Disclaimer:
La serie Naruto (tanto manga como anime) son propiedad de Masashi Kishimoto. Las letras y citas incluidas en el texto son propiedad de sus respectivos autores.
Better Man pertenece a Kakashisgf, yo sólo me ocupo de la traducción. Agradezco también a la autora por su trabajo como beta reader.
Advertencias:
Clasificación M: Contenido adulto tal como lenguaje, sexo, etc.
Un Mejor Hombre
Capítulo 35
—Kakashi… —Sakura gimoteó mientras salía de su dormitorio, donde ella había estado cambiándose de vuelta a su ropa de la noche anterior. —¿De verdad no tienes un cepillo? Mi cabello parece un nido de ratas, no puedo estar en público así…
Kakashi estaba extendido en su sofá, releyendo Icha Icha Tactics por… bien, él realmente no tenía idea de cuántas veces había leído el libro. Un número no saludable, sin duda…
Él retiró la mirada de su novela para encontrar a Sakura de pie a unos metros lejos de la puerta de su dormitorio, jugueteando con su cabello. La verdad fuera dicha, se veía un poco como si hubiera estado en un alboroto…
Sonrió presumido por saber que él había sido el que había hecho el alboroto…
—Bien. —Él dijo, cerrando el libro y dejándolo en la mesa de café antes de cruzar los brazos detrás de la cabeza y descansar en ellos. —Podría prestarte el que uso con Pakkun y los chicos…
Sakura se le quedó viendo como si acabara de anunciar que iba a dejar de usar la máscara.
—Espera un minuto… —Frunció el ceño. —¿Estás diciendo que cepillas a tus perros pero no tu propio cabello? —Medio segundo después, sacudió la cabeza. —Olvídalo. No debería sorprenderme.
Kakashi sólo levantó una esquina de su boca en una media sonrisa presumida. —¿Por qué meterse con la perfección? —Él se encogió de hombros.
Ella le dirigió una mirada plana.
Su media sonrisa se suavizó, se levantó y caminó hacia ella. Cuando se levantó frente a ella, él estudió su cabello por un momento, luego lo arregló con los dedos.
—No te preocupes…—Él dijo, su voz tranquilizadora. —Ahora sólo te ves como si hubieras tenido sexo grandioso toda la mañana.
Y la sonrisa presumida regresó.
Gruñendo, Sakura se sacó su mano de la cabeza, pero él usó sus famosos y rápidos reflejos para deslizarse alrededor de su brazo y alisarle el cabello nuevamente.
Satisfecho con su trabajo, él le dio una sonrisa con los ojos entrecerrados.
—¡Kakashi! —Ella protestó, intentando deshacerlo. Finalmente, suspiró, rindiéndose. —Probablemente debería usar Shunshin no Jutsu…
Kakashi se río, completamente impenitente y altamente divertido por la malhumorada expresión en su rostro.
Sakura le miró de malas.
Ignorando esa mirada, él deslizó un brazo alrededor de su cintura con una sonrisa y tiró de ella para besarla antes de que tuviera tiempo de reaccionar.
Para su molestia, ella se derritió inmediatamente en su abrazo, dejando que sus brazos envolvieran su cuello y abrazándole cerca de su cuerpo.
Luego de un minuto, ella apartó la boca de la de él, mordiendo cuidadosamente el labio de su amante en el proceso. —Eres imposible. —Ella refunfuñó.
—Lo sé. —Replicó alegremente.
Ella no pudo evitar el sacudir la cabeza afectuosamente hacia él. —Como sea, ¿Por qué no te pasas por la casa alrededor de las seis? —Ella propuso. —Sarada debería estar de vuelta para entonces, y podemos preparar la misión de mañana.
Él le dio una mirada que decía: Seguro, iré, pero no será a las seis… mwahahahaha.
Sakura dejó salir un largo suspiro. —Si estás a tiempo, te haré la cena. —Prometió. Realmente… ¿Tenía que sobornar a un hombre de 44 años?
Kakashi levantó una ceja, considerándolo. —Hm… De acuerdo, pero sólo si le dices a Sarada-chan que se suponía que tenía que estar ahí a las 4.
