Capitulo 10

10:30 AM, Orfanato "El Rayo de Esperanza", a la mañana siguiente:

-¡Despierta, Jet, despierta!- Varias voces juveniles arrancaron de golpe a Jet de su sueño. Sobresaltado, se incorporó en la cama…o eso intentó, ya que pronto descubrió que dos de sus pequeños hermanos se le habían subido a la cama, sentados a horcajadas en su pecho y estomago. Otros tres permanecían a su lado, sacudiéndole el brazo con sus pequeñas manos.

Al no ver alarma en sus rostros, Jet se imaginó que el asunto no corría prisa, o por lo menos no se trataba de nada peligroso, de manera que procuró relajarse un poco.

-A ver… ¿Qué pasa…?-preguntó con voz cansada. Debido a los…"acontecimientos"…de la noche anterior, no había podido dormirse hasta ya muy tarde, y la verdad es que hubiera podido dormir unas cuantas horas más sin problemas, a pesar de que sus pequeños despertadores no estaban dispuestos a dejar que volviera a cerrar los ojos. Frotándose los ojos con expresión cansada, trató de prestar algo de atención a lo que la niña sentada encima de él trataba de decirle.

-Hazel dice que vayas a desayunar, que ya va siendo hora de que te levantes.

Jet miró con ojos entrecerrados a los otros niños, como si les preguntara en silencio si hablaban en serio. Nada en sus rostros indicó que se tratara de una broma, pero…

-Nah…Aun estoy cansado. Cinco minutos más…-dijo, dándole un suave empujoncito a la niña para que se le bajara del pecho, y volvió a estirarse en su cama, girándose para darles la espalda a los otros niños. Cerrando los ojos, se dispuso a tratar de dormir un par de horas más, preparándose para ignorar cualquier intento por parte suya de sacarle de su cómoda cama.

-Muy bien. Tu lo has querido…-oyó decir a otro de los niños, pero Jet no estaba preocupado. Total, ¿qué le iban a hacer? ¿Zarandearlo? ¿Tirar de su manta? Seguro que podía soportar…-¡Jet y Miriana, cogidos de la mano, y para el fin de semana, ya se habrán casado~!- Cantaron los niños todos juntos, provocando que Jet abriera los ojos de golpe. ¿Pero qué…?-¡Se quieren a rabiar, son una pareja, y se van a susurrar, ñoñerías en la oreja~!- Jet se incorporó como activado por resorte. En serio, ¿pero qué demonios era esa canción? ¿De dónde…cuando se la habían inventado?-. ¡Jet se pone rojo, cuando piensa en ella, y si le echa el ojo…!

-¡Valevalevalevale! ¡Ya me levanto, ya me levanto!- exclamó Jet, prácticamente saltando de la cama con la cara tan roja como en la canción. Sonriendo burlones, su pequeño escuadrón de cantantes salió de su cuarto entre risitas divertidas. Jet se frotó la nuca, mirando pensativo la puerta por la que habían salido los niños. Realmente era aterrador ver como una noticia podía extenderse tan rápido, y generar semejante reacción en ellos-. Así que ya han hecho una cancioncilla y todo…Genial…

Mientras Jet se vestía, no pudo evitar recordar lo sucedido la noche anterior, en parte a la canción, y en parte a lo reciente del suceso. Recordaba cada detalle de aquella noche: cuando vio llegar a Miriana, como iba vestida, la cena, sus charlas, su paseo, su momento infantil en el puente,…el beso…

Si…el beso. Ese instante era el que más claramente podía recordar, como si aun estuviera sujetando entre sus brazos a Miriana, sintiendo su piel caliente entre sus dedos, oliendo su aroma tan propio de ella en su pelo, besando sus suaves labios temblorosos y adentrándose en las profundidades de aquellos preciosos ojos azules. Jet no pudo evitar sonreír al recordar el coctel de emociones que aquel momento despertó en el, algo tan extraño y a la vez tan preciado, algo que ni el mismo había valorado o apreciado hasta que lo consiguió. Y quería más.

De repente, sintió una punzada de miedo e intranquilidad en su vientre. ¿Y si, en realidad, la había fastidiado? ¿Y si Miriana decidía que no era lo que ella buscaba, y su relación quedaba hecha trizas? ¿Y si…?

Jet se dio una bofetada para parar aquel hilo de pensamiento antes de que fuera demasiado lejos. Lo hecho, hecho estaba. El la había besado, y ella le había besado a él, y punto. Lo que tuviera que ser, seria, y nada podía hacer para remediar aquello.

Algo más calmado, Jet acabó de vestirse, y se dirigió al salón, donde los niños y niñas del orfanato se encontraban enfrascados en acabarse su desayuno, con Hazel sentada junto al único espacio vacío, al cual se dirigió Jet.

-Vaya, por fin despiertas. Ya empezaba a pensar que iba a tener que ir yo-comentó Hazel, sonriendo mientras le daba un sorbo a su café. Sentándose en la silla, Jet cogió la taza que Hazel le ofreció, y le dio un buen trago.

-Si, bueno. Digamos que anoche fue…algo diferente de lo planeado.- Mientras Jet bebía de su taza como si nada, Hazel se limitó a sonreír y a mirarle con una ceja arqueada.

-"Diferente de lo planeado", claro…

-Si tienes algo que decir, te invito a ello-dijo Jet, con tono molesto, ya que no se le había escapado la mirada de diversión con la que Hazel había acompañado su comentario.

-¡No, no, nada que comentar por mi parte!-se apresuró a decir Hazel.

-Aparte de lo del beso-comentó graciosa una de las niñas, mientras el resto no tardaba en dar muestras de coincidir con ese comentario.

-Ya, lo del beso…Mira que estáis pesaditos con el condenado beso…-masculló Jet.

-¡Cuéntanos, Jet! ¿Cómo fue? ¿Quién besó primero a quien? ¿Dónde fue?-Pronto, la totalidad de los niños allí presentes pareció abalanzarse sobre Jet, lanzándole mil y una preguntas indiscretas sobre la cita de su hermano mayor del día anterior. Después de que Jet llegara, Hazel los mandó a todos a la cama entre exclamaciones y protestas, de manera que no pudieron indagar demasiado sobre lo que pasó. Aquella mañana, pero, Jet era todo suyo…

-¡Atrás, pandilla de chismosos!-dijo Jet, tratando de apartar con las manos a los niños y niñas más insistentes, los cuales parecían querer subirse encima de él para, seguramente, tirarlo al suelo. Si lo conseguían, Jet dudaba seriamente que consiguiera levantarse de nuevo, no con casi 40 críos encima suyo. Así pues, luchó por conservar su espacio vital-. ¿Es que no tenéis otra cosa que hacer? ¡Atrás, he dicho!-Retrocediendo a medida que la marea de niños lo envolvía y con un niño bajo cada brazo, Jet se giró hacia Hazel-. ¡Hazel, una manita por aquí…!

Hazel, por su parte, parecía contemplar con aire divertido la cómica escena familiar que ocurría enfrente de ella, con su taza de café en la mano.

-Chicos, tened cuidado de no ensuciar vuestros pijamas-se limitó a decir la cuidadora, y Jet sospechaba que ni siquiera lo estaba incluyendo a él-. Y recordad: si lo que queréis es derribarlo, tenéis que centraros en las piernas.

-¡Espera, ¿qu-…?!-Antes de que pudiera hacer nada, sintió como el abrazo de todos aquellos niños se cerraba alrededor de sus piernas, y pronto acabó por perder el equilibrio. Agiles como pequeños ninjas, los niños y niñas no tardaron casi nada en apartarse del camino de Jet, quien cayó pesadamente al suelo. Antes de que consiguiera afianzar su posición, todos los niños se le tiraron encima casi a la vez, sepultándolo entre gritos y risas, e inmovilizándolo sin remedio.

-Bien, Jet…-dijo uno de los niños, mirándolo con aire de satisfacción desde arriba, con los brazos cruzados. Detrás de él, otros tantos niños miraban con idéntica malicia y picardía a Jet, quien no pudo evitar sentir un escalofrío-…Ahora, vas a contárnoslo todo, con pelos y señales, o…

-¿O qué? ¿Qué me vais a hacer, eh? ¿Torturarme?-comentó con una sonrisa de desafío Jet. La sonrisa del niño se hizo aun más ancha.

-Exacto.- La sonrisa de Jet desapareció-. ¡Chicos!-Las cabezas de los captores de Jet se giraron casi al unísono, todos pendientes de las palabras de aquel niño-. ¡Millar de cosquillas para Jet!- Jet sintió como se le helaba la sangre, mientras que el resto de niños se limitó a sonreír con malicia.

-¡No! ¡Esperad, no hace falta que…que…!...¡BUAJAJAJAJAJAJ!-Las manos de todos aquellos niños empezaron a hacer cosquillas por todo el cuerpo a Jet, quien por no poder no podía ni retorcerse, aun preso por el peso de sus captores-. ¡Parad, JAJAJAJA! ¡Parad, por favor, os lo…Jajaja…os lo ruegoaJajajajajaja!

-Dinos lo que queremos oir, y serás libre. Tan fácil como eso-dijo el niño que parecía estar dirigiendo a los demás, sonriendo con aire de satisfacción mientras Jet empezaba a llorar de la risa.

-¡N…nunca…Jajajajaja! ¡Antes…antes prefiero morirme de risa…JAJAJAJAJA!

-Muy bien. Como tú quieras…-El niño se preparó para dar la señal a sus hermanos y hermanas para que incrementaran las cosquillas, cuando de repente alguien picó a la puerta.

Aprovechando que el ruido había hecho detenerse a sus pequeños torturadores, Jet aprovechó aquel instante para sacárselos de encima y excusarse para poder salir de allí, dirigiéndose hacia la puerta. A sus espaldas, un pequeño coro de quejas y abucheos indicaba el descontento de sus hermanos porque él hubiera conseguido librarse de su interrogatorio. Mirando por encima de su hombro a la masa de pequeño niños que lo miraban con ojos entrecerrados, el se limitó a sacarles burlón la lengua, lo cual únicamente sirvió para picarlos un poco más y hacerlos rabiar. De esta manera, habiendo cumplido su pequeña venganza por lo de las cosquillas, Jet fue a abrir la puerta.

Situado en la puerta se encontraba un agente de policía que Jet reconoció de haber visto alguna que otra vez en la comisaria, si bien nunca antes habían hablado ni sabia cual era su nombre.

-¡Hombre, agente…! ¿Va todo bien?-preguntó Jet, mostrándose sonriente, aunque a la vez algo nervioso. Después de todo, su experiencia le decía que cuando un poli iba a su casa, generalmente era para sacarle de allí y meterlo en algún calabozo.

-Ah, sí, no se preocupe. Estoy buscando a Jet quien, imagino, es usted, ¿no?

-Depende. ¿Lo busca para arrestarlo?-preguntó Jet con interés. El agente negó con la cabeza, sonriendo.

-No, por suerte no.

-En ese caso, aquí me tiene. Yo soy Jet.

-Bien. Me han pedido que le entregue este mensaje de parte de la oficial Caitlyn, en persona-explicó el agente, pasándole a Jet un pequeño papelito doblado. A continuación, el agente se excusó, y se alejó de allí con paso tranquilo. Tras comprobar que, efectivamente, el agente hubiera abandonado el recinto sin girarse ni una vez, Jet cerró la puerta.

-¿Quién era?-preguntó Hazel, quien se había levantado y había ido a su encuentro con la taza aun en la mano.

-Nada, solo la poli.

-¿Otra vez te has vuelto a meter en algún lio?-preguntó Hazel con tono algo cansado y suspicaz, seguramente debido a que ella también sabia de las experiencias pasadas de Jet respecto a las visitas de la policía.

-Ja, ja, y ja. Que graciosa…-comentó Jet sarcásticamente. Al ver que parecía que la cosa no era nada serio, Hazel sonrió burlona ante el comentario de Jet-. No, era simplemente que la agente Caitlyn me ha enviado un mensaje-dijo, mostrando el papelito-, aunque no tengo ni idea de que puede tratarse.

-Bueno, ¿y porque no lo lees, y lo averiguas?

-Eso mismo iba a hacer ahora, muchas gracias-dijo Jet con un divertido tono de condescendencia, que le valió un ligero golpecito en el hombro por parte de su cuidadora, y una sonrisa de diversión. Cuando esta se hubo ido, Jet abrió la nota:

Jet:

Hoy, después de los combates de la Liga, pásate por la comisaria antes de las 19:00. Tenemos que hablar.

Caitlyn

-¿Y para esto haces venir aquí a alguien, agente?-comentó Jet para sí, guardándose el papelito en el bolsillo del pantalón. El mensaje le había recordado algo…empezando desde ese día, ¡ya iba a poder participar en combates de la Liga de Leyendas! Todo el tema de la cit-…de su encuentro con Miriana se lo había sacado completamente de la cabeza.

Estaba nervioso. En cualquier momento, en cualquier lugar, un invocador podía convocarlo para que peleara contra otros Campeones en uno de los múltiples escenarios del Instituto, el cual sería retransmitido por todo Valoran para que lo vieran millones de personas, entre los cuales se encontraban sus hermanos y hermanas y Hazel. La mera idea de tener que competir contra aquellos héroes y heroínas delante de…miles, o millones de personas… Jet sintió como le sudaban las manos de puro nervio. "Ah, por el amor de… ¿Hasta cuándo voy a estar con la misma tontería? ¡Se suponía que esto ya lo tenía superado…!".

Decidido a apartar su mente de aquellos pensamientos tan intranquilos, y deseoso de moverse un poco, Jet fue de camino hacia el comedor, con toda la intención de terminar su desayuno (si es que sus hermanos se lo permitían), y marcharse a entrenar un poco. Quería estar al 100% cuando…

-Campeón Jet... -dijo una voz en su mente, pillándolo tan por sorpresa que Jet se detuvo en seco y dedicó unos segundos a mirar a su alrededor, hasta que se aseguró que no había sido nadie de su alrededor-…Campeón Jet, ha sido convocado para participar en el primer turno de combates de hoy. Diríjase a la Estación del Instituto de la Guerra. ¿Necesita un transporte allí, o prefiere ir por sus propios medios? De ser así, recuerde que deberá presentarse allí antes de la próxima hora, o será penalizado.

-Ehmm…deee acuerdo, supongo…Ya iré yo por mis…propios medios, muchas gracias-dijo Jet, sintiéndose algo incomodo y raro al hablarle a la voz de su cabeza. Girándose, vio que un par de niños le habían visto hablando solo, y al ver que Jet los había visto, habían empezado a retroceder muy despacio, sin perderlo de vista ni un instante. La voz en su cabeza no dijo nada, de manera que Jet asumió que le había entendido.

Jet se rascó la nuca. Bien, genial, más quebraderos de cabeza…Yupi…

-En fin…Vayamos a dar las buenas noticias-dijo, dirigiéndose con paso ligero hacia el comedor.


En esos momentos, en Noxus:

-Así que…ese es el chico-dijo el hombre sentado junto a Groyl, quien permanecía más o menos firme junto a la gigantesca butaca del dueño de la mansión en la que se encontraban. Enfrente de ellos, una enorme P.L.A.S.M.A. presentaba las últimas noticias de la Liga de Leyendas, entre las cuales se encontraba el anuncio de la incorporación de Jet a la Liga. Groyl sintió como le hervía la sangre al ver la sonriente imagen del mocoso que lo envió a ese maldito lugar, si bien la intimidante presencia de su nuevo jefe le privó de expresar su descontento. En su lugar, se limitó a inclinarse ante él y a hablarle con su tono más adulador.

