Disclaimer:
La serie Naruto (tanto manga como anime) son propiedad de Masashi Kishimoto. Las letras y citas incluidas en el texto son propiedad de sus respectivos autores.
Better Man pertenece a Kakashisgf, yo sólo me ocupo de la traducción. Agradezco también a la autora por su trabajo como beta reader.
Advertencias:
Clasificación M: Contenido adulto tal como lenguaje, sexo, etc.
Un Mejor Hombre
Capítulo 31
—¿Qué pasa contigo?
Sakura levantó la vista de la tabla de picar hacia su hija. —¿Qué? —Preguntó, confundida.
Sarada frunció el ceño inquisitivamente desde su lugar en la entrada a la cocina. —¿Qué pasa contigo? —Repitió. —Te ves… feliz.
Sin querer, recuerdos de Kakashi jalándola sobre él cruzaron la mente de Sakura. Inmediatamente se sonrojó y rápidamente redirigió su atención a picar los vegetales para la cena. —Soy la misma de siempre. —Replicó desdeñosamente. —Por cierto, Kakashi me dijo que te recordara que tienes que estar en el campo de entrenamiento 3 a las 8 de la mañana.
—Sí, lo recuerdo… él es quien no va a estar ahí a tiempo. —Sarada gruñó.
—¿Quién sabe? —Sakura canturreó, tomando una zanahoria. —Tal vez lo hará mañana. —Estaba determinada a mantener a su hija lo suficientemente distraída para que no continuara con su línea original del cuestionamiento… incluso si eso significaba mantenerla hablando sobre el hombre que tendía a prenderle fuego a sus mejillas simplemente por aparecer en sus pensamientos
Por suerte, pareció morder el anzuelo, Sarada resopló. —Realmente no crees que lo hará, ¿no, Mamá?
Sakura se encogió de hombros. —Nunca sabes. —Una vez decidimos ir una hora tarde –porque, ¿Cómo lo sabría?, pensamos-, y de alguna forma ya estaba ahí cuando llegamos al campo de entrenamiento. No sabemos cuánto tiempo en realidad estuvo esperando, pero tuvimos que correr una vuelta extra por cada cinco minutos de retraso… —Frunció el ceño ante el recuerdo. —Sádico… —Agregó rápidamente.
—Me pregunto… —Sarada comenzó, reclinándose contra la barra cerca del fregadero. —Tal vez él tenía algún tipo de rastrearlos cuando aparecieran en el campo, y si no estaban ahí a tiempo, él lo sabría y luego estaría ahí antes que ustedes. —Se detuvo. —Quiero decir, él pudo haber estado ahí observando todo el tiempo, pero parece que es demasiado perezoso para eso…
—Lo es. —Sakura asintió, demasiada intrigada por la idea de su hija como para corregirla por llamar al viejo Hokage 'perezoso'. —Pudo haber tenido uno de los perros observando. —Propuso, echando la zanahoria picada y otros vegetales dentro del sartén en la estufa y encendiendo la llama.
Sarada hizo un sonido de acuerdo. —¿Crees que él me esté rastreando también?
Sakura movió los vegetales mientras pensaba. —Técnicamente, no sabemos si él de hecho tiene un método de rastreo… pudo haber sido sólo coincidencia que él estaba temprano ese día en particular…
Aunque, incluso mientras las palabras dejaban su boca, Sakura las descartó por ser altamente improbables, y el brusco "No creo" de Sarada tras de ella indicaba que su hija sentía lo mismo.
—Bueno, supongo que planeas probarlo llegando tarde… —Sakura adivinó, luego miró por encima del hombro para atrapar a Sarada asintiendo con la cabeza. —En ese caso, vas a necesitar algún tipo de vigilancia de tu parte.
—…Pero Kakashi-sama sabrá si intento espiarlo… —Sarada dijo. —Él es demasiado bueno… incluso si es un perezoso.
—Se dará cuenta, es cierto… y no deberías hablar así de tus mayores. —Sakura le regañó, volteando los vegetales en la sartén.
