Disclaimer:

La serie Naruto (tanto manga como anime) son propiedad de Masashi Kishimoto. Las letras y citas incluidas en el texto son propiedad de sus respectivos autores.

Better Man pertenece a Kakashisgf, yo sólo me ocupo de la traducción. Agradezco también a la autora por su trabajo como beta reader.


Advertencias:

Clasificación M: Contenido adulto tal como lenguaje, sexo, etc.


Un Mejor Hombre

Capítulo 62

Cuando Sakura lentamente se reincorporaba al mundo de la vigilia la siguiente mañana, se encontró rodeada por la esencia de Kakashi, y no pudo evitar el enterrar la cara en su almohada con una sonrisa y un maullido satisfecho.

Ante el sonido, la figura detrás de ella se movió. —Todavía no estoy seguro de por qué necesitas eso cuando tienes al real justo aquí. —Su profunda voz murmuró adormilada contra su espalda.

Las mejillas de Sakura se sonrojaron automáticamente, pero no soltó su agarre en el esponjoso rectángulo. —No lo entenderías. —Replicó.

—Mm… claramente. —Murmuró, apretándola ligeramente.

Cuando él no mostró otros signos de movimiento, ella se giró en sus brazos para verlo. Sus rasgos estaban relajados, sus ojos cerrados, y los mechones de cabello que le caían en la frente brillaron en oro blanco bajo el sol de la mañana.

Sintiéndose en paz, ella levantó la mano para pasar cariñosamente el pulgar sobre las ligeras arrugas en las esquinas de sus ojos. —Jiji…

—Los apodos usualmente reflejan las características de una persona, Sakura-chan. —Respondió sin tono, sus ojos todavía cerrados.

Ella resopló. —Dile eso a Sai…

Kakashi dejó que uno de sus parpados se abriera. —¿Quién dijo que los apodos no reflejan las características de una persona? —Preguntó astuto.

Con el ceño fruncido, Sakura lo picó con fuerza, entonces se dio la vuelta con un bufido. —Yo no soy fea. —Gruñó.

Él se río entre dientes y le besó el hombro. —No, definitivamente no lo eres…

Había una oscuridad subyacente en su voz que le recordó todas las formas en que podía tocarla y saborearla y hacerla terminar, e inconscientemente frotó los muslos uno contra el otro mientras se acomodaba de nuevo contra su pecho.

Él la acercó y acarició con la boca su cuello. —Deberías cuidar tus pensamientos a menos que quieras llegar tarde al trabajo, Sa-ku-ra. —Canturreó con un movimiento de lengua sobre su oreja que no hizo más que ayudar al deseo creciente entre sus piernas.

Ella suspiró mientras se arqueaba contra él. —Necesito irme…

—Ah. —Él aceptó, imitando su suspiro, luego dejó un beso bajo su oreja antes de aflojar su abrazo y tenderse sobre su espalda. —¿Tienes tiempo para desayunar?

Ella miró la luz brillando a través de las persianas. —Probablemente no… Necesito ir a casa para ducharme y cambiarme.

—Podrías bañarte aquí. —Le ofreció, y un rápido escaneo a su rostro por encima de su hombro le dijo que él no estaba sugiriendo nada inapropiado.

—No tengo nada más que usar. —Apuntó ella, girándose sobre su otro costado y envolviendo un brazo alrededor de su pecho.

Él masajeó su cadera. —Probablemente deberías traer algo cuando regreses esta noche…

—¿Y quién dijo que voy a regresar esta noche? —Se burló, presionando la nariz con satisfacción contra su costado.

Ella sintió su sonrisa contra su cabello mientras la abrazó más cerca de él. —Bien, Sarada-chan no regresará en otro par de días, así que creí que tal vez disfrutarías de la compañía…

El hecho de que él no mencionara a Sasuke no pasó desapercibido para ella, y Sakura sintió un aguijonazo en su corazón mientras algo de su contento se desvaneció ante el pensamiento de lo que todavía tenía que hacer.

