Y llegamos al último capítulo, es una pena, quisiera escribir más de este fic pero la verdad me encantó el final y aumentar ya rompería con mi idea de ir de adelante hacia atrás, además tengo otros dos fics del anime que estoy escribiendo y espero publicarlos muy pronto.
Mariacosta espero que este capítulo responda tu pregunta jeje y para Serenity usagi espero que te guste y que te emocione mucho este gran final.
Ahora sin más, disfruten del capítulo, hasta pronto. Ah y por cierto si en algún momento mientras van leyendo dudan del final no lo hagan y sigan adelante, se llevarán una sorpresa.
Previamente, vimos a la madre de Seshoumaru presentarle a Hasuki, a pesar que ella es más fuerte que el daiyokai, Inukimi la supera por mucho. El grupo dejó a Inuyasha y mientras se van descubren que la identidad Akari es Rin, aunque no saben cuánto se ha fortalecido con los años.
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Capítulo 4
Una vez en la aldea Miroku y Sango fueron a su cabaña a empacar sus cosas y la de sus gemelas, querían irse lo más pronto posible, por lo que llevarían solo lo esencial, total, la aldea de Sango tenía muchas cosas usables en él. Una vez que estuvieron listos recogieron a sus hijas de la casa en las que las dejaron y con una Kirara más descansada partieron. No querían estar en la aldea si es que de milagro Inuyasha lograba volver.
Iban saliendo cuando Sango se detuvo frente a una tumba bellamente adornada, la cual a pesar de los años aún tenía varios ramos de flores en su ofrenda.
-Como lo siento Aome – dijo Sango entre lágrimas tocando la lápida – hice todo lo que pude para mantenernos juntos pero ahora tengo una familia, debo pensar en ellos primero
-¿Mami por qué lloras? – preguntaron las gemelas de 4 años jalando el kimono de Sango.
-No es nada niñas, solo me estaba despidiendo de su tía Aome, a donde vamos es lejos así que ya no volveremos a visitarla – explicó Sango limpiando sus lágrimas.
-Como nos hubiera gustado conocer a la tía Aome – se quejaron las niñas con miradas tristes.
-A nosotros también – explicó Miroku tomando las manos de sus hijas – la señorita Aome fue una persona excepcional que logró juntarnos a pesar de nuestras diferencias, ninguno de nosotros lo hubiéramos logrado sin ella. Es una pena que ya no esté con nosotros, despídanse niñas
-Adiós tía Aome – dijeron ambas inclinándose ante la lápida – adiós primo Shippou – dijeron a la tumba que estaba al lado.
Ambos padres se estremecieron ante el recuerdo del zorrito y mentalmente se lamentaron no haberlo detenido ese día, después de todo era a él quien más le había chocado la muerte de la Miko y una tumba donde llorar no había sido suficiente.
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En el campo de batalla Hasuki ya tenía a Inuyasha en el suelo, demasiado débil para huir este había regresado a su forma Hanyou y ahora esperaba su muerte, la peliblanca estaba dispuesta a acabarlo cuando sintió el reatsu de su hija acercarse.
-¡Madre! – dijo la joven cuando llegó a su lado, Inuyasha en su miseria logró reconocerla.
-La aldeana… – logró balbucear el Hanyou, mas esta lo ignoró.
-Madre, ya has vencido, tu fuerza es muy superior; ahora deja ese rencor atrás – pidió Rin tomando las manos de la peliblanca.
-Akari… sabes qué debo hacerlo, quiero una vida tranquila con ustedes y no puedo si me descontrolo – explicó acariciando la mejilla de su hija.
-Tu eres mejor que esto madre, tu puedes superar todo este rencor, es solo ese veneno que corre aun por tus venas lo que te hace actuar así – pidió Rin.
-Akari no interrumpas a nuestra madre – pidió Yukimaru acercándose – tu sabes que él merece la muerte, ya no lo defiendas
-No lo defiendo hermanito, al contrario, se lo mucho que te lastimó; a ti, a mamá y papá pero ya no podemos seguir así, este rencor los ha consumido por 6 años, es tiempo de dejar todo atrás – volteó a su madre y le rogó con la mirada, esta se movió incomoda sin saber que hacer – piénsalo, tú no actuarias así si aún fueras Aome-sama – su familia frunció sus ceños, le habían prohibido que usara sus nombres antiguos frente al Hanyou pero ella lo había hecho de todos modos.
