Disclaimer: nada me pertenece, los personajes pertenecen a Marvel y la historia a EndlessStairway, esta es una traducción.
Hola, siento muchisisisísimo la tardanza... Para compensarlo, he aquí los seis capítulos restantes, ¡espero que lo disfruten!
34. Destino
«El esclavo podrá ser liberado de su sumisión solo cuando...»
Tony repasó la frase mentalmente. Ese «solo cuando» seguía atormentándolo. Loki había leído la mitad de la frase y se había detenido abruptamente, abandonando el laboratorio y corriendo a su antigua habitación con el libro. Tony se sentó en el pasillo, del otro lado de la puerta cerrada. Podía ser paciente. La puerta no tenía llave, pero no obtuvo respuesta ni cuando la golpeó, ni cuando llamó al dios por su nombre. No quería entrar sin permiso cuando Loki quería estar solo, o darle alguna orden que pudiera conducir a un castigo si no le obedecía. Así que simplemente se sentó y esperó.
Para pasar el tiempo, hizo que J.A.R.V.I.S. abriera una pantalla holográfica y le mostrara las secciones traducidas de las notas. Loki y él habían tenido un gran progreso durante los últimos dos días, trabajando traduciendo durante largas jornadas y en las noches. Habían organizado las notas en secciones lógicas, ignorando detalles irrelevantes y centrándose en información clave. Algunas veces el texto traducido no tenía sentido, y tenían que descifrarlo juntos. Eran un buen equipo. Loki podía seguirle el paso, procesando fácilmente nuevos conceptos y desafiando a Tony a pensar de maneras diferentes. Las horas pasaban volando cuando trabajaban juntos.
La apasionada mañana del otro día no se había vuelto a repetir. Tony había disfrutado con los brazos abiertos de Loki retorciéndose y jadeando en su cama, pero no había dejado que el dios le complaciera a cambio. Tras su gentil negativa, Loki se había retirado a su habitación. Tony no estaba cómodo usándolo cuando el vínculo no se lo exigía. Loki se había excitado genuinamente cuando había perdido el control en sus brazos, pero Tony no podía estar seguro de que hubiera sido igual cuando le había ofrecido su boca a cambio. Tal vez incluso el propio Loki no podía estar seguro de aquello, su comportamiento estaba demasiado ligado a las expectativas del vínculo.
Tony desvió su atención de regreso a la pantalla. Pensar en Loki en su cama no le ayudaba a mantener la mente clara.
El tono tranquilo y lógico del libro era repugnante. El autor estaba plenamente convencido de su superioridad, y lo demostraba en sus escritos. Cualquier persona con la mala suerte de ser ligada como un esclavo era poco mejor que un animal al cual entrenar. El collar era un método fácil y sin complicaciones para que el dueño domara y entrenara a su propiedad sin siquiera esforzarse demasiado.
Loki había traducido las explicaciones de los diferentes «modos» del collar. Tony empezó a releerlas.
«En el modo Villtur, el esclavo debe llegar a comprender su situación por cuenta propia. Cualquier intento por parte del amo en educarle será respondido con resistencia, palabras duras y lágrimas amargas. El modo Villtur, a su debido tiempo, guiará al esclavo a la rectitud de sus acciones, y el amo deberá ser paciente. Puede que el esclavo intente luchar o huir. Es su naturaleza, y es por ello que es necesario que el amo garantice y permita que el esclavo experimente los resultados inevitables».
Tony apartó la mirada, asqueado. Había dejado a Loki durante once días en modo Villtur, sin poder comer ni hablar. El ser «guiado a la rectitud de sus acciones» significaba morirse de hambre hasta someterse. Quien creó el collar y escribió el libro era un maldito sociópata.
Tony observó hacia la puerta por un momento. Se pasó las manos por el cabello. El dios se había mostrado inmutable mientras leía las descripciones del vínculo, pero era experto en ocultar sus verdaderos sentimientos. Cuando llegaron a la sección sobre la liberación del vínculo, Tony había creído que habían dado en el clavo. Loki se había asustado bastante al leer el primer párrafo y ahora estaban aquí. ¿Qué podría ser tan malo como para causarle aquella reacción?
«El esclavo podrá ser liberado de su sumisión solo cuando... ¿muera?».