—No lo sé… —Susurró, su dedo ausentemente trazando un patrón sobre su piel.

Él puso la mano sobre la de ella. —Está bien. —Dijo. —Lo entiendo.

Ella podía escuchar el pesado suspiro que él no estaba liberando, y estaba rota. Quería quedarse con él de nuevo –demonios, quería quedarse con él para siempre, incluso si su estómago todavía se retorcía al pensar en ello- pero no había hablado aún con Sasuke, y lo que ya habían hecho era lo suficientemente malo…

—Pensaré en ello. —Murmuró, luego besó su pecho.

Su mano liberó la de ella, y entonces ella sintió dos dedos bajo su barbilla mientras él le inclinaba la cabeza hacia arriba hasta que sus ojos se encontraron. Había ternura en su expresión de nuevo… hizo que la felicidad burbujeara dentro de ella pese a la culpa, y no pudo evitar el sonreírle suavemente. Él regresó la sonrisa e inclinó la cabeza para besarla, y ella estaba casi abrumada por cuánto lo amaba.

¿Cómo le había tomado tanto tiempo darse cuenta?

Cuando sus labios se separaron, ella levantó la mano hacia su mandíbula. —Mejor me voy a casa. —Dijo silenciosamente.

Él asintió, luego la besó de nuevo antes de dejarla ir. Ella se levantó y localizó su ropa, que afortunadamente estaba en su mayoría en una pila en el suelo junto a la cama.

—¿Hospital o laboratorio hoy? —Preguntó, sentándose para verla vestirse.

Ella se subió los shorts, entonces agarró su blusa. —Laboratorio.

Con un rápido vistazo al hombre de cabello plateado que le hacía sentir toda mareada de felicidad por dentro, ella pasó la blusa sobre su cabeza y caminó hacia el baño para arreglarse el cabello.

Su corazón se calentó mientras pasaba el cepillo que él había comprado para ella a través de sus mechones enredados, y cuando regresó al dormitorio para encontrarlo sin camisa, inclinado contra su vestidor, esperando por ella, tuvo que contener una sonrisa.

—Bien, supongo que debería estar agradecida porque al menos te pusiste pantalones. —Remarcó ella.

Él se encogió de hombros. —No quería hacerte más difícil que te fueras…

—Siempre tan seguro de ti mismo… —Sonrió presumidamente antes de deliberadamente enseñarle la lengua.

Como era de esperarse, su mirada descendió hacia su boca, y él extendió la mano para tirar de su muñeca y ponerla contra su pecho. —Me matarás uno de estos días. —Él gruñó, entonces clamó sus labios en un profundo beso.

Ella estaba sin aliento cuando finalmente se separó.—Hay peores formas de irse. —Argumentó, deslizándose de sus brazos.

—Eso es cierto. —Concedió, siguiéndola mientras ella se movía hacia la puerta. Él la abrió, y ella pasó a través de ella. —Bien, entonces te veré más tarde, Sakura-chan.

Ella sacudió la cabeza ante su familiar sonrisa de ojos entrecerrados y levantó una mano mientras le daba la espalda. —No te mueras mientras no estoy, Jiji…

Ella lo escuchó reírse entre dientes detrás de ella y tuvo el pensamiento de que podía acostumbrarse a mañanas como esta…


Sakura estaba a casi seis metros lejos de su casa cuando sintió el chakra de su hija, y le detuvo por completo. ¿Qué estaba haciendo Sarada en casa? Se suponía que no regresaría por otros dos días…

Una ola de vergüenza, horror y pena corrió a través de ella.. ¿Cuánto tiempo había estado su hija allí? ¿Cómo pudo dejar que esto pasara? ¿Cómo le iba a explicar su ausencia?

Era tan estúpida –debió haber pensado en el hecho de que la misión de Sarada podría terminar antes… ¿O qué si Sasuke había terminado antes?

