¡Hola!
Antes de pasar al epilogo, les diré que este se compone por lo principal, vienen unas notas de Kakashigf y luego vienen otras escenas extras.
Aunque pensé en editarlo y meter las escenas extras antes que sus notas y agradecimientos, decidí dejarlo así (aunque corta el ritmo -sinceramente-), pero por alguna razón ella decidió hacerlo de esta manera, así que respetaré su escrito en esta última actualización.
Nos leemos luego de las terceras notas de autor.
Disclaimer:
La serie Naruto (tanto manga como anime) son propiedad de Masashi Kishimoto. Las letras y citas incluidas en el texto son propiedad de sus respectivos autores.
Better Man pertenece a Kakashisgf, yo sólo me ocupo de la traducción. Agradezco también a la autora por su trabajo como beta reader.
Advertencias:
Clasificación M: Contenido adulto tal como lenguaje, sexo, etc.
Un Mejor Hombre
Epilogo
—¿Más? —Kakashi preguntó, levantando una botella de sake.
Sakura asintió y le dio una pequeña sonrisa. —Gracias.
Estaban en el bar, celebrando el cumpleaños no. 31 de Sakura. La mayoría de sus amigos estaban ahí –Naruto sentado a su izquierda, discutiendo a través de la mesa con Ino mientras Hinata miraba con indulgencia y Sai observaba al par con lo que tal vez era una pizca de diversión entre tragos de cerveza, al otro lado de la fila de mesas que habían puesto juntas para acomodar al enorme grupo estaban Shikamaru y Temari; estaban acompañados por Chouji y su esposa y parecían estar disfrutando de la rara noche lejos de su hija. A la derecha de Kakashi, Genma estaba bromeando con Kotetsu y Gai (generalmente a la expensa de Kiba y Tenzou), y Sakura podía escuchar a Shino discutir de insectos con su esposa y la visiblemente asustada cita del ninja canino al estar sentados opuestos a ella.
Considerando todo, había sido una noche divertida, aunque el amante/atormentador de cabello plateado de Sakura había estado esforzándose mucho en tentarla bajo el radar de sus amigos en cada oportunidad que tenía –hasta el punto en que ella no sabía si quería golpearlo o arrastrarlo al callejón detrás del bar para hacerle pagar por pasear sus traviesos dedos por su brazo (o rodilla o muslo) y por hacerle cosquillear la oreja con su tibio aliento cada vez que se inclinaba para susurrar algo que inevitablemente llevaría un sonrojo a sus mejillas.
Su último intento para seducirla había sido deslizar subrepticiamente una de sus manos a lo largo de su espalda baja mientras extendía la otra mano para servirle la bebida, y una vez que regresó la botella a la mesa, se inclinó para acariciar con sus enmascarados labios la esquina de su mandíbula.
—No bebas mucho, cumpleañera. —Murmuró. —Quiero que estés muy consciente de todo lo que voy a hacerte cuando estemos en casa…
Sus palabras hicieron que el espacio entre sus piernas pulsara con necesidad, y frunció el ceño cuando no pudo evitar el cruzarlas en un intento para aliviar el deseo. —Cállate… —Ordenó bajo su aliento.
Por supuesto, él notó su incomodidad, y ella le sintió sonreír victoriosamente contra su cuello… Le hizo querer arrastrar al bastardo presumido en un beso, morder aquellos sonrientes labios hasta que él estuviera demasiado atrapado por su boca y dientes y lengua como para seguir burlándose de ella, hasta que ella fuera la que le hiciera perder a él la compostura…
—¡Oi! —Ino repentinamente gritó, rompiendo su vengativa (pero excitada) mirada. —No crean que no vemos que ustedes dos están actuando como un par de adolescentes cachondos…
Mientras Sakura se sonrojó con violencia ante el alto pronunciamiento de su amiga, Kakashi sólo se rio entre dientes y sin prisa deslizó la mano fuera de su cadera para levantar su cerveza.
—No sé de qué estás hablando, Ino-chan. —Replicó sin vergüenza, ofreciéndole su clásica sonrisa cuando llevó la botella a sus labios.
Ino puso los ojos en blanco. —Seguro que no, ero-Hokage…
—¡Cerda! —Sakura gritó, avergonzada, cuando Kakashi murmuró 'Ex Hokage' con el ceño fruncido y tomó otro trago.
La rubia claramente intoxicada agitó la mano con desdén hacia ambos. —¿De cualquier modo, qué estás esperando, Frentona? Obviamente no puedes resistirte a él. —Arrastró las palabras.
Sakura suspiró. Sabía de lo que estaba hablando su amiga exactamente… Pese a su acuerdo en el bosque de casarse con él, al final, se había descubierto incapaz de dar el siguiente paso tan rápido como a Kakashi le hubiera gustado. Parte de ello era que se sentía culpable apresurándose en algo justo después de divorciarse de Sasuke… no quería trivializar la relación que tenían en sus ojos ni en los ojos de sus amigos.
Otra parte era que, así como odiaba contemplarlo, siempre existía la posibilidad de que lo que sintiera por Kakashi fuera en última instancia por la nueva experiencia de estar relacionada con alguien que la valoraba por quién ella era, alguien que quería pasar tiempo con ella… había estado en una relación por tanto tiempo con un hombre que constantemente se había mantenido a sí mismo a una distancia, por lo que muy bien podría haber estado atrapada en la sensación de ser genuinamente deseada por primera vez.
Y entonces también estaba el deseo de no ser arrastrada a otra situación en la que se permitiera ser subsumida por alguien más… No era que creyera que Kakashi quisiera eso de ella, y no era como si ella sintiera algún deseo de sacrificarse a sí misma por él de la manera en que había hecho con Sasuke, pero le preocupaba que inconscientemente cayera en el hábito si saltaba de nuevo al matrimonio, así que ella había insistido en que se tomaran su tiempo para conocerse no como amigos o como amantes ilícitos sino como dos personas en una relación de verdad.
—Mira, Jiji, me doy cuenta de que el fin se acerca para ti, pero es importante que hagamos esto bien. —Había argumentado, luego de que se hubieran tomado un descanso de tener sexo el tiempo suficiente para que recuperara algo de su cordura.
Él había hecho un adorable puchero ante eso, pero el puchero se suavizó en una sonrisa casi inmediatamente cuando él le atrajo a un fuerte abrazo, le besó en el tope de su cabeza, y le dijo que estaba seguro de poder aguantar un poquito más para reclamarla oficialmente como suya.
Y así habían pasado los últimos seis meses yendo a citas y combatiendo, haciéndose bromas, y haciendo el amor y durmiendo acurrucados en los brazos del otro.
