Hola aquí yo con un nuevo capítulo, espero que les guste. Soy nueva en esto de la escritura, así que no sean tan malos
Disclaimer: los personajes son propiedad de su respectivo creador
Advertencias: Ooc, AU mundo mágico.
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Capítulo I
La oscuridad de aquella habitación, creaba sombras tétricas y lúgubres que asustarían a cualquier supersticioso
Pese a que Hermione Granger ignoraba todo esto, dormía removiéndose inquieta en su cama. Sus facciones estaban congestionadas en un gesto que parecía ser sufrimiento y tristeza mesclados, mientras que el sudor tomaba lugar en rostro deslizándose por su cuello hasta llegar a los confines de su ropa de dormir
Con la respiración agitada, la castaña sacudía la cabeza de un lado a otro. Enmarañando sus cabellos más allá de lo aceptable, la mujer parecía estar presa de una pesadilla, y sintiendo el sudor que la envolvía se quitó instintivamente las sabanas que la arropaban
—No, no... —murmuraba la castaña, mientras que sus ojos cerrados derramaban de forma inconscientemente gruesas lagrimas que corrían por sus mejillas confundiéndose con el sudor. Parecía ser que el sueño era bastante luctuoso— no, no es mentira—decía agitada con la voz estrangulada
Su respiración se fue haciendo más errática y su cabello se fue pegando a su cara
—¡No Matthew! —grito sentándose de manera violenta en la cama
¡Oh Merlín, había sido una pesadilla!
Pensó Hermione mientras se llevaba una mano a su pecho, su corazón estaba latiendo desesperado
No fue una pesadilla
Recapacito pasando las manos por su cara hasta llevarla a su cabeza enterrando los dedos en sus cabellos, no fue un sueño angustioso. Fueron recuerdos que se mesclaron con estos
Su hijo estaba muerto, y no había nada que ella pudiera hacer para cambiar este acontecimiento. Tener la seguridad de eso hizo que su pecho se comenzar a estremecer, y los sollozos que se hicieron presentes, fueran incrementándose a cada segundo
—Oh mi Matt—gimió con tristeza—mi bebito—
Era increíble que hubieran pasado los años y ella todavía sintiera como si un hierro caliente hubiera sido clavado al rojo vivo en su pecho, hasta llegar a su corazón y lastimarlo de manera descomunal
Sus gemidos agudos y sollozos se dejaron escuchar por toda la oscura habitación, dejo que la callada voz de su tristeza se resbalara con libertad por sus mejillas. Hacía tiempo que no permitía llorar de esa manera
Sin darse cuenta su cuerpo comenzó a convulsionarse y, los gemidos y vagidos se transformaron en fuertes lamentos. Lloraba como si fuera la primera vez que escucho aquella desgarradora noticia
De a poco la tristeza al igual el llanto que la turbaba, fue mitigando hasta volverse un mutismo abrumador. Hermione se quedó ahí en silencio durante un largo rato, callada observo la nada de forma ausente, con la mirada perdida en el vacío, inmersa en un torbellino de sentimientos.
El rastro de sentimientos de humedad que anteriormente tenían sus mejillas ahora estaba seco. Volvió acostarse en la cama de lado encogiendo sus pies, sin si quiera hacer el amago de arroparse, pero, aunque lo intento el sueño no volvió a envolverla.
