Disclaimer: nada me pertenece, los personajes pertenecen a Marvel y la historia a EndlessStairway, esta es una traducción.
33. Una chispa olvidada, baja y caliente
Loki se despertó. Despertarse lentamente era un lujo al que no estaba acostumbrado, y lo disfrutó al máximo. No habría ninguna bota en sus costillas, ni órdenes vociferadas bruscamente, ni ataques de pánico al analizar su situación —¿Dónde estaba, con quién, con cuántos? Esto era dicha, calidez, una cama suave, sábanas mullidas, el persistente olor a coco en las almohadas. Lo mejor de todo, un brazo fuerte envuelto alrededor de su cintura, abrazándolo fuerte contra la seguridad de su amo, Anthony Stark.
Se quedó quieto, el suave aliento de Anthony contra su cuello mientras dormía. Se habían quedado hasta tarde anoche, experimentando con su magia. Anthony le había ayudado a bajar al laboratorio y puso a operar sus escáneres mientras Loki curaba todas sus heridas. Habían tratado de expandir las habilidades del dios, pero descubrieron que solo podía seguir órdenes específicas. «Cúrate tú mismo» era demasiado general, pero: «cura las quemaduras en tu muñeca derecha» era aceptable para el vínculo. Además solo se le podía dar una orden a la vez. Era frustrante estar tan limitado, pero también era vertiginoso poder usar su magia, después de dos años de estar completamente privado de su poder. El pecho se le hinchó de emoción ante la confianza que su amo le había demostrado, cómo había parecido realmente interesado en maximizar sus habilidades.
Dejó volar su imaginación, moviéndose un poco para sentir todo el cuerpo de Anthony presionado contra él. La cercanía no le importaba en lo absoluto, de hecho, la ansiaba, calidez, fuerza y seguridad. En su vida anterior como príncipe de Asgard, rara vez existía la posibilidad de compartir afecto genuino. Había flirteos aquí y allá, pero ninguno de ellos había sido duradero. Solo su guardabosques había durado a través de los años, debido a su confidencialidad y su fingida ignorancia del verdadero nombre y estatus de Loki. Sonrió al recordarlo. Habían dormido así en las noches cálidas, bajo las estrellas, sobre pieles suaves. Envuelto en los brazos de su amante, mirando las estrellas y deseando ser puesto sobre su vientre y usado mientras salía el sol.
Se emocionó al recordar uno de sus trucos más útiles —la habilidad de prepararse usando su magia. Si Anthony lo deseara, podría estar limpio, húmedo y dilatado en un parpadeo. El guardabosques solía apreciar esto. Se despertaba y gruñía en el oído de Loki acomodándose, luego le posicionaba como le gustaba y disfrutaba de él. Loki adoraba esto, ser controlado voluntariamente, no tener nada que hacer más que retorcerse, gemir y correrse.
Sintió una chispa de excitación que no había sentido durante muchos años. Una brasa, ardiendo profundamente en su vientre, recordando aquello que solía ser tan fácil, tan simple. Compartir su cuerpo con otro porque lo deseaba, entregarse con confianza y afecto. Tal vez podría tener esto de nuevo, algún día.
Deslizó su mano para situarla ligeramente sobre su polla. Se mordió el labio. ¿Esto estaba permitido? Desde que el collar había sido puesto alrededor de su cuello, no había sentido ningún deseo por complacerse, ni ningún tipo de privacidad o seguridad para hacerlo. Pero ahora, cálido y seguro en la cama de Anthony, la chispa de una llama cobró vida y su polla estaba respondiendo.
Anthony se movió detrás de él, y Loki se paralizó. ¿Le reprendería por atreverse a pensar que tenía algún derecho a usar la propiedad de su amo? Apartó ese pensamiento. Anthony no pensaba en él de esa manera. No se opondría si Loki quería complacerse.
Anthony se acurrucó más cerca de Loki y le besó el hombro.
—Buenos días, Loki —dijo, voz ronca por el sueño. Loki sonrió. El Anthony soñoliento no era tan cauteloso con sus afectos como su homólogo despierto. Disfrutó de sus abrazos y sus besos mientras pudo. Apartó su mano de su entrepierna, era mejor que no le atrapara haciendo algo que no debía. Anthony advirtió el movimiento, y mientras trataba de tomar la mano de Loki, rozó la dura polla del dios.
—Oh, hola. Esto es nuevo —dijo, sin sonar molesto en lo absoluto. No extendió su mano para tocarlo, pero la situó en la cadera de Loki, cerca, pero a una distancia suficiente para su propia comodidad—. ¿Estás teniendo un sueño agradable, Loki?