Habían sido los mejores seis meses de su vida; no podía negar eso…
Sus pensamientos internos fueron de nuevo interrumpidos por Ino, quien borrachamente levantó los codos de la mesa y apuntó hacia ella.
—No, pero en serio, Frentona… —La rubia insistió. —¡Sólo cásate ya con el hombre!
Las mejillas de Sakura se flamearon una vez más, y el sonrojo sólo se extendió cuando Kakashi le sonrió.
—Bien, ahí lo tienes, Sakura-chan… —Él se encogió de hombros, sus ojos brillaban a pesar del ligero rubor que podía ver desde detrás de su máscara.
Ella le miró con enojo, molesta porque él parecía encontrar toda la charla más divertida que vergonzosa.
—No voy a casarme contigo sólo porque Cerda está borracha y de boca floja… —Declaró de mal humor.
Kakashi se rio y le sacudió cariñosamente el cabello, y Sakura frunció el ceño cuando alejó su mano.
—No soy sólo yo, sabes. —Ino bufó, cruzándose de brazos. —¡Todos aquí también lo piensan!
Ante eso, Sakura miró alrededor de la mesa para encontrar a todos sus amigos asintiendo o haciendo expresiones que no dejaban duda de que Ino tenía razón. Con un frustrado gruñido, ella escondió la cabeza en sus manos, pero incluso mientras hacía eso, no pudo evitar el pensar que tal vez su molesta amiga tenía un punto… ella amaba a Kakashi –y no sólo más de lo que ya hacía desde que había admitido por primera vez sus sentimientos sino más que el día anterior y el día anterior a ese y el día anterior a ese. Sus miedos de que su amor podría haber sido situacional o que ella se perdiera a sí misma por él habían resultado infundados hasta ahora… de hecho, estar con Kakashi le había ayudado a comenzar a descubrir quién era realmente y qué quería de la vida.
Y Sasuke… por mucho que quisiera mantener su relación con Kakashi en secreto por un rato por respeto a su viejo amor, había sido inútil desde el primer momento; en el minuto en que la gente descubrió el inminente divorcio, sutilmente o no tanto pensaron en el antiguo Hokage, porque aparentemente casi todos habían visto la química entre ellos mucho antes de que ella misma se diera cuenta.
Sintiéndose repentinamente e inexplicablemente tímida, Sakura levantó la cabeza de sus manos para mirar al hombre junto a ella. Su mirada cuando encontró la de ella era suave, con las ligeras arrugas en las esquinas de sus ojos enfatizando solamente cuán guapo era. ¿Qué estaba esperando? Lo amaba, en verdad, y él le hacía feliz… no podía imaginar la vida sin él.
Una tibieza demasiado familiar comenzó a llenar su corazón mientras ella continuó sosteniéndole la mirada, y finalmente ella enredó los dedos con los de él bajo la mesa y se inclinó hasta que su boca estaba cerca de la oreja de él.
—De acuerdo. —Ella susurró.
Cuando ella se alejó para ver su reacción, el amor en sus ojos cuando él inclinó la cabeza en reconocimiento hizo que su rostro se convirtiera en una sonrisa tonta que desapareció solo cuando Genma le recordó abruptamente que ella y Kakashi no estaban solos.
—¡Por Kakashi y Sakura! —Anunció sonoramente, levantando su vaso, y Sakura se quedó mirando conscientemente su copa de sake mientras intentaba evitar hacer contacto visual con sus sonrientes compañeros, todos los cuales habían levantado sus bebidas junto con el especialista de senbon.
—¡Por Kakashi y Sakura! —Corearon alegremente.
Hubo varias rondas más de felicitaciones antes de que la conversación normal en la mesa finalmente se reanudara y Kakashi y Sakura ya no fueran el centro de atención (para alivio de Sakura).
—Bien, eso fue interesante… —Ella refunfuño cuando estuvo segura de que sus amigos ya no estaban escuchando.
—Ah. —Kakashi aceptó, aunque en realidad no parecía en absoluto disuadido por eso cuando le dio su sonrisa habitual, y ella lo miró con los ojos entornados.
—Cómo sea… lo disfrutaste… —Le acusó, medio en serio, medio en juego.
—No lo diría así exactamente… —Él se encogió de hombros. —Pero sí disfruté de la parte en que dijiste que serías mi esposa…
Él le guiño el ojo entonces, y ella tuvo que morderse el labio para contener otra sonrisa tonta.
Esposa… Ella iba a convertirse en la esposa de Hatake Kakashi…
El pensamiento le llenó con una felicidad ansiosa, y se encontró incapaz de sostenerle la mirada.
Kakashi no podía resistir… la tímida forma en que ella escondió una sonrisa, el rosa tintando a través de sus mejillas, el hecho de que finalmente ella había aceptado casarse con él.
No podía resistir.
Con una esquina de su boca lentamente curveándose en una traviesa sonrisa, puso una mano sobre la de ella, deteniendo su nervioso movimiento, e inclinándose hacia su oreja.
—Entonces, futura esposa… —Él comenzó, lo suficiente bajo como para que solo ella pudiera escucharlo. —¿Cuándo vas a dejarme llevarte a casa y hacerte el amor?
Para su contento, él escuchó que el latido de su corazón se aceleró ante su pregunta, y la esencia de su excitación se enriqueció placenteramente mientras ella temblaba junto a él. Le hizo querer provocarla más, para ver cuán lejos podía empujarla antes de que se rindiera ante él, antes de que sucumbiera a su deseo… Le hacía querer aumentar la necesidad dentro de ella hasta que empapara sus pantaletas justo ahí –en el bar- con todos sus amigos alrededor de ellos, hasta que no pudiera soportar el esperar más el que él le hiciera terminar, hasta que ella lo deseara tanto como él la deseaba…
Sakura no podía negar que la áspera voz de Kakashi tenía a su cuerpo rogándole que dijera "Ahora mismo", pero el resto de ella había tenido suficiente vergüenza para una noche, e intentó reprimir su excitación poniendo una pequeña distancia entre ellos.
—No podemos irnos todavía… ¡Todos sabrían por qué! —Replicó en un silencioso pero cortante tono, esperando que eso lo detuviera de torturarla más.
Por supuesto, no tenía tal suerte… en lugar de dejarla en paz, Kakashi escabulló una tibia mano alrededor de su cintura y cerró la distancia entre ellos una vez más.
