Buenos días, mis últimos fic los he estado publicado cada 10 días pero dado que ya tengo esté listo publicaré semanalmente.

¿Qué le pareció el capítulo anterior? Tal vez parezca que los personajes están saliéndose un poco de su personalidad pero consideren que ya ha pasado 6 años, y estos no han ido muy bien para muchos, el grupo de Inuyasha está pasando por problemas monetarios y ahora Seshoumaru tiene una familia por la cual preocuparse.

Previamente, El grupo de Inuyasha va a un exterminio encontrándose con Seshoumaru, su hijo y su compañera; los cuales odian a Inuyasha y buscan matarlo. También se rebela como Yukimaru conoció al daiyokai.

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Capítulo 2

Akari los había llevado por un largo camino deteniéndolos en varias aldeas para acampar, cosa que Miroku había aprovechado al mencionar alguna que otra "nube de la desgracia". Cuando por fin habían arribado al pueblo de la niña Inuyasha ya estaba harto y había gritado que ya no perdería más el tiempo y se internó en el bosque en el que se ocultaba el ogro y su jefe. Ahora él se arrepentía de no haberse preparado mejor.

Un puñetazo de la yokai envió a Inuyasha contra un árbol. El grupo se movió temeroso al ver esto pero un gruñido del niño llamó su atención de nuevo.

-Yukimaru los matará si siguen moviéndose así – comentó con tranquilidad Seshoumaru mientras acariciaba la cabeza del niño completamente orgulloso de él.

Seshoumaru desvío su atención a la pelea, sabia q su hijo podía con los humanos sin problemas, mientras tanto él podía cuidar de la mujer que amaba, casi sonrió ante ese pensamiento. Aquella hermosa mujer que había llegado a su vida de la manera más complicada posible había logrado robar su corazón pero más aún, había asegurado su reinado al permitirle tan grandiosa descendencia pensó mirando a su Yukimaru.

Un casi imperceptible brillo dorado salió de las pulseras de la peliblanca pero nadie se dio cuenta, nadie excepto Seshoumaru, quien frunció el ceño al verlo. Esas pulseras cumplían una muy importante misión y si empezaban a brillar significaba algo muy malo. Él ya la había visto en ese estado y era muy peligroso, si ella no lograba controlarse ahora tendrían que detenerse y escapar. Maldijo al hanyou por la falta de control de su compañera, él la había visto en los momentos que su ira la dominaba y no era algo que deseara repetir.

Flash Back

Seshoumaru entró a su habitación donde su compañera descansaba. Se sentó a su lado en la cama y empezó a acariciar sus cabellos notando como las cicatrices se borraban de a pocos gracias a su sangre yokai, cicatrices que ella misma se había causado al intentar controlarse y no dañar a nadie.

Habían estado entrenando. Como lo hacían usualmente hasta que sus pulseras habían empezado a brillar y su bestia yokai se había desatado. En ese momento la peliblanca había intentado escapar para tomar venganza destruyendo todo a su paso, y con el poder que poseía casi lo había conseguido. Había sido necesario que Seshoumaru la dejara inconsciente para calmarla, al menos ella lo había reconocido esta vez y había intentado detenerse.

El yokai acarició sus muñecas las cuales estaban bañadas en sangre seca, las pulseras la habían lastimado al intentar calmarla; él no pudo evitar mirarlas con odio, aunque prefería estas, que él mismo había mandado a hacer hace cuatro años, a las que ella tenía anteriormente, unas horribles pulseras dobles de hierro, una más grande que otra pero ambas al centro de sus muñecas, la segunda caería de no ser por unos monstruosamente grandes clavos que entraban por cuatro agujeros que también tenía la pulsera pequeña y la atravesaban hasta enterrarse en sus muñecas. Sin duda una tortura diaria que casi la había vuelto loca a pesar que solo lo había soportado por un mes.

