Capitulo 8:

-Llegó la hora- dijo Jet, de pie, mirando desafiante al horizonte, donde se erguía majestuoso e intimidante el Instituto de la Guerra.

Tras rellenar su solicitud, Jet había ido a hablar con el embajador del Instituto en Piltover al día siguiente, un hombre flacucho llamado Sim. Si bien Sim no se había mostrado muy ilusionado con la idea de que Jet no quisiera ser un campeón de Piltover como los demás, sino que quisiera representar únicamente a un sector de la ciudad, al final había acabado de tramitar su inscripción para realizar las pruebas. Dos días después, un mensajero llegó al orfanato con un mensaje para Jet de parte del Instituto, en el cual le convocaban en el plazo máximo de una semana para que se presentara a realizar las pruebas que determinarían si se convertiría en un Campeón o no. Después de despedirse de Hazel y los pequeños del orfanato, los cuales le habían deseado la mejor de las suertes en su intento de convertirse en Campeón, Jet había emprendido su veloz viaje hacia el Instituto, situado entre Demacia y Noxus, no sin antes pasar a recoger al embajador, que en el momento de llegar al Instituto parecía estar muy mareado por el viaje.

-Uf… Ahora…Ahora tienes que…entrar por ahí…- dijo Sim, tratando de contener sus ganas de vomitar al pie de las escaleras del Instituto. Sim era un hombre de mediana edad, con el cabello rubio pajizo y la cara muy chupada, como si hubiera estado muy enfermo recientemente. Tranquilo de carácter, no parecía haberle sentado muy bien que Jet le hubiera estado zarandeando a toda velocidad por el camino-. Entrega este…documento… cuando entres, y ellos te guiaran…- dijo, sacando un pergamino de su bolsillo, y entregándoselo a Jet, antes de sentarse en un escalón-. Ve tirando. Yo…yo iré…más tarde…

Dejando al mareado embajador al pie de la escalera, Jet empezó a subir los peldaños que le separaban de la entrada de aquella increíble construcción. El Instituto de la Guerra estaba situado en pleno centro de Valoran (según muchos, esto se había decidido para evitar que Demacia y Noxus se echaran al cuello los unos a los otros por el control del lugar). Debido a la naturaleza del lugar, y a la clase de cosas que en su interior se realizaban, se había decidido construir el edificio en las profundidades de la tierra, dentro de una monumental caverna a la cual solo se podía acceder a través de un túnel. En el exterior, las diferentes ciudades estado habían construido una sólida fortaleza para custodiar la cueva por la que se accedía al Instituto, y habían apostado un gran número de guardias, tanto para representar sus diferentes pactos con el Instituto, como para asegurarse de que ninguna ciudad o facción tomara el control del lugar. Jet y Sim habían tenido que detenerse brevemente en la entrada de la cueva, donde habían tenido que presentar varios permisos para poder acceder a su interior. A pesar de sus protestas, Jet se había visto obligado a dejar que dos guardias los escoltaran hasta el interior, lo cual sirvió para que Sim se recobrara un poco del viaje, a lo que él se mostró más que agradecido.

Desde el momento en que el pequeño grupo salió del túnel, el cual descendía como una amplia carretera iluminada con antorchas hacia las profundidades de Valoran, Jet no pudo dejar de contemplar la majestuosidad de lo que se encontraba delante de él. Decir que la caverna era grande era quedarse corto. El techo estaba situado tan arriba, que las propias sombras del lugar impidieron a Jet alcanzar a ver dónde se acababa la cueva. Por todas partes, gruesas columnas de minerales rojos y amarillos brotaban del suelo y las paredes, semejantes a gigantescas vigas que parecían que sirvieran para apuntalar todo el lugar y evitar que colapsara. Un profundo abismo se abría a los pies de Jet, donde la oscuridad del mismo se veía rechazada por la luz que brotaba del fondo, en el cual Jet pudo ver que discurría un largo y peligroso rio de lava, brillante y caliente como correspondía a lo que venía a ser la sangre de la propia tierra. Unos largos puentes de piedra permitían pasar por encima de tan peligroso lugar, y acceder a la otra mitad de la caverna, en la cual se encontraba situado el Instituto.

El Instituto de la Guerra, en realidad, estaba formado por diferentes edificios. El de mayor tamaño se encontraba situado en la cima de una pequeña colina, al cual se tenía que acceder subiendo por una larga y ancha escalinata. Múltiples cristales azules flotaban a su alrededor, bañando con su luz al enorme edificio, dándole un aire de misticismo que resaltaba brillantemente contra la pálida luz de los minerales de la caverna. Todo, desde las columnas hasta la propia escalera, presentaba complejos diseños hechos con el mismo material de los cristales, resaltando formas de gran belleza en contraposición a la oscuridad de la roca en la que estaban plasmadas. Dejando a un lado los enormes pilares que adornaban las escaleras, el propio Instituto parecía que había sido tallado a partir de la misma colina en la que estaba situado, haciendo que Jet se preguntara como demonios lo habrían hecho. "Con magia, seguramente", se dijo a sí mismo, mientras proseguía su ascenso al interior del edificio. Desperdigados alrededor del edificio principal, se podían ver numerosas construcciones, enanas en comparación al tamaño del sitio al que iba a entrar Jet, pero aun así monumentales en comparación a los modestos edificios a los que estaba acostumbrado el joven.

Finalmente, Jet llegó a la cima de la escalera. Ante él se encontraba la entrada a la liga: dos grandes puertas de bronce de más de 15 metros de altura, con intrincadas representaciones de batallas del pasado gravadas en ellas, y custodiadas por cuatro guardias fuertemente armados. A pesar de que Jet no se dejaba intimidar fácilmente, hasta él tuvo que reconocer que los guardas imponían bastante. Los cuatro vestían sets completos de armaduras rojas y negras, las cuales cubrían cada centímetro de sus enormes cuerpos, que fácilmente medirían dos metros de altura. Armados con largas lanzas, escudos gruesos y afiladas espadas al cinto, Jet se preguntó por un momento si no serían golems con forma humana, en vez de humanos ordinarios. Decidido, trató de no mostrar temor, y avanzó hacia ellos a su propio ritmo. Si se percataron de la presencia del joven, no lo mostraron.

Jet esperó a que le dieran el alto, o algo por el estilo. Sin embargo, los cuatro se limitaron a seguir en su sitio, firmes, como si de cuatro estatuas se trataran. Sin saber bien si le estaban escuchando siquiera, sacó el pergamino y se lo tendió a uno de los guardas.

-Hola. Esto… me están esperando dentro, así que…- De repente, los cuatro guardas se movieron a la vez, sorprendiendo a Jet, que dio un salto instintivo hacia atrás. Sin embargo, los guardas no intentaron atacarlo. En perfecta simetría, se movieron a ambos lados de la entrada, donde volvieron a adoptar la misma postura firme de antes. Antes de que Jet alcanzara a comprender de que iban esos cuatro, las enormes puertas que custodiaban se abrieron hacia adentro, retumbando con su grave cantar por toda la cueva. Cuando las puertas se acabaron de abrir por fin, Jet se dio cuenta de que se había medio encogido debido a la impresión. Un poco avergonzado, trató de recobrar la compostura, y procedió a adentrarse en el interior del Instituto.

En cuanto Jet puso un pie en el pasillo de la entrada, las puertas de bronce empezaron a cerrarse a su espalda, sorprendiendo de nuevo a Jet, mientras este contemplaba con impotencia como su posible salida se cerraba irremediablemente ante sus ojos. Con un sonoro estallido, las puertas volvieron a cerrarse, atrapando a Jet en el interior de aquel extraño lugar. "Bueno…menuda primera impresión", pensó, tratando de vencer los nervios que le devoraban por dentro haciendo gala de su característico sentido del humor. En vista de que por ahí no iba a poder salir, decidió continuar avanzando.

El pasillo de entrada daba paso a una estancia más grande, similar a la recepción de muchos hoteles y hospitales que Jet había visitado (ya fuera para robar en ellos, o por haber recibido alguna que otra paliza). Se trataba de una amplia sala de dos pisos de altura hecha de piedra verde oscuro, con varios bancos de piedra negra repartidos por toda la sala, y un mostrador cuadrado en pleno centro de la misma, iluminado por un enorme cristal azul de afilados bordes que parecía apuntar a la cabeza de una figura cubierta con una túnica purpura. Una capucha cubría la cabeza de la misteriosa figura, situada tras el mostrador, ocultando sus facciones en las sombras. A pesar del ruido que había hecho la puerta, la figura parecía no estar mirando a Jet. De hecho, parecía estar bastante relajada: sentada en una silla, con los pies encima del mostrador, mientras leía un libro que sostenía despreocupadamente con una mano. Jet continuó avanzando, alejándose de las sombras a medida que se acercaba al mostrador. Cuando finalmente llegó, trató de llamar la atención de aquella misteriosa figura, carraspeando y, cuando estuvo claro de que no le estaba oyendo, dando un par de golpecitos en la dura piedra del mostrador. Sin embargo, aquella persona misteriosa siguió ignorando a Jet, que estaba empezando a enfadarse seriamente.

-Hola- dijo, creyendo que a lo mejor no le había oído la primera vez. La figura, sin embargo, se limitó a pasar a la siguiente página con un dedo-. Hooooolaaaaa- canturreó Jet, haciendo gestos con la mano, tratando en vano de llamar la atención de aquel tipo (o tipa, la verdad era que con aquella túnica costaba ver si era un hombre o una mujer). Fuera lo que fuera, continuó ignorando a Jet, que decidió que ya había soportado bastante aquel insulto.

Saltando al otro lado del mostrador, se plantó al lado de aquella misteriosa figura, que parecía ajena a la presencia de Jet. Desde donde estaba, Jet vio que el libro que aquella figura estaba leyendo estaba plagado de extrañas figuras y runas que el joven no alcanzó a comprender, de manera que decidió no prestarle más atención. Sin embargo, lo que si llamó su atención fue la silla de aquel personaje, la cual se sostenía en precario equilibrio sobre las dos patas traseras.

-He dicho… ¡Hola!- exclamó Jet, dándole una patada a la silla, provocando que tanto esta como el tipo de la túnica cayeran de espaldas. El ruido provocado por el golpe resonó por cada esquina de la sala, resonando su eco y perturbando la hasta entonces silenciosa calma del lugar.

Tras aterrizar en el suelo con un corto grito de sorpresa (que sirvió para que Jet descubriera que aquella figura era un hombre, a juzgar por el tono de voz), esta se puso de pie, tirando su capucha hacia atrás, de manera que la azulada luz del cristal bañara su cara. Se trataba de un hombre joven, tal vez de unos 20 o 21 años de edad. Su pelo, corto y negro, estaba completamente despeinado, con varios mechones de punta apuntando en todas direcciones, como si recientemente se hubiera levantado de la cama. Su labio superior estaba cubierto por un bigote sin un solo pelo fuera del lugar, y su barbilla estaba poblada por una perilla ligeramente rizada. Aquel joven misterioso miró con furia a Jet, clavando sus dos ojos verdes en él, que le observaban a través del cristal de unas discretas gafas de lentes rectangulares.

-¡Eh, ¿a que ha venido eso?!- preguntó aquel joven, acercándose a Jet y dándole un empujón. Este se limitó a aguantarle la mirada a aquel desconocido, y se mantuvo en su sitio, a pesar del empujón.

-¿Me harás caso ahora?

-¿Caso? ¡Debería llamar a los guardias, para que te sacaran de aquí por lo que has hecho!

-La próxima vez, no pases de mi en mis narices.- El joven de la túnica se agachó para recoger su libro, mientras Jet volvía a saltar al otro lado del mostrador.

-No te ignoraba, sino que ni siquiera sabía que estabas ahí. Estaba leyendo esto- dijo levantando el libro, mostrando su desgastada cubierta a Jet-, un tratado de magia, y eso hace que uno pierda todo contacto con lo demás. Bien podrías haber estado gritándome al oído, y hubiera seguido sin oírte.

-Ah, entiendo… De todas formas, ¿Por qué lees algo así aquí, en la entrada misma del Instituto? ¿No tendrías que estar atento por si entra alguien?

-¿Quién te crees que soy, el encargado de recepción?- preguntó molesto el joven, frotándose la espalda, con dolorida expresión-. Si estoy aquí, es para recibir a alguien, que supuestamente realizará hoy las pruebas para convertirse en Campeón. ¿Debo suponer que tú eres ese alguien?

-Sí. Me llamo Jet- dijo, tendiéndole al otro joven el pergamino que le había dado Sim. Más calmado, el joven de la túnica abrió el pergamino, y lo leyó de arriba abajo rápidamente. Guardándoselo en el interior de una de sus amplias mangas, sacó algo parecido a una campanilla de dentro de su túnica, y la hizo sonar tres veces. La pequeña campanilla restalló, provocando un sonido claro y cristalino, que extrañamente no llegó a resonar, como si en vez de rebotar en las paredes, este fuera absorbido por ellas. Después, dejó la campanilla encima del mostrador, y se inclinó sobre él, mirando con ojos aparentemente carentes de interés a Jet.

-Los Altos Invocadores te recibirán en breves momentos. ¿Ves la pared del fondo, detrás de mí?- Jet miró por encima del hombro del joven, observando la pared en cuestión, y asintió-. Cuando estén listos para empezar con tus pruebas, se materializará una puerta en la pared. Crúzala, y habrá empezado tu prueba de acceso. ¿Alguna pregunta?

-Si, la verdad. ¿Sabes más o menos en qué consistirá esa prueba?

-Si te tengo que ser sincero, no lo sé. Las pruebas suelen variar de un Campeón a otro, aunque generalmente se realizan tres, y una de ellas casi siempre es algún tipo de entrevista con tres de los Altos Invocadores. Tú mentalízate, y prepárate para todo. Este sitio puede llegar a ponerle los pelos de punta a uno.

-¿En serio? ¿En qué sentido?

-¿Recuerdas las enormes puertas que atravesaste para entrar aquí?- Jet asintió-. Mira ahora detrás de ti.

Jet miró hacia atrás, y su cara se transformó en una de confusión total. Donde antes se encontraba el breve pasillo que culminaba en la enorme entrada del Instituto, ahora se encontraba una lisa pared, idéntica al resto de paredes de aquella extraña sala. Asombrado, y algo aterrado por dentro, Jet fue a tocar la pared, tratando de discernir si se trataba de una ilusión o no. De serlo, el joven tenía que reconocer que era una muy buena: podía sentir la rigidez y la carencia de calor bajo sus dedos, al posar la mano contra la lisa superficie de la pared.

-No, no es una ilusión- dijo el otro joven, como si le hubiera leído el pensamiento a Jet-. Te encuentras actualmente en la Cámara Central, el corazón del Instituto. Por explicarlo en pocas palabras, se trata de un lugar desde donde puedes ir a cualquier lugar del Instituto, ya que aquí se encuentran todas las puertas que existen y que conectan las diferentes alas del edificio entre sí. Sin embargo, simultáneamente no contiene ninguna, ya que la sala en cuestión ni existe, ni está en ningún lugar en concreto.- Jet miró al joven, con una gesto absoluto de confusión.

-… ¿Qué?- Lejos de molestarse, el otro joven suspiró, y miró a Jet con resignación, y un gesto de entendimiento y empatía.

-Lo sé, es muy raro. Básicamente, como esta sala no está en ningún lugar en concreto, puede ir y estar en todas partes a la vez, lo cual permite a los Magos e Invocadores moverse por el Instituto con facilidad. Es tan fácil como invocar una puerta que te lleve aquí, y luego invocar otra que te lleve a donde quieras.

-¿En serio? Suena como si fuera un sistema perfecto para hacer el vago, ¿no?-dijo Jet, acercándose de nuevo al mostrador-. Quiero decir, si basta con invocar dos puertas para, digamos, ir de punta a punta del Instituto, entonces nadie usará los pasillos ni las escaleras.

-No te creas, a nadie le hace mucha gracia usar este sistema. Invocar las puertas es una magia bastante avanzada, y fácilmente algo podría salir mal. Solo lo usan los Altos Invocadores, y algunos Magos de nivel avanzado, cuando han de ir rápidamente a algún lugar, o han de llevar a alguien a alguna parte, pero no quieren que atraviese todo el edificio para hacerlo. Además- añadió, arrugando la nariz-, entrar y salir de aquí…Bueno, hace que uno se sienta raro por dentro. Como…desplazado, si sabes lo que digo.

-Hmmm… Yo no he sentido nada al entrar- comentó Jet. Al oírlo, el joven de la túnica sonrió.

-Tranquilo, ya lo entenderás cuando salgas.- El joven de la túnica tendió una mano a Jet-. Yo soy el Invocador Relicar.- Jet le estrechó la mano al invocador.

-Yo me llamo Jet. Siento lo de la patada- se disculpó Jet, pero Relicar le quitó importancia con un gesto de la mano.

-Bah, no tiene importancia. No debería de estar leyendo eso aquí, de todas formas.

-¿Siempre suele haber alguien aquí?- comentó Jet, a lo que Relicar se rascó la nuca, desviando la mirada algo avergonzado.

-Bueeeno,… Si, y no. Generalmente, no hay nadie, pero a veces los Maestros envían aquí a Magos o Invocadores a modo de castigo, para que vigilen durante uno o dos días.

-¿Y eso?

-Bueno, imagina pasarte un día entero aquí metido: sin estar en ninguna parte, sin que se oiga ningún sonido, sabiendo que no puedes salir de aquí por tus propios medios, sin saber cuándo, de donde, o siquiera si va a venir alguien a verte. Eso hace que más de uno se vuelva loco, créeme.

-No, decía que qué hiciste para acabar aquí castigado.

-¡Ah, eso! Bueno, digamos que es posible que ahora mismo haya un Alto Invocador caminando por el Instituto sin sus cejas, y es posible que yo tuviera algo que ver en ello- comentó, sonriendo con aire inocente.

-¿Y eso?- preguntó Jet, divertido con la imagen mental que había construido.

-Nada, un pequeño accidente mientras mezclaba pociones en clase- comentó Relicar, igualmente divertido-. En fin, ¡se lo merecía, que demonios! Ese profesor en concreto es un capullo, de todas formas.- Ambos jóvenes empezaron a reírse en complicidad, olvidando completamente su primer roce inicial. Para pasar el rato, ambos jóvenes empezaron a charlar, comentando anécdotas e historias divertidas, hasta que un sonido a sus espaldas les llamó la atención. Donde antes había habido una solida pared, ahora se encontraba una puerta doble de color negro, con intrincadas imágenes de espirales marcadas de plateado.

Relicar palmeó en el hombro a Jet: -Bueno, parece que llegó la hora.

-Si, eso parece.

-Mucha suerte ahí dentro, si te sirve de algo- dijo Relicar, levantando la mano, que Jet le chocó como si fueran amigos de toda la vida.

-Si, gracias tío. Nos vemos- se despidió Jet, mientras se encaminaba hacia las puertas que acababan de aparecer. Antes de que llegara a detenerse ante ellas, estas se abrieron de par en par para él, dando paso a una profunda oscuridad que no permitía ver nada de su interior. Tras recibir una señal de pulgar hacia arriba por parte de Relicar, Jet se adentró en la oscuridad. Las puertas se cerraron a su espalda, y tan pronto como habían aparecido, se esfumaron.

Relicar volvió a poner los pies en el mostrador, y abrió otra vez su libro.

-Mucha suerte, colega- comentó, a pesar de que Jet no podía oírle-. Espero que salgas vivo de ahí.

...

Jet avanzó durante varios minutos en aquella oscuridad, sintiendo que cada segundo se estiraba hasta durar casi una hora, mientras se esforzaba por tratar de distinguir algo a su alrededor. A juzgar por el eco de sus pasos, se encontraba en una sala muy amplia, tal vez más aun que la sala de la que había salido. Sus pasos sonaban un poco amortiguados, como si estuviera pisando alguna clase de alfombra, y el aire a su alrededor era tan frio que estaba seguro que, de poder ver algo, podría ver su aliento con cada exhalación.

Dada la situación en la que se encontraba, temía que la primera prueba consistiera en un ataque fortuito en la oscuridad, por lo que procuró avanzar haciendo el menor ruido posible, atento a cualquier sonido a su alrededor.

-Detente- dijo una profunda voz, que parecía provenir de todas partes. La autoridad en el tono de aquella voz hizo que Jet se detuviera en el acto, con todos sus sentidos alerta y ocupados tratando de encontrar el origen de aquella voz.