Loki se retorció contra Anthony y tarareó.
—Te aseguro que estoy muy despierto, amo —dijo, tomando la mano de Anthony de su cadera y llevándola hasta su boca para besarla.
Tony gimió adormilado.
—¿Entonces estabas fantaseando? —Yemas de dedos rozaron los labios del dios y un brazo se deslizó bajo sus hombros para apretarlo fuerte desde atrás. Loki se sintió valiente en la tenue luz de la habitación, aturdido ante esta sensación casi olvidada de excitación. Había prometido que no se le ofrecería a su amo, pero no había dicho nada respecto a hacer peticiones. Después de todo, era un experto en seguir la ley al pie de la letra.
Tarareó, como considerándolo, y luego dijo:
—Te lo contaré, si me tocas.
Más besos en su hombro, y pudo sentir una sonrisa contra su piel. Evidentemente no había cruzado demasiado la línea.
—Negociando, ¿eh? ¿Una historia por una paja? Estás muy animado esta mañana, Lo-Lo. Haciendo tratos, teniendo pensamientos ardientes, moviendo tu trasero en mi regazo. Acepto. —Mientras hablaba, Tony deslizó su mano hacia abajo y tomó a Loki por encima del suave material de sus pantalones de dormir. Loki respondió, retorciéndose y jadeando ante la sensación. Había pasado demasiado tiempo, mucho, mucho tiempo desde que alguien le había tocado de esta manera, sin apretarlo, sin crueldad, sino suave y amablemente.
—Empieza a hablar —susurró Anthony, mordisqueando su oreja—, o dejo de tocarte.
Todo lo que Loki quería era que el toque continuara. Suave pero firme, acariciando toda su longitud. Loki movió sus caderas para encontrarse con aquella mano, aumentando la sensación en su carne sensible. Se aferró al brazo que Anthony tenía alrededor de sus hombros con ambas manos, permitiendo que el mortal se ocupara libremente de su polla.
—Estaba pensando —comenzó, sin aliento—, en lo fácil que sería que me ordenaras prepararme para ti, con magia.
—Oh, eso es interesante —respondió Anthony inmediatamente, frotando con firmeza la longitud de Loki, ya sin bromear, ocupándose de él en serio—. Suena como el sucio uso de un gran arte, justo como me gusta. Dime más.
Loki ya estaba jadeando. No duraría mucho, la sensación era demasiado intensa, el sentimiento demasiado abrumador para prolongarlo. Tenía suerte de que su amo estuviera complaciéndolo, considerar el placer de un esclavo incluso era algo inaudito para los Nidavellir. De nuevo, Loki apartó estos pensamientos indeseados de su mente. Cerró los ojos y se concentró en la mano de Anthony frotando su excitación, brazo envuelto fuertemente a su alrededor, aliento cálido en su nuca.
Anthony apretó el brazo que tenía debajo de los hombros de Loki, agarrando las muñecas del dios con la mano y llevando sus brazos contra su pecho. Loki gimió, tensando sus brazos para sentir únicamente el control de Anthony.
—Sigue hablando —dijo Anthony, dándole otro mordisco en el hombro.
—¡Ahhhh! ¡Sí! Si lo deseas, amo, puedo estar listo para ti, a tus órdenes, como quieras. Si me quieres... ahhhh... ¡puedes tenerme inmediatamente!
La dura polla de Anthony se apretó contra el culo de Loki. La evidencia de su placer solo aumentó la excitación del dios.
—¿Así es como te gusta, Príncipe Bonito? —le preguntó—. ¿Eso te excita? ¿Te gusta ser bueno y hacer lo que te ordenan?
La mano de Anthony se deslizó dentro de los pantalones de Loki, fría y firme sobre su dura polla. Su placer incrementando, Loki movió sus caderas, calor fluyendo a través de él. Sus dedos de los pies se retorcieron y sus puños se apretaron contra su pecho.
—¡Sí! ¡Sí! ¡Más por favor! ¡Seré bueno para ti! —prometió Loki, no con miedo, sino con pasión y deseo—. ¡Haré lo que quieras!
—Sé que lo harás —gruñó Anthony en su oído, y el clímax de Loki se precipitó sobre él.
Bueno, eso será todo por ahora... Como siempre, cualquier duda o sugerencia que tengan bien recibida será.
¡Cuídense mucho y en unos días nos estaremos leyendo!