—Qué pena… —Zumbó traviesamente, su enmascarada boca rozando el cartílago de su oreja. —Porque no quiero esperar a sentirte alrededor de mí… caliente y mojada y rogando que no me detenga… —Él dejó un lánguido beso bajo su mandíbula. —No quiero esperar a deslizarme dentro de ti una y otra vez hasta que estés sin aliento… necesitada… y tan cerca…
Por mucho que quería, Sakura no pudo reunir la voluntad de empujarlo, no cuando su sucia boca y su profunda voz y su tentadora esencia estaban calentando su cuerpo tan deliciosamente… Y todo lo que pudo hacer fue susurrar su nombre como una especie de amenaza sin sentido que él ignoró por completo.
—Sakura… —Kakashi murmuró, su voz ronca. —Quiero hundir mi verga dentro de ti tan fuerte y tan rápido que no puedas pensar coherentemente… —Él mordió su oreja. —Quiero que todo lo que puedas sentir sea yo cogiéndote contra la cama… o el sofá… o la pared… o la barra…
Su aliento se quedó atrapado en su garganta ante sus perversas palabras, y podía sentir la humedad entre sus piernas aumentar mientras sus callosos dedos se hundían bajo su blusa para acariciar la desnuda piel de su cadera.
—Kakashi… —Repitió débilmente.
Él le acarició el cuello con la nariz. —Quiero hacerte terminar hasta que pienses que ya no puedes hacerlo más… y luego hacerte terminar de nuevo…
Él se detuvo para apretarle la cintura con fuerza y acercarla todavía más antes de continuar, su voz más oscura de lo que alguna vez la había escuchado.
—Quiero llevarte al límite una y otra vez…. —Continuó. —…. Y entonces quiero venirme dentro de ti… Quiero que sientas mi v-
El resto de la sentencia fue abruptamente cortando cuando Sakura se levantó y tomó su mano.
—No me siento bien… tenemos que irnos. —Declaró bruscamente a la mesa, y sin esperar por una respuesta de parte de sus amigos, sacó sin protesta alguna de su silla al Ninja que Copia y se dirigió a la salida.
Apenas llegaron al exterior antes que ella jalara su máscara y él la empujara bruscamente contra la pared del callejón junto al bar y sus bocas se encontraron en un desesperado y feroz beso.
—Te odio. —Sakura ladró entre besos, incluso cuando le mantenía más cerca y anclaba una pierna encima de su cadera.
Kakashi enredó la lengua alrededor de la de ella y frotó su creciente erección contra su cubierto centro. —Me amas. —Argumentó, su aliento pesado cuando la arrastró a otro profundo beso.
—Mm… —Protestó ella, hundiendo los dedos en sus hombros y encontrando los movimientos de sus caderas. —Llévame a casa…
Sin necesidad de escucharlo dos veces, él volvió a juntar sus labios y formó el sello que los transportó a su sala de estar, donde él no perdió más tiempo arrancando su blusa y bajándole los shorts mientras ella metía la mano bajo sus pantalones para envolverla alrededor de él.
Él gruñó ante la sensación de su suave palma corriendo sobre su longitud mientras le desabrochaba el bra y cerraba la boca en uno de sus pechos, lamiendo y chupando hasta que su pezón estaba distendido y sus dedos estaban en su cabello y él no podía esperar más para estar dentro de ella.
Con un último mordisco, él regresó la boca hacia la de ella y la levantó, sólo para romper el beso un minuto después cuando la tendió de espaldas en la mesa de la cocina. Por el más breve de los momentos, él se quedó viendo a ella, a su mujer, tendida ahí con el cabello revuelto y su pecho desnudo y sus deseosos ojos, y entonces él le extendió las piernas, tomó su verga con su propia mano y se hundió en ella con toda la necesidad acumulada de esa noche.
Sakura sollozó ante ese primer duro embiste, y sus manos instintivamente apretaron los bordes de la mesa para equilibrarse cuando su espalda se arqueó fuera de la madera y él la penetró una y otra vez sin pausa, su longitud dura como piedra golpeando profundo dentro de ella en cada ocasión.
—Yo- —Gimió, sus ojos cerrados con fuerza por el placer, sus nudillos poniéndose blancos mientras apretaba los costados de la mesa. —Kakashi…
—He querido hacerte esto toda la noche. —Gruñó, continuando sus embistes contra ella. —No tienes idea de cuán duro era no arrastrarte al baño más cercano y follarte justo ahí…
—Oh, dios… —Jadeó sin poder hacer nada, incapaz de detenerse para imaginarle haciendo eso, y su ceño se frunció, sus ojos todavía cerrados. —Me vuelves loca… tus estúpidas… manos… y tu tonta… boca…
Casi podía sentirlo sonreírle presumidamente mientras ella jadeaba bajo él, y quería pelear contra él, pero se sentía tan bien… él estaba tan duro y era tan grade y…
—Carajo… —Siseó, y sus dedos se hundieron en sus caderas.
—¿Vas a venirte por mí, Sakura? —Preguntó, su voz brusca cuando aceleró el ritmo.
—Voy… mm… Estoy tan… —Murmuró, apenas consciente de lo que estaba diciendo cuando su espalda se arqueó más alto, inconscientemente rogándole que la tocara, y él respondió tomando uno de sus pechos y acariciándole el pezón, su larga mano y dedos sacando otro gemido de sus labios.
—Quiero que termines por mí. —Gruño, todavía hundiéndose en ella. —Quiero escucharte decir mi nombre mientras te follo hasta el orgasmo…
Esa sucia boca…
La respiración de Sakura se volvió todavía más superficial ante sus palabras, y se sintió a sí misma mojarse más, sintió sus paredes internas comenzar a contraerse alrededor de él en intervalos irregulares mientras se acercaba cada vez más al límite.
—Kakashi… —Rogó, su cuerpo casi ardiendo con necesidad, y entonces él presionó una mano en su espalda baja, cambiando el ángulo precisamente así, y ella estaba perdida, su mente poniéndose en blanco excepto por la tenue consciencia de que él estaba todavía penetrándola con fuerza mientras terminaba, arrancándole el orgasmo, intensificando el placer pulsando entre sus piernas y cantando a través de su cuerpo.
Kakashi la observó alcanzar su límite bajo él, y estaba tan atrapado por su deseo hacia ella, por la mujer que sería su esposa, que apenas notó el mover la mano que había estado en sus pechos hacia sus caderas y levantarle la parte inferior del cuerpo fuera de la mesa para que así él pudiera llegar todavía más profundo dentro de ella, para tomar más de ella mientras temblaba alrededor de él.
