Disclaimer:

La serie Naruto (tanto manga como anime) son propiedad de Masashi Kishimoto. Las letras y citas incluidas en el texto son propiedad de sus respectivos autores.

Better Man pertenece a Kakashisgf, yo sólo me ocupo de la traducción. Agradezco también a la autora por su trabajo como beta reader.


Advertencias:

Clasificación M: Contenido adulto tal como lenguaje, sexo, etc.


Un Mejor Hombre

Capítulo 61

—Creo que voy a tener que retirar lo que dije… Tus habilidades están un poco oxidadas… —Kakashi remarcó silenciosamente desde el marco de la puerta en su habitación, entonces observó con tierna diversión cuando Sakura se sentó derecha de un salto y se le quedó viendo, sus labios separados y sus ojos abiertos con sorpresa.

Él había regresado a su departamento justo un par de minutos antes de encontrarla dormida en su cama, acurrucada bajo su manta, sus mechones rosados iluminados por la luna derramados sobre la almohada en la que usualmente él dormía, y ella se veía tan vulnerable y tan hermosa y tan correcta ahí tendida que –incluso teniendo en cuenta el dolor de la tarde- él no pudo resistir el burlarse de ella cuando no notó su presencia.

Predeciblemente, su desorientación duró sólo un momento antes que ella frunciera el ceño a él y cruzara los brazos con un bufido, la manta caída alrededor de su cintura.

—Te hubiera detenido antes de que pudieras hacer algo en el segundo en que te acercaras lo suficiente. —Se quejó.

Suprimiendo una sonrisa ante su adorable puchero y despeinado cabello, él levantó una ceja. —¿Y si hubiera elegido arrojarte un kunai en lugar de acercarme?

El ceño de Sakura se profundizó, y ella giró la cabeza hacia un lado. —Bien, no es como si cualquiera fuera a meterse aquí de cualquier forma…

—Mm… Supongo que tienes un punto. —Concedió. —No tendré "Puños de destrucción", pero soy el infame Ninja que Copia.

Sakura sacudió la cabeza. —No quería decir eso… —Respingó. —Me refiero a que aquí no hay nada de valor… sólo una colección de libros pervertidos y un montón del mismo tipo de camisetas y pantalones.

Era el turno de Kakashi para fruncir el ceño. —Te haré saber que varios de esos libros son ediciones limitadas y/o autografiadas… muy valiosas, de hecho. —Replicó.

Sakura puso los ojos en blanco. —Lo que digas, Ero-jiji…

Ante (la versión de) su familiar insulto, Kakashi sintió su corazón calentarse, y una suave sonrisa jugó en sus labios mientras la veía a los ojos a través de la habitación.

Honestamente, con la forma en que se había congelado cuando le pidió quedarse con él, con la forma en que ella no había dicho otra cosa más que "lo siento", él no esperaba encontrarla todavía en su apartamento cuando regresó, y él había pasado horas en el cenotafio y entonces horas en la cima de la Montaña del Hokage porque no quería confirmar su ausencia, no quería sentir la quietud o escuchar el silencio que ella dejaría en su ausencia, no quería encarar el hecho de que él tenía que dejarla partir…

Así que al final, cuando el sol se metió y el aire otoñal se volvió más frío que fresco y de mala gana había caminado hacia su casa, el claro sentido de su chakra viniendo de su apartamento le atrapó fuera de guardia, y aunque él había intentado recordarse a sí mismo que ella tal vez se había quedado sólo para dejar en claro que su relación estaba terminada, la vista de ella durmiendo en su cama, acurrucada en su lado, hizo que se atreviera a esperar que finalmente lo hubiera elegido.


Sakura se había sentado quieta por un largo rato luego que Kakashi se fuera, su mente rumiando y rumiando alrededor de tres palabritas:

Ni siquiera contigo…

Le rompieron con un dolor peor que el dolor que había sentido cuando Sarada le había dicho que la odiaba, porque en algún nivel, siempre había sabido que su hija no lo decía en serio…

Pero Kakashi sí.

Él le había repetido lo que había dicho la primera noche en que ella inconscientemente comenzó a verlo diferente, y le recordó que lo que ella había estado haciendo con él no era lo que él realmente quería, no era lo que él merecía… Le había recordado que él quería darle lo que nunca le había dado a nadie más –su completo ser.

Y le había recordado que él merecía su ser completo a cambio.