De pronto, un rayo de luz apareció delante de él, iluminando un alto estrado tres metros de altura. La madera tenia incrustados tres grandes cristales, cada uno más grande que una persona adulta, los cuales se encontraban situados debajo de cada una de las tres figuras que coronaban aquella majestuosa construcción, con sus túnicas de colores que coincidían con el cristal que tenían debajo. Por las túnicas que llevaban, Jet supuso que debían de tratarse de Magos o Invocadores de gran nivel, ya que presentaban numerosas cintas y diseños muy complicados, en contraposición a la túnica de Relicar, que casi era simple en comparación. En el centro, se encontraba una alta figura, cuya túnica de color purpura cubría la totalidad de su cuerpo. Su cara estaba cubierta por una capucha, pero Jet dedujo que se trataba de un anciano, gracias a la larga barba blanca que salía del interior de la capucha, tan larga que le llegaba a aquel hombre hasta el pecho. A la izquierda de aquel anciano, se encontraba otra extraña figura, vistiendo una túnica de color rojo sangre. A diferencia del hombre del centro, llevaba la capucha tirada hacia atrás, revelando un rostro duro y plagado de cicatrices, como si se tratara de algún veterano de guerra. Una corta barba negra cubría toda la zona de su barbilla, boca, y mejillas, uniéndose a sus patillas, y ascendiendo por su cabeza, hasta llegar a una calva que coronaba la parte superior de su cabeza. Unos duros ojos contemplaban con lo que parecía ser furia a Jet, que no pudo evitar notar que a aquel hombre le faltaban ambas cejas. Sonriendo para sus adentros, se preguntó si sería el mismo hombre que había mandado a Relicar a la Cámara Central. El hombre se encontraba en aquellos momentos cruzado de brazos, con sus mangas arremangadas hasta los codos, revelando unos musculosos brazos que Jet no creyó que llegaría a ver en un mago, ya que parecían más propios de un guerrero. Al otro extremo, se encontraba otra figura, esta con una túnica de color azul oscuro algo apagado. Al igual que el anciano, llevaba la cabeza tapada por la capucha, y su amplia vestimenta impedía a Jet discernir nada de su aspecto o genero.

El anciano del centro sacó un pergamino, y dedicó varios minutos a examinarlo minuciosamente, mientras Jet permanecía de pie, ante ellos, esperando para ver en qué consistiría su prueba de acceso. A pesar de que la luz del estrado apenas alcanzaba a iluminarle a él, gracias a ella Jet pudo notar que había algo más en aquella extraña sala. A sus lados, vio las formas de dos altas tarimas, con varias gradas que parecían estar ocupadas por muchas más formas misteriosas, las cuales parecían ser invocadores con túnicas de colores similares a las del trío que se encontraba ante él, todos con las capuchas echadas. Jet, esperando a que el anciano dijera algo, miró distraído detrás de él y vio una tercera tarima, igual a las dos situadas a sus lados. Sin saber cómo, habían conseguido rodearle con aquellas construcciones llenas de gente, sin que él notara u oyera algo.

-Demos comienzo a la examinación del aspirante a Campeón a la Liga de Leyendas- proclamó el anciano con su profunda voz, llamando la atención de Jet. Guardando el pergamino, parecía que el trío de misteriosas figuras centraba la totalidad de su atención en Jet, que se sentía como una hormiga bajo la lupa de algún niño curioso. El hombre de gruesos brazos y la otra figura examinaron por turnos el pergamino, lanzando alguna que otra mirada al joven, y comentando cosas entre ellos en bajos susurros, de manera que Jet no podía saber que estaban diciendo. Finalmente, volvieron a bajar el pergamino, y se quedaron mirando a Jet.-Jet, de Bajo Piltover- dijo el anciano-, has sido convocado ante el Alto Consejo para pasar las pruebas que te permitirán ser reconocido como Campeón de tu ciudad estado. ¿Admites haber venido aquí de forma voluntaria?

-Ehmm… ¿sí?-dijo Jet. Pues claro que había ido voluntariamente. No le habían arrastrado allí precisamente.

-Bien. Tras examinar tú caso, y valorar la información de la que disponemos sobre ti, el Alto Consejo a determinado que deberás someterte a tres pruebas para poder entrar en la Liga. Tu desempeño en las mismas determinará si eres apto o no de ser reconocido como Campeón. ¿Lo has entendido?- Jet asintió-. Bien. Como es costumbre en el Instituto de la Guerra, seremos nosotros, los miembros del Alto Consejo, los que escogerán las pruebas que deberás pasar. Por tanto yo, el Gran Maestro Alto Invocador Jahán, reclamo el derecho a la primera prueba.- El hombre de la túnica roja asintió, y la otra figura permaneció callada, de manera que el anciano continuó hablando-. Jet, da un paso al frente.- Jet avanzó más hacia el estrado, permitiendo que el rayo de luz del techo le alumbrara mas el cuerpo-. Tu primera prueba se realizará aquí y ahora. Por turnos, cada uno de nosotros podrá hacerte las preguntas que consideremos necesarias, y tú deberás responder con sinceridad. Mentir, u ocultar información serán considerados fallos. ¿Entendido?- Jet asintió, algo sorprendido por el carácter de la prueba. ¿Un par de preguntas? ¿Nada más? Suspirando para sus adentros, se alegró por poder enfrentar una prueba tan fácil-. ¿Quién desea comenzar?

-Yo, el Alto Invocador Rolic, empezaré con la prueba del aspirante- dijo el hombre de la túnica roja, dando un paso al frente. Cruzado de brazos, observaba a Jet desde las alturas, con tanta dureza que parecía que le fuera a obligar a hacer flexiones de un momento a otro. Tenía un cierto aire a instructor del ejército, y a Jet no le cupo la menor duda que seguramente fuera noxiano-. Mi primera pregunta es: ¿Por qué quieres unirte a la Liga?

Esa era una pregunta que Jet se veía venir. A decir verdad, era la más básica de las preguntas que le podían llegar a hacer, y ya sabía más o menos como la iba a responder.

-Quiero unirme a la Liga por dos razones. La primera, para conseguir dinero para el orfanato donde vivo, y sus alrededores, y la segunda para encontrar a mi padre, el cual dicen que es un Campeón de la Liga.

-¿Conoces la identidad de tu padre?

-No. Solo sé que es de Noxus.- El Alto Invocador pareció meditar sobre aquello durante unos instantes, antes de proseguir.

-¿Crees tener la fuerza necesaria para convertirte en un poderoso Campeón?

-Si, lo creo- dijo Jet, con decisión-. Hacedme Campeón, y os prometo que nunca habréis visto nada como yo en el campo de batalla.

Al oír la proclamación del joven, el Alto Invocador resopló divertido, con una sonrisa que mostraba toda su dentadura, antes de dar un paso atrás y volver junto al anciano Jahán.

-Eso ya lo veremos, chaval. He terminado, Gran Maestro- dijo, inclinando la cabeza hacia el anciano. Este le devolvió el gesto, y se giró para mirar a la otra figura, que avanzó en silencio, y se posicionó al frente del estrado.

Retirándose la capucha con ambas manos, reveló que se trataba de una mujer mayor, aproximadamente de la edad de Hazel. Llevaba el pelo negro recogido en un complicado moño en la parte de atrás de la cabeza, sujeto con un ornamento con forma de serpiente, tan detallado que parecía que en cualquier momento empezaría a arrastrarse al interior de la túnica de la invocadora. Su pelo, antes completamente negro seguramente, presentaba numerosas canas que la mujer no había intentado disimular, como si no le importara mucho que se le notaran. Tenía los ojos azules muy claros, tan fríos y afilados que Jet casi sentía como se clavaban en su piel, como si fueran las flechas de la mismísima Ashe. A juzgar por la mueca de desagrado que tenía en la cara, con sus labios de color purpura oscuro torcidos y su mirada desaprobadora, estaba claro que Jet no le caía demasiado bien.

-Yo, la Alta Invocadora Minerva, seré la siguiente- dijo con voz cruel, carente de toda emoción. Cada palabra que dirigía a Jet era como si las escupiera, como si considerara que Jet no fuera digno siquiera de estar en la misma sala que ella, y mucho menos de su tiempo o aliento. Pues bien, vale, a Jet tampoco le caía bien-. Yo seré quien te juzgue ahora…, chico.- El desagrado que sentía aquella mujer por Jet era palpable. Si al final no salía elegido, pensó, seguramente sería por la decisión de aquella mujer. Sin ser capaz de resistirse, Jet decidió picarla un poco.

-Será un placer…, señora- dijo con fingido respeto, escupiendo el también la última palabra, mientras hacia una exagerada reverencia a la invocadora. Entre los asistentes de las gradas de alrededor de Jet se oyeron algunos jadeos de sorpresa y murmullos, lo cual hizo pensar a Jet que tal vez (solo tal vez), hubiera ido demasiado lejos. Si bien el anciano Jahán no dijo nada, Jet pudo ver que Rolic levantaba las cejas (o más bien, el espacio donde deberían estar), y se giró para contener una risa, mientras Minerva le miraba de reojo con silenciosa furia. Cuando volvió a reinar el silencio, la mirada de Minerva volvió a clavarse en Jet, quien hizo lo posible por sostenerle la mirada.

-Dinos…ehm, Jet- empezó a decir-. En el pergamino pone que posees…"habilidades especiales"- dijo, ojeando por encima el pergamino como si fuera un papelucho cualquiera.

-Si, yo…

-Dinos pues, ¿cómo conseguiste esas habilidades?- continuó diciendo Minerva, interrumpiendo a Jet. Justo entonces, se dio cuenta del problema en el que estaba. ¿Qué iba a decir, que las había obtenido cuando entró a robar en casa de uno de sus Campeones? ¿Le aceptarían sabiendo que era un ladrón recurrente, que había estado numerosas veces en la cárcel? Jet sabia que muchos campeones habían sido ladrones, vándalos, o asesinos, pero casi todos ellos habían sido atrapados por la Liga y reclutados, en un intento de tenerlos bajo control. Sin embargo, a él lo habían dejado de lado. ¿Y si usaban eso para…?

Jet sintió como numerosos rayos salían del suelo bajo sus pies, donde un círculo mágico de color azul brillante había aparecido de la nada. Los rayos recorrieron del cuerpo de Jet, provocándole un gran dolor que le paralizó el cuerpo, a medida que su luz iluminaba los cuerpos de los invocadores presentes en aquella tortura. Tan pronto como apareció, el círculo se desvaneció, provocando que Jet cayera a cuatro patas, con su ropa humeando por varias partes.

-Alta Invocadora Minerva, el uso del Circulo de Castigo era innecesario en este caso- dijo Rolic con severidad.

-El joven se negó a contestar. Tal y como dijimos al principio, el negarse a contestar en motivo de fallo, y por tanto castigo- se justificó Minerva como si tal cosa, quitándole importancia al asunto con voz despreocupada.

-No se había negado, solo se había retrasado un poco al contestar. Sigue sin ser motivo de peso para…

-Contesta a la pregunta, joven- dijo Jahán, interrumpiendo con su voz la discusión de sus acompañantes. Jet, a duras penas, se puso de pie, y miró desafiante a Minerva, a pesar del dolor que sentía por todo el cuerpo.

-Recibí estas habilidades…en un accidente, en el taller de Heimerdinger.- Minerva sonrió. De manear que sí que era ahí a donde quería llegar…

-¿Y que hacías en el taller de uno de nuestros más respetados Campeones, si se puede saber?- Jet apretó los puños, pero no bajó la mirada.

-Había…había entrado a robar.- Mas expresiones de sorpresa surgieron de entre los invocadores allí reunidos-. Pero si fui, fue porque-…

-En resumen, entraste a robar en casa de un Campeón de la Liga, destrozaste equipo por un valor casi incalculable según he leído en el informe, y te escapaste del arresto policial después de que fueras detenido. ¿Es cierto?

-Si, bueno…

-¿Es cierto que aquel no era tu primer delito?- Jet estaba empezando a cansarse.

-No, pero…

-Y a pesar de tu largo expediente delictivo, dime, ¿cómo has osado venir aquí, y decir que deseas convertirte en Campeón de la Liga de Leyendas? –Dijo Minerva, alzando la voz-. ¿Cómo osas profanar este sagrado lugar con tu presencia, criminal?

-¡No soy un criminal!- exclamó Jet-. Heimerdinger me perdonó, y la sheriff Caitlyn me liberó. Todo lo que hice fue…

-¡Contesta a la pregunta, aspirante!- dijo Minerva, interrumpiendo de nuevo a Jet-. ¡Hazlo, o enfréntate de nuevo a tu justo castigo!

-¡Vete al infierno, bruja!- exclamó Jet, señalando a Minerva con furia. En las gradas, varios invocadores se mostraron sorprendidos por el furioso intercambio de gritos entre la Alta Invocadora y el aspirante, sin acabar de creerse que alguien como él acabara de desafiar así a alguien tan poderoso como Minerva-. ¿Crees que sabes algo de mí? ¿La razón por la que hice todo lo que hice? Seguro que le importa una…

Nuevamente, el círculo apareció a los pies de Jet, del cual brotaron mas rayos que la última vez, provocándole un dolor superior al que había experimentado antes. Cayendo de rodillas, Jet se obligó a no gritar, mirando furioso a Minerva, que contemplaba la escena con una mezcla de furia, y macabra satisfacción. Si lo que quería era verle gritar y suplicarle que parara, antes prefería morir ahí mismo.

-¡BASTA!- gritó Jahán, mientras una explosión de aire recorría toda la sala, levantando capuchas, recorriendo la totalidad de la sala, y hacia desaparecer el círculo mágico. La intensidad del grito había sido tal, que Rolic y Minerva había estado a punto de caer del estrado-. ¡No permitiré esta clase de comportamiento en esta institución, ni por parte del aspirante, ni por parte de una Alta Invocadora! ¡Parad de comportaros como bestias rabiosas, o enfrentaos a mi ira!- Como para remarcar sus palabras, la túnica del anciano había empezado a ondear, a medida que un aura blanca, semejante a una gran hoguera, parecía emanar de ella. Los ojos del anciano, ocultos en la oscuridad de la capucha, habían empezado a brillar peligrosamente, semejantes a dos potentes estrellas en medio de aquel oscuro espacio. Minerva pareció encogerse en el sitio, e incluso Rolic dio un prudente paso atrás. En las gradas, los invocadores contemplaban la escena acobardados, callados como si temieran llamar la atención del furioso mago.

Cuando la paz volvió a la sala, el anciano regreso a su estado anterior.

-Alta Invocadora, ¿tienes más preguntas?- dijo con voz más calmada. Mientras se apresuraba a recobrar la compostura, Minerva negó con la cabeza, demasiado rápido como para fingir que no tenía miedo. En silencio, volvió a su sitio junto al anciano, mirando furiosa a Jet, que se limitó a ponerse en pie de nuevo.

Llegó el turno del anciano, que dio un paso al frente, casi cubriendo con su sombra el cuerpo de Jet. Este se sentía como si estuviera al pie de una montaña. Aquel hombre era enorme. Aunque no hubiera estado erguido en lo alto de un estrado, seguramente seguiría sacándole varias cabezas de altura a Jet. Sin decir nada, el anciano hizo un gesto con la mano, y una luz envolvió a Jet, que sintió como sus heridas y el dolor desaparecían. Aliviado, y un tanto sorprendido, centró su mirada en el anciano.

-…gracias.

-Los Campeones de la Liga de Leyendas son algo más que guerreros y bestias de combate- dijo el anciano invocador, ignorando el agradecimiento del joven-. Son los representantes de sus respectivas ciudades estado, y como tales, es su deber evitar que se formen conflictos, más que resolverlos peleando. Si realmente deseas convertirte en Campeón, harás bien en recordarlo…-Jet miró a sus pies, algo avergonzado por su comportamiento. Volvió a sentirse como cuando era pequeño y Hazel le regañaba por alguna trastada que hubiera cometido-… ¿entendido?

-Si, señor.- El anciano, a pesar de la capucha que ocultaba su rostro, parecía complacido por la respuesta del joven.

-Bien. Ahora dime, ¿por qué cometiste los crímenes que expuso antes la Alta Invocadora?- preguntó Jahán-. Permítenos oír toda tu historia.

Y de esta manera, Jet empezó a hablar sobre su vida. Explicó su humilde origen, y las preguntas que aquello había despertado en él al descubrir su lugar de procedencia. Habló sobre su vida en el orfanato, como había ido creciendo bajo los cuidados de Hazel, junto al resto de sus hermanos y hermanas. Explicó como Groyl le había empezado a utilizar para realizar trabajos sórdidos, tales como robar, asaltar, o transportar mercancías de dudosa procedencia a individuos de intenciones poco claras. Relató el asalto al taller del Campeón yordle, y de lo que había sentido al sufrir el accidente. Finalmente, habló sobre sus poderes, lo que había aprendido de ellos, y como los había estado utilizando, hablando de su entrenamiento para convertirse en Campeón, aunque se reservó para si lo que descubrió al exiliar a Groyl. Aunque al principio se mostró algo reacio e incomodo a hablar tanto de su vida delante de todos aquellos desconocidos, el fondo Jet se alegró de tener una excusa para explicarse por lo sucedido, y demostrar que no había cometido aquellos crímenes por maldad, o porque fuera un criminal. Tal vez esa fuera la intención del anciano invocador. Este se pasó todo el relato sin decir nada, asintiendo de vez en cuando a medida que el joven exponía toda su vida a los invocadores y al Alto Consejo. Cuando acabó, Jahán se tomó unos momentos para reflexionar, y finalmente habló.

-Tengo una última pregunta para ti, y habrás completado tu primera prueba. Te suplico, sin embargo, que la contestes con la mayor sinceridad posible.- Jet tragó saliva. ¿Qué le iba a preguntar que fuera tan importante?-. Dices que deseas convertirte en Campeón por el bien de tus hermanos y hermanas, de tu hogar, y con la intención de descubrir tus orígenes, ¿cierto?- Jet asintió, preparándose mentalmente para responder a la gran pregunta final-. Mi pregunta es: ¿Estás seguro de lo que vas a hacer?

La pregunta reverberó por toda la sala, mientras la cabeza de Jet trataba de asimilarlo. ¿Aquella era la última pregunta? No podía ser. Seguramente había trampa.

-¿Discúlpeme?- preguntó Jet, creyendo que tal vez no había oído bien.

-Digo, ¿que si estás seguro de lo que vas a hacer?- volvió a repetir Jahán, con calma y sin alterarse-. La carga del Campeón es muy pesada. Pocos son capaces de llevarla, incluso para muchos de los Campeones que tenemos actualmente. No sé si eres plenamente consciente de lo que implica ser un Campeón, y de ahí mi pregunta. ¿Estás seguro de lo que vas a hacer?

Jet sabía lo que quería decir el anciano. Ser Campeón era mucho más que luchar en los Campos de la Justicia, o cumplir los encargos del Instituto. Había visto como los niños del orfanato miraban a los Campeones por las P.L.A.S.M.A, y había escuchado las historias de los Campeones que, en ocasiones, habían cambiado o dirigido el destino de todo el continente. Si pasaba las pruebas, el seria uno de ellos, y cargaría no solo con el futuro de su ciudad, sino con el de todos los que le siguieran, los que se inspiraran con él. Era…mucha presión. Ahora lo veía.

Jet miró al anciano. No con decisión, ni con miedo. Miró al anciano con seguridad.

-Si, estoy seguro. Esto es algo que debo hacer, y lo voy a hacer.

El anciano esperó un minuto entero, antes de responder a Jet.

-Bien. Damos por concluida la primera prueba.- Y tras decir esto, la luz del estrado se expandió, iluminando cada vez más terreno, hasta que toda la sala quedó iluminada. El repentino foco de luz obligó a Jet a entornar temporalmente los ojos, acostumbrados ya a la escasez de luz, y por primera vez pudo ver la sala que le rodeaba. Extrañado, Jet vio que la sala en la que se encontraba era muchas veces más pequeña de lo que él se esperaba. El techo y las paredes quedaban a la vista, fabricadas con el mismo mármol blanquecino del que estaba hecho el suelo. A pesar de que delante de él se encontraba el mismo estrado de antes, su altura era apenas un solo metro de altura. Jahán, Rolic y Minerva seguían ahí, pero Jet comprobó que los otros invocadores, que hasta entonces habían estado observando a su alrededor, habían desaparecido junto con las gradas. Echando la vista hacia atrás, Jet alcanzó a ver la puerta a apenas unos segundos, cuando en realidad recordaba haber estado caminando por varios minutos.

Mientras Jet trataba de encajar esa nueva perspectiva de la habitación con la que había imaginado al entrar allí, el Alto Invocador Jahán habló.

-Ahora, procedamos con la primera votación. Los que crean que el aspirante Jet deba ser envestido Campeón, que alcen la mano-. Y en la silenciosa sala, únicamente Rolic alzó la mano. Jet ya se esperaba que Minerva, que contemplaba ese desastroso resultado con perverso placer, no fuera a votarle para ser Campeón. Pero al menos esperaba que el anciano si lo hiciera, considerando que lo había defendido durante el interrogatorio-. Un voto de tres. El aspirante no reúne los votos necesarios para ser Campeón. Procederemos pues a la segunda prueba.- Dicho lo cual, el anciano desapareció en un rayo de luz, seguido por Minerva. Antes de que Rolic pudiera seguirles, Jet le interrumpió.

-¡Espera! ¿Qué es eso de los votos? No lo entiendo.

-Es fácil. Para ser nombrado Campeón, debes reunir los votos de todos los miembros del Alto Consejo que te estén juzgando. Tú, como aspirante, debes superar las pruebas para convencer a los Invocadores de que voten por ti. Antes de que acaben las pruebas, deberás conseguir las tres, o fallaras.- Jet suspiró. La cosa no iba demasiado bien, aunque ya llevaba un voto. Dos más, y lo conseguiría. Aunque no sabía cómo iba a conseguir que Minerva votara por el.- Suerte chaval. La vas a necesitar con esto que sigue…- Y Rolic desapareció también, junto con todo el estrado de madera, dejando a Jet solo en aquella sala, algo intranquilo por el comentario del Alto Invocador. Al fondo de la sala, se materializó otra puerta, de aspecto más simple que por la que había entrado.