—Sí, mamá. —Sarada replicó obedientemente. — ¿… Pero qué puedo hacer si no puedo espiarlo?
—Podrías tener a alguien más espiando por ti. —Sakura sugirió.
Sarada aparentemente había contemplado esa opción, porque su respuesta fue inmediata. —Todos los adultos están muy ocupados, serías demasiado obvia incluso si no estás ocupada, y no quiero pedírselo a los chicos.
Sakura bajó el fuego y colocó dos filetes de pescado que había comprado dentro de otro sartén. —¿Por qué no quieres pedírselo a los chicos? Son tus compañeros de equipo… —Preguntó, encendiendo la llama en un segundo quemador.
La voz de Sarada fue más baja. —No quiero que ellos sepan…
Sakura dejó la sartén en el quemador y dejó que el pescado se cocinara mientras veía a su hija. —¿Sobre qué?
—El entrenamiento. —Sarada replicó, los ojos en el suelo.
—¿Por qué no?
La chica morena se puso nerviosa y mantuvo su mirada en el suelo. —No quiero que lo arruinen. —Dijo finalmente.
Sakura frunció el ceño. —¿Cómo lo arruinarían?
Su hija levantó brevemente la mirada antes de hacer la cabeza a un lado. —Me gusta que sólo seamos Kakashi-sama y yo… —Admitió, el más débil sonrojo cepillando sus mejillas.
Golpeada por la posibilidad de que Sarada tuviera un crush por Kakashi, Sakura tragó con fuerza. Eso sería incómodo… no que pudiera culpar a su hija. —Ah… ya veo. —Murmuró, sonrojándose ligeramente ella misma.
—¡No es así, Mamá! —Sarada corrigió con rapidez, claramente entendiendo lo que su madre estaba pensando. —Quiero decir, él está bien, supongo… para ser un viejo… —Su sonrojo se profundizó.
—Él no es tan viejo… —Sakura se opuso defensivamente.
—Le dices 'Jiji' todo el tiempo. —Sarada apuntó.
—Sólo me burlo de él. —Sakura replicó, girándose para checar el pescado.
—Como sea… no es de esa forma. —Sarada suspiró. —Es sólo… agradable, supongo. Ser entrenada así… como el tonto de Boruto y Naruto-oji-sama.
De pronto Sakura se encontró a sí misma queriendo abrazar a Kakashi con tanta fuerza que apenas pudiera respirar… cuales fueran sus razones, él estaba proveyendo a su hija con algo invaluable, algo que se había estado perdiendo en su vida por mucho tiempo. No era una verdadera relación padre e hija, por supuesto, pero era mucho más de lo que Sasuke estaba ofreciendo.
Sasuke realmente debería haberse quedado en casa…
Sintiéndose tanto desanimada por la ausencia de Sasuke y cálida y confusa sobre Kakashi, Sakura deslizó cada filete en un plato y vertió los vegetales antes de apagar los quemadores.
—Supongo que podría prestarte a Katsuyu. —Dijo, dándole a su hija un plato. Ambas hicieron su camino al comedor.
—Eso podría funcionar… —Sarada agregó lentamente. —Ella podría tener un ojo en el campo de entrenamiento.
—Mmhm… podrías tenerla en varios lugares… pequeñas versiones, por lo que será menos probable que se dé cuenta. —Sakura recomendó. —Y él no esperaría demasiado para mostrarse; si él está rastreándote de alguna forma, estoy segura que te castigará por llegar tarde.
—Sí, él esperará tal vez quince minutos… tres vueltas no son tan malas. —Sarada estuvo de acuerdo, luego tomó un bocado de su pescado.
—Aunque, tal vez no serás capaz de darte cuenta cómo él está rastreándote. —Sakura le advirtió. —Él es habilidoso… y muy suspicaz.
Sarada asintió, y Sakura sonrió. —Sin embargo, sería muy divertido poner una en él…
—Sí… —Su hija dijo, regresando la sonrisa con una propia antes de que las dos comenzaran a reírse traviesamente.