Sakura se apretó el puente de la nariz. —Eres ridículo.
Él se hizo el inocente. —¿Qué? Tengo una reputación que proteger…
—Sí, una muy que dudosa…
Kakashi sonrió, claramente complacido con él mismo, y ella no pudo evitar que sus labios se curvaran en respuesta. —De acuerdo, te veré a las seis entonces. —Confirmó.
Él asintió, luego la besó de nuevo por un largo minuto, separándose eventualmente y acariciándole la mejilla con el pulgar. El corazón de ella ardió por el calor en su mirada. —Te veo después. Sakura-chan. —Susurró.
Sin aliento y sonrojada, Sakura salió con un poof de su apartamento.
—¡Llegas tarde! —Sakura escuchó a su hija gritar desde la sala de estar mientras la puerta principal se abría.
—Ah, bien, verás… —Vino la familiar voz profunda que inundaba su interior con felicidad culpable. —Estaba comprando un cepillo… ¿Sabes que hay demasiados tipos?
Las mejillas de Sakura se sonrojaron mientras echaba un vistazo a la olla en la estufa. ¿Era esa una de sus tontas excusas, o él realmente había salido a comprar un cepillo? Si lo hizo, ¿Qué significaba eso?
Intentó no conmoverse por el pensamiento de que tal vez había conseguido uno para ella… especialmente porque, en primer lugar, ella no debería necesitar un cepillo en su apartamento… mientras la conversación continuaba en la otra habitación.
—No se ofenda, Kakashi-sama. —Sarada comentó. —Pero no parece que haya usado un cepillo en su vida…
El hombre de cabello plateado suspiró profundamente. —Tal vez tengo el de tipo incorrecto… —Él sonó abatido.
Su hija se río. —Tal vez Mamá podría ayudarlo a escoger uno… —Se detuvo. —Aunque se vería muy raro con el cabello normal…
—Hmm… eso es probablemente cierto… —Kakashi se mostró de acuerdo luego de un minuto. —Tal vez debería quedarme con lo habitual.
—Sí. —Sarada dijo. —Probablemente será lo mejor.
Un par de minutos después, Sakura sintió el calor del cuerpo de Kakashi cerca de su espalda.
—¿Curry? —Preguntó mientras echaba un vistazo por encima de su hombro.
Su cuerpo tembló placenteramente por su proximidad, pero ella frunció el ceño de cualquier modo. Preocupada de que tal vez Sarada pudiera entrar, estaba a punto de regañarlo por pararse muy de cerca, incluso aunque él no estaba tocándola, cuando se dio cuenta que él había hecho lo mismo antes de que empezaran a dormir juntos, así que sólo suspiró y se preguntó cuándo exactamente su relación había comenzado a borrar la línea entre burla amistosa y flirteo.
Repentinamente ella no estaba tan segura de sí ellos habían sido siempre platónicos como había pensado, porque dudaba que él hubiera hecho algo así con Naruto o Sasuke.
Por suerte, Kakashi retrocedió para inclinarse contra la barra a su lado antes de que ella pudiera ahondar demasiado en la inquietante idea.
—Tengo que admitir… —Él comenzó. —Esperaba que tu cabello aún estuviera despeinado…
Ella giró la cabeza hacia él, sus ojos entrecerrados. —No tengo idea de qué estás hablando. —Respondió, tomando una frase de su propio repertorio.
—Mm. —Replicó, jugueteando con un cuchillo que había dejado encima de la tabla de picar. —Tendré que recordarte que… es un muy… atractivo look… —Él levantó la mirada para encontrarla de ella, sus oscuros ojos tanto burlones como acalorados al mismo tiempo.
No pudo suprimir un sonrojo, pero de cualquier forma le frunció el ceño. —Bueno, no lo verás pronto. —Dijo enfáticamente.
Él levantó una ceja traviesa. —¿Pero lo conseguiré algún día? —Ella podía ver la esquina de su boca torcerse en el comienzo de una sonrisa.
—No deberías… —Ella gruñó, regresando su atención a la olla.