Jet miró hacia atrás casualmente, y vio que la puerta por la que había entrado ya no estaba. En su lugar, la sala parecía extenderse hasta el infinito, tan lejos que Jet no alcanzaba a ver donde se encontraba el límite. "En fin", pensó resignado ", parece que por ahí no voy a volver", y se dirigió hacia la puerta.

En comparación con las puertas que había visto hasta el momento, esta era bastante simple. Con un tamaño normal, se parecía a la típica puerta de madera que encontrarías en una casa cualquiera. A pesar de no saber que encontraría al otro lado, Jet giró el pomo, y entró en la siguiente sala.

...

En esos momentos:

Hazel se encontraba enfrascada en una de las muchas tareas necesarias para mantener en orden el orfanato. Todos esos niños y niñas sueltos eran peor que un huracán desatado, y mantenerlo todo limpio y ordenado era un esfuerzo continuo. Sin Jet para ayudarla, no sabía cómo iba a acabar de hacerlo todo ella sola, con la edad que tenia.

La mujer paró de limpiar el polvo a las estanterías para dedicar un pensamiento a Jet, el joven que, en aquellos momentos, se encontraba realizando quien sabe que pruebas para convertirse en Campeón de la Liga.

Al pensar en ello, Hazel sintió un escalofrío por la espalda. Tuvo un mal presentimiento, y sabía que tenía que ver con Jet. Fuera lo que fuera lo que estuviera haciendo en aquel momento, era algo peligroso. Silenciosamente, cerró los ojos, y oró a todos los dioses que conocía por la seguridad del joven.

De pronto, varios de los pequeños que estaban jugando en el patio entraron, y le preguntaron si podían hacer algo para ayudarla. Sonriendo, Hazel empezó a distribuir una serie de tareas entre los niños, mientras procuraba convencerse por dentro de que Jet estaría bien. Era un chico listo. Seguro que, fuera el lio que fuera en el que se metiera, él saldría de él ileso.

…¿verdad?

...

De vuelta en el Instituto de la Guerra:

Oscura y infinita. Esas eran las dos mejores palabras para describir la sala en la que se encontraba.

La puerta que Jet había abierto daba a lo que parecía ser la típica pista de atletismo, si por típica entendemos una pista ovalada que, aparentemente, se encontraba en una especie de meseta rocosa, rodeada de afiladas rocas, que flotaba en medio de lo que parecía ser una eterna inmensidad oscura. A pesar de ello, la pista estaba perfectamente iluminada, sin que Jet tuviera muy claro de donde venia la luz.

Jet trepó hasta una de las afiladas cimas que rodeaban la pista, y miró hacia abajo. Debajo de él, se extendía el mismo abismo negro que rodeaba la pista. Sencillamente, era como si en aquel lugar únicamente existieran la pista y el. Jet se imaginó lo que pasaría si se caía de ahí, y sintió un escalofrío. Pasarse la eternidad cayendo era un pensamiento bastante desalentador.

-Aspirante, sitúese tras la línea de salida, por favor- dijo una voz etérea, la voz de una joven, que parecía surgir del espacio a su alrededor. Un poco nervioso, pero decidido, Jet hizo lo que se le pedía, y se situó tras la línea blanca marcada en la pista-. Esta prueba consistirá en completar un número determinado de vueltas, a la mayor velocidad posible.- ¿Solo eso? Estaba chupado. ¡Si precisamente esa era su especialidad!- Aspirante, prepárese…listo…-Un momento. No le habían dicho cuantas vueltas…-… ¡Ya!

Instintivamente, Jet empezó a correr, dando vueltas a la pista con suma facilidad, a medida que una ligera estela seguía sus pasos. Como no le habían dicho cuantas vueltas tenía que completar, Jet se limitó a seguir corriendo, con la esperanza de que en algún momento le ordenaran parar. Si se trataba de una prueba para comprobar su resistencia, estaba seguro que la pasaría, ya que a pesar de correr a tanta velocidad, podía mantenerla durante bastante tiempo de ser necesario.

Pasaron los minutos, y Jet continuó corriendo. A diferencia de cuando había atravesado todo Valoran por primera vez, esta vez sabía cómo administrar sus fuerzas, de manera que apenas se encontraba cansado, a pesar de haber estado corriendo tanto. Sin saber porque, Jet se encontró recordando los días que había pasado entrenándose. Recordó las largas horas que había pasado corriendo de un lado a otro, poniendo en práctica sus habilidades, preparándose para lo que fuera que tuviera que enfrentar cuando llegara a la Liga de Leyendas. Recordó como sus hermanos y hermanas, como Hazel, Daren, e incluso Miriana, como le habían ayudado todos, mostrándole el apoyo que necesitaba para seguir adelante. Sin saber porque, Jet se dio cuenta de que estaba sonriendo.

Entonces, Jet recordó la otra razón que le había llevado a someterse a aquellas pruebas. Recordó la conversación con Groyl, a las puertas de Noxus, y la nota que encontró en la cesta del despacho de este. Quería ayudar a su familia y a su ciudad, pero también necesitaba poder responder a todas esas preguntas que se clavaban en su mente como espinas. ¿Quién era? ¿Qué le había pasado a su madre? ¿Quién era su madre? ¿Por qué? ¿Cómo? ¿Quién? Jet sintió un agobio en el pecho, como si de repente el aire se hubiera espesado a su alrededor, dificultándole la respiración. Bajo sus pies, la lisa pista ya no parecía tan lisa, y parecía retorcerse ante sus propios ojos, a medida que la oscuridad que le rodeaba parecía abalanzarse poco a poco sobre él. Pero Jet siguió corriendo.

Recordó los largos días de su infancia, bajo el cruel cuidado de Groyl. Recordó todos los trabajos que se vio obligado a cumplir para él, todas las heridas que había sufrido por el, todo el dolor, el miedo, la furia,… Todos los sentimientos negativos que aquel hombre había implantado en su alma, cambiándolo. Jet lo sabía: Groyl le había cambiado. Ya no era el joven que había sido de pequeño, y saber que quien le había hecho como era fuera alguien tan despreciable, le hacía arder de rabia por dentro. De repente, algo surgió del suelo, justo enfrente de Jet. Se trataba de un pilar de piedra, de unos dos metros de alto, recubierto en su totalidad por espinas y cuchillas. El joven apenas tuvo tiempo de evitarlo, pero había aparecido demasiado cerca de él como para esquivarlo totalmente. Si bien consiguió evitar empotrarse contra el pilar, los afilados apéndices de este rasgaron el brazo derecho de Jet, quien trató de contener el dolor, y seguir corriendo. Ahora, ante él se encontraba la misma pista de antes, pero repleta de aquellos pilares afilados. Corriendo entre ellos, el avance del joven se ralentizó, dificultándole la tarea de correr, mientras sentía como si tratara de correr bajo el agua.

Los pilares estaban demasiado cerca como para poder esquivarlos del todo, de manera que pronto Jet estuvo recubierto enteramente por pequeños cortes que sangraban y le dolían a cada paso que daba. Cada vez que recibía una herida, un nuevo recuerdo volvía a su mente. ¡Zas! Dos matones le daban una paliza en un callejón para quitarle el dinero de Groyl. ¡Zas! Jet corría por los tejados, tratando de dar esquinazo a sus perseguidores. ¡Zas! Acurrucado en una celda, Jet trataba de dormir, a pesar del dolor que sentía por sus numerosos moratones.

Era como si el aire mismo se hubiera vuelto más espeso, como si la luz se hubiera atenuado, como si el camino hubiera decidido parar a Jet a toda costa. Este trataba de continuar avanzando, a pesar del dolor físico y mental que estaba experimentando. ¿Por qué seguía? Sería tan fácil detenerse, dejarlo todo… Seguro que había otra manera de hacer las cosas. Podía…podía seguir trabajando, y así reunir suficiente dinero para mantenerlos a todos en el orfanato. En cuanto a sus orígenes…Bueno, ¿Qué se le iba a hacer?

Apretando los puños, Jet trató de sacarse esos pensamientos de la cabeza. Era como si alguien estuviera ofuscándole a propósito, sacando lo peor de dentro de sí mismo para impedirle avanzar. El espacio a su alrededor titilaba, como si numerosas sombras de ojos rojos se retorcieran unas encima de otras para poder observar mejor a aquel pequeño humano que corría entre los pinchos. La visión de tantos seres amenazantes asustó a Jet, que procuró centrarse únicamente en el camino delante de él.

Justo cuando creía que se había acostumbrado a todo, algo estalló a sus espaldas. Todavía corriendo, se dio la vuelta, y lo que vio le hizo abrir los ojos de pura horror.

Atravesando la pista, había una enorme garra blanca, tan grande que solo uno de los dedos ya era más grande que el propio Jet. La garra estaba conectada a un largo brazo, que colgaba de las profundidades del abismo bajo la pista. Frente a Jet, otra garra surgió del abismo, amenazando con ponerse en el camino del joven. Acelerando el paso, a duras penas consiguió pasar, antes de que la garra cayera con fuerza en la pista. Mientras Jet atravesaba la pista a gran velocidad, el cuerpo de donde habían salido tan monumentales apéndices se irguió, helándole la sangre a Jet al comprender que (o más bien, quien) era.

Ante él, se encontraba la monstruosa forma de un Groyl de pesadilla. Su cuerpo era tal y como lo recordaba, con su abultada barriga aplastando las cimas de las rocas que rodeaban la pista, embutido en un enorme y ajado traje purpura. Su piel, sin embargo, era de un blanco insano, casi como si fuera un cadáver. Su rostro era brutal y cruel, con una enorme sonrisa de afilados dientes como agujas, de la que goteaba una cascada de saliva verde. Allá donde caía aquel liquido, la roca humeaba. Sin embargo, lo que más aterró a Jet eran sus ojos. En vez de ojos, aquel ser solo poseía dos agujeros negros, que parecían absorber la luz alrededor de la cabeza de este, confiriéndole si era posible un aspecto aun más aterrador.

Jet sintió el miedo. No un simple miedo ante tan grotesca visión, sino un miedo más primigenio, algo que no había experimentado nunca antes en su vida. Era algo que le recorrió todo su cuerpo, como si cada célula de su ser sintiera la amenaza que era aquella cosa. Su respiración se aceleró, y sintió frio por todo su cuerpo, a pesar de todo lo que se había estado moviendo. Aquel monstruo rio, con una gutural y espantosa carcajada que parecía resonar por todas partes al mismo tiempo, haciendo que Jet deseara poder taparse los oídos para no tener que oírla. Levantando una de sus garras, fue al encuentro de Jet, que consiguió apartarse antes de que el monstruo le atrapara. Cuando pasó de la primera garra, Jet se encontró situado entre ambos brazos del monstruo, mientras este le observaba desde las alturas como un comensal observaría un suculento plato antes de devorarlo. Las gruesas gotas de saliva caían a ambos lados de la pista, obligando a Jet a apresurar el paso para no tener que soportar el hedor que desprendían. Despistado por esto, apenas fue consciente de que el monstruo había empezado a barrer la pista con su otra mano, llevándose por delante todas las estacas espinosas, en un intento de pillar al joven. Sin pensarlo demasiado, Jet apoyó el pie en una estaca más baja, y empezó a saltar de una estaca a la otra, siempre corriendo en la misma dirección de antes. Justo cuando parecía que el brazo de aquel ser le arrollaría, Jet saltó hacia arriba, esquivando por un pelo a aquel ser. Jet aprovechó que aquel monstruo había limpiado la pista de estacas para continuar avanzando.

Jet sentía…no lo tenía muy claro. Por una parte, sentía miedo. Mucho miedo. Aquella cosa con el aspecto de Groyl era verdaderamente aterradora, y no quería ni pensar en lo que le haría si le llegaba a atrapar. Pero por otra parte… Aquella sonrisa, aquellos ojos vacios, aquel desagradable sentimiento… Era como volver a estar enfrente del Groyl de verdad, aquel hombre petulante, retorcido, cruel y despiadado. El hombre que le había convertido en lo que era entonces. El hombre que se había aprovechado de su fuerza durante tanto tiempo. El hombre que había osado amenazar a su familia…

Como si le leyera la mente, aquel gigantesco ser de pesadilla rio de nuevo, usando su cruel risa para burlarse de Jet. Casi podía saber lo que estaba pensando: "No eres mejor que yo", "Siempre le fallas a aquellos que te quieren", "Nunca serás nada más que un ladrón y un lacayo",… "No puedes vencer".

"No puedes vencer".

"No puedes…".

-¡VENCERÉ!- gritó Jet, dando media vuelta por primera vez en lo que llevaba de prueba. En vez de esquivar a aquel ser, se dirigió corriendo hacia él. Estaba harto de correr, de evitar enfrentarse al problema. Tenía poder. Tenía gente a la que proteger. Si aquel poder no le servía para proteger a sus seres queridos, entonces todo lo que estaba haciendo no servía para nada.

Al ver a Jet cargar contra él, el monstruo levantó uno de sus enormes puños, antes de lanzarlo con fuerza contra la pista en un intento de aplastar al joven. Este, sin embargo, consiguió fintar el ataque de aquel ser, que con su impacto hizo temblar toda la pista, mandando estacas y restos de la pista volando por los aires. Recobrándose del impacto, Jet agarró lo que tenía más cerca: una estaca con pinchos afilados, lo suficientemente corta como para que él la levantara. A pesar de las espinas que recubrían la estaca, Jet cerró el puño fuertemente a su alrededor, clavándoselas dolorosamente en su mano. Pronto, un fino reguero carmesí empezó a brotar de su mano, cayendo al suelo gota a gota, a lo que Jet apenas dio importancia, mirando desafiante a aquel enorme monstruo mientras trataba de ignorar el dolor y el terror que aun seguían aferrados en su interior.

Con un grito de desafío, Jet trepó a la garra de aquel ser, y empezó a correr por su brazo, en dirección a la cabeza. Al verlo, el falso Groyl trató de aplastarlo en su brazo con la otra mano, pero Jet consiguió evitarlo, y se le subió a la otra garra. Corriendo ahora por el brazo, apenas alcanzó a agarrarse a la manga del monstruo, antes de que este levantara el brazo a gran velocidad, con la intención de sacárselo de encima. La fuerza de aquel ser era inconmensurable, y Jet no pudo evitar salir disparado hacia arriba, pataleando sin control. Al llegar al punto más alto, se detuvo brevemente, y pudo apreciar la situación debajo de él, antes de que la gravedad volviera a reclamarle, y le lanzara cruelmente contra el suelo.

Mientras caía, Jet pudo ver mejor a aquella criatura. Al contrario de lo que pensaba, aquel ser no tenia piernas. De cintura para abajo, era como si estuviera hecho de alguna clase de niebla blanca, que parecía surgir de la oscuridad de alrededor. Desde su punto de vista, era como si un Groyl sin piernas estuviera sentado a la mesa, sonriendo cruelmente porque él fuera a disfrutar de un buen banquete, seguramente a costa de dejarle a él y a sus hermanos y hermanas con menos comida. No sería la primera vez. A pesar del miedo, Jet apretó con más fuerza el agarre de su estaca, clavando las espinas a más profundidad en su carne, y se preparó para impactar contra la cabeza de ese ser, que en esos momentos le miraba fríamente desde abajo.

Antes de que Jet pudiera llegar hasta aquel ser, este trató de golpear a Jet, lanzando una de sus largas manos hacia él. Al verla venir, Jet trató de girar en el aire, lo justo para evitar que las garras de aquella monstruosa mano le ensartaran, pero no lo suficiente como para evitar nuevos y dolorosos rasguños. Usando su estaca, Jet la arrastró por la mano de aquel ser, de manera que las espinas se le clavaran en la carne, y así Jet pudo detener su caída. Mientras el falso Groyl retiraba la mano, Jet volvió a trepar al brazo de este, dejando atrás la estaca y corriendo hacia el tronco del monstruo.

Un nuevo manotazo de Groyl obligó a Jet a saltar de nuevo a la pista, donde tuvo que rodar para evitar hacerse daño a causa de la altura desde la que había saltado. El monstruo se quitó la estaca de la mano, y comprobó que Jet había conseguido provocarle una pequeña herida, de la que brotaba un líquido espeso y verde, similar a las babas que le salían de la boca. A pesar del pequeño tamaño de la herida, esta pareció enfurecer al falso Groyl, ya que soltó un fuerte bramido, y procedió a levantar ambos puños por encima de su cabeza. A sabiendas del fuerte impacto que ambos apéndices iban a provocar, Jet echó a correr hacia el otro lado de la pista, justo a tiempo para evitar el golpe. El choque fue tan brutal, que Jet cayó al suelo a causa del temblar de la tierra. La tierra bajo los puños de aquel ser se agrietó y hundió, formando un cráter al que se agarró aquel ser con fuerza, todavía bramando. La fuerza del choque desestabilizó la pista, que se inclinó peligrosamente hacia un lado, con aquel ser colgando del borde inferior. A pesar del zumbido de oídos y de la visión borrosa, Jet trató de espabilarse, y corrió hacia el borde superior, antes de que la inclinación de la pista le hiciera caer sin control hacia abajo. Consiguió agarrarse a una de las rocas que bordeaban la pista, justo en el momento en que la inclinación de la pista le dejaba con las piernas colgando del vacío. Por todas partes, rocas y estacas caían rodando hacia abajo, chocando contra el cuerpo de aquel monstruo antes de caer al oscuro vacio de debajo.

Colgando de la roca, Jet miró jadeando a aquel ser, que le contemplaba con furia desde abajo. Tanta rabia… ¿por solo un rasguño? Y entonces lo comprendió. No era por la herida. La ira provenía del hecho de que Jet le había desafiado. Groyl tenía el poder, y cuando Jet amenazó ese poder, cuando se enfrentó a él, este reaccionó con violencia, tratando de sofocar aquella rebelión. Jet endureció su mirada, cambiando todo su miedo por furiosa determinación. Si, Groyl había sido poderoso, y le había estado controlando durante mucho tiempo. Incluso después de haberse librado de él, su recuerdo aun perduraba en Jet. Un recuerdo de dolor, miedo, y rabia.

Decidido, Jet se soltó de la roca, permitiendo que sus pies resbalaran por la superficie de la pista, antes de inclinar el cuerpo y empezar a correr hacia abajo, aumentando su velocidad de descenso. Al verlo, el monstruo abrió los brazos de par en par, y lanzó ambas manos a la vez, con la intención de aplastar a Jet como a un insecto. Justo cuando parecía que lo iba a lograr, el cuerpo de Jet emitió una fuerte luz blanquinosa, que iluminó el espacio a su alrededor, en contraposición a la oscuridad que les rodeaba. Gracias a su mayor velocidad, Jet consiguió saltar a tiempo, lanzándose como una flecha blanca al rostro del sorprendido monstruo.

-Lárgate… de mí… ¡VIDA!- exclamó Jet, propinándole una fuerte patada con ambos pies en plena frente, usando la inercia de la caída y su propia velocidad. La superficie bajo los pies de Jet se agrietó como si fuera mármol, a medida que aquel líquido verdoso brotaba de las grietas y salpicaba la piel de Jet. Allá donde aquel liquido caía, Jet sentía como si le hubieran salpicado con acido, pero consiguió ahogar el grito de dolor apretando los dientes. El choque hizo que el falso Groyl lanzara la cabeza hacia atrás, únicamente sujeto a la pista por sus dos manos. Desde su posición en la cabeza del monstruo, Jet pudo apreciar el oscuro abismo de debajo. No podía ir a ninguna parte, más que caer en aquella oscuridad. Así que, al menos, se llevaría a aquel odioso recuerdo con él.

Jet invocó más energía, hasta que brilló tanto como una estrella, repeliendo a las oscuras formas que poblaban el espacio a su alrededor, que retrocedieron entre chillidos cuando les golpeó la luz. Concentrando toda su energía en un puño, Jet lo echó hacia atrás, dedicando un pensamiento a Hazel, Daren, Miriana y sus chicos, preguntándose si los volvería a ver. "Lo siento, chicos" pensó con una sonrisa, aceptando su destino. "Esto es algo que tengo que hacer. Espero que algún día lo podáis entender".

Con un rugido final, Jet lanzó su puño hacia abajo, golpeando con fuerza de nuevo a Groyl, aplastándole el cráneo por donde antes lo había pateado. La fuerza del impacto hizo que Groyl soltara la plataforma, y provocando que ambos empezaran a caer en la oscuridad.

Mientras el monstruo caía dando tumbos y gritando de frustración y dolor, Jet se resignó, cayendo de espaldas con los brazos abiertos. Por fin. Ahora sí. Era libre. De reojo, vio que el monstruo hacia un último gesto de atrapar a Jet, a medida que su cuerpo se iba cubriendo de grietas y fragmentándose. Los pedazos de su cuerpo se iban haciendo cada vez más pequeños, a medida que se deshacían en forma de polvo, y finalmente desaparecían. Jet no trató de apartarse, y no hizo falta. La garra del monstruo ni siquiera llegó a acercársele antes de que desapareciera en la oscuridad, y el monstruo solo pudo mirar y chillar mientras si iba desintegrando poco a poco. Al final, los gritos cesaron, y Jet se encontró cayendo en solitario.