«El esclavo podrá ser liberado de su sumisión solo cuando... ¿el amo muera?».
—J.A.R.V.I.S., ¿qué está haciendo Loki? ¿Está bien? —El silencio le estaba poniendo nervioso.
—Loki está acostado en su cama, señor. Todos sus datos biométricos están dentro del rango normal.
Tony observó hacia la puerta por un poco más de tiempo, después volvió a concentrarse en la pantalla.
«El modo Thjalmat apenas debe mantenerse al alcance del esclavo. Si es demasiado fácil de alcanzar, el esclavo se volverá perezoso e ingrato. Siempre debe esforzarse en hacer más, en cumplir con sus deberes, de la manera más perfecta y atenta posible, para ganar su recompensa. El amo que favorezca la comodidad del esclavo no recibirá gratitud ni afecto de parte de él. Solo aquellos amos que eviten tales consentimientos ganarán el respeto que merecen».
El modo Thjalmat era el modo azul. El vínculo obligaba a Loki a realizar actos más degradantes y humillantes para ganar más tiempo con la luz azul, y se desvanecía con el paso del tiempo. Tenía que mantener al esclavo asustado y obediente. Aún no habían encontrado la parte de cómo asignar «deberes» o cómo cambiarlos.
Estaba a punto de comenzar la sección del Logth Thram cuando la puerta de la habitación de Loki se abrió. El dios se sobresaltó cuando vio a Tony sentado en el suelo frente a la puerta, luego le dio una pequeña sonrisa. Salió de la habitación y se deslizó por la pared para sentarse frente a él, con las piernas cruzadas.
—Hey —dijo Tony, cerrando la pantalla.
—Buenas noches, amo —respondió Loki.
Se quedaron sentados en silencio por unos momentos, dándole tiempo a Loki para que se calmara y dijera lo que quería decir.
—Te agradezco todo lo que has hecho por mí —comenzó Loki, con voz tranquila—. No creo que alguien más me haya tratado tan amablemente como tú lo has hecho. Yo... Yo ahora sé que mi lugar está aquí contigo. —Los ojos de Loki brillaban con lágrimas contenidas, su voz temblaba mientras hablaba. Se mordió el labio antes de continuar—. No necesitas preocuparte más por el libro. No quiero irme. No quiero... Quiero quedarme, y ser tuyo.
Tony volvió su cabeza hacia un costado, mirando a Loki, quien apenas podía quedarse quieto. Estaba retorciendo sus manos sobre su regazo, mirando a todos lados excepto a Tony.
—Sí... entiendo. Bueno, obviamente eres bienvenido a quedarte todo el tiempo que quieras. Pero solo por curiosidad, ¿puedes decirme qué dice el libro sobre cuándo un esclavo podrá ser liberado? Me gustaría saberlo.
Loki apartó la mirada, negándose a encontrarse con los ojos de Tony.
—No te culpo, amo —pronunció—, por favor, créelo. Lo sé... Yo tengo la culpa, por tentarte y manipular tus afectos. Es mi culpa.
Tony esperó.
Loki suspiró.
—El esclavo podrá ser liberado de su sumisión solo cuando el amo ya no lo quiera o le necesite. —Escondió su cabeza entre sus manos.
La simple declaración le dio vueltas en la cabeza. Se quedaron sentados juntos en el pasillo, Loki silenciosamente abatido, Tony contemplativo. Entendía la reacción de Loki. El vínculo no lo liberaría si su amo le quería o le necesitaba. Sin saberlo, Loki había estado tratando de complacer a Tony, vistiéndose como a él le gustaba, coqueteando con él, animándolo a desearlo. Animando a Tony a quererlo. El vínculo lo castigaba por no ser complaciente, y lo castigaba por ser demasiado complaciente. Estaba atrapado de cualquier manera. Todo sobre el vínculo era absurdo.
Thor no pudo liberarlo, porque todavía quería y necesitaba a su hermano. Tony no había podido liberarlo cuando Loki llegó por primera vez porque le había prometido a Thor que lo cuidaría. Por supuesto, necesitaba a Loki cerca para hacer eso. Y ahora... ahora Tony no podía negar que quería a Loki. Disfrutaba tenerlo cerca; era atractivo, divertido, inteligente e interesante. Y en secreto, en su cobarde corazón, Tony deseaba más de la sumisión del dios. La entrega voluntaria de su cuerpo, sus manos, su boca abierta. Todo lo que aún no había probado, pero que sabía sería suyo si únicamente susurraba que lo deseaba.