-S-si, mi señor. Ese es el chico que busca, se lo aseguro.- El hombre se frotó la barbilla, pensativo. Si bien hacia años que no había visto a aquel chico, estaba claro que era el hijo de Selene: esos ojos…eran los mismos ojos que esa condenada mujer solía tener.

-Parece ser que decías la verdad, mi buen Groyl-dijo el hombre, sonriendo con crueldad. Sin girarse ni dejar de mirar la pantalla, le tiró a Groyl un pequeño saquito que este atrapó al aire con ambas manos. Con aire codicioso, contempló maravillado las pequeñas piedras preciosas que el saquito contenía, pasando el dedo por ellas y permitiendo que su brillo se reflejara en sus sucias facciones. Mientras tanto, el hombre que se las había proporcionado hizo un gesto al otro lado de la sala, llamando a uno de sus hombres-. Llama a los Relojeros. Tengo un encargo para ellos…


Instituto de la Guerra, Estación, menos de media hora más tarde:

Jet atravesó las altísimas puertas de la Estación con seguridad, contemplándolo todo con la cabeza alta y henchido de orgullo. Si iba a ser un Campeón, estaba más que decidido a actuar como tal, y causar una buena primera impresión. ¡Que vieran de lo que él era capaz!

Por desgracia para él, nadie parecía haberse percatado de su presencia.

A pesar de la hora que era, la actividad en el interior del edificio era frenética. Por todas partes se podían ver a invocadores y otros tantos trabajadores, algunos con túnicas de mago y otros con uniformes de trabajo, marchando de aquí para allá. La primera mitad del edificio parecía la recepción de un hotel, con un altísimo techo del cual colgaban múltiples lámparas hechas con el mismo cristal azulado que solían usar en el Instituto, y con un largo mostrador que recorría el edificio de una punta a la otra. Varias personas se encontraban sentadas al otro lado, algunos escribiendo cosas en hojas de papel, otros charlando con alguno de los invocadores o otras personas, y otros simplemente sentados con aire aburrido en su sitio. De vez en cuando, algún Campeón de la Liga pasaba por delante de Jet, caminando a su aire con sus propios pensamientos, o charlando con algún invocador o con otros Campeones. Vio pasar a Garen y a Lux, quienes no se percataron de su presencia, ambos sumidos en su propia conversación. En el mostrador, un airado Renekton, el Carnicero de las Arenas, parecía estar discutiendo algo con la mujer situada al otro lado de la barra, quien si bien parecía intentar calmar al enfurecido Campeón, no parecía especialmente asustada por tener a un gigantesco hombre cocodrilo gritándole en la cara. Por el cielo pasaron zumbando Corki, el Bombardero Osado, y Kayle, la Justiciera, llamando la atención de Jet a cierta sección del edifico de la cual aun no se había percatado.

En la pared situada justo detrás de los mostradores, numerosas pantallas parecían mostrar las diferentes alineaciones que seguirían los tres combates que tendrían lugar aquella mañana en algún lugar del Instituto. Las brillantes imágenes de los Campeones invocados, junto al nombre del invocador que los acompañaría, destacaban contra las grises paredes de la sala, como los horarios de una estación de trenes. Rápidamente, Jet empezó a buscar su imagen en las tres pantallas, considerando que ese debía de ser lo que se esperaba que hiciera. Y, efectivamente, allí estaba: en la pantalla de la derecha, en el bando del equipo azul, justo al lado de la imagen de Ashe.

Jet se dirigió hacia el encargado del mostrador de aquel lado, esquivando a los atareados trabajadores que se le cruzaron por el camino, ninguno de los cuales le llamó la atención ni intentó decirle nada. Todo lo contrario, más de uno lo increpó y le gritó que se apartara, que tenían mucha prisa, o le animaban a que él fuera más de prisa.

-"Yo sí que te daré de prisa…"-pensó Jet, algo mosqueado, mientras clavaba sus ojos en la nuca del invocador que le había gritado. Este, ajeno al enfado de Jet, prosiguió su camino con un fardo de aspecto bastante pesado bajo el brazo. En vista de que no le iban a hacer mucho caso, Jet decidió girarse hacia el mostrador. Allí, enfrente de él se encontraba un mago bastante joven y atractivo, de cabellos rubios ligeramente ondulados, quien se encontraba en aquellos momentos escribiendo algo en un pergamino con aire de profunda concentración. Cuando Jet llegó al mostrador, el mago le indicó con un dedo que esperara un momento, y terminó de escribir una línea. A continuación, dejó la pluma a un lado, y apartó el pergamino.

-¿Si? ¿En qué puedo ayudarle?-le preguntó con una cálida sonrisa el mago.

-Ah, si…Hola, me llamo Jet, y…Bueno, soy el nuevo Campeón. Me han invocado aquí, para participar en el combate, y…

-¡Ah, sí, señor Jet! Le estábamos esperando-le interrumpió jovialmente el mago-. Por favor, pase por la puerta del fondo. Sus compañeros de equipo le están esperando en la sala de descanso.- El mago señaló con un gesto una puerta doble de madera que se encontraba, como bien había dicho, al fondo de la sala. Echando la vista hacia atrás, Jet consiguió discernir una puerta idéntica al otro lado de la sala, y otra justo enfrente de la puerta de entrada por la que había entrado el, seguramente cada una conectada con una sala de descanso distinta-. Nada más entrar, siga el pasillo hasta llegar a la bifurcación. Lado izquierdo para el equipo azul, y lado derecho para el equipo rojo.

-Muchas gracias.-Jet se dirigió decidido hacia las puertas de madera, mientras a sus espaldas el sonriente mago retomaba su actividad anterior. A medida que se alejaba, Jet no pudo dedicarle una mirada de reojo al mago, todavía confundido por que se hubiera referido a él como "señor".

Las puertas en cuestión se encontraban vigiladas por dos invocadores, vestidos los dos con túnicas decoradas de rojo. Tras comprobar el nombre de Jet en una lista, le permitieron atravesar las puertas sin más interrupciones.

El pasillo en el que se encontraba Jet era bastante sencillo. Sin más decoración que una larga franja azulada que iluminaba el pasillo por ambos lados de las paredes y por el techo, lo único que Jet pudo encontrar de diferente respecto a la sala anterior era la altura del techo, la cual alcanzaba los tres metros de altura donde se encontraba, mientras que en la sala de los mostradores parecía que alcanzaba más de veinte. Jet prosiguió su camino sin detenerse, procurando tranquilizarse aprovechando el silencio que reinaba a su alrededor. A pesar de sus tranquilas y pausadas inspiraciones y expiraciones, Jet seguía un poco nervioso, sus pasos haciendo eco por el largo pasillo.

Finalmente, Jet alcanzó la bifurcación que le comentó antes el mago, ambos caminos marcados con un brillante cristal que brillaba en el techo a la boca de cada uno de ellos, azul en el izquierdo y rojo en el derecho. Sin dudarlo ni un instante, Jet fue por la izquierda.

El pasillo le llevó hasta una sala muy parecida a la que había visitado después de su segunda prueba de Aspirante, solo que esta era bastante más grande, y no estaba desocupada. A un lado de la habitación, a la derecha, se podía ver un sofá de grandes dimensiones, con otras tantas butacas a su alrededor, todas orientadas hacia una pequeña mesita cuadrada situada justo en medio. Al fondo, se podía ver una mesa rectangular con varias sillas dispuestas a su alrededor, iluminadas por una lámpara en el techo que desprendía una suave luz azulada. Al otro lado de los sofás, una estantería llena de libros ocupaba la totalidad de la pared, con una gruesa alfombra de piel blanca a los pies que cubría casi toda la sala. Al fondo de la estancia, justo en el medio, unas puertas dobles de madera negra permanecían firmemente cerradas. Tal y como le había dicho el mago, cuatro Campeones se encontraban ya en su interior, los cuales fijaron casi al unísono sus miradas en Jet en cuanto este cruzó el umbral.

Sentada en el largo sofá se encontraba Ashe, quien parecía que había estado comprobando el estado de sus flechas de hielo, colocadas con sumo cuidado sobre la baja mesita situada enfrente de ella. Al otro lado de la misma, sentado en el suelo sobre la gruesa alfombra, se encontraba Pantheon, el Artesano de la Guerra, pasando metódicamente una pequeña piedra de afilar por la punta de su lanza, sus dos fieros ojos rojos fijos en Jet a través de las rendijas de su casco. Sentados a la mesa se podían ver a Zac, el Arma Secreta, y a Veigar, el Pequeño Maestro del Mal, quienes hasta aquel momento parecían haber estado inmersos en un acalorado debate, con Veigar de pie sobre la mesa en un intento frustrado de igualar la altura de Zac, quien incluso sentado le sacaba una cabeza al pequeño yordle.

Tras un breve instante de silencio, Jet se adentró en la sala con la cabeza bien alta. Sonriendo, saludó al resto de su equipo.

-¡Hola! Mi nombre es Jet, y…bueno, soy el nuevo-dijo, tratando de no sonar tan nervioso como en realidad se sentía. Puede que todos fueran Campeones allí, pero sus compañeros de equipo eran una princesa de Freljord, el avatar de un dios de la guerra, un arma científica viviente y…una especie de…brujo chiquitito… ¿Qué si habían razones para estar nervioso? Pues sí, unas cuantas.

Sonriendo, Ashe se puso de pie, y fue al encuentro de Jet.

-No tienes porque estar nervioso, Jet-dijo la arquera, como si le hubiera leído la mente-. Es normal sentirse algo cohibido al principio, pero pronto descubrirás que aquí no nos comemos a la gente…

-Habla por ti, mujer-dijo Pantheon, volviendo a volcarse en su tarea de afilar su lanza-. Cho'Gath no estaría de acuerdo contigo.

-Bueno, vale, si…Hay excepciones, lo reconozco, pero…

-No te preocupes, se a que te refieres-le aseguró Jet, sonriendo algo divertido al ver el apuro de Ashe-. Ah, y perdona por lo sucedido durante las Pruebas. Espero que no te hiciera mucho daño.- Justo cuando Ashe parecía que iba a decir algo, Veigar bajó de un salto de la mesa, y corrió hacia Jet, deteniéndose a sus pies.

-Eh, tú, novato-dijo de mala manera el pequeño yordle, su voz tan aguda que Jet consideró que no pegaba para nada con su imagen de mago maligno-, arrodíllate ante mí.

Jet se quedó mirando algo extrañado al yordle, y luego miró de igual manera a Ashe, encarnando una ceja como preguntándole si lo de arrodillarse iba en serio. Sonriendo, Ashe se limitó a encogerse de hombros, como diciendo "El es así…".

-¡Eh, ¿quién te ha dicho que puedes ignorarme?!-chilló Veigar, dándole un puntapié con su metálica bota a la espinilla de Jet. Si bien el golpe no tenía demasiada fuerza, la reforzada punta del pie del yordle consiguió que Jet tuviera que dar un paso atrás, frotándose la zona golpeada-. ¿Es que no sabes quién soy? ¡Soy el mago oscuro más poderoso de todos los tiempos! ¡SI NO ME OBEDECES, TE VOY A…!

Justo cuando parecía que Veigar iba a seguir chillando a Jet, este pudo ver con algo de gracia como Veigar era levantado del suelo por la parte de atrás de su túnica, pataleando frenéticamente mientras le gritaba a Zac, quien lo había agarrado por detrás, que lo dejara en el suelo en aquel preciso instante. Sin embargo, el gelatinoso Campeón parecía ignorar las quejas del pequeño yordle, quien de tan furioso que estaba había empezado a soltar pequeños relámpagos negros por las manos.

-Te ruego que lo perdones, el suele hacer eso con los nuevos…y con todos los demás también-dijo Zac con su educada, aunque bastante grave, voz a Jet. Girándose hacia Veigar, quien seguía intentando liberarse del agarre de Zac, este le dedicó una mirada severa-. Veigar, te hemos dicho mil veces que no intentes esclavizar a los nuevos Campeones en su primer día. ¿Qué clase de primera impresión quieres que tengan de la Liga de Leyendas?

-¡SUELTAME, ESPECIE DE MOCO VERDE!-exclamó Veigar, pataleando sin control y lanzando pequeñas descargas a Zac, quien ni siquiera trató de esquivarlas a medida que rebotaban sin mucha fuerza contra su pecho-. ¡Él será mi sirviente! ¡TODOS SEREIS MIS SIRVIENTES! ¡LARGA VIDA AL PODEROSO VEI-…!

-Si, sisisi…Eso ya lo hemos oído antes-dijo Zac, dirigiéndose con Veigar aun en la mano hasta la estantería del otro lado de la sala. Sin mucho vacilar, levantó el brazo, y dejó a Veigar colgado de la estantería más alta, su túnica enganchada a un pequeño colgador en el cual Jet no había reparado hasta aquel momento-. Anda, quédate ahí colgado hasta que sea la hora de pelear.- Veigar siguió chillando furioso, pataleando y amenazando con mil años de oscuridad y destrucción infinitas, pero sin conseguir que nadie le hiciera el más mínimo caso. Al verse ignorado, poco a poco su berrinche fue perdiendo intensidad, hasta que finalmente permaneció colgado e inmóvil de la estantería, sus brazos cruzados y sus hombros encogidos con gesto de fastidio.

-Sentimos mucho que tengas esta primera impresión en tu primer día-dijo Ashe, sonriendo algo avergonzada por lo sucedido. Jet, sin embargo, negó con la cabeza.

-Bah, no te preocupes. He visto cosas peores en casa-comentó Jet, recordando casi con nostalgia algunos de los berrinches más escandalosos que sus hermanos y hermanas solían tener a veces. Si Ashe y Zac entendieron a que se refería, no lo parecía.

De repente, un golpe en el suelo llamó la atención de todo el mundo. Se trataba de Pantheon que, clavando firmemente el mango de su lanza en el suelo (la cual llegó a incrustarse en la roca bajo la alfombra), se puso de pie, y avanzó hasta donde se encontraba Jet, con su enorme escudo aun agarrado en su otro brazo. Zac y Ashe se apartaron para dejarle algo de espacio, pero Jet permaneció firme en su sitio, mirando fijamente a los ojos como ascuas del otro Campeón. Una parte de él quería echar a correr lo más lejos de allí que le fuera posible, deseoso de encontrarse en cualquier otra parte que no fuera delante de aquel monstruo de bronce y ojos rojos, pero la otra parte de él, la que controlaba su cuerpo, le animaba a no mostrar miedo delante de él. Jet ya había vivido esa situación antes, en la cual un tipo de aspecto duro se mostraba intimidante con él para ver si él también era un tipo duro, o solo un cagueta. Pues bien, Jet era un tipo duro, y Pantheon pronto lo iba a descubrir.

El poderoso guerrero se detuvo a un palmo de Jet, mirándolo fijamente desde arriba, puesto que le sacaba media cabeza de altura al joven piltoviano. Si este estaba asustado por la proximidad de Pantheon (y en el fondo lo estaba), no lo demostró. En su lugar, se limitó a cerrar los puños, sacar pecho, y devolverle la mirada sin vacilar, el tenso silencio del intercambio de miradas pululando por encima de las cabezas de los allí presentes, tanto de los silenciosos participantes del inesperado duelo de agallas, como de sus tres involuntarios espectadores.

Finalmente, tras lo que había parecido un siglo, Pantheon habló.

-¿Crees que tienes lo que hace falta para ser un guerrero, chaval?-preguntó con Pantheon con su intimidante voz.

-No, no lo creo…-dijo Jet, bajando la mirada. Sin embargo, inmediatamente la volvió a alzar, sonriendo desafiante a Pantheon-…pero sí creo que tengo lo que hace falta para machacarte si hiciera falta, viejo.