Pero sí escuchó su grito de sorpresa ante el cambio de posición, e hizo que su propia espalda se arqueara cuando otro golpe de deseo corrió a través de sus bolas, a través de su verga, resbalosa con sus fluidos e imposiblemente rígida, hasta que sintió que su orgasmo lo alcanzaba, hasta que sintió que estaba moviéndose dentro de ella y le llenaba con todo el semen que había acumulado durante horas de tentarla, horas de imaginar lo que él le haría una vez que la tuviera sola.
Cuando finalmente se cansó, cuando sus ondulantes paredes finalmente ordeñaron lo último de su semen, miró hacia abajo con satisfacción a sus mejillas sonrojadas y sus ojos cerrados y sus brazos colgando a cada lado de la mesa.
—Ahora eres mía, Sakura-chan. —Sonrió él, su voz todavía ronca, su pecho todavía levantándose y bajando rápidamente como resultado de su orgasmo.
Ella sacudió la cabeza como si estuviera en desacuerdo, pero una cariñosa sonrisa bailó en sus labios cuando lentamente abrió los ojos para verlo a él.
—Ya era tuya, Kakashi. —Replicó suavemente. —Sólo me tomó un rato darme cuenta…
Con una de tus típicas sonrisas presumidas, él deslizó una mano sensualmente por su columna para sentarla, y entonces capturó su boca en un profundo y perezoso beso que no se detuvo hasta mucho después cuando la llevó al dormitorio.
Dos meses después, con Sarada a su lado como dama de honor y Naruto como el juez, Haruno Sakura se volvió Hatake Sakura en una pequeña ceremonia privada en la Torre del Hokage,
Para la suprema decepción de Sarada y pese al hecho de que sólo la gente que atendió eran Tsunade, Ino, Sai, Hinata, Tenzou, Genma y Gai, los cuales ya habían visto su cara, el Ninja que Copia se había rehusado neciamente a quitarse la máscara para la boda, incluso cuando besó a su nueva esposa por primera vez, así que antes de que se fuera para unirse de nuevo a su padre en sus viajes, la chica de cabello negro había jurado que ella iba a hacer que su padrastro le mostrara su cara la próxima vez que lo viera, y poco más de un año después de la boda, ella regresó a la aldea con un elaborado plan para hacer justo eso…
—¡Estoy en casa! —Sarada gritó mientras dejaba su mochila en la entrada y se quitaba las sandalias.
Sakura inmediatamente dejó el cuchillo que había estado usando para cortar vegetales para la cena y corrió fuera de la cocina para jalar a su hija y abrazarla con fuerza.
—Cielos, mamá. —Sarada protestó, intentando escabullirse fuera del abrazo de su madre. —No es como si me hubiera ido para siempre.
—Ha pasado más de un año… ¿No se me permite extrañar a mi propia hija? —Sakura preguntó molesta, pero dejó a la niña separarse de cualquier forma.
—Supongo… —Sarada gruñó, frunciendo el ceño.
La de cabello rosa sonrió mientras levantaba una mano para acariciar el cabello de su hija y sus mejillas. —Te has vuelto más alta. —Dijo suavemente.
Sakura puso sus oscuros ojos en blanco. —Eso pasa cuando creces…
—Bien, bien… Te dejaré en paz. —Sakura suspiró, resignándose al hecho de que su hija estaba aparentemente actuando ahora como la adolescente en la que recientemente se había convertido. —Como sea, Kakashi está en la habitación del bebé si quieres conocer a tu hermano.
Sarada inmediatamente se iluminó. —¡Sí! —Sonrió y corrió por el pasillo hacia el dormitorio… sólo para detenerse en seco en el instante en que pasó por la puerta.
—¡Tú- No tienes la máscara puesta! —Exclamó, viendo con la boca abierta al hombre de cabello plateado que estaba de pie cerca de la ventana, cargando a su hijo de cinco meses.
Kakashi sólo se encogió de hombros y le dio una de sus típicas sonrisas. —Ah, bien, Ren-kun la baja cada vez que la uso cerca de él, así que me he rendido. —Replicó, sonando solamente un poco preocupado por ello mientras cariñosamente acariciaba la pelusa que era el cabello blanco del bebé.
Apenas escuchando su respuesta, Sakura no podía dejar de boquear ante el desnudo rostro del Ninja que Copia. —¿Me repites cuántos años tienes? —Preguntó, un ligero sonrojo adornando sus mejillas.
—Treinta y seis. —Kakashi respondió, sin perder el tiempo.
—¡Mentiras! —Sakura gritó desde la cocina, y él se aclaró la garganta con culpabilidad mientras su hijastra fruncía el ceño.
—Esto es raro… —Murmuró. —Creo que deberías ponerte de nuevo la máscara…
Kakashi dejó salir un pesado suspiro y jaló su máscara de vuelta hacia arriba. —No puedo ganar… —Se quejó. —Primero, quieres que me quite la máscara, ahora quieres que me la ponga de nuevo. Y mientras tanto… —Abruptamente fue interrumpido por su hijo, quien le golpeó en la cara con su diminuta mano, entonces agarró la máscara y la jaló. Él suspiró. —Mientras tanto… Ren-kun cree que es un juguete.
—En mi opinión, te sirve de lección por molestar a todos esos niños durante todos esos años. —Sakura se interpuso cariñosamente mientras caminaba para unirse a ellos.
Para entonces, Ren había conseguido bajar la máscara, y procedió a meter dos deditos en la boca de su padre mientras el gran plan de Sarada para revelar el rostro del Ninja que Copia se desmoronaba en pedazos en su mente.
—Derrotada por un bebé… —Farfulló incrédulamente.
Riéndose ante su expresión de decepción, Kakashi cuidadosamente se sacó los dedos de su hijo, entonces hizo una trompetilla en la palma del bebé. Ren se río, y Kakashi sonrió y repitió la acción mientras Sarada continuaba viéndolos en algo no muy diferente al shock.
—Esto es demasiado extraño… —Dijo, sacudiendo la cabeza.
Sakura atrapó la mirada de su hija y asintió mostrándose de acuerdo. —¿Verdad? —Se río. —¿Quieres cargarlo?
Pareciendo salir de su aturdimiento con eso, Sakura levantó la mirada con sorpresa. —¿Puedo?
—Seguro. —Kakashi dijo mientras cargaba al bebé hacia su hijastra y gesticulaba para que ella se sentara en la mecedora junto a la cuna. —Ten, sólo pon las manos bajos sus brazos y déjalo pararse en tu regazo. —Le instruyó. —Le gusta eso.
Sarada cuidadosamente envolvió los dedos alrededor del pequeño torso de su hermano y descansó sus embotados pies sobre sus muslos. Inmediatamente comenzó a rebotar, y un raro sonido de balbuceo escapó de su boca cuando ella se quedó viendo en sus ojos verde polvoso. —Es tan bonito…. —Sonrió maravillada.