La siguiente mañana encontró diminutas Katsuyu estacionadas alrededor del campo de entrenamiento, y una fuera de la ventana del apartamento de Kakashi, una por su puerta, y algunas en el cenotafio. Una más se quedó con Sarada en la casa, lista para notificarle si alguna de las otras Katsuyu veían algo o si el Ninja que Copia se mostraba antes.
A las 8:10, Sarada hizo su camino al campo de entrenamiento, llegando justo antes de las 8:15. Katsuyu no habían reportado nada, así que la genin decidió descansar en las faldas del campo por un poquito más.
A las 8:15 exactamente, una voz familiar sonó desde el árbol sobre ella.
—Llegas tarde, Sarada-chan… —Kakashi anunció, saltando para aterrizar en frente de ella.
Sarada se le quedó viendo, la boca abierta. —Tú- cómo… —Tartamudeó. Luego, la sorpresa desvaneciéndose, ella apuntó un dedo a él. —¿Por qué está a tiempo? —Preguntó acusadoramente.
El ninja enmascarado parecía confuso. —Le dije a tu madre que te recordara que íbamos a encontrarnos a las 8… —Dijo.
Sarada parpadeó. Kakashi inclinó la cabeza ligeramente, su expresión pura inocencia. —Lo odio. —Murmuró finalmente.
—Eso no es muy amable, Sarada-chan. Creo que has estado escuchando a tu madre demasiado. —Kakashi replicó, frunciendo el ceño.
—¿No se supone que escuche a mi madre? —La chica morena replicó.
—No si está diciendo esas crueles cosas sobre gente amable que está tomando tiempo de su día para enseñarte jutsu nuevos…
Sarada le miró de malas por su tono disparador de culpa y sus ojos de cachorro antes de ablandarse. —Bien… no lo odio. —Gruñó.
—¡Eso es grandioso de oír! —Kakashi dijo, sonriendo esa sonrisa que entrecerraba sus ojos. —Me debes una vuelta por cada minuto que llegaste tarde.
—Pero- ¡Eso no es justo! —Sarada exclamó. —¡Mamá dijo que les hizo correr una vuelta por cada cinco minutos!
Kakashi se encogió de hombros. —Estaba sintiéndome generoso ese día.
Sarada le miró con incredulidad. —Ella estaba en lo correcto. —Dijo. —Es un sádico…
Kakashi se detuvo antes de responder. —Bueno, ellos no intentaron ponerme una trampa… —Él le miró significativamente.
—¿Por-? —Sarada comenzó, sonrojándose.
Kakashi checó su muñeca desnuda de algún reloj. —Mejor comienzas esas vueltas si quieres tener algo de tiempo para que te enseñe algo hoy…
Sarada gruñó y caminó hacia el límite del campo. —Realmente usted no me gusta. —Murmuró bajo su aliento antes de moverse en un lento trote.
—No deberías culpar a otras personas por tus propios errores, Sarada-chan. —Kakashi gritó detrás de ella, una sonrisa jalando las esquinas de su boca. Él la escuchó gruñir de nuevo mientras aceleraba su paso.
Cuando Sakura llegó a casa esa noche, se encontró con una enfurruñada Sarada, el chakra de Kakashi en su cocina y el olor de la comida.
—¿Qué está sucediendo? —Preguntó a la chica con el ceño fruncido sentada en su sofá.
—Dijo que probablemente llegarías tarde porque tenías una nueva cosa en el laboratorio, así que él haría la cena para que tú no tuvieras que hacerlo. —Sarada reportó gruñonamente. —Y además supuestamente se siente un poquito mal por hacerme correr quince vueltas… pero no estoy segura de sí le creo.
Haciendo de lado la pegajosa sensación en su estómago por cuán bien le conocía y que él estaba cocinando para ellas, Sakura se sacó los zapatos y entró a la sala. —¿Quince vueltas? —Preguntó. —¿Te hizo correr una vuelta por cada minuto que estuviste tarde?