A su alrededor, no había nada. La plataforma había desaparecido de su campo de visión en poco tiempo, y su luz hacía rato que se había apagado, abandonándolo a las sombras que no tardaron en engullirlo de nuevo. La ausencia total de cualquier clase de indicador a su alrededor hacia que fuera un poco difícil saber si seguía cayendo o no, a pesar de sentir el tirón de la gravedad hacia abajo, y el aire silbándole en el oído y ondeando su ropa.

Jet solo sentía…nada. Había aceptado lo inevitable, y ya no sentía ningún miedo. El único pensamiento que ocupaba su mente en aquellos momentos, era la pregunta de si seguiría cayendo eternamente en aquel vacio, o si llegaría a alguna clase de final en algún momento. Tal vez cayera para siempre, hasta morir de hambre y de sed. Su cuerpo se descompondría, se convertiría en un esqueleto, e incluso este acabaría convirtiéndose en polvo, hasta que finalmente fuera demasiado ligero para caer. Esa macabra idea hizo sonreír a Jet. "Incluso si no llego al suelo, en algún momento dejaré de caer", y en cierta forma eso le reconfortó.

Pasaron los minutos, y Jet siguió cayendo. Para entonces, ya no se sentía tan trascendental. Para entonces, ya estaba total y completamente aburrido. Deseó tener consigo algo que le permitiera saber cuánto rato llevaba cayendo, pero aquel día no se había llevado ningún reloj. Por puro aburrimiento, probó a caer en diferentes posturas: sentado, tumbado, con las piernas cruzadas, dando vueltas, girando en espiral, girando como una estrella, de cabeza, de pie, de lado, con la boca abierta,… ¿Qué le iba a hacer? Era una oportunidad única en la vida. Y en su caso, posiblemente la ultima.

Justo entonces, un brillo empezó a surgir delante de él. Bueno, más bien DEBAJO de él, pero en esos momentos el caía boca abajo hacia el abismo, de manera que la perspectiva y las direcciones eran algo confusas. A medida que caía, Jet vio que el brillo aumentaba, y se preguntó si aquel seria el final. "Un poco antes de lo que esperaba", se dijo a sí mismo, mientras procuraba mentalizarse para el posible impacto. Aunque ya había hecho las paces consigo mismo y aceptado el final de su camino, tenía que admitir que la idea de…bueno, "estamparse", le inquietaba un poco. ¿Sería rápido? ¿Le dolería? "Bueno, solo hay una forma de saberlo…", pensó, tratando de animarse con un chiste final.

El brillo aumentó, hasta convertirse en un amplio rectángulo de luz, tan grande como la pista en la que había caído. Después de haber estado tanto tiempo en aquella oscuridad, sus ojos rechazaron inicialmente tanta luz, de manera que Jet tuvo que cubrirse y entrecerrar los ojos, incapaz de mirar fijamente aquella luz. Pronto, todo su campo de visión fue ocupado por aquella luz, y finalmente se vio forzado a cerrar los ojos con fuerza.

...

¡CRASH! Jet escuchó como un estallido, como si alguien hubiera roto la ventana más grande del mundo, y sintió una sacudida que le recorrió todo su cuerpo. Su cuerpo, que tanto rato había estado cayendo hacia abajo, se vio proyectado hacia adelante sin previo aviso.

El impulso le hizo caer contra el suelo, mandándolo a rodar dolorosamente hasta que se estrelló contra algo de madera. El impacto le sacó el aire de los pulmones, a medida que sentía como todo su cuerpo protestaba por aquel maltrato.

De pronto, un pensamiento surgió en su cabeza. Un momento… ¿acababa de decir…"suelo"?

Abriendo los ojos, trató de ajustar su borrosa visión, y se encontró mirando directamente un suelo hecho de piedra gris. Enfrente de él, se encontraba una pared con una especie de cuadro colgado del revés. Ah no, espera, que era él quien estaba del revés. Jet se dio cuenta de que se encontraba con la cabeza en el suelo, la espalda encorvada, y sus piernas colgando en el aire, a ambos lados de su cuerpo. Si hubiera sido otro, seguramente se hubiera reído de tan cómica postura, pero Jet se limitó a ponerse en pie. Mirando hacia atrás, Jet vio que lo que había detenido su caída (o avance, dependiendo de cómo lo viera) había sido una especie de armario, que ahora había perdido ambas puertas por el choque, y que había quedado para el arrastre.

Jet miró a su alrededor, tratando de ver dónde demonios había acabado cayendo, y como, porque el techo de piedra encima de su cabeza estaba libre de cualquier clase de agujero, salvo uno del que surgía otro de esos cristales azules que los invocadores parecían tener por todas partes. Se encontraba en una sala muy sencilla, pequeña en comparación con las grandes estancias que había estado viendo desde que entró en aquel extraño lugar. El techo y las paredes, de dimensiones normales, estaban hechos de piedra gris, con varios cristales de diversos colores encastados en ellos. Todos, independientemente del color del cristal, emitían la misma luz blanca. El mobiliario era simple, pero elegante, dándole al lugar el aspecto de la típica sala de estar. A parte del armario que Jet había destrozado con el cuerpo, también pudo ver varias estanterías llenas de libros en la pared de al lado. Una mesa rectangular, elegantemente decorada, ocupaba el espacio en el otro extremo de la misma, con cuatro sillas con formas peculiares rodeándola. Al otro extremo de la sala, se encontraba lo que parecía ser un sofá de grandes dimensiones, con varios sillones individuales repartidos a su alrededor. La atención de Jet se centró entonces en la pared situada enfrente de él.

El lado de la habitación que correspondía a aquella pared estaba desprovisto de cualquier mueble o cristal decorativo. El único elemento presente en aquel espacio era el cuadro que Jet había creído estar colgado del revés. Jet se acercó a examinarlo, sin saber por qué aquella pintura le llamaba tanto la atención.

Se trataba de un cuadro de unos 100 centímetros de ancho, por otros 60 de alto. Plasmada en ella, se podía ver un vacio oscuro, con breves destellos de luz, y vagas formas de oscuros colores nadando en ella. En una esquina del cuadro, se podía ver un pequeño punto de luz brillante, como si fuera la salida de algún oscuro y largo túnel. A Jet, aquella pintura le daba mala espina. Era como caer otra vez por aquel vacio. A su alrededor, un marco sencillo de madera dorada parecía contener la pintura de su interior, pintada con pinceladas tan suaves y con tanto detalle, que no parecía una pintura, sino una ventana al exterior. Un exterior oscuro y perturbador.

Con gesto dubitativo, Jet fue a tocar la pintura, preguntándose si acaso había salido disparado de aquel cuadro, lo cual explicaría porque la pintura se le antojaba tan familiar, pero una voz le pilló por sorpresa, deteniendo su mano a mitad del camino.

-Por si te lo estabas preguntando: si, has salido del cuadro- dijo la voz, femenina y poderosa, a la par que conocida. Dándose la vuelta, Jet miró en dirección al origen de aquella voz.

Apoyada en la pared opuesta a las estanterías, junto a un hueco en la pared que mostraban unas escaleras que iban hacia arriba, se encontraba Vi, con los brazos cruzados sobre su pecho. Sus fieles guanteletes, signo característico de su mal carácter, no se veían por ninguna parte, y en su mano derecha colgaban dos latas de cerveza, que se balanceaban distraídamente de un lado para otro. Jet miró la expresión de Vi, tratando de discernir cuando y como había aparecido ahí sin que él se diera cuenta. Parecía cansada, y algo molesta, aunque cuando Vi empezó a acercarse a Jet, esta trató de mostrar una sonrisa despreocupada.

-No te he visto llegar- dijo Jet, mirando la lata que Vi le ofreció cuando llegó hasta el. Esperando una respuesta, Jet aceptó la lata.

-Normal. Llevo aquí como veinte minutos, esperando a que vinieras- respondió Vi abriendo la lata y dándole un trago, antes de dejarse caer en el sofá y poniéndose cómoda a sus anchas.

-¿Cómo sabias que iba a venir?- preguntó Jet, abriendo también su lata, y eligiendo sentarse en uno de los sillones cercanos, quedando justo enfrente de Vi.

-Los invocadores contactaron con Cait y conmigo, diciendo que necesitaban a alguien para decirte un par de cosas antes de tu última prueba. Como Cait andaba liada con el trabajo, tuve que venir yo.- Vi vació su lata de un viaje, antes de tirarla despreocupadamente a un lado de la sala. Cuando Jet fue a dar un trago a la suya, Vi se inclinó hacia él, y le arrebató tranquilamente la lata de la mano, dándole un trago antes de volver a repantigarse en el sofá-. Bueno, así me libro de tener que rellenar el informe.

-Entiendo…-comentó Jet, mirando algo molesto como Vi se bebía su cerveza. Como no quería empezar a discutir por algo tan tonto, decidió ignorarlo-. Y dime, ¿qué me tienes que decir?

-Primero, y esto es de parte de Caitlyn, dice que no está de acuerdo con que te unas a la Liga. Algo así como que "no estás preparado", "es peligroso", y chorradas así.

-Oooh, pero si está preocupada y todo…- bromeó Jet. Vi rió la broma, y volvió a darle un trago a la lata.

-Puede que no lo parezca, pero bajo esa coraza de poli dura, Pastelito tiene un corazoncito bondadoso.

-¿Y usted, agente? ¿Usted también es un cachorrito bajo todos esos músculos?

Vi acabó su lata, y la aplastó con la mano, mirando con una sonrisa amenazante a Jet. Este tragó saliva, y levantó las manos con gesto pacificador. Vi se limitó a tirar la lata junto a la otra, y soltó un suspiro.

-En fin. La segunda cosas, es el mensaje de los invocadores.- Vi tiró la cabeza hacia atrás, mirando cansadamente al techo, para después levantar un dedo a Jet-. La votación tras tu segunda prueba es de un voto de tres.- Jet golpeó con las manos los respaldos de la butaca, y se puso de pie, caminando molesto por la sala.

-¡Mierda! Toda esa mierda… ¡y sigo con un solo voto!

- Yo no me preocuparía tanto- dijo Vi, ajena al cabreo del joven-. Aun te queda otra prueba. Hazlo bien, y no deberías tener problemas.

-¿Aunque solo tenga un voto tras dos pruebas?

-No sería la primera vez que pasa. Ha habido casos de Campeones que no recibieron ni un solo voto al principio, y de golpe recibieron los tres.- Aun molesto, Jet trató de calmarse, y volvió a sentarse en la butaca, aunque estaba tan tenso que no llegó a relajarse.

-¿Y qué demonios era todo eso?- dijo, señalando con la mano el cuadro de antes. Vi inclinó la cabeza ligeramente para ver el cuadro, y luego la volvió a tirar hacia atrás.

-No lo sé. Puede que fuera una ilusión, un portal, o que todo lo que hubieras visto fuera real. No tengo ni idea. Mira, por ejemplo, tus heridas.- Jet se miró el cuerpo, y se dio cuenta de que no estaba herido. Todos los golpes y cortes infligidos durante su estancia en aquel espacio habían desaparecido. Incluso su ropa estaba como nueva-. ¿Ves lo que quiero decir? Este sitio es rarísimo. Casi todo lo que ves o sientes aquí es controlado por los invocadores. Dime, ¿Qué has tenido que hacer en la prueba?

Algo incomodo, Jet relató lo sucedido en aquella sala. Sin embargo, omitió contar que el monstruo era Groyl, y lo que le había hecho sentir el haberlo tenido que enfrentar. Era muy personal como para irlo contándolo por ahí, aunque Vi le cayera bien. Esta se limitó a escuchar, sacándose un cigarrillo del bolsillo, y encendiéndolo con un mechero.

-Sospecho que hay más de lo que me estas contando, pero no te presionaré- dijo entre bocanadas de humo.

-Y yo te lo agradezco.

-Bien. Ya solo te queda la tercera prueba, de manera que cuando estés listo, nos vamos.

-¿Nos vamos? ¿A dónde?- preguntó Jet, precavido-. ¿Es que me vas a dar una paliza en un cuarto oscuro o algo así?- Vi rió entre dientes.

-No, nada tan sencillo, me temo. Yo solo estoy para, digamos, ponerte en situación. No participaré en la prueba.- Con el cigarrillo en la boca, Vi echó a andar hacia la escalera, mientras Jet la seguía de cerca. Subieron los escalones en silencio, a medida que la luz se iba atenuando cada vez más, hasta que casi le costaba a Jet poder ver los escalones.

-A diferencia de las demás pruebas, que han sido pensadas por los invocadores solo para ti, esta prueba es común para todos los que aspiran a convertirse en Campeones- explicó Vi-. Los invocadores la llaman la "Prueba Final", aunque nosotros la llamamos de otra manera.

-"Nosotros"…los Campeones, ¿no?- preguntó Jet, recibiendo un pulgar arriba por parte de Vi, que seguía subiendo sin girarse-. Casi me da miedo preguntar, pero… ¿Cómo la llamáis vosotros?- Y Vi se giró, con una sonrisa afilada como la de un zorro, y con unos ojos de divertida maldad que miraban a Jet como si se estuviera imaginando dándole una paliza. Jet tragó saliva.

-"El Machacador". Aunque a mí me gusta más "el Trituranovatos", pero no acabó de cuajar.- Vi se rió a carcajadas, provocando una escalofrío en Jet, que esperaba nervioso el momento en que descubriera que era lo que había llevado a seres tan poderosos como los Campeones a llamar de aquel modo a una prueba.

La pareja llegó hasta lo alto de la escalera. Enfrente de ellos se encontraba una pequeña estancia, con un techo tan alto que parecía una chimenea, y tan pequeña que apenas cabrían dos personas, con un pequeño altar circular en el suelo. El círculo presentaba diversas marcas y símbolos, dibujando un complicado mosaico azul en el suelo. Apoyándose a un lado de la pared, Vi hizo un gesto a Jet para que avanzara.

-Vale, una cosa más antes de que te vayas. Sea lo que sea que creas que hayas visto en las otras pruebas, tenlo muy en cuenta. Nada de eso te preparará enteramente para lo que viene ahora, pero es posible que te salve la vida. Si en algún momento dudas de que algo sea real, tú no te preocupes: lo es. Ahí dentro no habrá nada simulado, y todo el daño que recibas y todas las heridas serán reales al 100 %, así que ándate con ojo, y no te mueras.

-¡Ah, bien! Eso me deja más tranquilo…-comentó sarcásticamente Jet, adentrándose en el círculo mágico. Pronto, una luz empezó a iluminar la estancia, a medida que una ráfaga de viento parecía salir del suelo, ascendiendo por la alta estancia y provocando que tanto el pelo como la ropa de Jet ondearan salvajemente. De repente, justo cuando Jet empezaba a notar como su cuerpo se volvía mas ligero, Vi pegó un sobresalto.

-¡Por cierto, que casi lo olvido! Me he olvidado de comentarte las reglas de la siguiente prueba. Bueno, más bien la única regla.

-¿Y cuál es?- gritó Jet, que había empezado a flotar por encima del altar, a medida que su cuerpo se bañaba de luz azul, y empezaba a ascender por el túnel. Vi sonrió, y gritó una frase a Jet antes de que este desapareciera en un flash de luz.

-"¡Si retrocedes o mueres, pierdes!"

...

El viaje en forma de haz de luz duró apenas un segundo. Para Jet, fue como si su cuerpo desapareciera por completo, y volviera de repente, dando la sensación de que le habían cargado de pronto con mucho peso, a lo bruto. Por ello, cuando se materializó, dio un traspié y cayó de cuatro patas al suelo de piedra.

Jet boqueó durante unos segundos, mientras su cuerpo volvía a aprender cómo era eso de respirar y ser solido. Le dolía un poco la cabeza, y por un momento se preguntó, asustado, si todas las partes de su cuerpo habían acabado yendo al lugar que les tocaba. Pasó un minuto, y como vio que no se moría, decidió tratar de ponerse de pie. Lo primero que notó fueron los rayos de Sol, tan cálidos y brillantes, después de haber pasado tanto tiempo en aquel lugar tan frio y mareante. Sus ojos tardaron un poco en poder acostumbrarse a aquel cambio de luz, y cuando finalmente pudo abrirlos del todo, pudo observar el lugar donde se encontraba.

Por lo que podía observar, se encontraba en alguna especie de ruinas antiguas, hechas de piedra y cubiertas de moho y enredaderas. A su alrededor, se extendía un frondoso abetos tan grandes que seguramente debían tener cientos de años. Rodeando los bosques, se encontraban varias y altísimas montañas, que formaban profundos valles por los que discurrían algunos ríos de agua cristalina. Observando con atención el lugar donde estaba, más concretamente, vio que se encontraba en una réplica del altar en el que se había adentrado, pero más grande y hecha enteramente de piedra gris. Detrás de él, se alzaba la estatua gigantesca de alguna especie de caballero, que portaba un enorme martillo de cristal azul. Delante, una pequeña escalinata daba paso a una plaza amplia, con tres construcciones que rodeaban tres profundos agujeros. Jet curioseó, mirando por encima a ver cuán profundos eran, pero no llegó a atisbar el fondo. Al final de la plaza, Jet observó un muro de unos dos metros de alto, con tres oberturas que daban paso a unos senderos que atravesaban el bosque. A la entrada de cada sendero, se encontraba la estatua de un caballero, portando armas similares a las de la estatua del círculo de invocación. Todo eso le sonaba. Ya lo había visto antes…

Entonces Jet cayó en la cuenta. Claro, ¿cómo no se había dado cuenta antes? Seguramente fuera porque, al igual que la mayoría, estaba acostumbrado a ver aquel paisaje desde arriba, no desde abajo. Maravillado por el descubrimiento, volvió a mirar el paisaje que le rodeaba con renovado interés, sabedor que poca gente ajena a la Liga había estado allí.

-Bienvenidos a la Grieta del Invocador- dijo Jet para sí mismo, recitando el saludo inicial que una de las anunciadoras decía siempre antes de cada combate en aquel lugar.

-Ah, querido, no sabes cuantas veces he tenido que oír esa misma frase…- dijo una voz femenina y algo aguda a su lado, sobresaltando a Jet. Girándose hacia el origen de aquella voz, Jet se encontró de frente con un animal grande y peludo, el cual no sabía como había escapado a su previo examen del terreno. Se trataba de una criatura semejante a un búfalo, con un morro grande y anchos cuernos que le salían de la cabeza. Esa criatura, sin embargo, era más grande que cualquier búfalo que Jet hubiera visto antes (aunque, bueno, tampoco era como si hubiera visto muchos antes de aquel momento), y además poseía una larga cola peluda, en la cual se encontraba un pequeño mostrador de madera. Encima de él, se encontraba una pequeña criatura que Jet imaginó que se trataba de una yordle, la misma que le había hablado. De pequeña estatura, tenia facciones agradables que denotaban que se trataba de una yordle de mediana edad, con su cuerpo recubierto por un corto pelaje de azul casi gris. Vestía con ropa hogareña, con un sombrero sencillo del cual brotaban sus dos largas orejas, dos trenzas del mismo color que su pelaje a ambos lados de su cara, y un complicado moño en la parte superior. Sentada con las piernas cruzadas en el sencillo mostrador, la yordle sonreía cálidamente a Jet, dando esporádicas caladas a una humeante pipa que sostenía en su mano.

-¿Cómo ha…?-empezó a preguntar Jet, cuando de pronto volvió a sentir como un mareo, que a punto estuvo de tirarlo al suelo. La yordle dio otra calada a su pipa.

-Tómatelo con calma, corazón. La transportación suele ser una experiencia bastante traumática para el cuerpo la primera vez. Da las gracias de que no te has puesto a vomitar. Resulta bastante embarazoso enfrentarse a la Prueba Final con el traje lleno de vomito- dijo la yordle, sacudiendo algo de ceniza de su pipa al suelo-. Si lo que me querías preguntar es como he llegado hasta aquí, debes saber que llevo aquí todo el rato. No te sorprendas tanto por no haberme visto. Suele pasarle a la mayoría.

-Ya… ¿Y usted es…?

-Yo soy Ricket, orgullosa propietaria del "Emporio de curiosidades y artilugios cuotidianos de Ricket"- dijo, señalando con el brazo todos los objetos y trastos que tenia expuestos en su pequeño mostrador, y las numerosas bolsas que colgaban del cuerpo del animal gigante-. Y este de aquí es Group, mi socio y compañero de fatigas- continuó diciendo, acariciando con la mano un trozo de la cola del animal. Este se retorció un poco, obviamente disfrutando de aquellas caricias, provocando que los numerosos objetos y paquetes que llevaba encima chocaran los unos con los otros -. ¿Y tu cómo te llamas?

-Yo soy Jet. Un placer conocerla.- Group rugió, emitiendo un sonido grave a medio camino entre un bramido y un gruñido que sobresaltó a Jet por segunda vez-… ¡a los dos! Un placer conoceros a los dos- se apresuró a decir Jet. Aparentemente satisfecho, Group apoyó la cabeza en sus patas traseras, y se puso a dormir.