Kakashi sonrió. —Aunque, cuidado con su puño. —Le advirtió, el orgullo en su voz obvio. —Va a golpear como tú y tu madre algún día…
Sin girarse de su hermanito, Sarada sonrió. —Le enseñaré por supuesto. —Prometió, y Ren le sonrió de vuelta, ondeando sus brazos mientras continuaba rebotando en su regazo.
Pensando que tal vez esta cosa de ser la hermana mayor resultara ser bastante divertido después de todo, Sarada lo acercó más y plantó un gran beso en una de sus regordetas mejillas. Para su deleite, él se río alegremente en respuesta.
—Sí, creo que nos llevaremos bien. —Murmuró para sí misma, y en el fondo, Kakashi y Sakura intercambiaron sonrisas propias.
8 meses después.
Habiendo finalmente terminado de doblar la ropa limpia, Sakura se paró ante la ventana de su dormitorio, mirando hacia abajo a donde Sarada conducía a un tambaleante Ren alrededor del patio trasero.
Tal vez no era particularmente sorprendente, considerando que él era indiscutiblemente la cosa más bonita que le había sucedido a Konoha en años, pero su hija parecía haberle tomado cariño a su hermanito en los meses desde que había regresado de su viaje con su padre. Había sido un alivio, porque aunque Sakura no había estado preocupada en exceso de que Sarada resentiría a su nuevo pariente, naturalmente había tenido algunas preocupaciones –después de todo, Sarada había sido hija única toda su vida, y Ren era solamente su medio hermano, el producto del matrimonio de su madre con el hombre por el que había dejado a su padre.
Pero sus miedos habían probado ser infundados; Sarada estaba más que feliz de jugar con su hermano cuando tenía tiempo entre misiones y sus amigos, y Ren adoraba a su hermana mayor… era claro en la forma en que siempre alzaba los brazos hacia ella si estaba cerca y por cuánto él sonreía en cualquier ocasión en que ella le diera su atención.
En verdad, sus hijos eran compañeros de crimen peligrosamente adorables, y ella estaba comenzando a sonreír ante el pensamiento cuando sintió dos fuertes brazos envolviendo su cintura desde atrás, y el aroma de Kakashi rodeándole.
—Hola. —Murmuró él, y ella se inclinó con facilidad en su abrazo.
—Hola. —Dijo satisfecha.
Él descansó la barbilla en el tope de su cabeza, y ella puso una mano en su antebrazo, y se abrazaron el uno al otro en un pacífico silencio por varios minutos, sólo observando a sus hijos.
Fue Kakashi quien rompió el silencio.
—Se ven solos, ¿No lo crees? —Preguntó de pronto.
—¿Solos? —Sakura repitió, confundida… parecían perfectamente felices para ella.
—Mm. —Su esposo aceptó, entonces dejó un beso con la boca abierta en su cuello. —Lucen como si pudieran tener a otro hermanito o hermanita para jugar…
Mientras hablaba, una de sus manos se aventuró furtivamente bajo su blusa para acunar uno de sus pechos por encima de su bra, y ella no pudo detener un grave gemido que escapó cuando él retorció su pezón… pero entonces se recuperó y levantó una ceja al reflejo de él en la ventana.
—Kakashi… —Le advirtió, alejando su mano de mala gana. —Los niños están justo ahí abajo…
Impávido, él regresó su levantamiento de ceja con una demoníaca sonrisa mientras movía la otra mano hacia entre sus pechos y a lo largo de su garganta hacia su barbilla, donde él usó los dedos para cuidadosamente inclinarle la cabeza de regreso contra su clavícula.
Su toque era tan familiar, tan sensual, que ella no podía obligarse a detenerlo, y él tomó la oportunidad para chupar ligeramente en su yugular.
—Podemos ser rápidos… —Canturreó seductoramente contra su oreja, entonces arrastró los labios a lo largo del costado de su cuello.
Sakura intentó protestar, pero en lugar de ello se encontró presionando su cuerpo contra el de él y levantando un brazo para enredar los dedos a través del cabello en la parte trasera de su cabeza.
—¿Otro bebé? —Murmuró casi ausentemente, ligeramente jalando sus mechones plateados cuando él mordisqueó el lóbulo de su oreja.
—Mmhm… —Él asintió, dejando que su mano vagara dolorosamente lento hacia su estómago.
Ella torció la ceja –en parte por su sugerencia y en parte por el placer de su lengua moviéndose sobre su oreja, ante el calor de sus labios en la esquina de su mandíbula.
—Para ti es fácil sugerirlo… —Consiguió decir, su voz volviéndose gruesa por el deseo y el agarre en su cabello se fortaleció cuando los dedos de él tentaron su camino bajo sus pantaletas.
Al parecer ignorando lo que ella dijo, Kakashi llevó la boca desde su mandíbula hacia su cuello para morderlo, entonces deslizó la mano entre sus piernas, corriendo los dedos a lo largo de cada muslo hasta que él alcanzó la parte de ella que estaba ya empapada con necesidad. Su aliento se cortó involuntariamente ante su toque, y ella tuvo que esforzarse para contener otro gemido mientras él deslizaba un largo dedo entre sus labios bajos.
—¿Qué era lo que estabas diciendo? —Sonrió presumidamente, su voz ronca mientras frotaba lánguidamente su dedo arriba y abajo en su hendidura.
—Mm… —Jadeó ella, y él comenzó a trazar perezosos círculos alrededor de su clítoris. —Pero tú no eres el que tiene que –ah- —Él tocó un punto particularmente sensible entonces, y la mano que no estaba en su cabello se aferró reflexiblemente a su brazo mientras luchaba por permanecer concentrada. —T-tú no eres el que va a tener que pasar por nueve meses… de embarazo –mmm- y… veinti-tantas horas de labor…
Kakashi levantó la boca de su cuello hacia el borde de su oreja sin detener el movimiento de su dedo. —Te daré todos los masajes de espalda y pies que quieras…—Prometió.
—Ajá… —Dijo escéptica, su respiración constante volviéndose pesada cuando su otra mano se hundió bajo su bra para acunar su pecho.
—Iré a la mitad de la noche a comprarte dango para que lo pongas en tu sopa de miso… —Prometió, acercándola todavía más.
Aunque sus ojos se habían cerrado con el deseo incrementando, no pudo evitar el hacer un gesto ante eso. —Asqueroso…
Él sonrió contra su cuello. —Se te antojaron cosas extrañas con Ren-kun…
—…Eso es cierto. —Admitió jadeante, y él curveó el dedo dentro de ella, obteniendo un resuello y luego un gemido de placer cuando lo deslizó hacia afuera y luego lo empujó de nuevo.
