Capitulo 3
Al día siguiente, 12:30 A.M.
-… y por eso es un plan estúpido, que hará que nos maten a todos, y es por eso que no quiero tener nada que ver. Fin de la historia- Daren dio otro sorbo a su taza de café. Jet solamente suspiró. Llevaba casi una hora intentando convencer a Daren para que le ayudara con el trabajo, y hasta la fecha no había conseguido hacer ningún progreso.
Jet había llegado al instituto donde trabajaba Daren, situado en una plaza cerca del centro de la ciudad, y había estado preguntando por él. Un par de estudiantes le señalaron el lugar de trabajo de Daren, y allí Jet le encontró, sumido en un complicado experimento.
Daren estaba igual que siempre. Su pelo, de un color verde muy oscuro, seguía creciendo sin control en todas direcciones. Su piel oscura resaltaba sobre la bata blanca de laboratorio que llevaba, desabrochada y mostrando una camisa marrón oscura. En la cara, unas gafas de protección cubrían sus ojos, de un verde similar a su pelo.
Una vez le pareció que era seguro acercarse, Jet llamó la atención de Daren, y tras saludarse, le invitó a tomar algo en uno de los cafés de la plaza. Después de pedir las bebidas y de ponerse un poco al día, Jet le explicó la razón de su visita. Daren no se lo tomó muy bien.
-Daren, no estás siendo razonable…
-¿Razonable? ¡¿RAZONABLE?! ¿Pero tú te das cuenta de lo que me estas pidiendo? Entrar en una propiedad privada ya es malo de por sí, pero entrar en el taller de un respetado y venerado investigador de la ciudad es mucho peor- dijo Daren, al borde de un ataque de nervios. Podía ser una gran persona, pero como le pusieras nervioso…- Además, yo le tengo mucho respeto al señor Heimerdinger. Sus trabajos son brillantes, y sus inventos son increíbles, autenticas obras de arte. ¡Y tú quieres que te ayude a robarle!
-Tal y como lo dices, parece que sea yo el malo- dijo bromeando Jet, lo cual le valió otra mirada desaprobadora de Daren.
-¡Hablo en serio, Jet! Estoy harto de que me metas en problemas cada vez que me pides un favor. Siempre has sido así, desde niños. No sé cuantas veces nos castigó Hazel por culpa de tus planes y de tus triquiñuelas.
-¿En serio?- dijo Jet dando un sorbo a su taza. Tras dejarla, sonrió con malicia-. Porque yo recuerdo que, en muchas de esas ocasiones, eras tú quien me pedía que le dejara participar de mis planes. Decías que conmigo las cosas eran más divertidas y emocionantes. Además, te recuerdo que un par de esos "planes" fueron ideados por ti, como aquella vez que intentamos abrir el diario de Amelia para ver si tú le gustabas, o cuando…
-¡PARAPARAPARA! ¡Vale, lo pillo, solo para! Para tu información, Amelia ahora trabaja aquí. Si se entera de eso…-Daren se puso colorado, y bajo la vista a su taza. Jet ensanchó su sonrisa.
-Vale, vale. No diré nad-¡HOMBRE, AMELIA, CUANTO TIEMPO! ¡VEN, ESTAMOS AQUÍ!- dijo Jet poniéndose de pie y saludando a alguien detrás de Daren.
Daren abrió los ojos como platos, y se puedo rojo completamente. En sus prisas por ponerse de pie y darse la vuelta, tiró su silla y cayó al suelo con estrepito. Para cuando puedo mirar detrás de él, vio que en realidad no había nadie. Las escandalosas carcajadas de Jet a sus espaldas acabaron de confirmar su engaño. Daren se serenó, colocó la silla en su sitio, y calmadamente dijo:
-Ya esta, se acabó. Me vuelvo al laboratorio.- Sin darse la vuelta ni un momento, Daren se dirigió de vuelta al instituto. Aun riéndose, Jet sacó un par de monedas, las dejó sobre la mesa, y corrió para atrapar a su amigo. Antes de decir nada, procuró serenarse un poco.
