero Naruto ni se inmutó. Parecía tranquilo, incluso confiado… y Kurama reconocía ese gesto. El mocoso tenía un plan…- Sabes que, si yo me encargo de los biju, no podré ayudarte lo más mínimo, necesitaré toda mi fuerza. Ni tan siquiera podrás convocar mis ojos… ¿Cómo tienes pensado enfrentarte sin ojos a un rinnegan? Ese chico te matará…- inquirió, mirando desde arriba al uzumaki. Pero, en lugar de una respuesta, se encontró con el rubio tendiéndole el puño para chocarlo. Arqueó una ceja, mientras el rubio sonreía con tranquilidad.

-No lo hará, creo que sé lo que le ocurre… aguantaré hasta que tú derrotes a los biju… y si shukaku te vence prometo no contárselo a nadie…- pinchó al kitsune, que sonrió con desdén a la broma.

Como si ese mapache gordinflón tuviese alguna oportunidad. Pero tenía que reconocer que ese chico era osado… y apreciaba la osadía. Chocó su puño suavemente con el del rubio, y entonces se rió al entender el plan del uzumaki. Bastaba el simple contacto entre ambos para transmitirse ideas y emociones, y el rubio le estaba transmitiendo su idea sobre Sasuke ahora. Por lo que parecía, a Naruto le gustaba apostar… como a él mismo sinceramente, al fin y al cabo, le había dado su poder por una apuesta personal también… cuánto tardaría en echarse atrás y traicionarlo una vez lograse lo que quería, concretamente. Qué demonios… hacía mucho que no tenía una buena batalla. En el exterior, el rubio se mordió su pulgar, para luego posarlo en el suelo mientras Sasuke lo miraba con una ceja arqueada… no era capaz de decir una sola invocación del rubio que fuese más fuerte que sus biju, ni todo el clan gama junto podría con uno de ellos, como mucho podría ralentizarlos a costa de la vida de gamabunta y sus guerreros, pero no mucho más… Una inmensa nube de humo, más grande que la de una invocación normal, envolvió al jinchuriki, permaneciendo Sasuke tranquilo y con los brazos cruzados, esperando una decepción. Pero, de la inmensa nube de humo salió algo mucho más grande de lo que se esperaba. Y, desde luego, no era decepcionante.

Con un gigantesco rugido, un inmenso kitsune de nueve colas surgió de la invocación. El kiuby… gracias a su pacto, Naruto podía materializar al kiuby con una simple invocación. Era jodidamente enorme, mucho más de lo que recordaba después de su última visita al paraje mental del rubio. Tranquilamente doblaba en tamaño a sus biju, y desprendía por cada poro una sensación de odio primigenio, de poder inagotable. Su pelaje mezclaba cabellos marrón rojizo con intensas flamas naranjas, y de su boca asomaban dos hileras de brillantes y afilados colmillos. El suelo temblaba a su paso, incluso el aire se volvía pesado ante la influencia de su chakra lleno de odio… el kiuby en su máximo poder, más alto que el monte hokage, más salvaje que el mar… ¿en serio era capaz Naruto de retener a un ser así en su interior? Era demencial, aún con el sello de la parca en su vientre. Y parecía que su colaboración era total, ¿Cómo lo había logrado?

El kiuby atravesó la distancia que le separaba de los biju en un suspiro, corriendo con sus cuatro extremidades y sus nueve colas al viento hacia sus hermanos, que, sorprendidos por su aparición y sin recibir órdenes expresas de un también sorprendido Sasuke, no pudieron reaccionar a tiempo. Kokuo, el caballo delfín de cinco colas, recibió un zarpazo en el rostro tan sumamente potente que perdió media cara entre un mar de sangre, y su grito de dolor se vio ahogado cuando otro zarpazo le atravesó el pecho desde abajo. De la que caía al suelo, el kiuby tomó su cuerpo moribundo en el aire y lo estrelló contra el biju de su espalda, la babosa de seis colas conocida como saiken, que se cayó hacia atrás por el impacto del cinco colas empuñado por el nueve colas como escudo. Kurama aspiró, iluminándose el interior de su boca con una potente luz naranja, y descargó un inmenso torrente de llamas sobre sus dos hermanos sin más miramientos, destrozando incluso los restos de los edificios colindantes por la potencia del ataque.