-¿Aome? – Preguntó Inuyasha sorprendido – No… no es cierto, Aome está muerta, Naraku la mató – Aome dio una risonada dolida.
-¿Eso crees Inuyasha? – Preguntó acercándose a él – ¿Así es como te has estado mintiendo todo este tiempo? ¿Así mentiste a mis amigos y a mi hijo? – Yukimaru gruño con odio – sabía que no aceptarías tus errores
Flash Back
Hace seis años atrás, el grupo había estado luchando contra Naraku, la araña había hecho otra transformación y tras él los restos de los cuerpos usados burbujeaban en una masa negra llena de energías negativas. Con su nuevo poder este había logrado dejar inconsciente a todo el grupo excepto a Inuyasha y Aome, quien se negaba a abandonar a sus amigos, iban a perder y lo sabían pero todo empeoró cuando un olor a tierra llegó.
-Kikio… – susurró Inuyasha afectado como siempre por su antiguo amor.
-Yo seré quien mate a Naraku, vete Inuyasha, esta no es tu pelea – dijo con frialdad la mujer.
-Lo derrotaremos juntos – ofreció el peliblanco cegado por la sacerdotisa, mas esta negó.
-Onigumo es mi responsabilidad, yo le daré muerte y luego haré lo mismo contigo – dijo llena de odio, ya no era ni una pisca de lo que fue en el pasado, ahora solo sabía odiar y matar. El Hanyou parecida dolido pero aun así no se alejó haciendo sufrir aún más a la Miko del futuro.
-Pobre Inuyasha, siempre en medio de dos amores – ironizó la araña atrapándolas con sus tentáculos – déjame ayudarte – dijo tirándolas a ambas al abismo tras él, donde los restos de su cuerpo aún se negaban a morir.
Ambas chicas gritaron su nombre, el peliblanco miró al abismo con indecisión ignorando al Hanyou araña alejarse con la perla completa, no sabía que hacer hasta que Kikio lo llamó una vez más, entonces es saltó y atrapó a la no-muerta y llevándola con seguridad en sus brazos ignorando a la otra chica que lo veía con lágrimas en los ojos.
Aome sabía que él escogería a Kikio, sabía muy bien que la salvaría a ella a pesar que esta no era su antiguo amor, solo un poco de huesos y un alma maldita; pero lo que más le dolió fue que en ningún momento intentó salvarla a ella a pesar de que estaba lo suficientemente cerca para atraparlas juntas, incluso pudo llevar Kikio a un lugar a salvo y volver por ella pero no lo hizo. No le interesó todo lo que ella había sacrificado por él, no le importó que su familia le esperara al otro lado del pozo rezando por que todo saliera bien, no, él solo estaba interesado en Kikio.
Entonces Aome tomó una decisión, se sintió caer en aquella masa y hundirse hasta el fondo, quiso salir por su cuenta pero los restos de Yokai, al sentir un cuerpo disponible, empezaron a adentrarse en ella mezclándose y transformándola en una especie de yokai, para ella fueron días de agonía mientras cada parte de esa mezcla se forzaba dentro de su cuerpo destruyendo su pureza como Miko, negándole no solo la salida, sino también el poder gritar por ayuda.
Un par de horas después Sango, Miroku y Shippou lograban despertarse, Kikio ya se había ido culpando a Inuyasha por la escapada de Naraku sin siquiera agradecerle por salvarle la vida y ahora el Hanyou miraba el suelo abatido al lamentar su decisión.
-¿Mamá? – Preguntó Shippou al no ver a Aome con ellos – ¿Dónde está mi mamá? – preguntó a Inuyasha, los demás también los miraron interrogantes.
-Naraku… Naraku la mató – respondió Inuyasha mientras exclamaciones de dolor salían de todos los presentes.
-No… no puede ser ¡Mamá! ¡Mamá! – gritó Shippou buscándola a los alrededores ignorando que esta seguía entre la mezcla de cuerpos, el zorrito alzó su nariz intentando buscarla por su aroma cuando captó un olor – ¡¿Qué hacia Kikio aquí?! – gritó enojado sabiendo que ella tenía la culpa.
-Vino a ayudarnos a derrotar a Naraku – defendió el ojimiel.
