En primer lugar quiero disculparme, sé que debí haber publicado ayer pero mi cabeza estaba en otro lado, cuando me di cuenta ya había amanecido. Espero que no me vuelva a pasar, de todas maneras gracias por su comprensión.

¿Qué tal? ¿Creen que se está aclarando la situación o los estoy enredando más? Algunos de ustedes supongo que ya están haciendo sus especulaciones y los que no, no se preocupen pronto todo se aclarará.

Gracias a Inariama y Serenity usagi por sus reviews, que bueno que les guste, espero que este capítulo aclare muchas de sus dudas, lamentablemente este es el penúltimo capítulo. Así que todos disfruten mucho porque nos acercamos al gran final.

Previamente, se supo el porqué de las pulseras de Hasuki, además de porque Tessaiga no funciona y que piensa el grupo sobre esto.

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Capítulo 3

Flash Back

Seis años atrás Seshoumaru había recibido una llamada de su madre a su palacio la cual había recibido de mala gana pues desde que era un cachorro su relación se había perdido hasta convertirse en frío encuentros cada cierto tiempo.

Al entrar al palacio en las nubes no se detuvo para prestar atención a los sirvientes ni al intrincado diseño del palacio en sí, solo caminó hasta el salón del trono en el cual sabía que su madre estaría esperándolo, y no se equivocó, frente a él una hermosa peliplata ataviada en un bello kimono le esperaba con una sonrisa altanera.

-Seshoumaru, que gusto verte, pensé que te habías olvidado de mi

-Al punto madre – mencionó molesto – que estoy en medio de una cacería

-Ah sí… el famoso hanyou araña, no tengo interés en detener tú "cacería" – mencionó con sorna – pero ya que te tomas la molestia de gastar tu tiempo en esa abominación te exijo que le des un poco de tiempo a tu madre

-No tengo tiempo para esta clase de visitas, si no tienes nada más que decir me retiro – dijo dándose la vuelta.

-¡Espera! ¡No seas insolente cachorro! Aún no he terminado de hablar – Seshoumaru frunció el ceño al verse obligado a permanecer pero no dijo nada, al ver esto Inukimi continuó – años ya han pasado desde que eres apto para dar un heredero a occidente pero te niegas a tomar una compañera

-No estoy interesado en tus damas de la corte sin valor, esas yokai están muy por debajo de mi nivel

-Lo sé cachorro, pero por fin encontré una mujer digna de ti. Es hermosa, inteligente, tiene carácter, es hábil y muy fuerte – Seshoumaru levantó una ceja al oír la descripción.

-¿Cuál es el truco madre? No creo que me hayas hecho venir para una cita, además el trabajo de chaperona no va contigo – respondió causando una pequeña risa en su madre.

-No querido, estas aquí porque necesito tu ayuda; veras ella tiene problemas para dominar su bestia yokai así que pensé que podrías entrenarla, yo misma lo haría pero occidente me tiene muy ocupada

-¿Consideras digna a una descontrolada para ser la compañera de este Seshoumaru? – gritó muy enfadado el peliplata.

-Tranquilo hijo, ella no siempre tuvo esos problemas, pero es una venganza la que le hace perder el control

-No pienso involucrarme con alguien así – mencionó mientras salía del salón.

-Hagamos un trato – dijo sonriente Inukimi deteniendo una vez más a su hijo – ve a verla, pelea con ella, si no te convence hablaré con el consejo para que te den más tiempo para que busques una compañera adecuada... – mencionó mientras captaba cada vez la atención de su hijo – ¡Pero! si ella te vence tendrás que reconsiderar mi propuesta

-Ja como si fuera posible... – empezó el daiyokai pero fue interrumpido.

-No la juzgues aún mi niño, recuerda que yo misma la elegí. ¿Qué dices? ¿Aceptas mi propuesta?

-Hm

-Vamos entonces – mencionó con una sonrisa levantándose de su trono – Esta en el sótano, la mantengo ahí para que no vaya a matar por accidente a uno de los siervos – caminaron entre los pasillos hasta llegar al lugar donde se encontraba. Al verla Seshoumaru no pudo evitar sorprenderse, la muchacha se encontraba cabizbaja mientras buscaba la manera de romper las cadenas que la sujetaban, eso sin contar las horribles pulseras dobles.

-Madre, acaso ella... – empezó el daiyokai pero fue interrumpido.

-Tranquilo, nada tiene que ver con él, ella es completamente diferente. La encontré mientras el castillo se movía al sureste, había destruido gran parte del terreno así que bajé para matarla, pero cuando vi su intento de calmarse supe que debía darle una oportunidad. Ella te volverá fuerte hijo, créeme. Pero cumpliré mi palabra, eso claro, si logras derrotarla – dijo antes de moverse con rapidez hasta el otro lado del campo, pues la yokai ya se había liberado y ahora iba contra su hijo.

