Disclaimer:

La serie Naruto (tanto manga como anime) son propiedad de Masashi Kishimoto. Las letras y citas incluidas en el texto son propiedad de sus respectivos autores.

Better Man pertenece a Kakashisgf, yo sólo me ocupo de la traducción. Agradezco también a la autora por su trabajo como beta reader.


Advertencias:

Clasificación M: Contenido adulto tal como lenguaje, sexo, etc.


Un Mejor Hombre

Capítulo 52

"Gracias" era muy posiblemente la última cosa que Kakashi había esperado que viniera de la boca de Sasuke justo entonces, y le tomó un minuto sobreponerse a su sorpresa.

Cuando él lo hizo, no estaba muy seguro de qué sentía exactamente… había una innegable culpa ahí- recibir una expresión de gratitud de la misma persona que había él había estado traicionando le hirió, especialmente cuando se obligó a denotar que él originalmente sólo se había ofrecido a entrenar a Sarada-chan porque era hija de Sakura… El hecho que él había continuado entrenando a la chica porque disfrutó de hacerlo no negaba su motivo inicial, no importaba lo que él se dijera a sí mismo.

Frunciendo el entrecejo, cerró los ojos y reclinó la cabeza contra el árbol.

Por supuesto que sentía culpa ante el "Gracias" de Sasuke… y esa culpa era tal vez más fuerte que cualquier culpa que había sentido por su relación con Sakura hasta ese momento, tal vez incluso más fuerte que la culpa que sintió cuando vio en sus angustiados ojos desde su mesa de café después de la sala de examinación, tal vez incluso más fuerte que la culpabilidad que sintió cuando escuchó sus sollozos mientras se aferraba a él después de la primera vez que hicieron el amor…

La culpa que estaba sintiendo tal vez era la más fuerte porque esa palabra le recordó que –pese a todo su ausentismo, pese a todo lo que Kakashi había discutido consigo mismo antes de dar el siguiente paso con Sakura- a Sasuke le importaba su familia. Él era distante, era cierto… pero él no era alguien sin emociones, y lo que Kakashi había estado intentando lo lastimaría…

Así que sí, había culpa… pero no era todo.

Abrió los ojos y se quedó viendo a las hojas sobre él, intentando determinar el nombre apropiado para lo demás que estaba sintiendo.

"Irritación", suponía… la pesada culpa que él estaba sintiendo estaba acompañada por más que una leve irritación, porque sospechaba que Sasuke no sólo había estado diciendo "Gracias"…

Mientras su ex alumno quizás había madurado en los últimos años, un sincero "Gracias" parecía poco característico, incluso para el Sasuke de ahora… Kakashi no tenía duda que, en algún nivel, Sasuke estaba de hecho agradecido porque su hija había tenido una figura paterna que admirar, para entrenar, pero tenía problemas creyendo que Sasuke estaba realmente, genuinamente de acuerdo con ello… que Sasuke –quien hasta sólo un par de semanas atrás no había dado indicación de querer regresar a Konoha- había sobrepasado su egoísmo lo suficiente como para únicamente sentir gratitud en respuesta a saber que otro hombre había esencialmente tomado su lugar… incluso un padre menos solipsista habría tenido dificultad para no sentir cierta cantidad de celos, sin importar si sabía o no que la situación había sido buena para su hija.

Y Kakashi estaba muy familiarizado con lo difícil que podría ser mantener la forma en que realmente te sentías en línea con la forma en que sabías que te debías sentir... lo había experimentado por sí mismo minutos antes cuando, por un breve momento, quiso herir a Sasuke simplemente porque el hombre de cabello oscuro estaba casado con la mujer que él amaba.

Sí, él sabía que no era culpa de Sasuke, justo como sabía que él se preocupaba por Sasuke, que se veía a sí mismo en el joven hombre en muchas formas, que quería lo mejor para él. Y él sabía que debería estar contento porque su atormentado ex estudiante finalmente se iba a quedar, que finalmente iba a intentar ser feliz y hacer felices a su esposa e hija.