Fash back

Seshoumaru volaba en su nube rápidamente buscando un yokai en especial, ya habían sido 3 largos días de búsqueda incesante en los terrenos más peligrosos pero eso no lo había detenido, ni eso ni los constantes lloriqueos de hambre y cansancio que daba Jaken aferrado a su estola. El yokai estaba a punto de cambiar de dirección otra vez cuando a lo lejos vio lo que parecía una cueva hecha del esqueleto de un insecto gigante, raudamente se dirigió al lugar para encontrar a un viejo yokai forjando una espada mientras lanzaba fuego por su boca, este al verlo se atoró con el fuego y empezó a toser un espeso humo negro.

-Se… Sess… ¡Seshoumaru! – Gritó asustado Totosai – ¿Qué haces aquí? Ya te dije que no te haré una espada – dijo molesto aunque escondido tras su vaca.

-No tengo interés en una de tus débiles espadas. Si colmillo de acero sigue siendo la más fuerte que has hecho, entonces no me sirve

-¡Lo que pasa es que estas celoso! – gritó tentando su suerte, Seshoumaru le dio entonces una aterradora gran sonrisa que puso muy nervioso a Jaken.

-Ay amo bonito sabe que me da mucho miedo cuando sonríe, por favor, por favor enójese de nuevo – dijo Jaken arrodillándose frente a su maestro – ¡Tú, tonto yokai! pide perdón al amo antes de que nos mate – Gritó a Totosai, el cual al ver el peligro se disculpó rápidamente.

-¿Qué… qué es lo que quieres? – Preguntó con miedo el herrero al ver que Seshoumaru ya se había calmado y daba su mirada estoica de siempre.

-Que construyas más de esto – Dijo dándole una pulsera de hierro doble. Totosai la sujetó pero la soltó de inmediato dando un grito asustado cuando notó que esta había suprimido sus poderes.

-Seshoumaru ¿qué es esa cosa? – Dijo observándola de lejos – ¿eso es sangre? – agregó al ver tonos rojizos en la pulsera.

-Es un supresor de youki y usado de la manera correcta también es capaz de mantener controlada una bestia yokai.

-¿Supresor?… he oído que antiguamente se usaban en los calabozos más despiadados. No te daré algo para que dañes más a…

-No es para dañar – interrumpió el daiyokai – es para alguien que no controla su bestia yokai, debes hacer una pulsera que no la lastime solo que mantenga su bestia calmada.

-¿Es para una yokai? ¿Es bonita? Tal vez debería venir aquí y yo la ayudaría... – comentó con un gesto pervertido.

-¿Estás loco? – gritó Jaken interrumpiendo – ¡¿Cómo te atreves a hablar así de la intención del amo?! – gritó pero ya era muy tarde, los ojos de Seshoumaru ya sangraban en un potente rojo mientras sus marcas se acentuaban; este, veloz como solo él podría ser, ya había atrapado al herrero por el pescuezo y ahora lo estaba aplastando contra una pared.

-Jamás te atrevas a hablar así de la intención de este Seshoumaru no eres digno de si quiera pensar en ella mucho menos de mencionarla, es más si algún día me entero que hablaste de ella te rebanaré la lengua.

Totosai empezó a pedir disculpas y prometer jamás hablar de ella rápidamente mientras aún conservaba aire en sus pulmones. Él sabía que los yokai Inu eran muy celosos con sus compañeras pero cuando aún eran su intención simplemente los celos los cegaban, incluso podían matar a sus amigos si los veían como amenaza.

Al final él le había dado como opción unas pulseras de oro yokai capaces de contener a una bestia yokai, claro que estas reducirían sus poderes pero sin dañarla.

Fin del Flash Back

Seshoumaru seguía acariciando su cabello aunque ahora también rozaba delicadamente su rostro cuando la sintió moverse.

-¿Te desperté? – Preguntó el daiyokai, a lo que solo recibió una negación de la chica, esta intentó sentarse y al ver sus esfuerzos el lord rápidamente la ayudó.