Se sentó en el colchón flexionando las rodillas, abrazándose a estas pegando la mejilla. Suspiro abatida recordando toda la experiencia que fue su embarazo: cuando lo descubrió; al principio con poco de miedo pensando en todo lo que se le vendría encima, pero aun así recibió la noticia con mucha ilusión. Cuando su barriga comenzó a hincharse al punto de parecer un hipopótamo de pie, cuando él bebe se movía dentro de ella. Cuando le cantaba o le hablaba. Hasta el fatídico día de su nacimiento
Era increíble lo injusta que era la vida, a ella que le costó bastante mantener a su hijo en su vientre durante los primeros meses. Que hizo de todo para que naciera sano y sin complicaciones, sin embargo, nada valió la pena
«Tanto nadar para morir en la orilla» Pensó con los labios temblándole, presintiendo de nuevo las ganas de llorar
Se sentó ahora en la orilla de la cama, recogiéndose el cabello rizado en forma de cola, en cuanto sus pies tocaron el liso piso, sintió el frio de este metiéndosele por las plantas hasta hacerle sentir un leve escalofrió. Sin hacerle el más mínimo caso, camino con pasos seguros hasta la peinadora y abrió uno de los cajones de esta. Descubriendo una hermosa cajita de madera y metal entallado, que cuando abrió dejo escapar una melodía dulce y triste, mostrando una diminuta pareja que se danzaba al ritmo de esta, durante unos lánguidos segundo la castaña se quedó ensimismada mirándola. Perdida en sus pensamientos
Negó con la cabeza saliendo de su letargo y del pequeño cofre saco una llave plateada. Que apretó en su mano, pegándola a su boca, presionando con los labios los dedos que la apisonaban
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Salió rápidamente del cuarto hasta llegara a la cocina, cuando la castaña se halló en esta, abrió uno de los gabinetes de abajo. Revelando una botella de whiskey de fuego que semanas atrás compro.
Hermione estiro una mano cogiendo la botella, mientras con que con la otra sostuvo un pequeño vasito, que estaba al lado de esta y lo lleno del líquido ambarino, bebiéndolo con premura, pudo sentir el sabor ardiente de este quemar su garganta. Arrugo la cara en un gesto de desagrado. Pero no le dio importancia, se tomó otro de un solo golpe, eso era lo que necesitaba para tratar al menos de matar el amargo dolor que estaba empezando a comerla por dentro o quizás y lo hacía por la necesidad de querer olvidarse unos momentos de todo, pero no se iba a poner a pensar en eso ahora, cuando termino de beber ese último trago, salió de la cocina.
Mientras caminaba por los pasillos la castaña mantuvo la mente en blanco, pero cuando se dio cuenta sus pies la habían guiado hasta a una puerta blanca con animales mágicos que se desplazaban de un lugar a otro sobre la madera. Ese era sitio a donde quería llegar, pero aun así…
Hermione se mordió los labios, presintiendo la ola de emociones se avalancharían sobre su alma cuando abriera aquel cuarto. Aun con la botella y el vaso en las manos, logro malabarear para abrir la puerta y dejar a vista el pequeño espacio, que cuando estuvo a la vista—aun cuando este estuviera en penumbras— la hizo sentir que en sus ojos se volvían aglomerar las lágrimas, se llevó la botella de vidrio al pecho sintiendo que su corazón se deshacía en millones de pequeños pedacitos
Sin embargo, tomo una profunda respiración, y obligo a sus piernas a entrar al cuarto. Dentro de la pequeña habitación encendió unas velas con magia, no pudo contener el escozor que le quemaba los ojos, tal parecía que aún tenía bastantes lagrimas sin derramar. Mientras que el agua salada una vez más deslizaban fuera de sus ojos, la castaña recordó el momento que con toda la ilusión del mundo decoro ella misma aquel cuarto, que quedaba al fondo, soñando con el momento que su hijo naciera y durmiera allí
Sus orbes almendrados miraron las paredes pintadas de suaves colores azules y blancos y, luego, bajaron hasta toparse con un sillón mullido color blanco donde colgaba una pequeña manta azulina, sobre la que estaba recostado un bonito osito de felpa.
El agudo dolor se iba expandiendo hasta cada espacio de cuerpo. Sabía que estaba mal mantener ese cuarto intacto y no haberlo desmantelado aun después de más de tres años, pero ella sentía que si hacia eso. El recuerdo de su hijo se borraría para siempre, y eso era lo que ella menos quería. Cerró los ojos cuando sintió que el dolor se volvía insoportable y se sirvió un largo trago en pequeño vaso, que bebió como si fuera agua que encuentras luego de tres días en desierto.