Ashe y Zac no dijeron nada, contemplando cada uno con sus pensamientos el corto intercambio de palabras de los dos Campeones. Jet creyó ver avivarse el fuego en la mirada de Pantheon, como si en cualquier momento le fueran a salir un par de rayos de estos y lo fueran a achicharrar en aquel preciso momento. Sin embargo, lo que Pantheon hizo fue soltar una corta y seca carcajada que más bien sonó como un gruñido, y dijo:

-Tienes valor, joven, lo reconozco-dijo, dándose la vuelta, y agarrando su lanza-. Ya veremos si para cuando acabe este día aun lo conservas…-Y dicho esto, se dirigió hacia el otro lado de la sala, sin voltearse ni una sola vez.

Al ver alejarse al curtido guerrero, Jet soltó un corto suspiro de alivio, y recibió una palmada en el hombro de Zac, y un pulgar arriba de Ashe, como reconociendo su gesta. Incluso Veigar parecía impresionado por como se había desenvuelto Jet ante Pantheon, porque cuando Zac lo descolgó de la pared no dijo nada de nada respecto al tema de antes.

De repente, las gruesas puertas de madera negra se abrieron hacia afuera, mientras una voz femenina surgió, aparentemente, de las paredes.

-Campeones, por favor, pasen a sus respectivos altares de invocación, por favor. El combate empezará en 60 segundos-dijo la voz con diligencia, cesando tan pronto como había aparecido.

-Bueno, vamos allá-dijo Zac, estirándose y girando la cabeza, como si pretendiera hacerse crujir el cuello (tarea imposible, ya que Zac no tenía huesos). Siguiendo a Pantheon, quien había atravesado las puertas primero, el resto de Campeones se adentró por el nuevo pasillo. Pronto, este les condujo a unas escaleras que ascendían a medida que proseguían su avance por el pasillo. En cuanto pusieron un pie en el escalón, unas imágenes surgieron enfrente suyo, mientras una segunda voz (esta vez la de un hombre joven), les informaba sobre el combate.

Las imágenes situadas enfrente suyo mostraban las cinco fotos que identificaban a cada Campeón y al invocador que lo manejaría, un pequeño resumen de lo que Jet había visto por encima en la entrada de la Estación. En esa imagen Jet pudo ver la posición que cada Campeón ocuparía en aquella partida, y además a quien se estarían enfrentando en sus carriles correspondientes.

-¿Apoyo?-preguntó Jet, al ver cuál era su posición-. ¿En serio me han puesto de apoyo?

-Si, eso parece-comentó Ashe, a su lado-. Parece que estarás cuidándome las espaldas ahí fuera, Jet. Cuento contigo-le dijo, tendiéndole un puño. Suspirando, Jet sonrió algo abatido, y le chocó el puño a la arquera con el suyo, resignándose a los designios del Instituto-. Lo que si me preocupa es a quienes nos vamos a enfrentar…-comentó Ashe, observando las imágenes de sus cinco adversarios en aquel combate.

Y no era para menos: en la calle inferior, enfrentándose a Ashe y a Jet, se encontraban Braum, el Corazón de Freljord, y Twitch, la Rata Mutante. Las habilidades de ambos, si se unían, podían llegar a resultar un combo más que devastador, y Jet estaba seguro que superarlos y tomar la calle seria, cuando menos, complicado. Zac, por su parte, competiría contra Kha'Zix, el Saqueador del Vacío, por el control de la jungla. Si bien ambos podían resultar extremadamente letales a la hora de realizar emboscadas, la invisibilidad y capacidad de salto de Kha'Zix lo convertía en un enemigo a quien costaría mucho ver venir. En la calle del medio, Veigar se las vería contra otro mago, siendo este Karthus, el Canto de la Muerte. A pesar de que Jet sabía que no sería fácil, confiaba en que Veigar consiguiera imponerse si conseguía un buen comienzo al empezar el combate. Finalmente, Pantheon se enfrentaría a Riven, la Desterrada, en lo que Jet estaba seguro que sería un duelo titánico entre dos pesos pesados de la Liga, ambos poderosos guerreros, aunque cada uno en su propio estilo.

Las escaleras les llevaron hasta una amplia sala circular, similar a la sala de techo altísimo que Jet había usado para ir a su Prueba Final, solo que esta era lo bastante ancha como para que cupieran los cinco Campeones en el interior del mosaico del suelo. Una vez se hubieron colocado todos, el mosaico empezó a brillar con una luz azulada cada vez más radiante, hasta que llegó un punto en que Jet fue incapaz de seguir mirándola fijamente. Rachas de fuertes vientos ascendentes agitaron su ropa, a medida que sentía como se hacía cada vez más ligero, hasta que con un flash final de luz los cinco Campeones se desvanecieron en el aire.


Mientras tanto, orfanato "El Rayo de Esperanza":

Los ánimos estaban por las nubes. Hazel, nerviosa como no recordaba haberse sentido en mucho tiempo, trataba de poner algo de orden en la caótica masa de niños alocados que no paraba de corretear por todas partes, completamente fuera de sí mismos ante la idea de ver el combate de Jet.

A pesar de la situación, Hazel decidió no mostrarse severa en exceso. Después de todo, podía entender que estuvieran emocionados y algo asustados porque Jet fuera a enfrentarse al reto de la Liga en breves momentos (bueno, tal vez fuera solo ella la que estuviera asustada). Mientras agarraba a algunos de los niños y los organizaba para que fueran a montarlo todo para ver el combate, fue a encargarse de que la puerta estuviera bien cerrada, ya que no quería que nadie les interrumpiera durante el combate.

-Miriana, cielo, ¿te importa vigilármelos un momento? Voy a cerrar bien las puertas-dijo Hazel, dirigiéndose a la algo azorada joven que, en aquellos momentos, trataba en vano de evitar que los niños y niñas se le subieran encima y le chillaran en el oído.

-¿Eh…? ¡Ah, sí, sí! Claro, ve. Yo…yo me ocupo…-dijo, mirando algo recelosa a la caótica escena que se desarrollaba enfrente de ella.

Al enterarse de que habían invocado a Jet para el combate, inmediatamente se había puesto en camino para el orfanato, sin saber muy bien porque. Nada más verla en la entrada, Hazel la había invitado a pasar para ver todos juntos el combate. Si bien se alegraba de no haber ido hasta allí para nada, la verdad era que enfrentarse a todos aquellos niños y niñas, quienes parecía que les había dado un subidón de azúcar, había hecho que empezara a replantearse lo acertado de su decisión.

Niños que corrían, que chillaban, que jugaban entre ellos a esconderse, que se subían a todas partes…Dios, ¿pero que les habían dado para desayunar aquella mañana? ¿Cafeína a cucharadas?

De repente, Miriana sintió que alguien le daba tironcitos en la pernera de su pantalón. Mirando hacia abajo, vio que una de las niñas pequeñas del grupo se le había acercado sin que ella se diera cuenta. Agachándose hasta ponerse a su nivel, Miriana preguntó con tono algo receloso.

-Esto… ¿sí? ¿Qué quieres, pequeña?

-¿Estará bien Jet?-preguntó la niña, preocupada. Miriana comprobó sorprendida que, de repente, parecía como si todos los niños y niñas se hubieran detenido al oir aquella pregunta, seguramente porque todos se preguntaban lo mismo en su fuero interno. Miriana entendió entonces lo mucho que debían de querer aquellos niños a su imprudente hermano mayor. Sonriendo, le pasó la mano por la cabeza a la niña.

-No te preocupes, tesoro. Jet es muy fuerte. Ya verás cómo no le pasa nada. De hecho-dijo, poniéndose de pie-, no me extrañaría nada que cuando vuelva esta noche, se vaya a pasar un buen rato contándoos como le ha ido en su primer día como Campeón. Eso sí, cuando vuelva estará agotado, así que tenéis que aseguraros que esta noche descanse bien, ¿de acuerdo?-dijo Miriana, guiñándoles un ojo con aire de complicidad. Sonriendo, los niños le respondieron con asentimientos de cabeza y "¡Sí!", provocando que incluso Miriana sonriera. Ay, que monos eran… No entendía porque no se relacionaba más con niños…

-¿Y tú, que harás por él cuándo le veas?-preguntó sonriente uno de los niños, sorprendiendo a Miriana.

-Ah, pues…

-¿Os daréis un beso?-preguntó otra niña.

-Ehmm, yo…

-¿Le saltarás a los brazos, o te abrazará él a ti?-preguntó alguien más, provocando que Miriana se pusiera roja solo de pensar en ambas posibilidades.

-¡No, esperad…!-Vale, AHORA recordaba porque no se relacionaba más con niños.

-¡Si, tienes que darle un beso!-gritó uno de los niños-. ¡Beso! ¡Beso! ¡Beso!

Pronto, la totalidad de los niños allí presentes empezaron a corear como uno solo aquella sencilla palabra, impidiéndole a Miriana rectificar ni excusarse, mientras la idea de besar a Jet se le clavaba como una tarea obligatoria en la mente…Una tarea que, sin embargo, no veía con malos ojos, aunque…

-¡Beso! ¡Beso! ¡Beso! ¡Beso! ¡Beso!

-¡SILEEEENCIO!-gritó Hazel, proyectando su poderosa voz por encima del griterío de los niños, haciéndolos callar en un instante. Los casi 40 pares de ojos se giraron al unísono hacia Hazel, que los contemplaba muy seriamente desde la puerta, con las manos en la cadera-. ¡Muy bien, todo el mundo a los sofás! ¡Nimos, coge a dos o tres más, y sacad los cojines! ¡Miriana-dijo, sorprendiendo a la joven, quien inconscientemente se puso firme como si se encontrara en el ejercito, y Hazel fuera su superior-, tu y yo iremos a por la pantalla y el proyector! ¡Los demás, id a sentaros y acordaos de dejar a los más pequeños delante! ¡¿HA QUEDADO CLARO?!

-¡Si, Hazel!-exclamaron los niños, tan serios y firmes como si de un pequeño ejército se tratara.

-¡Muy bien, pues vamos allá!-dijo la cuidadora, dando un par de sonoras palmadas que hicieron que la masa de niños se disgregara, cada uno dirigiéndose a hacer su trabajo. Anonadada, Miriana contempló como los antes caóticos niños y niñas marchaban a cumplir con lo que Hazel les había encomendado, en ningún caso tristes ni asustados, sino más bien motivados y sonrientes. Más calmada, Hazel fue hacia donde estaba Miriana, quien sin darse cuenta había permanecido firme en su sitio-. Vamos, es por aquí.

Miriana, sin decir nada, acompañó a la cuidadora hasta donde guardaban la P.L.A.S.M.A. y el proyector, todavía alucinando con lo que acababa de pasar.

-…wow…-consiguió decir para sí, mientras dejaba atrás a los atareados niños, cada uno cargando algún cojín, o empujando los sillones y sofás al mismo lado.


11:00 A.M.

-¡Bienvenidos a la Grieta del Invocador!-fue lo primero que oyó Jet cuando la intensa luz disminuyó, abriendo poco a poco los ojos para ver el nuevo paisaje que los rodeaba.

Una vez más, volvía a encontrarse en las ruinas que marcaban la base del equipo azul. A diferencia de la ultima vez, no sintió nauseas ni mareos al volver a materializarse, de manera que pudo apreciar mejor los detalles del entorno que le rodeaba. Justo al pie de las escalinatas que empezaban donde se encontraban ellos, justo encima del mosaico azul de la plataforma de teletransportación, se encontraba un gigantesco cristal azulado, que con su brillante aura iluminaba la zona circuncidante, flotando silenciosamente sobre una base circular alrededor de un profundo pozo. Un rayo de luz parecía emanar del cristal hacia las profundidades del pozo, tan abajo que Jet no alcanzó a ver a donde iba a parar. Al otro lado de las ruinas, otros tres pequeños cristales marcaban la localización de los Inhibidores.

-¡Hombre, esa cara me suena…!-dijo una voz aguda y amable a sus espaldas. Girándose, Jet se encontró con dos figuras que ya le eran conocidas: Ricket, y su compañero de aventuras, el gigantesco Group. Ambos seguían en el mismo lugar que la vez anterior, a un lado de las ruinas con sus muchos objetos disponibles expuestos en el mostrador sobre la cola de Group, colgados de su lomo, o en múltiples barriles y cajas dispersos por los alrededores. Sonriente, Jet fue a su encuentro-. Así que lo conseguiste de verdad. Felicidades.

-Gracias. No lo habría conseguido sin su ayuda, señorita Ricket.

-¡Bah, llámame solo Ricket, muchacho! Tampoco soy tan mayor…-Jet sonrió ante el falso enfado de la yordle, y esta le devolvió la sonrisa. Pronto, los otros cuatro Campeones se apilaron en torno al pequeño mostrador.

-Buenos días, Ricket-saludó Zac, recibiendo un saludo de vuelta por parte de la pequeña yordle. De igual modo, Ashe también saludó a Ricket, e incluso Pantheon inclinó la cabeza en señal de respeto ante la vendedora, lo cual sorprendió bastante a Jet. Lo que no le sorprendió tanto ya, fue comprobar que Veigar parecía reacio a saludar a Ricket, pero un fuerte tirón de orejas por parte de la yordle acabó de zanjar el tema (cómo sabía ella que Veigar ocultaba sus orejas bajo el sombrero…eso Jet no lo sabía, aunque el hecho de que a nadie más le extrañara parecía indicar que no era la primera vez que Ricket "castigaba" a Veigar). Tras comprar los objetos pertinentes (Jet recibió unas cuantas botellas y una Moneda Antigua, y un Ward), Jet acompañó a Ashe hacia el carril inferior.

Nada más abandonar las ruinas, Jet pudo ver que aquel sendero seria más complicado que el largo y recto camino central. A diferencia de este, el carril inferior parecía seguir la totalidad del muro que marcaba el límite de la Grieta, con la profunda y oscura selva al otro lado. A medida que avanzaban por el solitario sendero, Jet no pudo evitar notar la variedad de obstáculos, giros y demás elementos naturales que poblaban el carril, mucho más complicado de transitar de lo que parecía cuando él lo había contemplado a través de las P.L.A.S.M.A.

De golpe y porrazo, recibió una señal en el interior de su mente.

-"Jet, aquí Xjeni, tu invocadora. ¿Me oyes?"-dijo la voz, indudablemente la de una mujer joven. Sin detenerse, Jet trató de responder.

-Si, te oigo alto y claro. ¿Pasa algo?

-"Nada peligroso, de momento. Dirígete al norte desde tu posición. Vamos a ayudar a Zac a conseguir un bufo".- Jet sintió de repente como su voluntad parecía vacilar ligeramente, a medida que esta le llevaba hasta un punto en concreto de la jungla. Acostumbrado ya por su entrenamiento previo en el campo de prácticas de la Liga, Jet consiguió no sentirse demasiado raro al responder a la voluntad de la invocadora, girando sus pasos y adentrándose en la espesa jungla. A su lado, Ashe no tardó en seguirle.

La jungla de la Grieta recibió a la pareja de Campeones con los brazos abiertos. Altísimos arboles tan frondosos que casi bloqueaban la luz del sol les pasaban por el lado, a medida que Ashe y Jet avanzaban por los poco perceptibles senderos que comunicaban los tres carriles. Si bien Jet se sentía algo perdido y desorientado, se limitó a seguir a Ashe y las directrices de su invocadora, ambas más experimentadas en aquel terreno, mientras procuraba memorizar cuantos detalles podía. Los pájaros y los otros animales y criaturas que poblaban aquel lugar respondieron a su intrusión con su propio coro de ruidos y gritos, provocando que Jet en más de una ocasión se girara de improviso al creer haber oído algo. Había estado en Kumungu. Sabía lo que era estar en una selva peligrosa. Si bien en aquel lugar no se respiraba el mismo aire de peligro y muerte que en aquel lugar, había algo extraño que no acababa de sentar bien a Jet, como si la magia de aquel lugar se pudiera palpar, de tan densa que era.