Si Seshoumaru creyó que iba a ser sencillo pronto se dio cuenta de lo contrario, la muchacha se había lanzado a matar, sus garras habían ido contra su armadura y la había hecho pedazos para después comenzar con una serie de golpes y patadas, que aunque logró evitar la mayoría, las que llegaron a él causaron mucho daño. Ni siquiera Tokijin había sido capaz de librarle de la paliza que le dio la muchacha antes que su madre la dejara fuera de combate con un firme golpe detrás del cuello.

Tras un par de días que le tomó al daiyokai para curarse, este tuvo que tragarse su orgullo y arrodillarse frente a su madre.

-Toda mi infancia me pregunté cómo todos parecían temer a mi madre la cual escondía sus poderes y estola en vez de mi padre que mostraba orgulloso cómo su segunda cola empezaba a formarse – comentó Seshoumaru frente a su madre – cuando te pregunté no me quisiste responder y esa fue la última vez que dejé que me entrenaras, prefería a mi padre que me dejaba mostrar todo mi poder en vez de esconderlo – mencionó más para sí pero ella aún le prestó toda su atención – ahora esta chica casi logra matarme, pero usted logró vencerla con un simple golpe, la he juzgado mal madre, quisiera que me mostrara el poder que ha logrado alcanzar y que me permitiera entrenar de nuevo con usted y la chica que ha elegido para mí – dijo con la cabeza baja hasta que sintió las gráciles manos de su madre levantando su rostro, al levantar su vista encontró a su madre llorosa arrodillada frente a él, quiso preguntar el porqué de sus acciones pero fue acallado por un fuerte abrazo.

-¡Por fin, por fin! – Repitió mientras intentaba en vano calmar sus lágrimas – por fin mi pequeño entiendes la prueba que te puse hace ya cientos de años. Será un honor mostrarte mi poder que por tantos años te ocultó – mencionó mientras con un toque youki obligó a su estola a desenrollarse del apretado nudo en que la había tenido, mostrando así cuatro hermosas colas; al ver esto el peliplata no pudo más que caer de rodillas de nuevo, humillado ante su madre.

-Yokai kitsune, inu y neko son capaces de desarrollar colas durante su vida al aumentar su poder. Cada una de ellas representa un tipo de fortaleza: la primera es la de la supervivencia, la consigues cuando puedes vencer tu miedo a la muerte con tu poder – dijo rodeando a su hijo y acariciando su cola – es fácil obtenerla con entrenamiento; la segunda es del dolor, solo cuando dejas atrás tu culpa puedes dominarla, tu padre nunca superó la muerte de los suyos, por ello su cola no terminó de desarrollarse; la tercera es el de la voluntad, llega al superar tus miedos y lograr tus metas, a mí me tomó tiempo pero cuando te dejé a cargo de tu padre a pesar de que temiera que me odiaras pude obtenerla; la cuarta es el amor, irónicamente se nos ha enseñado que no poseemos ese sentimiento, pero el aceptarlo y sentirlo es lo que nos vuelve más fuertes; la quinta es el de la verdad, solo aceptando tu verdadera naturaleza la consigues; la sexta es la unión, confiar en el poder de nuestra manada nos fortalece y a su vez fortalece a la manada y el séptimo es el del pensamiento, no es muy recomendable llegar a este punto pues para obtener este poder debes dejar todo lo que te ata atrás, tu propio ser se convertirá en energía y te unirás a este mundo cómo uno solo. Cómo vez, la fuerza física no es lo único que aumenta nuestro youki, tu padre cometió ese error.

-En aquel tiempo de guerras fue que ustedes se apararearon ¿no es así?

-Sí, mi padre al ver que él desarrollaba una segunda estola creyó que mi matrimonio con el general aseguraría nuestra victoria, pero tu padre no pudo derrotarlos, a cambio mi padre dio su vida.

-Entiendo

-Te cuento esto para que tu no cometas ese error al empezar con tu entrenamiento – comentó Inukimi recibiendo un asentimiento de su hijo – Ella ya está curada y tú también, si has comprendido mis palabras empezaremos mañana al alba – dijo recibiendo una afirmación.

Así entre un exhaustivo entrenamiento y largos periodos de meditación ambos yokai habían desarrollado su segunda cola superando sus sufrimientos, mientras que un sentimiento de amor entre ellos surgía.

Fin del Flash Back

El grupo de Inuyasha estaba sorprendido, no había forma de derrotar a alguien tan poderoso; Sango se movió nerviosa sobre Kirara, su educación cómo cazadora de monstruos le había enseñado su límite y esto era de lejos, demasiado para ellos, solo había una oportunidad para salvarse y esa era rogar por piedad.