La babosa no pudo ni gritar de dolor, su cara fue incinerada a pesar de que su composición corporal de agua intentó defenderla, y pronto su piel pasó de un blanco suave a un negro calcinado, quedándose inerte bajo el cuerpo del caballo delfín mientras Kurama rugía al aire con fuerza. Dos biju, once colas, en diez segundos llenos de brutalidad… el depredador apex del continente era libre. Una inmensa cola de tono marrón, la de shukaku, impactó contra el costado del zorro, haciéndole trastabillar, mientras una bijudama del dos colas impactaba en su lomo y le hacía gritar de rabia, para luego ser arrastrado hacia el monte hokage por el inmenso caparazón del tres colas. Ya había realizado su ataque sorpresa… ahora era una batalla a brutalidad pura, siete biju contra uno. Kurama tenía la fuerza bruta y el tamaño, los biju el número y las colas… ¿Quién vencería? Mientras, Sasuke uchiha se repuso del espectáculo y miró a su amigo, que esperaba tranquilo, sin visión, entre los escombros. El rubio no tenía prisa, sabía que se trataba de aguantar… ser el último hombre en pie, su principal virtud.

-Impresionante…- murmuró Sasuke con respeto, para luego mirar al rubio, que sonreía con orgullo a pesar de no poder ver el espectáculo.- Pero tu mascota no tiene posibilidades…

-¿Qué es más fuerte? ¿Muchos separados…- expuso el uzumaki, abriendo su palma izquierda con suavidad.- …o uno, solo pero unido?- ahora mostró su puño derecho, y Sasuke lo entendió de inmediato. El kiuby de Naruto era una bestia fuerte y bien alimentada, el resto del biju bestias subyugadas y famélicas. No estaba tan clara la victoria de sus esclavos.

-Entiendo… aunque tu apuesta presenta un problema…- contestó, mientras Naruto tomaba un trozo de hierro alargado y requemado de entre los escombros a modo de arma. Sasuke no pudo evitar reírse mientras arrancaba su arma del pecho del difunto zetsu.- ¿En serio te vas a defender de mi katana con un trozo de hierro? Estas desarmado… sin visión… sin esperanzas… ríndete, y puede que tu tsukuyomi sea más amable que el del resto...- le ordenó, pero Naruto lo ignoró por completo. Y, para su sorpresa, sus párpados de volvieron naranjas, desarrollando el modo sabio tras acumular su clon de hace unos minutos suficiente energía natural. Seguía sin ver, pero ahora disponía de más chakra… ¿Qué estaba tramando?

-No me vas a matar Sasuke…- declaró el rubio, arqueando una ceja el uchiha mientras apretaba los dientes. ¿Que no? Si el rubio seguía vivo era solo por su piedad…- Contra ti no me hace falta ver además, y menos siendo un sennin…- expuso, para luego brillar con una tenue luz blanca el trozo de hierro que usaba como arma. Naruto dio un golpe con él a una roca cercana, y esta se partió en dos de forma limpia, sorprendiendo más al pelinegro.- Y en cuanto a lo de desarmado… un usuario de futon nunca lo está. Venga Sasuke, ven con todo si lo tienes tan claro… todavía tengo más sorpresas para ti.- amenazó, pasando una sola idea por su cabeza… debía de aguantar hasta que Kurama venciese su combate… solo debía de aguantar.

Sasuke entrecerró los ojos, oliéndose otra trampa… Naruto ya le había sorprendido al inicio de su batalla, cuando se sacó unos nuevos ojos de la manga y casi le destripa… y después, con su manto rojo hiperdesarrollado. Ahora parecía que, de nuevo, tenía algo preparado. ¿Por qué revelarle su arma de futon tan pronto? Y sus habilidades de sannin… apenas había leído sobre ello, pero sabía que el chakra de los sapos había sido determinante para vencer a pain… ¿Sabía Naruto algo sobre su ojo divino que él no sabía? Por kami, ¿Por qué estaba tan sereno? No sentía ira, ni odio en él. Cualquiera diría que el rubio estaba entregándose a su muerte, pero Sasuke conocía a Naruto… el uzumaki solo sabía remar contracorriente, nunca se dejaba llevar. El vengador todavía no había atacado por una única razón… temía una nueva trampa. Un momento, ¿temía? ¿Él, el emperador del rinnegan, el futuro dios del continente, temiendo a ese perdedor? Era imposible… pero, si no tenía miedo, ¿Por qué la mano de su katana sudaba? ¿Por qué apretaba los dientes? El uchiha se sacudió esa sensación de encima, cargando contra el rubio. Era imposible que tuviese más trucos, su as en la manga en ese momento estaba luchando solo contra sus biju… Naruto estaba solo, y era vulnerable. Solo debía de rematarlo.