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Y sin poder evitarlo Hermione empezó a hipar, caminando por el pequeño espacio, acaricio con sus dedos un mueble cercano a la ventana, que estaba cubierta de doseles blancos—Mi Matt se suponía que aquí, yo iba a cambiarte y a ponerte bello para que todo aquel viniera a conocerte—susurro amargamente
Sin querer, sus ojos se movieron hasta que se toparon con la cuna color blanco. Dejo la botella sobre el mueble con los hipidos cada vez haciéndose más fuertes, un gemido se quedó atorado en su garganta al mirar el espacio vacío, para después sollozar con fuerzas. Una pequeña almohada blanca acaparo su atención, la agarro pegándola de su pecho con brío, mientras su boca se abría dejando escapar palabras que revelaban el dolor que la atosigaba
Sin querer soltar el cojín la castaña estiro tomando la botella, se sentó en piso llorando desconsolada. De a pico bebió de nuevo una larga bocanada, que le quemo hasta el esófago
—¿P-por qué, tu-tuvo que suce-cederme-me estoo? —
¿Porque el destino era tan desalmado? ¿Cuál era la necesidad de ilusionarla con la espera de un niño, para al final darle una certera estocada diciéndole que nunca tendría a ese hijo? Sus sollozos apenas y la dejaban hablar, pego la mejilla del cojín que se mojó con las lágrimas que vertían sus ojos
Ni siquiera tuvo la oportunidad de conocerlo, de saber si se parecía a ella, si tenía sus ojos, su nariz o sus cabellos, de saber si al le quedaba toda la ropa que le compro o si le gustaban todos aquellos peluches que hizo ella sin magia
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Una hora después Hermione, estaba más que ebria. Alzando el vaso con el último trago en el aire dijo: — Bu-eno e-sta va por, por… ¿Por qui-én? Bu-eno no impo-orta—y se lo llevo a los labios.
A causa del alcohol que circulaba por su sistema, la castaña se tambaleo hasta caer al suelo.
Allí en el piso la mujer rio suavemente y luego, su risa se volvió estruendosa llenando todo el lugar
Cualquiera que la viera, estaría bastante sorprendido de ver a Hermione Granger. La severa y estricta jefa del departamento de ejecución de leyes mágicas, borracha y tirada en piso de una habitación infantil. Riéndose como si esto fuera lo más divertido del mundo, poco a poco la risa se fue apaciguando hasta convertirse nuevamente en llanto, en piso se arrastró hasta llegar a otro sillón que era de color azul, pero cuando llego a este dejo caer su cabeza de forma suelta. El sueño la había vencido
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Hermione abrió los ojos sintiendo el cuerpo acalambrado, y ahí fue que noto donde estaba. Un largo suspiro se escapó de sus labios, cuando recordó como llego hasta ahí, se levantó recogiendo la botella del piso y ordeno todo antes de salir rápidamente de ese lugar.
Estando en los dentro de su habitación, la castaña miro la hora con ojos abiertos. Era supremamente tarde, corrió hasta el baño desvistiéndose. Qué ejemplo iba a dar, ella que siempre predicaba la puntualidad, ahora iba a llegar tarde. Con rapidez apenas y pudo vestirse, sintiendo un terrible dolor de cabeza, necesitaba tomar una poción, pero eso ya lo haría cuando estuviera en su oficina, ni siquiera le dio tiempo de peinarse. Se recogió el cabello en un moño y giro sobre su eje desapareciendo
Cuando estuvo en el lobby del ministerio, la recepcionista miro con extrañeza. Hermione pensando que tal vez, se había dado cuenta de que a lo mejor aún tenía estragos de la terrible noche que paso, le devolvió la mirada con furia. Lo que hiso que la chica se encogiera en su lugar
Entro al ascensor y, aprovecho ese tiempo para tratar de quedar presentable. Cuando salió ya su aspecto estuvo mejor, camino por los pasillos dándoles a todos sus mejores semblantes de mal humor,
¡Qué vergüenza!