—Eso es probablemente cierto. —Él asintió. —…Pero quiero…
Su voz se había hecho más grave mientras él hablaba, y ella sintió un subidón de deseo flotar a través de su cuerpo ante su admisión, pensamientos de todas las formas en que él podría arruinar su cabello flotando alrededor de su mente con la ayuda de Sakura Interna.
Ella suspiró. —¿Checarías el arroz?
—Seguro. —Dijo, empujándose lejos de la barra y caminando hacia la arrocera.
—Sarada. —Sakura gritó hacia la sala de estar. —Ven a poner la mesa, por favor. —Y luego, en un susurro, ordenó a Kakashi que se comportara.
—Por supuesto. —Accedió fácilmente, y podía sentir su sonrisa traviesa detrás de ella. Sakura puso los ojos en blanco.
Después de que comieron y retiraron los platos de la mesa, Sakura tendió un mapa.
—De acuerdo, esta es la ruta aproximada que los chuunin tomaron. —Dijo, trazando el camino con los dedos mientras Kakashi y Sarada observaban. —Nos tomará cerca de un día llegar ahí, así que probablemente deberíamos viajar mañana y luego levantar el campamento; podemos comenzar la búsqueda al día siguiente.
Kakashi asintió. —Ya que sabemos que el pasto puede penetrar nuestras sandalias regulares, recogí un par de botas con suela de acero para cada uno de la armería. Aunque son algo pesadas, así que no tenemos que usarlas hasta que estemos cerca de Kusa.
—Voy a llevar el antídoto parcial que he sido capaz de crear también, sólo por si acaso. —Sakura apuntó. —No neutralizará por completo el veneno, pero con suerte nos dará el tiempo suficiente para que pueda desarrollar un antídoto completo. —Su expresión se volvió preocupada. —Sarada, tal vez no deberías venir después de todo… incluso con las botas, sigue siendo peligroso.
Su hija se cruzó de brazos con determinación. —Seré cuidadosa, lo prometo.
Kakashi apretó la mano de Sakura. —Sakura, estará bien. Los dos estaremos ahí, y dudo que esta sea la misión más arriesgada que ella tendrá. No es Zabuza. —Él sonrió.
Deslizando discretamente la mano lejos de la de él, rápidamente miró a la chica morena a su lado, preocupada que tal vez hubiera notado el gesto de Kakashi. Afortunadamente, parecía que su hija no lo había visto… o no había pensado nada si lo había visto. Suspirando, Sakura cedió. —De acuerdo, está bien, pero tienes que hacer todo lo que digamos… sin vagar tú sola. —Ella le dio a la chica una mirada severa.
Sarada se paró derecha, su cara el rostro de la seriedad. —Sí, Mamá. —Ella dijo.
—De acuerdo, si todos estamos de acuerdo entonces, veámonos en las puertas a las 8 de la mañana. —Sakura dijo, luego picó a Kakashi en el brazo. —Y tú… no llegues tarde.
Él le entrecerró los ojos, luego le despeinó el cabello. —¡Por supuesto, Sakura-chan!
Tanto madre e hija suspiraron. Sabían qué significaba eso…
Aproximadamente a las 8:30 de la siguiente mañana, Kakashi llegó a las puertas para encontrar a dos malhumoradas compañeras de equipo.
—Bueno, al menos llegaste sólo media hora tarde, supongo. —Sakura gruñó, levantando su mochila.
—No es mi culpa… En mi camino aquí, me tropecé con una orden de niños de la Academia que me rodearon para intentar quitarme la máscara. —El hombre de cabello plateado explicó, luego frunció el ceño. —Los niños de estos días no respetan…
Sakura se le quedó viendo sin expresión. —¿Te das cuenta que acabas de sonar como un irritable anciano?
Sarada cubrió una sonrisa con la mano.
—Sonar como uno y ser uno son cosas completamente diferentes. —Kakashi esnifó.
—Mhmm. —Sakura replicó falsamente.
—Vamos, ustedes. —Sarada interrumpió. —Ambos son viejos… Sólo vayámonos.
Ella cruzó las puertas mientras Kakashi y Sakura sofocaron risitas. —Sarada-chan, no deberías referirte así a tu madre. —Kakashi le regañó finalmente, siguiendo a la chica.