Llegó a la altura del uzumaki y lanzó un potente gancho de izquierda… y el rubio movió su cabeza lo justo para esquivarlo. Podía ser suerte, o quizás se debía a esos párpados naranjas, su rinnegan le revelaba que el rubio estaba emitiendo chakra a su alrededor, quizás esa especie de aura le advertía, no podía saberlo, pero tenía clara una cosa… Naruto no había respondido. No, simplemente había esquivado, ignorando el hueco en la defensa del pelinegro. Estaba claro que no podía ver… o que no le interesaba golpear. El uchiha ignoró eso último y volvió a lanzar otro ataque, esta vez primero con un amago de golpe con su zurda para luego cortar con su katana el vientre el rubio. Y, para su sorpresa de nuevo, Naruto no cayó en la trampa. Se dejó golpear con su amago y, cuando el golpe mortal iba a darle, interpuso su trozo de hierro, que sin problemas frenó la katana del vengador. Una vez era suerte… dos era ya un patrón. Y, en la siguiente combinación de tres golpes, cuando Naruto los bloqueó perfectamente, el pelinegro volvió a rechinar los dientes. ¿Cómo podía bloquearle?

Naruto dibujó una suave sonrisa al sentir con su chakra natural el enfado del uchiha… su plan estaba funcionando. Realmente, su estrategia era contingente, no era brillante ni elaborada… era pura suerte, la suerte de tener como enemigo a Sasuke uchiha, su mejor amigo. El estilo de taijutsu que se enseñaba en cada aldea ninja era similar: combinaciones de golpes, en una, tres, cinco o incluso más tandas si eras un experto como Rock lee. Normalmente, la mayoría de los golpes de estas tandas eran amagos, distracciones que buscaban romper la guardia del enemigo y maximizar un golpe demoledor que le venciese. Era imposible saberse todas esas combinaciones, había infinitas combinaciones… pero si que era posible conocer a un rival hasta el nivel de conocer solo las suyas. Se hablaba de que kakashi hatake y Maito Gai habían luchado tantas veces que podrían luchar con los ojos cerrados… se conocían tan bien que sabían cada combinación de golpes de su rival. Muchos decían que era una exageración, pero Naruto sabía que era literal…

Básicamente, porque era lo mismo que le ocurría a Naruto con Sasuke. Naruto nunca prestó atención a las clases de la academia, por lo que nunca aprendió a luchar como un ninja. Todo lo que sabía venía de su terrible infancia, que le volvió un experto en peleas callejeras… y de la práctica contra un solo rival. Sasuke uchiha. El estilo de lucha del rubio había sido creado a base de combatir a Sasuke, y se había vuelto perfecto para enfrentar al pelinegro. Naruto conocía cada combinación de golpes, cada amago, cada truco del uchiha. Tranquilamente habían combatido medio millar de veces en toda su vida. Y, en lo que le pudiese sorprender el vengador en esta última batalla, poseía su modo sennin, un arma desconocida para su mejor amigo. Su táctica era contingente por una única razón: era eminentemente defensiva, dependía del pelinegro… concretamente, de que fuese conservador y no atacase con ese ojo divino, que temiese una nueva trampa y decidiese ser cauto. Ganar tiempo hasta que Kurama venciese su lucha, y rezar para tener suerte si algo ocurría… Sabía que Sasuke no iba a matarlo, pero eso no quería decir que no le hiciese sufrir muchísimo… y debía de aguantar hasta que Kurama venciese su combate.

Y en una nueva serie de golpes del pelinegro entró en juego el factor suerte. De pronto, el uchiha usó su rinnegan para teleportarse lejos de su rival, y Naruto recibió un aviso de su amigo zorruno. Sal de ahí. Pudo usar su hirashin para alejarse antes de aplastado por el kitsune, que en ese momento había clavado sus patas traseras en la tierra y era arrastrado hacia atrás por su hermano de una cola. Su otra mitad le mordió en una de las patas, haciendo rugir de dolor al auténtico nueve colas, que se deshizo de shukaku de un mordisco en el hombro del mapache y pisó con fuerza a su otra mitad. Songoku, el mono de cuatro colas, intentó lanzarle un potente ataque de lava por orden del uchiha para rematarlo ahora que estaba vulnerable… craso error. El auténtico songoku jamás habría intentado vencer con fuego al demonio del fuego. Kurama, a pesar de sufrir quemaduras graves en su pelaje y sangrarle su pata por el mordisco de su otra mitad, pudo atravesar la muralla de magma, mordiendo con violencia el cuello del mono. El cuatro colas intentó separarse, golpearlo con sus fuertes brazos, pero le fue imposible. Un fuerte crujido, y el cuatro colas cayó al suelo, inerte. Otro biju menos. Sin embargo, esta distracción fue fatal para el rubio. No sabía dónde estaba el uchiha, no era capaz de percibirlo… hasta que fue demasiado tarde.

