Disclaimer: nada me pertenece, los personajes pertenecen a Marvel y la historia a EndlessStairway, esta es una traducción.
35. Anomalías
Veinticuatro horas después, Tony no había dormido. Estaba en el laboratorio observando los sensores que rastreaban la magia de Loki. Estaba comparando sus sesiones curativas con las lecturas de J.A.R.V.I.S. de los sensores del penthouse. Loki no había regresado. Tony había gritado desesperadamente al lugar donde había desaparecido, exigiéndole y después suplicándole que regresara, pero por lo que mostraban las lecturas, no solo se había vuelto invisible, sino que se había teletransportado.
Tenía la cabeza entre las manos. Loki se había ido. Lo había liberado y se había ido. Al menos había esperado que se despidiera. Pero de estar en su lugar, ¿acaso habría hecho algo diferente? Al verse liberado inesperadamente tras dos años de esclavitud, ¿habría dudado en huir inmediatamente a algún lugar seguro? Por supuesto que no. Loki había estado subyugado a los caprichos de otro durante dos años. Disfrutaría de la oportunidad de hacer lo que quisiera, ir a donde quisiera, de no responder a nadie.
Deseó haber tenido la oportunidad de explicarle. El que hubiese podido liberar a Loki no significaba que no le quisiera ni le necesitara. Se maldijo por no decírselo ANTES de liberar el vínculo.
—Señor, estoy detectando anomalías energéticas en el penthouse.
Tony se espabiló de golpe.
—¿Qué? ¡Dame acceso visual! —Ya estaba corriendo hacia el elevador, después cambió de dirección hacia las escaleras al darse cuenta de que el ascensor no sería lo suficientemente rápido. Subió corriendo las escaleras e irrumpió en el penthouse. No había nadie allí.
—Señor, ahora estoy detectando anomalías en el laboratorio.
Maldiciendo, Tony corrió de nuevo escaleras abajo, le dolía el pecho. Por supuesto, cuando llegó, allí tampoco había nadie.
—¿J.A.R.V.I.S.? —preguntó.
—No se detectan más anomalías, señor.
Tony se dejó caer en el taburete. Había estado deseando que Loki regresara para hablar con él. O que al menos volviera por sus dagas, que había dejado visiblemente en el bar del penthouse. Se incorporó y corrió hacia el ascensor nuevamente. Cuando llegó al penthouse, sabía lo que vería. El bar estaba vacío. Las dagas habían desaparecido.
De inmediato, Tony se maldijo por no dejar una maldita nota con las dagas. ¿Qué diablos le pasaba? Solo tenía que dejar una nota diciendo: «Hey, Loki, ¿podemos hablar?». O incluso: «Me gustas, ¿te gusto? Si/No». Ahora Loki había estado allí y había perdido la oportunidad de hablar con él. Quizá su única oportunidad. Loki había conseguido lo que quería, y eso no incluía una conversación con su antiguo «dueño».
Regresó al laboratorio. Realizaría algunas lecturas en el collar, eso lo distraería. Hasta ahora, ni siquiera había podido identificar los elementos que componían el metal. Abrió el estuche blindado donde lo tenía guardado. El collar también había desaparecido.
Se maldijo nuevamente.
—J.A.R.V.I.S., ¿falta algo más?
—Nada más que pueda detectar, señor, pero mis sensores no se extienden a todas las áreas.
Tony se dejó caer otra vez en el taburete. Necesitaba un trago. Más que eso, necesitaba descansar. Pero pensar en ir a su cama, solo, no era algo que quisiera enfrentar. Se había acostumbrado mucho a tener un compañero de cama cálido y acogedor, y no deseaba volver a dormir solo nuevamente.
A modo de obligación, se tendió en el viejo sofá del laboratorio y se cubrió con una manta.
J.A.R.V.I.S. lo despertó alrededor de las cinco de la mañana.
—Señor, estoy detectando alteraciones atmosféricas.
Tony se despertó bruscamente. Mierda. ¡Thor!
Bebió un poco de café frío y avanzó a tropezones hacia el ascensor. Mierda. ¡Le había dejado con Loki por unos días y lo había perdido! Ahora Thor estaba aquí, sin duda con una piedra curativa y esos ojos de cachorrito, y no tenía un Loki que mostrarle.