Antes de que su hija pudiera replicar, Kakashi asomó la cabeza fuera de la cocina. —Sí. —Dijo, haciendo contacto visual con Sakura. —Y no creas que no sé sobre tu rol en el plan…
Se sonrojó ante su ceja alzada, y sus ojos se oscurecieron mientras parpadeaban hacia sus labios, pero él retrocedió detrás de la esquina sin decir otra cosa. Sakura estaba agradecida de que Sarada estaba encarando la dirección opuesta al irritante hombre de cabello plateado.
Luego de controlar su sonrojo, Sakura suspiró. —Será mejor que haga las paces. —Dijo. —Ya que está cocinando para nosotros.
Sarada no respondió, así que Sakura se detuvo para acariciarle afectivamente en la cabeza. —¿Al menos te enseñó algo luego de todas esas vueltas? —Preguntó.
—Sí… Housenka no Jutsu. —Sarada admitió disgustada. —Pero todavía no he sido capaz de hacerlo funcionar.
Sakura sacudió el cabello de su hija. —Estoy segura de que lo conseguirás… probablemente estabas cansada; es difícil amoldar tu chakra propiamente cuando estás cansada.
Sarada quitó su mano. —Sí… ¿Y eso de quién era culpa?
—Tuya. —Vino la replica desde la cocina.
—Bueno… no tenía que ser así de cruel. —La chica morena se quejó, cruzándose de brazos.
—De acuerdo, es suficiente. —Sakura interrumpió. —Mientras su castigo particular puede haber sido un poco extremo… —Ella miró de mala gana en dirección del Ninja que Copia, aunque no podía verlo. —Y tal vez yo te haya animado… tú llegaste tarde, y tú intentaste ponerle una trampa, así que no más lloriqueo.
—Bien. —Sarada se mostró de acuerdo malhumorada.
—Bien. —Sakura replicó, luego caminó hacia la cocina, donde ella encontró a Kakashi en la tabla de picar, rebanando champiñones.
—Nunca deja de asombrarme que realmente puedas cocinar. —Comentó, acercándose a pararse junto a él. Ella metió un champiñón en su boca y movió la mano para tomar otro.
Sin quitar los ojos de la tabla, su mano le atrapó la muñeca antes de que pudiera robar el hongo. El calor de sus desnudos dedos tenía su piel cosquilleando, y rápidamente alejó el brazo, mirando su perfil. Ella vio su boca levantarse en una pequeña sonrisa mientras él la veía por el rabillo del ojo, y el calor se extendió desde la muñeca hacia su pecho.
—No es como si pudiera vivir con comida para llevar mi vida entera. —Dijo.
—Quiero decir, podrías… —Anotó, intentando robar un champiñón sin que él se diera cuenta.
—¿Y arriesgarme a perder esta juvenil figura? Yo creo que no. —Kakashi respondió, su mano una vez más moviéndose para detener la de ella.
Sakura no pudo evitar que la imagen de su duro pecho y tonificado abdomen saltara en su cabeza. —Difícilmente la llamaría 'juvenil figura'. —Dijo sin pensar, deslizando la muñeca fuera de su agarre.
Sonriendo, Kakashi detuvo sus cortes. —¿Es eso? —Se burló.
Sakura, sonrojada, consiguió una media sonrisa burlona. —Sí. —Agregó. —Eres demasiado viejo para tener una figura juvenil, Jiji.
En respuesta, Kakashi estiró el brazo detrás de ella para tomar el daikon del otro lado, jalándola en un medio abrazo en el proceso. —Sin embargo, no creo que eso sea lo que piensas, Sakura-chan… —Murmuró oscuramente contra su oreja.
Ella tembló por la corriente de deseo que le atravesó y comenzó a inclinarse ligeramente contra él antes de que ella volvieran en sí y recordó que su hija estaba en la habitación contigua y podría fácilmente entrar en cualquier momento.
—¡No hagas cosas como esa! —Siseó silenciosamente, tomando un champiñón y caminando para echar un vistazo a la arrocera, sus mejillas en un vibrante tono de rojo y su espalda todavía ardiendo donde él le había tocado.