-Vamos, vamos, solo era una broma. ¡No hay porque ponerse así!- Daren no se dignó ni a girarse, y siguió caminando. Jet se calmó y le cogió por el hombro, obligándole a mirarle a la cara-. Ahora en serio. Daren, si no fuera importante, créeme que no te lo pediría. Quiero decir… Si pudiera, no querría relacionarte con todo este asunto, pero la verdad es que necesito ayuda, y tú eres el único a quien puedo recurrir.
-Jet…
-No, escúchame. Esto no es por el dinero, ni por mí. Si no hago este trabajo, Groyl echará a Hazel y a los chicos del orfanato, y eso no puedo permitirlo. Te necesito a mi lado en esto.
Daren miró a Jet a los ojos, y vio que lo que decía era cierto. Siempre era sincero en lo relacionado con los pequeños del orfanato. Aun así, tenía que haber otra solución.
-¿No podríamos denunciarlo a las autoridades? Seguro que pueden interceder por nosotros contra Groyl- Jet negó con la cabeza.
-Daren, seamos claros. Eso no va a pasar. Dudo siquiera que se acercaran a la zona si se lo pidiéramos, y mucho menos podrían hacer algo contra Groyl. El muy cabrón seguro que tiene a gente sobornada dentro, y sería como firmar la sentencia de muerte de Hazel y el resto. No, esta es la única forma.
-¿Y cuál es el plan, jet? ¿Seguir haciendo estas cosas durante el resto de tu vida? ¿Seguirás robando para Groyl hasta el día en que te mueras?- Daren estaba preocupado por Jet. Habían sido amigos desde hacía mucho tiempo, y era lo más parecido a un hermano que tenia, y verle llevando aquella clase de vida le dolía.
Aunque había intentado razonar calmadamente con él, Daren estaba consiguiendo cabrear a Jet con sus gritos y sus preguntas.
-¡¿Y qué esperas que haga, que los abandone?!
-¡No, pero debe haber otra manera de hacer las cosas!
-¿¡Como cual?! ¡Dime, tú que eres tan listo! ¿Cómo puedo salvarlos a todos?
-¡No lo sé, pero seguro que hay otra forma que no implique cometer crímenes!
-¡PERO NO LA HAY, A NO SER QUE QUIERAS QUE HAGA COMO TU Y ME LARGUE!
-¿QUE ESTAS INSINUANDO?
-¡LO QUE OYES, TRAIDOR DE MIERDA! ¡TE LARGASTE Y PASASTE DE NOSOTROS, TU FAMILIA!
-¡ESO NO ES CIERTO, Y LO SABES!
-¿AH, SI?
-¡SI!
-¡BUENO, pues…!- Jet intentó decir algo mas, pero no le salían las palabras. Había cometido un error, y no sabía que decir. Soltando un suspiro, se dio la vuelta y se dispuso a marcharse.
-¡Jet, espera!- Daren intentó frenar a Jet, pero este parecía no escucharle-. Jet, no me des la espalda. No hemos acabado de hablar.
-¿Hablar de qué? Tu no me quieres ayudar, ¡pues ya esta! Buscare a otro que lo haga.
-¿Ni siquiera te vas a intentar poner en mi lugar? ¿Preguntarte porque te digo lo que te digo?- Jet se detuvo, y se volvió para encararse con Daren. Este creyó que estaría enfadado, pero en sus ojos no había rastro de ira. Al contrario, estaban cargados de pena y tristeza.
-No, no puedo ponerme en tu lugar. Yo siempre he procurado quedarme en mi sitio, y convertirlo en un lugar mejor, mientras que tú te fuiste e intentaste vivir tu vida a tu manera. Yo no puedo hacer eso, no puedo dejar a los niños y a Hazel con ese tipo, sabiendo como es.
Daren miró al abatido joven, y comprendió por todo lo que Jet debía de haber pasado para proteger a sus hermanos y hermanas.
-¿Crees que no me hubiera gustado tener otra clase de vida? Poder largarme y empezar de cero. ¿Crees que no lo había pensado?- Jet se acercó a Daren. Ninguno dijo nada durante unos no puedo. Ellos son mi familia, y es mi deber protegerles. Sé que lo que hago está mal, y no me gusta tener que hacerlo, pero aunque no es perfecto, el sistema funciona. Te prometo que estoy buscando una solución, pero por ahora, necesito tener contento a Groyl. Y para ello, necesito tu ayuda- Jet levantó una mano-. Antes te acusé de traidor, y tú me dijiste que no era cierto. Ahora te pido que me lo demuestres. ¿Me ayudaras a protegerlos?