-¡Mientes! – Gritó Shippou – su olor esta entremezclado con el de Naraku, ella ha estado con él – Inuyasha negó enojado y golpeó al niño a pesar que su nariz le había dicho lo mismo pero su corazón se negó a aceptar la verdad – ¡Ella es una traidora! ¡Mi mamá está muerta por su culpa! – Gritó bañado en lágrimas.
Inuyasha lo golpeó aún más fuerte mientras defendía a la no-muerta, los dos adultos lo detuvieron e intentaron convencer al joven que se detuviera y aceptara la realidad pero él los miró dolido.
-¿Cómo le creen? Saben que él y su indecisión fue lo mató a mi mamá – rogó Shippou pero los adultos negaron.
-No estábamos consientes Shippou, si Inuyasha dice que pasó así, es porque eso sucedió – dijo Miroku, él sabía que habían huecos en la historia del Hanyou pero eso no cambiaba las cosas, su amiga estaba muerta y no podían hacer nada.
-¡No! ¡Yo lo no creo! Me niego a aceptarlo – gritó el pequeño transformándose en una esfera rosa y alejándose, él buscaría todo el día a su madre y al no encontrarla decidiría buscar a los culpables, pero primero debía hacerse fuerte, por lo que decidió quedarse con el grupo un tiempo más.
Fin del Flash Back
-Juré venganza ese día y ahora por fin la cobraré – dijo Aome acercándose a él.
-No, no es cierto Aome está muerta, tu ni te pareces a ella ni mucho menos tienes su olor – gritó Inuyasha arrastrándose intentando alejarse.
-Claro que no me parezco – explicó Aome – cuando por fin logré salir de ese conjunto de cuerpos me veía diferente y olía diferente, había cambiado, casi había tomado una forma parecida a las extensiones de Naraku, cuando lo supe quise asesinarme a mí misma pero nada daba resultado. En mi locura Inukimi-sama me rescató y me llevó a su palacio, ella cuidó de mí y me protegió hasta que llegó Seshoumaru, él me entrenó y me enseñó a controlarme
-¡Estas mintiendo! – gritó Inuyasha.
-No lo hago – negó con tranquilidad Hasuki – Seshoumaru me enamoró con sus cuidados y acepté ser su compañera; con un ritual y nuestro apareamiento logré obtener una forma Inu y conseguí una nueva identidad, ahora soy Hasuki, Lady del oeste, compañera de Lord Seshoumaru y madre de los herederos Akari y Yukimaru, o como tú los conoces Rin y Shippou – esta vez el peliblanco volteó a ver al niño.
-Shippou está muerto, huyó de la aldea y jamás regresó – dijo Inuyasha, mientras Yukimaru se acercaba negando con la cabeza.
-Jamás morí, quise entrenar para volverme más fuerte y matar a los asesinos de mi madre pero con ustedes no lo iba a conseguir así que me fui
Flash Back
Un par de meses después de la muerte de su mamá, Inuyasha había matado a esos niños solo por usar una técnica irracionalmente y Shippou ya no pudo soportarlo más, sabía que él también tenía la culpa de la muerte de su madre pero no podía probarlo y si lo atacaba solo conseguiría que lo mate. Por lo que se fue buscando entrenarse a sí mismo.
Luchó contra muchos adversarios pero su energía aún era poca, hasta que su ser agonizante sintió la energía de Seshoumaru cerca; si había alguien que podía fortalecerlo lo suficiente como para derrotarlo era el daiyokai, por lo que se posó frente a él y le rogó que lo entrenara.
-Por favor Seshoumaru-sama, se lo suplico, entréneme para vengar la muerte de mi madre Aome – pidió arrodillado ante el peliplata, sin embargo este se negó, se siguió rogando pero este no cambiaba de opinión así que harto de su negativa lo atacó, pero estaba tan débil que fue derrotado fácilmente.
-Levántate niño – pidió Seshoumaru – dices que Inuyasha mató a la Miko – él asintió mientras se levantaba a duras penas – te entrenaré pero antes responde ¿A quién eres leal?
-Fui y Seré siempre leal a mi madre Aome
-¿Incluso por encima de tus padres reales? – preguntó levantando una ceja al ver al niño dar una sonrisa melancólica.
-Pude comunicarme con mis padres una última vez cuando la piel de mi padre me salvó, le dije que Aome sería mi nueva mamá y ellos aceptaron, no los traiciono al llamarla madre a ella
-Y si tu madre estaría viva… ¿aun te vengarías?