—No sé de qué estás hablando. —Kakashi dijo, cortando el rábano.
—Eres imposible. —Resopló.
—Eso has dicho. —Replicó, sonando completamente despreocupado.
Ella le frunció el ceño y abrió el gabinete para sacar tres platos. —Si no estuvieras haciendo la cena, te enviaría volando a través de la puerta justo ahora. —Gruñó.
—Eso no sería un buen ejemplo para Sarada-chan… —Kakashi canturreó.
—Te odio. —Gruñó, dejando la cocina para poner la mesa.
Lo que tú de hecho odias es la forma en que él puede hacerte perder la cabeza con tanta facilidad, Sakura Interna observó.
Sí, sí, Sakura replicó, pero sabía que era cierto. Este hombre le hacía perder el control –de su mente, de su cuerpo… todo.
Y la peor parte era que a ella le gustaba… así de riesgoso y estúpido como era, a ella le gustaba…
Después, en la mesa, Kakashi le preguntó si había sido capaz de examinar la muestra de césped ese día.
Sakura asintió, luego tragó la comida que había estado masticando. —Sí, pero las muestras eran demasiado pequeñas para mí como para desarrollar un antídoto completo. Necesito más. —Replicó, su voz expresando la decepción que estaba sintiendo.
—Estoy seguro de que Naruto aprobaría una misión de búsqueda por más muestras si eso significa que serías capaz de hacer algo que podría salvar vidas. —Kakashi dijo.
—Sí, pero ya no tomo misiones… Sabes eso. —Sakura le recordó con reproche.
Kakashi miró a la todavía malhumorada genin sentada a su derecha, luego puso los ojos de nuevo en Sakura. —Sarada-chan es lo suficientemente mayor para quedarse en casa ella sola. —Apuntó. —Además, probablemente sería una misión de dos o tres días.
Sakura parecía no convencida.
—O ella podría ir también a la misión. —Sugirió.
Ante eso, las orejas de Sarada se levantaron, y Sakura se detuvo, sosteniendo sus palillos encima de su plato.
—Eso sería cool, Mamá… ir a una misión juntas… —Sarada dijo, el comienzo de una sonrisa en sus labios.
Kakashi observó a la de cabello rosa considerar la idea y robó algunos bocados de comida mientras su hija estaba distraída.
—Eso podría funcionar… —Sakura admitió finalmente. —Mientras no tengas ninguna misión agendada con tu equipo.
La cara de Sarada se rompió en una sonrisa completa. —¡Checaré mañana!
Sakura suspiró mientras sumergía un plato sucio dentro del agua en el fregadero. Kakashi estaba revoloteando cerca; luego de que ella insistiera en lavar los platos ya que él había hecho la cena, él insistió en secarlos.
Por su parte, Sarada había ido a la cama (pero no sin antes de murmurar algo sobre sádicos ex Hokages haciendo su trabajo demasiado difícil).
—¿De verdad crees que es una buena idea, ir de misión con Sarada? —Sakura preguntó, tendiéndole un plato limpio. —Sé que es tiempo de paz, pero podría ser todavía peligroso, y quién sabe cuán oxidada estoy…
Kakashi le dio una media sonrisa cariñosa. —Basado en la forma en que conseguiste derrotar a dos de mis clones con tus clones y luego derrotarme por romper mi clavícula, yo diría que probablemente no necesitas preocuparte por estar oxidada.
Ella levantó una ceja burlona. —Pero, ¿De verdad puedes juzgar mi preparación basado en el hecho de que vencí a un viejo en un encuentro amistoso? —Ella le mostró la lengua antes de girarse de nuevo al fregadero.
Un segundo después, ella sintió su mano en su espalda baja y la tibieza de su cuerpo a su costado. Ella se puso rígida, sus manos deteniendo su movimiento en la jabonosa agua.
—No deberías enseñarle la lengua a un hombre que ya ha tenido un tiempo difícil no tomándote justo aquí… contra el fregadero… o en la barra… o inclinada contra la mesa… —Habló lentamente contra su oreja mientras él se movió para pararse directamente detrás de ella y descansó una mano a cada lado de su cintura.