Jet decidió no descentrarse, y no perder de vista a Ashe.

No tardaron en localizar a Zac, quien permanecía agazapado tras un arbusto junto a la entrada de una oscura cueva de grandes dimensiones, cuyo cuerpo parecía adentrarse en las profundidades de la tierra sin que fuera posible ver donde acababa. Ashe y Jet se agazaparon junto a Zac.

-La criatura que suelta el bufo que busco debería aparecer dentro de poco-dijo Zac-. Mientras, mirad a ver si podéis poner un Ward por ahí delante, no sea que los del otro equipo intenten flanquearnos por el rio.

Al final, fue Jet quien abandonó la cobertura para ir a colocar el tótem de visión. Adentrándose por entre los arbustos, no tardó demasiado en encontrar una pequeña senda que atravesaba la zona hasta donde él pudo oir el sonido de una pequeña cascada. Sus pasos le llevaron hasta la orilla misma del rio, a un lado de la cual se podía ver como sus aguas cristalinas acababan por caer de la Grieta en forma de una estruendosa cascada.

Un gruñido llamó su atención a un lado. A unos metros de su posición se podía ver una extraña formación rocosa, de unos diez metros de alto. Una especie de torbellino fijo de roca y tierra, con aspecto de haber sido formado a partir de rocas fundidas, ocupaba aquel lado de la orilla, con la vegetación circuncidante negra y muerta. Jet, aprovechando que nadie parecía encontrarse por la zona, dejó caer el pequeño tótem en un arbusto cercano, y avanzó por el rio en dos saltos.

La entrada a aquel peculiar lugar se encontraba en el lado derruido del mismo, con sus cascotes entorpeciendo ligeramente el camino de Jet, quien sin mucha dificultad saltó por encima de ellos y se adentró en aquel extraño sitio.

No había nada, salvo una ligera capa de agua de rio llegándole hasta los tobillos. Echando la vista hacia arriba, Jet pudo ver ligeramente como los rayos de sol penetraban en aquel recluido espacio, mucho más amplio de lo que Jet se había esperado. Unas marcas de garras y quemaduras en las paredes acabaron de confirmar a Jet sus sospechas: la guarida del dragón, el cual aun no se podía ver por ninguna parte.

-Por suerte o por desgracia, ya nos las veremos con él más adelante-dijo Jet para sí, alejándose de aquel lugar. Ahora que había saciado su curiosidad, la idea de que algún Campeón enemigo pudiera encontrarlo y emboscarlo le preocupaba, de manera que se apresuró a volver con Ashe y con Zac. En el aire, la misma voz que les había dado la bienvenida anunció la llegada de los Súbditos.

Sería mejor darse prisa.

...

-Ah, por fin llegas-dijo Zac cuando Jet se les unió junto al arbusto. A su lado, Ashe permanecía con la mirada fija en la entrada de la cueva, muy concentrada, y con una flecha cargada en su arco-. Creímos que te habías encontrado con algún enemigo.

-Nada tan peligroso, no te preocupes-le aseguró Jet.

-Atentos, ya sale-dijo Ashe, tensando la cuerda.

La entrada de la cueva pareció temblar ligeramente, como si un pequeño terremoto se hubiera generado en su interior, y dos peculiares criaturas salieron rodando de entra las sombras. Al principio, Jet creyó que se trataban de simples rocas, hasta que se percató que dichas rocas tenían brazos, piernas y una cara de mal genio que indicaba que, fuera lo que fueran aquellas cosas, no eran precisamente amigables.

-¡Ahora!-exclamó Zac, saliendo del arbusto y lanzando un poderoso gancho con su largo brazo a la cara del monstruo más pequeñito. Este, furioso, empezó a atacar al Campeón, lanzándole poderosos golpes contra Zac en un intento de aplastarlo, mientras a un lado su compañero de mayor tamaño se apresuraba a salir en su ayuda. Desde lejos, Ashe hizo uso de sus flechas para ir debilitando a la criatura, mientras Jet se esforzaba por salir de su estupor, y salir en ayuda de sus compañeros.

En poco tiempo, el trío de Campeones consiguió herir bastante al monstruo mayor, que para entonces presentaba numerosas grietas y parecía estar al borde del colapso, y derrotar al monstruo más pequeño, que cayó hecho pedazos al suelo.

-Muy bien, yo me encargo de rematarlo-dijo Zac-. Vosotros ya podéis volver a vuestra línea. Muchas gracias por la ayuda.

-De nada-dijo Jet, dando media vuelta.

-Mucha suerte-dijo Ashe, siguiendo a Jet.

Los sonidos de la pelea fueron disminuyendo a medida que Jet y Ashe se alejaban del lugar. Orientándose con la ayuda de su invocadora, Jet consiguió guiar a Ashe hasta que ambos llegaron a la parte central del carril inferior, el punto en el que este coincidía con el último tramo del rio, antes de llegar a la cascada. Allí, en un amplio claro del bosque, estaba teniendo lugar una cruenta batalla entre los Súbditos de ambos bandos.

Los Súbditos eran pequeños seres mágicos que, según le habían explicado, eran manejados por los Invocadores aprendices y los de menor nivel, a la espera de obtener más experiencia y entrenamiento antes de poder manejar a un Campeón de verdad. Su cuerpo quedaba cubierto por túnicas con los colores de cada equipo, únicamente dejando entrever el brillo de sus pequeños ojitos. En función del equipo que llevaran, se podían ver tres tipos de Súbditos: los Guerreros, que portaban escudos de madera y espadas, los Magos, que enarbolaban báculos de cristal y lanzaban pequeños conjuros, y los Carros, que como su nombre indicaba iban subidos a pequeños carros armados con cañones que destrozaban las filas enemigas con sus poderosos disparos. Si bien su altura no superaba la cintura de Jet, este pudo notar por la forma en que luchaban que, si varios de ellos conseguían rodearle, era muy posible que pudieran hacerle un daño significativo antes de que él pudiera acabar con ellos. Las fuerzas de ambos bandos estaban bastante niveladas, de manera que las pocas bajas que habían ocurrido en el tiempo en que ninguno de los Campeones de ambos equipos estuvo presente fueron más o menos las mismas para todos.

-Vale, vamos allá-dijo Ashe, saliendo al descubierto, y abriendo fuego contra los Súbditos del otro bando, asaeteándolos sin piedad y clavándoles con letal precisión las flechas entre ojo y ojo, sembrando la muerte por doquier. Jet, por su parte, permaneció oculto tras un árbol, a la espera de que aparecieran los Campeones enemigos, o que Ashe pidiera su ayuda.

Ashe despachó rápidamente a varios de los Súbditos enemigos, los cuales no podían acercársele por culpa de los otros Súbditos, quienes les bloquearon el paso. Justo cuando el equipo de Jet empezaba a presionar en su línea, un virote surgió del denso follaje y fue a impactar contra la cara de uno de los Súbditos azules, que cayó fulminado al suelo. Twitch, sonriendo con su afilada sonrisa de roedor, apareció de entre las sombras, lanzando botes con un misterioso liquido en su interior a la zona más densamente ocupada por los Súbditos azules. Un verdoso gas surgió de su interior, provocando que muchos de los pequeños seguidores de azul empezaran a toser y a encontrarse mal. Rápidamente fueron eliminados por Twitch y sus Súbditos, que de inmediato reclamaron el terreno perdido.

-¡Sorpresa! ¡Jajajajaja!-se rió Twitch, disparando su ballesta con una precisión impresionante, si bien ninguno de sus virotes consiguió alcanzar a Ashe.

Pronto, de entre los arboles de la selva surgió un hombre gigantesco que portaba una enorme puerta de aspecto más que robusto, si bien su espeso bigote denotaba la buena persona que era en realidad.

-¡Eh, compañero!-le dijo Braum a Twitch con su característico acento cerrado-. No te vayas tan de repente. Me ha costado bastante encontrarte.

Jet, a medio camino de patear a otro de los Súbditos, se quedó con los ojos abiertos de la impresión al ver al gigantesco Campeón. No era posible… ¡BRAUM, EL LEGENDARIO BRAUM, ESTABA AHÍ, DELANTE DE ÉL! Casi era demasiado bonito para ser verdad…

-"Céntrate, Jet…"-lo regañó Xjeni con un tono de diversión en su reprimenda. En vista de que la Calle había quedado bastante despejada, Jet y Ashe se lanzaron al ataque contra Twitch y Braum, iniciando el enfrentamiento entre Campeones.

Ashe, sin perder un instante, empezó a lanzar una oleada de flechas contra su escurridizo oponente, quien hizo gala de unos reflejos y movimientos propios de los roedores para corretear por todo el campo de batalla sin que las flechas de la arquera consiguieran impactar en su cuerpo. Por desgracia, eso también significaba que apenas podía detenerse para apuntar, de manera que los pocos disparos que alcanzó a realizar no estuvieron ni cerca de acertarle a Ashe. Esta, inmóvil en su puesto, se permitió que una sonrisilla se formara en sus labios antes de seguir disparando a Twitch. Jet, habiendo acabado de rematar a un par de Súbditos y ganándose así un poco más de oro, corrió a intentar atrapar a Twitch con su Derrape, pero en ese mismo instante Braum saltó delante de él y, colocando su enorme escudo por delante, consiguió detener la acometida de Jet.

-No tan rápido, jovencito-dijo sonriendo Braum, aparentemente divertido por el ímpetu de aquel joven. Jet, apoyando un pie en el escudo, saltó hacia atrás y consiguió distanciarse de Braum antes de que este pudiera atacarlo.

-Tío, no me creo que estés realmente aquí…O que yo este peleando contra ti-comentó Jet, agazapado en el suelo. Poniéndose de pie, dio un par de saltos más en su sitio antes de empezar a correr alrededor de Braum, moviéndose rápidamente de un punto a otro.

-¿Te conozco?-preguntó curioso Braum, tratando de seguir los movimientos de Jet con su pesado escudo en la mano.

-No, pero me conozco todas tus historias al dedillo-dijo Jet sin dejar de correr. Creyendo ver una apertura, Jet se lanzó contra Braum y le soltó una fuerte patada contra el costado, pero la rapidez de reflejos de su oponente le impidió golpear con demasiada fuerza, de manera que apenas fue una picadura de mosquito contra la masa de músculos de Braum-. Me las contaban una y otra vez cuando era pequeño. ¡Tío, tu eres mi héroe!- Braum, al oir aquello, soltó una sonora risotada.

-¡JAJAJAJA, muchas gracias, jovencito! Debe de ser raro que tengas que pelear contra tu héroe, ¿verdad?-comentó divertido Braum, lanzando su Mordisco Invernal contra Jet. El espectral impacto con forma de carnero estuvo cerca de golpear a Jet, pero este consiguió cambiar de dirección justo a tiempo y escapar.

-¿Raro? Sí, mucho, pero…-Jet, a pesar de la situación, se sentía muy emocionado. No solo había conocido en persona a su héroe de la infancia, sino que encima ahora tenía la oportunidad de medirse con él. Solo por ese instante, había merecido cada paso del camino que le había llevado allí-. En fin, que seguro que nos lo vamos a pasar muy bien.- Las sonrisas de Braum y Jet, casi gemelas, revelaban la emoción de ambos Campeones ante la perspectiva de poder tener un combate de altura en aquel lugar, a pesar de ser la primera vez que ambos se encontraban. Un virote pasó demasiado cerca de la cabeza de Jet, quien en ese momento recordó que aquel enfrentamiento era de dos contra dos. Twitch, aprovechando su descuido, había corrido a esconderse detrás de Braum, donde empezó a disparar con mayor precisión a Jet y Ashe.

Sin dejar de moverse, ambos intentaron encontrar un hueco por el que dar caza al esquivo roedor, tratando de sortear la férrea defensa del escudo de Braum. A su alrededor, los Súbditos batallaban entre sí por la supremacía de la calle, tratando de acabar con los miembros del otro equipo para que así sus Campeones pudieran avanzar hasta las torres contrarias. Jet utilizó su Ciclón Atronador para rodear rápidamente a la pareja de Campeones, quienes sorprendidos contemplaron como la figura de Jet se desdibujaba a medida que daba vueltas a gran velocidad a su alrededor. Los virotes de Twitch no podían penetrar el grueso muro de aire que los pasos de Jet generaban, de manera que optaron por quedarse en su sitio y hacerse fuertes.

¡THUC! Una flecha fue a clavarse en el borde del escudo de Braum, sorprendiéndole tanto a él como a su compañero. Mirando al origen de aquel proyectil, vieron que Ashe había empezado a disparar hacia arriba, de manera que el viento y la gravedad provocaban que sus flechas acabaran lloviendo encima de ellos con cada vez más precisión. Braum, al verse acorralado, levantó el escudo a modo de paraguas por encima de su cabeza y de la de Twitch, en un intento de evitar las flechas de Ashe. Sin embargo, Jet lo vio como una oportunidad de ir a por el asesinato.

Deteniéndose de pronto, Jet cargó contra la parte trasera de Braum, quien seguía centrado en Ashe. Golpeándole con todas sus fuerzas en la parte de atrás de la rodilla, hizo desequilibrar al gigantesco Campeón, quien perdió el agarre de su escudo. Sorprendido, no pudo evitar que todo su cuerpo, junto al pesado escudo, se fuera de espaldas al suelo. Twitch, quien apenas había visto venir a Jet, contempló espantado como el enorme y pesado escudo se le venía encima, y por poco lo aplastó antes de que consiguiera apartarse de su trayectoria. Braum, sin embargo, no tuvo tanta suerte, ya que al caer de espaldas el escudo le aplastó la mitad superior del cuerpo.

-¡Ugh, vaya…!-musitó, tratando de salir de debajo del pesado escudo. Sin embargo, antes de que lo consiguiera, Jet le saltó encima y añadió su peso a la fuerza que inmovilizaba a Braum contra el suelo. Si bien su fuerza debería de bastar para levantar aquella carga, sus brazos estaban en mala posición, de manera que no podía hacer nada para levantar al escudo, y menos aún con Jet encima. Sonriendo, se dio por vencido-. No ha estado mal, jovencito. Nada, nada mal…

-¿Qué puedo decir…?-dijo Jet, encogiéndose de hombros. Acuclillándose encima del escudo, miró a Braum desde arriba, sonriendo-…soy bueno en lo que hago.- Braum también sonrió.

-Ya lo veo, ya…-Braum suspiró-. En fin, de vuelta a la base, imagino…-comentó, al ver aparecer a su lado a Ashe, el arco listo en su mano con una flecha ya preparada.

-Hasta luego, Braum-le dijo Ashe, guiñándole un ojo antes de soltar su flecha. Esta dio justo en el blanco, impactando en pleno centro de la frente de Braum, y acabando instantáneamente con él. Jet se sintió un poco culpable y bastante turbado por la escena, y aún más al haber sido el tanto participe como el principal responsable de que hubiera sucedido. Sin embargo, dos cosas le sacaron pronto de su estupor: el recordar que pronto Braum volvería a la vida, y el virote que Twitch le disparó aprovechando su despiste y que fue a clavarse dolorosamente en su hombro izquierdo.