-Bah, no le hagas caso. Le gusta gruñir, pero es manso como un corderito- explicó Ricket, saltando al otro lado del mostrador. Mientras trasteaba con algunos cajones, se giró para mirar a Jet, y le indicó por gestos que se acercara.

A medida que se fue acercando a la peculiar pareja, Jet pudo apreciar dos cosas: que Ricket poseía una variedad de productos bastante peculiar, y que Group poseía una variedad de olores también bastante peculiar. Por miedo a ofender de nuevo a Group, Jet procuró no decir nada.

-Bueno, imagino que te habrán explicado en qué consiste la prueba, ¿no?- dijo Ricket, sacando una vieja coraza de una caja, y examinándola con detalle. Rápidamente, la tiró por encima de su cabeza al interior de otra caja, y siguió rebuscando.

-La verdad, es que solo me han dicho la regla de la prueba, y me han intentado meter algo de miedo- comentó Jet, viendo trastear a la yordle por todo el "establecimiento", como si buscara algo-. Por lo demás, no…

-¿Quieres decir que ni siquiera te han dicho lo que se supone que tienes que hacer?- le interrumpió Ricket, sacando la cabeza de la caja en la que había estado revolviendo. Sacudiéndola con incredulidad, volvió a introducirse hasta la cintura en la caja, mientras sus cortas piernas pataleaban en el aire-. ¡Hay que ver…! Meter a un Aspirante en la Grieta sin decirle lo que tiene que hacer. ¿Qué esperan, que lo haga todo yo? Si es que…- murmuró la yordle, su voz un poco tapada por la caja desde la que se le oía. Saliendo finalmente de ella, Ricket pareció sumirse durante unos instantes en sus propios pensamientos, hasta que chasqueó los dedos alegremente, con una expresión de alegría y triunfo en el rostro-. ¡Bien, ya recuerdo donde lo metí!- Y dicho lo cual, se subió a una caja y empezó a rebuscar en una de las bolsas que Group aun tenia colgando de un costado, mientras este continuaba durmiendo tan a gusto, como si las rocas bajo su cuerpo fueran en realidad blandos almohadones.

Al cabo de unos instantes, Ricket volvió a situarse tras el mostrador, colocando en él el objeto que había estado buscando, y que finalmente había encontrado. Se trataba de un viejo peto ce cuero, muy gastado y descolorido en varias zonas. Estaba compuesto por dos piezas que cubrían la parte de delante del pecho y la espalda, sujetándolas con dos tiras de cuero por los hombros, y unos cordones negros en los laterales. Como aquel pedazo viejo de piel podía llegar siquiera a proteger a alguien, eso Jet no lo sabía.

-Bien, deja que te cuente en qué consiste esta prueba. La "Prueba Final" es como un simulacro de campo de batalla, pero con ciertas condiciones. La primera, es que vas a luchar tu solo contra los Campeones del otro equipo, así que no esperes ninguna ayuda en un futuro inmediato. La segunda, es que ninguno tendrá el limitador puesto, de manera que lucharan con más ferocidad que en una pelea normal. Por supuesto, eso también se te aplica a ti…- Mientras hablaba, Ricket sacó uno de los cordones de aquel peto, lo examinó, y lo substituyó por otro más nuevo que sacó de debajo del mostrador-…, así que no te contengas.

-Entendido. ¿Será un uno contra cinco, entonces?

-Es posible, aunque eso depende del Alto Invocador que haya organizado la prueba. Puede que luches contra cinco, contra uno, o contra diez a la vez- dijo Ricket como si tal cosa. Eso no sonaba demasiado esperanzador- ¡Venga, no pongas esa cara! Rara es la ocasión en que un Aspirante se tiene que enfrentar a más de cinco Campeones. Además, la prueba no se supera matando Campeones, sino intentando llegar lo más lejos posible.- Ricket le tendió el peto a Jet. Como imaginaba que iba a tener que ponérselo, Jet se quitó la chaqueta, y la dejó a un lado del mostrador.

-¿Lo más lejos posible? ¿A dónde, al nexo enemigo? ¿A la otra plataforma?

-Exactamente- dijo Ricket. Jet pasó los brazos por el interior del peto, y metió la cabeza para poder acabar de colocarse la protección. Cuando su cara pasó por el interior del peto, pudo ver que alguien había escrito toscamente: "No pelear es huir" en el cuero con lo que parecía ser sangre seca. A juzgar por el estilo de escritura y el mensaje, Jet se preguntó si el peto no sería de origen noxiano-. Básicamente, ve para allá por el carril central, y trata de que los Campeones apostados no te maten demasiado pronto.- Ricket hizo un gesto a Jet para que se diera la vuelta. Cuando lo hizo, la yordle se subió al mostrador, y ayudó a Jet a ajustarse las tiras que sujetaban el peto a su cuerpo. Cuando hubo acabado, dio una palmada a Jet en el hombro, indicándole que ya estaba.

Examinando su nueva "armadura", Jet se preguntó si realmente le serviría de algo. No solo era porque parecía más un pedazo de piel vieja con cordones, sino porque presentaba varias marcas que antes no había podido apreciar. Parecía como si su anterior dueño hubiera sido atacado por bestias salvajes, tiroteado, quemado, golpeado, y finalmente derretido con alguna clase de acido, a juzgar por los cortes, remiendos y parcheados que presentaba aquel pedazo de basura. Ricket soltó una carcajada al ver la expresión de desconfianza en el rostro de Jet.

-No te preocupes por nada, corazón. Ese pedazo de piel viejo te mantendrá con vida, te lo aseguro.- Jet metió el dedo por uno de los agujeros del peto, que todavía no había sido arreglado y que parecía sospechosamente un agujero de bala.

-¿Seguro?-preguntó Jet, encarnando una ceja con desconfianza. Ricket hizo un gesto con la mano.

-Completamente. Y si resulta ser que no, no pasa nada. Cuando vuelvas a aparecer aquí tras tu muerte, me lo das, y te devolveré algo de oro a cambio- comentó alegre la yordle, provocando que Jet resoplara con resignación.

De pronto, un sonido como el de un cuerno de batalla resonó por toda la Grieta, provocando que Jet se tensara y mirara a ambos lados, como previendo un ataque.

-Parece que tu prueba ha empezado- comentó Ricket, apoyada en el mostrador-. Te deseo la mayor de las suertes, Aspirante.- Ricket tendió una de sus pequeñas manitas a Jet, y este se la estrechó. Al hacerlo, notó que la yordle le había pasado una pequeña botellita de color rojo, que Jet se apresuró a guardarse en un bolsillo con disimulo. Sonriendo, la yordle le guiño un ojo, y Jet le devolvió la sonrisa, dando media vuelta y encarándose al carril central-. Y no lo olvides, ¡No pelear, es huir!- exclamó la yordle, despidiendo con la mano a Jet. A juzgar por sus palabras, Jet pensó que tal vez el mensaje del peto lo había escrito ella misma, una advertencia para aquel que se sometiera a la Prueba Final. "No pelear es huir"… ¿Significaba que no iba a poder ir simplemente a toda velocidad hasta el otro Nexo? ¿Tenía que ir corriendo a paso normal, encarándose con todo aquel que le saliera al paso? Menuda prueba más…

Resignado, Jet se agazapó, centrando toda su atención en el largo camino que atravesaba aquel lugar de punta a punta, conectando ambas bases. Por el camino, Jet atisbó las seis torres que poblaban aquel espacio, aunque ninguna tenía el típico brillo que solían tener en los combates de la Liga. Controlando la respiración para calmarse, Jet exhaló despacio, a medida que concentraba sus energías para poder moverse rápido sin malgastarla. "Llegó la hora…", pensó. "...vamos allá".

Jet salió despedido hacia adelante, atravesando rápidamente la base azul. Sin embargo, antes de que llegara a adentrarse en el bosque, un destello de luz cayó del cielo justo enfrente de él. De pronto, una joven de cabellos largos y rubios apareció frente a Jet, como si hubiera surgido del haz de luz. Con las manos apoyadas en las caderas, sonrió decidida a Jet, que a causa de su repentina aparición tuvo que frenar casi en seco para no llevársela por delante. A pesar de la velocidad con la que había salido, consiguió detenerse a un palmo de la chica, que no intentó siquiera apartarse de su camino.

-Hola, Aspirante- contestó jovial la muchacha, saludando con la mano a Jet-. Yo me llamo Luxanna, aunque todos me llaman Lux. Tú eres Jet, ¿no?

Jet dio un rápido paso hacia atrás, mirando cauteloso a la joven. Lux, la Dama Luminosa. La hermana de Garen, el Poder de Demacia. La Maga de la Luz. Lux "Estoy-cargando-mi-laser" Crownguard. ¿Era ella su primer obstáculo?

-Si- contestó Jet, con los puños apretados. Lux pareció fijarse en algo concerniente a Jet, y soltó una risita.

-No hace falta que estés tan tenso, hombre. Si, es cierto, he venido a enfrentarme a ti en la Prueba Final, pero no hay razón para que no nos llevemos bien también, ¿no?- Jet miró a Lux con algo de desconfianza todavía. Podía ser verdad lo que decía, o podía ser un truco para que bajara la guardia. Al final, Jet decidió que no le serviría de nada llevarse mal con ella, y relajó un poco el cuerpo. Al ver que Jet dejaba de mirarla tan duramente, sonrió con sinceridad-. ¿Ves que bien? Ahora…- Lux hizo aparecer su bastón, usando un rayo de luz como el que la había llevado allí, y adoptó una postura de combate-…, empecemos el combate. No te lo pondré nada fácil, ya verás.- Jet sonrió, mirando desafiante a Lux.

-Será un placer- dijo, saltando hacia atrás para coger carrerilla. Eso fue un error.

Justo cuando Jet saltó hacia atrás, Lux aprovechó para canalizar poder en su bastón, con los brazos abiertos, adoptando su característica pose de antes de disparar su Chispa Final. Al aterrizar, Jet apenas tuvo tiempo de entender que pasaba, cuando de repente Lux soltó un grito, y disparó un cañonazo de luz en su dirección. Jet trató de apartarse a un lado a toda velocidad, pero por primera vez desde que adquirió sus poderes, fue demasiado lento. Aunque consiguió evitar que el laser le golpeara por completo, recibió el impacto en un costado, achicharrándole una tercer parte del tronco y mandándolo a dar vueltas de cabeza a la jungla. Atravesando con el cuerpo los arbustos y las ramas, Jet acabó dando vueltas por el suelo, hasta que se detuvo. Mientras se sujetaba el costado y boqueaba por respirar, Jet consiguió ponerse de rodillas, aguantando su peso con una mano.

-…hm…mmhhh…no me…no me creo que este diciendo esto, pero…- dijo, con el cuerpo todavía doblado hacia adelante. Levantando la cabeza, vio que Lux empezaba a canalizar otro conjuro hacia él, apuntándole entre los arboles-… ¡joder, que rápido ha sido!

Jet apretó los dientes, y consiguió ponerse en pie justo cuando Lux lanzaba su segundo ataque hacia él, una gran bola amarilla de luz. Rápidamente, se apartó de su camino, y avanzó hacia la joven mientras zigzagueaba por entre los árboles. Mientras, Luz siguió lanzando varios conjuros a Jet, que o bien los esquivaba, o bien usaba los arboles como cobertura, a media que iba acercándose de nuevo a la calle. Saltando desde un arbusto, Jet volvió a situarse en el centro del carril, esta vez siendo Lux la que se encontraba entre la base azul y él. Rápidamente, Lux trató de atrapar a Jet con su Hechizo Luminoso, pero Jet lo esquivó sin demasiado esfuerzo, moviéndose todo el rato sin parar. El laser había sido demasiado rápido para él, pero el resto de conjuros no tenían ninguna oportunidad de igualar su velocidad. Así pues, Jet continuó avanzando, esquivando los ataques de Lux de un lado para otro, hasta que finalmente se encontró a unos tres metros de ella. Lux trató de lanzarle su Singularidad Brillante, pero Jet se limitó a agacharse, y el conjuro le pasó por encima, estallando unos metros más atrás. Aprovechando el momento, Jet se lanzó hacia Lux usando su Derrape, pero Lux consiguió evitar el impacto rodando hacia un lado. Antes de que pudiera recuperarse, Jet volvió a usar Derrape hacia ella, y esta vez consiguió golpearla en la espalda. Lux soltó un gemido, y salió volando hacia un lado, dando vueltas en el aire. Para rematar el ataque, Jet usó su tercer Derrape, y cargó contra Lux antes de que cayera al suelo. La joven salió despedida hacia adelante, y chocó contra el tronco de uno de los arboles que bordeaban el carril. A causa del impacto, la joven se vio obligada a soltar su vara, que cayó al suelo a los pies de Jet. Jet la recogió, y se dirigió caminando hasta donde estaba Lux, que frotándose la cabeza trató de ponerse en pie. Al ver que le habían arrebatado la vara, resopló con tristeza, y levantó ambas manos.

-Está bien, está bien…Me rindo.- Sonriendo, Jet tendió la mano a Lux, y la ayudó a ponerse en pie. Después, le devolvió la vara a Lux, mientras esta se sacudía algo de polvo del traje.

-Victoria para el Aspirante, ¿eh?- comentó divertido Jet, mientras Lux le miraba con divertida incredulidad, sacudiendo la cabeza.

-No te lo tengas muy creído aun, centella. Este solo ha sido el calentamiento- dijo, crujiéndose el cuello. Parecía haberse recuperado ya del golpe-. Luchas bien. Realmente no conseguía darte ni de casualidad. Pero…- comentó juguetona-…, parece que mi laser es más rápido que tú- dijo, enfatizando la última palabra clavando su dedo en el peto de Jet. Este se cruzó de brazos, levantó una ceja, y miró desafiante a Jet, con una sonrisa igual de ancha que la suya en el rostro.

-¿Te refieres a esa lucecita del principio? Es rápida, lo admito, pero apenas me ha rozado el costado.- Por dentro, Jet hacia esfuerzos porque no se le notara que, a pesar de haberle "rozado", escocía una barbaridad-. Aprovecha ahora para presumir, que cuando me convierta en Campeón, seré el que tenga los ataques más rápidos de toda la Liga, y tu laser caerá al segundo puesto.

-¿Enserio?-respondió Lux, imitando a Jet. Su postura, su expresión, e incluso trató de imitar su voz, y ambos jóvenes se quedaron mirándose fijamente, desafiándose a apartar la mirada. Al final, las ganas de reír pudieron con ellos, y soltaron un par de carcajadas-. Bueno, pues estaré esperando tú desafío- dijo, cuando ambos se hubieron calmado-. Mucha suerte con el resto de la prueba- se despidió Lux, desvaneciéndose en un rayo de luz ascendente.

Jet se quedó contemplando como la Campeona se marchaba, despidiéndose con la mano hasta que hubo desaparecido por completo. Entonces, cogió aire, y procedió a trotar por el carril en dirección a la otra base. La zona donde le había golpeado el laser le ardía como si hubiera sufrido una quemadura solar, y cada vez que el peto le rozaba el cuerpo sentía que veía las estrellas. Palpándose debajo de él, Jet vio que su camisa se había quemado, a pesar de que el peto había resistido el impacto."Imagino que hubiera sido peor sin el peto puesto", pensó Jet, tratando de no pensar en que hubiera pasado si hubiera recibido aquel golpe sin protección.

A pesar de ir solo al trote, su velocidad le permitió recorrer el largo camino hasta la zona central en apenas unos minutos (Nota del autor: la Grieta del Invocador será algo más grande en este relato, del mismo modo que la jungla y sus habitantes tendrán tamaños, habilidades y comportamientos diferentes a los del juego, para darle algo de realismo). Al llegar allí, trató de descubrir si ya había alguien esperándole, quien seguramente sería su próximo rival. No tuvo que buscar mucho, ya que la persona en cuestión se encontraba sentada en medio del camino, con las piernas cruzadas.

Allí sentada, se encontraba un hombre vestido con un peculiar traje. Parecía una mezcla entre túnica y armadura, de color plateado con diseños y grabados en amarillo. Los guanteletes, las botas, las espalderas y el casco, en el cual se podían unas gafas de siete cristales verdes que le cubrían la mitad superior del rostro, brillaban bajo los rayos del sol. A un lado se encontraba una larga espada, con dos pequeños aros clavados en uno de sus lados. Una graciosa perilla trenzada, unida a una cuidada barba corta, le cubrían la única parte de su cuerpo que quedaba al descubierto. Con las manos encima de las rodillas, el solitario espadachín permanecía inmóvil, aparentemente ajeno a la presencia de Jet. No hacía falta pensar mucho para saber de quién se trataba. Yi, más conocido como Maestro Yi, la Espada Wuju.

Nada mas reconocerlo, Jet se puso en posición. El era rápido, si, pero Yi también era conocido por su rapidez, y encima estaba armado. Si quería vencer, tendría que ser todavía más rápido que su oponente. Jet empezó a pensar en todo lo que sabía de aquel Campeón, los combates que le había visto librar, ganar o perder, y en todo lo que sabía sobre sus habilidades. Barajó varias ideas para enfrentarse a él, a medida que iba descartando las que acababan con él cortado en lonchas en el suelo de la Grieta. Tan enfrascado estaba en sus pensamientos, que no fue hasta pasado dos minutos que no se dio cuenta de algo.

Yi no se había movido. De hecho, no parecía ni que se hubiera dado cuenta de que Jet estuviera ahí.

Jet avanzó con cautela hacia Yi, esperando que en cualquier momento el Maestro de esgrima se pusiera de pie, y agarrara su espada. Pero siguió sin moverse. Al final, Jet llegó a colocarse a menos de un metro de aquel hombre, que seguía en la misma postura, y movió la mano delante de su cara, sin ser capaz de saber si tenía los ojos abiertos o no. Varias preguntas asaltaban su mente. ¿Estaba despierto? ¿Se suponía que tenía que pelear con Yi todavía sentado? ¿Cómo podía ver con unas gafas como aquellas?

-¿No te han dicho nunca…-dijo Yi de pronto, sobresaltando a Jet, que dio un bote hacia atrás mientras se ponía a toda prisa en posición de ataque-…que es una descortesía quedarse mirando a alguien fijamente cuando medita?- Yi hablaba con voz tranquila y controlada, sin amenaza ninguna, y Jet trató de disimular su sobresalto, algo avergonzado por haber sido pillado desprevenido con tanta facilidad.

-Me lo habían dicho antes, si- dijo Jet casualmente, recordando las palabras de Wukong.

-En tal caso, parece ser que te cuesta aprender ciertas lecciones, joven- dijo Yi, poniéndose de pie, y agarrando su espada. Hizo una reverencia a Jet, y siguió hablando-. Mis respetos. Yo, el Maestro Yi, lucharé contra ti en esta parte de la prueba.

Jet retrocedió unos pasos, tratando de pensar en cómo iba a derrotar a ese hombre, cuando de repente escuchó una risa tras de él.

-No tiene mucho sentido que retrocedas, chico- comentó alguien a sus espaldas. Al girarse, Jet se encontró con otro espadachín, un hombre con la espalda apoyada en un árbol, con su largo y abultado cabello atado en una larga coleta detrás de su cabeza. Vestía unos holgados pantalones azules, a juego con una capa que cubría la parte superior de su cuerpo, en el cual presentaba una ornamentada protección de hombro con forma de varias alas. En su cintura, se encontraba una larga y afilada espada, con un diseño característico de Jonia-. Desde donde esta, el Maestro Yi puede alcanzarte fácilmente, sin importar cuantos pasos retrocedas. Además, si no te alcanza el- dijo, separándose del árbol y cruzando sus brazos cubiertos con brazales-, lo haré yo.

-¡Ah, qué suerte la mía!- dijo Jet, sonriendo algo nervioso, mientras trataba de no perder de vista a ninguno de los dos espadachines-. El Maestro Yi, y Yasuo, la Espada sin Honor. Dos de los espadachines más hábiles de la Liga de Leyendas, todos para mí. ¿Qué pasa, es que Fiora estaba ocupada, y por eso no ha podido venir?

-En realidad-dijo otra voz a espaldas de Jet, y este sintió como sus pequeñas esperanzas de ganar se convertían en humo. Aquella voz, aquel acento…Solo podían ser de esa mujer-, tan solo llego con algo de retraso.- Resignado, Jet se dio la vuelta, para presenciar como Fiora, la Estocada Excelsa, hacia acto de presencia, toqueteando y examinando la hoja de su espada desde encima de una alta roca. A diferencia de Yi y Yasuo, Fiora vestía un traje negro más ceñido, con unas botas altas y una corta chaqueta plateadas, y con espaldares y protecciones doradas en los hombros, pecho y brazos. A su espalda, colgaba una larga capa con su emblema familiar plasmado en ella. Su espada, larga y afilada, parecía emitir su propia aura de distinción y refinamiento, remarcando el hecho de que se trataba más de un arma para batirse en duelo que para ir a la guerra. En contraposición a la mayoría de nobles de Demacia, Fiora llevaba el pelo elegantemente corto, con dos mechones de color purpura que enmarcaban un rostro fino y altivo, justo como su espada.