Pensaba en su interior. Ella siempre ostentaba la responsabilidad con el horario, cualquiera que llegara, aunque fuera dos minutos después de ella, sin ninguna razón justificable podía considerarse despedido
Una de las oficinistas que transitaba por los pasillos se cruzó con ella y al ver a su sebera jefa, con el ceño más fruncido de lo usual, cortó su respiración antes de tiritar. Hermione la miro sin expresión alguna, en espera de que se moviera, seguramente asustada de que fuera a despedirla la chica se quitó del medio
Antes de entrar a su oficina, la castaña fue hasta su nueva secretaria, Enma Doyle; una chica delgada de negros cabellos y ojos grises. La anterior la había despedido por incompetente, era una chica que no había podido seguirle su ritmo. El departamento de ejecución de leyes mágicas, era el más eficiente de todo el ministerio y, mucho de esto era gracias a ella, que exigía estricta competencia y responsabilidad a cada uno con sus trabadores, por lo que personas que solo trabajaban para matar el tiempo, no aguantaban la presión que ella siempre exigía. Ya que al final siempre terminaba o renunciando o siendo despedidos
—Buenos días Enma—saludo más por educación que otra cosa
—Buenos días señorita Granger—ahí fue que la castaña recordó que esa mañana no había llevado nada a su estomago
—Los informes que te pedí ayer y podrías traerme el desayuno, por favor... —
—Por supuesto, los informes están en su escritorio señorita—expresó esta, y siguió haciendo lo que hacia
Hermione la miro con una ceja alzada, la chica al sentir la espesa mirada que ella le dedicaba alzo la cabeza— ¿Y bien? — Le dijo la joven mujer de ojos almendrados
—¿Si señorita...? — susurro está en un hilo de voz
—¿Qué estas esperando para hacer lo que te ordene? —
—¿A.…a q-que se refiere S-señorita?—
—¡A mi desayuno tonta! —
—Sí, si ah-ahora mis-mismo se lo traigo-
—Más te vale que así sea—le puntuó áspera—y que nadie me moleste—
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Bufando con molestia Hermione se adentró a su oficina, valla que esa chica logro que su supuesto mal humor se volviera real. Abrió su bolsa al sentir de nuevo punzadas en su cabeza y rebusco encontrando lo que necesitaba, bebió la poción y, rápidamente comenzó a comenzó a concentrarse en su trabajo.
Luego de que Enma trajera su desayuno, se enfrasco de forma definitiva en función, y así pasaron tres horas hasta que unos toques en su puerta casi la sacaron de este
—Adelante—
—Señorita Granger, alguien la busca—
—Enma que no te dije; que no quería que me molestaran, no estoy de humor para ver a nadie—dijo de forma tranquila, sin mirarla examinando unos documentos
—Ni siquiera a mi Hermione—
La castaña casi se quedó tiesa cuando escucho aquella voz, no noto que había dejado de respirar y que sus ojos no querían dejar de mirar los amarillentos pergaminos, pero finalmente logro serenarse hasta el punto en él pudo alzar la vista, cuando lo hizo, sus retinas se llenaron de la visión de un joven azabache de ojos verdes
—¿Qué haces aquí Harry? — pregunto poniéndose de pie
— Verte, trabajamos en el ministerio y ni siquiera nos vemos—le indicó echándose atrás el cabello
La castaña suspiro y noto que dentro de la oficina aún estaba su secretaria—¡Y tú qué esperas para largarte! —le regaño áspera, la muchacha salió rápido como un rayo
— No deberías tratarla así, sabes—señaló reprobándola con sus ojos jades
—¿A qué viniste Harry? —divulgó ignorando su crítica mientras salía detrás de su escritorio.