Daren miró la mano de Jet, y luego le miró a la cara. Vio a Jet como el hombre que era ahora, y les recordó por el chico que fue. Recordó como habían jugado juntos de niños, como le había defendido de los abusones que se metían con él, como compartía la culpa cuando se metían en líos, y como había procurado estar siempre a su lado cuando él le necesitaba. Era cierto que se había ido del orfanato cuando le adoptaron, y que desde entonces había pensado poco en aquel lugar, intentando forjarse una nueva vida junto a su familia adoptiva. Pero no les había olvidado. Daren quería mucho a sus hermanos y hermanas, y a Hazel, que había sido como una madre para él. Ahora que se le daba la oportunidad de darles algo a cambio de todo aquel amor… ¿Cómo podía siquiera vacilar a la hora de dar una respuesta?
Daren miró la mano de Jet una vez más, y con gesto decidido, le dio un fuerte apretón de manos.
-Dime que necesitas que haga,- Daren sonrió- hermano.
Jet sonrió, y sin soltarle la mano, le dio un fuerte abrazo a Daren.
-Bienvenido a bordo, hermano.
Ese mismo día, 17:30 P.M.
-¿Ves? Esto era lo que quería enseñarte- dijo una voz muy aguda, resonando por los confines del vasto taller, repleto de aparatos y mecanismos. Las luces estaban apagadas, con algunos focos solitarios enfocando una o dos mesas de trabajo, repletas de engranajes y piezas sueltas de maquinaria. En un extremo del laboratorio, una gran puerta entreabierta dejaba salir la luz del interior, de la cual salían, además, dos voces muy diferentes.
-Tengo que admitirlo, profesor,…- contestó la otra voz, más grave que la primera-… no mentía cuando dijo que estaba trabajando en algo "grande".-El dueño de la voz, un hombre alto de pelo negro corto y facciones cuadradas, con una barba dejada cubriéndole las mejillas y el mentón, pasó la mano por el lateral de la maquina que había ido a observar-. Parece una jaula. Una jaula para atrapar algo muy grande-. En verdad, la maquina parecía una jaula. La parte externa era una red de cables de acero cuadrada de seis metros por seis metros, con una altura de tres metros. A diez centímetros de la misma, en su interior, había una segunda caja echa de vidrio llena de agujeros, con el suelo hecho de mármol, y elevado treinta centímetros por encima del nivel del suelo del laboratorio. En la parte de arriba, parecida a una cúpula, un agujero muy grande daba paso a una enorme y estrambótica antena parabólica, situada de manera que apuntaba al centro de la pequeña estancia de vidrio. De la antena salían múltiples cables, conectados a cuatro paneles de control situados en la red exterior de la maquina.
La misma voz que habló al principio dejó escapar una corta risa.
-No vas muy desencaminado, Jayce- dijo el dueño de la voz aguda, un ser de pequeño tamaño con un enorme afro dorado en la cabeza. Unas gruesas gafas rojas y un grueso bigote blanco cubrían la totalidad de su cara-. Aunque su propósito no es atrapar a nadie en su interior, sí que es cierto que está diseñada para que nada salga de ella.
-Va a tener que explicarme cual es la diferencia, pues- dijo Jayce sentándose en un taburete cercano.
-Veras, hace unos meses, estaba yo trabajando en mis proyectos, cuando una idea me pasó por la cabeza.-El yordle llevó un extraño aparato, similar a un asiento, al lado de Jayce. Tras sentarse en el, apretó una palanca, y un resorte elevó el asiento hasta que quedó a la misma altura que el taburete. –Estaba mirando cómo se movían unos engranajes, y pensé: ¿Si le doy más energía a la maquina, irán más rápido los engranajes?
Jayce frunció el ceño al oír aquello, y sonrió: -Bueno, es de suponer. Quiero decir, tiene su lógica, ¿no? Hasta un niño puede suponer que si le das más energía a algo, este se moverá más rápido. No hace falta ser una académico para entender eso.