Se paró cada vez más cerca hasta que ella pudo sentirlo presionado contra su espalda, luego agachó la cabeza para lamer la base de su cuello. Inconscientemente, ella inclinó la cabeza hacia un lado para darle un mejor acceso, y él tomó ventaja, arrastrando la lengua de su cuello hacia su oreja, deteniéndose para dejar besos abiertos de tanto en tanto y acercándola contra su cuerpo.
Ella no pudo contener el pequeño gemido que escapó de su boca mientras una de sus manos se movía de su lugar en su costado hacia alrededor de su estómago y luego bajar hasta que estaba justo encima en el espacio entre sus piernas. Al mismo tiempo, su otra mano subió hacia uno de sus pechos y lo acunó cuidadosamente. Ella podía sentir su creciente erección contra su espalda baja, y sólo la puso más caliente.
—Ka-Kakashi… no aquí. —Dijo silenciosamente, jadeante con deseo. Cómo siempre parecía poder hacerle esto… reducirla a arcilla… sospechaba que nunca lo sabría.
…Pero sí sabía que esta era la casa que ella compartía con Sasuke, y sabía que su hija estaba dormida en esa casa, no muy lejos de la cocina.
Nunca se perdonaría a sí misma si traía su pecado al interior del hogar de su familia… suficientemente malo que estuviera sucediendo en primer lugar, sin embargo sentía que hacer cualquier cosa en su casa sería la última traición, la última violación.
Y ella nunca, jamás se perdonaría a sí misma si su hija atrapaba a su madre siendo infiel a su padre.
Así que estaba agradecida cuando Kakashi sólo murmuró. —Lo sé. —Y luego retrocedió.
Hubo un breve momento de silencio antes de que hablara de nuevo, su voz normal mientras levantaba el plato mojado que ella le había tendido antes y lo secaba. —Sí, creo que es una buena idea… te dará la oportunidad de unirte con tu hija en una forma diferente. —Dijo. —Y no, no creo que tengas nada de qué preocuparte en cuanto a estar oxidada, pero si te hiciera sentir más cómoda, estaría feliz de acompañarte como respaldo. Soy, después de todo, un retirado con muy pocas obligaciones; puedo tomarme el tiempo.
La verdad fuera dicha, Sakura estaba un poco irritada de que él parecía ser capaz de salir de la neblina de deseo tan rápidamente, pero sabía que era lo mejor, y su oferta de ir también era interesante… ella se sentiría más segura con él ahí, aunque no estaba segura si se sentiría más cómoda…
Aunque, podría ser una oportunidad de conseguir una mejor idea que lo que podría ofrecer un puñado de cenas con respecto a la dinámica de los tres –Sakura, Sarada y Kakashi- sería…
—De acuerdo. —Respondió finalmente. —Creo que deberías venir también.
N/A: Siento la espera por este capítulo y es un poquito de mierda; esta tos parece no querer irse... terminé una ronda de antibióticos, que limpió la infección sinusal pero no hizo nada por la tos, así que todavía estaba sintiéndome horrible esta semana. Además, estuve organizando una fiesta de Halloween, que requirió un montón de tiempo de preparación.
Como sea, gracias como siempre por leer, y gracias especiales a quienes me han dejado comentarios... Daré mi mayor esfuerzo para responder sus reviews esta semana.
¡Hasta la siguiente semana!
Notas de la traductora:
¡Hola a todos!
Como siempre, gracias infinitas por seguir leyendo. Estoy pasando por un mal rato, así que sólo diré eso. Revisaré más tarde el capítulo porque seguro tiene muchos dedazos, pero no tengo la cabeza para leer de nuevo.
Trataré de responder el lunes los comentarios que me faltan.
Isabel: ¡Hola de nuevo! No sé si este capítulo te gustará, también es uno de transición, pero pronto tendremos un poquito de acción. Agradezco que continúes leyendo :D ¡Un abrazo!
Espero que pasen un bonito fin de semana y, en serio, gracias por continuar aquí.