-Genial…-comentó Jet con tono lúgubre-. Debo de caerle muy bien a quien sea que haya montado esta pequeña fiesta.- Casi podía imaginarse quien había sido.

-Ciertamente, se trata de una situación poco común, que un aspirante deba enfrentarse a tantos Campeones al mismo tiempo- comentó Yi, rodeando a Jet. Bajando de la roca de un salto, Fiora empezó a dar vueltas ella también, y pronto se les unió Yasuo, rodeando entre los tres a Jet como si de tiburones se trataran. A juzgar por las expresiones de aburrimiento de Yasuo y Fiora, ellos también opinaban que ir tres contra uno no tenía emoción ninguna-. Sin embargo, míralo de este modo, chico. En combate, no es raro que uno se vea emboscado por el enemigo de esta forma. Si deseas convertirte en Campeón, has de aprender a afrontar este tipo de situaciones.- Yasuo desenvainó su espada, y Jet sintió como si de repente el viento hubiera empezado a soplar con más fuerza. Fiora, por su parte, adoptó una postura de combate, apuntando con su espada al cuerpo de Jet. Yi, que era quien se encontraba justo enfrente de él, agarró la espada con ambas manos, y la levantó por encima de su cabeza, con la punta apuntándole a él. Jet, tragando saliva, empezó a acumular energía dentro de él, preparándose para lanzar su Tiempo Bala en cuanto alguno de ellos se moviera.

Durante unos segundos, ninguno de los cuatro se movió. Los espadachines se concentraron, cada uno centrándose en su propio estilo, mientras Jet trataba de controlar su respiración, a medida que la familiar presión que ejercía la energía en su cuerpo iba en aumento. Como no podía tener a los tres controlados con la vista, Jet trató de expandir su conciencia, intentando ser imaginar donde se encontraban, y como se movían. Los segundos se alargaron hasta que parecieron horas, hasta que Jet sintió que estaba listo.

Un pequeño relámpago salió de su piel, crepitando hacia arriba y cortando el tenso silencio que se cernía sobre la Grieta.

Jet sonrió. –Adelante, venid a por mí.

Delante de él, Yi se convirtió en un borrón, y desapareció en el aire. Tan súbito había sido aquel movimiento, que Jet lanzó su Definitiva casi por instinto. El cuerpo de Jet emitió un estallido de luz, a medida que todo a su alrededor se ralentizaba hasta casi detenerse. Fue entonces cuando Jet alcanzó a comprender como de rápidos eran sus adversarios aquella vez.

A pesar de haber empezado a combatir a unos cinco metros de distancia, Yi había recorrido aquel espacio en menos de un segundo. Moviéndose casi a cámara lenta, Jet vio que el Maestro de Wuju ya había empezado a lanzar un golpe hacia el cuello de Jet. Sin perder ni un segundo, Jet agachó el cuerpo, apartándose de la trayectoria de la espada de Yi, mientras giraba la cabeza para controlar la posición de Yasuo y Fiora. Fiora, fiel a su estilo, se había lanzado como una flecha hacia adelante, con su espada en medio de una veloz estocada que, de no haber visto venir, habría ensartado a Jet como una brocheta de carne. El cuerpo de Yi impedía a Jet apartarse de ella hacia delante, de manera que pensó en moverse hacia el único lado libre, hacia atrás. Por desgracia para él, aquel lado estaba ocupado por Yasuo, que había saltado en el aire dando vueltas como una peonza, y en esos instantes se encontraba girando hacia abajo, bajando su espada en diagonal con ambas manos a toda velocidad. Degollado, empalado y partido por la mitad en el primer segundo… Esos tipos no se andaban con chiquitas.

Todavía agachado, Jet giró sobre sí mismo, dando la espalda a Fiora, y permitiendo que el filo de su espada le pasara por detrás, apenas a unos centímetros de su camiseta. Completando el giro, Jet se encontró de frente con Yasuo, que ya había bajado la espada hasta casi tocarle la frente a Jet. Jet se puso de pie, procurando que la espada le pasara por delante de la cara, y no por el medio, consiguiendo finalmente salir de aquel ataque triple por parte de los espadachines. Si no creyera que era imposible, Jet hubiera jurado que los tres espadachines habían seguido toda la jugada con la vista, a pesar de su velocidad. ¡Menudos reflejos que tenían!

Una vez hubo escapado, el Tiempo Bala llegó a su fin. A trompicones, Jet rodó hacia un lado, tratando de poner algo de distancia entre él, y sus tres variopintos adversarios. Yasuo completó su tajo descendente, que Fiora esquivó lanzando su estocada más allá. Yi, para evitar su estocada, se detuvo y permitió que el giro de su espada le hiciera girar todo el cuerpo, frenando en seco. Yasuo agachó el cuerpo instintivamente, mientras la espada de Yi le pasaba por encima de la coronilla, sin llegar siquiera a rozar su abultada coleta. Jet no tuvo más remedio que elogiar la habilidad de aquel trío de Maestros de la espada. No solo habían lanzado un poderoso ataque conjunto en un segundo, sino que habían conseguido reaccionar a tiempo para evitar golpearse entre sí, y todo ello en apenas un segundo.

Yasuo giró la cara, mirando con una divertida sonrisa a Jet.

-¡Vaya, eso no ha estado nada mal!- comentó, agitando su espada para liberarla de tierra. Mientras, Fiora, volvió a encararse a Jet, levantando su espada a modo de desafío.

-Un golpe de suerte, nada mas- dijo, lanzándose hacia adelante a toda velocidad.

Poniéndose de pie a toda velocidad, Jet se vio obligado a empezar a retroceder, a medida que un aluvión de estocadas y cortes le impedían apartarse en ninguna otra dirección que no fuera hacia atrás. Fiora atacaba con una presión aterradora, lanzando golpes calculados que Jet apenas podía esquivar. Si bien evitó cualquier clase de golpe fatal, muy pronto se vio cubierto de pequeños cortes que sangraban y le dolían, prueba de las muchas veces que la espadachina había conseguido alcanzarle a pesar de su velocidad. Mientras tanto, Yasuo y Yi empezaron a correr por los lados, tratando de atrapar a Jet de nuevo entre los tres. Este sabía que si lo conseguían se acababa todo. No creía que fueran a fallar una segunda vez, viendo que habían sido capaces de atrapar sus movimientos momentos antes. Así pues, decidió escapar de la emboscada antes de que se cerrara sobre él. Como Fiora le impedía ir hacia los lados, e ir por detrás no era una opción, Jet se arriesgó a hacer lo único que podía salvarle: ir hacia adelante.

Calculando el momento en que Fiora recogía la espada para lanzarla en una nueva estocada, Jet acompaño el movimiento con su propio cuerpo, lanzándose hacia la espadachina, que pareció sorprenderse brevemente por el temerario movimiento del joven. Cuando estuvieron a un palmo, Fiora trató de atacar a Jet a corta distancia, pero este consiguió esquivar su ataque, y poniendo una mano en el hombro de Fiora, la empujó hacia adelante, al tiempo que la rebasaba y escapaba del nuevo ataque conjunto. La alegría del momento le duró poco, ya que Jet notó algo liquido en uno de sus costados, y al mirar vio que estaba sangrando. El peto de cuero, que ahora tenía un agujero nuevo, se estaba empapando de su sangre por un lateral. Rápidamente, Jet hizo presión con la mano, tratando de recordar cuando y como le había alcanzado. Entonces, Fiora se lo mostró. Sacando la mano que había mantenido todo el rato en la espalda, Fiora mostró un pequeño estilete, cuya punta estaba manchada de sangre.

-Claro. Tu tenias eso…- dijo Jet, fastidiado y algo adolorido. La herida no le dolía demasiado, pero sangraba bastante más que los otros cortes.

-Ha sido un movimiento interesante, lo reconozco- comentó Fiora, mientras Yasuo y Yi se situaban a ambos lados de ella-. Temerario, pero audaz. No esperaba que fuerais a cargar contra mí. Sin embargo, le recomiendo que no vuelva a intentar algo así, al menos conmigo. Gracias a mi espada y mi daga, domino tanto el combate corto como largo, y la próxima vez no apuntaré a un costado, sino al pecho.

-Agh…Si, gracias por el consejo- dijo Jet, sujetándose el costado. Si bien aun poseía la poción roja que le había dado antes Ricket, prefería reservarla para cuando su vida realmente peligrara. A pesar de la sangre, el peto le había protegido bastante, de manera que se encontraba relativamente bien.

-Bien, ahora me toca a mí- dijo Yasuo, dando un paso enfrente. Envainando su espada, adoptó una postura semi-agachada, con la mano en la empuñadura de su espada. Poco a poco, Jet sintió como si los vientos empezaran a soplar en dirección a Yasuo, concentrándose en la forma de su espada envainada-. Veamos si eres más rápido que el viento… ¡FURIEL!-gritó Yasuo, desenvainando de pronto su espada. Al hacerlo, los vientos cambiaron violentamente de dirección, generando un tornado que avanzó rápidamente hacia Jet. Este reaccionó rápidamente, saltando hacia un lado y apartándose del camino del tornado. Su impulso le llevó hasta un árbol cercano, donde saltó hacia el tronco, y apoyó ambos pies en él. Usándolo como punto de apoyo, se lanzo por el aire como una exhalación hacia Yasuo, lanzando una veloz patada al cuerpo del guerrero. Este se limitó a cubrirse con la hoja, aunque la fuerza del impacto le hizo patinar un metro, con Jet todavía sobre su espada. Yasuo rompió el golpe con un gesto de su espada, y Jet saltó hacia atrás. Justo en el momento en que sus pies tocaron el suelo, Jet echó a correr, dando vueltas alrededor de Yasuo. Sus pasos se volvieron cada vez mas rápidos, hasta que su cuerpo empezó a dividirse en múltiples imágenes residuales, apenas visibles en el pequeño tornado que había formado con su estela alrededor del espadachín. Yasuo, en aquellos momentos, se encontraba en el centro del Ciclón Atronador de Jet, encarnando la ceja mientras miraba de un lado para otro.

-Chico, ¿acaso planeas luchar contra mi dominando el aire?- comentó Yasuo, sonriendo desafiante-. Ya no sé si eres valiente, o solo muy arrogante.

-Ni una cosa ni la otra, viejo- comentó Jet, mientras corría alrededor de Yasuo-. Solo quiero mostrarte como se tiene que hacer un tornado de verdad.

-Hm- murmuró Yasuo, sonriendo ante el desafío de Jet. Concentrando algo de viento en su espada, Yasuo cerró los ojos, ignorando cualquier cosa que no necesitara para la tarea que tenía ante sí. Jet, mientras tanto, siguió corriendo, a la espera del próximo movimiento de su oponente. "Vamos, vamos…", pensó. "Solo un poco más. Venga, hazlo de una vez".

De pronto, Yasuo abrió los ojos, y lanzó un corte giratorio y ascendente, a medida que un tornada de gran tamaño aparecía a su alrededor, mas grande y fuerte que el Ciclón de Jet. Este, que ya se esperaba algo similar, detuvo su carrera justo a tiempo para evitar que el tornado de Yasuo le desequilibrara demasiado. Aprovechando que este había desenvainado la espada, Jet se lanzó hacia él, antes de que pudiera volver a colocarse en posición de combate. Yasuo solo pudo contemplar, con sorpresa, como Jet se ponía a un palmo de él, mientras trataba por todos los medios de bajar su espada y reconstruir su defensa. Jet, sin embargo, le lanzó una patada trasera con la derecha al estomago antes de que lo consiguiera, sacándole todo el aire de los pulmones. Todavía girando a causa de la patada, Jet lanzó su puño izquierdo a la cara de Yasuo, girándole la cabeza a causa del veloz golpe. Rápidamente, Yasuo aprovechó el giro para lanzar un veloz tajo a Jet, que este intentó esquivar saltando hacia atrás. Al ver que la larga espada de Yasuo le iba a alcanzar de todas formas, Jet trató de cubrirse la cabeza y el cuello con los brazos ganándose un nuevo corte en el antebrazo, bastante profundo.

Jet y Yasuo se separaron, cada uno herido y mirando fijamente al otro. Jet se examinó brevemente el corte del brazo, determinando que no era nada peligroso a corto plazo, y Yasuo se frotó un poco la mandíbula, justo donde Jet le había golpeado, y escupió un pegote de sangre al suelo.

-Eso ha sido bastante hábil, chico- comentó Yasuo.

-Si, pero no lo suficiente, me temo- respondió Jet, señalándose la herida del brazo.

-Bueno, es lo que tiene enfrentarse desarmado a un espadachín. Da igual lo rápido o fuerte que puedas pegar- dijo Yasuo, envainando su espada-, al otro le basta con darte una vez para acabar contigo.- Y dicho lo cual, empezó a caminar en dirección a la base azul.

-Eh, ¿A dónde vas?- preguntó Jet, sin acabar de comprender.

-Lo dejo aquí. Mucha suerte con el resto de la prueba- dijo Yasuo, despidiéndose con la mano sin girarse. Ni Yi ni Fiora trataron de detenerlo. Jet siguió con la mirada a Yasuo, preguntándose si seria alguna clase de estratagema para pillarse desprevenido. Al ver que no hacia el menor gesto para volver, miró inquisitivo a sus otros dos oponentes.

-Él… ¿puede hacer eso? ¿Coger y marcharse así sin más?

-Técnicamente…sí que puede- comentó Yi, apoyándose en el mango de su espada-. Verás, la idea de la Prueba Final es que los Altos Invocadores vean como se desenvuelve el Aspirante en combate contra Campeones. Llegar a la otra base, o no llegar…Es indiferente. Lo que importa es si luchas bien, o si posees habilidades útiles en la batalla. En ese aspecto, los Invocadores cuentan también con nuestro propio juicio, el de los Campeones, ya que somos nosotros lo que tendremos que luchar con o contra el Aspirante si se convierte en Campeón- explicó Yi-. Si bien no podemos influir directamente en la decisión final de los Altos Invocadores, si que tienen bastante en cuenta nuestra opinión.

-¿Y qué significa que Yasuo se haya ido? Para mí, digo.

-Depende. Podría significar que te considera preparado para el puesto de Campeón, y por tanto ya no era necesario seguir peleando contigo, o bien podría considerarte indigno, y que continuar con la pelea era innecesario- respondió Fiora, como si nada. A Jet se le hizo un nudo en el estomago. ¿Significaba eso que la había fastidiado? ¿Qué les diría Yasuo a los Invocadores? "¡Céntrate, hombre!", se riñó a si mismo Jet. "La prueba aun no ha acabado. Te quedan todavía dos oponentes a los que tumbar, y solo vas por la mitad del camino".

Jet volvió a adoptar una postura de combate, mirando decidido a Yi y a Fiora. Yi contempló la resolución de Jet con una sonrisa en el rostro, mientras que Fiora le siguió mirando con altivez y sin decir nada.

-Señorita Laurent, si fuera posible, ahora me gustaría enfrentarme en solitario al joven. Si usted me lo permitiera…- dijo Yi con la mayor educación posible. Fiora miró de reojo a Yi, y luego volvió a centrarse en Jet, como valorando si merecía la pena ensartarlo o no con su espada. Al final, envainó su espada, y se dio la vuelta con elegancia.

-Como desee, Maestro Yi. De todas formas, no me gusta tener que pelear si no es en un combate de verdad o en un duelo- dijo, caminando en dirección a la base azul. Jet se molestó un poco por la actitud fría y altiva de Fiora. Vale que no fuera tan elegante ni sofisticado como un noble demaciano, pero tampoco se merecía aquel desprecio continuo-. Joven- dijo de pronto, llamando la atención de Jet, que por un segundo se preguntó si le habría leído la mente-, tienes espíritu, lo reconozco, pero te faltan técnica y estilo. Si quieres sobrevivir en la Liga, vas a tener que adquirir ambos.- Y con esas palabras, se alejó de allí.

Yi y Jet vieron como la duelista se alejaba, hasta que la perdieron de vista. Al ver que Jet seguía algo molesto y confuso por las palabras de Fiora, Yi hizo un gesto con la mano para quitarle importancia.- Tranquilo, que no lo ha dicho con mala intención. Conozco a Fiora lo suficiente como para saber que, en realidad, te estaba dando un buen consejo. Si no creyera que tienes posibilidades, ni siquiera se hubiera dignado a hablarte.- Jet no lo tenía tan claro, pero no dijo nada. Estaba claro que los nobles y él nunca se llevarían bien, fueran de la ciudad estado que fueran.

"Bien. Por un lado, ya solo me queda un oponente. Eso está bien", pensó Jet con optimismo. "Por otra parte, dicho oponente es el Maestro Yi, lo cual significa que aun me puede dar una paliza con facilidad". Jet inspiró hondo, y se dispuso a abalanzarse sobre Yi, cuando este levantó la mano, haciendo un gesto para que se detuviera.

-Espera, detente ahí- dijo calmadamente, haciendo que Jet detuviera casi en seco su veloz asalto. Algo confuso, vio como Yi miraba hacia el cielo, y murmuraba unas palabras. Jet miró también al cielo, tratando de descubrir qué demonios se proponía el maestro espadachín. De pronto, de los cielos cayó una espada sencilla, una katana típica de Jonia, que fue a clavarse justo enfrente de Jet, quien dio un salto hacia atrás de la impresión. La sorpresa le hizo caer de culo al suelo, mientras contemplaba asombrado la espada, como si aun le costara creerse que aquella espada acabara de caer del cielo.

-¡Oye, yo creía que eso de hacer llover espadas solo lo hacia Garen!- comentó Jet, tratando de calmarse y poniéndose de pie. Yi desclavó su propia espada del suelo, y la agarró con ambas manos, sujetándola hacia arriba y hacia adelante.

-Ponte en pie, joven, y agarra esa espada-dijo Yi, con calma, pero con decisión. Jet se preguntó si el viejo espadachín estaba de guasa, o algo así.

-Gracias, pero creo que mis posibilidades de vencerte no mejoraran ni aunque esa espada fuera un Filo Infinito. Así que…

-Esa espada no es para vencerme a mí, sino para que no pierdas contra ti mismo- respondió Yi. Sus enigmáticas palabras confundieron a Jet, quien no sabía que se proponía Yi. ¿"Para que no perdiera contra sí mismo?" ¿De qué iba aquello? Al ver que Yi no parecía dispuesto a seguir conversando, Jet agarró la espada y la desclavó. Era algo más pesada de lo que parecía, aunque Jet podía moverla con una mano sin demasiadas complicaciones. Por lo menos, pensó, no afectaría mucho a su velocidad.

Espada en mano, Jet trató de adoptar una postura de esgrima, aunque a juzgar por el resultado final más parecía que estuviera sujetando un bate de beisbol. Nunca antes había enarbolado un arma tan técnica como una espada, y sus conocimientos de esgrima cabían en un dedal, de manera que se imaginó que sería un enfrentamiento más bien corto. "Al menos tendré algo con lo que cubrirme" pensó.

Para total desconcierto de Jet, Yi volvió a clavar su espada en el suelo, y se dirigió caminando hacia él. Instintivamente, Jet se tensó, sin saber con qué clase de ataque o técnica enrevesada le sorprendería el espadachín. Sin embargo, en vez de atacarle, Yi se puso a corregir su postura, guiando sus brazos y piernas hasta que Jet acabó en una postura idéntica a la que había estado adoptando el maestro joniano. Satisfecho, volvió junto a su espada, y adoptó su postura de combate una vez más.

-Ahora, quiero que imites mis movimientos, pero a la contra, de manera que ambos nos movamos en un circulo el uno frente al otro todo el rato- dijo Yi. Su voz seguía calmada y serena, aunque firme, como si realmente fueran maestro y alumno. Jet seguía sin entender de qué iba todo aquello.

-Estooo…

-Empecemos-dijo Yi, antes de que Jet alcanzara a decir nada, dando un largo paso con la izquierda hacia ese lado, estirando la pierna derecha, y moviendo la mano izquierda hacia arriba, de manera que su espada lanzara un corte ascendente y acabara apuntando hacia arriba. Su otra mano, mientras, descansaba en su cintura. Al cabo de unos segundos, Jet se dio cuenta de que se había quedado embobado mirando, tratando de entender la razón detrás de todo aquello. Rápidamente, se apresuró a adoptar la misma postura que Yi, aunque con menos gracia y técnica.

-No lo hagas tan deprisa. Has de ser consciente de cada paso y cada gesto, para controlar a la perfección a donde te mueves y como- dijo Yi, en la misma postura. Al cabo de poco, Jet empezó a notar que se le cansaba el brazo. Aunque no pesara demasiado, costaba sostener aquella espada tanto rato en lo alto, mientras Yi parecía poder hacerlo sin que le temblara el pulso. Finalmente, empezó a recoger la pierna derecha, a la vez que hacia girar su espada por encima de su cabeza. Su mano derecha fue al encuentro de la empuñadura, y con ambas manos, bajó la espada lentamente y en diagonal, a la vez que volvía a avanzar, aunque esta vez con la derecha. Jet trató de seguir las instrucciones de Yi, a medida que intentaba realizar aquellos precisos movimientos a la misma velocidad que los hacia él. Esta vez, Yi no dijo nada para corregirle, y pasó al siguiente movimiento.