-Miroku no podemos ayudarle – susurró al monje – sabes que estar aquí es en vano, quien sabe si después que lo maten no vendrán por nosotros

-¿Quieres que nos vayamos? – Preguntó algo sorprendido, la cazadora siempre había puesto al grupo por encima de la lógica.

-¿No lo escuchaste? Es imposible derrotarlos, ni siquiera todos juntos, sea lo que sea el problema que tienen con Inuyasha no podemos dejarnos arrastrar por ello, tenemos motivos para regresar, por favor – rogó ya desesperada.

-Pero…

-Por favor – pidió esta vez enojada mientras lagrimas amenazaban con salir de sus ojos – me lo debes, sabes que cuando Naraku murió te pedí que fuéramos a vivir a mi aldea, reconstruirla, empezar de nuevo, pero te negaste, te negaste por él – agregó con ira – ¿y qué ha hecho él por nosotros todo este tiempo? No pienso morir por alguien como él, ahora decide ¿te quedas aquí o vienes con nosotros? – Miroku bajó la cabeza avergonzado, ella tenía razón, Inuyasha solo los había tratado mal estos seis años, ya no había motivo para que se quedaran juntos, los cinco podrían empezar una vida por su cuenta, así que asintió.

-Señor Seshoumaru – habló llamando la atención del resto de personas, mientras que el peliplata lo venía con una mirada analítica, era obvio que él había escuchado su conversación así que no habría que entrar en detalles – la pelea que tenga su pareja con Inuyasha es solo con él, no tenemos nada que ver, por lo que le pedimos que nos deje ir – él lo miró casi sin interés hasta que su mirada se desvió a su hijo.

-Que se vayan – dijo en pequeño peliplata mirándolos como si fueran insectos – jamás se han hecho responsables por lo que pasa frente a ellos, son ratas cobardes acostumbrados a correr – explicó a su padre mientras que los humanos apretaban los puños y mordían sus labios evitando decir algo que los lleve a su muerte, el yokai asintió y volteó al monje.

-Mi hijo no tiene interés en matarlos, se pueden marchar

-Gracias – dijo el monje dando una reverencia antes que Sango hiciera girar a Kirara para alejarse

-¡Oigan! ¡Vuelvan cobardes! – Gritó Inuyasha pero sus supuestos amigos no regresaron.

-Ja todos te dejan, justo lo que mereces – se burló Hasuki mientras movía sus garras por entre sus mechones blancos – un ser tan repugnante cómo tú no merece que nadie lo ame, solo mereces odio y repugnancia – dijo mientras lo atacaba con sus espadas, un brillo morado eléctrico salió de ellas antes de tomar forma de dragón y atacar al hanyou, este cayó varios metros lejos con grandes heridas.

Hasuki camino con tranquilidad al cuerpo caído, sabía que no estaba muerto, pero casi lo logra, se había dejado llevar y había soltado un ataque muy fuerte, de hecho el hanyou solo estaba vivo de milagro. Una pequeña pulsación llenó el ambiente llamando la atención de la peliplata, iba a avanzar un paso más cuando otra pulsación vino seguida de muchas más y un cambio de aroma, Inuyasha había sido controlado por su bestia.

-Has perdido el control – informó Hasuki y casi cómo respuesta un enloquecido Inuyasha empezó a levantarse – tu sangre aún pide luchar una última vez antes de tu muerte, bien, te daré el gusto – dijo mientras ponía una cuchilla frente a ella y la otra atrás levantadas ambas en una posición de pelea.

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Mientras que con Kirara el grupo estaba sumido en sus pensamientos, Sango a pesar de arrepentirse de sus acciones estaba triste, ella se había unido al grupo al perder a su familia, Aome la había aceptado y tratado como una hermana enseñándole también a tratarlos como tal y ahora ella había dejado atrás a uno de ellos. Miroku por otra parte se encontraba pensativo, muchas cosas habían pasado en esos días, demasiadas piezas de un rompecabezas que no sabía cómo armar.

-Esa chica… – susurró notando algo por fin, Sango volteó a verlo preguntándole a que se refería – Esa chica, la que vino a la aldea ¿viste su piel? – Sango de inmediato se enojó "¿Acaso su esposo ahora presumiría sus conquistas con ella?" él notó su enfado por lo que continuó – No es lo que piensas, me refiero a que la niña no tenía ninguna cicatriz o imperfección

-¿Y qué? – preguntó Sango sin entender.

-Es una aldeana pero no tiene ninguna herida, aun en princesas es raro ver algo así – esta vez la castaña entendió.

-¡Estaba mintiendo! – Concluyó, el monje asintió – ¿pero entonces por que tenía ese olor?

-Trataba de esconder su verdadero aroma, con un aroma tan penetrante Inuyasha no trataría de olerla de nuevo

-¡Seshoumaru planeó todo esto! Su pareja quería matar a Inuyasha por eso contrató a esa chica para atraernos a un lugar donde nadie nos apoyaría – Comprendió Sango.