Su pecho se torció dolorosamente. No se suponía que ellos lo descubrieran de esta forma… no se suponía que supieran de Kakashi en absoluto todavía… había planeado terminar su matrimonio y entonces esperar un poco antes de anunciar su relación con él así las cosas no lucirían tan sospechosas y ella no heriría tanto a Sasuke…

Pero ahora… ¿Qué si Sarada se lo contara a su padre?

Se sintió enferma. Era la peor esposa y la peor madre en el mundo… Había sido tan descuidada…

Cálmate… cálmate… no sabes nada todavía… cálmate…

Tenía que entrar. No podía solo quedarse ahí para siempre y esperar que el problema se fuera…

Suprimiendo su creciente pánico tanto como podía mientras caminaba a su casa, Sakura respiró profundamente y giró el pomo de la puerta.

Sarada se había quedado dormida en el sillón aparentemente, porque se sentó aturdida cuando su madre abrió la puerta. La vista se sintió como una puñalada en el corazón de Sakura… su hija había llegado a una casa vacía y había esperado por ella por sólo dios sabía cuánto mientras ella había estado durmiendo con un hombre que no era su esposo…

La peor madre en el mundo entero… La peor madre en el mundo sin duda…

Odiándose a sí misma, tragó con dificultad y fingió una sonrisa presumida. —¡Sarada! ¡Llegaste antes a casa!

La genin morena se frotó los soñolientos ojos antes de ponerse las gafas. —Sí, terminamos más rápido de lo que pensábamos. —Dijo, entonces frunció el ceño. —¿Dónde estabas?

Sakura sintió su garganta cerrarse. —Um… Fui a dar un pequeño paseo… —Replicó, dando su mayor esfuerzo para mantener su voz normal.

El ceño de Sarada se profundizó. —Regresé a la media noche, y tú no estabas aquí…

La desesperación de Sakura se espesó, y su pánico se disparó de nuevo. Esta era una de sus peores pesadillas volviéndose realidad… no podía pensar lo suficientemente rápido… no podía formar una explicación lo suficientemente rápido…

Cuando su madre luchaba por formar sus pensamientos, Sarada suspiró. —¿Estabas en casa de Kakashi-sama, no es así? —Preguntó suavemente.

En shock total, los ojos de Sakura se movieron con rapidez a los de su hija, y ella sintió que el aire se congeló en sus pulmones, sintió que su corazón se contraía casi insoportablemente. —No… No sé qué quieres decir. —Ella tartamudeó.

Sarada se puso de pie y apretó las manos volviéndolas puños a sus costados, obviamente frustrada. —Mamá, ¿Crees que no lo veo? Eres tan diferente cerca de él… Eres… —Ella frunció el ceño. —Feliz… No eres para nada como eres con papá.

Las lágrimas brotaron de los ojos de Sakura ante la acertada evaluación de su hija, y reflexivamente se dio la vuelta para esconderlas. Nunca había pensado que Sarada… No se suponía que fuera de esta manera…

Un momento después, sintió la pequeña mano de su hija tocarle ligeramente el codo. —Mamá, mírame…

Ya no sonaba frustrada, pero por alguna razón, eso sólo la lastimó más, y Sakura tuvo que pelear para contener las lágrimas. No podía hablar… y no sabía qué decir. ¿Qué decías cuando tu hija descubría que estabas engañando a su padre? ¿Y engañándole con el hombre que se había vuelto una figura paterna para ella, nada menos?

Culpa y vergüenza perforaron su pecho, Sakura se mordió el labio con dureza, y cuando Sarada caminó para encararla, automáticamente puso su mirada en la pared… podía sentir los ojos de su hija en ella, pero no podía obligarse a verlos.

—Kakashi-sama te hace feliz.

Era una declaración, no una pregunta, y una lágrima cayó por la mejilla de Sakura, pero ella siguió evadiendo sus ojos y luchando por encontrar su voz. —Sarada…

La niña puso las manos en el antebrazo de su madre. —Mamá, está bien. —Dijo silenciosamente. —No estoy enojada.