—Y no deberías hablar así del Hokage tampoco. —Sakura agregó con reproche, caminando junto a él.
—Está bien, de acuerdo. —Sarada suspiró sin darse vuelta. —Lo siento. —Luego, en voz baja, agregó. —Aunque es cierto…
—Por eso, tendrás la primera vigilancia, Sarada-chan. —Kakashi dijo.
—¿Qué? ¡Ni siquiera dije nada! —Protestó, volteando a su alrededor para verlo.
Él le devolvió la mirada constantemente hasta que ella se sonrojó y suspiró, con los ojos en suelo. —Bien…
Cuando llegaron a un punto adecuado a unos tres kilómetros de la frontera, los tres ninjas se detuvieron por la noche, y Kakashi y Sarada establecieron el perímetro mientras Sakura reunió madera para la fogata.
Luego de destrozar las esperanzas y sueños de su hija haciéndola iniciar la fogata normalmente (como opuesto a una vía el Katon no Jutsu que Kakashi le había enseñado a la chica), Sakura preparó una cena simple para el equipo con los suministros que habían llevado.
Mientras la oscuridad caía y se sentaban alrededor de la fogata, comiendo, Sarada pidió a Kakashi que le contara otra historia sobre su madre. —Ella apenas habla de cuando tenía mi edad… no es divertido. —La genin se quejó.
Kakashi se rió. —Bueno, supongo que está la primera vez que me derrotó en un combate… —Él dijo pensativamente.
—¿Mamá lo venció en una pelea? —Sarada preguntó, sorprendida.
—Dos veces, de hecho. —Kakashi admitió, sonriendo su típica sonrisa a la chica morena pero dejándola suavizarse en algo que hizo el corazón de Sakura latir con fuerza cuando sus ojos se movieron hacia donde ella estaba sentada.
Sarada miró de Kakashi a Sakura, su ceño comenzando a fruncirse. —¿Cómo te venció Mamá cuando era una genin?
Kakashi regresó su mirada de vuelta a Sarada. —No lo hizo… me venció cuando era una chuunin. —Corrigió, dejando su tazón vacío en el pasto antes de estrechar una de sus piernas y descansar el brazo en la rodilla de la otra. —Destruyó el campo de entrenamiento con un solo puñetazo cuando descubrió que me había metido debajo de ella… Nunca había visto algo así. —Su boca se curvó con cariño ante el recuerdo. —…Fue un poco terrorífico, de hecho…
Sarada miró a su madre con un nuevo respeto.
—Aunque la primera vez fue con Naruto. —Kakashi continuó. —Y técnicamente me ganaron engañándome… —Él se encogió de hombros. —Pero los trucos también son armas como los puños para los ninjas, así que.
—¿Qué hicieron? —Sarada preguntó con curiosidad.
El hombre de cabello plateado se detuvo, levantando la mirada. —Bien. —Replicó luego de un minuto. —Me amenazaron con arruinar el final de la nueva novela Icha Icha que Naruto me trajo, así que me cubrí los oídos y cerré los ojos, y ellos robaron los cascabeles.
Sarada suspiró y puso los ojos en blanco, claramente no impresionada. —Oh, demonios. —Creí que iba a contarme que ella hizo algo realmente asombroso, no que tomó ventaja de su obsesión. Eso es penoso.
Kakashi tosió, en algún lugar entre divertido e inseguro, y Sakura frunció el ceño a su hija. —Sarada, no eres muy respetuosa con ninguno de nosotros.
—Bueno, Sakura-chan, ella tiene algo de razón. —Kakashi aceptó. —Fue una derrota bastante penosa de mi parte. Pero, Sarada-chan… —Agregó, haciendo contacto visual con la más joven de sus compañeras de equipo. —Eso significa que sigue siendo una victoria para ellos… un buen ninja toma ventaja de las debilidades de sus oponentes, y ellos hicieron exactamente eso.