—Incluso cambiaré más pañales… —Susurró.
Ante eso, ella alejó la cabeza para mirarlo por encima de su hombro, y su dedo, todavía dentro de ella hasta su segundo nudillo, dejó de moverse.
—No, no lo harás. —Dijo con la voz plana.
Él sonrió con vergüenza. —Podría…
Ella levantó una ceja incrédula, y él deslizó el dedo fuera de ella, entonces se inclinó para rozar los labios contra los de él.
—Ten otro bebé conmigo, Hatake Sakura… —Murmuró él, sus grises ojos careciendo de su habitual luz burlona y su seriedad combinada con el sonido de su nombre completo en su voz envió una fuerte emoción a través de su cuerpo.
—Tú… —No estás jugando justo, quería decir, pero las palabras no venían, y en lugar de eso se encontró a sí misma sonriéndole suavemente.
Claramente sintiendo su victoria, él sonrió en respuesta y la giró en sus brazos para besarla profundamente antes de hacerla retroceder hacia la cama.
Ella rompió el beso cuando él la empujó contra el colchón. —¿De verdad quieres otro bebé? —Preguntó escépticamente.
Su expresión se volvió seria de nuevo, y él le acarició tiernamente con el pulgar su labio inferior.
—Esta no es la primera vez que hablamos de ello… —Apuntó, y cuando ella no respondió inmediatamente, él comenzó a dejar besos de su cuello hacia su estómago.
Ella frunció el ceño cuando lo vio levantar el borde de su blusa y corrió la mano en un círculo sobre su abdomen.
—Quiero verte embarazada con mi hijo de nuevo… —Dijo silenciosamente, y Sakura no pudo evitar que su pulso se acelerara ante la amorosa forma en que él vio su estómago cuando habló.
—¿Quién sabía que Hatake Kakashi era tal cavernícola? —Se burló en un intento de calmar su acelerado corazón, y él volvió sus ojos hacia los de ella mientras deslizaba su mano más abajo por su abdomen.
La mirada en aquellas profundidades carbón hizo que el deseo ardiera entre sus muslos, y él le dio una sabionda media sonrisa cuando comenzó a quitarle los shorts, dejando tiernos besos en su estómago todo el camino hasta que ella estaba levantando las caderas medio conscientemente para ayudarle.
Luego de que él finalmente pasara la ropa por sus pies, se sentó sobre sus talones y le levantó una de las piernas hacia su boca, donde se encontró con su mirada otra vez mientras rozaba sus cálidos labios contra su pantorrilla, luego los arrastró hacia el interior de su rodilla. Se formó piel de gallina a su paso, y él le lamió descaradamente mientras pasaba una mano tranquilamente por su muslo hasta la curva de su trasero y dejó que su pierna cayera de nuevo en la cama antes de presionar sus caderas contra las de ella.
Sakura no pudo contener un resuello cuando la tela de los pantalones que escondían su dura longitud se frotó placenteramente contra su clítoris, y sus brazos automáticamente se envolvieron alrededor de su cuello cuando finalmente se rindió e inició un beso ella misma.
Kakashi gimió contra su boca y empujó su lengua más allá de sus dientes para bailar con la otra mientras comenzaba a mecerse contra ella, cada vez que el grueso material pasaba entre sus labios inferiores, haciéndola desearlo aún más, y luego sintió su mano entre sus muslos, los dedos de él moviéndose a lo largo de su verga cubierta, y ella pensó que realmente podría perder la razón.
Él dejó que las contrastantes sensaciones de piel y tela contra y alrededor de su clítoris avivaran su deseo hasta que ella estaba gimiendo con necesidad, y cuando finalmente él metió la mano en sus pantalones para sacarse la verga y meterla profundo en ella, llenándola, estirándola, sus ojos se cerraron, y ella se aferró a sus hombros.
—Carajo… —Suspiró ella y comenzó a encontrar sus movimientos. —No importa cuántas veces hagamos esto…
Su voz se interrumpió en una serie de jadeantes gemidos, y él bajó la cabeza hacia su cuello.
—¿Todavía se siente increíble? —Finalizó él, su aliento caliente contra su garganta.
—Sí… —Jadeó, agarrándose a él con fuerza cuando la cama comenzó a temblar con sus acelerados empujones y todo lo que era Kakashi superó sus sentidos.
—También quiero embarazarme. —Admitió, y él la arrastró a otro rudo beso antes de separar los labios de los de ella.
—Maldita sea, mujer, te amo… —Gruñó él, luego la besó de nuevo –duro- antes de que pudiera responder.
Sus palabras hicieron que sus paredes internas se contrajeran alrededor de él, y con la forma en que su pelvis estaba presionándose con su clítoris cada vez que él la penetraba, ella sabía que estaba cerca. Sólo medio consciente de sus acciones, ella rompió el beso, mordiéndose el labio inferior y luego lamiendo y chupando por su cuello y luego de regreso a su oreja.
—Hazme terminar, Kakashi… —Ordenó necesitada, entonces juntó sus labios de nuevo. Ella juraba que podía sentirlo ponerse más duro mientras su lengua giraba alrededor en su boca y sus dedos se hundían en sus hombros, y estaba tan excitada que casi dolía. —Hazme terminar… por favor… —Repitió, aferrándose a él desesperadamente. —Hazme ter- mm… dios… ahora…
Sus paredes internas estaban cerniéndose sobre él antes de que pudiera terminar su frase, y el calor corrió a través de su cuerpo cuando alcanzó el orgasmo.
—Mierda… —Ladró él, sus dedos fortaleciendo su agarre en su trasero, y luego él se hundió en ella tan profundamente como podía y se quedó quieto cuando su verga se contrajo dentro de ella y le llenó con su semen.
—También te amo. —Sakura dijo luego de que finalmente recuperara su aliento, una placentera niebla post-sexo todavía flotando a través de su mente.
Kakashi apretó su cintura y sonrió contra su clavícula, dejando que algo de su peso cayera sobre ella, y se tendieron así por un largo rato, envolviéndose el uno al otro, conectados tan cercanamente como dos personas podían estar.
Eventualmente, él levantó su cuerpo superior para mirarla. La ternura en sus ojos hizo que su corazón se retorciera con felicidad, y él se inclinó para besarla suavemente.
—Deberíamos vestirnos antes de que tengamos que explicarle a Sarada-chan de dónde vienen los bebés… —Murmuró él con una tentadora sonrisa mientras retrocedía.
Sakura puso los ojos en blanco. —Ella ya sabe eso… —Murmuró, pero su boca se rompió en una sonrisa de cualquier forma.
