Disclaimer: nada me pertenece, los personajes pertenecen a Marvel y la historia a EndlessStairway, esta es una traducción.
Hola de nuevo. Siento mucho la tardanza, se me presentaron un par de inconvenientes en estos últimos días, y bueno, cómo dije, también debía dedicarme a otros fics. En fin, espero que me entiendan.
Sin ser más, disfruten esta actualización.
16. Saludos
La delegación asgardiana fue conducida a unas cómodas habitaciones en torno al salón central. Detallados trabajos en metal reptaban por todas las paredes y el alto techo, brillando suavemente a la tenue luz de la lámpara. Los Einherjar se acomodaron alrededor del pasillo y se separaron para revisar cada habitación. Thor y Tony se dirigieron a la zona de estar central y se dejaron caer sobre los sofás. Loki se quedó en pie, moviéndose incómodo.
—¿Vas a castigarme por hablar de más, amo? —preguntó, voz casual y controlada.
Tony se cubrió el rostro con la mano, recostándose en su asiento.
—Loki —suspiró—, supongo que casi toda tu vida has estado hablando de más, ¿no?
Thor resopló y se inclinó hacia delante, ocultando su rostro.
Loki intentó y fracasó parecer ofendido. Tony continuó.
—¿Alguna vez cualquier castigo te ha detenido por más tiempo de la duración exacta de dicho castigo?
Thor alzó la vista, sonriendo ampliamente.
—En eso tiene razón —declaró—. Aunque desearía que tuvieras un poco de sentido común, es bueno volver a ver tu ímpetu, hermano.
Loki se relajó donde estaba en pie. Tony continuó con más seriedad.
—Prácticamente hemos mostrado todas nuestras cartas en el primer día. Si teníamos prevista una estrategia de negociación más sofisticada al: «tú no puedes tenerlo», metimos la pata.
—Cierto —dijo Thor, sonando incluso bastante satisfecho—. Lo hicimos. ¿A menos que haya alguna estrategia que desees compartir, hermano? No es propio de ti no tener ningún plan.
Loki apretó los labios, agachando la cabeza.
—Yo... permití que mis emociones me controlaran. Otr... por dos años creyó que estaba solo, sin amigos y desterrado por mi familia. No dudó en aprovecharse de eso. Quería mostrarle que estaba equivocado. Quería que supiera que no estoy tan desterrado como piensa. Ya es tiempo de que sea él quien tenga miedo.
—En este momento, probablemente esté más enfadado que asustado —dijo Tony.
—Dale tiempo —respondió Thor, lúgubremente.
Los Einherjar interrumpieron el sombrío ánimo, abriendo las puertas para dejar pasar a un desfile de sirvientes llevando bandejas, jarros y platos. Acomodaron todo en el comedor central y desaparecieron.
Loki frunció el ceño mientras se marchaban.
—Quizá negarse a la cena tradicional de apertura del Samningur fue prudente —dijo—. Prudente e insultante al mismo tiempo.
Thor frunció el ceño.
—¡El insulto es dejar que llenemos nuestras propias copas! —Se acercó hasta uno de los jarros y bebió directamente de él.
Loki se aclaró la garganta.
—¿Para qué se quedarían a servirte si traes un esclavo contigo? —se refirió a sí mismo.
Tony lo interrumpió.
—Estoy seguro de que podemos servirnos nuestras propias bebidas. Yo, por ejemplo, tengo bastante práctica.
Agarró uno de los jarros de los que Thor no había bebido y se sirvió una copa de algo que parecía cerveza. Tomó un gran trago y le entregó la copa a Loki, sirviéndose otra. Thor observó el intercambio con el ceño fruncido, pero no hizo comentarios al respecto. Cuando se dieron cuenta de lo hambrientos que estaban no repararon en protocolos. Llenaron sus platos con lo que quisieron y se sentaron en los sillones comiendo y bebiendo, apenas hablando.
Los sirvientes regresaron después de un tiempo para limpiar los restos de la comida y mostrarles sus habitaciones.
Por supuesto, Loki no tuvo su propia habitación. Se esperaba que se quedara con su amo, como se le ordenara: en el suelo o en su cama. Tan pronto como la puerta se cerró, Tony le dijo a Loki que no tenía que quedarse. Si quería quedarse con Thor o quedarse en el salón principal, podía hacerlo. Loki sacudió su cabeza. «Thor ronca» dijo, a modo de respuesta.
Había un espejo en la habitación y Loki vislumbró su reflejo. Sus manos ascendieron hasta tocar el collar, que aún resplandecía tan blanco y brillante como lo había estado aquella mañana.
—No se está desvaneciendo —dijo, cautelosamente.
Tony se sentó en la cama.
—Otr dijo un nombre, ¿cuál fue?
—Logth Thram —respondió Loki—. No tiene una traducción literal, pero el significado general es «sometido» con un poco de «confianza» o «fidelidad». Pensaron en ello por un tiempo.
—No vi a ningún otro esclavo en modo blanco —señaló Tony.
Loki asintió.
—Yo tampoco lo vi nunca, durante los dos últimos años que estuve aquí. Los cuatro esclavos que viste hoy son todos los collares que existen en esta casa. Y nunca he visto a ningún otro en ninguna casa de Nidavellir. Es posible que quieran dar la impresión de que estos artefactos son comunes, pero no lo son. Tal vez es el collar lo que Otr busca recuperar, no... no a mí.
—¿Eso significa que sabe cómo quitarlo?
—Solo hay una manera en la que sabría cómo quitarlo, amo. —Pasó su dedo por su propia garganta. Tony se estremeció.
Hubo un golpe cortés en la puerta, y uno de los Einherjar la abrió para anunciar un sirviente llevando un cofre bastante grande. El sirviente situó el cofre en el suelo al lado de la puerta, dio una leve reverencia y dijo:
—Lord Otr envía sus saludos. —Se fue, sin esperar respuesta, cerrando la puerta a su espalda.
—Jum —dijo Tony, pateando suavemente el cofre—. ¿Crees que esté lleno de serpientes? —Se volvió para sonreírle a Loki, después se detuvo. Loki estaba blanco como una hoja, presionado contra la pared de la habitación, tan lejos del cofre como pudo. Brazos envueltos a su alrededor, grandes ojos fijos en el cofre de metal.
—¿Qué es esto? —dijo Tony. Demasiado tarde, notó que su última patada había golpeado el mecanismo de apertura. La tapa del cofre se abrió, adentro, capas de cajones se elevaron y se extendieron como un abanico. Un pequeño gemido escapó de los labios de Loki, después se deslizó por la pared, desmayado.