—Eso es cierto… —La genin dijo disgustada. —¿Qué hay sobre la otra ocasión en que le venció? Dijo que lo derrotó dos veces…
—Ah, eso… —Kakashi comenzó, la insinuación de una sonrisa en sus labios mientras sus ojos se movían brevemente a Sakura, quien rápidamente se sonrojó. —Eso fue muy reciente… tu madre derrotó a dos de mis clones con uno solo de ella, escapó de un jutsu que robé del Sandaime Hokage, y dio un puñetazo directo a través de un dragón de agua para romper mi clavícula.
Sarada giró a ver a Sakura con asombro. —¿En serio?
—En serio. —Kakashi asintió. —Se movió más rápido que de lo que nunca la había visto moverse… Tengo que admitirlo, fue realmente impresionante.
El sonrojo de Sakura se oscureció por el halago, y la boca de él se curvó en una sonrisa traviesa mientras la veía a los ojos. —Afortunadamente, ella tuvo la amabilidad de curarme después…
Sakura palideció, esperando que su hija no se diera cuenta de algo inapropiado en la sonrisa de ese frustrante hombre, pero no pudo evitar que su cuerpo se calentara por los recuerdos que sus palabras evocaron.
—Sarada, si terminaste de comer, deberías ir a checar las trampas y alistarte para tu vigilancia. —Sakura dijo bruscamente.
La genin asintió y se levantó. —De acuerdo. Gracias por la historia, Kakashi-sama. —Inclinó la cabeza en una breve reverencia, luego dejó la fogata.
Cuando estuvo segura que su hija estaba fuera del rango de audición, Sakura miró enojada al Ninja que Copia.
—No puedes verme así alrededor de otra gente, especialmente Sarada… —Siseó.
—¿Así cómo? —Preguntó inocentemente, pero el brillo en sus ojos sugería que sabía exactamente lo que Sakura quería decir, y su ceño se frunció.
—Sabes de lo que estoy hablando… —Dijo con la voz plana.
—Oooh… —Kakashi prolongando el sonido, como si le hubiera llegado una epifanía. —¿Quieres decir, como si quisiera arrancarte la ropa y hacerte el amor justo ahora porque el hecho de que me derrotaras en combate es jodidamente ardiente?
Las mejillas de Sakura se volvieron de un brillante rojo en una mezcla de ira y vergüenza. —¡Kakashi! ¡No digas cosas como esas! ¡Sarada podría escuchar!
Él solo le dio una mirada fija que indicaba que era capaz de determinar si un genin estaba lo suficientemente cerca para escuchar su conversación.
—¿Ya terminaste tu comida? —Preguntó él, poniéndose de pie.
Todavía sonrojada, Sakura respondió que sí, y Kakashi tomó su tazón, luego levantó el suyo y el de Sarada. —Lavaré estos. Deberías poner los sacos de dormir. —Comenzó a caminar, luego se detuvo y le miró de nuevo. —Mejor asegúrate de que no estemos demasiado cerca… No seré responsable si me acerco a ti mientras duermo. —Con una última sonrisa perversa, él caminó hacia el bosque.
Sakura frunció el ceño en su dirección antes de levantarse y desenvolver los sacos de dormir. Ese hombre sería su muerte.
N/A: Cada vez que uso la expresión "será su muerte" con respecto a esos dos, pienso en esa canción de Ingrid Michaelson con la línea "De la mejor forma, tú serás mi muerte". Creo que les queda bien.
Notas de la traductora:
¡Hola a todos!
Gracias por seguir hasta aquí :D ¡Muy bien, hemos llegado a lo del campamento! Y sí, apenas comienza, pero esperen muchas escenas entre los tres.
En la semana respondí sus mensajes, así que muchas gracias por su paciencia.
Isabel: ¡Holi! Gracias por tu comentario :D Ya sé, fue larguísimo, pero creo que valió la pena, fue muy sexy ¡Y estoy contenta porque les gustó! Espero que este te guste :D ¡Te mando un abrazo!
Midori: ¡Hola! Gracias por animarte a leer el fic; me da gusto que esté siendo de tu agrado. Y sí, falta lo de Sasuke (y me muero porque lo lean lol) que creo que es un momento cumbre en esta historia. En fin, me da gusto que disfruten del fic porque me moría por traducirlo :D ¡Un abrazo!
¡Y es todo por esta semana! Muchas gracias por leer y espero sus comentarios.