Sabía que él probablemente sabía desde un tiempo atrás como se sentía ella, incluso si ella no lo sabía, y él había estado dispuesto a sacrificar lo que él realmente quería para que ella tuviera tiempo para aceptar sus sentimientos, pero ahora que lo había hecho, él no podía –no lo haría- comprometerse más.

Ni siquiera contigo…

Había sido más una afirmación que un ultimátum que ya no podían continuar como estaban, que ahora que ella había aceptado que estaba enamorada de él, tenía que tomar una decisión, y aquellas tres palabritas parecían nadar alrededor de su cráneo hasta que finalmente se dio cuenta que en algún momento se convertirían en otra cosa –un solo pensamiento inquebrantable: "No quiero perderlo."

Sabía entonces lo que tenía que hacer, pero dado su particular talento para desaparecer en delgado aire si él quería hacerlo, se dio cuenta que sería más sencillo esperar por él que intentar encontrarlo, así que se vistió de nuevo los shorts y se acomodó en su cama.

No había tenido la intención de quedarse dormida, por supuesto, pero él se fue por tanto tiempo, y su esencia era tan reconfortante que se adormeció antes de que lo supiera, y ahora él estaba ahí, inclinado contra el marco de la puerta que conducía a su habitación, las manos metidas en sus bolsillos, burlándose de ella como si nada hubiera pasado.

Le estudió silenciosamente. Sus hermosos rasgos eran principalmente visibles gracias a la luz plateada de la luna filtrándose desde la ventana, y la tierna curvatura de sus labios y la calidez en su mirada mientras la veía hicieron que la molestia porque él hubiera podido atraparla sin saberlo, desapareciera en éter.

Casi inconscientemente, se sacó la manta de su regazo y caminó titubeantemente hacia él.

Él se enderezó mientras ella se aproximaba, pero por lo demás no se movió… Ni siquiera cuando se paró a unos centímetros lejos de él, ni siquiera cuando ella levantó las manos para colocarlas en su pecho, ni siquiera cuando descansó la frente justo bajo su clavícula, él no se movió, y aunque dolía que él no hubiera envuelto los brazos alrededor de ella de la forma en que lo hubiera hecho antes, ella reconoció que tampoco la alejó, así que ella agarró la tela azul marino de su camiseta entre los dedos y enterró la cara más en su pecho.

—Necesito hablar con Sasuke… —Murmuró suavemente.

Ella sintió el cuerpo de él tensarse, y hubo una pausa antes de que él respondiera.

—¿Hablar con él sobre qué? —Preguntó él.

Su voz era un bajo murmullo en su oreja, y su pregunta le puso más nerviosa de lo que ella podría haber estado en su vida… porque no había vuelta atrás una vez que la respondiera…

Con su corazón latiendo con fuerza, ella levantó los ojos para encontrar los de él, y de alguna forma sus profundidades gris oscuro la atrajeron y calmaron las mariposas en su estómago, y repentinamente lo que ella quería decir no parecía tan atemorizante, porque este era Kakashi, el hombre que siempre había estado ahí para ella, el hombre que le hacía feliz, el hombre que le había mostrado que ella merecía –y podía tener- algo mejor…

Este era Kakashi, el hombre que amaba con cada fibra de su ser.

—Sobre terminar nuestro matrimonio. —Respondió finalmente, y se sintió bien.

Sabía que las cosas aún serían difíciles… posiblemente por un largo tiempo… pero se sintió bien, y una tímida sonrisita se formó en sus labios cuando titubeantemente deslizó las manos fuera de su pecho para envolverlas en su cuello, esperando que no fuera demasiado tarde, esperando que él la aceptara después de la forma en que había reaccionado esa tarde.


Había tomado todo en él no abrazarla de la forma en que quería, pero ante eso, ante sus palabras y la pequeña y feliz sonrisa que le había dado, Kakashi no pudo evitar que sus brazos se cerraran alrededor de ella.

Cuando él correspondió su abrazo, ella dejó salir lo que pareció ser un suspiro de alivio y rompió contacto visual para apretarlo en un abrazo real. —Lamento haberme congelado así. —Susurró contra su cuello.

Él apretó los dedos alrededor de su cintura y sacudió la cabeza ligeramente, haciendo a un lado sus disculpas… nada de eso importaba ahora. —¿Estás segura sobre esto?

Sus brazos se soltaron ligeramente, y ella retrocedió un poco para verlo. —Quiero estar contigo, Kakashi… de verdad. —Replicó, entonces se encogió de hombros sin poder hacer nada más. —Estoy enamorada de ti.