-Seshoumaru, ¿algún día podré vivir tranquila? – Preguntó triste – ¿Algún día podré quitarme estas pulseras sin miedo a dañarlos? – Replicó mientras las lágrimas acudían a su rostro.

-Pronto Hasuki, pronto estarás lista y obtendrás tu venganza. Sé que tu bestia yokai se calmará en ese instante y podremos vivir tranquilos

-¿Por qué aún no puedo luchar con él? Soy mucho más fuerte, más preparada y tengo mejores armas

-Pero aún no estas preparada mentalmente, tu odio te ciega, debes aprender a usarlo a tu favor que tu odio sea tu arma contra él, no contra ti – ella hizo un puchero enojado al oírlo pero el solo lo consideró tierno por lo que la abrazó mientras la consolaba.

Fin del Flash Back

La pelea seguía con Hasuki la cual ahora había sacado sus espadas dobles para bloquear las garras de sangre con las que Inuyasha intentaba atacarla.

-Hasuki – Mencionó Seshoumaru y la peliblanca se detuvo en seco justo antes de lanzar su ataque, todos vieron esto con extrañeza pero la yokai dio un salto rápido hacia atrás justo donde Seshoumaru y su cachorro estaban. Los tres sabían bien lo que pasaba y tanto el niño como la chica se veían angustiados.

-Seshoumaru por favor – le dijo llorosa Hasuki – prometo controlarme, por favor no me hagas esto, he esperado este día por mucho tiempo...

-Padre no por favor, estamos tan cerca ya, deje que madre lo mate, yo la cuidaré – dijo Yukimaru interviniendo.

-Sabes los riesgos – replicó Seshoumaru.

-Por favor – rogó una vez más Hasuki a lo cual el Daiyokai asistió.

-Solo ten cuidado – pidió con una voz suave a lo cual ella asintió con una tierna sonrisa.

-Gracias Sesh, no te voy a fallar. Lo prometo – dijo volviendo al campo de batalla.

A lo lejos el grupo de Inuyasha comentaban entre si intentando adivinar qué había pasado, pues habían hablado tan bajo que solo un oído yokai pudo haber escuchado. Inuyasha tal vez había escuchado uno que otro murmuro pero no más, el hanyou estaba más concentrado en controlar su respiración mientras su cuerpo sanaba muy lentamente sus heridas como para tratar de escuchar. Pero al verla regresar hacia el campo de batalla frunció el ceño, casi inconscientemente llevo su mano a su cinto tentado a sacar a colmillo de acero pero al recordar lo que paso hace 5 años dejó esa idea atrás.

Flash Back

Tras la muerte de Naraku las peleas entre el grupo habían sido más constantes, con la pérdida del objetivo común que los mantenía unidos y con los claros resentimientos anteriores las peleas empezaban a convertirse en pan de cada día. Al morir Naraku una gran cantidad de monstruos había desaparecido con él en pocos meses y la manera de mantenerse era cada vez más difícil.

Sango había propuesto que se quedaran a vivir en la aldea de la anciana Kaede como usualmente lo hacían en sus épocas de viaje y todos habían aceptado, pero al dejar su vida nómada se dieron cuenta de lo difícil que era mantenerse sin un trabajo en el camino. Los trabajos que había en la aldea eran escasos y no dejaban mucho dinero, además ellos eran luchadores no agricultores, por lo que decidieron que el servicio de exterminio sería lo mejor.

Al principio el negocio no había ido muy bien y todos, sobretodo el hanyou trabajaban de mala gana por unas cuantas monedas, pero un día el trabajo se les salió de las manos.

Habían ido a una aldea algo lejana y como siempre Inuyasha iba despotricando de un lado a otro, sobre la pérdida de tiempo que era hasta que un insecto gigante los había atacado.

Inuyasha agitaba airado a colmillo de acero buscando acabar al monstruo con un viento cortante pero este lo esquivaba en el aire, haciendo renegar al mestizo.

-¡Inuyasha, ten cuidado! – gritó Miroku al esquivar uno de los truenos del ataque de tensaiga mientras los aldeanos gritaban intentando ponerse a salvo.