Pero saber todo eso no evitaba que Kakashi sintiera dolor y celos y luego quisiera proyectar irracionalmente ese dolor y celos en el hombre que tenía todo lo que él deseaba –Sakura, Sarada-chan, una familia… particularmente cuando ese hombre lo había dejado tan fácilmente detrás por más de una década.

Incluso sabiendo que podía entender y parcialmente empatizar con los problemas de Sasuke no podía evitar sentir en lo más profundo de su corazón –no importaba cuanto intentara ignorarlo- que Sasuke no merecía lo que tenía si continuaba abandonándolo cuando ya no tenía una razón verdadera para hacerlo.

No, Kakashi no podía obligarse a creer que ese Sasuke, el que se había alejado de su familia por lo que realmente sólo podía ser interpretado como egoísmo, era capaz de agradecer a otro hombre por actuar como figura paterna para su hija y que eso sólo significara eso, sólo "gracias"…

Al final, parecía que la intención primaria de Sasuke no había sido transmitir gratitud si no indicarle a Kakashi que ya no era necesario, que ahora que su verdadero padre estaba de regreso, él no tenía que entrenarla más…

"Gracias, pero lo tengo todo cubierto ahora… puedes volver a tu lectura o a lo que sea que tú hagas", eso era lo que Sasuke realmente estaba diciendo.

Y eso le irritaba muchísimo… Kakashi y Sarada había construido una relación en los últimos meses, una que le había dado a ella una presencia adulta masculina en su vida que realmente no había tenido antes, una que era sencilla pero que también le ayudó a crecer como ninja, una que le hacía sentir lo suficientemente cómoda como para acudir a él con sus problemas…

No había razón por la que él no pudiera continuar entrenándola periódicamente si ella quería que lo hiciera.

Con un suspiro, él sacó su libro anticipándose al chakra de la niña en cuestión que se aproximaba.

Realmente, no importaba cuan culpable o cuán irritado se sentía, y no importaba lo que Sasuke quería decir con su "Gracias"… Kakashi no iba a rechazar a Sarada-chan si le pedía entrenarla o si lo acechaba para que pudiera dejar salir sus problemas con alguien en quien confiaba –la última cosa que necesitaba era otra figura paterna abandonándola, y aunque Kakashi tenía muchos defectos, abandonar a las personas que a él importaban no era uno de ellos.


Un minuto después, sus pensamientos fueron interrumpidos por una niñita saltando para unirse a él en la rama.

—¡Lo encontré! —Declaró.

La sonrisa que se extendió en su rostro era de indudablemente triunfante, y tenía un brillo en el ojo que recordaba a una victoriosa Sakura, pero Kakashi se obligó a suprimir sus recuerdos sobre la mujer que él amaba y adoptó una expresión de sorpresa en su lugar, luego frunció el ceño. —Debiste hacer trampa. —Remarcó antes de cerrar su libro y meterlo en su bolsillo.

Sarada sacudió la cabeza. —¡No lo hice! —Declaró firmemente, luego le miró con curiosidad. —¿Por qué arrojaste ese kunai?

Aunque él estaba suspirando a Sasuke internamente, Kakashi externamente encontró la cuestionadora mirada de la chica con una plana de su parte y perezosamente levantó un hombro. —Se cayó. —Respondió desinteresadamente.

Sarada se cruzó de brazos y levantó una ceja incrédula en su dirección. —¿Cómo terminó cayendo perfectamente en el medio de un poste si se cayó? —Demandó.

Kakashi llevó un dedo a su boca y levantó los ojos como si estuviera pensando. —Bien… incluso mis errores son increíbles, supongo. —Canturreó finalmente, luego sonrió su típica sonrisa a la genin morena.

Sarada hizo un valiente esfuerzo para convencerse, pero Kakashi podía ver que ella quería reírse, y él profundizó las arrugas en sus ojos hasta que ella finalmente dejó salir un resoplido y puso los ojos en blanco. —Está mintiendo. —Le acusó, una sonrisa tirando las comisuras de sus bocas. —Como sea, lo encontré.

Kakashi asintió de acuerdo. —Sí, lo hiciste… ¿Qué hay de mis clones?