El yordle miró al hombre con expresión ofendida: -¿Es sarcasmo eso que oigo, Jayce?
-¡Oh, no, no, profesor Heimerdinger! Solo quería señalar que, como pregunta, bueno, no es la más compleja del mundo.
-Ya, hasta ahí había llegado yo. ¿Te importa que siga?-Jayce hizo el gesto de cerrar una cremallera en su boca-. Bien. Bueno, como iba diciendo, esa pregunta me pasó por la cabeza. Obviamente, me dije que sí, si le daba más poder a la maquinaria, sus partes trabajarían más rápido. Si quiero que un vehículo vaya más rápido, le tengo que dar más combustible. Si quiero que un aparto funcione mejor, le tengo que dar más electricidad. Si quiero que un humano rinda mas, le tengo que dar más comida,…
-Bueno, como humano me gustaría señalar que no funcionamos así exactamente.
-Si, si,… ¿Pero entiendes lo que quiero decir?
-Como de costumbre, no.
-Mi punto es, que yo tengo varios dispositivos (el vehículo, el aparato, el humano), y quiero que hagan lo mismo, que es que trabajen más rápido. Sin embargo, para conseguirlo, tengo que darles a cada uno una cosa diferente, un tipo diferente de energía: energía motora, energía eléctrica, energía vital,…
-Obviamente.
-Bueno, mi pregunta es: ¿y si pudiera acelerar cualquier cosa, usando el mismo tipo de energía?- Jayce miró al yordle, y sospesó lo que acababa de decir.
-Bueno, admito que sería interesante. Quiero decir, si pudiéramos producir ese tipo de energía en masa, el consumo de carburantes sólidos disminuiría, y se abarataría los costes de electricidad, siempre y cuando fuera relativamente barato producir dicha energía. La producción de las fabricas se vería significativamente aumentada, tanto en la parte de maquinaría como en la parte humana. Aunque claro- dijo Jayce-, eso sería si realmente existiera esa energía de la que habla.
El yordle sonrió, y pulsando un botón, bajo del asiento elevado. Se acercó a una de las mesas de la sala, y cogió una de las muchas jaulas que se encontraban apiladas debajo. En su interior, se encontraba una pequeña rana verde.
-¿Quién dice que no exista?- Jayce observó, extrañado, como el yordle abría dos puertas, primero la de la red de cables, y luego la de vidrio, en el lateral de la maquina. Tras soltar a la rana en el centro de la sala, salió cerrando cuidadosamente ambas puertas.
-Descubrir como producir la energía de la que te hablo (a la cual he llamado Energía de Aceleración Sistemática Universal Primaria, a la espera de un nombre mejor y más corto) fue relativamente sencillo.-Mientras hablaba, Heimerdinger empezó a recorrer el lateral de la maquina, mientras encendía y manipulaba los diferentes paneles de control que se encontraban en las esquinas de la misma-. Tras observar diversos casos de manipulación de la energía en seres vivos y mecánicos, como en los casos de Lux y Blitzcrank respectivamente, di con la forma de sintetizar un tipo de energía diferente, con propiedades afines a las de los diferentes tipos de energía conocidos por la ciencia, como la eléctrica, la mecánica, la vital, etcétera, gracias a un pequeño toque de "magia".- El yordle enfatizó la palabra magia haciendo comillas con los dedos.
Jayce encarnó una ceja y también hizo comillas con los dedos: -¿Magia?
-Si, bueno, veras… Es de sentido común que esta energía no debería de poder existir. Quiero decir, la energía no es como la alquimia, en que metes un montón de cosas en un puchero y lo revuelves. Esto es algo más complejo y técnico, y para poder juntarlo todo, bueno, digamos que tuve que "forzar" un poco las cosas.
-Bueno, da igual. Usted consiguió crear esa energía. ¿Por qué no ha expuesto su descubrimiento?- preguntó Jayce.
-Es que,…- el yordle se rascó la nuca, lo cual era una ardua tarea, ya que una mata de pelo alborotado se interponía en su camino-… aun estoy en la fase de pruebas. Resulta que mi nueva fuente de energía es,… por decirlo de alguna forma,… difícil de controlar.