—Hace mucho tiempo que no te veo—
—Uhmm habla rápido por favor que tengo mucho trabajo y no puedo descuidarlo—
—No seas mentirosa, tienes tanto trabajo adelantado que podrías darte un año de vacaciones—
Ella solo le dedicó una mirada inexpresiva y se volvió para ir a sentarse en su silla, pero Harry hablo deteniéndola
—¡Diablos Hermione! Han pasado años y tú sigues con esa aptitud—le grito molesto, ya estaba harto, cada vez que iba a verla ella le hacía lo mismo—ya no eres la misma de antes y has dejado de lado a tus amigos sin importarte nada—. La castaña puso los ojos en blanco cuando escucho aquello
Una vez más Harry le hablaba solo para censurar su conducta, pero cantarle sus cuarenta no iba lograr que cambiarla ni un ápice, aquel día que le dieron el alta, del hospital había salido una Hermione Granger nueva
Una Hermione insensible e indolente
—Ese no es tu problema Harry, puedes dejar de meterte en mis asuntos—le señaló molesta con el dando la vuelta, mirándolo seriamente
—Si lo es, tú eres mi amiga, y aun no entiendes que tienes que dejarlo ir. No puedes cambiar lo ocurrido y con esa aptitud menos—
En cualquier otra ocasión Hermione se hubiera puesto como colérica, y hasta lo habría abofeteado por meterse con ese tema intocable para ella, sin embargo, los acontecimientos de la noche anterior la tenían sensible por lo que no pudo evitar darse la vuelta y cubrirse la boca para acallar la visible muestra de que eso le afectaba
Su amigo tenía razón; nada iba a lo que paso.
Su mente ya estaba cavilando al respecto, cuando sintió una mano apretarle suavemente el hombro
—Perdón, no debí decirte eso—aquel contacto y esas palabras la hicieron sobresaltarse
—No te preocupes—le dijo apartándose de su mano—tienes razón: Nada va a cambiar lo ocurrido— divulgó recomponiéndose
—Yo, no…—
—Ya, a que viniste estoy ocupada…—
Esa conducta que ahora le mostraba al chico que años atrás considero su hermano, era un poco diferente a La que le exponía a los demás, con Harry ella era seca y casi no lo dejaba acercarse, pero aun así no lo hería, ni lo convertía en un microbio con sus agrias e irónicas palabras. No era como con las demás personas a quien gritaba y hacía sentir menos, solo porque creía injusto que todos fueran felices menos ella
Ja ¿Quién diría? Se había transformado en una mujer inhumana, seguro y hasta era más cruel que la misma Bellatrix Lestrenge
— Yo bueno… sabes que el viernes es el cumpleaños de Ron… —le dijo rascándose la nuca azorado
—¿Y? —le pregunto sentándose en su silla giratoria
— Hace casi más de un año que no te reúnes con nosotros Hermione, Lavender organizo una fiesta en la madriguera y estoy seguro que a todos les gustara verte. —
La castaña rodo sus ojos, por más ya que le hubiera aclarado anteriormente a Harry que lo que ella más deseaba era estar sola, el no entendía. Siempre iba a buscarla para llevarla a alguna fiesta o algo parecido
—No tengo tiempo Harry, tengo trabajo que hacer, hay que supervisar que…—
El ojijade la interrumpió tomando su cara entre sus manos—Hermy tú tienes que cambiar esa aptitud a nadie le hace bien estar solo, además… — se detuvo frunciendo el ceño mirándola detenidamente — Estabas bebiendo anoche ¿No es así? —el moreno tenía la capacidad de siempre sorprenderla, cuando ella hacia algo
La castaña chasqueo la lengua apartándose de su contacto—Deja de meterte donde no te llaman Harry, y también de llamarme así—
— Esto tiene que detenerse Hermione, no quiero que vuelva a pasar lo mismo de hace años—le reprocho con tono de voz que parecía molestia y preocupación mesclados
—¿Y qué paso hace años eh? —le reto ella poniéndose de pie
— No estoy jugando Hermione—le dijo alarmado sosteniéndola por los hombros—no quiero que vuelva a ese hospital de nuevo—le amonesto sacudiéndola un poco, la castaña noto en sus ojos jades unas pequeñas gotas asomarse y un súbito sentimiento de culpa le atravesó el pecho
— Ya basta Harry—masculló soltándose—yo no voy a volver a ese maldito lugar y no estaba haciendo nada malo, solo bebí un poco para celebrar que seguramente en unos meses tendré un ascenso— explicó esa mentira con total seguridad para calmarlo
