Disclaimer: nada me pertenece, los personajes pertenecen a Marvel y la historia a EndlessStairway, esta es una traducción.


24. Botella

Un golpe en la puerta abierta los interrumpió. Thor arrastró los pies incómodamente al verlos. Le dijo a Tony que tenía un visitante.

Tony se fue y Loki le sonrió a Thor débilmente.

—¿Me acompañas, hermano?

Thor advirtió el ruido del agua chorreando y el vapor reduciendo la visibilidad del espacioso baño.

—Sí —dijo—, te acompañaré. —Cogió una botella de licor del comedor y se la entregó a su hermano. Loki tentativamente tomó un trago, poco acostumbrado al sabor del licor.

Thor se quitó la ropa y se metió en el agua caliente.

—Recuerdas, hermano —musitó—, ¿cómo después de entrenar, íbamos a bañarnos y a discutir sobre nuestras victorias?

Loki asintió.

—Sí —contestó—. Aunque recuerdo que era más tú alardeando y yo tratando de pronunciar una palabra.

Thor resopló y sonrió, y volvió a tomar la botella.

Los hermanos se bañaron en la gran bañera, en silencio durante un rato, recordando su pasado y disfrutando del agua caliente. Thor encendió el agua caliente, incrementando el vapor y el ruido. Se movió para sentarse junto a Loki.

—Stark cree que nos están vigilando en este lugar —dijo en voz baja. Loki pensó en ello, tomando otro trago de la botella.

—Puede que tenga razón. Otr tiene más en juego aquí de lo que sabemos. ¿Quién era el visitante?

—Un mensajero del gremio de los artesanos. Sindri deseaba hablar un poco más con Stark antes de la negociación de mañana.

Loki se hundió en el agua.

—Me dijo que debía confiar en él, y trato de hacerlo. Pero, ¿qué puedo ofrecerle que pueda competir con lo que vio hoy? Puede que disfrute de mis servicios, pero él es un hombre rico. Puede tener muchos hombres y mujeres dispuestos a abrir sus piernas para él.

Thor se incorporó de golpe y el agua se derramó sobre el borde de la bañera.

—¡Hermano! Él no te ha... ¡¿Cierto?!

Loki negó con la cabeza.

—¿Tenerme, quieres decir? No, no lo ha hecho. Me le he ofrecido. Me alegraría que me reclamara, si creyera que con ello conservaría mi lugar a su lado.

—Hermano, te subestimas, y subestimas tu valor para alguien como Stark. Tú eres un príncipe, un erudito, un hechicero, conoces los Nueve Reinos y los caminos entre ellos. No eres un simple calientacamas.

Loki derramó el agua a su alrededor, mientras bebía de la botella.

—Cuando me dejaste con él, creí que disfrutaría castigándome por mis acciones en Midgard. Ataqué su ciudad, luché contra él y contra sus aliados, maté a su gente, lo arrojé por una ventana. Pero no me castigó. Cuando supo que no tenía magia y que no podía atacarlo, me ignoró la mayor parte del tiempo. Él no sabía cómo funcionaba el vínculo, lo que tenía que hacer para ganarme el derecho a comer y a hablar. Traté de resistirme, pero tenía que levantar el vínculo. Me le ofrecí, y él me rechazó. Pensé que quizá no le interesaban los hombres, o que no tenía ningún interés en mí. Sé que no soy tan deseable como él podría querer, como diversión. Me desesperé, y él me rechazó una y otra vez. Y tú no regresaste.

»—Si hubiera podido rogar, lo habría hecho. Pero Stark no quería nada de mí. No era de ninguna utilidad para él, ni siquiera, como dices, para calentar su cama. Me hubiera gustado calentar su cama. Que se me permitiera comer, hablar. —Loki dio otro largo trago a la botella, su rostro sonrojado por la emoción, con el licor y el agua caliente.

Thor tomó la botella de la mano de Loki, ahora medio vacía.

—Lamento haberte dejado allí por tanto tiempo. No sabía cómo funcionaba el vínculo. No pensé en asegurarte que Stark no abusaría de ti. Me pareció obvio que no te dejaría con alguien en quien no confiara.

Loki movió sus manos despectivamente, casi volcando una botella de jabón a un lado del baño.

—Él finalmente se dio cuenta de cómo funcionaba el vínculo y lo que se me exigía hacer. Es inteligente, listo. Y es... amable conmigo. He tenido poco de eso. No me lastima. No conozco una forma de romper el vínculo, y mientras el collar me posea, realmente soy un esclavo. Ser su esclavo es mejor que ser esclavo de cualquier otro. Hiciste bien en entregarme a él. Pero debo recordar mi lugar, su misericordia y perdón seguramente tienen un límite. No he sido el esclavo más humilde o sumiso. He arriesgado su misericordia, tontamente. No puedo arriesgarme a pensar que soy alguien más que quien calienta su cama. Si lo hago, creo que no podría sobrevivir si nuevamente soy desterrado.

Thor tomó un largo trago de la botella, ojos húmedos.

—Loki, sé que has sufrido, pero cada vez que hablamos me doy cuenta de que no conozco cuán profundo ha sido tu sufrimiento. Sé que actuaste mal, en Jötunheim y en Midgard, pero no estoy de acuerdo con que el castigo que Padre te impuso sea justo. Fue vengativo, rencoroso. No ha habido otros sujetos a quienes se les ha impuesto este castigo en cientos de años. Al principio intenté hablar con él, convencerlo de encontrarte y terminar tu castigo, pero no quiso hacerlo. No le he hablado desde que te encontré. Es mi responsabilidad terminar este conflicto y restaurar la paz en Asgard, y lo haré, pero no tengo lugar allí mientras él aún gobierne. Mi responsabilidad es con los reinos, con aquellos a quienes amo, no con ese hombre.