Kakashi levantó un pulgar para acariciarle la mejilla, una juguetona sonrisa presumida tiró de sus labios. —Lo dices como si fuera algo malo. —Bromeó, entonces la arrastró a un breve pero tierno beso.

Después que él se apartara, ella se le quedó viendo con una media sonrisa exasperada. —Bien, no es exactamente la cosa más conveniente que ha sucedido. —Ella refunfuño, pero no había arrepentimiento en su voz y su mirada era tierna.

—No, ciertamente no lo es. —Aceptó con una risa, metiendo un mechón de cabello detrás de la oreja de ella.


Mientras estaba ahí de pie con sus brazos alrededor de ella, sus dedos acariciándole la mejilla y el cabello, sus ojos bailando con felicidad, el corazón de Sakura se sintió más lleno que nunca, y no pudo evitar el arrastrarlo por otro beso… este otro no tan tierno.

Él lo regresó con facilidad, hundiendo la lengua a través de sus labios para enredarse con la de ella y deslizando una mano sobre su espalda para abrazarla.

—Quédate aquí esta noche. —Murmuró él contra su boca después de un momento, e incluso a través de su creciente mareo de contento, Sakura tuvo que suspirar.

—Siempre eres tan demandante. —Se quejó afectuosamente, alejándose para fruncirle el ceño.

Su única respuesta fue levantarla, y ella gritó con sorpresa mientras sus piernas instintivamente se cerraban alrededor de sus caderas.

Ella sólo tuvo un momento para captar el brillo travieso en su ojo antes que él estuviera estampando la boca sobre la de ella y presionándola contra su colchón.

—Eres imposible. —Jadeó sin malicia cuando sus labios dejaron los de ella para viajar hacia su cuello.


Kakashi canturreó. —Tal vez. —Admitió, corriendo la lengua a lo largo de su oreja hasta que la mano que había estado crepitando bajo su blusa la había levantado y puesto sobre sus costillas, y él no tenía otra opción más que retirar la boca de su cuerpo si quería revelar su pecho cubierto por el bra.

Lo que, por supuesto, él hizo.

Con un último mordisco a su clavícula, él se sentó para mirarla, y ella obedientemente levantó los brazos para que pudiera quitarle la blusa. Después de que él la arrojara al suelo junto a la cama, descansó sobre sus talones y sonrió presumidamente a la mujer de cabello rosa tendida bajo él mientras sus manos andaban ligeras sobre sus costados.

—Quédate aquí esta noche. —Repitió, sus dedos jugando con la cintilla de sus shorts. —Y quédate aquí la noche de mañana… —Agregó, comenzando a deslizarlos –y sus pantaletas- debajo de su cadera, entonces agachó la cabeza para dejar un beso en su abdomen antes de quitarle las prendas completamente y dejarlas caer al suelo.

Cuando él se levantó para verla de nuevo a los ojos, los verdes pozos estaban nublados con necesidad, y con su propio deseo levantándose, él pasó un dedo por si hendidura. Ella contuvo un resuello ante su toque, y luego él comenzó a acariciarla en serio, disfrutando cuán mojada estaba poniéndose por él, cuán superficial su respiración se hacía con cada caricia de su dedo sobre su clítoris.


El calor en la mirada de Kakashi cuando se cernió sobre ella de nuevo, una mano cerca de su cabeza, la otra todavía entre sus piernas, envió una corriente de deseo a través de su cuerpo, y ella lo acercó para un rudo y necesitado beso.

Casi al mismo tiempo, él metió dos dedos dentro de ella, y ella gimió involuntariamente, enterrando los dedos en sus hombros. —Tienes mucha ropa encima. —Ella jadeó.

Ante sus palabras, Kakashi se sentó de nuevo y le sonrió por un momento antes de sacar la mano fuera de ella para tirar de su camisa sobre su cabeza.

Sakura fue una vez más atrapada fuera de guardia por su cuerpo, por sus definidos abdominales y tonificados músculos pectorales, por sus bíceps y fuertes antebrazos, e inconscientemente dobló las rodillas y plantó los pies en el colchón, abriéndose más para él.

Sus ojos se oscurecieron considerablemente ante su nueva posición, y él puso la mano bajo su cabeza y se inclinó sobre ella, su rostro lo suficientemente cerca como para que su cabello le rozara la frente.

—Quédate conmigo. —Él dijo de nuevo, su voz baja, su otra mano agarrándole la cadera para acercar su cuerpo y que se encontrara con el suyo.