Sakura miró fijamente a su hija con incredulidad. —Sarada… ¿Cómo? Es tu padre… es nuestra familia, y yo- yo he-

El bulto en su garganta amenazó con ahogarla. No podía decir las palabras. Esta conversación no estaba pasando en serio… no podía realmente estar pasando…

Sarada agachó la cabeza y aplastó el dedo gordo de un pie nerviosamente contra el suelo. —No te quedes con papá sólo por mí. —Susurró finalmente.

La voz de su hija era caso inaudible, pero había en ella una convicción que impactó a Sakura por completo, y se preguntó cuándo su hija había crecido tanto…

¿Cómo no se había dado cuenta?

No le estás dando el crédito suficiente a tu hija, Kakashi había dicho.

El corazón de Sakura dolió. Él estaba en lo correcto. Ella debería haberlo visto. Sarada era su hija, y ella apenas tenía doce años, pero era una ninja.

Debería haberlo visto.

—Sarada… Es tu padre… —Sakura comenzó de nuevo, levantando la mano para acariciar ligeramente el cabello de su hija con los dedos.

La niña la miró entonces, y Sakura fue sorprendida por la madurez en aquellos ojos negros que eran como los de Sasuke.

—Lo sé. —Sarada dijo en silencio. —Y amo a papá, pero… —Ella miró hacia un lado como si estuviera intentando pensar en cómo decir lo que quería decir. —Pero él se fue, y tú estabas triste, y entonces Kakashi-sama comenzó a venir todo el tiempo, y tú estabas feliz…

Sintiéndose como si alguien le hubiera sacado todo el aire, Sakura vio sin palabra alguna cuando su hija se paró frente a ella, presionando sus dedos juntos, un ligero sonrojo polveando sus mejillas.

—Así que… incluso si me vuelve loca y llega tarde todo el tiempo y no me deja ver su rostro… —Sarada continuó, frunciendo el ceño en dirección de la cadera de su madre. —Si Kakashi-sama te hace feliz, entonces deberías estar con él.

Todo su pánico repentinamente pareció desvanecerse, dejando cansancio en su lugar, y con un pesado suspiro, Sakura acercó a su hija en un abrazo. Sarada lo regresó, envolviendo los brazos alrededor de la cintura de su madre.

—Sarada, tu papá no se fue porque quisiera. Él nos ama, y ahora que está de regreso, quiere que seamos una familia de verdad. ¿No quieres que seamos una familia? —Preguntó con suavidad.

Sarada sacudió la cabeza contra el estómago de su madre. —Podemos ser una familia incluso si no estamos todos juntos… lo hemos sido siempre de cualquier forma. —Argumentó.

Las lágrimas se formaron de nuevo en los ojos de Sakura, y fortaleció su abrazo. No era así como se suponía fueran las cosas… no se suponía que su hija tuviera que decir cosas como estas…

—Tú y Kakashi-sama son felices cuando están con el otro… —Sarada murmuró en la blusa de Sakura, entonces retrocedió y puso los ojos en blanco. —Quiero decir, siempre son odiosos y actúan como niñitos, pero son felices.

Ante eso, Sakura tuvo que reírse, y se separó de su hija para quitar una lágrima vagabunda fuera de la esquina de su ojo antes que su sonrisa se desvaneciera.

Ambas se quedaron calladas por varios minutos, Sakura estudiando a su hija con una mezcla de tristeza y esperanza en su corazón.

—¿Realmente estás bien con esto? —Preguntó finalmente.

Sarada asintió. —Está bien, mamá, en verdad… Sólo no me gusta cuando estás triste.

Sakura se preguntó qué había hecho para merecer a tan increíble niña como hija. —Eres la mejor hija que cualquier madre podría pedir, ¿Sabes eso, cierto?

Sarada sonrió. —Por supuesto… ¡Mira quienes son mis padres!