Durante los siguientes cinco minutos, Yi continuó pasando de una postura a otra, dando vueltas por el carril, a medida que Jet trataba de imitarle desde el otro lado del círculo imaginario que habían dibujado. De vez en cuando, Yi indicaba a Jet donde se había equivocado, y lo corregía pacientemente. Los movimientos de Yi eran pausados y precisos, moviéndose con calma y decisión, como si supiera por instinto donde tenía que ir, y como tenía que hacerlo. Jet trataba de seguirle el ritmo, pero era difícil, en parte por sus heridas, por su cansancio, y porque muchas de esas posturas involucraban tener que darse la vuelta, de manera que debía girarse lo menos posible para ver qué era lo que haría Yi a continuación. Cuando ya hubieron dado una vuelta completa, Yi volvió a adoptar con naturalidad la postura del principio. Aliviado, Jet creyó que por fin habían acabado, pero entonces Yi volvió a empezar, pasando a la segunda postura de antes. Agotado mentalmente más que físicamente, Jet inspiró profundamente, y volvió a adoptar aquella posición.

-Maestro Yi, no quisiera ser irrespetuoso, pero… ¿qué demonios estamos haciendo?

-¿No lo ves? Estamos practicando el Wuju-respondió Yi con serenidad, sin girarse, como si toda su atención estuviera concentrada en la realización de aquellos ejercicios. Jet resopló, adoptando una posición especialmente complicada en la que tenía que abrir los brazos sobre una sola pierna.

-Ah, claro… Tonto de mi…-comentó Jet, sarcástico-… ¿y porque estamos practicando Wuju en medio de mi Prueba Final?

-Porque antes no nos conocíamos, de manera que no podía enseñarte. Y el después es muy incierto, y no sabemos cómo pasará. Por tanto, el único momento en el que tú y yo podemos practicar el Wuju es ahora. Por eso estamos haciendo esto ahora.

Las palabras de Yi, aunque calmadas y serenas, acabaron de poner de los nervios a Jet. Si había algo que no soportaba, era que le anduvieran con rodeos y enigmas cuando lo que él pedía era una respuesta clara y directa. No había ido allí a recibir lecciones de esgrima ni de filosofía. Había ido a convertirse en Campeón, maldita sea. Casi hubiera preferido que Yi le cortara en lonchas con su espada. Así, tal vez hubiera sufrido menos.

-Ya… ¿pero porque Wuju? Y ni se le ocurra decirme: "Porque yo soy maestro de Wuju. Enseñarte otra cosa que no fuera Wuju sería una pérdida de tiempo, porque podría no ser un maestro en ello, y solo los maestros enseñan. Por eso son maestros"- comentó Jet, imitando el tono de voz de Yi. Lejos de ofenderse, Yi soltó una corta risa, mientras proseguía con aquellos gestos y posturas.

-En primer lugar, tengo que admitir que si que te iba a contestar algo así. Veo que no solo eres rápido con tu cuerpo, sino que también con tu mente- dijo Yi-. En segundo lugar, y para responder a tu pregunta, debes saber que el Wuju no solo se usa en el arte de la esgrima. El Wuju es más que un estilo marcial, es una forma de vida. Es como ves el mundo, como te relacionas con él, como mueves tu cuerpo y usas tu mente. La señorita Laurent ya lo dijo: tienes potencial, pero te falta refinamiento. Tu pelea con Yasuo es un claro indicativo de ello.

-¿A qué se refiere?

-Piensa en cómo se desarrolló el combate antes. Es posible que consiguieras pillar desprevenido a Yasuo con tu velocidad, pero cualquier buen espadachín podría fácilmente anticiparse a tus movimientos tras verlos un par de veces- explicó Yi, acabando la segunda vuelta, y para desesperación de Jet, empezando la tercera-. Mira, si no, la herida de tu brazo. A cambio de recibir dos golpes tuyos, Yasuo consiguió alcanzarte una vez con su espada. Si no hubiera abandonado la lucha cuando lo hizo, y hubieras vuelto a atacar de aquella manera, ten por seguro que esta vez te habría golpeado de lleno en el pecho o el cuello, y habrías muerto.- La idea de morir conmocionó a Jet un poco, que trastabilló a la hora de realizar un paso en concreto, aunque rápidamente volvió a mantener la calma.

-¿Y estos pasos me ayudaran a no morir?- preguntó, no sin un poco de escepticismo.

-No, pero son un principio. El Wuju, como todo, es mero conocimiento y técnica. Depende de ti el cómo los uses, y para qué. Si lo usas con una espada- Yi hizo un gesto muy rápido, acabando de nuevo en la postura que seguía la serie-, serás un espadachín del Wuju, y pocos rivales de armas te supondrán un reto. Si lo usas para meditar- dijo, cambiando de posición con fluidez, como las aguas que discurren con calma por un rio-, serás un monje del Wuju, y la paz mental interior te permitirá alcanzar un estado de consciencia superior. Si usas un pincel- Yi apoyó su espada en el riachuelo que discurría junto a ellos, y elevó la espada con una filigrana; el agua formó una complicada forma en el aire, antes de caer de nuevo al suelo-, serás un artista del Wuju, y plasmarás la esencia de lo que veas en tus obras. El Wuju está en todo, y su potencial es ilimitado.

Jet, algo confundido todavía, acabó la serie de posiciones, quedando de nuevo enfrente de Yi, que le saludó con una cortés reverencia. Jet, por no ser menos, le devolvió el gesto.

-Bien. Ahora, tras este breve interludio, reanudemos el combate.- Yi se puso en posición de ataque, pero no era la misma que Jet le había visto hacer antes. Esta era diferente a la habitual, y le sonaba de algo. Era como…si, era igual que una de las posiciones que habían estado practicando antes: piernas separadas, rodillas flexionadas, cuerpo ladeado y espada en una mano, apuntando al suelo, con la otra mano lista para agarrar el mango. Si saber porque, Jet se encontró adoptando la misma postura que él, como si siguieran haciendo los mismos ejercicios que antes. Ambos combatientes se mantuvieron en la misma postura, sin que ninguno de los dos se decidiera a atacar primero.

Decidido, Jet decidió dar el primer paso, y arremetió contra Yi, que no se movió a pesar de que Jet ya estaba casi encima de él. Lentamente, casi con calma, Yi adoptó otra posición, avanzando un único paso hacia Jet. Este, de pronto, fue lanzado por los aires, tan rápido y con tanta facilidad que no llegó a ver como lo había hecho. Dando una vuelta en el aire, fue a caer de espaldas en el suelo, con su espada clavándose a un metro de él. De reojo, Jet comprobó la posición de Yi. Al igual que antes, la posición que había adoptado era otra de las posturas que habían estado practicando: pierna izquierda doblada, la derecha estirada, y la espada apuntando al cielo con ambas manos.

A duras penas, Jet se puso de pie, y volvió a agarrar su espada. No tenía ni idea de que se proponía el maestro de Wuju ese. ¿Acaso le estaba tomando el pelo? Le daba un par de consejos Zen, y luego le retaba a una pelea a espadazos. Un novato, contra un maestro entre maestros. No hacía falta ser un genio para saber por quien apostar.

-En posición- dijo Yi, con tono calmado, pero autoritario. A regañadientes, Jet adoptó otra de las posturas que había aprendido, y Yi se apresuró a imitarle. Esta vez, Jet decidió esperar a que el joniano diera el primer paso. Y esperaron…

Pasaron los minutos, alargados a causa de la tensa espera que mantenía el joven, mientras que el hombre más mayor permanecía igual de sereno que antes. Finalmente, y para sorpresa de Jet, fue Yi quien cargó contra él. La velocidad del maestro era impresionante, pero nada que Jet no pudiera ver venir. Lanzando un espadazo, trató de colisionar su espada contra la de Yi, que se limitó a detenerse justo a tiempo para que la punta de la espada le pasara por delante, sin herirle. Antes de que Jet pudiera volver a mover el arma, Yi avanzó, y volvió a lanzar a Jet por los aires, esta vez hacia atrás. Jet cayó de culo al suelo, con su espada cayendo a un lado de su mano. Frotándose el brazo, que le dolía a causa del golpe, Jet comprobó que Yi había vuelto a cambiar de postura: piernas abiertas, cuerpo torcido hacia un lado, y la espada haciendo un complicado giro por encima de su cuerpo, usando la mano que se cruzaba a su espalda.

Mientras procuraba rememorar lo ocurrido, Jet empezó a notar un cierto patrón en los movimientos de Yi. Para empezar, solo estaba usando posturas que habían hecho antes. Si lo pensaba detenidamente, eso significaba que nada de lo que él hiciera sería algo que Jet no hubiera estado practicando antes, y por tanto sabía que repertorio de golpes y posturas usaría. Además, empezó a recorrer en su mente el orden en que habían estado practicando los ejercicios, y lo comparó con lo que Yi había estado usando en el combate. El ejercicio constaba de 14 posiciones y golpes diferentes, las cuales permitían pasar de una a la siguiente con facilidad. Sin embargo, Yi no había estado siguiendo el orden. En su mente, Jet imaginó un dodecagrama, formando un círculo parecido al que habían estado haciendo antes Yi y él, y situó en cada punta las diferentes posturas y golpes, en orden. Después, marcó la postura con la que había empezado Yi, y la que había usado para ganar el asalto. En ambos casos, Yi había acabado usando la postura que ocupaba la posición contraria del círculo, en vez de la adyacente. Para estar seguro de su hipótesis, decidió volver a utilizar la postura del inicio, que Yi imitó sin decir nada. Si su idea era correcta, Yi levantaría la espada en el último momento, justo cuando adelantara la pierna. Entonces, Jet contraatacaría con el golpe siguiente al suyo, que precisamente se realizaba tirando el cuerpo a un lado, y golpeando de lado. Esa casualidad le hizo preguntarse a Jet ciertas relaciones en sus pensamientos, pero decidió dejarlas a un lado para poder centrarse en el combate.

Dando un paso enfrente, Jet se abalanzó sobre Yi, iniciando el movimiento. Justo como esperaba, Yi esperó al último momento, y avanzó levantando la espada. Ahora que sabia por donde venia el golpe, pudo entender porque antes no se lo había esperado. Deteniendo su espada, Jet pasó al contraataque, girando el cuerpo y apartándose del camino de la hoja de Yi. Moviendo la espada hacia abajo, Jet se preguntó si alcanzaría finalmente a Yi, pero este se limitó a cambiar de postura, retrocediendo y lanzando un tajo ascendente, a medida que habría ambos brazos. Jet situó rápidamente aquel golpe: se trataba de una de las posiciones adyacentes a la técnica que Yi había utilizado, como si hubiera decidido seguir la misma estrategia que él. A duras penas Jet alcanzó a detener la espada del Maestro Yi, cambiando a una posición defensiva totalmente diferente.

De esta manera, el combate prosiguió durante varios minutos más. Jet y Yi siguieron intercambiando posturas, a medida que el joven se esforzaba por determinar qué posición iba a usar el maestro joniano, y cuál sería la respuesta apropiada. A penas podía seguir el ritmo de los golpes de Yi, que cambiaba de una posición a la siguiente con una fluidez que solo se podía obtener tras años de práctica y refinamiento. En tres ocasiones más Jet fue derribado, cada una mas espaciada en el tiempo que la anterior, hasta que Jet finalmente se acostumbró al ritmo de la batalla. Si bien no conseguía la suficiente ventaja como para pasar al ataque, Yi dejó de derribarlo con tanta facilidad.

Finalmente, Yi detuvo su asalto, sorprendiendo tanto a Jet con aquella parada súbita que a punto estuvo de darse con la espada en la cara. Sonriendo, Yi guardó su espada, e hizo una reverencia a Jet. Este, cansado y sudando como no recordaba haberlo hecho en mucho tiempo, se apresuró a imitar el gesto de respeto.

-Has iniciado el camino hacia el entendimiento, joven- proclamó Yi, poniendo una mano sobre su hombro-. Me ha impresionado que hayas conseguido dominar tan pronto lo más básico del Wuju, y sin ninguna clase de pista ni consejo.

-Si, pero no he conseguido estar ni así de cerca de golpearte- comentó Jet entre jadeos, juntando casi el índice con el pulgar-. Tú, en cambio, te habrás hartado de tirarme al suelo.

-Es posible, pero míralo de esta manera- dijo Yi, cogiendo la espada de Jet-. Antes comentaste que no te veías capaz de mantener una lucha con espadas contra mi o contra Yasuo o la señorita Laurent. Sin embargo, eso es justo lo que has estado haciendo justo ahora: sostener un combate armado contra un maestro.- Jet abrió los ojos con sorpresa, al darse cuenta de que tenía razón-. Dime: dejando a un lado el que yo te haya tirado ti y tú a mí no, ¿realmente crees que lo has hecho tan mal?

Jet tuvo que reconocer que tenía razón. Para ser la primera vez que había empuñado un arma como aquella, no sentía que lo hubiera hecho tan desastrosamente como creía que seria. Hacia el final de la pelea, incluso se había defendido a un nivel aceptable. No era nada comparable al nivel de un maestro, pero al menos no se había apuñalado a sí mismo con su propia espada.

-Si…Supongo que tiene razón- comentó Jet, con una media sonrisa. De nuevo, inclinó la cabeza ante Yi, en señal de respeto. Nunca antes se hubiera atrevido a hacer tal cosa, y seguramente no lo hubiera hecho antes de aquel momento. Pero en ese instante, después de lo que había vivido, sabía que era lo correcto. Yi era un buen maestro, y se merecía esa muestra de respeto.

-Bien. Entonces, aquí concluye esta parte de la prueba- dijo Yi-. Sigue por el carril central, y llegarás a la última parte. Espero de todo corazón que consigas tu objetivo.

-Gracias, Maestro Yi- al decir aquello, Jet entendió por fin el profundo significado detrás de aquel titulo. Podía haberle aplastado con facilidad, y en lugar de eso había decidió echarle una mano, enseñándole algo útil (aunque todavía no sabía para que). Justo cuando se disponía a ir corriendo hacia la base purpura, Yi le llamó la atención con un grito.

-¡Por cierto, joven!- dijo Yi-. Sé que Jonia queda un poco lejos de Piltover, pero si en algún momento sientes la llamada del Wuju, o simplemente quieres aprender algo mas, entonces no dudes en pasarte por mi casa. Mi alumno Wukong y yo estaremos más que encantados de echarte una mano con tu entrenamiento.

Con una sonrisa de oreja a oreja, Jet levantó un pulgar, que Yi imitó, devolviéndole el gesto. Mientras el maestro de Wuju le despedía con la mano, Jet dio media vuelta, y se encaminó con paso apresurado hacia el final de su camino.

...

Jet avanzaba con rápidas zancadas por el carril central. Sus heridas, que antes sangraban y le dolían al moverse, se habían cerrado bastante con la ayuda de la poción de Ricket, habiendo decidido Jet que aquel era un buen momento para tratar de recuperar un poco las fuerzas. Si bien no restauró por completo su vitalidad, sirvió para paliar un poco el dolor en general, y por lo menos ya no sangraba.

A lo lejos, Jet pudo distinguir la inconfundible silueta de los muros de la base purpura. El no ver a ningún Campeón esperándole le escamó mucho. Seguramente le estarían esperando con una emboscada, algo similar a lo que habían intentado hacer con él antes. Mejor estar-…

La carrera de Jet se vio interrumpida cuando este sintió que su pierna derecha se clavaba al suelo, como si algo le hubiera sujetado por el tobillo con fuera. Tras la impresión inicial, llegó el dolor.

Mirando hacia abajo, Jet comprobó que un cepo le había atrapado la pierna. Los dientes de metal se le clavaban dolorosamente en la carne, y a juzgar por el dolor incluso diría que le habían alcanzado el hueso. Haciendo un verdadero esfuerzo por no gritar, Jet intentó liberarse de aquel artilugio, cuando un pequeño punto rojo en el suelo llamó su atención. El diminuto punto de luz empezó a desplazarse, recorriendo el espacio entre él y Jet en un momento, y empezó a subirle por la pierna herida. Desde ahí, pasó al pecho, a medida que Jet torcía la cabeza para no perderlo de vista. Cuando le subió por el cuello y se situó finalmente en su frente, Jet tuvo que bizquear para poder verlo a duras penas. Un escalofrío recorrió su cuerpo, y miró al frente. De pie a las puertas de la base purpura, se encontraban Caitlyn, Ashe y Ziggs.

Caitlyn se encontraba en esos momentos arrodillada, con su fiel rifle apuntando a Jet a la cabeza, mientras Ziggs, el Experto en Hexplosivos, se entretenía haciendo malabares con tres pequeñas bombas. A Jet siempre le había dado un poco de miedo Ziggs: que un yordle sonriente y de voz estridente se le abalanzara encima soltando bombazos mientras se reía como un loco le ponía la carne de gallina. Que ahora lo tuviera enfrente, como que no ayudaba a que Jet mantuviera la calma. A su vez, Ashe, la Arquera de Hielo, apoyaba la espalda en el muro de la base y hacia girar distraídamente una de sus flechas entre sus dedos, con su arco colgando perezosamente en la otra mano

A pesar del dolor, Jet intentó poner una sonrisa en su rostro: -¡Eh, Sheriff! Creí que andaba liada con el papeleo.

-Acabé pronto- dijo Caitlyn simplemente, ajustando la mirilla de su arma. En respuesta, el puntito rojo en la frente de Jet se hizo un poco más pequeño. Jet tragó saliva. Por si acaso, empezó a cargar su Tiempo Bala. Conociendo a aquella maniática de los tiros a la cabeza, le haría falta.

-Mire, se que hemos tenido nuestros roces, pero no es razón para que nos dejemos llevar, y nos pasemos de la ralla el uno con el otro, ¿eh? ¿Tengo razón?- comentó Jet, levantando ambas manos de forma pacífica. Caitlyn, sin embargo, se limitó a esbozar una pequeña sonrisa.

-¿Sabes? Tienes razón. No hay razón para perder las formas…-comentó Caitlyn, bajando un poco el arma. Jet soltó un suspiro de alivio-. Me aseguraré de meterte una bala en la cabeza, pero sin rencores, ¿te parece bien?- comentó Caitlyn, divertida y amenazante a la vez, mientras volvía a apuntar directamente a la frente de Jet. Ziggs, mientras, soltó una de sus estridentes carcajadas, mientras contemplaba con una amplia sonrisa la situación frente a él.

-¡Ay ay ay! Yo que tu echaría a correr, chaval- comentó el yordle con sarcasmo. Ashe, por su parte, no dijo nada, aunque dedicó una pequeña sonrisa triste a Jet, como si le estuviera pidiendo disculpas de antemano por lo que iba a suceder.

Al ver que Caitlyn apretaba el gatillo, Jet disparó también su Definitiva, envolviéndolo todo en aquella aura de luz, a medida que el tiempo se ralentizaba a su alrededor. Del arma del sheriff salió un estallido de fuego y humo, a medida que una puntiaguda bala se abría paso desde el cañón del arma, y empezaba a surcar el aire de camino a su objetivo. Al ver la bala, Jet empezó a tirar con fuerza del cepo, intentando liberarse. No era que no pudiera esquivar aquella bala, pero si para cuando su Definitiva se agotara aun seguía atrapado, dudaba que Caitlyn fuera a fallar una segunda vez. La bala fue acercándose cada vez más y más, a medida que Jet hacia fuerza con las manos, separando las mandíbulas del cepo centímetro a centímetro.

Finalmente, Jet consiguió abrir el cepo, sintiendo una mezcla de alivio porque aquellos dientes ya no se le clavaran en la pierna, y un gran dolor por las heridas infligidas. Mientras se encargaba de eso, la bala se le había ido acercando, hasta tenerla casi enfrente de las narices. Como si se hubieran puesto de acuerdo, su Definitiva dejó de hacer efecto justo entonces, dejándole a Jet medio segundo para reaccionar, a medida que la bala volvía a adquirir su velocidad normal.

Rodando hacia un lado, Jet consiguió esquivar el veloz proyectil, posicionándose tras uno de los arboles de la jungla a medida que Caitlyn y Ashe le disparaban en rápida sucesión, tratando de acertarle. Los flechazos de la arquera mantenían a Jet contra el tronco, incapaz de salir de la cobertura por miedo a ganarse virote en el cuerpo. Caitlyn, aunque no disparaba tan seguido, compensaba esa carencia de cadencia con precisión, siendo la que más cercana estaba de darle al veloz corredor. Mientras este pensaba en que iba a hacer, una especie de silbido llamó su atención, haciendo que mirara hacia arriba. Allí, surcando los aires como el proyectil de una catapulta, se encontraba una bomba roja de gran tamaño volando hacia él: la Definitiva de Ziggs, la Bomba Megainfernal.

