Disclaimer: nada me pertenece, los personajes pertenecen a Marvel y la historia a EndlessStairway, esta es una traducción.
26. Negociación
A la mañana siguiente, estuvieron de regreso en el círculo de piedra, la delegación asgardiana en un lado, los Nidavellir en el otro. Esta vez no hubo nada de la falsa cordialidad de la ceremonia de apertura. Ambos lados estaban mirándose abiertamente, desconfiados y hostiles. Tony vestía su armadura, Loki pantalones de cuero y botas con una camisa de seda. Llevaba puestas las pulseras de oro que tanto le gustaban a Tony, pero también llevaba sus dagas. Su forma no se revelaba a través de la pesada seda, pero su postura era un poco más recta, y mantuvo la cabeza erguida. Aún había solo dos sillas en el lado asgardiano para Tony y Thor. Loki estaba de pie detrás de la silla de Tony, alerta y en guardia. No habían tenido oportunidad de hablar aquella mañana, los hermanos habían dormido hasta tarde y el desayuno había llegado temprano. El escolta que los conduciría a la negociación había llegado mientras aún estaban comiendo, zanjando cualquier conversación.
El presentador del Samningur inició el día, recordándole a ambas partes el protocolo de negociación. Thor le susurró a Tony que no debía declarar que Loki no estaba en venta, solo que la oferta no era lo suficientemente alta. De lo contrario, Otr podría afirmar que no se había unido al Samningur de buena fe, anular todo el asunto y negarse a firmar el tratado de paz. A Tony no le gustó aquello, pero Loki había asentido mostrándose de acuerdo y Tony confiaba en su juicio. Loki, al menos, ya no parecía temer que Tony fuese a venderlo. Tal vez llevar las dagas había aumentado su confianza y su propia valía.
Otr se puso en pie e hizo su oferta de apertura. Enumeró una larga lista de metales y dispositivos junto con pesos específicos, medidas y fechas de entrega. Uno de sus secuaces salió corriendo y puso un listado con la misma información en la mano de Tony.
Tony reconocía una estrategia cuando la veía. Era demasiado pronto para que Otr sacara su artillería, esta débil oferta era solo para calentar. El precio inicial por todo en la lista de Otr era simple. Lord Stark debía nombrar a Lord Otr como el legítimo propietario del botín de guerra y esclavo, Loki, con efecto inmediato.
Tony apenas miró la lista antes de rechazarla. Luego fue su turno de hablar, presentando lo que generalmente sería una contraoferta. Tony entró en el círculo.
—Lord Otr. Su gente es hábil artesana y su conocimiento de la metalurgia es impresionante. —Asintió con la cabeza a Sindri, quien le devolvió el gesto—. Sin embargo, no solo me está pidiendo que renuncie a la propiedad del botín de guerra y esclavo, Loki, quien es único en los Nueve Reinos por su educación, intelecto, herencia, conocimientos y habilidades naturales; sino que al hacerlo, me pide que renuncie a la amistad del Príncipe Thor, hermano de Loki, heredero del trono de Asgard, y defensor de mi reino Midgard. Su oferta no se acerca a lo que actualmente poseo. Si quiere que le tome en serio, hágame una oferta seria. Si no puede, termine con esto ahora y seguiremos nuestro camino.
Tony se sentó. Otr no parecía perturbado. O había creído que podía presentar una oferta que atraería a Tony, o tenía algo más en mente.
—Lord Stark —dijo Otr, con su habitual sonrisa grasienta—. El botín de guerra y esclavo, Loki, quizá tiene habilidades naturales que usted aprecia, pero ambos sabemos que su magia está sellada, y su herencia como un humilde jotun enano solo reduce su valor, no lo aumenta. Es un esclavo de placer encantador, ambos estamos de acuerdo en eso, pero su valor no es tan alto.
Tony y Thor se miraron el uno al otro. Si Otr estaba intentando provocarlos, estaba siendo increíblemente obvio al respecto.
—En cuanto a la amistad del Príncipe Thor. Es un aliado digno, pero es solo un hombre, actuando solo. No habla por Asgard, o por su gobernante Odín, el Padre de Todos. Sin duda él ha ayudado a su reino, pero con las mercancías que puedo suministrarle, su reino no necesitará dicha ayuda.
Tony esperó. Si Otr tenía una oferta mejor, la mencionaría ahora. Si estaba planeando una traición, seguiría con otra pobre oferta y prolongaría esta farsa mientras su plan tomaba forma a sus espaldas.