-¡TE TENGO!- oyó a su espalda, mientras Sasuke se acercaba con su katana enfilada de nuevo a la columna del rubio. Le había pillado desprevenido, era suyo, y no podía desviar su ataque. Una parte de él se reía de su prudencia… había caído hasta el fondo en el farol de su amigo, pero ya daba igual. Su katana estaba a centímetros de su rival, solo debía de clavarla y… CLONK. El uchiha arqueó una ceja al ver cómo su katana se partió en dos tras contactar con algo duro… mucho más duro que el metal. Antes de poder reaccionar, dos cadenas de metal brillante salieron de la espalda del rubio, mientras otra apartaba los restos de la katana del vengador. Un potente golpe de esos apéndices mandó a volar al uchiha a unos metros, mientras Naruto no entendía lo que había ocurrido. Debería de estar vencido, pero algo le había salvado… y solo le daba una pista la sensación cálida que sentía en su cuerpo, una sensación de paz… de amor muy familiar. Sonrió al identificar el origen de su ayuda, dirigiendo su rostro a un Sasuke que se levantaba dolorido del suelo.

-Tenías razón en una cosa teme… no sé proteger a mis mujeres…- dijo, mientras Kushina le abrazaba por la espalda en su paraje mental. La uzumaki no iba a usar su chakra para combatir al kiuby al final, así que podía dedicarlo a otros menesteres… como proteger a su sochi de otro monstruo. En el anterior duelo no pudo por no interferir en el plan del rubio, y luego por lo precipitado del golpe final del uchiha, pero ahora sí que podía. El golpe de suerte de Naruto era ser hijo de la mayor experta de su época en kenjutsu y uso de cadenas de diamantina…-… básicamente, porque son ellas las que me protegen a mi…- declaró con orgullo, mientras su madre asentía. Como dijo Sakura chan, Naruto nunca estaba solo… y ahora tenía un arma más para aguantar… solo debía de aguantar.

El uchiha gritó de furia y volvió a atacar al rubio con su taijutsu, convocando una cuchilla de rayo en su muñeca izquierda. Era un farol, era un puto ciego, un perdedor bueno para nada, ¡no podía vencerlo a él, al futuro shinobi no kami! Pero, si antes fue difícil impactar un buen golpe en el uzumaki, ahora era tarea imposible. No solo parecía leer la mente del uchiha, anticipándose a cada golpe de su taijutsu. No solo parecía saber incluso más kenjutsu que él, viendo cómo con su trozo de metal recubierto de futon desviaba sus ataques de raiton y contraatacaba de manera perfecta. No solo esas cadenas le defendían cuando tropezaba o erraba en alguna contra, evitando que sufriese ningún daño, incluso alejándolo del peligro de un tirón. No, lo peor de todo era que, en su fuero interno, y por primera vez en toda su vida, tenía un auténtico miedo a perder contra el rubio. Estaba sin red, sin izanagi al no tener sharingan… no iba a usar el rinnegan para eso… y el rubio parecía que no se debilitaba nunca. Si hubiese pensado mejor, habría reaccionado de diferente manera y aprovechado su ventaja, pero en ese momento solo podía obcecarse en vencer al rubio en taijutsu. Naruto había ganado la guerra psicológica.

