Disclaimer: nada me pertenece, los personajes pertenecen a Marvel y la historia a EndlessStairway, esta es una traducción.


23. Baño

Se produjo una pausa mientras Tony asimilaba aquella exigencia. Todo color en el rostro de Loki desapareció. Thor agarró su martillo. Los Einherjar no se movieron, pero parecieron alcanzar un mayor estado de disposición.

—No —dijo Tony, volviéndose para abrir los grilletes, frotando las muñecas de Loki mientras lo hacía. Loki apretó la mano de Tony con fuerza, luego la soltó de inmediato, retorciendo sus manos nerviosamente en lugar de ello.

Otr enrojeció ante el flagrante desprecio.

—¡Las reglas del Samningur requieren que las mercancías estén disponibles para su inspección! ¿Desafía las reglas del Samningur?

Tony se acercó a Otr.

—Tuviste todo el día, amigo. No es mi culpa que prefirieras quedarte por ahí haciendo mala cara en lugar de cumplir con tus obligaciones.

Otr hinchó el pecho.

—¡Usted no estuvo presente para hacer la debida exposición!

—Hilde estaba aquí, ¿le preguntaste a ella? ¿No? Entonces perdiste tu oportunidad. Revisé docenas de tus exhibiciones, ¿y vas a decirme que no pudiste revisar una en el mismo tiempo?

—¡Esto es inaceptable! —Otr parecía estar a punto de patear el suelo.

Tony se volvió hacia el presentador del Samningur.

—¿Lo es?

El pobre hombre agachó la cabeza y arrastró los pies.

—Umm... bueno, mis señores... generalmente, debe darse una cantidad de tiempo razonable... acordada por ambas partes.

Otr se aprovechó de aquello.

—¡Ja! ¡No estoy de acuerdo en que se me haya concedido un tiempo razonable! Debe cumplir mi solicitud para ver la mercancía íntegramente.

—Nop. Tuviste mucho tiempo. Lo sabes, lo sé. Guardaste tu razonable solicitud para efectos dramáticos, y lo arruinaste.

—¡No aceptaré que ha cumplido con su obligación del Samningur si no somete a este esclavo para que lo inspeccione debidamente en este instante!

Tony miró a Otr. Detrás de él, Loki le estaba susurrando algo a Thor, sin duda aceptando esta nueva humillación, pero Tony ya estaba harto de esta mierda.

—Lord Otr, si no me acompaña en las negociaciones de mañana, estará violando su obligación en este Samningur y el tratado entre Asgard y Nidavellir será ratificado sin más participación de su parte.

Otr se detuvo al escuchar aquello, los engranajes en su mente girando.

—¿Negociación? —dijo.

—Es lo que sigue después, ¿no? —Tony ignoró los susurros frenéticos detrás de él.

La sonrisa grasienta de Otr regresó.

—Efectivamente, es lo que sigue. Está bien. Creo que podemos ser... razonables. Después de todo, ya estoy familiarizado con este esclavo.

Tony simplemente lo miró fijamente.

Otr se aclaró la garganta.

—Hasta mañana, Lord Stark.

Tony se volvió hacia Loki y Thor, el rubio tenía su brazo alrededor de Loki, mirando a Tony con evidente preocupación. Loki agachó la cabeza. La luz del collar estaba atenuándose.

De regreso en sus habitaciones, Loki de inmediato pidió ser excusado y se retiró a la habitación de Tony.

Tony lo dejó ir y se volvió hacia Thor.

—Las paredes tienen oídos —dijo.

Thor lo entendió. No esperaba que los Nidavellir violaran las reglas de hospitalidad de esta manera, pero no le sorprendía que de todos ellos, Otr lo hiciera. Estaba ansioso por exigirle a Tony que le explicara sus intenciones, pero se contuvo. Si Tony había pensado en advertirle sobre oídos atentos, debía haber algo que no estaba dispuesto a dejarles escuchar. En lugar de ello, agarró el hombro de Tony y lo miró a los ojos, deseando que fuera el aliado de confianza que creía que era. Tony le devolvió el gesto y le asintió con la cabeza.

La cena sería servida nuevamente en sus habitaciones. Sin necesidad de discusión, ambas partes accedieron a renunciar a las partes tradicionales de socialización y entretenimiento del Samningur. Mientras esperaban, Tony se quitó la armadura y fue a hablar con Loki.

La puerta del baño adjunto estaba abierta, Tony se dirigió hasta ella. Loki estaba en la enorme y profunda bañera, puñados de pétalos esparcidos en el agua. Su cabello estaba mojado, piel sonrojada por el calor y el vapor. Si sus ojos estaban un poco rojos y sus mejillas un poco más húmedas de lo que al baño podía deberse, Tony no lo mencionó. Lo único estropeando la escena era el collar de metal alrededor del cuello del dios.

—Amo —dijo, advirtiendo a Tony y sonriendo—, ¿me acompañarás?

Tony le devolvió la sonrisa, entrando más en la habitación. Se sentó junto a la bañera, hundió su mano y salpicó suavemente el agua caliente.

—¿Preferirías estar solo? —le preguntó.

Loki nadó hacia Tony, su cuerpo desnudo brillando bajo el agua. Cruzó los brazos a un costado de la bañera y apoyó su cabeza sobre ellos.

—Preferiría estar contigo —respondió.

Tony asintió en un susurro, agitando su mano en el agua, dejando que los pétalos flotaran sobre sus dedos. Encendió el grifo para dejar correr el agua, el ruido añadía un fondo agradable a la silenciosa habitación.

Los ojos de Loki parecían más grandes y más brillantes ante la refracción de la luz en el agua.

—Gracias por no quitarme la ropa hoy, amo.

Tony asintió, jugando perezosamente con el agua.

—Sin embargo, parece que tú mismo te la quitaste.

—No me importa quitarme la ropa para ti, amo. —Tony estaba muy consciente de la mirada de Loki sobre él, del peso de esta descansando en su piel.

Tony le sonrió de nuevo.

—Sí, bueno, no eres tonto. Sabes que me gusta cuando te quitas la ropa.

—Complacerte no es un tormento, amo.

—Claro, no es un tormento, comparado con ser vendido a un sádico abusivo. —Tony era muy consciente de que Loki, o cualquier persona en su situación, estaría haciendo todo lo posible para alentar a su dueño a que se quedara con él, en ser sumiso y seductor, justo como Loki lo estaba haciendo ahora mismo.

La sonrisa en el rostro de Loki se desvaneció.

Tony sacudió la cabeza.

—No voy a venderte, Loki.

—No me molesta hacer que te guste, amo. Tienes razón, deseo quedarme contigo. No tengo recursos que ofrecerte, ni metales o dispositivos tecnológicos, solo yo. Pero lo que sea que quieras de mí, es tuyo.

Tony movió sus dedos hasta el hombro de Loki, yemas sobre la piel húmeda, tocándolo ligeramente.

—Me gustaría un beso —susurró.

Loki echó la cabeza hacia atrás y Tony se inclinó hacia adelante, labios encontrándose en el vapor suave, cálido y acogedor.