Ella podía sentir su dura longitud bajo sus pantalones, y le hizo contraerse con necesidad. —Todavía hay mucha ropa… —Gruñó, ignorando su orden y rodando las caderas contra las de él.


Correspondiendo a los movimientos de sus caderas, Kakashi arrastró a su necia mujer a un profundo beso, deslizando la lengua dentro de su boca y encima de sus dientes hasta que él estaba conteniendo maldiciones y su humedad estaba filtrándose a través de la tela de sus pantalones y él ya no podía esperar más…

Retrocediendo solo lo suficiente para liberar su adolorida verga, él regresó los labios hacia su cuello mientras la penetraba, provocando un grito de satisfacción de sus labios y un gemido gutural propio, y entonces sus uñas estaban hundiéndose en la piel desnuda de su espalda mientras ella encontraba sus embistes.

—Kakashi… —Ella suspiró contra su cabello, y él sabía que nunca se cansaría de ese sonido… sabía que no importaba cuántas veces hicieran el amor, no importaba cuántas veces él la llevara al orgasmo, él nunca se cansaría de escucharla jadear su nombre con placer.

Repentinamente sintiéndose como si ella necesitara estar más cerca, él extendió una mano entre los omóplatos de ella y apretó su trasero con la otra, entonces se sentó de nuevo en sus talones, tomándola con él.

Ella fortaleció el agarre alrededor de su cuello cuando él la levantó, pero no perdió su ritmo, y él puso una mano bajo cada muslo para ayudarla a deslizarse arriba y abajo en su longitud, para ayudarla a ayudarle a tocar ese punto dentro de ella, el punto que la haría venirse alrededor de él, el punto que la haría gritar su nombre de nuevo.


Cada vez que Kakashi se hundía dentro de ella cuando se presionaba contra él, Sakura podía sentirse acercarse a ese límite, podía sentir sus sensibles pezones tallarse a través de su bra contra el pecho de él, podía sentirlo ponerse cada vez más duro hasta que estaba mordiéndole la oreja mientras el agarre en sus muslos se fortalecía.

—Necesito que termines… —Él gruñó, su voz afectada. —No puedo… es tan jodidamente ardiente…

Sus movimientos se hicieron más duros, y el conocimiento de que él estaba perdiendo el control –que ella le estaba haciendo perder el control- la tenía tan mojada que ella podía sentirse gotear en su verga, y podía escuchar los sonidos de su encuentro haciendo eco a través de la habitación.

Era tan sexy, y él estaba tan duro… era tan grande… tan correcto… Sólo necesitaba un poquito más…

—Carajo, Sakura… Voy a terminar… —Sus palabras eran casi adoloridas, y entonces su boca estaba en la de ella mientras él chocaba sus caderas contra las propias, y un momento después, ella sintió su tibio semen dispararse dentro de ella.

Todavía no… todavía no… Rogó en su mente.

Estaba tan cerca… tan cerca… sólo necesitaba-

Un sorprendido grito salió de sus labios mientras un calloso pulgar repentinamente frotó su clítoris, y ella se dio cuenta que él todavía estaba duro incluso después de llenarla con su semen… sus caderas todavía estaban embistiendo contra las de ella y estaba besando y chupando su cuello y él todavía estaba duro…

Sintió como si sus nervios estuvieran ardiendo, y luego, con las caricias de su pulgar en el lugar correcto, finalmente ella terminó.

—Oh dios… —Ella gimió mientras se contraía violentamente alrededor de su longitud, su orgasmo casi sobrecogedor en su intensidad.

Él arrastró sus labios hacia arriba para encontrar los de ella, y cuando ella envolvió los brazos alrededor de él y le regresó el beso, sus paredes internas todavía pulsando, lágrimas inesperadas se formaron en sus ojos.

Ella lo amaba. Lo amaba más de lo que pensaba podría amar a cualquier hombre, y de alguna forma la sensación de sus fluidos mezclados deslizándose fuera de ella y descendiendo por su longitud le hizo sentir incluso más conectada a él, a este hombre al que nunca quería perder, y lo abrazó más cerca y lo besó más profundamente mientras las lágrimas comenzaban a descender por sus mejillas.


Kakashi podía decir cuando Sakura comenzó a llorar, podía escuchar el ritmo de su respiración cambiar, podía sentir la diferencia en la forma en que se aferraba a él, en la forma en que lo besaba.

Con los labios todavía sobre los de ella, él deslizó la mano que estaba entre sus muslos y la enterró en su cabello mientras apretaba el otro brazo alrededor de su cintura. Ella pareció ahogarse entonces, y él rompió el beso y retrocedió.