Sindri miró a Otr, frunciendo el ceño. Susurró algo a uno de sus artesanos menores que se alejó discretamente. Otr estaba caminando de un lado para el otro por el círculo y no lo advirtió. Tony levantó una ceja hacia ella y la mujer sacudió la cabeza. Todavía no.
Otr señaló a Thor.
—Príncipe Thor, los ejércitos de Asgard y de Nidavellir todavía están en el campo de batalla. Esperan noticias de este Samningur para regresar a sus hogares o para reanudar la batalla. Usted es responsable de esto, por cada muerte y lesión en que incurran. Su imprudente proceder, el asesinato de mi hermano Hreidmar y sus consejeros, el robo de su esclavo, todo es su responsabilidad. ¿Puede dejar que el destino de dos reinos dependa del destino de un esclavo? El mismísimo Padre de Todos lo condenó a este castigo por sus tantos crímenes; pero incluso así, pensó que era oportuno intervenir.
»—Trajo a su amigo y aliado, Lord Stark, aquí para negociar y cumplir las condiciones del tratado de paz, ¡pero ha mentido amparado bajo el estandarte del Samningur! Juró negociar de buena fe con mi casa, pero ahora lo acuso— ¡ya que no existe un precio que esté dispuesto a aceptar por el esclavo y botín de guerra, Loki! ¡Ha sido falso en este Samningur y le exijo que responda y diga un precio por su esclavo!
Muy bien, así que Otr iba a jugar a prolongar y provocar. Ya era hora de agilizar las cosas. Tony cruzó miradas con Sindri y esta vez la mujer asintió. El joven artesano estaba de pie tras ella sosteniendo un paquete.
Tony se levantó y se dirigió hacia el círculo. Esperó a que Otr retrocediera y se sentara antes de hablar.
—Lord Otr. Exigió que viniera aquí para negociar con su casa, y he venido. He visto sus mercancías y estoy impresionado, pero mi precio por Loki no se ha cumplido. El precio de Loki no se alcanzaría ni aumentando diez veces lo que ha ofrecido, ni cincuenta veces. He hecho muchos tratos con muchos demonios en mi vida, y sé que todo tiene un precio. Este es el precio de Loki: una gema infinita.
Un zumbido estremeció el salón y Otr se puso de pie, rostro enrojecido.
—¡Un precio ridículo es tan bueno como ningún precio! ¡Este Samningur es falso! ¡NO permitiré que se firme el tratado de paz!
Tony levantó las manos, permitiendo que el traje amplificara un poco su voz:
—No he terminado —dijo tranquilamente. Asintió con la cabeza al presentador del Samningur—. Por favor, repita las condiciones establecidas en el tratado de paz de Lord Otr.
El presentador se puso en pie. Esto estaba fuera del guion y claramente no le gustó, pero recitó las condiciones en voz alta.
—Lord Otr impondrá el tratado de paz con Asgard con la condición de que el dueño del botín de guerra y esclavo, Loki, se una a su casa para negociar en el Samningur.
—¿Y la clausura del Samningur tendrá lugar cuando se considere que la negociación ha sido cumplida? —preguntó Tony.
El presentador asintió, y Otr volvió a hablar:
—¡No habrá clausura si no hay intercambio!
Tony lo ignoró.
—Entonces, de buena fe, negociaré con su casa.
Sindri dio un paso al frente.
—Lord Stark, el gremio de artesanos de esta casa presenta como oferta nuestro conocimiento. —Hizo un gesto a su vasallo que abrió el paquete en sus manos para mostrar un grueso libro forrado en cuero.
Tony le asintió, sin mostrarse sorprendido.
—Sindri, Líder del Gremio de los Artesanos, hija de Sindri, de Sindri, de Sindri, ¿usted pertenece a la casa de Lord Otr? —El uso de su título completo complació a los artesanos, quienes se alzaron sobre las puntas de sus pies un poco más para ver a su muy respetada líder. La mujer confirmó que era de la misma casa que Lord Otr.
—Entonces le ofrezco a cambio del conocimiento del gremio de artesanos, el trabajo de mis propias manos.
Tony activó las válvulas de apertura del traje y salió de la armadura, dejándola en el escenario. Repentinamente se sintió vulnerable mientras se paraba en el círculo vistiendo solo sus jeans y camiseta. La maldita de Sindri sabía regatear, pero tenía en su biblioteca de artesanos las notas del creador de los collares de esclavitud, así que había accedido a su precio.