-¡Auch!-exclamó Jet, agarrándose el hombro herido. Enfrente de ellos, Twitch parecía mirarlos algo nervioso, aunque su sonrisa era más que obvia.

-¿Creéis que me dais miedo, humanuchos? ¡Nadie puede con esta rata!-exclamó, apuntándoles de nuevo con su arma. Jet, apretando los dientes, se sacó el sucio virote del cuerpo y lo tiró a un lado. Ashe, a su lado, cargó una nueva flecha.

-¿Crees en serio que vas a poder vencernos tu solo, chaval?-preguntó Jet, más que molesto por la nueva herida que la rata le había infligido. Twitch pareció dudar, pero de repente parecía sonreír.

-No…solo no…-dijo, dando un paso atrás.

Antes de que Jet y Ashe pudieran entender a qué se refería, algo saltó de los arbustos a su lado. Jet apenas consiguió girarse antes de que algo grande y pesado se le tirara encima. Su visión se agitó mientras trataba de enfocar a su atacante, un duro caparazón multicolor que danzaba a su alrededor y le impedía ver nada claro. Sus piernas acabaron aplastadas por aquel enorme cuerpo, mientras sus manos acabaron clavadas al suelo por dos largos y afilados apéndices semejantes a guadañas, provocándole un gran dolor a Jet. La cabeza de aquel ser quedó entonces a la vista de Jet: Kha'Zix.

-Pressssaaa…-siseó el terrorífico monstruo, mirando con aviesas intenciones a Jet mientras este se debatía en el suelo. A su lado, Ashe retrocedió y trató de abatir a Kha'Zix, pero Twitch consiguió disuadirla de acercarse lanzando unas cuantas más de sus granadas de veneno.

No podía escapar. Sus brazos y piernas no le servían ya para nada, y Kha'Zix pesaba demasiado para él, de manera que Jet se dio ya por perdido.

-"¡Aún no!"-exclamó en su mente su invocadora-. "Aún hay algo que podemos hacer: evitar que maten a Ashe también."

Entendiendo lo que su invocadora pretendía, Jet utilizó su Estela de Rebufo para cargar a Ashe de energía, aumentando así su velocidad. Ashe no parecía muy dispuesta a abandonar tan fácilmente a Jet, pero entre Kha'Zix y Twitch acabaron provocando su huida a gran velocidad. Una última mirada de pena por su parte fue lo único que alcanzó a ver Jet antes de que Ashe se perdiera de vista al seguir la calle en dirección a su base.

-¡Vaya, si que corren rápido en Freljord!-comentó Twitch al ver retroceder a Ashe. Después, toda su atención se centró en Jet, quien había dejado de retorcerse por fin. Su pelo estaba ligeramente blanco, y una pequeña aura de relámpagos azules y blancos emanaba de su cuerpo, pero nada de eso pareció molestar a Kha'Zix, quien seguía teniéndolo inmovilizado contra el suelo-. En fin, por lo menos aún conservo mi premio de consolación…-comentó Twitch con divertida maldad, avanzando siniestramente hacía Jet. Kha'Zix, sin embargo, le gruño e impidió que se le acercara.

-¡No, essste esss mío!-rugió el monstruo, provocando que Jet sintiera un creciente miedo ante lo que seguramente iba a ser su inevitable final a manos de Kha'Zix. Si bien no era la primera vez que moría en su estancia en la Liga, si que iba a ser su primera muerte "oficial", y la primera que seguramente verían sus hermanos y hermanas. No dudaba ni por un instante que ellos seguramente estarían viendo el encuentro en casa, aterrados de verlo en aquella posición tan desfavorable. En vista de que escapar era imposible, al menos tenía la esperanza de que Hazel conseguiría calmarlos y que no se asustaran demasiado por lo que estaba a punto de ocurrir. Twitch, al ver la reacción de su compañero, se limitó a encogerse de hombros.

-En fin, como veas…-dijo, antes de empezar a disparar con su ballesta a los Súbditos del equipo de Jet. La atención de la cucaracha se centró de nuevo en Jet, quien contempló con temor sus largos y afilados dientes, mientras una pequeña cascada de saliva verde manaba de su boca y caía de manera bastante asquerosa en su cara. Sin previo aviso, Kha'Zix se abalanzó sobre él, y le clavó con fuerza los colmillos en el cuello, impidiéndole gritar o expresar dolor de forma alguna. Sus ojos se abrieron mucho al sentir aquel sentimiento tan profundo de daño y pánico, consciente de que su cuerpo estaba siendo brutalmente destrozado enfrente de todos sus seres queridos y conocidos. Antes de que su mente se desvaneciera y separara de su cuerpo, un único pensamiento alcanzó a formarse en su cada vez más apagada cabeza.

"Chicos…lo siento".


Tal y como Jet se temía, la experiencia había sido aterradora para los otros niños, aunque no tanto como para Hazel.

Ver como su hermano luchaba y se defendía en la Grieta había provocado que muchos de ellos se sintieran impresionados por el valor que parecía demostrar Jet en la batalla, aunque en el momento en que Kha'Zix apareció más de uno empezó a gritarle a la pantalla como si con eso pretendieran cambiar el aciago destino de Jet. Cada vez más llorosos, vieron como aquel ser acababa con la vida de Jet sin piedad ni compasión, algunos tan asustados que se vieron obligados a cerrar los ojos y taparse los oídos.

Hazel, por su parte, sintió brotar lágrimas de sus ojos ante aquel macabro espectáculo. Esa misma era la razón de que se hubiera opuesto tanto al principio de permitir a Jet participar en aquella locura de convertirse en Campeón. Aunque sabía que no era definitivo, ver como Jet moría delante de sus ojos era duro. Mucho.

-Chicos, no pasa nada…-dijo entonces Miriana, consolando a los niños de su alrededor y sonriéndoles esperanzada-. Ya sabéis como es esto: un Campeón no puede morir en un combate de manera definitiva. Dentro de unos segundos, Jet volverá a aparecer, y ya veréis como consiguen ganar el combate.- Si bien aún seguían algo tristes y conmocionados, las palabras de Miriana aligeraron un poco la opresión que sentían en su pecho. En la pantalla, el cuerpo de Jet se desvaneció en forma de luz, y al cabo de unos segundos volvió a aparecer de nuevo en la pantalla, algo confundido y espantado. Tocándose el cuello, pareció estar comprobando que este se hubiera regenerado de manera correcta, y a juzgar por el suspiro de alivio que soltó, todo estaba en orden-. ¿Lo veis? No le ha pasado nada.

Ver correr de nuevo a Jet provoco que los pocos que aún seguían asustados dejaran de llorar, mirando con renovada esperanza como Jet avanzaba de nuevo por la Grieta en dirección a la torre inferior, donde Ashe había empezado a hacer retroceder a las hordas de Súbditos con su arco.

-¡Venga, Jet!-exclamó uno de los niños, animando a su hermano desde el sofá-. ¡Tú puedes! ¡Animo, animo!- Uno a uno, el resto de niños volvió a ponerse a animar a Jet, limpiándose las lágrimas a todo correr mientras unían sus voces al estruendoso coro que formaban con sus voces. Hazel, sonriendo, colocó una mano en el hombro de Miriana, quien al girarse vio como la madura cuidadora le daba las gracias en silencio. Con un guiño de ojos, Miriana devolvió la sonrisa a Hazel, y ambas volvieron a centrar su atención en la pantalla.

La pelea de Jet aún no había terminado.


Minutos más tarde:

La pelea prosiguió durante un buen rato, ambos equipos tratando de tomar las torres del enemigo en un intento de despejar el camino hasta la otra base. Los enfrentamientos en las calles dieron lugar a emboscadas por la jungla y múltiples persecuciones que acababan con la derrota de varios miembros de ambos equipos, y que los otros miembros se retiraran o avanzaran según quién había sido el que tenía ventaja.

En la calle superior, Riven y Pantheon habían intercambiado golpes durante la mayor parte de la contienda, ambos negándose en rotundo a aceptar la ayuda de alguno de sus compañeros en su afán por superar a su contrincante. Esto había provocado que los Súbditos, al estar equilibrados, decidieran dejar un espacio a ambos Campeones para que pudieran luchar a sus anchas en el cada vez más destrozado ring que habían improvisado. La lanza de Pantheon había tenido que ser sustituida en numerosas ocasiones debido a los daños ocasionados, y su escudo presentaba nuevas muescas provocadas por los fuertes ataques de Riven. Esta, si bien su arma se encontraba en mejores condiciones (considerando que se trataba de una espada rota), su variopinta armadura presentaba las inconfundibles marcas de los puntos en los que los poderosos ataques del avatar de la guerra habían estado cerca de herirla de gravedad. Los Súbditos, cual espectadores de la contienda, se encontraban mezclados por todos los lados del terreno, formando con sus cuerpos los límites del espacio en el que Pantheon y Riven trataban de destrozarse el uno al otro.

En la calle del medio, Veigar había conseguido superar a Karthus con la acertada intervención de Zac, que en no menos de tres ocasiones había permitido al pequeño yordle alcanzar con sus hechizos al mago enemigo. Este había conseguido hacer bastante daño con su Réquiem, llegando incluso a derribar en una ocasión a Ashe y a Jet cuando estos se encontraban demasiado débiles como para poder resistir tan poderosa acometida, pero la acertada compra de objetos por parte del invocador de Veigar le había permitido mantenerse por delante en lo concerniente a nivel de poder. Así pues, la primera torre derribada fue para el equipo de Jet, en la calle del medio.

En la jungla, en cambio, el amo indiscutible era Kha'Zix. Zac, quien se había mantenido apoyando a sus compañeros, se encontraba en numerosas ocasiones con las guaridas repletas de los cadáveres de las bestias que Kha'Zix había matado antes que él. Sin saber muy bien como, la cucaracha había colocado una serie de wards que le permitían seguir los movimientos de Zac a través de la espesa jungla, con lo cual constantemente se le iba adelantando y provocando que Zac no estuviera rindiendo como debería.

Finalmente, en la calle inferior, Ashe y Jet habían conseguido romper el equilibrio de poderes entre su equipo y el de Twitch y Braum. Gracias a una nueva intervención de Zac, consiguieron atrapar con la guardia baja a sus enemigos y que Ashe pudiera rematarlos con sus flechas antes de que consiguieran llegar debajo de su torre. Una vez conseguido esto, abatieron rápidamente a los Súbditos enemigos y cargaron con ellos contra la primera de las torres que debían derribar. Su alta e impresionante figura semejaba a un caballero subido en un pedestal que, armado con su arma de cristal, lanzaba peligrosas andanadas de energía a cuantos enemigos trataron de acercársele. Ashe, desde lejos, empezó a disparar sus fechas contra su duro cuerpo, las cuales se rompían al impactar contra la roca de la que estaba formado. Jet, al carecer de arma, se lió a patadas contra la estatua, preguntándose si realmente conseguirían dañarla solo con eso. Pronto obtuvo su respuesta, ya que numerosas grietas empezaron a formarse a medida que el daño combinado de los Campeones y los Súbditos iba agotando la energía vital del constructo. Numerosos fragmentos y piezas empezaron a caer de la estatua a medida que su vida se iba acabando, hasta que finalmente una última flecha de Ashe acabó por desmoronar por completo la torre. Los Súbditos alzaron sus bracitos en señal de victoria durante unos instantes, antes de volver a encarar la calle e iniciar su marcha de camino a la siguiente torre.

-Jet-le llamó Ashe antes de que él pudiera seguirlos-. Vamos. Tenemos que aprovechar esta oportunidad para matar al dragón.- Asintiendo, Jet aceleró sus pasos y los de Ashe mientras se adentraban a través de unos arbustos en la oscura jungla de la Grieta.

Mientras avanzaban sin demora por entre los árboles y sorteaban las rocas, Jet trató de contener los nervios que sentía por dentro. A pesar de haberse acostumbrado hasta cierto tiempo a la emoción de la batalla, y de haber superado la impresión de haber sido asesinado por primera vez, la verdad era que la idea de tener que enfrentarse desarmado a un dragón lo tenía un poco inquieto. Si la guarida que había visto antes indicaba hasta cierto punto la clase de bestia que los esperaba en su interior, entonces Jet tuvo bien claro que no sería para nada como él estaba acostumbrado a vivir aquella clase de eventos, antes siempre desde la comodidad de su casa mientras eran los personajes de la pantalla holográfica los que llevaban a cabo el trabajo.

Al poco tiempo, Ashe y Jet salieron de entre los árboles para acabar encarando el riachuelo que surcaba la Grieta. En sus aguas se encontraba ya Zac, esperándoles subido a lo alto de una gruesa roca.

-Baja de ahí. Te verán los del otro equipo-le dijo Ashe.

-No te preocupes. Según los invocadores, tres están persiguiendo a Veigar por la calle del medio, y Pantheon tiene ocupada a Riven. Aunque el que falta, Karthus, viniera a emboscarnos, no debería ser difícil deshacerse de él en un tres contra uno-comentó Zac, saltando desde la roca hasta el suelo-. Venga, pongámonos manos a la obra.- Con un gesto de su gelatinosa mano, Zac invitó a pasar a Ashe y a Jet al interior de la enorme guarida del dragón, avanzando sin miedo por entre las rocas mientras el agua del riachuelo les refrescaba los pies.

Jet no vio muchos cambios en el aspecto que presentaba la guarida respecto al inicio del combate, con una excepción: antes no había un gigantesco lagarto escupe fuego volador colgando de la pared.

La criatura en cuestión era grande. MUY grande. Mediría poco más de quince metros de largo, y puesto sobre sus cuatro gruesas patas mediría entre dos y tres metros de alto. Por si fuera poco su tamaño, su cuerpo estaba recubierto de escamas y gruesas espinas que brotaban de él como si de una armadura se tratara. Dos enormes alas plagadas de espinas en su espalda le permitían saltar de pared en pared con relativa facilidad, rodeando al pequeño grupo de intrusos que había invadido sus dominios. Finalmente, el dragón acabó por saltar delante de Zac y los demás, coronando su hazaña con un poderoso rugido que reverberó en cada centímetro del cuerpo de Jet. ¿Estaba asustado? No, que va… Si apenas era una lagartija…

-Jet, como eres el nuevo, ¿quieres hacer los honores?-le preguntó divertido Zac, invitándolo caballerosamente a dar un paso al frente en dirección al dragón. Este contempló con ojos ardientes al joven piltoviano a través de las rendijas de las protecciones de su cara, las cuales le daban el aspecto de una oscura y tenebrosa calavera. Sorprendido, Jet miró alternativamente al dragón y a Zac, sin acabar de entender.

-…disculpa… ¿Qué?

-¡Vamos, dale el primer golpe! El primero es siempre el mejor-le animó Zac, y desde atrás Ashe secundó la idea, dándole vueltas a una de sus flechas entre sus dedos.

-¿En serio creéis que tenemos tiempo para esto? ¡Los del otro equipo podrían aparecer en cualquier momento!

-Razón de más para que lo ataques ya, o si no…-dijo Zac, mirando al dragón. Jet, siguiendo su mirada, vio que el dragón había empezado a avanzar hacia ellos, gruñendo amenazador a medida que su boca parecía brillar y echar humo, como si en sus entrañas se estuviera formando en esos momentos la llamarada que pensaba lanzar a Jet por indeciso.

Este, suspirando, hizo crujir su cuello mientras daba un par de tentativos saltos en el sitio, como cogiendo el ritmo y tratando de motivarse. "No puede ser tan difícil…" se dijo a sí mismo. "Solo tengo que ir ahí, patear al dragón, y luego seguir pegándolo hasta que deje de moverse…". El dragón, alzando la cabeza, pareció coger aire profundamente. A juzgar por lo que había visto en las pantallas con anterioridad, y por la manera en que Zac y Ashe parecían haberse apartado de su lado, estaba claro que el dragón lo iba a achicharrar.