—Ren-kun entonces. —Se encogió de hombros, deslizándose fuera de ella.
Ella se río mientras se sentaba y enderezaba sus ropas. —Él es demasiado joven para entender…
Kakashi le arrojó sus shorts a la cabeza, pero ella los atrapó con facilidad y le mostró la lengua.
Él frunció el ceño. —No tenemos tiempo para otro round, Sakura-chan…
Ella levantó una ceja. —O tal vez te estás volviendo demasiado viejo, Jiji… —Se burló, mordiéndose el labio para contener una sonrisa presumida.
Sus ojos se entrecerraron, y la siguiente cosa que supo era que estaba tendida sobre su espalda con él presionando su cuerpo contra el colchón. Él mantuvo su mirada y movió la mano por su costado. —Si no te conociera mejor, esposa… —Canturreó cuando sus dedos rozaron sobre su cadera para sumergirse entre sus piernas. —Creería que querrías que te-
Él hundió sus dedos medio e inferior rudamente en ella, arrancando un gemido de sus labios.
—…cogiera-
Sus paredes internas pulsaron alrededor de ella ante su oscuro tono, y él comenzó a acariciarla lentamente.
—de nuevo-
Él agregó su pulgar a la mezcla.
—Justo ahora…
Él le dio una sonrisa de suficiencia cuando le miró con enojo, pero él no detuvo sus tortuosos sentimientos… Él sólo continuó deslizando los dedos dentro y fuera de ella y rodando su pulgar alrededor del bulto de nervios que estaba todavía sensible por su anterior orgasmo hasta que ella estaba goteando sobre su mano y gimiendo con necesidad.
—¿Dónde están los niños? —Jadeó ella cuando las puntas de sus dedos presionaron contra su punto g.
Él lo frotó sin prisa una y otra vez. —Todavía afuera… —Dijo, y aunque su voz carecía de pasión, ella podía ver el deseo arremolinándose en sus ojos y podía sentirlo endurecerse contra su muslo, y ella le dirigió una maliciosa sonrisa antes de levantarse y llevar su boca rudamente hacia la de ella.
Diez meses y veintiocho días después, Kakashi sonrió satisfecho mientras Ino arreglaba su mano.
—Sabes, Hokage-sama. —La rubia dijo. —La mayoría de las personas no están así de felices cuando tienen doce huesos rotos en la mano…
—Ex Hokage. —Le corrigió automáticamente, pero todavía estaba sonriendo.
—Como sea…
Él relajó sus ojos entonces y miró a través de la habitación a donde su esposa estaba sentada en la cama de hospital, acunando en sus brazos a su recién nacida hija de cabello rosa mientras Sarada cargaba a Ren para que él pudiera ver a la bebé.
—¿Cómo podría no estar feliz? —Preguntó en silencio.
Ino siguió su mirada, y Sakura les echó un vistazo, pero sus ojos automáticamente se concentraron en los de su esposo como si su amiga rubia no estuviera ahí.
Ino sonrió suavemente para sí misma. —Ya veo qué quiere decir. —Aceptó, pero Kakashi estaba demasiado ocupado admirando a su familia como para escucharla.
N/A: Más esponjoso que mis Pomeranians.
No, pero en serio, tenía la escena de Ren planeada un mes o dos después de que comencé a escribir esta cosa, y me estaba matando no compartirla porque había demasiado angst, y todo el mundo sabe que los bebés KakaSaku son la mejor cura para el angst… Más o menos quiero gritar cada vez que me imagino uno, y no soy del tipo de chica que grita… Ni siquiera voy a tener niños propios.
Como sea, me divertí escribiendo esto (Quiero decir, es un epilogo, ¿No?). Me tomó más de lo que esperaba parcialmente porque me olvidé de la avalancha de despedidas de soltera y bodas a las que tuve que ir (Junio… suspiro) y parcialmente porque la primera parte originalmente iba a ser algo como un resumen, pero entonces decidí hacerla como una escena de verdad, y entonces esa escena se suponía sólo tendría algo de charla sucia, pero por supuesto que mi musa estaba "No… ¡smut!" Así que entonces trabajamos más.
Un par de comentarios sobre el epilogo:
1)Tengo la sensación de que Kakashi tendría algo con la charla sucia… lee todo ese smut, ¿no?
2)Y aunque es básicamente un escenario poco realista que Kakashi sea capaz de volver a 'levantarlo' así de rápido luego de venirse… sólo asumamos que uno o los dos saben algún truco de chakra, ¿de acuerdo?
3)Y por último, no, Sakura no quedó embarazada esa tarde… No creo que incluso el chakra podría hacerla ovular en el momento. Así que se embarazó un par de semanas después… por eso los 10 meses y 28 días.
Y por ahora, un enorme gracias a todos los que apoyaron esta historia… Nunca esperé que la respuesta sería así, pero estoy muy contenta de que tanta gente la haya disfrutado. Voy a pasar un poco de tiempo respondiendo reviews; no quiero que piensen que no son apreciados, porque realmente lo son… básicamente soy adicta… Honestamente no tengo idea de qué voy a hacer ahora sin ellos… Supongo que tendré que intentar algo más para escribir, pero no sé ahora cómo iremos con eso. He pensado en continuar Someone to Love, pero el Kakashi en ese fic es muy diferente al Kakashi en este (más joven, más oscuro), y me he enamorado con este Kakashi, así que haré tomará algo de ajustes para los que no estoy segura estar lista. Además, el plot necesita arreglos.
También he pensado en un ItaSaku, pero no lo sé. De cualquier forma, me temo que nada más irá así de suave como esta historia hizo…Vino de algún misterioso lugar que no sabía existía en mí… Y no quiero decepcionarlos.
Como sea, supongo que ya veremos. Mientras tanto, abajo hay un par de randoms y tontos omakes que pueden leer si quieren, o pueden saltárselos y dejar la historia como está. *Se encoge de hombros*
Omake 1: El primer encuentro entre Sarada y Ren – Una ocurrencia poco placentera.
Sarada había estado sosteniendo a Ren por varios minutos cuando su nariz repentinamente se torció.
—Um… ¿Qué es ese olor? —Preguntó lentamente, aunque sospechaba que sabía la respuesta y automáticamente comenzó a inclinarse lejos de su hermanito.
Kakashi ya se había puesto de nuevo su máscara. —Ah, sí… mi parte menos favorita sobre ser un padre… —Murmuró, frunciendo el ceño.