Sarada giró la cabeza. —Todavía estoy trabajando en eso. —Gruñó, sus mejillas tintadas de rosa.

Sacando de nuevo su libro, Kakashi se sentó y descansó la espalda contra el árbol. —Ah. —Dijo alegremente. —Sólo esperaré aquí entonces. Tengo que ponerme al día con mi lectura de cualquier forma.

Con eso, él abrió en la página en que lo había dejado y mantuvo el libro hasta su nariz, pretendiendo leer e ignorando a la genin frente a él.

Luego de un momento, él escuchó a Sarada bufar, y luego salió del árbol y salió en búsqueda de sus clones.

Sonriendo suavemente mientras su chakra se alejaba, Kakashi decidió que, culpable o no culpable, él no iba a dejar que Sasuke destruyera el lazo que él y Sarada-chan habían desarrollado… su antiguo estudiante iba a tener que aprender a vivir con una de las consecuencias de su extendida ausencia de la vida de su hija.


Esa noche, Sakura levantó la mirada de su trabajo mientras su hija se derrumbaba derrotada sobre el sofá frente a ella.

—¿Qué sucede? —Preguntó, dejando su archivo sobre la mesa de café.

—No pude encontrarlos a todos. —Sarada murmuró, viendo hacia sus manos.

Sakura inclinó la cabeza, confusa. —¿Todos de qué?

—Los clones de Kakashi-sama. —Su hija replicó, sonando desmoralizada.

—Ah… Bien… —Sakura comenzó, insegura de qué decir. —¿Cuántos encontraste?

—Cinco… más Kakashi-sama. —Sarada dijo, luego se encorvó aún más en los cojines. —Pero eran diez clones…

—Cinco es un montón cuando estás hablando de un ninja legendario… ¿Y encontraste al verdadero también, cierto? —Sakura apuntó.

Su hija pareció animarse un poquito ante eso… sólo para fruncir el ceño de nuevo un segundo después. —Pero él dijo que sólo me invitaría la cena si los encontraba a todos…

Sakura sonrió confortadoramente. —Estoy segura de que los encontrarás todos la siguiente ocasión… ¿Y quién sabe? Tal vez te invitará de cualquier forma si trabajas muy duro.

Sarada pareció no convencida, y Sakura se mordió el labio, intentando encontrar una forma de hacer que su hija se sintiera mejor. —Bueno, qué hay de esto… —Dijo después de un minuto. —Estaba pensando que podíamos ir juntos de picnic mañana ya que no tengo que ir al trabajo.

Ante eso, Sarada se animó. —¿Con Kakashi-sama?

La emoción que brilló en los ojos de su hija envió un dolor punzante a través del pecho de Sakura, pero lo mantuvo escondido. —No… —Replicó titubeante. —Decía con tu papá.

Aunque Sarada consiguió esconderlo casi inmediatamente, Sakura vio el breve destello de decepción que cubrió su cara. —¿No crees que será divertido? —Preguntó cuidadosamente.

Su hija lució sorprendida, y luego frenéticamente hizo un gesto negativo. —No, no… será divertido. —Agregó con una sonrisa falsa, claramente aplacándola.

Sakura suspiró. —¿Pero…?

Con las manos cayendo, la chica morena alejó los ojos y no dijo nada por un momento. —Es sólo que extraño un poco comer con Kakashi-sama… —Explicó silenciosamente.

La sorpresa de Sakura sobrepasó el dolor que sintió ante la mención del cómo solían ser las cosas… no se había dado cuenta que Sarada había invertido así en Kakashi.

Tal vez ella estaría de acuerdo con ello… Sakura Interna sugirió inútilmente, causando que el corazón de Sakura se torciera.