"Si, parece sencillo…".

El dragón soltó su llamarada, que atravesó rauda el espacio y estallando con fuerza en el punto en el que se encontraba Jet…hasta hacía unos instantes. El joven piltoviano, antes del ataque, había cargado nuevamente su cuerpo de energía y había echado a correr hacia el dragón, evitando el ataque. Avanzando en zigzag por si a la bestia se le ocurría disparar de nuevo, Jet fue rodeando el enorme cuerpo del dragón hasta acabar situado en su costado. Al aterrizar, el dragón había plegado sus alas contra su grueso cuerpo, permitiendo que Jet le pateara una de ellas en vez de golpear su más protegido torso. El efecto fue casi inmediato: el dragón, furioso con aquel atrevido ataque, se giró hacia Jet y trató de atraparlo con sus garras y dientes para destrozarlo. Jet, sin embargo, empezó a correr de un lado para otro como si estuviera jugando con el dragón, haciendo uso de su muy mermada velocidad para mantenerse siempre alejado de él.

Mientras, Zac y Ashe se habían lanzado al ataque, golpeando con sus propios ataques al dragón cada vez que este centraba su atención en Jet. Si por un casual el dragón se giraba, Jet se limitaba a golpear en un punto sensible, como las alas o en un par de ocasiones en el morro, siempre jugándose temerariamente la salud contra aquella máquina de guerra natural. Si bien sus ataques no le causaban un daño excesivo, era la aparente arrogancia de aquel bípedo lo que causaba la ira animal del dragón, quien siguió intentando por todos los medios acabar con aquella molestia que había invadido sus dominios. A su vez, Zac y Ashe atacaban allí donde veían que podían ocasionar más daños, como cuando los gelatinosos puños de Zac golpeaban el tronco del dragón o cuando las flechas de la arquera conseguían penetrar los espacios entre las escamas para impactar en la carne que protegían.

El dragón, rugiendo de rabia y dolor, trataba por todos los medios de acabar con aquellos tres intrusos, golpeando por todas partes con su enorme y acorazada cola y disparando ráfagas de fuego y enormes bolas candentes que estallaban y volaban en mil pedazos las rocas contras las que impactaban. A pesar de la destrucción ocasionada, Jet y los demás habían conseguido evitar con bastante satisfacción la mayor parte de los daños, de manera que aparte de algunas quemaduras leves y rasguños, todos estaban bien. Poco a poco, la gigantesca bestia empezó a dar señales de debilitarse: sus ataques se volvieron más erráticos y desesperados, sus rugidos perdieron intensidad, y el suelo y agua bajo sus patas se empezó a teñir de la oscura sangre que manaba de sus muchas heridas.

-¡Venga, ya casi esta!-indicó Zac, rebotando contra la cabeza del dragón y alejándose un par de metros de él-. ¡Seguid presionando y…!

-"¡Jet, cuidado!"-le dijo de repente Xjeni, pero el aviso llegó tarde.

Por la entrada de la guarida del dragón apareció un cuarto Campeón, uno que no era de su equipo: Braum, con el escudo por delante, bloqueándoles la salida. Subido a su hombro se encontraba Twitch, quien alegremente empezó a dispararles por la espalda con sus envenenados virotes.

Atrapados entre los disparos de la rata y la bestia malherida, Jet y sus compañeros trataron de cubrirse como pudieron tras las rocas desprendidas de a guarida en un intento de protegerse de los ataques de Twitch. Esto, sin embargo, provocó que el dragón recobrara el aliento y volviera a la carga, abalanzándose sobre ellos para tratar de atraparlos entre sus garras.

-¡Zac, usa Aplastar!-le gritó Ashe, rodando a un lado para evitar la acometida del dragón y disparando rápidamente una flecha a Twitch. Este se limitó a cubrirse tras Braum y a reírse mientras veía como la flecha de la arquera impactaba inofensivamente en el grueso escudo-. ¡Pase lo que pase, necesitamos ese bufo!

-¡Aún no, es muy pronto!-respondió Zac, rebotando cual pelota por la guarida mientras trataba de llamar la atención del dragón para evitar así que se centrara en sus compañeros-. Si no lo debilitamos más, Aplastar no tendrá efecto alguno.

Jet, quien tuvo que agachar la cabeza cuando uno de los virotes a punto estuvo de entrarle por un ojo, escuchó el comentario de Zac y trató de ponerle remedio. Saliendo de su cobertura, utilizó su Derrape para arremeter contra el dragón y patearle en un punto especialmente dañado de su cuerpo, provocando que la bestia soltara un gemido de dolor. Furiosa, hizo el intento de morder a Jet, pero este se limitó a volver a usar su habilidad y salió de su camino, aprovechando para golpearle de nuevo. Tras usar Derrape por tercera vez, Jet detuvo su carrera al ver que el dragón bajaba la cabeza.

-¡Vale, ¿y ahora?!-preguntó Jet, jadeando ligeramente a causa del esfuerzo. La tensión del momento se unía al cansancio de tan prolongado combate, ya que a pesar de que cuando visitaba su base sus heridas se curaban, el cansancio mental parecía persistir. El cansancio físico era una cosa, pero cuando su propia mente le decía que necesitaba tomarse un momento de toda aquella tensión, entonces Jet sabía que poco podía hacer en esas condiciones para proporcionarle el descanso que pedía. Y eso le estaba pasando factura.

-¡Bien, ahora sí!-dijo Zac, cargando un hechizo en su mano. Esta parecía brillar con una extraña luz amarilla que fue ganando intensidad a medida que Zac se iba acercando a la carrera hacia el moribundo dragón. Levantando la mano, es dispuso a lanzar el hechizo de invocador-. ¡APLAS-…!

Kha'zix apareció de la cima de la guarida, cayendo cual mortífero meteorito sobre el cuerpo del dragón con sus afilados apéndices por delante. Estos impactaron contra el cuello del dragón, quien trató de escaparse y de rugir al sentir tan mortal herida, pero el daño ya estaba hecho. Poco a poco, su cuerpo empezó a humear y a deshacerse, mientras por otro lado los cuerpos de Kha'zix, Braum y Twitch parecían brillar momentáneamente con una peculiar luz rojiza a medida que la bendición del dragón les entraba dentro, aumentando su poder. Finalmente, del dragón no quedó más que un montón de cenizas a los pies de Kha'zix, las cuales pronto se dispersaron en el rio.

-Graciasss por el regalo-se burló la cucaracha, relamiéndose y soltando una siniestra carcajada de regocijo. Apretando los dientes, Jet se reunió con sus compañeros, los cuales miraban furiosos y alerta al trío de Campeones rivales. Estaban cansados del tenso combate contra el dragón, y sus energías estaban al mínimo. Ashe estaba casi sin flechas, Zac parecía a punto de empezar a derretirse, e incluso Jet, a pesar de sus amplias reservas de energía, sentía como si sus piernas en cualquier momento le fueran a fallar. "Maldito limitador de poder…", pensó él con frustración. En una situación normal, aquello no supondría un reto para él, dadas sus increíbles habilidades. Sin embargo, en esos momentos, su única opción y esperanza era abrirse paso por la salida a golpes y confiar en poder alcanzar la base sin morir en el intento.

-Muy bien, vale… ¿Alguien tiene alguna idea de cómo vamos a salir de aquí?-preguntó Ashe, apuntando con una de sus flechas a Kha'zix. Este, junto a sus compañeros, había empezado a avanzar hacia Jet y los otros, quienes poco podían hacer aparte de retroceder hasta chocar con la pared del fondo.

-Tal y como lo veo…Lo único que podemos hacer es cargarnos a Kha'zix, correr hacia la salida, e intentar esquivar a los otros dos-respondió Zac-. Eso sí, no creo que todos vayamos a poder salir de aquí con vida.

-Genial. Me gusta ese plan-respondió sarcástico Jet, quien muy a su pesar tuvo que reconocer que era el mejor plan disponible.

-"O…podrías esperar treinta segundos"-dijo en su mente Xjeni. Jet no acabó de entender a que se refería, pero justo cuando se disponía a preguntárselo apareció por detrás de Braum otro problema: Karthus.

-¡Karthus, compañero!-exclamó Braum al ver aparecer a la fantasmagórica figura-. ¿Vienes a unirte a la pelea?

-Ya me he librado del pequeño incordio-dijo con su tétrica voz, pasando junto a Braum sin pararse a responderle-. Ahora os toca a vosotros uniros a él en la muerte.

Ashe y los demás contemplaron cada vez más nerviosos como el oscuro mago de las Islas de la Sombra se unía a Kha'zix en su cometido de avanzar hacia ellos, mirándolos con oscuros y fríos ojos de asesino. La alta e impracticable pared de la guarida no ofrecía ni rutas de escape ni escondites tras los que cubrirse. Solo un muro de densa roca que les impedía seguir retrocediendo.

-¿Aun no…?-murmuró Jet a su invocadora, mientras contemplaba nervioso como Twitch sacaba un par más de sus granadas de veneno y las lanzaba y atrapaba un par de veces en el aire, riéndose siniestramente.

-"Diez segundos".

-¿Alguien sabe qué planean los invocadores?-preguntó Ashe, revelando que ella seguramente también había recibido un mensaje por parte de su invocador o invocadora.

-No tengo ni idea, pero tened por seguro que me pienso quejar cuando todo esto acabe. ¿Qué es eso de no decirnos qué planean cuando estamos con el agua hasta el cuello?-masculló Zac. Ante ellos, Kha'zix se agazapó, preparándose para saltar sobre ellos.

-El novato esss mío-dijo la cucaracha, derramando una gran cantidad de saliva de su boca al suelo. La mirada que dedicó a Jet no le gustó al joven piltoviano nada, nada-. Vosotrosss acabad con el resssto.

-Lo siento, Ashe-se disculpo de antemano Braum-. Sin rencores, ¿vale?

-¿Xjeni…?-preguntó nervioso Jet. Aunque no podía estar seguro de ello, por un instante Jet creyó sentir que su invocadora estaba sonriendo.

-"Mirad arriba".- Y así lo hicieron. Jet, Ashe y Zac, como olvidando momentáneamente el apuro en el que estaban, miraron a la vez hacia arriba. Confundidos ante semejante comportamiento, Kha'zix y Karthus alzaron también la mirada para ver qué era lo que había llamado tanto la atención de sus presas. Sus preguntas fueron respuestas de una manera un tanto…directa: un fuerte pisotón, propinado por un par de duras y polvorientas sandalias, que parecían haber caído mágicamente del cielo. El cuerpo del hombre que las calzaba no tardó en ir detrás.

¡BLAM! Con un fuerte estrépito, Pantheon aterrizó en medio de la guarida, aplastando en el proceso la cabeza del desprevenido Kha'zix y mandando a volar a un más afortunado Karthus. La onda expansiva de su aterrizaje lanzó hacia atrás a Braum y Twitch, quienes no contaban con la suerte de tener detrás una pared contra la que apoyarse, como era el caso de Ashe y compañía.

-¡¿A que estáis esperando?!-exclamó en voz de grito Pantheon, agarrando su lanza y lanzándola contra Twitch. El poderoso lanzamiento fue tan veloz que Braum no consiguió pararlo a tiempo, y el gigantesco proyectil acabó sacándole a Twitch de los hombros cuando le atravesó de punta a punta, dejándolo clavado en una roca cercana-. ¡CARGAD!

De repente, las tornas se habían cambiado. La rápida eliminación de Twitch y Kha'zix permitió a Ashe y a los demás dar caza rápidamente a los supervivientes, eliminando rápidamente a Karthus y escapando de la guarida antes de que su espíritu pudiera atacarlos de alguna manera. Braum, si bien intentó huir, no consiguió escapar a tiempo y fue abatido no muy lejos de allí por Ashe y Jet, volviendo finalmente a la base.

-¡Fiu! Justo a tiempo, Pantheon-exclamó Zac, palmeando los anchos hombros del Campeón Rakkor, quien no hizo gesto alguno de devolver el saludo-. ¿Debo entender que conseguiste vencer a Riven?

-No. Esa mujer lucha tan bien como siempre. Tan solo conseguí herirla lo suficiente como para forzarla a retirarse. Al veros en apuros, los invocadores me mandaron a ayudar-dijo Pantheon, arrancando su lanza de la roca en la que había clavado a Twitch. El cuerpo de este hacía rato que se había desvanecido.

-En fin, resumiendo: hemos perdido al dragón, nuestras torres…-En la calle del medio, los Súbditos del equipo rival consiguieron derribarla tras agolparse todos en su base, sumando sus débiles ataques para combinarlos en un torrente incesante de daño que acabó por destruir la estructura-…han caído, pero por lo menos tenemos la ventaja de haber acabado con casi todos los del equipo rival, así que… ¿bien?-preguntó Jet.

-Bah, no pasa nada, chaval-le animó Zac-. Aun podemos remontar esto. Tan solo tenemos que permanecer unidos, y todo saldrá bien.

-¿Seguro?-preguntó Jet, algo escéptico. Zac se limitó a hacerle un "pulgares arriba" en señal de apoyo.

-Completamente. Ya verás como en unos treinta segundos habremos alcanzado la victoria…


Treinta minutos más tarde:

-¡VICTORIA!-anunció la voz en off por toda la Grieta, marcando el triunfo del equipo…en el cual no estaba Jet.

A pesar de haber aprovechado el momento en que derribaron al otro equipo para apretar en las diferentes calles, y de haber conseguido tumbar varias torres en el proceso, el equipo rival consiguió ganar los siguientes enfrentamientos entre equipos y presionaron en un único carril, el del medio. Por tanto, para cuando el equipo de Jet volvió al campo de batalla, sus enemigos habían conseguido llegar hasta la base y la torre que protegía el Inhibidor. Con solo tres miembros presionando, los otros dos aprovecharon para volver a eliminar al dragón sin problemas, ya que Jet y los demás estaban atascados en su base intentando defenderla de sus enemigos. En las otras calles, los Súbditos enemigos se fueron acumulando y poco a poco fueron derribando las torres que los separaban de su base, sumando sus números al pequeño ejército que pronto invadió la base de Jet y compañía.

Desesperados, intentaron defender a muerte el Inhibidor, ya que perderlo equivaldría a perder la partida. El enfrentamiento entre ambos equipos fue apoteósico: Veigar y Karthus se enzarzaron en un vistoso combate en el que la magia oscura se enfrentaba a los espíritus y maleficios mientras las energías arcanas y antiguas rebotaban y saltaban por todas partes, iluminando la base y destrozando su antigua estructura con la intensidad de los golpes. Riven y Pantheon volvieron a cruzar armas, lanzando poderosos golpes y rechazos mientras proseguían con su titánico duelo frente al cristal del Inhibidor. Estaba claro que Pantheon tenía más fuerza y experiencia, pero Riven poseía más velocidad y técnica, de manera que ninguno de los dos conseguía sobrepasar al otro. Kha'zix y Zac, en vez de luchar entre sí, corrían de un lado para otro saltando de pelea en pelea, apoyando a sus compañeros con sus rápidas intervenciones mientras a la vez trataban de avanzar en su empresa, ya fuera de asaltar el Inhibidor o de defenderlo. Jet y Ashe se enfrentaban a la pareja de Braum y Twitch, los cuales contaban con la ventaja de que el pesado escudo de Braum le permitía crear una cobertura allá donde su compañero lo necesitara, mientras que Ashe y Jet se veían obligados a depender de las ruinas de alrededor para protegerse. Jet consideró utilizar su Definitiva, pero por desgracia se había visto obligado a utilizarla no hacía mucho cuando, tras uno de los combates entre equipos previos a la invasión de su base, su equipo y él se vieron obligados a retirarse a toda prisa, utilizando su Tiempo Bala para escapar. Así pues, Jet tan solo podía intentar rodear a su poderosa pareja de enemigos en un intento de pillarlos con la guardia baja y así dar la vuelta a aquella situación.