Ella estaba sollozando, claramente intentando contener sus lágrimas, e inmediatamente metió la cabeza debajo de la barbilla de él mientras las lágrimas que no pudo detener cayeron en su pecho.

—Sakura… —Murmuró. Su forma sacudiéndose por completo, y más lágrimas cayeron, y él sintió sus dedos apretando la piel de sus hombros. —Sakura…. mírame.

Cuando ella finalmente levantó la cabeza para verlo a los ojos, él le dio una suave sonrisa y le limpió las lágrimas con su dedo antes de descansar ambas manos en su espalda baja.

—No llores. —Dijo suavemente. —No tienes que quedarte si en serio no quieres...


Ante su expresión burlona, Sakura no pudo evitar el reírse, incluso mientras otro par de lágrimas se deslizaba.

—Eres ridículo. —Murmuró, su voz temblorosa.

Él sonrió sin vergüenza, sacando una media sonrisa de ella mientras pasaba el dorso de una mano por debajo de cada ojo y sintió que su cuerpo comenzaba a relajarse.

Se quedaron en silencio por un largo momento, sólo viéndose el uno al otro hasta que ella se compuso lo suficiente como para hablar sin tener que preocuparse sobre su voz rompiéndose.

Con un afectado ceño fruncido, ella giró la cabeza hacia un lado. —Supongo que puedo quedarme aquí esta noche. —Musitó, y luego la boca de él estaba de nuevo en su cuello, besándolo perezosamente en su camino hacia su oreja.

—Me alegro de poder convencerte. —Él susurró, y ella se sintió temblar de nuevo contra su voluntad.

Él retrocedió con una risita entre dientes y la levantó fuera de su regazo. Un poco inestable, ella se levantó para ir al baño, y cuando regresó, lo encontró debajo de las mantas en su lado de la cama. Ella hizo un puchero.

—No voy a cambiar de lado sólo porque me gustas, Sakura-chan. —Se encogió de hombros.

No era como si ella pudiera decirle que prefería ese lado porque la almohada olía más como él, así que con un sonrojo, ella se trepó del otro lado de la cama.

Luego que se acomodara, ella lo escuchó suspirar dramáticamente, y entonces le dio un golpe en la cabeza con su almohada. Ella se sentó y le miró enojada. No perturbado, él levantó una ceja y le tendió la almohada.

Ella sintió que toda su cama ardía, y rompió contacto visual, avergonzada, pero tomó la almohada de cualquier modo, entonces tomó la de ella y se la arrojó a él antes de reemplazarla con la que olía como Kakashi.

Él se río entre dientes de nuevo y envolvió su brazo alrededor de su cintura para ponerla contra su cuerpo. Sintiéndose tibia y mareada, abrazó su almohada contra su pecho y se acurrucó contra él.


Luego de otro largo pero cómodo silencio, Sakura suspiró y cubrió la mano que él tenía en su estómago con una propia.

—Hablaré con Sasuke cuando regrese. —Dijo tan silenciosamente que se preguntó si la había escuchado, pero aparentemente lo hizo, porque la apretó y presionó los labios en la parte trasera de su cuello.

—De acuerdo. —Él asintió, y aunque no podía negar el nerviosismo que fluía a través de ella ante el pensamiento de la conversación que iba a tener que tener… primero con Sasuke, luego con Sarada, y entonces con Naruto… la felicidad que sintió en los brazos de Kakashi lo ensombreció, y ella estaba finalmente –finalmente- segura de estar haciendo lo correcto.


N/A: Ahora (estamos) en la recta final.


Notas de la traductora:

Pues eso :D ¡Ya estamos en la parte final oficialmente! Quedándonos exactamente 5 capítulos, así que... Hooo. Estoy feliz realmente. También nos quedan un par de sorpresas para los siguientes capítulos, espero que puedan pasarse a leerlos.

Muchas gracias por continuar leyendo y sus comentarios. Este fin de semana tienen respuesta :3

Isabel: Ya perdónala :c El capítulo anterior fue sólo para hacerla de emoción y para enojarnos todos jajaja Te prometo que ya no da más disgustos en los siguientes capítulos. Ay, no sé qué más decirte sin spoilearte, pero espero que al menos tengas menos ira hacia ella el día de hoy uwu ¡Te mando un abrazo! Y muchas gracias por continuar hasta acá.

Y eso es todo por ahora. Ahhh...