-Defina "difícil".
-Bueno, te explico. Acababa de descubrir una nueva fuente de energía, y me moría por ver lo que podía hacer, de manera que fabriqué un trenecito eléctrico, y lo puse en marcha encima de la mesa. Tras dar un par de vueltas por el circuito a paso lento, lo expuse a la nueva fuente de energía, y… Bueno,- Heimerdinger señaló con el pulgar una de las mesas- míralo tu mismo.
Jayce se acercó a la mesa que el yordle le había señalado. Encima, un simple circuito de raíles de forma de círculo se encontraba desprovisto de su tren. Fijándose un poco mas, Jayce vio que una de las secciones del circuito parecía haberse…fundido. A un lado de esa sección, dos marcas en la mesa la recorrían hasta llegar al borde, pero debajo no había ningún tren.
-Estas mirando donde no es, Jayce- le dijo el yordle, señalándole a donde debía mirar con el dedo. Jayce siguió el dedo de Heimerdinger, y entonces vio el trenecito. Se encontraba empotrado en la pared del taller, con gruesas grietas saliendo del agujero. Marcas de quemaduras rodeaban el trenecito. Jayce se acercó a la pared, y sacó el trenecito del agujero en el que estaba encallado. Se trataba de un juguete muy burdo, fabricado obviamente por Heimerdinger con piezas sueltas del laboratorio, aunque en perfecto estado pese las circumstan-… Un momento…
-¿Te has dado cuenta, verdad?- dijo el yordle encarnando una ceja-. Las paredes del taller están hechas de hormigón reforzado, fabricado para resistir choques y explosiones. Y un trenecito de chatarra no solo lo ha atravesado, sino que sigue intacto después de hacerlo.
-¿Por qué no lo había sacado antes?
-Lo intenté, pero cuando intenté sacarlo antes me dio un calambrazo, como si estuviera cargado de electricidad. Fue impresionante. El trenecito funcionaba con normalidad, le di un pequeño chispazo de la nueva energía sintética, ¡y salió disparado como una bala! No veas el susto que nos dio a todos en el laboratorio.
-¿Y dice que fue solo un chispazo? ¿Seguro que no le dio demasiado fuerte?
-Te lo juro, fue una cantidad mínima. A partir de esta experiencia, fabrique este sistema de retención y control, que me permite imbuir al objetivo con la energía (… ¿sabes qué? llamémosla Energía Aceleradora, o Energía A, para entendernos), a la vez que me permite regular la cantidad de energía que recibe el mismo. Las pruebas preliminares han resultado de lo más satisfactorias, aunque…- Jayce vio que Heimerdinger se volvía a irse por las ramas, y empezó a dar toques de impaciencia con el dedo en la mesa.
-Profesor, por favor, deje de hacer eso y hable claro.
-Si, si, perdón. Bueno, aunque ahora puedo controlar cuanta energía le doy a cosas, y de esta manera hacer que las maquinas funcionen más allá del 100% de su rendimiento máximo, aun tengo problemas "acelerando" a seres vivos- Heimerdinger pulsó el ultimo botón, y agarro una gran palanca-. Observa.- Heimerdinger subió la palanca poco a poco, mientras unos rayos azules y blancos muy brillantes subían por los cables de los paneles de control, que habían comenzado a brillar, y se acumulaban en la antena parabólica, mientras el sonido de los rayos crepitando resonaban por la amplia sala del taller. Cuando acabaron de acumularse, el yordle cogió unas gafas de protección oscuras, y se las lanzó a Jayce.- Será mejor que te pongas esto- dijo Heimerdinger mientras cogía un panel portátil, conectado al panel de control de la maquina. En él, se podía ver un gran botón rojo-. Lo que viene ahora puede resultar…-el yordle pulsó el botón con una gran sonrisa en la cara-…cegador.