Karthus, en ese momento, activó su Réquiem, y el combate acabó para el equipo de Jet.

El poderoso ataque derribó a varios de ellos, sin acabar de matarlos, pero dañándolos lo suficiente como para que sus contrincantes pudieran acabar con ellos poco rato más tarde. Pantheon cayó ante el ataque de Riven, Zac tuvo que empezar a recomponerse cuando Kha'zix lo partió en cuatro con sus hoces, y Veigar simplemente explotó cuando el concentrado ataque de espíritus le cayó encima. Ashe y Jet resistieron mejor el envite, pero los afilados virotes de Twitch terminaron por enviarlos de nuevo al suelo, donde con frustración tuvieron que presenciar como atacaban si Inhibidor, las dos torres que lo defendían, y como finalmente destruían su Nexo, terminando el combate.

Jet y los demás fueron teletransportados de nuevo a la Estación. El mosaico azul en el que aterrizaron quedaba justo al lado de otro idéntico a él, en el que aparecieron los miembros del equipo rival, más alegres que Jet y los otros mientras se felicitaban entre ellos por la victoria alcanzada. Para sorpresa de Jet, pronto sus compañeros y los tipos contra los que se habían enfrentado se juntaron y empezaron a saludarse y a estrecharse las manos, felicitándose entre ellos por tan animada pelea y comentando divertidos algunas de las jugadas y momentos más memorables, o intercambiando bromas y amenazas sin mucha seriedad. Uno o dos, menos informales, procedieron a abandonar la sala rápidamente y en silencio, como Karthus y Kha'zix, aunque la gran mayoría se quedaron a darse la enhorabuena.

Pantheon y Riven, tras entrechocar sus armas en señal de respeto, salieron de la sala tras despedirse de sus compañeros. Zac y Ashe se juntaron con Veigar, Twitch y Braum, y juntos invitaron a Jet a que se les uniera, ya que planeaban ir a al comedor a tomar algo en el bar. Si bien aún se sentía algo cohibido por contarse entre tan excelsos y reconocidos héroes (y algún villano), Jet acabó por aceptar la oferta. Además, Braum le había rodeado los hombros con uno de sus musculosos brazos, y prácticamente se lo había cargado sobre el hombro sin mucha complicación, de manera que poco había que él pudiera decir al respecto.

...

-¡Por Jet!-exclamó Braum con una enorme jarra de cerveza en la mano. En la mesa del bar al que habían ido, el resto de Campeones presentes alzaron sus respectivas copas en señal de aprobación-. ¡Por su primera pelea, y por el comienzo de su propia leyenda!- Jet, algo avergonzado, levantó también su jarra en señal de agradecimiento y le dio un buen trago cuando todos los demás también bebieron. A aquellas horas no había mucha gente en la taberna, y aunque era un poco temprano para ponerse a beber, nadie parecía darle demasiada importancia.

Al principio, los Campeones allí presentes empezaron a charla animadamente del combate que acababan de disputar, sonriendo al recordar alguno de los momentos más emocionantes de la pelea, como el encuentro en la guarida del dragón, y riendo a carcajadas al recordar otros un tanto más embarazosos, como cuando Jet hizo marearse a Twitch con tanta vuelta, y provocando que este disparara a ciegas uno de sus virotes, el cual fue a impactar contra la nalga derecha de Braum.

-Se podría decir que tuve suerte-comentó Braum, palmeando la espalda del roedor-. ¡Un poco más a la izquierda, y no me hubiera podido sentar en una semana!-Más risas. Si Braum estaba molesto por el accidental ataque de su compañero, no se le notó.

-Eso a mí no me habría pasado-comentó Ashe, dándole un sorbo a su jarra.

-¿Por qué? ¿Es que acaso tú no te hubieras mareado?-preguntó Zac.

-No. Porque yo hubiera dado en el centro a la primera.- El tranquilo comentario de Ashe provocó una nueva tanda de risas en la mesa, las más sonoras y animadas siendo las de Braum.

Poco a poco, los nervios iníciales de Jet fueron desapareciendo y sorprendentemente se encontró disfrutando de aquel espacio de tiempo con los otros Campeones como si hubieran sido amigos de toda la vida. Jet no tenía muchos amigos, y el poder pasar un rato con gente así, tan abierta y animada, fue un agradable cambio para variar. Rió las bromas, se atrevió a soltar otras tantas, e incluso se animó a participar en un improvisado concurso de pulsos del cual fue eliminado en la primera ronda ya que, por desgracia, le tocó enfrentarse a Braum. El risueño pastor de cabras le dejó batallar un rato antes de vencerle con delicadeza, haciendo uso de la fuerza necesaria para derrotarlo sin destrozarle el brazo.

-¡Ah, qué pena!-comentó Jet-. En fin, supongo que ya me lo esperaba.

-¡No menosprecies tu fuerza, jovencito! Has luchado con valor, a pesar de no tener esperanzas de ganar, y a veces eso es todo lo que hace falta-le dijo Braum, sonriéndole con amabilidad-. La idea no es alcanzar la victoria en todas las peleas, amigo mío, sino saber en cada pelea por qué razón es importante alcanzar dicha victoria. Eso te dará más fuerza de la que tú mismo puedas imaginar. Créeme-le guiñó un ojo Braum-, se de lo que hablo.

Conocer a Braum fue increíble para Jet. Conocía el mito, la leyenda, las historias que se contaban del gigante amable que protegía su aldea con su fuerza y su escudo mágico, pero hasta que no lo conoció en persona no se pudo hacer una idea exacta de cuán grande era Braum. Y no hablaba únicamente de su tamaño. A pesar de sus músculos y altura, no resultaba para nada intimidante, siempre con una amplia sonrisa en el rostro y de carcajada fácil. Era la clase de persona que uno querría tener como abuelo, alguien fuerte y sabio de quien aprender y con quien pasar el rato, alguien capaz de enseñarte grandes cosas fruto de la experiencia, algo muy valioso. Braum era todo lo que Jet había imaginado y más, y el hecho de que su héroe lo llamara "amigo mío" lo emocionaba tanto que por un momento tuvo que hacer un verdadero esfuerzo para no desmayarse como una princesa de cuento allí mismo.

-Chicos, sintiéndolo mucho, yo me tengo que ir-comentó entonces Zac-. Acabo de recibir un aviso. Me toca pelear en el segundo encuentro del día.

-Si, yo también-dijo Braum. Sonriendo, tendió su enorme mano a Jet-. En fin, ya nos volveremos a ver por ahí. Un placer conocerte, Jet.

Algo torpe al principio, Jet le estrechó la mano a Braum, quien apretó suavemente para no romperle los huesos al joven piltoviano. Jet sonrió, encantado de haber conocido a un tipo tan increíble como él.

-Sí. Espero que algún día podamos luchar codo con codo, o al menos volver a vernos las caras en el campo de batalla-dijo Jet. Braum, sonriendo, soltó otra sonora carcajada a la vez que palmeaba el hombro de Jet, tan fuerte que casi lo tira al suelo.

-¡JAJAJAJA, eso estaría bien, amigo mío!-comentó animadamente Braum. Sonriendo, se despidió de todos los demás, y pronto él y Zac salieron de allí. El ambiente festivo fue disminuyendo a medida que el resto de Campeones fueron abandonando el bar con diferentes excusas, como asuntos privados que debían resolver, sitios a los que tenían que ir, o personas con las que habían quedado, hasta que al final solo quedó Jet en el bar.

Jarra en mano, se quedó a solas con sus propios pensamientos, tratando de convencerse a sí mismo de que todo lo que había vivido aquella mañana era real. Había conocido a un montón de Campeones famosos, había luchado como tal en un combate oficial de la Liga de Leyendas, había matado y muerto unas cuantas veces y, a pesar de haber perdido, se había ido de copas con sus compañeros y rivales como si hubieran sido colegas de toda la vida. Semejante día se le hubiera antojado impensable hacía unos meses, y sin embargo ahí estaba él.

"Verás cuando se lo cuente a los chicos en casa…" pensó Jet con una sonrisa, apurando los restos de su jarra. Llevaba un día de locos, y eso que apenas había comenzado. A ver qué tal terminaba.


Comisaría de Piltover, 18:45, ese mismo día:

Jet tenía razón: ese día era un día de locos.

De los tres combates que un Campeón podía disputar en un día, Jet había tenido que luchar en dos, el primero de por la mañana y el último de por la tarde. En este combate, si bien había resultado más encarnizado que el primero, el equipo de Jet se alzó con la victoria, de manera que Jet pudo experimentar por primera vez el gozo y la dicha de destruir el Nexo enemigo y vencer en el combate. Si bien sus compañeros y rivales le invitaron a ir a celebrarlo al bar, Jet se excusó diciendo que tenía un sitio al que ir. La agente Caitlyn había dicho que quería verlo después de los combates, y no quería darle razones para enfadarse con él.

Tener que luchar dos veces un mismo día lo había agotado bastante, de manera que pidió a los invocadores del Instituto si lo podían teletransportar a la entrada de la cueva, ya que le daba pereza tener que correr hasta allí. Sin embargo, estos le ofrecieron de teletransportarlo hasta la misma Piltover, y ahorrarle así todo el trayecto. Agradecido, Jet fue desmaterializado y transportado a la sede del Instituto en Piltover, situada en la zona alta de la ciudad.

A diferencia del lugar donde se crió, allí las calles tenían un aspecto más limpio y seguro, con sus brillantes y altos edificios despuntando a lo largo de la calle con sus enrevesados y futurísticos diseños. Las calles estaban alumbradas por brillantes farolas hechas con materiales modernos que, a diferencia de las de su barrio, no parecían haber sido improvisadas a partir de chatarra. La gente caminaba por la calle con un aire más desenfadado y elitista que en la parte baja, y los negocios tenían aspecto de vender productos que seguramente valieran más que todo el orfanato de Jet junto. Decididamente, aquel ambiente no le gustaba nada, nada.

Haciendo uso de su velocidad, Jet descendió rápidamente hasta el nivel intermedio, en el cual se encontraba la comisaria de policía. No le hizo falta buscar ninguna ruta hasta allí: había ido tantas veces que la hubiera podido situar en un mapa hasta con los ojos cerrados. Si bien era bastante entrada la tarde, la actividad en el interior del edificio aun era notable. Al pasar a las oficinas de la comisaria, Jet vio que varios agentes escribían informes y revisaban papeles en sus escritorios de madera, algunos charlando entre ellos y llevando carpetas de un lado para otro. Uno o dos, al verlo entrar, se lo quedaron mirando suspicaces, ya fuera porque no lo reconocían, o porque si lo habían visto antes allí, solo que con un par de brillantes esposas en las muñecas. Rápidamente perdieron el interés en él, y Jet trató de no echar a correr. Para variar, tenía una buena razón para estar allí.

-Hola. He quedado con la sheriff Caitlyn. Soy…-empezó a decir Jet a uno de los agentes. Este, sin dejar de mirar su informe, señaló unas escaleras situadas al otro lado de la sala.

-Planta de arriba. El primer despacho al fondo. No tiene perdida-dijo con tono cansado el agente, dejando la hoja en el interior de uno de sus cajones, y cogiendo otra de un montón de otras tantas hojas idénticas en un lado de su escritorio. Parecía que al pobre aún le quedaba un montón de trabajo por delante.

Sin perder un instante, Jet subió por las escaleras de la comisaria y ascendió hasta la planta de arriba. Allí, otros tantos escritorios idénticos se encontraban ocupados por otros tantos agentes de la ley, todos igual de ocupados que los de abajo. Con una excepción.

-¡Levanta las manos, escoria criminal!-exclamó de repente una voz socarrona a su lado. Girándose, Jet se encontró mirando a un palmo de su nariz un gigantesco dedo metálico que parecía apuntarle cual pistola a la cara-. ¡Estás rodeado! ¡Ríndete, y te prometo que tu condena será ligeramente menor, aunque no por ello menos dolorosa!

-Corta el rollo, Vi-dijo Jet, apartando el dedazo del guantelete de Vi de su cara. La agente de Piltover se rió un poco al ver la cara de enojo que puso Jet, aunque pronto este también se vio obligado a sonreír un poco. De los allí presentes, Vi era tal vez la única policía que realmente entendía como era vivir en uno de los barrios bajos, y la de líos en los que se podía ver metido uno dependiendo de las circunstancias. No es que fuera por ahí perdonando a criminales y delincuentes, pero al menos intentaba simpatizar un poco contigo tras partirte la cara, y quieras o no eso es algo que se agradece. Bueno, menos la parte de que te partan la cara. Jet podía vivir sin esa parte.

-Esta bien, está bien…-se disculpó Vi, alzando ambas manos en señal de rendición-. Imagino que habrás venido a ver a pastelito, ¿no?

-Me mandó un mensaje esta mañana. ¿Tienes idea de para qué puede querer verme?

-Hmmm…-murmuró Vi, apoyando uno de sus enormes dedos en su barbilla mientras su otra mano descansaba en su cadera-… ¿Has cometido algún crimen recientemente?

-Por suerte para mí, no que yo sepa.

-En ese caso, no tengo ni la más remota idea…-dijo, encogiéndose de hombros. De repente, algo pareció ocurrírsele-. Bueno, en realidad tal vez si que se me ocurra la razón…pero bueno, qué más da. Ya lo verás de todas formas cuando entres en su despacho.

Jet no parecía muy convencido por la despreocupación de la agente.

-Vi, eso no me ayuda mucho, la verdad…-dijo Jet, mirando fijamente a Vi, quien se limitó a sostenerle la mirada con aire de despreocupación. Jet se encogió de hombros-. Pero bueno, también tienes razón. Ahora mismo lo sabré, de todas formas-dijo, caminando hasta el despacho que el otro agente le había indicado.

-Mucha suerte ahí dentro-le despidió Vi-. Grita si necesitas que vaya a rescatarte.- Jet, sin girarse, levantó una mano para que Vi pudiera ver claramente su dedo corazón extendido. Sin mirarlo a su vez, Vi le devolvió el gesto con su enorme guantelete.

Jet picó a la puerta que tenía la placa con el nombre de Caitlyn en ella. Tras recibir la respuesta de esta de que podía entrar, Jet pasó al interior del despacho.

Caitlyn se encontraba tras su escritorio escribiendo algo en una hoja de papel en el momento en que Jet cruzó la puerta del despacho. A pesar de sus muchas visitas a la comisaria, era la primera vez que Jet llegaba a entrar en aquel lugar, de manera que aprovechó la ocasión para echarle un vistazo al rincón privado de Caitlyn en la comisaria. Y la verdad, era bastante soso. Un poco como ella.

Nada en él destacaba respecto a cualquier otro despacho. Estaba la amplia mesa, un sofá a un lado, una ventana desde la que se podía ver toda la ciudad, un par de estanterías y varios archivos. Las únicas cosas que indicaban a quien pertenecía aquel despacho eran la pequeña placa de enfrente de Caitlyn con su nombre, su gran sombrero colgado de una percha ubicada junto a la puerta, y un par de fotos colgadas en las paredes de color beige, en las cuales se podía ver a Caitlyn de uniforme o con varias personas entre las cuales Jet alcanzó a distinguir a Vi. Más escueta imposible.