Cállate. Ella gruñó, y afortunadamente, su ser interno decidió escuchar por una vez, porque no creía ser capaz de manejar más pensamientos como ese mientras intentaba confortar a su hija…

Con una mirada de entendimiento, Sakura se inclinó hacia adelante así que estaba más cerca de Sarada. —Yo también. —Admitió a regañadientes, aunque esperando que la verdadera profundidad de su tristeza no se mostrara. —Pero tu papá acaba de regresar, así que deberíamos intentar conocernos un poco más…

Su hija suspiró. —Lo sé…

Sakura no pudo evitar el imitar el suspiro de la chica. —Sarada, sé que todo esto es nuevo para ti, y probablemente no te sientas muy cómoda cerca de tu papá todavía, pero lo harás. —Dijo optimista. —Han estado entrenando juntos, e iremos de picnics y haremos las cosas que las familias hacen, y antes de que lo sepas, será como si siempre hubiera estado aquí.

Sarada instantáneamente frunció el ceño, y Sakura podía sentir el humor del aire cambiar abruptamente antes de que su hija abriera la boca.

—¿Cómo podría ser como si siempre hubiera estado aquí? —Sarada gritó incrédulamente. —¿…Siempre? ¡Él no ha estado aquí! —Mientras hablaba, su tono ascendió en registro, y luego ella estaba de pie con los puños apretados a sus costados. —Él sólo regresó de pronto y espera que actuemos como- como si fuera normal o algo…

Ella miró con enojo a su madre, casi retándola a responder mientras las lágrimas comenzaban a llenar sus ojos. Cuando Sakura se quedó sin palabras ante el inesperado arrebato de su hija, no- no podía- decir algo. Sarada sacudió la cabeza en molesta frustración. —Bien, no es normal. —Argumentó. —¡Y nunca lo será!

Todavía fija en su lugar, Sakura sólo pudo observar a Sarada caminar por el corredor hacia su habitación gruñendo. —¡Lo odio! —Gritó. —¡Lo odio, y no quiero ir a ningún estúpido picnic!

El ruido sordo de la puerta abriéndose hizo a Sakura retroceder, y cuando dio la espalda al corredor ahora vacío, ella vio que Sasuke había recién entrado a la casa, habiendo regresado de visitar a Naruto.

Su corazón automáticamente cayó a su estómago… por la estudiada inexpresividad en su rostro, podía decir que había escuchado la última parte de lo que su hija dijo, y ella sólo podía imaginar lo que él debía estar sintiendo.

—Sasuke… —Susurró, levantándose y moviéndose hacia él, su mano extendida. —No lo dice en serio… sólo está molesta… Es un gran cambio-

La mirada que él le dio la detuvo en seco. —Lo sé. —Murmuró, luego caminó pasándola para llegar a su dormitorio y cerró la puerta detrás de él, dejando a Sakura sola en un casi ensordecedor silencio.

No sabía qué hacer… ni siquiera estaba segura de qué demonios acababa de pasar, lo que había hecho a Sarada irse así –ella había creído que su hija estaba contenta de que su padre hubiera regresado.

Su pecho dolió. Sarada…

Obligándose a salir de su impresión, Sakura caminó hacia el dormitorio de su hija. Luego de escuchar por un momento, golpeó silenciosamente la puerta. —¿Sarada? —La nombró, su voz suave. —Sarada, soy yo…

—¡Vete! —Fue el molesto grito que recibió en respuesta, y Sakura retrocedió de nuevo… Habían tenido discusiones antes, pero esta era la primera vez que Sarada le había callado de estar forma.

Dolía.

—Sarada, déjame entrar. —Sakura casi rogó, sólo para escuchar el golpe de una almohada contra la puerta.

—¡Vete! —Su hija repitió, su voz rompiéndose. —¡No quiero hablar contigo! ¡También te odio!

Con esas tres pequeñas palabras, Sakura fue golpeada con un dolor que nunca había sentido, un dolor casi paralizante, y dejó caer la mano débilmente en su costado. ¿Qué se suponía que tenía que hacer? ¿Qué hacías cuando su hija te decía que te odiaba?

Las lágrimas se empezaron a formar sin querer en sus ojos, Sakura miró el corredor hacia su dormitorio, preguntándose si debería ir con su esposo.