Conteniendo el aire, Jet alcanzó a saltar hacia adelante, justo cuando el árbol tras el que se había cubierto y la zona que lo rodeaba estallaban en mil pedazos. Trozos humeantes de madera y tierra cayeron sobre Jet, que se había tirado al suelo cubriéndose la cabeza. "La pirada de los tiros a la cabeza, y el lunático de las bombas. ¡Si, tal para cual!", pensó Jet, a medida que se apresuraba a ponerse de pie para esquivar los disparos de la sheriff y las flechas de la arquera (a Ashe no la criticó, más que nada porque no le parecía tan mala persona. Le estaba atacando, si, pero por lo menos no parecía disfrutar tanto con ello como los otros dos). Jet trató de adentrarse en la jungla, en busca de cobertura, pero un gruñido proveniente de un arbusto cercano le llamó la atención. De entre medio del follaje surgió una gran bestia de ojos azules y amarillos, con la piel de un blanco grisáceo recubierto con un traje hecho de cuero y pieles. La bestia, de aspecto felino, enarbolaba un gran cuchillo que parecía el colmillo de alguna extraña criatura. Con un rugido, la bestia se lanzó hacia Jet, que apenas consiguió esquivarla, el cuchillo clavado en un tronco a escasos centímetros de la cara de Jet. Al apartarse, Jet reconoció quien era él: Rengar, el Acechador Orgulloso.

-¡Mala elección, cachorro!- dijo Rengar, con su brutal y gutural voz-. La caza no ha terminado. ¡Sal ahí, y lucha por tu vida!- Y como para animar a Jet a salir, le lanzó otro cuchillo al cuerpo, obligando a Jet a salir de nuevo al carril central. A su espalda, el cuchillo se clavó con fuerza en un tronco, donde momentos antes había estado él.

Una vez allí, fue recibido de nuevo por trío Ashe/Caitlyn/Ziggs, que se pusieron a disparar y bombardear a Jet usando toda una serie de habilidades y ataques básicos, a medida que las balas, flechas, redes, bombas, virotes mágicos y paquetes explosivos surcaban el espacio de la calle. Jet se movió en zigzag, esquivando cuantos ataques podía. Sin embargo, el aluvión de ataques le acertó en varias ocasiones, chamuscándole la piel con los estallidos de las bombas, obligándole a tener que arrancarse las flechas del cuerpo o abriéndole agujeros gemelos a los del peto de cuero cuando las balas le alcanzaban. "Mira tú por dónde, yo tenía razón", pensó Jet, tratando de mantener la calma a pesar del dolor ", si que eran agujeros de bala".

Como Rengar le había echado de aquel lado de la jungla, Jet trató de saltar al otro lado, solo para encontrárselo lleno de arañas tan grandes como perros, y viscosas telas de araña por todas partes. Tenía que haber sido Elise, la Reina de las Arañas. Solo ella podía haber hecho aquello. Al final, Jet decidió no arriesgarse. Una cosa era que le dispararan, asaetearan o le hicieran explotar (tal vez, incluso ambas a la vez), pero ser devorado por cientos de arañas monstruosas no era algo que tuviera prisa por experimentar.

Así pues, solo le quedaba avanzar. Ziggs y las tiradoras estaban en la base, de manera que si alcanzaba el Nexo ganaba.

Sin embargo, decirlo era más fácil que hacerlo. Su mente se encontraba ocupada totalmente en la difícil tarea de mover su cuerpo de un lado para otro, tratando de evitar los ataques de esa pareja de Campeones, y no podía pensar con claridad en un plan para poder acercárseles de forma segura. Zigzagueó, rodó, y básicamente utilizó todos los movimientos que conocía para evitar heridas mayores, sabiendo que si trataba de alejarse de ellos le podrían descalificar por huir. Su velocidad se veía bloqueada todo el rato por los diferentes cepos de Caitlyn y las bombas de Ziggs, que le impedían correr grandes distancias, y los preciosos disparos de las tiradoras iban ganando precisión por momentos. Dentro de poco, acabarían con él. Entonces, lo notó.

Ese sentimiento… ¿Qué era? Durante un instante, entre toda ese caos, había sentido algo que ya había experimentado antes, pero la conmoción de su alrededor le impedía situar donde y cuando había sentido eso. Trató de hacer memoria: era algo pacifico, algo…del equilibrio… Fuera lo que fuera, sabía que era justo lo que necesitaba.

Y entonces lo recordó. ¡Claro, el Wuju! Esos ataques…eran como las posiciones del Maestro Yi. En cierta forma, seguían un patrón: él corría, y Ziggs le bloqueaba con sus bombas, aunque solo la mitad de ellas se le llegaban a acercad; Ashe, mientras, lanzaba flechas a gran velocidad contra Jet, cortando cualquier posibilidad de huir, y limitando mas sus movimientos. Finalmente, Caitlyn iba a por el disparo definitivo, disparando veloces balas con gran precisión, siempre intentando acabar con o herir a Jet. Esa era una combinación terrible para él, y más aun teniendo en cuenta que no podía ir a la jungla a esconderse, y que en toda la calle no había nada que pudiera usar de refugio.

"¡Piensa!", se dijo Jet. "Esto es como con el Maestro Yi. Visualiza el patrón, y busca una forma de darle la vuelta". Sin embargo, no veía como hacerlo. El haber descubierto su técnica le había ayudado a mejorar en sus habilidades de esquive, pero no veía como podía pasar al ataque. Si solo fueran dos sus oponentes, y no tres… Y tampoco tenía armas…De donde podía sacar… ¿Armas…?

Una flecha pasó junto a su cara, provocándole un pequeño corte, cuando de repente se le ocurrió una idea. Era disparatada, casi suicida, y lo más seguro era que no funcionara.

Jet sonrió.

-¡Eh, ¿eso es todo lo que tenéis?!- exclamó, retando al trío de Campeones, que pararon de atacar ante el brote de bravuconería de Jet-. ¡Creí que erais tres Campeones de la Liga, pero veo que tenéis tanta puntería como Lee Sin con un tirachinas! (En algún otro lugar, lejos de allí, Lee Sin estornudó, sin saber porque).

-Sobre todo tu, Ziggs- continuó diciendo, señalando al yordle-. "El Decano de Demoliciones"- se burló Jet-. Más bien pareces un feriante tirando petarditos, JAJAJAJAJA.

La sonrisa de Ziggs se tensó, a medida que el pequeño yordle se ponía rojo de ira. Al verle tan furioso, Caitlyn y Ashe se apartaron discretamente de su lado, por miedo a que explotara como una de sus bombas.

-¡¿AH, SI?!- gritó Ziggs, sacando otra vez su Bomba Megainfernal-. ¡A VER QUE TE PARECE ESTE "PETARDITO"!- Y con esas palabras, arrojó su bomba directamente a Jet, que no se limitó a esperar a que la bomba le cayera encima.

Aprovechando que Caitlyn y Ashe habían parado de disparar, Jet usó su velocidad para correr hacia ellos, acortando la distancia. En cuanto la bomba salió por los aires, Jet saltó hacia ella, usando su energía para saltar hacia arriba. En medio del salto, Jet dio una voltereta, apuntando con sus pies a la bomba, y cuando la tuvo a su alcance, le propinó una fuerte patada de regreso al trío de Campeones. Estos observaron anonadados como aquel gigantesco explosivo les caía encima, antes de correr para apartarse. Ziggs y Caitlyn pudieron apartarse rápidamente usando su Carga Concentrada y su Red del Calibre 90 respectivamente, pero como Ashe no poseía ninguna habilidad de ese tipo, no pudo evitar que la explosión la alcanzara de lleno.

Con un fuerte estallido, la bomba explotó con fuerza a la entrada de la base purpura, reventando las secciones del muro más cercanas y abriendo un cráter en el suelo. La fuerza del impacto lanzó hacia atrás a Caitlyn y Ziggs, que salvo por algunas quemaduras estaban bien. Ashe, por otra parte, había salido despedida con fuerza hacia atrás, rodando por el suelo hasta quedar tendida en el suelo, aparentemente viva, pero incapaz de ponerse de pie. Su arco, brillante como el hielo, yacía partido en dos a su lado.

El impacto de la explosión había zarandeado incluso a Jet, que había caído al suelo, pero que no había recibido más heridas por ello. Un poco aturdido, se incorporó y contempló asombrado el resultado de su estrategia. ¡Menuda explosión…! No solo la base purpura había sido dañada, sino que los arboles de la jungla más cercanos habían perdido varias ramas, y algunos incluso humeaban. Al ponerse de pie, Jet oyó el sonido de alguien aplaudiendo a su lado, un sonido demasiado claro para que lo estuviera haciendo alguien con las garras de Rengar. Girándose, Jet se encontró con Elise, que sentada en lo que parecía ser un trono hecho con tela de araña, aplaudía lentamente y sonreía con ojos llenos de interés a Jet. La oscuridad de la jungla no hacía más que acrecentar el brillo de aquellos peligrosos ojos, y que Elise se relamiera al contemplarle a él y aquel grotesco espectáculo de luces le hizo sentir un escalofrío por todo el cuerpo. Apresurado, Jet empezó a trotar hacia la base, herido por los numerosos ataques de aquel trío tan peligroso de Campeones y tratando de alejarse lo máximo posible de los dos junglers.

Jet se adentró con paso tembloroso en la nube de polvo que le explosión había levantado. Incapaz de ver nada a un palmo de sus narices, empezó a caminar hacia adelante, tratando de distinguir donde demonios estaría la línea de meta. Sus pies tropezaron con una estructura de piedra, y a punto estuvo de caerse en el pozo que delimitaba. Sin saber cómo, había ido a topar con uno de los inhibidores de la base.

-Ah…esto sería más fácil con Súper Súbditos…jajaja…- comentó Jet, con sus últimos retazos de buen humor. Había sido un día muy largo, y entre el estrés y las heridas empezaba a estar un poco harto ya de todo. Solo quería acabar y- ¡BAM!

Una bala atravesó la nube de polvo, entrándole de lado por el costado izquierdo a Jet y saliéndole por delante. La fuerza de la bala tiró a Jet hacia adelante, que consiguió agarrarse a la estructura para no caer al pozo. En su lugar, cayó rodando hacia un lado sujetándose con las manos el agujero de su costado, que no dejaba de sangrar. Su boca le sabía a sangre, a medida que apretaba los dientes para contener un grito de dolor. Poniéndose de rodillas, Jet vio a Caitlyn en el suelo, con su humeante rifle apuntándole a él, y con una de sus piernas herida y llena de sangre.

-No has debido bajar la guardia, Jet- dijo Caitlyn, mirando con ojos afilados a Jet a través de la mirilla de su arma, que tenía varias de ellas rotas por la explosión-. En la batalla, un descuido te puede costar la vida.-Por el rabillo del ojo, Jet vio que Ziggs también se había puesto de pie. Su pelaje, aunque apenas se había chamuscado, estaba completamente cubierto de hollín. Con una bomba en cada mano, contemplaba a Jet con…bueno, era algo difícil de saber. Ese siempre estaba sonriendo-. Has llegado lejos, eso lo admito. Pero este es el final del viaje.- Caitlyn cargó su rifle, apuntando a la cabeza de Jet-. ¿Unas últimas palabras antes de que te mande a la base de vuelta?

Jet cogió aire, y expiró con fuerza. Un último esfuerzo. "Cuerpo, no me falles ahora".

-En realidad, tengo una última palabra para ti…- Forzando su cuerpo, Jet usó derrape en dirección a Ziggs, cogiendo al yordle desprevenido. La fuerza del choque lo lanzó por los aires, y Jet aprovechó para usar los rayos de su Estela de Rebufo y cargar de energía el cuerpo de Ziggs, junto a sus explosivos. Dando media vuelta, Jet gritó: -¡ATRAPA!- Y propinó una fuerte patada al yordle, lanzándolo dando gritos hacia la sheriff, que solo pudo contemplar con impotencia como aquel yordle gritón volaba hacia ella. A pesar de sus heridas, Caitlyn trató de alejarse de Ziggs, pero la herida de su pierna le impidió llegar lejos.

El yordle estalló con fuerza, creando una explosión el doble de fuerte que la de su Definitiva de antes. La onda expansiva resultante lanzó a Jet con fuerza contra el otro Inhibidor, provocando que su espalda chocara con fuerza contra la estructura de piedra y haciéndole cortándole la respiración momentáneamente, al tiempo que le hacía escupir algo de sangre. Cuando sus oídos dejaron de pitar y su cabeza de retumbar, Jet se puso de pie a duras penas, contemplando con ojos entrecerrados el resultado de su último intento desesperado.

La base purpura…estaba destrozada. Un profundo cráter se abría donde antes había caído Ziggs, cuyo cuerpo no se veía por ninguna parte. Caitlyn había salido volando más allá, y su cuerpo había chocado contra el muro que delimitaba la base, impidiendo que volara más lejos. En esos instantes, se encontraba tendida en el suelo, sin moverse. Si seguía con vida o no, Jet no lo sabía.

Un ligero sentimiento de arrepentimiento floreció en su pecho. Ashe, Ziggs, Caitlyn… "Estarán bien", se dijo a sí mismo. "Esto es la Grieta del Invocador. No pueden morir del todo aquí". Como siguiendo sus pensamientos, el cuerpo de Caitlyn empezó a brillar, hasta que se deshizo en una luz azulada que se perdió rápidamente por el cielo de la Grieta. Girándose, Jet vio que el cuerpo de Ashe tampoco estaba donde había caído. Suspirando, empezó a dirigirse cojeando hacia la plataforma de la base. "¿Lo ves? Te lo dije. Si te tienes que preocupar de algo, preocúpate de que le vas a decir cuando todo esto acabe", pensó para si, sonriendo nerviosamente a pesar del dolor. "Je je…ya me lo estoy imaginando… ¡Eh, sheriff! ¿Recuerda aquella ocasión en la que la maté? ¡Qué tiempo aquellos…!". Al pensar en ello, Jet no pudo evitar soltar una risita, que le costó toser algo más de sangre. Realmente esperaba que le fueran a curar luego. Si no, Hazel era capaz de rematarle en cuanto le viera…

A trompicones, Jet consiguió subir los peldaños que le separaban de su objetivo, hasta que finalmente se encontró en el centro de la plataforma, contemplando entre jadeos la gran estatua armada que le miraba severamente desde las alturas.

Jet cayó de rodillas al suelo. Por fin, había llegado. Lo había hecho. Lux, Yasuo, Fiora, Yi, Rengar, Elise, Ziggs, Ashe, Caitlyn… Había sobrevivido.

-Si…- dijo, casi en un susurro-… si…- dijo otra vez, un poco más fuerte. A pesar del dolor, Jet levantó los brazos hacia el cielo, y chilló-. ¡SI, CABRONES! ¡HE LLEGADOOOOO!- Cuando su gritó murió, Jet se vio obligado a apoyarse con las manos en el suelo. Ese último rugido de victoria le había agotado las pocas fuerzas que le quedaban. Tan cansado estaba, que apenas notó que alguien se teletransportaba a sus espaldas. El sonido de unos pasos detrás de él le indicó que quien fuera el que estuviera hay, se le estaba acercando. Durante un momento, consideró el girarse y lanzarse al ataque a la desesperada, hasta que notó un olor familiar. Sonrió.

-Deberías de dejar de fumar tanto, Vi- comentó débilmente Jet, girándose para ver a la sonriente agente fumándose uno de sus cigarrillos, con sus dos enormes guanteletes apoyados en sus caderas-. ¿No sabes que son malos para la salud?

-Bueno, tu no es que estés como una rosa precisamente- comentó Vi, señalando con uno de sus enormes índices el cuerpo de Jet. La verdad era que tenía razón: sangrando por todas partes, con una pierna casi rota, agujeros de bala y de flechas por todas partes, varios cortes que se le habían vuelto a abrir, quemaduras, golpes,… Un toquecito mas, y de desmontaría en pedazos como un puzle.

-Ya bueno, cosas que pasan… ¿Has venido a celebrar mi victoria?- Jet trató de levantarse, pero solo llegó a sentarse en el suelo con las piernas cruzadas.

-No exactamente. En realidad, he venido a matarte- comentó Vi como si nada, con una de sus medias sonrisas que enseñaban todos sus dientes.

-¿En serio?-preguntó Jet, encarnando una ceja y sonriendo cansadamente a Vi-. Creí que ya había ganado. Estoy aquí, ¿no?

-Si, pero creo que no has entendido muy bien en qué consistía la prueba.- Vi se acuclilló frente a Jet, apoyando una de sus manos en el suelo, y la otra en su rodilla-. Veras, el objetivo no era "llegar hasta aquí", sino "ir lo más lejos posible HACIA aquí". Eso significa que, siempre y cuando des un buen espectáculo, da igual que caigas muerto aquí o al principio de la prueba. Si los Invocadores están impresionados, entonces realmente da igual hasta donde llegues, la verdad.- Jet se llevó una mano a la cara, suspirando con una amplia sonrisa de incredulidad hacia el cielo.

-Venga ya… ¿en serio?- preguntó riéndose, dándose cuenta de que se había dejado casi la vida para nada. Menuda panda de…

-Si, es una faena, pero… ¡Eh, anímate! Realmente lo has hecho bien. Pocos Aspirante llegan a la otra base, y mucho menos derrotan a los Campeones que la custodian.

-¿En serio crees que lo he hecho bien?- preguntó Jet, apartando un poco la mano para mirar a Vi.

-Si no me crees…- dijo, señalándose un oído-…, escúchalo por ti mismo.

El mismo sonido que resonó por toda la Grieta al principio de la prueba volvió a sonar, y la profunda voz del Alto Invocador Jahán reverberó con fuerza, esparciéndose a las cuatro esquinas de la zona.

-Declaramos el final de la Prueba Final. Aspirante Jet, el resultado final de tu examinación es…

Jet sintió como su respiración se aceleraba, a medida que su corazón empezaba a martillear en su pecho con fuerza. Si ahora oía que no había pasado la prueba… Bueno, es que les…

-…tres votos a favor. Aprobamos el ingreso del Aspirante como nuevo Campeón de la Liga de Leyendas. ¡Salve Jet, el Rayo de Esperanza!

De pronto, el cielo se llenó de luces y colores, a medida que unos fuegos artificiales volaban por todas partes, tiñendo el cielo azul de la Grieta con sus deslumbrantes efectos, a medida que el sonido exaltado de una muchedumbre invisible exclamaba y celebraba el ingreso de Jet en la Liga. Este apenas se percató de nada, conmocionado como estaba con la noticia.

Lo había conseguido. Todo el trabajo realizado…Todos sus esfuerzos… Habían merecido la pena. Había entrado. Ya era Campeón.

Jet sintió como su corazón empezaba a latir con más fuerza, a medida que grandes emociones se apoderaban de él, obligándole a hacer grandes esfuerzos por no llorar. Aun así, al final tuvo que limpiarse los ojos con el puño, mientras que una amplia sonrisa se negaba a abandonar su rostro.

-¡Eh! ¡Felicidades, figura!- dijo Vi, golpeando con suavidad en el brazo a Jet, que sintió como todo su cuerpo temblaba bajo el peso de aquellas descomunales manos.

-Si…gracias…

-¿Eso es todo lo que te alegras por tu éxito? ¡Ven aquí y dame un abrazo, Campeón!- Vi levantó a Jet sin esfuerzo aparente, sacudiendo todo su cuerpo y provocándole bastante dolor, pero Jet lo ignoró. En ese momento, abrazado a aquella mujer tan directa, mientras esta le hacía dar vueltas como a un niño pequeño, aplastándole ligeramente con sus descomunales guanteletes y gritando salvajemente casi en su oído, se sentía feliz. Uniéndose a la celebración, el también empezó a reír y aullar, sin importarle para nada que estuviera regando la plataforma con su sangre, o que todo su cuerpo se estuviera quejando por aquel violento trato.

Tras dar un par de vueltas mas, Vi volvió a dejar a Jet en el suelo, que hizo lo que pudo por no caerse de nuevo.

-En fin, ha llegado la hora de tu premio- comentó Vi, haciendo crujir sus nudillos de metal. Jet, tragando saliva, se obligó a sonreír desafiante a Vi. Sacando pecho, abrió los brazos en cruz, sonriendo ampliamente con algo de nerviosismo a la joven-. ¿Estás preparado?- preguntó, moviendo su brazo derecho en círculos, a modo de preparación para el inminente golpe.

-¡Venga! ¡Muéstrame lo que sabes hacer, Manazas!- dijo Jet, tratando de picarla con el mote que solía usar Jinx. En vez de molestarse, Vi sonrió ampliamente a Jet, y lanzó hacia atrás el brazo.

-¡Aprieta esos dientes!- exclamó, lanzando su descomunal puño a la cara de Jet. Este se obligó a no apartar la vista, a medida que veía como aquella enorme masa de hierro volaba a toda velocidad hacia su cara. Cuando este se encontraba a apenas un centímetro de su cara, Jet cerró los ojos.

¡BLAM!

Mucho tiempo después, alguien preguntará a Jet que qué preferiría: ser arrollado por un tren, o por uno de los golpes de Vi. Este, sonriente, contestará:

-Definitivamente, elijo el tren. Al menos, el tren no sonríe cuando te aplasta.


FIU!

Ale, pues ya está. Otro capítulo escrito. 50 páginas. 28357 palabras. Nuevo record personal en lo concerniente a capítulos escritos.

Escribid que os está pareciendo, si creéis que debería cambiar algo, o, si queréis, mandadme el nombre de vuestro Invocador junto a una breve descripción física y de carácter, e intentaré meterlo en la historia. Yo, por mi parte, he metido al mío (Relicar, quien tiene el mismo aspecto que yo ;) ).