J.A.R.V.I.S., amablemente, había dejado pasar a Thor al penthouse, su rostro estaba cansado pero sonriente. No quería borrar aquella sonrisa de su rostro cuando le contara lo que había sucedido.
—Tony Stark —expresó Thor—, ¡saludos!
—Loki se ha ido —espetó Tony, temeroso de que con el pasar del tiempo Thor se hiciera demasiadas expectativas por ver a su hermano.
Para su sorpresa, Thor simplemente sonrió ampliamente.
—Sí. —Se acercó a Tony y lo levantó en un abrazo aplastante—. Sí. ¡Se ha ido! ¡Lo liberaste! ¡Liberaste a mi hermano!
La alegría de Thor era contagiosa, y Tony se encontró devolviéndole el abrazo. Por mucho que estuviera revolcándose en sus penas, el tiempo de Loki como esclavo había terminado, y eso era un motivo de celebración.
Thor aflojó su abrazo y retrocedió, sujetando firmemente los hombros de Tony. Su rostro estaba mojado, lágrimas frescas se derramaban de sus ojos.
—Tienes mi gratitud. Loki me dijo que lo liberaste.
—¿Lo has visto? —le preguntó Tony con urgencia—. Yo no... Quería hablar con él... para explicarle. Pero se fue antes de que pudiera hacerlo.
—Vino a verme como una ilusión. Siempre ha sido capaz de proyectar su forma a gran distancia. Me dijo que lo habías liberado y que se había marchado de este lugar.
A Tony se le hundió el corazón en el pecho. Sí, Loki definitivamente se había ido de este lugar.
—Vamos hombre, desayuna conmigo. Necesito un poco de compañía.
Thor asintió, notando los ojos cansados y la expresión abatida de Tony.
Huevos revueltos y pan tostado con mantequilla era todo lo que estaba dentro de las habilidades culinarias de Tony y a Thor le pareció bastante satisfactorio. Mientras Tony cocinaba, Thor le dijo que había estado yendo y viniendo de Asgard. Había llevado a Hilde y a los Einherjar a casa, e investigado sobre el juicio inminente de Otr. Todavía estaba en las mazmorras, acusado de violar el estandarte del Samningur, de conspirar para cometer asesinato, corrupción y robo. Las acusaciones adicionales estaban pendientes hasta comprender mejor el propósito de su máquina. Sindri y sus artesanos la habían examinado y concluyeron que Otr estaba intentando usar las habilidades naturales de Loki para aprovechar y almacenar el poder de Yggdrasil, pero con qué fin no podían saberlo. Se consumiría en las mazmorras hasta su juicio. Thor se mostraba escéptico respecto a la justicia que enfrentaría, era un poderoso señor y aún tenía a su familia y su riqueza de su parte. Thor y Tony eran lo suficientemente realistas como para saber que a menudo la justicia escaseaba en tales casos.
El dios quería saber cómo Tony había logrado liberar a Loki, ya que él mismo lo había intentado y había fallado miserablemente. Mientras comían, Tony hizo que J.A.R.V.I.S. le mostrara las imágenes del pasillo. Thor se sorprendió al ver la facilidad con la que Tony le había quitado el collar.
—Amigo mío, creí... tal vez esto no sea de mi incumbencia, pero ¿creí que te importaba Loki?
Tony asintió tristemente.
—Sí. Ojalá se hubiera quedado para que pudiera explicárselo. Supongo que engañé al vínculo para poder liberarlo. En cuanto supe la condición no fue tan difícil. No lo quiero ni lo necesito como un esclavo. Pero... desearía que se hubiera quedado.
Thor apretó su hombro compasivamente.
—Loki es como un gato. Si está herido, lo ocultará y encontrará un escondite para lamer sus heridas hasta que pueda fingir que nunca fue lastimado. No muestra debilidad. Recuerdo que cuando éramos más jóvenes, desaparecía durante días, semanas, en los bosques de Asgard. Regresaría con hierbas raras y otras cosas, pero hasta yo sé que esas cosas no le toman tanto tiempo en hallarlas a alguien con las habilidades de Loki.
Tony se tragó una sonrisa mientras comprendía por qué Loki tardaba tanto en «recolectar hierbas» en el bosque. Era bastante astuto guardando secretos, de eso no tenía dudas. Solo esperaba que ahora tuviera un lugar seguro al que ir para recuperarse de los últimos dos años.