El vengador, tras recibir otro golpe de esas infernales cadenas que le mandó unos metros atrás, tuvo algo de tiempo para observar el combate entre los biju. Estaba perdiendo. En esos momentos, y a pesar de sangrar profusamente por una pata y tener su cuerpo con diversas quemaduras graves y arañazos profundos, el kiuby de Naruto estaba masacrando a sus biju. Era el depredador apex al fin y al cabo. En ese momento, nibi había conseguido saltar sobre el rostro de Kurama, arrancándole más de la mitad de una de oreja de un mordisco, pero a costa de ser inmovilizada contra el suelo por el biju y decapitada por las colas del kitsune envueltas en llamas, mientras de un nuevo zarpazo hacía retroceder a su otra mitad. El hachibi consiguió capturarlo un instante con sus tentáculos, haciendo al zorro gruñir de dolor mientras le constreñía y le rompía algunas costillas…

Y entonces el uchiha vio su oportunidad: sin el kiuby a su lado, podría con Naruto junto a los biju restantes. Convocó su amateratsu, y se preparó para lanzarlo contra el gran zorro… pero no contó con Naruto. El rubio tenía una misión, que Sasuke no molestase a Kurama, aguantar hasta que el nueve colas venciese. No iba a permitir que Sasuke se entrometiese. El rubio extendió sus cadenas, golpeándole justo cuando fijaba su objetivo, haciéndole fallar y dar a unos edificios en ruinas. Y, para colmo, el kiuby se aprovechó de ello, y empujó a su hermano de ocho colas contra ese lugar, comenzando el fuego negro a extenderse por el cuerpo del pulpo-toro. Sasuke lo apagó como pudo, pero no pudo evitar que el salvaje nueve colas degollase de un zarpazo al biju de ocho aprovechando el espacio ganado. Vencer mientras Naruto aguantaba… ese era el plan.

Sasuke gruñó frustrado. Debía de darlo todo, plantear con inteligencia su batalla contra el rubio. Estaba jugando a su juego, y estaba perdiendo, debía de rehacerse. Su enemigo estaba ciego, pero por su senjutsu y sus cadenas era inexpugnable a corta distancia. No, debía de plantear su combate a larga distancia, usar su rinnegan y ninjutsu. Si el rubio seguía a la defensiva, podría acertar con su amateratsu al kiuby. Si atacaba, podría hacerle incurrir en errores, y vencerle. Convocó un chidori nagashi, que se lanzó a por el rubio, pero las cadenas de diamantina condujeron la corriente lejos del uzumaki salvando la vida de su portador. Naruto apretó los dientes por el dolor, y lanzó un shuriken en dirección al ataque. El arma se clavó en un muro, Sasuke ya no estaba allí. Las cadenas del rubio reaccionaron a su espalda, intentando defenderle, pero sólo encontraron aire en su ataque. Sasuke se había teleportado frente al rubio, lanzando un tajo al pecho del rubio que le dejó una amplia herida. Un segundo ataque de rayo le cortó dos dedos de su mano derecha, aunque pudo conectar un gancho de izquierda que le dio un poco de espacio.

El jinchuriki apretó los dientes por el dolor, e intentó contraatacar, sin éxito. Sasuke ya no estaba allí. Esquivó gracias a su senjutsu un proyectil de raiton al rostro, y corrió en la dirección del ataque, pero, cuando estaba a punto de llegar, Sasuke volvió a usar su amenotejikara y se puso de nuevo a distancia segura. El pelinegro volvió a teleportarse en lugar de atacar, y dio un nuevo tajo con su raiton en el muslo del ojiazul. Las cadenas intentaron empalarlo, pero el uchiha ya no estaba allí, si no al fondo de la calle. Un corte tras otro, el uchiha siguió jugando con su presa, ahora que había encontrado el truco para romper esa defensa, alternar ataques cortos y largos. Y, cuando dejaba de bombardearle con ninjutsu o de cortarle, usaba la gravedad. Tras oír shinra tensei a un costado, Naruto fue arrastrado por el aire hacia las cuchillas de rayo de Sasuke, y solo su hirashin le salvó de ser empalado. La jugada de Naruto había dejado de tener efecto, el uchiha se había recuperado y ahora usaba sus mejores armas. Aguantar cada vez era más difícil…