Sakura suspiró y caminó para tomar el bebé lejos de Sarada. —Si tú crees que huele mal, sólo imagina lo que es para él… —Dijo a su hija mientras apuntaba a su esposo, quien estaba apretándose la enmascarada nariz. Ella puso los ojos en blanco. —Tomaré este.
Kakashi le miró con gratitud. —¿He dicho que te amo?
—Una vez o dos, creo. —Se burló, sonriéndole por encima del hombro cuando llevaba a su hijo al cambiador.
Los ojos de Sarada se movieron de uno hacia el otro adulto. —Ugh… —Tosió, una expresión perturbada en su rostro. —No estoy segura de qué es peor… El pañal sucio de Ren-kun o ustedes dos…
Omake 2: Sasuke – Un final (Más o menos) feliz…
Habían pasado casi cuatro años desde que su matrimonio había terminado y un poco más de ocho meses desde que él había regresado a Konoha, cuando Sasuke se encontró a sí mismo sentado en un bar, cuidando la cerveza que ordenó mientras esperaba a que Naruto se le uniera. Su compañero de equipo debía haber estado ahí media hora atrás, y Sasuke estaba contemplando el irse a casa cuando una pequeña figura se sentó sin gracia alguna en el taburete junto a él. Él miró por el rabillo del ojo para encontrar a Hyuuga Hanabi estudiándole atentamente.
—Uchiha. —Le saludó de la nada, y él podía notar por su voz y el flojo agarre que tenía en su bebida que no estaba sobria.
—Estás ebria. —Dijo planamente, respondiendo a su mirada con una propia en blanco.
Ella se encogió de hombros. —Bueno, como debes saber, mi hermana y su escandaloso esposo el Hokage acaban de engendrar de nuevo, y los bebés recién nacidos no hacen el dormir nada sencillo… incluso si están del otro lado del feudo… —Ella levantó su vaso. —Esto ayuda.
Después de verla vaciar el resto del líquido y hacerle gestos al bartender para que le diera otra, él se giró y tomó otro sorbo de su cerveza, y los dos divorciados se sentaron en un silencio no incómodo mientras él terminaba su bebida.
Algunos minutos después, habiendo vaciado la botella, Sasuke estaba a punto de dejar algo de dinero en la barra e irse cuando ella habló.
—Así que… ¿Dónde estás quedándote estos días? —Preguntó casualmente, revolviendo el hielo en su vaso y entonces chupando más del líquido transparente a través de la pajilla cuando lo miró.
El ceño de él se frunció. —Me conseguí un apartamento a unas calles lejos de aquí… —Replicó lentamente.
—De acuerdo. —Dijo con una sonrisa. —Vámonos entonces.
Él se le quedó viendo, confuso. —¿Qué?
Hanabi sólo puso los ojos en blanco, entonces se levantó y lo tomó por el cuello de la camisa.
—Mira, Uchiha, si no voy a dormir nada esta noche, va a ser por una mejor razón que un bebé llorón. —Declaró como si fuera obvio y abruptamente lo sacó fuera del taburete.
Atrapado fuera de guardia por posiblemente la primera vez en su vida, Sasuke no tuvo oportunidad de protestar, y para cuando ella lo arrastró por la puerta, él decidió que no quería de cualquier modo.
Seis meses después, Sasuke observe desde la cama como Hanabi se cambiaba en su camisola. Después de atarse el cabello, caminó hacia él y se trepó para sentarse sobre su cadera, una mirada determinada en su rostro. Automáticamente él puso las manos en sus caderas, y ella plantó una propia en el medio de su pecho.
—Mira, Uchiha. —Declaró, su voz seria. —Si voy a seguir quedándome aquí cada noche, es porque voy a ser tu esposa.
Atrapado fuera de guardia otra vez, Sasuke no tuvo tiempo de protestar antes que ella estuviera besándole de nuevo, y para el momento en que él le dio la vuelta y entró en su cuerpo, decidió que no quería hacerlo de cualquier forma.
N/A 2: Lo sé, lo sé… El Omake 2 no es realista, y pueden elegir entre si quieren quedarse o si no quieren quedarse con ese final para Sasuke, pero por alguna razón, me gusta la idea de él siendo mangoneado por una mujer, y ¿Por qué no Hanabi? Creo que sería gracioso si ella fuera básicamente el opuesto a su hermana, así que así es como la escribí, y ya que sería no realista para ella no estar casada a esa edad como heredera de su clan, la puse como una divorciada… digamos que estuvo en un matrimonio político y finalmente decidió que tenía suficiente. Entonces entra Sasuke.
N/A 3: Y eso es todo lo que escribí, amigos.
Notas de la traductora:
Por cierto, estuve haciendo cuentas y digamos que el periodo entre el nacimiento de Ren es de 14 a 16 meses luego de la boda entre Kakashi y Sakura. No sé si era necesario aclararlo, pero recuerdo que cuando yo lo leí en su momento no me cuadraban las cuentas jaja
¡Ah! ¡Finalmente! Oficialmente este es el fic más largo que he traducido, pero aquí estamos... Muchísimas gracias por apoyarme con este proyecto, y también, por supuesto, a Kakashisgf por permitirme traducir este trabajo (y ayudarme con el beteo de tres o cuatro capítulos jaja ¡Sin resentimientos! Ella estaba trabajando -y sigue haciéndolo- en un proyecto que podría confirmar en algún momento cercano).
No saben lo feliz que me hace terminar ya con otra traducción. En serio agradezco que hayan estado atentos semana a semana por la actualización; también les agradezco a las muchas personas que dejaron sus comentarios tanto en esta versión como en la original (sí, estuve al pendiente de eso y me encontré con muchos lectores dejando cosas bonitas en el texto en inglés). Gracias por regalarme tantito de su tiempo.
Una disculpa por tardarme tanto con este, aunque me prometí tomarlo con calma, lo cierto es que hasta hace unos minutos lo terminé -trabajé con él los últimos tres días-; pero aquí lo tienen. Lo he releído como cuatro veces, así que perdonen si hay algún error pero ya no doy para más.
Sobre mi siguiente proyecto... Lo prometido es deuda y me voy a aventar House of Crows (próximamente en sus notificaciones como 'La Casa de los Cuervos') de SilverShine. También es una historia súper larga (más corta que esta, pero con muchas más palabras) y probablemente me lleve otro año, pero es un fic que disfruto muchísimo. Igualmente es KakaSaku, así que me tendrían muy contenta si pueden pasarse también a leerlo. No tengo todavía una fecha definitiva, pero no tardaré más de un mes en pasarme de nuevo por acá.
Y... eso es todo de momento. ¡Argh! No tengo más que agradecerles de nuevo ¡Un abrazo, y hasta la siguiente historia!