Sakura se rió y arrastró a la niña para otro abrazo, al que inmediatamente ella protestó.

—Bien, de acuerdo, mamá, cielos… —Se quejó, intentando liberarse de los brazos de su madre.

Sakura la dejo ir luego de un minuto, y Sarada se alejó, arreglando su cabello y frunciendo el ceño. —No tienes que ponerte como Naruto-oji-sama conmigo… —Murmuró indignada.

Sakura sonrió, impenitente. —Oye, ¿Por qué no me tomo el día libre hoy? Podemos ir a entrenar y después almorzaremos juntas, sólo nosotras. —Sugirió.

La chica morena pareció contemplar la idea por un momento. —Supongo que podemos hacer eso. —Accedió. —Pero quiero yakiniku…

Sakura suspiró, pretendiendo estar molesta por su petición. —Bien, bien. —Dijo. —Déjame cambiar y entonces podemos irnos.

Mientras madre e hija iban a prepararse, el impacto total de la conversación que había tenido golpeó a Sakura, y se encontró llena de alivio. Todavía se sentía una terrible persona y una terrible esposa y una terrible madre, pero de alguna forma, había tenido la suerte de tener una hija que no parecía estar pensando menos de ella, que parecía incluso animarla...

Le daba la esperanza de que quizás Naruto también lo entendería, que no la odiaría, no odiaría a Kakashi…

Se dio cuenta que tendría que hablar con Sarada sobre mantener lo de Kakashi como secreto por un rato, y eso tal vez la pondría incomoda… odiaba que tenía que meter a su hija en su mentira… pero para bien o para mal, su pequeña estaba creciendo, y Sakura tenía que confiar en que ella vería por qué era lo mejor.

Con un último vistazo en el espejo, Sakura dejó su habitación para encontrar a Sarada en el pasillo, y cuando caminaron hacia los campos de entrenamiento, no pudo esconder su sonrisa… estaba enamorada de Kakashi, y él estaba enamorado de ella, y de alguna forma, Sarada estaba bien con eso.


Notas de la traductora:

Bien, probablemente este no es la forma en que esperaban que Sarada y Sakura tuvieran esta conversación, pero como dato (no puedo hablar más hasta el siguiente capítulo) Kakashisgf tuvo varias versiones de ésta escena. La razón por la que no comparto una de las otras versiones es porque arruinaría el siguiente capítulo y porque hasta hace unos días ella misma lo mencionó. Para ella, Sarada es bastante madura, incluso en el canon lo es comparada con otros personajes de su edad, así que podrían entender por qué Kakashisgf escribió de esta forma.

Gracias por continuar leyendo la traducción y por sus amables comentarios. Me faltan sólo dos personas por responder, me pongo ahora a hacerlo.

Guest: ¡Hola de nuevo! Supongo que serás el visitante que escribió la semana pasada; el sitio volvió a borrar tu nombre. Pero, respondiendo a tu comentario, lo sé, fueron demasiados capítulos, pero ahí lo tienen ¡Sakura está convencida de amar a Kakashi y seguirá adelante! Todavía quedan unas cosas por arreglar entre Sakura y Sasuke, así que por favor espera paciente por los capítulos restantes. Agradezco mucho por tu apoyo ^^

Isabel: ¡Hola de nuevo! Como habrás leído, Sakura sigue adelante con su decisión y ahora Sarada ya sabe de lo que pasa entre Kakashi y ella, así que de momento puedes estar tranquila. Sobre la charla con Sasuke, tendrás que esperar un poquito, pero sin duda la habrá porque hay que hacer las cosas bien. Te agradezco mucho porque continúes apoyando la traducción; te mando un abrazo 3

Una nota importante: La próxima semana no voy a actualizar. Los que me siguen sabrán que me tomo las vacaciones de Semana Santa / Primavera siempre, así que el siguiente capítulo (63) lo subiré el día 26 de Abril (a lo mejor antes), pero no el viernes de esta semana.

¡Nos leemos en dos semanas!