-Mi venganza no es solo por su muerte, es por todo lo que ha sufrido, pero me detendría si ella me lo pidiera – el daiyokai asintió.
-Vamos – dijo caminando a su palacio, el saber uno del otro era lo que Shippou y Aome necesitaban para pasar los entrenamientos que tenía pensado para ellos, y con un poco de esfuerzo tal vez no solo obtendría una compañera sino también a su primer heredero.
Fin del Flash Back
-Cuando supe que mi madre estaba viva me sentí tan feliz, siendo ella una yokai tendríamos todo el tiempo del mundo; hasta que lo noté… ¡Ella aun sufría por tus idioteces! – Gritó Shippou lleno de ira – Ella misma me contó como a solo un mes de su transformación en su descontrol logró escapar del palacio y al encontrarse con Naraku lo destrozó junto con su muerta viviente
-Kikio… – murmuró entre lágrimas el Hanyou, pues el recordaba cómo había sufrido cuando encontró el cuerpo de su amante destruido junto al de la araña, él había creído que ambos se habían asesinado al matar al otro pero ahora sabía la verdad.
-Aun así tuviste el descaro de llevarte toda la gloria por la muerte de ese hanyou y llorar por tu amante… eres patético – dijo con ira Shippou tomando sus martillos.
-Mamá, este odio está consumiéndonos a todos, por favor piénsalo – pidió Akari con lágrimas en los ojos.
Aome miró a sus hijos, ambos sufrían por su decisión, incluso cuando Rin se lo había dicho muchas veces ella nunca había escuchado; tan cegada estaba por su venganza que había llevado a su querida familia a esto; miró a Inuyasha aun tirado en el suelo mirándola sorprendida, asesinarlo no le devolvería su antigua vida ni abriría el poso, solo la rebajaría a su nivel. Dio un profundo suspiro antes de acariciar la mejilla de su hija limpiando sus lágrimas.
-Has crecido tan rápido mi pequeña – murmuró con cariño – a veces olvido que ya eres una señorita capaz de dar su opinión incluso en temas difíciles. Tienes razón mi niña, con matarlo no gano nada, pero con el perdón si – dijo abrazándola, Shippou se unió de inmediato y posteriormente Seshoumaru – nos has dañado mucho Inuyasha, ya sea tu intención o no me dañaste pero ya no será así, yo decido seguir mi vida, olvidarme de ti y todo lo que causaste; es tiempo de ser feliz, tengo una familia que amo y me aman, no hay tiempo para rencores, así que te perdono Inuyasha… adiós
Tomando la mano de cada uno de sus hijos Aome empezó a caminar, sintió a Shippou dan una última mirada al peliblanco antes de soltar su ira, saber que él también dejo todo su odio la relajó más, había hecho lo correcto.
-Vamos a casa – dijo Seshoumaru mirando a su familia con cariño – Rin esta lista para su ritual, hoy ella nos mostró el camino correcto, estoy orgulloso de ti hija – dijo abrazándola – de todos ustedes – son todos muy valientes – dijo mientras juntos se perdían entre los árboles, sin duda hacia una nueva vida, una llena de color y no solo entre "blanco y negro".
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Buuu se acabó, espero que todos lo hayan disfrutado y que todos los flash black no los marearan, supongo que con este capítulo todo quedó claro pero igual les daré una pequeña cronología.
Hace 6 años atrás Aome "muere" por culpa de Inuyasha y Naraku; días después, Inukimi la lleva a su palacio y se la presenta a Seshoumaru; al siguiente mes ella logra escapar y mata a Naraku, es entonces cuando al ver el daño que causaban sus pulseras Seshoumaru manda a construir unas nuevas para ella. Tras par de meses, Inuyasha mata a los niños de la aldea y Shippou huye; al cumplir un año de la "muerte" de Aome, Miroku y Sango se casan y medio año después Aome logra pasar su entrenamiento y se vuelve compañera de Seshoumaru. Al siguiente año nacen las gemelas, Shippou controla sus poderes y pasa el ritual. Hace solo un año Aome se descontrola una vez más y le ruega a su familia que la dejen pelear, 10 meses después ellos aceptan y tras dos semanas de planeación atacan a Inuyasha en el claro.
Vaya, increíblemente resumí 4 capítulos en un párrafo jeje, ahora si espero que no quede dudas. Muchas gracias por leer y a Inariama, Serenity usagi y mariacosta por sus reviews.