Pero entonces recordó la mirada en sus ojos mientras la pasaba de largo, y la pesadez en su corazón creció mientras se daba cuenta que realmente no quería ir con él… quería que se sintiera mejor, pero no sabía cómo ayudarlo, especialmente cuando él de manera tan obvia no quería que ella lo hiciera, y luego de lo que Sarada le había dicho, no creía ser de mucha ayuda incluso si supiera cómo, incluso si él le dejara…

El dolor se profundizó, y todo en lo que ella podía pensar era que quería a Kakashi.

Quería el confort que él le daba sólo por ser él, por estar ahí… Quería que él le abrazara. Quería decirle lo que había sucedido y tenerlo para ayudarla a descubrir qué hacer, cómo arreglarlo… como siempre había hecho.

Quería que él le mirara con aquellas profundidades grises y que acunara sus mejillas con sus largas y ásperas manos y le hiciera sentir como si todo fuera a estar bien…

Repentinamente sobrepasada por su tristeza y su necesidad de verlo, Sakura estaba poniéndose los zapatos y saliendo al pórtico y formando un ceño antes de que pudiera pensar más en ello, y un momento después, ella estaba de pie frente a la puerta del apartamento de Kakashi, sus nudillos congelándose a unos centímetros de la madera pintada.

¿Qué estaba haciendo? No podía hacer esto… no podía ir a verlo ahora…

Pero entonces ella estaba golpeando de cualquier forma, y ella lo escuchó moviéndose, y cuando él abrió la puerta, su rostro desenmascarado estaba lleno de sorpresa y preocupación.

—Sakura…—Dijo silenciosamente, inseguro.

La felicidad que de alguna forma atravesó su dolor ante la vista de su guapo rostro, ante el sonido familiar de su voz de nuevo luego de lo que había parecido como una eternidad le aterrorizó, y estaba dividida entre querer correr hacia él y querer correr lejos.

Él pareció notar su duda, porque levantó la mano lentamente para tocarle el brazo mientras repetía su nombre tiernamente, preocupado. —Sakura… ¿Qué sucede?

Cuando sus dedos encontraron su piel, ella no pudo evitar que sus ojos se inundaran, y semi-conscientemente envolvió su mano alrededor de la de él y la apretó, intentando tragarse el bulto en su garganta.

—Ella me dijo que me odiaba. —Fue todo lo que consiguió decir antes de que las lágrimas comenzaran a deslizarse por sus mejillas.

Sin decir nada, Kakashi inmediatamente le jaló al interior y contra sus brazos, y ella lo abrazó casi con desesperación mientras él cerraba la puerta detrás de ella, luego regresó su abrazo, envolviéndola con su cuerpo.

—Kakashi… —Lloró contra su pecho mientras su agarre se fortalecía y él descansó la barbilla en el tope de su cabeza. —Kakashi…—Ella me dijo que me odiaba…

Él la presionó todavía más cerca a sí mismo. —Está bien. —Susurró contra su cabello. —Sakura, está bien…

Incluso si ella no le creía, sus palabras y su presencia y su toque y la forma en que él olía eran como un bálsamo, calmando su desespero hasta que era más una profunda tristeza, y ella no peleó contra él cuando la llevó a su sofá, no peleó contra él cuando la sentó en su regazo, no peleó con él cuando le abrazó mientras ella se acurrucaba contra él y se sintió como si hubiera llegado a casa.


N/A: Tal vez ella sea una ninja y madura para su edad, pero Sarada sigue siendo una pre-adolescente, ¿Cierto?

Por cierto, lamento la tardanza con este y no responder los comentarios… la vida intervino esta semana, y luego mi musa fue como "No, no puedes escribir este capítulo hasta que saques escenas para el siguiente capítulo…" Las musas, bestias volubles.


Nota de la traductora:

¡Hola a todos!

Disculpen la tardanza; y... bueno, igual que a Kakashisgf la vida me está dando mucho problema. Una disculpa igual por no responder los mensajes, se me cae la cara de vergüenza.

Actualizo pronto con las respuestas a sus comentarios, porque hay algunos puntos interesantes, sólo tengan un poquito de paciencia, por favor.

Les agradezco muchísimo por continuar leyendo la traducción y su apoyo; un abrazo a todos y prometo ponerme al día en este fin de semana :)