El pareció creerle—No me gusta que bebas Hermy—ella bufo ante el apelativo
— Ya Harry no soy una alcohólica y nunca lo fui y lo sabes—señaló
— Pero estabas en a un paso de saltar a ese precipicio y lo sabes—uso las mismas palabras de ella
—¡¿Qué es lo que quieres para que me dejes en paz?!—exclamo molesta de que él siguiera
— Quiero que vengas a la fiesta que van a dar en la madriguera—le pidió el con suplica
Ella se echó atrás el flequillo que caía sobre su frente y con largo suspiro lanzó—Sabes muy bien que desde que Ron y yo terminamos todo, no soy del agrado de los Weasley—
— Ron supero lo de ustedes hace tiempo y además no es cierto lo que dices, tú sabes bien que ellos te quieren y que les importa lo que paso.—
— Si verdad—le reconoció ella irónica—ellos disfrazan con cariño la lástima que me tienen, esa que supero la rabia que me tenían solo porque rompí los sentimientos del pobre Ron siéndole dizque infiel –le recalcó llena de sarcasmo
El ojijade suspiro pasando la mano por su cara— Por favor Hermione, hazlo por mí si — le propuso— yo quiero estar con todos mis amigos y esta es una buena oportunidad, y si tú no estás me harás falta. Sabes que te quiero como si fueras me hermana de verdad…. —
— Ya, ya ¿Si te digo que si me dejaras tranquila? —acepto un tanto recelosa, aunque la mataban la voluntad de seguir insistiendo que no, le ganaron las ganas de no negarle nada a su amigo, además su pequeño discurso manipulador estaba en parte lleno de razón, ella también lo quería como si fuera su hermano. Y encima de eso estaba el hecho de que él nunca la había dejado sola
— Gracias Hermy… —le respondió el yendo abrazarla, ella pese a lo incomodo que era se dejó hacer, pero segundos más tarde se alejó, el contacto físico era algo que la disgustaba, una mas parte ella que murió junto con su niño
Él le dio un beso en la frente antes de salir sonriendo, pero justo iba por la puerta le aviso: — El viernes te paso buscando a las cinco ¿Te parece? —
Ella que volvió de nuevo a sentarse en su silla le hizo un gesto con la mano, donde le indicaba que sí y que se fuera rápido, cuando Potter se hubo marchado. Hermione enterró su cara entre sus manos
Volver a la madriguera, hacía tres años que iba allí, para ser específico desde que fue en busca de una reconciliación con toda la familia. Todavía recordaba las palabras de la señora Molly resonando en su cabeza, diciéndole que no se volviera aparecer por su casa después de lo que había hecho a su hijo y mucho menos las hirientes palabras de Ginny. No sabía cómo iba hacer cuando los tuviera al frente de nuevo, siempre que se veían, estos les dedicaban una mirada de compasión que siempre lograba enervarle la sangre, sobre todo la señora Molly, la mirada de ella era la que más le irritaba.
Suspiro negando con su cabeza, lo mejor sería concentrarse en su trabajo. Ya vería como lidiaría con eso, ya la había dado su palabra a Harry y no podía inventar nada que lo convenciera, él siempre tenía la manía de correrle el velo cuando le mentía
Pero por más que hizo un gran esfuerzo no pudo concentrarse en su labor, bufo frustrada y molesta, lo mejor sería salir a caminar y así descargar su frustración — en algún pobre diablo que tendría la mala suerte de cruzarse en su camino — por medio de gritos. Casi sonrió pensando en eso de la mala suerte, ella no creía en eso, sin embargo, si eso de verdad existiera tal vez y aquella noche su hijo pudiera haberse salvado, con un poco de esa suerte…
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Notas finales:
Uff al fin subí este capítulo y el de la chica de las pociones, si les gusta el Krumione, pásense por mi perfil, ahí tengo varias historias de esta pareja, así como la que mencione anteriormente
Bueno como pueden ver Hermione, no abandono/regalo a su bebé. ¿Pero que habrá pasado en realidad?
Una cosa, no sé, cuando escribía esto y sentía como si fuera algo tonto y ridículo no lo sé. Pero hasta las ganas de seguir escribiendo se me quitaban, pero bueno lo terminé y, si lo que escribí no les gusto, siéntanse con toda la confianza de decírmelo. Pero eso sí, sin insultos…
Gracias Lily por tu comentario
Un besito :3