-Jet, gracias por venir-dijo Caitlyn, dejando a un lado su informe-. Por favor, siéntate-dijo, señalando uno de los asientos situados enfrente de ella, al otro lado del escritorio. Jet, sin reparos, se dejó caer sobre la silla y pasó la mirada por encima del despacho.

-No está mal el despacho. Un poco soso, pero ya va acorde a su dueña-dijo Jet en broma. Caitlyn ni se inmutó-. Recuérdeme que le tengo que regalar un tiesto. Mejoraría mucho el aspecto de esta celda de clausura a la que llama despacho.

-Jet, no te he hecho venir por tus consejos sobre decoración-le informó Caitlyn-. La razón es otra, y mucho más importante, me temo.

-Usted dirá-dijo Jet cruzándose de brazos. La seriedad con la que hablaba Caitlyn no le gustaba nada, como si en cualquier momento le fuera a soltar un bombazo de noticia que lo fuera a poner todo del revés, como que habían descubierto un almacén lleno de droga a su nombre, que lo enviaban a la guerra, o que Vi estaba embarazada de su hijo imaginario y ahora tenía que casarse con ella…Tantas posibilidades…

Caitlyn se inclinó hacia Jet con ambos codos sobre la mesa. Estirando una mano, abrió uno de los cajones del escritorio, y cogió algo de su interior antes de cerrarlo. Sin dejar de mirar a Jet, tiró el objeto en cuestión sobre la mesa para que Jet lo examinara. Encarnando una ceja, Jet agarró dicho objeto, y lo miró como quien examina un insecto de curioso aspecto. Se trataba de una pieza de metal dorada de aproximadamente unos diez centímetros de largo y unos cinco de ancho. Parecía una mezcla entre un rombo y una corona, y tenía inscripciones grabadas en su superficie: unas alas en los laterales, las iniciales del departamento de policía en la parte superior, y las letras JET en la base. Se trataba de una placa de policía…con su nombre.

Jet, sin cambiar de expresión facial, miró a Caitlyn.

-Sea donde sea que la haya encontrado, no es mía-dijo Jet, dejándola de nuevo en la mesa. Caitlyn sonrió.

-No la he encontrado por ahí, he mandado que la hagan para mí. Y tienes razón, no es tuya…aún-dijo Caitlyn, agarrando la placa y sosteniéndola entre sus dedos como si pretendiera tentar a Jet. Entrecerrando los ojos, Jet estudió la expresión de Caitlyn para intentar averiguar si la agente estaba de cachondeo. Al no obtener resultados, optó por preguntarlo directamente.

-… ¿está de cachondeo?-preguntó él, desconfiado. Si Caitlyn le había llamado para lo que él empezaba a sospechar que le había llamado, entonces la sheriff estaba más tarada de lo que él pensaba. Caitlyn, sin embargo, parecía muy seria y decidida al respecto.

-Jet, tu sabes mejor que nadie cual es el verdadero estado de esta ciudad-empezó a decir la agente-. La mayoría quiere pensar que todo va bien, pero tú y yo sabemos que eso no es verdad. El mal está ahí, escondido, y se extiende cada día más a medida que se aprovecha de los más débiles y de quienes no tienen que los protejan. Los agentes de policía de Piltover velamos por la protección de estas personas, pero no siempre podemos actuar en todas partes. Necesitamos a hombres y mujeres que estén dispuestos a dar la cara, que no teman enfrentar ese mal y se preocupen por el resto de ciudadanos.- Caitlyn volvió a dejar la placa enfrente de Jet, quien se la quedó mirando como si estuviera pensando en todo lo que implicaban las palabras de la agente-. Tú eres de esa clase de personas. Te preocupas por tus hermanos y hermanas, por Hazel, por los ciudadanos de Bajo Piltover. Ellos son la razón de que hayas entrado en la Liga de Leyendas, y es admirable, no me malinterpretes. Pero aún hay algo más que puedes hacer…

-Únete a nosotros-siguió diciendo Caitlyn-. Conviértete en un ejemplo para los demás. Dales esperanza, demuéstrales que las cosas pueden mejorar. Salvarás vidas, atraparas criminales. Con tus poderes podrías hacer tanto bien… Dime, ¿qué opináis de la policía ahí abajo?

-Sinceramente, no opinamos nada porque casi nunca os vemos el pelo en Bajo Piltover. Supongo que es más fácil no ver el problema que intentar hacer algo al respecto, ¿eh?-comentó sin mucho ánimo Jet, intentando que no sonara como si estuviera acusando a Caitlyn enteramente. Tan solo lo justo y necesario.

-Te sorprendería la poca libertad que tenemos los policías en realidad. Nos vemos constantemente reprimidos por las ordenes de nuestros superiores, y rara vez podemos actuar como queremos. Yo intento que la justicia prevalezca en todas partes por igual, pero no siempre contamos con los medios o el poder suficiente para poder hacer el bien. Por eso necesitamos a gente como tú, gente especial que puede marcar la diferencia.

-Ya… ¿Y debo suponer que esta oferta se la hace a todos los criminales con poderes o habilidades sobrehumanas?-preguntó Jet con una sonrisa sarcástica en el rostro.

-No. Esto solo va para aquellos que, en mi opinión, tienen el poder de cambiar y hacer algún bien para la comunidad-explicó Caitlyn-. Lo vi en Vi el día que la conocí, del mismo modo que lo vi en ti al saber de la razón que te llevo a cometer tus crímenes. Tus poderes son importantes, si, pero es el corazón que hay detrás lo que necesito.

-Agente Caitlyn-dijo Jet con tono de sorpresa-, ¿es que acaso anda tras mi corazón?-preguntó en broma, fingiendo sentirse escandalizado. Al entender cómo se podían interpretar sus palabras, Caitlyn no pudo evitar sonreír y negar con la cabeza.

-Ya sabes a qué me refiero-dijo, serenándose de nuevo-. A ti te importa la gente de esta ciudad, y quieres lo mejor para ellos. Sé que podrías hacer mucho más que solamente luchar en el Instituto de la Guerra. Podrías ser un héroe, un héroe verdadero.- Jet tuvo que admitir que aquello cada vez le estaba sonando mejor y mejor. La idea de poder ayudar a la gente como un agente del orden, si bien sonaba extraña, tenía un cierto sentido en su cabeza.

-Es decir, resumiendo: a pesar de ser un criminal reincidente quien hará cosa de un mes se encontraba encerrado en el calabozo de esta misma comisaría, usted quiere que me convierta en agente de policía y que le ayude a proteger Piltover. ¿Es eso?- Caitlyn asintió.

-Así es. Hay un par de detalles más a cubrir, pero a grandes rasgos es eso. Así pues, ¿qué me dices?-dijo, empujando la placa hacia Jet-. ¿Lo harás?

Jet miró aquella placa y todas las promesas y responsabilidades que la acompañaban, todo el poder que escondía. Su cabeza se llenó de ideas y posibilidades. Si aceptaba aquel trato, podría empezar de nuevo como agente de policía de Piltover. Se convertiría oficialmente en el defensor de la ley que tanto había deseado para su ciudad, para su familia y amigos. Podría enfrentarse directamente a los tipos como Groyl que aún quedaban en la ciudad. Tendría a su disposición el poder de atraparlos y desbaratar sus perversos planes, de poder llevarlos ante la justicia y traer la paz a Piltover. Y no estaría solo, ya que el resto de agentes trabajarían con él para hacer posible ese sueño, el sueño de una Piltover más segura para todos. Podría hacer tantas cosas, tanto bien…Era tal y como se lo había dicho Caitlyn.

Jet sonrió. Alzando la vista, miró decidido a Caitlyn, quien al ver el fuego en su mirada ella también sonrió.

-He tomado una decisión-dijo Jet. Caitlyn asintió.

-Bien, me alegro de que te hayas decidió. Así pues, lo que tenemos que hacer ahora es…

-Mi respuesta es no-dijo él tranquilamente, cortando y a la vez sorprendiendo a Caitlyn. Esta vez, fue su turno para quedarse mirando sorprendida a Jet, preguntándose por dentro si no sería que había oído mal la respuesta de Jet-. Si, si, me ha oído bien. Le agradezco la oferta, pero me niego a unirme a usted.

-P-pero… ¡¿Por qué?! No lo entiendo. ¿Es que acaso no era esto lo que querías? Poder ayudar a los demás, ser una fuente de inspiración, poder proteger a tu familia… ¡¿Por qué dices que no?!-preguntó Caitlyn sin acabar de entender qué estaba pasando.

-La razón es muy sencilla-dijo Jet con voz calmada, algo divertido de haber podido desconcertar y alterar tanto a Caitlyn-. Verá, después de que me soltara ese discurso tan bonito, me puse a pensar en la de cosas que podría hacer una vez que aceptara la placa y me convirtiera en policía. Y, vaya sorpresa, ¡me di cuenta de que todas esas cosas ya las hago!-dijo Jet, dando una palmada-. ¿Cree que no protejo ya a la gente de mi ciudad? ¿Cree que no cuido ya de los míos? ¿Cree que no puedo enfrentarme ya a los malos y sacarlos de sus agujeros para que dejen en paz a mis amigos y a mí? ¡No necesito un pedazo de metal cosido al pecho para poder hacer lo correcto, y desde luego no necesito unirme a una pandilla de panolis como vosotros, quienes usted mismo me ha dicho que no tienen tanta libertad como desearían!-proclamó Jet, provocando que Caitlyn se molestara bastante con Jet-. Tengo poderes, tengo gente a la que proteger, y como usted misma ha indicado, tengo un corazón que desea proteger a los demás. No necesito nada más que eso para hacer lo correcto.

Al escuchar las intenciones de Jet, Caitlyn descubrió que en el fondo tenía razón. Era cierto, Jet ya era un valeroso protector de la ciudad aunque no fuera un agente de policía. Que la cosa hubiera funcionado con Vi no significaba que fuera a funcionar también con Jet, ya que muchas de sus circunstancias eran demasiado diferentes como para tratarlos de la misma manera. Aceptando su error, Caitlyn estiró la mano para agarrar de nuevo la placa, pero Jet fue más rápido.

-…aunque…-empezó a decir, observando con fingida indiferencia la placa-…eso no significa que no esté dispuesto a colaborar llegado el momento-dijo con un tono cargado de intenciones-. Por ejemplo, digamos que un día necesita mi ayuda en un caso, sea lo que sea, y resulta que en ese momento yo ando libre de tiempo. Así pues, lo único que tendría que hacer es colgarme esto del pecho-Jet lanzó la placa en el aire como si de una moneda se tratara, y la volvió a atrapar en su mano-, ir a donde tenga que ir, y hacer el trabajo. Tan sencillo como eso.- Caitlyn no lo vio del todo claro.

-Por bonito que suene, no creo que vaya a ser tan "sencillo" como lo pintas.

-Bueno, si no quiere mi ayuda…-dijo Jet, encogiéndose de hombros. Al final, Caitlyn se encontró suspirando y sonriendo con aire abatido.

-Esta bien, lo haremos a tu manera-dijo, abriendo de nuevo su cajón. De su interior, esta vez, sacó una pequeña radio negra-. Llévate esto. Está sintonizada con los canales de la policía. Llévala siempre contigo y, si necesitamos de tus habilidades, te lo haremos saber. Hasta entonces, has de saber que no puedes usar ni mostrar esa placa en público, ya que técnicamente hablando sería ilegal y podrían acusarte de usurpación y meterte en la cárcel.

-Ugh, eso es algo que prefiero evitar, muchas gracias-comentó Jet con cara de disgusto-. Será mejor que deje esto aquí, entonces-dijo, dejando la placa sobre la mesa-, y si me necesita ya me la devolverá.- Caitlyn, asintiendo, le cambio la placa a Jet por la radio, la cual fue a parar a su cinturón, donde acabó descansando sobre su cadera-. Un momento…Ya que voy a colaborar con la policía, aunque sea de manera externa… ¿No debería tener un sueldo o algo así?-preguntó él, tentativamente.

-Ni. De. Coña-dijo Caitlyn, tajante-. Lo máximo que te puedo ofrecer es acceso a la comisaría, al menos en los niveles menos restringidos, y la promesa de ser un poco más permisiva de lo normal en lo referente a los métodos que uses para proteger la ciudad. Esto no te exime de tener que cumplir las leyes, pero algo es algo.- Jet se encogió de hombros de nuevo.

-Parece razonable. ¿Apretón de manos para sellar el acuerdo?-preguntó, tendiéndole una mano a Caitlyn. Esta, con una sonrisa de satisfacción en el rostro, le estrechó la mano a Jet.

-Gracias por todo, Jet. Espero que podamos colaborar en el futuro por el bien de esta ciudad.

-Ya veremos…-dijo Jet sin mucho ánimo, si bien su sonrisa le delataba-. En fin, ¿algo más que me quiera contar, o puedo irme a casa? Tengo como a cuarenta niños y a una cuidadora que seguramente me acribillaran a preguntas en cuanto ponga un pie en el orfanato, y quisiera pasar por ello lo antes posible para quitármelo de encima.

-Nada más. Puedes irte-le dijo Caitlyn. Jet, antes de cruzar de nuevo la puerta, se despidió con un gesto de la agente, tras lo cual salió por completo del despacho.

Caitlyn se volvió a dejar caer en su butaca. Aún no tenía del todo claro si su decisión de "reclutar" a Jet sería acertada o no, por mucho que no se hubiera convertido oficialmente en agente de policía. Quería creer que conocía a fondo al chico, pero enredarse con antiguos criminales siempre era complicado, por muy inocentes que pudieran parecer. Había que tener en cuenta la opinión pública, las posibles repercusiones que podrían suceder, y las decisiones que sus superiores podrían tomar al respecto.

"En fin, a lo hecho, pecho" pensó ella, suspirando. "Yo creo que es la decisión correcta, y ya no hay vuelta de hoja. Lo cual me recuerda, aún me queda por redactar aquel informe, y luego…". Su hilo de pensamientos se vio interrumpido cuando, de fuera de su despacho, le llegó un "¡¿QUÉ!?" tan sonoro y estridente, que Caitlyn enseguida supo quién era el que había gritado, más que nada porque el dueño de dicho grito no tardó ni dos segundos en entrar a patadas en su despacho, agrietando las paredes cuando sus enormes guanteletes chocaron accidentalmente contra ellas.

-¡CAIT! ¿¡Qué significa eso de que "me he negado"!? ¿¡Porqué a él le dejáis escoger y a mí me tuvisteis que obligar!? ¿Por qué él…?-Vi se pasó aproximadamente media hora despotricando y quejándose de cada aspecto del trato al cual habían llegado Jet y ella. Caitlyn suspiró.

Maldito sea Jet y su bocaza…


Y hasta aquí el capitulo 10.

¡Fiu! Hacía mucho que no actualizaba el fic. Este capítulo ha sido complicado de escribir en el sentido de que no me ha resultado fácil escribir la parte del combate en la Grieta, ya que no quería que quedara demasiado diferente a un combate normal del Lol, pero a la vez quería que quedara bastante más realista. Ni me he molestado con los objetos. Vosotros pensad que los invocadores sabían lo que hacían, y centraos en las tortas, como hago yo.

Por otra parte, si bien me ha gustado la parte de Caitlyn con Jet, siento que el final podría haber quedado mejor. Si pasado un tiempo siento que lo puedo mejorar, lo actualizaré y dejaré una nota avisándoos, no os preocupéis.

Nos vemos en el próximo capítulo.

Chao, chao.