-Sí pero eso no explica a la chica ¿por qué una joven tan cuidada fingiría ser una simple aldeana para atraer a Inuyasha?

-Tal vez le deba algo…

-No lo creo, Seshoumaru no se junta con humanos, la única a la que le permitido mantenerse cerca ha sido…

-¡Rin! – Gritaron ambos notando por fin las similitudes de la niña.

-Han pasado 6 años, es normal que creciera – explicó Sango – ahora es toda una señorita y por lo visto Seshoumaru la sigue cuidando como su hija

-Seguro todos la tratan como una princesa... y cuando su padre le pidió que un favor era obvio que no se negaría

-¿Qué hacemos ahora? – preguntó la exterminadora.

-Él ha planeado esto muy bien, aun sabiendo sobre Rin nada podemos hacer, viste a la yokai y al niño, ambos son muy poderosos solo iríamos a morir – Sango asintió tristemente.

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En un manantial una joven de cabellos castaños terminaba su baño cuando oyó una voz que la llamaba.

-¡Rin! – Gritaba el sapo buscando a la chica, esta levantó su mano llamando su atención.

-Por aquí señor Jaken – llamó la niña.

-Rin que bueno que te encuentro – dijo el sapito recuperando el aliento – te alejaste muy rápido, estaba preocupado

-Lo siento – dijo agachando la cabeza – solo quería quitarme este olor, se cuánto les molesta

-Bueno al menos ya no apestas – ironizó el Kappa ganándose un puchero de la chica – Tu madre ya está luchando con el hibrido, debemos unirnos a ellos y apoyarla – esta vez Rin bajo la mirada triste.

-Como quisiera que mamá por fin dejara ese odio que tiene, no es la venganza lo que la liberará sino el perdón…

-Te has vuelto muy sabia con la edad – alabó el sapito.

-Es porque tengo a muchos buenos ejemplos a mi lado – le dijo con una sonrisa amable, el sapito la miró tímido aunque feliz, quien diría que aquella niña que odiaba al inicio se ganaría su corazón haciéndola quererla como la hija que nunca tuvo, aunque ese honor era de Seshoumaru, pero él se conformaba con ser su guía.

-Bueno vamos de una vez, traje tu ropa – dijo poniendo un hermoso Kimono de batalla parecido al de Hasuki solo que en tono rosa pastel con un patrón de flores cayendo.

La joven salió del agua aprovechando que el sapito se había girado para darle privacidad, se cambió rápidamente y esperó a sus guardias que se acercaban a velocidad.

-Akari-sama – dijeron unos hermanos gemelos inclinándose ante la chica y ofreciéndole una pulsera cada uno, ambos se veían extremadamente cansados e incomodos por lo que la joven les quitó las pulseras rápidamente.

-Muchas gracias chicos – dijo Rin mientras los veía recuperarse rápidamente una vez que dejaron de tocar las pulseras – Iré con mi familia, pueden regresar al castillo y descansar, estaré bien – ambos asintieron y la vieron alejarse a una gran velocidad superior a la de muchos yokai.

-Es increíble como la princesa soporta tal cantidad de energía todos los días con tranquilidad – comentó el yokai.

-Las pulseras contienen los youki de Seshoumaru-sama y Hasuki-sama, solo sus hijos pueden aguantar tal nivel – respondió su hermano.

-Rin se ha vuelto muy fuerte desde que la conocí – opinó Jaken – ya está lista para la ceremonia donde se convertirá en hija de Seshoumaru-sama y Hasuki-sama, apuesto que será una yokai hermosa, el cabello blanco y los ojos dorados le quedaran muy bien, seguro los demás Lores mandaran a sus hijos para buscar comprometerlos con una de las herederas de oeste

-Es cierto, usted conoce a Akari-sama desde que era una niña ¿verdad? – Preguntó el guardia recibiendo una afirmación por parte del Kappa – ¿es por eso que aun la llama por su nombre de humana?

-La llamo así porque aún no ha pasado el ritual, aunque sé que lo hará sin ningún problema quiero que recuerde quien fue el máximo tiempo posible

-¿Por qué? – preguntaron los gemelos.

-Porque será su lado humano lo que logré arreglar este problema – susurró mirando hacia donde la niña se había ido.

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¿Quién sabía que Akari era Rin? Todos estos años ella ha estado entrenando para pasar una ceremonia y convertirse legítimamente en la hija de Seshoumaru, si recuerdan bien esta ceremonia ya se mencionó con anterioridad.

¿Qué tal Hasuki? ¿E Inukimi? Ambas son súper fuertes, mucho más que Seshoumaru, por lo que vemos Inuyasha no lo tendrá fácil.