Los hermanos se turnaron para terminar la botella. Recordaron mutuamente buenos recuerdos, pero alejados de temas demasiado dolorosos para abarcar. Ambos tenían el rostro sonrojado, movimientos torpes, piel arrugada por estar tanto tiempo en el agua. Ninguno pretendía abandonar la seguridad del baño. El vapor y el agua corriendo camuflaban su conversación de cualquiera que pudiera estar escuchando o mirando.

La puerta del baño se abrió y Tony emergió del vapor. Advirtió a los ebrios asgardianos relajados en la piscina, botella vacía flotando en el agua.

—¿Han estado aquí todo el tiempo que estuve fuera? —preguntó Tony, divertido.

Thor levantó los brazos en señal de bienvenida.

—¡Así es, mi amigo! ¿Te nos unirás?

Tony empezó a reír.

—Oh, creo que paso, gracias. Odio ser esa clase de tipo; pero saben, es tarde, la cena está fría en el salón, y mañana debemos enfrentar el día de la «negociación». Así que, ¿tal vez deberían sacar sus ebrios traseros de ahí y venir a comer algo? Además, te tengo un regalo, Loki, ¡así que ven a verlo!

Tony los dejó para que se arreglaran y regresó al salón para llenar su plato. Había tenido una discusión muy interesante y productiva con Sindri y el gremio de artesanos. Si sus compañeros no estuvieran tan borrachos le hubiera gustado hablarlo con ellos, pero era poco probable que entendieran algo de lo que les dijera esta noche. Podía escucharlos reír y dejar caer cosas en el baño mientras luchaban por salir de la bañera y ponerse algo de ropa. Se alegró de que Loki pudiera relajarse un poco y pasar algo de tiempo con su hermano. Lo necesitaba, después de lo que le había pasado.

Tony estaba a mitad de su plato cuando salieron del baño, cabello mojado y ropa húmeda, apoyándose el uno en el otro. Le alegró no haber probado aquella botella, si podía embriagar a dos asgardianos, no le haría ningún bien en su cuerpo mortal.

Loki inmediatamente notó la caja plana que Tony había dejado sobre la mesa. Se puso tenso y Tony pudo ver que todo resurgía. La cálida camaradería del baño olvidada y su vulnerabilidad y estatus regresaron a él. Antes de que se alterara, Tony movió la caja.

—Es un regalo para ti. Creo recordar que mientras estaba drogado con polvo de piedra curativa, te prometí joyas. Sindri me las consiguió. Puedes abrirla.

Loki se acercó cautelosamente a la caja, era larga y plana, de madera lisa y brillante. Pasó sus dedos sobre la lisa madera. Thor lo observó, recordando su reacción ante el cofre que Otr le había enviado. Stark había dicho que eran joyas, seguramente no sería tan desconsiderado como para obsequiarle a Loki algo como esposas o cadenas. Thor no aprobaba completamente que Stark vistiera a su hermano como a una cortesana, pero entendía por qué lo hacía y por qué Loki no se oponía a ello. Era mejor para su hermano parecer una adorada cortesana que un esclavo sin valor.

Abrió la tapa, jadeó y la cerró de golpe, luego la volvió a abrir, mirando el interior, ojos muy abiertos. Miró a Tony, después nuevamente a la caja, después a Tony otra vez.

Tony sonrió.

—¿Te gusta?

Loki asintió y luego se aclaró la garganta.

—¿Son para mí, amo? —Como si no pudiera creerlo, como si pudiera ser un truco.

Tony asintió.

—Um, eh, por supuesto, ¿para quién más serían?

Loki reverentemente sacó sus regalos de la caja. Dos dagas de doble hoja, perversamente afiladas, de asas azules brillantes con gemas azules en el pomo. Debajo de las dagas había una funda de cuero suave, que posicionaría las dagas en la parte baja de la espalda. Loki probó el equilibrio de las dagas, ojos brillando, manos firmes.

—Tal vez deberías estar sobrio antes de intentar algún truco —le advirtió Tony—. ¡Cuando regresé, no esperaba que estuvieran borrachos!

Loki volvió a guardar las dagas, abrazando la caja contra su pecho.

—Gracias, amo —dijo sinceramente.

Tony le sonrió.

—Bueno, te prometí joyas, y por mucho que me guste tenerte todo guapo, pensé que esto podría gustarte más.

Loki asintió con la cabeza, esnifando.

—Sí, gracias, amo.

—Y solo para ser súper claro, tienes mi perpetuo permiso para usarlas con cualquiera que trate de lastimarte, de tomarte u obligarte a hacer algo que no quieras hacer.

Todos intercambiaron miradas. Tony les asintió a ambos, rostro serio. Ninguno de ellos hizo preguntas. Si Tony se había enterado de algo que le hiciera pensar que existía alguna amenaza para Loki, obviamente ya había tomado las precauciones que pensaba prudentes. Si estaban siendo vigilados, no les haría ningún bien hablar más de ello. Thor tenía su martillo, Tony tenía su armadura, y ahora Loki tenía sus dagas. Sea lo que sea que les esperara mañana, estarían listos para enfrentarlo juntos.


Esto será todo por ahora. Espero que hayan disfrutado la actualización.

En unos días volveré a pasarme por aquí, y como siempre, dudas o sugerencias que tengan respecto a la traducción, bien recibidas serán.

Gracias por sus lecturas.

¡Cuídense, un abrazo!