Jayce apenas pudo ponerse las gafas antes de que numerosos rayos blancos y azules salieran de la antena y cayeran sobre la caja de vidrio. Recorrieron el suelo y las paredes de la caja, revotando por doquier y aumentando el brillo de la misma hasta que comenzó a brillar como un árbol de navidad blanco y azul. Pequeños rayos solitarios escapaban de vez en cuando de la caja por los numerosos agujeros, los cuales recorrían velozmente la red de cables, para acabar otra vez en la antena parabólica. El ruido que salía de la maquina sonaba como un cruce entre un pitido, y el ruido de una bobina de Tesla (Nota del autor: si no sabes cómo suena, búscalo en Youtube. Es bastante guay).
El ocupante de la jaula, la pequeña rana verde, observó todo esto sin moverse apenas, dejando que los rayos de la antena la tocaran una y otra vez. Jayce empezó a pensar que los rayos no le hacían nada, hasta que empezó a ver cambios en la rana. A medida que los rayos la tocaban, la piel de la rana, antes de un color verde viscoso, empezó a ponerse cada vez más blanca. Los ojos de esta, antes de un amarillo tosco, empezaron a brillar y a ponerse de un azul similar al de los rayos. Su cuerpo parecía emanar un aura blanca, con pequeños relámpagos saliendo de la rana, y cruzándose con lo que salían de la antena.
Heimerdinger apagó la maquina, y se hizo el silencio en la sala. La luz disminuyó hasta un nivel aceptable, de manera que Jayce se quiso quitar las gafas, pero el yordle le detuvo.
-Aun no. Créeme, es mejor así-dijo Heimerdinger. Jayce centró su atención de nuevo en la rana, que ahora brillaba más que todas las bombillas de la sala juntas.
La rana ahora estaba completamente blanca, con algunos rastros de su antigua piel aun sin cambiar, y brillante como un diamante bajo un foco. Su ojos brillaban como dos faros de color azul eléctrico, y alrededor de todo su cuerpo, numerosos y diminutos rayos danzaban sin ton ni son. Su cuerpo emitía una brillante aura, que iluminaba el taller con una nueva luz, enmascarando las luces artificiales de las bombillas del techo. Al principio parecía estar bien, hasta que hinchó su garganta, y dijo:
-Croac-y ¡BUM!, la rana explotó con gran estrepito. De su cuerpo salieron varios rayos, de gran tamaño y color, que rápidamente fueron absorbidos por la jaula. El suelo se tiñó de rojo, formando un círculo alrededor de donde antes se encontraba la pobre criatura. Los pedazos de su destrozado cuerpo salieron despedidos en todas direcciones, estampándose en las paredes de la jaula de vidrio. Algunos pedazos salieron por los agujeros, enredándose en los cables de la jaula, o incluso atravesándola y aterrizando en el suelo del laboratorio. Uno de los pedazos, un pequeño trozo de pata, se incrustó con fuerza en las gafas de un sorprendido Jayce, quien se lo quedó mirando con una mezcla de sorpresa y repugnancia.
-¿Ves porque te dije que no te las quitaras? Ya puedes hacerlo, si quieres- Jayce no espero a que acabara de decírselo. Para cuando lo hizo, el ya se las había quitado y los había tirado en una de las mesas cercanas.
-Así que,… esto es lo que pasa cuando acelera a un ser vivo, ¿no?-preguntó Jayce, mientras veía como los pedazos de la rana se escurrían por el vidrio de la caja.
-¿No te preguntaste porque tengo una fregona, un cubo y unas pinzas aquí, pese a tener el taller tan desordenado?- preguntó con sorna Heimerdinger, mientras cogía los mismos y se dirigía al interior de la maquina-. Te juro que me paso más tiempo limpiando que los conserjes que tenemos aquí. Aunque claro, ellos ya habían dejado claro que se negaban a seguir limpiando trozos de tripas y de animales.
-Espere, ¿es que ha hecho más pruebas con animales?- preguntó escandalizado Jayce.
-¿Y que querías que hiciera?- Heimerdinger entró en la jaula, y empezó a recoger los pedazos de rana de las paredes con las pinzas, y a ponerlos en una bolsa que sacó de su bolsillo-. Los insectos explotaban enseguida, y no podía meter a nadie en la maquina. Tenía que probarla con seres vivos, y esto era lo que se me ocurrió.
-¿Y plantas, o vegetales?- dijo Jayce mientras entraba en la jaula con el yordle.