Si Loki se quedaba, sin lugar a dudas, Tony sabía dónde terminarían. Una noche estaría débil, borracho o cansado, y Loki estaría allí, en su cama, dispuesto o fingiendo estar dispuesto. Tony le daría la orden y Loki no se resistiría. Tal vez incluso estaría contento por ser más útil para su «amo». Tony sabía que sería bueno, Loki cumpliría con su deber como le había prometido. Una vez que lo hubiera hecho, no habría ninguna barrera que le impidiera hacerlo de nuevo. No existiría barrera alguna para hacer lo que quisiera. Se diría que Loki también lo quería. Estaban atrapados juntos, así que ¿por qué no divertirse? Si Loki no quisiera esto, diría algo, ¿cierto?
Tony no podía permitir que ese futuro existiera. No podía permitirse convertirse en esa clase de persona, no podía permitir que Loki sufriera ese destino. El poder corrompe, y el poder absoluto corrompe totalmente. Tony sabía que esto era cierto, ya había estado en ese camino, lo había visto en otros y lo había visto en sí mismo. Necesitaba ir por un camino diferente.
Loki seguía sentado frente a él, manos cruzadas en su regazo, mirada gacha. Sin duda preparándose para su futuro como esclavo por el resto de la vida de Tony. Era inteligente, estaría pensando en la mejor forma de comportarse, qué resultados podría esperar y cuáles querría evitar.
Esto estaba mal. Este no era el destino de Loki. Loki, conocido como el tramposo, el mentiroso, el viajero del cielo. Loki, príncipe de Asgard, hermano de Thor. No iba a pasar el resto de la vida de Tony como su esclavo de placer, tolerando el uso de su cuerpo por parte de su amo y esperando su libertad cuando su amo muriera. Ahora que Tony tenía acceso a las habilidades curativas de Loki, ¿quién sabe por cuánto tiempo podría vivir?
Tony no quería esto. Dejó que el sentimiento floreciera en su mente. Imaginó su futuro violando al hombre sentado frente a él. Imaginó a Loki llorando silenciosamente en la noche cuando su amo hubiese terminado con él. Se imaginó pretendiendo ser un héroe, mientras se convertía en un monstruo. No. No, ese no sería su destino, ni el destino de Loki. Lo sabía. Estaba seguro, absolutamente seguro, de que no quería ni necesitaba ese futuro. La certeza lo llenó, rebosándolo.
Extendió la mano y tocó el collar alrededor del cuello de Loki. El dios levantó la vista, sorprendido.
—Loki —dijo Tony quedamente—, te libero.
Las palabras flotaron en el aire. El metal bajo los dedos de Tony seguía intacto, suave, brillante y cálido por el cuerpo de Loki. Hubo un suave clic, y los eslabones del collar se abrieron bajo su mano. Como si fuese un sueño, se sentó más cerca de Loki y levantó su otra mano para quitar el metal de la garganta del dios. El tiempo se detuvo, y levantó el collar. El largo cabello de Loki se reacomodó alrededor de su rostro mientras le retiraba el dispositivo. Las manos del dios volaron hasta su cuello, sintiendo la piel desnuda, una y otra vez. Sus ojos estaban muy abiertos de asombro, labios separados pero no pronunció palabra alguna.
Tony tiró el collar por el pasillo, el estridente ruido rompió el hechizo. Loki lo agarró con ambas manos.
—¿Cómo? Pensé que tú... ¡Me liberaste!
Tony abrió la boca para explicarle, para decirle que sí lo quería y lo necesitaba, pero no como un esclavo. Antes de que pudiera pronunciar palabra, el rostro de Loki se cerró, soltó a Tony y levantó las manos. Tony sabía lo que estaba a punto de suceder, pero no podía detenerlo. Loki hizo un gesto con sus manos, y un brillo dorado lo cubrió. Cuando el brillo se tornó en chispas y se desvaneció, Loki había desaparecido.