-¡Viento cortante! – gritó Inuyasha seguido de una maldición al ver que el yokai lo esquivaba de nuevo, ese monstruo era mucho más débil que Naraku y no podía derrotarlo. Un ataque combinado de Kirara y Sango logró casi arrancarle por completo el ala a lo cual el peliblanco sonrió – ¡Es mío! Viento cortante – gritó seguido de muchos gritos desesperados mientras el yokai caía muerto y a su lado tres cuerpos más.

-¡Idiota! ¿Qué hiciste? – gritó Shippou mientras corría junto con los aldeanos hacia una casa destruida donde unos niños habían buscado refugio en medio de la pelea, lamentablemente el ataque de Inuyasha había caído en ese lugar.

-¡No! – Fue el grito desgarrador de una mujer al reconocer a sus hijos – ¡no! ¡Asesinos! – Gritó al grupo – ¡Asesinos! – Gritó más fuerte mientras el pueblo se unía a ella con gritos.

-No, no… no fue mi culpa – dudó Inuyasha – yo… yo solo estaba matando al monstruo

-Ese monstruo solo hizo algunos destrozos en los campos de cultivo. Ustedes son unos asesinos ¡Largo! – Gritó otro aldeano mientras que un anciano lanzaba un palo, pronto los demás le siguieron haciendo huir al grupo.

Al llegar a un claro Tessaiga palpitó unas cuantas veces antes de perder su transformación sorprendiendo a todos.

-¿Tessaiga? – Preguntó asustado – ¿Qué te pasa? ¿Por qué no te transformas?

-Ja – dijo con maldad Shippou – ya no te obedece. Es obvio que no quiere un amo asesino

-Cállate enano – Gritó el mestizo pero sin saber cómo contradecir al zorrito.

-Es cierto – dijo levantando la voz el también – nadie te quiere asesino, lo único que haces es traer muerte y sufrimiento

-Shippou no digas eso – dijo Sango al sentir lastima por el peliplata.

-Es la verdad – dijo mientras se transformaba en una esfera rosa y se alejaba.

-Shippou ¿a dónde vas? – Gritó Sango.

-Con mamá – respondió al irse aguantando las lágrimas. Sango lo observó irse con tristeza, estuvo tentada a seguirlo pero Miroku la detuvo con una mano.

-Lo mejor es dejarlo ir. Sabes que solo la señorita Aome es capaz de calmarlo – mencionó el monje con tristeza – ya lo alcanzaremos en la aldea

Sango aceptó este hecho con resignación, desde su última pelea con la araña el pequeño se había alejado cada vez más del grupo, sobre todo con Inuyasha, prefiriendo quedarse en la aldea con "mamá". Poco sabían en ese momento que el zorrito tenía otra idea que les haría lamentar ese día durante años.

Fin del Flash Back

-¿Cansado ya Inuyasha? – Preguntó con sorna Seshoumaru – ¿no vas a usar a colmillo de acero?

-No lo necesito para vencerla – Gritó molesto pero eso solo causó una sonrisa morbosa de su hermano.

-No me hagas reír, ¿vez las pulseras que usa? Están hechas para reducir sus poderes, lo menos que queríamos era que murieras en el primer golpe, no hubiera sido... hm... satisfactorio. Si sigues así ella te matará, todos sabemos que sin Tessaiga no eres rival para nadie. Ella es 10 veces más fuerte de lo que yo fui última vez que peleamos – mencionó orgulloso. Hace un tiempo habría lastimado su orgullo admitir algo así pero su madre le había dado una gran lección al presentarle a su Hasuki.

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Bueno ya vamos avanzando más en la historia, aún no sabemos porque Hasuki odia tanto a Inuyasha pero sabemos cómo ha sufrido por este rencor; también vimos como Inuyasha se ha dejado llevar por su propio ego y ha cometido graves errores; el pobre de Shippou está sufriendo mucho, nadie lo comprende excepto su mamá.