-Igual que con los insectos, se marchitaban y morían en cuestión de segundos. Los animales son los únicos que demostraron cierto grado de control de la energía, al menos en cuanto a la contención de la misma.- Heimerdinger acabó de recoger los pedazos, y se dispuso a limpiar las manchas de sangre. Como algunas zonas quedaban demasiado altas para él, Jayce se ofreció a limpiarlas con un trapo, mientras el yordle fregaba el suelo.
-¿Qué quiere decir?
-Veras, lo que acabas de ver, antes de que la rana explotara, era un cuerpo cargado con la Energía A. En ese estado, la energía recorría su cuerpo, acelerando sus partes de manera equitativa, manteniendo el control de la misma- Heimerdinger escurrió la fregona en el cubo con fuerza, y siguió fregando-. Lo que ha pasado después, la explosión, ha sido el resultado de la energía "acelerando" los actos de la rana. Cuando ha croado, la energía se ha desplazado de golpe para aumentar dicha acción. La energía resultante ha sido demasiado para el pobre bicho, y su cuerpo se ha desgarrado por la presión de intentar contener toda esa energía.
Jayce contuvo una arcada al recordar a la rana explotando, y preguntó:-¿Y con cuantos animales lo ha probado?
-Bueno, lo ha probado con diferentes especies, para ver si características como el peso o la especie influían en algo. Lo único que he podido determinar es que, cuanto más grande es el animal, mas energía pueden contener, aunque todos acaban explotando igual, pero con más fuerza.
Jayce se detuvo de golpe:- Entonces…, la rana...
-Si, lo que acabas de ver es lo que pasa cuando se imbuye a un ser vivo con el MINIMO de Energía A.
Jayce sospesó lo que acababa de oír. Si una explosión así era el resultado del mínimo posible de energía, ¿qué le pasaría a un animal con el máximo?
-Esta energía es muy peligrosa, profesor- dijo Jayce-. Si cayera en las manos equivocadas, podría hacer mucho mal.
-Si hijo, tienes toda la razón- Heimerdinger dejó escapar un suspiro-. Me preguntó si no traería más mal que bien. Estoy pensando en desmontar la maquina, y olvidarme de todo. Solo quería saber tu opinión, como colega científico, del asunto.
-Bueno, es cierto que sería un avance extraordinario, y que podría resultar muy beneficioso para todos. Pero es también es muy peligrosa, tanto para quien la usa como para quienes están cerca. Sinceramente, visto los resultados con animales, no veo como podríamos siquiera plantearnos probarla con humanos. ¿Por qué no se limita a "acelerar" maquinas o aparatos eléctricos?
-Ya lo he intentado, pero una maquina no puede sentir ni manipular la energía con libertad. Están limitadas a sus programas y diseños. Si imbuyo de energía a una maquina, esta comenzará a acelerarse de forma exponencial, hasta llegar al límite en el que también explote. Solo los seres vivos pueden regularla de forma segura, pero no sé cómo.
Juntos, acabaron de limpiar los restos del pobre batracio, y se dirigieron a la salida de la sala.
-Bueno, estoy seguro de que ya pensara en algo, profesor- dijo Jayce, en un intento de animar al yordle-. Por cierto, ¿no dan mañana una cena en su honor?
-Si, en honor a mis muchos logros y descubrimientos. Es bueno saber que el trabajo de uno es reconocido por la sociedad. Te inspira a seguir trabajando.
Jayce abrió la puerta del taller, para que el yordle pasara delante:- Bueno, pues muchas felicidades- dijo Jayce con una sonrisa, mientras salía y cerraba la puerta tras de sí. El yordle y el humano siguieron hablando, mucho después de que se apagaran las luces y el taller quedara en silencio, a la espera de los acontecimientos que sucederían allí al día siguiente.
Hasta aquí este capítulo. En un principio, iba a continuar hasta lo que sucede al día siguiente, pero para cuando me quería dar cuenta, me había salido un capitulo demasiado largo, de manera que lo cortare aquí, y seguiré con la historia en el siguiente. Recordad comentar haber que os parece, si hay cosas que debería cambiar, y si alguno tiene algún campeón que le gustaría que apareciera, que hable ahora o calle para siempre. Chao