Otr los estaba mirando a ambos, boca abierta, y al mirar por encima de su hombro vio que Thor y Loki estaban haciendo lo mismo. Tony sonrió para sí. Si esos dos idiotas no se hubieran emborrachado anoche les habría explicado todo su plan. Había decidido no arriesgarse después de que Sindri le había advertido en el Salón de Intercambio que Otr probablemente les estaba espiando. También le había advertido que Otr no tenía intención alguna de cerrar la negociación a menos que tuviera a Loki. No sabía por qué Otr quería recuperarlo tan desesperadamente, pero estaba segura de que no era solo para mantenerlo como un esclavo de placer. Aunque, con disgusto, había admitido que en parte también era por eso.
—¡Esto es inaceptable! —Otr había recuperado la voz—. Ninguno de estos artículos estaba en exhibición ayer, ¡no pueden traer mercancías adicionales a la negociación sin una previa muestra completa!
Sindri miró a Otr.
—Ayer todos vimos a Lord Stark en su armadura, incluso se paró en el podio mientras la llevaba puesta. Si no aprovechó la oportunidad para examinarla, eso es asunto suyo.
—¿Y el libro? —Otr estaba pálido de rabia. Tony sabía que incluso si lograban clausurar el Samningur, no estarían fuera de peligro hasta que abandonaran este reino. Tal vez habían burlado a Otr, pero no podían confiar en que simplemente sonreiría y aceptaría todo esto. Aún era una amenaza.
—Ayer examiné el libro —ratificó Tony—. Me lo mostraron miembros de su casa.
El pobre presentador del Samningur tartamudeó que ya que las dos partes negociadoras habían confirmado que las obligaciones de inspección habían sido cumplidas, el intercambio era válido.
Sindri volvió a envolver el libro y se lo entregó a Tony, quien a su vez se lo entregó a Hilde. Activó los códigos del traje para permitir a los artesanos controlarlo. Les había advertido anoche que sin el reactor de arco la fuente interna de poder no duraría mucho. Sindri le había asegurado con una sonrisa que eso no sería ningún problema.
Sindri se volvió hacia el presentador.
—El intercambio ha sido completado, Lord Stark ha negociado con nuestra casa. Clausure el Samningur.
Otr se puso en pie y abandonó el salón seguido por un pequeño grupo de sus hombres de confianza.
—Rápido —añadió Sindri, y golpeteó su pie con impaciencia en el suelo mientras el presentador se apresuraba a leer el discurso de clausura.
—Tiene que irse —le dijo a Tony—. Le escoltaremos.
Los artesanos, que ahora, Tony advirtió, estaban todos armados con porras y espadas cortas, se formaron en frente y detrás de los Einherjar. Tony y Thor caminaron a ambos lados de Loki. Tony zanjó cualquier pregunta de los asgardianos.
—Podemos hablar en la torre, las condiciones del tratado de paz han sido cumplidas, debemos marcharnos ahora mismo.
—¡Pero tu armadura! —dijo Loki, miró el traje parado en medio del círculo.
—¡Puedo fabricar más! —dijo Tony—. Otr tiene planeado algo desagradable para ti, y necesitamos irnos ahora antes de que pueda actuar.
Agarró el brazo de Loki y vio a Thor hacer lo mismo. Corrieron por los pasillos de regreso al lugar de aterrizaje del Bifrost. Thor de alguna manera había invocado la lanza que usaba para activarlo. El lugar del Bifrost y el camino que los dirigía hasta allí estaba vacío, no había ni un solo guardia. Esto hizo que la ansiedad de Tony solo aumentara más. Otr desde luego no los dejaría irse tan fácilmente. Miró a su alrededor y maldijo que sin su traje había sido reducido a solo mirar con sus ojos mortales. ¡Debió haberse quedado con un repulsor o alguna otra arma!
Los artesanos retrocedieron. Thor decidió que ellos y los Einherjar irían a Midgard, luego él llevaría los Einherjar de regreso a Asgard. Tony estuvo de acuerdo en que sería una mala idea para Loki poner un pie en Asgard. Todos se pararon en el lugar de aterrizaje, y Thor levantó la lanza. Tarde, demasiado tarde, Tony vio la caja negra de metal atornillada a la plataforma de aterrizaje. Sabía que no estaba allí cuando habían llegado.
—¡Detente! —le gritó a Thor, pero el brillo multicolor ya estaba rodeándolos. Agarró a Loki y Loki, sintiendo que algo andaba mal pero sin saber qué, lo agarró también. Fue inútil, el rugido de color los desgarró, la camisa de Loki se rasgó en sus manos mientras Tony intentaba sujetarlo. Aterrizaron en el pórtico de la Torre Stark, Tony ya le estaba gritando a Thor que regresara, que regresara, que regresara. Levantó la seda verde rota en sus manos.
Loki se había quedado atrás.