-¡A tu izquierda sochi!- gritó Kushina, desviando Naruto de milagro un chidori nagashi con sus cadenas. Kushina se mordió el labio, angustiada, cuando el uchiha se teleportó al otro costado del rubio y clavó su cuchilla de raiton parcialmente en el estómago del uzumaki. El rubio escupió sangre por la boca, aunque consiguió empujarlo lejos. Trastabilló e hincó una rodilla en el suelo, conteniendo como podía la hemorragia mientras se levantaba entre lamentos ahogados de dolor. Sin el chakra del kiuby no podía regenerar esas heridas, por lo que al dolor se añadía su miedo a desangrarse… no debía de desangrarse, debía de aguantar...- ¡Ahora retaguardia, bloquea con tu katana arriba!- ordenó Kushina, parando Naruto una estocada descendente del uchiha, directa a su cabeza. A pesar de haber entrenado pocos días, el rubio tenía nociones básicas de kenjutsu, por lo que solo tenía que obedecer las instrucciones de Kushina para bloquear sus ataques. La pelirroja percibía todo a su alrededor con su ojo de kagura y sus cadenas, y le ayudaba a defenderse, pero Naruto comenzaba a pagar sus heridas, incluso tenía una mano ocupada para frenar el sangrado de su estómago… tenían un problema grave. Kushina miró con dolor a su hijo, que incluso en su paraje mental estaba sangrando… lo abrazaba, le transmitía chakra, era un milagro que siguiese en pie con esa herida en el estómago, pero no sabía cuánto más podría aguantar...- ¡Maldita sea! Es imposible impactarle si puede teleportarse a dónde le dé la gana y atacarnos por sorpresa, dattebane…- se quejó, oyéndose de pronto la voz del kiuby en esa alcantarilla.

-¡TE PILLÉ!- rugió con rabia el kitsune, tras saltar con fuerza y caer con todo su peso sobre el sanbi, que le había estado volviendo loco toda la pelea con su caparazón lleno de púas. Le dio igual clavarse esas púas en su propio cuerpo, una incluso le atravesó la zarpa izquierda haciéndole perder tres dedos, pero ya lo tenía atrapado. Era suyo.- NECESITA… GROAAAAR…- exclamó con esfuerzo, para luego dar un potente golpe con ambas patas delanteras sobre el caparazón del tres colas, oyéndose un ligero CRACK.- …NECESITA VER CON LO QUE SE INTERCAMBIA… ¡Muere de una puta vez!- rugió de nuevo, golpeando ese caparazón con sus zarpas con más fuerza. Y luego otra, y otra… pronto, las grietas de la defensa del tres colas se llenaron de sangre espesa, hasta que con un último golpe cedió del todo, explotando en vísceras. El kiuby volvió a rugir, victorioso, pero una bijudama de su otra mitad impactó en su torso, haciéndole caer de espaldas mientras una ola de arena le golpeaba en el suelo.

-Necesita verlo… claro…- murmuró Kushina, mientras Naruto esquivaba una nueva andanada de fuego desde el flanco derecho. A la pelirroja la extrañó mucho esa técnica en un principio: literalmente, el uchiha desaparecía un segundo, y de pronto se cambiaba por algo cercano, tan Rapido como su Minato kun con su hirashin. Pero la teleportacion perfecta no existía, todas tenían trucos, como los sellos en el caso del hirashin. Pero la uzumaki no veía debilidad alguna en esa técnica, estaban rodeados de escombros, el uchiha podía literalmente cambiarse con cualquier cosa a 360 grados. Pero Kurama ya había estado estudiando esa técnica durante el anterior combate… y lo había confirmado cuando, dentro de su susanoo, el vengador intentó usarla y no pudo por estrellarle el biju de cara al suelo. Necesitaba ver con lo que se intercambiaba, por lo que su técnica no abarcaba 360 grados… solo 90.- ¡Sochi, ataca hacia delante!- ordenó la ojivioleta, lanzando un espadazo lateral al frente el rubio. Sasuke lo vio venir y usó su técnica, desapareciendo de nuevo… pero esta vez la uzumaki sabía dónde rastrear con su ojo de kagura. Si estaba atacando mirando al rubio, debía de estar detrás de él ahora. Y, pronto, supo exactamente dónde.- ¡lanza tu katana a tus siete, RAPIDO!- gritó, y por puro reflejo el rubio respondió, lanzando su arma como una jabalina.

-ARGGHHHH…- gritó de dolor el uchiha, cuando, nada más aparecer en lugar de una roca cercana, su hombro fue atravesado limpiamente por ese trozo de hierro recubierto de futon que el rubio usaba de arma. ¿Pero como había sabido…? No pudo responder esa pregunta, puesto que ya tenía al rubio encima con una esfera de color azul en su mano.

-RASENGAN- exclamó, impactando en pleno pecho del uchiha con su técnica bien cargada. Sasuke escupió sangre en un grito mudo de dolor, saliendo volando hacia detrás y atravesando varios edificios en llamas por el potente impacto. Naruto sostuvo de mientras su vientre sangrante mientras escupía más sangre, dirigiendo su mirada hacia donde oía a su biju y apretando los dientes mientras Kushina le explicaba lo que ocurría.